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Actores y personajes de Rastros de Mentiras

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rastrospersonajesAquí les cuento los nombres de los actores que integran el elenco de Rastros de Mentiras, la nueva telenovela brasileña que desembarca en el canal Cubavisión en pocos días. Rastros de Mentiras fue un completo éxito en su país y ya ha sido emitida en numerosos países más. Con Paola Oliveira y Malvino Salvador como los personajes protagonistas de la historia, Rastros de Mentiras es una de las telenovelas con mayor repercusión y mejores niveles de audiencia de la famosa cadena Rede Globo.
Cada vez que se acerca el estreno de una nueva novela los televidentes nos preguntamos por el nombre de los personajes y también por los nombres en la vida real de los actores que personifican a cada uno de los personajes por ello les cuento quienes integran el elenco de esta telenovela, también conocida con el nombre Amor à Vida.
En cuanto al número de capítulos que tendrá esta telenovela en la televisión cubana no lo tengo precisado, pero les adelanto que la versión internacional cuenta con 160 capítulos, mientras que en la versión original que se emitió en Brasil tuvo un total de 221 episodios.
Dos datos interesantes sobre los actores de Rastros de mentiras es que la actriz que compone a Paloma también participó de la telenovela Insensato Corazón en donde personificó a una de las protagonistas: Marina. Mientras que Nido (Juliano Cazarré) es el mismo actor que interpretó a Adauto en Avenida Brasil.

Actores de Rastros de Mentiras 

Paloma

La actriz Paola Oliveira es quien interpreta al personaje de Paloma Khoury en Rastros de Mentiras. Paloma es hija de Pilar (Susana Vieira) y César (Antonio Fagundes). Paloma tiene un hermano llamado Félix (Mateus Solano). Paloma tendrá una relación muy conflictiva con su madre, ella es pediatra y la preferida de su padre. Muy pronto Paloma se enamorará de Nido (Juliano Cazarré) al que en el marco de una excursión familiar conocerá en el Macchu-Picchu. Paloma quedará embarazada de Nido durante los primeros capítulos de Rastros de mentiras. Tiempo más tarde Paloma tendrá una relación con Bruno (Malvino Salvador).
Paloma forjarán una estrecha relación con Paulita sin saber que esta pequeña niña es su hija desaparecida durante su parto.

Félix Khoury

El actor que desempeña el papel de Félix Khoury en Rastros de mentiras es Mateus Solano, el es el celoso y rencoroso hermano de Paloma.
Félix mantendrá en secreto su homosexualidad tras la fachada de un matrimonio falso con Edith (Bárbara Paz) con quien tiene un hijo llamado Jonathan (Thales Cabral). Félix persigue una gran ambición, el quiere dirigir el hospital.

Bruno

Malvino Salvador es quien interpreta a Bruno dos Santos Araujo, el es hijo de Cordelia (Eliane Giardini) y Denizard (Fluvio Stefanini). Bruno tras la muerte de su mujer dedicará completamente sus esfuerzos a la crianza de Paulita (Klara Catanho), una pequeña niña que encontró cuando era tan sólo un breve dentro de un basurero. Bruno criara de Paulita sin saber que la madre es Paloma, con quien más tarde entablará una relación.

Nido

El actor que personifica a Joaquín Roveri “Nido” es Juliano Cazarré. Nido es un hombre encantador, se enamorará perdidamente de Paloma y junto a ella tendrá una hija: Paulita. Nido será el responsable de cometer numerosos crímenes durante los capítulos de Rastros de mentira en Telefe, al ser cómplice de Félix y Aline (Vanessa Giacomo) con quien más tarde entablará una relación.

 

TELENOVELA “LA ESCLAVA ISAURA” DE 2004 A PARTIR DE HOY EN CANAL HABANA

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Tomado de Wikipedia. No seguir leyendo si no quiere tener adelantos de lo que sucederá en la telenovela.

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Esta es la actriz Lucelia Santos, protagonista de la versión de 1976.

 

 

 

 

 

 

La esclava Isaura o Isaura, la esclava fue una telenovela brasileña, emitida por primera vez por Rede Record en el 2004. Fue la adaptación original de la versión emitida por Rede Globo de Televisión en 1976.

En 2004 y 2005 fue exhibida la otra versión de la obra con nuevos personajes y un argumento en buena parte idéntico a la de la obra original, escrita por Bernardo Guimarães en el siglo XIX. Escrita por Thiago Santiago, también dirigida porHerval  Rossano, esta versión deRede Record fue protagonizada por la actriz Bianca Rinaldi, en el papel de Isaura, y por el actor Leopoldo Pacheco como el villano Leoncio (con Rubens de Falco, el primer Leoncio, interpretando al padre del villano).

La telenovela fue transmitida internacionalmente en Estados Unidos por Telefutura; en Colombia por Cadena Uno; en Venezuela por Venevision 2005,TVes 2010; en Perú en 2006 por ATV; en Chile por Chilevisión(donde fue un éxito rotundo en su primera transmisión en 2006); en Puerto Rico por WAPA-TV; entre otros.

Isaura nació en 1834, en la hacienda del cruel Comendador Almeida en Campos dos Goytacazes. Sus padres son la bella Juliana, esclava del Comendador y Miguel, el capataz de la hacienda. Juliana murió poco tiempo después del parto e Isaura fue adoptada y educada por la señora Gertrudis Almeida, la afectuosa esposa del Comendador, quien siempre quiso tener una hija. A pesar de haber tenido una excelente educación, y ser de piel blanca, Isaura no deja de ser la esclava del Comendador, por ser hija de su anterior esclava.

Después de contar la historia de amor entre la esclava Juliana con el capataz Miguel, y el nacimiento de Isaura, la historia avanza hasta el año 1854, cuando Isaura tiene 20 años y se ha convertido en una joven bella y educada.

Todo se complica en la vida de Isaura cuando el joven Leoncio Almeida, hijo del Comendador, regresa a la hacienda de su padre después de años de ausencia. Al ver la hermosa mujer en la que se ha convertido Isaura (pues era apenas una niña cuando se marchó), se apasiona locamente con ella.

Leoncio es obligado a casarse por interés con Malvina, hija del rico Coronel Sebastiao, pero no por ello desfallece en su intento por seducir a Isaura, pretendiendo que la muchacha sea su amante.

Gertrudis pasa todos estos años tratando de convencer a su esposo de darle la libertad a su estimada Isaura, pero muere antes de conseguir realizar su objetivo. Poco después de la muerte de Gertrudis, también muere el Comendador.

La vida de Isaura empeora notablemente con la muerte de Gertrudis y del Comendador, pues Leoncio manipula unos documentos para impedir la libertad de Isaura y poder retenerla. El joven, que desea poseerla insistentemente, también se niega rotundamente a vender a Isaura a Miguel, su legítimo padre, que lleva ahorrando dinero desde hace veinte años para comprar la libertad de su hija.

Despechada, Malvina decide abandonar a su esposo y regresa a la casa de su padre. Con esto, Isaura queda a merced de Leoncio, que amenaza con castigarla si no cede ante la pasión que él siente por ella. La joven huye con su padre para no tener que ceder ante el acoso de Leoncio.

Isaura y Miguel son ayudados en su fuga por la Condesa Tomásia de Campos, una mujer que sufrió mucho durante su juventud a manos del propio Leoncio, pues fue seducida y abandonada por él a su suerte antes de casarse con Malvina. Posteriormente, Tomásia se convirtió en una mujer muy rica al casarse con el Conde de Campos.

Llega el año 1855. Isaura se encuentra refugiada en un pueblo de las afueras, lejos de todo y de todos; además, se ha cambiado el nombre por Elvira para borrar pistas. Es aquí donde la joven conoce el verdadero amor a través de Álvaro, un joven, rico y acaudalado abolicionista que se enamora de ella. Al cabo de un tiempo, Álvaro insiste en invitar a Isaura a un baile donde termina siendo reconocida por Martinho, un capitán de la Guardia Nacional que está buscándola por órdenes de Leoncio. Álvaro intenta impedir que Martinho se lleve a su amada; sin embargo, la ley exige que Isaura sea devuelta a su dueño, de modo que la joven vuelve a ser esclava de Leoncio.

Leoncio se lleva de vuelta a Isaura a su propiedad con la intención de casarla con Belquior, el jardinero, que sufre graves deformidades; afortunadamente, Álvaro logra impedir este plan, pero no que Isaura siga siendo esclava de Leoncio. Pero el joven no se queda de brazos cruzados, sino que traza un plan: ya que Leoncio acumula un gran número de deudas, Álvaro va a hablar con sus acreedores y les compra los títulos de las deudas para convertirse en el único acreedor de las deudas de Leoncio.

El joven llega a la hacienda justo cuando Leoncio ha reunido a todos los esclavos para azotar delante de ellos a Isaura y a André, un esclavo amigo y defensor de la joven. Allí mismo, Álvaro declara a Leoncio incapaz de disponer de sus bienes e incluso de sus esclavos. Leoncio, tras ser expulsado de su propia casa, queda en la miseria y pierde toda su fortuna. Al mismo tiempo, Álvaro le entrega la carta de libertad a Isaura y a todos los esclavos; además, le regala la hacienda a Isaura como muestra de amor.

Sin embargo, Leoncio sigue dispuesto a todo con tal de poseer a Isaura y además vengarse, así que se va al burdel a seducir a doña Serafina, la dueña del local; mientras esta duerme, le roba su dinero y sus joyas; con esa pequeña fortuna, Leoncio planea pagar a alguien para que secuestre a Isaura, pero doña Serafina amenaza con cerrar su negocio si no recupera lo robado, por lo que la Guardia Nacional emprende la búsqueda del joven.

Leoncio termina siendo capturado y es llevado a prisión, donde los carceleros lo golpean fuertemente a bastonazos para que confiese donde escondió el botín, pero el joven a pesar del dolor y de los golpes se niega a confesar. Finalmente, Leoncio logra escapar de la cárcel gracias a una treta realizada por el señor Chico y el capitán Martinho.

Poco después, Leoncio logra raptar a Isaura, pero es descubierto por Belquior, que avisa al señor Álvaro y éste a la Guardia Nacional. Todos salen en busca de Isaura, que está oculta en un antiguo refugio que pertenecía al Comendador. Mientras los demás emprenden la búsqueda, Leoncio intenta forzar a la joven aprovechando que se encuentra inconsciente, pero alguien lo asesina a puñaladas. Cuando Isaura recupera la consciencia, es encontrada con el arma del crimen en la mano, por lo que es acusada de asesinato.

Antes del juicio, Isaura es envenenada por Blanca y Álvaro hace una confesión falsa para que lo encarcelen a él y liberen a Isaura para que pueda ser tratada por un médico. Isaura se salva, pero ahora es Álvaro quien corre peligro de ser condenado a muerte. Por suerte, Belquior confiesa en el juicio que vio al señor Chico asesinando a Leoncio para quedarse con las joyas robadas. Álvaro es declarado libre y el señor Chico queda preso.

Isaura finalmente se casa y compra la libertad de su amiga Rosa como prueba de amistad. Isaura y Álvaro lucharon siempre por la abolición de la esclavitud y fueron felices con sus hijos, nietos y bisnietos.

Reparto

* Bianca Rinaldi – Isaura dos Anjos / Elvira

* Leopoldo Pacheco – Leôncio Almeida

* Théo Becker – Álvaro Mendonça

* Déo Garcez – André

* Maria Ribeiro – Malvina Cunha Almeida

* Jonas Mello – “Seu” Chico (Francisco)

* Patrícia França – Rosa Cunha

* Jackson Antunes como Miguel dos Anjos/ Anselmo

* Paulo Figueiredo – Coronel Sebastião Cunha

* Gabriel Gracindo – Henrique Cunha

* Fernanda Nobre – Helena Cunha

* Mayara Magri – Tomásia Albuquerque/ Tomásia Albuquerque Campos/ Tomásia Albuquerque dos Anjos

* Miriam Mehler – Gioconda Albuquerque

* André Fusko – Gabriel Albuquerque

* Lugui Palhares – Dr. Diego Alves

* Ewerton de Castro – Belchior

* Ivan de Almeida – João

* Chica Lopes – Joaquina

* Sylvia Bandeira – Perpétua Mendonça

* Caio Junqueira – Geraldo Villela

* Renata Dominguez – Blanca Villela

* Aldine Müller – Estela Villela

* Christovam Neto – Bernardo

* Bárbara García – Lipalesa “Moleca”

* Fábio Junqueira – Dr. Paulo Pereira

* Cláudio Curi – Martinho

* Rômulo Delduque – Raimundo

* Daniela Duarte – Violeta

* Thaís Lima – Margarita

* Lígia Fagundes – Flor-de-Lís

* Paula Lobo Antunes – Aurora Amaral

* Rubens de Falco – Comendador Leopoldo Almeida

* Norma Blum – Sra. Gertrudis

* Carlo Briani – Conde Joao Alberto

PRÓXIMA TELENOVELA: CUANDO EL AMOR NO ALCANZA

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Tomado del portal de la TV CUBANA

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Cuando el amor no alcanza, nueva telenovela que transmitirá Cubavisión a partir del 19 de este mes, versa sobre conflictos de pareja que conllevan a la infidelidad, mientras invita a la reflexión sobre la importancia de la lealtad y la unión familiar.

El papel protagónico lo asumió la actriz Mayelín Barquinero, quien encarna a Rita, una mujer de 40 años, técnico medio en reparación de equipos de radio y grabadoras, que se siente realizada como esposa, madre y trabajadora, pero tras 20 años de casada, la quiebra de su matrimonio le cambia por completo sus perspectivas.

El esposo de Rita es Daniel (Orelvis Díaz), jefe de una brigada de la OBE. Este hombre a pesar del amor que siente por ella, con el pasar de los años ve deteriorada la pasión y mantiene un sexo complaciente con la esposa.

Cae en la tentación de una aventura casual con Yaneisi (Yura López), que los llevará primero al divorcio y luego al desmembramiento de la familia; pues la amante, que nunca había salido embarazada, en esta ocasión lo logra.

Cuando ella se entera, ya ha comenzado a tener relaciones amorosas con Javier (Frank Mora), quien acepta el hijo siempre y cuando el padre biológico no tenga ningún derecho. Sin embargo, la madre de Yaneisi (Mayra Mazorra) reclama a Daniel que asuma la  paternidad, lo que desenlaza una serie de conflictos.

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La telenovela desarrolla los diversos conflictos de las personas que viven en el Edificio Nena, situado en el Vedado capitalino, donde en cada apartamento aparecen los disímiles personajes involucrados en esta historia.

Este dramatizado pretende sacar a la luz las circunstancias, los errores cometidos sin medir sus consecuencias, la convivencia, los prejuicios, el machismo, los complejos que influyen y a veces hasta  determinan que dos personas, por mucho que se amen, no logren establecer una relación plena.

Valga destacar que durante la pre filmación de la telenovela, la actriz que interpretaba el papel de Leida (esposa de Ernesto y madre de 4 hijos, técnico medio agrícola, que trabaja en un organopónico cerca del pueblo); sufrió un accidente, por lo que este papel fue interpretado por dos actrices: Patricia Ramírez y Angélica María.

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La telenovela fue escrita por Maité Vera con la colaboración de Consuelo Ramírez y Jorge Alonso Padilla, quien es además el director de la puesta en pantalla.

El elenco artístico mezcla artistas de experiencia con otros que recién comienzan a darse a conocer. Además de los ya mencionados, se encuentran: Marta del Río, Yenisee Soria, Ironel Moraga, Frank Mora, Leidis Díaz, Alberto Yoel García, Alicia Bustamante, Jorge Luis López, Daysi Sánchez, Amada Morado, Obelia Blanco, Liudmila Alonso, entre otros.

En CUBASI publicaron este comentario al respecto: 

¿Qué hacer cuando el amor no alcanza?

 Escrito por  Lorena Sánchez García, especial de la AIN para CubaSí

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Yamira Díaz (Queta) y Evert Álvarez (Saúl)

Fotos: Cortesía ICRT

En un edificio multifamiliar de El Vedado capitalino se desarrolla la trama de Cuando el amor no alcanza, telenovela cubana a emitirse a partir del 19 de mayo venidero por la pantalla chica, cuyos personajes no solo comparten historias interesantes, sino, además, conflictos relacionados con el déficit poblacional, los prejuicios de la sociedad en la cual se inscriben, la dicotomía campo-ciudad, y los complejos que intervienen e influyen en las relaciones de pareja.

Una producción cuya esencia, al decir de su director, Jorge Alonso Padilla, es sacar a la luz las circunstancias y los errores cometidos por los seres humanos, sin medir sus consecuencias.

El eje central de su trama gira en torno a Rita y Daniel, una pareja que cumplirá 20 años de casados, pero que al pasar el tiempo, la pasión se ha tornado solo en sexo complaciente.

De esta manera, Cuando el amor no alcanza —con guion original de Maité Vera en colaboración con Consuelo Ramírez— deviene una novela de 65 capítulos, con 45 minutos de duración cada uno y una estructura cerrada.

Uno de los personajes, comenta Padilla, funciona como resumen en cada acápite: la encargada del edificio, una suerte de simbiosis de una personalidad muy popular, pero a su vez sensible, escribe una novela a la par de la trama central, cuyo personaje hipotético (Laura) personifica a todas las féminas del inmueble.

En esta ocasión, el también director de la primera y tercera temporadas de Bajo el mismo sol apuesta por un elenco poco conocido en el contexto de la televisión nacional, en tanto los actores son traídos de otros medios como el teatro, con la intención de refrescar la pantalla.

Reconozco que es un riesgo, indica, pero en ocasiones ofrece resultados. Soy del criterio que cuando trabajas con un artista conocido, el televidente apenas se identifica con el personaje, pues todo el tiempo está mirando al actor, o quizás a otro de los personajes que haya interpretado.

Así, el espectador encontrará en esta producción a la actriz Mayelín Barquinero (Rita) y Orelvis Díaz (Daniel) en su primer protagónico, interpretando a la pareja con dos decenios de matrimonio; acompañados por Leidis Díaz, Alberto Yoel García, Jorge Luis López, Alicia Bustamante, Deysi Sánchez, Yamira Díaz, Yenisée Soria e Ironel Moraga, entre otros.

También incluyó actores muy jóvenes, quienes se presentan incluso por primera vez en televisión, señala Padilla. Tal es el caso de Augusto César Valdés y Mónica Digal, en los roles de Carlitos y Mariposa, respectivamente.

Según cuenta la propia fuente, el personaje de Mariposa es muy especial, pues se trata de una muchacha cuyos estudios fueron interrumpidos a la altura del sexto grado, a causa de lucecitas que le faltan en la cabeza, pero con una imaginación enorme. De manera que su relación con Carlitos resulta muy interesante.

Los personajes de la novela son comunes y representan a varios sectores de la sociedad cubana. Así es como a lo largo de 65 capítulos aparecen el liniero, el arquitecto, el albañil, el ponchero, los obreros calificados de un taller de reparación, una licenciada en nutrición y una chef de cocina.

Mientras, la música para esta reciente producción fue compuesta por Juan Antonio Leyva y Magda Rosa Galván, que acostumbran trabajar junto a Padilla, quien afirma, además, que por tratarse de una novela urbana, el tema de presentación es interpretado por la popular banda Qba Libre.

Pero Cuando el amor no alcanza tiene a su vez un elemento peculiar, explica su director, pues tenemos una actriz que se accidentó cuando solo había grabado el 56 por ciento de su libreto.

Patricia Ramírez, quien interpreta a Leyda —una mujer de raigambre campesina que viene a La Habana con su esposo para iniciar una vida llena de obstáculos—, permanece en coma, razón por la cual, para garantizar la continuidad de su rol, la actriz Angélica María estuvo a cargo de las escenas en la ciudad.

Para Padilla y su equipo no fue sencillo encontrar una persona dispuesta a asumir un personaje ya construido, pero Angélica, según narra el entrevistado, lo tomó con total responsabilidad, a pesar de que no existe tal parecido físico.

En Cuba, continúa quien fuera asistente de dirección de la popular aventura Los papaloteros, tenemos un gran problema: grabamos por sets, dificultad que no presentan el resto de las televisoras del mundo, que lo hacen por capítulos, y ante percances como este existen otras soluciones. Esperamos que el espectador cubano pueda entender. Otros inconvenientes atentaron contra la emisión a tiempo de esta novela:Cuando el amor no alcanza tenía un 60 por ciento de trabajo en estudio, pero, según Jorge Alonso Padilla, tuvo que volcarse a exteriores, aumentando así los tiempos de grabación, razón por la cual no ha salido aún en pantalla.

Se supone que exista una continuidad en la novela cubana, pero para ello debemos limar una serie de problemáticas y situaciones que se nos presentan a diario, concluyó el director.

IMÁGENES FINALES DE CHOCOLATE CON PIMIENTA

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Un matrimonio por amor tras grandes contrariedades, otro enlace, pero este porque no le queda más remedio a Olga, con el soldado José Rufino Peixoto, devenido Prefecto; el parto del “lechoncito” de Timoteo y de la simpatiquísima y  elegante Marcia (en mi opinión una muy buena actuación de Drica Moraes), y la llegada de una niña para completar la felicidad de Aninha (Ana Francisca Mariano da Silva Canto e Melo Albuquerque) y Danilo Albuquerque tras tantísimos tira y encoje –en las pieles de los actores Mariana Ximenes y Murilo Benicio— y deleite de su hermanito, son algunos pormenores que veremos hoy a las 10.30 en el capítulo final de esta telenovela, draciosa, entrenida, con tantos buenos guiños a la comedia silente, y cuyos personajes comenzaremos a extrañar en las noches de Canal Habana. `?Que nos tendrá reservado ahora? No he podido averiguarlo.

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La otra esquina: Lástima que llegó el final

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Por Paquita Armas Fonseca

 

 

 

 

 

 

 

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Tomado de Cubadebate

Algunas veces, cuando una serie está llegando a su último capítulo, lo que más se escucha decir es ¡al fin! Por suerte, esta vez no sucede así con La otra esquina.

Su director, Ernesto Torres Fiallo, me dijo: “Te juro que me ha sorprendido la reacción del público con la novela, soy muy crítico con las cosas que hago, le encuentro errores imperdonables. Lo curioso es que solo unos pocos colegas se han acercado a mí para hablarme de la telenovela, y lo bueno es que esos pocos directores son creadores que yo admiro”.

Y para llevarle un poco la contraria, aquí escribo la opinión de otros dos directores:

Tomás Piard confesó: “Me parece diferente, sobre todo por la fotografía de Ana María, que es lo mejor de la novela. El casting es desigual, a pesar de que también tiene rostros no acostumbrados en la televisión como Ulyk Anello, Miriam Socarrás, Julio César en su Marcel, y Hugo, el hijo de Alina Rodríguez, que se habían olvidado de él. Pero también abundan las caras de siempre, haciendo los mismos personajes que han encarnado mil veces. Sin detrimento de sus talentos, me molesta volver a ver otros rostros que son los de siempre. Y la música no es toda de Raúl Paz, ¿no te has dado cuenta?”

Mientras, Mariela López Galano comentó: “La otra esquina es otra mirada a la familia cubana que va más allá de los estereotipos y nos hace reflexionar sobre lo que a diario sucede en nuestro entorno, donde se presentan seres humanos con virtudes y defectos, con prioridades auténticas que ante la mirada del otro pueden ser descalificadas. Siento que no juzga, muestra y lleva a la reflexión. Lo cierto es que se ha producido un proceso de identificación con nuestra sociedad, donde amarse es importante, pero el dinero como medio para subsistir y escalar también es un recurrente en la cotidianidad de “los personajes”. Yo aplaudo a Yamila Suárez y se lo he dicho personalmente, me ha hecho feliz su audacia, merece visibilidad y empuje”.

A su vez, la reconocida periodista Elsa Claro comenta: “No es una novela que clasifique como ¡qué buena!, ¿verdad?, ni, quizás, apta para grandes premios, pero capta la atención en cualquiera de las subtramas que maneja. Con postulados y sucesos o conductas humanas más creíbles que Paraíso tropical —la brasileña con la cual alterna—, y si bien no acaba de afincarse en una situación, el todo aporta una visión bastante sólida de la sociedad cubana y su diverso diapasón existencial. Le sigue faltando, como a la mayor parte de las realizaciones de su tipo nacionales, algo que explotan muy bien las sudcoreanas que se exhibieron hace poco por Canal Habana, y lamentablemente desaparecidas: el buen uso de una fotografía que capte ambientes naturales para usarlos intercalados donde fuere menester, o como fondo de distintas escenas. El elenco y el buen manejo de los problemas que aborda llevan a desear que, cuando menos, las próximas telenovelas del patio tengan este decoroso nivel”.

Como mi amiga Miriam Socarrás me contó una simpática anécdota de un recorrido que hizo por “los osos” de La Habana, le pregunté qué ha representado para ella La otra esquina. “Ha sido un regalo a estas alturas de mi vida. Ha sido el personaje más elogiado a nivel de público, de gentes de las que andan caminando por las calles y tomando almendrones, de hombres y mujeres… he firmado autógrafos y me han hecho fotos, he tomado tragos gratuitos, gracias a este hermoso regalo de dos personas que hasta hace dos eneros eran desconocidas por mí. Ellos  pensaron en Miriam Socarrás para ese personaje, ese es el primer regalo: dos personas jóvenes, creadores, que piensen en mí, que no he sido una actriz de la televisión (llevo solo doce años trabajando en la TV, con  poca frecuencia). Creo que el éxito de mi personaje radica en que los conceptos han cambiado a nivel de nietos y nietas, y por ello aceptan y valoran a esta parejita que se enamoró en busca de algo muy importante, combatir la soledad, de la que ambos sufren en medidas y entornos muy diferentes”.

A mediados de noviembre del pasado año escribí: “En un chat de Facebook hace poco leí un intercambio interesante sobre La otra esquina. Y aunque FB es de libre acceso, no voy a decir de quiénes se trata, pero anoté las palabras pasable, bodrio y la frase “no está mal”. L@s foristas decían que si se comparaba con las telenovelas recientes, esta no era un bodrio, estaba pasable y “no está mal”.

Coincido con esos criterios: La otra esquina se aleja de propuestas hechas a la carrera “sin carrera” que no se salvaban ni por actores y actrices que conocen su oficio y, a pesar de eso, estuvieron mal.

En primer término, en La otra esquina la profusión de conflictos creíbles permite que una se traslade de una a otra historia que navegan por variadas circunstancias: la infidelidad, el alcoholismo, el amor en la tercera edad, el robo, diferentes poderes adquisitivos, y hasta las consecuencias de un ciclón”.

Y en enero volví sobre el tema: “Me he pasado unas cuantas semanas en La otra esquina y temo ver lo que me espera cuando cruce la calle dentro de un tiempito. Porque sí, he disfrutado de la telenovela escrita por Yamila Suárez y dirigida por Ernesto Fiallo. No sé qué sustituirá ese espacio que ha gustado a una buena parte de los públicos. (…) Destacables todas las actuaciones, y un agradecimiento sincero a Yaima y Fiallo por preparar un personaje para Raúl Pomares, ya enfermo, que seguro llenó de placer al actorazo recientemente fallecido. (…) Me quiero detener en el diseño escenográfico de Carlos Cordero y Rodolfo González, y el de ambientación de Ibis González, porque si La otra esquina es creíble, se debe a que la casa de Julio César Ramírez (muy bien en su papel) es lujosa como hay muchísimas en Cuba, pero la de Blanca Rosa tiene justo lo mínimo para que sea habitable, mientras la pizzería de Paula Alí es tan real como la de la esquina de mi casa. Es un abanico de formas de vivir, muy cercano a la realidad. (…) Así, en cada “enredo” familiar o de amores contrariados, el televidente se siente atraído por lo que sucederá el próximo capítulo. A propósito, La otra esquina fue pensada para el tiempo de realización que se le dio, y aunque ya nos hemos acostumbrado a telenovelas o series con 40 minutos y más, en esta hemos sido testigos de un buen acople entre historias que terminan en el momento climático y atrapan. (…) Además del guion, hay que destacar la dirección de actores de Fiallo, la fotografía de Ana María González Díaz, la música de Raúl Paz, el diseño de banda sonora de Esteban Vázquez y Rubén Gómez, de vestuario de Nieves Valdés, y el maquillaje y peluquería de Idaleydis Santana”.

Como en el comentario anterior —aunque conozco las causas—, ratifico que presentación y despedida no están al nivel logrado en el resto de cada capítulo, pero con ese desaguisado y todo, tengo temor de lo que me encontraré frente a “la otra esquina”.

Para terminar, aplaudo el debate online que hizo el periódico Granma sobre la novela. Las opiniones, algunas desde el exterior de personas que han visto la historia por Youtube, son favorables a esta propuesta.

Me despido con la reproducción de confesiones de actores y actrices que participaron en el encuentro online:

Diana Rosa Suárez: Estuve ausente de la televisión porque no me había llegado ningún proyecto que me fuera interesante hasta este momento. Durante todo este tiempo he estado trabajando en mis peñas, donde tengo una sección de poesía y ayudo a jóvenes valores que tienen mucho talento.

Paula Alí: Todas las madres, aun cuando el resultado sea malo, todo lo hacen con todo el amor, a veces equivocadamente. Mi personaje solo ve por los ojos de sus hijos, estoy absolutamente en contra de la violencia, me parece que se debe tratar mucho más.

Ernesto Fiallo: Se nombra La otra esquina haciendo referencia a un lugar ideal que no vemos en la novela, pero que representa la utopía.

Julio César Ramírez: La dirección de actores, a mi modo de ver, fue una de las zonas que más se trabajó en todo el proceso de la novela, lo interesante es que muchas veces los actores no nos dábamos cuenta que estábamos siendo dirigidos, y creo que esa es una virtud de la dirección de actores, no pautar demasiado al actor, darle la libertad de juego. Así se logran muchas cosas. Claro, las características, propósitos y objetivos de los personajes sí estuvieron siempre muy claros.

Roque Moreno: Es la primera vez que interpreto un alcohólico y créeme que estaba aterrado. No soy tomador, acostumbro a servirme hielo con agua para no desentonar donde esté y con dos cervezas me viro al revés. Además, he sido precedido por grandes de la escena cubana en estos conflictos, recuerda a Alina Rodríguez. No acostumbro a mirar en el monitor lo que acabo de grabar, y en particular en todas las escenas de borracheras corría a verlo. Por supuesto que detesto a las personas como Bobby. Estoy en contra de cualquier tipo de violencia, y creo que el alcoholismo es una enfermedad que destruye todo lo bueno que nos caracteriza como seres humanos. Estoy grabando en estos momentos otra novela que se llama La sal del paraíso. La dirige Joel Infante y en el elenco están Edenis Sánchez, Jorge Ferdecaz, Yerlín Pérez, Tamara Castellanos, Alain Daniel y muchos más. Es un tema de actualidad y creo que puede gustar muchísimo.

Ernesto Fiallo: Estoy en el proceso para la realización de una nueva telenovela, cuyo título provisional es Hermanos de sangre. Esta vez me acompañan en la dirección Roberto Díaz y Julio César Ramírez. La niña de La otra esquinase llama Patricia y es hija de Judith y Papito, dos padres que ayudaron mucho en la realización de la novela, tiene siete años.

Diana Rosa Suárez: Para mí fue un regalo de la vida, porque Raúl Pomares era una persona maravillosa, muy buen compañero. En mi caso, un día que estábamos grabando me llamó aparte y me dijo: “estás muy bien en el personaje, me gusta mucho lo que estás haciendo”, y le dije que me hacía muy feliz diciéndome eso, para mí era una estrella y valoro mucho sus palabras…

Paula Alí: He trabajado muchísimo de pareja con Pomares, en series, películas, novelas. Trabajar con él era un placer, siempre tenía una energía positiva ante el trabajo, la vida. Era muy simpático, muy buen compañero. Le agradezco a la vida que me haya dado la posibilidad de trabajar con él. Todos hacíamos algo para que su personaje creciera, pero no había necesidad porque él hablaba con la cara.

Enrique Molina: Mi carrera está relacionada directamente con Raúl Pomares, pues comenzamos prácticamente juntos la carrera actoral en el Conjunto Dramático de Oriente; cuando yo entré, él llevaba quizás un año o dos. Fuimos desarrollando juntos el trabajo, yo vine a La Habana en el año 70 y Pomares vino dos o tres años después, o sea, que nos une toda nuestra trayectoria actoral. De Pomares guardo siempre gratos recuerdos, en primer lugar por su calidad como actor, y lo más importante: el sentido del humor que tenía fue capaz siempre de llenar de alegría cuanto colectivo donde él estaba. Esta participación, su último trabajo, nos da la medida de su rigor en el cumplimiento de sus compromisos, pues cuando comenzaron los ensayos de la novela se enfermó, y como no podía hablar por la gravedad de la enfermedad, le escribió una nota al director diciendo que si le quitaba los textos al personaje y lo dejaba interpretarlo por señas, él se quedaba con el personaje, pues sería su última actuación. Así que nos queda a todos el grato recuerdo de haber trabajado con un actor que fue consecuente con la ética profesional hasta sus últimos momentos.

LA PRIMERA TELENOVELA BRASILEÑA

Tomado de tbrasil.wordpress.com

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 ¿Cuál fue la madre de las Telenovelas Brasileras?

Se llama “Sua Vida Me Pertence” (Su Vida Me Pertenece) y salió al aire el 21 de diciembre de 1951 y duró apenas 15 capítulos y era transmitida en Sao Paulo, sólo dos veces por semana (martes y jueves).

Generó mucha polémica al exhibir la escena de un beso, en la boca. Era el primer beso de la televisión brasileña. Escrita por el también actor Walter Foster, pionero de la televisión brasilera y que trabajó en ese medio audiovisual hasta su muerte en 1996.

Tenía como elenco a:

  Vida Alves

  Walter Forster

  Lia de Aguiar

  José Parisi

  Lima Duarte

  Dionisio de Azevedo

  Néa Simões

  João Monteiro

  Astrogildo Filho.

 

“Sua Vida Me Pertenece” fué transmitida por TV TUPI, la primera emisora de televisión del Brasil, fundada el 18 de Septiembre de 1950.

La telenovela era presentada en vivo, y sus productores no sabían la reacción que iba a tomar el público al ver a los dueños de las voces que escuchaban en las radionovelas.

TV TUPI no se imaginaba el boom que se vendría en los años posteriores con esta gran industria de las telenovelas brasileras.

 La primera novela de la televisión brasileña contaba la historia de una linda chica (interpretada por la actriz Vida Alves) que despertaba la pasión en un hombre de principios (Walter Forster), pero ese amor no es correspondido inicialmente. El muchacho entonces pasa a hacer todo lo posible para conquistar el gran amor de su vida. Lima Duarte interpretó el gran villano de la historia, que tuvo su último capítulo el 15 de febrero de 1952. 

Sobre Dos Caras, la nueva telenovela brasileña

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Próximamente en la televisión cubana

Escrito por WIKI

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 Dos Caras fue una telenovela brasileña de la Rede Globo, escrita por Aguinaldo Silva, con la colaboración de Izabel de Oliveira (ex-autor de Malhação 2007), Nelson Nadotti y dirigida por Claudio BoeckelAry Coslov y Gustavo Fernandes, y como Wolf Maya director general y básico.

La telenovela debutó el 1 de octubre de2007, a las 21h en sustitución de Paraíso Tropical, de Gilberto Braga y Ricardo Linhares. Su último capítulo fue al aire el 31 de mayo de 2008, con un total de 210 capítulos.

 Protagonizada por Dalton Vigh y Marjorie Estiano, con la participación antagónica de Alinne Moraes. Cuenta con las actuaciones estelares de los primeros actores Antônio FagundesSusana VieiraRenata Sorrah y José Wilker.

 La trama se centra en la historia de venganza de María Paula contra Marconi Ferrazo. Él tenía otra cara y otro nombre cuando cruzó el destino de la joven heredera huérfana, casó con ella, la robó y abandonó. Diez años más tarde, ella lo encuentra en Río de Janeiro y decide hacer justicia. Sin embargo, los enfrentamientos entre la ex pareja y la existencia de un hijo en común revelan sentimientos inesperados.

En paralelo, muestra el surgimiento y consolidación del líder de comunidad, Juvenal Antena, fundador de la favela de la Portelinha, su rivalidad con Ferrazo y su mediación en el conflicto entre la pareja protagonista.

La telenovela tiene dos fases distintas. La primera introduce los personajes principales y sus relaciones, y se centró principalmente en los protagonistas, María Paula y Adalberto Rangel (o Marconi Ferrazo). Ella, una heroína justiciera que luchará contra sus propios sentimientos para vengarse de su gran amor. Él, un villano cruel y seductor en el poco probable camino de la rehabilitación. Después de solo nueve capítulos, esta fase está cerrada y ha un pasaje de tiempo de diez años, donde son presentados el resto de los personajes.

Primera Fase

Juvenaldo, cuando niño, vive con su padre, Gilvan, y más de diez hermanos en una favela en Igarassu,Pernambuco. Sin condiciones para sustentar a su familia, el hombre vende a Juvenaldo a un estafador y proxeneta llamado Hermógenes Rangel. Rebautizado como Adalberto Rangel, el niño es separado de su familia y va por el camino de su nuevo tutor, siguiendo sus pasos criminales.

Los años pasan y la historia llega a 1997. Adalberto, ya adulto, quiere ganar su propia fortuna sin depender de su maestro. Decidido a desaparecer, da un golpe a Hermógenes y huye con todo su dinero.

Más adelante, sin querer, se ve involucrado en un accidente de coche y conoce María Paula, hija de la pareja muerta en el accidente. Él seduce en un solo día a la joven huérfana, de 18 años, y luego se casa con ella, roba su fortuna y se va, sin saber que ella está embarazada de su hijo. Adalberto cambia de identidad y rostro, convirtiéndose en Marconi Ferrazo, un hombre de negocios en la industria de la construcción. Comparte su secreto con Barbara Carreira, una ex prostituta con la que perdió su virginidad en la adolescencia, y que se convierte en su ama de llaves y cómplice para toda la vida. Al mismo tiempo, María Paula rehace su vida en São Paulo con la amiga de la infancia, Luciana, y la madre de ella, Jandira (ex empleada de su familia). Después de dar a luz a Renato, María Paula acepta un trabajo como empacadora (pronto cajera) en un supermercado, resiste a los avances amorosos de su “eterno” enamorado, el abogado Claudio, y mantiene el objetivo de encontrar y destruir a Adalberto.

En el mismo período, Juvenal Antena, jefe de seguridad de una construcción, lidera un grupo de marginados sociales y invade una tierra, perturbando la actividad comercial de Marconi Ferraço. Juvenal Antena será el fundador de la Favela de la Portelinha y se convierte en un líder carismático y autoritario, que se enfrenta a una batalla judicial y moral con Ferrazo por el espacio en el que fue construida la favela.

Segunda Fase

Diez años pasan y María Paula, ahora una Dietista Nutricionista, es promovida a gerente de operaciones del supermercado y se ve obligada a trasladarse a Río de Janeiro (ciudad donde se encuentra su ex marido) con su ahora novio, Claudio, y el hijo Renato. Ferrazo es ahora un importante hombre de negocios y logró conquistar a María Sylvia Barreto Pessoa de Moraes, una joven de familia rica y tradicional. El villano es descubierto por su ex esposa durante la cobertura de los medios a una invasión en la universidad heredada por su novia, y expuesto por María Paula durante su fiesta de compromiso con Sylvia. Desde entonces, él se enfrenta con la mujer que engañó un día y descubre que es padre de Renato, el único hijo que Ferrazo (que se sometió a una vasectomía) puede tener. Sin embargo, María Paula ya no es la joven ingenua y frágil de antes, pero una mujer decidida a vengarse del hombre que la engañó.

Para hacer frente a Ferrazo, María Paula tendrá como aliados, Juvenal Antena, mayor enemigo de su ex esposo, y la millonaria Blanca Barreto Pessoa de Moraes, madre de Sylvia y propietaria de una universidad, que se opone al romance de su hija con Ferrazo, y simpatiza con el drama de María Paula (después de viuda, Blanca descubrió la traición de su esposo, Juan Pedro, paso a vivir en conflicto con Celia Mara, la amante de su marido, y tuvo que tolerar la presencia de su supuesta hijastra bastarda, Clarice, como heredera de la universidad). Para derrotar María Paula, Ferrazo se unirá a su novia Sylvia, una mujer elegante y sin escrúpulos, y su abogado Barreto, tío de Sylvia, que presta su apoyo a cambio del apoyo de Ferrazo para destruir el romance interracial de su hija Julia con Evilasio (joven de ascendencia africana y ahijado de Juvenal Antena).

Frío y calculador, Ferrazo decide acercarse del hijo, Renato, para evitar ser reportado a la policía por su ex esposa (que alimenta sentimientos no resueltos por el villano). Sin embargo, conocer el niño termina haciendo surgir recuerdos que el empresario había dejado atrás y sentimientos que no sabía.

La historia toma caminos poco probables cuando Ferrazo y María Paula comienzan a darse cuenta de que los sentimientos que los unen no son solo el odio y la venganza, sino una pasión inesperada. Los avances de la celosa Sylvia para destruir Maria Paula y su hijo hace el villano admitir que ha desarrollado nuevos sentimientos por el niño y su madre y por ello piensa revisar su historia y ajustar cuentas con el pasado. Entre los puntos culminantes de la trama, está el momento que Ferrazo se hunde en un lago para salvar a su hijo de morir ahogado, aparecendo por primera vez claramente el lado humano del personaje. Sylvia, que se vuelve loca cuando se da cuenta de la inminente pérdida de su gran amor, había tratado de matar al niño.

A lo largo de la trama, Ferrazo y Juvenal Antena se convierten temporalmente en aliados. Ferrazo acepta construir casas populares en la favela, para ayudar a Juvenal a derrotar su ahijado y ahora enemigo, Evilasio, y salir elegido concejal, a cambio del apoyo de Juvenal para construir una fábrica de cemento en la favela de Portelinha. En ese momento, Ferrazo está decidido a recuperar a su ex esposa y a formar una familia con ella y su hijo.

María Paula se resiste a su ex marido, pero, animada por Juvenal Antena, está de acuerdo en casarse con él de nuevo, para recuperar su fortuna y vengarse. Sin embargo, le impone un duro acuerdo prenupcial con términos tales como la reanudación de su verdadera identidad y el requisito del villanno ajustar sus cuentas con la justicia. Dispuesto a saldar cuentas con el pasado, Ferrazo busca la redención, en la esperanza de aplacar el deseo de venganza de su amada y recuperar su familia. Él inicia una viaje con Renato, para desentrañar su historia y tiene un emotivo reencuentro con su madre y sus miserias pasadas. Sin embargo, indica que no la verá más, pero que tampoco la dejará desamparada. Ferrazo y María Paula se casan con un acuerdo de separación de cuerpos, pero, el ex villano salva su mujer de la muerte y es herido en su lugar, cuando Sylvia intenta asesinar a su rival. En esta ocasión, demuestra sin duda la sinceridad de sus sentimientos hacia la madre de su hijo y lleva María Paula a entregarse a su marido y declarar su amor a él.

Sylvia, que fue internada brevemente en un manicônio, se ve obligada a huir al buscar matar a Renato, sin éxito, por tercera vez.

María Paula, a su vez, no renuncia a hacer justicia con Ferrazo. Ella convence a su marido a entregarse a la policía. Ferrazo es encarcelado por dos años y cuando liberado descubre que su esposa se fue con su fortuna y su hijo a un lugar desconocido, después de vender todas sus posesiones. Creyendo que había sido engañado y abandonado por su gran amor, Ferrazo llora solo en una playa, cuando de repente recibe una llamada de María Paula diciendo que le dejó un billete de avión para él encontrar a ella y su hijo en el Caribe. Ferrazo encuentra a su mujer e hijo y se reconcilia definitivamente con María Paula con un apasionado beso, bajo la mirada del hijo Renato.

¿Quieres o no saberlo ahora?: Capitulo final de Paraíso Tropical

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Bebel (Camila Pitanga) & Olavo (Wagner Moura) 

Fuente:

 http://temas.cubava.cu/2014/11/09/capitulo-final-de-paraiso-tropical/#.VNjg3vmG83Q

El capítulo final prácticamente fue bien llevado y lleno de acción. En este capítulo, el gran villano de la historia, Olavo Novaes (Wagner Moura) es desenmascarado como el causante del fraude que inculpaba a Daniel (Fabio Assunsao) y como el asesino de la malvada Thais (Alessandra Negrini), el asesino de Luthero (Edwin Luisi) y quien además intenta asesinar a Antenor Cavalcanti (Tony Ramos) y a Mario Novaes (Vera Holtz).

El misterio de estos homicidios y de los otros intentos es sencillo y explica el porqué Olavo odiaba a su hermano Iván (Bruno Gagliasso). Resulta que Iván, era hijo de Antenor, y por derecho el heredero del Imperio Cavalcanti. Olavo lo descubre porque su padre se lo dijo en su lecho de muerte. Marion nunca lo supo, solo que era hijo de una criada y ella lo adopto como hijo suyo para sacarle dinero a otro ejecutivo que trabajaba con Antenor.

El plan de Olavo era sencillo, matar a Antenor, luego a Marion y por último a Iván, y claro intentar matarse él mismo para despistar a la policía. ¿Cómo entran Luthero y Thais en esto? ¿Cómo lo descubre Antenor? El caso de Luthero fue circunstancial, cuando Olavo iba a intentar matarse para aparentar que también era víctima del asesino, Luthero lo visita y toma la copa envenenada. Eso se llama estar en el lugar y hora equivocada.

Por su lado, Thais, en esos días era buscada por la policía por querer matar a su hermana gemela, Paula y usurpar su lugar. Olavo y su secuaz, Jader (Chico Diaz), entran al apartamento de Iván y Olavo le cuenta a Jader que Iván es hijo de Antenor. Thais escondida en el baño lo escucha todo y luego procede amenazar a Olavo para que le de dinero por no decir lo que sabe. Es ahí que Olavo decide ir donde Thais, quien le informa que estaría en casa de Daniel buscando el pasaporte de Paula para huir del país. Olavo la envenena y lo hace ver como suicidio. Iván al descubrir la verdad le dispara a Olavo y luego Olavo le dispara a él. Ambos mueren. 

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El resto del capítulo es ver como quedan los personajes: Paula y Daniel terminan juntos y tiene gemelas. Gustavo (Marco Ricca) y Dinorah (Isabela Garcia) se casan por la iglesia. Camila (Patricia Werneck) termina con Fred (Paulo Vilhena). Mateo (Gustavo Leo) conoce a una nueva chica (la temible Mariana Ximenez en actuación especial). Nelly (Beth Goulart) vuelve con su esposo Héctor (Daniel Dantas). Marion termina en la miseria. Y la gran estrella de la novela, con toda su categoría, Bebel (Camila Pitanga) termina rica y en el congreso brasileiro haciendo de las suyas, no sin antes haber pasado por la cárcel y perdido al hijo que esperaba de Olavo. Joanna (Fernanda Machado) termina con Cassio (Marcello Anthony). Antenor con Lucia (Gloria Pires).

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Alessandra Negrini se lució como Paula & Thais

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En la última escena salen todos los actores y técnicos de la telenovela viendo un concierto de la cantante que interpreta el tema de central de la telenovela. Luego y como para matar la nostalgia, la novela hace algo que era costumbre en los 80s, cuando al termino de la telenovela de Globo, luego de la palabra fin, salía la identificación de los actores principales de la novela. Así lo hicieron en Paraíso Tropical, que por cierto, fue emitida en su país de origen por la cadena Rede Globo, entre el 5 de marzo de 2007 hasta el 28 de setiembre de 2007. 

La avenida de la venganza fatigosa

33889-fotografia-gDébora Falabella, Cauã Reymond y Adriana Esteves, quienes interpretan a Nina, Jorgito y Carmiña.

Amigas y amigos, no se pierdan este franco y excelente comentario de Joel del Río sobre AVENIDA BRASIL. En la foto vemos en este orden, a Débora Falabella, Cauã Reymond y Adriana Esteves, quienes interpretan a Nina-Rita, Jorgito y Carmiña

La Televisión cubana, y otros medios de comunicación, se hicieron eco de la publicidad que rodea a la telenovela Avenida Brasil que se cuenta entre las más populares del monopolio audiovisual brasileño. Mas, ninguna novela puede enhebrar «cientonosécuantos» capítulos, con un mínimo de coherencia, empleando solo como argucia el ánimo vengador de su protagonista

Por Joel del Río

En la tentativa por lograr personajes positivos y negativos cada vez más espectaculares y atrayentes, o de enredar a tales protagonistas en una trama asombrosa e insidiosa, la telenovela brasileña pudiera llegar a sacrificar por completo la base moral que sostuvo 200 años de melodrama operístico, literario, teatral, cinematográfico y radiofónico. A juzgar por Avenida Brasil pudiéramos estar en presencia de un nuevo tipo de telenovela que renuncie flagrantemente a la educación ética y sentimental del público en tanto se embellece, se tolera y se aceptan el rencor, la deslealtad, la vileza y el delito, mientras se presenta cierto estereotipo del suburbano carioca, devorador de arroz con frijoles, tomador de cerveza, aficionado al chisme y la irreverencia, ruidosos, parlanchín y mal educado.

Sobre la premisa argumental de «hasta dónde se puede llegar para aplicar la justicia por tus propios medios», ocurría en los primeros capítulos una historia de humillación por parte de una madrastra mala, a lo Cenicienta, y luego aparecía el ingrediente de la venganza, que emparenta la trama con la de Hamlet, El conde de Montecristo y con centenares de thrillers norteamericanos. Porque la telenovela que está llegando a nosotros tres veces por semana gastó sus mejores municiones al principio, en los primeros 15 o 20 capítulos, cuando la trama se movía entre el pasado y el presente, y parecía que los personajes seguirían alguna lógica, al menos, la del melodrama, con aquella niña sufriente y maltratada que regresaba para hacer justicia. Pero después, el guion se ocupó en acabarnos con la paciencia, y menospreciar la inteligencia del auditorio.

Con una correcta dirección de Ricardo Waddington, que destaca a veces por su visualidad sofisticada, con matices cinematográficos y hasta documentales, sobre la base de un guion demasiado estirado y previsible de João Emanuel Carneiro (creador también de La favorita), Avenida Brasil abusa sin control, en su estructura dramática y planteamiento de los conflictos, de situaciones casuales, excesiva discreción de personajes que solo guardan el secreto mientras le conviene al guionista, gente que escucha todo el tiempo detrás de las puertas, personajes que gritan sus secretos más oscuros, chantajes facilísimos y fidelidades inauditas. Y todas estas circunstancias solo cumplen el propósito de alargar de manera inmisericorde el tema «serio» de la identidad encubierta de Rita-Nina, o el triunvirato de adulterios que sostiene Carlitos (Alexandre Borges).

La villana absoluta está beneficiada por los desbordes de sobreactuación suministrados en cada capítulo por Adriana Esteves, quien ha sabido moldear una de las mejores malvadas de la telenovela brasileña, junto con Gloria Pires en Vale Todo (1988), Renata Sorrah en Señora del destino (2004) y Patricia Pillar en La favorita (2008). Pero hablando del personaje, ya no de la actriz, es preciso decir que creerse las patrañas y fingimientos constantes de este monstruo requiere, en primer lugar, de un público postrado intelectualmente, incapaz de aplicarle a la trama la lógica más elemental. Y en segundo lugar, las barbaridades de la rubia peligrosa ocurren solo gracias a la imbecilidad innata y la ignorancia de los buenazos que la rodean.

La venganza de Nina, ejecutada dentro de la propia casa de su peor enemiga, contiene demasiadas situaciones que violan incluso la tradicional ilógica telenovelera. Y no es que se trate de una antiheroína, sino que más bien fueron incapaces de perfilarle matices de nobleza trágica a su venganza. Ella cumple a cabalidad su papel de mentirosa, adulona y cómplice, renuncia a su realización personal, perjudica a sus amigos y seres queridos en una venganza tan ruin como necia, mientras se reitera hasta el ridículo aquellas náuseas en el inodoro, y sus lavados de manos para tratar de purgar una decadencia que evidentemente está disfrutando. A todo ello se agrega que Nina está mal defendida, con un repertorio de tres muecas para expresar tristeza, y dos mohines para la alegría, por Débora Falabella, cuya extraordinaria fama apenas puede cubrir su tendencia a interpretar cualquier papel desde lo monocorde e inexpresivo.

Mis lectores alegarán que siempre quedarán los últimos capítulos como oportunidad para la redención, el arrepentimiento y hasta la reconciliación entre estas dos mujeres tenaces que perdieron todo sentido del límite, pero de nada valdrá tal instante de satisfacción y catarsis, si ya nos machacaron con decenas de capítulos donde la heroína perdió toda su integridad, y sin beneficios de ninguna índole, porque Rita desciende y se desmoraliza, sin que Nina gane ni un ápice de complejidad, o de capacidad para convencer al espectador de sus buenas razones. Y ese es el problema que perjudica toda la trama, ningún personaje parece estar en trance de mejoramiento, o crecimiento moral, mediante el sufrimiento. Los móviles dejaron de ser el amor imposible y la pasión no correspondida. Aquí las fuerzas motoras de la acción se localizan en el cuadrado equilátero: miedo, dinero, venganza y lujuria.

El ánimo mendaz que anima a casi todos los personajes de Avenida Brasil (le recomiendo el simple ejercicio de analizar las relaciones entre los principales personajes y salta a la vista que casi todos mienten, engatusan y manipulan a sus parejas y familia) se extiende a los elementos de puesta en escena. Algunos cronistas despistados asumieron el «realismo» con que se presenta la marginalidad, sin parar mientes en que el pintoresco y casi pulcro Tiradero fue construido escenográficamente en un amplísimo y bien equipado foro de la televisora O Globo. Y no es que estuvieran obligados a filmar en alguna de las numerosas favelas cariocas, pero la sofisticación aplicada a la miseria demuestra que en este tópico, como en todo lo demás, Avenida Brasil falsifica la imagen de la miseria, y la presenta de manera agradable, e incluso glamorosa con esas lindas paredes hechas de latas y botellas recicladas.

Por supuesto que el guion tampoco es tan incorrecto políticamente como para dividir buenos y malos en dependencia del sexo o del estatus económico. Pero semejantes libertades se tomó Dickens para describir a sus delincuentes en Oliver Twist hace como 150 años. Y así, Lucinda y Nilo, o Tifón y Carmiña, simbolizan respectivamente a Eros y Tánatos, la eterna pulsión de la vida y el amor en lidia perenne con el odio, la muerte y la desintegración. Pero la tirantez entre estos personajes muchas veces se difumina en tanto «los buenos» son ambiguos, despistados, ciegos, impotentes por completo para cambiar algo o carecen de fuerza para contender con la maldad. De modo que la intensidad del conflicto se mengua a favor, otra vez, de los infames, y el triunfo de los malos, o su capacidad para corromper provoca cierta sensación de incomodidad y desconcierto en un género donde la transmisión de valores y de conocimiento suele marchar a la par con la inclinación al entretenimiento.

La Televisión cubana, y otros medios de comunicación, se hicieron eco de la implacable publicidad que rodea a una telenovela que ya se cuenta entre las más populares y vendidas de cuantas ha producido el monopolio audiovisual brasileño. Debemos confesar que cualquiera se impresiona con aquella propaganda sobre «la telenovela que paralizó un país», el tremendo impacto en las redes sociales, o aquellas sentencias de ciertos críticos respecto a la burla a que son sometidos el mal gusto y la incultura de la clase media alta (nuevos ricos de la zona norte), y la sátira en sordina del machismo carioca. Si bien la chanza aplica en cuanto al ídolo futbolístico cornudo, al anciano con mujer joven, a los varones que solicitan de sus mujeres relaciones serias y estables, y a ciertos galanes lujuriosos y descerebrados, todo ello empalidece ante la sacralización del machista incontinente que es Carlitos, y de la mujerona promiscua e interesada que es Suelen, en tanto sus experiencias se presentan como posibles, justificables y hasta graciosas. Conste que los apuros de la prostituta barriotera y el prostituto de clase alta aparecen bajo el prisma empático de la comedia. Y aunque nadie se ría a estas alturas con los apuros ocasionados por la lujuria, es posible que los trucos del fauno embustero y la deslumbrante meretriz sean admirados por algunos cubanos y cubanas.

Respecto a la sobrestimada crítica social presente en Avenida Brasil, solo puedo decir que la serie se atreve a mofarse de un proceso de ascenso social que sus predecesoras idealizaban. Aquí los pobres también se vuelven ricos, y ascienden en la escala, pero los que eran malos, siguen siendo malos, incluso empeoran con el espantoso barniz dorado que le aplican a sus máculas. Es cierto que los héroes y sus oponentes son todos gente de pueblo, y se abandonan las tradicionales playas de Copacabana o Ipanema para mostrar la vida en los barrios humildes o periféricos (la avenida Brasil del título es una vía que comunica el mar con los barrios del norte, y une todo tipo de vecindades). Pero todo ello no me basta para explicarme el éxito, porque el suburbio se presenta en los mismos términos de grosería y pintoresquismo en que lo presentaban otras telenovelas.

Aunque siga sin comprender las razones de la locura que llevó a 38 millones de brasileños a devenir fanáticos de Avenida Brasil, me parece lógico que el final registrara un récord de 49 puntos de audiencia, porque después de tantas horas perdidas en la dinámica de Nina —que primero le da un masaje a su detestable patrona y luego estriega sus manos con jabón (como si no fuera más fácil y económico abstenerse de tocarla)— ya el espectador necesita presenciar la justicia cumplida, la venganza ejecutada, y que ruede por los suelos la oxigenada cabellera de Carmiña, para que pague por todo el mal que le hizo a la pobrecita huérfana, devenida aquí oscura Erinia cuyo errático comportamiento incluye, quizá, a lo mejor, tal vez, el perdón y el olvido por tanta ignominia.

Allá los que se crean que el ánimo vengador de Nina es algo más que una grotesca argucia para enhebrar «cientonosécuantos» capítulos, y en cada uno de ellos presentar una revelación supuestamente trascendental para la trama. Ninguna serie puede sostener durante tanto tiempo, con un mínimo de coherencia, semejante crescendo de emociones. Avenida Brasil tampoco lo logró, y asumo la polémica que tal vez genere esta opinión.

Tomado de Juventud Rebelde