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LA AUSENCIA DE HUGO CHÁVEZ Y EL GOLPE “SUAVE”

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Por Ángel Guerra Cabrera

La Revolución Bolivariana y Chavista ha sido atacada desde sus inicios pero no ha tenido un minuto de tregua desde la muerte de Hugo Chavez, de la cual se cumplen hoy dos años. Estados Unidos y la oligarquía consideraron que la ausencia del carismático líder histórico crearía el clima ideal para destruirla frente a un chavismo que, pensaban, se dividiría y no sería capaz de sobrevivir a su creador y comandante.

El razonamiento no era del todo descabellado pues la ausencia física de Chávez sí que se ha hecho sentir, y mucho, no solo en Venezuela sino a escala regional y mundial. De él dijo Fidel Castro que Cuba había perdido a su mejor amigo y añadió: ni siquiera él mismo sospechaba cuán grande era.

Lo que no tienen en cuenta el imperialismo y la contrarrevolución  es la capacidad del chavismo para sobreponerse, el acumulado de conciencia política sembrado por su líder en ese peculiar colectivo humano, ni la lealtad y estrecha unidad con que ha respondido a este desafío la dirección político-militar de la  Revolución con el presidente Nicolás Maduro al frente.

El ataque contra el bastión revolucionario venezolano está utilizando este año una táctica que Maduro ha calificado de manera muy gráfica como de golpe permanente. Este se desarrolla desde el 12 de febrero y parte de la base de la conocida teoría imperialista del dominó, según la cual al tumbar una ficha todas las demás caen en cascada. El intento de llevar a un golpe militar ese día fracasó estrepitosamente pero sus componentes de guerra mediática y económica se han intensificado.

Y es que Washington y la contrarrevolución no renuncian a destruir la Revolución Bolivariana y con ello lograr el desmantelamiento de la arquitectura de unidad e integración latino-caribeña, comenzando por el ALBA, lo cual supondría el derrocamiento de los gobiernos que lo integran.

Lógicamente, una operación de esa magnitud exige desprestigiar a Maduro en su calidad de cabeza de la Revolución. De allí que se cuentan por miles las horas y las palabras que diariamente son dedicadas por el ejército mediático neoliberal a mentir descaradamente sobre la presunta incapacidad y carácter dictatorial del mandatario venezolano.

Se busca preparar las conciencias de millones de personas que integran las audiencias cautivas de esas fábricas de mentiras no solo para aceptar el golpe de Estado en Venezuela, sino incluso para desearlo ante los desmanes y abusos que se le achacan al presidente y a los miembros de su administración.

Irónicamente, este plan lo genera el gobierno del país que más guerras de agresión, muertos y mutilados ha ocasionado desde mediados del siglo XIX, cuando arrebató a México la mitad de su territorio, donde el presidente ordena el espionaje masivo de sus gobernados y ha decidido desde hace años el asesinato de cientos de personas por sus drones y grupos de operaciones especiales, donde hay millones de niños viviendo en la pobreza, la desigualdad social llega ya a los niveles previos a la Gran Depresión de 1929 y la policía asesina impunemente a negros o latinos cada vez con más frecuencia.

Con la guerra sicológica se pretende justificar el mayor de los crímenes. Pues no hay nada más criminal que arrebatar a un pueblo la soberanía, la democracia participativa y protagónica y las conquistas sociales, como las alcanzadas por Venezuela bajo la dirección de Chávez y continuadas por Maduro bajo el ataque incesante de la contrarrevolución.

Además de sus logros sociales colosales  en 16 años de chavismo Venezuela se ha caracterizado por la solidaridad con los pueblos de América Latina y el Caribe y del mundo entero. No es extraño que haya recibido el apoyo del CARICOM, la CELAC  y UNASUR frente a los aprestos golpistas.

He ahí la explicación de la despiadada guerra económica contra los venezolanos. Es un mal ejemplo que el imperialismo y las oligarquías no pueden tolerar por más tiempo. Pero la guerra económica se acentúa ahora aún más aprovechando la baja de los precios del petróleo para provocar desasosiego y desesperación en la ciudadanía que conduzca a la pérdida de fe en la Revolución.

La guerra mediática y económica forman parte de lo que se ha dado en llamar golpe “suave”, del cual aquí encontramos una explicación sintética, que nos recuerda lo ocurrido en situaciones tan diferentes como Ucrania y Libia (http://www.aporrea.org/oposicion/n266265.html).

Solo que en Ucrania y Libia no había nada parecido al chavismo.

Tomado de La Jornada, de Mexico

Guerrillero de pensamiento

durante su estancia en prisión en el Centro Penitenciario Yare (1992-94)

Por Alfredo Serrano Mancilla,  Doctor en Economía, Centro Estratégico Latinoamericano Geopolítico (Celag).

Un niño cualquiera. Buen alumno. Hijo de maestro. Buscador de vidas. Deseo de ser pintor. Militar por querer ser beisbolista. Guerrillero de pensamiento cuando ya era militar. Bolivariano por obsesión. Rescatador de próceres (Zamora y Maisanta). Profesor de Historia. Echador de cuentos. Cristiano en base a la Teología de la Liberación. Cantante en sus ratos libres. Tan inteligente como divertido. Soñador compulsivo. Quijote del Caribe. Político atrevido. Conciliador de táctica y estrategia en la toma de decisiones. Chávez siempre es Pueblo. Inventor de Revolución. Esto es Chávez, y mucho más. Un lector incansable y pluridisciplinar de Gramsci, Marx, Lenin, el Che, Nietzsche, Rousseau, Plejanov, Paul Claval, Chomsky, Victor Hugo, Mariátegui, Varsavsky y Simón Rodríguez. Tan capaz de aprender de lo más elemental de la Enciclopedia Quillet como estudiar la complejidad de las transiciones, cuando fue estudiante de la maestría de Políticas Públicas acudiendo a Duverger. Fue influido de lo mejor de los proyectos nacionales populares en América latina, con Torrijos en Panamá, Alvarado en Perú o Torres en Bolivia. Rescató el término del Sur cuando Nyerere (presidente de Tanzania) publicó Desafíos para el Sur en 1991 a pesar de pasar inadvertido para la mayoría de los intelectuales de la izquierda. Supo aprender de economía revisando Economía y subversión y La economía del fraude inocente de Galbraith. Tan amigo de sus amigos, de Fidel, Evo, Mandela, Correa, los Kirchner, como enemigo de Bush, Uribe y Aznar.

Sí, todo eso es Chávez, y por eso y mucho más, después de un año, todos nos acordamos de Chávez como el gran revolucionario del siglo XXI que no sólo liberó a Venezuela, sino que fue arquitecto de una nueva región, más independiente y emancipada, más unida. Chávez entendió desde siempre que no había revolución nacional sin transformación supranacional. Y en eso se empeñó desde el minuto uno de juego. El sabía que “la historia se puede y se debe planificar”, y por ello, se dedicó a forjar una alianza regional que entendiera que “la economía debe estar al servicio de la política”. Sabía que “la integración de nuestros pueblos y gobiernos es una cosa muy seria para dejársela sólo a los técnicos”. Así rechazó los tiempos de la pospolítica; así inició el ALBA, la Unasur, la Celac, y puso punto final a “los acuerdos de libre coloniaje a favor del comercio con justicia”.

Tumbado el Muro de Berlín, y cuando pocos creían que el capitalismo podía tambalearse, Chávez quiso luchar por “el apetito por lo imposible en plena utopía neoliberal” teniendo siempre en cuenta que “los hombres hacen la historia con las condiciones que la realidad les impone”. Y así fue cuestionando que “una democracia sin la participación de un pueblo no es democracia”. Resignificó el sentido de la democracia porque siempre creyó que “no es posible hablar de democracia cuando ésta empobrece a la mayoría y enriquece a la minoría”. Denunció que “la costumbre del neoliberalismo salvaje es tratar al pueblo como mendigo” y, por tanto, siempre apostó a que “para acabar con la pobreza, hay que darles poder a los pobres, para que ellos sean los protagonistas de la lucha contra su pobreza, sólo ellos, los pobres”. Sin complejos, puso en el horizonte el socialismo, un socialismo nuevo, el de Venezuela, sin copiar-pegar.

Ahora, con todas sus citas y acciones, es el momento de futurizar a Chávez para que, como él mismo decía, parafraseando alguna cita en el Oráculo del Guerrero, “no envaines tu espada después de una batalla, porque mañana llega otra”. Ahora Venezuela necesita más que nunca del legado programático político de Chávez frente a los intentos golpistas: democracia y paz frente a los intentos de desestabilizar y derrocar el orden constitucional. Chávez, un año después, sigue siendo el eje central de la política venezolana a pesar de los infructuosos intentos de borrarlo de la Historia.

Hace años, Chávez, burlándose ingeniosamente de aquel “La historia me absolverá” de Fidel Castro, le dijo: “A mí, la historia me absorberá”. Y así fue. Hoy, Chávez sigue vivo en la historia y en el pueblo.

Rabia emancipadora

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Por Atilio A. Borón

La derecha, articulada como nunca antes a escala mundial por obra y gracia del fenomenal poderío mediático estadounidense, confiaba en que con la muerte del líder bolivariano se acabaría el chavismo. En su tosquedad intelectual se consolaba diciendo que “muerto el perro se acabó la rabia”. Pero la historia ha sido hasta mezquina con sus anhelos. La “rabia” de los pueblos es consecuencia de la inequidad, desigualdad y opresión que incesantemente segrega el capitalismo. Y aquí se amalgamó con una bicentenaria tradición político-intelectual emancipadora personificada, entre muchas otras, en las figuras gigantescas de Bolívar y Martí. De ese feliz encuentro entre la “rabia” y esa tradición política brotan los vientos que recorren nuestra geografía desde comienzos de siglo, impulsados por esa verdadera fuerza desatada de la naturaleza que fue Hugo Chávez.

Vientos que si bien amainaron su intensidad, continúan soplando. Nicolás Maduro se impuso en las presidenciales del 14 de abril de 2013 por un 1,5 por ciento del voto popular, y pese a ello Barack Obama persiste en desconocer su victoria. Habría que recordarle que en las presidenciales de su propio país en 1960, John F. Kennedy ganó por una diferencia de 0,1 por ciento: 49,7 versus 49,6 de Richard Nixon. Y que en las de 2000, George W. Bush, con 47,9 por ciento perdió con Al Gore, que obtuvo 48,4 por ciento. Gran decepción en la derecha venezolana luego de la inesperada derrota de abril. Envalentonada por el silencio de la Casa Blanca, desconoció el resultado, denunció un supuesto fraude y, por boca de Capriles, lanzó un nuevo intento sedicioso (antes: el golpe de abril de 2002, luego el paro petrolero) que produjo una decena de víctimas fatales y enormes daños materiales.

Ante la inconsistencia de las denuncias de fraude, luego de extensas auditorías que certificaron la honestidad de los comicios, Obama y sus aliados abrieron un nuevo frente de lucha: desabastecimientos programados y acaparamiento de artículos de primera necesidad, corrida contra el bolívar y desenfreno especulativo de los precios fueron los tres puntales del sabotaje económico, como lo recomienda Eugene Sharp en sus manuales. Dando muestras de una notable incapacidad para leer la coyuntura, hicieron de las elecciones municipales del 8 de diciembre un referendo nacional. “Si el chavismo pierde –decían–, Maduro debe renunciar.” No habría entonces razones para esperar hasta 2016 para convocar un referendo revocatorio. Lejos de perder, el chavismo le sacó 900.000 votos de diferencia al conglomerado de la derecha, y casi el 10 votos de los votos. Esto, unido a la consolidación de uno de los principales sueños de Chávez, la Celac, que realizó su Segunda Cumbre nada menos que en Cuba, hizo que la derecha arrojara por la borda cualquier escrúpulo y abrazara sin más la vía de la sedición, mal disimulada tras los pliegues del derecho de la oposición a manifestarse pacíficamente. En realidad, esto último no es sino una engañifa para ocultar el verdadero proyecto: derrocar a Maduro, como lo explicitara el líder de los sediciosos, Leopoldo López Mendoza, siguiendo el libreto de los “demócratas” sublevados contra Khadafi en Benghazi y los neonazis en Ucrania en estos días. Le tocará al gobierno de Maduro trazar una fina línea para diferenciar la oposición que respeta las reglas del juego democrático de la que apuesta a la insurrección y la sedición. Diálogos de paz con la primera, pero –como lo enseña la jurisprudencia estadounidense– todo el rigor de la ley penal para los segundos. De lo contrario se estaría alentando a la subversión.

A un año de su partida, la herencia de Chávez aparece con una envidiable vitalidad: el chavismo sigue siendo invencible en las urnas y los procesos de unidad e integración que promoviera el gran patriota latinoamericano siguen su curso. Por eso la intensificación de la contraofensiva reaccionaria, que concibe a la lucha de clases como una guerra sin cuartel y sin límites morales o jurídicos de ningún tipo. El objetivo inmediato, acuciante debido al deterioro de la posición de Estados Unidos en el gran tablero de la geopolítica mundial, es apoderarse de Venezuela, con la complicidad de las clases y sectores sociales que usufructuaron del despojo de la renta petrolera a manos de las grandes transnacionales durante un siglo. Gente que jamás le perdonará a Chávez haber devuelto esa riqueza al pueblo venezolano, y que por eso salen a destruir el orden constitucional. Esa es la naturaleza profunda de su reclamo “democrático”: el petróleo para Estados Unidos y el gobierno para que las viejas clases dominantes y sus lenguaraces políticos organicen el saqueo. El imperio se monta sobre esta retrógrada ambición para tratar de hacer en Venezuela lo que hizo en Irak, en Libia, en Afganistán y ahora pretende hacer con Siria y Ucrania. En todos los casos, en nombre de la democracia, los derechos humanos y la libertad, proclamas bellísimas pero que en boca de sus mayores transgresores se convierten en una pócima venenosa que los pueblos de Nuestra América no parecen dispuestos a ingerir. A un año de su partida, Chávez aún está demasiado vivo en la conciencia y en el imaginario de nuestros pueblos.

Tomado de Página/12

* Director del PLED, Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini.

Chávez: Un Gigante bajo la Luna

Mural-Hugo-CHávezPor Eva Golinger
Tomado de Correo del Orinoco
Un año ha pasado desde la desaparición física de nuestro amigo Hugo Chávez y aún es imposible aceptarlo. Su voz era un constante en la Venezuela revolucionaria, sus lecturas y enseñanzas una escuela en desarrollo permanente. Hombre humilde de alma noble, Chávez tenía la valentía de guerreros y el pulso de patria en su corazón. Desafiaba a los más poderosos e imponentes intereses, sin guindarse. Nunca le temblaba la mano, jamás se arrodillaba, estaba siempre firme con serenidad y convicción para enfrentar grandes amenazas. Su valor era inmenso, un soldado del pueblo, un guerrero de paz, un gigante de siglos. Conocerlo fue un privilegio, un tesoro sin precio.
Chávez impactó al mundo, dejando su huella en luchas y sueños por la justicia social desde el norte hasta el sur. Su legado es transcontinental, sin fronteras. Chávez se traduce a todos idiomas como el símbolo de la dignidad.
Tuve la fortuna de acompañarlo en varios de sus giras internacionales. Pude presenciar la multitudinaria recepción de apoyo y alegría que recibía en casi todos los continentes. Su mera presencia inspiraba a millones. El representaba los sueños de tantas luchas, tantos compromisos a la humanidad, y comprobó, contundentemente, que otro mundo sí era posible.
De todas partes del planeta, corría gente para verlo de cerca. Solo esperaban escuchar a sus palabras llenas de esperanza, sencillas y a la vez llenas de una íntima profundidad. Chávez respiraba amor, y aunque millones lo recibían con brazos abiertos, siempre habían peligrosas amenazas en su contra. Los más poderosos intereses le temían. Era impredecible, siempre un paso por delante. Washington lo llamaba un sabio competidor, y viniendo del gobierno estadounidense, eso era no solamente un cumplido, sino demostraba lo grande que era Chávez. Ni el imperio lo podía controlar.
En mayo de 2006 me encontraba de gira en Europa con el lanzamiento de las ediciones en alemán e italiano de mi primer libro, El Código Chávez. Cuando ya había recorrido gran parte de Alemania, por suerte coincidí con la gira del Presidente Chávez en el marco de la cumbre América Latina-Unión Europea en Viena, Austria.
Llegué al hotel donde se encontraba la delegación presidencial que apenas horas antes había arribado a la tierra vienesa. Luego de saludar a caras conocidas en el lobby, mis compatriotas, me fui a la habitación a descansar. Una hora después, bajé para ver la movida y para saber cual era la agenda del Presidente. Al llegar al lobby, el simpático muchacho de protocolo presidencial se me acercó y me dijo que ya íbamos saliendo. Me pidió acompañarlos en la caravana. No había visto aún al Presidente, pero supuse que íbamos adelante a alguna actividad, y me monté en el carro con la delegación. Me acuerdo que estaban muchas caras conocidas, amigos de lucha: Nicolás, Barreto, Giordani, Navarro.
Nos llevaron a un sitio en el centro de Viena. Al llegar pude presenciar una cantidad enorme de gente, principalmente jóvenes, que estaban dentro y fuera del local. ¿Que sitio es esto?, pregunté al amigo de protocolo. Es un centro cultural muy popular aquí. Se llama la Arena, me respondió.
Bajamos del carro y vimos a miles de personas acercándose al lugar. Había un evento esa noche con nada más y nada menos que el Comandante Presidente Hugo Chávez, líder de la Revolución Bolivariana. Un rato después, cuando ya habíamos entrado para presenciar la impresionante cantidad de personas que se encontraba en el lugar, me acercaron para avisarme que yo estaba pautada para hablar en el evento de esa noche, allí, frente a la muchedumbre europea. Que honor, pensaba, participar en Viena en un acto de masas con el Presidente.
La noche estaba fresca y la gente seguía llegando. No cabían en el centro cultural. Tanto fue así, que tuvieron que cambiar la sede del evento de la parte adentro, donde solo cabían 500 personas, para la plaza afuera, donde cabían miles. Nunca antes había pasado un fenómeno así en Viena. Miles de jóvenes europeos se habían reunido en una plaza vienesa para escuchar las palabras de un jefe de estado latinoamericano. La cantidad de personas presentes era espectacular. Chávez no solamente era un líder latinoamericano, sino un gigante mundial.
Pasaba el tiempo, y el Presidente no llegaba. La gente se ponía ansiosa esperando la puntualidad en Austria era bastante estricta y no estaban acostumbrados a esperar mucha más allá de la hora prevista. Un rato después, me acercó la gente de protocolo pidiendo que subiera a la tarima junto a los otros de la delegación. Teníamos que hacer algo, me decían, la gente estaba esperando demasiado tiempo para dejarlos así en limbo. Fui a conversar con los amigos de la delegación sobre lo que deberíamos hacer. El Presidente no viene, me dijeron. ¿Y ahora que vamos a hacer?, pregunté. No podemos salir allí nosotros cuando están esperando a Chávez.
Ya habían pasado como dos horas del momento previsto para el comienzo del evento y el público estaba muy ansioso. Fuimos a hablar con los organizadores, un grupo muy simpático de activistas europeos solidarios. Les contamos sobre la posibilidad de que no viniera el Presidente. El estaba cansado, descansando ya en el hotel, preparándose para la cumbre de jefes de estado de América Latina y Europa del día siguiente.
La noticia cayó como una piedra. No era posible, nos decían. Jamás en la historia tantas personas habían venido a una plaza pública para escuchar a un jefe de estado, sea de donde sea. Teníamos que comprender la importancia histórica del momento.
Entendimos bien que nosotros bajo ninguna circunstancia podríamos reemplazar al Presidente Chávez ante ese público. Era Chávez o nada, o más bien, tenía que ser Chávez y punto. Capturamos imágenes del evento y la cantidad de personas presentes, y las enviamos con la Guardia Presidencia y los edecanes del Presidente, rogando por favor que viera la importancia del evento para que se viniera.
Pasaron dos horas más y ya eran horas de la noche, pero nadie se había ido del lugar. Más bien, la gente seguía llegando. Se mantenían alertas cantando Uh Ah, Chávez no se va en español y en alemán, Chávez geht nicht.
Luego de cuatro horas bajo la bella luna de Viena, todos ansiosos por la llegada del Comandante del siglo XXI, hubo movimiento. Chávez había visto las imágenes, y entendía la magnitud del momento y la importancia de reunirse con la juventud europea. En todo su cansancio y trasnocho del viaje, allí apareció, radiante y sonriente al ver a la muchedumbre juvenil.
La llegada del Presidente fue recibida con un aplauso impresionante del público acerca de las diez de la noche. La luz brillante de la luna reflejaba el asombro y la intensidad de las miradas de los muchachos y las muchachas. Todos estaban completamente atentos y pendientes del discurso del líder venezolano. Y al Presidente Chávez le inspiró la atención y la dedicación de los jóvenes vienés, y en las afueras de la Arena lanzó una clase magistral sobre la construcción de un movimiento revolucionario internacional. Dirigiéndose a ésa juventud europea, habló sobre El Triángulo de la Victoria, compuesto por tres factores principales: objetivos políticos, estrategia y poder; y fundamentados en la consciencia, la voluntad y la organización. Se quedaron todos durante las dos horas que habló el Presidente, escuchando con mucho cuidado los detalles del proyecto revolucionario internacional, mostrando su apoyo y aprobación en aplausos, gritos y sonrisas. A nosotros nos acusan de querer construir una bomba atómica, contó Chávez a los jóvenes. Pero nosotros no nos interesa tener bombas atómicas. Las bombas atómicas se las regalamos al imperio. A nosotros no nos hace falta un arsenal de bombas para salvar al mundo. ¡Nosotros somos las bombas atómicas! Y sobre todo ustedes muchachos y muchachas del mundo, ustedes son las bombas atómicaslas bombas de amor, de la pasión, de las ideas, de la fuerza, de la organización.
Sesenta y cuatro medios de comunicación europeas cubrieron ése evento histórico en Viena. El Ché Guevara del siglo XXI, lo llamaron, todos fascinados con lo que sucedió ésa noche en Viena bajo la luna llena. Nunca un jefe de estado había salido a las calles a hablar con las masas. Nunca se habían reunido miles de personas de manera espontánea al aire libre en Viena para escuchar un discurso de un mandatario, menos de América Latina. Chávez trajo el amor y la sinceridad venezolana a Austria y el pueblo de Viena lo recibió con los brazos abiertos.
Muchachos, ustedes van a salvar al mundo. Sepan que no están solos aquí. Sepan que los jóvenes del mundo, que hablan otros idiomas, que están bañados de otros colores, tienen la misma llama que ustedes…En América Latina, en África, en Asia….Despierta la juventud del mundo, despiertan los trabajadores del mundo, despiertan las mujeres del mundo, despiertan los estudiantes del mundo. Vamos unidos por lo caminos de la revolución.
Al terminar su discurso, Chávez miró a la gloriosa luna llena que alumbraba el evento. Ah…, exclamó. Con esa luna llena, tan linda, provoca agarrar una guitarra e ir con todos ustedes jóvenes al río Danubio para cantar una bella noche hasta el amanecer. El brillo en sus ojos develaba su sinceridad. Fue un momento especial, de esos que solo ocurren una vez en la vida. Parecía un encuentro íntimo, entre amigos, aunque la mayoría de las miles de personas allí no nos conocíamos. Sin embargo, todos compartíamos un amor por la justicia, y un sueño por un mundo mejor. Chávez era un hermano más en la lucha por ese sueño.
Años después, el impacto mundial de Chávez lo convirtió en el enemigo número uno de Washington y sus poderosos aliados. Alguien de su humildad, sinceridad, valentía y convicción no era común, y menos cuando era el líder del país con las más grandes reservas petroleras del mundo, y además, alzaba en alto la bandera de justicia social. Las amenazas contra Chávez eran constantes, los atentados contra su vida jamás cesaban. Hubo una sistemática agresión contra su gobierno desde los más poderosos intereses del mundo, apoyados por sus agentes dentro de Venezuela. Daban con todo contra Chávez. Alguien de su estatura, de su influencia, firmeza y dignidad, y con esa inmensa capacidad de amor, representaba un gran peligro para la agenda imperial. Hicieron lo que pudieron para neutralizarlo.
Tal vez nunca sabremos si su desaparición física fue provocada o no, aunque existen bastantes evidencias y pistas para investigarlo. Lo que sí sabemos es que su salida mortal no fue su despedida. Hombres como Chávez no se pueden desaparecer, aunque muchos les gustarían que fuera así. El legado de Chávez hoy vive y crece más allá de la Revolución Bolivariana y sus extraordinarios logros. Su voz está presente en cada grito por la libertad, su mirada se ve en los valientes jóvenes que enfrentan grandes y peligrosas potencias para develar verdades. Su amor está presente en la solidaridad y el compromiso de corazón que millones sienten por la Venezuela revolucionaria. Su fortaleza y dignidad guían la defensa de la patria, hoy de nuevo agredida por quienes quisieran borrarnos de la humanidad.
Chávez jamás desparecerá. Su presencia seguirá creciendo y multiplicando en cada nuevo soldado de la paz, en cada guerrera de la justicia. Sonriente con corazón de oro, Chávez siempre será nuestro Gigante bajo la luna.

Venezuela y el mundo conmemorarán con amor y paz el primer año de la siembra de Chávez

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En muchos lugares del mundo, se están haciendo eventos culturales, musicales, foros y seminarios de la obra, el liderazgo y el pensamiento del presidente Chávez

Este 5 de marzo llega el primer año de partida física del Comandante Eterno Hugo Chávez, y este día será conmemorado con mucho amor y paz por todos los venezolanos, venezolanas y los ciudadanos del mundo entero, quienes reconocen su obra, expresó este martes el presidente venezolano Nicolás Maduro.

Tras sostener un encuentro con su homólogo boliviano Evo Morales, en el Palacio de Miraflores, informó que este miércoles llagarán al país más Presidentes, además de primeros ministros, cancilleres, lideres sociales, políticos y religiosos de diversas partes del mundo, para participar de los homenajes que se rendirán al Líder de la Revolución Bolivariana.

Simultáneamente, en muchos lugares del mundo, se están haciendo eventos culturales, musicales, foros y seminarios de la obra, el liderazgo y el pensamiento del presidente Chávez, añadió el Dignatario. “El mundo entero recuerda a nuestro Hugo Chávez, quien llegó para convertirse en el gran líder que fue”, expresó.

Maduro convocó al pueblo de Venezuela a conmemorar esta importante fecha con tolerancia, convivencia y tranquilidad, tal como ha venido ocurriendo estos días “y lo van a seguir siendo”.

“Llamo a todos y todas a que esperemos el 5 de marzo con una actitud de recuerdo y valoración de quien fue Hugo Chávez como líder de este pueblo, y el significado que tiene el proyecto que él dejó”, demandó.

Finalmente, el Mandatario Nacional pidió que nadie caiga en provocaciones de los grupos de derecha que pretenden incluir la violencia, “pero que también se respete el sentimiento del pueblo venezolano por su Comandante”.

El presidente Hugo Chávez acompañó físicamente a su pueblo hasta el 5 de marzo de 2013. Su legado se mantiene vivo en la Constitución de la República, el Plan de la Patria 2013-2019 y el Libro Azul.

Tomado de Correo del Orinoco

Hace seis meses Chávez se hizo eterno

El presidente Hugo Chávez nunca dejó de trabajar. Mantuvo reuniones permanentes con su Gabinete y siempre estuvo al tanto de la situación del país

Por Miltiño Ochoa/Ciudad CCS

El gigante Chávez, quien apenas hacía dos meses y unos días había resultado reelecto para su tercer período, soñaba con llegar a ser un adulto mayor, en su natal Sabaneta, rodeado de su familia y viendo crecer su legado: la Revolución Bolivariana.

El día más trágico en la historia de la Revolución Bolivariana será siempre el 5 de marzo de 2013. Específicamente a las 4:25 minutos de la tarde al presidente (encargado para entonces) Nicolás Maduro, le tocó dar la trágica noticia del fallecimiento del Comandante Supremo, Hugo Rafael Chávez Frías.

El impacto de la noticia trajo el recuerdo del 8 de diciembre del 2012, cuando en su última alocución nacional, realizada en el Palacio de Miraflores, lo que fue para muchos su despedida, Chávez expresaba en aquella inolvidable cadena: “Si se presentara alguna circunstancia sobrevenida que a mi me inhabilite para continuar al frente de la presidencia de la República y sobre todo para asumir el nuevo período; repito, si algo ocurriera que me inhabilitara de alguna manera, Nicolás Maduro debe concluir el período. En ese escenario que debería convocar a elecciones presidenciales, les pido desde mi corazón que elijan a Nicolás Maduro como presidente Constitucional de la República”.

Estas palabras fueron las más impactantes de esa cadena, la cual se convirtió en la última oportunidad que tuvo Venezuela de escucharlo y verlo. A los pocos días viajó a Cuba, para proseguir su tratamiento médico.

El gigante Chávez, quien apenas hacía dos meses y unos días había resultado reelecto para su tercer período, soñaba con llegar a ser un adulto mayor, en su natal Sabaneta, rodeado de su familia y viendo crecer su legado: la Revolución Bolivariana.

En Cuba pasó casi cuatro meses. Desde la isla se anunciaron varios informes sobre su estado de salud, procedimientos médicos y resultados en torno al tratamiento.Siempre estuvo acompañado por sus familiares, aliados y amigos.

Previo a su retorno a la Patria, el 15 de febrero, se revelaron varias fotos, donde el Comandante estaba leyendo el diario Granma en compañía de sus hijas Rosa Virginia y María Gabriela, lo que llenó de esperanza a todo el país y buena parte del mundo.

Tres días más tarde (18 de febrero) el presidente Maduro anunció sorpresivamente que Chávez había llegado en la madrugada de esa fecha. Inmediatamente fue trasladado al Hospital Militar, para continuar su tratamiento.

El presidente Hugo Chávez nunca dejó de trabajar. Mantuvo reuniones permanentes y prolongadas con su Gabinete Ejecutivo y siempre estuvo al tanto de la situación del país, de acuerdo a lo expresado por los voceros oficiales en repetidas oportunidades.

Pero en la noche del 4 de marzo el ministro de Comunicación e Información, Ernesto Villegas, informó una desmejora de la salud del presidente Chávez.

Al día siguiente le llegó la inmortalidad al Hijo de Bolívar, quien fue homenajeado por el mundo entero y ahora reposa en La flor de los cuatro elementos, en su siempre recordado Cuartel de la Montaña.

Heredero legítimo

Mientras el pueblo lloraba y recordaba la gesta del Comandante Supremo, comenzó la campaña electoral para los comicios del 14 de abril. En la justa venció el hijo de Chávez, Nicolás Maduro, quien de inmediato comenzó a realizar el Gobierno de la Eficiencia en la Calle.

La reducción de la inseguridad, continuidad de las grandes misiones, creación del Estado Mayor de Salud, el Plan Patria Segura y la política de desarme y paz han sido algunos de sus logros. Según una reciente encuesta de Hinterlaces, 62% de la población respalda la gestión de Maduro y 52,3% espera que su gobierno siga los ideales de Hugo Chávez.

Siembra en homenaje

El colectivo de trabajo Montaraz realizará hoy un homenaje al Comandante Supremo de la Revolución Bolivariana Hugo Chávez, en el Huerto comunitario Ezequiel Zamora ubicado en Caño Amarillo.

El acto ha sido denominado “Una siembra por Chávez”.

Dicha actividad forma parte de la misión Agro Venezuela que impulsa los cultivos agroecológicos urbanos con el apoyo de la Fundación de Capacitación e Innovación para Apoyar la Revolución Agraria (Ciara).

La siembra del colectivo Montaraz será bendecida por el párroco de la iglesia San Francisco, el padre Numa Molina.

Huella perenne del nieto invicto de Maisanta

Hace seis meses dijo adiós aquel hombre que apareció a la luz pública un 4 de febrero de 1992.

“Los objetivos que nos planteamos no fueron logrados, por ahora”. Con esta frase se dio a conocer Hugo Chávez a la humanidad. Con él nació la última Revolución del siglo XX y la primera del siglo XXI.

Gobernaba el país en ese entonces (1992) Carlos Andrés Pérez, quien con su paquetazo neoliberal, había destrozado la economía y derramado la sangre del pueblo en las calles el 27, 28 y 29 de febrero de 1989.

Chávez fue a la cárcel de Yare tras la rebelión cívico militar del 4-F, hasta que en 1994 recibió la amnistía de Rafael Caldera.

Cuatro años más tarde, en 1998, se postuló para las elecciones presidenciales como candidato del Movimiento V República. Su propuesta principal fue la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente (ANC).

Ganó las elecciones ese 6 de diciembre, derrotando a la élite criolla representada por el pacto de Punto Fijo de AD y Copei.

En diciembre de 1999 triunfó el referendo para convocar una ANC y un año más tarde nació la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Entre 2002 y 2003 derrotó el golpe de Estado del 11 de abril y el paro petrolero.

Arrasó en el referéndum revocatorio de 2004, que terminó convirtiéndose en un referendo ratificatorio.

En 2006, año de las elecciones presidenciales, venció por paliza (62,84% contra 36,90%) al candidato de la derecha (hoy prófugo) Manuel Rosales.

Seis años más tarde, en 2012, nuevamente salió victorioso cuando el 7 de octubre fue reelecto con más de 8 millones 191 mil 132 votos (cifra tope de votos registrada para un candidato en Venezuela).

Estas algunas de las marcas indelebles del nieto de Maisanta en la historia venezolana. Pasó invicto y triunfador en cada una de las vicisitudes y elecciones que tuvo que encarar.

Fuente: http://www.ciudadccs.org.ve/?p=471072

Tomado de TeleSur

“Creo que mataron a Chávez, cada día estoy más convencido”

El escritor, político y filósofo argentino Atilio Borón señaló que cada vez se encuentra más convencido que la muerte del Comandante Supremo Hugo Chávez, fue el resultado de un magnicidio preparado por los Estados Unidos.

Aseguró que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) norteamericana desde principios de la década de los 70 desarrolla tecnologías para inocular células cancerígenas o para generar infartos a sus enemigos políticos.

“Con los avances tecnológicos que ha habido a mí no me cabe duda que esta gente tuvo que haber desarrollado un vector, para generar procesos cancerígenos a través de células malignas”, dijo.

Precisó durante una entrevista en el programa Contragolpe que transmite Venezolana de Televisión, que una fuente científica confiable le confesó que existe un método donde se pueden activar procesos de radiación de células malignas, contenidas en un micrófono, que al ser colocado frente al jefe de Estado podría ser activado desde alguna especie de centro de comando para introducir las partículas microscópicas letales.

En este sentido, instó a los Presidentes de las naciones progresistas de Latinoamérica a que sean más cuidadosas y extremas las medidas de precaución.

“Creo que mataron a Chávez, cada día estoy más convencido y creo que van a seguir matando (…) pueden continuar con el presidente (Nicolás) Maduro, con Evo (Morales) y (Rafael) Correa”, advirtió el ganador del Premio Libertador al Pensamiento Crítico.

“Hay que trabajar con los mejores científicos que están moviéndose en todo este tema de las ciencias biológicas, para ver cómo desarrollamos mecanismos anticuerpos que permitan neutralizar esas armas”, puntualizó.

Exhortó a las autoridades a que se adelante una minuciosa investigación, en aras de determinar la presunta responsabilidad de los EE.UU. en las causas de la enfermedad que causó la desaparición física del líder de la Revolución Bolivariana.

ES POSIBLE LA INOCULACIÓN DEL CÁNCER

En un trabajo publicado por el periodista y ensayista español Pascual Serrano en la página webRebelion.org, se cita el testimonio del doctor Carlos Cardona, médico especialista en oncología molecular, que ha estado 16 años investigando esta enfermedad en universidades tan prestigiosas como Cambridge y Birmingham, en Inglaterra, o en el Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson de Seattle, donde hicieron el trasplante de médula ósea al tenor José Carreras.

En unas declaraciones al diario ABC Cardona afirma que “al contrario de lo que piensa mucha gente, técnicamente es posible que el cáncer que terminó con la vida de Hugo Chávez fuera inoculado con la intención de asesinarle” (ABC, 15-3-2013).

En dicho trabajo se asegura que “tan solo hace falta una inyección puesta en cualquier parte del cuerpo cuyo contenido llegue a la sangre”.

Una de las formas -señaló el investigador- sería “inyectar líneas celulares de un tumor que conoces previamente, incluso de pacientes que murieron hace 50 años; a través de un oncovirus, es decir, un virus que tú has preparado y que lleva los genes de tumores supresores que se introducen en las células y producen el cáncer, o inyectando directamente carcinógenos químicos”.

“Si Chávez, por ejemplo, hubiera ido al dentista –continúa–, éste podría haberle puesto una anestesia y después inocularle un oncovirus o un carcinógeno. El paciente no se va a enterar y al cabo de varios meses puede desarrollar el cáncer.

Hay carcinógenos químicos que son específicos de un órgano y otros generalizados que provocan cáncer de manera discriminada. Los hay, por ejemplo, que pueden provocan el cáncer en la zona pélvica, que es donde afectó a Chávez.

Borón destaca importancia continental de comicios venezolanos de diciembre

Los comicios municipales del 8 de diciembre en Venezuela trascienden las fronteras de esa nación suramericana, consideró el ganador del Premio Libertador al Pensamiento Crítico, el politólogo y sociólogo argentino, Atilio Borón.

De acuerdo con el intelectual, en la próxima contienda electoral del país se jugará mucho más que las alcaldías y municipios de la nación: Esta elección va mucho más allá (…) se juega la viabilidad de este proyecto que el (fallecido) presidente Hugo Chávez impulsó en América Latina. Unión, unidad e integración, afirmó.

En ese sentido, indicó que será necesario concebir una excelente estrategia de campaña dentro de las fuerzas revolucionarias a fin de garantizar una victoria que sea contundente en medio de esa lucha decisiva entre la derecha latinoamericana y la defensa de los procesos de transformación que impulsa el socialismo en la región.

Hay que crear condiciones para evitar que la derecha se fortalezca, expresó Borón al advertir sobre planes desestabilizadores de la oposición venezolana en torno a la jornada electoral del 8 de diciembre, como parte de una estrategia que apuntaría a su juicio a una posterior realización de un referendo revocatorio.

Recordó la importancia de un triunfo revolucionario en estas elecciones que sirva como muro de contención a una “derecha que se pone al servicio de Estados Unidos con la esperanza de recibir las migajas de un saqueo en la región”.

Borón manifestó a Venezolana de Televisión que pese al apoyo norteamericano a la derecha internacional, “esta no tiene las condiciones para consolidarse de manera relevante frente a la marea de movimientos sociales de los procesos en curso que tiene en la actualidad América Latina”.

El imperialismo no puede hacer que las conciencias que despertaron vuelvan a dormirse

América Latina no es la misma de hace 15 años. Sus pueblos son más concientes y sus consignas, pese a los planes de dominación del imperialismo, ya han sido recogidas en contenidos concretos, opina el escritor argentino Atilio Borón, ganador del Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2013, en entrevista exclusiva para www.teleSURtv.net.

“Ha habido una Revolución de las Conciencias en América Latina. Uno de los grandes legados del Presidente Chávez ha sido precisamente dotar a la consigna de América Latina de un contenido concreto. América Latina ya no es, después de Chavez, una mera invocación retórica, sino que es realmente un proyecto con un contenido concreto”, dijo Borón en una visita hecha a las instalaciones en Caracas del multimedio latinoamericano.

Para Atilio Borón, autor de “América Latina en la geopolítica del imperialismo”, una obra que según sus palabras fue inspirada por Hugo Chávez, el imperialismo no podrá revertir los cambios impulsados en la región, pese a que está mostrando su faceta más beligerante.

“América Latina es la Unasur, es teleSUR, Petrosur, es PetroCaribe, es el Banco del Sur. Chávez le ha dado contenido concreto a lo que antes apenas era una retórica independentista (…) su contribucion ha sido decisiva y esto no puede ser revertido por el imperialismo (…) El imperialismo puede tratar de recuperar alguna empresa que fue nacionalizada, pero lo que no puede hacer el imperialismo es que las conciencias que despertaron vuelvan a dormirse una vez más. No hay marcha atrás en los grandes progresos que logró América Latina desde el punto de vista de esta Revolución de las Conciencias”, enfatizó.

A continuación teleSUR transcribe de forma íntegra la entrevista a Atilio Borón.

¿Cómo ve a la América Latina actual: libre o neocolonizada?

Bueno América Latina ha avanzado en los últimos 15 años. Uno podría decir que la fecha emblemática es diciembre del 98, cuando el presidente Chávez gana su primera elección y a partir de ahí se inicia un proceso de recuperación de márgenes crecientes de autonomía y autodeterminación nacional en América Latina, que ha logrado fructificar en una nueva situación internacional, en donde hay varios gobiernos de izquierda y progresistas, que están marcando el tono de la política latinoamericana, pero al mismo tiempo estamos viendo con mucha preocupación que en los últimos años se ha inicia una contraofensiva de Estados Unidos, muy muy fuerte.

Uno podría decir que algunos de los hitos de esa contraofensiva son por ejemplo la reactivación de la Cuarta Flota de los EEUU que había permanecido en sus apostaderos desde el años 1950, pues se pone en marcha después de estar 58 años inactiva, y precisamente por este tema, vemos con preocupación la Alianza del Pacífico, que es presentada como una cuestión meramente comercial pero en realidad en una cuestión política, militar y comercial, en donde lo esencial es tratar de que los países de América Latina, medien su relación con China a través de los EEUU, para que EEUU controle los efectos de esa relación.

Por lo tanto, digamos, que estamos viviendo un momento, que el presidente Chávez lo definió muy bien cuando dijo “El imperio tiene miedo y cuando tiene miedo, se vuelve más peligroso”.

¿Hasta qué punto el imperialismo ha resurgido en nuestro continente?, por ejemplo: El derrocamiento de Fernando Lugo y la vuelta del Partido Colorado en Paraguay.

El imperialismo, digamos, había sufrido un retroceso, y ahora comienza, lo que decía recién, una contraofensiva. El golpe de Lugo fue un ejemplo muy claro, la tentativa de golpe contra Correa en 2010 también, contra Evo Morales en 2008, el golpe contra Zelaya en Honduras, la campaña creciente de agresión en contra de Venezuela es otro ejemplo de ello.

El hecho de que, por ejemplo, el Gobierno de EEUU, explícitamente, no haya reconocido el triunfo de Nicolás Maduro en las elecciones de abril, muestra de un imperialismo que está dispuesto a desestabilizar Venezuela, ha impedir la normalización de la política en nuestros países, a crear zonas de conflicto y de desestabilización permanente, porque EEUU tiene un proyecto estratégico a largo plazo y que es recomponer las relaciones hemisféricas llevándolas al punto en que éstas se encontraban antes de la Revolución Cubana, es decir un continente unificado totalmente bajo el liderazgo de EEUU sin ninguna voz disidente y siendo simplemente un furgón de cola de la política norteamericana.

Por supuesto, la Revolución Cubana siempre se opuso a eso, el presidente Hugo Chávez, recogió esas banderas y desde el 98 hasta su muerte hizo una tarea extraordinaria para revertir esa tendencia, lo mismo hizo Correa, lo mismo está haciendo Evo Morales en Bolivia, y otros gobiernos que sin ser tan radicales, de alguna manera han acompañado, a estas iniciativas de Chávez, entre ellas derrocar el proyecto del ALCA, que era el proyecto más agresivo que tenía el imperialismo para el siglo XXI.

Pero bueno, de todas maneras el imperialismo no se da descanso y vuelve a retomar con fuerza, por ejemplo con la Alianza del Pacífico y con la Cuarta Flota, la tentativa de controlar completamente América Latina.

¿El imperialismo está tratando de borrar la unidad latinoamericana que impulsó Hugo Chávez?.

Si está tratando de borrar eso, pues no lo va a lograr, porque yo creo que acá ha habido una Revolución en las Conciencias en América Latina. Uno de los grandes legados del Presidente Chávez ha sido precisamente dotar a la consigna de América Latina de un contenido concreto. América Latina ya no es, después de Chavez, una mera invocación retórica, sino que es realmente un proyecto con un contenido concreto.

América Latina es la Unasur, es teleSUR, Petrosur, es PetroCaribe, es el Banco del Sur. Chávez le ha dado contenido concreto a lo que antes apenas era una retórica independentista. Por lo tanto, me parece a mi, que su contribución ha sido decisiva y esto no puede ser revertido por la obra del imperialismo. El imperialismo puede tratar de recuperar alguna empresa que fue nacionalizada digamos por el Gobierno de Hugo Chávez, pero lo que no puede hacer el imperialismo es que las conciencias que despertaron vuelvan a dormirse una vez más. Yo creo que en ese punto estamos muy claro de que no hay marcha atrás en los grandes progresos que logró América Latina desde el punto de vista de esta Revolución de las Conciencias.

América Latina ha cambiado. ¿Lo ha hecho también el imperialismo?.

El imperialismo ha tenido, digamos, yo diría, una profundización de sus rasgos más belicosos, más beligerantes. El imperialismo, como bien decía Chávez, como tiene miedo, como está en una fase de declinación de su poder relativo, se ha vuelto mucho más agresivo, mucho más beligerante. Por lo tanto se impone recordar, aquella famosa consigna del Che Guevara, cuando en las Naciones Unidas, en el célebre discurso que él pronunció ante la Asamblea General, dijo que “al imperialismo no se le puede creer ni un tantito así”, dijo. No le podemos creer absolutamente nada, y creo que es un consejo que sigue teniendo la misma vigencia, tal ves yo diría más vigencia hoy que en el pasado.

EEUU da pruebas reiteradas de que es un Gobierno al que no le podemos creer. Pregona la hermandad con los pueblos de América Latina, pero al mismo tiempo establece mecanismos de vigilancia secreta y de monitoreo de las comunicaciones de los gobernantes de América Latina. ¿Qué clase de confianza podemos tener en un señor como Obama, que a sus amigos los vigila y los monitorea y trata de escuchar sus conversaciones privadas?.

Por lo tanto el imperialismo no ha cambiado y el caso de Obama, yo recordaría una frase nada menos que de Noam Chomsky, uno de los más grandes científicos existentes en la actualidad, cuando dijo “Obama – dijo- no se confundan con Obama, va a ser el tercer ciclo de la administración Bush”.

Tomadas de Contrainjerencia

¿Por qué Washington odiaba a Hugo Chávez? Entrevista con la investigadora y revolucionaria Eva Golinger

Por Mike Whitney

Entrevista con la ensayista y revolucionaria Eva Golinger, ganadora del Premio Internacional de Periodismo de México (2009) y llamada “La Novia de Venezuela” por el presidente Hugo Chávez. Eva es abogada y escritora neoyorquina que vive en Caracas desde 2005, y es autora del bestseller “El Código Chávez: Descifrando la intervención de EE.UU. en Venezuela” (2006, Olive Branch Press; traducido a ocho idiomas) y de “Bush vs Chávez: La guerra de Washington contra Venezuela” (2007, Monthly Review Press), entre otros.

Desde 2003, Eva ha venido investigando, analizando y escribiendo acerca de la intervención de EE.UU. en Venezuela, utilizando el Acta de Libertad de Información (FOIA) para obtener información sobre los esfuerzos del Gobierno estadounidense para socavar los movimientos progresistas en América Latina.

– Mike Whitney: La cobertura de la muerte de Hugo Chávez en Estados Unidos fue muy limitada. ¿Puede describir brevemente la reacción del pueblo venezolano?

– Eva Golinger: El fallecimiento de Chávez fue devastador para los venezolanos. A pesar de saber de su enfermedad, la mayoría de los venezolanos creía que iba a ganar la batalla contra el cáncer como antes ganó otras tantas batallas. La reacción fue un grito colectivo de profunda desesperación y tristeza, pero también de amor, profundo amor por esa persona, este hombre que dio hasta el último aliento para hacer de su país un lugar mejor para todos. Oficialmente, se declararon diez días de duelo en todo el país, y se autorizó el acceso al féretro de Chávez a fin de que millones de personas pudieran presentarle sus respetos antes de ser finalmente enterrado. Hubo personas que hicieron cola hasta 36 horas para despedirse de Chávez en la Academia Militar, lugar donde surgió su conciencia política y donde su ataúd fue colocado provisionalmente después de su trágica muerte. A continuación, a los diez días, un cortejo masivo de personas acompañó el féretro hasta la cima de la colina donde se halla el Cuartel de la Montaña, frente por frente del palacio presidencial de Miraflores en Caracas, donde fue enterrado en una sorprendente y hermosa tumba llamada “Los cuatro elementos”.

El Cuartel de la Montaña es donde Chávez inició su carrera política en febrero de 1992, con un intento de rebelión militar contra un presidente neoliberal corrupto y asesino. Fracasó en ese intento, y fue a la cárcel, pero su mensaje y su carisma llegó a millones de personas, que se unieron al movimiento que más tarde daría lugar a su elección como presidente en 1998. El lugar de la tumba de Chávez, “Los cuatro elementos”, consta del ataúd, que descansa sobre un nenúfar bellamente esculpido sobre agua dulce y tierra limpia. Se encuentra al aire libre con una llama eterna. Aún hoy día cientos de venezolanos visitan el sitio, para tener la oportunidad de acercarse a su amado presidente.

– M. W.: Chávez fue un líder inspirador y carismático, capaz de sacar adelante políticas progresistas que beneficiaron a la mayoría de la gente. ¿La Revolución Bolivariana continúa bajo la actual presidencia de Nicolás Maduro o se ha producido un cambio en la dirección?

– E.G.: La Revolución Bolivariana continúa con el presidente Maduro, no ha habido ningún cambio de dirección. A pesar de ganar las elecciones presidenciales en abril con un margen estrecho, Maduro no ha modificado las políticas de Chávez de manera significativa; si acaso, ha tratado de consolidarlas aún más. Ha cambiado a bastantes miembros de su gabinete, pero esto ha sido considerado como un paso positivo, sobre todo porque ha traído a muchos jóvenes, personas poco ortodoxas, en vez de seguir con los que formaron parte de la administración de Chávez durante años. No obstante, ha mantenido también a muchas personas cercanas a Chávez porque, por supuesto Maduro es uno de ellos; pero ha traído sangre nueva para demostrar que estaba dispuesto a hacer algunos cambios necesarios.

Por ejemplo, ha nombrado a un crítico frecuente de las políticas comunitarias de Chávez, Reinaldo Iturriza, como Ministro del Poder Popular para las Comunas, que es un ministerio dedicado a ayudar a las comunidades organizadas mediante la gestión de recursos y el desarrollo de proyectos. El propio Iturriza es un organizador de base que ha sustituido a un burócrata. Maduro ha mantenido hasta ahora las políticas económicas del gobierno de Chávez, sin embargo, cambió los miembros del gabinete a cargo de aquéllas. Ha tomado medidas más drásticas en materia de corrupción gubernamental y delincuencia. Decenas de funcionarios públicos han sido detenidos por corrupción, y ha militarizado las zonas de alta criminalidad, a fin de poner bajo control la violencia y la inseguridad. Así que, yo diría que recogió el legado de Chávez y lo aceleró.

– M.W.: ¿Podría resumir algunos de los logros más importantes de Chávez como presidente?

– E.G.: Los logros de Chávez como presidente son amplios y numerosos. Transformó Venezuela de una nación dependiente y cobarde, sin identidad nacional, con pobreza generalizada y una acentuada apatía, en un país soberano, independiente y digno, lleno de orgullo nacional y satisfecho de su rica diversidad cultural. También redujo la pobreza en más del 50% e instituyó con éxito la asistencia sanitaria universal, gratuita y de calidad, y programas de educación y diversificación de la economía con la creación de nuevas industrias nacionales y miles de nuevos propietarios de pequeñas empresas y cooperativas.

Uno de sus mayores logros ha sido el despertar colectivo de la conciencia del país. Venezuela era tan apática antes de que Chávez asumiera la presidencia, peor que los Estados Unidos. Hoy en día es un lugar donde las elecciones cuentan con más del 80% de participación voluntaria. Todo el mundo habla de política y de los asuntos de importancia para la nación. Los jóvenes quieren participar en la construcción de su país, su futuro. En los últimos años han salido elegidos los miembros del Congreso (Asamblea Nacional) más jóvenes de la historia, con legisladores de tan sólo 25 años de edad. La mitad de los miembros del nuevo gabinete ejecutivo de Maduro son menores de 45 años. Hay nuevos movimientos juveniles, movimientos estudiantiles ­tanto de oposición como chavistas– que son activos y participan en la vida política.

Y no cabe duda de que las políticas sociales de Chávez y la inversión en programas sociales, de más del 60% del presupuesto nacional, hacen una enorme diferencia en las vidas cotidianas de los venezolanos. Hoy día hay más capacidad de consumo, los venezolanos disfrutan de una mejor nutrición y viviendas más dignas. Chávez también impulsó leyes favorables a los trabajadores que garantizan un salario digno (el salario mínimo más alto de América Latina) e importantes beneficios para los trabajadores. Hay muchas cosas que no pudo terminar, pero lo que logró es extraordinario en solo poco más de una década en el poder, teniendo en cuenta que también hubo que transformar unas instituciones estatales corruptas, ineficientes y arruinadas, y al tiempo hacer frente a una oposición respaldada por Estados Unidos con un inmenso poder económico.

– M.W.: Ha escrito usted mucho sobre las actividades secretas de los organismos de inteligencia de Estados Unidos y las organizaciones no gubernamentales en Venezuela. ¿Ve usted alguna señal de que la intromisión haya disminuido desde que Chávez murió?

– E.G.: No. La intervención de EE.UU. en Venezuela ha aumentado progresivamente cada año desde que Chávez fue elegido por primera vez en 1998. Durante el golpe de Estado en su contra de abril de 2002, que fue derrotado por el pueblo y las fuerzas armadas leales, EE.UU. estaba ya apoyando a la oposición, pero con una ayuda moderada en comparación a lo que están haciendo en la actualidad.

Cada año, la financiación de los grupos anti-Chávez ha aumentado en millones de dólares, provenientes de USAID, la National Endowment for Democracy (Fundación Nacional para la Democracia – NED), el Departamento de Estado y otros organismos financiados por Estados Unidos, como Freedom House, el Instituto Republicano Internacional (IRI) y Instituto Nacional Demócrata para Asuntos Internacionales (NDI). De hecho, Obama no sólo aumentó el financiamiento a los grupos antichavistas, sino que lo hizo aún más oficial al incluir abiertamente dicha financiación en el presupuesto anual de operaciones extranjeras (Foreign Operations Budget).

Hay un apartado especial dedicado a la financiación de los grupos de la oposición venezolana, o como ellos lo llaman, la “promoción de la democracia”. He demostrado con amplio detalle en mis estudios que esta financiación ha ido destinada a fomentar la desestabilización y determinadas organizaciones y actividades venezolanas muy poco democráticas. Sabemos por los documentos publicados por WikiLeaks, y más recientemente por Edward Snowden, que el espionaje de EE.UU. en Venezuela aumentó de manera exponencial este año, con el empeoramiento de la salud de Chávez.

EE.UU. utilizó una enorme cantidad de medios económicos y políticos a favor del candidato presidencial perdedor Henrique Capriles, y ha sido el único país que aún se niega a reconocer oficialmente la victoria electoral del presidente Nicolás Maduro en abril. Washington seguirá apoyando a la oposición con la esperanza de que el mandato de Maduro pueda ser objeto de un referéndum revocatorio en tres años, cuando haya alcanzado el ecuador de su mandato de seis años y constitucionalmente pueda ser objeto de un referéndum de este tipo.

EE.UU. confía en lograr su destitución en ese momento, si no antes a través de otros medios no democráticos. Varios miembros de la oposición han sido descubiertos recientemente conspirando para intentar un golpe de Estado contra Maduro, así como haciendo planes para su asesinato. Todos ellos viajan con frecuencia a Washington para celebrar “reuniones”. Asimismo, el gobierno venezolano puso fin recientemente al diálogo entablado con Washington a partir de enero, a raíz de algunas expresiones ofensivas de la nueva embajadora estadounidense ante las Naciones Unidas, Samantha Power. El gobierno de Maduro, al igual que el de Chávez, espera tener una relación respetuosa con el gobierno de los EE.UU. Pero no van a soportar agresiones, injerencias o conductas de uno u otro modo intervencionistas. EE.UU. parece incapaz de comprometerse en una relación respetuosa y madura con Venezuela.

– M.W.: He aquí algo que Barack Obama dijo en una entrevista con Univisión cuando Chávez estaba en su lecho de muerte. Afirmó: “Lo más importante es recordar que el futuro de Venezuela debe estar en manos del pueblo venezolano. En el pasado, hemos visto a Chávez desarrollar políticas autoritarias y suprimir la disidencia.” ¿Hubo alguna reacción a los comentarios de Obama en Venezuela?

– E.G.: Definitivamente, hubo una reacción muy fuerte. En primer lugar, los comentarios fueron considerados como totalmente irrespetuosos hacia este país y su gobierno, en un momento en que la salud de Chávez se estaba deteriorando. Indicaban claramente que el gobierno de Obama era ignorante sobre Venezuela y no tenía en cuenta los sentimientos colectivos de millones de personas en el país debidos al delicado estado de salud de Chávez.

El objetivo número uno del presidente Chávez –que logró en gran medida– fue la transferencia de poder al pueblo. La hipocresía de Obama con su declaración eclipsa su propio fracaso para comprender la realidad de Venezuela. El número de personas que en Venezuela participan en la vida política es mucho mayor que nunca antes, y mucho mayor que en EE.UU., porcentualmente. En una época de espionaje masivo, asesinatos selectivos, drones, cárceles secretas, violaciones graves de los derechos humanos y otras políticas represivas dirigidas por EE.UU., Obama debería pensárselo dos veces antes de expresar estas opiniones contra el gobierno de otra nación que sólo conoce por las opiniones preparadas que sus desinformados analistas le proporcionan. En resumen, los venezolanos se indignaron con los comentarios insensibles e irrespetuosos de Obama, pero no se sorprendieron. Esos comentarios son típicos de la posición hostil de Washington hacia Venezuela durante el gobierno de Chávez.

– M.W.: ¿Por qué Washington odiaba a Chávez?

– E.G.: Supongo que Washington odiaba a Chávez por muchas razones. Por supuesto, el petróleo es una fuente primaria de la actitud agresiva de Washington hacia Chávez. Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo del planeta, y antes de que Hugo Chávez fuera elegido, los gobiernos estaban subordinados a los intereses estadounidenses. De hecho, Venezuela estaba al borde de la privatización de la industria petrolera, junto con todo lo demás en el país, justo cuando Chávez fue electo. Así que el hecho de que un jefe de Estado que se sienta sobre las mayores reservas de petróleo del mundo –que EE.UU. necesita para mantener su exagerado modelo de consumo en el largo plazo– no esté subordinado a las consignas de EE.UU. resultaba exasperante para Washington.

Chávez no sólo se recuperó y transformó la industria petrolera para redistribuir la riqueza y asegurarse que las corporaciones extranjeras acataran las leyes (el pago de impuestos y regalías, por ejemplo), sino que también nacionalizó otros recursos estratégicos del país que EE.UU. tenía sus manos, como el oro, la electricidad y las telecomunicaciones. Es evidente que Chávez era una espina de gran tamaño en los intereses económicos de Washington en la región. Una vez que Chávez encabezó la creación de la integración y cooperación de América Latina, que condujo a organizaciones como la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), así como Petrocaribe, Telesur (primera cadena de televisión de la región), y muchas iniciativas más, Washington rápidamente comenzó a perder influencia en la región.

Esto también atrajo una hostilidad hacia Chávez aún mayor, ya que él era el principal líder e impulsor de la independencia y la soberanía de América Latina en el siglo XXI. Washington y la élite venezolana tampoco podían soportar las maneras de Chávez y su forma directa de contar las cosas como son. No tenía miedo de nada ni de nadie, y nunca dio un paso atrás, siempre se mantuvo firme y dijo lo que creía, aunque no fuera lo diplomáticamente correcto. Y Washington lo odiaba por traer de vuelta el “mal” concepto del socialismo al mundo de hoy. Washington había intentado por todos los medios librar al planeta de cualquier cosa remotamente relacionada con el comunismo del siglo XX, por lo que “el socialismo del siglo XXI” de Chávez era una bofetada en la cara de la vieja guardia estadounidense, que todavía mantiene las riendas del poder en EE.UU.

– M.W.: ¿Le gustaría añadir alguna reflexión personal sobre la muerte de Chávez?

– E.G.: La muerte de Chávez es imposible de aceptar. Era una fuerza vibrante, motivadora, llena de amor y afecto genuino hacia la gente y la vida. Tenía una extraordinaria capacidad de comunicación, y podía conectar con cualquier persona en un abrazo sincero lleno de humanidad. Fue un visionario brillante y un hacedor de sueños. Ayudó a la gente a ver el potencial dentro de sí misma, y a darse cuenta de nuestras capacidades. Adoraba a su país, su rica cultura, música, diversidad, y realmente dio todo de sí mismo para la construcción de una Venezuela digna, fuerte y hermosa.

Yo fui una de las afortunadas de ser su amiga y compartir muchos momentos excepcionales con él. Tenía debilidades e imperfecciones, como todo el mundo, pero su capacidad de amar y preocuparse por toda la gente le llevó a superar muchos obstáculos difíciles, por no decir casi imposibles. Realmente creía que iba a derrotar el cáncer, y por supuesto todos esperábamos que lo consiguiera. Su muerte deja un profundo vacío y una profunda tristeza en millones de personas. Su energía era tan infinita, que es difícil no sentirla todavía por todas partes a nuestro alrededor, dirigiendo y orientando la revolución que él ayudó a construir. Es por eso que es tan difícil aceptar su partida, porque todavía está tan presente en nuestras vidas, y por supuesto, en cada rincón de Venezuela. Chávez se convirtió en Venezuela, la patria querida, y su legado seguirá creciendo y prosperando a medida que en Venezuela llega a florecer todo su potencial.

Fuente: CounterPunch

Chávez sigue cumpliendo años

Por Atilio A. Borón

Hoy, 28 de Julio de 2013, se cumplen exactamente 59 años del nacimiento del Comandante Hugo Chávez Frías. Su prematura muerte, bajo circunstancias cada vez más sospechadas, priva a América Latina y a las luchas por la Segunda y Definitiva Independencia de nuestras naciones de uno de sus “imprescindibles”, al decir de Bertolt Brecht: uno que luchaba siempre, cada día, cada hora, cada minuto. Chávez amalgamaba esa formidable fuerza con una singular valentía, que hacía que no se arredrara ni bajo las peores situaciones; a lo anterior añadía una excepcional inteligencia, que le permitió a lo largo de su vida ver claro cuando casi todos los demás veíamos todo muy confuso.

Chávez personificaba una imagen harto infrecuente en nuestros días: un jefe de estado que leía vorazmente, como todavía hoy lo hace Fidel. Su vocación por el estudio sólo se igualaba a su compromiso con la liberación de nuestros pueblos: era conciente de que su sabiduría, como lo quería el Dante, debía ser puesta al servicio de la actividad política redentora. O como lo exigiera Marx en su célebre Texis XI sobre Feuerbach: de lo que se trata es de cambiar al mundo, no sólo de entenderlo. Y Chávez leía y leía para cambiar al mundo. Su capacidad de trabajo era asombrosa; pocas horas de descanso, tres o cuatro a lo sumo, bastaban para que se despertara plenamente lúcido y descansado, cargase su morral -como bien lo recordaba en su discurso fúnebre su querido hermano Adán Chávez Frías- y se pusiera en marcha, dando inicio a otra jornada agotadora que por más dura que fuera jamás lograba hacer mella en su generosidad, su solidaridad con los “condenados de la tierra”, su desbordante simpatía y su finísimo sentido del humor, que irrumpía como un rayo en las circunstancias más insólitas. El humor y la risa, bien lo recuerda Umberto Eco en El Nombre de la Rosa, son elementos corrosivos, incompatibles con el mantenimiento del “buen orden” de la sociedad. Verdad tanto en el medioevo sumido en la oscuridad eclesial como en el capitalismo monopólico actual, abrumado por los tenebrosos mensajes emitidos por quienes pretenden sostener un orden podrido hasta en sus entrañas sobre la base de “mentiras que parezcan verdades” (Vargas Llosa dixit), asesinatos selectivos, “drones”, bases militares,  torturas y toda clase de crímenes que la industria cultural con base en Hollywood propala edulcoradamente para adormecer, o castrar definitivamente, los sentimientos morales de buena parte de la población mundial evitando que repudie y se oponga a tales prácticas. Resistiendo a esta barbarie Hugo sembraba sin pausa, y lo hacía sonriendo y bromeando, estableciendo una comunicación única con su pueblo, cuya cabeza fue “reformateada” a partir de su incesante prédica desprovista de todo acartonamiento; prédica dicha con una sencillez que sólo inteligencias superiores como las de él podían practicar.

Se nos fue; nos lo quitaron. Pero más pronto que tarde sabremos la verdad. Quienes asesinaron a Omar Torrijos, Jaime Roldós y al Che, y antes a Patrice Lumumba en el Congo y a tantísimos otros, inventando supuestos accidentes o “errores” que no fueron tales, ¿por qué habrían de abstenerse de hacer lo mismo.con quien recogiera las banderas de Fidel y del Che y en el nuevo clima histórico de Latinoamérica encabezara la batalla decisiva que habría de derrotar el ALCA, el proyecto más ambicioso del imperialismo para el siglo XXI? ¿Es que ahora los sicarios del imperio  tienen escrúpulos morales de los que antes carecían? ¡No!, todo lo contrario. Si antes tenían poquísimos ahora no tienen ninguno. ¿Acaso será porque la tecnología del asesinato silencioso dejó de ser cultivada en los laboratorios de la muerte que anidan en Washington y sus alrededores? ¡No! Esa maquinaria infernal siguió creciendo y ya está totalmente fuera de control, produciendo tecnologías asesinas de un nivel de sofistificación inimaginables hasta hace apenas unos años. Los más elaborados armamentos y las más criminales estratagemas ideadas por Ian Fleming para su personaje, James Bond, son juegos de niños al lado del arsenal con que hoy cuentan los mensajeros de la muerte. Acabaron con la vida de nuestro Comandante, pero este dejó un campo minado,  sembrado de “trincheras de ideas” que, como lo recordaba José Martí, son más importantes que las trincheras de piedras. Por eso hoy debemos celebrar su nuevo cumpleaños porque, tal como ocurriera con el Che, su desaparición física fue seguida por su resurrección cotidiana; su muerte lo volvió inmortal y ahora ocurre lo mismo con Chávez, que se une al Che para inspirar las luchas de millones de explotados, oprimidos y humillados en todo el mundo, no sólo en Venezuela o América Latina. Por eso, celebremos este nuevo aniversario de su nacimiento con la certeza de que Hugo sigue entre nosotros, impulsándonos a luchar sin concesiones contra un régimen económico-social, el capitalismo, que ha dado sobradas muestras de estar dispuesto a sacrificar a la humanidad entera y a la propia naturaleza con tal de acrecentar sus ganancias y perpetuar sus privilegios.

Tomado del blog del autor

Cronología de un revolucionario


Por Marianny Sánchez. AVN

Lo había sentenciado en el siglo XIX aquel filósofo que, con la llegada de la enfermedad, se convirtió en uno de sus autores de cabecera, Nietzsche: “Aquel que tiene un por qué vivir puede enfrentarse a todos los cómos”. Y él, desde pequeño, sabiéndolo probablemente los azares antes que él, tenía una razón por la cual vivir: dar forma al malestar de los desposeídos y hacer de esa bandera que ondeaba bien en los ranchos, bien en los lugares inhóspitos olvidados por un sistema centralista, el estandarte de un proyecto de gobierno cuya génesis se halla en el año 1992.

A la vida se aferró desde pequeño, pocos días después de ese 28 de julio de 1954, cuando nació en Sabaneta de Barinas, una noche llanera. Rememoró ya de adulto, en una de sus alocuciones recogidas en el libro Cuentos del arañero, que estaba vivo de broma: “Cuenta mi madre que de bromita estoy vivo. Un día estaba ella en la cocina, yo chiquitico, de meses. Adán tenía año y piquito. Yo estaba en un chinchorro, llorando, y mi mamá le dice a Adán: ‘Váyame, mésame al niño’. Mi mamá lo que oyó fue un chillido mío, y salió corriendo a ver (…) Él me meció, pero verticalmente, y el pobre niñito aquel, que era yo, salió disparado como bala humana. Mi mamá me consiguió en la esquina allá”.

No fue sólo la niñez, también la precariedad material en la que creció, lo que lo condujo a aprovechar la oportunidad que la vida le había ganado a aquel incidente infantil. Siendo el segundo de seis hermanos en un núcleo familiar sostenido por dos educadores –Hugo de los Reyes Chávez y Elena Frías– colaboró con la economía del hogar siendo aún un niño. De su experiencia vendiendo los dulces de lechosa (con forma de araña) hechos por su abuela Rosa Inés se ganó el apodo del arañero.

“Yo nací en la casa de esa vieja, de Rosa Inés Chávez. Era una casa de palma, de piso de tierra, de pared de tierra, de alerones, de muchos pájaros que andaban volando por todas partes (…) De ahí salía con mi carretilla llena de lechosa y de mandarinas a venderlas en la barquillería, así se llamaba la heladería, y me daban de ñapa una barquilla”, reseña en el libro de relatos que sintetiza las anécdotas de quien en 1999 se convirtiera en presidente de Venezuela.

Fue en 1960 cuando comenzó sus estudios de primaria en la escuela Julián Pino. Pero las actividades académicas no empezaron para el pequeño Hugo Chávez el primer día que marcaba el calendario escolar. Las alpargatas que llevaba puestas en lugar de zapatos colegiales le valieron la prohibición del ingreso, como contó su tía, Joaquina Frías, a los autores del libro Chávez nuestro.

También en Barinas cursó los estudios de secundaria en el Liceo Daniel Florencio O’Leary, hasta que ingresa a la Academia Militar de Venezuela el 8 de agosto de 1971. Fue allí, en los espacios de la Academia, donde desarrolló su interés por la historia nacional, interés indagatorio, curiosidad investigativa, al fin, que le valió las más altas calificaciones en los distintos cursos que realizó en el seno de la Fuerza Armada.

En julio de 1975 egresó con el grado de subteniente de Artillería, especializado en Ciencias y Artes Militares, en la rama de Ingeniería, mención terrestre. No fue sino hasta 1982 que su interés por la política cobró forma organizativa con la fundación del Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR 200), título elegido a propósito de la conmemoración de los 200 años del natalicio del Libertador Simón Bolívar, que se cumpliría un año más tarde.

De acuerdo a sus biográfos, el 17 de diciembre de ese mismo año, aniversario de la muerte de Bolívar, juró reformar el Ejército e iniciar el camino de lucha hacia la construcción de una nueva República. Los sucesos del Caracazo –los días 27 y 28 de febrero de 1989– avivaron aquel juramento, al haber contemplado con indignación cómo miles de manifestantes que rechazaban las medidas neoliberales implantadas por el gobierno de Carlos Andrés Pérez –puntualmente el aumento del precio de la gasolina– fueron masacrados por la Fuerza Armada de ese entonces, junto a la Policía Metropolitana y la Guardia Nacional.

4 de febrero de 1992: La rebelión que engendró una revolución

Lo que se venía cociendo a fuego lento dentro de las filas del MBR 200 y los espacios de los cuarteles irrumpió en la historia pública el 4 de febrero de 1992, cuando un grupo de soldados en uniforme militar y boinas rojas, liderados por Hugo Chávez, asaltó tanto el Palacio de Miraflores como la residencia presidencial conocida como La Casona, con el propósito de poner fin a una administración que venía asfixiando al pueblo venezolano, al erigirse sobre un calco de las medidas económicas del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial que incluían un abrasivo plan de austeridad y el recorte del gasto público.

“Lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados en la ciudad capital. Es decir, nosotros, acá en Caracas, no logramos controlar el poder. Ustedes lo hicieron muy bien por allá, pero ya es tiempo de reflexionar y vendrán nuevas situaciones y el país tiene que enrumbarse definitivamente hacia un destino mejor”, sentenció a través de los medios de comunicación el líder de la revolución armada, entonces comandante, ya detenido y apresado en Fuerte Tiuna, la mañana del 4 de febrero.

En una entrevista ofrecida a Luis Bilbao en 2001, un Hugo Chávez ya en funciones como presidente de la República Bolivariana de Venezuela relata cómo un general amigo que lo acompañaba en su detención presagió la trascendencia de ese “por ahora” que escindiría la historia de Venezuela en dos: “(Él) se me sienta a un lado, me pone la mano en el hombro y me dice ‘¡Coño, carajito, qué vaina tan buena has dicho!’. Yo estaba en verdad desplomado, estaba rendido y además diciéndole a todo el mundo que estoy rendido, apareciendo como responsable de esto y llamando a los compañeros a rendición… ‘Mi general –le digo– ¿qué cosa he hecho yo?’ Me dice: ‘Tú no te das cuenta, dijiste ¡por ahora!’. Ese por ahora salió de no sé dónde… del alma”.

Fueron, quizá, 45 segundos de alocución pública, como el mismo mandatario llegó a calcular mentalmente. Un minúsculo fragmento de tiempo en la palestra pública que sirvió para aglutinar el malestar de un país hastiado por el bipartidismo instaurado a raíz del Pacto de Punto Fijo y la sumisión que le imponían mandatarios leales a los intereses de una incipiente burguesía. Ese mismo país que, seis años después (culminada la prisión por una amnistía ofrecida por el entonces presidente Rafael Caldera), lo elegiría como el cuadro político para transitar el camino hacia la construcción de un socialismo con sello venezolano.

6 de diciembre de 1998: Día de victoria popular

Exactamente 3 millones 673 mil 685 votos (56.20% de los sufragios) llevaron a Hugo Chávez a la presidencia de la República el 6 de diciembre de 1998, lo que lo convirtió en el segundo presidente más votado de la historia nacional hasta entonces. Su contrincante más cercano, Henrique Salas Römer, obtuvo apenas el 39,9% del respaldo de los electores.

Cuenta la periodista Teresa Maniglia, en su libro Cronología de una implosión: la década final de IV República, que en febrero de 1998, antes de comenzar la campaña electoral, las encuestas le otorgaban a un Chávez obviado por los medios de comunicación el 10% de la intención de voto.

Su trabajo de calle, su gesta rebelde grabada en el imaginario colectivo y su propuesta diametralmente opuesta a la de los candidatos propuestos por los partidos que tradicionalmente habían conformado la llamada guanábana (AD y Copei) lo llevaron, en cuestión de meses, a repuntar en todas las encuestas.

Entre las propuestas de Hugo Chávez que contrastaban con la continuidad del plan neoliberal del puntofijismo estaban: no privatizar Petróleos de Venezuela (Pdvsa); una revisión estricta de los contratos petroleros, impulsar el desarrollo de un modelo económico humanista y construir una gestión de gobierno al servicio de los desposeídos y los desterrados de la historia.

En 2008, durante un discurso pronunciado desde el balcón presidencial, el líder de la Revolución Bolivariana que empezaría a tejerse concretamente a partir de ese 6 de diciembre, catalogó su primera victoria como un suceso que “abrió los portones de un nuevo tiempo histórico (…) vaya mi reconocimiento al pueblo venezolano, al pueblo de Bolívar, que ha hecho posible esta gesta”.

El año Constituyente: 1999

Luego de asumir oficialmente la banda presidencial, el 2 de febrero de 1999, Hugo Chávez convoca a una Asamblea Constituyente. Esta tendrá la labor de redactar una nueva Carta Magna, destinada a crear el ordenamiento jurídico necesario para hacer posible el funcionamiento de una democracia social y participativa.

El referéndum en el que se le consultó a los electores si estaban de acuerdo con sustituir la Constitución de 1961 arrojó el 80% de los votos a favor de la opción del Sí. Posteriormente, en diciembre de 1999, fue aprobado el nuevo texto vía referéndum nuevamente. Esta nueva Carta Magna, vigente hasta hoy, consagra mayores garantías para los pueblos indígenas y las mujeres y establece los derechos a la educación pública, vivienda, salud y alimentación.

30 de julio de 2000

En cumplimiento con lo ordenado por la Carta Magna aprobada el año pasado, Hugo Chávez llama a elecciones y es ratificado como mandatario nacional con 56,9% de los votos, lo que lo faculta para ejercer la presidencia hasta el año 2006.

10 de diciembre de 2001: génesis del paro

En noviembre de 2001 el Gobierno aprobó 49 instrumentos legales, entre los que se encontraban la Ley Orgánica de Hidrocarburos, a través de la cual se regularizaba la participación del Estado en las sociedades mixtas con las transnacionales en materia petrolera, y los tributos que se debían pagar por llevar a cabo actividades de extracción.

Dichos marcos fueron rechazados por los autodesignados defensores de la meritocracia de la principal empresa petrolera del país, Petróleos de Venezuela (Pdvsa), y por representantes del sector empresarial, hasta ahora fieles a las transnacionales que calificaron de “inconstitucional” al instrumento y tildaron de “antidemocrático” al gobierno de Hugo Chávez.

El 10 de diciembre de 2001, la oposición venezolana, representada discursiva y mediáticamente por los adversarios de la Ley de Hidrocarburos – Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela (Fedecámaras) y Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) entre ellos – convoca a un paro general de actividades que, durante el final de año y los primeros meses de 2002 no tuvo mayores consecuencias.

Abril de 2002: golpe, secuestro y regreso

El 9 de abril de 2002, luego de múltiples paros escalonados y la merma de la producción diaria de barriles de petróleo por parte de la élite de Pdvsa, la CTV junto a Fedecámaras convoca nuevamente a un paro general de 24 horas para apoyar a los gerentes petroleros.

La derecha venezolana utiliza la oportunidad y organiza una marcha para el 11 de abril, originalmente autorizada hasta la sede de Pdvsa Chuao. Sin embargo, la marcha es desviada hacia el Palacio de Miraflores donde otras miles de personas se habían concentrado para respaldar las leyes de vocación socialista recién promulgadas.

Al momento de la confluencia de las marchas, francotiradores apostados en las azoteas del centro de Caracas tirotearon a los manifestantes. Los muertos de aquel día, mayoritariamente partidarios chavistas, se cifran en decenas. Por otro lado, funcionarios de la extinta Policía Metropolitana usaron sus armas contra personas que repudiaban el intento de desestabilización general. Se había desatado el golpe de Estado.

Un golpe que parecía estar ya avisado. Al menos en las portadas de los principales tabloides del país. Ese mismo 11 de abril de 2002 el diario El Nacional sacó a la calle una edición extraordinaria con el siguiente titular en primera plana: “La batalla final será en Miraflores”.

La fracción golpista del país gozó de una breve celebración: En la madrugada del 12 de abril el presidente Hugo Chávez fue secuestrado y trasladado inicialmente a la base militar de Fuerte Tiuna. Apenas horas después, el presidente de Fedecámaras, Pedro Carmona Estanga, se autojuramentó como presidente interino y llamó al desconocimiento inmediato de la Constitución, mediante decreto, derogó las leyes habilitantes, disolvió el Parlamento, el Tribunal Supremo de Justicia, la Fiscalía y la Defensoría del Pueblo. Mientras tanto, los medios de comunicación nacionales transmitían dibujos animados.

Amaneció pronto. El sábado 13 de abril, desde horas de la mañana, el pueblo de Chávez comenzó a manifestar y a reclamar noticias sobre su líder. Los golpistas trasladaron al mandatario a una base naval en Turiamo, donde escribe una nota dirigida a los venezolanos expresando: “No he renunciado al poder legítimo que el pueblo me dio”. De allí es enviado a la isla La Orchila, con la intención de sacarlo del país, pero un grupo de soldados fieles al clamor del pueblo apostado frente al Palacio de Miraflores lo rescatan y devuelven a Caracas, a donde arriba en horas de la madrugada.

A 20 minutos para las 5 de la mañana, se dirige a su pueblo: “Debo decir que lo que ha ocurrido en Venezuela en estas últimas horas es en verdad inédito en el mundo. El pueblo venezolano y sus verdaderos soldados, el pueblo venezolano y su Fuerza Armada… esos soldados del pueblo han escrito… y esto no es grandilocuencia, es una verdad, es una nueva página y ¡qué gran página para la historia venezolana y de América Latina! Y también pudiera ser del mundo, ejemplo de un pueblo que ha despertado definitivamente, de un pueblo que ha reconocido y asumido sus derechos, sus obligaciones (…) ha brotado desde el fondo de la situación, desde el fondo de un alma, de un cuerpo, ha brotado esa fuerza que ha restituido la legitimidad y la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela”, expresó emocionado entre el coro de “¡Volvió, volvió, volvió”.

So pena de la contundente victoria del poder popular organizado y la reafirmación del liderazgo de Hugo Chávez que dejó entrever la veloz secuencia de sucesos de abril de 2002, en diciembre del mismo año Pdvsa inicia la huelga petrolera que se prolongaría hasta 2003 y tendría nefastas consecuencias para la economía venezolana.

15 de agosto de 2004

Convocado en 2003 un referéndum revocatorio para poner fin al mandato del presidente Chávez, éste es ratificado en su cargo el 15 de agosto de 2004 con el 59% de los votos.

Ese mismo año, el 14 de diciembre, los gobiernos de Venezuela y Cuba firman el acuerdo que hizo posible el nacimiento de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (Alba – TCP), que otorga prioridad a la relación entre las naciones adscritas, bajo los principios de igualdad y diálogo subregional.

2005: Reconocimiento internacional

En 2005 recibe el Premio Internacional José Martí de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) por su labor a favor de la integración de los países de Latinoamérica y del Caribe, así como por su apuesta política orientada a la preservación de la identidad, las tradiciones culturales y los valores históricos de los países de la zona. Recibió la distinción del líder cubano Fidel Castro.

3 de diciembre de 2006: la victoria perfecta

Chávez se mide por segunda vez en las elecciones presidenciales. Vence en esta segunda contienda con la contundencia que confieren más de 7 millones 300 mil votos a favor, lo que equivale al 62,84% de los sufragios, y así es ratificado hasta 2012.

Diciembre de 2011: anfitrión de la fundación de la Celac

Caracas se convierte en la cuna de la Cumbre fundacional de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac) –primer organismo regional sin Estados Unidos y Canadá– en diciembre de 2011.

“El Orinoco es de Brasil, así como el Amazonas es de Venezuela. O somos una sola patria o no seremos patria”, expresó el mandatario venezolano en su discurso del 3 de diciembre de ese año, que pronunció en calidad de anfitrión ante los representantes de los 33 países que integran la Celac.

El advenimiento de la enfermedad

Ya en mayo de 2011 el jefe de Estado se había visto obligado a suspender una gira por Brasil, Cuba y Ecuador debido a una inflamación en la rodilla que lo obligó a mantener reposo absoluto. En junio del mismo año viajó a La Habana, donde fue sometido a una intervención quirúrgica de emergencia. A su regreso anuncia al país que durante la operación le fue detectado un tumor canceroso.

Hasta el mes de septiembre se somete a un tratamiento de quimioterapia en Cuba y a finales de octubre da por superada su batalla contra el cáncer.

En 2012 la enfermedad reaparece y el 26 de febrero es operado nuevamente en la misma zona donde se extirpó la primera lesión. Durante los meses de marzo y abril afrontó un tratamiento de radioterapia que lo mantuvo un un perfil bajo hasta que el 9 de julio anuncia estar totalmente libre de cáncer.

2012: Venezuela ingresa al Mercosur

Retoma entonces de lleno sus funciones y el 30 de julio viaja a Brasil para participar en la cumbre que sella el ingreso de Venezuela al Mercado Común del Sur (Mercosur).

“Venezuela estaba condenada al subdesarrollo, al atraso, al coloniaje, a la miseria. Hoy nos hemos colocado en nuestra exacta dimensión geopolítica. Este es nuestro lugar en el mundo, nuestra esencia. Suramérica. Vienen cambios históricos en nuestro desarrollo”, destacó en Brasilia, durante el discurso que pronunció en la reunión del cónclave suramericano.

7 de octubre de 2012: El tercer round, el tercer triunfo

Una intensa campaña política sellada bajo la lluvia un jueves 4 de octubre condujo a la tercera victoria electoral. Con una participación que superó el 80% del padrón de electores, Hugo Chávez Frías se alzó con la victoria por tercera vez consecutiva. Esta vez lo hizo con la histórica cifra de 8 millones 136 mil 964 votos (55,25%).

Esa noche, desde el balcón del pueblo, el ratificado Jefe de Estado coreó las notas del Himno Nacional frente a la multitud que celebraba un nuevo triunfo rojo. “¡Que viva Venezuela!, que Viva La Patria!, ¡Viva el pueblo de Bolívar, viva La revolución Bolivariana!”, expresó al tiempo que felicitó el talante democrático de los venezolanos.

8 de diciembre de 2012: Lineamientos para la continuidad de la Revolución

“Cadena de fiebre de sábado por la noche”, con esas palabras que dejaban ver su sempiterna dicharachería –incluso en los momentos más adversos– Hugo Chávez inicia la memorable cadena nacional de radio y televisión en la que se anuncia al país que deberá someterse a una nueva y delicada intervención quirúrgica que podría poner en jaque su continuidad en la presidencia. Con claridad “plena, como la luna llena”, instruye al pueblo a que respalde al entonces vicepresidente de la República, Nicolás Maduro Moros, en caso de que surja la necesidad de ir a unos nuevos comicios presidenciales. El 11 de ese mismo mes es operado en La Habana.

10 de enero de 2013: Todos somos Chávez

Aún recuperándose en la ciudad de La Habana, el mandatario reelecto no puede asistir a Caracas para el acto de juramentación como presidente constitucional de la República. Ante la ausencia física, miles de seguidores provenientes de todo el país toman las calles del centro de Caracas, hasta Miraflores, con bandas presidenciales improvisadas, franelas y máscaras del mandatario para celebrar la ratificación de Hugo Chávez como líder de la Revolución Bolivariana bajo la consigna “Yo soy Chávez”.

5 de marzo de 2013: Hasta siempre

A las 4:25 de la tarde, el vicepresidente de la República, Nicolás Maduro, anuncia el fallecimiento del comandante Hugo Chávez quien ya se encontraba en el Hospital Militar de Caracas. La ciudad capital colapsa ipso facto y cientos de seguidores se abocan a las afueras del centro médico para dar un último adiós a quien batalló por más de dos años contra un abrasivo cáncer.

El mediodía del 6 de marzo, desde San Martín hasta Fuerte Tiuna, las vías de Caracas se convirtieron en una marea roja. Jóvenes, pequeños, viejos, gente del interior y de la ciudad capital inundó las aceras, las calles, las azoteas. Los tricolores nacionales ondearon en las ventanas de miles de hogares y los claveles volaron cuando el féretro de Chávez fue trasladado por sus hombres y mujeres de confianza, acompañados de quienes simplemente salieron de casa a vivir el duelo en la calle.

En total 9 días estuvieron los restos inmortales, como decían quienes hicieron kilométricas colas de hasta 12 horas para verlo, en Capilla Ardiente, con el propósito de que la mayoría de los que sufren su pérdida pudieran despedirse en cuerpo presente.

Finalmente, el 15 de marzo, en un ejercicio circular de la historia, es trasladado al Cuartel de la Montaña “4 de Febrero”, ubicado en la parroquia 23 de Enero. Allí donde comenzó todo, en la madrugada del 3 de febrero de 1992. Los vecinos de la parroquia, entre lágrimas y bailes de joropo, recibieron al bien amado nuevo huésped.

En el cuartel, donde yace en el centro su cuerpo, flamea también, permanentemente, la antorcha que atraviesa la vista hacia los bloques del 23. Día y noche arde el fuego resguardado con celo por la guardia de honor, como en una metáfora que recuerda lo que el mismo Hugo Chávez sentenció un día: “si alguien abre mi tumba cien años después, ahí verán a la candela prendida todavía”.

“Aquel que tiene un por qué vivir puede enfrentarse a todos los cómos”, dijo Nietzche. Aquel que burla a la muerte en la infancia, burla a la muerte que amenaza a los rebeldes, burla a la muerte del espíritu que confiere la libertad cercenada tras las rejas, burla a la muerte política por la que afanados trabajaron sus adversarios, burla a la enfermedad hasta el límite. “Aquel que tiene un por qué vivir puede enfrentarse a todos los cómos”, qué duda cabe.

Fuente: http://www.avn.info.ve/contenido/hugo-ch%C3%A1vez-cronolog%C3%ADa-revolucionario

Tomado de Rebelión