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Tenue esperanza para Assange

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Julian Assange en una de sus excepcionales comparecencias desde la sede de la embajada de Ecuador en Londres, en la que está refugiado desde junio de 2012.

Por Gustavo Capdevila

Un atisbo de solución al asilo diplomático del periodista Julian Assange, el fundador de Wikileaks recluido en la embajada de Ecuador en Londres desde hace dos años y medio, se vislumbró en esta última semana de enero, por obra de un organismo de derechos humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Las autoridades de Suecia, el país que reclama al periodista australiano por la supuesta comisión de delitos comunes, admitieron la posibilidad de adoptar medidas que desbloqueen las paralizadas acciones judiciales contra Assange.

El abogado defensor de Assange, el exjuez español Baltasar Garzón, dijo a IPS que en relación a ese caso “mostramos satisfacción con la acogida por el Estado sueco” de las propuestas de varios países.

El jurista aludía a las propuestas efectuadas por Ecuador, Argentina, Cuba, Eslovaquia y Uruguay.

Los indicios de acercamiento entre la partes quedaron evidenciados en el informe final del Examen Periódico Universal(EPU) de Suecia, adoptado este jueves 28 en esta ciudad suiza.

El EPU es un mecanismo del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, con sede en Ginebra, que evalúa el acatamiento de los países a las normas internacionales en la materia.

La situación de Assange, un periodista, programador informático y activista nacido en Australia en 1971, fue introducido en el EPU de Suecia por Ecuador, el país que lo protege en su sede diplomática londinense, y por otras naciones de Europa y América Latina.

La jefa de la delegación sueca ante el EPU, Annika Söder, secretaria de Estado para Asuntos Políticos del Ministerio de Relaciones Exteriores, afirmó a IPS que el caso de Assange es “una cuestión muy compleja en la que el gobierno puede hacer muy poco”.

Söoder recordó que en Suecia, Assange es “sospechoso de delitos, de violación y molestias sexuales, de acuerdo a la ley sueca”. Por esa razón, la Procuraduría de la Corona (fiscalía) de su país “quiere llevar adelante las investigaciones básicas”, dijo.

“Estamos conscientes de que Assange se encuentra en la embajada de Ecuador y esperamos que se encuentren las formas de avanzar con el proceso legal, de una manera u otra”, planteó la alta funcionaria sueca.

La defensa de Assange argumenta que la fiscalía sueca retarda las acciones de la instrucción judicial y se niega a interrogar al encausado por escrito, teléfono o videoconferencia.

Garzón observó que de manera paralela a la inacción de la fiscalía sueca avanza en Estados Unidos un proceso judicial secreto contra Assange y contra otros miembros de Wikileaks, la organización creada en 2006 por el periodista.

“El origen de la causa judicial estadounidense contra Assange es la publicación masiva por Wikileaks de documentos, en muchos casos sensibles, que afectaban a Estados Unidos”, recordó Garzón.

La filtración por Wikileaks de cientos de miles de cables diplomáticos y otros documentos clasificados estadounidenses puso en evidencia prácticas de Washington, que le colocaron en situaciones comprometidas con otros gobiernos.

Con ese cuadro, el avance de las investigaciones suecas por supuestos delitos, de los que Assange se declara ajeno, permitiría aliviar la situación del periodista australiano y su eventual abandono de la embajada ecuatoriana junto con la renuncia al asilo diplomático.

Assange permanece en la sede diplomática de Quito en Londres desde el 19 de junio de 2012 y el gobierno de Rafael Correa le otorgó asilo diplomático el 16 de agosto siguiente.

En el informe final del EPU, Suecia se compromete a examinar algunas recomendaciones formuladas por otros países y a dar respuesta antes de la sesión próxima sesión del Consejo de Derechos Humanos, que comenzará el 15 de junio.

Garzón le pide a Estocolmo que adopte las medidas que especifiquen explícitamente un límite de tiempo para la fase de instrucción del procedimiento contra Assange, tal como había recomendado la delegación de Ecuador durante el EPU.

“El Comité de Derechos Humanos, otro cuerpo especializado de la ONU, estipula que es necesario establecer plazos precisos para poner a disposición de un juez a una persona detenida”, precisó el jurista español.

La secretaria Söder reconoció a IPS que el sistema jurídico sueco no fija plazos al procurador para completar la instrucción, como se evidencia en el caso que implica a Assange.

Garzón solicita también a Suecia que introduzca cuanto antes “medidas para que los procedimientos judiciales se lleven de conformidad con las normas que garantizan los derechos de los individuos, en concreto el derecho a la tutela judicial efectiva y a un procedimiento sin dilaciones indebidas”.

Otro requerimiento del jurista alude a la adopción de medidas administrativas y judiciales necesarias que hagan más efectivas las investigaciones ante los tribunales. En este punto menciona “la práctica de diligencias de prueba en el extranjero, de conformidad con los mecanismos de cooperación internacional”.

El abogado también demanda la adopción de medidas para que a las personas privadas de libertad se les provea de sus garantías legales de conformidad con los estándares internacionales.

La delegación sueca sí aceptó examinar una recomendación de Argentina de “tomar medidas concretas para asegurarse que las garantías de no devolución puedan ser dadas a cualquier persona bajo control de las autoridades suecas mientras sea considerada como un refugiado por un país tercero”, en este caso Ecuador.

Entre esas acciones, se incluyen las medidas legislativas, de ser necesarias.

Esto es muy importante porque sobre Assange pesa la amenaza de que las autoridades suecas, o incluso las británicas, puedan aceptar un pedido de extradición de Estados Unidos por cargos de espionaje, que conllevan penas muy severas.

En sus comentarios para IPS, Garzón se mostró “decepcionado” porque el Estado sueco no haya aceptado una de las recomendaciones formuladas por Ecuador.

Se refería a la solicitud de que Suecia agilice los mecanismos de cooperación internacional por parte de los órganos judiciales y de la fiscalía para, mediante ellos, asegurar el derecho a la tutela judicial efectiva, específicamente en aquellos casos en que la persona se encuentra protegida por decisión de asilo o refugio.

El derecho de asilo y refugio es considerado un derecho fundamental y por ello debe ser respetado y tenido en cuenta, haciéndolo compatible con el derecho de defensa, se subrayó previamente durante el EPU.

Al respecto, el director general  de Asuntos Legales del Ministerio de Relaciones Exteriores de Suecia, Anders Röonquist, alegó que no existe convención internacional alguna sobre asilo diplomático.

La única que hay sobre la materia es la americana, aseguró. Por otra parte, la Corte Internacional de Justicia de La Haya no impone que se reconozca el asilo diplomático, sostuvo.

GINEBRA, 29 ene 2015 (IPS) 

Assange insta a jóvenes hackers a no dejarse “intimidar”

Julian-AssangeEl fundador del portal WikiLeaks, Julian Assange, instó a los jóvenes hackers del mundo a no dejarse “intimidar” por la Agencia Nacional de Seguridad (NSA por su sigla en inglés), y a trabajar activamente para infiltrar los servicios de inteligencia.

Durante una videoconferencia desde la embajada de Ecuador en Londres (Inglaterra), Assange urgió a los presentes, unas ocho mil personas según los organizadores, a dejarse reclutar por los servicios de inteligencia para que luego divulguen el material interno, como lo hizo el extécnico de la NSA, Edward Snowden.

En el foro, el creador de WikiLeaks sostuvo que “estamos viendo una duplicación del poder de la NSA cada cuatro años” y la firma de Google “se encuentra detrás de este gran entramado de espionaje”.

“Google se han vuelto una empresa grande y mala. Actualmente gasta más en cabildeo que Lockheed-Martin”, sostuvo durante su alocución.

“No les dejéis intimidaros. No les dejéis paralizar vuestras contribuciones significativas para el mundo”, manifestó.

Asimismo, aseveró que “ustedes en los Países Bajos estáis subordinados al Gobierno de EE.UU., debéis luchar por vuestra soberanía”.

Tras este llamado, la activista británica Sarah Harrison, presente en el foro, destacó que tanto ella como sus compañeros seguirán con sus acciones a pesar de la presión de Washington.

“Seguiremos publicando documentos”, advirtió la activista, que vive en Alemania por temor a la persecución política en Reino Unido.

Julian Assange se encuentra asilado en la embajada de Ecuador en Londres desde junio de 2012 para evitar ser extraditado a Suecia, donde sería juzgado por presuntos delitos sexuales.

El periodista australiano, que en 2010 publicó en WikiLeaks miles de documentos secretos del Gobierno de Estados Unidos, estima que el pedido de la justicia sueca es “un complot” para enviarlo a territorio estadounidense, donde podría incluso ser condenado a la pena de muerte.

Fuente: TeleSUR

 

WikiLeaks versión hollywoodense

El quinto poder. Con Benedict Cumberbatch en el papel de Julian Assange./ Mediastan. La respuesta en forma de documental de la web.

Por Gabriela Esquivada

Con grandes interpretaciones –sobre todo del actor británico Benedict Cumberbatch, en el papel del hacktivista más famoso–, la película se pierde en la fascinación por el personaje y omite lo central de la plataforma de internet: la trascendencia de que haya revelado documentos secretos de los Estados Unidos sobre Irak y Afganistán, corrupción bancaria y violaciones a los derechos humanos en el mundo.

Un hombre solo, armado con una laptop y conectado a internet en los cafés, desafió a la principal potencia mundial. Difundió un video que muestra cómo desde un helicóptero estadounidense se mató a civiles en Bagdad en 2007, entre ellos dos periodistas y un padre que llevaba a la escuela a sus hijos y se paró para ayudar a un herido. Antes, publicó los chanchullos del banco boutique Julius Bär, de multimillonarios, que hizo magia non-sancta para que sus clientes evadieran impuestos. Luego publicó 91.731 documentos militares clasificados que conformaron los Diarios de la Guerra de Afganistán y 391.832 conocidos como los Registros de la Guerra de Irak, que desnudaron la barbarie militar de los Estados Unidos.
Y todo con una laptop, sin siquiera conexión segura.
Es difícil resistir la tentación de contar la historia de ese héroe de este nuevo mundo feliz del siglo XXI. Y es una lástima que el director Bill Condon (Kinsey, la saga de Twilight) haya cedido a ella y centrado El quinto poder, que se estrenó en el Reino Unido y los Estados Unidos la semana pasada, en el mercurial Julian Assange y no en las transformaciones que WikiLeaks produjo en el orden político mundial, incluida la escalada de espionaje reactiva de los Estados Unidos que denunció la presidenta brasileña Dilma Rousseff y esta semana le tocó a la canciller alemana Angela Merkel, hasta el debate sobre la relación entre el periodismo y el poder y la función del periodismo ciudadano.
Desde antes que se estrenara, Assange y su página criticaron duramente la película, que por cierto no es la primera sobre WikiLeaks o su creador. Existen dos documentales: en 2011 Patrick Forbes dirigió True Stories: WikiLeaks-Secrets and Lies (Historias verdaderas: WikiLeaks, secretos y mentiras), y este año We Steal Secrets (Robamos secretos, un título engañoso ya que lo dice un oficial estadounidense sobre las necesidades de la seguridad nacional), de Alex Gibney, se vio en mayo en los Estados Unidos y en julio en el Reino Unido. En ficción, en 2012 Robert Connolly mostró en Australia y Canadá Underground: The Julian Assange Story (Clandestino: la historia de Julian Assange). Todas preceden a El quinto poder, que llega a la Argentina el 21 de noviembre.
Pero El quinto poderr es el thriller de Hollywood sobre la organización informativa sin fines de lucro que garantiza anonimato a los informantes, hecho por DreamWorks y distribuido por Disney, algo así como la CIA de Hollywood a los ojos de Assange. “Es un ataque masivo de propaganda contra mí y mi organización”, declaró. En un comunicado, WikiLeaks calificó: “Es un bodrio reaccionario que sólo le puede gustar al gobierno de los Estados Unidos. En consecuencia, la película no tiene público. Va a ser un fiasco de taquilla, merecido”.
La profecía se cumple. La película ha sido un fracaso en los Estados Unidos, con un promedio diario de 40 espectadores por sala en casi 1.800: ni una obra de prestigio ni un blockbuster. Y con la competencia fiera de Carrie, Gravedad y Capitán Phillips.
Por supuesto, WikiLeaks se quejó de El quinto poderr en su página (wikileaks.org/IMG/html/wikileaks-dreamworks-memo.html#about):
* Que la ONG no afectó a 2.000 informantes del Departamento de Estado, como dice el guión: “Ni siquiera el gobierno de los Estados Unidos alega que WikiLeaks haya causado daño a una sola persona”.
* Que “El quinto poder es una obra de ficción disfrazada de hechos”.
* Que la película cuenta la historia desde una perspectiva intencionada: “Se basa en dos libros, ambos escritos por gente que mantiene disputas personales y legales con WikiLeaks”. Uno es WikiLeaks y Assange, del ex periodista del diario británico The Guardian David Leigh y de Luke Harding, y el otro es Dentro de WikiLeaks: mi etapa en la web más peligrosa del mundo, de Daniel Domscheit-Berg.
* Que “el personaje Daniel no estuvo allí”, una afirmación osada que se sostiene con fechas: en febrero de 2010 Domscheit-Berg ya se había peleado con Assange y desde entonces casi no participó de WikiLeaks hasta su suspensión en agosto. “Terminó de marcharse en septiembre con el sabotaje de los servidores insinuado (pero perversamente celebrado) en la película, que borró documentos como la evidencia de más de 60 mujeres y niños masacrados por las fuerzas de los Estados Unidos en Afganistán”.

Un tipo difícil. Ya que El quinto poder gira alrededor de la carismática, irresistible fascinación manipuladora de Assange, hay que celebrar que el papel haya recaído en Benedict Cumberbatch, el actor británico hijo de actores, que estudia drama desde la escuela primaria, y que se destacó en la película El topo, de Tomas Alfredson, la obra de teatro Frankenstein (versión de Danny Boyle) y la serie sobre Stephen Hawking, antes de hacerse famoso, famosísimo por otra serie, Sherlock: una adaptación al presente de las aventuras de Sherlock Holmes, de Sir Artur Conan Doyle. Diez millones de británicos siguieron los siete capítulos ya estrenados (accesibles en Cuevana, www.cuevana.tv/#!/series/1797/sherlock) y esperan los tres finales, que se estrenarán en 2014, en los que Cumberbatch interpreta a Holmes como una genio cuya angustia y frialdad lo hacen un torpe social al borde del síndrome de Asperger.
A pesar de ese salto en su carrera, le fue mejor antes con el físico autor de Una breve historia del tiempo, quien accedió a su pedido de entrevistas para representarlo mejor. Assange, en cambio, lo mandó a paseo y con una reprimenda larga por participar “en esta película que va a enterrar a gente buena que hace un buen trabajo, en el momento exacto en que el Estado les cae encima de sus cabezas”.
El día antes de que comenzara el rodaje, Assange le mandó un e-mail (reproducido en wikileaks.org/First-Letter-from-Julian-Assange.html) a Cumberbatch:
Mis asistentes me comunicaron su solicitud y he pensado mucho en ella, y examinado su trabajo anterior, que me gusta mucho. Pienso que disfrutaría de encontrarme con usted. (…) Pero debo hablar de modo directo. (…) Creo que usted es una buena persona, pero no creo que esta película sea una buena película. (…) Está basada en un libro deshonesto de alguien que quiere una vendetta contra mí y mi organización. (…)
Mi organización y yo somos el objetivo de la hostilidad política del gobierno de los Estados Unidos (que) ha comprometido casi todos los recursos de su justicia y su sistema de inteligencia para buscar –en sus propias palabras– una investigación “del conjunto del gobierno” de “escala y naturaleza sin precedent” contra WikiLeaks bajo leyes draconianas de espionaje. (…)
Creo que usted es una persona decente, que no querría naturalmente hacer daño a gente buena en situaciones desesperadas. Lo van a usar, como un sicario, para asumir la apariencia de la verdad con el fin de asesinarla. (…) Creo que usted debería reconsiderar su participación en esta empresa. (…) Al encontrarme con usted, validaría esta película miserable y apoyaría la talentosa, pero pervertida, actuación a la cual el guión lo obligará. (…) Está en contra de mis intereses, y de los de mi organización, y le agradezco por su oferta, y por lo que estoy seguro que es una intención genuina, pero debo, con pesar inexpresable, rechazarla.

La semana del estreno en los Estados Unidos, la prestigiosa revista The New Yorker se burló de la carta imaginando otras:
Mis asistentes me comunicaron su ofrecimiento de un burrito, y he pensado mucho en ello, y examinado recuerdos de antiguos burritos, que me gustaban mucho, y eran de pollo o de vaca. Creo que disfrutaría de encontrarme con usted y con este burrito y zampármelo en la boca. El lazo que se desarrolla entre un refugiado político y un burrito es significativo. Pero debo hablar directamente. Creo que este burrito es un burrito potencialmente delicioso, pero no creo que este burrito me caiga bien al estómago. (…) Por esta razón debo penosamente rechazar su invitación a comer en Chipotle.
Cumberbatch reconsideró su compromiso. Y le contestó a Assange: “Esta película indaga en lo que usted logró, lo que llamó la atención del mundo, de una manera que creo positiva. Reconozco que hago este trabajo porque soy un actor vano, no obstante lo cual no actúo en un vacío moral. Lo he pensado y pase lo que pase quiero lograr tanta complejidad y comprensión de usted como pueda”.
Más que el pelo decolorado, la cara rara, por larga y angulosa, ayuda a que el actor componga una especie de figura elusiva, etérea como un fantasma, que parece el puro fenómeno político y cultural que es Assange. Pero la encarnadura está dada por la capacidad de Cumberbatch para crear un ser apasionado, ambiguo, sospechoso de la autoridad y algo paranoico en su incapacidad de confiar en la gente, narcisista, controlador, mentiroso aunque hable de transparencia, inquietante y –en consonancia con su destino actual– con un sino trágico. Y un acento aterradoramente australiano como el de Assange.

El tema omitido. El quinto poder comienza en 2010, con la filtración de los cables sobre Afganistán, y va y viene en el tiempo y la geografía en la construcción de WikiLeaks y el drama de los amigos vueltos enemigos. Sigue el ascenso de Assange desde salas de conferencias vacías en convenciones de nerds y afiches caseros con la consigna “el coraje es contagioso” hasta su acuerdo con los editores de los grandes medios The Guardian, The New York Times y Der Spiegel para publicar un volumen de denuncias que supera cualquier antecedente: una fama de estrella de rock. Pero en la visión de Condon la representación del impacto político de la organización informativa más controversial se reduce a dos citas de Barack Obama e Hillary Clinton y a las ricas actuaciones, pero secundarias, de Laura Linney y Stanley Tucci como dos funcionarios del Departamento de Estado que ven desmoronarse ante sus ojos su noción de la diplomacia y su experiencia en el poder.
No se ve la repercusión principal –la crítica global a la política exterior de los Estados Unidos– que causó el fenómeno. Los diarios de la Guerra de Afganistán, con sus escuadrones de asesinato con listas de nombres, “cambiaron la percepción de la ocupación y redujeron el apoyo a la guerra”, según WikiLeaks, y Los registros de la Guerra de Irak “mostraron la complicidad directa de los Estados Unidos en la tortura” y “la verdadera cantidad de víctimas de la guerra”.
La película también roza apenas anecdóticamente si WikiLeaks hace periodismo al presentar los documentos en crudo, sin edición y casi sin contexto: el redactor de The Guardian (el siempre admirable David Thewlis, ya sea en Naked, de Mike Leigh, o en el Harry Potter de David Yates) intenta persuadir al antisocial tozudo de que la prensa seria jerarquice y recorte responsablemente la información. Sin embargo, WikiLeaks tiene otra visión de sí misma que la película omite: sus colaboraciones con esos grandes medios en 2010 “arrastró a las organizaciones noticiosas tradicionales al siglo XXI”, entre otras cosas “al ser pionera en el uso de grandes conjuntos de datos” y por “actuar agresivamente contra la censura”.
Tampoco se dice mucho sobre Manning, la principal fuente de Assange, hoy condenada a 35 años en una prisión militar. El –en aquel momento– soldado y analista de inteligencia Bradley Manning bajó casi 500.000 documentos a un CD-RW (que tenía escrito “Lady Gaga”, en la película) que aseguró en su laptop para, tras la indiferencia de The Washington Post y The New York Times, subir a la plataforma de WikiLeaks cuyo programa protege el anonimato de las fuentes. Pero Manning chateó con un conocido, quien hizo la denuncia ante contrainteligencia. Al día siguiente de su condena por 22 delitos (17 por los que se declaró culpable, y 5 de espionaje que se juzgaron) a 35 años de prisión, Manning declaró que toda la vida se había sentido mujer y que quería comenzar una terapia hormonal para adecuar su cuerpo a su género. Cambió su nombre a Chelsea Elizabeth y pidió que se dirigieran a ella con pronombres femeninos. Hoy, además de pedir por su libertad, WikiLeaks defiende la lucha por el género de la soldado.

Wikileaks también filma. Una de las cosas que más molestó a Assange es que en El quinto poder –donde apenas se hace mención de los cargos de abuso sexual por los que Suecia pidió su extradición y, al otorgarla el Reino Unido, se refugió en la Embajada de Ecuador– su personaje critica la misma película: “¿Cuál? Ah, ésa. Más bien es la película anti-WikiLeaks”. Condon, simbólicamente, lo priva hasta de esa palabra.
Para contrarrestarlo, la web estrenó un documental propio, filmado por Johannes Wahlström y concebido y producido por Assange, Mediastan. Lo ofreció gratis en línea el fin de semana de los estrenos de El quinto poder en el Reino Unido y en los Estados Unidos; ahora se puede ver, previo pago de 2,99 dólares, en vimeo.com/ondemand/mediastan. Considerando que un burrito en Chipotle sale 6,25 dólares, quizá sea mejor guardar esos casi tres para la ocasión de comerse uno –dicho esto con hondo pesar–, porque la película, bienintencionada, es un bodrio, aunque uno libertario.
La historia sucede en simultáneo a la filtración de los cables de Manning: un equipo de activistas sale a buscar la difusión de parte de esos materiales, los referidos a Tayikistán, Kasajistán, Kirguizistán, Afganistán y Turkmenistán –de esos stán surge el título de la película, que implica las diferentes visiones de y sobre los medios en distintas culturas–, en los medios de esos países. Sufren más rechazos que los pobres en los bancos: uno no publica para evitar juicios, otro porque no le dan la exclusiva (la política de transparencia de WikiLeaks lo impide), otro porque lo financia el Congreso de los Estados Unidos, otro porque se le niega el control del material (que no se puede manipular según las normas de WikiLeaks) que encuentra demasiado peligroso para su vida.
Assange, en prisión domiciliaria en el Reino Unido en ese momento, recibe al equipo que dejó Asia Central tras redundantes fracasos, y juntos discuten el rechazo unánime a esos materiales tan valiosos. “¿Por qué tienen miedo?”, interviene alguien. “Eso no es una pregunta importante”, dice alguien más. “¿Si están demasiado asustados para publicar documentos estadounidenses no es una pregunta interesante?”, reprende Assange. Un colaborador sintetiza: “Nuestra libertad de expresión tiene límites, igual que nuestro pensamiento y nuestro lenguaje. Nos estamos enfrentando a la neolengua (lenguaje ficticio que aparece en 1984, la novela de George Orwell), diferente en cada país: llamémoslo censura, autocensura, lo que sea. Ninguna es mejor que la otra”. Y así. Para hacerlo multicultural, Assange entrevista al jefe de redacción de The Guardian y uno de sus colaboradores, al de The New York Times. Y, sí, hay límites.
Es una pena que esta respuesta a El quinto poder pase por alto el modo en que Internet ha cambiado el paradigma de comunicación, multiplicando a los productores de información que ya no son un puñado de empresas capaces de montar medios, y hasta el papel de WikiLeaks para problematizar la legitimidad de las fuentes aceptando informantes anónimos cuya verificación siempre es difícil, por lo menos.
Y, sobre todo, que en su afán de poner al periodista ciudadano como protagonista (ya bastante pesado es un periodista profesional que se la da de prima donna), se pierda lo que de algún modo trasluce el thriller vapuleado: que la visión del mundo según Assange, en la cual las corporaciones internacionales se han puesto de acuerdo con el poder de los Estados Unidos, que trasciende la Casa Blanca, para violar la privacidad, la libertad y la equidad económica, no resulta risible como la de Dr. Evil es porque muchas veces WikiLeaks aportó pruebas que la sostienen.

Tomado de infonews

La carta del soldado

Por Silvia Arana

Paul Lewis , corresponsal en Washington de The Guardian, señaló que la sentencia fue “mucho más severa de lo esperado por numerosos analistas, y es de lejos, la condena más larga que haya recibido jamás un denunciante de conciencia de Estados Unidos”. David Coombs, abogado de Manning, le dijo a Paul Lewis: “Después de conocer la sentencia, todos en el equipo legal de la defensa estábamos conmocionados, incluido yo. La única persona que mantenía la calma era Brad. Nos miró y dijo: ‘Está bien. Yo sé que hicieron todo lo posible por ayudarme. Yo lo superaré y seguiré adelante.’ Esa actitud demuestra la gran capacidad de resistencia de este joven.”
Bradley Manning escribió una carta solicitando el indulto presidencial. A continuación un fragmento de la carta, que fue leída por abogado defensor en la conferencia de prensa posterior al dictado de la sentencia:
“Las decisiones que tomé en 2010 surgieron de mi preocupación por mi país y el mundo. Desde los trágicos sucesos del 11 de septiembre, nuestro país ha estado en guerra. Inicialmente estuve de acuerdo y me ofrecí voluntariamente para ayudar a defender al país. Hasta que llegué a Irak, leí informes militares secretos a diario, y comencé a cuestionar el contenido moral de lo que hacíamos.
’’En ese momento me di cuenta de que al enfrentar el riesgo presentado por el enemigo nos olvidamos de nuestra humanidad. Elegimos de manera deliberada la devaluación de la vida de los seres humanos en Irak y Afganistán. Al luchar contra aquellos que percibimos como enemigos, a veces matamos a civiles inocentes. Y toda vez que matamos a civiles inocentes, en lugar de asumir responsabilidad por nuestra conducta, elegimos escondernos detrás del velo de la seguridad nacional y la información clasificada para eludir cualquier tipo de responsabilidad públicamente.
’’En nuestro objetivo de matar al enemigo, debatimos internamente la definición de tortura. Mantenemos a personas en Guantánamo durante años y sin el debido proceso. Toleramos inexplicablemente la tortura y las ejecuciones sumarias realizadas por el gobierno iraquí. De igual manera, miramos hacia el otro lado antes innumerables actos inaceptables cometidos en nombre de la ‘guerra contra el terror’. Frecuentemente se invoca el patriotismo para encubrir actos inmorales ordenados por los que detentan el poder. Cuando los gritos patrióticos apagan toda forma de disenso basado en la lógica, suele recaer en el soldado estadounidense la tarea de ejecutar alguna misión mal concebida. […]
’’Como dijo Howard Zinn alguna vez: ‘No existe una bandera lo suficientemente grande para cubrir la vergüenza de matar a gente inocente’.”.

“No se puede matar gente inocente”

Por Silvia Arana

El soldado que acaba de ser condenado a 35 años de cárcel por haber facilitado información a WikiLeaks sigue reinvindicando lo que hizo y critica al Pentágono.

El tribunal militar condenó a Bradley Manning a 35 años de cárcel por proveer cientos de miles de documentos a WikiLeaks. En julio, la Jueza Lind lo había declarado culpable de la mayoría de los cargos presentados en su contra por la Fiscalía: incluyendo seis cargos de infracción a la Ley de Espionaje y cinco cargos por robo de propiedad gubernamental. Se lo declaró inocente del cargo más grave de “ayudar al enemigo”, un cargo que jamás anteriormente había sido considerado contra un denunciante de conciencia.
Manning había entregado a WikiLeaks tanto cables diplomáticos, que revelaron la política exterior intervencionista de Estados Unidos, como documentos que exponían crímenes de guerra, entre los que se incluyen el video, Asesinato Colateral, que muestra cómo la tripulación de un helicóptero de Estados Unidos dispara contra civiles desarmados, incluyendo niños, en Bagdad en 2007. Entre los asesinados hay dos periodistas de Reuters. Los militares estadounidenses festejan grosera e inhumanamente la carnicería.
La Ley de Espionaje, en la que se basa la condena a Manning, fue sancionada dos meses antes de que Estados Unidos entrara formalmente en la I Guerra Mundial. Por el carácter tan amplio de la ley, y su ambigüedad, los gobiernos anteriores se abstuvieron de aplicarla, no así el gobierno de Obama. En todos los gobiernos anteriores solamente hubo tres casos de juicios contra denunciantes de conciencia: Daniel Ellsberg, por revelar los Documentos del Pentágono que contenían información secreta sobre el accionar de Estados Unidos en Vietnam, gobierno de Nixon; el analista civil Samuel Loring Morison, gobierno de Reagan, y Lawrence Franklin, gobierno de George W. Bush. En cambio, el gobierno de Obama ha enjuiciado a ocho denunciantes de conciencia, incluido Manning, por filtrar información a la prensa. Edward Snowden –quien expuso el sistema de espionaje masivo de la agencia gubernamental NSA– fue el último denunciante al que se le presentaron cargos por infracción a la Ley de Espionaje.
La red de Apoyo a Bradley Manning y otras organizaciones sociales convocaron a una vigilia en Fort Meade y a una protesta en la noche del miércoles 21 de agosto frente a la Casa Blanca, en Washington, DC. También habrá movilizaciones en otras ciudades, como Seattle, San Francisco, Los Ángeles, Las Vegas, Chicago, Denver, Mineápolis, Nueva York y Boston.
Amnistía Internacional hizo un llamado a Obama a conmutar la sentencia y dejar en libertad a Manning de inmediato: “Se debe tener clemencia con Bradley Manning en reconocimiento a sus motivaciones para hacer lo que hizo, por el tratamiento que sufrió al ser detenido, y por falencias en el debido proceso ocurridas durante el juicio […]. Bradley Manning actuó creyendo que podría encender la chispa de un debate público constructivo sobre los costos de la guerra, específicamente sobre la conducta de los militares de Estados Unidos en Irak y Afganistán. Sus revelaciones incluyeron reportes sobre detenciones en el campo de batalla y grabaciones que no eran conocidas hasta entonces de periodistas y civiles asesinados por ataques desde helicópteros de Estados Unidos, información que debería ser objeto de escrutinio público sin excepciones. En lugar de ‘enviar un mensaje’ condenándolo a una sentencia, prácticamente, de por vida, el gobierno de Estados Unidos debería enfocarse en investigar las violaciones de derechos humanos y de leyes humanitarias en el contexto de una mal concebida ‘guerra contra el terror’.”
La ACLU (Asociación por las Libertades Civiles de Estados Unidos) por su parte remarcó que “algo funciona muy mal en nuestro sistema judicial cuando un soldado que comparte información con la prensa y el público es castigado de manera muchísimo más severa que otros que matan a civiles y torturan prisioneros”. Agrega : “Un sistema legal que no distingue entre filtraciones a la prensa por el interés público y traición a la nación, no sólo generará resultados injustos sino que también le quitará al público información de importancia crítica que es necesaria para la responsabilidad requerida en una democracia. Es un día triste para Bradley Manning y también, un día triste para todos los estadounidenses, que dependen de la valentía de los denunciantes de conciencia y de una prensa libre, como garantía del debate público basado en la información”.
La ACLU advirtió que “el hecho de equiparar las denuncias por razones morales con la traición no es sólo burdo, sino que es fundamentalmente antidemocrático. Hasta que nuestras leyes no establezcan una distinción entre filtraciones por el interés público y traición contra la nación, no deberíamos sorprendernos de que nuestros denunciantes de conciencia busquen asilo por el mundo” –en clara referencia a Edward Snowden.
El Proyecto por Responsabilidad Gubernamental (GAP, según sus siglas en inglés) afirmó: “Creemos que esta sentencia es un mensaje a todos los denunciantes de conciencia, del presente y del futuro. Más aún, la sentencia es excesiva e injusta por las siguientes razones:
Nunca se pudo probar que las acciones de Manning causaran daño alguno a Estados Unidos.
Manning sufrió una detención previa al juicio que fue ilegal y atroz. Ninguno de los implicados en los delitos revelados por Mannnig fue castigado a pesar de las claras atrocidades cometidas por ellos”.
La Directora de la sección de Seguridad Nacional y Derechos Humanos de GAP, agregó: “Este caso es de interés público pero el público no ha sido informado por las serias limitaciones de acceso a la prensa. Estados Unidos merece algo mejor que tribunales secretos”.
El Centro por los Derechos Constitucionales sostuvo:
“Nos sentimos indignados de que un denunciante de conciencia y un patriota haya sido sentenciado bajo la Ley de Espionaje. El gobierno ha sobreextendido el alcance de una ley arcaica y desacreditada para enviar una rotunda advertencia a los potenciales denunciantes de conciencia y periodistas dispuestos a publicar información proveniente de ellos. Sólo nos queda esperar que la valentía de Manning siga motivando a los que sean testigos de crímenes del estado para que los denuncien.
Este juicio-show fue un asalto frontal a la Primera Enmienda, desde la manera en que la fiscalía distorsionó las acciones de Manning para hacer borrosa la distinción entre denunciante de conciencia y espía hasta los persistentes esfuerzos del gobierno para obstruir la cobertura de prensa del juicio. Es una burla de la justicia que Manning, quien echó luz sobre acciones criminales de las fuerzas militares de Estados Unidos en Irak y Afganistán, sea castigado mientras que los acusados de los crímenes por él expuestos, no sean ni siquiera investigados. Cada aspecto de este caso sienta un precedente peligroso para futuros juicios contra denunciantes de conciencia –quienes tienen un rol esencial en un gobierno democrático al exponer la verdad sobre errores del gobierno. Después de este juicio, sentimos temor por el futuro del país. Debemos canalizar nuestra indignación y continuar desarrollando presión política por la libertad de Manning. El presidente Obama debe perdonar a Bradley Manning, y si se negara a hacerlo, el indulto presidencial debería ser un tema fundamental en la elección de 2016.”.

Tomados de Miradas al Sur

ENTREVISTA CON JULIAN ASSANGE: POLITIZAR LA RED, NUESTRO PRINCIPAL APORTE

Por Pedro Miguel

“Si hablamos de contribuciones aisladas, creo que la más importante fue transformar Internet de un espacio políticamente apático a un espacio político y, en el proceso, educar a toda una generación”.

En cuanto a los medios de Estados Unidos, “siempre han sido muy corruptos” y han renunciado a su tarea de vigilar los actos del poder: “Son meros espacios para dirimir pleitos entre distintas facciones del régimen”

“Algo no cuadra cuando el Pentágono, que debiera esforzarse por parecer poderoso, empieza a hacerse la víctima”.

Así ejemplifica Julian Assange la reacción inicial de la institucionalidad estadounidense ante las revelaciones masivas de documentos efectuadas por Wikileaks hace tres años. En contraste, el australiano pondera el poder que los nuevos sistemas de información pueden otorgar a los ciudadanos y lo caracteriza como “el más importante campo de educación política masiva que haya existido jamás”.

En cuanto a los medios tradicionales de Estados Unidos, “siempre han sido muy corruptos” y han renunciado a su tarea de vigilar los actos del poder: “Son meros espacios para dirimir pleitos entre distintas facciones del régimen”, acusa.

La plática con el fundador de Wikileaks tiene lugar en la paz de la embajada de Ecuador en Londres, en un amplio salón con ventanales elevados que dan a la calle. De pronto llega un rumor en sordina. El entrevistado aguza el oído, interrumpe la plática con gesto cortés y camina hacia el balcón. En la acera opuesta se ha hecho presente un pequeño grupo que enarbola retratos de Assange y corea consignas en favor de su liberación. El refugiado separa un poco la cortina y saluda a sus simpatizantes con un movimiento de mano suave, casi tímido, y hace con los dedos la “V” de la victoria. Permanece así unos momentos y luego vuelve al sofá monumental.

El saludo es parte de su rutina diaria desde el 19 de junio del año pasado, cuando se introdujo a la representación diplomática ecuatoriana, solicitó asilo político y dejó a sus perseguidores de Estados Unidos, Suecia y Gran Bretaña con un palmo de narices. Se inició, de esta forma, un diferendo diplomático en el que Washington no reconoce su parte y deja a Londres y Estocolmo el trabajo sucio de desconocer el derecho de asilo. La semana entrante el impasse cumplirá un año y el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, viajará a la capital británica para tratar de destrabar el conflicto y de obtener de su contraparte inglesa un salvoconducto que permita al australiano abandonar el Reino Unido y viajar a Ecuador.

“Antes hacían guardias de 24 horas”, platica un colaborador de Assange en relación con los entusiastas que gritan en la calle su solidaridad. “Ahora vienen todos los días”.

La plática es interrumpida en otro momento, cuando los colaboradores de Assange llevan los primeros reportes sobre la filtración que acaba de hacer el ex empleado de la CIA Edward Snowden acerca de la extensa e ilegal red de espionaje telefónico y cibernético erigida por el espionaje militar estadounidense (National Security Agency, NSA).

Y reacciona el entrevistado: “Es muy interesante comparar esta reciente revelación, de la cual llevábamos años hablando, pero ahora hay muy sólida evidencia de ella, de esta orden de espionaje a todos los teléfonos, diario, a dónde habla la gente, a quién le marca, qué tipo de teléfonos tiene, que todo sea enviado diariamente a la NSA. Es una violación tan grande que incluye a todos los reporteros, a todas las dependencias, incluye a todos. Es una gran violación de… ¿cuál enmienda?, ¿la cuarta? [http://goo.gl/Txhcs] Bueno, es una violación a las protecciones constitucionales contra los registros ilegales y el decomiso; una violación tan grande como te puedas imaginar” [Ayer, Assange expresó su solidaridad con Snowden y le aconsejó que busque asilo en América Latina: http://goo.gl/tzt7b].

En 2010 Wikileaks hizo tres revelaciones demoledoras de documentos oficiales estadounidenses, muchos de ellos secretos hasta entonces: los correspondientes a las guerras de Irak e Irán, y los cables del Departamento de Estado. Rememora Julian Assange:

“La reacción del Pentágono fue hacerse la víctima, decir que estaba muy dañado y preocupado. Vimos a Robert Gates [secretario de Defensa estadounidense entre 2006 y 2011] casi al borde de las lágrimas, y eso parece haber sido reflejo de lo aterrados que estaban: sus malas acciones quedarían expuestas. Sabían que teníamos mucho material hasta entonces inédito, cientos de miles de documentos clasificados; no los habían leído todos, no sabían qué impacto tendrían, estaban aterrorizados ante lo desconocido y desarrollaron, dentro de Estados Unidos, una especie de neo-macartismo que terminó por proyectarse al mundo externo. Fue interesante observarlo.

“Ahora bien: el Pentágono es una organización que se especializa en verse fuerte y poderosa para que sus amenazas tengan algún sentido. Básicamente, el Pentágono es un mecanismo de chantaje: amenaza con dominar físicamente países, o quitarles protección y dejarlos expuestos a la dominación de un tercero, o bien se involucra en la venta de armas a países vecinos, y amaga a gobiernos con dejar de venderles armas. En fin, es un aparato de intimidación, de aplicación de amenazas para obtener concesiones de muchos países e instituciones, y por eso debe verse fuerte todo el tiempo. Pero si hubiera por ahí integrantes de la mafia haciéndose las víctimas, ello significaría que la operación de la mafia no está funcionando. En suma, estaban aterrados.

La teoría de la crítica

“Algo más: hay un concepto de la teoría crítica [Critical Security Studies, CSS, o Estudios Críticos de Seguridad; ver http://goo.gl/xBrLN y http://goo.gl/63Xo0], no muy conocido, pero muy útil, llamado segurización [securitization]. Lo describiré en mis términos: todos estamos motivados por el miedo o el deseo de algo; esencialmente tenemos miedo o esperanza de ir hacia delante. El querer más de algo lleva, a causa del miedo, al alejamiento y a la repulsión. En un extremo, el miedo dominará por completo la esperanza o el deseo. Y eso es porque en un extremo, el miedo es a perder la vida o las vidas de la gente que amas, y si pierdes la vida, todas tus esperanzas desaparecen. Si nos trasladamos de este nivel sicológico a una descripción política, una institución tomará una situación y tratará de extraerle valor al miedo, y a eso se le llama segurización: transformar una situación en amenaza contra la seguridad y luego proponer que la institución te puede salvar de la amenaza. Bien. La segurización es a lo que el Pentágono se dedica todos los días: buscar cualquier situación en el mundo que pueda segurizarse y decir que la solución al miedo es la protección con la fuerza de las armas. De modo similar, la policía intenta hacerlo con todas las circunstancias: la solución al asesinato, los robos, el espionaje, el fraude y algunas formas de terrorismo, es una fuerte y agresiva fuerza policial.

“Así que me preguntaba: este ataque sobre Wikileaks, con Hillary Clinton diciendo que nuestras publicaciones eran un ataque contra Estados Unidos y contra toda la comunidad internacional; con los ataques públicos y privados por parte del Pentágono, el Departamento de Estado y muchas otras organizaciones, ¿estaban simplemente segurizando la situación? ¿Intentando atraer más recursos, aterrorizar al establishment para que entregara más dinero? Algo había de eso, pero además estaban aterrorizados ante el surgimiento de una nueva percepción pública de su propio poder.”

Hay una coincidencia interesante: las autoridades de Estados Unidos se victimizaban e inventaban o exageraban los daños causados por las revelaciones de Wikileaks; por otro lado, ese mismo año, Fidel Castro, después de la publicación de los registros de la guerra de Irak, dijo en dos entrevistas [con la directora de La Jornada, Carmen Lira, http://goo.gl/Ec2d, y con Telesur, http://goo.gl/dNXd2] que estábamos ante “el arma más poderosa que haya existido, que es la comunicación”, que ante ella “las revoluciones armadas ya no son necesarias” y que Wikileaks se merecía un monumento”. ¿Exageraba?

–Un poco. Es bonito escuchar esas palabras, pero… todo comienza con la verdad y sin ella el próximo paso es imposible. Pero al final todo se reduce a quién tiene el control de la fuerza coercitiva sobre un determinado pedazo de tierra en donde vive la gente.

“Tu correo electrónico está almacenado en Google. Tú pensarías que tu correspondencia con otras personas es un recurso importante para tu vida. Pero si está almacenado en servidores en California, donde Google tiene su sede, los tribunales en California, los tribunales federales, la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, ellos controlan eso. Aún así, la fuerza física coercitiva es importante. Y quién controla a la policía y los militares. Pero eso lo determinan las políticas de la información y los flujos económicos. La información es parte clave para determinar eso. Pero cuando ves estos reclamos de resistencia pacífica, puede ser que en varias circunstancias sean la forma más efectiva de controlar la aplicación de la violencia. Aunque, a fin de cuentas, sea siempre una lucha para controlar quién tiene la fuerza coercitiva.

“Regresando a Fidel Castro, estamos en una posición en la que, debido a los avances en la tecnología militar y policial, la diferencia entre un campesino con su rifle y un policía con sus arreos de kevlar es tan grande que no es fácil imaginar insurrecciones armadas sin el respaldo de un Estado. George Orwell escribió en 1945 un artículo, justo después del bombardeo de Nagasaki, comparando los diferentes tipos de tecnología militar. Los rifles, todos podían tenerlos; eran una tecnología militar bastante democrática. Si tienes más gente, tienes más rifles en acción. Y por tanto el éxito militar se relaciona bastante bien con cuánta gente tienes. Pero en el otro extremo, sólo unos cuantos estados son capaces de fabricar armas nucleares porque se necesita de grandes y muy centralizados procesos industriales, así que son una forma militar de tecnología en esencia antidemocrática.

–Pero hoy muchos tienen acceso a Internet, así como casi todos tienen acceso a un rifle.

–A diferencia de los avances en la tecnología militar y policial, que conforman una fuerza muy antidemocrática, está la transferencia horizontal de la información: casi cualquier persona que sepa algo lo puede comunicar, en teoría, a casi todos los demás, aunque las redes de distribución y la publicidad puedan interferir. Se ha creado el más importante campo de educación política masiva que jamás haya existido. El número de personas expuestas, el número de culturas expuestas, el número de idiomas expuestos, el puente geográfico es más grande que en ningún otro momento de la historia.

“La transición clave ocurrió como resultado del ataque contra Wikileaks y sus publicaciones. Si te regresas cuatro años, básicamente Internet era políticamente apática. Tenías pequeñas redes y algunos grupos políticos que lo usaban, pero en conjunto Internet era políticamente apática. Y la gente pudo percibir en tiempo real la guerra contra Wikileaks. Aunque no estuviera en la línea del frente, aunque fuera sólo desde los márgenes, el atestiguar los reclamos, los contrarreclamos, la acción, permitió una comprensión que va más allá de una lección o una lectura de historia. Nuestra lucha geopolítica, contra Estados Unidos y sus aliados, educó a una generación entera en Internet, los despertó a las realidades geopolíticas del mundo, y los despertó a que el Internet es un espacio político, en contraposición a que sólo sea un espacio de comunicación, como el sistema telefónico”.

Un campo de batalla…

–Un campo de batalla, pero no un campo de batalla distante, sino un teatro de operaciones del que la gente forma parte, que también es suyo. Si hablamos de contribuciones aisladas, creo que ésta es la más importante de Wikileaks: transformar Internet de un espacio políticamente apático a un espacio político y, en el proceso, educar básicamente a toda una generación. Incluso gente de sesenta y tantos años me ha dicho: “Porque observé lo que ocurrió, hoy veo el mundo de modo distinto”. Pero especialmente las personas de entre 16 y 28 años sintieron que eran parte de ese drama político que se llevaba a cabo. Y muchos de ellos eran parte directa, porque distribuían información, se involucraban en las protestas virtuales. La gente joven estaba interesada, veía que los medios del régimen decían una cosa acerca de nosotros, y luego leían lo que nosotros decíamos al respecto, o leían los cables, o lo que decían sus amigos por correo electrónico, y veían un punto de vista completamente distinto, y tenían más confianza en nuestro punto de vista porque estaba basado en documentos de fuentes primarias que no mienten.

¿Para qué sirve la verdad, Julian? ¿Para hacer que los sistemas políticos funcionen mejor o para acabar con ellos?

¿Quieres una respuesta poética o lo abordamos desde otra perspectiva? [Ríe] La verdad es lo único que tenemos. No hay esperanza con nada más. Cada acción, cada decisión, cada pensamiento que tenemos, está basado en lo que percibimos, pero actúa sobre nuestra realidad compartida, en el mundo real. Así que si no estamos pensando la verdad, no pensamos en el mundo en el cual tenemos que actuar. Si no actuamos con base en la verdad, nuestras posibilidades de incidir en el mundo real serán azarosas.

“¿Y qué hace la verdad? ¿Hace estallar a los sistemas políticos o permite reformarlos? Puede ocurrir cualquiera de esas cosas, dependiendo de hasta qué punto estos sistemas están basados en la verdad, o no. Si están principalmente basados en mentiras, si la verdad ha fracasado, será un colapso catastrófico (aunque también haya otros factores), como lo fue en Túnez y Egipto. Me parece que estos sistemas llegan a estar tan mal que colapsan. Debes ponerlos en una posición en la cual se expanden tanto que caen al precipicio. En esa medida, cualquier esfuerzo por una reforma que llegue a tiempo es una ventaja. Algunos de estos sistemas se pueden poner parches a sí mismos. Por otro lado, quizá cuando llegues a una posición en la cual puedas derrotarlos, tal vez ello no suceda, o bien ocurra que se expandan más, se vuelvan más dañinos, más poderosos y corruptos. Así que si crees poder conseguir un beneficio para la justicia, intenta hacerlo hoy mismo, porque no sabes cuándo vas a lograrlo.”

¿Hay en Estados Unidos un colapso de eso que se denomina el Cuarto Poder?

–El crecimiento de los medios alternativos, sobre todo en Internet, nos ha permitido ver qué tan corruptos son los medios del sistema. Ahora bien: ¿Puede lograrse con el recurso de Internet que sean más o menos corruptos? No estoy seguro. Por un lado, cuando se señala la corrupción, las imprecisiones, las mentiras y la propaganda, se afecta la reputación de los medios tradicionales, y entonces la información independiente actúa como un incentivo para que se porten mejor. Por otro lado, el mercado de la crítica del poder ahora está mejor atendido por nuevas publicaciones, así que los medios convencionales se sienten liberados de esa tarea; sienten que otros les han quitado ese negocio y encuentran innecesario seguir haciéndolo. De todos modos, recuerda que no lo pueden hacer muy bien: los medios convencionales siempre han estado en el negocio de una facción del sistema que critica a otra. Nunca han estado en el negocio de ser críticos del establishment per se. Siempre han sido muy corruptos.

The New York Times, un caso

“Veamos el caso de The New York Times (NYT): sabemos que en 2003 hubo una historia similar a la de Watergate, de escuchas ilegales; el NYT guardó la historia durante 18 meses para que pasara la relección de Bush. Sólo la publicaron cuando se enteraron de que una publicación rival estaba a punto de darla a conocer. Una institución como el NYT es, salvando la calidad de periodistas individuales, un espacio para que distintas facciones del sistema luchen entre sí en público, o para que hagan públicas sus posiciones. Por eso le gusta a la gente leerlo, no porque sea más preciso que otros periódicos. Comete constantes errores importantes e imprecisiones, y hasta publica historias fabricadas: dijo, por ejemplo, que había armas de destrucción masiva relacionadas con Al Qaeda. ¿Y por qué la gente se toma la molestia de leerlo? Porque lo que dice la gente poderosa es interesante. Si Obama o el CEO de Bank of America o Schmidt, de Google, dicen que los marcianos aterrizaron, sin evidencia alguna, es muy interesante porque representa algo acerca de los propios declarantes, de su posición. Todo lo que tenga que ver con una organización poderosa es interesante por definición, porque puede tener un efecto sobre el mundo. Así que la gente lee el NYT para ver la posición de las diferentes facciones en el régimen. Ese siempre ha sido el caso.

“Vayamos a 1917, cuando Eugene Debs, un agitador socialista estadunidense fue acusado, bajo la Ley de Espionaje –la misma que intentan aplicarme a mí– de hacer un llamado a resistir el el reclutamiento en la primera Guerra Mundial. Debs sólo decía que el reclutamiento obligatorio estaba mal y que la gente debería oponerse a él. Bien, el NYT hizo en su editorial un llamado a que agarraran a Debs, donde fuera que se encontrara, y que lo acusaran bajo la Ley de Espionaje, por un discurso. Así que, en este punto, nada ha cambiado.”

Tomado de La Jornada

De la Pinkerton al espionaje pos moderno (II y final)

Por Jorge Wejebe Cobo

Mientras las 2997 víctimas del 11 de septiembre de 2001, vivían su último día, Ronald Rumsfeld, jefe del Pentágono, se reunía con parte de sus funcionarios y oficiales para anunciar la transformación de la doctrina militar al declarar la guerra a la burocracia interna de la institución por considerarla era el principal enemigo de la defensa de EEUU y a la planificación quinquenal que imponían aplastando las nuevas ideas.

Fue una escena alucinante donde el público asistente, muchos de ellos altos oficiales y funcionarios con vidas consagradas con éxito al derrumbe del socialismo, eran acusados de llevar los mismos vicios de la burocracia soviética a las fuerzas armadas estadounidense.

Las palabras de Rumsfeld prefiguraron la privatización de las instituciones armadas y órganos de inteligencia en una gran escala que de aplicarse en toda su magnitud solo se detendría ante la administración de las armas nucleares y sus vectores que nunca serían rentables porque al realizarse como valor de uso terminaría con la humanidad, el mercado mundial y de paso con los ricos y los pobres de este mundo.

Esa pudo ser la interpretación de más de un general al salir de la reunión con la gorra encasquetada y la convicción de que su jefe había llegado muy lejos y tenía contados los días en el cargo. Pero el discurso de Rumsfeld de forma fortuita o no estuvo perfectamente integrado a los acontecimientos posteriores.

Al otro día fueron derribadas las Torres Gemelas por impacto de dos aviones de pasajeros secuestrados por la red Al Qaeda, atacado el Pentágono sobre el cual supuestamente se estrelló otro Boeing comercial aunque nunca aparecieron sus motores de más de 10 toneladas de peso desaparecidos dentro de un boquete redondo, sin huellas de las alas en la fachada del inmueble, lo que alienta, entre otros hechos, la teoría conspirativa sobre lo ocurrido como un auto ataque para explicar el 11 de septiembre.

También Rumsfeld justificó esos recelos por ser uno de los redactores del neoconservador The Project for the New American Century “Proyecto para el Nuevo Siglo Norteamericano” que planeó un nuevo liderazgo incontrastable y único de EEUU después de la caída del comunismo soviético para lo cual proclamó que alcanzar esos objetivos será difícil si no ocurriera “ algún suceso catastrófico y catalizador, como un nuevo Pearl Harbour”.

Dos joyas para una corona

Cuando todavía el polvo de las ruinas de los majestuosos edificios ocultaban el sol de New York, se iniciaba la guerra global contra el terrorismo y las posteriores invasiones a Afganistán e Irak se convirtieron en filones de oro para que las corporaciones privadas de seguridad y espionaje se engulleran gran parte del presupuesto de defensa ahora disponible para una especial versión de neoliberalismo militar estadounidense.

De las más de cien firmas privadas conocidas públicamente dedicadas a estas actividades, destacan la Blackwater, un ejército privado y la Stratfort que tiene su fuerte en el espionaje y las operaciones encubiertas, dos nuevas joyas de la comunidad de inteligencia estadounidense en el nuevo milenio.

Erik Dean Prince, de 43 años, quizás es el hombre que estuvo en mejores condiciones para llevarse buena parte de esos presupuestos. Es multimillonario, tuvo una formación académica, se entrenó y participó en misiones en el exterior como oficial de acciones especiales en un comando de la marina.

Realizó una pasantía en la Casa Blanca bajo la administración de George Bush, padre, de la que salió desilusionado por considerar se daba un tratamiento blando a las organizaciones de homosexuales y se establecían compromisos con tratados sobre el medio ambiente y otras medidas que aprecio demasiado liberales para su posición ultraconservadora.

A la muerte de su padre vendió los negocios familiares por más de mil millones de dólares y premonitoriamente fundó en 1997 una compañía de seguridad nombrada Blackwater, establecida en una gran base de entrenamiento de su propiedad en Virginia de decenas de kilómetros cuadrados para organizar una guardia particular formado en gran parte por ex marines y oficiales de la inteligencia y mantuvo sus contactos y relaciones con la CIA y el Pentágono.

El 11 de septiembre del 2001 lo encontró listo para mandar sus hombres a donde fuera necesario. En Irak su compañía contratada por el Departamento de Estado llegó a tener miles de hombres, encargada principalmente de la seguridad personal de altos funcionarios estadounidenses y labores de inteligencia, con lo que multiplicó su fortuna personal que actualmente disfruta después de vender Blackwater, después de estar implicada en matanzas de iraquíes a un nivel tal que el propio gobierno aliado de Iraq solicitó su expulsión del país.

A finales de 2006 había en Iraq más de 100.000 contratistas militares o mercenarios de diversas nacionalidades prestando servicios al Departamento de Defensa de los Estados Unidos y en 2008 superaban a soldados en la ocupación del país. Un informe del Congreso de los Estados Unidos señaló que un 20% del dinero gastado por su país en Iraq en el periodo 2003 – 2007, aproximadamente 85.000 millones de dólares, se utilizó en contratar servicios a empresas militares privadas., principalmente a la Blackwater

También en 2009 se encontraban en Afganistán otros 104.000 llamados contratistas privados en apoyo de las operaciones de Estados Unidos en la Operación Libertad Duradera.

Otro hombre de éxito en el negocio del espionaje y los ejércitos privado es George Friedman, nacido en 1949, en Hungría. Sus padres fueron supervivientes del holocausto judío y huyeron de su país en 1956, ocupado por las tropas soviéticas con motivo de la revuelta de ese año y se establecieron en Estados Unidos.

Friedman también logró una formación académica como analista de temas estratégicos y se considera a sí mismo como un producto de las oportunidades del modo de vida norteamericano, lo que resarció con su vinculación como asesor a las agencias oficiales norteamericanas, incluyendo las de espionaje.

En 1996 organizó la compañía de análisis de “inteligencia global” Stratfort, en Texas y su primer éxito fue con la creación de su Centro de Crisis de Kosovo (Kosovo Crisis Center) durante los ataques aéreos sobre Yugoslavia por parte de la OTAN en 1999 y editó informes de inteligencia durante los acontecimientos del 11 de septiembre incluyendo pronósticos de la futuras acciones del gobierno estadounidense y la red Al Qaeda.

WikiLeaks desclasificó más de 40 0000 documentos y cables con información del período julio de 2004 y diciembre de 2011 que muestran cómo Stratfort reclutó una red mundial de informantes encubiertos y abiertos, que incluye empleados públicos, personal de embajadas, oficiales de inteligencia extranjeros y del país así como periodistas de todo el mundo, que son pagados a través de cuentas de bancos suizos y de tarjetas de crédito de prepago.

Además los documento revelan como clientes de Stratfort a grandes corporaciones relacionadas principalmente a la industria armamentística, como Bhopal’s Dow Chemical Co., Lockheed Martin, Northrop Grumman, Raytheon y agencias gubernamentales, incluyendo el Departamento de Seguridad Nacional de EEUU, los Marines de EE.UU. y la Agencia de Defensa de los EEUU

Stratfor -que ha sido señalada como una versión privada de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) a la cual se encuentra fuertemente vinculada al ser sus ejecutivos ex altos jefes de la misma,- realizó y realiza labores de espionaje en Venezuela que se evidencian en numerosos informes y análisis de la situación político económica del país, que sirvieron de base a otra institución relacionada con estos fines el Centro de Estrategia y Acciones No Violentas (Canvas, por sus siglas en inglés), para elaborar planes de desestabilización en ese país, según demuestra WikiLeaks.

Uno de los informes desclasificados corresponde a un agente radicado en Venezuela, llamado Reva Bhalla, quien aseguró que los médicos cubanos que extrajeron un tumor canceroso al presidente Hugo Chávez, en 2011, fueron relevados por especialistas rusos y recoge el cuestionamiento de Friedman sobre la calidad del informante al indicar que se controle desde el punto de vista financiero, sexual o psicológico, hasta que revele sus fuentes.

Han pasado casi 13 años del discurso de Rumsfeld en el Pentágono y lo que parecía sería su suicidio profesional para muchos veteranos de la vieja escuela de la época en que la los servicios secretos y el uso de la violencia armada eran controlados directamente por el gobierno, probablemente hoy viven una placida vejez rememorando glorias pasadas.

Mientras que una nueva etapa se inicio en la que el espionaje y los servicios de seguridad en el siglo XXI se convirtieron en un negocio demasiado lucrativo para no compartirlo también con la libre iniciativa del mercado pero bajo las regulaciones y los designios estratégicos y geopolíticos de las administraciones estadounidenses.

Fuentes principales

1.-La Doctrina del Shock. El auge del capitalismo de desastre. Naomi Klein. Editora Ciencias Sociales. La Habana 2009.

2.«http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Empresa_militar_privada&oldid=65160089»

3.-http://www.forodeseguridad.com/artic/segcorp/7208.htm

4.-http://mesaredonda.cubadebate.cu/noticias/2011/06/21/washington-post-espionaje-eeuu-esta-fuera- control/

5.http://librinsula.bnjm.cu/1205/2004/septiembre/37/documentos/documento122.htm

6.«http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Agencia_Nacional_de_Detectives_Pinkerton&oldid=64449222

7.-http://www.cubadebate.cu/noticias/2012/02/26/wikileaks-revela-5-millones-de-emails-cia-en-la-sombra/

8-http://www.avn.info.ve/contenido/stratfor-y-canvas-dirigen-control-remoto-oposici%C3%B3n-venezolana-a%C3%B1o-2010

9.-http://infokrisis.blogia.com/2004/101507-el-proyecto-nuevo-siglo-americano-o-el-nucleo-del-neoconservadurismo-americano.php

Tomado del blog del autor

WikiLeaks revela cómo EE UU utiliza las ONG como instrumento de intervención

Por Ryan Mallett-Outtrim. Periodista de Green Left Weekly. Reside en Mérida, Venezuela.

Los telegramas transmitidos por el exembajador de EE.UU. en Venezuela William Brownfield, filtrados por WikiLeaks, muestran el papel de respaldo de dicho embajador a grupos de la oposición opuestos al gobierno de Venezuela.

En la semana previa a las elecciones presidenciales venezolanas del 14 de abril, WikiLeaks publicó un telegrama clasificado en el que se indicaba que organizaciones de ayuda basadas en Estados Unidos estaban colaborando para derrocar al Gobierno y defender los intereses de las empresas estadounidenses en el país andino.

El telegrama, enviado desde la embajada de EE.UU. en Caracas en noviembre de 2006, detalla cómo docenas de organizaciones no gubernamentales (ONG) reciben financiamiento del gobierno de EE.UU. por intermedio del organismo oficial para el desarrollo USAID (US Agency for International Development) y de la Oficina de Iniciativas de Transición (Office of Transition Initiatives – OTI). Este operativo incluye “más de 300 organizaciones de la sociedad civil venezolana”, que van desde defensores de los discapacitados a programas educativos.

Muchas de las iniciativas tienen un cariz aparente bien intencionado, como las de apoyo a un grupo de presión medioambiental y a un programa de recogida de basura en Caracas.

Sin embargo, el apoyo de USAID/OTI a estos grupos de aspecto tan benévolo forma parte de un proyecto más amplio que tiene cuatro vertientes.

El citado exembajador en Venezuela, William Brownfield, describe los objetivos últimos de la Embajada, a saber: “la infiltración en la base política de Chávez… la división del chavismo… la protección de los intereses vitales de EE.UU… [y] el aislamiento internacional de Chávez.”

Según Brownfield, el “objetivo estratégico” de desarrollar “organizaciones de la sociedad civil [sic] alineadas con la oposición… representa la mayor parte del trabajo de USAID/OTI en Venezuela.”

Sin embargo, entre las docenas de grupos mencionados en el documento, aparecen también los sospechosos habituales del universo intervencionista estadounidense.

Según el documento, la OTI ha financiado con 1.100.000 dólares un programa de Freedom House en Venezuela, mientras que Development Alternatives Inc. (DAI) concedía a ésta subvenciones por un total de 726.000 dólares en nombre propio.

DAI tiene un largo historial de actividades destinadas a socavar a los gobiernos que se oponen a la hegemonía de EE.UU., y no es la primera vez que sus operaciones en Venezuela han planteado interrogantes.

En 2002, DAI colaboró con la Fundación Nacional para la Democracia (National Endowment for Democracy – NED) en la financiación de una campaña de propaganda de la extrema derecha, durante el cierre patronal de la industria petrolera de 2002, dirigido a derrocar al Gobierno de Chávez.

Estos grupos están ahora siendo demandados por la familia de un subcontratista que fue encarcelado en 2009 mientras operaba en Cuba.

Alan Gross estaba trabajando en una iniciativa de USAID para instalar sistemas de comunicación por satélite para uso civil, cuando fue arrestado por las autoridades cubanas por “actos contra la integridad del Estado”, y ahora cumple una pena de prisión de 15 años.

Su esposa, Judy Gross acusa a DAI de haberlo engañarlo y de no proporcionarle una formación adecuada.

Documentos divulgados por la DAI ante el tribunal indican sin lugar a dudas que la iniciativa de USAID y DAI presentaba aspectos más oscuros que los admitidos en un primer momento.

El 18 de enero, DAI presentó documentación relativa al caso que demuestra que se estaban facilitando equipos de comunicaciones a las comunidades a fin de “proporcionar una base desde la que los cubanos pudieran desarrollar visiones alternativas del futuro.”

En su presentación ante la Corte, DAI dijo también que le causa “profunda preocupación que el desarrollo de este dossier durante la resolución de este litigio pudiera crear riesgos significativos para la seguridad nacional del Gobierno de los EE.UU. nacional, su política exterior y sus intereses en los derechos humanos”.

En otras palabras, la DAI prefiere mantener en secreto su programa en Cuba, porque la seguridad nacional tiene prioridad sobre un subcontratista encarcelado.

Como DAI, Freedom House prioriza las preocupaciones geopolíticas de Estados Unidos por encima de los derechos humanos.

Algunas de las pasadas hazañas de Freedom House incluyen su apoyo a la guerra de Vietnam, su oposición a las iniciativas de integración de EE.UU. en la Corte Penal Internacional, su no condena de Guantánamo y su recepción de fondos de grupos de extrema derecha, como el Lynde & Harry Bradley Foundation.

Sin embargo, donde Freedom House realmente muestra su excelencia es cuando se trata de interferir en las elecciones, como en 2004 en Ucrania.

Durante la campaña presidencial de Ucrania, Freedom House administró fondos de la Iniciativa de Cooperación Polonia-América-Ucrania (PAUCI, por sus siglas en inglés), que supuestamente financió grupos que hicieron campaña a favor del candidato presidencial Victor Yushchenko.

En ese momento, el portavoz del Departamento de Estado de EE.UU. Richard Boucher, respondió a las acusaciones de que se estaban encaminando fondos públicos a la campaña de Yushchenko con las siguientes declaraciones a los medios de comunicación: “Nuestro dinero no va a manos de los candidatos. Se distribuye a las instituciones necesarias para llevar a cabo una elección libre y justa.”

Una de estas ONG financiadas por Estados Unidos era el Centro Internacional de Estudios Políticos, del cuya junta era miembro Yushchenko.

Cuando Brownfield escribió el cable de 2006 ahora revelado, Freedom House contaba con una financiación de 1.100.000 dólares en fondos de USAID/OTI para desarrollar su juego en Venezuela.

Según su sitio web, Freedom House sigue operando en Venezuela a efectos de “reforzar las instituciones democráticas con el fin de mejorar la gobernabilidad democrática.”

Entre sus actividades más recientes se incluye su oposición a los fallos de la Corte Suprema de enero y marzo.

En ambas ocasiones, Freedom House regurgitó acríticamente las interpretaciones de la Constitución de Venezuela que efectuaba la principal coalición de oposición, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

Al igual que en las elecciones de Ucrania 2004, parece que Freedom House ha decidido centrar sus esfuerzos en el apoyo a su candidato preferido, en lugar de perseguir su objetivo declarado de “reforzar las instituciones democráticas.”

Como se ilustra en el documento de WikiLeaks, la relación entre la Embajada de EE.UU. en Caracas y grupos como Freedom House y DAI es estrecha.

En 2007, Brownfield fue acusado por el gobierno de Hugo Chávez de interferir en los asuntos internos de Venezuela. El 5 de marzo del presente año, el día en que Chávez fallecía, dos funcionarios de la embajada de Estados Unidos fueron expulsados después de que el gobierno los acusara de tratar de fomentar otro golpe.

No hay duda de que existe un imperativo común para poner fin a la revolución, ya sea a través de la violencia o de las aparentemente inocentes actividades de la “sociedad civil”.

Aunque los métodos varían, hay una constante en el enfoque de Washington hacia Venezuela: conseguir el cambio de régimen a toda costa y regresar a la relación neocolonial de los años anteriores a Chávez.

Tomado de Rebelión

Los militares de EE.UU. son como “niños que torturan hormigas con una lupa”

El mayor filtrador de WikiLeaks, el soldado estadounidense Bradley Manning

Las razones que llevaron al soldado estadounidense Bradley Manning a filtrar documentos secretos de EE.UU. a WikiLeaks han quedado al descubierto gracias a la publicación de su testimonio por un grupo de defensa de la libertad de expresión.

“Pensaba y todavía pienso que estos son algunos de los más importantes documentos de nuestra era”, indicó Manning, puntualizando que es necesario que el público conozca cómo operan las Fuerzas Armadas estadounidenses en el exterior, según figura en una grabación difundida por la Fundación por la Libertad de Prensa (FPF).

Especialmente —cuenta Manning— le impactó el video conocido como ‘Collateral Damage’ (‘Daños colaterales’), que muestra el ataque aéreo contra civiles en Irak, incluidos periodistas, y que filtró a WikiLeaks, disparando la popularidad de este sitio de filtraciones y poniendo al Pentágono en alerta.

“Eran como niños torturando a hormigas con una lupa”, recuerda Manning, que quedó impactado por “el desprecio a la vida” y “el aparente placer por la sangría” que mostraban los militares implicados en ese ataque, donde se disparó también a las personas que acudieron en ayuda de las víctimas.

Manning dice que su deseo era que el mundo conociera que EE.UU. “se había obsesionado con matar gente” en sus operaciones en Afganistán e Irak y opina que mucha de la información que manejaba y filtró no era especialmente “sensible” para la seguridad nacional estadounidense y que, pese a que tenía el sello de clasificada, “podía dejarse sobre la mesa”.

Manning  —acusado de entregar cientos de miles de despachos diplomáticos y registros de guerra a WikiLeaks mientras trabajaba de analista de inteligencia en Irak— lleva ya más de mil días en prisión. A finales de febrero se declaró culpable de 10 de los 22 cargos que presentaron en su contra, por lo que afrontaría 20 años de prisión y no pena de muerte. Manning insiste en que no es culpable de cooperar con el enemigo, el cargo más grave que pesa en su contra.

Mannig se declaró culpable de 10 de los 22 cargos que se han presentado en su contra,  el 27 de febrero para evitar la pena de muerte.

Si le condenan por estos cargos, el castigo máximo que afrontaría sería de 20 años de prisión y no la pena de muerte. Insistió ante la corte marcial en que no es culpable de cooperar con el enemigo, el cargo más grave en su contra.

En cambio admitió oficialmente, entre otras cosas, la posesión no autorizada y el envío voluntario de material sensible, incluidos cables del Departamento de Estado y otros documentos confidenciales, a Wikileaks. Cabe recordar que anteriormente Manning admitía ocho de las acusaciones, entre ellas el envío de datos a la web de filtraciones.

El tribunal militar ha aceptado la declaración de culpabilidad de diez cargos de Manning, y estudiará el resto de cargos.

Es difícil saber hasta qué punto una persona que ha pasado tanto tiempo en unas condiciones tan duras como Manning puede actuar en completa libertad a la hora de declarar, ha insistido, a su vez, ante RT el presidente del Partido Pirata de Madrid, Daniel Riaño.

“Nadie en WikiLeaks me presionó para enviar ninguna información. Tomé estas decisiones por mí mismo”, puntualizó Manning.  Según el soldado, quería provocar un debate público sobre la guerra y dar a conocer los abusos de la guerra y “el desprecio por la vida humana” con el que algunos soldados ejecutaban ataques en Irak o Afganistán.

Subrayó que creía que los cables diplomáticos que había entregado a la página pondrían a EE.UU. en evidencia, pero no dañarían el país. Manning recalcó que antes de acudir a WikiLeaks, contactó con el Washington Post y el New York Times, pero sus propuestas no fueron tomadas en serio.

El soldado fue detenido en Irak el 27 de mayo del 2010 y posteriormente trasladado a una prisión, primero en Kuwait y luego en Estados Unidos.

Desde julio del 2010 hasta abril del 2011, Manning estuvo en la prisión de la base de Quantico, en el estado de Virginia, donde fue sometido a maltratos  tenía que dormir desnudo por la noche con una bata especial, se le quitaban las gafas que necesita para ver y no se le permitía tener papel higiénico en la celda, sino que tenía que pedirlo cada vez que lo necesitara.

 

El juicio contra Bradley Manning es una decisión “plenamente manipulada para seguir tratando de engañar a la opinión pública para que Manning sea visto como un traidor de la patria y no como alguien dispuesto a servir a la gente”, expresó a RT el miembro del movimiento latino USA, Lorenzo Topete, que explicó dos razones que persigue EE.UU. con el caso contra el soldado y mayor fuente de Wikileaks.

“Uno es tratar de hacer sentir mal a Manning de tal manera que sienta cierta culpa a través de los años”, explicó Topete y agregó que el segundo objetivo es “dar un mensaje de advertencia” a todos los que tengan “cierta disponibilidad de información de las corporaciones y los congresistas americanos que les quede claro que no vayan a hacer lo mismo”.

Asimismo, el experto expresó que “es una aberración”, ya que Wikileaks lo único que expuso “fue la verdad y no información privilegiada” y además “puso en evidencia ciertas cosas no humanas o no justas” sobre las guerras que EE.UU. y las corporaciones llevan a cabo en ciertas partes del mundo.

NOTAS TOMADAS DE ACTUALIDAD RT.COM

JULIAN ASSANGE: “Las comunicaciones en América latina deberían estar fuertemente encriptadas”

ENTREVISTA DE PÁGINA 12 AL FUNDADOR DE WIKILEAKS, DESDE LA EMBAJADA DE ECUADOR EN LONDRES

El periodista australiano cuestionó el acceso a la información que tienen superpotencias sobre otros países, habló de las ventajas y desventajas de Internet y dijo que los medios usan su presencia para apuntalar intereses económicos y políticos.

Por Marcelo Justo

El fundador de Wikileaks, Julian Assange, recibe a Página/12 en una oficina especial que la Embajada de Ecuador en el Reino Unido ha habilitado para que dialogue con la prensa de cara a la publicación de su nuevo libro, Cypherpunks. La libertad y el futuro del Internet. El pelo blanco y la piel casi traslúcida le dan un aire de albino insomne, pero los más de seis meses encerrado en los confines de la embajada y el más que incierto futuro ante la decisión del gobierno británico de no concederle el salvoconducto que le permitiría viajar a Ecuador no parecen pesarle mucho. Es cierto que tiene una aparentemente bien ganada fama de recluso y que en su pequeño cuarto en la embajada debe hacer lo mismo que hacía la mayor parte del tiempo en su vida libre: estar pegado a la computadora y a Internet. Es prácticamente imposible imaginar su vida sin la pantalla y el ciberespacio. Por eso mismo, su libro sorprende por partida doble. Según Assange, Internet puede hacer palidecer las peores pesadillas de control poblacional imaginadas en 1984, de George Orwell.

–Usted habla en su libro de Internet como posible amenaza para la civilización. Muchos piensan que Internet es un arma para el progreso humano que ha producido, entre otras cosas, Wikileaks. ¿No es su interpretación un poco pesimista?

–No cabe duda de que Internet ha dado poder a gente que no lo tenía al posibilitar el acceso de todo tipo de información a nivel global. Pero al mismo tiempo hay un contrapeso de esto, un poder que usa la web para acumular información sobre todos nosotros y utilizarla en beneficio de los gobiernos y las grandes corporaciones. Hoy no se sabe cuál de estas dos fuerzas va a imponerse. Nuestras sociedades están tan íntimamente fusionadas por Internet que ésta se ha convertido en un sistema nervioso de nuestra civilización que atraviesa desde las corporaciones hasta los gobiernos, desde las parejas hasta los periodistas y los activistas. De modo que una enfermedad que ataca este sistema nervioso afecta a la civilización en tanto tal. En este sistema nervioso hay vastos aparatos del Estado, principalmente, pero no únicamente, de Estados Unidos, que operan para acaparar todo este conocimiento que Internet suministra sobre la población. Este es un problema que simultáneamente nos sucede a todos. Y se parece en este sentido a los problemas de la Guerra Fría.

–Usted es muy crítico de Google y Facebook, que mucha gente considera como maravillosas herramientas para el conocimiento o las relaciones sociales. A esta gente en su experiencia cotidiana no le importa la manipulación que se pueda hacer con Internet.

–No les importa porque esta manipulación de información está oculta. Creo que en los últimos seis meses esto está cambiando. En parte por Wikileaks y por la represión que hemos sufrido, pero también por el periodismo y la investigación que se está haciendo. Google es excelente para obtener conocimiento, pero también está suministrando conocimiento sobre los usuarios. Google sabe todo lo que buscaste hace dos años. Cada página de Internet está registrada, cada visita al Gmail también. Hay gente que dice que no importa porque lo único que quiere es vender avisos. Ese no es el problema. El problema es que Google es una compañía que tiene su sede en Estados Unidos sujeta a la influencia de poderosos grupos. Google le pasa información al gobierno de manera rutinaria. Información que se usa para otros propósitos que el conocimiento. Es algo que en Wikileaks sufrimos de primera mano. Es algo que le ha sucedido a muchísima gente.

–Pero a nivel de control de Estado hay usos legítimos de Internet para la lucha contra la pornografía infantil, el terrorismo, la evasión fiscal.

–Indudablemente hay usos legítimos y la mayoría del tiempo la policía los usa adecuadamente. Pero las veces en que no lo hacen, pueden ser terribles, aterrorizadoras, como está sucediendo en estos momentos en Estados Unidos. Hay que tener en cuenta que lo que llamamos los cuatro jinetes del apocalipsis –la pornografía infantil, el terrorismo, las drogas y el lavado de dinero– son usados para justificar un sistema de vigilancia masivo de la misma manera que se usaron las armas de destrucción masiva para justificar la invasión de Irak. No se trata de una vigilancia selectiva de personas que están cometiendo un delito. Hay una grabación permanente de todo el mundo. Eso es una amenaza diferente de todo lo que vivimos antes, algo que ni siquiera George Orwell en 1984 pudo imaginar.

–En Occidente se ha hablado mucho de la revolución de Twitter para explicar la Primavera Arabe. ¿No es éste un ejemplo perfecto del potencial revolucionario de Internet?

–La Primavera Arabe se debió a la acción de la gente y de los activistas, desde la Hermandad Musulmana hasta otros grupos organizados. Internet ayudó el panarabismo de la rebelión con gente de distintas partes aprendiendo unos de otros. También ayudó a que Wikileaks difundiera los documentos que dieron más ímpetu al movimiento. Pero si usted mira los manuales de los grupos que coordinaban las protestas, en la primera y última página recomendaban que no se usaran Twitter y Facebook. Para las fuerzas de seguridad los mensajes en Twitter ni Facebook son un documento probatorio de fácil acceso para arrestar gente.

–¿Qué se puede hacer entonces?

–Lo primero es ser consciente del problema. Una vez que uno es consciente, no se comunica de la misma manera por estos medios. Hay una cuestión de soberanía que los gobiernos de América latina deberían tomar en cuenta. Las comunicaciones que van de América latina a Europa o Asia pasan por Estados Unidos. De manera que los gobiernos deberían insistir en que estas comunicaciones estén fuertemente encriptadas. Si un servidor de Internet de Brasil hace un acuerdo con uno europeo es importante que la información esté encriptada. Los individuos también deberían hacerlo. Y esto no es fácil.

–¿De qué manera un gobierno democrático o un Congreso puede contribuir a preservar el secreto de las comunicaciones por Internet?

–Para empezar, garantizando la neutralidad del servicio. Igual que con la electricidad, no se puede negar el suministro basado en razones políticas, con Internet no debería existir esta posibilidad de controlar el servicio. El conocimiento es esencial en una sociedad. No hay sociedad, no hay constitución, no hay regulación sin conocimiento. En segundo lugar hay que negarles a las grandes potencias y superpoderes el acceso a la información de otros países. En Argentina o Brasil la penetración de Google y Facebook es total. Si los parlamentos en América latina consiguen introducir una ley que consagre el encriptamiento de la información, eso será fundamental.

–Hemos hablado de la revolución de Twitter, pero en términos de medios más tradicionales como la prensa escrita o la televisión, vemos que hay un creciente debate mundial sobre su lugar en nuestra sociedad. El cuestionamiento al poder de grandes corporaciones mediáticas como el Grupo Murdoch o Berlusconi en Italia y las leyes y proyectos en Argentina o Ecuador para conseguir una mayor diversidad mediática muestran un debate muy intenso al respecto. ¿Qué piensa de estas iniciativas?

–Nosotros hemos visto en nuestra propia lucha cómo el Grupo Murdoch o el Grupo Bonnier en Suecia han distorsionado deliberadamente la información que dan sobre nuestras actividades porque sus organizaciones tienen un interés en el caso. Entonces tenemos por un lado censura a nivel del Estado y, por el otro, el abuso de poder de grupos mediáticos. Es un hecho que los medios usan su presencia para apuntalar sus intereses económicos y políticos. Por ejemplo, The Australian, que es el principal periódico de Murdoch en Australia, ha tenido pérdidas durante más de 25 años. ¿Cómo es esto posible? ¿Por qué lo sigue manteniendo? Porque es utilizado como un palo con el que golpear al gobierno para que ceda en determinadas políticas importantes para el Grupo Murdoch. El presidente Correa hace una diferencia entre la “libertad de extorsión” y la “libertad de expresión”. Yo no lo pondría exactamente así, pero hemos visto que el abuso que hacen grandes corporaciones mediáticas de su poder de mercado es un problema. En los medios, la transparencia, la responsabilidad informativa y la diversidad son cruciales. Una de las maneras de lidiar con esto es abrir el juego para que haya un incremento masivo de medios en el mercado.

Estuvo bueno

Reflexiones del autor de la última entrevista realizada a Julian Assange, y que americadespierta publicó en días pasados, en tres partes, tal como las fue entregando a sus lectores Página/12. Estas páginas constituyen de hecho un apéndice de las mismas. No se pierda entonces este material, si de conocer más al fundador de Wikileaks se trata

Por Santiago O’Donnell

Julian Assange tiene muchos enemigos muy poderosos. En los últimos cinco años su sitio web Wikileaks ha revelado millones de documentos secretos originados en más de ciento veinte países, tanto de organismos públicos como privados y hasta organizaciones religiosas del llamado tercer sector. Algunos medios cercanos a estos sectores pintan a Assange como un delincuente sexual que festeja el choreo por Internet y se regodea contando las intimidades de los ricos de puro envidioso y resentido que es.

Por eso estuvo bueno conocerlo a Assange. Saber que hay cierto método detrás de la locura, cierta dimensión ética detrás de la diversión, cierta capacidad de aprendizaje detrás de la rebeldía.

El jueves pasado se cumplieron cien días desde que Assange se asiló en la Embajada de Ecuador en Londres. Una semana antes habíamos estado con él, compartiendo más de tres horas de entrevista, en una pieza más bien apretada.

Hacía semanas que no veía la luz del sol y se notaba en la palidez de su piel, la estrechez de su mirada y la economía de sus movimientos. Sólo una vez durante toda su estadía de más de cien días había salido al balcón. El dijo que era para evitarse los paparazzi y porque “no quiero molestar a la policía”. Pero después de escucharlo da la impresión de que el no asomarse es por miedo a algo mucho peor.

Llevamos quesos y fruta y flores del Harrods de ahí a la vuelta, una especie de retribución por el café con galletitas de limón que él me había convidado durante nuestro anterior encuentro, en el Palacio de Elligham Hall, en febrero del año pasado, durante su detención domiciliaria.

Aquella vez estaba más tenso. Venía de pelearse con el New York Times y The Guardian y parecía desconfiar de todos los periodistas. Esta vez seguía alerta: no permitió fotos hasta después de dos horas de preguntas y respuestas, no permitió filmaciones de él ni fotos en las que no figurara también yo, ni fotos que mostraran detalles del interior de la embajada, ni fotos de él con terceras personas. Pero habló libremente. Y explicó cómo fueron cambiando sus relaciones con los medios y sus periodistas.

“Hicimos nuestro gran cambio después de lidiar con los grandes medios (New York Times, The Guardian, Le Monde, El País y Der Spiegel). Pasamos de hacer arreglos institucionales con los principales responsables (de las publicaciones), a trabajar de manera individual con cada periodista. Los grandes medios son naturalmente corruptos porque son tan grandes, pero hay buena gente que trabaja en ellos, entonces buscás esa gente buena y trabajás con ellos. Y a través de esa relación hacés que esa gente buena se haga más influyente dentro de sus propio medio.”

Antes de empezar a contestar, a veces se tomaba diez, veinte segundos que parecían interminables, y después arrancaba: principio, desarrollo y conclusión con hablar pausado y monocorde, acompañando el relato con gestos de las manos, casi como si estuviera leyendo de texto escrito.

Parecía inconmovible, como si su corazón latiera a un ritmo más bajo que los demás. Aún cuando denunciaba atrocidades inconfesables o grandes injusticias, nunca perdía la calma. Por eso impactó ver cómo se le humedecieron los ojos cuando terminamos con la parte formal de la entrevista pero seguimos hablando sobre su encierro delante del grabador encendido.

Acababa de agradecerle el tiempo que nos había dedicado cuando le pregunté si necesitaba algo. Lo pensó un rato y contestó con picardía: “Mantené los ojos abiertos por si te llegás a encontrar con miles de archivos del Servicio Secreto de Argentina”.

Entonces pedí sacarle una foto en el famoso balcón (la embajada ocupa el primer piso de un edificio de cuatro) y me contestó que de ninguna manera, pero agregó: “(El discurso del balcón) fue lo más interesante que me pasó. Había mil doscientas personas, ciento cincuenta policías y un helicóptero dando vueltas y salí y dije ‘wow’, y pasaron tres meses, y hasta la posibilidad de ver ladrillos distintos es muy interesante (el balcón da a una fila de edificios de ladrillos de tres pisos)”. “Llevo tres meses acá y lo que más me molesta, como a todos los prisioneros, es no ver cosas que sean distintas, salvo, por supuesto, las visitas.”

Era su manera de decir que había disfrutado nuestra irrupción en su rutina.

Se ve silencioso y suave, pero su corazón debe estar bastante pesado, se le pregunta.

“No he visto a mis hijos en más de dos años y medio”, contesta con la voz quebrada por primera vez, lágrimas brillando en sus ojos.

“¿Cuántos hijos tiene?”, pregunto, sabiendo que nunca lo había contado en un reportaje.

“Ni siquiera lo puedo decir”, contesta sollozando. “No puedo porque han tenido que cambiar sus nombres y se han tenido que mudar porque alguien amenzó con matarlos.”

¿Siente impotencia por todo lo que sabe y todo lo que desearía cambiar?

“Sí. Hay muchas cosas que no puedo decir y eso es frustrante. Necesito callarlas para proteger a mi gente y para protegerme a mí. Por ejemplo, no puedo hablar de las maniobras políticas que están ocurriendo en Suecia (donde Assange es buscado por presuntos delitos sexuales).”

Después de ponerse de pie para posar en algunas fotos, Assange se arrimó hasta el borde de una ventana. “¿Ves ahí?”, señaló con el dedo índice, extendido detrás de la cortina, apuntándole a una camioneta utilitaria blanca estacionada cruzando la calle. “Es de ellos. La policía. También hay uno ahí”, agregó, cambiando la dirección con el dedo para señalar a un agente uniformado apostado en la puerta de su edificio.

La última vez que yo había estado con Assange, en febrero del año pasado, él se había despedido con un consejo: “Tené cuidado, este lugar está lleno de espías”.

Esta vez sus palabras finales fueron de advertencia: “La vigilancia es constante, se hace las veinticuatro horas. No dejes de registrarlo”.

Tomado de Página/12