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Exclusivo: El Congreso no bloqueará la decisión de Obama de sacar a Cuba de la lista del terrorismo

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Por John Hudson

Foreign Policy)

una importante victoria para la Casa Blanca, el Congreso controlado por los republicanos no propondrá un proyecto de ley destinado a bloquear la acción ejecutiva del presidente Barack Obama de eliminar a Cuba de la lista de estados patrocinadores del terrorismo.

Los republicanos no están echándose para atrás porque Obama haya brindado argumentos particularmente persuasivos para normalizar los lazos con la isla comunista, después de medio siglo de aislamiento, sino por razones mucho más prácticas: legalmente, el Congreso no puede impedir que el poder ejecutivo saque a Cuba de la lista, según republicanos.

  • No podemos deshacerlo”, dijo a Foreign Policy la representante Ileana Ros-Lehtinen (republicana por la Florida) en una entrevista el miércoles. “Acabamos de recibir la noticia de un parlamentario: es una situación sin salida”. Ros-Lehtinen había obtenido el apoyo de unos 35 copatrocinadores para un borrador de legislación destinada a bloquear la decisión de Obama acerca de Cuba y planeaba presentar el proyecto de ley esta semana. Funcionarios del Departamento de Estado y de la Casa Blanca –ya preparados a luchar en el Capitolio acerca del financiamiento para una embajada en La Habana– estaban esperando también una dura lucha con el Congreso acerca de la legislación.

“Todo el mundo esperaba que el Congreso pudiera hacer esto”, dijo un asesor congresional. “Hubiera significado semanas de re-redacción y audiencias en la Cámara de Representantes y del Senado dedicadas a atacar la política de Obama. Esto evita un gran dolor de cabeza para la administración”. Según Ros-Lehtinen, la confusión acerca de la autoridad del Congreso surgió de un malentendido de la Helms-Burton, la ley federal aprobada en 1998 que incrementó y fortaleció el embargo norteamericano contra Cuba.

“Cuando la redactamos, pusimos el embargo en la legislación, de manera que el embargo solo pueda ser eliminado por una ley del Congreso”, dijo ella. “Pero nunca pensamos ni por asomo en la lista de estados patrocinadores del terrorismo, porque no se hablaba mucho de eso. Así que no hubo ninguna fanfarria por eso”.

“Podemos eliminarla legislativamente”, agregó.

La semana pasada, Obama hizo una recomendación formal al Congreso de eliminar a Cuba de la lista, la cual incluye a adversarios tradicionales de Estados Unidos, como Irán y Siria, lo que inició un proceso de revisión de 45 días por parte del Congreso. Se reportó ampliamente que los legisladores podrían tomar medidas para bloquear la decisión durante el período de revisión –lo que plantearía un enfrentamiento entre los dos poderes.

La eliminación de la designación de terrorismo es un importante paso en la decisión de la Casa Blanca de normalizar las relaciones con Cuba; la certificación había sido un gran obstáculo en los esfuerzos por acercar aún más a ambas partes.

Sacar a Cuba de la lista eliminaría algunas sanciones al país, tales como las restricciones a la asistencia extranjera de EE.UU. y una prohibición de exportar artículos de defensa al país.

Ros-Lehtinen dijo que ella planea una legislación en las semanas siguientes destinada a ponerle freno a la política de Obama hacia Cuba, pero no tendría que ver con la salida de Cuba de la lista del terror “porque no podemos deshacerlo”, dijo

“Aunque lo hubiéramos aprobado, [el proyecto de ley] sería una victoria pírrica”, agregó.

Declinó brindar detalles adicionales acerca de su futuro proyecto legislativo.

Tomado de  Progreso Semanal.

 

EN LAS GARRAS DEL ESTADO ISLÁMICO: Periodistas españoles relatan sus días de cautiverio a manos de ISIS

javier espirnosa junto al reportero gráfico Ricardo García Vilanova, por EIJavier Espinoza y Ricardo García 

Ahora, con varios de ellos sádicamente decapitados y el resto liberados, los reporteros rompen su silencio y desvela detalles de un cautiverio cruel, cargado de violencia, privaciones de todo tipo y situaciones extremas.

Agencias

A un año de su liberación, el periodista español Javier Espinoza, quien estuvo en cautiverio por 194 días a manos del grupo extremista Estado Islámico (ISIS, en inglés), relató su experiencia como rehén en Siria.

“¿Imaginabas el dolor que te produciría si te lo clavara? ”

En una crónica publicada en el diario El Mundo Espinosa habla del “odio enfermizo” contra Occidente que movía a sus captores y narra sus experiencias vividas cuando fue secuestrado el 16 de septiembre de 2013 en la localidad de Tel Abyad mientras se dirigía a la frontera con Turquía para abandonar el país.

Asimismo, el periodista Marc Marginedas de El Periódico, también rompió el silencio y escribió sobre los primeros días de su secuestro en un primer capítulo, publicado por el diario donde trabaja desde hace años cubriendo guerras como Irak, Afganistán, Líbano, Siria y Sudán o el levantamiento tunecino que originó la primavera árabe.

Gracias a un video difundido en las redes sociales, se sospecha que un militante de ISIS podría ser de EEUU.

Ambos decidieron narrar su experiencia como rehenes del Estado Islámico porque hasta ahora la vida de sus compañeros secuestrados, periodistas y cooperantes en su mayoría, estaba en juego.

Ahora, con varios de ellos sádicamente decapitados y el resto liberados, los reporteros rompen su silencio y desvela detalles de un cautiverio cruel, cargado de violencia, privaciones de todo tipo y situaciones extremas.

“¿Lo notas?…Está frío, ¿verdad? ¿Imaginabas el dolor que te produciría si te lo clavara? El primer golpe te cortaría las venas. La sangre se mezclaría con la saliva…”, son algunas de las frases que uno de los secuestradores, John “El Beatle”, le decía a Espinosa mientras le rozaba el cuello con un sable.

Por su parte, Marginedas recuerda que uno de los mandos regionales de ISIS le dijo: “tú has entrado dos veces anteriores en Siria y te ha salido bien; pero ahora te vamos a matar”.

Marginedas afirma que tuvo la impresión de que “más que en manos de las milicias extremistas”, se hallaba en un centro de detención adscrito a Damasco.

El grupo terrorista decapitó a 21 cristianos egipcios y difundió en redes sociales las horribles imágenes.

“Algunos de los individuos vinculados con mi captura hablaban como agentes dobles del régimen sirio”, explica Marginedas, aunque reconoce que este extremo es imposible de “demostrar”.

Espinosa revela que durante el cautiverio les decían que “todos los periodistas trabajn con los servicios secretos. ¿Puedes probar que no eres un espía?” y recuerda que “escuchábamos las golpizas a otros reos, gritos desgarrados y ruidos de porras y cables” y las humillaciones a las que les sometían los yihadistas.

Espinosa es actualmente el corresponsal en Asia para El Mundo. Durante su dilatada carrera ha estado presente en las guerras del Golfo y de los Balcanes, la intervención estadounidense en Haití, el conflicto en Oriente Próximo y Sierra Leona, donde fue secuestrado mientras cubría la guerra civil española.

Tomado de Univisión

La trampa del terror del lobo solitario

lobo solitario

Crece el miedo al terrorismo tipo lobo solitario. En las imágenes, el noruego Anders Breivik, terrorista de extrema derecha condenado a 21 años de prisión como autor de una masacre en julio de 2011, en la que resultaron muertas 77 personas

Por Matthew Harwood

Escritor y editor principal de la ACLU (American Civil Liberties Union, Unión Estadounidense por las Libertades Civiles). Tiene una maestría en Literatura en el área de Estudios de Seguridad Internacional de la Universidad St. Andrews, de Escocia. Sus trabajos han aparecido en Al Jazeera America, American Conservative, The Guardian, Guernica, Salon, War is Boring y Washington Monthly. También colabora regularmente con TomDispatch

 TomDispatch

Introducción de Tom Engelhardt

Sin duda fue uno de los peores terroristas “lobo solitario” de la historia moderna. El 22 de julio de 2011, después de tratar de eliminar a la plana mayor del liderazgo político noruego con un coche bomba que mató a ocho personas, Anders Breivik se embarcó en un ferry llevando un uniforme de policía de confección casera para trasladarse a una isla cercana donde asesinó a otras 69 personas, en su mayor parte adolescentes que participaban en una acampada organizada por el Partido Laborista noruego. En una metódica cacería, como si tuviera todo el tiempo del mundo, Breivik actuó con la mayor sangre fría imaginable. Algunas de las víctimas recibieron disparos a quemarropa en la cabeza. El asesino, el “lobo” de ese momento, cometió su acción para, según sus palabras, parar la “islamización” de su país. También estaba contra el “feminismo”, el “marxismo cultural”, la “Eurabia” y gobernante Partido Laborista de Noruega.

Detengámonos un momento e intentemos imaginar la respuesta una vez sucedida una cosa como esta. Os garantizo que, en términos de seguridad, nuestro mundo ha cambiado muchísimo. Está cada día más controlado, vigilado y militarizado. Nunca antes se había puesto tanto dinero en las arcas del estado de seguridad nacional. Son cada vez más los contratistas privados que trabajan en la seguridad. Ya conocéis la rutina. En Estados Unidos ha habido versiones más modestas de ataques como el descrito, por ejemplo la bomba en el Maratón de Boston, que galvanizaron el país; eso ayudó a que se expandieran aún más tanto el aparato nacional de la seguridad como el cierre de cada vez más espacios y cosas. En estos años, los arrebatos de pánico asociados con el terror y los terroristas han recorrido repetidamente este país. Dicho de otro modo, los que una vez fueron unos patéticos individuos que normalmente no tenían forma de afectar el ámbito estadounidense ahora han pasado a ser considerablemente capaces de alterar sustancialmente nuestra vida y sociedad.

Noruega es un país pequeño. Según se informó, uno de cada cuatro noruegos conocían a “alguien que había sido afectado por los ataques”, incluyendo el primer ministro en ese momento, Jens Stoltenberg. Dadas las circunstancias, es notable que Stoltenberg insistiera que “la respuesta noruega a la violencia es más democracia, más apertura y más participación política”, y que el ciudadano de a pie se negara a reaccionar de la manera que lo hacemos los estadounidenses. Después de la pesadilla de un “incidente” capaz de transformar cualquier sociedad, un asesinato político de inocentes realizado a sangre fría por un trastornado, los noruegos, tanto individual como colectivamente, optaron por no dejarse enloquecer por el pánico ni permitir que su mundo fuera alterado por los horrorosos actos de Breivik. No construyeron una mayor estructura contraterrorista de seguridad; no cambiaron sus leyes ni crearon una legislación especial contra el terror; no intentaron en cierta manera superar a Breivik; ni siquiera cerraron el parlamento ni lo rodearon de fortificaciones. Resolvieron no dejar que Breivik les despojara de su tan valiosa transparencia. No cayeron en la histeria ni el deseo de que corriera la sangre. Fue, en el mundo en que vivimos, el más valeroso acto colectivo, sorprendente por su contención.

Nos gustaría que nosotros, los estadounidenses, pudiésemos decir lo mismo. Hoy, Matthew Harwood, de la ACLU* y colaborador regular de TomDispatch, escribe sobre la alarma producida por lo que parece ser el no va más de las amenazas terroristas –el ataque de un “lobo solitario”–, alarma que está creciendo en Estados Unidos y cuyo crecimiento garantiza el cambio –a peor– de nuestra sociedad. Aunque, curiosamente, nuestro asesino “lobo solitario” más conspicuo, el sargento del ejército Robert Bales, que mató a 16 afganos –nueve de ellos niños– e hirió a seis más en una noche de caos y crueldad en Kandahar, Afganistán, no conmovió a nadie en EEUU. En este momento, en “la patria” lo único que falta es un ataque de lobo solitario de alto perfil, y no tiene por que ser algo tan devastador como los ataques de Breivik o Bale (como señala Harwood, la mayor parte de las operaciones de lobos solitarios son escasamente eficaces y destructivas). Mientras tanto, antes de que el lobo solitario (sí, sobre todo son hombres) haga su aparición en nuestro mundo estadounidense de seguridad nacional e histeria, no se ha hecho nada serio para poner en perspectiva los muy modestos peligros que esto implica. Por eso TomDispatch se enorgullece al presentar el que quizá sea el primer trabajo sobre este momento que vivimos.

* * *

Por qué puede ser la cura peor que la enfermedad

Parece que la sombra de una nueva amenaza está oscureciendo el paisaje de la seguridad nacional: el terrorista “lobo solitario”.

“El lobo solitario es la nueva pesadilla”, escribió recientemente el columnista de Washington Post Charles Krauthammer; el experto conservador no es el único que piensa así. “Realmente, yo percibo que [los lobos solitarios] son una amenaza mayor que al-Qaeda, o el Estado Islámico, o cualquier franquicia de al-Qaeda”, le dijo Scott Stewart, analista táctico y vicepresidente de la firma Stratfor, de inteligencia global y asesoramiento, a VICE News. De modo parecido, unos días después del atentado terrorista en París, el fiscal general Eric Holder, en su aparición en Meet the Press, dijo: “lo que me quita el sueño [es] esta preocupación relacionada con el lobo solitario que sigue sin ser identificado”.

Es posible multiplicar varias veces las declaraciones de este tenor. Solo hay un problema en este crescendo en las alarmas suscitadas por los lobos solitarios: la mayor parte de las veces no responden a la verdad. No hay nada nuevo sobre la “amenaza”, y se sabe que el concepto es poco fiable (en estos días, el “lobo solitario” se ha convertido en el sustituto del terrorista islámico, a pesar de que esta categoría en sí misma no está vinculada con ninguna ideología específica). Lo peor de todo esto es que al destacarlo, como se viene haciendo últimamente, se allana el camino para el aumento de las prácticas policiales y de la seguridad nacional que son excesivas y contraproducentes, incluyendo la infiltración de minorías y grupos militantes y la puesta en marcha de elaboradas operaciones de provocación que amenazan a los más vulnerables. Además, el hecho de poner la etiqueta de terrorista a esos individuos solitarios supuestamente movidos por una ideología –de izquierda o de derecha, secular o religiosa– a menudo oculta muchos otros factores que en realidad les llevarían a sentirse atraídos por la violencia.

Al igual que cualquier otro crimen violento, el terrorismo individual, aun siendo muy raro y mínimo, implica un riesgo innegable. No obstante, no es el tipo de situación a partir de la cual el gobierno pueda sentirse habilitado para construir una estructura completamente nueva de vigilancia intrusiva o utilizarla como excusa para infiltrar comunidades con sus agentes. Los programas nacionales que se están poniendo a punto ahora para combatir el terrorismo de lobos solitarios tienen el rasgo de desaforada exageración de su prevalencia y peligros. Para los estadounidenses, la renuncia a otra porción de sus libertades civiles a cambio de “seguridad” contra los lobos solitarios no es un buen negocio; antes bien, se trataría de una estafa.

Anatomía del lobo

La aproximación a la “literatura” que se ocupa tanto del terrorismo como de los lobos solitarios debe incluir un saludable grado de escepticismo. Al día de hoy, hay muy poco consenso en relación con qué es exactamente el terrorismo; lo mismo sucede respecto de la variedad “lobo solitario”.

Tanto en los medios como en los estudios académicos más recientes, lo que diferencia al lobo solitario del fenómeno general del terrorismo es su perpetrador. Los lobos solitarios son, por definición, individuos solitarios, casi siempre hombres, frecuentemente con problemas mentales, que desencadenan su violencia contra objetivos civiles. Al menos algunos, están espoleados por una creencia. El investigador Michael Becker lo define así: “Violencia de motivación ideológica, o intento de violencia, perpetrada por una persona que planifica y ejecuta un ataque sin la colaboración de otros individuos o grupos”. Aunque el lector no lo sepa ahora mismo, la motivación de estos ataques en Estados Unidos puede cubrir toda la gama que va desde el rechazo del aborto de inspiración religiosa hasta la supremacía blanca, desde los derechos de los animales hasta la mirada global inspirada por al-Qaeda.

Según la literatura, los lobos solitarios son únicos en la historia del terrorismo debido a la soledad con que planifican y realizan sus acciones. Carecen de la presión que podrían ejercer unos pares o grupos, y sus crímenes son cometidos sin ayuda alguna. En este sentido, tienen una fuerte resemblanza con esa persona que en una escuela dispara en solitario contra alumnos y profesores y con aquellos que asesinan y destruyen todo lo que encuentran a su paso, unas modalidades a las que los estadounidenses están ya acostumbrados.

Según algunos investigadores, una razón práctica para que muchas de estas personas actúen en solitario sería el temor a ser detectadas. En Laws for the Lone Wolf, el supremacista blanco Tom Metzge escribió: “Cuanto menos sepa cualquiera que no tiene nada que ver, tanto más resguardado estarás y más exitoso serás. Mantén la boca cerrada y los ojos bien abiertos. Nunca admitas sinceramente nada” (antes del 11-S, en EEUU, casi todo el terrorismo en solitario era asunto de la derecha).

Esto no quiere decir que los individuos que cometen una acción política violenta no hablen con nadie antes de su acción. Una investigación reciente realizada con una muestra de 119 terroristas solitarios en EEUU y Europa, tanto condenados por su crimen como muertos en la acción, comprobó que con bastante frecuencia exponían su creencia extremista, sus agravios y algunas veces su intención violenta a alguien, sobre todo a amigos y familiares o en comunidades online. La buena noticia debería ser que los familiares, amigos y colegas pudieran ayudar a aconsejar a los más cercanos para que no se impliquen en la violencia política si como sociedad hemos de adoptar estrategias que contribuyan a construir una confianza pública en el cumplimiento de la ley, sobre todo en las comunidades más afectadas, en lugar del miedo y la sospecha (aunque, con lo que hemos conocido en estos últimos años, ya podemos esperar sentados).

Por el otro lado, los procedimientos que parecen que está explorando la policía y el estado de la seguridad nacional para resolver este tema –como el intento de determinar qué tipo de personas se unirá a grupos terroristas o la determinación de un perfil del lobo solitario– no funcionan. Las razones por las que alguien se une a un grupo terrorista son notablemente complejas, y lo mismo vale para aquellos que deciden realizar una acción política violenta en solitario. Después de revisar los 119 casos mencionados más arriba, los investigadores llegaron a la conclusión de que “no había un perfil uniforme de terrorista tipo lobo solitario”. Incluso si se quisiera establecer un “perfil”, agregaron, este sería algo completamente inútil: “El empleo de un perfil como ese no tendría justificación dado que son muchas las personas que comparten esos rasgos y no se implican en acciones terroristas en solitario, mientras que otras que no encajan con el perfil sí se implican en ese tipo de acciones”.

Como grupo, esos terroristas en solitario se diferencia del resto de la sociedad en una cuestión decisiva: a casi uno de cada tres se le había diagnosticado una enfermedad mental o un desorden de personalidad antes de involucrarse en la violencia política. Otro estudio que se centró en 98 perpetradores estadounidenses descubrió que el 40 por ciento de ellos tenía algún problema de salud mental. La proporción comparable para la población del país es del 1,5 por ciento.

A partir de un índice tan alto de trastorno psicológico, existe la posibilidad de evitar ataques individuales si las personas en riesgo consiguen el tratamiento de salud mental necesario antes de que se vuelquen a la violencia.

Hechos contra ficción

Afortunadamente, la dificultad para detectar anticipadamente a un lobo solitario le hace más ineficaz cuando golpea.

Debido a que esas personas no tiene una red que les financie o les adiestre, y además quizás sean perturbados mentales, es muy probable que no tengan el necesario conjunto de sofisticadas destrezas cuando deciden armarse o planificar un ataque. El investigador en terrorismo Ramon Spaaij, de la Universidad de Victoria, Australia, elaboró una base de datos de 88 lobos solitarios identificados en 15 países entre 1968 y 2010. Lo que encontró debería disipar algo del temor que ahora se asocia con el terrorismo en solitario e incluso moderar la cada vez más elaborada y entusiasta planificación gubernamental alrededor de ese temor.

Spaaij identificó un total de 198 ataques realizados por esos 88 agresores solitarios, apenas el 1,8 por ciento de los 11.235 sucesos terroristas registrados en todo el mundo. Dado que en general los lobos solitarios no dominan la tecnología necesaria para fabricar bombas (como sí la dominaba el Unabomber), normalmente se sirven de armas de fuego y atacan objetivos “fáciles” y en los que hay mucha gente; por eso, la respuesta de quienes están encargados de hacer cumplir la ley es inmediata. Por lo tanto, Spaaij observó que el índice promedio de letalidad de 0,062 muertos por ataque en el caso de que fueran realizados por lobos solitarios y de 1,6 cuando los protagonistas eran grupos u organizaciones.

En Estados Unidos, 136 personas perdieron la vida en ataques individuales entre 1940 y 2012; no hay duda de que cada una de las muertes es una tragedia, pero aun así la proporción es microscópica cuando se la compara con los 14.000 asesinatos anuales de los que el FBI ha informado en los últimos cinco años. En otras palabras, la posibilidad de ser atacados por un lobo solitario no debería quitarnos el sueño. Para empezar, como estadounidense, la posibilidad de que usted muera en un atentado terrorista de cualquier tipo es infinitesimal. De hecho, es cuatro veces más probable que usted muera alcanzado por un rayo. En todo caso, el ascenso actual del terrorista en solitario a la categoría de amenaza existencial que se da en Washington crea el tipo de miedo y de intento de respuesta gubernamental que los perpetradores de esos atentados quieren provocar.

Si los terroristas del tipo lobo solitario son la “nueva pesadilla” es porque nosotros permitimos que lo sean.

Lobo solitario no es igual a musulmán

Durante el conflicto con rehenes que se produjo el pasado diciembre en una cafetería de Sydney, Australia, incidente orquestado por Man Haron Monis, un inmigrante iraní, el ex director adjunto de la CIA Michael Morell expresó su grave presagio: “Vamos a ver otros ataques como este aquí”, le dijo a This Morning, de la cadena CBS. “La gente no debería sorprenderse si esto vuelve a suceder en el próximo año o algo así, lo garantizo.”

Estas palabras son típicas en la reciente escalada retórica; son palabras dichas por los funcionarios y ex funcionarios del estado de la seguridad nacional cuando se trata de este tipo de terror. Pero el presagio de Morell de ningún modo fue un presagio. Atentados de lobos solitarios efectivamente ocurren en nuestro país. Eric Matthew Frein fue detenido en la víspera de Halloween tras de una intensa búsqueda en las montañas Pocono, Pennsylvania, después de que en septiembre disparara con un rifle de francotirador a dos agentes de policía que estaban fuera de su cuartel. El cabo Byron K Dickson II murió y el agente Alex T. Douglass fue herido. Frein, a quien en un principio las autoridades llamaban “vestigio antigubernamental”, fue finalmente acusado de dos cargos de terrorismo después de que contara a la policía que sus disparos habían sido una forma de “despertar al pueblo”. Además, los agentes encontraron una carta que Frein había escrito a sus padres en la que les decía que quería “encender una hoguera” porque solo “una revolución puede devolvernos las libertades que una vez tuvimos”.

La violencia individual como la descrita, lleve o no la etiqueta de terrorismo, no es nada nuevo. Se ha lidiado con ella durante décadas sin que se produjera pánico y sin que fuera necesario sembrar el miedo ni instaurar medidas como las que vemos hoy. Después de todo, según Spaaij, entre 1968 y 2010, el 45 por ciento de los ataques terroristas realizados por lobos solitarios registrados en 15 países distintos se han producido en Estados Unidos.

Sin embargo, como descubrieron Spaaij y Mark Hamm, su compañero de investigación, estos guarismos fueron claramente inflados. El porqué es simple: incluidos en ellos hay numerosos ejemplos de atentados terroristas “individuales” inspirados por la ideología tipo al-Qaeda que en realidad eran instigados por quienes están encargados de hacer cumplir la ley, o ayudados por conspiraciones. Spaaij y Hamm encontraron que por lo menos 15 de esos ataques habían ocurrido entre 2001 y 2013. En ellos, un perpetrador “solitario” estaría realmente involucrado, y frecuentemente dirigido o animado por un informante o agente encubierto. Esto alcanza hasta cerca del 25 por ciento de los casos de ataques de lobos solitarios en EEUU después del 11-S; hay que tener en cuenta que, dadas las circunstancias, estas cifras son de difícil confirmación. Esencialmente, se trata de otro engaño del gobierno que no solo infla el número de los incidentes terroristas individuales en EEUU; además muestra lo desproporcionado de la atención puesta por las agencias que deben hacer cumplir la ley en la comunidad musulmana de Estados Unidos.

Un ejemplo atroz de lo que decimos es el caso de Rezwan Ferdaus, un ciudadano de 26 años nacido en Massachusetts y de fe musulmana. El FBI lo detuvo en 2011 por conspirar con agentes encubiertos para construir drones cargados de explosivos que serían controlados a distancia para que volaran hasta el Pentágono y el Capitolio. En realidad se trataba de un complot tramado por el gobierno; Ferdaus no era un lobo solitario (era incapaz tanto de concebir un atentado como este como de llevarlo a la práctica sin ayuda). El FBI ignoró las señales muy claras de que su objetivo no era un terrorista sino un enfermo mental que estaba deteriorándose rápidamente. Aun así, los organismos encargados de hacer cumplir la ley y los medios lo describieron repetidamente como un lobo solitario. En 2012, acusado de proporcionar material a terroristas, fue sentenciado a 17 años de cárcel.

En comparación, cuando el posible lobo solitario no es musulmán ni de otra minoría, es muy raro que el gobierno, los medios o los expertos en seguridad le pongan la etiqueta de terrorista inductor de miedo. Por ejemplo, James von Brunn, un supremacista blanco que asesinó a un guardia de seguridad en el Museo-Memorial del Holocausto de Estados Unidos. Según el departamento de seguridad interior, la acción no tenía conexión alguna con el terrorismo, a pesar de que su motivación era ideológica, como reconoció un funcionario del FBI.

O Francis Grady, que trató de incendiar una clínica de planificación familiar en Grand Chute, Wisconsin, en 2012. La razón: según explicó Grady ante un tribunal distrital de EEUU, “Ahí están matando bebés”; tampoco él fue acusado de terrorismo. Cuando se le preguntó por qué, el fiscal William Roach respondió que Grady había tratado de incendiar una habitación desocupada de un edificio vacío.

Compare el lector esas reacciones con el caso de Zale Thompson, un trastornado afroestadounidense que atacó con un hacha a cuatro agentes de la policía de Nueva York el pasado octubre. Solo un día después del ataque, el comisario de policía Bill Bratton dijo: “Ciertamente, me siento muy tranquilo; ha sido un ataque terrorista”. La prueba aparente: Thompson, convertido al islamismo poco tiempo antes, había visitado sitios web asociados con grupos terroristas como al-Qaeda e ISIS.

Como señaló Glenn Greenwald, “La palabra terrorismo, al mismo tiempo que es la más carente de significado, es la más manipulada del léxico político de Estados Unidos”. Lo mismo puede decirse del acápite “terrorismo de lobo solitario”. De ningún modo sorprende, entonces, que en este momento se haya convertido en sinónimo de musulmán y poca cosa más, lo que estigmatiza a todos los estadounidenses musulmanes y convierte a sus comunidades en blanco de violentas técnicas de cumplimiento de la ley, entre ellas las operaciones de fabricación de conspiraciones propias del FBI y la vigilancia intrusiva y generalizada. Lo tópico: un investigador en terrorismo definió al lobo solitario como el “individuo que persigue en soledad objetivos terroristas islamistas”. En realidad, los musulmanes no tienen el monopolio del terrorismo individual como no lo tienen del terrorismo en general.

Respuestas contraproducentes

En este momento, la respuesta al jaleo del lobo solitario es –como la que se da a tantas otras cosas en estos años– hacernos avanzar cada día un poco más en el camino hacia el estado policial en EEUU. Una respuesta del gobierno, que ahora ha cobrado un nuevo énfasis, llega (por supuesto) con su propio acrónimo: contraataque al extremismo violento (CVE, por sus siglas en inglés).

El programa, anunciado en 2011, apunta a la asociación con las comunidades –en la práctica, casi exclusivamente la musulmana– en aras de la prevención del terror. Una de las formas en que las comunidades realizarán esta prevención es la creación de espacios de seguridad en los que las personas pueden debatir sobre política y religión sin temor al acecho de los agentes del gobierno. Aun así, miembros de esa misma comunidad serían animados a informar a las autoridades sobre lo dicho y quién lo dijo, en un intento de identificar a quienes estén en riesgo de convertirse en extremistas violentos, ya sea en solitario o en unión con otros. La comunidad musulmana de EEUU ya tiene experiencia sobre las actividades gubernamentales como la fabricación de complots o la infiltración de soplones; el encomendar a miembros de la comunidad tareas de información no parece muy diferente a colocar agentes dentro de ella.

Si el objetivo de CVE es construir dentro de la comunidad una capacidad de prevenir la violencia y el terrorismo, sean o no en solitario, organismos como Servicios de Salud y Humanitarios (HHS, por sus siglas en inglés) y el departamento de Educación deberían estar al frente de la iniciativa, ya que podrían ofrecer servicios de salud mental y recursos educativos, a todas las comunidades en vez de hacerlo a una muy particular elegida por criterios de religión, raza o etnicidad. En lugar de ello, y esto no sorprende en absoluto, la Casa Blanca ha encargado la ejecución de los programas CVE a los departamentos de seguridad interior y de justicia y al FBI; al mismo tiempo ha destacado el papel coordinador de las fiscalías locales. La comunidad musulmana de EEUU desconfía abiertamente de estos planes, particularmente debido a que en los últimos tiempos se han centrado en la creencia religiosa como objeto de sospecha y, al menos en el caso del FBI, se han manufacturado confabulaciones terroristas eligiendo como presas a personas enfermas y vulnerables.

Otras soluciones propuestas para el problema de los “lobos solitarios” son aún más indiscriminadas.

En un libro recientemente publicado, Jeffrey Simon, ex analista de la corporación RAND, ofrece un inventario de posibles soluciones tecnológicas para descubrir al lobo que lleva piel de oveja antes de que ataque. Se trata de soluciones típicas del momento en que vivimos e incluyen el empleo generalizado de cámaras de vigilancia inteligentes conectadas con Internet, como también el control activo y libre de toda sospecha del uso que se hace de Internet y las redes sociales. Otra aproximación al problema cada día más sonada que él sugiere es la expansión de la recogida de datos biométricos, es decir, que el gobierno combine rasgos biológicos particulares de cada persona, como las dimensiones faciales y el ADN, sin ninguna demostración de que hacerlo se considere intrínsecamente malo.

Debería anotarse que semejante aproximación –típica de la dirección que el estado de la seguridad nacional y de las agencias encargadas de hacer cumplir la ley han tomado en estos años– sería un asalto fundamentad contra una sociedad libre. Este tipo de “contramedidas” produce un escalofrío que baja por la espina dorsal de cualquiera. Simon parece reconocer esto cuando escribe: “Habrá que debatir sobre los temas relacionados con la intimidad, entre ellos la disposición de las personas a que su expresión facial, el movimiento de sus ojos, su ritmo cardiaco, su pauta respiratoria y otras características sean recogidos por sofisticados sensores allí donde vayan atendiendo a una decisión hecha por otros preocupados por lo que esas personas puedan estar tratando de hacer”.

Los peligros a los que se exponen los estadounidenses cuando permiten que unas agencias gubernamentales recojan información tan íntima para descubrir que cualquiera de ellos sea un posible lobo solitario son obvios en el sentido de la destrucción de la privacidad, entre otras cosas. La consecuencia será doble: por un lado, un mundo orwelliano; por el otro, un mundo desesperado en términos de seguridad. Desde ya está claro que ninguna de esas “soluciones” tecnológicas funcionará, por más caras y avanzadas que puedan ser. Las conductas totalmente inocentes (“falsos positivos”) terminarán ocultando las amenazas verdaderas. Algunos de estos enfoques, como las cámaras de vigilancia, pueden ayudar a descubrir a un perpetrador después del delito, mientras que otras, como tratar de identificar a alguien que más tarde se involucrará en un acto terrorista por su lenguaje corporal serán otra contribución más al teatro de la seguridad que el gobierno ha montado desde el 11-S.

De cualquier modo, la inutilidad de un estado de la seguridad nacional intrusivo no detendrá a sus adeptos en sus esfuerzos por tener más poder y echar a andar procedimientos de control que son siempre más invasivos. “Tenemos que dejar… de lado… a todos aquellos que tienen el corazón débil y son políticamente correctos”, dijo textualmente a VICE News el congresista Peter King en una aparición radial. La amenaza, añadió, “viene de la comunidad musulmana y demuestra que el ex comisario de policía [del departamento de policía de Nueva York] Peter King estaba en lo cierto cuando durante muchos años realmente estuvieron saturando ciertas zonas desde donde se pensaba que llegaba la amenaza”.

El otrora secreto programa de vigilancia de sospechosos al que se refería King –que abarcaba desde Connecticut a Pennsylvania– nunca produjo una sola pista vinculada con el terrorismo, mucho menos una condena. Solo tuvo “éxito” en un aspecto: consiguió que la comunidad musulmana de Estados Unidos en la gran área metropolitana de Nueva York se sintiera asediada y se destruyeran relaciones de confianza entre los musulmanes y la policía.

Las palabras de King demuestran que las personas que prometen proteger nuestra vida y nuestras libertades suelen ser las mismas que llaman al lobo. Con pastores como esos cuidando la majada, los lobos podrían ser irrelevantes.

Tomado de Rebelión

De cuando el terrorismo no es tan malo

René

Por René González Sehwerert

Una mañana del otoño de 1962 la ciudad de La Habana amaneció bajo el estremecimiento de detonaciones, resultado de los disparos hechos desde una embarcación que proveniente de Miami arrojó, con un cañón de 20 milímetros, una andanada contra un hotel de la ciudad. Mientras los agresores regresaban a La Florida entre vítores y titulares exultantes de los diarios, junto a mis primeras memorias de estudiante primario la conmoción entre la ciudadanía quedaría grabada para siempre.

Antes de que pudiera conocer personalmente en Miami a José Basulto, autor de los disparos, 28 años después, otras memorias igual de traumáticas pasarían a formar parte de mi experiencia vital. Secuestro o asesinato de pescadores al norte de Cuba. Ataques a poblados costeros con el resultado de ciudadanos inocentes muertos o mutilados. Sabotajes contra guarderías infantiles que pusieron en riesgo la vida de niños inocentes. Asesinato de alfabetizadores por bandas contrarrevolucionarias. La voladura de un avión de Cubana de Aviación en pleno vuelo, frente a las costas de Barbados, con el saldo de 73 personas asesinadas fríamente.

Esta historia, desconocida para el resto del planeta, se ha clavado sin embargo en la memoria colectiva de los cubanos. Primero con entrenamiento, organización o apoyo material y financiero de la CIA. Luego con caprichosos grados de contubernio con la agencia. Siempre con la cómplice negligencia de las autoridades legales y policiales norteamericanas, los actos terroristas contra Cuba han sido una constante desde que el 1ro de Enero de 1959 la Revolución en la isla rescatara para siempre las aspiraciones de soberanía hasta entonces mutiladas de su pueblo.

Fue esa misma memoria la que me impulsó sin vacilar a la aceptación de la misión que me llevaría a conocer al artífice de aquel acto terrorista de mis primeras vivencias. Como un cubano más se me hizo natural el deber de evitar, infiltrándome en los grupos violentos que aun campean en Miami, la consumación de tales actividades. El mismo sentido del deber impulsó a otros cuatro de mis compatriotas, tres de los cuales aún permanecen presos en los Estados Unidos por el crimen de proteger la vida humana; bien más preciado para cualquier sistema legal medianamente civilizado.

En el año 1998 parecía que una puerta permitiría la acción conjunta entre los gobiernos de ambos países para poner fin a tales acciones terroristas, que tanto en los Estados Unidos como en Cuba habían dejado un rastro de muertes. En junio de ese año una delegación del FBI visitó La Habana, recibiendo un expediente en que se describían los planes terroristas fraguados en Miami, así como información sobre sus perpetradores. La gestión se había abierto paso por una visita personal de Gabriel García Márquez a Washington un mes antes, en la que trasladó un mensaje personal de Fidel a Bill Clinton. Los oficiales del FBI en la reunión de La Habana se regresaron al norte luego de prometer a su contraparte cubana que se actuaría en consecuencia, no sin antes agradecer la colaboración de los representantes de Cuba. Tomó menos de tres meses para que actuaran. Han pasado 16 años y todavía los cubanos esperamos a que lo hagan en consecuencia.

En la madrugada del 12 de septiembre de 1998, en varios lugares de la ciudad de Miami, equipos del FBI tomaron por asalto los hogares en que residíamos quienes habíamos estado proporcionando información para neutralizar a los grupos terroristas.

Precedida de un ambiente de histeria comenzaría, en noviembre de 2000, la patraña del juicio oral más largo de la historia de los Estados Unidos, que luego de comenzado sería abrupta y misteriosamente cubierto por el más absoluto silencio de las corporaciones mediáticas. Previamente, en marzo de ese año, los fiscales habían puesto una moción para que no se introdujera la copiosa evidencia de terrorismo contra Cuba: “Combatir el terrorismo era la motivación de los acusados, y las motivaciones no se deben de ventilar ante el jurado”. Muy novedosa la teoría jurídica presentada por los acusadores para que no se tocara el tema del terrorismo y su complicidad con él. Muy oportuno el silencio de la prensa norteamericana, que hasta entonces había desplegado sus antenas para anatemizar a los “peligrosos espías de Castro”.

Con un jurado atemorizado, en una sede que bajo el más elemental sentido común nunca hubiera podido garantizar un juicio justo, mediante la utilización de las condiciones de confinamiento como arma de castigo y de privaciones en la preparación de la defensa, bajo un esquema de manipulación de la evidencia que apenas nos permitió estudiarla previo al juicio, y enfrentando una prensa local que años después se supo había sido pagada subrepticiamente por la oficina de transmisiones a Cuba del gobierno norteamericano; el veredicto no pudo ser otro que el de culpables de todos los cargos. Como complemento unas sentencias draconianas, en las que la jueza descargó un odio irracional e ilegal sobre los acusados, no sin antes ceder a la solicitud de la fiscalía para que nos “inhabilitara” durante los años de libertad supervisada entregándonos una joya de sabia jurisprudencia:

“Sea que el terrorismo se cometa contra personas inocentes en los Estados Unidos o en Cuba, Israel o Jordania, Irlanda del Norte o en la India, eso es diabólico y es malo, pero los actos terroristas por otros no pueden excusar la conducta equivocada e ilegal de este defendido o de cualquier otro”.

Y luego la “inhabilitación”:

“El defendido deberá también cumplir con las siguientes condiciones adicionales de libertad supervisada:

Se prohíbe al defendido asociarse con o visitar lugares específicos donde individuos o grupos tales como terroristas, miembros de organizaciones que abogan por la violencia, o figuras del crimen organizado están o se conoce que frecuenten”.

Así, de un plumazo, en una corte norteamericana se certificó el derecho de los terroristas a no ser molestados. Al parecer para algunos el terrorismo no es tan malo.

A dieciséis años de nuestros arrestos el caso de los Cinco, como se le conoce, ha concitado el repudio de organizaciones de abogados, tanto nacionales como internacionales; el rechazo de 10 premios Nobel, la condena de parlamentos en pleno o de grupos de parlamentarios, un fallo condenatorio del Comité de Detenciones Arbitrarias de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU; la oposición de Amnistía Internacional y de cientos de personalidades alrededor del mundo.

Afortunadamente no todos piensan que el terrorismo no sea tan malo.

(Publicado en el diario El Universal, de México)

 

Sacar dinero con la sangre de los muertos

Crece la polémica en Estados Unidos por el alto precio de las entradas al museo 11-S

Quien quiera entrar en el museo dedicado a las víctimas de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Ground Zero deberá pagar: la propuesta de fijar un precio de entrada, de 20-25 dólares, hizo enfurecer a los familiares de las víctimas de las Torres Gemelas.

“Es ridículo, pedimos un monumento y ellos están tratando de sacar dinero, transformando en una operación comercial el peor día de la historia de Estados Unidos”, dijo al diario Daily News un hombre, Jim Riches, cuyo hijo, que era bombero, perdió la vida en los atentados. Según Riches, esta decisión es “repugnante”.

Los gastos de construcción y gestión del museo subterráneo, que debería abrir las puertas en abril de 2014, son muy elevados, por lo que el consejo directivo aprobó una moción con la que se estableció que para visitarlo habrá que pagar.

Además, ya se propuso fijar el precio del ticket, entre 20 y 25 dólares. “Sacar dinero con la sangre de nuestros muertos es una vergüenza”, claman los familiares.

Lo que también ha suscitado polémica es que se trataría de un precio obligatorio y no “aconsejado”, como sucede en otros museos de la Gran Manzana, como el Metropolitan Museum.

Seguirá siendo gratuito, en cambio, el memorial del 11-S, inaugurado en coincidencia con el décimo aniversario de los atentados, en los que murieron casi 3.000 personas. Se trata de dos enormes piscinas de la que sale agua y en cuyo borde están grabados los nombres de las víctimas.

En tanto, al margen de la polémica, el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, decidió dar una mano, concediendo un préstamo de 15 millones de dólares sin intereses al museo, cuyo coste, inicialmente fijado en 680 millones de dólares, sigue aumentando.

Fuente: ANSA

Los misterios del Maratón de Boston

Por Thierry Meyssan

El autor es un intelectual francés, presidente-fundador de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Sus análisis sobre política exterior se publican en la prensa árabe, latinoamericana y rusa.

Dos semanas después de los atentados de Boston, las autoridades estadounidenses siguen destilando uno a uno los indicios que dicen haber ido encontrando. Todo gira alrededor del origen checheno de los «culpables» y de las conclusiones que habría que sacar de ese factor. Mientras tanto, los internautas y la prensa rusa han sacado a la luz una historia diferente, en la que el «culpable» principal es un agente de la CIA.

Dos semanas después del atentado de Boston, perpetrado el 15 de abril de 2013 a las 14 horas 49 minutos, las autoridades estadounidenses atribuyen la responsabilidad de ese hecho a los hermanos Tamerlán y Dzhokar Tsarnaev. Dicen haber matado a Tamerlán, el mayor de los dos, y haber arrestado a su hermano menor y cómplice. Este último, de sólo 19 años, está supuestamente hospitalizado y debido a sus heridas parece que sólo puede expresarse por movimientos de la cabeza. Así todo, se nos dice que ya reconoció los hechos que se le imputan a él y a su hermano mayor.

Nada se ha aclarado sobre las circunstancias que rodearon la muerte de Tamerlán y, posteriormente, la captura de Dzhokhar. Parece que los hermanos se vieron afectados por el «síndrome de Oswald», que los llevó a destacarse de la muchedumbre anónima asesinando, sin razón ni testigos, a un policía de la universidad. Después se apoderaron de un Mercedes y retuvieron a su anónimo chofer, al que obligaron a retirar 800 dólares en un cajero automático. Y fue al parecer esa persona quien indicó a la policía que los dos hermanos habían dicho en su presencia que eran ellos los autores del doble atentado contra el Maratón de Boston.

Hasta este momento, la prensa no ha podido ver al sospechoso ni oír al testigo y no ha hecho más que repetir las declaraciones de los padres y de los amigos de los dos hermanos, todos tremendamente asombrados de verlos implicados en ese asunto.

De todas maneras, la jueza Marianne B. Bowler inculpó a Dzhokhar por «uso de armas de destrucción masiva», en este caso ollas de presión (también conocidas como ollas exprés) llenas de pólvora y clavos. Es la primera vez que se aplica la noción de «arma de destrucción masiva» a un artículo doméstico de uso corriente.

Por su parte, el líder demócrata de la Comisión de la Cámara de Representantes que se ocupa de los servicios de inteligencia, Dutch Ruppersberger, afirmó a la salida de una reunión a puertas cerradas con varios responsables de 3 de esas agencias que los hermanos Tsarnaev habían utilizado un control remoto de juguete para desencadenar las explosiones de sus dos bombas. El congresista ve en ese detalle la confirmación de que los sospechosos aprendieron a fabricar las bombas leyendo Inspire, la publicación electrónica firmada por «al-Qaeda en la península arábiga». Sin embargo, aunque el número 1 de esa publicación –fechado en el «verano de 2010»– explica detalladamente cómo hacer una bomba con una olla de presión, lo cierto es que no aparece allí absolutamente nada sobre la utilización de un control remoto de juguete para detonar un explosivo instalado dentro de una olla de presión cerrada.

Todo ese ruido mediático gira alrededor de una sola conclusión: los hermanos Tsarnaev eran chechenos, lo cual pone a Rusia en el centro del debate. El presidente Vladimir Putin evitó discretamente las preguntas sobre el tema, en el marco de una larga sesión de respuestas al pueblo en la que participó el pasado jueves. ¿Terroristas chechenos? También los hay en Siria, donde acaban de secuestrar a dos obispos ortodoxos. Y también puede haberlos en Sochi, cuando se celebren allí los próximos Juegos Olímpicos. Es interés de Rusia fortalecer la cooperación antiterrorista con Estados Unidos, sobre todo si tiene verdaderamente intenciones de desplegar tropas de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) en Siria.

Mientras tanto, los internautas se dividen entre los que siguen la hipótesis del FBI y los que la cuestionan. Dos grandes objeciones circulan actualmente a través de Internet.

¿«Jeff Bauman» es Nick Vogt?

La primera acusa a los servicios de seguridad de haber montado la puesta en escena de personajes cargados de historias y emociones. Imágenes extraídas de un video muestran a dos personas que parecen trabajar sobre el cuerpo de Jeff Bauman, un hombre que asistía al Maratón de Boston y que al parecer perdió las dos piernas en una de las explosiones. Se afirma que esta persona es en realidad el teniente del ejército estadounidense Nick Vogt, quien perdió las piernas en Kandahar en noviembre de 2011. Y resulta en realidad sorprendente observar que, en las fotos del 15 de abril, se ve a «Jeff Bauman» con la cabeza erguida todo el tiempo, que no se aprecian huellas de hemorragia a pesar de que lo transportan en una silla de ruedas y también que –como puede apreciarse en la foto– el torniquete que se ve en lo que queda de su pierna derecha no está fuertemente apretado. Estos detalles cobran aún más importancia cuando se sabe que el testimonio de «Jeff Bauman» permitió identificar a los sospechosos (conferencia de prensa del 18 de abril de 2013 a las 17 horas y 20 minutos).

Mercenarios de Craft International en el lugar de la explosión.

La segunda objeción tiene que ver con la presencia en lugar de los hechos –antes y durante las explosiones– de un equipo de seguridad, probablemente del ejército privado Craft International, cuyos miembros parecen llevar mochilas similares a la que mostró el FBI afirmando que había contenido una de las ollas-bomba.

Pero no es eso lo más sorprendente. Ahora resulta que un ejercicio antibomba tuvo lugar en Boston, sólo 2 horas antes del drama y en el preciso lugar donde explotaron las verdaderas bombas. Sin embargo, cuando un periodista mencionó el hecho en la conferencia de prensa del FBI, el agente especial Richard Deslauriers se negó a responder y pidió que le preguntaran otra cosa.

Izvestia: «Tamerlán Tsarnaev reclutado por una Fundación georgiana. Uno de los responsables del atentado terrorista de Boston estudió en un seminario organizado por los estadounidenses con los servicios especiales georgianos»

Para terminar, según la edición del 24 de abril del cotidiano ruso Izvestia, Tamerlán Tsarnaev participó –en la Georgia ex soviética– en un seminario del Fondo para el Cáucaso, asociación pantalla de la Jamestown Foundation, creada por la CIA. El joven checheno siguió allí un entrenamiento para «aumentar la inestabilidad en Rusia» [1]. En una nota de protesta, el Fondo del Cáucaso desmiente y afirma que se trata de otra organización identificada con el mismo nombre [2].

Es demasiado pronto aún para sacar conclusiones sobre lo que realmente sucedió en Boston. Pero ya hay algo seguro: la versión de la policía es falsa.

AMIGOS, SI LEYERON EL ARTICULO ANTERIOR DENLE UN VISTAZO A LAS NOTAS QUE SIGUEN:

Falso sospechoso es hallado muerto

Sunil Tripathi, el estudiante indio que había sido acusado de haber cometido el doble atentado del Maratón de Boston, fue encontrado muerto por ahogamiento en el Estado de Rhode Island.

Designado como culpable del doble atentado de Boston por el foro FindBostonBombers (Reddit.com), el joven indio había desaparecido al día siguiente de la universidad donde realizaba sus estudios en Estados Unidos.

Los responsables del foro FindBostonBombers habían presentado excusas cuando la policía de Boston designó a los hermanos Tsarnaev como sospechosos de los hechos de Boston.

Anuncia Izvestia que Tamerlán Tsarnaev participó en un seminario de la CIA

Según el diario ruso Izvestia, Tamerlán Tsarnaev participó en 2012 en un seminario organizado por la asociación georgiana conocida como Fondo para el Cáucaso (Кавказский фонд).

Esa asociación es una rama de la Fundación Jamestown, una agencia de prensa creada por la CIA.

El Fondo para el Cáucaso ha organizado varios seminarios destinados a jóvenes caucasianos para «desestabilizar Rusia».

En una carta de protesta publicada al día siguiente de la revelación de Izvestia, el Fondo para el Cáucaso desmiente esa información y afirma que se trata de otra organización que lleva el mismo nombre.

Los padres de los hermanos Tsarnaev tildan de “pura mentira” las acusaciones de terrorismo

Anzor Tsarnaev, padre de los sospechosos del atentado en el maratón de Boston, dice que no busca vengar la muerte de su hijo Tamerlán y que planea regresar a Rusia con la viuda y el hijo de su hijo mayor. Imágenes de una rueda de prensa que el matrimonio Tsarnaev dio en Majachkalá, en un video de la agencia de prensa rusa RIA Novosti.

VER VIDEO EN:

http://www.voltairenet.org/article178329.html

Tomadas de Red Voltaire

Algo huele podrido en Boston

Por Dave Lindorff. Veterano periodista de investigación. Ha escrito cuatro libros, el más reciente es The Case for Impeachment (St. Martin’s, 2006). Sus artículos suelen editarse en diversas publicaciones como The Nation, Mother Jones, Businessweek, Treasury & Risk, Rolling Stone y Salon. Habla chino de forma fluida y pasó cinco años como corresponsal en Hong Kong para Businessweek.

(El siguiente artículo fue escrito el pasado día 22 de abril por Dave Lindorff y actualizado ayer. La actualización se añade al final)

No soy muy amigo de las teorías de la conspiración, pero hay algo que decididamente apesta en toda la historia de los atentados de Boston.

Por lo que estamos leyendo sobre el caso, resulta que el FBI llevaba al menos dos años, que puede que fueran cinco, investigando a Tamerlan Tsarnaev, el hermano mayor de 26 años que murió durante el tiroteo entre la policía y los dos hermanos, Tamerlan y Dzhokar, de 19 años. Habían interrogado ya a Tamerlan en su casa, le habían advertido de que estaban registrando cuanto comía, cuanto miraba en su ordenador, etc. Sabían que había ido a Rusia, Daguestán y Chechenia.

Luego tenemos la cuestión del dinero. ¿Verdad que se nos dijo que Tamerlan había abandonado el instituto público de formación profesional por problemas de dinero? ¿Institutos públicos de formación profesional? Asistir a clase ahí apenas cuesta nada. Eso es lo que les caracteriza: que todo el mundo puede permitírselos. Y, al parecer, ¡sólo estaba yendo a tiempo parcial! Pero, entonces, ¿cómo es que los dos hermanos conducían un Mercedes y llevaban ropas de marca?

Un estiloso Tamerlan y su Mercedes-Benz: ¿un tipo con mala suerte o alguien protegido por el gobierno?

Estamos hablando de dos hermanos, ambos graduados de la escuela pública, con un padre que estaba enfermo y vivía en Daguestán, que había trabajado como mecánico ambulante cuando estaba en EEUU, y una madre que tenía una especie de salón de belleza en casa, y esos chicos vestían ropa estilosa y conducían un coche caro, aunque lo compraran de segunda mano, y que es también terriblemente caro de mantener.

¿De dónde venía todo ese dinero? No lo sabemos. Al parecer, Tamerlan trabajaba repartiendo pizzas durante esa época. Todo eso mientras vivía con su mujer y cuidaba en casa de su hija, que tiene ahora tres años. Se ha dicho que la mujer de Tamerlan, una artista, estaba manteniendo a la familia trabajando de “60 a 80 horas a la semana” como auxiliar sanitaria a domicilio, uno de los trabajos peor pagados que puedas encontrar y por el que a menudo se recibe menos del salario mínimo.

¿Por qué resulta inquietante todo esto? Porque una y otra vez, cuando las tramas terroristas se “interrumpen” y se arresta a los supuestos terroristas, resulta que son unos incautos ineptos a los que provocadores del FBI han dirigido hasta sus “complots”.

Por tanto, ¿acaso este horrendo atentado fue otra de la larga cadena de operaciones encubiertas del FBI que quizá salió mal? O peor aún, ¿fue esto en realidad, como los padres de los Tsarnaev, ahora divorciados y viviendo por separado en Daguestán, están sugiriendo, un montaje de “bandera falsa” de las agencias de inteligencia estadounidenses?

Pero hay más elementos curiosos en todo este asunto. Se ha informado ampliamente, incluso en los principales medios de comunicación locales (al menos en los primeros momentos), de que este año había una presencia policial inusual tanto al principio como al final del maratón –presencia que incluía perros policías detectores de droga- y también, ¡no se lo pierdan!, personal privado de seguridad, según consta, de Craft International, ¡que llevaban el mismo tipo de ropas negras y mochilas negras que se vio llevar a los hermanos Tsarnaev! ¿De qué va todo esto? El parecido entre la ropa que llevaban los hermanos Tsarnaev y la que llevaban los mercenarios de Craft es increíble, hasta las gorras negras con el logotipo blanco sobre la frente (el logo de Bridgestone de Tamerlan no era una calavera pero, desde una determinada distancia, podría haber pasado por lo mismo).

El parecido de la cazadora, los pantalones, las gorras e incluso las mochilas entre las fotos de Tarmelan Tsarnaev (la primera de arriba a la izquierda y la primera de abajo por la derecha) y las de los mercenarios de Craft International Security en la escena (en la fila superior, las dos del centro y la segunda de abajo por la derecha), así como de los agentes de la policía federal del CST (una unidad de la Guardia Nacional) es tan perfecto que permite desafiar cualquier afirmación de que se trata de una mera coincidencia

La página web de Craft International describe que la empresa proporciona “el mejor entrenamiento del mundo en armas de combate, seguridad y defensa al ejército, policía, corporaciones y clientes civiles”. Hasta ahora, ninguna entidad, privada o gubernamental, ha asumido la responsabilidad de haber contratado a Craft para prestar servicios durante el Maratón.

Imágenes de presuntos efectivos del personal de seguridad de Craft International antes y después de las explosiones en el Maratón. Fíjense en el atuendo similar entre las ropas y mochilas de los tipos camuflados de la seguridad de Craft y la que los dos sospechosos del atentado. (¡Irónicamente, el tipo de tez oscura de la primera foto –el segundo por la izquierda- fue erróneamente señalado como sospechoso en las fotos de prensa!)

Seguramente, si los perros rastreadores hubieran estado haciendo bien su trabajo y no hubieran tenido taponadas las narices, habrían detectado a dos aficionados que supuestamente prepararon dos grandes ollas a presión de cocina llenas de pólvora negra y clavos, que después colocaron en las mochilas y que iban caminando entre la multitud en la línea de meta. La pólvora negra tiene un fuerte olor reconocible y es muy difícil manejarla de forma limpia, algo parecido a utilizar polvos de talco e intentar que no manchen nada (prueben a hacerlo alguna vez).

Para quienes tengan dudas acerca de la afirmación de que los mercenarios de Craft estaban en el escenario, echen un vistazo aquí , y a la siguiente foto con la imagen del logo de la compañía en las gorras.

Mercenarios de Craft en el escenario del Maratón de Boston, llevando las gorras con el logo de la compañía (ampliado aquí)

Y después tenemos también una extraña entrevista en WEEI, una radio con un programa de llamadas de la zona de Boston denominado Dennis & Callahan Morning Show, a partir de una llamada de una mujer de nombre Linda, que afirma que presenció el tiroteo entre los dos hermanos y la policía en el que murió Tamerlan. La mujer, que dice que estaba en casa de su novio en la calle Dexter, en el Watertown, afirma que “corrieron a la parte delantera” de la casa cuando oyeron el sonido de los disparos y las explosiones y “vieron un todoterreno de la policía que atropellaba al sospechoso, al que, después de llevárselo por delante, le dispararon múltiples veces”.

Al aclarar las cosas, en virtud de las preguntas del locutor de la radio, ella dice que Tamerlan fue primero golpeado por el coche de la policía y después añade: “Por lo que vimos esta mañana temprano, me cuesta creer que en realidad le declararan muerto en el hospital, quiero decir que con las heridas que le causaron en la calle, probablemente estaba ya muerto cuando le metieron en la ambulancia”. Continúa sugiriendo que Tamerlan pudo haber sido ejecutado por la policía: “Recuerdo que le dispararon múltiples veces”. Desde luego, “Linda” y su historia podrían ser una farsa total, pero su relato, es totalmente contrario al relato oficial de un Dzhokhar despiadado e insensible atropellando a su propio hermano durante el tiroteo, arrastrándole a lo largo de diez metros por la carretera antes de escaparse a pie del cordón policial (de forma y manera que los perros rastreadores no pudieron seguir su rastro ensangrentado).

Están apareciendo otros testigos del asesinato de Tamerlan. Uno de ellos, Adam Kitzenberg, ya ha acusado a la policía de haberle disparado antes de ser atropellado por la huída de su hermano, y tiene fotos que muestran a los dos hermanos disparando contra la policía detrás de un coche, por lo tanto, “Linda” podría ser una artista del fraude. Tendremos que esperar más pruebas sobre ese tema.

El mismo Dzhokhar, que actualmente está bajo estrictas medidas de seguridad en el Hospital Beth Israel de Boston, donde se encuentra en estado grave con tres heridas de bala y que ha sido interrogado por el FBI antes de que le leyeran sus derechos y le acusaran formalmente, tiene mucha suerte de estar vivo. Cuando le descubrieron, debilitado por la pérdida de sangre, escondido dentro del remolque de una lancha de recreo en el camino de entrada a la casa de un jubilado de la compañía New England Telephone, la policía, llamada por el propietario, David Henneberry, disparó inicialmente varios tiros hacia la lancha tratando de matarle, hasta que un supervisor les ordenó que dejaran de disparar. No se sabe si la bala que alcanzó a Dzhokhar en el cuello, produciéndole una herida que ahora al parecer le impide hablar, era una de las que la policía disparó en aquel momento (la policía afirma que “probablemente” se disparó él mismo).

Será interesante escuchar lo que finalmente tenga él que decir… o escribir, si es que tiene la laringe liquidada. No doy mucha credibilidad a los informes de que está “confesando” ante los federales. Esos mismos informes mencionan que también está sedado, por lo tanto, los entrenados profesionales en hacer cantar de los equipos del FBI estaban en una posición inmejorable para hacer preguntas desorientadoras y conducentes a obtener las respuestas que ansiosamente esperaban de él. Tendremos que esperar para saber algo más, si logra sobrevivir a su cautividad secreta en los vigilados confines del hospital. Mientras tanto, las fotos que siguen apareciendo plantean cada vez más preguntas acerca de quién estaba realmente detrás de los atentados y de qué iba todo.

No sé qué hacer ni qué pensar de tantas rarezas, pero sí estoy seguro de una cosa. Teniendo en cuenta el largo y perverso historial del FBI a la hora de orquestar y financiar complots terroristas a partir del 11 de septiembre de 2001, para poder después explotarlos tanto para pulir su propia imagen como para aterrorizar a la gente, la última organización que debería encargarse de interrogar a Dzhokhar Tsarnaev en el hospital, y de investigar todo lo relativo al atentado, es el FBI. La agencia tiene mucho que explicar sobre sí misma en este extraño caso.

Antes de que el país siga su marcha hasta convertirse en un estado policial, y de que las calles tomadas por la ley marcial se conviertan en la nueva “normalidad”, necesitamos averiguar qué hacía el FBI –y qué hacía Craft International- en Boston y de dónde sacaban su dinero, sus ideas y sus suministros los hermanos Tsarnaev. (Y, a propósito, si usted pensaba que la orden de “no salgan de sus casas” a toda la ciudad de Boston estaba motivado para proteger a la gente, y no como un ejemplo de ley marcial en marcha, miren en este video cómo se actúa sobre el terreno, con los ciudadanos sacados de sus casas a golpe de pistola y la policía como tropas de asalto y no como servidores públicos, gritando órdenes a los aterrados vecinos).

Actualización (23-4-2013):

Imágenes que muestran a Dzhokhar Tsarnaev huyendo del atentado del Maratón ¡con su mochila a la espalda!

Ayer escribí un amplio artículo sobre el creciente número de aspectos extraños en el supuesto atentado de los hermanos Tsarnaev en el Maratón de Boston, que incluía interrogantes acerca de dónde sacaba ndinero el hermano mayor, Tamerlan Tsarnaev, que era repartidor de pizzas, y su mujer, que trabajaba como auxiliar sanitaria a domicilio con un salario muy precario, para poder comprar ropas de marca y un Mercedes Benz; por qué la línea de meta del Maraton estaba llena de mercenarios con cazadoras negras de la agencia de seguridad privada Craft International Security y cómo fue que la agencia federal, la agencia policial y la Guardia Nacional consiguieron sellar una ciudad de un millón de almas en sólo unas pocas horas sin ningún plan previo.

Ahora, un tipo listo con una web denominada Underground World News ha encontrado una foto que muestra al hermano menor superviviente, Dzhokhar, huyendo del escenario del atentado. Esa imagen muestra claramente que todavía carga con su mochila, la que supuestamente había dejado atrás para que explotara en medio de la multitud.

Además, la misma foto muestra imágenes, que han circulado ya ampliamente, de la mochila explotada, con un único cuadrado blanco en su parte superior –un diseño que es claramente visible en la parte superior de la mochila negras que llevaba uno de los dos mercenarios de Craft, la misma persona de tez oscura que, irónicamente, fue al principio erróneamente identificado en algún medio importante como uno de los sospechosos.

Y después, la tremenda sorpresa: Otra imagen, que también ha circulado ampliamente, muestra a ese mismo mercenario de Craft huyendo de la explosión de la bomba ¡sin su mochila!

Obviamente, hoy en día se puede hacer photoshop con las imágenes, por eso se aconseja precaución, pero aunque esa imagen de Dzhokhar corriendo es nueva, las otras, las de la mochila después de explotar y la del mercenario de Craft –mostrando ambas ese distintivo cuadrado blanco- estaban ampliamente disponibles desde poco después de que tuviera lugar el atentado.

Como escribí en la cabecera de mi anterior artículo “This Can’t Be Happening!”, el gobierno y los medios tienen una prisa enorme por acusar al capturado Dzhokhan de este horrible crimen y de ejecutarle por él, pero “Algo huele a podrido en Boston”.

Si sólo se tratara del destino de un joven, esa prisa en juzgarle ya sería algo suficientemente inquietante, pero su caso se ha utilizado para justificar un extraordinario recorte de las libertades constitucionales, tanto del derecho a disponer de un abogado como de la imposición de facto de la ley marcial sobre toda una ciudad durante la caza del hombre. Esto hace que sea especialmente importante clarificar y explicar todo lo ocurrido.

Este fotomontaje muestra una escena del video grabado con Dzhokahr abandonando el escenario del atentado llevando su mochila. También muestra a un tipo de la seguridad de Craft con una mochila con el mismo cuadrado blanco que aparece en la mochila que explotó, con otros dos tipos de Craft y ahora no lleva la mochila. Cabría hacer un montón de preguntas….

Fuente: http://www.thiscantbehappening.net/node/1696, actualización: http://www.thiscantbehappening.net/node/1708

TOMADO DE REBELION

El segundo gran ataque terrorista

Por Víctor Flores Olea

La pregunta es: ¿alguna vez sabremos el real significado y origen del lamentable atentado del Maratón de Boston?

Tuvo lugar otro ataque terrorista de magnitud en territorio de Estados Unidos, en un poco más de una década. ¿Quién, por qué y para qué? son las preguntas que se formularon de inmediato las más altas autoridades de ese país. A una semana del atentado, ¿qué se ha resuelto? Aparentemente la identidad de los responsables, que fueron ya aprehendidos o muertos en un suburbio de Boston. Las fotografías o películas callejeras, desde dispositivos colocados justamente para encontrar o identificar a responsables de este tipo de acciones, fueron la aparente causa de esta definición de identidades. Pero ¡oh sorpresa!, el encuentro no llevó aparentemente a las autoridades a ciertas células de Al Qaeda o similares que se hubieran infiltrado en territorio estadunidense, sino apenas a un par de jóvenes hermanos de origen checheno cuyos antecedentes, a juzgar por amistades jóvenes de ambos, no tendrían relación con grupos externos (las explicaciones internas del atentado aún no se manifiestan).

En el caso del ataque a las Torres Gemelas, aquel infausto 9/11/01, si no recuerdo mal, Osama Bin Laden reivindicó el ataque alrededor de 10 o 15 días después de ocurrido. Aunque debe reconocerse que prácticamente de inmediato autoridades y medios de difusión lo habían señalado ya como responsable de la hecatombe. En este caso, el del maratón de Boston, no ha habido, a mi entender, ninguna reivindicación o señalamiento formal del origen y propósito del atentado. El encuentro con los responsables (al menos hasta la fecha), si de verdad lo son (¿?), se debió más a los avances tecnológicos que a las denuncias o posiciones de carácter político.

Lo anterior, sin embargo, explica que en prácticamente la totalidad del territorio estadunidense haya habido una alarma de gran magnitud y estrictas medidas de seguridad, que refuerzan las ya existentes. El trauma de las Torres Gemelas sigue siendo una especie de síndrome que ha marcado tal vez para siempre, o por muchos años, la sensibilidad estadunidense en materia de seguridad, incluyendo, por supuesto, a los responsables oficiales del más diverso nivel y jerarquía.

Una cuestión, sin embargo, que ha tenido un efecto calmante es que las autoridades, según parece, están lejos de haber reaccionado con la histeria y violencia de hace 12 años. ¿O me equivoco por la falta de tiempo para observar en definitiva la magnitud y estilo de los actuales responsables oficiales? En todo caso, por fortuna, la reacción del presidente Barack Obama parece alejarse de la locura de mano dura fascista que caracterizó a George W. Bush en la época.

Recordemos que al mes de la destrucción de las Torres Gemelas, Bush firmó la llamada Ley Patriótica y, al año escaso de la tragedia, una Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, que contienen los lineamientos claves de la política interna e internacional del ala más radical de los conservadores estadunidenses, que caracterizaron a Bush como violador sistemático (y descarado) de la Constitución de Estados Unidos y del derecho internacional. Ambos documentos colocaron a Bush en los linderos del fascismo más abierto, y más allá.

La ley expande legalmente la autoridad de las agencias de seguridad de Estados Unidos con el propósito de luchar contra el terrorismo, en ese país y en el exterior. Entre sus definiciones encontramos la autorización inusitada a las agencias de seguridad para las escuchas telefónicas, el control de los correos electrónicos, los archivos médicos y financieros, etcétera. Incrementa además la autoridad de la Secretaría del Tesoro para regular transacciones financieras, particularmente las que se refieren a individuos y empresas; amplía las facultades de las autoridades migratorias para detener y deportar a los sospechosos de haber cometido actos de terrorismo o ser cómplices de los mismos. Fue apoyada por congresistas demócratas y republicanos, no obstante las críticas que surgieron, acusándola de debilitar los derechos humanos y sus defensas legales, sobre todo por la detención indefinida de emigrantes y la posibilidad de violar domicilios y correspondencia sin conocimiento de los afectados ni autorización judicial. Los tribunales federales, en distintos fallos, han decidido que buen número de las disposiciones de la ley son inconstitucionales.

Por fortuna, como decíamos, la reacción de los gobernantes actuales de Estados Unidos no se parecen, hasta el momento, a las de su predecesor Bush, y aunque sin duda hay ya un endurecimiento en los controles internos de la seguridad. Es pronto para hacer predicciones definitivas, pero todo indicaría que las cosas se desarrollarán en una orientación más suave, sobre todo respecto a los derechos humanos. Espero no equivocarme en lo anterior.

Buen número de analistas y académicos estadunidenses, inmediatamente después de las explosiones en el Maratón de Boston, opinaron que el atentado parecía más bien tener origen en círculos de extrema derecha, que no han perdido ocasión de manifestarse en contra del actual presidente Barack Obama, y más aún después de su relección. Pero no, los medios de información estadunidenses ya señalan como culpables a dos jóvenes de origen chechenio (uno ya muerto durante las persecuciones y el otro malherido), recalcando su raíz étnica y religiosa musulmana. Es decir, nuevamente orientando la acusación a los tradicionales enemigos de Estados Unidos, que darían continuidad con los recientes ataques al magno golpe de septiembre de 2001.

Por ejemplo, The New York Times, en su edición del sábado 20 de abril, afirma que el caso de los sospechosos (en el caso de Boston) es similar al de otros jóvenes que están a la mitad entre su vida en Estados Unidos y la lealtad a sus compañeros musulmanes en un distante hogar, y que en un momento se transforma en violencia.

Según informes de la policía de Boston, en la casa de los hermanos Tsarnaev fue encontrada gran cantidad de armas e incluso varias bombas semejantes a las que estallaron en las calles del maratón. Pero la pregunta es: ¿alguna vez sabremos el real significado y origen del lamentable atentado del Maratón de Boston?

Tomado de La Jornada

Venezuela: 12 reflexiones y una conclusión

Por José Steinsleger, escritor y periodista argentino

Primera. El articulista se rehúsa a calificar de terminal la crisis del capitalismo, tautológica expresión que tiende a olvidar que las crisis son el mejor negocio de los capitalistas. Pero el socialismo no necesariamente es la consecuencia natural. Cuando las papas queman, el capitalismo convoca a su hermano mayor: el fascismo.

Segunda. En su actual etapa de crisis, el capitalismo se encamina hacia nuevas formas de fascismo. Y una de tantas son los pactos que responden a falaces consensos democráticos: despolitización, alternancia, tolerancia, y otras modalidades ideológicas del Partido Mediático Universal (PMU).

Tercera. El articulista se rehúsa también a creer que la llamada cuarta revolución industrial (microinformática, robótica, nanotecnología) y las que vienen en camino, están yendo más allá de las capacidades cognitivas de la especie humana. ¿Qué si las tablets son mágicas? Puede ser. Pero las personas que las diseñan no son mágicas sino reales.

Cuarta. El articulista sostiene que el PMU ha dado pasos de gigante, y al mismo tiempo resiente que la mayor parte de los teóricos del socialismo (con pluma de ganso o tuits) continúen expresándose con el lenguaje ideológico y político de la primera revolución industrial.

Quinta. El articulista piensa que si lo nombraran titular de todas las agencias del capitalismo global, en su primer día de trabajo convocaría a los mejores hackers del mundo para preguntarles: a ver, chicos… ¿tenemos o no un problema con el legado del populista que en Venezuela acaba de morir tras movilizar durante 14 años a los pueblos del continente, poniendo a su servicio las recursos petroleros más ingentes del planeta?

Sexta. El articulista recuerda que a mediados del decenio de 1980, la Casa Negra contrató a la firma Rendon Group para diseñar el arquetipo comunicacional (o matriz de opinión), que en Panamá e Irak liquidó política, física y moralmente al general Manuel Antonio Noriega y al presidente Saddam Hussein.

Séptima. Después del torpe y fallido golpe de 2002, el profesor Carlos Lanz Rodríguez denunció que el programa de desestabilización consistió en: 1) machacar con la pérdida de confianza de la base chavista; 2) promover y divulgar la impopularidad creciente del presidente; 3) atacar su entorno familiar; 4) reiterar sistemáticamente sus vínculos con el narcotráfico y las FARC; 5) acentuar en su fracaso como gobernante; 6) acusarlo de profesar una ideología castrista, y 7) ser aliado de países terroristas.

Octava. Por vía insurgente o democrática, los pueblos latinoamericanos protagonizaron grandes transformaciones políticas y sociales. Pero las unas quedaron a mitad de camino (México 1940; Bolivia 1964; Nicaragua 1992), y las otras fueron derrotadas (Guatemala 1954/64; Argentina 1955/73; República Dominicana 1963; Brasil 1964; Uruguay y Chile 1973; Perú y Ecuador 1975; Panamá 1981/89; Granada 1983).

Novena. En 1999, el comandante Hugo Chávez retomó el rumbo perdido en 1830, cuando los aldeanos vanidosos, con el apoyo abierto y encubierto de Inglaterra y Estados Unidos, acabaron con la Gran Colombia bolivariana sumiendo al continente en siglo y medio de cuartelazos, golpes de muerte y mala muerte, y luchas fratricidas en las que el imperialismo pescó a río revuelto.

Décima. Sólo Cuba y su revolución (1959), y en particular la Segunda Declaración de La Habana (1962), marcaron los ejes de la verdad verdadera: “(…) Los pueblos de América se liberaron del coloniaje español a principios del siglo pasado, pero no se liberaron de la explotación (…) Hoy América Latina yace bajo un imperialismo más feroz, mucho más poderoso y más despiadado que el imperio colonial español”.

Undécima. La revolución bolivariana ha sido democrática, pacifista, generosa y exitosa a juzgar por su extraordinaria obra social. ¿Y ahora los medios y expertos de uno y otro lado quieren persuadirnos de que los pobres son ingratos, lúmpenes, oportunistas? ¿Que el justo medio sería el camino de los probos? ¿Que el escrutinio fue de infarto, y el monigote de Capriles estuvo a un tris de liquidar el chavismo, la Alba, la Celac, Petrocaribe, Unasur? ¡Háganmela buena!

Duodécima. La revolución bolivariana es un fenómeno inédito en la historia política de los pueblos latinoamericanos. Mas no por justa o realista, su observación podría ignorar sus yerros, o incurrir en el desatino de subestimar que sus enemigos también optaron por el camino inédito de subversión, desestabilización y mentiras a granel.

Conclusión. Al capitalismo neoliberal le urge la derrota política y moral de la revolución bolivariana y el legado patriótico de Chávez. Cosa que para nuestros pueblos sería infinitamente más demoledora que una invasión militar directa, o la importación de contratistas dispuestos a luchar por la libertad y la democracia. Como fuere, todas las opciones de Washington, jefe único de la oposición en Venezuela, están funcionando a pleno pulmón.

Tomado de La Jornada

BOSTON

Tom Lonergan corrió el maratón de Boston 17 veces, desde 1983. Cuando se jubiló, en 2002, escribió la novela Heartbreak Hill: The Boston Marathon Thriller. En ella relata que un grupo de extrema derecha estadounidense amenaza con detonar una serie de bombas durante la carrera, para matar y herir a espectadores y atletas. Cuando se enteró del atentado y las increíbles coincidencias con su texto, exclamó: “¡Oh, Dios, como yo predije!”.

Pirulo de tapa, de P/12