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¿POR QUÉ WASHINGTON SE SIENTE REALMENTE AMENAZADO POR MOSCÚ?

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LA “OPCIÓN FALUYA” PARA EL ESTE DE UCRANIA

 Por Mike Whitney. Escritor freelance radicado en Washington

     “Quiero apelar al pueblo ucraniano, a las madres, los padres, las hermanas y los abuelos. No enviéis a vuestros hijos y hermanos a esta matanza despiadada sin sentido. Los intereses del Gobierno ucranio no son los vuestros. Os ruego: entrad en razón. No tenéis que irrigar los campos de la cuenca del Dombás con sangre ucraniana. No vale la pena”. (Alexander Zakharchenko, primer ministro de la República Popular de Donetsk).

WASHINGTON NECESITA UNA guerra en Ucrania para lograr sus objetivos estratégicos. Es imprescindible recalcar este punto.

EEUU quiere empujar a la OTAN hasta la frontera occidental de Rusia. Quiere un puente terrestre a Asia para diseminar bases militares estadounidenses por todo el continente. Quiere controlar los corredores de los gasoductos de Rusia a Europa para monitorear los ingresos de Moscú y asegurarse de que el gas se siga negociando en dólares. Y quiere una Rusia más débil e inestable, más propensa al cambio de régimen, a la fragmentación y, en última instancia, al control extranjero. Por cierto, esos objetivos no pueden lograrse por medios pacíficos, si los combates terminaran mañana. Las sanciones se cancelarían poco después y la economía rusa comenzaría a recuperarse. ¿Cómo se beneficiaría Washington?

No se beneficiaría. Se debilitaría el plan más amplio de Washington de integrar China y Rusia en el sistema económico prevaleciente, el sistema del dólar. Los traficantes de influencias en EEUU se dan cuenta de que el sistema actual tiene que expandirse o colapsar. O se mete en vereda a China y Rusia y se les persuade de aceptar un papel subordinado en el sistema global dirigido por EEUU o será el final de la hegemonía global de Washington.

Por eso las hostilidades en el este de Ucrania han aumentado y seguirán aumentando. Por ese motivo el Congreso de EEUU aprobó una ley de sanciones más duras contra Rusia en el sector energético y ayuda letal a los militares de Ucrania. Por eso Washington ha enviado entrenadores militares a Ucrania y se prepara para suministrar 3.000 millones de dólares en “misiles antiblindaje, drones de reconocimiento, Humvees blindados y radares capaces de determinar la ubicación del fuego de cohetes y de artillería del enemigo”. Todas las acciones de Washington se han concebido con un propósito: intensificar los combates y agrandar el conflicto. Las fuertes pérdidas sufridas por el inexperto ejército de Ucrania y el terrible sufrimiento de los civiles en Lugansk y Donetsk no interesan a los planificadores estadounidenses de la guerra. Su tarea es asegurarse de que la paz se evite a cualquier precio, porque la paz destruiría los planes de EEUU de girar hacia Asia y seguir siendo la única superpotencia del mundo. Lo que sigue es un pasaje de un artículo en WSWS:

    “El objetivo fundamental de EEUU y sus aliados es reducir Rusia a un estatus empobrecido y semicolonial. Una estrategia semejante, asociada históricamente con el Consejo de Seguridad Nacional de la administración Carter, Zbigniew Brzezinski, vuelve a propugnarse abiertamente.

    El año pasado en un discurso en el Wilson Center, Brzezinski llamó a Washington a suministrar a Kiev “armas diseñadas particularmente para permitir a los ucranianos que lancen una efectiva guerra urbana de resistencia”. En línea con las políticas recomendadas ahora en el informe por Brookings Institution y otros think-tanks solicitando armas estadounidenses para el régimen de Kiev, Brzezinski solicitó el suministro de “armas antitanque… armas capaces de ser utilizadas en combates urbanos a corta distancia”.

    Mientras la estrategia descrita por Brzezinski es políticamente criminal –atrapar Rusia en una guerra étnica urbana en Ucrania que amenazaría de muerte a millones, si no miles de millones, de personas está perfectamente alineada con las políticas que ha propugnado durante décadas contra Rusia.” (The US arming of Ukraine and the danger of World War III, World Socialist Web Site

La ayuda militar no letal conducirá inevitablemente a ayuda militar letal, armamento sofisticado, zonas de exclusión aérea, ayuda encubierta, contratistas extranjeros, operaciones especiales y soldados en el terreno. Ya lo hemos visto antes. No existe ninguna oposición popular a la guerra en EEUU, ningún pujante movimiento contra la guerra que pueda paralizar ciudades, ordenar una huelga general o perturbar el statu quo. Por lo tanto no hay modo de detener el persistente impulso hacia la guerra. Los medios y la clase política han dado libertad de acción a Obama, la autoridad para continuar el conflicto como considere conveniente. Eso aumenta la probabilidad de una guerra más amplia el próximo verano, después del deshielo primaveral.

Aunque la posibilidad de una conflagración nuclear no se puede excluir, no afectará los planes de EEUU en el futuro cercano. Nadie piensa que Putin lanzará una guerra nuclear para proteger la cuenca del Dombás, por lo tanto el valor de disuasión de las armas no existe.

Y a Washington tampoco le preocupan los costes. A pesar de las intervenciones militares fallidas en Afganistán, Irak, Libia y otra media docena de países de todo el mundo, las acciones estadounidenses siguen en alza, la inversión extranjera en bonos del Tesoro de EEUU está a niveles récord, la economía estadounidense crece a un ritmo más rápido que cualquiera de sus competidores globales y el dólar ha aumentado un 13% contra una canasta de divisas extranjeras desde junio pasado. EEUU no ha pagado nada por destruir indiscriminadamente vastas áreas del planeta y matar a más de un millón de personas. ¿Por qué iba a detenerse ahora?

No lo hará, y por eso los combates en Ucrania van a escalar. WSWS dice:

    El New York Times anunció el lunes que la administración de Obama se orienta a armar directamente el ejército ucraniano y las milicias fascistas que apoyan al régimen respaldado por la OTAN en Kiev después de sus recientes reveses en la ofensiva contra las fuerzas separatistas prorrusas en el este de Ucrania.

    El artículo cita un informe conjunto emitido el lunes por Brookings Institution, el Consejo Atlántico y el Consejo de Asuntos Globales de Chicago que se entregó al presidente Obama aconsejando a la Casa Blanca y a la OTAN sobre la mejor manera incrementar la guerra en Ucrania…

    Según el Times los funcionarios estadounidenses se están adaptando rápidamente para apoyar las propuestas del informe. El comandante militar de la OTAN en Europa, general Philip M. Breedlove, el secretario de defensa Chuck Hagel, el secretario de Estado de EEUU John Kerry y el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Martin Dempsey, apoyaron en sus discusiones el armamento directo para Kiev. La consejera nacional de seguridad Susan Rice está reconsiderando su oposición al armamento de Kiev allanando el camino para la aprobación de Obama”. (“Washington moves toward arming Ukrainian regime“, World Socialist Web Site).

¿Está claro lo que sucede? La suerte ya está echada. Habrá una guerra con Rusia porque es lo que quiere el establishment político. Es así de simple. Y mientras las provocaciones anteriores no lograron atraer a Putin a la caldera ucraniana, esta nueva oleada de violencia –una ofensiva primaveral– lo logrará. Putin no se quedará inmóvil mientras los testaferros armados con armas estadounidenses y apoyo logístico de EEUU conviertan la cuenca del Dombás en ruinas como Faluya. Hará lo que haría cualquier dirigente responsable. Protegerá a su pueblo. Eso significa guerra. (Vea aquí un informe sobre el vasto daño que la guerra por encargo de Obama ha cometido en el este de Ucrania: “An overview of the socio – humanitarian situation on the territory of Donetsk People’s Republic as a consequence of militaryaction from 17 to 23 January 2015“)

Guerra asimétrica: caída de los precios del petróleo

Hay que recordar que la economía rusa ya ha sido dañada por sanciones económicas, manipulación del precio del petróleo y un ataque brutal contra el rublo. Hasta esta semana los medios dominantes descartaron la idea de que los saudíes estaban haciendo bajar deliberadamente los precios del petróleo para dañar a Rusia. Decían que los saudíes estaban solamente tratando de conservar “su parte del mercado” manteniendo los actuales niveles de producción y dejando que los precios caigan naturalmente. Pero todo esto eran sandeces, como terminó por admitir el martes el New York Times en un artículo titulado “Saudi Oil Is Seen as Lever to Pry RussianSupport From Syria’s Assad”. Lo que sigue es un pasaje del artículo:

    “Arabia Saudí ha estado tratando de presionar al presidente Vladimir V. Putin de Rusia para que abandone su apoyo al presidente Bashar al-Asad de Siria, utilizando su dominación de los mercados petroleros globales mientras el Gobierno ruso se tambalea bajo los efectos de la caída de los precios del petróleo…

    Los funcionarios saudíes dicen –y han dicho a EEUU– que piensan que tienen cierta influencia sobre Putin gracias a su capacidad de reducir el suministro de petróleo y posiblemente aumentar los precios… Cualquier debilitamiento del apoyo ruso a Asad podría ser una de las primeras señales de que el reciente tumulto en el mercado del petróleo está teniendo un impacto en el manejo de la política global…

    La influencia de Arabia Saudí depende de la gravedad con la cual Moscú considera la disminución de sus ingresos del petróleo. “Si están siendo afectados tan gravemente que necesitan un acuerdo inmediato sobre el petróleo, los saudíes están en buena posición para hacer que paguen también un precio geopolítico”, dijo F. Gregory Gause III, un especialista en Medio Oriente en Texas A&M’s Bush School of Government and Public Service (“Saudi Oil Is Seen as Lever to Pry Russian Support From Syria’s Assad“, New York Times)

¿Los saudíes “piensan que tienen una cierta influencia sobre Putin gracias a su capacidad” de manipular precios

Eso lo dice todo, ¿verdad?

Lo interesante en este artículo es cómo entra en conflicto con informes anteriores del Times. Por ejemplo, hace solo dos semanas, en un artículo titulado “¿Quién dominará el mercado del petróleo?” el autor no ve ningún motivo político tras la acción saudí. Según la narrativa, los saudíes solo temían “perder permanentemente su parte del mercado” si reducían la producción y mantenían altos los precios. Ahora elTimes ha hecho un giro de 180 grados y se ha sumado a los denominados “conspiranoicos” que decían que los precios se manipulaban por motivos políticos. De hecho la repentina caída de los precios no tenía nada que ver con presiones deflacionarias, dinámica de oferta y demanda o algunas otras fuerzas absurdas del mercado. Era 100% política.

El ataque al rublo también estaba motivado políticamente, aunque los detalles son mucho más imprecisos. Existe una interesante entrevista con Alistair Crooke que vale la pena leer si se comparte la curiosidad de cómo se aplica la “dominación de espectro completo” del Pentágono a la guerra financiera. Según Crooke:

    “…con Ucrania, hemos entrado en una nueva era: Está teniendo lugar un sustancial conflicto geoestratégico, pero es efectivamente una guerra geofinanciera entre EEUU y Rusia. Tenemos el colapso de los precios del petróleo; tenemos las guerras de divisas; tenemos elshorting –venta corta– maquinada del rublo. Tenemos una guerra geofinanciera y lo que vemos como consecuencia de esa guerra es ante todo que ha producido una estrecha alianza entre Rusia y China.

    China comprende que Rusia constituye la primera ficha del dominó. Si Rusia cae, China será la próxima. Esos dos Estados se mueven juntos para crear un sistema financiero paralelo, libre del sistema financiero occidental.

    Durante cierto tiempo el orden internacional se ha estructurado alrededor de las Naciones Unidas y el corpus del derecho internacional, pero Occidente ha tendido más y más a soslayar a la ONU como institución creada para mantener el orden internacional y en su lugar se basa en sanciones económicas para presionar a algunos países. Tenemos un sistema financiero basado en el dólar. Y mediante la instrumentalización de su posición de controlador de todas las transacciones en dólares, EEUU ha podido dejar de lado los antiguos instrumentos de la diplomacia y de la ONU e imponer sus objetivos.

    Pero este monopolio sobre la moneda de reserva se ha convertido cada vez más en un instrumento unilateral de EEUU desplazando la acción multilateral en la ONU. Estados Unidos exige la jurisdicción sobre cualquier transacción en dólares que tenga lugar en cualquier sitio del mundo. Y la mayoría de los negocios y las transacciones comerciales del mundo se hacen en dólares. Es lo que constituye esencialmente la financialización del orden global. El orden internacional depende más del control del Tesoro de EEUU y de la Reserva Federal que, como antes, de la ONU”. (“Turkey might become hostage to ISIL just like Pakistan did“, Today’s Zaman)

La guerra financiera, la guerra asimétrica, la guerra de Cuarta Generación, la guerra espacial, la guerra de la información, la guerra nuclear, la guerra por láser, química y biológica. Estados Unidos ha expandido su arsenal mucho más allá de la gama tradicional de armamento convencional. El objetivo, por cierto, es preservar el orden mundial post-1991 (La disolución de la Unión Soviética) y mantener la dominación de espectro completo. El surgimiento de un orden mundial multipolar liderado por Moscú es la mayor amenaza a los planes de continua dominación de Washington. El primer choque significativo entre esas dos visiones del mundo en competencia probable tendrá lugar en algún momento de este verano en el este de Ucrania. Que Dios nos ayude.

NOTA: Las Fuerzas Armadas de Novorusia (NAF) han rodeado actualmente a 8.000 soldados regulares ucranianos en Debaltsevo, en el este de Ucrania. Son muchos, aunque los medios han excluido el asunto de los titulares (como era de esperar).

Se han abierto corredores de evacuación para permitir que los civiles abandonen el área. Los combates podrían estallar en cualquier momento. Actualmente podría parecer que gran parte del ejército nazi de Kiev se podría destruir de una sola vez. Por eso Merkel y Hollande han tomado un vuelo de emergencia a Moscú para hablar con Putin. No están interesados en la paz. Simplemente quieren salvar al ejército testaferro de la aniquilación.

Espero que Putin pueda intervenir a favor de los soldados ucranianos, pero pienso que el comandante Zakharchenko se resistirá. Si deja que esos soldados se vayan ahora, ¿qué seguridad tiene de que no volverán dentro de un mes con armamento de alto poder suministrado por el Congreso belicista de EEUU y la Casa Blanca?

¿Qué alternativa le queda realmente a Zakharchenko? Si sus camaradas mueren en futuros combates porque dejó escapar al ejército de Kiev, ¿a quién puede culpar si no a sí mismo?

No hay buenas alternativas.

Ucrania: Jugando a la ruleta rusa

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Augusto Zamora R. Profesor de Relaciones Internacionales.

Desde su fundación en 1949 y hasta 1999, la OTAN jamás realizó ningún tipo de operación militar contra ningún país. Creada, técnicamente, como alianza defensiva, su propósito era ‘contener la amenaza comunista’ y preservar a Europa occidental de la presunta ‘amenaza soviética’. En 1992, la URSS se autodestruyó y, con su desaparición, se disolvió el Pacto de Varsovia. Parecía que, al fin, después de tres mil años matándose entre sí, Europa entraría en una era de paz, desmilitarización y unión. No ocurrió tal. De repente, como caballo que, retenido por el freno –soviético-, se ve libre del hierro, la OTAN se desbocó y entró en una espiral militar-imperialista que la llevó a agredir a la reducida Yugoslavia de Serbia y Montenegro en 1999; a invadir Afganistán en 2001, Irak, en 2003, y a destruir Libia, en 2011.

Cada nueva guerra de agresión servía de escenario para la ampliación de la OTAN. En 1999 entraron Hungría, Polonia y Chequia. En 2004, Bulgaria, Rumania, Eslovenia, Eslovaquia y los países bálticos. En 2009, Croacia y Albania. La OTAN aprovechaba el colapso de Rusia, bajo la presidencia del alcohólico Boris Yeltsin, para extender sus posiciones hasta las fronteras rusas, no obstante la promesa de EEUU a Mijail Gorbachov, último presidente de la URSS, de que la OTAN no se ampliaría hacia el territorio del antiguo Pacto de Varsovia. Hundida Rusia, todo era fiesta y los miembros de la OTAN, con EEUU a la cabeza, se proclamaron policías del mundo.

La continua expansión de la OTAN provocó extrema alarma en Rusia, aunque su postración económica, política y militar, hacía inútil las protestas. En 1993, el nacionalista extremista Vladímir Zhirinovsky, declaró que la ampliación de la OTAN hasta las fronteras de Rusia llevaría a la tercera guerra mundial. En Europa se rieron.

El ascenso de Vladimir Putin al poder cambiaría el rumbo de las cosas. Con Putin Rusia experimenta un espectacular renacimiento, que la vuelve a situar como gran potencia mundial. Con Putin, Moscú entierra la grotesca y atroz era Yeltsin y comienza a resituar al país más grande del mundo. El primer escenario fue Chechenia, donde el ejército ruso aplasta, en una guerra sangrienta y brutal, al movimiento separatista.

La guerra con Georgia, en agosto de 2008, no puede explicarse sin el referéndum de enero de ese mismo año, por el que Georgia decidía incorporarse a la OTAN. El ataque georgiano contra Abjasia y Osetia del Sur estuvo vinculado al acercamiento a EEUU del gobierno de Mijaíl Saakashvili, electo en enero de 2004. Saakashvili salió de una revuelta denominada ‘revolución de las rosas’, que depuso al ex ministro de Exteriores soviético, Eduard Shevarnadze. Nada de esto puede desligarse de la llegada a Georgia, a partir de 2002, de centenares de consejeros militares de EEUU, con la tarea de preparar, organizar y armar al nuevo ejército georgiano. Resulta imposible creer que el EEUU de George Bush II no estuviera al tanto de los preparativos de Georgia para invadir Osetia de Sur y Abjasia, dada la cantidad de militares estadounidenses en el país. Más aún, sería ingenuo creer que Washington no habría dado el visto bueno a aquella guerra.

En Ucrania hubo también una ‘revolución naranja’ –de escasa gloria y abundante corrupción- y luego otra revuelta (el ‘Euromaidán’), tras la firma por el presidente Yanukovich de un acuerdo comercial con Rusia y su rechazo a entrar a la UE. Con el nuevo gobierno Ucrania dio vuelta a la tortilla y, asesorado por EEUU, pasó de amigo a enemigo de Rusia. Tiene derecho el ciudadano a preguntarse de qué palo se bajan algunos políticos, porque la peor y más desastrosa política que podía asumir un país como Ucrania era alinearse con los enemigos de Rusia. Para situarnos, si México, por un casual, hubiera pedido su ingreso al Pacto de Varsovia, ¿habría EEUU permanecido de brazos cruzados? En 1983, en un discurso ante el Congreso, el presidente Ronald Reagan justificó la guerra contra Nicaragua y la intervención en El Salvador con estas palabras: “América Central, sencillamente, está muy cerca y los intereses estratégicos son demasiado importantes para pasar por alto el peligro de que ocupen el poder gobiernos con lazos ideológicos con la Unión Soviética”. Y el Congreso dio fondos, muchos fondos, para que EEUU destruyera Centroamérica.

Cierto, ya no hay guerra fría ni bloques militares. En junio de 2014, Obama proclamó, en Varsovia, que “los días de los imperios y las zonas de influencia llegaron a su fin, los países más grandes ya no pueden intimidar a los más pequeños e imponer su voluntad con las armas”. Tierno discurso, sin duda, atemperado en septiembre de ese año, cuando anunció mil millones de dólares para reforzar a la OTAN en el este y “construir capacidad militar” en Georgia, Moldavia y Ucrania. Sin olvidar, a propósito de zonas de influencia, que EEUU mantiene decenas de miles de soldados en Afganistán e Iraq, además de 598 bases militares en todos los continentes del mundo, según cifras del propio Pentágono (que no serán de fiar, es decir, el número de bases será mayor). No explican Obama ni el Pentágono por qué, si ya no hay zonas de influencias ni imperios, EEUU necesita llenar el mundo de bases militares e invadir y ocupar países. En cuanto a otra frase de Obama, de que no se pueden cambiar las fronteras a punta de pistola, que pregunte a Serbia lo que opina de esa afirmación, con Kosovo de fondo.

Cuando Rusia reintegró Crimea a su territorio, quiso enviar un mensaje a la OTAN: ya no está Yeltsin en el Kremlin. Rusia no permitirá que Ucrania entre en la OTAN. No, sin antes mediar una guerra, que Rusia está segura de ganar. Esta posición la explicó claramente el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, en la recién pasada Conferencia de Seguridad, en Munich: Rusia no tiene intención de cambiar su postura respecto a Ucrania, y Occidente debe “aceptar la realidad”.

Ucrania es un país ficticio donde los haya, creado por la Unión Soviética sobre buena parte de territorio ruso. La mitad de la población habla ruso y se siente hermanada con los rusos. Sólo en la mente delirante del primer ministro ucranio pueden germinar ideas como construir un muro que separe Ucrania de Rusia o promover leyes que prohíben la exhibición de películas rusas; sólo desde el disparate va un gobierno a bombardear a un pueblo que dice es el suyo. La dictadura somocista bombardeaba las ciudades alzadas de Nicaragua porque odiaba al pueblo, que era su enemigo. Poroshenko, como su alter ego Saakashvili, actúa esperando que la OTAN entre en guerra con Rusia. En el laberinto de su ceguera, el gobierno ucranio olvida que nadie va a ir a la guerra por Ucrania. Nadie va la guerra contra un país de 17 millones de km2 y dueño de 15.000 cabezas nucleares.

De la fragilidad de Ucrania como Estado da cuenta su problema para reclutar tropas. Como gran noticia, Poroshenko anunció la movilización de 50.000 hombres. Una cifra ridícula para un país de 42 millones de habitantes. En El Salvador, la guerrilla llegó a disponer de 35.000 guerrilleros y la Nicaragua sandinista, con 4 millones de habitantes, movilizó a casi 280.000 hombres y mujeres esperando una invasión de EEUU.

En medio del sinnúmero de insensateces que se escuchan sobre el tema, la canciller Angela Merkel parece la única –por ahora- sensata. Ante las presiones para enviar armas al gobierno de Kiev ha respondido: “No veo a Putin dejarse impresionar con el armamento de Ucrania”. Todo lo contrario, el envío de armas podría ser la decisión que determine una guerra a gran escala en el Dombás y otras regiones rusófonas de Ucrania.

EEUU, que ha estado detrás de todo el infortunio ucraniano, aparece como el más interesado en proveer armas a Kiev. Si hubiera guerra, sería el único ganador inmediato. De entrada, se descalabraría la economía europea, lo que beneficiaría grandemente (como ya pasó en las dos guerras mundiales) a la economía estadounidense. Política y militarmente, EEUU llevaría al límite su control sobre la UE, que pasaría a ser, aún más, neocolonia del decadente imperio, que está perdiendo la “batalla del Pacífico” con China. El petróleo subiría de precio, lo que salvaría a las empresas estadounidenses del fracking, severamente dañadas por la caída de los precios del petróleo (y también levantaría la economía rusa). EEUU haría, en fin, pingües negocios vendiendo armamentos a todos los europeos, que castigarían aún más a su población para poder pagarlos. De paso, una ola de nacional-fascismo podría barrer a los movimientos y organizaciones de izquierda y progresistas, que serían acusadas de trabajar para Rusia.

De la irrelevancia que tiene el pueblo ucraniano da fe el resultado de la encuesta elaborada hace pocos días por el Centro Razumkov, de filiación antirrusa. Según los encuestados, la prioridad máxima de los ucranianos es la paz en el Donbás (79,4%), mejorar sus condiciones de vida (47,9%) y combatir la corrupción (33,8%). Normalizar la relaciones con Rusia es más importante (21,8%) que las relaciones con la UE (20,5%). Otra encuesta, realizada por el Research & Branding Group hace un año, daba otros datos: un 49% de ucranianos estaba con el ‘Euromaidan’ y un 45% en contra. Ucrania es un país dividido en dos regiones, culturas y tendencias. El conflicto hará más honda la división y, si hay guerra, puede que de la Ucrania actual quede poco. En cuanto a las bondades de la UE, debería invitarse a los ucranianos a darse una vuelta por Grecia, o por esta España desmantelada, empobrecida y endeudada.  

Tomado de Rebelión

Ucrania, Palestina, Siria: John Kerry no tiene una política, sólo tácticas

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Por Thierry Meyssan

Intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008).

Tomado de Red Voltaire

En el mundo globalizado, cada conflicto está vinculado a los demás. Lo que hoy sucede en Ucrania se refleja, por lo tanto, en otras regiones. Para Thierry Meyssan, las bravatas de Washington no tienen como objetivo hacerle la guerra a Moscú sino empujar a los europeos a meterse en dificultades, en beneficio de Estados Unidos. Al mismo tiempo, el abandono del proceso de Ginebra puede ser una manera de dejar de lado los intereses de Arabia Saudita y concentrarse en el arreglo de la cuestión palestina.

 Damasco | 17 de marzo de 2014

 El secretario de Estado John Kerry –aquí durante su escala en Italia– no tiene una política predefinida. Toma la iniciativa sobre todos los temas pero no para lograr victorias decisivas sino tratando de buscar la manera de posicionar sus peones. Después de respaldar el golpe de Estado de la CIA en Ucrania, su actual preocupación no es el futuro de Crimea sino cómo sacar partido en el plano económico global de su derrota política local.

Tres acontecimientos han venido a modificar repentinamente la escena internacional: la crisis entre los occidentales y Rusia sobre la cuestión ucraniana, la guerra secreta que los Estados del Golfo están librando entre sí y, para terminar, la adopción por el Consejo del Pueblo de Siria [parlamento] de una ley electoral que de hecho excluye la candidatura de ciudadanos que hayan huido del país durante la guerra.

Estados Unidos tenía previsto como cuarto acontecimiento una «revolución de color» orquestada en Venezuela, pero la oposición no logró el apoyo de las capas populares de la población. Así que tendrá que guardar esa carta para tratar de utilizarla más adelante.

Washington quiere convertir su derrota en Ucrania en una victoria para su economía

La crisis ucraniana fue orquestada y desencadenada por los occidentales en forma de golpe de Estado con un telón de fondo de violencia callejera televisada. Rusia respondió muy hábilmente, siguiendo la estrategia de Sun Tzu, tomando Crimea sin disparar un tiro y dejando a sus adversarios con los problemas económicos y políticos de Ucrania. A pesar de las bravatas de Bruselas y Washington, los occidentales no se arriesgarán a una nueva jugada así que no adoptarán contra Moscú ninguna sanción económica significativa: la Unión Europea exporta un 7% de su producción (123 000 millones de euros en maquinas herramientas, automóviles, productos químicos, etc.) hacia Rusia, de donde importa un 12% de sus bienes (215 000 millones de euros, principalmente en hidrocarburos). El Reino Unido, Alemania, Italia, los Países Bajos, Polonia y Francia se verían particularmente afectados. Hoy en día la City se financia ampliamente con haberes rusos que están evaporándose, como demuestra una nota interna de Downing Street fotografiada al vuelo por la prensa británica. Transnacionales como BP, Shell, Eni, Volkswagen, Continental, Siemens, Deutsche Telecom, Reiffsen, Unicrédit –y ciertamente muchas más– simplemente se hundirían. Para Estados Unidos la situación es mejor, aunque varias transnacionales, como Exxon –la segunda empresa más importante de ese país–, tienen haberes considerables en Rusia.

En todo caso, Washington está desplegando un discurso muy vigoroso, que lo obligará a implementar algún tipo de reacción. Parece como si el golpe de Estado de Kiev hubiese sido preparado por los radicales del régimen estadounidense –Victoria Nuland, John McCain, etc.–, creando así una situación inicialmente incómoda para el presidente Obama pero ofreciéndole al mismo tiempo una oportunidad inesperada de resolver la crisis económica de Estados Unidos, en detrimento de sus aliados europeos.

Explicación: si los problemas ya existentes en Ucrania se extienden a la Unión Europea llegando a afectarla económica y políticamente, los capitales actualmente basados en el Viejo Continente acabarán huyendo hacia Wall Street. Se concretaría así la aplicación de la doctrina Wolfowitz de 1992 (impedir que la Unión Europea se convierta en un posible competidor para Estados Unidos) y la de la teoría enunciada en 2009 por Christina Romer (salvar la economía estadounidense absorbiendo los capitales europeos, como al final de la crisis de 1929). Es de esperar entonces que se produzca una congelación, al menos aparente, de las relaciones diplomáticas entre Washington y Moscú y una fuerte recesión en Europa en 2014.

En tales condiciones, es difícil imaginar cómo podría implementarse el acuerdo de paz para el Medio Oriente en general, cuando las diferentes piezas parecían estar encontrando su lugar. De entrada, el proyecto de Ginebra 3 para Siria está interrumpido sine die. El proyecto de «paz» entre israelíes y palestinos, que ya había comenzado con el regreso de Mohamed Dahlan a la escena, acaba de ser torpedeado por la Liga Árabe, que se opone –al menos momentáneamente– al reconocimiento de Israel como «Estado judío».

Los Estados del Golfo se disputan entre sí por causa de la Hermandad Musulmana

Otro elemento nuevo es la guerra secreta que se ha desatado entre los Estados del Golfo. Qatar respaldó un intento golpista de la Hermandad Musulmana en los Emiratos Árabes Unidos. Los Emiratos, Arabia Saudita y Bahréin acaban de suspender sus relaciones diplomáticas con Qatar y los sauditas organizaron y concretaron un atentado en Doha. Qatar no parece dispuesto a abandonar a la Hermandad Musulmana, cofradía que Washington esperaba llevar a la victoria mediante la organización de las «primaveras árabes» pero a la que ahora ha decidido desechar.

La política de los Estados del Golfo se ha convertido en un increíble desbarajuste en la medida en que sus reyezuelos constantemente mezclan los intereses de Estado con sus propias ambiciones personales y afinidades mundanas. Atrás han quedado las injurias y anatemas entre el Servidor de las Dos Sagradas Mezquitas y el Guía de la Revolución iraní, quienes ahora negocian una reconciliación. La riña del momento se desarrolla alrededor de la Hermandad Musulmana, considerada no como una corriente ideológica sino como una simple carta en el juego.

Siria ya no desea negociar la paz con los sauditas

El tercer elemento nuevo es la deliberación, transmitida (en vivo y en directo) por la televisión siria, del Consejo del Pueblo (parlamento) sobre la próxima ley electoral siria. Los diputados acabaron adoptando una clausula que estipula que los candidatos a la elección presidencial tienen que haber vivido durante los 10 últimos años en el país, disposición que excluye a toda persona que haya huido de Siria durante la guerra.

El enviado especial de la Liga Árabe y de la ONU, Lakhdar Brahimi, declaró de inmediato que esa opción puede poner fin al proceso negociador para la solución del conflicto. Francia presentó en el Consejo de Seguridad un proyecto de declaración tendiente a reactivar el proceso de Ginebra. Aunque ese documento no menciona la nueva ley electoral siria, es el último intento occidental de seguir considerando la guerra en Siria como una «revolución» y ver la paz como un acuerdo entre Damasco y una oposición ficticia totalmente controlada por Arabia Saudita. La ex vocera del Consejo Nacional Sirio Basma Kodmani, educada en una embajada saudita, aseguraba que «el régimen de Damasco» no lograría organizar la elección presidencial y proponía considerar ese fracaso en plena guerra como prueba de que es una dictadura. Eso abriría la puerta a un regreso de la OTAN al escenario para acabar con Bachar al-Assad, según el plan trazado desde 2003 y a pesar de todas las oportunidades perdidas de utilizar como pretextos las «masacres» de 2011 y el «ataque químico» de 2013. El hecho es que, después de haberse reconciliado con Riad organizando Ginebra 2 conforme a los deseos del reino de los Saud, Washington abandona nuevamente a los colaboradores sirios de los sauditas.

Si no hay un Ginebra 3, las opciones que quedarían a Occidente serían atacar Siria –lo cual resulta tan imposible como tomar Crimea, como ya se vio en el verano de 2013–, dejar que la situación siga agravándose durante toda una década o fingir que la «revolución» ha caído en manos de los yihadistas y admitir que la guerra en Siria se ha convertido en un problema de antiterrorismo de interés global.

Hombre de negocios antes que diplomático, John Kerry no tiene una política preestablecida sino una táctica. Como de costumbre, Washington no escogerá una solución por encima de otra sino que hará todo lo posible por favorecer el desenlace que más convenga a sus propios intereses, pero trabajando a la vez sobre las demás opciones… por si acaso.

Al no poder negociar con Rusia, lo hará con el otro aliado militar de Siria: Irán. El Departamento de Estado ha venido conversando con la República Islámica desde hace un año. Al principio lo hizo secretamente en Omán y luego oficialmente con el nuevo presidente Rohani. Pero hay problemas con los khomeinystas, quienes estiman que con los imperialistas no se negocia sino que se les combate hasta la muerte. Las contradicciones internas iraníes, se han traducido para Washington en una serie de progresos y retrocesos que no le han permitido avanzar tan rápidamente como tenía previsto.

Si bien el arreglo de la cuestión siria no es urgente para Estados Unidos, sí le resulta en cambio vital garantizar la perpetuación de la colonia judía en Palestina. Y en ese frente, Irán acaba de recordarle al Departamento de Estado la influencia que es capaz de ejercer. Siguiendo sus órdenes, la Yihad Islámica bombardeó repentinamente la frontera israelí. Teherán, excluido a última hora de Ginebra 2, se invita así a una mesa mucho más importante: la negociación regional.

En medio de este panorama, el Senado de Estados Unidos organiza en una decena de días una audiencia sobre «Siria después de Ginebra». La formulación parece sugerir que se ha renunciado a la continuación de esa «conferencia de paz». Contrariamente a lo acostumbrado cuando abordan los temas del Medio Oriente, los senadores no oirán a los expertos de los tanques pensantes israelíes de Washington sino a la responsable de ese tema en el Departamento de Estado, a su mejor estratega en materia de guerrilla y a uno de los dos principales expertos en el tema iraní.

En definitiva, la «paz» regional, si finalmente apareciera, sólo podría concretarse como se la imagina John Kerry: sacrificando al pueblo palestino y no a la colonia judía. Hassan Nasrallah ya lanzó una advertencia contra esa injusticia. Pero, ¿quién va a oponerse cuando ya los principales líderes palestinos han traicionado al pueblo que representan?

Fuente
Al-Watan (Siria)

Pandora y stradivarius

Frei Betto

Cuenta un mito griego que los dioses le dieron a  Prometeo  una caja que contenía todos los males.  Le advirtió a su mujer, Pandora, que de ninguna manera abriese la caja. Pero, picada por la curiosidad, ella desobedeció y los males se escaparon.

Hoy, una de las cajas de Pandora más amenazantes son los ingenios nucleares, 441 en todo el mundo. Por más que los prometeos de las ciencias y de los gobiernos pregonen que son seguras, los hechos demuestran  lo contrario. Las manos de Pandora continúan provocando escapes.

El escape del ingenio nuclear de Chernobyl, Ucrania, en 1986, afectó a miles de  personas, sobre todo niños, y provocó una seria devastación ambiental. Se calcula que Chernobyl  causó la muerte de 50 mil personas

Ahora tenemos el caso del ingenio japonés de Fukushima, afectado por un tsunami. Aunque todavía es pronto para evaluar la contaminación humana y ambiental provocada por el esparcimiento de sustancias radioactivas, incluso el gobierno japonés ha admitido su gravedad. Si el Japón, que presume de poseer tecnología de última generación, no fue capaz de evitar la catástrofe, ¿qué pensar de los demás países que disponen del fuego atómico?

En el Brasil tenemos los tres  ingenios de Angra dos Reis (RJ), construidos en un lugar de fácil erosión por exceso de lluvia, como lo comprueban los desmoronamientos ocurridos en la región el 10 de enero del 2010.

Pero no hay ausencia total de peligro en ningún tipo de ingenio nuclear. Todos ellos son vulnerables. Por tanto la decisión de construirlos y mantenerlos es de naturaleza ética. En cualquier momento pueden ocurrir accidentes naturales y fallas técnicas y humanas, como ya ha sucedido en los Estados Unidos, en la Unión Soviética y en el mismo Japón.

En 1979 se derritió el reactor del ingenio de Three Mile Island, en los Estados Unidos. En Chernobyl explotó el reactor. En Fukushima el agua abrió fisuras. No hay ningún sistema de absoluta seguridad para esos ingenios, por más que los responsables de los mismos insistan en decir lo contrario.

Incluso aunque un ingenio no permita escapes, no son seguros los depósitos del material empleado por los reactores. Y cuando el ingenio sea desactivado, la basura atómica durará por muchas décadas. ¡Ojo al cáncer!

En el caso de Angra, si sucediera algún accidente no hay cómo evacuar inmediatamente  a la población de la zona contaminada. La carretera es estrecha, no hay pistas de aviación para aviones grandes y los barcos demorarían mucho para acercarse al lugar.

Cada ingenio cuesta cerca de US$ 40 mil millones. La inversión no compensa, considerando que la energía nuclear representa apenas el 3% del total de modalidades energéticas funcionando ahora en el Brasil. Nuestro país dispone del 12% del agua potable del planeta. Con tantos recursos hídricos y el enorme potencial de energía solar y eólica, aparte la energía extraída de la biomasa, no se justifica que el país invierta en reactores nucleares.

En Italia fueron proscritos por referéndum. Suecia está desactivando  los suyos, y Alemania ha decidido, en mayo de este año, cerrar todos sus ingenios nucleares.

Los ingenios nucleares son como los violines ‘stradivarius’. Antonio Stradivari (1648-1737), italiano, construyó los violines más perfectos. Más de mil unidades, de los que todavía quedan 650. Hoy día un stradivarius  cuesta como mínimo US$ 2.5 millones. Un violín no es nunca exactamente igual a otro. Las maderas empleadas poseen diferentes densidades, la radiación sonora y la vibración difieren y pueden ser apreciadas por un buen oído.  Todos los stradivarius fueron hechos por artesanos que supieron guardar el secreto de su fabricación.

Así son los ingenios nucleares. No existen dos exactamente iguales. No es previsible lo que pueda suceder en el núcleo de uno de ellos si hubiera un accidente o alguna crisis. Así como se reconoce la calidad de un violín por su sonido, solamente por señales externas se puede conocer la gravedad de un derrame nuclear, verificando la temperatura, la radiación y la emisión de isótopos radioactivos como yodo 131, cesio 137, estroncio 90 y plutonio 238.

Un detalle de la caja de Pandora: el que no escapó fue el único bien que estaba mezclado con los males, la esperanza. A ella nos atenemos en este momento en que, en todo el mundo, hay movilizaciones para lograr la desactivación de todos los ingenios nucleares. Es hora de que el pueblo brasileño reaccione, antes de que se rompan las cuerdas del violín y vengan las malditas manos de Pandora a abrir de nuevo la caja nuclear.