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Colonización del siglo XXI

Bases de EE.UU. en Honduras

APAS, Agencia Periodística de Argentina y América del Sur

Es así como perciben algunos vecinos en el norte de Honduras el despliegue de una base militar estadounidense en Mosquitia, hace dos años, y que modificó los hábitos de los indígenas.

El silencio de la jungla se rompe con el ruido de los helicópteros. Las actividades tradicionales de la población, tales como la caza y la pesca, ahora se ven obstruidas por la nueva situación.”La verdad, esto es un problema. Porque esto cambia el panorama y la misma seguridad de nosotros. En ciertas zonas las comunidades no pueden circular libremente, porque te ponen límite de no cruzar. Entonces, eso para nosotros es un problema grave”, explica Norvin Goff Salinas, presidente de MASTA (organización indígena del pueblo misquito).El descontento con la presencia estadounidense en el país llegó a su cenit en mayo pasado, después de una redada contra el narcotráfico. El operativo, que contó con la asistencia de un grupo de efectivos norteamericanos, dejó un saldo de 4 civiles muertos, entre ellos mujeres.Meses después, algunos activistas hondureños dieron la voz de alarma afirmando que, próximamente, Washington planea abrir otra base militar en Honduras que podría convertirse en la mayor en toda América Latina.

“Los EE.UU. tienen previsto (aunque no se ha hecho público) instalar una enorme base, en la plataforma marítima precisamente. Nosotros hemos denunciado que esta base (que nadie dice nada, que todo está en silencio), también amenaza a los pueblos hermanos. EE.UU., hay que recordar, siempre ha usado a Honduras como una plataforma para invadir a otros pueblos hermanos, como sucedió en los 80 contra Nicaragua. Esta vez podría ser Venezuela”, expresa Berta Cáceres Flores, coordinadora general del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH).

La primera instalación militar norteamericana en territorio hondureño se desplegó en los años 80 en Palmerola y la segunda se erigió en Mosquitia en 2010 bajo el propósito de frenar el narcotráfico. Las autoridades hondureñas ya se han apresurado a desmentir la información sobre la apertura de una nueva base en su territorio y califican de meras especulaciones estos rumores.

Cabe recordar que en una entrevista, el presidente de Honduras, afirmó que no sabía “absolutamente nada” de la posible instalación de una nueva base militar estadounidense en el norte de su país.

Entre tanto, esta cuestión preocupa a numerosos analistas políticos de diferentes países. Muchos de ellos creen además que los intereses de Washington en Centroamérica van más allá de las cuestiones meramente del ámbito de la seguridad.

“Las bases militares de EE.UU. son la representación viva del monopolio neocolonial que sigue ejerciendo EE.UU. en aún una buena parte de América Latina. La necesidad de estas bases y en general la necesidad del reforzamiento del control político, económico, militar de EE.UU. sobre determinados gobiernos de esta región, como es el caso de Honduras, hoy es aún más importante para EE.UU. En primer lugar, porque se siguen fortaleciendo estructuras supernacionales de integración de la región, alternativas al dominio de EE.UU., como es el ALBA o UNASUR “, dice el periodista José Manzaneda.

Una situación complicada que no siempre se puede apreciar a primera vista, sobre todo por aquellos habitantes que viven lejos de estas bases militares. Algunos, ante el desconocimiento del grueso de la situación, miran con buenos ojos este tipo de cooperación con los estadounidenses.

“Para nosotros es bienvenida la base militar norteamericana aquí, en Honduras. Para nosotros son bien llegados acá”, dijo una hondureña, mientras otro ciudano comentó: “No le veo ningún punto ni a favor ni en contra. Siempre hay posibilidad de que podamos estar bien defendidos por parte de Estados Unidos”.

La presencia militar norteamericana en Honduras sigue siendo un tema controvertido. Mientras que unos abogan por la necesidad de intensificar la colaboración con los Estados Unidos, otros consideran que sus bases amenazan la idiosincrasia de los pueblos indígenas, y además podrían provocar la desestabilización de toda la región.

Fuente: http://www.apasdigital.org/apas/nota_completa.php?idnota=5946

Tomado de Rebelión

“En México el inmigrante es un botín”

El cura Alejandro Solalinde, amenazado por denunciar la explotación de los clandestinos en ruta hacia EE UU, vuelve a su país tras un breve exilio de seguridad

Lo que más me entristece es la incomprensión de algunos sectores de la Iglesia Católica, que está ausente de todo esto”

El Gobierno cree que es lo mismo contener el flujo migratorio que atropellar los derechos humanos”

El PRI no está diseñado para ser democrático, está hecho para concentrar el dinero

Por Pedro del Llano

Alejandro Solalinde no recuerda cuántas veces le han dicho o ha oído que lo van a matar. En abril una mujer se le acercó en un cajero y le confió que ya había un sicario contratado para él. Esta pista se unía a otras recientes y las autoridades le pidieron que saliese un tiempo de México para investigar las amenazas. Después de dos meses en Norteamérica y Europa, el cura Solalinde, de 67 años, regresa al albergue del Estado de Oaxaca donde hospeda y protege a los miles de inmigrantes centroamericanos que atraviesan su país hacia Estados Unidos expuestos a la trata de personas de las bandas criminales.

Pregunta. ¿Qué se ha descubierto sobre las amenazas que ha recibido?

Respuesta. Han empezado a salir nombre concretos de las supuestas personas responsables.

P. ¿Qué tipo de personas?

R. Allegadas al lavado de dinero y al narcotráfico, políticos, algún cacique…

P. ¿Políticos en ejercicio?

R. Algunos de ellos ya no están ejercicio, pero son poderes fácticos.

P. ¿A qué se deben las amenazas?

R. A que estoy estorbando. Ciudad Ixtepec [localidad donde tiene su albergue y parada del tren en el que viajan los indocumentados] es el lugar ideal para hacer negocio con los migrantes. Para ellos no son personas, son un botín al que se le puede sacar dinero con la trata, obligándolos a ejercer de sicarios, con la explotación sexual, con la extorsión… Por eso son tan codiciados.

P. ¿También tráfico de órganos?

R. Por supuesto. Todo lo que pueda suponer una ganancia a costa de los migrantes, lo van a hacer.

P. ¿Se siente inseguro?

R. Sí, mi situación es de riesgo, pero vuelvo porque no quiero hacer otra cosa en la vida más que la misión que Cristo me ha encomendado, que es estar con mis ovejitas. El pastor no corre cuando viene el lobo, y yo me voy a quedar con ellas hasta el final.

P. ¿Teme más la acción del crimen organizado o la omisión de las autoridades?

R. Quizás lo que más me entristece es la incomprensión de algunos sectores de la Iglesia Católica, que está ausente de todo esto. Se ha corrompido, se ha quedado cuidando sus estructuras, su administración, sus inmuebles y se ha olvidado de la gente de abajo.

P. ¿Nunca ha pensado en abandonar la Iglesia?

R. No, la Iglesia es parte de Jesús, aunque esta que tenemos hoy, rica, poderosa, servida, no es la que Cristo quiere. Cristo la quiere pobre, misionera, desprendida, cercana a los caminos.

P. ¿Lleva la cuenta de las veces que lo han amenazado?

R. La perdí.

P. Una vez dijo que su vida es un juego de naipes en el que alguien tiene la última carta.

R. Sí, y siguen intentándolo de un forma, y otra, y otra… [Solalinde hace el gesto de echar cartas sobre la mesa, una a una]. La de abajo es la última y definitiva. Cuándo va a ser, no lo sé, pero estoy tranquilo. A mí me pueden matar cuando quieran, pero la causa de Dios va a seguir.

P. ¿Qué tipo de mafia hostiga a los inmigrantes? ¿Es un solo grupo?

R. Ciudad Ixtepec no ha sido tomada aún por ningún cártel. Se han aproximado los Zetas, el cártel del Golfo y el de Sinaloa, pero ninguno se ha posesionado del pueblo.

P. Ha afirmado que la policía está aliada con ellos.

R. Estuvo. Ahorita quedan algunas personas, pero el nuevo Gobernador [el PRD dirige Oaxaca desde 2010; antes lo hizo el PRI durante décadas] vigila a la policía y por primera vez se está procesado a policías judiciales, que antes eran intocables. Ellos eran los cerebros de los secuestros de los migrantes. Cuando estaba Ulises Ruiz [anterior gobernador, del PRI] era imposible. Yo llevaba pruebas al ministerio Público y ellos se encargaban de deshacerlas.

P. ¿Ha mejorado la situación de los inmigrantes?

R. Sí, porque se ha visibilizado su problema, la opinión pública se ha sensibilizado y los medios y los organismos internacionales están más al tanto. Ya no hay tanta opacidad como antes. Pero el Gobierno federal no ha definido una política a favor de los migrantes: se siente comprometido con Estados Unidos y cree que es lo mismo contener el flujo migratorio que atropellar los derechos humanos, como han hecho los agentes de migración.

P. ¿De qué manera lo han hecho?

R. De todas las formas posibles, la más vil por ejemplo: como oficiales, aseguran a los migrantes que van en un camión y luego los entregan a los secuestradores. Para estos funcionarios públicos el migrante es una tentación, porque pueden sacar dinero.

P. ¿Cuánto vale un inmigrante?

R. En un secuestro, entre 3.000 y 5.000 dólares. También sacan provecho con la trata, entregando a las redes delictivas a las centroamericanas.

P. ¿Qué ha hecho el PAN por resolver el problema en sus últimos 12 años de Gobierno, y qué espera a partir de ahora del PRI?

R. El peor momento de la criminalidad contra los migrantes, el máximo número de secuestros, tuvo lugar en el tiempo de Felipe Calderón. Pero ocurrió en Estados priistas, con la anuencia del Gobierno federal, eso sí, que lejos de sentir la tragedia humanitaria se dedicó a negarla. Del PRI espero poco. No está diseñado para ser democrático, está hecho para el poder, para concentrar el dinero. Lo primero que le diría es que se mire al espejo. No importa el incienso que se eche sobre sí mismo: que oiga lo que la gente piensa, que reconozca que no ha cambiado lo que quisiera y que sea inteligente y sepa leer los signos de los nuevos tiempos. México no es el mismo México de hace 12 años.

P. ¿Cómo se podría atajar la explotación de los clandestinos?

R. Debería haber una estrategia integral para la entrada ordenada y legal de migrantes. Si un centroamericano quiere pasar por México para entrar a Estados Unidos, debe haber el acuerdo con Estados Unidos de que esa persona va a ir a tocar a su puerta, pero también debe haber un acuerdo con los países de origen del migrante: si Estados Unidos no lo contrata, que haya un plan B en sus lugares de origen para que tenga una oportunidad de trabajo. Debe haber una corresponsabilidad de todos los gobiernos. Se tienen que sentar a platicar de este problema, no hay otro camino. No puede ser que Estados Unidos se encoja de hombros y diga, ‘¿sabes qué, México?, es tu problema, te doy un dinerito y ahí me arreglas como puedas?’.

Tomado de El País.es

Manual de autoayuda para los golpes de Estado suaves

El libro de Gene Sharp, traducido a 30 idiomas, es la nueva Biblia de los desestabilizadores.

Por Walter Goobar

Un motín policial en Bolivia pareció ser la antesala de un golpe de Estado contra el gobierno de Evo Morales. El conflicto comenzó el 18 de junio con una huelga de mujeres de policías y continuó con un alzamiento de los uniformados de baja graduación. Hubo todo tipo de desbordes, incluyendo el saqueo de una oficina de inteligencia, destrucción de cuadros presidenciales pistola en mano e insultos a Evo Morales, llamado “pisacoca” por los amotinados concentrados amenazantes frente al Palacio Quemado.
La asonada policial no pasó a mayores, pero diversos analistas coinciden en que se estaba construyendo un escenario para un golpe de Estado “suave”, una nueva modalidad de desestabilización fabricada en los laboratorios de la Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) que ya ha sido experimentada en Europa del Este y Venezuela. Esta recreación del golpe como método para interrumpir procesos de amplia participación popular, ha sido concebida por intelectuales como el politólogo estadounidense Gene Sharp, autor de una biblia de desestabilización que ha sido traducida a 30 idiomas. Concebido como un manual de autoayuda para la desestabilización, los consejos de Sharp implican la puesta en marcha de varias fases, desarrolladas incluso simultáneamente, que van desde el ablandamiento, deslegitimación, calentamiento de la calle, hasta la fractura institucional.
La estrategia golpista –basada en el opúsculo de Sharp De la dictadura a la democracia– se ejecutó con éxito en el derrocamiento del presidente georgiano Eduard Shevarnadze, en noviembre de 2003, y la ascensión al poder de Viktor Yuschenko en Ucrania, en diciembre de 2004.
En América latina la estrategia del “golpe suave” se ha registrado a través de cinco modalidades. Ha triunfado en Honduras (2009) y Paraguay (2012), pero ha fracasado en Venezuela (2002), Bolivia (2008 y 2012) y Ecuador (2010).
Según el periodista Hugo Moldiz Mercado, la policía boliviana se ha convertido para la embajada de Estados Unidos en otro de sus factores principales para la subversión desde que fracasó el intento de la derecha de involucrar a las fuerzas armadas en sus planes desestabilizadores durante el período 2006-2009.
Esta estrategia hacia el aparato encargado de garantizar el orden público interno –que históricamente ha tenido una relación carnal con la CIA, la DEA y el FBI–, se maneja por control remoto desde Buenos Aires. Ocurre que luego de varias expulsiones de personal militar y de la DEA de Bolivia, Venezuela y Ecuador por injerencia en los asuntos internos y actividades de espionaje, muchos de esos funcionarios han sido reasignados en la Embajada de los Estados Unidos en Buenos Aires, que ya no cuenta con espacio físico para tantos militares y agentes antidrogas.
Para todos esos oficiales de las diversas ramas de inteligencia estadounidense que –tras ser expulsados de sus destinos originales–, hoy se disputan los escritorios y los sillones en Buenos Aires, el libro de Sharp es un credo. La experiencia de Ucrania, Georgia, Venezuela, Ecuador y la de Bolivia, que experimentaron la fuerza del “golpe suave”, confirma el uso que los conductores de la desestabilización hacen de climas construidos por medio de la manipulación de criterios informativos.
El politólogo Gene Sharp, al que se le atribuye la autoría de la estrategia detrás del derrocamiento del gobierno egipcio, propone 198 “armas no violentas”, las que van desde el uso de colores y símbolos hasta funerales simulados y boicots.
Sharp ha tenido que enfrentar acusaciones de pertenecer a una organización de fachada de la CIA y el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, utilizó su programa semanal para advertirle al país que Sharp era una amenaza a la seguridad nacional.
Su contribución al derrocamiento de Slobodan Milosevic, en Serbia, en 2000, lo catapultó a toda Europa del Este, Sudamérica y Medio Oriente. De acuerdo con Sharp, la estrategia del “golpe suave” puede desarrollarse por etapas jerarquizadas o simultáneamente de la siguiente manera.
1ª etapa: ablandamiento, empleando la Guerra de Cuarta Generación: desarrollo de matrices de opinión centradas en déficit reales o potenciales, cabalgamiento de los conflictos y promoción del descontento, promoción de factores de malestar, entre los que destacan: desabastecimiento, criminalidad, manipulación del dólar, lockout patronal y otros, denuncias de corrupción, promoción de intrigas sectarias y fractura de la unidad.
2ª etapa: deslegitimación: manipulación de los prejuicios anticomunistas, impulso de campañas publicitarias en defensa de la libertad de prensa, derechos humanos y libertades públicas, acusaciones de totalitarismo y pensamiento único, fractura ética-política.
3ª etapa: calentamiento de la calle: cabalgamiento de los conflictos y fomento de la movilización de calle, elaboración de una plataforma de lucha que globalicen las demandas políticas y sociales, generalización de todo tipo de protestas, exponiendo fallas y errores gubernamentales, organización de manifestaciones, trancas y tomas de instituciones públicas que radicalicen la confrontación
4ª etapa: combinación de diversas formas de lucha: organización de marchas y tomas de instituciones emblemáticas, con el objeto de coparlas y convertirlas en plataforma publicitaria, desarrollo de operaciones de guerra psicológica y acciones armadas para justificar medidas represivas y crear un clima de ingobernabilidad, impulso de campaña de rumores entre fuerzas militares y tratar de desmoralizar a los organismos de seguridad
5ª etapa: fractura institucional: sobre la base de las acciones callejeras, tomas de instituciones y pronunciamientos militares, se obliga la renuncia del presidente.

Tomado de Miradas al Sur

Domingo 8 de julio de 2012

Aquí y allá la tradición del golpe de Estado

Tanto externa como internamente el U.S. Government tiene larga experiencia en el asunto. No hay lugar a golpes de Estado cuando el poder se encuentra en las barriadas y calles.

Alberto Rojas Andrade

En lo que va recorrido del siglo XXI los de Honduras y Paraguay se suman a la larga lista de golpes de Estado perpetrados en América Latina desde su independencia hace unos doscientos años.

Estos dos últimos golpes (también en el sentido literal), han poseído unas características de ejecución un tanto más sofisticadas que las de los siglos XIX y XX. En Honduras el 28 de junio de 2009 la detención y expulsión del presidente elegido constitucionalmente Manuel Zelaya por parte de militares entrenados en la Escuela de las Américas (SOA) ahora llamado WHINSEC, esa ominosa dependencia pentagonal, el posterior encumbramiento del derechista presidente del Congreso y la represión subsiguiente contra la población continuada hasta el presente, junto con el apoyo del gobierno de Washington, guardan la estructura tradicional de lo visto en el pasado, con un tanto menos de ostentación castrense y sin embargo con la subsecuente represión selectiva como ingredientes contemporáneos.

Lo sucedido el 22 de junio pasado en el Paraguay con el golpe de Estado ‘jurídico’ al jefe del Estado elegido constitucionalmente Fernando Lugo, mediante un juicio relámpago de lacónicas acusaciones amañadas e imposibilidad de una defensa en medio de la hostilidad del Congreso, a causa del dominio en el poder legislativo de la más hirsuta derecha latifundista, a lo cual se unió el apoyo tácito pero decidido de la Casa Blanca, permiten observar de igual manera la organización sacramental de la remoción de líderes latinoamericanos incómodos para los muy definidos intereses de la potencia imperial.

Tanto en Honduras como en el Chaco paraguayo están de por medio bases militares pentagonales, estén ya instaladas o por instalar, y un propósito a largo plazo bien establecido. Cómo menciona respecto de este más reciente suceso Stella Calloni, “Detrás de la destitución de Lugo hay elementos que deben verse como un ataque estratégico para el proyecto de desestabilización, tendente a golpear la integración latinoamericana [1]

Lo anteriormente relatado trae a la mente aquella frase tan certera como de difícil establecimiento de su autoría, de que “no hay golpes de Estado en EE.UU. porque en Washington no hay embajada de los Estados Unidos de América”; una completa definición de las relaciones políticas entre esta nación y Latinoamérica y el Caribe.

Debemos recordar una gran variedad de derrocamientos o intentos de ello contra gobiernos legítimos o ilegítimos, de forma directa o indirecta, incluyendo el homicidio del jefe del Estado respectivo en determinados casos, pero de acuerdo con las circunstancias de cada momento, incómodo u opuesto a los planes existentes o por realizar del gobierno de la Casa Blanca.

La lista a continuación tiene en cuenta los golpes de Estado en los cuales se ha presenciado con mayor claridad la mano del gobierno estadounidense; sin ser exhaustiva y teniendo en cuenta las circunstancias más inmediatamente relacionadas con aquéllos, va desde los ya citados como más recientes a Venezuela 2002 (que se saldó con unos 20 muertos), Panamá 1989 (invasión que causó entre 3.000 y 5.000 mil muertes), Granada 1983 (invasión), Chile 1973 (muerte del presidente Salvador Allende y cifra indeterminada de muertes), Uruguay 1973, Brasil 1964, República Dominicana 1961 (muerte del dictador Leónidas Trujillo) y 1965 (invasión y número indeterminado de muertes), Guatemala 1954, Panamá 1941, Haití 1915 (invasión), Nicaragua 1909 (ocupación militar). Fuera del continente sobresalen Indonesia 1965 (entre 500.000 y 1.000.000 de muertes), Vietnam 1963 (muerte del dictador Ngo Dinh Diem), e Irán 1953 (número indeterminado de muertes).

No obstante, a despecho de lo que pudiera establecerse a primera vista, en el coloso de norte, a pesar de sus conservadoras instituciones y sus constantes loas a la democracia formal de dominio del capital, a la par de su férreo manejo oligárquico del poder entre amigos, han ocurrido notables y aparatosas tentativas, golpes de Estado en toda la ley y elegantes golpes de Estado palaciegos de oficina.

Inicialmente mencionaremos el caso del general Smedley Butler famoso oficial de cuerpo de marines, quien debido a su popularidad dentro de las tropas por su valor en el año de 1934 fue tentado por la oligarquía financiera de EE.UU. para desestabilizar el gobierno de la Casa Blanca Exactamente el determinador de tal hecho era la Liga Norteamericana por la Libertad (The American Liberty League) , un grupo de potentados conformado por los cárteles de DuPont y J.P. Morgan y tenía apoyo importante de Andrew Mellon Associates, Pew (Sun Oil), Rockefeller Associates, E.F. Hutton Associates, U.S. Steel, General Motors (GM), Chase, Standard Oil y Goodyear Tires [2] Intentaban cooptar a Butler para ejecutar el papel de líder un golpe militar contra el presidente Franklin Delano Roosevelt, ante la crisis económica generada por el ‘Crack del 29’, las medidas tomadas por este en favor de las clases bajas de la sociedad y ciertas políticas económicas obstruccionistas de la voracidad del gran capital tomadas en consecuencia. En aquel momento eran apreciables conservadores histéricos y fanáticos reaccionarios hablando de pérdida de la libertad individual [3] a causa de dichas decisiones. Por entonces un observador afirmaba sin ambages que “La Liga Norteamericana por la Libertad es un llamamiento a las armas[4].

Para tal efecto le ofrecen financiar el encabezamiento por parte de Butler de una marcha sobre Washington, muy al estilo fascista de Mussolini, con medio millón de veteranos de la Primera Guerra Mundial descontentos por su paga actuando como fuerza paramilitar, a fin de establecer un gobierno en la sombra favorable a la minoría millonaria mencionada. La conspiración se dice podría estar patrocinada exteriormente al menos en parte por la mismísima Alemania nazi [5].

Butler, un hombre de firmes principios e incorruptible, denunció tal proyecto de golpe de Estado ante el Congreso, el cual creó para ahondar en los hechos el Comité McCormack-Dickstein , el cual llegó a conclusiones inquietantes:

En sus últimas semanas de existencia oficial el comité recibió pruebas que mostraban que se habían producido intentos por parte de ciertas personas de establecer una organización fascista en este país (…) No hay duda de que estos intentos se discutieron, se planificaron y podrían haberse ejecutado cuando y si los apoyos financieros lo hubieran juzgado oportuno” [6] .

Es lo conocido actualmente como el fracasado Plot Against FDR (complot contra Roosevelt). Estas inferencias fueron silenciadas a pesar de sus argumentados soportes; en audiencias secretas se estableció la veracidad de lo dicho por el general Butler. Empero, el gobierno de Roosevelt nunca pudo llevar a los conspiradores ante la justicia; la impunidad en los más altos niveles es una constante en la política estadounidense hasta el presente.

Smedley Butler escribió un contundente líbelo denominado ‘La guerra es un latrocinio[7] en el cual desde su privilegiado punto de vista, describe el papel que juegan los militares y banqueros en las guerras de conquista y en particular las realizadas por Washington en Latinoamérica.

Empero, no todos los golpes de Estado han de tener las características fundamentales de movimientos coordinados de tropas en pos de someter una capital gubernamental, se puede ser mucho más sutil y efectivo en determinadas circunstancias. Veintinueve años más tarde ocurre el acontecimiento más impactante dentro de Estados Unidos luego de la Segunda Guerra Mundial: el asesinato del trigésimo quinto presidente John F. Kennedy el 22 de noviembre de 1963 en Dallas Tejas.

Alrededor de este magnicidio son tejidas gran cantidad de hipótesis, alimentadas con amplitud por las apresuradas y alteradas conclusiones de la famosa Comisión Warren, las cuales con el tiempo ha sido demolidas por centenares de testigos presenciales, pruebas filmográficas, recreaciones, dictámenes forenses, declaraciones de implicados, autoinculpaciones [8], etc.

La versión de dicha comisión haciendo las veces de inicial versión oficial de los hechos, describe la acción de un homicida solitario llamado Lee Harvey Oswald, accionando un rifle con una precisión y una velocidad de imposible repetición en otro ser humano, el cual luego del hecho asesina sin motivo alguno a un policía a varios kilómetros del tiroteo contra JFK, y luego entra en un cine inexplicablemente sin pagar el boleto, para ser capturado por una casual multitud de policías; luego viene el asesinato de Oswald por un hombre cercano a la mafia llamado Jack Rubistein (Ruby) dos días después frente a cámaras de televisión en plena Jefatura de policía con la absoluta pasividad de sus custodios. Ruby es condenado a ser ejecutado, pero muere de causas naturales en 1967. Caso cerrado. Una trama tan rocambolesca como la anterior ha sido debatida por casi cincuenta años como el paradigma (y no es para menos) más perfeccionado de una conspiración en su ejecución así como en los intrincados acontecimientos posteriores.

Es de tales dimensiones la incredulidad al respecto del pueblo estadounidense que en 1978 la Cámara de Representantes del Congreso establece una comisión de investigación, el Comité Selecto de Asesinatos de la Cámara de Representantes (por sus siglas en inglés HSCA), con el fin de aclarar este homicidio [9], concluyendo, eso sí sin profundizar, que “El comité cree sobre la base de evidencia que dispone que el presidente John F. Kennedy fue probablemente asesinado como resultado de una conspiración. El comité no pudo identificar a otros pistoleros o la extensión de la conspiración [10]

Como mencionamos, varias investigaciones independientes posteriores han agregado nuevos elementos cuestionadores de la versión oficial de la Comisión Warren hasta hacerla ver como altamente sospechosa de encubrimiento [11]. Sin embargo, lo más destacable en este estado de conocimiento actual del tema, ya no son los detalles de lo ocurrido en Deaily Plaza y alrededores de aquel 22 de noviembre y los de días posteriores, sino la certeza generalizada de que existió irrefutablemente un ocultamiento más o menos planificado en los entes oficiales del gobierno federal y local en múltiples niveles incluyendo los más altos. Lo anterior implica el favorecimiento ´por la ocurrencia del crimen de personas en los estamentos determinantes del poder político; por tanto el homicidio de JFK en su calidad de presidente en ejercicio es la parte más visible de un golpe de Estado, podría decirse que palaciego (por ser incoado en el entorno del jefe del Estado [12]). Es decir el derrocamiento por muerte de un presidente legítimamente elegido.

Esta es la conclusión verificable de tales pesquisas, las cuales conducen a establecer varios grupos de posibles determinadores del asesinato de JFK, como personas u organizaciones públicas o no, poseedoras para ello del motivo, los medios y la oportunidad para realizar tal crimen. Allí se pueden incluir a los exiliados cubanos, la mafia de Chicago y Nueva Orleans, el ala derecha del complejo militar industrial (aunque no se conoce de ala izquierda), y los eternos sospechosos de la CIA [13]. Por tanto, el golpe de Estado, al menos el definido hasta la fecha en las múltiples indagaciones oficiales y privadas, se vincula con la directa obstrucción a la administración de justicia en el caso de asesinato de JFK.

Casi once años después nuevamente se presenta una situación de golpe de Estado en EE.UU., esta vez en el mismo Washington, aunque de una manera burocrática pero no por ello menos verificable.

Era la parte final del Escándalo Watergate, aquella cadena de actos de espionaje incluyendo allanamientos ilegales a personas estimadas por el Presidente de entonces Richard M. Nixon, como peligrosas, rivales políticos, o a simples colaboradores, los cuales son ostentosamente violatorios de las leyes; le seguían como en un laberinto sin fin, maniobras de abuso de poder para su encubrimiento, ordenando la realización de delitos, obstruyendo la justicia, intentando para ello utilizar a la CIA, cometiendo perjurio al mentir flagrantemente ante despachos judiciales, desacatando deliberadamente mandatos conforme el orden constitucional y legal vigente, sobornando, etc.

Nixon se encontraba día tras día en una situación más apremiante. Desafiaba a jueces, destituía un fiscal y se veía ya en la mira del Gran Jurado para ser acusado formalmente de los delitos citados; el asunto había tomado tales dimensiones que se había enfrentado al Congreso y este se aprestaba a votar un Impeachment (acusación a altos funcionarios en el derecho anglosajón), para ser juzgado y destituido por el senado.

Errático, arrogante, embelesado por su poder y presumiéndose delirantemente como un héroe nacional, Nixon realizó todo tipo de maniobras destinadas a buscar respaldo para no someterse al poder judicial y al Congreso, asumiendo que por su condición presidencial estaba por encima de la ley e incluso de la Constitución estadounidense; en tales circunstancias llegó a sondear las posibilidades de ser respaldado por los miembros de la Junta de Jefes de Estado Mayor para oponerse a los fallos y mandatos de los poderes competentes para su investigación y juzgamiento. “Estaba intentando ver si le apoyábamos para seguir en el poder llegada la hora [14]” Este apoyo naturalmente era militar.

Casi simultáneamente alardeó de su poder como comandante en jefe del aparato militar nuclear y poder hacer uso del arsenal atómico, ante miembros del congreso a los que intentaba influenciar para evitar sus actos de control sobre el poder ejecutivo [15].

Su arrogancia le llevó a ignorar la constitución y sus estipulaciones sobre contrapesos de poderes y erigió imaginariamente al congreso como actor principal de un golpe de Estado del poder legislativo en su contra, secundado en tan trastornada conclusión por su colaborador Alexander High. La situación era en el ambiente de los poderes establecidos de ‘crisis constitucional’, ‘dictadura’, ‘operación militarista’; “Nixon estaba actuando como un tirano loco [16]

Tal peligrosidad institucional fue apreciada el entorno de los colaboradores de Nixon; existía la posibilidad real de que este diera un autogolpe de Estado del más puro estilo de cuartel, al ordenar a las guarniciones circundantes a la Casa Blanca que le sirvieran de guardia pretoriana oponible al Congreso y sus requerimientos y los mandatos judiciales incluso de la Corte Suprema de Justicia. Esto fue valorado juiciosamente como plenamente factible y a tal conclusión llegó el Secretario de la Defensa James Schlesinger, quien venía de ser director de la CIA.

Este previendo una posibilidad tan seria dados los actos y decires de Nixon, se reunió con los oficiales de la Junta de Jefes de Estado Mayor para ordenarles, pasando por encima de la autoridad presidencial, que ninguna orden de la Casa Blanca podía ser ejecutada sin su aprobación, y previendo cualquier maniobra engañosa, esto debía ser comunicado a los mandos medios; ‘se temía un golpe militar en el cual estaría implicado el ejército’ [17].

La gravedad de la situación se planteó ante los militares ‘leales’ en términos perentorios y precisos: “Aproximadamente en la última semana de la administración Nixon recibimos un mensaje secreto de distribución limitada en el que nos daban instrucciones para no obedecer ninguna orden del presidente (aunque no fuera nuclear) hasta nuevo aviso. La orden llegó con prioridad absoluta [18]

En otras palabras, el comandante en jefe del las fuerzas armadas de los EE.UU. por al menos unos 10 días, los últimos de mandato de Nixon, de hecho y por un acuerdo previo con militares de alta graduación fue James Schlesinger, en lo que se constituye como un golpe de Estado burocrático al interior de la Casa Blanca, en respuesta a su vez a otro militar de factible ocurrencia por parte del presidente en ejercicio en ese momento Richard M. Nixon.

El 8 de agosto de 1974 Nixon anunció su dimisión como presidente ante el inminente acontecimiento de un juicio de destitución en su contra; este no se había atrevido (hasta donde sabemos) a tomar las vías de hecho para prolongar un mandato debido a su aplastante impopularidad, pero fundamentalmente a la falta de apoyo en quienes lo buscó. No obstante, el golpe de Estado técnico ya se había producido por parte de su secretario de defensa secundado por los mandos militares y el secretario de Estado Henry Kissinger. La Casa Blanca le había dado un golpe de Estado pro tempore a la misma Casa Blanca [19].

Como hemos observado, el gobierno estadounidense atesora un prolongado conocimiento de las variadas maneras de desestabilización de gobiernos dentro y fuera de sus fronteras. Es por tanto muy factible que esta arma de las operaciones encubiertas destinadas a salvaguardar su intereses sea empleada nuevamente con la sofisticación del caso, sobre todo en Latinoamérica y el Caribe contra gobernantes y movimientos sociales. El ejercicio del poder popular organizado es un muy eficaz medio contrarrestante de cualquier maniobra golpista por mimetizada que sea; en la última década el accionar politizado y decidido de la población en Venezuela, Ecuador y Bolivia lo ha demostrado.

No hay lugar a golpes de Estado cuando el poder se encuentra en las barriadas y calles.

Notas

[1] Destitución de Lugo Maniobra Política de Estados Unidos. El día del cese, legisladores negociaban instalar una base militar. http://www.jornada.unam.mx/2012/07/01/mundo/025n1mun

[2] Michael Donnelly. El Fallido Golpe de Wall Street. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4649

[3] Arthur Schlesinger Jr. La Llegada del Nuevo Trato. Uthea Mexico 1968. Pag.470

[4] David Lawrence. United States News. Citado por Arthur Schlesinger. Obra citada. Pag.468

[5] “Esta afirmación resultaba totalmente creíble: un año antes, el presidente de Chevrolet, William S. Knudsen (el cual había donado 10.000 dólares a la Liga) viajó a Alemania, donde se reunió con los dirigentes nazis, y declaró a su vuelta que la Alemania de Hitler era “el milagro del siglo XX”. En aquel entonces, Adam-Opal Co., propiedad por entero de GM, ya había empezado a producir motores para los tanques, camiones y bombarderos de los nazis. A James D. Mooney, vicepresidente de GM para operaciones exteriores se le sumaron Henry Ford y Tom Watson, jefe de IBM, entre quienes recibieron la Gran Cruz del Águila Alemana de manos de Hitler por sus considerables esfuerzos en favor del Tercer Reich.” http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4649 Ver también The Failed Conspiracy to Overthrow President Franklin D. Roosevelt http://www.liberalslikechrist.org/about/FDRcoup.html

[6] Michael Donnelly. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4649 Ver así mismo The Fascist Plot to Overthrow FDR (FULL) http://www.youtube.com/watch?v=hTdx6vEUtIA

[7] http://www.soberania.org/Archivos/EL%20AFAN%20IMPERIALISTA%20ESTADOUNIDENSE%20-%20WAR%20IS%20A%20RACKET.pdf

[8] Del relacionado con la CIA James E. Files en 1994. http://www.jfkmurdersolved.com/confession2.htm

[9] Junto con el líder defensor de los derechos civiles Martin Luther King ocurrido en 1968.

[10] National Archives. JFK Assassination Records. Reporte on The Select Committee on Assassination of The U. S. House of Representatives http://www.archives.gov/research/jfk/select-committee-report/

[11] Los Hombres que Mataron a Kennedy 1 y 2. http://www.youtube.com/watch?v=5VnJQpKjGkg http://www.youtube.com/watch?v=LHq7QPAA4Xw Por supuesto ver la película JFK de Oliver Stone (1991).

[12] Caroline Kennedy esposa de John Fitzerald Kennedy, estimaba que su esposo había sino muerto mediante un complot en cual formaba parte el Vicepresidente Lindon B. Johnson. Explosive Jackie O tapes ‘reveal how she believed Lyndon B Johnson killed JFK and had affair with movie star’. http://www.dailymail.co.uk/news/article-2023418/Jackie-O-tapes-reveal-JFKs-affairs-believed-death.html

[13] Sobre la pista cubana Percy Francisco Alvarado Godoy. La Conspiración de la CIA y la Contra Revolución Cubana en el Asesinato de Kennedy. ALAI. http://alainet.org/active/33832&lang=es

[14] Almirante Elmo Zumwalt citado por Anthony Summers. Nixon: La Arrogancia del Poder. Ediciones Península. Barcelona 2003. Pag.573, 590, 595.

[15] Anthony Summers. Obra citada. Pag.590.

[16] Anthony Summers. Obra citada. Pag.569.

[17] Palabras del general de la Fuerza Aerea Geoge Brown. De su parte Schlesinger estaba especialmente preocupado por la aceptación de Nixon en la Fuerza Aérea y por general de Marines Robert Cushman cercano al presidente y débil de carácter; justamente este cuerpo castrense era el más cercano geográficamente a la Casa Blanca. Anthony Summers. Obra citada. Pag.592, 593.

[18] Palabras del especialista en operaciones de espionaje del ejército Barry Toll a Anthony Summers. Obra citada. Pag.593.

[19] El respaldo a este tipo de derrocamiento de oficina a Richard M Nixon por parte de Schlesinger fue tan evidente que el nuevo presidente Gerard Ford lo ratificó como Secretario de la Defensa hasta 1975.

Tomado de Rebelión

 

Honduras entre la represión y la lucha

Tras tres años del golpe la oligarquía y el ejército se han hecho con el control de la agricultura y las infraestructuras. El nombramiento de Xiomara Castro, compañera de Zelaya, como candidata a las presidenciales de 2013 abre esperanzas en el país.

Inés Jiménez Delgado

Diagonal

Tegucigalpa. 25 de junio de 2009. El referéndum del día 28 sobre una cuarta urna causaba expectación, encono y renuncias. Era el primer paso para decidir si se convocaba a la Asamblea Nacional Constituyente para modificar la constitución de 1982. Esta consulta se sumaba a las reformas agrarias, salariales y culturales que había acometido el gobierno liberal de Zelaya.

A las seis de la mañana, un comando militar cercó el domicilio del presidente y lo llevó, secuestrado, fuera del país. Poco después, la Corte Suprema de Justicia avaló el golpe de Estado. La noticia se propagó rápidamente y de manera contradictoria en los informativos y en los vecindarios. El pueblo salió a la calle en masa. En las semanas siguientes se sucedieron las manifestaciones, los toques de queda y la represión, que comenzó siendo ruidosa para transformarse en esa tarántula que ataca selectivamente.

Semanas después del golpe militar encabezado Roberto Micheletti, en la capital de Honduras todo parecía tranquilo a primera vista, pero las paredes continuaban hablando. “Abajo el régimen UNP”, “Corte suprema de Justicia golpista”, “Ferrari golpista”, “Vuelve Mel (Zelaya)” decían sus pintadas.

La empresa privada, las fuerzas armadas, la jerarquía católica, las iglesias evangélicas y los grandes oligopolios informativos estaban sin embargo con el general golpista y parecían confiar en que las reticencias diplomáticas de Estados Unidos, la Organización de Estados Americanos y Europa se calmarían, como en efecto pasó.

Mientras crecía la represalia política y cientos de miembros de la oposición tuvieron que exiliarse, se celebraron las primeras elecciones después del golpe. En enero de 2010, el Gobierno entrante de Porfirio Lobo Sosa, que dejó intacta la institucionalidad judicial y ministerial golpista, creo una “Comisión de Verdad y Reconciliación”. Esta CVR fue rechazada por las principales organizaciones de defensa de derechos humanos del país.

Impunidad, corrupción y violencia

Desde entonces, la impunidad, la corrupción y la violencia han hecho mella en Honduras. Según la ONU, hoy en día hay 856 asesinatos por cada 100.000 habitantes en el país y la ciudad de San Pedro Sula es la triste ganadora del ranking de la criminalidad mundial. Los ataques a la prensa son la cara más visible de este fenómeno, que se ha cobrado ya más de 25 periodistas muertos. Sin embargo, la represión no discrimina e incluso es mayor en otros sectores: los asesinatos a líderes campesinos ascienden a más de 400, según cifras de Comité de Familiares Detenidos Desaparecidos de Honduras (Cofadeh).

En medio de esta oscura vorágine de violencia, que la cúpula gubernamental achaca “al narcotráfico”, el sistema judicial y el ejército son puestos al servicio de terratenientes y transnacionales. En el norte o en la zona Atlántica, pequeños campesinos son desplazados por la guardia privada de los oligarcas Miguel Facussé (Palestina) , René Morales o Reynaldo Canales (Nicaragua).

Mientras tanto aumentan los monocultivos de palma africana para agrocombustibles, los permisos de minería a cielo abierto y los proyectos hidroeléctricos, para los cuales ya hay 45 ríos concesionados. Estas prácticas, que debilitan la soberanía alimentaria y quiebran los ecosistemas son, en palabras de la ecologista Iris Zabala “algo que el país quiere vender como generación de energía limpia”.

Esta imposición de proyectos financieros y extractivos transnacionales vio recientemente una de sus caras más sangrientas, en Ahuas, en la región afrocaribeña de Mosquitia, donde se encuentra una de las reservas petroleras más grandes de Estados Unidos. Allí, el pasado 11 de mayo, cuatro personas fueron asesinadas y siete resultaron heridas por el fuego de unas ametralladoras disparadas desde helicópteros que sobrevolaban el río Patuca.

Según afirman varias organizaciones de derechos humanos, el comando agresor formaba parte de un operativo conjunto de la Drugs Enforcenment Administration (DEA), integrado por el batallón Cobra, uno de los cuerpos paramilitares entrenado por la escuela de las Américas y que desde los años 80 da evidencias de permanecer activo en la república centroamericana.

La resistencia

Frente a esta situación, hablar, soñar se vuelve un riesgo. “El 11 de junio del 2012, mi madre fue víctima de un rapto… – denunciaba recientemente Pavel Núñez, del grupo Café Guancasco y militante de la Organización Política Los Necios, quien acusa reiteradas amenazas de muerte a su familia. Este no es un hecho aislado en su vida. Pavel recuerda que un compañero suyo de la OPLN fue asesinado hace poco más de un mes y que en 2010, un concierto de su grupo fue reprimido salvajemente por centenares de policías antimotines y militares. “De ahí resultó un ciudadano muerto, decenas de niños intoxicados y todo el equipo de audio e instrumentos destruidos, sin contar la cantidad de personas y músicos heridos y una Radio alternativa asaltada”- rememora, señalando que fue el gobierno de Porfirio Lobo quien dio las órdenes de reprimir.

A la discriminación económica y la falta de libertad de expresión, se suma el componente xenófobo de las fuerzas fácticas del país. Según subraya Benjamin Hernández, miembro del Partido Libre y coordinador del departamento 19 en el exilio, “el statuo quo hondureño está a merced de su oligarquía, de origen étnico árabe y que “a pesar de haber nacido en Honduras ve con desprecio a la población”. “Además- señala Hernández, está oligarquía nunca se moverá afectando los intereses de Estados Unidos”.

En este contexto, el Acuerdo de Cartagena y las elecciones de 2013 abren un hilo de esperanza para más de dos millones de hondureños, que suscribieron hace un año la constitución del partido del Frente Amplio, formación política que pasaría a denominarse Partido Libre “La lucha por la presidencia será difícil”- señala Hernández, que apunta que los grandes medios de comunicación (Radio HRE, Radio América, Televicentro…) se encuentran con la candidata de la oligarquía y que ya se ha iniciado una campaña de desprestigio y de miedo vinculando al Partido Libre “con la amenaza castrista o chavista”.

En este contexto, Hernández señala que “la falta de experiencia política para manejarse dentro de la dinámica de la oligarquía y la costumbre de un pueblo a las campañas electorales y mediáticas masivas” son una de las principales debilidades del movimiento. “Sin embargo-dice- esto nos llevó a constituirnos como colectivos en comunidades, barrios, colonias y departamentos”. Este partido, formado por cinco corrientes políticas de oposición, decidió postular a Xiomara Castro, esposa de Manuel Zelaya, como candidata presidencial, algo que hará el próximo 1 de julio.

El Partido Libre siembra así un nuevo clima de expectativas, por retomar la cuarta urna allá donde quedó truncada; aunque también de riesgos. Sin embargo, dice Pavel Nuñez, a pesar de la brutal represión “cantar sigue siendo una herramienta para relatar lo que en Honduras sucede, aunque nos censuren las radios, nos cierren las puertas los patrocinadores y nos amenacen con callarnos constantemente; a nosotros y a los nuestros…”

Tomado de Rebelión

 

Golpe de Estado con guión conocido

El autor de este artículo imprescindible enfatiza que el guión del procedimiento usado en Paraguay ya lo usaron en Chile, en Venezuela y en Honduras. “Para ese milenario pueblo guaraní los días que van del 15 al 22 de junio quedarán grabados en la memoria colectiva como una semana trágica. Sin que aún sepamos cómo será su desenlace final”, asegura Aram .Aharonian CUIDADO: advierte, “el formato usado en Paraguay puede ser un ensayo de tiempos futuros para ser reeditado en otros lugares de la región”

Por Aram Aharonian

En Paraguay, las ocupaciones de tierras son comunes. El viernes 15, el grupo GEO de la Policía ingresó a un campo en Curuguaty, a unos 380 kilómetros de Asunción y, al intentar desarmar a campesinos ocupantes, se produjo un tumulto que culminó con seis policías y 12 campesinos muertos, 60 detenidos y 42 prófugos.

Los sectores económicos dominantes y la prensa hegemónica encontraron rápidamente un culpable: el presidente Fernando Lugo. Los acusadores dijeron que no hacían falta pruebas porque los hechos son de dominio público e institucionalmente fusilaron al Presidente en el Congreso en unas pocas horas. [por fuerzas democraticas]

El procedimiento usado en Paraguay puede ser un ensayo de tiempos futuros para ser reeditado en otros lugares de la región. El guión no es nuevo, ya lo ensayaron antes con el Presidente Salvador Allende en Chile, torpedeando su gobierno desde el Legislativo y desde los medios cartelizados hasta consumar el golpe de Estado en su contra. Y también con Presidente Manuel Zelaya en Honduras, aplicándole una formula leguleya similar a la sufrida por Lugo.

El grupo GEO motivó la matanza, y al igual que el 11 de abril de 2001 en Venezuela, acusó, con al complicidad de la prensa comercial cómplice, de ella al Presidente. Esta vez fue en Curuguaty, antes fue en Puente Llaguno en pleno centro de Caracas. A ese recuerdo agreguemos el de la exoneración por parte del Tribunal Superior de Justicia de los responsables del derrocamiento militar del Presidente Hugo Chávez y las muertes causadas el 11 de abril de 2002 al dictaminar que hubo un “vacío de poder”, un absurdo jurídico.

Blas N. Riquelme (el más rico de los paraguayos) invoca la propiedad de las tierras malhabidas donde se produjo la matanza. Es “normal” que los campesinos sean perseguidos, expulsados y acorralados para que la tierra, en manos de unos pocos dueños (algunos brasileños), alumbre la “patria sojera”. El ex presidente Nicanor Duarte Frutos le dio garantías a los dueños de la tierra, asegurándoles que “para la defensa de la propiedad privada se movilizarían todos los recursos del Estado”.

Para ese milenario pueblo guaraní los días que van del 15 al 22 de junio quedarán grabados en la memoria colectiva como una semana trágica. Sin que aún sepamos cómo será su desenlace final.

La Mesa Nacional por los Derechos Humanos señaló que en el Paraguay “La violencia sangrienta que enluta a los hogares paraguayos se inscribe en el marco del injusto sistema económico-social y político reinante, lo que dio lugar a la masacre de los campesinos que reclamaban sus derechos fundamentales consagrados por la Constitución Nacional , particularmente el derecho a la tierra, al trabajo, a la vida digna (…) el derecho a la vida está por encima del derecho a la propiedad de la tierra, y más aún cuando ésta es malhabida, y está acaparada por un puñado de terratenientes”

Según el Informe Final de la Comisión de Verdad y Justicia hay 7.851.295 hectáreas de tierras –conocidas como “mal habidas”- otorgadas con graves irregularidades, por diferentes mecanismos que contaron con la complicidad estatal, en violación a varias normas legales.

Fernando Lugo fue ungido presidente en 2008 por el voto del campesinado pobre paraguayo. Les había prometido Reforma Agraria y distribución de tierras. Los primeros intentos de hacerlo terminaron en expropiaciones que la Justicia (en manos de los dueños de la tierra) valuaba en cifras astronómicas que hacían imposible ese camino. Lo cierto es que Lugo fue haciendo cada día mayores concesiones. El destituido Presidente no entendió que venían por él. Que esos hechos, tal vez aquel allanamiento y sus trágicos efectos eran meras medidas preparatorias de algo mucho sustancial.

A un día de su destitución, Lugo dijo frente al local de la televisión pública y ante miles de campesinos que permanecían acampados: “Aquí hubo un golpe de Estado parlamentario (…) Ellos serán culpables de la miseria, del retorno a la dictadura que el pueblo no quiere”. Esos sectores son los que boicotearon el ingreso de Venezuela al Mercosur y atentaron permanentemente contra el proceso de integración regional.

En un editorial, el diario mexicano La Jornada señaló que el episodio paraguayo es revelador de los escollos que enfrentan los gobiernos latinoamericanos cuando deciden alejarse, así sea un poco, de los postulados neoliberales y confrontar estamentos políticos y económicos privilegiados, enquistados en las instituciones públicas y renuentes a ceder un ápice en sus históricos privilegios, aunque ello implique la subversión de los principios democráticos y de la voluntad popular.

“Para efectos prácticos, la conjura oligárquica que se consumó en el Senado paraguayo equivale a una restauración del régimen autoritario que prevaleció durante más de seis décadas hasta antes de la elección de Lugo en 2008, y cuyos primeros ribetes represivos tuvieron lugar ayer mismo, con las agresiones de elementos de la policía en contra de la resistencia popular que se congregó en la Plaza de las Armas de Asunción para respaldar al mandatario”, añadió.

Sin duda, varios aspectos confluyeron para este golpe de estado institucional: primero, asegurar a los apropiadores el uso y abuso de tierras malhabidas, segundo, es un intento para poner en marcha una nueva oleada regional para acabar con cambios que se quedan a mitad de camino.

Cuidado: El formato usado en Paraguay puede ser un ensayo de tiempos futuros para ser reeditado en otros lugares de la región. Y, más allá de la defensa regional que podrán instalar los gobiernos del UNASUR, una concesión a los golpistas, como ocurrió en Honduras, podría alentar a las oligarquías regionales a repetir esa experiencia en otras latitudes.

Pero seguramente serán los campesinos y otros sectores populares paraguayos los que tendrán la última palabra Ellos deberán decidir, señala Juan Guahán, en qué momento las tierras dejarán de ser mal habidas para pasar a servir al pueblo paraguayo y darles dignidad a sus familias.

Tomado de Rebelión

 

El violento oficio de escribir

El argentino Página 12 denuncia que asesinaron en Honduras al 12vo periodista desde el 2010. El homicidio ocurrió una semana después de que Adán Benítez denunciara en el noticiero local a una banda de delincuentes que robaba autos en la zona. El presidente aprobó una cuestionada tasa de seguridad. En la foto, Adan Benítez

La escalada de asesinatos contra periodistas en Honduras aumentó ayer al conocerse la noticia del homicidio de Adán Benítez, de 42 años. Se trata del décimo segundo cronista asesinado en Honduras desde 2010, por lo que especialistas señalan al país como el más peligroso del continente para ejercer la profesión. Lo que más alarma a la opinión pública hondureña es el manto de impunidad que rodea a estos casos. Es el segundo crimen contra un periodista en lo que va de 2011, luego del asesinato del cronista de Omega Visión, Héctor Francisco Medina Polanco.

En la noche del martes, en la ciudad costera del norte de La Ceiba, dos individuos atacaron al periodista deportivo Adán Benítez cuando se dirigía a su casa, despojándolo de sus pertenencias y disparándole en la cabeza. El homicidio ocurrió una semana después de que Benítez denunciara en el noticiero local a una banda de delincuentes que robaba autos en la zona. Adán Benítez también trabajaba en la emisora local Estéreo McIntosh y tenía una trayectoria de dieciséis años en los medios de Honduras.

El tío de la víctima, Fabio Sevilla, pidió que se esclarezca el asesinato de Benítez para sentar un precedente, haciendo alusión a la alarmante impunidad que rodean estos crímenes. “Era una persona relativamente callada, a la que le gustaba mucho hacer programas con visión futurista, la verdad perdemos un comunicador que le dio su esfuerzo a esta ciudad”, se lamentó su compañero Geovany Alfonso.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) reveló que, desde noviembre de 2007 hasta la actualidad, murieron asesinados 20 periodistas hondureños. Desde que en 2010 asumiera el gobierno de Porfirio Lobo tras la destitución ilícita de Manuel Zelaya y el gobierno de transición de facto, han asesinado a doce cronistas. En diálogo con Página/12, el titular de la CNDH, Ramón Custodio López, se mostró sumamente preocupado por los periodistas en Honduras. “Son delitos de orden público por los que la ley no hizo su diligencia. Elevamos a la Comisión Inte-ramericana de Derechos Humanos de la OEA la denuncia para que actúen por el alto riesgo, pero ellos no contestaron de forma interesada de acuerdo a sus atribuciones y competencias. Más bien lo hicieron con medidas cautelares”, sentenció Custodio López.

Un reciente informe de la ONG hondureña Comité de Libre Expresión, que defiende los derechos humanos de los periodistas, denunció al Estado de Honduras por la incapacidad institucional para prevenir los crímenes y resarcir a las víctimas por los daños causados. “La respuesta (del gobierno) es tan negativa como el gobierno anterior. La situación es de continuo riesgo para ejercer el oficio. Hay poco interés para investigar por parte de la policía, y de los Poderes Ejecutivo y Legislativo de dar órdenes”, dijo el comisionado de la CNDH.

En un comunicado emitido ayer, la CNDH denuncia que la tasa de seguridad, aprobada por el Congreso el 23 de junio y que gravará transacciones bancarias con el 0,3 por ciento, es una excusa para subsanar un déficit fiscal. En el comunicado, se califica la medida que sancionará Porfirio Lobo como inconstitucional y poco transparente.

Los crímenes contra periodistas ocurren en un país donde crece la violencia de grupos vinculados al narcotráfico en la región. Las estadísticas indican que en el país ocurrieron 6236 homicidios en 2010. La tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes ronda en el orden del 77 por ciento a finales de 2010, y en lo que va del año aumenta la tendencia. La tasa de crímenes es especialmente alta en la capital, Tegucigalpa, y en San Pedro Sul. El homicidio de Adán Benítez es el segundo en lo que va de 2011 luego del crimen cometido contra el reconocido periodista Medina Polanco, quien fue asesinado por dos sicarios a la salida del canal Omega Visión. El periodista había denunciado actos de corrupción en la alcaldía municipal de Morazán. “Llevamos un cómputo al día reportando periódicamente la situación de grave peligro, dirigiéndonos a los organismos competentes como el Comité de Periodistas de Nueva York”, afirmó Custodio López. Para el comisionado de la CNDH, la OEA debería tener un papel más activo en la resolución contra la ola de asesinatos a periodistas que azota el país. “La Comisión Interamericana de Derechos Humanos es dirigida por la OEA, y Honduras es Estado parte en la convención americana, por lo que está obligado a actuar con medidas cautelares.”

Honduras: regresa Zelaya y sigue la resistencia

Zelaya junto a los presidentes de Guatemala, Nicaragua, El Salvador y el canciller de Venezuela, durante un reciente encuentro, previo al regreso del mandatario depuesto en junio de 2009. También está en el grupo el antipático Porfirio Lobo.

Ángel Guerra Cabrera

El regreso de Manuel Zelaya a Honduras arropado por una multitudinaria marea humana es, ante todo, una importante victoria del combativo Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP). Zelaya sufrió el primer golpe de Estado contra un presidente latinoamericano después de la sustitución por democracias formales de las dictaduras militares entre los años 80 y 90 del siglo XX. Brutalmente sacado a la fuerza de su casa en la madrugada del 28 de junio de 2009 y colocado en un avión rumbo a Costa Rica por militares. Es bien conocida la subordinación de la institución castrense hondureña al Comando Sur de Estados Unidos, a través de su Grupo de Tarea Bravo, destacado en la base aérea de Soto Cano, situada entre Tegucigalpa y San Pedro Zula.

El cuartelazo fue condenado por los gobiernos latinoamericanos y los organismos internacionales, incluyendo la OEA, que expulsó a Honduras de su seno. Pero con una tibia postura de Estados Unidos, que se negó a calificarlo como golpe de Estado y en cuestión de semanas inició una maniobra para legitimarlo mediante unamediación encargada por la secretaria de Estado Clinton nada menos que al tico Oscar Arias, de evidente trayectoria al servicio de Washington. Esta mediación recibió apoyo de la Unión Europea y fue lo que comenzó a debilitar el rechazo internacional contra el golpe y la exigencia por la restitución del gobierno constitucional de Zelaya acordados por las asambleas generales de la OEA y la ONU, la Unasur y el Movimiento de los No Alineados.

Sin embargo, la mayoría de los estados de América Latina mantuvo una firme posición de no aceptación del régimen de Tegucigalpa, e incluso después que este organizara unas cuestionadas elecciones y asumiera un nuevo presidente, siguió existiendo un buen número de gobiernos latinoamericanos apegados a esa postura, sobre todo los de la Alba y la Unasur. No obstante que a partir de ese momento se recrudecieron las presiones de Estados Unidos para el reconocimiento de los comicios, del gobierno surgido de ellos y el reingreso de Honduras a la OEA, la postura contraria de Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay, Ecuador, Venezuela, Nicaragua y, por supuesto, Cuba lo ha venido impidiendo.

Pero el 9 de abril de este año se inició una mediación latinoamericana, sin intervención de Estados Unidos, llevada a cabo por los presidentes Juan Manuel Santos, de Colombia, y Hugo Chávez, de Venezuela, que condujo a la firma el 22 de mayo por el gobernante hondureño Porfirio Lobo y el derrocado presidente Zelaya de un documento atestiguado por el propio Santos y el canciller venezolano Nicolás Maduro. En el Acuerdo para la Reconciliación Nacional y la Consolidación Democrática en Honduras, el gobierno de ese país se compromete con el regreso de Zelaya ygarantizar(le), así como a los demás ex miembros de su gobierno, el ejercicio de todas sus libertades de acción política y de todas las garantías contempladas en la Constitución (…) y las leyes (…) tomando para ello las medidas especiales de seguridad personal que sean necesarias. Asimismo, el reconocimiento como fuerza política del FNRP y su derecho a solicitar su inscripción como tal y a competir en elecciones democráticas, y el derecho de realizar una Asamblea Constituyente -demanda principal de la resistencia- si así se vota en plebiscito según el artículo 5 de la Constitución. Como se recordará, la oposición de loshalcones estadunidenses y la oligarquía a que simplemente se consultara al pueblo sobre esta posibilidad fue lo que desencadenó el golpe de Estado. Por último, se acuerda constituir una Comisión de Seguimiento de las estipulaciones del documento integrada por Colombia y Venezuela, a la que podrán sumarse otros gobiernos. El documento no lo dice pero sin estos compromisos Honduras no habría vuelto a la OEA.

De los acuerdos, ya se cumplió el regreso de Manuel Zelaya y de sus compañeros exiliados, pero faltan los restantes, que podrían abrir la puerta a cambios verdaderamente democráticos. A ello se opondrán con todas sus fuerzas Estados Unidos y los sectores más recalcitrantes de la oligarquía. Una señal de ello: las televisoras hegemónicas hondureñas no trasmitieron el regreso de Zelaya. En Honduras continúan la impunidad de los golpistas y la represión, los asesinatos y las desapariciones. Contra todo ello se propone seguir luchando el FNRP, ahora con la victoria política de haber conseguido el retorno de Zelaya, una de sus demandas fundamentales.

Pérez Esquivel: Sobre la impunidad no se puede construir una democracia

Entrevista de Giorgio Trucchi, de Rel-UITA, con Adolfo Pérez Esquivel

La necesidad de esclarecer las violaciones a los derechos humanos durante el golpe y de romper el círculo de impunidad en Honduras, así como la amenaza que representa esa ruptura constitucional para América Latina y el papel que ha jugado Estados Unidos en este contexto, son algunos de los temas tratados por el Premio Nobel de la Paz y representante de la Comisión de Verdad (CdV), Adolfo Pérez Esquivel, en entrevista brindada a Sirel durante su estadía en Honduras.

-¿Por qué decidió aceptar la propuesta de integrar la Comisión de Verdad (CdV), que está investigando los crímenes cometidos durante el golpe?

-Yo soy un sobreviviente de la dictadura y sé que un golpe de Estado siempre trae como consecuencia la violación a los derechos humanos. Acepté integrar esta Comisión porque es una instancia impulsada por organismos de derechos humanos y por la sociedad. Ya no podemos aceptar ningún golpe de Estado en América Latina y necesitamos trabajar para el fortalecimiento de la democracia y la vigencia de los derechos humanos como valor indivisible.

-¿Qué pensó al enterarse del golpe de Honduras?

-Que el mecanismo de dominación continúa y que ese nuevo atropello contra la democracia afectaría a todo el continente latinoamericano. Los cambios en los países deben elegirlos los pueblos y no las fuerzas del poder con el consentimiento de los Estados Unidos.

-¿Qué opinión tiene acerca de la participación de Estados Unidos en el golpe en Honduras?

-La historia demuestra que Estados Unidos siempre propició golpes de Estado para controlar a los países y defender sus intereses. No se pueden dar golpes en América Latina sin el consentimiento del gobierno estadounidense.

Veamos lo que ocurrió con los intentos de golpe en Venezuela, Bolivia y Ecuador. Preguntémonos por qué Estados Unidos está instalando bases militares en toda América Latina. Por qué sigue intentando imponer dictaduras, mientras que lo que necesitamos son recursos para el desarrollo de los pueblos y no proyectos de muerte y sometimiento.

-¿Qué percepción hay de la situación de Honduras en el resto del continente?

-Tengo más de 40 años de estar trabajando en toda América Latina y lo que ocurre hoy en Honduras, nos afecta a todos y todas, poniendo en una situación de inestabilidad la vida y los derechos de los pueblos. No es nada nuevo. Ya lo vivimos en todo el continente y el resultado es siempre represión, dolor, falta de libertades, muerte y los recursos de los pueblos sometidos a los grandes poderes. Ya no podemos permitirlo.

-¿Qué mecanismos debemos adoptar para evitar que esta historia se repita?

-La unidad de las naciones y de los pueblos es la verdadera solución. Tenemos el ejemplo muy reciente de Ecuador. La unidad de UNASUR y la reacción de los pueblos contribuyeron a que no se llevara a cabo el golpe.

No queremos más gobiernos impuestos. Queremos elegir. Es por eso que estamos acá, acompañando la Comisión de Verdad, viendo cómo a nivel internacional se maneja el tema de Honduras, reclamando a Estados Unidos que respete el derecho de los pueblos a su autodeterminación.

-¿Qué opina del Premio Nobel de la Paz a Barack Obama?

-Yo le mandé una carta a Obama y le dije que estaba sorprendido por este Premio, pero que ahora debía ser coherente en construir la paz. Definitivamente que no lo ha sido.

-Su país, Argentina, sufrió una brutal dictadura y su pueblo esperó casi 30 años para ver sus verdugos en la cárcel. ¿Qué consejo le daría al pueblo hondureño que exige justicia?

-No hay que permitir la impunidad jurídica, porque sobre la impunidad no se puede construir una democracia. Hay que seguir trabajando e insistiendo, para que aquellos que cometieron delitos sean juzgados. Es un derecho del pueblo.

-El régimen hondureño ha impulsado una Comisión de la Verdad y la Reconciliación. ¿Qué credibilidad tiene para usted?

-La reconciliación no es algo vacío. No puede haber reconciliación si no se basa en la verdad, la justicia, la reparación a las víctimas, y si no hay arrepentimiento de quienes cometieron los delitos. No es este el caso de la Comisión del gobierno.

-Porfirio Lobo y Barack Obama coincidieron en decir que ya no debemos mirar al pasado, sino al futuro para seguir adelante.

-Es algo inmoral, porque justificaría los crímenes cometidos. ¿Qué pasa con las víctimas, con las familias? ¿Acaso debemos olvidarlas, enterrarlas? Hay algo importante que es la memoria. No para quedarnos en el pasado, sino para que nos ilumine el presente, para generar y construir vida. Los pueblos que dicen que no hay que mirar para atrás vuelven a repetir las mismas barbaridades, la misma situación de injusticia.

-Cuál es la importancia para Honduras de una Comisión de Verdad que quiere investigar las causas estructurales del golpe y señalar los responsables?

-No se puede ocultar la verdad, ni limpiarle la imagen al gobierno. La CdV quiere llegar a esa verdad, evidenciando a los culpables para llevarlos ante la justicia nacional e internacional. Es la única forma para que no vuelva a ocurrir nunca más.

Rel-UITA es Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación, Agrícolas, Hoteles, Restaurantes, Tabaco y Afines de Honduras

Tomado de Adital

Lugo y el narcofascismo

Un optimista Fernando Lugo en medio de Evo Morales y “Pepe” Mujica, durante la clausura del Foro Social de las Américas, el pasado domingo 15. Recién había llegado de Brasil, donde recibió una sesión de quimioterapia para atacar al cáncer linfático que padece. El presidente paraguayo se ha declarado apto para continuar en su cargo y avanzar en su misión de luchar contra las injusticias en Paraguay. Ojalá lo dejen. En el artículo que sigue, el sin par politólogo argentino Atilio Borón analiza con singular puntería y rigor la actualidad de ese país sudamericano.

Atilio A. Boron

El gobierno de Fernando Lugo se encuentra seriamente amenazado y las probabilidades de un “golpe institucional”, pérfida invención para sacarse de encima presidentes molestos como Zelaya en Honduras, se potenciaron en días recientes. La grave enfermedad que lo afecta y el riguroso tratamiento a que se verá sometido sirven en bandeja al desprestigiado Congreso paraguayo el pretexto para destituirlo “legalmente”. Si esto finalmente se concreta se produciría una gravísima regresión política que pondría abrupto fin a la primavera democrática vivida en los últimos dos años. Pese a que la presidencia de Lugo carece de la voluntad transformadora de Chávez, Morales o Correa y que su gestión se caracteriza por múltiples incoherencias, la sola presencia de un personaje que desde el gobierno proclame su identificación con los condenados de su tierra basta y sobra para que la clase dominante local no vea la hora de sacárselo de encima, por cualquier método.

Desde que asumió Lugo tuvo que vérselas con la derecha más primitiva y corrupta de Sudamérica, lo cual ya es mucho decir. Expresión política de una banda que ni siquiera merece el nombre de oligarquía -la voz “cleptocracia” captura con más nitidez su naturaleza-, esa derecha es un impresentable conjunto de rufianes que construyeron sus grandes fortunas desangrando al país bajo la conducción del “capo de tutti i capi”, el dictador Alfredo Stroessner. Éste organizó el saqueo de las tierras fiscales, el contrabando en gran escala y el tráfico de droga y de personas, con la abierta complicidad de sucesivos gobiernos de Estados Unidos, Israel y Taiwán, sumiendo a la población en el atraso, la ignorancia y la extrema pobreza. Atraso e ignorancia que caracterizan adecuadamente a una “cleptocracia” que todavía no reconoce al gobierno de la República Popular China y sí lo hace con Taiwán, a cambio, claro está, de suculentos sobornos o de “regalos” que se exhiben impúdicamente como, por ejemplo, el nuevo edificio de la legislatura paraguaya. No sólo eso: se trata de una banda que justifica aquella venerable caracterización que en su época realizara el ardiente Agustín de Hipona (antes de que la Iglesia lo santificara convirtiéndolo en un ícono inexpresivo) sobre los estados, a los que definía como una “conspiración de los ricos” para oprimir a los pobres. La inesperada elección de Lugo vino a inmiscuirse inoportunamente en el corrupto rodaje que enriquecía a la clase dominante a costa del permanente saqueo de la nación, todo lo cual la arrojó a una desorbitada oposición cuyo ánimo destituyente empequeñece el que exhiben algunos personajes de la derecha argentina. Al igual que ocurre entre nosotros, la derecha paraguaya es estructuralmente inepta para construir nada que no sean sus turbios negocios: por eso creció a la sombra de un feroz dictador y luego de la mano de gobiernos supuestamente democráticos que jamás tuvieron la menor intención de desmontar esta infernal maquinaria del atraso y la opresión. El acendrado anticomunismo de estos bandidos les permitió gozar de la protección norteamericana para su pillaje; a cambio, cedieron dos grandes bases militares en Mariscal Estigarribia y Pedro Juan Caballero, diseñadas para cerrar desde el Sur el control territorial sobre la riquísima Amazonía establecido desde las siete bases obtenidas en Colombia. Y cedieron también, y Lugo no supo impedirlo o desmontarlo, el control de cerca de un 80 % del aparato estatal paraguayo a manos de la USAID, favorecido por el sabotaje que la derecha realiza desde el Congreso al no votar el presupuesto que necesita el país y, mucho menos, modificar la escandalosamente regresiva legislación tributaria del Paraguay. Desfinanciado hasta la impotencia, los proyectos del gobierno deben realizarse con el dinero de Estados Unidos, lo cual está a punto de convertir al país en un protectorado norteamericano.

Lugo cuenta a su favor con un alto grado de aceptación pública y con la convicción de las fuerzas populares de que, pese a su desilusión con las vacilaciones y titubeos del presidente, lo que le sucedería es muchísimo peor. El artífice de esta operación es el propio vicepresidente, Federico Franco, coadyuvado por los ministros del Interior y de Relaciones Exteriores, y sus promotores son la embajadora estadounidense Liliana Ayalde –en cuya casa se celebran las reuniones conspiratorias, con total descaro- y Aldo Zucolillo, dueño de un emporio empresarial entre los cuales sobresale su ariete ideológico, el diario ABC Color. Este personaje tuvo una destacada actuación como gestor del Plan Cóndor y tanto él como sus hermanos fueron tropa de confianza de Stroessner, al punto que ambos solían vacacionar juntos en Miami mientras urdían nuevos negociados a costa del pueblo paraguayo. Para la SIP y muchos en Washington ese diario es un baluarte de la democracia, cuando en realidad se trata de exactamente lo contrario: el house organ de la mafia que se adueñó de Paraguay y vehículo principal de la extorsión que efectúa para disciplinar a la clase política. Bastó un editorial del ABC Color para que al día siguiente el Senado postergara sine die el tratamiento de la ratificación del Tratado constitutivo de la UNASUR. Y el sábado pasado editorializó en contra de que el mismo órgano removiera con su voto positivo el último obstáculo que se interpone a la plena incorporación de Venezuela al MERCOSUR. Pese a la significativa ayuda que el presidente bolivariano le presta a Paraguay -suministrando combustibles a precios por debajo del mercado, entre otras cosas- este sicario ideológico del imperialismo exhortó a los senadores a cerrarle el paso a Chávez. El compadre y compinche de Stroessner no le tembló el pulso para escribir que “No sin esfuerzo los paraguayos nos hemos liberado del oprobioso yugo de un tirano sanguinario y rapaz (¡Stroessner!) para permitir que otro, esta vez forastero, venga a pretender someternos con su estilo político autocrático e intolerante.” Este es el intelectual orgánico de la derecha que vela sus armas esperando dar el zarpazo que la libre de la molesta presencia de Lugo y restablecer el imperio del narcofascismo.