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¿Regresan los españoles a Cuba?

El actor español Willy Toledo asegura que en La Habana “he encontrado la ciudad más hermosa del mundo para pasear y la más segura de todas las que conozco con diferencia”.

Por Fernando Ravsberg, de la BBC

“Cada vez que defendía a la Revolución cubana me respondían: si tanto te gusta por qué no te vas a vivir allí”, me cuenta el actor español Willy Toledo y agrega: “ahora que me mudé para Cuba están más histéricos porque se quedaron sin discurso”.

A pesar de que algunos periódicos españoles aseguran que habita en una mansión, lo cierto es que vive en un barrio de cubanos, en un modesto apartamento alquilado al que no le vendrían mal algunos muebles más y una mano de pintura.

“No necesito más. Tengo mi cama, mi cocina y mi baño, y mis libros y con eso voy tirando, no echo de menos cosas materiales. A la gente sí, y a mi ciudad. Yo he nacido y vivido en Madrid toda mi vida y le tengo mucho cariño a pesar de que se haya convertido en una ciudad bastante invivible”.

La derecha española lo acusa de tener privilegios sobre los cubanos, pero lo cierto es que también en su país vivía mejor que la mayoría porque nació en una familia acomodada y además ganó mucho como actor. “Claro que entonces nadie me lo cuestionaba”, me dice con una sonrisa.

Reconoce que en Cuba tener dinero puede abrir ciertas puertas y dar acceso a algunas comodidades pero no a todas. Vuelve a reír cuando me cuenta que, “te puedes pasar días buscando una sartén y no la encuentras por muchos euros que tengas”.

Se siente mejor en esta Cuba que en la del turista. “Me está gustando mucho más vivir La Habana en el día a día, ir al cine, al teatro, a conciertos, a comer a casa de gentes. (Ahora) tengo tiempo para leer, que en Madrid no lo tenía y me lo estoy leyendo todo”.

Le recuerdo que su ciudad es “la capital de la marcha” y le pregunto cómo se adapta a la tranquilidad de Cuba. Me responde que ahora sus juergas se reducen a comprar de vez en cuando una botellita e “ir a casa de un amigo o al malecón a hacer botellón”.

Además en La Habana “hay mucha vida, todos los días hay cosas que hacer. Echo de menos una Guía del Ocio, como allá en Madrid, (…) pero al final siempre me entero, de hecho no tengo tiempo para ir a todas las cosas que me gustaría”.

Al parecer no le está costando integrarse, en realidad “es bastante fácil, yo he viajado por todo Latinoamérica (…) y creo que los cubanos son los más parecidos a los españoles, en la manera de hablar, en el sentido del humor, en la manera de relacionarse”.

Visita poco La Habana Vieja porque lo tratan como a un turista, pero “me encanta ir al puestecito de al lado de mi apartamento a tomarme un juguito por la mañana y al de en frente para comerme un pan con tortilla o sentarme en las terrazas donde se sientan los cubanos”.

Me asegura que ni siquiera tiene problemas con la cocina nacional, “a mí me gusta mucho la comida criolla, siempre me ha gustado, no solo la cubana, sino la de todo el caribe. Lo que más me gusta es el arroz con lo cual aquí voy sobrado… ja, ja”.

Más allá de sus conocidas simpatías por la Revolución Cubana, el actor confiesa que ha descubierto el encanto de La Habana. “Aquí he encontrado la ciudad más hermosa del mundo para pasear y la más segura de todas las que conozco con diferencia”.

Willy puede ser el más famoso pero no es el único europeo que emigra a Cuba. A pocas cuadras de donde vivo llegó otro, casado con una cubana. Acaban de comprar una casita con el dinero de la venta de un negocio que apenas les daba para sobrevivir.

Años atrás su esposa había obtenido la residencia en la “Madre Patria” por estar casada con un español. Paradójicamente ahora es él quien aprovecha su matrimonio para residir en la isla, donde puede vivir mejor con mucho menos dinero.

Hace apenas unos días estuve almorzando raviolis caseros con un italiano cuya esposa cubana se repatrió para pasar en la isla la crisis europea. Aprovechando las reformas, planean crear una cooperativa para vender pastas frescas en La Habana.

Pero lograr la residencia en Cuba no es nada fácil, el inmigrante debe estar casado con alguien de nacionalidad cubana o ser contratado por una empresa que opere en la isla y, aun así, muchos vivimos por décadas con un permiso temporal que se debe renovar cada año.

Tomado de Cartas desde Cuba. Foto Raquel Pérez

LA PELIGROSA HUIDA DE LOS MIGRANTES A TRAVÉS DEL TREN DE “LA BESTIA”

Cerca de 500.000 personas se arriesgan a ser asesinadas, secuestradas o violadas para llegar a EE.UU.

Medio millón de personas viajan cada año por el corredor de migración más importante del mundo, que atraviesa México desde la frontera con Guatemala hasta EE.UU.

El viaje comienza al sur, a orillas del río Suchiate, frontera natural entre Guatemala y México. Allí, cientos de contrabandistas cruzan sus aguas en balsas de plástico cada día para traficar con mercancías o trabajar al otro lado de la frontera. En cuanto se llega a la parte mexicana, pueden observarse las primeras trampas en el camino: falsas “agencias de viaje” que ofrecen guías hasta la frontera norte por un precio que oscila entre los 500 y los 1.000 pesos.

Pero los balseros, además de transportar objetos, trasladan sobre las aguas a los más de 500.000 migrantes que emprenden el camino hacia Estados Unidos cada año. Hondureños, guatemaltecos y salvadoreños atestan el corredor de migración más concurrido del mundo, que atraviesa México de sur a norte.

Ante la falta de recursos materiales y el miedo a las autoridades del Instituto Nacional de Migración (INM) y el Ejército, que controlan las carreteras, los viajeros utilizan la línea ferroviaria que transporta mercancías pesadas desde Ciudad Hidalgo o Tenosique, situadas junto a la frontera con Guatemala, hasta El Paso o Ciudad Juárez, en el borde de los Estados Unidos. En el medio, más de 5.000 kilómetros de vías y paisajes naturales, que van desde el campo seco de matorrales hasta las selvas tropicales, y desde las grandes ciudades mexicanas hasta pueblos de unas cuantas chabolas.

Hasta hace unos meses, el trayecto sobre los trenes comenzaba en Arriaga, población situada 262 kilómetros al norte de Ciudad Hidalgo. Debido a esa situación, los migrantes debían hacer el primer trayecto sobre suelo mexicano a pie, atravesando un territorio peligroso donde el punto más conflictivo es conocido como La Arrocera. Los campos de arroz que dan nombre al enclave son el marco de encrucijadas de caminos, carreteras, vías y pequeños pueblos donde algunos delincuentes aprovechan para engañar, robar, violar o asesinar a los que pretenden llegar hasta Arriaga.

El control a los migrantes

Sin embargo, en julio de 2012 se ha vuelto a abrir el trayecto en tren desde Ciudad Hidalgo, conocido como Chiapas-Mayab y cerrado en 2005 por los daños del huracán Stan. Así se recupera la antigua ruta ferroviaria conocida como la Panamericana, que transportaba carga pesada desde Salina Cruz hasta la frontera sur. Desde entonces, el Gobierno mexicano lleva varios meses con problemas de migración masiva en la propia frontera, por lo que se ha visto obligado a realizar controles y deportaciones a gran escala.

Pero no sólo los delincuentes comunes se aprovechan de la mercancía humana. Los Zetas son una organización criminal cuyos negocios principales son el tráfico de drogas y de armas, la extorsión, los secuestros y la trata. Fue formada a mediados de los noventa por un grupo de desertores del Grupo Aeromóviles de Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano (Gafes), que se creó para contrarrestar las insurgencias zapatistas en el estado de Chiapas.

Los integrantes de la banda fueron entrenados por la CIA estadounidense y otros ejércitos extranjeros en el manejo de armas y la lucha militar. En un principio se asociaron al Cártel del Golfo como brazo armado, pero en 2010 se escindieron y formaron su propia organización independiente. Hoy en día tienen un pacto con el Cártel de Juárez, y operan en la zona central y norte de México. Los migrantes nutren en gran parte sus actividades en el comercio de personas, y, según los datos más recientes que ha publicado la agencia Amercopress (2009), más de 10.000 personas son secuestradas cada año por los Zetas en su trayecto hacia los Estados Unidos.

Arriaga es el punto donde se cogía por primera vez “La Bestia” (así es como conocen los migrantes al tren). Las vías atraviesan el centro del pueblo, y a los lados hay pequeños hostales y refugios que, como las “agencias de viaje” de la frontera con Guatemala, ofrecen un servicio engañoso a los viajeros. El territorio Zeta comienza más al norte, en Veracruz y Tabasco, por lo que Arriaga se encuentra en zona controlada por el Cártel del Golfo. De todas formas, pequeñas células de los Zetas también operan en esos puntos geográficos. Debido a esto, tanto en la frontera desde Ciudad Hidalgo como en Arriaga, este es el principal grupo que acecha a los viajeros. Se aprovechan de la tradicional figura del pollero, individuo que ejerce de guía para varias personas durante la travesía por México a cambio de un dinero que oscila entre los 3000 y los 7000 pesos.

Los Zetas, de este modo, mandan a sus halcones (el nombre que reciben en la organización los vigilantes de cada una de las zonas en las que actúan) para que se hagan pasar por polleros. Así engañan a los migrantes, consiguen dinero y, una vez el tren ha partido, vigilan quién puede resultar más rentable para pedir un rescate y avisan a sus compañeros para las emboscadas. En este sentido, los maquinistas del tren y los capataces de las estaciones (conocidos como garroteros) también tienen su responsabilidad, ya que bien por dinero o mediante amenazas, los criminales los obligan a parar el tren en determinados puntos.

Secuestros masivos de personas

Y cuando eso ocurre, los secuestros masivos son inevitables: los Zetas saben que los migrantes tienen contactos en Estados Unidos, y no dudan en torturar al secuestrado para conseguir el número de teléfono de sus familiares. Si el viajero no posee dinero o conocidos al otro lado de la frontera, se abre la nueva posibilidad del tráfico de órganos, la prostitución, o el reclutamiento forzoso para engrosar las filas de la organización. Las matanzas de San Fernando (Tamaulipas), donde se encontraron enterrados más de 193 cadáveres de migrantes en varias fosas, son un ejemplo de lo que puede ocurrir después de un secuestro.

Sin embargo, no sólo son peligrosos los secuestros, la tortura y el asesinato. El tren, un enorme convoy de grandes vagones, es una máquina que mata y mutila migrantes todos los días. A lo largo del camino hay albergues que dan hospedaje y comida a los viajeros mientras esperan un nuevo tren, como el de Hermanos en el camino, de Ixtepec, regentado por el Padre Solalinde, que ha tenido que pasar recientemente una temporada fuera de México por amenazas de los Zetas.

Y también existen casas de acogida para supervivientes mutilados de “La Bestia”. El más famoso se encuentra en Tapachula y se llama Jesús el Buen Pastor. Allí conviven migrantes que sufrieron caídas y amputaciones en el camino, y que milagrosamente sobrevivieron. Miguel es el que menos tiempo lleva en el albergue, tiene veintiocho años y creció en la ciudad hondureña de San Pedro Sula, una de las más peligrosas del mundo. Consiguió salir de allí con un amigo de la infancia: “Cuando éramos niños era más tranquilo, pero después del golpe de estado de Zelaya empezaron los asaltos entre los vecinos, teníamos miedo”. Desesperados por la miseria y la violencia, decidieron cruzar a México e intentar el sueño americano subiendo al tren. En el trayecto de Veracruz, cuando cogieron el tren en marcha, el pantalón de Miguel se enganchó a las ruedas de acero y su cuerpo cayó entre los vagones. Su amigo saltó y buscó ayuda para que no se desangrase. Miguel, tendido al borde de las vías, había perdido las dos piernas.

Después de dos días y de ser atendido de sus heridas, fue trasladado al albergue Jesús el Buen Pastor, donde le hacen curas para evitar infecciones y que las heridas cicatricen. “Tenía miedo a volver a casa. Mi familia piensa que estoy en Estados Unidos trabajando”. Su amigo dejó el viaje y está con él en Tapachula. Miguel no se despega de su Biblia: “me la regaló una amiga allá en Honduras. Ahora es lo único que tengo”.

Desde Guatemala, Honduras, El Salvador…

En el tren viajan personas de todo tipo: desde hombres que no pueden ganarse la vida en su país, hasta delincuentes perseguidos por maras rivales o la policía de sus estados de origen. Un hombre maduro y un chico de unos dieciséis años dormitan, apoyados en la parte central del techo. Ante el riesgo de continuar hacia Estados Unidos, pretenden quedarse en la capital azteca. “Mejor allí que en mi casa”, dice el hombre. Cuenta que en Guatemala, durante la guerra, perteneció al cuerpo de élite del Ejército entrenado en tácticas contrainsurgentes, los Kaibiles, y que ahora, cerca ya de los sesenta, dice acompañar al joven que dormita hasta México D. F. desde su país por su amistad con la familia.

Otro viajero, en este caso una mujer que viaja en el saliente trasero de uno de los vagones del fondo, cuenta su historia. Tiene un hermano en Estados Unidos, y la única opción que le queda es ir a encontrarlo y escapar de su país, El Salvador. “A mi último hijo lo mataron en el asalto a un autobús”, dice. Sentada, cabizbaja y de mirada dura, viaja rodeada de hombres para obtener protección a cambio de sexo. Y es que las mujeres que recorren las vías mexicanas son las que más se exponen. Las estadísticas aproximadas que tienen los dueños de los albergues dicen que siete de cada diez son violadas durante el trayecto. De hecho, en muchos de los refugios se mezcla bromuro con la comida para paliar el apetito sexual de los migrantes.

Así es como se desangra Centroamérica día tras día. Desde El Salvador, Honduras, Guatemala, pasando por el Suchiate, el punto de partida mexicano. Después Tapachula, Tenosique. Más adelante Veracruz, Tamaulipas, Reynosa. Y ya en la frontera norte, Nogales y Tijuana. El tren, cargado de hombres, trae la mercancía perfecta que hace funcionar el entramado criminal de un país convulso y lleno de peligros. A través de campos, selvas, ciudades, miles de personas esperan llegar al norte subidas en los techos de un tren que, para ellos, casi nunca termina en el destino esperado.

Tomado de Diagonal

DOS BESTIAS

La “bestia” de Obama, bien protegida

y la “bestia” del gobierno de México, abandonada

Por Pedro Echeverría V.

1. Muchos habitantes de la zona residencial de la ciudad de México (de las Lomas y Polanco) según declararon ayer, no salieron a ver al presidente Barack Obama sino a ver a “la bestia”, el lujoso y poderoso automóvil (limosina), blindado y rodeado por más de 50 agentes de los aparatos de seguridad, traído en avión especial desde los EEUU unas horas antes de que arribara el presidente yanqui. Pero casualmente, ayer mismo se anunció en los medios de información electrónico asaltos a la otra “bestia” –“el tren de la muerte”- de 10 vagones (o más si transporta tanques de combustible) donde viajan en el techo, colgados, atados para no caer, miles de “braceros” hambrientos de Centroamérica, que buscan llegar a los EEUU para emplearse en lo que se pueda. En México, hace más de 15 años, sólo conocíamos una “bestia”, el tren que ha provocado decenas de accidentes y de muertes de trabajadores miserables.

2. Pero desde ayer, con la gran morbosidad que provocan los medios televisivos al propagar que la “bestia” de Obama tiene vidrios de 12 centímetros, puertas de avión, llantas a prueba de balas que jamás se desinflan, aparatos secretos para dar órdenes en caso de guerra, sangre para el presidente en caso de ser herido y mil cosas más, las gentes salieron a ver ese “bunker” donde se resguarda a un personaje que debe miles de vidas en el mundo, particularmente en Asia, África y Medio Oriente. ¿Que cómo han cambiado las cosas en los últimos 50 años? Antes los presidentes que visitaron México: De Gaulle, Kennedy, Tito y muchos más saludaban a la gente desde su vehículo sin techo y con las ventanillas abiertas. Recuerdo que en Caracas y en Lima al vicepresidente Nixon lo obligaron los estudiantes a resguardarse contra los tomatazos o naranjazos que le arrojaron como protesta.

3. El cineasta mexicano Pedro Ulteras –que “acaba de terminar su documental “La Bestia”- denuncia: los inmigrantes centroamericanos además de víctimas de autoridades corruptas, lo son de grupos formados por civiles. “Muchos pandilleros abusan de ellos. Con los humildes centroamericanos cualquiera hace leña. Me dijeron que cuando no tienen qué robarles utilizan sus cuerpos; que “Los zetas’, brazo armado del cártel del Golfo, es una organización criminal formada por ex militares y policías de México. Ellos controlan el centro del país y secuestran a los centroamericanos. Los extorsionan y les quitan los teléfonos de sus familiares para sacarles dinero”. El territorio mexicano está lleno de autoridades migratorias que se aprovechan de ellos; por eso usar estos trenes de carga parece ser la única forma de escapar las autoridades mexicanas. “También sufren vejaciones de los maquinistas que están de acuerdo con los asaltantes. El tren se detiene en las montañas y los asaltantes se meten para robarles.

4. Por el contrario, cientos de pobladores humildes y solidarios de Veracruz, que saben de los miserables migrantes que están colgados en los trenes y con hambre, salen a auxiliarlos regalándoles comida, fruta, leche, pan y todo lo que logren arrancar de su también miserable hogar. Cuando el maquinista detiene o baja la velocidad del tren en algunos de los pueblos, veintenas de personas le entregan a los migrantes parte de su comida. Mientras los funcionarios de migración los tratan con la punta del pie extorsionándolos, el pueblo pobre de México les brinda solidaridad. Este sí es un ejemplo humano que dignifica a los pueblos de México; por el contrario, el comportamiento de las autoridades de migración –por lo menos en los dos sexenios anteriores- demostró un racismo descarado. Los que conocemos la historia, no esperábamos otra cosa.

5. La “bestia” mexicana sí debe resguardarse, hacerse cómoda y ser gratuita para todos los trabajadores miserables y desempleados de América que transporta a través de Chiapas, Oaxaca, Veracruz, hasta la frontera con EEUU. ¿Por qué la “bestia” de Obama es cómoda, potente, limpia, sobre todo bien cuidada y vigilada y la “bestia” del gobierno mexicano anuncia muchas veces que no puede salir, que está en mal estado, que no puede transportar a los más de mil trabajadores que necesitan de sus servicios? Porque Obama domina y manda en el mundo y los miles de trabajadores centroamericanos son seres humanos que nacieron sólo para producir riquezas para los ricos. Además si el gobierno mexicano debe cuidar el traspatio de los yanquis, tiene la obligación de evitar que entren “delincuentes” por sus fronteras, tal como lo hace con la introducción de droga.

6. La realidad es que es indignante, provoca ira, incluso tristeza, ver las condiciones de “esclavitud capitalista” en la que viven los migrantes centroamericanos y mexicanos. Mientras ellos luchan y trabajan como los esclavos negros lo hicieron durante siglos para enriquecer a los yanquis, los seguimos empujando a que migren a los EEUU porque hemos sido incapaces de liberarnos de la gigantesca explotación de que somos victimas en nuestros pueblos. Con la energía y la sangre de los trabajadores migrantes de América se mantiene la poderosa y bien equipada “bestia” de Obama y nuestra abandonada “bestia” del gobierno mexicano está a punto de desplomarse porque nuestro pueblo no se ha dado cuenta de lo que sucede a su alrededor. Los medios de información lo mantienen aturdido y parece casi imposible que grite: ¡Ya basta! Y se decida a andar. ¿Tan jodidos estamos?

Tomado de Rebelión

Obama iguala las deportaciones sumadas de más de un siglo

Por Juan Gelman

Esto ocurrirá en el 2014 si la actual tendencia sigue en pie, según un informe reciente de la Universidad de California, Merced (//stopdeportationsnow.blogspot.mx, 25-1-13). Un total de 2,1 millones de inmigrantes ilegales fueron deportados por los sucesivos gobiernos de EE.UU. en el período 1892-1997. En el 2014 el presidente Obama habrá deportado en sólo seis años el mismo número de los que sufrieron idéntico trato a lo largo de 105.

El informe señala que en el 2011 fueron expulsados 188.382 extranjeros por la comisión de delitos: casi el 25 por ciento después de cumplir alguna condena relacionada con drogas, otro 23 por ciento por infracciones de distinto tipo y un 20 por ciento por infringir las leyes migratorias. “El Departamento de Seguridad Interior no es muy específico sobre estas penalidades, pero sabemos que los delitos relacionados con la droga incluyen la posesión de marihuana; las infracciones, incluso el manejar con exceso de velocidad, y los delitos en materia de inmigración, la entrada ilegal y su repetición”. El documento indica asimismo que una parte ingente de los extranjeros deportados desde mediados del 2012 son padres de niños nacidos en los EE.UU.

Esto crea una multitud de problemas familiares, en especial cuando uno de los cónyuges reside legalmente en EE.UU. y el otro no. ¿Con quién se quedan los hijos? La pregunta se repite amplificada cuando padre y madre son deportados. Según un informe del Centro de Investigación Aplicada (CEA), “hay al menos 5100 niños que actualmente viven en hogares sustitutos a quienes se les impide unirse a sus padres deportados o detenidos. Si nada cambia, quince mil más enfrentarán un destino similar en los próximos cinco años” (//noticias.univision.com, 10-1-12). Sólo en California su número asciende a 875.

El CEA estima que fueron deportados más de 46.000 padres de niños estadounidenses en el período de enero a junio del 2012 y que no pocos son abandonados a su suerte (www.americanpro gress.org, 21-8-12). Seth Wessler, autor del informe, había señalado que luego de investigar un año, “encontramos que uno de los efectos colaterales más preocupantes (de las deportaciones) es que muchos niños ahora están separados de sus padres, a veces para siempre. A veces nunca vuelven a verlos” (www.democracynow.org, 10-11-11). Agregó que hay padres que ni idea tenían de dónde estaban sus hijos, sólo sabían que los tenían familias sustitutas.

La vigilancia de los extranjeros que ingresan a EE.UU. y la detención y deportación de inmigrantes ilegales es “la prioridad más alta del gobierno federal”, anota un informe reciente del Instituto de Políticas de Migración (IPM) (www.migrationspolicy.org, enero 2013). La Casa Blanca destina más fondos a la aplicación de las leyes inmigratorias que a todas las demás actividades de cumplimiento de la ley juntas. El gobierno Obama invirtió alrededor de 18 mil millones de dólares en el control de la inmigración en el 2012.

Más de la mitad de todos los procesos de nivel federal están relacionados con infracciones a las leyes de inmigración. Como informó The New York Times, el Departamento de Seguridad Interior, que también se ocupa de estas situaciones, “ha incoado más casos en los tribunales que todos los organismos de aplicación de la ley del Departamento de Justicia juntos, incluidos el FBI, la Agencia Antidrogas y la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos. El gasto total de estos organismos ascendió a 14 mil millones de dólares según cifras oficiales” (www.nytimes.com, 7-1-13), es decir, cuatro mil millones de dólares más. Es que hace falta mucho dinero para causar muchas tragedias.

El presidente Obama insistió en su campaña electoral y reitera ahora que es preciso una política de inmigración más justa, pero se ha jactado de que las deportaciones han dado más seguridad a la población estadounidense. El número de inmigrantes expulsados ascendió a 410.000 en el año fiscal 2012 y muchos de ellos lo fueron sin la orden judicial del caso. Los fondos destinados a impedir la entrada de ilegales por la frontera con México se han incrementado drásticamente.

La posición del mandatario es ambivalente, para decir lo menos. En entrevistas que acordó el miércoles pasado dijo que no puede detener las deportaciones hasta que no se reforme el régimen aplicado a los inmigrantes ilegales: “Obviamente habrá personas que atrapará el sistema y eso es desgarrador”, dijo al periodista de Telemundo Díaz Balart (www.huffingtonpost.com, 13-3-13). Pero agregó: “No me disculpo por aplicar la ley ni por el trabajo que hemos hecho para reforzar la seguridad en la frontera”. En su primer período de gobierno, deportó a más inmigrantes que cualquier otro presidente en la historia de EE.UU. (www.salon.com, 8-1-13).

Tomado de Página/12

“En México el inmigrante es un botín”

El cura Alejandro Solalinde, amenazado por denunciar la explotación de los clandestinos en ruta hacia EE UU, vuelve a su país tras un breve exilio de seguridad

Lo que más me entristece es la incomprensión de algunos sectores de la Iglesia Católica, que está ausente de todo esto”

El Gobierno cree que es lo mismo contener el flujo migratorio que atropellar los derechos humanos”

El PRI no está diseñado para ser democrático, está hecho para concentrar el dinero

Por Pedro del Llano

Alejandro Solalinde no recuerda cuántas veces le han dicho o ha oído que lo van a matar. En abril una mujer se le acercó en un cajero y le confió que ya había un sicario contratado para él. Esta pista se unía a otras recientes y las autoridades le pidieron que saliese un tiempo de México para investigar las amenazas. Después de dos meses en Norteamérica y Europa, el cura Solalinde, de 67 años, regresa al albergue del Estado de Oaxaca donde hospeda y protege a los miles de inmigrantes centroamericanos que atraviesan su país hacia Estados Unidos expuestos a la trata de personas de las bandas criminales.

Pregunta. ¿Qué se ha descubierto sobre las amenazas que ha recibido?

Respuesta. Han empezado a salir nombre concretos de las supuestas personas responsables.

P. ¿Qué tipo de personas?

R. Allegadas al lavado de dinero y al narcotráfico, políticos, algún cacique…

P. ¿Políticos en ejercicio?

R. Algunos de ellos ya no están ejercicio, pero son poderes fácticos.

P. ¿A qué se deben las amenazas?

R. A que estoy estorbando. Ciudad Ixtepec [localidad donde tiene su albergue y parada del tren en el que viajan los indocumentados] es el lugar ideal para hacer negocio con los migrantes. Para ellos no son personas, son un botín al que se le puede sacar dinero con la trata, obligándolos a ejercer de sicarios, con la explotación sexual, con la extorsión… Por eso son tan codiciados.

P. ¿También tráfico de órganos?

R. Por supuesto. Todo lo que pueda suponer una ganancia a costa de los migrantes, lo van a hacer.

P. ¿Se siente inseguro?

R. Sí, mi situación es de riesgo, pero vuelvo porque no quiero hacer otra cosa en la vida más que la misión que Cristo me ha encomendado, que es estar con mis ovejitas. El pastor no corre cuando viene el lobo, y yo me voy a quedar con ellas hasta el final.

P. ¿Teme más la acción del crimen organizado o la omisión de las autoridades?

R. Quizás lo que más me entristece es la incomprensión de algunos sectores de la Iglesia Católica, que está ausente de todo esto. Se ha corrompido, se ha quedado cuidando sus estructuras, su administración, sus inmuebles y se ha olvidado de la gente de abajo.

P. ¿Nunca ha pensado en abandonar la Iglesia?

R. No, la Iglesia es parte de Jesús, aunque esta que tenemos hoy, rica, poderosa, servida, no es la que Cristo quiere. Cristo la quiere pobre, misionera, desprendida, cercana a los caminos.

P. ¿Lleva la cuenta de las veces que lo han amenazado?

R. La perdí.

P. Una vez dijo que su vida es un juego de naipes en el que alguien tiene la última carta.

R. Sí, y siguen intentándolo de un forma, y otra, y otra… [Solalinde hace el gesto de echar cartas sobre la mesa, una a una]. La de abajo es la última y definitiva. Cuándo va a ser, no lo sé, pero estoy tranquilo. A mí me pueden matar cuando quieran, pero la causa de Dios va a seguir.

P. ¿Qué tipo de mafia hostiga a los inmigrantes? ¿Es un solo grupo?

R. Ciudad Ixtepec no ha sido tomada aún por ningún cártel. Se han aproximado los Zetas, el cártel del Golfo y el de Sinaloa, pero ninguno se ha posesionado del pueblo.

P. Ha afirmado que la policía está aliada con ellos.

R. Estuvo. Ahorita quedan algunas personas, pero el nuevo Gobernador [el PRD dirige Oaxaca desde 2010; antes lo hizo el PRI durante décadas] vigila a la policía y por primera vez se está procesado a policías judiciales, que antes eran intocables. Ellos eran los cerebros de los secuestros de los migrantes. Cuando estaba Ulises Ruiz [anterior gobernador, del PRI] era imposible. Yo llevaba pruebas al ministerio Público y ellos se encargaban de deshacerlas.

P. ¿Ha mejorado la situación de los inmigrantes?

R. Sí, porque se ha visibilizado su problema, la opinión pública se ha sensibilizado y los medios y los organismos internacionales están más al tanto. Ya no hay tanta opacidad como antes. Pero el Gobierno federal no ha definido una política a favor de los migrantes: se siente comprometido con Estados Unidos y cree que es lo mismo contener el flujo migratorio que atropellar los derechos humanos, como han hecho los agentes de migración.

P. ¿De qué manera lo han hecho?

R. De todas las formas posibles, la más vil por ejemplo: como oficiales, aseguran a los migrantes que van en un camión y luego los entregan a los secuestradores. Para estos funcionarios públicos el migrante es una tentación, porque pueden sacar dinero.

P. ¿Cuánto vale un inmigrante?

R. En un secuestro, entre 3.000 y 5.000 dólares. También sacan provecho con la trata, entregando a las redes delictivas a las centroamericanas.

P. ¿Qué ha hecho el PAN por resolver el problema en sus últimos 12 años de Gobierno, y qué espera a partir de ahora del PRI?

R. El peor momento de la criminalidad contra los migrantes, el máximo número de secuestros, tuvo lugar en el tiempo de Felipe Calderón. Pero ocurrió en Estados priistas, con la anuencia del Gobierno federal, eso sí, que lejos de sentir la tragedia humanitaria se dedicó a negarla. Del PRI espero poco. No está diseñado para ser democrático, está hecho para el poder, para concentrar el dinero. Lo primero que le diría es que se mire al espejo. No importa el incienso que se eche sobre sí mismo: que oiga lo que la gente piensa, que reconozca que no ha cambiado lo que quisiera y que sea inteligente y sepa leer los signos de los nuevos tiempos. México no es el mismo México de hace 12 años.

P. ¿Cómo se podría atajar la explotación de los clandestinos?

R. Debería haber una estrategia integral para la entrada ordenada y legal de migrantes. Si un centroamericano quiere pasar por México para entrar a Estados Unidos, debe haber el acuerdo con Estados Unidos de que esa persona va a ir a tocar a su puerta, pero también debe haber un acuerdo con los países de origen del migrante: si Estados Unidos no lo contrata, que haya un plan B en sus lugares de origen para que tenga una oportunidad de trabajo. Debe haber una corresponsabilidad de todos los gobiernos. Se tienen que sentar a platicar de este problema, no hay otro camino. No puede ser que Estados Unidos se encoja de hombros y diga, ‘¿sabes qué, México?, es tu problema, te doy un dinerito y ahí me arreglas como puedas?’.

Tomado de El País.es

Luis Yáñez-Barnuevo: turista accidental

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Da lo mismo que da igual. Luis Yáñez-Barnuevo, solo o en compañía, sea diputado, eurodiputado, senador, militante de base o apolítico, el problema que se resalta es la negativa de las autoridades cubanas para ingresar en el país. Sin embargo, creo que el problema es otro. Cuba es un país soberano, al igual que España. Como estados tienen y aplican políticas propias a la hora de permitir quién entra y sale de sus fronteras. Desde esta perspectiva, en Cuba y también en España, hay turistas, estudiantes, profesionales, refugiados políticos y exiliados extranjeros. Diariamente, en todos los países del mundo hay cientos de expulsados y nadie pone el grito en el cielo. No pienso que el quid de la cuestión sea la declarada condición anticastrista de Luis Yáñez Barnuevo. Son muchos quienes profesan tal condición y entran sin mayores problemas. Tampoco pueden aducirse sus relaciones con organizaciones que buscan desestabilizar Cuba. Indagar en su historial político es innecesario. Repito, da igual que da lo mismo. No aportaría demasiado.

El problema real es otro, la capacidad soberana de un Estado de aplicar sus normas y su derecho de admisión. Son muchos los ciudadanos del mundo que deciden pasar sus vacaciones en Cuba y no deben presentar un pedigrí revolucionario para disfrutar de su clima, sus gentes o dar conferencias. Tampoco en España existe una ley que impida entrar a quienes se declaran republicanos y antimonárquicos. En este sentido hay un empate técnico. Todos los países del mundo tienen un protocolo para permitir o negar la entrada. ¿Que significa solicitar visas y esperar que se resuelvan para viajar a Estados Unidos o España desde países africanos, asiáticos y latinoamericanos?

Lo que debería cuestionarse y ese es el problema de fondo, es si la decisión responde a derecho o es arbitraria. Y no cabe duda que en este caso responde a la calificación de persona non grata. Por tanto, la expulsión de Luis Yáñez reúne todos los requisitos legales. Le guste o no le guste no han sido violados sus derechos humanos, no hay maltrato, no ha sido ninguneado. Simplemente se le ha denegado la entrada al país de acuerdo a derecho. Opción que Cuba tiene como Estado soberano. Otra cosa sería si Luis Yáñez-Barnuevo hubiese sido víctima de atropello, de arbitrariedad y se le expulsase sin razón. Por el momento me sobra y me basta el que hayan aplicado su legislación vigente y sus normas.

Sin embargo, en España sí existe una política donde predomina la arbitrariedad a la hora de impedir la entrada a turistas, estudiantes o refugiados políticos que desean residir en el país. Pero su gobierno y dirigentes, entre ellos los eurodiputados del PSOE, votaron y aprobaron en el Parlamento Europeo la ley de la vergüenza. Aquella que rige para negar la entrada y cerrar las fronteras a los inmigrantes del tercer mundo, entre ellos, los latinoamericanos.

Un día si y otro también, se ven en los aeropuertos internacionales de Madrid, Barcelona, Las Palmas de Gran Canaria, Valencia o Bilbao escenas de llantos y desolación de familiares que esperan, sin ningún éxito, la salida de sus familiares. Se quedaron en la zona de nadie. Allí donde se le cancelan todos sus derechos. Aquí si se violan los derechos humanos, se aplica la arbitrariedad, emerge la xenofobia y es patente el racismo. Los criterios de entrada se dejan al libre albedrío del policía de turno. Puede que tenga el día chungo y mande a varios sudacas de regreso. De nada sirve protestar. Se les despoja del habeas corpus sin mayores problemas. Las circulares internas premian dichas conductas totalitarias. Su acción será compensada muy pronto con un ascenso en el cuerpo de policía.

Existen no cientos, sino miles de denuncias donde se exponen los casos. Hay incluso una carta de todos los embajadores latinoamericanos pidiendo mesura y denunciando los casos. Pero los implicados como son gentes humildes, de las clases populares su caso no es noticia. De esta guisa España duerme tranquila con su nueva ley de extranjería. En cambio, levanta la voz y chilla si se expulsa a Luis Yáñez-Barnuevo, un ciudadano con clase. Su condición de eurodiputado no le exime de estar bajo el principio de la ley. Y si la ley en Cuba lo declara persona non grata, no hay nada ilegal. En el caso de los expulsados provenientes de los países del tercer mundo por las autoridades españolas sí hay mucho de ilegal y violación de los derechos humanos. Ésa es la cuestión.

Marcos Roitman Rosenmann

Tomado de La Jornada, de México