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¿Por qué los medios de comunicación están dando un pase libre a los neofascistas de Venezuela?

luisgarciasbritoRoberto Lovato entrevista al intelectual peso pesado Luis Britto García sobre el papel de los medios en el conflicto actual de Venezuela.

Tomado del sitio web de la Embajada de Venezuela en Estados Unidos

El novelista, ensayista, historiador y dramaturgo Luis Britto García es un titán de la literatura y el pensamiento latinoamericano, a pesar de que no es tan bien conocido en este lado de la frontera cultural entre “América”, el país, y, “América”, el continente. Muchos consideran este premiado autor el escritor más importante e intelectual de Venezuela. Además de sus novelas y muchos otros libros sobre el lenguaje, cultura y política, Britto García ha escrito mucho sobre el papel de los medios en la política venezolana. A principios de este mes, Nation colaboró para que  Roberto Lovato se reuniera con Britto García, de 73 años, en su casa en Caracas para hablar sobre el papel de los medios en el conflicto actual.

ROBERTO LOVATO: Usted ha escrito mucho sobre los medios de comunicación y la política en Venezuela. ¿Cómo se están comportando los medios de comunicación en el conflicto actual?

Luis Britto García: La situación actual en Venezuela tiene un contexto histórico que debe ser entendido. Durante el intento de golpe de estado anterior, en el año 2002, las cadenas de televisión, en particular, desempeñaron un papel determinante en lo que resultó ser un golpe mediático. Los medios de comunicación en sí, se convirtieron en actores políticos, algo que he documentado en mi libro “La dictadura de los medios” [2012]. Sólo considera, por ejemplo, cómo el decreto de Carmona (en el que los golpistas esencialmente evisceraron la Constitución) fue firmado por representantes de los principales medios de comunicación. Los mismos medios también editaron las imágenes, las historias y los hechos que no se ajustaban a su narrativa. Durante el golpe de Estado, los equipos de televisión, incluso se presentaron ante los actos de represión que fueron realizados por los golpistas.

¿Y cómo son las cosas similares o diferentes hoy en día?

En este intento actual de golpe de estado, los canales de televisión han adoptado un tono diferente, pero las radios, los medios sociales y la prensa internacional están jugando un papel de liderazgo; el uso de imágenes de la represión en Egipto, Siria, Estados Unidos y otros países para representar supuesta represión en Venezuela. Mira, por ejemplo, cómo unos pocos cientos de estudiantes violentos vienen a simbolizar “estudiantes”, “juventud” y “país”.

¿Estás diciendo que las imágenes del lanzamiento de piedras y de los cauchos quemados por los jóvenes son equivocadas o falsas?

No. Estoy diciendo que somos un país de 29 millones de habitantes. Estoy diciendo que en Venezuela, nueve millones y medio de venezolanos están estudiando. De ellos, más de 2,5 millones se encuentran en la educación superior. ¿Qué significa eso? Que casi uno de cada diez venezolanos está en la educación superior. La gran mayoría de ellos están en instituciones perpetuamente libres. Toda esta imagen que los medios de comunicación tratan de transmitir de una “rebelión estudiantil”, de que el líder de la oposición encarcelado (Leopoldo López), intentan proyectar la imagen de que todos los jóvenes están en contra del gobierno, en contra del gobierno del presidente Nicolás Maduro, en contra del bolivarianismo, lo que es absolutamente falso. Sí, está claro que hay jóvenes que están en contra del gobierno, por varias razones. Somos un país libre, y la gente puede pensar como quiera. Pero es sólo una fracción, una pequeña minoría de toda la población de estudiantes, algo que los medios internacionales no están reportando.

¿Y qué más ves que se está editando fuera de la historia actual de Venezuela en los medios de comunicación?

Hay una división importante en la derecha que tampoco se informa. Para empezar, han perdido 18 de las últimas 19 elecciones importantes – y han protestado en todas ellas, excepto el único referéndum que ganaron. También es importante señalar que López se proyecta como el último de una larga línea de los mesías de la derecha, a pesar de que ni siquiera reúne la mayoría de los votantes de la derecha. La derecha apoyó a (ex candidato presidencial) Henrique Capriles Radonski en tres elecciones, y perdió todas. En las elecciones internas de la derecha, López terminó en tercer lugar, creo que obtuvo algo así como un 2% de los votantes elegibles. Así que, como te dije, la derecha en Venezuela está muy dividida. Se juegan con un mesías que va a entregarles un paraíso al instante, y si él no lo hace, se desilusionan, y se desencantan con él, que es precisamente lo que va a pasar con López, quien tiene una fuerte disputa con Capriles. López y su aliada, María Corina Machado, otra de extrema derecha, han elegido la opción desesperada de la violencia en la calle. Capriles, por su parte, ha advertido en contra de “generar falsas expectativas de cambio a través de acciones en la calle”.

Entonces, ¿cómo Capriles y López llegan a la fama?

Hubo un colapso de los partidos tradicionales. De este vacío surgió la idea de fundar otro partido de derecha. Estudia el ascenso de Capriles, López y sus partidos de derecha, y ves cómo es de extraña la política en Venezuela.

¿Qué quieres decir?

Antes de convertirse en líderes de la derecha, López y Capriles pasaron parte de su juventud en un grupo de cómica llamado “Tradición, Familia y Propiedad”. Era un grupo de fascistas fanáticos, algo entre un religioso y una organización política. Ellos solían pararse en las esquinas de los barrios urbanos con grandes capas rojas al estilo Superman, boinas, cosas así. Fue este, grupo de ultra- súper- reaccionario, el grupo de derecha. Sí, el rojo con capa, como Superman!. A partir de ahí, se convirtieron en la derecha: Primero Justicia, partido de derecha, que surgió de un programa de televisión que inició un abogado llamado Julio Borges, ahora dirigente de Primero Justicia.

¿Un programa de televisión? ¿Quiere decir que Primero Justicia, uno de los partidos más importantes de la derecha y un partido que los cables de WikiLeaks nos dicen que fue financiado en parte por más de una década por Estados Unidos a través de la National Endowment for Democracy, en realidad comenzó gracias a un programa de televisión?


Sí. De la nada, de repente Borges tuvo un programa en la televisión llamado “Justicia para todos”. Fue un espectáculo donde interpretó el papel de un juez de paz, y los demandantes eran presentados ante él. Estos eran a menudo los vecinos que demandaban a los demás, y el juez trata de ofrecer una especie de mediación carismática a las controversias. En el espectáculo, los litigantes pasaban a través de un pasillo estrecho para que se pelearan y golpearan el uno al otro.

Suena como los programas de corte que se muestran en  Estados Unidos

Sí, está copiado de los reality shows de Estados Unidos. Lo curioso, sin embargo, es que este programa se convirtió en un partido político bajo la dirección de Julio Borges. De “Justicia para todos”, Borges y sus aliados crearon Primero Justicia. La derecha necesitaba algo así como una derecha política, ya que los partidos socialdemócratas y socialcristianos que tradicionalmente habían dominado la política venezolana quedaron tan desacreditados que no constituían una fuerza por más tiempo. Este nuevo partido fue desarrollado por un lado por Capriles, y por el otro lado por López. Por lo tanto, los medios de comunicación también tuvieron un papel, ayudando a crear los líderes actuales y las divisiones en la derecha.

¿Estás diciendo que la estrategia y la táctica de la derecha tienen un elemento de teatro político en los medios de comunicación?

En cierto modo. Mira las acciones violentas, como el atrapar y mantener a la gente de clase media presos en las urbanizaciones con barricadas, llamadas guarimbas. Nunca he entendido esto. Esta “estrategia” fue “inventada” por un cubano-venezolano llamado Roberto Alonso, hermano de una actriz de Hollywood, María Conchita Alonso, quien hizo una película con Schwarzenegger. El Sr. Alonso inventó la guarimba como una manera para que una minoría rebelde obtenga la atención de los medios, con el cierre de la calle. Ellos tiran basura o escombros o residuos a fin de que sus vecinos no puedan entrar o salir. Esto llama la atención de los medios de comunicación, y también inmoviliza a la derecha, una maravilla política real. Los guarimberos están cortándose a sí mismos, de las mismas personas que podrían apoyar la derecha. Escuchas las quejas, pero no en los informes de prensa. Entonces, ¿qué estás pensando, cerrando, quemando tus propios vecindarios?

¿Qué crees que va a pasar?


Hemos visto un montón de esto antes. A las cámaras le gusta las guarimbas, pero, miraban desde el interior del país, esto es una acción política absurda. Demente. Trataron esto antes, en el 2004, y fracasaron. Han tenido mesías políticos como Leopoldo López, la mayoría de los cuales han caído en el olvido. Usted vio el futuro en las recientes celebraciones de Carnaval. La derecha hizo un llamado para boicotear el  Carnaval. Los pobres rechazaron su llamado y llenaron las playas y las calles con sus celebraciones. Una vez más, los medios de comunicación internacionales no cubrieron esto. El novelista colombiano William Ospina dice que en el mundo entero, los ricos celebran y los pobres protestan. Sólo en Venezuela los pobres celebran y los ricos protestan.

Artículo original publicado en  The Nation

¿QUÉ PASÓ EN LAS ELECCIONES VENEZOLANAS?

Por Luis Britto García. Narrador, ensayista, dramaturgo venezolano

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Hace años denuncio que la Comisión y la Corte Interamericana  de la OEA quieren desconocer  nuestros tribunales, para  decidir en lugar de  ellos  cuestiones  relativas a la soberanía de Venezuela, como la legitimidad de las elecciones. Así, el primero en cuestionar los comicios del 14 de abril es Insulza, presidente de la OEA, quien exige  “realizar una auditoría y un recuento completo de la votación” y  pone “a disposición de Venezuela el equipo de expertos electorales de la OEA”. Vale decir,  expertos extranjeros, y no el Consejo Nacional Electoral, deben declarar quién ganó nuestras elecciones.

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Para escoger al  Presidente de Venezuela también se ofrecen voluntarios el gobierno de Estados Unidos y el canciller de España, García Maspero, ambos demandando recuento de votos al sistema electoral que Carter calificó como el “más perfecto del mundo”.  Por no contradecirlos, el candidato perdedor reclama asimismo recuento manual  de votos  y en lugar de exigirlo por  vías de derecho, convoca  motines que en dos días incendian o destruyen doce  Centros de Diagnóstico Integral, arrasan cuatro casas del PSUV y varios mercados solidarios y radios comunitarias,  acosan medios de comunicación de servicio público y residencias de miembros del Poder Electoral, asesinan a 8 compatriotas –uno de ellos quemado vivo- y dejan 124 heridos. Es una pequeña muestra de lo que harían si llegaran a tomar al poder. Desaparecerían los derechos a la atención médica gratuita, a alimentos subsidiados, a la información alternativa, a la militancia progresista, al sufragio  y a la vida.

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La Historia se repite,  los guiones  se remedan. Las elecciones que dieron el triunfo a Ajmadineyah fueron desconocidas por una oposición que intentó algaradas y motines para legitimar una intervención imperialista. Durante las elecciones una agresión informática seguramente imperial hackea las cuentas de twitter de Nicolás Maduro, del presidente de la AsambleaNacional23 Diosdado Cabello  y de Teresa Maniglia, jefa de Prensa de Miraflores, inhabilita la página web del Consejo Nacional Electoral y fuerza a interrumpir Internet durante  minutos para impedir la expansión del virus. No son tecnologías al alcance de un candidato  cuyo promedio académico apenas remonta el diez.

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¿Tiene la más mínima sostenibilidad la hipótesis de fraude? La lógica indica que cualquiera dispuesto a perpetrar una superchería simularía millones de sufragios de ventaja, y no una modesta mayoría de 262.473 votos. Por otra parte, el Consejo Nacional Electoral por su propia cuenta ha recontado 54% de los sufragios sin encontrar irregularidades, proporción más que suficiente para descartar cualquier infracción. Y si la oposición de todos modos desconoce al árbitro electoral, también está desconociendo el incremento de los sufragios del cual se ufana, y los votos que llevaron a sus diputados a la Asamblea, y cerrándose el camino para la participación en todas las elecciones venideras y para convocar referendos revocatorios, pues sería contradictorio que se sometiera a una institución a la cual deslegitima.

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¿Cómo en sólo seis meses pudo el bolivarianismo perder 685.794 votos y la oposición neoliberal ganar 679.099? ¿En verdad esos electores detestan que uno de cada tres venezolanos esté estudiando, y en forma gratuita? ¿Aborrecen  el servicio médico sin costo de Barrio Adentro? ¿Les amarga que los patronos deban pagarles prestaciones sociales? ¿Les subleva  que seamos el país más feliz y con menor desigualdad social en América Latina? ¿Odian tener pensión para su vejez? ¿Les repugna que la Misión Milagro devuelva la vista? ¿Les duele que el gobierno construya para los sin techo quinientas viviendas por día? Si tantas ventajas los molestan, nada les impide  rechazarlas ¿Pero tienen que votar para que sus compatriotas también las pierdan? ¿Y cuánto tiempo conservará la oposición estos votos volubles?

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Mas no son estos logros del bolivarianismo los culpables de la declinación de sufragios.  Por todo programa, el candidato opositor se limitó a prometer obsesivamente que mantendría las misiones sociales del gobierno, las mismas que sus partidarios incendiaron o demolieron al conocer los resultados. También  copió meticulosamente los colores, los emblemas, las consignas, las gorras, las chaquetas, los gallardetes del chavismo. Algo bueno deben de tener para que los adversarios se disfracen con ellos.

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¿Qué ha cambiado en esos seis meses? Examinemos la coyuntura. Perdimos un dirigente incomparable, pero su obra está ante nosotros exigiendo que la completemos. Arreciaron los sabotajes eléctricos. Se volvieron sistemáticos los cortes de agua. Pocas semanas antes de las elecciones hubo una inoportuna devaluación del 47%, y los capitalistas acapararon, especularon, provocaron desabastecimientos  y dispararon la inflación sin sufrir sanciones ejemplares.

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Analicemos las tendencias constantes. Reconozcamos el desgaste  que aflige a toda obra humana. Luego, la perduración del burocratismo matavotos, la eternización de trámites innecesarios y repetitivos, la proliferación de procedimientos que sólo pueden ser iniciados en una página web que no abre nunca, que sólo pueden ser concluidos personalmente y que engendran gestores y corrupción. Tengamos en cuenta  la incapacidad del  capitalismo de ocupar el 7,6% de desempleo y el 40,9% del empleo informal. El centenar de periódicos, la centena de televisoras, el millar y medio largo de radios de la oposición continuó mintiendo, desinformando, calumniando sin que ninguna medida les pusiera coto.

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La oposición sembró el pánico valiéndose de una Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de Seguridad Ciudadana 2009 del Instituto Nacional de Estadística, según la cual ese año habrían fallecido 19.133 víctimas de la violencia. Las últimas elecciones enseñaron que las encuestas no son  confiables. Pero con ésta el especialista en Guerra Sucia J.J.Rendón y el candidato perdedor insuflaron en el electorado una paranoia que casi se vuelve victoria. Las autoridades competentes no mostraron datos reales para desvirtuar esta percepción terrorífica. Tampoco hubo medidas para detener el paramilitarismo y el sicariato, responsables de más de tres centenares de asesinatos de dirigentes sociales, y de innumerables crímenes horrendos y sin sentido que parecerían perpetrados con el exclusivo propósito de difundir la alarma y el sentimiento de indefensión.  No se hizo valer el hecho de que las gobernaciones manejadas por la oposición muestran el más alto índice delictivo. El miedo es un proceso del cerebro sauriano, que no obedece a la lógica ni atiende a la razón.

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El  bolivarianismo rescató de la pobreza  grandes sectores a los cuales los medios  opositores engañan predicándoles que pueden volverse oligarquía.  Entre los recursos desesperados de la oposición estuvo una oferta por twitter de un aumento de salario de 45% y hasta de 50% contra el 40% ofrecido por el gobierno. Poco vale ese electorado de 5%. Siempre digo que revolución sin ideología es piñata ante la cual la gente se arrodilla hasta que se acaban los  caramelos. El problema es cultural. Quizá el proceso debería emplear a fondo a sus intelectuales. Más valen ideas que dádivas. La tarea es formar revolucionarios y no consumistas, culminar una revolución y no competir en una subasta de votos. El bolivarianismo puede recuperar sus contundentes mayorías aceptándolo así y obrando en consecuencia. Todo tiene remedio, salvo la muerte.

Tomado del blog del autor

El imperialismo aunque se vista de seda…

Por Luis Britto García

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El problema de la ecología no es sólo ecológico. Si algo nos enseña la Teoría General de los Sistemas, es que todos los elementos de un sistema interactúan entre sí. La ecología no es un mero problema de gases, fluidos y especies: es un problema de la acción coercitiva de los cuerpos políticos sobre el medio humano que a su vez opera sobre el medio ambiente. No hay mejora ecológica sin mejora política.

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La acción humana sobre la Ecología parece regida hasta el presente por una lógica matemática que es a la vez paradigma cultural, el de la Teoría de los Juegos. Una variante de ésta se ocupa de los llamados Juegos Suma Cero, en los cuales la ganancia de una parte se hace a costa de la pérdida de las otras, sistematizados por Oskar Morgenstein yJohn von Neuman en 1944 en su libro The Theory of Games and Economic Behavior (Heims, Steve J.: J. von Neuman y N. Wiener (1 y 2); Salvat Editores, Barcelona 1986). En el modelo matemático del capitalismo, una de las tres fuerzas productivas, el Capital, se alimenta de la explotación y el desgaste de las restantes: laNaturaleza y el Trabajo, y desplaza hacia éstas todas las consecuencias nefastas del proceso productivo. El capital de las grandes potencias logra tales objetivos en estrecha complicidad con el Estado, al tiempo que pretende que los Estados de los países periféricos se abstengan de toda intervención económica.

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Así, el gran capital, mientras se coliga con el poder público del Estado, intenta desplazar la gestión de las restantes fuerzas de producción hacia la esfera de lo privado. Por ello pretende que la defensa del Trabajo esté esencialmente en manos de asociaciones privadas, como los sindicatos; y postula que la gestión de la Naturaleza debe depender también esencialmente de entes privados: las grandes empresas transnacionales, las minorías étnicas, y las Organizaciones No Gubernamentales Ecológicas, con gran frecuencia financiadas por las primeras. La llamada Green Economy, a pesar de algunas de sus postulaciones sensatas, predica que la naturaleza debe ser sometida al juego de un mercado que a su vez está dominado por el gran Capital. Como bien denuncia el “Grupo de articulación internacional de la Cumbre de los Pueblos por Justicia Social y Ambiental” en su manifiesto de 12 de mayo de 2012 en Río de Janeiro: “El fallido modelo económico, ahora disfrazado de verde, pretende someter todos los ciclos vitales de la naturaleza a las reglas del mercado y al dominio de la tecnología, la privatización y mercantilización de la naturaleza y sus funciones, así como de los conocimientos tradicionales, aumentando los mercados financieros especulativos a través de mercados de carbono, de servicios ambientales, de compensaciones por biodiversidad y el mecanismo REDD+ (Reducción de emisiones por deforestación evitada y degradación de bosques)”.

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Examinemos el comportamiento de esta alianza entre Capital y Estado en el primer actor ecológico del mundo. Estados Unidos cuenta no más del 4% de la población mundial, devora 25% de la energía fósil del planeta y es el mayor emisor de gases contaminantes. El Project New American Century postula que dicho país debe aprovechar sus ventajas acumuladas para continuar siendo la potencia hegemónica del siglo XXI, para lo cual debe seguir un plan de incremento de su poderío militar a fin de no comprometer el nivel de vida de su población (http://www. Newamericancentury). La Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos postula el uso sistemático de la fuerza incluso en ataques “preventivos”, con o sin el apoyo de la comunidad internacional (Bush, George: “The National Security Strategy of the United States of America”, Washington, 17-9- 2002, www.whitehouse.gov/nsc//.html). No por casualidad la potencia norteña gasta por sí sola en armamentos más que el conjunto de los otros países. Paralelamente, el Plan de Guerra de Bill Clinton proponía con respecto a América Latina una reconquista política, militar y económica mediante el ALCA, especie de Tratado de Libre Comercio continental que pretendía prohibir medidas proteccionistas del ambiente, y la apropiación de la Amazonia (Dieterich, Heinz: La integración militar del Bloque de Poder Latinoamericano, Instituto Municipal de Publicaciones, Caracas 2004, 49). En orden ejecutiva de 16 de marzo de 2012, el presidente Barack Obama declara materias atinentes a la seguridad nacional lo relativo a la energía, los recursos hídricos, los alimentos, la producción agrícola, el trabajo y todo tipo de tecnologías y suministros, incluidos materiales de construcción; y se atribuye competencias y facultades para mantener la provisión adecuada de ellos para los requerimientos de la Defensa Nacional (www.whitehouse.gov/nsc//.html). La mayor potencia militar del mundo pretende asegurarse la ilimitada disposición de la Naturaleza del planeta mediante el poder estatal y la agresión ilimitada.

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A partir de estas premisas, se entiende que conductas como la negativa conjunta deEstados Unidos y Canadá a suscribir el protocolo de Kyoto no son decisiones ecológicas, sino políticas. A ambos Estados les importa un comino que el mundo se ahogue en gases de invernadero, mientras sus ciudadanos puedan disfrutar de una sociedad de consumo fundada en el derroche de combustible en automóviles individuales. Igual política anima a las demás potencias que suscriben el Protocolo, pero limitan la reducción de sus emisiones mediante “acuerdos de flexibilización”. Si los principales contaminadores del mundo se niegan a reducir sus emisiones, ¿quién deberá hacerlo? Se impone tal obligación a los países emergentes, a fin de que sus economías no puedan competir con las hegemónicas.

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Para desplazar la responsabilidad por la pureza de la atmósfera a los países que menos la contaminan, los 190 países reunidos a fin de 2008 en la conferencia sobre el clima en Poznan prometen la creación de un “cofre dorado” de créditos de carbono, para que comunidades rurales pobres reciban subsidios como guardianas de tierras y bosques. En dicha conferencia se acordó asimismo un esquema de pagos por la preservación de bosques, llamado Iniciativa de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación (REDD, en inglés). Según él, los países más ricos se comprometerían a compensar la contaminación ambiental que generan, pagando por mantener y reforestar selvas tropicales. En dicho fondo se incluyen catorce naciones, cinco de ellas de América Latina:Bolivia, Costa Rica, Guyana, México y Panamá (Kaldrmakis, de Posmas, Sofía: “Mercadeando el carbono”, Panorama de las Américas, Panamá, febrero 2009, 130). Dichos aportes, obviamente, no se entregan sin condiciones: éstas pueden comprender restricciones para el uso por cada país de sus bosques tropicales, o derechos sobre la biodiversidad, los cauces hídricos y otros bienes naturales. Además, harían depender la preservación de los bosques de la eventual fijación de un “precio internacional por las emisiones de carbono”, todavía no acordado, sujeto a fluctuaciones mercantiles y a complejas mediciones. Obsérvese por otra parte que los créditos aparentemente serían otorgados a “comunidades rurales pobres” y no a los Estados que representan la totalidad del país: la responsabilidad por la preservación de los recursos naturales se desplazaría así, no a los Estados del Tercer Mundo, sino a grupos sociales específicos dentro de ellos. Sería preferible que los países que poseen bosques tropicales gerenciaran por sí mismos sus propias políticas de conservación. La protección de los bosques como compensación por las emisiones de gases de efecto invernadero es, por otra parte, una cuestión compleja, que involucra infinidad de aspectos biológicos, sociales, económicos, políticos y culturales, y que no debería depender de un mero sistema de mercado (www.carbonfinance.org). El presidente de Ecuador Rafael Correa rechazó en 2010 un acuerdo de tal naturaleza, por considerar que sus cláusulas eran deprimentes y contrarias a la soberanía de su país.

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El agua es vida: privatizarla es privatizar la existencia. El Capital avanza una campaña mundial por la apropiación de las aguas y de los servicios de acueductos. Algunas organizaciones no gubernamentales han librado gloriosas batallas por preservar el derecho humano al vital líquido, tales como la Guerra del Agua de Cochabamba. Pero quienes en definitiva han recuperado el control de aguas y acueductos en Venezuela, Bolivia, Argentina, Ecuador y otros países han sido los Estados, al prohibir la privatización de las fuentes de dicho líquido y renacionalizar acueductos.

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El capital se concentra en un número cada vez menor de manos: los alimentos también. Una docena de transnacionales y 36 filiales interconectadas dominan su producción y mercadeo mundial. Integran el cartel Anglo-Holandés-Suizo: doce de ellas están asociadas al cartel de Windsor, de la casa reinante inglesa; las demás en su mayoría están vinculadas a otras cinco casas reales. Apenas dos, Continental y Cargill, controlan más de la mitad de la producción de granos global. Este colosal oligopolio domina el 95% de la producción alimenticia de Estados Unidos, Europa, los países del Commonwealth y Latinoamérica, especialmente Argentina y Brasil, y de sus cosechas dependen cinco mil millones de personas. En el resto del mundo ha deprimido la producción de alimentos incoando la eliminación de políticas proteccionistas y subsidios, la suspensión de financiamientos y grandes proyectos agrícolas, el dumping y el dominio sobre semillas y fertilizantes (Jerónimo Guerra: “La escasez y el desabastecimiento como armas de destrucción masiva”; Rebelión, 24-02-2008). Este sistema presupone el monocultivo, que a su vez impone el latifundio, la expulsión masiva de campesinos y la producción de alimentos para la exportación y la especulación, y no para satisfacer las necesidades de la población del país donde se produce. También trae consigo el cultivo de especies genéticamente alteradas y estériles, y a veces desvía los vegetales del consumo humano para destinarlos a la producción de biocombustibles y de alimentos para el ganado. Este modelo elimina la diversidad biológica, destruye la base social y en fin agota la tierra. Lo han hecho posible las enormes presiones políticas y financieras sobre los Estados débiles que no aplican su soberanía para la eliminación del latifundio ni para la protección de la agricultura local y de sus ciudadanos. Movimientos como el de los Sin Tierra de Brasilavanzan luchas cotidianas contra estos procesos; pero sin apoyo del Estado difícilmente lograrán la victoria. Sin medidas políticas de restricción del poderío de las transnacionales y de protección de las agriculturas locales y de los campesinos no habrá cambios en esta situación. Sin mejora en la política de la propiedad de la tierra no hay mejoría en el problema del hambre.

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Los ejemplos podrían multiplicarse al infinito. En general, los poderes económicos y políticos de los países hegemónicos propulsan un modelo de gestión que exige: 1) Privatización de la naturaleza 2) Privatización de los recursos, incluidos los del subsuelo 3) Transferencia del poder de decisión de los Estados periféricos sobre sus recursos hacia transnacionales, organizaciones no gubernamentales o minorías étnicas 4) Apropiación monopólica de la tierra cultivable 5) Control sobre la reproducción de la vida a través de semillas y organismos genéticamente modificados, clonación y el registro de patentes sobre seres vivientes 6) Freno del desarrollo en los países emergentes y periféricos, en aras del ilimitado consumo de recursos por los países hegemónicos 7) Desplazamiento o tercerización de los efectos nocivos de la contaminación de los países hegemónicos hacia las periferias. 8) Derecho al uso ilimitado de la fuerza por los imperios para defender sus pretensiones sobre la Naturaleza 9) Maquillaje de todas estas acciones como políticas de defensa de las víctimas y del planeta. Nunca fue más repulsivo el retrato de Dorian Grey que cuando añadió la hipocresía a sus demás perversiones. Ninguna de estas fatales iniciativas puede ser revertida sin acciones políticas. No habrá revolución ecológica sin Revolución.

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Según señalamos, la lógica de estas operaciones destructivas corresponde a la estrategia de los llamados juegos Suma Cero, en los cuales la ganancia de uno equivale a la pérdida de otro. Su lógica ha permeado toda la cultura, desde la simplificación del evolucionismo al darwinismo social y a la idolatría del libre mercado como supuesta sede de la libre competencia, y a la prédica postmoderna de la muerte de la Ética, de la Política y de la Historia. La conciencia de la finitud del mundo debe llevarnos a aplicar los juegos cooperativos, examinados por John Forbes Nash en 1951 en su artículo “Non-Cooperative Games” (The Annals of Mathematics 54(2):286-295). Si la perpetuación de un juego suma cero lleva al estancamiento o la destrucción mutua, los competidores pueden mejorar su estrategia haciéndolo cooperativo. De hecho, la Sociobiología demuestra que la vida, lejos de ser sólo un juego suma cero de competencia y mutua destrucción, es también un conjunto de juegos cooperativos, que rigen la agregación de células en los seres complejos, la reproducción y el apoyo mutuo en los animales sociales (Wilson, Edward O.: Sociobiology, the new synthesis; The Belknap Press of Harvard University Press, Harvard, 1976). De los juegos cooperativos nacen las sociedades humanas y la civilización. Pero un paradigma cultural no se impone por el mero hecho de ser expuesto. Para implantarlo se requiere una acción social que impulse una decisión política. Las fuerzas de la vida, que componen la Naturaleza y el Trabajo, deben imponerse a la abstracción muerta y la lógica mortífera del Capital. Sin Revolución en la vida no se detendrá la muerte.

  • Fuente: Cubadebate

 

Un fantasma recorre el mundo: la indignación

Luís Britto García

Un fantasma recorre el mundo: la indignación. Anuncia una enorme oleada revolucionaria que podría liberar por igual países hegemónicos y periféricos. Los primeros están en bancarrota por la crisis, enfrascados en incosteables aventuras armamentistas, enfrentados al agotamiento de los recursos que dilapidan. Los segundos padecen la escasez de alimentos, la devastación de la naturaleza, la explotación neocolonial.

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Pero la acumulación de condiciones objetivas sólo se convierte en revolución cuando la suma de cambios cuantitativos dispara la transformación cualitativa ¿Cómo se dio ese salto históricamente? En la Revolución Inglesa de 1645 y la Francesa de 1789 y la Bolchevique de 1917, a la bancarrota del Estado precipitada por aventuras guerreristas siguieron sublevaciones populares detonadas por la extrema penuria. Observemos hoy a los poderes hegemónicos y sus aliados. Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Alemania, Japón, España, Portugal, Grecia, Italia, Islandia colapsan bajo el peso de deudas públicas cercanas o superiores al 100% de su PIB anual. Tales cargas no acarrean la debacle instantánea porque, a diferencia de las del Tercer Mundo, pagan cómodos intereses como los de Estados Unidos, del 1,5% anual. Pero sus gobiernos han optado por mantener la amnistía tributaria para ricos y banqueros estafadores, descargar el peso del déficit y de los rescates financieros sobre las condiciones de vida de los trabajadores y a veces arruinarse en incosteables agresiones imperiales.

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Tales políticas, idénticas a las que detonaron las revoluciones históricas, desencadenan fatalmente la resistencia social. El pueblo de Islandia se negó de plano a pagar la deuda de los banqueros, hecho prácticamente revolucionario. Grecia, Francia, España, Italia e Inglaterra están conmocionadas por protestas masivas. En Israel entre julio y agosto multitudes de 300.000 ciudadanos protestan contra el costo de la vida y obligan a Netanyahu a detener un alza de los precios del petróleo y a incrementar la importación de alimentos (BBCMundo: 27-8-2011). El primer ministro inglés Cameron descalifica a los manifestantes de Londres tildándolos de saqueadores. Pero la Revolución Francesa tomó carácter de tal con las jacqueries, saqueos campesinos que obligaron a la nobleza a renunciar a sus privilegios y preludiaron los alzamientos parisinos. También el bipartidismo descalificó como pillajes las sublevaciones populares de Mérida en 1987 y el Caracazo en 1989, que a la postre torcieron el rumbo del país. Immanuel Wallerstein declara para ALAI el 15-8-2011:“Yo veo guerras civiles en múltiples países del Norte, sobre todo en Estados Unidos donde la situación es mucho peor que en Europa occidental, aunque allá también hay posibilidades de guerra porque hay un límite hasta el cual la gente ordinaria acepta la degradación de sus posibilidades”.

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¿Se equilibra esta rebelión en los centros hegemónicos con la sumisión colonial del Tercer Mundo? La mayoría de los países de América Latina y el Caribe han elegido gobiernos de izquierda o centro izquierda. En México crecen la violencia y la militarización: el 8-8-2011 The New York Times reitera que agentes del Pentágono, la CIA, la DEA y otras agencias operan no sólo desde el centro de inteligencia ubicado en Reforma 225 sino desde una base militar en tierra mexicana. En Honduras aumenta la protesta contra el régimen surgido del golpe de Estado contra Zelaya. En el mil veces invadido Haití los ciudadanos insurgen contra tropas de la Minustah que arrojan heces a los ríos. En Chile el gobierno neoliberal enfrenta la rebelión de medio millón de manifestantes contra la privatización total de la educación. Y el mundo islámico es un hervidero. Pero de la indignación a la Revolución, hay mucho trecho. La tarea es acortarlo.

PD: Adiós a Freddy Balzán, gran compatriota, comunicador y revolucionario.

Tomado de Patria Grande

Emancipación y revolución mundial

Este artículo amerita una lectura total y pausada. Presenta los ejes fundamentales del momento actual. De manera breve y directa nos brinda pues claves esenciales para entender lo que está pasando en este jodido planeta, nuestra única nave interplanetaria, como bien dice el estelar Walter Martínez a diario en su Dossier

Luís Britto García

El mundo se descoloniza

Avanza el mundo entre conmociones que imponen las cadenas de la explotación y sacudidas que las fracturan. Las independencias son rupturas de vínculos con el explotador internacional; las revoluciones, aniquilación de órdenes impuestos por explotadores internos y sus aliados transnacionales. Emancipaciones y revoluciones son las grietas que rompen la trama de la explotación del hombre por el hombre: toda independencia aspira a ser Revolución.
Señalo siempre que la Conquista de América fue el mayor proceso de colonización de la Historia. Con las riquezas expoliadas se mantuvo la hegemonía de España durante dos siglos, y luego la de Europa sobre el mundo hasta fines del siglo XIX.
La Independencia de América fue asimismo el mayor proceso de descolonización del mundo. El segundo gran proceso de descolonización se cumplió en el siglo XX, con la masiva emancipación política y en parte revolucionaria de Estados en Asia, África y Europa. El tercer gran proceso emancipatorio y revolucionario de la Historia arranca ahora, abarca el planeta entero y afecta incluso a las potencias hasta hoy hegemónicas.

Las condiciones maduran

En esos tres grandes procesos liberadores concurren las mismas condiciones: 1) Debilitamiento coyuntural de potencias imperiales por pérdida de hegemonía o pugnas entre ellas 2) Forzada imposición asistemática de elementos o prácticas de la modernidad a países o estratos sociales dominados 3) Preservación o creación, dentro de los países o estratos sometidos, de culturas con alto grado de disonancia hacia las de las potencias hegemónicas 4) Masivas movilizaciones de clases o sectores sociales populares de los pueblos sometidos, en contra de la explotación y en defensa de sus especificidades culturales.
Todas y cada una de dichas condiciones se intensifican en el mundo contemporáneo:
1) Las potencias imperiales pierden hegemonía por el colapso del capitalismo, que les impone deudas públicas impagables, negación de todas las conquistas sociales de sus ciudadanos, crecimiento de la inflación, incremento de los impuestos y motorización de la economía mediante una producción armamentista que desemboca en guerras imposibles de ganar.
2) La imposición asistemática de elementos de la modernidad por las potencias hegemónicas a países del Tercer Mundo deriva en modernización deforme, signada por dependencia económica, intercambios desiguales, destrucción ecológica y depauperación masiva de poblaciones a las cuales se destruyeron sus medios tradicionales de vida sin ofrecerles inserción segura ni remunerativa en el sistema capitalista.
3) El Tercer Mundo, a pesar de la ubicua penetración cultural, preserva y crea elementos culturales que evitan que la inmensa mayoría de la población del globo se identifique con los valores y códigos de la modernización imperial.
4) Las clases y pueblos sometidos protagonizan hoy la más amplia movilización que haya ocurrido en la Historia en contra de la explotación y en defensa de sus culturas.
Así, la mayoría de los países de América Latina y el Caribe optan democráticamente por gobiernos progresistas; el mundo islámico es un hervidero de movimientos contra las imposiciones imperiales y los gobiernos sumisos hacia ellas; las potencias emergentes muestran claras señales de independencia con respecto al G-7.
Pero incluso en países del bloque hegemónico como Inglaterra, Italia, Francia, España, Portugal, Grecia e Islandia irrumpen multitudinarias movilizaciones sociales contra políticas que arrojan la totalidad del peso del colapso financiero sobre los trabajadores, al tiempo que en Estados Unidos surgen graves indicios de intranquilidad social.
Como si no faltaran detonantes para esta vertiginosa situación, una crisis alimentaria disparada por el cambio climático y la especulación financiera de los monopolios agrícolas triplica y quintuplica el precio de los alimentos básicos y coloca a la humanidad entre la espada y la pared. Examinemos la Historia: gran parte de los movimientos revolucionarios fueron detonados por escaseces de alimentos, y la que ocurre hoy tiene carácter global.
El sistema colapsa: sólo la Revolución mundial evitará que arrastre con él al resto del planeta.

Los imperios contraatacan

Los imperios amenazados por la radicalización de los pueblos en América Latina, Asia, África y en la misma Europa, responden con un recurso que la agrava: la multiplicación de agresiones militares en territorios cada vez más extensos y remotos.
Estos ataques intensifican los sentimientos culturales y políticos de rechazo de los pueblos invadidos, y son incosteables para agresores con arcas fiscales exhaustas por la crisis.
Los imperios quiebran. Pues los países hasta ahora hegemónicos están en quiebra. Según el FMI, para 2011 la Deuda Externa de Francia equivaldrá al 99% de su Producto Bruto Interno; la de España al 74%, la de Alemania, al 85%, la de Italia, al 130%, la de Japón, al 204%, la del Reino Unido, al 94%, la de Estados Unidos, al 100% (World Economic Outlook; OECD, Economic Outlook). Son pasivos impagables, que es imposible cancelar devaluando monedas o aumentando impuestos, y que las dirigencias tratan de financiar eliminando las ventajas sociales de los trabajadores. Estados Unidos admitió en junio de 2011 que estaba a punto de declarar una moratoria de su deuda con China. En julio hubo complejas negociaciones para salvar el euro. Con razón casi todos los Estados en quiebra se agavillaron para saquear a Libia sus reservas monetarias y energéticas.
La declaración de una bancarrota fiscal de Estados Unidos llevaría consigo el desplome de la divisa sin respaldo que dicho país obliga a aceptar al resto del mundo como pago de sus obligaciones. Otro tanto podría suceder con un quebranto del euro, cuya salud no es ejemplar.
Repasemos la Historia Universal: casi todas las revoluciones de la Época Moderna fueron precedidas por bancarrotas fiscales que debilitaron y deslegitimaron a los Estados y los forzaron a solicitar sacrificios imposibles y consensos sociales problemáticos para conjurar el déficit.
Estos países en bancarrota se desvanecen también por la declinación demográfica: no tienen consumidores para sus productos, ni brazos para producirlos. Hacia el 2010 el mundo ronda los 7.500 millones de habitantes. Estados Unidos cuenta con 313.232.000 pobladores, toda la Unión Europea, con 501.259.840. Sus tasas de crecimiento poblacional son insignificantes. Más de las tres cuartas partes del incremento total de la población de la UE se debe a la inmigración. Sus economías dependen de ésta y de la tercerización de fuerzas laborales en el exterior: a ambas les niegan todo derecho; éstas pueden corresponder negándoles toda lealtad.
Como resultado de ello, el ejército de la primera potencia imperialista de la tierra está conformado esencialmente por mercenarios, reclutados mayoritariamente entre sus marginalidades excluidas: afroamericanos, hispanos y pobres. Los beneficiarios de las políticas del Imperio se niegan a luchar por él. El Imperio Romano cayó después de que sus ejércitos dejaron de estar integrados por ciudadanos y pasaron a depender de fuerzas mercenarias. La experiencia podría ser significativa para potencias que dependen cada vez más de la agresión militar.
La quiebra fiscal y demográfica de las potencias hasta ahora dominantes no implica que renunciarán en términos pacíficos a su hegemonía. Precisamente en un clima de bancarrota del Estado y proletarización de las clases medias surgieron los fascismos europeos, para tratar de reconquistar mediante la violencia racista las posiciones perdidas.

La energía fósil se agota

En fin, el capitalismo en colapso, con su economía del consumismo, del derroche y del sobrecrecimiento del sector servicios, con sus maquinarias militares y su sistema de concentración de la población en megalópolis, está también irreversiblemente condenado por el acelerado e inminente agotamiento de las reservas de energía fósil que lo sustentan. Más del noventa por ciento de la energía que el planeta consume viene del petróleo y sus derivados; las potencias hegemónicas tienen muy pocas reservas naturales, y a nivel mundial ya ha sido alcanzado el tope de su producción. De ahora en adelante, la explotación petrolífera y gasífera sólo aportará rendimientos decrecientes antes de su agotamiento en un período que podría durar poco más de medio siglo. Estados Unidos es el mayor consumidor de hidrocarburos del mundo, y actualmente gasta en ellos unos 600.000 millones de dólares cada año. Su crisis fiscal podría impedirle continuar tales desembolsos. Ante ello, intensifica las también incosteables guerras de saqueo de hidrocarburos, que a la larga plantearán una confrontación de magnitud global con las restantes potencias del planeta.
Los países imperiales pueden por poco tiempo reforzar y aplicar su preponderancia tecnológica en tales conflictos contra los países menos desarrollados, pero históricamente la sofisticación táctica ha fracasado contra la resistencia cultural y política popular. Así pasó en los grandes fiascos imperiales de Corea, Vietnam, Cuba, Argelia, Afganistán, Irak, Somalía, y en la presente agresión contra Libia, que se esperaba decidir en pocos días y que la resistencia de los patriotas podría convertir en descalabro para Estados Unidos y sus satélites de la OTAN.

El mundo se libera

Existen los recursos científicos y tecnológicos para revertir esa maquinaria monstruosa hacia una civilización fundada en la conservación de la naturaleza, el aprovechamiento de las energías y recursos renovables y el reciclamiento de lo consumido. Pero así como el sistema no puede ganar sus guerras imperiales porque no entiende el funcionamiento social, económico y cultural de los pueblos que invade, tampoco se comprende a sí mismo lo suficiente como para emprender las reformas culturales, sociales y económicas que lo salvarían. Paralizado en su modelo predatorio que lo condena a buscar la ventaja propia en la ruina de todos, es incapaz de entender que la salvación de todos es la condición de la propia supervivencia.
Nunca como hasta ahora la amenaza nuclear ha sido tan insuficiente para garantizar que las plutocracias de un insignificante porcentaje de la población mundial se apropien de los recursos y del fruto del trabajo del resto de la humanidad. La Tercera Revolución, una prodigiosa era de cambios y movimientos renovadores, está en marcha.

Este otro artículo de Brito también vale la pena leerlo:

Los imperios contraatacan

Luis Britto García

Los imperios se sienten amenazados por la radicalización de los pueblos en América Latina, Asia, África y en la misma Europa, y responden con un recurso que la agrava: la multiplicación de agresiones militares en territorios cada vez más extensos y remotos.

Estos ataques intensifican los sentimientos culturales y políticos de rechazo de los pueblos invadidos, y son incosteables para agresores con arcas fiscales exhaustas por la crisis.

Los países hasta ahora hegemónicos están en quiebra. Según el FMI, para 2011 la Deuda Externa de Francia equivaldrá al 99% de su Producto Bruto Interno; la de España al 74%; la de Alemania, al 85%; la de Italia, al 130%; la de Japón, al 204%; la del Reino Unido, al 94%; la de Estados Unidos, al 100% (World Economic Outlook; Oecd, Economic Outlook). Son pasivos impagables, que es imposible cancelar devaluando monedas o aumentando impuestos, y que tratan de financiar eliminando las ventajas sociales de los trabajadores.

Estos países en bancarrota se desvanecen también por la declinación demográfica: no tienen consumidores para sus productos, ni brazos para producirlos. Hacia 2010 el mundo ronda los 7.500 millones de habitantes. Estados Unidos cuenta con 313.232 pobladores, toda la Unión Europea, con 501.259.840. Sus tasas de crecimiento demográfico son insignificantes. Más de las tres cuartas partes del incremento total de la población de la UE se debe a la inmigración. Sus economías dependen de ésta y de la tercerización de fuerzas laborales en el exterior: a ambas les niegan todo derecho; éstas pueden corresponder negándoles toda lealtad.

En fin, el capitalismo en colapso, con su economía del consumismo, del derroche y del sobrecrecimiento del sector servicios, con sus maquinarias militares, su sistema de concentración de la población en megalópolis, está también irreversiblemente condenado al acelerado e inminente agotamiento de las reservas de hidrocarburos que lo sustentan.

Las potencias imperiales pueden por poco tiempo reforzar y aplicar su preponderancia tecnológica en conflictos contra los países menos desarrollados, pero históricamente la sofisticación táctica ha fracasado contra la resistencia cultural y política popular. Así pasó en los grandes fiascos imperiales de Corea, Vietnam, Cuba, Afganistán, Irak, Somalia, y en la presente agresión contra Libia, que se esperaba decidir en pocos días y que la resistencia de los patriotas podría convertir en descalabro para Estados Unidos y sus satélites de la Otan.

Existen los recursos científicos y tecnológicos para revertir esa maquinaria monstruosa hacia una civilización fundada en la conservación de la naturaleza, el aprovechamiento de las energías y recursos renovables y el reciclamiento de lo consumido. Pero así como el sistema no puede ganar sus guerras imperiales porque no entiende el funcionamiento social, económico y cultural de los pueblos que invade, tampoco puede comprenderse a sí mismo lo suficiente como para emprender las reformas culturales, sociales y económicas que lo salvarían. Paralizado en su modelo predatorio que lo condena a buscar la ventaja propia en la ruina de todos, es incapaz de entender que la salvación de todos es la condición de la propia supervivencia.

Nunca como hasta ahora la amenaza nuclear ha sido tan insuficiente para garantizar que las plutocracias de un insignificante porcentaje de la población mundial se apropien de los recursos y del fruto del trabajo del resto de la humanidad. La Tercera Revolución, una prodigiosa era de cambios y movimientos renovadores, está en marcha.

http;//luisbrittogarcia.blogspot.com

¿Comienza una revolución anti-capitalista?

Luis Britto García

1.- Ningún hombre es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, predicaba John Donne. Ningún país está fuera del planeta: el genocidio cometido contra un pueblo me asesina. Todo lo que acontece en Libia me hiere, te daña, nos afecta.

2.- Hablemos como hombres, y no como chacales o monopolios mediáticos. A Libia no se la bombardea para proteger su población civil. A ningún pueblo se lo protege arrojándole explosivos ni despedazándolo con 4.300 ataques “humanitarios” durante más de cien días. A Libia se la incinera para robarle su petróleo, sus reservas internacionales, sus aguas subterráneas. Si el latrocinio triunfa, todo país con recursos será saqueado. No preguntes sobre quién caen las bombas: caerán sobre ti.

3.- Encarcelaron a los comunistas; nada podría importarme menos, porque no soy comunista, ironizaba Bertold Bretch. El Consejo de Seguridad de la ONU aprueba una zona de “exclusión aérea” a favor de los secesionistas libios, pero permite un bombardeo infernal; China y Rusia se abstienen de vetar la medida porque como no son libios nada podría importarles menos. De inmediato Estados Unidos amenaza a China con declarar una “moratoria técnica” de su impagable deuda externa con ella y agrede Pakistán. China replica que “toda nueva injerencia de Estados Unidos en Pakistán será interpretada como acto no amistoso” y arma al país islámico con cincuenta cazas JF-17. Ningún pueblo está fuera de la humanidad: si no vetas la agresión contra otro, la desencadenas contra ti.

4.- Cuenta Tolstoy que un oso ataca a dos campesinos: uno escala un árbol, cediendo al otro el privilegio de defenderse solo. Éste vence, y cuenta que las últimas palabras de la fiera fueron: “Quien te abandona no es tu amigo”. La Liga Árabe, la Unión Africana, la OPEP trepan al árbol de la indecisión esperando el turno de ser descuartizadas. Al abandonar a las víctimas te abandonas.

5.- Como en los tiempos cuando el fascismo asaltaba África, hoy Italia, Alemania, Inglaterra, Francia y otros sicarios de la OTAN sacrifican armamentos y efectivos en una guerra que sólo favorecerá a Estados Unidos. Impedido por su Congreso de invertir fondos abiertamente en el conflicto, Obama regaña a sus cómplices de la OTAN porque sacrifican al gasto militar menos del 2% de sus PIB, y les ordena inmolar por lo menos el 5%. Son instrucciones inaplicables cuando la protesta social, la crisis financiera, la deuda pública impagable y el mismo gasto armamentista socavan los gobiernos del G-7. Ante tales requerimientos, Italia opta por no participar más en en el agavillamiento. La Agencia Internacional de Energía autoriza para gastar de las reservas que no tiene sesenta millones de barriles de petróleo en dos meses. Estados Unidos derrocha para 2010 un gasto militar de 698.000 millones de dólares, 43% del total mundial de 1.600.000 millones de dólares (Confirmado.net 17-6-2011). Así se dilapilan en muerte los recursos que deberían salvar la vida. Si montas guerras para devorar a otro, las guerras te devorarán a ti.

6.-Como en épocas de Alí Babá y los cuarenta ladrones, los banqueros internacionales que tan benévolamente recibieron 270.000 millones de dólares en depósitos y reservas de Libia asaltan el botín y estudian traspasarlo a quienes intentan asesinar a los legítimos dueños. También le crean a los monárquicos de Benghazi un banco central y una divisa secesionistas. Son los mismos financistas cuyo latrocinio cuesta a la humanidad el actual colapso económico: no indagues a quién roban los banqueros: te desfalcan a ti.

7.- Al estilo de las blitzkrieg nazis, el presidente de Estados Unidos inicia guerras sin autorización de sus legisladores y las prolonga ignorando al Congreso, donde diez diputados denuncian al Presidente y al secretario de Defensa saliente Robert Gates y vetan los fondos para la agresión contra Libia tachándola de ilegal e inconstitucional. No averigües si debes imponer a tiros la democracia a otros pueblos: antes acaba con los vestigios de ella que quedaban en tu propio país.

8.- Cada hombre es pieza del continente, parte del todo, insiste John Donne. Los enemigos del hombre no cesan de fragmentarlo para destruirlo mejor. Los imperios, que son inestables rompecabezas de piezas juntadas a la fuerza, en el exterior fomentan o inventan el conflicto de civilización contra civilización, la rencilla del iraní contra el kurdo, del chiíta contra el sunita, del hindú contra el musulmán, del serbio contra el croata, del descendiente contra el ascendiente, del ancestral contra el menos ancestral, del libio contra el libio, del venezolano contra el venezolano. De cada variante cultural pretenden hacer un paisito y de cada paisito un protectorado. Quien nos separa nos hace añicos, quien me divide me mutila. No indagues cómo trizan Libia: te descuartizan a ti.

9.- Todo pillaje arranca con promesas de golpe fácil y se empantana en carnicería insoluble. Las guerras de Afganistán, Irak, Libia, Yemen y la agresión contra Pakistán despegan como paseos triunfales, se estrellan en holocaustos catastróficos y ninguna concluye ni se decide. La resistencia de sus pueblos retarda la inmolación de la que no te librarán ni vetos omitidos ni organizaciones abstencionistas ni banqueros carteristas ni Congresos nulificados. No preguntes por qué son asesinados los patriotas libios: están muriendo por ti.

Radio Nacional de Venezuela