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LA NUEVA GEOPOLÍTICA DEL PETRÓLEO

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Por Ignacio Ramonet

Tomado de Le Monde Diplomatique

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¿En qué contexto general se está dibujando la nueva geopolítica del petróleo? El país hegemónico, Estados Unidos, considera a China como la única potencia contemporánea capaz, a medio plazo (en la segunda mitad del siglo XXI), de rivalizar con él y de amenazar su hegemonía solitaria a nivel mundial. Por ello, Washington instauró secretamente, desde principio de los años 2000, una “desconfianza estratégica” con respecto a Pekín.

El presidente Barack Obama decidió reorientar la política exterior norteamericana considerando como criterio principal este parámetro. Estados Unidos no quiere encontrarse de nuevo en la humillante situación de la Guerra Fría (1948-1989), cuando tuvo que compartir su hegemonía mundial con otra “superpotencia”, la Unión Soviética. Los consejeros de Obama formulan esta teoría de la siguiente manera: “Un sólo planeta, una sola superpotencia”.

En consecuencia, Washington no deja de incrementar sus fuerzas y sus bases militares en Asia Oriental para intentar “contener” a China. Pekín constata ya el bloqueo de su capacidad de expansión marítima por los múltiples “conflictos de los islotes” con Corea del Sur, Taiwán, Japón, Vietnam, Filipinas… Y por la poderosa presencia de la VIIª flota de Estados Unidos. Paralelamente, la diplomacia norteamericana refuerza sus relaciones con todos los Estados que poseen fronteras terrestres con China (exceptuando a Rusia). Lo que explica el reciente y espectacular acercamiento de Washington con Vietnam y con Birmania.

Esta política prioritaria de atención hacia el Extremo Oriente y de contención de China sólo es posible si Estados Unidos logra poder alejarse de Oriente Próximo. En este escenario estratégico, Washington interviene tradicionalmente en tres ámbitos. En primer lugar, en el ámbito militar: Washington se encuentra inmerso en varios conflictos, especialmente en Afganistán contra los talibanes y en Irak-Siria contra la Organización del Estado Islámico. En segundo lugar, en el ámbito de la diplomacia, en particular con la República Islámica de Irán, con el objetivo de limitar su expansión ideológica e impedir el acceso de Teherán a la fuerza nuclear. Y, en tercer lugar, en el ámbito de la solidaridad, especialmente con respecto a Israel, para quien Estados Unidos sigue siendo una especie de “protector en última instancia”.

Esta “sobreimplicación” directa de Washington en la región (particularmente después de la Guerra del Golfo en 1991) ha mostrado los “límites de la potencia norteamericana”, que no ha podido ganar realmente ninguno de los conflictos en los cuales se ha implicado fuertemente (Irak, Afganistán). Conflictos que han tenido, para las arcas de Washington, un coste astronómico con consecuencias desastrosas incluso para el sistema financiero internacional.

Actualmente, Washington tiene claro que Estados Unidos no puede realizar simultáneamente dos grandes guerras de alcance mundial. Por lo tanto, la alternativa es la siguiente: o Estados Unidos continúa implicándose en el “pantanal” de Oriente Próximo en conflictos típicos del siglo XIX; o se concentra en la urgente contención de China, cuyo fulgurante impulso podría anunciar a medio plazo la decadencia de Estados Unidos.

La decisión de Barack Obama es obvia: debe hacer frente al segundo reto, pues éste será decisivo para el futuro de Estados Unidos en el siglo XXI. En consecuencia, este país debe retirarse progresivamente –pero imperativamente– de Oriente Próximo.

Aquí se plantea una pregunta: ¿por qué Estados Unidos se ha implicado tanto en Oriente Próximo, hasta el punto de descuidar al resto del mundo, desde el fin de la Guerra Fría? Para esta pregunta, la repuesta puede limitarse a una palabra: petróleo.

Desde que Estados Unidos dejó de ser autosuficiente en lo que al petróleo se refiere, a finales de los años 1940, el control de las principales zonas de producción de hidrocarburos se convirtió en una “obsesión estratégica” norteamericana. Lo cual explica parcialmente la “diplomacia de los golpes de Estado” de Washington, especialmente en Oriente Medio y en América Latina.

En Oriente Próximo, en los años 1950, a medida que el viejo Imperio Británico se retiraba y quedaba reducido a su archipiélago inicial, el Imperio estadounidense lo reemplazaba mientras colocaba a la cabeza de los países de esas regiones a sus “hombres”, sobre todo en Arabia Saudí y en Irán, principales productores de petróleo del mundo, junto con Venezuela, ya bajo control estadounidense en la época.

Hasta hace poco, la dependencia de Washington respecto al petróleo y al gas de Oriente Próximo le impidió considerar la posibilidad de retirarse de la región. ¿Qué ha cambiado entonces para que Estados Unidos piense ahora en retirarse de Oriente Próximo? El petróleo y el gas de esquisto, cuya producción por el método llamado “fracking” aumentó significativamente a comienzos de los años 2000. Eso modificó todos los parámetros. La explotación de ese tipo de hidrocarburos (cuyo coste es más elevado que el del petróleo “tradicional”) fue favorecida por el importante aumento del precio de los hidrocarburos que, en promedio, superaron los 100 dólares por barril entre 2010 y 2013.

Actualmente, Estados Unidos ha recuperado la autosuficiencia energética e incluso está convirtiéndose otra vez en un importante exportador de hidrocarburos. Por lo tanto, ya puede por fin considerar la posibilidad de retirarse de Oriente Próximo, con la condición de cauterizar rápidamente varias heridas que, en algunos casos, datan de más de un siglo.

Por esa razón, Obama retiró casi la totalidad de las tropas norteamericanas de Irak y de Afganistán. Estados Unidos participó muy discretamente en los bombardeos de Libia y se negó a intervenir contra las autoridades de Damasco, en Siria. Por otra parte, Washington busca a marchas forzadas un acuerdo con Teherán sobre el tema nuclear y presiona a Israel para que su gobierno progrese urgentemente hacia un acuerdo con los palestinos. En todos estos temas se percibe el deseo de Washington de cerrar los frentes en Oriente Próximo para pasar a otra cuestión (China) y olvidar así las pesadillas de Oriente Próximo.

Todo esto se desarrollaba perfectamente mientras los precios del petróleo seguían altos, cerca de 100 dólares el barril. El precio de explotación del barril de petróleo de esquisto es de aproximadamente 60 dólares, lo que deja a los productores un margen considerable (entre 30 y 40 dólares el barril).

Aquí es donde Arabia Saudí ha decidido intervenir. Riad se opone a que Estados Unidos se retire de Oriente Próximo. Sobre todo si Washington establece antes un acuerdo sobre el tema nuclear con Teherán, lo que los saudíes consideran demasiado favorable a Irán. Además, según la monarquía wahabita, expondría a los saudíes, y a los suníes en general, a convertirse en víctimas de lo que llaman “el expansionismo chií”. Hay que tener presente que los principales yacimientos de hidrocarburos saudíes se encuentran en zonas de población chií.

Considerando que dispone de las segundas reservas mundiales de petróleo, Arabia Saudí decidió usar el petróleo para sabotear la estrategia norteamericana. Oponiéndose a las consignas de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), Riad decidió, contra toda lógica comercial aparente, aumentar considerablemente su producción y hacer de ese modo bajar los precios del petróleo, inundando el mercado de petróleo barato. La estrategia dio rápidamente resultados. En poco tiempo, los precios del petróleo bajaron un 50%. El precio del barril descendió a 40 dólares (antes de subir ligeramente hasta aproximadamente 55-60 dólares actualmente).

Esta política asestó un duro golpe al “fracking”. La mayoría de los grandes productores estadounidenses de gas de esquisto están actualmente en crisis, endeudados y corren el riesgo de quebrar (lo que implica una amenaza para el sistema bancario norteamericano que, generosamente, había ofrecido abundantes créditos a los neopetroleros). A 40 dólares el barril, el esquisto ya no resulta rentable. Ni las excavaciones profundas “off shore”. Numerosas compañías petroleras importantes ya han anunciado que cesan sus explotaciones en alta mar porque no son rentables, provocando la pérdida de decenas de miles de empleos.

Una vez más, el petróleo es menos abundante. Y los precios suben ligeramente. Pero las reservas de Arabia Saudí son suficientemente importantes para que Riad regule el flujo y ajuste su producción de manera que permita un ligero aumento del precio (hasta 60 dólares aproximadamente) pero sin que se lleguen a superar los límites que permitirían reanudar la producción mediante el “fracking” y en los yacimientos marítimos a gran profundidad. De este modo, Riad se ha convertido en el árbitro absoluto en materia de precio del petróleo (parámetro decisivo para las economías de decenas de países entre los cuales figuran Argelia, Venezuela, Nigeria, México, Indonesia, etc.).

Estas nuevas circunstancias obligan a Barack Obama a reconsiderar sus planes. La crisis del “fracking” podría representar el fin de la autosuficiencia de energía fósil en Estados Unidos. Y, por lo tanto, la vuelta a la dependencia de Oriente Próximo (y también de Venezuela, por ejemplo). Por ahora, Riad parece haber ganado su apuesta. ¿Hasta cuándo?

México: La expropiación petrolera y su involución histórica

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Por Martín Esparza Flores

Secretario general del Sindicato Mexicano de Electricidad

Bastarían 75 años para que las razones históricas y los orígenes de la expropiación petrolera de 1938 sean sepultadas por las políticas neoliberales, que ahora en su intención privatizadora impuesta por el Fondo Monetario Internacional (FMI) buscan, sin el consentimiento del pueblo de México, regresar sus viejos privilegios a las compañías extranjeras, mismas que en las primeras décadas del siglo pasado mantuvieron en condiciones de semiesclavitud a los trabajadores petroleros del país y a los que el entonces presidente Lázaro Cárdenas apoyó en su organización sindical y en la conquistas de sus legítimos derechos, al restituir con su patriótico deber las riquezas del subsuelo en beneficio de la nación.

Ciudad de México (México) | 17 de marzo de 2013

 La inexplicable involución histórica que se intenta concretar sería la culminación de una política de desmantelamiento de las empresas públicas que se ha venido ejecutando desde el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, y que ahora busca abrir de par en par las puertas de la inversión privada, tanto nacional como extranjera, en Petróleos Mexicanos (Pemex), al argumentar de manera artificiosa, como en el caso de la extinción de Luz y Fuerza del Centro, inviabilidad financiera, cuando han sido las desatinadas políticas fiscales que le han impuesto una desorbitada carga impositiva las causantes de su quebranto financiero.

Pemex, dicen, requiere de multimillonarias inversiones para echar a andar sus proyectos de exploración y perforación en los potenciales yacimientos del Golfo de México, para la construcción de nuevas refinerías y para renovar su tecnología, pero los gobiernos neoliberales se niegan a modificar el sistema de recaudación para que se frene la evasión fiscal de las grandes empresas, y con ello evitar que las millonarias ganancias de la entidad sean la caja chica de los déficits fiscales sino la palanca de su propio desarrollo.

Es prioritario refrescarles la memoria a aquellos que ahora buscan de nueva cuenta, como si se tratara del gobierno de Porfirio Díaz, entregar la mesa puesta a las mismas empresas que hace 1 siglo desangraron al país al robarle, a cambio de migajas, sus riquezas del subsuelo y explotar de manera inhumana a sus trabajadores.

Razón por la cual el 1 de junio de 1936 el presidente Cárdenas promovió y apoyó el Primer Congreso del Sindicato de Petroleros, cuyo objetivo era exigir a las compañías extranjeras la firma de un contrato colectivo que les permitiera tener mejores condiciones de trabajo, pues los trabajadores estaban expuestos a la movilización de un campamento a otro, a viviendas inadecuadas, falta de vías de comunicación, carestía de productos, climas extremosos, insalubridad, carencia de servicios médicos y falta de protección para enfermedades profesionales y accidentes de trabajo. Además, y como había ocurrido con los mineros en Cananea, Sonora, eran discriminados en sus salarios pues, aunque eran obligados a trabajar mayores jornadas de trabajo, ganaban menos que los extranjeros.

Las empresas extranjeras –donde sobresalían entonces las de capital británico y estadounidense fueron emplazadas a huelga pues, falazmente, argumentaban ante el gobierno mexicano ser insolventes para sufragar los 26 millones de pesos, y a cuyo pago a favor de sus trabajadores habían sido conminadas por la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje; los ensoberbecidos empresarios se atrevieron incluso a poner en duda la palabra y la calidad moral del presidente Cárdenas, quien en un acto de conciliación los invitó a resarcir la deuda laboral que tenían con sus obreros.

Como parte del honroso nacionalismo de nuestra historia quedó consignado lo sucedido en la junta del 7 de marzo de 1938, cuando el presidente Lázaro Cárdenas solicitó ante los capitalistas extranjeros el pago de los 26 millones como una garantía para levantar la huelga; uno de los dueños de una de las compañías preguntó: “¿Y quién lo garantiza?”. “El presidente de la República”, contestó, con voz firme, el general Lázaro Cárdenas, a lo cual el dueño respondió, insolente: “¿Usted y quién más?”. En ese momento Lázaro Cárdenas dio por terminadas las pláticas.

Fue así que el 18 de marzo se concretó la expropiación petrolera, que dio la pauta a un hecho también digno de recordarse: el apoyo de todo el pueblo de México, que acudió días después a las puertas del Palacio de Bellas Artes a cooperar con dinero, gallinas, cerdos o lo que tuviera a su alcance para saldar la deuda del país con las voraces, pero entonces derrotadas, firmas extrajeras.

Pero recordemos cuáles fueron las empresas que formaron parte de la expropiación de 1938:

Compañía Mexicana de Petróleo El Águila (London Trust Oil-Shell); Mexican Petroleum Company of California (ahora Chevron-Texaco, la segunda empresa petrolera a nivel mundial) con sus tres subsidiarias, Huasteca Petroleum Company, Tamiahua Petroleum Company, Tuxpan Petroleum Company; The Waters Pierce Oil Company, subsidiaria de Standard Oil Company (ahora ExxonMobil, la más grande empresa petrolera del orbe); Californian Standard Oil Company of México; Compañía Petrolera Agwi, SA; Penn Mex Fuel Oil Company (ahora Pennzoil); Stanford y Compañía Sucrs; Richmond Petroleum Company of Mexico (ahora BP, Plc, fusionada con Arco, Castrol, entre otras); Compañía Exploradora de Petróleo La Imperial, SA; Compañía de Gas y Combustible Imperio y Empresas; Mexican Sinclair Petroleum Corporation (sigue siendo Sinclair Oil Corporation); Consolidated Oil Companies of Mexico, SA; Sabalo Transportation Company; y finalmente la Mexican Gulf Petroleum Company (luego llamada Gulf).

Paradójico es que sean los empresarios extranjeros que en 1938 dejaron a las plantas petroleras sin refacciones, sin materias primas y sin técnicos calificados (con el fin de sabotear a la industria) los mismos que ahora estén en poder de recuperarlas en condiciones aún más favorables para ellos. Sea pertinente también recordar que el primer intento privatizador de Pemex se dio durante el gobierno de Miguel Alemán al otorgarse 17 contratos de perforación o contratos de riesgos a empresas estadounidenses. Años más tarde, fue el presidente Adolfo López Mateos quien reformó la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos para dejar clara la prohibición de realizar concesiones o contratos a empresas.

Correspondió a Jesús Reyes Heroles, exdirector de Pemex, negociar el finiquito anticipado de los contratos existentes para recuperar el dominio de la nación sobre el petróleo, situación que cambió drásticamente durante el gobierno de Salinas de Gortari, en 1989, cuando se dieron las reformas a las leyes y los reglamentos en la materia para comenzar la sustitución del control directo del Estado en materia de petróleo, gas natural y petroquímica, con la participación de empresas nacionales y extranjeras. Pemex quedó dividida en cuatro subsidiarias y un corporativo para, supuestamente, maximizar el valor financiero del crudo. Un sexenio después, el expresidente Zedillo empeñó Pemex a cambio de un crédito de 20 mil millones de dólares para salir de la crisis conocida como el error de diciembre de 1994, que provocaría a nivel mundial el “efecto tequila”.

Silenciosamente, la privatización de Petróleos Mexicanos es ya una lamentable realidad: la Auditoría Superior de la Federación reportó en 2007 que al menos 22 empresas extranjeras tenían participación de negocios con la paraestatal. Además, con la reforma energética de 2008 se abrió la opción de diseñar los contratos incentivados mediante los cuales Pemex contrata por concurso a empresas privadas para que extraigan petróleo de sus yacimientos y les paga en efectivo el 75 por ciento de lo que invierten más un pago en dólares por cada barril producido.

En este esquema ya legalizado, son las petroleras internacionales como Royal Dutch Shell, BP, Plc, ExxonMobil, Chevron Corporation, Statoil y Petrobras, las únicas con las soluciones integrales para explotar campos petroleros complejos, y aunque suelen mostrarse interesadas en los contratos incentivados de Pemex, su negocio es producir y comercializar petróleo, no ser contratistas.

Como se deduce fácilmente, la reforma energética que ahora se plantea buscará flexibilizar aún más los canales de participación extranjera bajo dudosos modelos de coinversión, al poner a Pemex en manos de las voraces firmas extranjeras a las que puso en su sitio el general Cárdenas, pero a las que los políticos neoliberales de hoy les permitirán venir por la revancha en agravio del patrimonio de todos los mexicanos.

Por eso, las organizaciones sociales y civiles del país hemos convocado a la movilización este 18 de marzo, a las 17:00 horas, para que marchemos juntos del Ángel de la Independencia al Zócalo capitalino. Porque estamos convencidos de que hoy, como ayer, la movilización de los obreros, campesinos y el pueblo debe ser por la defensa del patrimonio nacional, en rechazo de la pretendida involución histórica de los gobiernos neoliberales.

Fuente Contralínea (Mexico)

La energía de mañana: detener el consumo de petróleo hoy

Por Gerardo Honty

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha lanzando un desafío impactante y dos advertencias angustiosas: dos tercios de las reservas de combustibles fósiles deben mantenerse bajo tierra si se quiere evitar el cambio climático, el sector energético duplicará su consumo de agua dulce en los próximos 20 años y los pobres seguirán sin energía.

Estos dichos aparecen en el reporte Prospectiva Mundial de Energía que acaba de lanzar la AIE. No sólo sus contenidos son impactantes por dejar al desnudo la gravedad de los problemas actuales, sino que tampoco debe olvidarse que es agencia depende de los gobiernos de la Organización Económica para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE). O sea, depende los países industrializados, y en sus informes nunca se caracterizó por sus preocupaciones ambientales. Más bien siempre se la asoció con las industrias energéticas y su prédica históricamente ha sido ostensiblemente promotora del desarrollo de la oferta de energía.

Sin embargo en los últimos años algo ha ido cambiando en los enfoques de la Agencia. Reconoció que el mundo ha alcanzado el pico del petróleo en el año 2006 (World Energy Outlook 2010) y formuló escenarios energéticos para detener la amenaza del cambio climático (World Energy Outlook 2009). El reporte de este año mantiene estas últimas tendencias, agregando a las preocupaciones anteriores, la advertencia acerca del aumento del consumo de agua en el sector energético y que el  mundo sigue una ruta insostenible.

Los contenidos del reporte no ameritan comentarios. Considerando que provienen de un organismo que nadie puede calificar de “fundamentalismo” ambientalista, son elocuentes por sí solos.

La demanda mundial de energía se incrementará en más de un tercio desde ahora hasta el 2035. Según la agencia, para abastecer esta demanda se requiere de una inversión acumulada de 37 millones de millones de dólares, entre 2012 y 2035, equivalente al 1,5% del PIB mundial durante ese período. Las emisiones energéticas de CO2 crecerán desde un estimado de 31,2 Gt en 2011 a 37,0 Gt en 2035, lo que estaría provocando un aumento de la temperatura media del planeta de 3,6°C. Si el mundo pretende cumplir el objetivo de limitación del aumento de la temperatura mundial a 2 ºC, hasta 2050 no se podrá consumir más de un tercio de las reservas

probadas de combustibles fósiles. Dicho de otro modo: la propia AIE señala la necesidad de transiciones post-petroleras.

Los combustibles fósiles seguirán siendo la principal fuente de energía al final del período de análisis. La demanda de petróleo, gas y carbón crece en términos absolutos hasta el año 2035, pero su participación en el mix energético mundial cae del 81% al 75% durante ese lapso. El consumo de petróleo alcanza los 99,7 millones de barriles diarios (mb/d) frente a los 87,4 mb/d consumidos en 2011. China por sí sola representa el 50% del aumento global de la demanda de crudo. Todo el incremento neto del abastecimiento de petróleo mundial está basado en la producción de petróleo no convencional, un recurso de altos impactos ambientales locales y mayores emisiones de gases de efecto invernadero.

El gas natural tendrá un aumento importante (de 3,4 a 5 billones de metros cúbicos) alcanzando al carbón en suministro de energía primaria en 2035. La mayor parte de este aumento también está impulsado por China, aunque se observa asimismo un crecimiento en los países de la OECD. La mitad del aumento de la producción mundial de gas natural proviene de explotaciones “no convencionales” una tecnología que ha sido prohibida en varios países debido a sus riesgos ambientales.

Entretanto, los subsidios a los combustibles fósiles siguen distorsionando los mercados energéticos y alcanzaron la cifra de USD 523 mil millones en 2011, casi un 30% más que en 2010. El apoyo financiero a las fuentes renovables de energía, en cambio, ascendió a $ 88 mil millones en 2011.

El reporte de la Agencia incorpora un nuevo escenario: el “Escenario Eficiente Mundial”. Aquí se propone una inversión adicional de $ 11.8 millones de millones de dólares en tecnologías de uso final que es más que compensado por USD 17,5 millones de millones de reducción en las facturas de combustible y una reducción de USD 5,9 millones de millones en inversiones para el aumento de la oferta energética.

En este escenario el crecimiento de la demanda mundial de energía primaria se reduce a la mitad, las emisiones de CO2 energéticas alcanzan su pico antes de 2020 y llegan a 30,5 Gt en 2035, lo cual apunta a un aumento de la temperatura media a largo plazo de 3°C. Además de eficiencia, dice la AIE, hace falta inversiones en tecnologías de bajo carbono si se quiere mantener el aumento de la temperatura por debajo de los 2°C como se ha acordado en la Convención de Cambio Climático de Naciones Unidas.

La producción de energía está requiriendo cada vez mayor uso de agua, dice el informe. El consumo de agua dulce para la producción de energía en 2010 ascendió a 583 mil millones de metros cúbicos, un 15% del uso mundial de agua total. De esa cantidad, 66 millones de metros cúbicos no regresaron a su fuente, es decir fue consumida en la producción. El uso del agua aumentará en un 20% durante 2010-2035, pero el consumo aumentará en 85% (más del doble de la tasa de crecimiento de la demanda de energía). Estas tendencias son impulsadas por la transición hacia nuevas usinas (superiores en eficiencia pero con mayor consumo de agua) y la expansión de la producción de biocombustibles.

El uso del agua, advierte el informe, podría convertirse en un obstáculo para el desarrollo de gas y petróleo no convencional, la generación de electricidad y el mantenimiento de la presión de los yacimientos para la producción de petróleo.

En la actualidad, casi 1,3 mil millones de personas siguen sin tener acceso a la electricidad y 2,6 mil millones no cuentan con tecnologías limpias para cocinar. En ausencia de nuevas medidas, el informe proyecta que casi mil millones de personas carecerán de electricidad y 2,6 mil millones de personas aún no podrán contar con tecnología para cocción en 2030. Se estima que para lograr la universalización acceso a la energía en 2030, se necesita cerca de un millón de millones de dólares en inversión acumulada Esto es equivalente a sólo el 3% del total de la inversión en infraestructura relacionada con la energía. El acceso universal a los servicios energéticos sólo haría aumentar la demanda global de energía en un 1% en 2030 y las emisiones de CO2 en un 0,6%.

G. Honty es investigador de CLAES (Centro Latinoamericano de Ecología Social).

Tomado de Alainet

ARGENTINA: tornados de soberanía

Aprobado el proyecto por ambas cámaras, la presidenta Cristina Fernández promulgó la ley que expropia el 51 por ciento de Yacimientos Petrolíferos Fiscales, YPF, y esbozó el perfil que se espera de la compañía. Puede actualizarse siguiendo este enlace a Página/12: http://www.pagina12.com.ar/diario/principal/index.html. No hay dudas de que declarar de utilidad pública la producción de hidrocarburos puede conducir al total rescate de la estratégica industria en el país austral

Por MAGGIE MARÍN

Da rabia y risa. Expolio, tituló su editorial caliente el inefable diario español El País. Expolio, que según definición del Diccionario de la Real Academia de la Lengua es botín del vencedor, despojo con violencia e inequidad. Claro está, para la prensa progresista es expropiación, lo que según el propio DRA es privar a una persona de la titularidad de un bien o de un derecho a cambio de indemnización, y se efectúa por utilidad pública o interés social previsto en las leyes. Lo advirtió Martí, las guerras van sobre caminos de papel.

Desde que el 16 de abril Cristina Fernández de Kirchner anunció la decisión de expropiar el 51 por ciento de las acciones de la empresa de gas y petróleo Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF, en poder de la multinacional Repsol) el gasto en papel, tinta y píxeles es ingente. Mark Weibrot escribe en The Guardian que la medida ha sido recibida con aullidos de indignación, amenazas, pronósticos de furia y ruina, y algunos groseros insultos en la prensa internacional. Y como era de esperar, el alud no cesa.

Lo mismo ocurrió cuando el gobierno de Néstor Kirchner suspendió el pago de su deuda externa y dio inicio a la reversión de las políticas del FMI y del Consenso de Washington. La derecha le propinó a Argentina guerras de miedo, desaliento y dudas. Sin embargo, el suyo fue el PBI que más creció en el hemisferio, aumentó el empleo y la pobreza comenzó a reducirse. Así, el gobierno ha realizado medidas sociales que explican la popularidad del expresidente, ya fallecido, y la reelección de su viuda, la actual mandataria.

Con reservas de crudo calculadas en 116 millones de barriles, Argentina es acusada por políticos y empresarios ibéricos de violar derechos y hasta de colonialista. Pero Repsol es responsable de la caída de 54 y 97 por ciento de la producción de oro negro y gas (respectivamente) entre 1998 y 2011 al, lejos de explorar en busca de nuevos pozos, solo explotar y saquear los existentes, para hacer negocios en otros países. Así, las ganancias expatriadas han sido colosales: Al unísono llevó a cabo una política de precios dañina para Argentina, cuyo gobierno venía instándolo a enmendar tales mañas.

La expropiación fue la respuesta a lo obligación de importar combustibles por 9 mil 397 millones de dólares en 2011, en detrimento de su balanza comercial. Ángel Guerra, de La Jornada, alega atinadamente que con el crecimiento mantenido del PIB y en medio de la profunda crisis económica y energética del capitalismo, a la nación le resulta indispensable asegurar el autoabastecimiento y la exportación de combustible.

La presidenta ha dicho además que la Ley, promulgada como tal ayer 4 de mayo y que prevé fomentar la inversión extranjera en el sector y alianzas con empresas públicas de otros países, es parte de la integración y la seguridad energética suramericana. También aclaró que la nación del Cono Sur compensará a Repsol de acuerdo a sus leyes nacionales. Si no ha habido acuerdo hasta ahora es porque la cantidad exigida es abusiva y exorbitante.

Símbolo de soberanía desde el primer filón: Fue en 1992, en pleno auge del neoliberalismo y de la “carnalidad” de Carlos Saúl Menen con la Casa Blanca, que el tsunami privatizador que no respetó ni a las pensiones le hincó el diente a esa industria Los auténticos expoliadores no esperaban que aún en medio de nuevos tiempos latinoamericanos, Argentina se lanzase pujante a acreditar sus derechos sobre su principal recurso natural.

Una cronología urgente de la “crisis” entre el gobierno y la filial de la empresa multinacional expropiada (mayoritaria mas no totalmente española) sostiene que la “agonía” de los “dueños” comenzó el 15 de marzo, cuando las provincias de Chubut y Santa Cruz anunciaron la retirada de las primeras licencias de explotación a YPF, y a las que luego se unieron Mendoza y Neuquén.

Pero la agonía real, la historia del petróleo en la Argentina, dio inicio en diciembre de 1907 cuando apareció el primer yacimiento en Comodoro Rivadavia; dio un salto 15 años después con la fundación de YPF –primera expresa para la extracción y tratamiento del petróleo nacional–, atravesó la década infame, debilidades, progresos y estancamientos, en medio de gobiernos de diverso signo y de represalias externas. En fin, que la política petrolera fue de hecho un Puch and bag de la política y la economía locales.

Se mantuvo, eso sí, la propiedad estatal del petróleo hasta los 90 del pasado siglo tal como anotamos antes, pero tras la privatización no se aplicaron políticas convenientes. Repsol, lejos de ampliar inversiones y hacer prospección ha venido aplicando una política que en palabras de la presidenta es de vaciamiento, de no producción, de no exploración. En cambio el modelo que propende la nueva ley busca recuperar la soberanía y el control de un instrumento fundamental que “no será manejado por un grupo empresario nacional ni internacional, sino por el Estado nacional”.

Incluso, hasta última hora se ha puesto de manifiesto la conducta depredatoria de Repsol cuando a una solicitada (campo pagado en un periódico) según la cual entre 1999 y 2011 invirtió 20 mil millones de dólares, la inmediata respuesta del equipo interventor gubernamental fue que en esos 13 años la inversión real fue de apenas 3 mil 669 millones.

Tal como asegura el politólogo argentino Atilio Borón, las prácticas de ocultamiento, fuga de capitales, evasión fiscal, incumplimiento de obligaciones contractuales, son corrientes en el mundo de las grandes compañías. Ocurren, dice, porque los gobiernos consienten este tipo de conductas, y recordó el paro petrolero de la venezolana PDVSA en contra del gobierno de Hugo Chávez.

Hubo que frenar sus acciones conspirativas y poner en función social sus gigantescas ganancias. En la Argentina del presente, Repsol-YPF es altamente responsable de su actual crisis energética, llamada a incrementarse con la llegada del invierno austral.

Por supuesto, expertos alegan que este avance sobre Repsol debe ser el primero en la recuperación de la soberanía sobre los hidrocarburos. “Dado que Repsol-YPF representa el 30 por ciento de la producción hidrocarburífera de Argentina, ¿qué se va a hacer con el 70 por ciento restante?”, se pregunta Borón. “¿O es que se piensa, erróneamente, que las otras empresas actúan con patrones de moralidad y eficiencia superiores a la de la española? ¿O que la crisis energética se solucionará actuando solo sobre Repsol-YPF?”.

Brasil, Cuba, Bolivia, Uruguay, Venezuela, y estatales del ramo como Petrobrás (Brasil) y PDVSA (Venezuela) le han expresado su apoyo al país austral. En la Isla, la declaración de su Ministerio de Relaciones Exteriores reitera plena solidaridad con la República Argentina y afirma que a dicha nación le asiste todo el derecho de ejercer la soberanía permanente sobre todos sus recursos naturales, incluidos los hidrocarburos. Desde luego, esta batalla recién comienza. Otros gobiernos y pueblos defenderán a la reina del Plata. La derecha, seguirá sus ataques. Y bueno, lo dicho, que da risa y da rabia.

 

 

Quién era y qué pensaba el fundador de YPF

ENRIQUE MOSCONI EDIFICO LA EMPRESA ESTATAL ARGENTINA SUJETA A RENACIONALIZACIÓN, Y LA CONDUJO POR OCHO AÑOS

Su nombre estuvo entre los más citados por los senadores que dieron media sanción al control nacional de YPF, lo mismo que en el debate que arrancó ayer miércoles y seguirá hoy en Diputados. Aquí, datos y opiniones del fundador y constructor de YPF que peleó contra los monopolios internacionales de petróleo.

Por Martín Granovsky

Tomado de Página/12

El ciclo de golpes de Estado del siglo XX comenzó el 6 de septiembre de 1930, cuando José Félix Uriburu derrocó a Hipólito Yrigoyen. Quedó en la historia con un mote: “Golpe con olor a petróleo”. Y algo se habrá olido en aquel momento el director de Yacimientos Petrolíferos Fiscales, el ingeniero y general Enrique Mosconi, porque sólo cuatro días después presentó su renuncia.

A las empresas petroleras inglesas y norteamericanas no les fue fácil conseguir que Uriburu, incluso con un gabinete afín a capitales de ese origen y de Alemania, lograra desmontar los ocho años de gestión de Mosconi. No alcanzaron el arresto y la investigación a la que fue sometido el general. YPF se había convertido en una estructura industrial poderosa. La destrucción sólo sería posible 60 años después, en la primera presidencia de Carlos Menem. Y no es que en los dos años de Uriburu faltaron intentos. La Standard Oil, con matriz en los Estados Unidos, presionó para conseguir avances en Salta gracias a una gobernación permeable a sus intereses, según cuentan Fernando García Molina y Carlos Mayo en su excelente libro El general Uriburu y el petróleo. Sin chances de liquidar a YPF, la estrategia privada apuntó a ganar espacios en paralelo. De 1931 es la instalación de la destilería de Shell en Dock Sud. En simultáneo, las otras compañías presionaban para anular la reserva a favor de la explotación estatal dispuesta por el presidente radical Marcelo Torcuato de Alvear en 1924 para las cuencas de Chubut, Santa Cruz, Neuquén, Tierra del Fuego, La Pampa, Salta, Jujuy y Mendoza.

Director del servicio de Aeronáutica del Ejército en 1922, un día se irritó ante el reclamo de la West India Oil Co., filial de la Standard Oil de New Jersey, de cobrar por anticipado la nafta para los aviones. En su libro El petróleo argentino Mosconi mismo escribió el relato de la entrevista: “Advierta, le dije entonces, que el Servicio Aeronáutico del Ejército no debe un solo centavo a su compañía; que se trata de una repartición militar solvente y dependiente del Ministerio de Guerra y que, por lo tanto, no sólo me sorprenden sus manifestación y exigencia, sino que las considero impertinentes y no las acepto”. Mosconi se guardó lo que pensó y no dijo: “Allí, en el mismo escritorio, me propuse, juramentándome conmigo mismo, cooperar por todos los medios legales a romper los trusts. Designado director general de YPF el 19 de octubre de 1922, realicé tal propósito siete años después, para bien y progreso de nuestra Patria y mayor ventaja de sus habitantes”.

Cuando Alvear lo designó al frente de YPF, Mosconi se propuso estructurar una empresa fuerte y luego “tomar la dirección de nuestro mercado de consumo, llevando los precios a un nivel conveniente y equitativo para los intereses nacionales” para arrastrar a la baja “a todas las firmas importadoras”.

En 1926, al hacer su propio balance, consignaba Mosconi que “se opina comúnmente que el Estado es mal administrador”. Pero “el juicio es exacto cuando el Gobierno no traza ni mantiene normas de buena administración”. En 1922 la industria petrolera fiscal producía un promedio diario de 942 metros cúbicos, contra 2.61 de 1926. Mosconi envió técnicos a especializarse en los campos petrolíferos de los Estados Unidos, México, Venezuela y Europa. Sus estudios sirvieron de base para el Boletín de Informaciones Petroleras y para la creación de cursos complementarios de cinco meses para formación en el área en la Escuela Industrial de la Nación. El mismo espíritu animó en 1928 la fundación del Instituto de Petróleo en la Universidad de Buenos Aires con aprobación del rector, Ricardo Rojas. Rojas quería formar “técnicos argentinos aptos que nos libren de la declamación, más o menos patriótica”.

Mosconi quería una ley para nacionalizar los yacimientos, que veía difícil con la composición del Congreso en 1928. Esa herramienta sería “una valla infranqueable a los avances de empresas que, como la Standard Oil Co. en el norte, inicia y consolida sus conocidos sistemas de penetración y amenaza perturbar nuestro futuro económico y, por consecuencia, nuestra situación política”. El Senado no quiso aprobar la iniciativa de Hipólito Yrigoyen, presidente en su segundo mandato entre 1928 y 1930, y el golpe de Uriburu terminó de abortar la iniciativa.

Una selección del pensamiento de Mosconi, muerto el 4 de junio de 1940, es posible tomando cuatro libros: La batalla del petróleo (Ediciones Problemas Nacionales, Buenos Aires, 1957, con prólogo de Gregorio Selser) y los tres tomos de la recopilación de trabajos del general e ingeniero realizada por Raúl Larra y Gregorio Weinberg en 1965 para la Agencia General de Publicaciones: El petróleo argentino, YPF contra al Standard Oil y La nacionalización del petróleo.

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Control. “El petróleo tiene una importancia fundamental e irreemplazable y el crecimiento y progreso de la Nación será tanto más grande cuanto más firme mantenga ésta en sus manos el control de sus yacimientos petrolíferos, es decir, cuanto más sometidos a su fiscalización efectiva estén los grandes sindicatos o trusts que explotan en el país el combustible líquido, pues si esa fiscalización fuera difícil o imposible de efectuar, más conveniente sería para la tranquilidad económica y política del país renunciar a la cooperación del capital extranjero. Los grandes trusts son organizaciones insaciables, difíciles de dominar una vez que han tomado posesión de las tierras y se les han acordado facultades o derechos. Tanto el grupo europeo (el anglo-holandés Royal Dutch) como la Standard Oil, el poderoso norteamericano de funesta tradición ante la Justicia de su país, son indeseables para toda nación que quiera fecundar en paz su trabajo creador. Por lo general intentan perturbar y ejercer influencias sobre la labor legislativa o resisten y violan la aplicación de las leyes y reglamentos que tiene a su cargo el poder administrador.”

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Estrategias. “La adquisición de yacimientos y los derechos a explotarlos y utilizarlos es motivo de acuerdos y de alianzas políticas. La Nación publicó el siguiente telegrama, del que se deducen sugerentes advertencias: ‘Williamstown, agosto 4 de 1926. En la reunión celebrada hoy por el Instituto de Ciencias Políticas, el petróleo fue designado como la encarnación moderna del antiguo dios de la guerra, Marte. Cinco oradores –tres norteamericanos, un francés y un italiano– estuvieron de acuerdo en afirmar que el petróleo es, hoy por hoy, el factor más poderoso de la paz o de la guerra’. La misma Standard Oil ha pedido la intervención del Gobierno de los Estados Unidos a fin de que se prestara apoyo a los ciudadanos de este país para que soliciten y obtengan en el mundo concesiones petrolíferas. El presidente Wilson prestó su apoyo a este propósito, a pesar de ser contrario a los trusts, y el presidente Harding le acordó su poderosa influencia.”

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Constitución. “Lo que en primer término ha establecido la Constitución es que sus prescripciones tienen por objeto asegurar el bienestar de los habitantes de la Nación. Pues bien: para ello será indispensable que el Estado, con unidad de criterio y de principios, pueda vigilar la explotación de esta fuente inapreciable de riqueza pública, caracterizada como una de las fuerzas vitales de toda soberanía y metodizar asimismo su técnica, regularizar su utilización, ejercer contralor en el mercado y evitar la organización de entidades poderosas que puedan causar al país perturbaciones económicas y políticas.”

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Planes. “En la vida, una de las cosas más fáciles es tener ideas y proyectos y, hasta puedo decir, muy buenas ideas y proyectos; basta para ello un cerebro discreto y un poco de imaginación; pero lo endiabladamente difícil es tomar la más pequeña idea o proyecto, organizarlo, ponerlo en pie y hacerlo marchar. Y cuando se trata de asuntos dirigidos por el gobierno, y que por lo tanto son blanco de toda clase de críticas, justas o injustas, imparciales o apasionadas, se requiere una total convergencia de fuerzas y propósitos para llevarlos a cabo.” (Discurso en la destilería de YPF en La Plata.)

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Independencia. “La Academia de Ciencias y Artes de Río de Janeiro prevé, sin duda, lo que considero cierto: que la América latina, para cumplir la trayectoria de su destino, deberá realizar durante el siglo XXI la independencia económica de sus pueblos.” (Discurso en Río de Janeiro, 1938.)

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Conservar. “La falta de criterio conservativo en la explotación de nuestros yacimientos, por parte de las empresas privadas, trajo indudablemente un aumento de la producción, que aparentemente benefició al país al reducir el monto de la importación, pero que no lo benefició en cuanto que el oro de las ganancias obtenidas por las empresas emigró del país, yendo a reforzar las áreas de los grandes consorcios internacionales. (…) Por ello considero que una política de conservación de nuestro petróleo sólo puede realizarse con éxito sobre la base de la nacionalización de los yacimientos del país, política que alejaría para siempre el peligro de dependencias extrañas, asegurando para nuestras instituciones fundamentales de la defensa nacional y de la vida económica de nuestra patria, el petróleo, combustible irreemplazable hasta ahora.”

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Continente. “Ayer la Argentina, con su YPF, y México; hoy el Uruguay; mañana Brasil, Chile, Perú, Colombia y Venezuela levantarán iguales o similares organizaciones sobre las cuales descansará majestuosa la gran cúpula de la independencia integral de Latinoamérica, a cuya sombra y albergue vivirán sus pueblos en amplio bienestar, elaborando afanosos en solidaria fraternidad en pro de las ciencias y de las artes.” (Discurso en la Ancap, la empresa pública petrolera uruguaya.)

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Lucha. “La lucha por el acaparamiento de las fuentes de combustible líquido es tanto más violenta cuanto mayor riqueza evidencian. Los grandes trusts, particularmente la Standard Oil, de reputación funesta en su mismo país, ponen en práctica en todas partes los mismos procedimientos para el acaparamiento y dominio de los yacimientos de petróleo. El oro de que disponen y la falta de principios morales que los caracteriza estimulan las ambiciones malsanas, provocan la infidelidad y la traición –producida por el soborno– de los funcionarios de todo orden y categoría: empleados subalternos de las reparticiones públicas que favorecen las gestiones administrativas de las compañías; abogados, a veces prestigiosos del país en que operan, que las defienden, aun cuando contrarían los intereses de la Nación; ministros plenipotenciarios en Washington que se transforman en gerentes oficiales de la Standard Oil; políticos destacados que ambicionan altas posiciones públicas convertidos en procuradores de las poderosas organizaciones; magistrados que han juzgado en pleitos de la compañía se hacen sus defensores y perciben gruesos emolumentos; legisladores que se complotan para favorecer a las compañías petrolíferas; gobernantes que, súbitamente, de enemigos acérrimos pasan a ser decididos defensores; ministros de Estado que traicionan a su patria no cumpliendo con su deber y atentando contra el interés colectivo, son los inmorales y frecuentes episodios que incesantemente llegan a conocimiento público en México, Estados Unidos de Norte América, Colombia, Argentina, etcétera, en la desesperada lucha que se libra en torno del extraordinario mineral.”

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Mercado. “Las organizaciones acaparadoras del combustible líquido regulan y fijan los precios sin considerar los factores económicos locales. América del Sur pagará así las pérdidas sufridas en Oriente o viceversa. Si se incendian instalaciones o evaporan productos que importan millones de dólares, se elevará el precio de venta en la cantidad y tiempo necesarios en el mercado que pueda soportarlo. Los precios se fijan para llegar al máximum de ganancia que puedan proporcionar los plazos de consumo y no para alcanzar beneficios equitativos y proporcionales al capital invertido.”

Periodistas internacionales se encuentran cercados dentro de hotel en Trípoli

Rolando Segura, periodista cubano, corresponsal de Telesur en Trípoli. Siga este enlace y vea su reporte para la televisora multinacional: http://www.telesurtv.net/secciones/noticias/96834-NN/periodistas-internacionales-se-encuentran-cercados-dentro-de-hotel-en-tripoli/

Cerca de 37 periodistas internacionales se encuentran cercados en el hotel Rixos, ubicado en la ciudad de Trípoli, según reportó desde sus instalaciones el enviado especial de teleSUR a Libia, Rolando Segura.

Desde uno de los pasillos del hotel, el periodista indicó que las afueras del Rixos están tomadas por francotiradores por lo que no pueden salir del lugar.

“No tenemos contacto con el exterior. No puede entrar, ni salir nadie. El día de hoy se produjeron fuertes enfrentamiendos en dos momentos del dia. A  mitad de mañana, duraron dos o tres horas y nos resguardamos en el sótano. Luego, sobre las 5 de la tarde, comenzaron nuevamente estos ataques y tuvimos que resguardarnos en otra área durante seis horas a la espera del desenlace del tiroteo”.

Describió que han vivido “momentos de tensión y mucha incertidumbre” pues temen el ingreso de las fuerzas de Consejo Nacional de Transición (CNT) a las instalaciones del hotel.

Precisó que para mantenerse a resguardo, los reporteros de diversos medios internacionales se mantienen unidos en distintos puntos del Rixos, pues las habitaciones podrían ser blanco fácil de los grupos armados.

“Estamos trabajando en los pasillos, en determinadas áreas que pueden ser más seguras, a resguardos de los disparos de los francotiradores”, dijo Segura tras describir que no se puede asomar a las ventanas del hotel porque podrían resultar heridos.

Relató que horas de la mañana el equipo técnico de transmisión de Reuters resultó dañado por balas mientras se encontraban “haciendo sus despacho” desde el balcón de su habitación.

Rolando Segura indicó que entre los 37 periodistas que se encuentran dentro del Rixos prevalece la solidaridad en momentos donde su vida corre peligro, pues solamente los protegen algunos miembros del Ejército Libio, leales al líder libio Muammar Al Gaddafi.

El periodista de teleSUR resaltó que sólo quedan periodistas internacionales dentro de las instalaciones el Hotel, “no hay personal de servicio. Los peridistas se han organizado en función de poder limpiar cuando la áreas se ensucian.”

Segura informó que los alimentos y el agua han comenzado a escasear por lo que “los propios periodistas hemos tenido que buscar en varias áreas del hotel alimentos”.

“Se han encontrado reservas de alimentos y un cheff y un periodista prepararon algunas comidas, unas papas, que ha sido el único plato del día”, reportó el periodista atrapado en las instalaciones del Hotel Rixos.

Desde el pasillo del Hotel ubicado a tan sólo cinco kilómetros de la zona residencial de Bab Al- Aziziya, invadida en su totalidad por fuerzas del CNT, Segura indicó que los corresponsales optaron por “no dormir”

“Todo el tiempo hemos estado unidos en una misma zona para evitar situaciones  de manera individual”, afirmó.

Sin garantías

Mientras emitía su reporte el periodista tuvo que colocarse elementos de protección como casco y chaleco antibalas ante el sonido de una fuerte explosión que “estremeció el lugar”.
Del mismo modo, reseñó que a las afueras del Rixos se escuchaban “intercambios de disparos” que elevaban la tensión.

Señaló que entre el grupo de aproximadamente 37 personas también se encuentra un ex congresista estadounidense, que “al parecer estaba en Libia investigando lo que ocurría en el país”.
“Es una persona de edad avanzada que recibe la solidaridad de todos los profesionales de la prensa para que pueda superar estos momentos sin mayores dificultades”, precisó.

Recalcó que la preocupación es que hasta ahora los profesionales de la comunicación no han podido recibir respuestas de ningún ente sobre sus garantías.

“No tenemos confirmación de respuesta (…) hemos enviado solicitudes de ayuda a la Cruz Roja Internacional, Departamento de Estado de EE.UU. y a la Organización Internacional de Migraciones pero no hemos recibido respuestas”, indicó.

Por último, insistió en que pese a la situación, los periodistas esperan que la situación pueda solucionarse “resguardando la libertad de prensa y el derecho a informar desde diferentes perspectivas”.

“Nadie quiere pensar en la posibilidad de que seamos objetos del conflicto (…) este es un conflicto que por lo que hemos podido apreciar merece ser conocido por la comunidad internacional, pensemos que en aras de la información se respete el derecho de principales cadenas de información”, aseveró.

El jefe de Consejo Nacional de Transición (CNT), Mahmoud Jibril, anunció este martes que con la toma de la zona residencial de Bab Al- Aziziya, ubicado en Trípoli, se inició el proceso de transformación  de la “nueva Libia”, país que sufre desde hace tres meses una invasión armada por parte de la Organización del Atlántico Norte (OTAN), dirigida por Estados Unidos y Europa.

Indicó que tenían el control de 80 por ciento de la capital de Libia y que aún estaban luchando con los leales a Muammar Al Gaddafi para imponerse en el sur del país.

Las últimas declaraciones que se transmitieron de Gaddafi fueron de un llamamiento a resistir ante el ataque de los insurgentes apoyados por la OTAN.

El gran negocio de Libia

Muammar Gaddafi y Barack Obama

Pasó de paria a amigo de Occidente y acumulaba muestras públicas de amistad de los más variados mandatarios, desde Silvio Berlusconi hasta Tony Blair, pasando por José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y el rey Juan Carlos. Pero incluso durante esta luna de miel, Muamar Gaddafi ponía los pelos de punta a los diplomáticos de EEUU en Trípoli, según revelan decenas de cables secretos de la embajada filtrados por Wikileaks, que muestran una auténtica obsesión por los pozos de petróleo y por las dificultades que bajo su régimen encontraban las empresas occidentales para operar en el país.

En Libia, el negocio es la política y Gaddafi controla ambos”, sostenía un informe confidencial de febrero de 2009. Los cables de los diplomáticos de EEUU lamentan reiteradamente las interferencias de la familia Gadafi, que controlaba los sectores económicos más lucrativos. Pero el asunto estrella de los documentos filtrados, que generó ríos de tinta muy superiores a la preocupación por los derechos humanos, es el endurecimiento de las condiciones de la docena de compañías petroleras occidentales que operan en el país, lo que provoca un gran malestar en la embajada.

Libia es el primer país africano en reservas de petróleo, con 46.000 millones de barriles estimados, el doble que EEUU. En 2010, alcanzó los 1,8 millones por día, procedentes en un 80% de la zona de Sirte y cuya venta supuso el 95% de los ingresos del Estado. Los principales clientes son Italia (28%), Francia (15%), China (11%), Alemania (10%) y España (10%).

Crudo fácil de extraer

El petróleo libio no sólo es abundante, sino de gran calidad y fácil de extraer, lo que lo hace especialmente rentable: en algunas zonas, el coste de extracción es de apenas un dólar el barril. Cuando entre 2003 y 2004, Naciones Unidas y EEUU levantaron las sanciones, tras la renuncia del régimen a la producción de armas de destrucción masiva, las grandes petroleras occidentales volvieron masivamente al país.

Las compañías internacionales que dominan el mercado libio son Eni, Repsol YPF y el consorcio estadounidense Oasis, que integra en Libia a CoconoPhillips, Marathon Oil y Ameranda Hess. Pero está también sólidamente instalada PetroCanadá, TNK y Gaz-prom (Rusia), Total (Francia), Saga Petroleum (Noruega), Wintershall y RWE (Alemania), OMV (Austria), BP (Reino Unido), Occidental, Halliburton, Exxon (EEUU) Chevron se marchó en 2010 porque sus exploraciones no daban resultados, Woodside (Australia) y Japan Exploration Company, entre otros.

Indignación

La Embajada de EEUU siguió con lupa las condiciones del sector y reflejó su creciente indignación en los cables que enviaba a Washington. A partir de 2006, el régimen libio inició una ronda de contactos con las multinacionales para extender las licencias y endurecer sus condiciones exigía ampliar la cuota de beneficios que corresponde al Estado y el pago de un bonus millonario adicional, entre otras novedades, pese a que los contratos se habían firmado hacía apenas tres años y que faltaba mucho para que expiraran, lo que provocó gran malestar a la Embajada. Y cuando la mayoría de petroleras aceptaban y firmaban, los funcionarios estadounidenses no ocultaban su indignación.

La alarma se enciende para EEUU a finales de 2007, cuando Eni aceptó las nuevas condiciones y firmó: “Pese a que Eni lo vende como un éxito, el acuerdo conlleva aspectos negativos y puede facilitar el camino para que se impongan exigencias similares a otras concesionarias de petróleo y gas extranjeros”, lamenta un cable del 26 de octubre. Y añade: “El resultado es que Libia se queda con una parte mayor del petróleo producido y en las cuentas de Eni constarán menos reservas”.

En cables posteriores, los diplomáticos de EEUU ahondan su preocupación: “Ejecutivos de empresas occidentales han mostrado reservas muy serias. Un ejecutivo dice que el acuerdo asusta y hay una preocupación generalizada de que ahora buscarán acuerdos similares con el resto”. Y más: “La creciente avaricia de la NOC [empresa pública petrolera de Libia] puede hacer disminuir el interés de los principales operadores en Libia.”

Las petroleras van firmando las nuevas condiciones, pero ello no aplaca el malestar de la Embajada de EEUU, que en noviembre de 2007 redacta otro informe: “Libia es un lugar excepcionalmente difícil para las petroleras internacionales, que tienen que afrontar numerosos y bizantinos problemas y sus márgenes de beneficios son comparativamente menores. La situación empeorará en los próximos años porque el Gobierno busca concesiones adicionales para maximizar los beneficios“.

Cuando en junio de 2008 PetroCanadá firma un nuevo contrato que según la embajada de EEUU supone un espaldarazo a “los esfuerzos libios para imponer términos más duros a las petroleras extranjeras”, los diplomáticos de EEUU muestran ya resignación: “Ante los altos precios del petróleo y las limitadas posibilidades para nuevas exploraciones y producción, las petroleras tragan y firman”.

La única alegría se la da Chevron, que en julio de ese año explica su intención de dejar el país porque no encuentra yacimientos en la zona asignada. El funcionario lo registra así: “Son pesimistas ante las perspectivas negativas de encontrar algo. Además, son contrarios a esta mentalidad de subasta [del Gobierno libio] y reticentes a acceder a los términos draconianos que exige la NOC”.

En enero de 2009, la Embajada apunta directamente al jefe del NOC, Shukri Ghanem, y monta varias reuniones con ejecutivos del sector que lo critican. Según los informes de la Embajada, entre los ejecutivos occidentales hay un “extendido malestar” contra él por su “falta de experiencia técnica” y por su “reticencia a reunirse con los ejecutivos de las petroleras extranjeras”.

“Su enfoque y estilo han alienado a las petroleras extranjeras y daña la cooperación potencial. Otros ejecutivos nos cuentan que en determinados aspectos es un regreso al estilo de la década de 1970, cuando se veía a las compañías extranjeras desde una lente nacionalista que las consideraba entidades depredadoras”, añade el informe. Y concluye: “El 95% de la economía depende del petróleo. El hecho de que el NOC esté en manos de un individuo autócrata mal visto por sus subordinados y por los profesionales internacionales del petróleo no augura nada bueno en el objetivo libio de incrementar la producción de 1,7 barriles por día a los 3 millones”.

Poco después, el Gobierno libio convocó a las petroleras para pedirles que contribuyeran a un fondo “voluntario” que le permitiría compensar las indemnizaciones por acciones terroristas del pasado. “Hay malestar. Se les dice que tendrán mejor trato si hacen contribuciones “voluntarias”. Tras la reunión, los mánagers se muestran firmes en no pagar, pero hay el rumor de que Gazprom y pequeñas firmas ya han contribuido”.

Ola de privatizaciones

Este malestar se extiende a todos los nichos de negocio que van apareciendo al son de la ola privatizadora emprendida por el régimen. Los cables de la Embajada tratan sistemáticamente de enfriar el interés de las empresas de EEUU que quieren invertir en Libia.

Cuando el gigante Bechtel renuncia a construir un puerto comercial en Sirte que tenía apalabrado, la embajada lo eleva a categoría: “El fracaso de Bechtel muestra cómo se toman las decisiones ante las inversiones extranjeras importantes. Tras un año de esfuerzo y pese al desembolso de un millón de dólares, a numerosas visitas de alto nivel y a supuestos compromisos formales del Gobierno, ha sido imposible. El hecho de que un operador con los conocimientos y la potencia económica de Bechtel no lo logre debería servir como lección para la gran cantidad de empresas occidentales que quieren entrar en el floreciente mercado libio.”

La Embajada también enfría el entusiasmo levantado por el ambicioso plan de privatizaciones puesto en marcha por Gadafi. En un cable de noviembre de 2009, advierte de que el Gobierno libio exige que los nuevos propietarios privados mantengan los puestos de trabajo: “Esto a menudo hace que sea poco atractivo para un inversor extranjero, en la medida en que la productividad de las empresas públicas libias es infame y tienen exceso de personal como consecuencia de las generosas leyes laborales libias“.

Por los cables desfilan todo tipo de negocios, algunos patrocinados o bendecidos por gobiernos: manejos de Italia para que la empresa Sipsa gane un contrato para destruir químicos, el intento infructuoso de la empresa británica York Guns de colocar 130.000 rifles automáticos que los diplomáticos sospechan que acabarán en Chad o Sudán, operación vetada por el Gobierno británico que acabará asumiendo sin problema la rumana NFI, la mediación de un diplomático español en nombre de Espidesa (Técnicas Reunidas), que buscaba el visto bueno de EEUU para construir una fábrica de ácido nítrico, o las sugerencias de Tony Blair para que Libia invierta en Sierra Leona y Ruanda, países que el ex primer ministro británico dice que son prioritarios para su organización caritativa.

Los diplomáticos de EEUU describen también la tirantez entre las autoridades libias y francesas: subrayan la feroz oposición de Gadafi al proyecto de Unión Euromediteránea y los comentarios “sarcásticos” del mandatario libio sobre Sarkozy. Y, en sentido inverso, auguran un acercamiento a España tras la visita del rey a Trípoli, en 2009: “Entendiendo que en Libia el negocio es la política y que Gadafi controla ambos, España probablemente se beneficiará de la cálida relación entre Gadafi y el rey”.

Aznar abrió el camino en 2003

José María Aznar fue uno de los dirigentes clave que facilitó la reinserción internacional del régimen de Muamar Gaddafi y la expansión de empresas occidentales en Libia. En septiembre de 2003, el entonces presidente del Gobierno español fue el primer mandatario occidental en entrevistarse con Gaddafi en Trípoli tras el levantamiento de las sanciones.

Pacto nuclear con Francia, Rusia y Estados Unidos

Gadafi buscó acuerdos simultáneos con Francia, EEUU y Rusia para iniciar un programa nuclear civil. Todos mostraron predisposición, pero ninguno pasó de las buenas palabras. El primer paso se dio durante la visita de Nicolas Sarkozy a Trípoli en julio de 2007, cuando ambos países suscribieron un memorando para cooperar en “las aplicaciones pacíficas de la energía nuclear”.

La Embajada de EEUU consideró el pacto como “vago programa de cooperación que no compromete a nada”. En abril de 2008, durante una visita de Vladímir Putin y “ante la insistencia libia” -subraya un cable filtrado-, Trípoli firmó otro memorando de cooperación nuclear igualmente vago. Y, en mayo de 2008, la Embajada da cuenta de que un alto cargo sondeó a EEUU con el mismo fin y tampoco en esta vía hubo avances.

Tomado de Patria Grande


Cuando veas arder Libia

Luis Britto García

1

En 1984 viajo durante horas por desiertos libios que parecen paisajes lunares hasta complejos de cabrias y refinerías semejantes a estaciones espaciales. De allí salen cada día 1.600.000 barriles de petróleo que mantienen funcionando a Europa. Libia tiene reservas estimadas en 42 mil millones de barriles. Las potencias hegemónicas viven del constante derroche de la energía fósil que no poseen. En lugar de habilitar energías alternativas, la saquean a países que sí la tienen. Cuídate de la malignidad de aquél a quien favoreces, reza el proverbio libio. La primera condición que debe cumplir hoy un país para ser invadido es tener hidrocarburos o ser zona de paso de éstos.

2

En 1836 Libia es asaltada por turcos, en 1912 invadida por italianos, en 1943 conquistada por ingleses, en 1951 ocupada por tropas británicas, estadounidenses e italianas que sostienen al títere rey Idris, quien acapara los crecientes ingresos petroleros. En 1969 Muammar Kadafi, un coronel de 27 años, comanda una rebelión militar que expulsa las bases extranjeras, crea en 1970 la Compañía Nacional de Petróleo que domina la mitad de la producción, y en 1977 proclama la Gran República Popular Socialista Árabe de la Jamahiriya. Cuando el ganado cae, lucen los cuchillos, advierte el refrán libio. La segunda condición para que un país sea invadido es que asuma el control de sus recursos naturales.

3

En 1984 asisto en Trípoli al 15 aniversario de la Jamahiriya. Presencio multitudinarias asambleas populares donde se debaten y aparentemente se resuelven problemas. El Libro Verde se presenta como la Tercera Teoría Universal, y proclama la iniciativa y primacía de las organizaciones de base. Afirma que “la democracia es el poder del pueblo y no el poder de un sustituto del pueblo”. Asevera que “la representación es una impostura”. Proclama que “el partido representa sólo a una fracción del pueblo, mientras que la soberanía popular es indivisible”. Aduce que “los congresos populares son el único medio de la democracia popular”. El pueblo se divide en congresos populares de base; cada congreso elige un comité que lo dirije y el conjunto de comités forman los congresos populares. En las calles las damas usan velo, pero en los desfiles batallones femeninos lucen magníficos rostros y cabelleras; hay mujeres científicos y muchachas pilotos de aviones de combate. Libia tiene para 2010 un PIB estimado de unos 76.557 mil millones de dólares, con incremento anual de 6,7%. Actualmente sus exportaciones anuales de unos 63.050 millones de dólares comparadas con sus importaciones de 11.500 millones le otorgan una balanza comercial ampliamente favorable y le posibilitan acumular reservas por unos 200.000 millones de dólares, que respaldan una insignificante deuda externa de 5.521 millones de dólares. Ello le reporta el mayor PIB per cápita (14.534$) y el mejor Índice de Desarrollo Humano en África. La expectativa de vida es de 74 años, la mortalidad infantil de 18 por l.000 y el analfabetismo de 5,5%; el gasto en Educación es del 2,7% del PIB mientras que el de Defensa no excede de 1,1% del PIB. Sin embargo, subsiste un 30% de pobreza. Quien no ayuda a su familia, no ayuda a nadie, enseña el proverbio libio. La tercera condición para ser invadido es apoyarse en las bases populares y redistribuir la riqueza social.

4

La Jamahiriya no sólo aboga por la democracia directa. Es nacionalista, porque expulsa bases militares extranjeras y apropia recursos naturales. Es integracionista, pues apoya la Unión Africana y predica la coordinación o confederación del Mundo Árabe, una comunidad cultural de 339.128.336 habitantes distribuidos en tres continentes sobre 13.707.811 kilómetros cuadrados y que posee la mayoría de los recursos energéticos del planeta. Libia defiende estos recursos apoyando con firmeza las decisiones de la Organización de Países Exportadores de Petróleo. En sus primeros tiempos la Jamahiriya es internacionalista. En la Conferencia sobre el 15 aniversario de Al Fatah en Trípoli intervienen un gigantesco dirigente de los indígenas en Estados Unidos, quien denuncia duramente el genocidio contra su pueblo; el reverendo afroamericano Farrakah, quien amenaza a la potencia norteña con tormentas, granizo y guerra nuclear; el comandante Tomás Borge, quien rechaza humanísticamente cualquier hipótesis que lleve al holocausto atómico, delegados de Al Fatah que nos reúnen en sesión aparte para explicarnos las diferencias internas en su movimiento. Esta solidaridad atrae la condena unánime de las potencias que luchan por desintegrar el resto del planeta. Una mano sola no aplaude, reflexiona el aforismo libio. La cuarta condición para ser invadido es predicar la integración del Tercer Mundo.

5

En un oasis frecuentado por camelleros almuerzo cordero asado. El 90% de los seis millones de libios son musulmanes. Como en los restantes países islámicos, a las diferencias entre clases e ideologías se superponen las de parcialidades religiosas y a éstas las de sectas y clanes y etnias y regiones y generaciones, más las divergencias con más de medio millón de inmigrados. Demasiados capitanes hunden el barco, reza el dicho libio. La quinta condición para ser invadido es que los agresores dividan para imperar.

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Durante el 15 aniversario de la Jamahiriya veo pasar a poca distancia a Kadafi. Es para entonces un joven con sobrio uniforme verde, que habla y discute animadamente con la multitudinaria asamblea. Pocos seres han sido más adulados por las potencias para comprarle petróleo, pocos más satanizados por los medios de ellas para despojarlo de él. Tribunales internacionales sordos, ciegos y mudos ante la impunidad del terrorista Posada Carriles condenaron a Libia por la supuesta voladura de un avión en Inglaterra. Kadafi pagó bajo protesta las indemnizaciones del caso. Sin previa declaratoria de guerra, la administración Reagan viola el espacio aéreo en el golfo de Sirte en 1981 y en 1986 bombardea Trípoli, arrasa la residencia de Kadafi, le asesina una hija y cerca de un centenar de compatriotas. Las mismas agencias noticiosas que celebraron ese genocidio deploran ahora supuestos bombardeos contra manifestantes. Telesur envía dos equipos al área, que no encuentran rastros de bombardeos. El ejército ruso demuestra con imágenes satelitales que tales ataques no ocurrieron. Sí hay nutridos intercambios de fuego entre leales y sublevados. Éstos no son, por tanto, manifestantes inermes. Las agencias de Estados Unidos, cuyo ejército es de mercenarios, mienten que los defensores del gobierno son “mercenarios”. Entre su repertorio de disparadores de pánico no dejan de invocar las “armas químicas” ya atribuidas a Irak. Quien replica al león, tiene mal aliento, advierte el proverbio libio. La sexta condición para ser invadido es ser demonizado por las agencias internacionales.

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La tormenta informativa se traduce en falta de información ¿Qué sucede realmente en Libia? ¿Siguen funcionando las organizaciones populares, o son desplazadas por clases políticas? ¿Sustituye la representación a la participación? ¿Es creíble que aumenten al unísono el Índice de Desarrollo Humano y el descontento social? ¿Ha cedido Kadafi ante el acoso de imperios y transnacionales? ¿Es sincera la enemistad con Libia de potencias que durante cuarenta años le han comprado petróleo y vendido armas? Durante ese lapso los omnipresentes medios omiten toda explicación. Mientras mandatarios de Estados Unidos y monopolios mediáticos se deshacen en elogios a favor de los sublevados ¿qué defienden éstos? ¿qué planean? ¿qué proponen? Las únicas credenciales del FNSL consisten en haber realizado un “Congreso Nacional” en Estados Unidos en 2007, financiado por la NED. Todos los medios del mundo esperan para difundir sus planes. Si no los declaran, es porque no los tienen o son inconfesables. Si se oponen a Kadafi ¿privatizarán los hidrocarburos? Si en verdad tienen apoyo popular ¿para qué necesitan la aplastante intervención de la primera potencia militar del mundo? Si desean el bien de su país ¿por qué lo exponen a la aniquiladora invasión de imperios extranjeros? No busques el placer en la desgracia de otro, aconseja la máxima libia. La séptima condición para ser invadido es ser falsificado por la desinformación.

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Estados Unidos bloquea con portaaviones nucleares la costa libia y confusos despachos afirman que desembarca “asesores” armados hasta los dientes, mientras pacta contubernios de salteadores con la Unión Europea y un helicóptero militar de la OTAN es capturado en flagrante violación de la soberanía del país árabe. Walter Martínez revela que la London School of Economics preparaba el relevo de la dirigencia del país agredido: cuatrocientos becados libios eran adiestrados en las excelencias del neoliberalismo salvaje. Como en una pesadilla vemos repetirse la situación iraquí. El plan es robar el petróleo libio para con él lanzar un dumping que arruine y desarticule los gobiernos de la OPEP. La única política estadounidense es el saqueo global de hidrocarburos, lo cual a la larga conduce al bloqueo energético de las restantes potencias y a la Guerra Mundial. Venezuela propone una mediación, que Kadafi y la Liga Árabe aceptan, y el ALBA convoca una reunión plenaria para discutir la situación. La carga compartida pesa menos que una pluma, reza el apotegma libio. Cuando veas un país del Tercer Mundo arder bajo la agresión imperial, pon tu solidaridad en remojo.

Fuente Cubadebate

Sí, pero no

JUAN GELMAN

El presidente Obama anunció con bombos y platillos la retirada de las tropas que invadieron y ocuparon Irak. Sí, pero no: los 50.000 efectivos allí apostados siguen combatiendo. También declaró, con idéntico acompañamiento, que el derrame de petróleo en el Golfo de México ya no era un problema y hasta nadó con su hija Sara en esas aguas presuntamente impolutas. Sí, pero no: aún se desconoce el impacto que produjo y produce en la salud pública y la fauna marina de la zona, del país y tal vez del mundo. Se han empezado a acumular indicios de que nada bueno muestran.

Un documento del Departamento de Salud y Hospitales de Luisiana registró un fuerte incremento de afecciones “que se estima están relacionadas con la exposición a contaminantes del derrame de petróleo” (www.propublica.org, 21-6-09). Y un informe del Deepwater Horizon Unified Command, el organismo establecido para enfrentar el desastre, reveló que en menos de dos meses 300 personas comenzaron a padecer náuseas, deshidratación, dificultades para respirar y otras dolencias por idéntico motivo (www.propublica.org, 17-6-10). Hace más de tres meses que no se dan a conocer nuevos datos oficiales sobre la situación.

Hay otras fuentes, sin embargo. La revista de la Asociación Médica Estadounidense (JAMA, por sus siglas en inglés) publicó un artículo no precisamente optimista sobre los efectos del derrame de casi cinco millones de barriles del hidrocarburo en el Golfo (//jama.ama.assn.org, 8-9-10). Sus autoras, la doctoras Gina Solomon y Sarah Janssen, son especialistas en medicina ocupacional y ambiental y pasaron meses recogiendo información sobre el terreno. Identificaron cuatro peligros asociados con el derrame.

El primero: los vapores emanados de los productos químicos y dispersantes utilizados para diluir el petróleo vertido. El segundo: daños en la piel por el contacto directo con el agua contaminada. Y luego: el riesgo de contraer a largo plazo cáncer y/u otras enfermedades en razón del consumo de frutos de mar y pescado contaminados, al que suma la aparición de problemas de salud mental como depresión, impulsos autodestructivos y ansiedad. Precisiones nada alentadoras.

El organismo estadounidense de protección ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) advirtió a la BP que estaba utilizando “dispersantes en volúmenes sin antecedente”, que había comenzado a inyectarlos “por debajo del agua, un procedimiento nunca empleado antes” y que debía recurrir a “dispersantes menos tóxicos” (//app.restorethe gulf.gov, 23-5-10). Podría ser una innovación, sólo que el estudio de JAMA alerta contra la aplicación de benceno –origina leucemia–, tolueno –en dosis elevadas puede interrumpir el desarrollo de un feto–, naftaleno –padre de cánceres– y en particular ácido sulfhídrico, porque provoca “una mortalidad prematura”. Todos, dispersantes.

Muchos de los 47.000 trabajadores que se metieron en las aguas contaminadas para descomponer el petróleo –pescadores, voluntarios, algunos contratados– padecen diversos problemas de salud: estuvieron inmersos largas horas en semejante caldo. Algunos han sido hospitalizados con heridas inexplicables para ese tipo de labor. La alternativa para no pocos de ellos es la desocupación, de manera que se abstienen de declararse enfermos. La BP, además de practicar el racismo en materia de salarios y distribución de las tareas, ha obligado a algunos equipos de operarios a firmar acuerdos que les prohíben discutir las condiciones en que laboran y no les proporcionó equipo de seguridad alguno durante más de dos meses (www.thegrio.com, 9-7-10). Como dijo George Barisich, presidente de una empresa pesquera, “una ley no escrita dice que no se muerde la mano que te da de comer” (//articles.latimes.com, 26-5-10).

Claro que no todas las compañías del ramo se comportan de la misma manera. La Wallace Seafood de Alabama suspendió la distribución de lisas procedentes del Golfo por no ser idóneas para el consumo humano. Es un pez que busca su alimento en aguas profundas y vaya a saber qué ingiere en capas de petróleo no disueltas que la acción de los dispersantes hizo desaparecer de la superficie y envió a zonas más hondas. Este hecho fue subrayado en un informe que la Radio Nacional Pública emitió la semana pasada (//topics.npr.org, 13-9-10) y el riesgo de ingerir lisas es directo para quienes las comen. Hay otro indirecto: los granjeros de la zona las emplean para alimentar a los cerdos.

El gesto de Obama, destinado a atraer a los turistas que desertaron de las playas de Florida, no basta para compensar los daños ocasionados a la flora y la fauna marinas, la muerte de 15 millones de peces según estimaciones recientes, la contaminación de miles de pelícanos y otras aves, tortugas, mamíferos del mar, esos que nadan todos los días. Y lo más duro que vendrá aún no se puede medir.

TOMADO DE P/12