Archivo de la etiqueta: Julian Assange

ENTREVISTA A JULIAN ASSANGE: “LOS BANCOS, LAS AGENCIAS DE INTELIGENCIA, LAS EMPRESAS ARMAMENTÍSTICAS… TODOS APOYAN A HILLARY CLINTON”

56b3b1d9c36188bc468b457f

john pilger2

Por John Pilger

De CounterPunch

 

LOS SECRETOS DE LAS ELECCIONES ESTADOUNIDENSES 

Esta entrevista fue filmada en la Embajada de Ecuador en Londres –donde Julian Assange es un refugiado político—y retransmitida el 5 de noviembre de 2016.

John Pilger: ¿Cuál es la importancia de la intervención del FBI en estos últimos días de campaña electoral en el caso contra Hillary Clinton?

Julian Assange: Si observamos su historia, vemos que el FBI ha actuado eficazmente como policía política de Estados Unidos. Esto quedó demostrado cuando forzó la dimisión del antiguo jefe de la CIA [el general David Petraeus] por revelar información confidencial a su amante. Prácticamente nadie es intocable. El FBI siempre intenta demostrar que nadie puede evitar ser investigado. Pero Hillary Clinton ha resistido abiertamente  la investigación del FBI, lo que levantó una gran indignación dentro de la institución porque hizo que pareciera débil. Nosotros hemos publicado unos 33.000 correos electrónicos de Hillary Clinton cuando era secretaria de Estado. Proceden de un lote de unos 60.000, de los cuales Clinton conservó alrededor de la mitad y nosotros publicamos la mitad de esos.

Además están los correos publicados de Podesta. [John] Podesta es el principal director de campaña de Hillary y todos esos correos están relacionados; entre ellos hay muchos sobre los “pagos por representación” (pay for play), como lo llaman, en los que se facilita el acceso de estados, individuos y empresas a cambio de dinero. [Estos correos electrónicos] combinados con el encubrimiento de los correos de Hillary Clinton cuando era secretaria de Estado [son los que] han creado el entorno adecuado para que el FBI aumente su presión.

J.P.: La campaña de Clinton aduce que Rusia está detrás de todo este acoso, que Rusia ha manipulado la campaña y es la fuente de los correos publicados por WikiLeaks.

  1. A.: La campaña de Clinton ha conseguido proyectar esa especie de histeria de caza de brujas: Rusia es responsable de todo. Hillary Clinton ha declarado falsamente en innumerables ocasiones que 17 organismos de inteligencia de EE.UU. consideran a Rusia la fuente de nuestras publicaciones. Eso es completamente falso; podemos afirmar que el gobierno ruso no es la fuente.

WikiLeaks lleva diez años publicando y, en ese tiempo, hemos sacado a la luz diez millones de documentos, varios miles de una sola fuente, varios miles de distintas fuentes, y nunca nos hemos equivocado.

J.P.: Los correos electrónicos que ofrecen pruebas de que Hillary Clinton se benefició personalmente de este intercambio de acceso por dinero y de cómo se beneficia políticamente son extraordinarios. Estoy ahora pensando en el representante de Qatar que consiguió cinco minutos con Bill Clinton a cambio de un cheque de un millón de dólares.

J.A.: Y los doce millones de dólares de Marruecos…

J.P.: Ah, sí, los doce millones de Marruecos.

J.A.: Para que Hillary Clinton asistiera [a una fiesta].

J.P.: El ámbito en el que los correos electrónicos resultan más relevantes es el de la política exterior de Estados Unidos, ya que muestran la relación directa de Hillary Clinton y la fundación del yihadismo y del Estado Islámico (EI) en Oriente Próximo. ¿Puede explicarnos de qué forma los correos electrónicos demuestran que quienes se supone que combaten a los yihadistas del EI colaboraron en realidad en su creación?

J.A.: Hay un correo de 2014 dirigido por Hillary Clinton a su director de campaña John Podesta poco después de abandonar el departamento de Estado, en el que afirma que el Estado Islámico está financiado por los gobiernos de Arabia Saudí y Qatar. Se trata del correo más significativo de toda la colección, quizás, porque saudíes y qataríes han dado mucho dinero a la Fundación Clinton. Hasta el gobierno de EE.UU. está de acuerdo en que algunas figuras saudíes están detrás del Estado Islámico. Pero se supone que se trata de algunos príncipes deshonestos que utilizan su parte del dinero petrolero para hacer lo que quieren, aunque su gobierno desaprueba esta práctica.

Pero el correo electrónico niega esta excusa y afirma que son los propios gobiernos saudí y qatarí quienes han financiado el EI.

J.P.: Saudíes, qataríes, marroquís, bahreiníes, especialmente saudíes y qataríes donan todo ese dinero a la Fundación Clinton  mientras Hillary es secretaria de Estado y el departamento de Estado está aprobando enormes ventas de armas, en particular a Arabia Saudí.

J.A.: La venta de armas más grande jamás realizada en el mundo se hizo con Hillary Clinton como secretaria de Estado, [y fue por valor] de más de 80.000 millones de dólares. De hecho, durante su mandato al frente del departamento de Estado el total de exportaciones de armas de Estados Unidos se duplicó, en términos de valor en dólares.

J.P.: Es evidente que, según estas informaciones, el famoso grupo terrorista conocido como Estado Islámico de Irak y el Levante o simplemente como Estado islámico (EI)  habría sido creado en buena medida con dinero procedente de las mismas personas que financian la Fundación Clinton.

J.A.: Así es.

J.P.: Eso es extraordinario.

J.A.: En realidad, me da pena Hillary Clinton como persona, porque la veo devorada por sus ambiciones, hasta un punto enfermizo. Esas personas llegan a desmayarse como resultado de sus ambiciones. Ella representa a toda una red de personas y de relaciones con determinados estados. La cuestión es ¿cómo encaja Hillary Clinton en esta red más extensa? Es el engranaje central. Hay un montón de engranajes diferentes en marcha, desde grandes bancos como Goldman Sachs y los principales elementos de Wall Street hasta agencias de inteligencia y determinados individuos del departamento de Estado y del gobierno saudí.

Ella es el elemento centralizador que interconecta todos los distintos engranajes. Es la representación central de todo eso y “todo eso” es más o menos lo que detenta el poder ahora mismo en Estados Unidos. Es lo que llamamos el establishment o el Consenso de Washington. Uno de los correos más significativos de Podesta que hemos sacado a la luz explicaba cómo se formó el gabinete de Obama y cómo la mitad del mismo había sido básicamente nombrado por un representante del Citibank. Es bastante sorprendente.

J.P.: ¿El Citibank presentó una lista…?

J.A.: Así es.

J.P.: … de la que salió la mayor parte del gabinete de Obama.

J.A.: Exacto.

J.P.: Entonces, ¿es Wall Street quien decide el gabinete del presidente de Estados Unidos?

J.A.: Si en su momento seguiste de cerca la campaña de Obama, te darías cuenta de que se había acercado mucho a los intereses de la banca.

J.A.: Por eso creo que no se puede entender adecuadamente la política exterior de Hillary Clinton sin entender a Arabia Saudí. Sus conexiones con este país son muy estrechas.

J.P.: ¿Por qué se mostró tan manifiestamente entusiasmada por la destrucción de Libia? ¿Puede contarnos por encima lo que nos muestran sus correos electrónicos de lo que ocurrió allí? Porque Libia es el origen de buena parte del caos existente ahora en Siria, del yihadismo del EI y todo eso, y fue casi una invasión de Hillary Clinton. ¿Qué nos dicen los correos sobre todo ello?

J.A.: La Guerra de Libia fue, más que nada, la guerra de Hillary. Barack Obama se opuso inicialmente a ella. ¿Quién fue su máxima defensora? Hillary Clinton. Esto está bien documentado en sus correos. Había enviado a su agente favorito, Sidney Blumenthal a prepararlo todo. De los 33.000 correos de Hillary Clinton publicados, más de 1.700 son sobre Libia. No se trata de que Libia tuviera petróleo barato. Ella pretendía derrocar a Gadafi y derribar al Estado libio, ya que quería utilizarlo en su campaña para las elecciones presidenciales. Hay un documento interno de finales de 2011 encargado por Hillary Clinton titulado “Tic-tac Libia” que resume la descripción cronológica de cómo ella fue la figura central de la destrucción del Estado Libio, que provocó alrededor de 40.000 muertes en Libia; llegaron los yihadistas, llegó el Estado Islámico y todo ello provocó la crisis europea de los refugiados y los emigrantes.

No es solo que la gente huyera de Libia, huyera de Siria, que otros países africanos se desestabilizaran como resultado del flujo de armas, sino también que el propio Estado libio ya no era capaz de controlar el movimiento de personas en su interior. Libia está situada frente al Mediterráneo y durante mucho tiempo fue el corcho de la botella de África. Así que todos los problemas, los problemas económicos y las guerras civiles de África, la gente que huía de esos problemas, no llegaban hasta Europa porque Libia controlaba policialmente el Mediterráneo. El propio Gadafi fue muy claro al respecto a comienzos del 2011: ¿Qué piensan esos europeos que están haciendo cuando intentan bombardear y destruir el Estado libio? Van a provocar oleadas de emigrantes africanos y la llegada de yihadistas a Europa”. Y eso es exactamente lo que ocurrió.

J.P.: ¿Les llegan quejas de la gente preguntando: “Qué está haciendo WikiLeaks. Están intentando colocar a Donald Trump en la Casa Blanca?

J.A.: Mi respuesta es que no permitirán que gane Trump. ¿En qué me baso para afirmar eso? En que no tiene de su parte a ningún estamento del establishment, excepto a las iglesias evangélicas, si es que puede considerárselas un establishment. Pero los bancos, las agencias de inteligencia, las empresas armamentísticas… las grandes inversiones extranjeras… todos apoyan a Hillary Clinton, al igual que los medios de comunicación, los dueños de los medios e incluso los propios periodistas.

J.P.: Se les acusa de que WikiLeaks actúa en connivencia con los rusos. Hay gente que dice: “¿Por qué WikiLeaks no investiga y publica correos electrónicos de Rusia?

J.A.: Hemos publicado alrededor de 800.000 documentos de todo tipo relacionados con Rusia. La mayor parte de ellos son críticos y han sido la base de una gran cantidad de libros, casi todos críticos también. Nuestros documentos [rusos] han sido utilizados en bastantes procesos judiciales: casos de refugiados que huyen de lo que afirman es una persecución política en Rusia y que utilizan nuestros documentos para apoyar su caso.

J.P.: ¿Tiene alguna opinión personal sobre la elección estadounidense? ¿Tiene preferencia por Clinton o por Trump?

J.A.: [Hablemos sobre] Donald Trump. ¿Qué es lo que representa para los europeos o los estadounidenses? Representa a la chusma blanca estadounidense, “deplorable e incorregible” [en palabras de Hillary Clinton]. Eso significa que desde el punto de vista de la clase dirigente o desde una perspectiva urbana, educada y cosmopolita, esta gente son paletos con los que no se puede tratar. Como él representa claramente –mediante sus palabras, sus actos y el tipo de personas que acuden a sus mítines– a personas que no forman parte de la clase media ni de la clase media alta y educada, existe el miedo a ser asociados de cualquier modo con ellos, un miedo social que reduce el estatus de clase de cualquiera al que se acuse de haber ayudado a Trump sea como sea, incluyendo cualquier crítica a Hillary Clinton. Si te fijas en cómo la clase media consigue su poder económico y social, es completamente lógico.

J.P.: Me gustaría hablar de Ecuador, el pequeño país que le ha proporcionado asilo político en esta embajada de Londres. Ahora Ecuador le ha cortado el acceso a Internet desde este lugar en donde estamos realizando la entrevista, la embajada, porque claramente les preocupa su intervención en la campaña electoral estadounidense. ¿Puede decirnos por qué lo han hecho y lo que opina sobre el apoyo proporcionado por Ecuador?

J.A.: Retrocedamos cuatro años. Hice una solicitud de asilo a Ecuador en esta embajada, a causa del pedido de extradición de EE.UU. y me fue concedido después de un mes. Desde entonces, la embajada ha estado rodeada por la policía: una operación policial muy cara que el gobierno británico admite que le ha costado más de 12,6 millones de libras. Hace un año lo admitieron. Ahora han desplegado policía secreta y cámaras robot de vigilancia de diversos tipos. Es decir, se ha provocado un conflicto bastante serio en el corazón de Londres entre Ecuador, un país de dieciséis millones de habitantes, y Reino Unido, con la colaboración indirecta de Estados Unidos. Fue una decisión valiente y basada en principios de Ecuador. Ahora Estados Unidos celebra elecciones, las de Ecuador son en febrero del año próximo, y la Casa Blanca se ha acalorado como resultado de la información veraz que hemos estado publicando.

WikiLeaks no publica desde la jurisdicción de Ecuador, desde esta embajada o desde territorio de Ecuador; publicamos desde Francia, desde Alemania, desde Países Bajos y desde otra serie de países, por lo que han intentado presionar a WikiLeaks a través de mi estatus de refugiado; y esto es, esto es completamente intolerable, que estén intentando ahogar a una organización editora; intentan evitar que se publique información verdadera sobre unas elecciones que es de gran interés para el pueblo estadounidense y otros.

J.P.: Díganos qué ocurriría si saliera de esta embajada.

J.A.: Sería inmediatamente detenido por la policía británica y extraditado a Estados Unidos o a Suecia. En Suecia no estoy acusado de nada, ya he sido exonerado [por la fiscal general de Suecia Eva Finne]. No tenemos ninguna certeza de lo que ocurriría allí, pero lo que sí sabemos es que el gobierno sueco se ha negado a garantizar que no me extraditaría a estados Unidos; también sabemos que han aceptado todas las extradiciones solicitadas por ese país desde 2000. Es decir, en los últimos quince años todas y cada una de las personas que Estados Unidos ha querido extraditar de Suecia han sido extraditadas y el gobierno se niega a garantizarme que eso no va a ocurrir.

J.P.: La gente suele preguntarme cómo lleva el aislamiento en este lugar.

J.A.: Mire usted, uno de los mejores atributos de los seres humanos es su adaptabilidad y uno de sus peores atributos es su adaptabilidad.  Se adaptan y empiezan a tolerar las agresiones, se adaptan a participar ellos mismos en agresiones, se adaptan a la adversidad y siguen adelante. Así que en mi situación… francamente, me siento recluido; este [la embajada] es el mundo… visualmente es el mundo [para mí].

J.P.: Es el mundo sin sol, entre otras cosas, ¿no?

J.A.: Es el mundo sin sol, pero hace tanto que no veo el sol que ni lo recuerdo.

J.P.: Claro.

J.A.: Así que, claro, te adaptas. Lo que más me molesta es que mis hijos pequeños también tienen que adaptarse. Se adaptan a estar sin su padre. Eso es algo muy duro que les ha sido impuesto.

J.P.: ¿Se preocupa por ellos?

J.A.: Sí, me preocupan; y me preocupa su madre.

J.P.: Algunos podrían decir, “bueno, ¿por qué no acaba con ello y simplemente sale y permite que le extraditen a Suecia?

J.A.: La ONU [el grupo de trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la ONU] ha investigado toda esta situación. Dedicaron dieciocho meses para presentar una demanda judicial formal. Yo y la ONU contra Suecia y Reino Unido. ¿Quién tiene razón? La ONU llegó a la conclusión de que estoy sufriendo una detención ilegal arbitraria, privado de mi libertad y que lo sucedido no es conforme a las leyes británicas ni suecas y que esos países tienen que obedecer. Es una agresión ilegal. Es la ONU quien ha preguntado formalmente: “Qué está pasando aquí? ¿Cuál es vuestra explicación legal? [Assange] dice que deberíais reconocer su asilo”. Y Suecia responde a la ONU diciendo: “No, no vamos a reconocer el veredicto de la ONU”, con lo que dejan abierta su posibilidad de extraditarme.

Me parece absolutamente increíble que la narrativa de esta situación no se exponga públicamente en la prensa, porque no se corresponde a la narrativa del sistema occidental. Y sí, Occidente tiene presos políticos, es una realidad, no soy solo yo, hay un puñado de otras personas que están en el mismo caso. Occidente tiene presos políticos. Es evidente que ningún Estado acepta que las personas que tiene encarceladas o detenidas por motivos políticos sean presos políticos. No les llaman presos políticos en China, no les llaman presos políticos en Azerbaiyán y no les llaman presos políticos en Estados Unidos, Reino Unido o Suecia. Ese tipo de autopercepción es absolutamente inaceptable.

J.A.: En mi situación, tenemos un caso, el caso sueco, en el que nunca se me ha llegado a acusar de ningún delito, en el que ya he sido exonerado [por la fiscal general] y declarado inocente, en el que la propia mujer [la presunta víctima] declaró que había sido un montaje policial, en el que la ONU afirmó oficialmente que todo el asunto es ilegal, en el que el Estado de Ecuador también investigó y decidió que era merecedor de asilo. Esos son los hechos, pero ¿cuál es la retórica?

J.P.: Sí, es diferente.

J.A.: La retórica pretende, pretende constantemente que he sido acusado de un delito sin mencionar nunca que ya he sido exonerado, sin mencionar nunca que la propia mujer dijo que había sido un montaje policial.

[La retórica] está intentando evitar la verdad: que la ONU dictaminó formalmente que todo el asunto es ilegal, sin ni siquiera mencionar jamás que Ecuador realizó una valoración formal mediante procesos formales y averiguó que sí, que efectivamente estoy sometido a persecución por parte de Estados Unidos.

Para Assange llegó la luz al final del túnel… un poco demorada

Julian-Assange-body

“En diversos espacios se ha denunciado que la demora en el proceso judicial afecta los derechos del periodista, pero también de los mismos demandantes, quienes hace mucho tiempo debieron tener respuestas sobre el caso”.

Tomado de PL

Tras una espera que a veces pareció eterna, la luz al final del túnel llegó para el periodista e informático Julian Assange, con el anuncio de la disposición sueca de interrogarlo en esta capital.

Casi tres años lleva el australiano asilado en la embajada de Ecuador en el Reino Unido a la espera de prestar declaración, pues la procuraduría de Estocolmo se negaba a entrevistarlo mediante videoconferencia o con un viaje de sus fiscales, pese a ser procedimientos legítimos de acuerdo a sus leyes.

Ahora Suecia cambió de idea y la fiscal superior Marianne Ny anunció ayer la disposición de trasladarse a Londres para recoger el testimonio del imputado, cuya salud se ha visto afectada por tanto tiempo de encierro.

Assange permanece atrapado en la embajada de Quito en Reino Unido dado que las autoridades locales le niegan un salvoconducto para viajar a la nación suramericana, la cual le otorgó asilo político hace dos años y medio.

El informático está acusado en el país nórdico de supuestos delitos sexuales que según él, son una estratagema para conseguir la extradición a Estocolmo, cuyas autoridades lo entregarían al gobierno de Estados Unidos.

Las autoridades norteamericanas persiguen al australiano, devenido una personalidad de renombre mundial, luego de que su portal Wikileaks publicara miles de documentos secretos que revelan las violaciones cometidas por Washington en asuntos como las guerras de Iraq y Afganistán.

Al conocerse la noticia sobre el giro sueco, el canciller de Ecuador, Ricardo Patiño, criticó la demora injustificada en tomar esa decisión.

Si se hubiera aceptado ofrecimiento de Ecuador de tomar declaraciones hace mil días, se habría ahorrado mucho dinero y molestias a todos, aseguró en su cuenta de Twitter.

Recordó que la propuesta fue hecha desde el primer día en que Assange se refugió en la embajada, pero la negativa provocó una paralización del proceso judicial.

El cambio actual, por otro lado, no se debe a una toma de conciencia acerca de la situación irregular y de incertidumbre que vive el acusado, sino a que varias de las acusaciones en su contra prescriben este año.

“La justificación para tomar declaraciones a Assange recién a los mil días es que los procesos pueden prescribir. ¿Y si prescribieran en cinco años?”, demandó Patiño.

En diversos espacios se ha denunciado que la demora en el proceso judicial afecta los derechos del periodista, pero también de los mismos demandantes, quienes hace mucho tiempo debieron tener respuestas sobre el caso.

El portavoz del informático, Kristinn Hrafnsson, se mostró sorprendido con la decisión de Estocolmo, y manifestó su seguridad en que Assange será absuelto de los cargos.

Por su parte, el abogado defensor Per Samuelsson ratificó la voluntad del fundador de Wikileaks de prestar testimonio.

En declaraciones a la prensa sueca, indicó: “Es algo que llevamos pidiendo desde hace cuatro años. Es el camino a seguir para que sea declarado inocente”.

El próximo lunes se cumplirán mil días de que el australiano entró a la embajada ecuatoriana, donde ha permanecido en una pequeña habitación, sin siquiera tomar algo de sol, y sin poder ver a sus familiares y amigos.

Solo poner un pie fuera de la sede diplomática implicaría ser arrestado de inmediato, puesto que el lugar está custodiado las 24 horas del día por fuerzas policiales británicas en un operativo que según Wikileaks, ha costado casi 15 millones de euros.

Ecuador defiende constantemente la decisión de dar asilo a Assange y el presidente Rafael Correa asegura que puede permanecer en la embajada todo el tiempo que sea necesario.

Mientras, Patiño señaló en enero último que “cada vez se comprueba más que teníamos razón cuando atendimos el pedido de él (solicitud de asilo), porque había una persecución política en su contra”.

 

 

 

Assange insta a jóvenes hackers a no dejarse “intimidar”

Julian-AssangeEl fundador del portal WikiLeaks, Julian Assange, instó a los jóvenes hackers del mundo a no dejarse “intimidar” por la Agencia Nacional de Seguridad (NSA por su sigla en inglés), y a trabajar activamente para infiltrar los servicios de inteligencia.

Durante una videoconferencia desde la embajada de Ecuador en Londres (Inglaterra), Assange urgió a los presentes, unas ocho mil personas según los organizadores, a dejarse reclutar por los servicios de inteligencia para que luego divulguen el material interno, como lo hizo el extécnico de la NSA, Edward Snowden.

En el foro, el creador de WikiLeaks sostuvo que “estamos viendo una duplicación del poder de la NSA cada cuatro años” y la firma de Google “se encuentra detrás de este gran entramado de espionaje”.

“Google se han vuelto una empresa grande y mala. Actualmente gasta más en cabildeo que Lockheed-Martin”, sostuvo durante su alocución.

“No les dejéis intimidaros. No les dejéis paralizar vuestras contribuciones significativas para el mundo”, manifestó.

Asimismo, aseveró que “ustedes en los Países Bajos estáis subordinados al Gobierno de EE.UU., debéis luchar por vuestra soberanía”.

Tras este llamado, la activista británica Sarah Harrison, presente en el foro, destacó que tanto ella como sus compañeros seguirán con sus acciones a pesar de la presión de Washington.

“Seguiremos publicando documentos”, advirtió la activista, que vive en Alemania por temor a la persecución política en Reino Unido.

Julian Assange se encuentra asilado en la embajada de Ecuador en Londres desde junio de 2012 para evitar ser extraditado a Suecia, donde sería juzgado por presuntos delitos sexuales.

El periodista australiano, que en 2010 publicó en WikiLeaks miles de documentos secretos del Gobierno de Estados Unidos, estima que el pedido de la justicia sueca es “un complot” para enviarlo a territorio estadounidense, donde podría incluso ser condenado a la pena de muerte.

Fuente: TeleSUR

 

WikiLeaks versión hollywoodense

El quinto poder. Con Benedict Cumberbatch en el papel de Julian Assange./ Mediastan. La respuesta en forma de documental de la web.

Por Gabriela Esquivada

Con grandes interpretaciones –sobre todo del actor británico Benedict Cumberbatch, en el papel del hacktivista más famoso–, la película se pierde en la fascinación por el personaje y omite lo central de la plataforma de internet: la trascendencia de que haya revelado documentos secretos de los Estados Unidos sobre Irak y Afganistán, corrupción bancaria y violaciones a los derechos humanos en el mundo.

Un hombre solo, armado con una laptop y conectado a internet en los cafés, desafió a la principal potencia mundial. Difundió un video que muestra cómo desde un helicóptero estadounidense se mató a civiles en Bagdad en 2007, entre ellos dos periodistas y un padre que llevaba a la escuela a sus hijos y se paró para ayudar a un herido. Antes, publicó los chanchullos del banco boutique Julius Bär, de multimillonarios, que hizo magia non-sancta para que sus clientes evadieran impuestos. Luego publicó 91.731 documentos militares clasificados que conformaron los Diarios de la Guerra de Afganistán y 391.832 conocidos como los Registros de la Guerra de Irak, que desnudaron la barbarie militar de los Estados Unidos.
Y todo con una laptop, sin siquiera conexión segura.
Es difícil resistir la tentación de contar la historia de ese héroe de este nuevo mundo feliz del siglo XXI. Y es una lástima que el director Bill Condon (Kinsey, la saga de Twilight) haya cedido a ella y centrado El quinto poder, que se estrenó en el Reino Unido y los Estados Unidos la semana pasada, en el mercurial Julian Assange y no en las transformaciones que WikiLeaks produjo en el orden político mundial, incluida la escalada de espionaje reactiva de los Estados Unidos que denunció la presidenta brasileña Dilma Rousseff y esta semana le tocó a la canciller alemana Angela Merkel, hasta el debate sobre la relación entre el periodismo y el poder y la función del periodismo ciudadano.
Desde antes que se estrenara, Assange y su página criticaron duramente la película, que por cierto no es la primera sobre WikiLeaks o su creador. Existen dos documentales: en 2011 Patrick Forbes dirigió True Stories: WikiLeaks-Secrets and Lies (Historias verdaderas: WikiLeaks, secretos y mentiras), y este año We Steal Secrets (Robamos secretos, un título engañoso ya que lo dice un oficial estadounidense sobre las necesidades de la seguridad nacional), de Alex Gibney, se vio en mayo en los Estados Unidos y en julio en el Reino Unido. En ficción, en 2012 Robert Connolly mostró en Australia y Canadá Underground: The Julian Assange Story (Clandestino: la historia de Julian Assange). Todas preceden a El quinto poder, que llega a la Argentina el 21 de noviembre.
Pero El quinto poderr es el thriller de Hollywood sobre la organización informativa sin fines de lucro que garantiza anonimato a los informantes, hecho por DreamWorks y distribuido por Disney, algo así como la CIA de Hollywood a los ojos de Assange. “Es un ataque masivo de propaganda contra mí y mi organización”, declaró. En un comunicado, WikiLeaks calificó: “Es un bodrio reaccionario que sólo le puede gustar al gobierno de los Estados Unidos. En consecuencia, la película no tiene público. Va a ser un fiasco de taquilla, merecido”.
La profecía se cumple. La película ha sido un fracaso en los Estados Unidos, con un promedio diario de 40 espectadores por sala en casi 1.800: ni una obra de prestigio ni un blockbuster. Y con la competencia fiera de Carrie, Gravedad y Capitán Phillips.
Por supuesto, WikiLeaks se quejó de El quinto poderr en su página (wikileaks.org/IMG/html/wikileaks-dreamworks-memo.html#about):
* Que la ONG no afectó a 2.000 informantes del Departamento de Estado, como dice el guión: “Ni siquiera el gobierno de los Estados Unidos alega que WikiLeaks haya causado daño a una sola persona”.
* Que “El quinto poder es una obra de ficción disfrazada de hechos”.
* Que la película cuenta la historia desde una perspectiva intencionada: “Se basa en dos libros, ambos escritos por gente que mantiene disputas personales y legales con WikiLeaks”. Uno es WikiLeaks y Assange, del ex periodista del diario británico The Guardian David Leigh y de Luke Harding, y el otro es Dentro de WikiLeaks: mi etapa en la web más peligrosa del mundo, de Daniel Domscheit-Berg.
* Que “el personaje Daniel no estuvo allí”, una afirmación osada que se sostiene con fechas: en febrero de 2010 Domscheit-Berg ya se había peleado con Assange y desde entonces casi no participó de WikiLeaks hasta su suspensión en agosto. “Terminó de marcharse en septiembre con el sabotaje de los servidores insinuado (pero perversamente celebrado) en la película, que borró documentos como la evidencia de más de 60 mujeres y niños masacrados por las fuerzas de los Estados Unidos en Afganistán”.

Un tipo difícil. Ya que El quinto poder gira alrededor de la carismática, irresistible fascinación manipuladora de Assange, hay que celebrar que el papel haya recaído en Benedict Cumberbatch, el actor británico hijo de actores, que estudia drama desde la escuela primaria, y que se destacó en la película El topo, de Tomas Alfredson, la obra de teatro Frankenstein (versión de Danny Boyle) y la serie sobre Stephen Hawking, antes de hacerse famoso, famosísimo por otra serie, Sherlock: una adaptación al presente de las aventuras de Sherlock Holmes, de Sir Artur Conan Doyle. Diez millones de británicos siguieron los siete capítulos ya estrenados (accesibles en Cuevana, www.cuevana.tv/#!/series/1797/sherlock) y esperan los tres finales, que se estrenarán en 2014, en los que Cumberbatch interpreta a Holmes como una genio cuya angustia y frialdad lo hacen un torpe social al borde del síndrome de Asperger.
A pesar de ese salto en su carrera, le fue mejor antes con el físico autor de Una breve historia del tiempo, quien accedió a su pedido de entrevistas para representarlo mejor. Assange, en cambio, lo mandó a paseo y con una reprimenda larga por participar “en esta película que va a enterrar a gente buena que hace un buen trabajo, en el momento exacto en que el Estado les cae encima de sus cabezas”.
El día antes de que comenzara el rodaje, Assange le mandó un e-mail (reproducido en wikileaks.org/First-Letter-from-Julian-Assange.html) a Cumberbatch:
Mis asistentes me comunicaron su solicitud y he pensado mucho en ella, y examinado su trabajo anterior, que me gusta mucho. Pienso que disfrutaría de encontrarme con usted. (…) Pero debo hablar de modo directo. (…) Creo que usted es una buena persona, pero no creo que esta película sea una buena película. (…) Está basada en un libro deshonesto de alguien que quiere una vendetta contra mí y mi organización. (…)
Mi organización y yo somos el objetivo de la hostilidad política del gobierno de los Estados Unidos (que) ha comprometido casi todos los recursos de su justicia y su sistema de inteligencia para buscar –en sus propias palabras– una investigación “del conjunto del gobierno” de “escala y naturaleza sin precedent” contra WikiLeaks bajo leyes draconianas de espionaje. (…)
Creo que usted es una persona decente, que no querría naturalmente hacer daño a gente buena en situaciones desesperadas. Lo van a usar, como un sicario, para asumir la apariencia de la verdad con el fin de asesinarla. (…) Creo que usted debería reconsiderar su participación en esta empresa. (…) Al encontrarme con usted, validaría esta película miserable y apoyaría la talentosa, pero pervertida, actuación a la cual el guión lo obligará. (…) Está en contra de mis intereses, y de los de mi organización, y le agradezco por su oferta, y por lo que estoy seguro que es una intención genuina, pero debo, con pesar inexpresable, rechazarla.

La semana del estreno en los Estados Unidos, la prestigiosa revista The New Yorker se burló de la carta imaginando otras:
Mis asistentes me comunicaron su ofrecimiento de un burrito, y he pensado mucho en ello, y examinado recuerdos de antiguos burritos, que me gustaban mucho, y eran de pollo o de vaca. Creo que disfrutaría de encontrarme con usted y con este burrito y zampármelo en la boca. El lazo que se desarrolla entre un refugiado político y un burrito es significativo. Pero debo hablar directamente. Creo que este burrito es un burrito potencialmente delicioso, pero no creo que este burrito me caiga bien al estómago. (…) Por esta razón debo penosamente rechazar su invitación a comer en Chipotle.
Cumberbatch reconsideró su compromiso. Y le contestó a Assange: “Esta película indaga en lo que usted logró, lo que llamó la atención del mundo, de una manera que creo positiva. Reconozco que hago este trabajo porque soy un actor vano, no obstante lo cual no actúo en un vacío moral. Lo he pensado y pase lo que pase quiero lograr tanta complejidad y comprensión de usted como pueda”.
Más que el pelo decolorado, la cara rara, por larga y angulosa, ayuda a que el actor componga una especie de figura elusiva, etérea como un fantasma, que parece el puro fenómeno político y cultural que es Assange. Pero la encarnadura está dada por la capacidad de Cumberbatch para crear un ser apasionado, ambiguo, sospechoso de la autoridad y algo paranoico en su incapacidad de confiar en la gente, narcisista, controlador, mentiroso aunque hable de transparencia, inquietante y –en consonancia con su destino actual– con un sino trágico. Y un acento aterradoramente australiano como el de Assange.

El tema omitido. El quinto poder comienza en 2010, con la filtración de los cables sobre Afganistán, y va y viene en el tiempo y la geografía en la construcción de WikiLeaks y el drama de los amigos vueltos enemigos. Sigue el ascenso de Assange desde salas de conferencias vacías en convenciones de nerds y afiches caseros con la consigna “el coraje es contagioso” hasta su acuerdo con los editores de los grandes medios The Guardian, The New York Times y Der Spiegel para publicar un volumen de denuncias que supera cualquier antecedente: una fama de estrella de rock. Pero en la visión de Condon la representación del impacto político de la organización informativa más controversial se reduce a dos citas de Barack Obama e Hillary Clinton y a las ricas actuaciones, pero secundarias, de Laura Linney y Stanley Tucci como dos funcionarios del Departamento de Estado que ven desmoronarse ante sus ojos su noción de la diplomacia y su experiencia en el poder.
No se ve la repercusión principal –la crítica global a la política exterior de los Estados Unidos– que causó el fenómeno. Los diarios de la Guerra de Afganistán, con sus escuadrones de asesinato con listas de nombres, “cambiaron la percepción de la ocupación y redujeron el apoyo a la guerra”, según WikiLeaks, y Los registros de la Guerra de Irak “mostraron la complicidad directa de los Estados Unidos en la tortura” y “la verdadera cantidad de víctimas de la guerra”.
La película también roza apenas anecdóticamente si WikiLeaks hace periodismo al presentar los documentos en crudo, sin edición y casi sin contexto: el redactor de The Guardian (el siempre admirable David Thewlis, ya sea en Naked, de Mike Leigh, o en el Harry Potter de David Yates) intenta persuadir al antisocial tozudo de que la prensa seria jerarquice y recorte responsablemente la información. Sin embargo, WikiLeaks tiene otra visión de sí misma que la película omite: sus colaboraciones con esos grandes medios en 2010 “arrastró a las organizaciones noticiosas tradicionales al siglo XXI”, entre otras cosas “al ser pionera en el uso de grandes conjuntos de datos” y por “actuar agresivamente contra la censura”.
Tampoco se dice mucho sobre Manning, la principal fuente de Assange, hoy condenada a 35 años en una prisión militar. El –en aquel momento– soldado y analista de inteligencia Bradley Manning bajó casi 500.000 documentos a un CD-RW (que tenía escrito “Lady Gaga”, en la película) que aseguró en su laptop para, tras la indiferencia de The Washington Post y The New York Times, subir a la plataforma de WikiLeaks cuyo programa protege el anonimato de las fuentes. Pero Manning chateó con un conocido, quien hizo la denuncia ante contrainteligencia. Al día siguiente de su condena por 22 delitos (17 por los que se declaró culpable, y 5 de espionaje que se juzgaron) a 35 años de prisión, Manning declaró que toda la vida se había sentido mujer y que quería comenzar una terapia hormonal para adecuar su cuerpo a su género. Cambió su nombre a Chelsea Elizabeth y pidió que se dirigieran a ella con pronombres femeninos. Hoy, además de pedir por su libertad, WikiLeaks defiende la lucha por el género de la soldado.

Wikileaks también filma. Una de las cosas que más molestó a Assange es que en El quinto poder –donde apenas se hace mención de los cargos de abuso sexual por los que Suecia pidió su extradición y, al otorgarla el Reino Unido, se refugió en la Embajada de Ecuador– su personaje critica la misma película: “¿Cuál? Ah, ésa. Más bien es la película anti-WikiLeaks”. Condon, simbólicamente, lo priva hasta de esa palabra.
Para contrarrestarlo, la web estrenó un documental propio, filmado por Johannes Wahlström y concebido y producido por Assange, Mediastan. Lo ofreció gratis en línea el fin de semana de los estrenos de El quinto poder en el Reino Unido y en los Estados Unidos; ahora se puede ver, previo pago de 2,99 dólares, en vimeo.com/ondemand/mediastan. Considerando que un burrito en Chipotle sale 6,25 dólares, quizá sea mejor guardar esos casi tres para la ocasión de comerse uno –dicho esto con hondo pesar–, porque la película, bienintencionada, es un bodrio, aunque uno libertario.
La historia sucede en simultáneo a la filtración de los cables de Manning: un equipo de activistas sale a buscar la difusión de parte de esos materiales, los referidos a Tayikistán, Kasajistán, Kirguizistán, Afganistán y Turkmenistán –de esos stán surge el título de la película, que implica las diferentes visiones de y sobre los medios en distintas culturas–, en los medios de esos países. Sufren más rechazos que los pobres en los bancos: uno no publica para evitar juicios, otro porque no le dan la exclusiva (la política de transparencia de WikiLeaks lo impide), otro porque lo financia el Congreso de los Estados Unidos, otro porque se le niega el control del material (que no se puede manipular según las normas de WikiLeaks) que encuentra demasiado peligroso para su vida.
Assange, en prisión domiciliaria en el Reino Unido en ese momento, recibe al equipo que dejó Asia Central tras redundantes fracasos, y juntos discuten el rechazo unánime a esos materiales tan valiosos. “¿Por qué tienen miedo?”, interviene alguien. “Eso no es una pregunta importante”, dice alguien más. “¿Si están demasiado asustados para publicar documentos estadounidenses no es una pregunta interesante?”, reprende Assange. Un colaborador sintetiza: “Nuestra libertad de expresión tiene límites, igual que nuestro pensamiento y nuestro lenguaje. Nos estamos enfrentando a la neolengua (lenguaje ficticio que aparece en 1984, la novela de George Orwell), diferente en cada país: llamémoslo censura, autocensura, lo que sea. Ninguna es mejor que la otra”. Y así. Para hacerlo multicultural, Assange entrevista al jefe de redacción de The Guardian y uno de sus colaboradores, al de The New York Times. Y, sí, hay límites.
Es una pena que esta respuesta a El quinto poder pase por alto el modo en que Internet ha cambiado el paradigma de comunicación, multiplicando a los productores de información que ya no son un puñado de empresas capaces de montar medios, y hasta el papel de WikiLeaks para problematizar la legitimidad de las fuentes aceptando informantes anónimos cuya verificación siempre es difícil, por lo menos.
Y, sobre todo, que en su afán de poner al periodista ciudadano como protagonista (ya bastante pesado es un periodista profesional que se la da de prima donna), se pierda lo que de algún modo trasluce el thriller vapuleado: que la visión del mundo según Assange, en la cual las corporaciones internacionales se han puesto de acuerdo con el poder de los Estados Unidos, que trasciende la Casa Blanca, para violar la privacidad, la libertad y la equidad económica, no resulta risible como la de Dr. Evil es porque muchas veces WikiLeaks aportó pruebas que la sostienen.

Tomado de infonews

Assange: El horror en Siria demuestra lo que pasa si la información se esconde

El periodista australiano recordó que la intervención militar de Estados Unidos en Siria ha estado en la agenda militar desde al menos diciembre de 2011. Según Assange, lo que detiene a EE.UU. en su objetivo de derrocar a Bashar al Assad es la dificultad de conseguir un aliado “suficientemente fuerte y de confianza”.

El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, escribió en un artículo publicado en el periódico australiano The Age, que “los horrores presenciados en Damasco (capital de Siria) la semana pasada son un doloroso recordatorio de los abusos que ocurren cuando se cierra el flujo de información”.

Assange dijo que tanto el gobierno de Bashar Al Assad, como las fuerzas que están contra él, han hecho de Siria un ambiente hostil para los periodistas, teniendo como resultado, ninguna claridad sobre por qué este ataque químico ocurrió.

Señaló que un cambio de Gobierno en Damasco, siempre ha llamado la atención de Estados Unidos (EE.UU.) puesto que lo beneficiaría de tres maneras: primero disminuiría la influencia de Rusia a nivel mundial, en segundo lugar fortalecería a Israel mediante la eliminación de Hezbolá (una de las principales fuentes de apoyo en el Líbano) y tercero completaría el cerco de Irán, cuyo Gobierno desea derrocar EE.UU.

Según Assange, lo que detiene a EE.UU. en su objetivo de derrocar a Bashar al Assad es la dificultad de conseguir un aliado “suficientemente fuerte y de confianza” para completar la operación. Esto debido a que “la oposición siria es caleidoscópica”, de manera que incluye los grupos militantes sunitas extremistas como al-Nusra, que según algunos informes pueden poseer el venenoso gas sarín.

La guerra civil en Siria se ha convertido cada vez más en una guerra de poder entre sunitas y chiítas, “que amenaza con arrastrar a toda la región de Oriente Medio, con todos los jugadores principales de alinearse con uno u otro lado”, señaló Assange.

Intervención pensada

Documentos internos del contratista estadounidense de inteligencia Stratfor, liberados por WikiLeaks, revelan que la intervención militar liderada por Estados Unidos en Siria ha estado en la agenda militar de ese país desde al menos diciembre de 2011.

El documento describe que los operadores de las fuerzas especiales “ya estaban en tierra” y se centraron en aquel momento en “entrenar a las fuerzas de la oposición”. El escrito también indica que “ellos (el Pentágono) no creían que una intervención aérea pasaría a menos que hubiera suficiente atención de los medios en una masacre, como el movimiento contra Gaddafi Benghazi”.

Lo que pasa recuerda mucho la situación antes de la Guerra en Irak, cree Assange: el Gobierno de EE.UU. se adelanta a la ONU, asegurando que la responsabilidad la tiene el Gobierno de Al Assad.

“Debemos recordar las lecciones de Irak, sostiene Assange. “Ahora, como entonces, nos presentan solo la propaganda sobre armas químicas e, igual que entonces, la máquina de guerra obstaculiza el trabajo de la ONU”, concluyó el periodista.

Tomado de TeleSUR

“El señor Assange ya ha sido condenado”

ENTREVISTA DE PÁGINA/12 AL CANCILLER DE ECUADOR, RICARDO PATIÑO

El representante diplomático del gobierno de Correa dijo que los derechos humanos del fundador de Wikileaks han sido violentados y acusó a la petrolera estadounidense Chevron de llevar adelante una campaña de difamación en contra de su país.

Por Mercedes López San Miguel

A la Embajada de Ecuador en Buenos Aires, frente a una emblemática confitería de Recoleta, el canciller Ricardo Patiño llegó apurado, con una agenda pensada para en pocas horas regresar a Quito, el mismo jueves. Se acomodó en un sillón antiguo y reflexionó ante Página/12 sobre dos temas prioritarios de política exterior del gobierno de Rafael Correa. Uno es la situación de Julian Assange, asilado en la sede diplomática de Ecuador en Londres. “Imagínese vivir aquí sin poder salir –señaló con el brazo una sala compuesta por una mesa ratona y a unos metros un escritorio–. El señor Assange hace un año y dos meses que está condenado.” Patiño tenía previsto reunirse con su par Héctor Timerman para conversar sobre el otro asunto, lo que él llamó la “campaña difamatoria” de Chevron contra el gobierno de su país. El ministro aclaró que sólo iba a hablar del caso ecuatoriano y de por qué para su país la petrolera estadounidense no es confiable. Más tarde Patiño se iba a encontrar con el Nobel Adolfo Pérez Esquivel, quien ha sido crítico del acuerdo YPF-Chevron para explotar Vaca Muerta.

El gobierno británico ha rechazado otorgar un salvoconducto que le permitiría al fundador de Wikileaks salir de la embajada ecuatoriana sin ser detenido, bajo el pretexto de que la Justicia sueca pide su extradición por dos casos de presuntos abusos sexuales. El Reino Unido no baraja otra opción que la de extraditarlo. Patiño afirmó que las negociaciones no van bien, mientras pasa el tiempo para el periodista australiano. “Los derechos humanos de Assange están siendo violentados por la decisión del Reino Unido de no conceder el salvoconducto. Nosotros presentamos la fundamentación jurídica para darle el asilo hace un año, y se lo dimos, incluso en medio de una amenaza del gobierno británico de entrar a nuestra embajada y sacar a Assange, que fue repudiada por el ALBA, Unasur, Mercosur y hasta por la OEA.”

En la última ocasión que Patiño se reunió con su par inglés, William Hague, le llevó un informe de 15 páginas con los fundamentos jurídicos para que le den el salvoconducto. “El derecho internacional humanitario está por encima de temas procedimentales como la obligación que ellos tengan de extraditarlo a Suecia para que atienda una demanda que está recién iniciándose”, señaló.

La Justicia sueca reclama a Assange por las denuncias de dos mujeres que lo acusan de agresión sexual. Unas acusaciones que el fundador de Wikileaks ha negado reiteradamente. Assange teme que el destino final sea la Justicia de Estados Unidos, dado que Wikileaks divulgó los cables secretos del Departamento de Estado que filtró la soldada Manning.

“Yo les he preguntado qué esperan, ¿que el señor Assange envejezca en la embajada? ¿Que se muera?”, disparó Patiño y dijo que las autoridades británicas respondieron que tienen la obligación de entregarlo a Suecia. El canciller de Ecuador sembró una duda sobre el proceso de ese país. “La Justicia sueca no le tomó declaraciones a Assange y no entendemos por qué. En la práctica tiene una condena de un año y dos meses en nuestra misión diplomática. Ya pagó un año y dos meses.”

En junio el ex agente de la CIA Edward Snowden reveló a los medios el espionaje de Estados Unidos a escala mundial. La historia, como la de Assange, tiene todos los condimentos para que Hollywood la lleve a la pantalla grande. Snowden viajaba a Cuba vía Moscú cuando Estados Unidos le revocó el pasaporte, quedó varado en el aeropuerto un mes y logró que Rusia le diera un asilo temporal por un año, pero a cambio de que dejara de publicar los archivos comprometedores.

–Ecuador habló de ofrecerle asilo a Snowden.

–Nosotros hemos considerado esa posibilidad, pero también hay que tener en cuenta los sistemas de poder a nivel mundial. Hemos decidido hacerlo con Assange, y tensó las relaciones con algunos países. Nicaragua, Venezuela y Bolivia expresamente le ofrecieron asilo, y de esta manera Snowden ya tiene una cobertura. Es parte de la contribución de los países del ALBA y latinoamericanos a la libertad de expresión. Defenderla no solamente en el discurso, también en la práctica.

A la hora de hablar del conflicto con Chevron, Patiño midió bien las palabras que utilizó. “Chevron está llevando adelante una campaña internacional de desprestigio de Ecuador y está, en ese sentido, cometiendo una injusticia porque parte de información falsa, tratando de endosarle al Estado ecuatoriano una responsabilidad que la Justicia de mi país le atribuye a Texaco –empresa que compró Chevron–. Queremos transmitir esta información al gobierno argentino y a sus ciudadanos, para que nos respalden.”

En 2012 la petrolera fue condenada por la Justicia ecuatoriana a pagar 19 mil millones de dólares a raíz del daño ambiental que causó en la zona amazónica. Si bien el caso está en manos del máximo tribunal ecuatoriano, la empresa desconoce la sentencia por considerarla “fraudulenta” y busca en cortes internacionales que el Estado asuma la indemnización por la contaminación ambiental. Chevron operó a través de Texaco, compañía que explotó petróleo en Ecuador entre 1964 y 1990 y se fue del país en 1992.

De acuerdo con la postura del gobierno de Correa, el asunto jurídico es entre privados. “Chevron intenta mezclarnos en una disputa entre comunidades originarias y la empresa. Texaco fue condenada a pagar una suma multimillonaria por los daños ambientales y de salud de las comunidades. Chevron inició ante la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya una demanda en contra del gobierno de Ecuador pidiendo que fuera el Estado el que debía hacerse cargo.”

Un panel de expertos bajo supervisión de la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya le pidió a Ecuador que no aplique la sentencia. “Nos extraña mucho, porque evidencia un sesgo en favor de una empresa”, señaló Patiño.

Los grupos indígenas que estuvieron en el juicio a Chevron por daños ambientales le están pidiendo ahora a Correa que desista de explotar el petróleo en Yasuní, una zona de alta biodiversidad. Patiño dio las explicaciones de su gobierno. “Hay personas que plantean que desistamos de la explotación del petróleo que está en el subsuelo de Yasuní. Nosotros somos los primeros que no queremos explotar. Presentamos una propuesta internacional en 2007 para dejar sin tocar la biodiversidad que está en la superficie del Parque Yasuní ITT y también no explotar incluso el crudo que está en el subsuelo, si la comunidad internacional aporta el 50 por ciento de lo que perderíamos por no hacerlo. Después de seis años de plantearlo, no hubo una respuesta positiva.”

Entonces, el plan es explotar el petróleo de esa reserva. El canciller aclaró “vamos a afectar una milésima parte del Parque Yasuní”. Y justificó la decisión. “Tenemos derecho a utilizar los recursos naturales para combatir la pobreza. Puede significar un ingreso de 18 mil millones de dólares en veinte años.”

Assange lanzó su candidatura a senador

Video conferencia en Australia para anunciar la fundación del Partido Wikileaks y el lanzamiento de su candidatura

HACE CAMPAÑA PARA AUSTRALIA DESDE SU ASILO EN LA EMBAJADA EN LONDRES

El fundador de Wikileaks, Julian Assange, lanzó ayer oficialmente su partido político que lo llevará como candidato a senador en los comicios legislativos de Australia, previstos para el 14 de septiembre próximo. A través de una videoconferencia vía Skype, desde la embajada de Ecuador en Londres, donde está refugiado desde el 19 de junio de 2012, el periodista participó de un encuentro de su organización que se realizó en la biblioteca Fitz Roy de Melbourne.

Allí dio a conocer el nombre de los siete postulantes de su organización al Senado, entre los que hay académicos, periodistas y activistas de derechos humanos. Los otros seis candidatos se presentan por los estados de Australia Occidental y Nueva Gales del Sur. También anunció su propia candidatura, luego de cumplir a principios de este mes con los criterios legales para buscar un escaño por el distrito de Victoria. “El partido Wikileaks se asegurará que el gobierno haga su trabajo”, comentó Assange, según cita el diario The Sydney Morning Herald. “Pediremos siempre una rendición de cuentas”, agregó, y precisó que sus políticas se centrarán en temas de libertad de prensa y cambio climático.

A pesar de estar refugiado en la embajada de Ecuador en Londres, Assange, de 42 años, afirmó que se presentará en Victoria, donde quiere ser “un escrutador independiente de las actividades gubernamentales”. “Los valores fundamentales del Partido Wikileaks de transparencia, responsabilidad y justicia constituyen el patrón a través del cual examinaremos todos los asuntos importantes para los australianos: la reforma fiscal, las solicitudes de asilo, la política relativa al cambio climático y más”, afirmó en un artículo de opinión publicado en el diario The Australian.

Una portavoz del Partido Wikileaks, Samantha Cross, señaló que Assange “quiere regresar a Australia para ocupar su escaño” si es elegido, y añadió que la formación política busca mantener a raya a los “bastardos” y defender la honestidad. En caso de que Assange, de nacionalidad australiana, no pudiese cumplir su deseo, el escritor Leslie Cannold asumirá sus funciones legislativas.

Según las leyes australianas, si un puesto en el Senado queda vacante, el escaño puede ser ocupado por otro miembro del mismo partido, a menos que la Cámara baja se oponga a ello. Las elecciones están previstas inicialmente para el 14 de septiembre próximo, pero se espera que el primer ministro, el laborista Kevin Rudd, modifique la fecha. Australia celebrará elecciones antes de fines de noviembre, en las que el Partido Laborista del primer ministro Kevin Rudd se enfrenta a los conservadores liderados por Tony Abbott. Según las encuestas, Abbott ganaría por un estrecho margen. La candidatura del periodista australiano busca destrabar su actual situación en la sede diplomática ecuatoriana, donde llegó para evitar la extradición a Suecia, país que lo acusa de delitos sexuales.

De acuerdo con sus argumentos, detrás de la denuncia está Estados Unidos, que busca juzgarlo y podría sentenciarlo a la pena de muerte por la difusión de cables diplomáticos sobre las guerras de Irak y Afganistán.

Ecuador le otorgó asilo político, pero el Reino Unido se niega a darle el salvoconducto, ya que tiene la “obligación” de extraditarlo a Suecia.

Tomado de Página/12

ENTREVISTA CON JULIAN ASSANGE: POLITIZAR LA RED, NUESTRO PRINCIPAL APORTE

Por Pedro Miguel

“Si hablamos de contribuciones aisladas, creo que la más importante fue transformar Internet de un espacio políticamente apático a un espacio político y, en el proceso, educar a toda una generación”.

En cuanto a los medios de Estados Unidos, “siempre han sido muy corruptos” y han renunciado a su tarea de vigilar los actos del poder: “Son meros espacios para dirimir pleitos entre distintas facciones del régimen”

“Algo no cuadra cuando el Pentágono, que debiera esforzarse por parecer poderoso, empieza a hacerse la víctima”.

Así ejemplifica Julian Assange la reacción inicial de la institucionalidad estadounidense ante las revelaciones masivas de documentos efectuadas por Wikileaks hace tres años. En contraste, el australiano pondera el poder que los nuevos sistemas de información pueden otorgar a los ciudadanos y lo caracteriza como “el más importante campo de educación política masiva que haya existido jamás”.

En cuanto a los medios tradicionales de Estados Unidos, “siempre han sido muy corruptos” y han renunciado a su tarea de vigilar los actos del poder: “Son meros espacios para dirimir pleitos entre distintas facciones del régimen”, acusa.

La plática con el fundador de Wikileaks tiene lugar en la paz de la embajada de Ecuador en Londres, en un amplio salón con ventanales elevados que dan a la calle. De pronto llega un rumor en sordina. El entrevistado aguza el oído, interrumpe la plática con gesto cortés y camina hacia el balcón. En la acera opuesta se ha hecho presente un pequeño grupo que enarbola retratos de Assange y corea consignas en favor de su liberación. El refugiado separa un poco la cortina y saluda a sus simpatizantes con un movimiento de mano suave, casi tímido, y hace con los dedos la “V” de la victoria. Permanece así unos momentos y luego vuelve al sofá monumental.

El saludo es parte de su rutina diaria desde el 19 de junio del año pasado, cuando se introdujo a la representación diplomática ecuatoriana, solicitó asilo político y dejó a sus perseguidores de Estados Unidos, Suecia y Gran Bretaña con un palmo de narices. Se inició, de esta forma, un diferendo diplomático en el que Washington no reconoce su parte y deja a Londres y Estocolmo el trabajo sucio de desconocer el derecho de asilo. La semana entrante el impasse cumplirá un año y el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, viajará a la capital británica para tratar de destrabar el conflicto y de obtener de su contraparte inglesa un salvoconducto que permita al australiano abandonar el Reino Unido y viajar a Ecuador.

“Antes hacían guardias de 24 horas”, platica un colaborador de Assange en relación con los entusiastas que gritan en la calle su solidaridad. “Ahora vienen todos los días”.

La plática es interrumpida en otro momento, cuando los colaboradores de Assange llevan los primeros reportes sobre la filtración que acaba de hacer el ex empleado de la CIA Edward Snowden acerca de la extensa e ilegal red de espionaje telefónico y cibernético erigida por el espionaje militar estadounidense (National Security Agency, NSA).

Y reacciona el entrevistado: “Es muy interesante comparar esta reciente revelación, de la cual llevábamos años hablando, pero ahora hay muy sólida evidencia de ella, de esta orden de espionaje a todos los teléfonos, diario, a dónde habla la gente, a quién le marca, qué tipo de teléfonos tiene, que todo sea enviado diariamente a la NSA. Es una violación tan grande que incluye a todos los reporteros, a todas las dependencias, incluye a todos. Es una gran violación de… ¿cuál enmienda?, ¿la cuarta? [http://goo.gl/Txhcs] Bueno, es una violación a las protecciones constitucionales contra los registros ilegales y el decomiso; una violación tan grande como te puedas imaginar” [Ayer, Assange expresó su solidaridad con Snowden y le aconsejó que busque asilo en América Latina: http://goo.gl/tzt7b].

En 2010 Wikileaks hizo tres revelaciones demoledoras de documentos oficiales estadounidenses, muchos de ellos secretos hasta entonces: los correspondientes a las guerras de Irak e Irán, y los cables del Departamento de Estado. Rememora Julian Assange:

“La reacción del Pentágono fue hacerse la víctima, decir que estaba muy dañado y preocupado. Vimos a Robert Gates [secretario de Defensa estadounidense entre 2006 y 2011] casi al borde de las lágrimas, y eso parece haber sido reflejo de lo aterrados que estaban: sus malas acciones quedarían expuestas. Sabían que teníamos mucho material hasta entonces inédito, cientos de miles de documentos clasificados; no los habían leído todos, no sabían qué impacto tendrían, estaban aterrorizados ante lo desconocido y desarrollaron, dentro de Estados Unidos, una especie de neo-macartismo que terminó por proyectarse al mundo externo. Fue interesante observarlo.

“Ahora bien: el Pentágono es una organización que se especializa en verse fuerte y poderosa para que sus amenazas tengan algún sentido. Básicamente, el Pentágono es un mecanismo de chantaje: amenaza con dominar físicamente países, o quitarles protección y dejarlos expuestos a la dominación de un tercero, o bien se involucra en la venta de armas a países vecinos, y amaga a gobiernos con dejar de venderles armas. En fin, es un aparato de intimidación, de aplicación de amenazas para obtener concesiones de muchos países e instituciones, y por eso debe verse fuerte todo el tiempo. Pero si hubiera por ahí integrantes de la mafia haciéndose las víctimas, ello significaría que la operación de la mafia no está funcionando. En suma, estaban aterrados.

La teoría de la crítica

“Algo más: hay un concepto de la teoría crítica [Critical Security Studies, CSS, o Estudios Críticos de Seguridad; ver http://goo.gl/xBrLN y http://goo.gl/63Xo0], no muy conocido, pero muy útil, llamado segurización [securitization]. Lo describiré en mis términos: todos estamos motivados por el miedo o el deseo de algo; esencialmente tenemos miedo o esperanza de ir hacia delante. El querer más de algo lleva, a causa del miedo, al alejamiento y a la repulsión. En un extremo, el miedo dominará por completo la esperanza o el deseo. Y eso es porque en un extremo, el miedo es a perder la vida o las vidas de la gente que amas, y si pierdes la vida, todas tus esperanzas desaparecen. Si nos trasladamos de este nivel sicológico a una descripción política, una institución tomará una situación y tratará de extraerle valor al miedo, y a eso se le llama segurización: transformar una situación en amenaza contra la seguridad y luego proponer que la institución te puede salvar de la amenaza. Bien. La segurización es a lo que el Pentágono se dedica todos los días: buscar cualquier situación en el mundo que pueda segurizarse y decir que la solución al miedo es la protección con la fuerza de las armas. De modo similar, la policía intenta hacerlo con todas las circunstancias: la solución al asesinato, los robos, el espionaje, el fraude y algunas formas de terrorismo, es una fuerte y agresiva fuerza policial.

“Así que me preguntaba: este ataque sobre Wikileaks, con Hillary Clinton diciendo que nuestras publicaciones eran un ataque contra Estados Unidos y contra toda la comunidad internacional; con los ataques públicos y privados por parte del Pentágono, el Departamento de Estado y muchas otras organizaciones, ¿estaban simplemente segurizando la situación? ¿Intentando atraer más recursos, aterrorizar al establishment para que entregara más dinero? Algo había de eso, pero además estaban aterrorizados ante el surgimiento de una nueva percepción pública de su propio poder.”

Hay una coincidencia interesante: las autoridades de Estados Unidos se victimizaban e inventaban o exageraban los daños causados por las revelaciones de Wikileaks; por otro lado, ese mismo año, Fidel Castro, después de la publicación de los registros de la guerra de Irak, dijo en dos entrevistas [con la directora de La Jornada, Carmen Lira, http://goo.gl/Ec2d, y con Telesur, http://goo.gl/dNXd2] que estábamos ante “el arma más poderosa que haya existido, que es la comunicación”, que ante ella “las revoluciones armadas ya no son necesarias” y que Wikileaks se merecía un monumento”. ¿Exageraba?

–Un poco. Es bonito escuchar esas palabras, pero… todo comienza con la verdad y sin ella el próximo paso es imposible. Pero al final todo se reduce a quién tiene el control de la fuerza coercitiva sobre un determinado pedazo de tierra en donde vive la gente.

“Tu correo electrónico está almacenado en Google. Tú pensarías que tu correspondencia con otras personas es un recurso importante para tu vida. Pero si está almacenado en servidores en California, donde Google tiene su sede, los tribunales en California, los tribunales federales, la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, ellos controlan eso. Aún así, la fuerza física coercitiva es importante. Y quién controla a la policía y los militares. Pero eso lo determinan las políticas de la información y los flujos económicos. La información es parte clave para determinar eso. Pero cuando ves estos reclamos de resistencia pacífica, puede ser que en varias circunstancias sean la forma más efectiva de controlar la aplicación de la violencia. Aunque, a fin de cuentas, sea siempre una lucha para controlar quién tiene la fuerza coercitiva.

“Regresando a Fidel Castro, estamos en una posición en la que, debido a los avances en la tecnología militar y policial, la diferencia entre un campesino con su rifle y un policía con sus arreos de kevlar es tan grande que no es fácil imaginar insurrecciones armadas sin el respaldo de un Estado. George Orwell escribió en 1945 un artículo, justo después del bombardeo de Nagasaki, comparando los diferentes tipos de tecnología militar. Los rifles, todos podían tenerlos; eran una tecnología militar bastante democrática. Si tienes más gente, tienes más rifles en acción. Y por tanto el éxito militar se relaciona bastante bien con cuánta gente tienes. Pero en el otro extremo, sólo unos cuantos estados son capaces de fabricar armas nucleares porque se necesita de grandes y muy centralizados procesos industriales, así que son una forma militar de tecnología en esencia antidemocrática.

–Pero hoy muchos tienen acceso a Internet, así como casi todos tienen acceso a un rifle.

–A diferencia de los avances en la tecnología militar y policial, que conforman una fuerza muy antidemocrática, está la transferencia horizontal de la información: casi cualquier persona que sepa algo lo puede comunicar, en teoría, a casi todos los demás, aunque las redes de distribución y la publicidad puedan interferir. Se ha creado el más importante campo de educación política masiva que jamás haya existido. El número de personas expuestas, el número de culturas expuestas, el número de idiomas expuestos, el puente geográfico es más grande que en ningún otro momento de la historia.

“La transición clave ocurrió como resultado del ataque contra Wikileaks y sus publicaciones. Si te regresas cuatro años, básicamente Internet era políticamente apática. Tenías pequeñas redes y algunos grupos políticos que lo usaban, pero en conjunto Internet era políticamente apática. Y la gente pudo percibir en tiempo real la guerra contra Wikileaks. Aunque no estuviera en la línea del frente, aunque fuera sólo desde los márgenes, el atestiguar los reclamos, los contrarreclamos, la acción, permitió una comprensión que va más allá de una lección o una lectura de historia. Nuestra lucha geopolítica, contra Estados Unidos y sus aliados, educó a una generación entera en Internet, los despertó a las realidades geopolíticas del mundo, y los despertó a que el Internet es un espacio político, en contraposición a que sólo sea un espacio de comunicación, como el sistema telefónico”.

Un campo de batalla…

–Un campo de batalla, pero no un campo de batalla distante, sino un teatro de operaciones del que la gente forma parte, que también es suyo. Si hablamos de contribuciones aisladas, creo que ésta es la más importante de Wikileaks: transformar Internet de un espacio políticamente apático a un espacio político y, en el proceso, educar básicamente a toda una generación. Incluso gente de sesenta y tantos años me ha dicho: “Porque observé lo que ocurrió, hoy veo el mundo de modo distinto”. Pero especialmente las personas de entre 16 y 28 años sintieron que eran parte de ese drama político que se llevaba a cabo. Y muchos de ellos eran parte directa, porque distribuían información, se involucraban en las protestas virtuales. La gente joven estaba interesada, veía que los medios del régimen decían una cosa acerca de nosotros, y luego leían lo que nosotros decíamos al respecto, o leían los cables, o lo que decían sus amigos por correo electrónico, y veían un punto de vista completamente distinto, y tenían más confianza en nuestro punto de vista porque estaba basado en documentos de fuentes primarias que no mienten.

¿Para qué sirve la verdad, Julian? ¿Para hacer que los sistemas políticos funcionen mejor o para acabar con ellos?

¿Quieres una respuesta poética o lo abordamos desde otra perspectiva? [Ríe] La verdad es lo único que tenemos. No hay esperanza con nada más. Cada acción, cada decisión, cada pensamiento que tenemos, está basado en lo que percibimos, pero actúa sobre nuestra realidad compartida, en el mundo real. Así que si no estamos pensando la verdad, no pensamos en el mundo en el cual tenemos que actuar. Si no actuamos con base en la verdad, nuestras posibilidades de incidir en el mundo real serán azarosas.

“¿Y qué hace la verdad? ¿Hace estallar a los sistemas políticos o permite reformarlos? Puede ocurrir cualquiera de esas cosas, dependiendo de hasta qué punto estos sistemas están basados en la verdad, o no. Si están principalmente basados en mentiras, si la verdad ha fracasado, será un colapso catastrófico (aunque también haya otros factores), como lo fue en Túnez y Egipto. Me parece que estos sistemas llegan a estar tan mal que colapsan. Debes ponerlos en una posición en la cual se expanden tanto que caen al precipicio. En esa medida, cualquier esfuerzo por una reforma que llegue a tiempo es una ventaja. Algunos de estos sistemas se pueden poner parches a sí mismos. Por otro lado, quizá cuando llegues a una posición en la cual puedas derrotarlos, tal vez ello no suceda, o bien ocurra que se expandan más, se vuelvan más dañinos, más poderosos y corruptos. Así que si crees poder conseguir un beneficio para la justicia, intenta hacerlo hoy mismo, porque no sabes cuándo vas a lograrlo.”

¿Hay en Estados Unidos un colapso de eso que se denomina el Cuarto Poder?

–El crecimiento de los medios alternativos, sobre todo en Internet, nos ha permitido ver qué tan corruptos son los medios del sistema. Ahora bien: ¿Puede lograrse con el recurso de Internet que sean más o menos corruptos? No estoy seguro. Por un lado, cuando se señala la corrupción, las imprecisiones, las mentiras y la propaganda, se afecta la reputación de los medios tradicionales, y entonces la información independiente actúa como un incentivo para que se porten mejor. Por otro lado, el mercado de la crítica del poder ahora está mejor atendido por nuevas publicaciones, así que los medios convencionales se sienten liberados de esa tarea; sienten que otros les han quitado ese negocio y encuentran innecesario seguir haciéndolo. De todos modos, recuerda que no lo pueden hacer muy bien: los medios convencionales siempre han estado en el negocio de una facción del sistema que critica a otra. Nunca han estado en el negocio de ser críticos del establishment per se. Siempre han sido muy corruptos.

The New York Times, un caso

“Veamos el caso de The New York Times (NYT): sabemos que en 2003 hubo una historia similar a la de Watergate, de escuchas ilegales; el NYT guardó la historia durante 18 meses para que pasara la relección de Bush. Sólo la publicaron cuando se enteraron de que una publicación rival estaba a punto de darla a conocer. Una institución como el NYT es, salvando la calidad de periodistas individuales, un espacio para que distintas facciones del sistema luchen entre sí en público, o para que hagan públicas sus posiciones. Por eso le gusta a la gente leerlo, no porque sea más preciso que otros periódicos. Comete constantes errores importantes e imprecisiones, y hasta publica historias fabricadas: dijo, por ejemplo, que había armas de destrucción masiva relacionadas con Al Qaeda. ¿Y por qué la gente se toma la molestia de leerlo? Porque lo que dice la gente poderosa es interesante. Si Obama o el CEO de Bank of America o Schmidt, de Google, dicen que los marcianos aterrizaron, sin evidencia alguna, es muy interesante porque representa algo acerca de los propios declarantes, de su posición. Todo lo que tenga que ver con una organización poderosa es interesante por definición, porque puede tener un efecto sobre el mundo. Así que la gente lee el NYT para ver la posición de las diferentes facciones en el régimen. Ese siempre ha sido el caso.

“Vayamos a 1917, cuando Eugene Debs, un agitador socialista estadunidense fue acusado, bajo la Ley de Espionaje –la misma que intentan aplicarme a mí– de hacer un llamado a resistir el el reclutamiento en la primera Guerra Mundial. Debs sólo decía que el reclutamiento obligatorio estaba mal y que la gente debería oponerse a él. Bien, el NYT hizo en su editorial un llamado a que agarraran a Debs, donde fuera que se encontrara, y que lo acusaran bajo la Ley de Espionaje, por un discurso. Así que, en este punto, nada ha cambiado.”

Tomado de La Jornada

JULIAN ASSANGE: “Las comunicaciones en América latina deberían estar fuertemente encriptadas”

ENTREVISTA DE PÁGINA 12 AL FUNDADOR DE WIKILEAKS, DESDE LA EMBAJADA DE ECUADOR EN LONDRES

El periodista australiano cuestionó el acceso a la información que tienen superpotencias sobre otros países, habló de las ventajas y desventajas de Internet y dijo que los medios usan su presencia para apuntalar intereses económicos y políticos.

Por Marcelo Justo

El fundador de Wikileaks, Julian Assange, recibe a Página/12 en una oficina especial que la Embajada de Ecuador en el Reino Unido ha habilitado para que dialogue con la prensa de cara a la publicación de su nuevo libro, Cypherpunks. La libertad y el futuro del Internet. El pelo blanco y la piel casi traslúcida le dan un aire de albino insomne, pero los más de seis meses encerrado en los confines de la embajada y el más que incierto futuro ante la decisión del gobierno británico de no concederle el salvoconducto que le permitiría viajar a Ecuador no parecen pesarle mucho. Es cierto que tiene una aparentemente bien ganada fama de recluso y que en su pequeño cuarto en la embajada debe hacer lo mismo que hacía la mayor parte del tiempo en su vida libre: estar pegado a la computadora y a Internet. Es prácticamente imposible imaginar su vida sin la pantalla y el ciberespacio. Por eso mismo, su libro sorprende por partida doble. Según Assange, Internet puede hacer palidecer las peores pesadillas de control poblacional imaginadas en 1984, de George Orwell.

–Usted habla en su libro de Internet como posible amenaza para la civilización. Muchos piensan que Internet es un arma para el progreso humano que ha producido, entre otras cosas, Wikileaks. ¿No es su interpretación un poco pesimista?

–No cabe duda de que Internet ha dado poder a gente que no lo tenía al posibilitar el acceso de todo tipo de información a nivel global. Pero al mismo tiempo hay un contrapeso de esto, un poder que usa la web para acumular información sobre todos nosotros y utilizarla en beneficio de los gobiernos y las grandes corporaciones. Hoy no se sabe cuál de estas dos fuerzas va a imponerse. Nuestras sociedades están tan íntimamente fusionadas por Internet que ésta se ha convertido en un sistema nervioso de nuestra civilización que atraviesa desde las corporaciones hasta los gobiernos, desde las parejas hasta los periodistas y los activistas. De modo que una enfermedad que ataca este sistema nervioso afecta a la civilización en tanto tal. En este sistema nervioso hay vastos aparatos del Estado, principalmente, pero no únicamente, de Estados Unidos, que operan para acaparar todo este conocimiento que Internet suministra sobre la población. Este es un problema que simultáneamente nos sucede a todos. Y se parece en este sentido a los problemas de la Guerra Fría.

–Usted es muy crítico de Google y Facebook, que mucha gente considera como maravillosas herramientas para el conocimiento o las relaciones sociales. A esta gente en su experiencia cotidiana no le importa la manipulación que se pueda hacer con Internet.

–No les importa porque esta manipulación de información está oculta. Creo que en los últimos seis meses esto está cambiando. En parte por Wikileaks y por la represión que hemos sufrido, pero también por el periodismo y la investigación que se está haciendo. Google es excelente para obtener conocimiento, pero también está suministrando conocimiento sobre los usuarios. Google sabe todo lo que buscaste hace dos años. Cada página de Internet está registrada, cada visita al Gmail también. Hay gente que dice que no importa porque lo único que quiere es vender avisos. Ese no es el problema. El problema es que Google es una compañía que tiene su sede en Estados Unidos sujeta a la influencia de poderosos grupos. Google le pasa información al gobierno de manera rutinaria. Información que se usa para otros propósitos que el conocimiento. Es algo que en Wikileaks sufrimos de primera mano. Es algo que le ha sucedido a muchísima gente.

–Pero a nivel de control de Estado hay usos legítimos de Internet para la lucha contra la pornografía infantil, el terrorismo, la evasión fiscal.

–Indudablemente hay usos legítimos y la mayoría del tiempo la policía los usa adecuadamente. Pero las veces en que no lo hacen, pueden ser terribles, aterrorizadoras, como está sucediendo en estos momentos en Estados Unidos. Hay que tener en cuenta que lo que llamamos los cuatro jinetes del apocalipsis –la pornografía infantil, el terrorismo, las drogas y el lavado de dinero– son usados para justificar un sistema de vigilancia masivo de la misma manera que se usaron las armas de destrucción masiva para justificar la invasión de Irak. No se trata de una vigilancia selectiva de personas que están cometiendo un delito. Hay una grabación permanente de todo el mundo. Eso es una amenaza diferente de todo lo que vivimos antes, algo que ni siquiera George Orwell en 1984 pudo imaginar.

–En Occidente se ha hablado mucho de la revolución de Twitter para explicar la Primavera Arabe. ¿No es éste un ejemplo perfecto del potencial revolucionario de Internet?

–La Primavera Arabe se debió a la acción de la gente y de los activistas, desde la Hermandad Musulmana hasta otros grupos organizados. Internet ayudó el panarabismo de la rebelión con gente de distintas partes aprendiendo unos de otros. También ayudó a que Wikileaks difundiera los documentos que dieron más ímpetu al movimiento. Pero si usted mira los manuales de los grupos que coordinaban las protestas, en la primera y última página recomendaban que no se usaran Twitter y Facebook. Para las fuerzas de seguridad los mensajes en Twitter ni Facebook son un documento probatorio de fácil acceso para arrestar gente.

–¿Qué se puede hacer entonces?

–Lo primero es ser consciente del problema. Una vez que uno es consciente, no se comunica de la misma manera por estos medios. Hay una cuestión de soberanía que los gobiernos de América latina deberían tomar en cuenta. Las comunicaciones que van de América latina a Europa o Asia pasan por Estados Unidos. De manera que los gobiernos deberían insistir en que estas comunicaciones estén fuertemente encriptadas. Si un servidor de Internet de Brasil hace un acuerdo con uno europeo es importante que la información esté encriptada. Los individuos también deberían hacerlo. Y esto no es fácil.

–¿De qué manera un gobierno democrático o un Congreso puede contribuir a preservar el secreto de las comunicaciones por Internet?

–Para empezar, garantizando la neutralidad del servicio. Igual que con la electricidad, no se puede negar el suministro basado en razones políticas, con Internet no debería existir esta posibilidad de controlar el servicio. El conocimiento es esencial en una sociedad. No hay sociedad, no hay constitución, no hay regulación sin conocimiento. En segundo lugar hay que negarles a las grandes potencias y superpoderes el acceso a la información de otros países. En Argentina o Brasil la penetración de Google y Facebook es total. Si los parlamentos en América latina consiguen introducir una ley que consagre el encriptamiento de la información, eso será fundamental.

–Hemos hablado de la revolución de Twitter, pero en términos de medios más tradicionales como la prensa escrita o la televisión, vemos que hay un creciente debate mundial sobre su lugar en nuestra sociedad. El cuestionamiento al poder de grandes corporaciones mediáticas como el Grupo Murdoch o Berlusconi en Italia y las leyes y proyectos en Argentina o Ecuador para conseguir una mayor diversidad mediática muestran un debate muy intenso al respecto. ¿Qué piensa de estas iniciativas?

–Nosotros hemos visto en nuestra propia lucha cómo el Grupo Murdoch o el Grupo Bonnier en Suecia han distorsionado deliberadamente la información que dan sobre nuestras actividades porque sus organizaciones tienen un interés en el caso. Entonces tenemos por un lado censura a nivel del Estado y, por el otro, el abuso de poder de grupos mediáticos. Es un hecho que los medios usan su presencia para apuntalar sus intereses económicos y políticos. Por ejemplo, The Australian, que es el principal periódico de Murdoch en Australia, ha tenido pérdidas durante más de 25 años. ¿Cómo es esto posible? ¿Por qué lo sigue manteniendo? Porque es utilizado como un palo con el que golpear al gobierno para que ceda en determinadas políticas importantes para el Grupo Murdoch. El presidente Correa hace una diferencia entre la “libertad de extorsión” y la “libertad de expresión”. Yo no lo pondría exactamente así, pero hemos visto que el abuso que hacen grandes corporaciones mediáticas de su poder de mercado es un problema. En los medios, la transparencia, la responsabilidad informativa y la diversidad son cruciales. Una de las maneras de lidiar con esto es abrir el juego para que haya un incremento masivo de medios en el mercado.

Estuvo bueno

Reflexiones del autor de la última entrevista realizada a Julian Assange, y que americadespierta publicó en días pasados, en tres partes, tal como las fue entregando a sus lectores Página/12. Estas páginas constituyen de hecho un apéndice de las mismas. No se pierda entonces este material, si de conocer más al fundador de Wikileaks se trata

Por Santiago O’Donnell

Julian Assange tiene muchos enemigos muy poderosos. En los últimos cinco años su sitio web Wikileaks ha revelado millones de documentos secretos originados en más de ciento veinte países, tanto de organismos públicos como privados y hasta organizaciones religiosas del llamado tercer sector. Algunos medios cercanos a estos sectores pintan a Assange como un delincuente sexual que festeja el choreo por Internet y se regodea contando las intimidades de los ricos de puro envidioso y resentido que es.

Por eso estuvo bueno conocerlo a Assange. Saber que hay cierto método detrás de la locura, cierta dimensión ética detrás de la diversión, cierta capacidad de aprendizaje detrás de la rebeldía.

El jueves pasado se cumplieron cien días desde que Assange se asiló en la Embajada de Ecuador en Londres. Una semana antes habíamos estado con él, compartiendo más de tres horas de entrevista, en una pieza más bien apretada.

Hacía semanas que no veía la luz del sol y se notaba en la palidez de su piel, la estrechez de su mirada y la economía de sus movimientos. Sólo una vez durante toda su estadía de más de cien días había salido al balcón. El dijo que era para evitarse los paparazzi y porque “no quiero molestar a la policía”. Pero después de escucharlo da la impresión de que el no asomarse es por miedo a algo mucho peor.

Llevamos quesos y fruta y flores del Harrods de ahí a la vuelta, una especie de retribución por el café con galletitas de limón que él me había convidado durante nuestro anterior encuentro, en el Palacio de Elligham Hall, en febrero del año pasado, durante su detención domiciliaria.

Aquella vez estaba más tenso. Venía de pelearse con el New York Times y The Guardian y parecía desconfiar de todos los periodistas. Esta vez seguía alerta: no permitió fotos hasta después de dos horas de preguntas y respuestas, no permitió filmaciones de él ni fotos en las que no figurara también yo, ni fotos que mostraran detalles del interior de la embajada, ni fotos de él con terceras personas. Pero habló libremente. Y explicó cómo fueron cambiando sus relaciones con los medios y sus periodistas.

“Hicimos nuestro gran cambio después de lidiar con los grandes medios (New York Times, The Guardian, Le Monde, El País y Der Spiegel). Pasamos de hacer arreglos institucionales con los principales responsables (de las publicaciones), a trabajar de manera individual con cada periodista. Los grandes medios son naturalmente corruptos porque son tan grandes, pero hay buena gente que trabaja en ellos, entonces buscás esa gente buena y trabajás con ellos. Y a través de esa relación hacés que esa gente buena se haga más influyente dentro de sus propio medio.”

Antes de empezar a contestar, a veces se tomaba diez, veinte segundos que parecían interminables, y después arrancaba: principio, desarrollo y conclusión con hablar pausado y monocorde, acompañando el relato con gestos de las manos, casi como si estuviera leyendo de texto escrito.

Parecía inconmovible, como si su corazón latiera a un ritmo más bajo que los demás. Aún cuando denunciaba atrocidades inconfesables o grandes injusticias, nunca perdía la calma. Por eso impactó ver cómo se le humedecieron los ojos cuando terminamos con la parte formal de la entrevista pero seguimos hablando sobre su encierro delante del grabador encendido.

Acababa de agradecerle el tiempo que nos había dedicado cuando le pregunté si necesitaba algo. Lo pensó un rato y contestó con picardía: “Mantené los ojos abiertos por si te llegás a encontrar con miles de archivos del Servicio Secreto de Argentina”.

Entonces pedí sacarle una foto en el famoso balcón (la embajada ocupa el primer piso de un edificio de cuatro) y me contestó que de ninguna manera, pero agregó: “(El discurso del balcón) fue lo más interesante que me pasó. Había mil doscientas personas, ciento cincuenta policías y un helicóptero dando vueltas y salí y dije ‘wow’, y pasaron tres meses, y hasta la posibilidad de ver ladrillos distintos es muy interesante (el balcón da a una fila de edificios de ladrillos de tres pisos)”. “Llevo tres meses acá y lo que más me molesta, como a todos los prisioneros, es no ver cosas que sean distintas, salvo, por supuesto, las visitas.”

Era su manera de decir que había disfrutado nuestra irrupción en su rutina.

Se ve silencioso y suave, pero su corazón debe estar bastante pesado, se le pregunta.

“No he visto a mis hijos en más de dos años y medio”, contesta con la voz quebrada por primera vez, lágrimas brillando en sus ojos.

“¿Cuántos hijos tiene?”, pregunto, sabiendo que nunca lo había contado en un reportaje.

“Ni siquiera lo puedo decir”, contesta sollozando. “No puedo porque han tenido que cambiar sus nombres y se han tenido que mudar porque alguien amenzó con matarlos.”

¿Siente impotencia por todo lo que sabe y todo lo que desearía cambiar?

“Sí. Hay muchas cosas que no puedo decir y eso es frustrante. Necesito callarlas para proteger a mi gente y para protegerme a mí. Por ejemplo, no puedo hablar de las maniobras políticas que están ocurriendo en Suecia (donde Assange es buscado por presuntos delitos sexuales).”

Después de ponerse de pie para posar en algunas fotos, Assange se arrimó hasta el borde de una ventana. “¿Ves ahí?”, señaló con el dedo índice, extendido detrás de la cortina, apuntándole a una camioneta utilitaria blanca estacionada cruzando la calle. “Es de ellos. La policía. También hay uno ahí”, agregó, cambiando la dirección con el dedo para señalar a un agente uniformado apostado en la puerta de su edificio.

La última vez que yo había estado con Assange, en febrero del año pasado, él se había despedido con un consejo: “Tené cuidado, este lugar está lleno de espías”.

Esta vez sus palabras finales fueron de advertencia: “La vigilancia es constante, se hace las veinticuatro horas. No dejes de registrarlo”.

Tomado de Página/12