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Todo Paraguay, una base militar conjunta

Por Eduardo J. Vior. Sur en América latina

El caso de la guerrilla del Ejército del Pueblo Paraguayo y las enmiendas que se aprobaron para que la Ley de Defensa les dé a las fuerzas armadas las facultades extraordinarias que quiere Horacio Cartes.

El Congreso paraguayo aprobó esta semana enmiendas a la Ley de Defensa que permitirán al presidente Horacio Cartes emplear al ejército para combatir contra el grupo armado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) sin necesidad de imponer un estado de excepción. El EPP atacó por última vez en el norte del país el 17 de agosto, dos días después de la asunción de Cartes, y éste resolvió de inmediato el envío de militares a la zona, para apoyar a la policía, y gestionó a toda velocidad la aprobación de las enmiendas. Una de ellas modifica el concepto de defensa nacional, al introducir el término “interna”. Otra de las modificaciones faculta al presidente a imponer el estado de excepción de forma “temporal y localizada”.
El ataque mortal se registró el sábado 17 en una estancia de Tacuatí, Departamento de San Pedro. El informe policial da cuenta de que un capataz de estancia y cinco guardias privados realizaban un rastrillaje por casos de abigeato, cuando fueron atacados por el grupo armado. Los guardias fueron muertos y el capataz, liberado. Éste pidió de forma inmediata el auxilio policial, pero cuándo los policías llegaron, fueron emboscados y un efectivo resultó herido. Los medios paraguayos explicaron el ataque del EPP como respuesta al discurso de Cartes al asumir el jueves 15, cuando llamó a luchar contra “las bandas de criminales y delincuentes”.
Por su parte, el ministro a cargo de la Secretaría Nacional de Lucha contra la Droga (Senad), Luis Rojas, declaró a una radio que supone el gobierno que el grupo armado se vincula con el narcotráfico mediante el “cobro” de un “impuesto patriótico por superficies de cultivo”. Así obtendría financiación. El funcionario remarcó que existen cultivos de marihuana en las zonas de influencia, aunque “no se ve presencia del grupo en la cadena de producción o transporte”, según el portal paraguayo Última Hora. El ministro advirtió que “el tráfico aéreo de cocaína y pasta base está muy vinculado con el tráfico de armamentos militares, municiones y explosivos robados de excedentes, sobre todo del Ejército de Bolivia, que están destinados a las favelas de Brasil y grupos armados”. “Todos estos escenarios soportan la figura del narcoterrorismo.”
Sin embargo, en declaraciones al mismo periódico, el ex diputado colorado Magdaleno Silva señaló el pasado martes 20 que el policía Feliciano Coronel Aguilar, ejecutado por el EPP con los guardias, encabezaba un grupo de matones bajo la tapadera de una supuesta empresa de seguridad privada. De este modo Silva respondió a acusaciones que lo vinculan con el asesinato en la misma región del líder campesino Lorenzo Areco el 14 de agosto. Por su parte, el intendente de Yby Yaú, en el Departamento de Concepción, Pascual Vega (del Frente Guazú), manifestó que Areco se desempeñaba correctamente como intermediario entre los ganaderos y terratenientes de la zona, por lo que le había puesto al frente del catastro en el municipio. Para Magdaleno Silva, la muerte de Areco podría estar vinculada con el ataque del EPP en Tacuatí. Por el contrario, Guillermo Ortega, el fiscal que investiga el asesinato del dirigente campesino, aseguró que los rumores de que el líder estaría vinculado al Ejército Paraguayo del Pueblo (EPP) “carecen de fundamento”. Recordó que Areco estaba trabajando en la municipalidad de Yby Yaú y que vivía en el asentamiento Reconquista, cerca de allí, en una casa junto con su hermano. Integraba la Organización Campesina Regional de Concepción (OCRC).
Para el intendente Vega (hermano del dirigente campesino Vidal Vega, asesinado en noviembre pasado), el asesinato forma parte de “una persecución de dirigentes sociales, una matanza selectiva”. Según el intendente, son “los grandes terratenientes quienes están detrás de esto”. “Se mata un ganadero, las fuerzas militares salen con todo. Cuando a un dirigente se asesina, no pasa nada”, acotó.
Lorenzo Areco formaba parte del comité ejecutivo de la OCRC, organización de familias campesinas de todo el departamento de Concepción, con sede en Yby Yaú (424 kilómetros al norte de Asunción). Era uno de los dirigentes principales de la comunidad campesina de Reconquista, surgida de una ocupación en 2004. Sin embargo, las familias tienen conflictos con políticos locales por su método asociativo de trabajar la tierra. Areco también coordinaba con muchas otras bases y familias sin tierras de la región medidas para acceder al derecho a la tierra. “Esto forma parte de la política de asesinato selectivo de dirigentes campesinos de la región”, señaló un referente de la organización.
Como reacción a la militarización creciente la Mesa Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas (Conoc) rechazó el miércoles pasado la modificación de la Ley de Defensa Nacional y Seguridad Interna. Para esta organización, la reforma dará un “peligroso poder” al Ejecutivo que compara con la dictadura de A. Stroessner (1954-1989).

Nuevamente “la Triple Frontera”. Por su parte, el diputado por el Encuentro Nacional, Hugo Rubín, presentó el jueves 22 el anteproyecto de ley de creación del Sistema Nacional de Inteligencia, para combatir al EPP y el “terrorismo en la Triple Frontera” (entre Argentina, Brasil y Paraguay).
Esta línea argumentativa se pliega completamente a la de la CIA en su Facts Book (actualizado al 13 de agosto pasado): “Se trata de una región inquieta en la convergencia de las fronteras entre Argentina, Brasil y Paraguay. Es una zona de lavado de dinero, contrabando, tráfico de armas y drogas, así como colecta de dinero para organizaciones extremistas.” Y continúa: “En esa región se produce una gran cantidad de cannabis, la mayor parte del cual se consume en Brasil, Argentina y Chile. También es una zona de paso para la cocaína andina. Se caracteriza por los escasos controles fronterizos, la extendida corrupción y el lavado de dinero.”
En tanto, Última Hora del pasado martes 20 informó que “expertos israelíes en seguridad que trabajan para el presidente Horacio Cartes recorrieron departamentos del norte del país y zonas fronterizas”. Se trataría de agentes del Mossad que estuvieron en los departamentos de San Pedro, Concepción y Amambay, para “reconocer y analizar” las zonas más conflictivas del país donde opera el EPP. El matutino aseguró que Cartes tiene cinco guardaespaldas israelíes, al igual que sus familiares más cercanos. Los israelíes habrían hecho para Cartes un mapeo de la situación en el Norte del país.
Por su parte, Vladimir Jara, redactor jefe de Radio 1 de Marzo en Asunción, especialista en mafias y él mismo fichado por la “guerrilla”, estima que “el EPP perdió como organización revolucionaria, pero ganó como nuevo cartel”. “La deriva del EPP, añadió, parece clavada a la de grupos como el Comando Vermelho o el Primeiro Comando da Capital que nacieron en Brasil contra la dictadura militar y rápidamente se convirtieron en los capataces del narcotráfico en las favelas.”
A su vez, el activista del Servicio Paz y Justicia de Paraguay (Serpaj), Abel Irala, manifestó el pasado lunes 19 que “los primeros cien días de Cartes se centrarán sobre el EPP. Esto le permitirá avanzar con medidas neoliberales”. Consultado sobre qué representa el EPP manifestó: “Sabemos que hay un trabajo de inteligencia que vienen desarrollando en la zona grupos internacionales enmarcados en la lucha contra la insurgencia. Y entre los antecedentes más cercanos está el trabajo que probablemente todavía esté realizando el Mossad.” Al respecto de la lucha contra el EPP respondió: “Por un lado Paraguay se ha venido preparando para una lucha antiterrorista con injerencia de los EE.UU. Por primera vez, un ministro del Interior califica al EPP como un grupo terrorista, es decir da una luz verde para fortalecer los vínculos con los países que luchan contra el terrorismo, habilitar el uso de la ley antiterrorista, poner en marcha la maquinaria montada desde el edificio del grupo táctico por la embajada de los EE.UU. y la entrada en acción del COR (Comando de Operaciones Rurales) entrenado por EE.UU.”
Consultado sobre qué grupos se esconderían tras el EPP, expresó: “Creemos que más allá del EPP existen grupos irregulares en el Paraguay con mucho poder económico y capaces de decidir sobre la vida de los campesinos que están cometiendo los asesinatos sicarios. Estos grupos podrían estar ligados a la narcopolítica, a la narcoganadería o a la mafia nacional e internacional. Se sabe también que hay guardias armados en las propiedades de las grandes estancias haciendo justicia por manos propias. Creemos que avanzamos nuevamente hacia la militarización y la persecución de los movimientos sociales, para que el gobierno pueda profundizar ciertas medidas neoliberales.”
Nadie duda de que en el norte de Paraguay se mueven varias bandas armadas ligadas al narcotráfico y al contrabando. También parece evidente que un grupo allí activo se presenta como organización revolucionaria. Sin embargo, llama mucho la atención que en cinco años de existencia oficial no haya sido detectado en el monte, a pesar del apoyo norteamericano. También resulta extraño que Paraguay no pida la cooperación brasileña, considerando la porosidad de la frontera seca común. La supuesta organización nunca se ha manifestado políticamente en las ciudades ni parece participar en movimientos sociales fuera de esa región. Todo da la impresión de un sello prêt-à-porter, utilizable por quien necesite justificar una acción violenta en cualquier sentido.
Poco a poco van apareciendo claros los contornos del rompecabezas “cartesiano”: el empresario Horacio Cartes, devenido presidente del Paraguay después de haber “comprado” el Partido Colorado y de que los liberales le hayan hecho el favor de derrocar a F. Lugo, pudo llegar al máximo cargo, porque los Estados Unidos canjearon con él su libertad a cambio de la transformación de todo el país en una sola base militar conjunta para controlar los caminos de la droga, amenazar a Argentina y Brasil desde la base chaqueña de Mariscal Estigarribia y asegurarse el control del acuífero Guaraní en su centro: las Tres Fronteras entre Argentina, Brasil y Paraguay.

La cooperación con el Comando Sur

E. J. V.
Sur en América latina

Las relaciones paraguayo-norteamericanas en materia de seguridad tienen una larga historia y abarcan numerosos aspectos. Paraguay participa en la lucha contra el tráfico de drogas, el lavado de dinero, la trata de personas y, como lo definen documentos oficiales norteamericanos, “para proteger adecuadamente los derechos de propiedad intelectual”. Es parte también del comité “3 + 1” que reúne mensualmente a expertos antiterroristas de Argentina, Brasil y Paraguay con representantes norteamericanos para intercambiar datos sobre la situación en las Tres Fronteras en la región de Iguazú.
Paraguay recibe “ayuda para el desarrollo” de EE.UU. desde 1942. En 2006 ambos países firmaron un acuerdo por el cual se canceló la deuda paraguaya con Washington y se transfirieron 7.400 millones de dólares a cambio de que el gobierno paraguayo se comprometiera a conservar y restaurar la selva tropical en el Sureste del país, en la frontera con Argentina. Con este apoyo EE.UU. pretendía proteger el acuífero Guaraní, que tiene su garganta subterránea en la zona, pero no tuvo mucho éxito, si se considera la enorme expansión de la frontera sojera en los últimos años. La Agencia de Desarrollo Internacional (Usaid) norteamericana financia también varios proyectos para “el fortalecimiento de la democracia y de la sociedad civil, el autogobierno local, la reforma del Estado, el imperio del Derecho y la lucha contra la corrupción”. Asimismo interviene en el fomento del crecimiento económico, la protección del medio ambiente y la salud pública. Estos programas disminuyeron su volumen durante el gobierno de Fernando Lugo (2008-12), pero nunca se cancelaron totalmente.
El Departamento de Estado, la DEA, el de Justicia (del que depende el FBI), y el del Tesoro (a cargo de la lucha contra el lavado de dinero) asisten técnicamente y entrenan personal paraguayo para el combate contra el narcotráfico y el “terrorismo”.
En las informaciones oficiales norteamericanas sobre la cooperación con Paraguay se subraya repetidamente la importancia de la “adecuada protección de la propiedad intelectual”. Considerando el bajo nivel de la investigación científica en Paraguay, este eufemismo refiere claramente al patentamiento de seres vivos por corporaciones multinacionales.
Desde 2003, los EE.UU. tienen en Paraguay asesorías jurídicas, presupuestarias e impositivas permanentes para la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo. El Peace Corps está en el país desde hace 45 años y tiene cerca de 160 voluntarios trabajando en todo Paraguay.
Desde hace años el Departamento de Defensa (el Pentágono) asiste técnicamente y entrena a las fuerzas armadas paraguayas. Militares norteamericanos también intervienen en proyectos humanitarios.
En julio de 2005 fuerzas especiales estadounidenses comenzaron a reacondicionar el aeropuerto de Mariscal Estigarribia, en el Chaco, construido en 1982. El Acuerdo Militar de Entrenamiento de tropas entre Paraguay y los Estados Unidos prevé la construcción de una base militar capaz de alojar a 16.000 soldados, a 200 km de Argentina y de Bolivia y a 300 de Brasil, con un aeropuerto capaz de recibir B-52, C-130 Hércules, etc. Sin embargo, los gobiernos de Paraguay y de los Estados Unidos siempre negaron la existencia de tal base. No obstante, en septiembre de 2009 el presidente Fernando Lugo canceló los planeados ejercicios militares conjuntos con EE.UU. lo que fundamentó con la oposición de varios países de la región contra las bases norteamericanas.
Los militares del Comando Sur también han marcado el territorio que está sobre el extenso acuífero Guaraní. De acuerdo a los informes militares todos los cuarteles paraguayos cercanos a las fronteras están preparados para recibir las tropas de Estados Unidos que incluso han cavado pozos artesanos para agua potable, supuestamente para campesinos, que en realidad éstos no utilizan.
La cooperación paraguayo-norteamericana abarca relaciones militares y de seguridad, económicas, políticas y culturales que hacen de todo el país vecino una enorme base estadounidense.

¿Qué es el EPP?

E. J. V.
Sur en América latina

Según una de las fundadoras y principal dirigente del grupo armado, Carmen Villalba, el proto-EPP fue creado en 1992 por jóvenes católicos radicalizados en la lucha contra la dictadura de Stroessner (1954-89) que seguían a Juan Arrom, líder de la Corriente Patria Libre, precursora del partido homónimo. Para recaudar fondos intentaron robar un Banco en 1997, pero fueron descubiertos y seis miembros del grupo fueron presos por dos años, entre ellos sus líderes Alcides Oviedo y Carmen Villalba.
Tras salir de la cárcel el grupo secuestró a María Edith Bordón por la que cobraron un millón de dólares. Este secuestro derivó en escándalo político cuando la Policía y la Fiscalía secuestraron y torturaron a los dirigentes de Patria Libre Juan Arrom y Anuncio Martí. Después de liberados, ambos se refugiaron en Brasil donde aún viven.
En un enfrentamiento casual en el Departamento de San Pedro, en julio de 2003, la Policía abatió a Germán Aguayo y detuvo a Carmen Villalba, hallando un arsenal de guerra y una lista de personas para secuestrar. Carmen se fugó de la cárcel en junio de 2004, pero fue recapturada un mes después junto con Alcides Oviedo. Ambos fueron condenados por el secuestro de María Edith Bordón y todavía están presos. En septiembre de 2004 fue secuestrada Cecilia Cubas, hija del ex presidente Raúl Cubas, pero, a pesar del rescate no fue liberada y apareció enterrada en una casa en febrero de 2005. Por este caso se condenó a algunos dirigentes de Patria Libre, pero otros siguen prófugos.
En 2006 un campesino denunció haber sido entrenado en 2004 como guerrillero por dos miembros de las FARC en los montes de Canindeyú, en el noreste del país, junto con otras 20 personas. El testigo acusó a Osvaldo Villalba y Manuel Mieres de liderar el grupo. La columna guerrillera se habría trasladado hasta el Departamento de Concepción donde se ocultó en el monte. En abril de 2006 atacó e incendió una comisaría. En marzo de 2008 atacó allí una estancia, dejando un primer panfleto con su nuevo nombre oficial y una proclama revolucionaria contra el uso de agrotóxicos.
Se acusa al EPP del asesinato de 17 civiles y 11 policías y de más de una veintena de ataques y quemas en un triángulo de 300 kilómetros de extensión entre los departamentos de San Pedro y Concepción, pero nunca fueron encontrados. En su zona de influencia el grupo habría dictado algunas “leyes revolucionarias”, prohibiendo los desmontes y los agrotóxicos bajo amenaza de muerte que se aplicó a Luis Alberto Lindstron el 31de mayo pasado. Desde su secuestro en 2008 éste pagaba un “impuesto revolucionario”, pero realizó desmontes y fue castigado. Finalmente, la mayor masacre imputada al EPP ocurrió el 17 de agosto pasado en una estancia del Departamento de San Pedro, donde mataron a cuatro guardias de los terratenientes locales y a un agente de policía.
Sus líderes se presentan como “guerrilleros”: “el EPP es una organización marxista-leninista, un ejército popular y revolucionario de los pobres, para defenderse de los atropellos y asesinatos cometidos por los matones de ganaderos, sojeros y las fuerzas represivas del Estado”, dice su líder Osvaldo Villalba en un video grabado en el monte que circula en internet.
Sobre el EPP hay visiones contrapuestas y ninguna clara. La derecha lo identifica con toda la izquierda y acusa a Fernando Lugo de ser su ideólogo. La izquierda, a su vez, afirma que se trata de un invento del gobierno y los medios, un grupo policial o de narcotraficantes. Luego del primer golpe del EPP a dos días de haber asumido la presidencia, Horacio Cartes y su gobierno, por su parte, los denominan como “criminales terroristas”, figura que se usa en la reciente modificación de la Ley de Defensa y Seguridad y les permite acogerse a la política norteamericana para el continente de “lucha contra el narcoterrorismo”.
Con más precisión, en cambio, Vladimir Jara, redactor jefe de Radio 1 de Marzo en Asunción, asimila al EPP con los ejércitos criminales brasileños, que surgieron en la lucha contra la dictadura y se convirtieron en bandas de narcotraficantes. Por fin una explicación lógica.

Tomado de Miradas al Sur

Cartes y la cuadratura del círculo

Por  Eduardo J. Vior. Sur en América latina

El próximo jueves, Horacio Cartes asumirá como presidente del Paraguay. Cómo será su mandato, qué políticas llevará adelante y cuáles serán las vinculaciones que tendrá con sus colegas en la región y en el mundo entero.

El presidente electo de Paraguay, Horacio Cartes, que el próximo jueves 15 asume el mando tiene dos cualidades: muy a menudo dice lo que piensa y se retracta sin problemas cuando choca con fuertes oposiciones. Tanta flexibilidad asombra a propios y ajenos y necesariamente lo va a meter en conflictos internos y externos. El pasado martes 6 se dio a conocer el programa oficial de los actos de asunción del mando, sin que se sepa muy bien quién vendrá desde el exterior. Dilma Rousseff confirmó tempranamente que asistirá al acto de asunción. Ya oficializaron su asistencia Sebastián Piñera, el presidente de Taiwán y el príncipe Felipe de Asturias. En tanto, el presidente José Mujica anunció verbalmente que iría a la ceremonia, pero hasta ahora no lo confirmó. Por su parte, la embajada argentina está organizando la llegada de la presidenta Cristina Fernández, pero al cierre de esta edición su visita aún no estaba oficializada.
Mientras tanto se van conociendo las líneas del futuro gobierno. El asesor para asuntos internacionales del presidente electo y probable ministro de Relaciones Exteriores, Eladio Loizaga, manifestó hace pocos días que “Horacio Cartes tiene muy claro cómo encarar el relacionamiento de Paraguay con otros países. Priorizará los acuerdos bilaterales y, posteriormente, apuntará al Mercosur”, aclaró. De este modo se definió que Paraguay no abandonará el bloque regional, como el presidente electo había anunciado todavía en junio. El actual embajador paraguayo ante la Onu señaló además que el nuevo jefe de Estado potencializará el relacionamiento bilateral de Paraguay, ya que hay muchos vínculos “que no caen en el marco del Mercosur”. Loizaga sostuvo que en el Mercosur se vive una crisis institucional, que “sólo podrá resolverse con un cambio de actitud por parte de los socios”.

Las opciones internacionales del futuro gobierno. Desde el golpe de Estado contra Fernando Lugo, el 22 de junio de 2012, y después de la suspensión de la afiliación del país a Mercosur, se especuló mucho sobre la posibilidad de que Paraguay abandone el acuerdo subregional, para asociarse a la Alianza del Pacífico formada por Colombia, Chile, México y Perú en 2011. Este acuerdo se formó con el apoyo norteamericano, para acelerar la liberalización comercial entre sus miembros y vincularlos a la Asociación Transpacífica (TPP, por sus siglas en inglés), uno de los nuevos instrumentos estadounidenses para cercar a China.
Raúl Zibechi, director del semanario montevideano Brecha, ve la cuestión del siguiente modo: “Los países de Alianza del Pacífico no tienen industria y son exportadores de commodities, en particular hidrocarburos y minerales. Brasil sigue siendo un país industrial, así como en menor medida lo es Argentina. Por eso son las piezas claves de la integración regional. En este punto conviene manejarse con datos precisos. La inversión extranjera directa (IED) ha escalado de forma exponencial en América del Sur, pasando de poco más de 30.000 millones de dólares anuales en 2002 a 143.000 millones en 2012, o sea, se multiplicó por más de cinco. Lo más notable es el sector al que se dirigen las inversiones. En Chile más de la mitad van a la minería (49%) y un quinto, al sector financiero. En Colombia más de la mitad de las inversiones extranjeras va a petróleo y minería y en Perú la minería absorbe bastante más de la mitad de las inversiones (quizá el 70%). En Brasil la relación es justamente la inversa: la industria manufacturera absorbe alrededor del 40% de las inversiones, mientras que las actividades extractivas concentran apenas el 13%. Argentina y Uruguay tienen una situación intermedia entre Brasil y los países andinos.”
Y continúa: “Lo anterior no permite eludir dos cuestiones decisivas. El Mercosur tiene problemas graves. Por un lado, los cuatro países que lo crearon exportan los mismos productos (soja y carne) a los mismos mercados. Con esa estructura de las exportaciones no hay integración posible, que sólo puede forjarse sobre la base de la complementación productiva. Por otro, la permanente disputa entre Brasil y Argentina por sus exportaciones industriales empantana la alianza regional. Los acuerdos comerciales existentes y la opción por la integración aún no se tradujeron en la creación de industrias capaces de complementarse”.
Y concluye: “Ese es uno de los nudos de la integración regional, mucho más complejos que la política estadounidense de generar divisiones. O, si se prefiere, puede concluirse que la política de los Estados Unidos cala más hondo allí donde la integración regional se muestra más débil. Lo más problemático es que los países con capacidad de liderar la región, como Brasil, no han conseguido salir de la dependencia del modelo extractivo. La industria brasileña aún no retomó los niveles de producción anteriores a 2008.”
Paraguay posee ya acuerdos de libre comercio con todos los países sudamericanos asociados al Mercosur. Si se suma México, un 19% de las exportaciones paraguayas en el 2011 se dirigía a países miembros de esta Alianza. El 90% de las exportaciones a dichos países se compone de commodities agropecuarios. Paraguay ya hoy tiene un alto grado de vinculación comercial con los países de la Alianza del Pacífico, sin afectar sus vínculos con sus socios del Mercosur. No se entiende entonces qué le aportaría cambiar de bloque.
Por su parte, Gustavo Codas, miembro del Frente Guassu, ex copresidente paraguayo de Itaipú Binacional y consejero del ex presidente Lugo, en una entrevista para el portal paraguayo de izquierda E’a, preguntado por la política exterior de Cartes, declaró el pasado martes 6 lo siguiente: “La política exterior anunciada por Cartes en relación con el Mercosur cambió. Hasta un tiempo atrás era pragmático y no se hacía cargo de lo que había pasado con el golpe de Estado del 22 de junio del 2012. Sin embargo, recientemente asumió la postura que criticaba en la fase anterior. ¿Qué ocurrió en el ínterin para que Cartes cambiara? No está claro. Al poner condiciones para la reintegración de Paraguay al Mercosur –continuó–, se dirige a un callejón sin salida.”
“Sus relaciones con EE.UU. serán prioritarias”, añadió, pero hay que ver los fines principales de la política norteamericana en la región. Desde la Segunda Guerra Mundial para EE.UU. lo más importante es acordar con Brasil. La derecha paraguaya no obtendría nada de un alineamiento estrecho con los EE.UU.. Al mismo tiempo dudo que las exportaciones paraguayas a EE.UU. o las inversiones norteamericanas en nuestro país puedan crecer. En cambio sí va a aumentar la presencia de agencias norteamericanas orientando el funcionamiento del estado paraguayo. Se trata de un avasallamiento de la soberanía paraguaya que la derecha no quiere cuestionar”.
Sobre las vinculaciones del futuro gobierno con sus vecinos progresistas, respondió: “Si Cartes pretende hacer de su gobierno la punta de lanza de la derecha regional, hará un mal negocio. Chile y Colombia, por ejemplo, sin abandonar su perfil conservador, buscan conciliar con los gobiernos progresistas. Si, en cambio, se mueve ‘pragmáticamente’ entre Mercosur y la Alianza del Pacífico, puede quitar tajadas de ambos.”
Más adelante comentó que “días atrás Cartes dio una de sus declaraciones endureciendo su postura en relación con el Mercosur en la puerta de una empresa coreana que se instaló en Paraguay, porque puede producir autopartes en condiciones más competitivas para la industria automotriz de Brasil. Había una disonancia entre discurso y escenario que la prensa no detectó, porque sin Paraguay en el Mercosur esa empresa coreana no se queda en nuestro país. Claro que hay opciones para el Paraguay fuera del Mercosur. Es lo que se conoce: el Paraguay gran productor de soja y ganado para exportación y gran productor de pobres que finalmente tienen que emigrar. Es el Paraguay oligárquico que se arrastra desde 1870…”
Luego agregó: “El Mercosur es el único marco actualmente disponible para el Paraguay, para implementar una estrategia de desarrollo con industrialización y distribución del ingreso. Además en Mercosur el Paraguay obtuvo ventajas como los recursos del Focem, y preferencias especiales en acuerdos con otros países.”
Sobre la política brasileña hacia Paraguay, el asesor de Lugo que vivió largos años de exilio en Brasil, señaló: “Desde los años ’50 la política exterior paraguaya se alineó con la diplomacia brasileña. Si hubo alguna ruptura en esa trayectoria fue la del gobierno de Lugo y la agenda bilateral que le planteó a Lula. Las relaciones entre ambas cancillerías fueron muy estrechas por más de seis décadas. Y los actores paraguayos de esa relación están todos activos y aparentemente asumirán importantes funciones en el gobierno Cartes.”
Sobre la rearticulación de la derecha regional señaló: “Por un lado, hay una contraofensiva político-ideológica de la derecha política regional que tiene su punto de apoyo en reuniones coordinadas por la derecha española del Partido Popular. Pero esos mismos sectores, en función de gobierno, han sido mucho más ‘pragmáticos’. Por ejemplo, Chile y Colombia tienen fuertes intereses económicos en la región, más allá de los acuerdos que han firmado con los Estados Unidos y el peso del progresismo en América del Sur continúa siendo decisivo en países clave de la región.
Respecto a la posibilidad de que el futuro gobierno paraguayo estreche vínculos con la Unión Europea al margen del Mercosur, sostuvo que “no veo mayores novedades. En este momento Europa ofrece poco y el ‘interés paraguayo’ en este caso es el mismo interés de los otros países del Mercosur, es decir, las exportaciones de su agronegocio.”
Finalmente, Gustavo Codas respondió a la pregunta sobre las relaciones chino-paraguayas: “Taiwán es parte de una estrategia tan pragmática como estúpida de la diplomacia paraguaya. Esa relación fue heredada de los tiempos de Stroessner. China Continental es hoy la potencia económica más dinámica del planeta, pero el gobierno taiwanés mantuvo la ‘política de la chequera’ en sus relaciones con unos pocos países. ¿Por qué esa persistencia en el error del gobierno paraguayo? Por unos pocos millones de dólares de cooperación anual del gobierno taiwanés que los ministros del gobierno paraguayo de turno se disputan entre sí. El día que un gobierno paraguayo quiera potenciar las relaciones de nuestra economía con el mercado mundial, va a avanzar en las relaciones con China Continental. Cartes tiene de nuevo esa oportunidad que nosotros en el gobierno Lugo desperdiciamos”, finalizó.
“Por lo menos a mí no me traerán maletines para la corona”
En un “sincericidio” Horacio Cartes se comprometió el pasado 27 de julio ante jóvenes industriales nucleados en la Unión Industrial Paraguaya (UIP) a que durante su gobierno acabará con antiguas prácticas corruptas en el sector público, como desviar ingresos aduaneros al bolsillo de las autoridades de turno. El futuro mandatario aseguró que –al menos él– no recibirá maletines. “No habrá maletines para la corona”, afirmó durante el encuentro en la sede de la Unión Industrial Paraguaya (UIP) en una reminiscencia del ex-diputado argentino José L. Manzano. Habría que preguntarle, si no a él, a quién deben entregarse los maletines.
En la ocasión Cartes lamentó la falta de protección a la industria nacional. Si no pesaran sobre el empresario devenido tardíamente político pesadas acusaciones de contrabando, sería una propuesta interesante. La enorme evasión impositiva por el contrabando también afecta la imagen internacional del país, con acusaciones de lavado de dinero y financiamiento de terrorismo. En otra reunión, en la Cámara Oficial Española de Comercio, el jueves 8, Cartes indicó que quiere que la gente pueda llevar sus actividades dentro de un marco de seguridad. En ese sentido habló de la Corte Suprema de Justicia y explicó que el Poder Ejecutivo no tiene la competencia de cambiar a los ministros, pero que el Poder Judicial deberá estar a la altura. “Queremos la seguridad jurídica –dijo–, sé que es competencia del Poder Judicial en un momento en el que tiene la enorme responsabilidad de estar a la altura “, afirmó. La Corte Suprema de Justicia de Paraguay se eternizó en los cargos mediante una acordada de 2000 y todos los intentos por remover a los jueces remisos chocaron desde entonces contra el muro de la corporación judicial. Es curioso que el nuevo presidente quiera ahora reformar la corrupta institución judicial paraguaya. Más probable parece que quiera remover a jueces liberales y remplazarlos por colorados adictos.
Tampoco el médico personal del presidente electo y futuro ministro de Salud, Antonio Barrios, se queda atrás. El pasado día 5 dijo que “la bomba va a explotar cuando asuma Horacio Cartes”, ya que todos los ministerios están con problemas. A su vez, el equipo de transición de Horacio Cartes adelantó el martes 6 que instalará un equipo de auditores internacionales una vez que asuma el nuevo Gobierno. Germán Rojas, vocero del equipo de transición, confirmó que no sólo se prevén cortes administrativos desde el 15 de agosto, sino una auditoría en todas las instituciones del Estado. Por su parte, la Auditoría General del Poder Ejecutivo (AGPE) reconoció que se detectaron varias irregularidades durante la gestión de Federico Franco. En tanto, el presidente de la Cámara de Diputados, el colorado Julio César Velázquez, aseguró que el resultado final de la gestión de Franco es que “vaciaron las arcas del Estado.” Así se garantiza el reavivamiento de la eterna lucha entre liberales y colorados por los cargos.
Horacio Cartes promete alcanzar la cuadratura del círculo: no irse del Mercosur, pero rechazar la incorporación de Venezuela, participar en la Alianza del Pacífico, pero mantener las ingentes ayudas recibidas por el Focem, seguir alimentando la voracidad de la oligarquía paraguaya, pero “combatir la corrupción”, industrializar el país y mantener los privilegiados contratos de suministro de los que vive gran parte del empresariado paraguayo, etc. A más tardar los requerimientos de sus exportadores y las necesidades elementales de la población que demanda servicios básicos y ya aprendió a no callarse lo harán razonable o el país seguirá en el marasmo actual.

Tomado de Miradas al Sur

El narcopresidente de Paraguay

Cartes es sin dudas millonario, tabacalero, empresario, y está muy bien vinculado al narco y al contrabando. La otra cuestión a su respecto, dicen en Paraguay de buena tinta, es que no sabe nada de política

Por Walter Goobar

Por sus vínculos con el narcotráfico y por ser cómplice de los crímenes de los paramilitares, el ex presidente colombiano Álvaro Uribe –que en los archivos de la DIA (Agencia de Inteligencia de Defensa de EE UU) poseía el legajo número 82 que está rotulado como “Confidencial” y está a sólo tres puestos del de Pablo Escobar Gaviria, el extinto capo del Cartel de Medellín–, se ganó el mote de “narcopresidente”.

Ahora, ese rótulo que pesaba sobre Uribe recae sobre Horacio Cartes, el empresario tabacalero y futbolístico que este domingo resultó electo como nuevo presidente del Paraguay. Cartés, un advenedizo de la política que se jacta de haber votado este fin de semana por primera vez, no sólo está acusado de narcotraficante y lavador de dinero, sino también de haber orquestado el golpe de Estado parlamentario que concluyó con la destitución del presidente Fernando Lugo y su posterior remplazo por el vicepresidente, Federico Franco, que se convirtió en la cara visible del golpismo que gobernó Paraguay desde junio de 2012.
Cartes irrumpió en la escena política en 2008, cuando el ex sacerdote Fernando Lugo obró el milagro de desalojar del poder al partido Colorado (Asociación Nacional Republicana) que había sido la estructura política del dictador Alfredo Stroessner.

Aquella humillante derrota obligó al Partido Colorado a pactar un acuerdo con Horacio Cartes, el único capaz de sacarlo de la crisis, no por su liderazgo sino por el peso de su billetera. Cartes no es un militante colorado típico, pero ha amasado una fortuna suficiente para financiar la campaña electoral de un partido que convence más por la cotización de los votos que por su ideario político.

La política nunca ocupó la agenda de Cartes, hasta que los colorados le abrieron la posibilidad de ampliar su nada despreciable fortuna.

La postulación del ahora triunfante Cartes fue el resultado –liso y llano–, de un pacto oligárquico, que no está sustentado en un proyecto político, sino en un acuerdo entre una clase política marginada del poder y un empresario devenido a político que busca aumentar sus ingresos. Un pacto de origen espurio, casi al estilo de la mafia, que en ciertas circunstancias negocia con una banda enemiga por necesidades de supervivencia mutua.

Para los colorados que conforman el riñón del partido, Cartes es un candidato descartable con fecha de vencimiento que caducó este 21 de abril, día en que ganó las elecciones por un amplio margen.

A partir de su asunción del 15 de agosto, arreciarán las conspiraciones en su contra, o tal vez antes, si es que ya no empezaron. O sea, sus mayores enemigos van a ser los caudillos del partido que lo postularon para el cargo más importante del país. Hoy Cartes es el ser más sublime para los colorados, pero a partir de ahora, será probablemente el personaje más molesto e incómodo.

La mayoría de los observadores paraguayos coincide en que la supervivencia de Cartes como presidente dependerá de su habilidad en repartir prebendas, y tendrá que construir su propio poder con los parlamentarios colorados, muy maleables a la hora de recibir algunos beneficios para mejorar su humor y su predisposición. Pero siempre tendrá enfrente a los antiguos caudillos que buscarán el premio mayor.

En ese escenario podría recurrir al auxilio de su amigo Blas Llano, presidente del Partido Liberal y futuro senador. Cartes es financista de las carreras de rally de Llano, y se sospecha que fue también el principal financista del golpe contra Fernando Lugo, y que el político liberal habría actuado a sus órdenes para consumar el golpe.

Frente al hostigamiento de los caudillos colorados, Cartes se verá obligado a reeditar un nuevo pacto de gobernabilidad con la oposición conservadora, una operación relativamente fácil, teniendo a un aliado-empleado como presidente de los liberales.
Con una brutalidad y desenfado que le son características, Cartes ya lo dijo hace unas semanas: “Soy capaz de poner plata de mi bolsillo para gobernar sin que los políticos me molesten”, demostrando la concepción que tiene del Estado, una factoría privada, que puede administrar según su voluntad que recuerda al personaje de “Yo, el Supremo”, de Augusto Roa Bastos.

A pesar de los millones que ha gastado en su campaña, su batallón de asesores internacionales –entre los que se cuentan Francisco Cuadra, que se desempeñó como hombre de confianza y secretario de gobierno del dictador chileno Augusto Pinochet entre 1984 y 1987–, no han provisto a Cartes con un programa de gobierno comunicable ni un léxico claro para los tiempos de la televisión, señala la investigadora Lorena Soler, autora del libro Paraguay la larga invención del golpe. En ese sentido, Cartes sigue siendo un personaje que se siente más a gusto en reuniones privadas, por la incomodidad de dar la cara frente a la lluvia de acusaciones sobre las vinculaciones con el narcotráfico y el lavado de dinero.

Cartes pasó de ser un humilde distribuidor de cigarrillos a principios de los ’90 a millonario empresario tabacalero. Sus empresas puntales son Tabacalera del Este SA y Tabacos del Paraguay SA. Está vinculado a empresas deportivas, al Banco Amambay y diversas estancias y empresas agroganaderas.

Los antecedentes judiciales y policiales de Horacio Cartes dan cuenta de que el 16 de octubre de 1988, la Interpol informaba sobre una acusación de un supuesto delito de falsedad ideológica de operaciones de importación, falsificación de documento público y privado y estafa, que lo llevaron a la cárcel tras unos famosos negociados con divisas preferenciales, en la época de la dictadura del fallecido general Alfredo Stroessner.

Pero las acusaciones más fuertes lo relacionan con el tráfico de drogas y el lavado de dinero. Cartes cuenta con varias estancias en zonas de producción y tráfico de drogas. En el año 2000, la Secretaría Nacional Antidrogas halló en su estancia Nueva Esperanza, zona de Cerro Kuatiá, jurisdicción de Capitán Bado (Amambay), una aeronave con matrícula brasileña, que aterrizó de emergencia, y que contenía 20 kilos de cocaína cristalizada y 343 kilos de marihuana prensada. Desde entonces, Cartes estuvo en la mira de organismos antidrogas.

Domingo “Papacho” Viveros Cartes, un narcopiloto paraguayo que fue apresado en Brasil en 2001, con una carga de 230 kilos de cocaína que llevaba en una avioneta, era primo del presidente electo. Viveros Cartes ya tuvo una condena en Paraguay en 1985 por tráfico de drogas.

El diario brasileño O Globo menciona informes de la agencia antidrogas norteamericana DEA. Entre los varios ejemplos referidos por el artículo del periódico como sistemas de lavado de dinero se encuentran las operaciones realizadas en la zona de la triple frontera (Argentina, Brasil y Paraguay) por el Banco Amambay, de propiedad de Cartes.

Según el diario La Nación de Paraguay, Cartes se relacionó ya desde 1993 con el brasileño-árabe Fahd Jamil Georges, capo mafioso de la frontera del Amambay con Brasil.

Según la investigación, en 1993 y 1994 Fadh y sus hermanos vendieron tierras a testaferros de Cartes, que incluye varias estancias que cuentan con pista de aterrizaje. El Banco Amambay, donde eran clientes los Jamil, intervino en ambas operaciones abiertamente, llamando la atención de investigadores de lavado de dinero.

En febrero de 1994, Fahd Yamil y sus hermanos volvieron a vender tierras a Cartes. El periódico señala que, de acuerdo a informes de la DEA, “Horacio Cartes comanda una gran lavandería para mafias de varios países, principalmente el Brasil”.

Los vínculos de Cartes con el narcotráfico volvieron a ser noticia con las investigaciones de los EE UU reveladas por un cable de WikiLeaks que data del 5 de enero de 2010, donde se menciona también la venta de narcóticos a Estados Unidos y lo sindica como “cabeza de organización de lavado de dinero en la Triple Frontera”.

Tomado de Infonews

Un vecino distinto llegó al barrio

Por Martín Granovsky

El amplio triunfo de Horacio Cartes parece indicar una nítida corrección a un período que podría quedar como una anomalía de la historia paraguaya. El primer capítulo de esa fase anómala fue el gobierno del centroizquierdista Fernando Lugo. El segundo, tras el golpe de palacio contra Lugo, el mandato de diez meses del Partido Liberal Radical Auténtico. Jamás había gobernado un presidente de centroizquierda. Nunca un liberal. Paraguay fue siempre para el Partido Colorado. Muchas veces por elecciones. Y muchos años por tiranía. El largo ciclo de Alfredo Stroessner terminó en 1989 con el golpe de Andrés Rodríguez, que inició una transición sostenida por el entonces presidente Raúl Alfonsín.

La investigadora argentina Lorena Soler, una de las pocas expertas sobre Paraguay en el Conicet, definió a Cartes como “un empresario oscuro, dedicado entre otras cosas al comercio ilegal de tabaco con Brasil”.

Lo cierto es que ese personaje es el que encabezará un nuevo gobierno colorado que tendrá amplísimo apoyo en las dos cámaras. Cartes también obtuvo un triunfo resonante en Asunción.

Hicieron un mal cálculo los liberales si pensaron que la presidencia de Federico Franco, el vice de Lugo que lo terminó reemplazando luego del juicio político más corto de la historia, con menos de 48 horas en junio de 2011, remataría en una presidencia validada por el voto popular.

En aquel momento Franco envió a su prima a negociar un gobierno bipartidario con Cartes. El empresario le dijo que los senadores colorados apoyarían el golpe de mano en la Cámara alta pero que Franco debía gobernar solo. Le transmitió que se quedara tranquilo y completase el mandato.

Surgió la candidatura liberal de Efraín Alegre, y con ella la esperanza de conseguir que una anomalía de facto se convirtiese en el primer período legal de un ciclo dominado por el PLRA. Los resultados de ayer sepultaron la esperanza y demostraron que Cartes ya vislumbraba en 2011 lo que quería y lo que podría lograr: que los liberales se quemaran en solitario y, frente a la escasa construcción y la división del centroizquierda, quedase claro para todos que Paraguay es colorado o no es.

Los liberales y los colorados tienen líneas internas que van desde la derecha a la izquierda como el peronismo o el radicalismo en la Argentina. La diferencia es que, mientras peronistas y radicales nunca pilotearon gobiernos inconstitucionales, los colorados tienen en su historia al stronismo y los liberales se apuntaron en el último tiempo el mandato golpista de Franco.

Los resultados de las dos fuerzas de centroizquierda confirmaron que la edificación de partidos sólidos durante la presidencia de Lugo fue una enorme debilidad que facilitó el golpe y ayer no colocó a ninguno de los dos candidatos en segundo lugar.

El periodista y dirigente político Mario Ferreiro y el Frente Guasú de Aníbal Carrillo salieron lejos de colorados y también de liberales. Lugo fue el candidato a senador de Carrillo.

Ferreiristas y luguistas tienen delante una posibilidad abierta. Terminado el período en que cada cual buscaba exhibir su fuerza relativa por presunciones o encuestas de intención de voto, ahora disponen de datos que les permitirían articular acciones, e incluso un frente, sabiendo quién es quién en cada sitio de Paraguay. Si lograsen coordinar, al menos, a sus legisladores, darán lugar a un conglomerado con capacidad de crítica testimonial, visibilidad pública como para formar parte de una eventual herramienta política fuera del Parlamento y, también, a plantarse en posición de resistencia aprovechando alguna fisura de los dos partidos mayoritarios.

Para los dos grandes vecinos, Brasil y la Argentina, el desafío será cómo crear instrumentos para ir midiendo los pasos de Cartes con más agudeza que la demostrada por ambos en los últimos años. Cada país se da su propio gobierno y nadie en su sano juicio puede criticar a Brasilia y Buenos Aires por no haber formado un equipo de intervención para fortalecer a Lugo frente al golpe y luego para impedir la victoria del “comerciante oscuro”. Es verdad que los dos gobiernos se mostraron enérgicos en su condena al golpe y en la sanción a Paraguay dentro del Mercosur: el gobierno de Franco fue suspendido en el disfrute de sus derechos plenos como miembro del bloque. Pero, en el medio de la inacción inicial y la contundente acción posterior, y descartando cualquier intervención desmedida, ¿hicieron lo que estaba a su alcance? Paraguay es, por lo pronto, un vecino, y la suerte de un vecino siempre importa. Por el destino del vecino, si un país es generoso, y por interés propio, ya que nunca es conveniente tener disgustos del otro lado de la medianera. Paraguay es un proveedor clave de energía eléctrica en Brasil. Con la Argentina su papel también es decisivo. El emprendimiento binacional de Yacyretá suministra el 15 por ciento de la energía eléctrica que consumen los argentinos.

Los gobiernos de Brasil y la Argentina y las fuerzas gobernantes, el Partido de los Trabajadores y el kirchnerismo, trataron a Lugo como si fuera un hermano. Mientras, y con discreción, desconfiaban de su capacidad de armado político, sobre todo cuando pasó el primer año de gobierno y con él se eclipsaba la popularidad del ex obispo enrolado en la Teología de la Liberación sin que nada permaneciese como un mojón institucional.

Con Franco la distancia fue ostensible.

¿Qué ocurrirá con Cartes? Los saludos de anoche de Cristina Fernández de Kirchner al presidente electo muestran un escenario con espíritu práctico. Un tema pendiente es la vuelta de Paraguay a un Mercosur que en el medio cambió. Venezuela no era miembro pleno justamente porque faltaba la ratificación del Senado paraguayo. Pudo serlo cuando la Argentina, Brasil y Uruguay suspendieron a Franco y, ya sin veto paraguayo, incorporaron al Estado bolivariano. Mientras los liberales trataban, sin conseguirlo, de presentar internacionalmente a Franco como un demócrata virtuoso frente a un Hugo Chávez que presentaban como un dictadorzuelo, el mismo Cartes se ahorró el trabajo sucio y prodigó elogios a Mercosur y Unasur.

Lugo y Franco son reyes muertos, uno por golpe y otro por la derrota electoral de los liberales. Cartes es rey puesto gracias a las elecciones de ayer. A rey muerto, rey puesto. No parece haber otra alternativa que restaurar la convivencia con Paraguay y, esta vez, cruzar los dedos para que los gobiernos de la Argentina y Brasil recuperen la agudeza perdida. Cartes no es Nicanor Duarte Frutos, el presidente colorado que por ejemplo apoyó el ingreso de Venezuela al Mercosur y, sin ser de centroizquierda, desplegó una buena relación con Luiz Inácio da Silva y Néstor Kirchner. Y encierra misterios que sólo el tiempo y la diplomacia develarán en toda su amplitud. Cartes puede cerrar filas con la Argentina y Brasil aun dentro de la disidencia o puede ser un factor de inestabilidad. Los lectores de este diario conocen las revelaciones de Página/12 sobre los cables de Wikileaks en los que el Departamento de Estado de los Estados Unidos consideró al Mercosur como una construcción regional antinorteamericana. El bloque no lo era ni lo es, pero a veces para Washington no ser pro significa ser anti. La posición estratégica de Paraguay en un momento tan armónico de Sudamérica obliga a prestar atención para detectar a tiempo cualquier signo no ya de fricción entre socios sino de discordia fabricada con sabor artificial.

Tomado de Página/12

Un acaudalado empresario es el próximo presidente de Paraguay

En un resultado que devuelve al conservador Partido Colorado el poder que ejerció durante seis décadas tras el fracaso del proyecto de izquierda liderado por el destituido presidente Fernando Lugo, ayer fue elegido el empresario Horacio Cartes como próximo presidente de Paraguay

Cartes, un millonario de 56 años que inició su carrera política hace apenas cuatro años, obtuvo el 45,8 por ciento de los votos frente a un 36,9 por ciento de su rival del oficialista Partido Liberal, Efraín Alegre, informó el Tribunal Superior de Justicia Electoral.

Vale recordar que Cartes fue señalado por Fernando Lugo como el articulador de la conspiración para desalojarlo de su cargo, para lo cual hizo un pacto con el entonces vicepresidente de la República, Federico Franco, miembro del Partido Liberal, a cambio de que el parlamento lo designara jefe de Estado.

“Me tiemblan las piernas por la enorme y hermosa responsabilidad de ser presidente de todos los paraguayos”, dijo Cartes en un discurso frente a la sede de su movimiento, con una bandera paraguaya en los hombros. “Quiero honrar, primero a quienes nos votaron, y decirles a los que no nos han votado que pondré todo mi esfuerzo en ganarme la confianza de ellos”.

Su victoria marca el regreso al poder de la agrupación derechista que gobernó Paraguay desde 1947, incluidos los 35 años de la dictadura del general Alfredo Stroessner (1954-1989) hasta que fue desplazado por una alianza de centroizquierda liderada por Lugo, fraudulentamente destituido el año pasado mediante un juicio político sumario que colocó en su lugar a su vicepresidente, el dirigente del Partido Liberal Federico Franco, y dejó al país aislado en términos diplomáticos, precisamente hasta las elecciones de este domingo.

Cuando Cartes asuma la presidencia el venidero 15 de agosto para un período de cinco años, el país tendrá un gobierno muy diferente a los que predominan en la región, mayormente populares e identificados con ideas de izquierda o centroizquierda.

“La gran derrota es la del Partido Liberal, que se debe estar preguntando por qué acompañaron la aventura del juicio político. Los liberales por sí solos no vencen al Partido Colorado y hoy le faltaron los votos de la izquierda”, dijo el analista político Alfredo Boccia.

El Partido Colorado habría arrebatado también a los liberales la gobernación del departamento más populoso del país y tendrían mayoría en las cámaras del Congreso, según los sondeos a la salida de las urnas.

Propietario de la mayor fábrica de cigarrillos del país, de un banco y una empresa de bebidas, entre otros negocios, Cartes es uno de los hombres más ricos de Paraguay, y sus rivales políticos lo han acusado de tener vínculos con el narcotráfico y el blanqueo de dinero, algo que él niega.

El candidato electo se ha comprometido a incorporar capital privado y mejorar la eficiencia del Estado, históricamente ligado a escándalos de corrupción bajo la administración de su partido. Pero lo primero que debe hacer es iniciar gestiones para reinsertar al país en los foros en los que fue suspendido tras el juicio político a Lugo. En especial en el Mercosur, que Paraguay integra junto con Argentina, Brasil, Uruguay y Venezuela, algo vital para el desarrollo de su pequeña economía.

Ya Cartes dijo ayer domingo que su equipo había iniciado contactos con países de la región y que veía una buena predisposición de parte de sus vecinos para el pronto levantamiento de la sanción.

En lo interno, su mayor desafío sería extender la bonanza económica concentrada en el sector agropecuario, con políticas que ayuden a aliviar la pobreza que afecta a más del 40 por ciento de la población.

La economía paraguaya ha venido creciendo sostenidamente los últimos años, apoyada principalmente en la expansión del sector agropecuario.

“Para mí la prioridad del nuevo gobierno tiene que ser la educación, también la economía, y que roben menos”, dijo a Reuters una maestra de 30 años después de votar en un barrio de clase media de la capital, Asunción.

Redactado con despachos de la británica Reuters y de otras agencias

Paraguay en la recta final

A cinco días de las presidenciales, se espera un final cerrado. Horacio Cartes, el favorito, aspira a devolver el timón presidencial al conservador Partido Colorado, vinculado con el autoritarismo, el clientelismo y la corrupción y derrotado hace cinco años por el ex presidente izquierdista Lugo. En la foto su candidato, el rico empresario Horacio cartes

Paraguay entró en la recta final hacia las elecciones nacionales del domingo, en un clima de tranquilidad, expectativas e incertidumbre sobre lo que pueda pasar. De hecho, las previsiones no favorecen a ninguno de los dos candidatos. Una de los dos últimas encuestas divulgadas, de la firma Grau y Asociados, adjudica a Horacio Cartes, un empresario multimillonario candidato del Partido Colorado, el 45,3 por ciento de la intención de voto, a 14 puntos de su principal rival, el oficialista Efraín Alegre, del Partido Liberal. Pero el otro sondeo publicado el domingo, de la consultora Gabinete de Estudios de Opinión (GEO), ubica al empresario con 34,8 por ciento de las preferencias, por debajo de Alegre (36,7 por ciento).

Sin embargo, los analistas, que explican en parte esta caída de Cartes por un pacto electoral de los liberales con los herederos políticos del fallecido líder Lino Oviedo, aseguran que la puja será ajustada. Cartes, un exitoso hombre de negocios y dirigente deportivo de 56 años, recién llegado a la política, aspira a devolver el timón presidencial al conservador Partido Colorado, vinculado con el autoritarismo, el clientelismo y la corrupción, y derrotado en las urnas hace cinco años por el ex presidente izquierdista Fernando Lugo. El triunfo en 2008 del ex obispo católico, destituido en junio pasado por el Congreso por “mal desempeño”, marcó el final de una hegemonía colorada de 61 años, que incluye el régimen de Stroessner entre 1954 y 1989.

Además, esta elección concentra muchas esperanzas en cuanto al porvenir del país. Aislado regionalmente desde la destitución de Fernando Lugo, Paraguay espera recuperar sus credenciales democráticas en los comicios del día 21 y ser readmitido en el Mercosur.

De hecho, para mediar en la crisis abierta por el juicio político contra el presidente Fernando Lugo, que fue destituido el 22 de junio de 2012, Maduro, en esa fecha canciller venezolano, acudió de urgencia a Asunción, en el marco de una misión de la Unasur. Una semana después, la Unasur y el Mercosur suspendieron a Paraguay de la participación hasta ver el desarrollo de sus comicios, y este segundo bloque admitió además a Venezuela, cuyo ingreso había bloqueado el Legislativo paraguayo durante años. El panorama se complicó más cuando, a principios de este mes, Franco consideró un milagro la muerte del antecesor de Maduro, Hugo Chávez, lo que le llevó a ser calificado de escoria humana y política por el canciller venezolano, Elías Jaua. Además, la Cancillería paraguaya se sumó este lunes a las peticiones de nuevo recuento, en forma rápida y con total transparencia, de los votos de las presidenciales venezolanas del pasado domingo, en las que Maduro obtuvo un 50,75 por ciento de los sufragios, frente al 48,97 por ciento del opositor Henrique Capriles.

No obstante, el embrollo diplomático que tendrá que solucionar el nuevo Ejecutivo apenas ha tenido incidencia en la campaña electoral, y los dos candidatos favoritos a la presidencia han dado muestras de que optarán por el pragmatismo para facilitar su regreso al Mercosur, aun con Venezuela dentro. “Venezuela ya está adentro, duele decirlo, pero voy a ser presidente”, declaró la semana pasada el colorado Cartes. Por otro lado, Alegre dijo que sólo el nuevo gobierno que tome posesión el 15 de agosto en Paraguay podrá restaurar los puentes con Venezuela y recomponer las relaciones con el Mercosur. “Estoy seguro de que no es un tema insuperable. Al contrario, para el Mercosur, Paraguay es importante, para nosotros también es importante el Mercosur. Vamos a sentarnos a dialogar y estoy seguro de que se van a recomponer esas relaciones”, dijo en una entrevista. Con Maduro como nuevo presidente en Venezuela, claro que habrá una relación de Estado, declaró también el candidato liberal, que confió en que los cuatro mandatarios socios del Mercosur estarán en Asunción para la jura presidencial del 15 de agosto del vencedor de las elecciones del próximo domingo.

Con este complejo panorama diplomático de trasfondo, Paraguay se juega a recuperar la credibilidad democrática ante sus vecinos, en las elecciones más vigiladas en sus 24 años de democracia. Se montó un esquema informático con tecnología de punta para la transmisión de los resultados y se han cursado invitaciones a unas 300 instituciones internacionales para que envíen observadores, muchos de los cuales ya están en el país. Así, la Unasur y el Parlamento del Mercosur sumarán sus observadores a los destacados por la Unión Europea, la Organización de Estados Americanos y varios organismos electorales del continente. “La gente va a participar con mucho criterio cívico. No creemos que haya violencia”, declaró ayer el candidato Alegre.

De los 6,5 millones de habitantes que tiene Paraguay, 3,5 millones están en el extranjero y se registraron en España, Estados Unidos y la Argentina. El presidente que surja de la elección del domingo asumirá el 15 de agosto.

Renunció el jefe del Parlamento

En la recta final de la campaña electoral, el presidente del Parlamento, Jorge Oviedo Matto, renunció ayer en un intento de acallar un escándalo por un supuesto negociado. El solicitó permiso y cedió el puesto de presidente del Senado y del Congreso bicameral al liberal Alfredo Jaeggli, que lo asumió en una sesión extraordinaria, informó la Cámara alta en un comunicado. Jaeggli explicó que Oviedo Matto quiso así transparentar el proceso de compra, por parte del Estado, de 5747 hectáreas de tierra de una empresa de la que su padre es accionista, por un valor de 60.000 millones de guaraníes (15 millones de dólares), el miércoles de Semana Santa.

La oposición colorada y los grupos de izquierda se quejaron de que la sesión comenzara antes de llegar ellos a la Cámara, impidiendo su objetivo, que era lograr la destitución de Oviedo Matto. Matto es miembro de la Unión Nacional de Ciudadanos Eticos (Unace), del fallecido general Lino Oviedo, partido que el pasado 3 de abril pactó dar su voto útil al liberal Efraín Alegre en los comicios generales del próximo domingo.

“Que se investigue, y si hay alguna situación, que se castigue. Yo no conozco el caso”, sostuvo ayer el candidato presuntamente beneficiado, Alegre, en entrevista con la Radio Monumental. Negó también otras acusaciones que hace su principal rival por la presidencia de Paraguay, el colorado Horacio Cartes, como el uso de fondos de la hidroeléctrica estatal Yacyretá para su campaña.

En las últimas semanas, el gobierno de Franco no ha parado de anunciar buenas noticias y éxitos de sus meses de gestión, comenzada tras la destitución del ex presidente Fernando Lugo, el 22 de junio de 2012.

Tomado de Página/12

Franco, entre la muerte y el odio

Por Atilio Borón

Mala suerte la del Paraguay. Un país de gente tan noble sometida a la insaciable voracidad de propios y ajenos. Salvajemente castigado por sus vecinos en la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870) y saqueado hasta lo indecible por su clase dominante desde entonces, tiene para colmo la desgracia de contar con un personaje como Federico Franco como usurpador de la primera magistratura del país.

Este personaje –mezquino e insignificante- instalado en la presidencia por una criminal conspiración utilizada como pretexto para desalojar a Fernando Lugo, declaró días atrás durante su visita a España que “es un milagro que el señor Chávez desapareciera de la faz de la tierra porque le hizo mucho daño a mi país”. En su incontenible vómito verbal dijo también que Chávez dio “protección” a miembros del Ejército Paraguayo del Pueblo (EPP) y en ese sentido responsabilizó al mandatario fallecido “del secuestro y la muerte” causada por el grupo guerrillero.

Fiel a su condición de simple mandadero del imperio y de la mafia de narcos y contrabandistas que se apoderó de su país, Franco invitó a los empresarios españoles a invertir en el Paraguay, garantizándoles que si así lo hacían sus ganancias serían tan fenomenales que tendrían que “llevarse el dinero en carretilla”. Habrá sido por eso que Mariano Rajoy, Presidente del Gobierno de España y un hombre que por lo visto no tiene demasiadas preocupaciones, consideró que era del todo apropiado subir la foto de su reunión con Franco en su cuenta de Twitter.

Pero la bajeza moral del usurpador quedó retratada en toda su miserabilidad cuando manifestó, al terminar sus declaraciones, que “ni me arrepiento ni me avergüenzo de haber obtenido la presidencia en esas condiciones.” ¡Claro que no! El arrepentimiento y la vergüenza son atributos de quienes poseen un cierto espesor moral que Franco no tiene como tampoco lo tienen sus mandantes: la “embajada”, a la cual solicitó una vez tomada por asalto la Presidencia el reforzamiento de las tropas norteamericanas acantonadas en las bases de Mariscal Estigarribia y Pedro Juan Caballero. Franco, presidente ilegítimo e ilegal si los hay, es no sólo hijo putativo de la “embajada” sino también de Cargill, Monsanto, la minera de aluminio Río Tinto, la oligarquía local y los latifundistas “brasiguayos”.

La oscura trama en torno al misterioso Ejército Paraguayo del Pueblo –una de las artimañas más elementales utilizadas por la CIA para desestabilizar gobiernos que no son del agrado del imperio: inventar un pseudo grupo guerrillero y acusar de complicidad con él a algún enemigo a quien se quiera perjudicar- ha quedado al descubierto en los meses recientes.

A raíz de ello el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas exigió, el pasado 29 de Marzo, que la Justicia paraguaya realice una “investigación inmediata, independiente e imparcial de la muerte de 17 personas con ocasión del allanamiento de Curuguaty, el 15 de junio de 2012, así como todos los hechos vinculados que han sido denunciados por las víctimas.” Prominente entre lo que la Comisión denomina como “hechos vinculados” fue la posterior “destitución express” del Presidente Fernando Lugo, para la cual los sangrientos sucesos de Curuguaty aportaron el necesario pretexto.

El Comité también manifestó su preocupación “por las alegaciones de importantes irregularidades del Ministerio Público, la judicatura y las fuerzas de seguridad en el caso”, así como la “falta de imparcialidad e independencia en los procesos de investigación”. Por esto y muchas cosas más Franco descenderá a la historia sentado a la diestra de su homónimo español, el sanguinario “caudillo de España por la gracia de Dios” y uno de los que, como todos los fascistas españoles, gritaban “viva la muerte.” Representante genuino de la derecha más primitiva y corrupta de Sudamérica, Franco es la expresión política de una banda a la cual le queda grande el nombre de oligarquía.

La palabra “cleptocracia” transmite con más rigor la naturaleza de ese impresentable conjunto de rufianes que construyeron sus grandes fortunas desangrando al país bajo la protección del dictador Alfredo Stroessner. Este organizó el saqueo de las tierras fiscales, el contrabando en gran escala y el tráfico de droga y de personas, con la abierta complicidad de sucesivos gobiernos de Estados Unidos, Israel y Taiwán, sumiendo a la población en el atraso, la ignorancia y la extrema pobreza. Mentiroso sin escrúpulo alguno, Franco acusa a Chávez de haberle hecho daño al Paraguay: debe ser porque incorporó a este país al programa de abastecimiento preferencial de petróleo bajo muy favorables condiciones de precio y largos plazos de pago, por debajo de los que rigen en el mercado petrolero mundial.

Para Franco la generosidad de Chávez causó un daño enorme a los paraguayos. Es más: el líder bolivariano persistió en su “maldad” y por solidaridad con el pueblo paraguayo mantuvo esta política aún después del golpe de estado, para cancelarla definitivamente una vez que los continuos insultos, calumnias y falsas denuncias de este bufón de opereta hicieron insostenible su mantenimiento.

Este desecho moral es quien celebró como un venturoso milagro la desaparición física de Chávez. ¡Pobre Franco! Mientras su ineluctable destino será pudrirse en su tumba, olvidado y despreciado por su propio pueblo, Chávez tiene su lugar en la galería de los grandes patriotas de América Latina y el Caribe y en el corazón de los oprimidos de todo el mundo.

Tomado del blog del autor

El aluminio detrás del golpe de Estado en Paraguay

 

Por Jorge Almada y Diego Andrusyzyn

Tras el golpe de Estado llevado a cabo el 22 de junio del 2012 en la República del Paraguay, la política del dictador de turno, Federico Franco, generó un marco propicio para el desembarco indiscriminado de multinacionales que atentan contra la soberanía popular de todos los paraguayos.

Monsanto, Cargill, Syngenta y Dreyfus, como exponentes del agronegocio transgénico, por un lado; Dahava Petroleos (de capital estaunidense-israelí) y Amerisur Resource S.A. (de capital británico), como exponentes del sector petrolero, por el otro; representan el paradigma de saqueo económico que se está desplegando en el país hermano. Ahora, como si fuera poco, la poderosa Río Tinto Alcan se suma como otro posible protagonista en el escenario de despojo.

¿Qué es Río Tinto?

En principio, vale saber que Río Tinto Alcan (RTA) es una multinacional asentada en Canadá, pero que cuenta también con capitales británicos y australianos, dedicada a la industria electrointensiva de producción de aluminio y a la minería extractiva. Es considerada la segunda productora de aluminio más importante del mundo.

Está acusada de ser la sexta mayor empresa contaminante del mundo. En Canadá fue condenada por provocar cáncer de pulmón y próstata a sus trabajadores. No sólo enfrenta cargos por no respetar leyes ambientales y laborales, sino por haber cometido crímenes de guerra, genocidio y crímenes de lesa humanidad en diferentes países donde está instalada. En la España del franquismo estuvo involucrada en la desaparición de trabajadores mineros en lucha. En Papúa Nueva Guinea, RTA es señalada por haber promovido una guerra civil, abasteciendo con armas a sectores alzados contra un gobierno que no se mostraba sumiso a los intereses de la multinacional.

Río Tinto en Paraguay

Durante el gobierno de Fernando Lugo, Río Tinto llega a Paraguay con la propuesta de instalar una planta fundidora de aluminio primario de 674.000 toneladas/año. Realizó varias ofertas pero en principio encontró una actitud negativa en las primeras líneas del gobierno.

No obstante la multinacional empezó a comprar operadores políticos y funcionarios para instalar lobby a su favor. El 29 de Noviembre de 2010, representantes de RTA se reunieron con el gobierno paraguayo para plantearle la importancia de la energía eléctrica para el desarrollo de la planta. Allí quedaron en evidencia los principales lobbistas de este megaproyecto. En la reunión estuvieron presentes por parte de la multinacional: Juan Pazos, Roberto Codas (hermano del por entonces recientemente asumido director general paraguayo interino de Itaipú, Gustavo Codas) y Patrick Tobin. También estuvo el abogado Diego Zavala -conocido en la opinión pública tras negociar el rescate de su hermano Fidel Zavala, supuestamente secuestrado por el EPP entre octubre del 2009 y enero del 2010- en carácter de “coordinador interinstitucional para el gobierno paraguayo de la inversión de dicha firma”, y el economista Fernando Masi. En dicha oportunidad, los empresarios solicitaron al presidente Lugo, al mismísimo director de Itaipú, Gustavo Codas y al titular de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), Germán Fatecha, “la garantía de contar con mucha energía eléctrica para instalar la fábrica de aluminio”, según informaba ABC Color.

Otros de los principales operadores políticos fueron el ministro de Industria y Comercio, Francisco Rivas, y el entonces Vicepresidente Federico Franco “quienes se habían manifestado favorables a cumplir las condiciones de RTA para su venida al Paraguay”, remarcaba el investigador Silvio Núñez en una de sus notas para www.rebelión.org.

Meses antes del golpe, Franco y otros funcionarios viajaron a Canadá, hospedándose en hoteles de lujo pagados por RTA. Desde esa oportunidad el vicepresidente asumió su tarea de empleado de la firma: “es líder mundial a nivel de aluminio, con responsabilidad social, un gran acento en la seguridad laboral e involucrando a la comunidad en donde está instalada la empresa”. Días antes del 22 de Junio, curiosamente se reactivaría el debate por la instalación de la empresa y representantes de ésta visitarían repetidas veces el Congreso. En sintonía con este proceso, no resultó casual que Canadá fuera luego uno de los primeros países en reconocer al gobierno de facto, junto con el Vaticano, Alemania y por supuesto EEUU.

Por su parte Diego Zabala -quien de tanto promover los supuestos beneficios de la empresa canadiense, ya era nombrado por la prensa como su representante en Paraguay-, comenzó a escalar hasta los puestos claves en la toma de decisiones. En meses pasaría de simple abogado a ser coordinador del Equipo Técnico Interinstitucional (ETI), apéndice del Ministerio de Industria y Comercio, creado por Decreto N° 5938/11 e “integrado por varias instituciones del Estado para llevar adelante todo lo relacionado con la inversión de la multinacional de Rio Tinto Alcan” (ABC Color, 2010). Desde ese puesto presionaba para que el Estado ofreciera energía más barata, con la argumentación de que, de lo contrario, “se espantarían las inversiones”.

A mediados del 2012 y ya con el golpe consumado, Zabala es nombrado Viceministro de Comercio, y a comienzos del 2013 pasa a cumplir funciones como titular de la cartera.

Una propuesta de saqueo

La propuesta de la multinacional es instalar una fundidora de aluminio sobre el Río Paraná, con vistas de transformarla en una de las diez más importantes del mundo, crear un parque industrial y cotizar en la bolsa de Asunción, prometiendo desarrollo para el Paraguay.

La situación es la siguiente: en primer lugar, Paraguay no produce la materia prima que necesita la industria del aluminio, la bauxita, ni los insumos como brea, coque, fluoruro de aluminio de sodio. Por otro lado, es un país mediterráneo, es decir sin salida directa al mar. Esto implica dos cuestiones: la materia prima e insumos deberían importarse del exterior y los costos del tránsito fluvial y terrestre serían descomunales, teniendo en cuenta que alguien se va a tener que hacer cargo de los gastos de infraestructura para puertos, caminos, dragado de ríos, etc., y luego del armado del parque industrial.

Parecería un negocio poco redituable; sin embargo RTA insiste en su desembarco ¿Por qué? Aquí interviene la dimensión escandalosa del asunto: la energía. La industria electrointensiva para el fundido del aluminio necesita enormes cantidades de energía. Como es sabido, Paraguay es potencia mundial en este aspecto: Itaipú Binacional (compartida con Brasil) es la mayor represa generadora de energía limpia del mundo; por otra parte cuenta con otras hidroeléctricas como son Yacyretá (compartida con Argentina), Acaray y la Central Yguazú. Además, para el futuro está prevista la construcción de Corpus, proyecto argentino que también intenta ser compartido con Paraguay y Brasil.

Estas condiciones convierten al país guaraní en el más codiciado centro generador de dicho bien común. (Aun así, no todos los paraguayos acceden al derecho de contar con el servicio de energía eléctrica).

Entonces, la apuesta de la multinacional es lograr que el Estado paraguayo subsidie su energía a precios irrisorios, a fin de montar la plataforma de un negocio y un saqueo sin igual: propone pagar entre 28 a 38 dólares el kv/hora durante 30 años de contrato con el Estado, cuando el precio de la energía eléctrica en el mercado mundial media los 60 dólares kv/hora, según índices que maneja la ANDE y el Viceministerio de Minas y Energías.

Según algunos números que expone la empresa canadiense, esperan una producción anual de 674.000 toneladas en lingotes de aluminio, con una demanda energética firme de 1.100 MW las 24 horas del día, a lo largo de 360 días, lo que insumiría un total de 9.500.000 MWh/año.

La ex ministra de Minas y Energía, Mercedes Canese, quien es una de las principales opositoras al megaproyecto, dijo que RTA doblará el consumo de energía eléctrica en el país, que de 11 mil gigawats/hora por año pasaría a 20 mil. “Un solo cliente consumiendo lo que consumen todos los 1.200.000 clientes que tiene la ANDE”, declaró en una oportunidad.

Por otro lado, los agentes de la empresa dicen que ésta generará 50 mil nuevos puestos de trabajo para el país, lo que resulta una burda mentira. Canese contraataca ese argumento diciendo que Río Tinto plantea solamente la creación de 1.250 empleos fijos y directos en la etapa de operación de la fábrica, con un consumo de electricidad alrededor de 9,6 millones de MWh/año; y que, sin embargo, la industria nacional ofreció 322.732 empleos directos en el 2010, utilizando solo 1,6 millones de MWh/año.

Si se llegara a dar el acuerdo de instalación bajo estas condiciones, los usuarios de la ANDE tendrían que pagar dicho subsidio, ya sea con posibles aumentos del 50 al 200% en los costos de factura energética o sufriendo ajustes y recortes por parte del Estado en el gasto social.

Impacto ambiental

Desde el gobierno de Franco dicen que están encarando la segunda fase del preacuerdo, el Estudio de Impacto Ambiental (EIA), y que respetarán sus resultados. Otros EIA realizados sobre fundidoras de aluminio, han dado cuenta de las fuertes consecuencias que genera la industria en cuanto a gases de efecto invernadero, los cuales son causantes del calentamiento global, y lo que se conoce como lluvia ácida. Además hay que ser conscientes de los desechos tóxicos que se derramarían en los ríos y afluentes cercanos, con el potencial peligro de contaminación que sufriría el Acuífero Guaraní. La emanación de gases perjudiciales para el ambiente también impactaría sobre la rica flora y fauna de la región.

El zorro cambia de piel, mas no de mañas

Al final de cuentas, serán enormes ganancias que se llevará RTA en base al padecimiento del pueblo paraguayo y la contaminación que verterá a escasos kilómetros de las costas argentinas, sobre el río Paraná, compartido por dos pueblos hermanos, será la herencia.

Sin lugar a dudas el golpe de Estado en Paraguay fue el golpe de las tras-nacionales. Esto hubiera sido imposible sin los operadores políticos internos y la oligarquía que prepararon las condiciones propicias para el saqueo. La reconfiguración estratégica del imperialismo y sus aliados internacionales se traduce hoy en la penetración indiscriminada de capitales y multinacionales. Los golpes blandos o “institucionales”, las bases militares o de “ayuda humanitaria” implantadas en territorio nuestroamericano, las leyes antiterroristas impuestas por el GAFI, son algunas de las herramientas sutiles de injerencia.

Las organizaciones populares contra el golpismo y el saqueo

A pocos días del golpe contra el pueblo paraguayo organizaciones populares en nuestro país se movilizaron en repudio. El miércoles 27 de junio de 2012 desde Argentina, el MPR Quebracho Misiones, Peronismo Militante, CTA Capital, CTA Eldorado, la Casa Paraguaya de Posadas y agrupaciones estudiantiles se hicieron presentes en el Puente Internacional Roque González de Santa Cruz, interrumpiendo el tránsito por una hora. Marcando que la solidaridad no tiene fronteras y debe ser activa, antiimperialista y militante. Postura que se siguió trabajando en debates sobre la injerencia de Monsanto, la situación de los campesinos paraguayos, y el saqueo de empresas como Río Tinto.

En la línea de señalar este avance imperialista en Paraguay y continuando con la defensa de la soberanía de nuestros pueblos en contra del saqueo, es que el próximo miércoles 20 de marzo se presentará en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Misiones, el libro la “Estafa de Río Tinto Alcan”, trabajo realizado por dos respetados investigadores de la cuestión energética como Ricardo Canese y la nombrada ex ministra Mercedes Canese.

Tomado de Ea.com.py

PARAGUAY: “La derecha nos trata como si fuéramos satánicos”

ESPERANZA MARTINEZ LLEIDA EX MINISTRA DE SALUD DEL GOBIERNO DE FERNANDO LUGO

Orgullosa de haber llegado a un millón de paraguayos que nunca tuvieron acceso a un médico, la ex ministra se prepara como candidata para las elecciones de abril y explica la dureza con que “nos ataca la oligarquía”. Aquí analiza las consecuencias actuales del golpe al presidente Lugo y cuenta cómo se hizo la reforma del sistema sanitario.

Por Andrew Graham-Yooll

Desde Asunción, Paraguay

–Aquí todavía se discute si lo que sucedió en Paraguay el 22 de junio fue un golpe o no. No fue uno tradicional, como los de los militares. ¿Cómo se percibe en la sociedad paraguaya?

–La sociedad paraguaya está hoy polarizada y eso será evidente en las próximas elecciones de abril. Una parte conservadora de la población defiende lo que para mí fue claramente un golpe parlamentario contra la joven democracia paraguaya. Otro sector democrático está indignado y molesto y exige las aclaraciones correspondientes, especialmente sobre lo que se constituyó en lo más doloroso para la democracia, como la matanza de campesinos y policías en Curuguaty, en el momento de un desalojo de tierras. Fue el hecho que desencadenó el juicio político. Hasta la fecha, el gobierno golpista de Federico Franco, quien fue vicepresidente de Fernando Lugo, a pesar de ser esa tragedia el tema acusatorio más importante en contra del presidente Lugo, lleva una investigación imprecisa, poco clara, hasta pareciera tendenciosa. Se evita tocar aspectos que han sido colocados en investigaciones paralelas por la sociedad civil y que demuestran contradicciones en el informe de la fiscalía. Todo hace presumir que esto realmente fue un montaje para llegar a la destitución del presidente Lugo. Pero no hay que olvidar que Lugo enfrentó en 23 oportunidades acusaciones de parte del Parlamento en favor de un juicio político. A un año de su asunción, el Parlamento ya había empezado a tocar el juicio político como una alternativa política. Estaban buscando pretextos y condiciones políticas favorables para implementarlo. Los votos decisivos los tenía el Partido Colorado, quien hábilmente manipuló al Partido Liberal Radical Auténtico de acuerdo con sus conveniencias electorales. Esto venía desde hace mucho tiempo.

–¿Podría ponerle fecha a ese “mucho tiempo”?

–A partir del primer año de gobierno se empezó a hablar de juicio político en el Paraguay. Y en 23 ocasiones el Parlamento lo tocó oficialmente, y eso se puede constatar en las actas del Parlamento. El senador liberal Alfredo Luis Jaeggli Caballero dijo con honestidad por los medios que la conspiración era anterior inclusive y que el plan preveía darle el golpe a Lugo a los seis meses de su gobierno.

–¿Qué acción legal se podría haber tomado contra la decisión del Congreso? El Parlamento constituido en corte no se puede apelar, entiendo. ¿Se podría haber llevado la causa a una corte interamericana? Desde la nueva Constitución de 1992, ¿qué recursos internos tendría un gobierno objetado para insistir en su gestión?

–Se presentó una acción de inconstitucionalidad ante la Corte Suprema de Justicia que fue rechazada. Este fallo, por las argumentaciones presentadas, trae consecuencias significativas en el orden jurídico y político de nuestro país, más allá de los efectos particulares en el caso de Fernando Lugo.

–¿Pero eso era porque se sentía que la Corte ya estaba alineada con la oposición, o se puede pensar que la Corte podría tomar una decisión independiente?

–La Justicia en Paraguay no es independiente. La Justicia paraguaya responde a los intereses de la oligarquía, no sólo en el caso del golpe, sino en los negocios, situaciones ligadas a la mafia, ligada a la irregularidad. La Justicia, con excepciones, no es ni pronta ni justa, ni barata ni independiente.

–Tiene que haber entonces mecanismos extraterritoriales que puedan entender en casos como éste.

–Hubo una respuesta internacional ante la situación de Paraguay porque fue muy parecida a lo que sucedió en Honduras. Hay que recordar que Ecuador tuvo también un intento de golpe, también Bolivia hace tres años, donde intervino Unasur. En la región, ya no son viables los golpes a través de los ejércitos, organizados y ligados a algún sector civil. Hoy los golpes son organizados de manera más sofisticada porque vienen con una mayor apariencia de legalidad. Son más difíciles de ser enfrentados por la ciudadanía porque la confunde esa aparente legalidad y se está mejorando sutilmente. Existe el riesgo de que otras democracias puedan en el futuro pasar por una situación similar. Los países de Unasur se han puesto firmes para que estas aventuras, o juicios express como se las ha llamado, no se vuelvan a repetir, que no sea un nuevo sistema de ruptura de los modelos democráticos en América latina. Se ha cambiado el rostro político de la región en las últimas décadas y hoy se defiende colectivamente sus intereses ante el imperio. Para nosotros es claro que esto es un tema político, no legal, y hay que pelearlo dentro y fuera del país.

–¿Cuáles fueron las últimas manifestaciones que les llegaron de Unasur? Parece haber una diversidad de interpretaciones de la posición de Unasur.

–Unasur dice que no bastan las elecciones para garantizar que el Paraguay haya vuelto al sistema democrático. Exige claridad en las investigaciones de los hechos de Curuguaty y garantías para unas elecciones transparentes. La OEA, al finalizar las elecciones de 2008, dejó al Tribunal de Justicia Electoral un memorándum de acciones que se deberían tomar para mejorar y garantizar la transparencia del proceso electoral y ninguna de esas medidas han sido tomadas a la fecha. El tribunal de justicia electoral fue el primero en reconocer al gobierno golpista, está integrado por los partidos golpistas que tienen presencia parlamentaria. En estos meses electorales no ha aplicado ninguna medida contra los dos partidos tradicionales que transgreden las leyes electorales haciendo propaganda política masiva y costosa. La ciudadanía democrática no tiene manera de controlar el proceso eleccionario y tiene temor al fraude electoral.

–Estamos hablando de los tradicionales partidos Colorado y Liberal, pero ¿cuáles más tienen esta presencia a la que usted se refiere?

–Son cinco partidos golpistas. El Partido Colorado, el Partido Liberal Radical Auténtico, el partido Patria Querida, el Partido Democrático Progresista y el partido Unace (del general Lino Oviedo).

–¿Patria Querida no estuvo con ustedes en las elecciones hace cinco años?

–En el momento de las elecciones no estuvieron con nosotros, presentaron candidatura propia. La confusión puede venir con el Partido Democrático Progresista, al cual pertenece el ex ministro del Interior Rafael Filizzola, actual aliado político del Partido Liberal y candidato a vicepresidente. El sí integraba la coalición de fuerzas que apoyaba al presidente Lugo. Fue su ministro por más de dos años y medio y fue destituido por el presidente Lugo. Luego se convirtió en uno de sus principales opositores.

–La fragmentación de la ciudadanía permitió una especie de piedra libre para una montonada de versiones de desprestigio sobre la gestión y la persona de Lugo.

–Hubo un contrato social después de la caída de la dictadura (1989). Con la nueva Constitución de 1992 las fuerzas políticas habían aceptado el juego de la democracia y las elecciones como un mecanismo de recambio que simplemente cambiaba personas dentro del mismo Partido Colorado. Por lo tanto nunca se dio realmente una alternancia política en el gobierno de Paraguay. El Partido Colorado gobernó sesenta años, de los cuales treinta y cinco fueron de dictadura militar, y el período de transición política no fue más que un pase de mando y de poder entre los amigos de siempre. Con Fernando Lugo se logra un quiebre en esa hegemonía del Partido Colorado y se inicia la primera alternancia política. Pero el gobierno Lugo también avanza en temas de protección social y pone en la agenda política algunos problemas estructurales de la sociedad paraguaya, como el modelo económico concentrador de la tierra y las riquezas en muy pocas familias (una de las mayores del mundo). La desigualdad social es insultante e inmoral; así como también el caso de las tierras mal habidas, el rechazo del ingreso de las semillas transgénicas; el debate sobre el ingreso de la multinacional Río Tinto-Alcan, que industrializa el aluminio y que consumiría una turbina y media de Itaipú para su funcionamiento. Esa corporación tiene serias denuncias internacionales de contaminación del ambiente en varios países. Por lo tanto, Fernando Lugo empezó a molestar a la oligarquía y sus negocios.

–Usted me está diciendo que la corrupción que se alega a viva voz es una serie de acciones instaladas y corruptas…

–Mire, unas semanas antes del juicio político el presidente Lugo había rechazado una ley en la cual la partidocracia conservadora se había autoasignado en el Parlamento 50 millones de dólares para operadores políticos dentro del Tribunal de Justicia Electoral, con vistas a las elecciones de 2013. Eso generó una movilización ciudadana espontánea muy importante en Asunción, principalmente de jóvenes, y obligó en su momento al Parlamento a aceptar el veto presidencial. Había una serie de elementos que comenzaron a molestar a la oligarquía porque tocaban sus negocios, sus intereses políticos. Un gobierno que parecía una alternancia política comenzaba a convertirse en el posicionamiento de un nuevo proyecto político con una mirada ideológica diferente y enfrentando los problemas tradicionales del Paraguay. Lugo comienza a ser una amenaza y su gobierno es mirado como peligroso por la oligarquía. Fernando Lugo ha sido el presidente más criticado por los medios de prensa comerciales desde el inicio de su gestión. Tuvimos unos cuatro meses de primavera de convivencia pacífica y después se desató una campaña despiadada de terrorismo mediático. No hubo un presidente hasta hoy que haya tenido una campaña de ataque de esta intensidad. No hubo un solo día que dejara de ocupar espacio en los medios de comunicación y eso sigue hasta hoy.

–Vi que hasta los medios cuestionaban el alquiler de esta oficina central de Frente Guazú en veinte millones de guaraníes por mes…

–Nadie niega los errores cometidos por el gobierno y por la persona, pero el nivel de las acusaciones es sorprendente. Si usted mira los últimos seis meses, ninguno de los candidatos a presidente tanto de los partidos Colorado como Liberal, Patria Querida y Unace, ninguno recibe el ataque despiadado que le es dirigido a Fernando Lugo. Sigue siendo el líder con mayor arraigo popular en el Paraguay. Si usted mira Latin Barómetro, cuando asumió el presidente anterior, Nicanor Duarte Frutos, tenía una aceptación ciudadana del 50 por ciento y terminó con el 10 por ciento. Fernando Lugo comenzó con el 86 por ciento y dos meses después del golpe tenía 50 por ciento de popularidad: lo que Duarte Frutos tenía al inicio de su gestión. Esta campaña tendenciosa sobre su persona, sobre sus acciones, sobre su gobierno y sobre los que integramos su gobierno es un intento de desprestigiar al presidente Lugo y bajar su popularidad mediante la ridiculización y el comentario humillante. Esto es señal de temor político porque Fernando Lugo será senador y con su apoyo Aníbal Carrillo Iramain y Luis Aguayo serán los próximos presidente y vicepresidente del Paraguay.

–Usted me dice que las inferencias personales, estos libelos…

–Tomemos el libelo acusatorio del juicio político. Se lo acusó de nombrar a tres o cuatro familiares en el gobierno, en un país donde el clientelismo político es un mal endémico de más de cien años. El actual presidente Federico Franco y su señora han sido acusados de llenar los cargos públicos con sus familiares y correligionarios, pero eso no pasa de un comentario más. Se habla de corrupción durante el gobierno de Lugo, sin embargo él vive en la misma casa, de manera modesta, comparado a otros ex presidentes. Federico Franco no pudo demostrar a la ciudadanía cómo ganó un millón de dólares en cuatro años cuando su salario no superaba los cinco mil dólares. La fiesta de casamiento de su hijo se estima haber costado como 400 a 500 mil dólares. ¿De dónde sale el dinero? Pero sobre eso no se hace cuestión. Las acusaciones son hasta ingenuas. Ninguna de ellas justifica romper con un modelo democrático, romper con el voto de casi 700 mil paraguayos diez meses antes de las elecciones generales. El Paraguay tuvo un crecimiento de 15,3 por ciento en 2010, el más alto en toda su historia. Tenía cifras macroeconómicas excelentes, implementó programas sociales con resultados evidentes, como es el caso de salud. Eso lo puedo decir con autoridad: entre 2008 y 2011 logramos que un millón más de paraguayos pudiera acceder a la atención médica a través de la estrategia de la gratuidad de los servicios públicos en lugares donde antes nunca hubo médicos ni atención. Los servicios de terapia intensiva se mejoraron en un trescientos por ciento. Se iniciaron procesos de trasplante que estaban parados en el Paraguay desde hace varios años. Iniciamos el crecimiento de los hospitales.

–¿Por qué estaban parados?

–No se implementaban, estaban los recursos, pero los hospitales no estaban habilitados para operar, faltaba la infraestructura. Tuvimos que recorrer una primera etapa con el sector privado y luego con el sector público después del reequipamiento de los grandes hospitales. Bajamos índices de mortalidad infantil, de mortalidad materna. Con el gabinete social coordinando todos los ministerios, se intervino articuladamente sobre la pobreza. El programa de subsidios de entregas condicionadas para superar la extrema pobreza, que durante los cinco años del gobierno anterior benefició a 13.000 familias, durante el gobierno Lugo llegó a más de cien mil familias. También se incrementaron los programas de acceso al agua potable, aporte nutricional, por citar algunos.

–Eso se hizo en el circuito urbano y suburbano. ¿Qué pasaba más allá? Un aspecto que me cuentan en algunas ciudades, o pueblos, como ser Guarambaré, donde necesitaba hacer una consulta un primo, es que no había medicamentos.

–Más en las zonas rurales y también en las zonas urbano-marginales. La implementación de la gratuidad ha tenido boicot y duras críticas de sectores de trabajadores y políticos. La gratuidad no sólo ha sido una medida para mejorar el acceso financiero de las familias al sistema de salud. También combatió la corrupción instalada entre los trabajadores de la salud, que cobraban aranceles particulares a los pacientes para cubrir los bajos salarios. Influyó en el modelo político clientelar que usaba los servicios públicos para sus afiliados políticos como un sistema de coerción. “Si votás por mí te consigo la ambulancia, los medicamentos, la internación.” Nosotros instalamos el concepto de derecho a la salud para todos. La gente puede ir a los hospitales sin pedirle favor a nadie. Que los recursos son insuficientes también es real. Necesitamos un largo período de inversión de recursos en salud.

–Cosas como el alcantarillado y eso son obras públicas. Pero en la atención se ha utilizado lo que nosotros llamamos las “salitas” de barrio, ¿o cuál ha sido el sistema?

–Paraguay encaró por primera vez la atención primaria de salud con los Equipos de Salud de la Familia (ESF). No existían. Hasta el 2011 instalamos 704 equipos cada uno con una población adscripta entre cuatro y cinco mil personas. La idea era llegar a la universalización, al ciento por ciento de los equipos de familia, para cuando terminara el gobierno. En el presupuesto 2012 el Parlamento recortó la inclusión de los 200 nuevos equipos de familia. La población cubierta hoy es de cerca de 3.500.000 paraguayos.

–¿Tenían el personal médico para cubrir esta red?

–Algunos médicos fueron reubicados dentro de la red del Ministerio de Salud, otros fueron contratados. El ciento por ciento de los equipos accedió por concurso público para garantizar que la selección tuviera características técnicas y no políticas. Eso fue para no repetir el clientelismo político, un tema cultural en el país.

–En algún momento se acusó a Lugo de traer médicos de Cuba.

–Paraguay tiene, desde hace dos gobiernos colorados anteriores, acuerdos con Cuba tanto para la formación de médicos en la isla como la presencia de misiones de médicos cubanos en el Paraguay. Son unos cien médicos por año que venían al Paraguay desde hacía ocho a diez años.

–¿Por qué se concentró el alegato de que los habría traído Lugo?

–Siempre los medios han instalado la idea de que el modelo de atención en salud es cubano, que el gobierno de Fernando Lugo era chavista, un gobierno del socialismo del siglo XXI, aliado con Ecuador y con Bolivia, todo rodeado de adjetivos de descalificación, como si “fuéramos satánicos”. Todo lo que signifique izquierda, zurdo, progresismo es satanizado por los medios comerciales.

–Me gusta “satanizado” (risas). Es un extremo casi teatral.

–Es tendencioso, es una acción que ha tratado de instalar temor en la población. Al preguntarle a alguien, ¿qué es el chavismo?, ¿por qué le tiene temor?, probablemente nueve de cada diez paraguayos no sepa responder a qué le tiene miedo. Peor que en la época de la dictadura (1954-1989). Cuando estaba Alfredo Stroessner la sola mención o acusación de ser parte del comunismo, socialismo, izquierda o cualquier otro término similar, era razón para terminar preso, torturado, exiliado, muerto o desaparecido. Hoy no se atreven a llegar a ese nivel de violencia social, pero sí hay una fuerte estigmatización en las redes sociales, en las referencias a “los zurditos” o “los sucios”, “los homosexuales”, la “izquierda degenerada”. Hay una serie de calificativos que son parte de una campaña mediática para instalar y enfatizar la polarización.

–Hablemos un poco de la política de tierras. En Paraguay la concentración de la tierra es una de las mayores en América latina. ¿Les metieron miedo a los dueños de la tierra que son, por extensión, los dueños del poder?

–Uno de los aspectos principales de la propuesta de Lugo fue el tema de la reforma agraria. En esto no se ha avanzado mucho. La concentración de la propiedad de la tierra en manos de un pequeño grupo oligárquico está instalada. Esto desde el término de la guerra de la Triple Alianza (1865-1870). Ahí se produce una masiva venta de tierras a capitales extranjeros que iniciaron un proceso latifundista. En el problema de la concentración de la tierra en Paraguay interviene no sólo el Poder Ejecutivo sino el Parlamento y el Poder Judicial. Hay un tema pendiente con las tierras mal habidas, generadas durante la dictadura stronista. El Parlamento y el Poder Judicial nunca apoyaron al gobierno de Fernando Lugo. Por lo tanto la investigación sobre las tierras mal habidas, la compra de tierras para el sector campesino y para poblaciones indígenas no fue muchas veces apoyada por el Parlamento. Por nuestra parte, la acción del gobierno no fue lo suficientemente firme, ni sostenida.

–Paraguay es uno de los pocos países bilingües en la región. Ahora se escucha cada vez más el guaraní. Sostener esa doble identidad en cierto grado comenzó luego de la caída de Alfredo Stroessner en 1989. ¿Ustedes tienen enfatizada esta doble cultura?

–Estamos consolidando la recuperación del guaraní como lengua madre. Mucho tiempo estuvo proscripto y la clase media y alta rechazaba el uso del guaraní. Cuando yo era niña, se usaba la frase “¡no seas guarango!” como manera de demostrar que el “guaraní” era una forma social inaceptable, era decir que alguien que hablaba guaraní era mal educado, “guarango”, utilizando este término bien castizo del español por su afinidad fonética con aquél y por su significado. Hoy el guaraní es una de las dos lenguas nacionales y oficiales del país según la nueva Constitución Nacional, y se ha introducido como materia de estudio en los colegios. La enseñanza bilingüe comienza en la primaria y abarca la secundaria, eso viene de hace tiempo. Durante el gobierno de Lugo el ministro de Cultura, “Ticio” (Luis Manuel) Escobar (Argaña), un gran defensor de la cultura indígena y nacional, dio un énfasis a los valores culturales de la identidad. Nos tocó en el 2011 el bicentenario de la independencia; por lo tanto, hubo una alta movilización social, en la cultura, y una recuperación de la identidad campesina y guaraní. Hoy se escucha rock en guaraní a través de grupos juveniles. Se comienza a revalorizar eso y así entra en el uso de los chicos de clase media y alta. Antes lo rechazaban. En las áreas rurales es casi imposible moverse o convivir sin hablarlo, porque es el idioma cotidiano.

–¿En cuánto se estima el volumen de las remesas desde el exterior de la población exiliada económicamente?

–Se estima en aproximadamente 220.000 migrantes recientes, quienes remesan dinero anualmente a cerca de 370.000 familiares radicados en el Paraguay, en un monto variable cuyo promedio se estima en 700 millones de dólares. Se calcula que el promedio de envíos por persona es de 300 dólares mensuales.

¿POR QUE ESPERANZA MARTINEZ LLEIDA?

La ministra de los sueños sociales

Por Andrew Graham-Yooll

Esperanza Martínez Lleida es vicepresidenta del Frente Guasú, la concertación política encabezada por el ex presidente Fernando Lugo, e integrada por ocho partidos y tres movimientos políticos. Es una de las figuras considerada más serias y confiables en el movimiento “luguista”, que intentará recuperar una parte del poder en las elecciones de abril. Su gestión como ministra de Salud del gobierno derrocado hace siete meses es vista como responsable y técnicamente impecable, aun por sus críticos. De hecho, varios consultados vieron su proyecto de salud pública como demasiado ambicioso para el Paraguay actual, y unos cuantos furibundos opositores se opusieron al concepto de salud gratis para todos.

Lleida es casada, tiene tres hijos, es médica, especialista en salud pública graduada en la Universidad de Lovaina, Bélgica, gremialista, militante social y de derechos humanos desde la época de estudiante universitaria. Pertenece al Partido de la Participación Ciudadana, integrante del Frente Guazú, y es actualmente candidata a senadora por la Concertación Frente Guazú.

Lugo fue derrocado el 22 de junio en un golpe de Estado dado por los partidos de derecha, mayoritarios en el Congreso, en lo que se dio en llamar un juicio político express, sin tiempo para la defensa. La última acción de alto perfil del derrocado fue ir a Caracas el 10 de enero para el comienzo del nuevo período de gobierno del ausente y enfermo presidente Hugo Chávez. En Paraguay su gestión fue severamente criticada. Pero como refiere Lleida, los enemigos de Lugo le critican todo, todos los días, como si expresaran un temor a que vuelva al poder.

Esta entrevista fue realizada en Asunción, en la residencia en que se ha instalado la base central del Frente Guasú. Pagan 4500 dólares por mes de alquiler por la casa que fue un geriátrico, un precio criticado por políticos y medios. Un abogado, independiente, amigo del cronista entrevistador, comentó que “no me parece cosa tan exagerada ese precio”.

Tomado de Página/12

La soberanía paraguaya a merced de las transnacionales

El presidente golpista, del que todo cabe esperar

Por Adriano Muñóz Pérez

Hace tres días, el gobierno de facto de Federico Franco, a quien el pueblo democrático paraguayo no reconoce como presidente, firmó un decreto que habilita la liberación de semillas transgénicas para su entrada y siembra dentro del territorio paraguayo. Con este hecho se percibe claramente las razones del golpe de Estado Parlamentario, perpetrado el 22 de junio pasado, contra el Gobierno de Fernando Lugo, quien durante su gestión ha tenido políticas ambientales que había cuestionado y congelado la habilitación de semillas transgénicas, por su peligrosidad para la salud y para el ambiente.

Con este hecho, a solo dos meses de haber asumido el Gobierno, los golpistas han terminado de concretar la violación de la soberanía nacional, energética, territorial y alimentaria; desde una plataforma político-jurídica que favorece a las corporaciones multinacionales como Monsanto, Río Tinto, Alcan para su apropiación de los recursos naturales del país.

Organizaciones sociales, ambientalistas, ciudadanía consciente y científicos comprometidos con la vida, ven este hecho sumamente grave por poner en severos riesgos la vida y el equilibrio de los componentes naturales del ambiente.

La población paraguaya conoce sobre las graves consecuencias de los transgénicos y su paquete tecnológico, con pesticidas y herbicidas, al tener un niño mártir en Itapúa, quien falleció a consecuencia del envenenamiento por el Round up. Según un estudio reciente, 2 de cada 5 niños nacidos en zonas del Departamento de Itapúa, nacen con malformaciones; así como los innúmeros problemas de la piel, alergias, aumento del cáncer de todo tipo, enfermedades respiratorias y muchos otros problemas de salud que aumentan en sincronía y proporcionalmente con el aumento de la siembra de semillas transgénicas en el país.

Para el colmo de males, el gobierno de facto y sus secuaces golpistas, se llenan la boca en discursos sobre la soberanía, ¿A qué soberanía se refieren? Porque no solamente están vendiendo territorio, sino además,  con el ingreso de las semillas OGM, se están eliminando las semillas criollas y nativas. Entonces, ahora el campesino paraguayo debe comprar a Monsanto las semillas para producir, convirtiendo a este sector dependiente de un mercado excluyente y monopólico, como son las transnacionales: Como se sabe solo cinco empresas controlan a nivel mundial la elaboración y venta de productos químicos,  por su parte Monsanto controla el 100% de las semillas transgénicas.

El Paraguay soberano de los golpistas, ya tiene a gran parte de las tierras de los Departamentos de Canindeyú (63%), Alto Paraná (63%), Caaguazú (62%), Amambay (41%), Itapúa (44%) y  Alto Paraguay (34%) en manos extranjeras. Con la liberación de las semillas transgénicas, la expulsión de la población campesina que alcanzó 10 % en los últimos 10 años, se acelerará aún más; además de las consecuencias nefastas e irrecuperables para el medio ambiente.

Esta política es implementada, maquinada y defendida por el gobierno de facto, los grupos de poder económico y los medios masivos de comunicación. Ellos defienden un modelo de producción destructivo tanto para la salud humana como para todo ser vivo, además de multiplicar la miseria y el hambre, favoreciendo a unos pocos capitalistas, quienes negocian y lucran con la vida, mercantilizando la naturaleza sin importar las consecuencias. Queda claro que este grupo económico es el responsable del cambio climático y sus consecuencias que ponen en peligro de desaparición a la especie humana.

Frente a esta arremetida,  los movimientos sociales y la comunidad campesina organizada se mantendrán en pie de lucha en la defensa del territorio y la biodiversidad.

¡La soberanía no se negocia, se defiende!

Tomado de Alainet