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El golpe político y el económico

La agrupación política de izquierda Partido Convergencia Popular Socialista (PCPS) emitió un comunicado titulado “El golpe político y el económico” por medio del cual analiza las causas que impulsaron la destitución del presidente Fernando Lugo vía juicio político. Por considerarlo de interés lo reproducimos íntegramente:

En cada uno de los grupos políticos  y de parlamentarios que ejecutaron el golpe de Estado, existen intereses económicos concretos, asociaciones encubiertas con el objetivo de obtener ingresos de algún tipo con la aprobación de  nuevas leyes o disposiciones oficiales que otorgarán privilegios a determinadas empresas o grupos de empresas a través de concesiones, contratos o liberaciones graciosas.

La ruptura del proceso democrático permite volver al pasado, al control absoluto del Estado y de todas las oficinas del gobierno, de leyes y jueces, sin ningún tipo de interferencias como lo fue Fernando Lugo.

El nuevo ministro de Hacienda, Manuel Ferreira, informó de algunos “ejes” de su política. En primer lugar, no se cobrará impuesto por la exportación de granos a granel (soja);  se recurrirá a los fondos de cajas jubilatorias para destinarlos a “la producción” y se reducirá el  porcentaje del encaje legal de los bancos que de esta manera dispondrán de más dinero, con menos garantía.

El Senave dispuso la liberación de la semilla de algodón transgénico TB y un decreto de Franco dispuso iniciar inmediatamente la negociación con Rio Tinto Alcan, que como se sabe, tiene la intención de utilizar toda la energía disponible en Paraguay en los próximos 30 años y a un precio subsidiado que deberá pagar el pueblo.

La Secta Moon  -que forma parte del entorno de Franco lo mismo que Duran Barba, el asesor de Mauricio Macri-  tendrá ahora más posibilidades de comprar tierras en el Chaco, hacer inversiones y sostener su primer lugar entre los latifundistas.

Todos los proyectos sociales de ministerios y secretarías, al igual que los fondos sociales de Itaipú, serán redirigidos a organizaciones de políticos y amigos cercanos, así como intendentes y gobernadores que con el gobierno de Lugo se quejaban porque ya no disponían libremente del dinero que debía ser administrado de una manera más democrática y transparente a través de una mesa de participación.

Yacyreta tiene que encarar la instalación de cinco turbinas en el Brazo Aña Cua y tres más en la presa principal. El monto de la inversión es multimillonario. Es muy probable que ocurra lo que siempre ocurre, si es que en esta ocasión no hay una contraloría popular fuerte y movilizada: la sobrefacturación que endeuda al país y vuelve más ricos a unos pocos. Hay mucha experiencia al respecto.

La expansión sojera y ganadera permitirá perder más soberanía en la frontera que está ocupada por colonos extranjeros. Como se sabe, muchos de ellos no tienen la documentación legal de la tierra que ocupan y no hay juez ni fiscal que pudiera hacerle una pregunta siquiera.

El tiempo es corto,  pero se ha desempolvado y sacado del cajón el famoso proyecto de Ley de Concesiones que permitirá privatizar aeropuertos, rutas, empresas públicas, ríos, obras públicas, etc, alcanzar la esencia del neoliberalismo, lo privado por encima de lo social donde todo se convierte en mercancía.

Pero la impunidad no podrá mantenerse por mucho tiempo, todos los crímenes son juzgados alguna vez. El pueblo resistirá y cobrará fuerza para volver a la democracia, a la construcción de un modelo diferente con mayor justicia social, que luche contra la pobreza y distribuya mejor el ingreso, con una reforma agraria productiva, conservando el medio ambiente y respetando a los pueblos originarios.

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“Se dan todas las condiciones para volver a ganar en 2013”

Entrevista a Camilo Soares, ministro del Gobierno de Fernando Lugo y presidente del Partido del Movimiento al Socialismo

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Por Alejandro Fierro, Rebelión.org

¿El Gobierno esperaba este golpe?

Sí y no. Sí porque siempre se agitó el fantasma de un golpe. Incluso desde antes de que Lugo ganara las elecciones ya se hablaba del juicio político. Y desde el primer día Federico Franco [vicepresidente liberal con Lugo y ahora presidente golpista de Paraguay] decía que en pocos meses iba a ser presidente. Pero en la praxis no lo esperábamos, porque nunca preparamos un plan para este escenario. Ha sido tan rápido que no tuvimos capacidad de respuesta. De hecho, hay más movilizaciones ahora que el día del golpe.

¿Se puede hablar de golpe de estado?

La burguesía latinoamericana ha utilizado en los últimos años para romper los procesos democráticos la legalidad que ella misma ha instalado década tras década, en lugar de la fuerza militar. Pero incluso bajo los parámetros de esta legalidad ha sido un golpe. En un régimen presidencialista como el paraguayo, la legitimidad del presidente tiene su origen en el voto popular. La gente vota a un presidente, no a un parlamento para que de éste se derive un gobierno, como ocurre en los regímenes parlamentaristas. La constitución de Paraguay es clara en este sentido. Lugo fue elegido por el voto del pueblo. Por otra parte, el juicio político [el mecanismo utilizado para defenestrar a Lugo] se utiliza cuando se comprueba el mal desempeño en las funciones, pero teniendo en cuenta que nuestro ordenamiento jurídico establece como principio rector la presunción de inocencia y la garantía del debido proceso. Aquí simplemente se votó para destituir al presidente, violando el orden constitucional. El nuevo gobierno no llega por medios constitucionales, si contemplamos de forma íntegra la Constitución, sino que toman algunos aspectos de ésta para revertir la legalidad, lo que constituye un golpe de estado.

¿Quiénes están detrás del golpe?

Los principales actores son Horacio Cartes, el candidato más fuerte del Partido Colorado [partido de derechas que siempre gobernó en Paraguay hasta la llegada de Lugo], la triple alianza entre Federico Franco [el presidente golpista], Blas Llano [presidente del Partido Liberal] y Jorge Lino Oviedo [general golpista vinculado a la dictadura de Stroessner], y un tercer actor que son los intereses de las corporaciones, entre ellas la más visible es la multinacional canadiense Río Tinto Alcan, una empresa del aluminio y la minería que quería instalarse en Paraguay para extraer la electricidad que aquí se produce sin revertir nada para el país. Lugo les puso innumerables trabas con el objetivo de que parte de sus ganancias repercutieran en Paraguay. El principal lobbysta de Río Tinto, Diego Zavala, es ahora viceministro de Industria, Federico Franco ya ha dicho que dará vía libre al proyecto y Canadá fue uno de los primeros países en reconocer al gobierno golpista. Después hay otros actores menores como el Vaticano, que nunca perdonó a Lugo que se rebelara contra la jerarquía católica, y muchos que operaron por oportunismo político pero sin un proyecto político a largo plazo.

¿Qué se ha roto con el golpe?

La principal conquista del triunfo de Lugo en 2008 ni siquiera estuvo en el campo social, ya que tan sólo se tomaron medidas mínimas en este sentido. Tampoco se hizo la reforma agraria. La gran conquista fue que por primera vez desde la independencia en 1811 la alternancia política se llevó a cabo por vías democráticas y pacíficas. Nunca antes había ocurrido esto. Cuando había un cambio siempre era violento. La sociedad paraguaya había logrado en el siglo XXI una conquista democrática que en el resto del mundo ya era algo del siglo XX. Ahora retrocedemos al escenario en el que no existía la posibilidad de un cambio si no era por la ruptura institucional. Inevitablemente, esto va a producir un trauma en la sociedad paraguaya.

Honduras, Paraguay… ¿Se extenderá este tipo de golpes a otros países?

Esa es su estrategia ahora. Se concentrarán en la acción parlamentaria con el apoyo corporativo de los medios de comunicación para llevar a cabo un golpe exprés. Este tipo de golpes son mejores que los cuartelazos. Las fuerzas armadas no son las de los años 80, no tienen ya vigencia política; además, su utilización traería demasiada reacción interna y externa. Es más fácil comprar parlamentarios que atropellar con la fuerza. Por eso Mercosur y Unasur fueron tan firmes calificando lo ocurrido como una ruptura institucional; los presidentes progresistas de la región saben que si se legitima internacionalmente lo ocurrido, se dará vía libre a los sectores reaccionarios de sus países para utilizar este mecanismo.

¿Se puede revertir la situación a corto plazo?

No tenemos una correlación de fuerzas favorables. La gente está indignada por lo ocurrido, pero no hay una resistencia más activa porque desde el principio Lugo cometió muchos errores: no se creó una plataforma política, no se convocó una asamblea constituyente, nunca se tuvo claro si era un gobierno de coalición, no se tomaron medidas de carácter popular para que los sectores populares sintieran al gobierno como algo propio… Además, los movimientos se fueron desmovilizando, abandonaron la calle y cayeron en el viejo clientelismo de conseguir las cosas a través del ministro, pidiendo audiencias al presidente… Para revertir esto necesitaríamos de un levantamiento popular organizado que no se está produciendo. Pero no soy tajante. A una semana del golpe hay más movilizaciones que el propio día en el que se llevó a cabo. Además, la gente pronto empezará a pedir cuentas al gobierno de Franco, cuyas contradicciones internas son tan ácidas que acabarán en un clima de ingobernabilidad. Al escenario de no reconocimiento internacional se sumará que la situación económica no va a mejorar.

¿Es más realista el escenario de las elecciones de 2013?

Sí y tenemos que apostar por él de forma decisiva. Hay una acumulación de fuerzas de izquierda populares muy importante. También hay sectores democráticos no de izquierdas ni del campo popular, pero que no van a apoyar estas medidas facciosas que no les cuadran con su esquema de modernidad. Con estos sectores tenemos que hacer un frente amplio y plural pero aprendiendo de los errores cometidos. Hay que liderar un programa político claro y definido hacia los sectores populares, en el que la reforma agraria no sea retórica sino una política concreta. Existen todas las condiciones para volver a ganar, pero con una definición política más clara.

Alejandro Fierro es periodista

 

La Corte Suprema admitió la apelación de Lugo

La justicia paraguaya examinará la legalidad de su destitución. El expediente fue enviado ahora al fiscal general del Estado, Javier Díaz Verón, quien tiene 18 días hábiles para su dictamen, y tras ese plazo deberá pasar a la Cámara de Senadores, que también tendrá el mismo tiempo para pronunciarse.

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La Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia de Paraguay admitió ayer el nuevo recurso de inconstitucionalidad que presentó el ex mandatario Fernando Lugo. La solicitud presentada por el equipo jurídico de Lugo, que cuestiona la resolución del Senado que lo destituyó, pasará al fiscal general del Estado y a la propia Cámara alta para que se pronuncien.

La decisión de la Corte fue revelada por el titular del máximo tribunal, Víctor Núñez. Por su parte, el equipo jurídico de Lugo solicitó que la Sala Constitucional declare inaplicable la resolución del Senado emitida por el Cuerpo el 22 de junio, por considerar que presenta diversas irregularidades. El expediente fue enviado ahora al fiscal general del Estado, Javier Díaz Verón, quien tiene 18 días hábiles para su dictamen, y tras ese plazo deberá pasar a la Cámara de Senadores, que también tendrá el mismo lapso hábiles para pronunciarse. Será Díaz Verón quien determinará si anula o no el proceso de juicio político, cuestionado por los abogados de Lugo por el poco tiempo –menos de 24 horas– que dieron al acusado para preparar su defensa. Después, el tema volverá a la Corte Suprema, que dispondrá de 30 días para la sentencia final, de manera que podrían pasar 66 días hábiles hasta que la cuestión se resuelva.

Como informó la agencia Prensa Latina, los abogados Adolfo Ferreiro, José Enrique García y Emilio Camacho solicitaron a la Corte la inaplicabilidad de la Resolución 881, por la cual se destituyó a Lugo, debido a los defectos y vicios que contiene. Los defensores consideran que no se fundamentaron las acusaciones contra el presidente y sostienen que se violaron los derechos del mandatario. Esta acción argumenta que en el trámite de juicio político se utilizaron instrumentos que son violatorios de la Constitución Nacional del Paraguay y de garantías a favor de Lugo, porque la destitución es arbitraria e infundada y viola el principio de incongruencia. Por su parte, Camacho manifestó que la barbaridad del fallo es tal que la sentencia no tiene argumento alguno. Los letrados ratificaron que, si no obtienen el fallo favorable de la Corte paraguaya, la mayoría de cuyos miembros pertenecen a los partidos participantes en el golpe parlamentario, acudirán a la Corte Interamericana de Derechos Humanos con el mismo pedido.

Esta es la segunda acción de inconstitucionalidad que presentaron los abogados defensores de Lugo. Según informó el diario La Nación de Paraguay, la primera acción de inconstitucionalidad fue en medio del juicio político y con el argumento de que el acusado no tuvo las garantías mínimas para la defensa, acción que fue rechazada por la Corte dos días después del cambio de gobierno. “En el ámbito legal se cerraron todas las puertas con dar paso a la constitucionalidad del proceso”, dijo el ex presidente tras conocerse la primera decisión del máximo tribunal de Justicia.

Luz verde para Franco

Estados Unidos dijo ayer miércoles que coincide con el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, en considerar contraproducente la suspensión del país sudamericano del organismo hemisférico por la destitución del presidente Fernando Lugo. “En estos momentos no parece haber motivos para suspender a Paraguay de la OEA”, dijo la secretaria de Estado adjunta para Asuntos Hemisféricos, Roberta Jacobson. “La idea de que la OEA se implique con una misión es muy positiva”, dijo la alta funcionaria. Para Jacobson esta misión será útil para Paraguay y para los países amigos de Asunción.

Tomado de p/12

La imagen más fiel de Marte

Vista parcial de la foto de un cráter en Marte, compuesta por 817 imágenes tomadas durante 120 días por el vehículo de exploración Mar Exploration Rover Opportunity, que según la NASA muestra lo que es “lo más cercano a estar” en el Planeta Rojo.

En esta imagen vemos el cráter Endeavour. Tiene un diámetro de aproximadamente 14 miles (22 kilómetros) y posee 25 veces el ancho del cráter más grande que el robot Opportunity ha capturado previamente en sus 90 meses en Marte.

Una combinación de 817 imágenes captadas por el vehículo Mars Exploration Rover Opportunity de la Agencia Espacial de Estados Unidos (NASA) muestra lo que es “lo más cercano a estar” en el Planeta Rojo, según detallaron en un comunicado.

La escena de 360 grados, “una vista espectacularmente detallada de un cráter que jamás hayamos visto en el curso de esta misión”, fue captada por una cámara panorámica (Pancam) empotrada en un mástil del vehículo durante 120 días. Ha sido presentada en falso color para enfatizar la diferencia entre los diversos materiales.

Aunque el Opportunity ha estado trabajando en Marte desde enero de 2004, las vistas fueron tomadas entre el 21 de diciembre de 2011 y el 8 de mayo de 2012, cuando el Opportunity permaneció estacionado en un lugar llamado Greeley Haven.

La divulgación de esta imagen, coincide los 3.000 días de misión de la mentada nave en el planeta rojo, y con los 15 años de la presencia robótica de la NASA en Marte, desde que aterrizara allí la nave ‘PathFinder’ en 1997.

“La escena nos ofrece el rico contexto geológico en el que se ha desarrollado el trabajo químico y mineral durante la última misión, a la vez que una espectacular imagen del cráter en el que hemos trabajado” declaró Jim Bell de la Universidad Estatal de Arizona y científico líder de la PANCAM.

La NASA busca señales de que Marte tuvo un medio ambiente habitable hace miles de millones de años. El conocimiento del clima marciano será importante para las futuras misiones tripuladas, que puedan arrojar luz sobre las fuerzas que conformaron el clima terrestre

La nave ‘Opportuniy’, junto con su gemela, ‘Spirit’, aterrizaron en Marte en enero de 2004, para lo que iban a ser 3 meses de misión. Sin embargo, ambas siguen funcionando. La siguiente generación de vehículo creada por la NASA, ‘Curiosity’, está preparada para ser enviada a Marte el mes que viene.

Extractado de VOA y fuentes cablegráficas

Paraguay: Golpe de Estado

“Lo acontecido en este pequeño país sudamericano liderado por el gobierno democrático de Fernando Lugo enciende una alerta continental, pues si los golpistas imponen sus términos, ello pone en entredicho toda la institucionalidad regional –UNASUR, MERCOSUR- comprometida en la defensa de la democracia”

Álvaro Cuadra

Revista Amauta

Lo acontecido en Paraguay viene a ratificar que las democracias latinoamericanas siguen siendo febles. Sea que se trate de asonadas militares o de enjuagues parlamentarios, lo cierto es que los Golpes de Estado siguen siendo un riesgo en la región. Hace muy poco nos conmovió Honduras, más tarde fue Ecuador y hoy el hedor antidemocrático se ha instalado en Asunción. En todos los casos la misma patética inoperancia y demagogia de la OEA, en todos los casos, el silencio cómplice de Washington. Se intenta abortar un proceso democrático progresista usurpándole a un pueblo su voluntad soberana mediante un “golpe parlamentario” apoyado tácitamente por la cúpula militar y los poderes fácticos del Paraguay.

Lo acontecido en este pequeño país sudamericano liderado por el gobierno democrático de Fernando Lugo enciende una alerta continental, pues si los golpistas imponen sus términos, ello pone en entredicho toda la institucionalidad regional –UNASUR, MERCOSUR- comprometida en la defensa de la democracia. La debilidad frente al actual régimen paraguayo que desconoce la voluntad popular expresada en las urnas solo legitima y alienta la posibilidad de repetir experiencias análogas en otras latitudes de nuestra región.

Los gobiernos democráticos de América Latina se han esforzado durante décadas por dejar atrás las lamentables dictaduras militares y las guerras civiles de los años setenta y ochenta del siglo pasado. El triste espectáculo que ofrece la política paraguaya por estos días es contrario al más mínimo sentido democrático y, por tanto, inaceptable por la comunidad de naciones de nuestro continente. Es hora de que se activen todos los mecanismos disponibles para restituir en el más breve plazo un orden constitucional y un horizonte democrático que respete el derecho del pueblo paraguayo expresado en las últimas elecciones.

El juicio contra el presidente Fernando Lugo esconde el desconocimiento al conjunto de partidos que apoyaron su gestión y a numerosos movimientos sociales en todo el país que hoy resisten a los golpistas. Más allá de la figura del depuesto mandatario paraguayo, se trata de torcer la voluntad de millones de paraguayos mediante una maniobra espuria revestida de legalismo. No nos engañemos, aunque los portavoces del régimen ilegítimo surgido de una maniobra parlamentaria se esfuercen por presentarse ante el mundo como “demócratas”, lo ocurrido en Paraguay es en cualquier diccionario de política un Golpe de Estado.

Álvaro Cuadra es investigador y docente de la Escuela Latinoamericana de Postgrados. ELAP. ARENA PÚBLICA. Plataforma de Opinión. Universidad de Arte y Ciencias Sociales. ARCIS.

Tomado de Rebelión

 

Paraguay, democracia falsificada

Frei Betto

¿Usted compraría güisqui o un bolso Louis Vuitton contrabandeados del Paraguay? Seguro que desconfiaría de su calidad. Pues eso vale también para la “nueva democracia” impuesta por el golpe que derribó al presidente Fernando Lugo.

El país fue gobernado durante 61 años por el Partido Colorado, al que pertenecía el general Stroessner, y al que está afiliado también el actual presidente golpista, Federico Franco. Después de 35 años bajo la dictadura de Stroessner el pueblo paraguayo eligió a Lugo presidente en abril del 2008. Estaba yo en Asunción y lo acompañé a votar. Había esperanza de que el país, rescatado para la democracia, habría de reducir la desigualdad social.

El nuevo gobierno se volvió vulnerable al no cumplir importantes promesas de campaña, como la reforma agraria, y distanciarse de los movimientos sociales. El 20 % de los propietarios rurales del país son dueños del 80 % de las tierras. Hay que incluir en la cuota a los “brasilguayos”, terratenientes que expulsaron a pequeños agricultores de sus tierras para expandir allí sus latifundios.

Falló después al aprobar la ley antiterrorista y la militarización del norte del país, desarticulando los liderazgos de campesinos y criminalizando a los movimientos sociales. Tampoco supo depurar el aparato policial, herencia maldita de Stroessner.

En juicio sumario, el 22 de junio el Congreso destituyó a Lugo, sin permitirle un amplio derecho de defensa. Es el llamado “golpe constitucional”, adoptado por los EE.UU. en Honduras, y ahora en el Paraguay. A la Casa Blanca le preocupa el progresivo número de países latinoamericanos gobernados por líderes identificados con los anhelos populares e incómodos para los intereses de la oligarquía.

Al contrario de Zelaya en Honduras, Lugo ni siquiera pensó, al ser apartado, en convocar a los movimientos sociales para presentar resistencia, aunque contase con la solidaridad unánime de los gobiernos de la UNASUR.

Es el segundo sacerdote católico elegido presidente de un país en el continente americano. El primero fue Jean-Bertrand Aristide, que gobernó Haití en 1991, de 1994 a 1996, y del 2000 al 2004. Ambos decepcionaron a sus bases de apoyo. No supieron llevar a la práctica el discurso de la “opción por los pobres”. Dubitativos delante de las élites, a las que hicieron importantes concesiones, no confiaron en las organizaciones populares.

Los obispos paraguayos apoyaron la destitución de Lugo. Y el Vaticano los respaldó. Lo cual no sorprende a quien conoce la historia de la Iglesia Católica del Paraguay y su complicidad con la dictadura de Stroessner, cuando los campesinos eran masacrados y los opositores políticos torturados, exiliados y asesinados.

La lógica institucional de la Iglesia Católica juzga como positivo a un gobierno que la favorezca, y no que favorezca al pueblo. Exactamente lo contrario de lo que enseña el Evangelio, para el cual el derecho de los pobres es el criterio prioritario al evaluar cualquier ejercicio de poder.

La caída de Zelaya y de Lugo demuestra que la política intervencionista de los EE.UU. continúa. Ahora con una nueva modalidad: valiéndose de artimañas legales para promover juicios sumarios. Aunque la última tentativa de golpe, en el 2002, al presidente Chávez, de Venezuela, no dio resultado. Al contrario, toda la América Latina reaccionó en defensa de la legalidad y la democracia.

De todo esto les queda una importante lección a los gobiernos progresistas de Brasil, Argentina, Venezuela, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, y a los vacilantes como El Salvador y Perú. Elección no es revolución. Cambian los dirigentes pero no la naturaleza del poder ni el carácter del Estado. Ni suprime la lucha de clases. Por tanto hay que asegurar la gobernabilidad en el torbellino de esa paradoja. ¿Cómo hacerlo?

Hay dos caminos: a través de alianzas y concesiones a las fuerzas oligárquicas o mediante la movilización de los movimientos sociales y la implantación de políticas que se traduzcan en cambios estructurales.

La primera opción es más seductora para el elegido, aunque más fácil de quedar vulnerable a la “mosca azul” y acabar cooptado por las mismas fuerzas políticas y económicas anteriormente identificadas como enemigas. La segunda vía es más estrecha y ardua, pero presenta la ventaja de democratizar el poder y convertir a los movimientos sociales en sujetos políticos.

La primavera democrática en que vive América Latina puede transformarse dentro de poco en un largo invierno, en caso de que los gobiernos progresistas y sus instituciones como UNASUR, MERCOSUR y ALBA no se convenzan de que fuera del pueblo movilizado y organizado no hay salvación.

Tomado de Adital

Los fundamentos geopolíticos del golpe en Paraguay

Miguel Ángel Barrios

Habíamos sostenido desde un principio que la emergencia del Presidente Fernando Lugo a la Primera Magistratura del Paraguay, respondía a la oleada latinoamericana de rescate de dignidad de la Patria Grande, que se inicia, debido a la caída definitiva del Consenso de Washington en América Latina. Paraguay, con Lugo, embrionariamente pasaba a gestarse como un Estado social con un crecimiento económico traducido en desarrollo social del 8 % en el 2009 al 14 % del 2012. Nacía la Salud Pública, se consolidaba la educación agrícola que pasó a poseer 10.000 alumnos, se fomenta el cooperativismo rural, nace la televisión pública. Paraguay, por primera vez en su historia, inauguraba la televisión estatal, con un espíritu democrático de la sociedad del conocimiento, en diciembre pasado.

El Frente Guasù, organizaciones y movimientos sociales que apoyaban a Lugo, empiezan a poseer densidad política y esto genera una enorme preocupación e inquietud en la partidocracia o casta política, del Paraguay. A esto se suma, la política proactiva en materia de integración con el Mercosur, Unasur y Celac que había tomado Paraguay, la revitalización del Urupabol -alianza Paraguay, Uruguay y Bolivia- y la participación en el Consejo Suramericano de Defensa.

Cuando se inauguró el Centro Estratégico del Consejo Suramericano de Defensa en Buenos Aires, el que fuera Ministro de Defensa del Paraguay, General de Ejército (R) Luis Bareiro Spaini, denunció las intromisiones de todo tipo, en la Conferencia como Expositor en representación oficial del Paraguay-(Mayo de 2011) de la Embajada de los EE.UU y la insistencia, en activar una Base Militar y de promover “asistencia humanitaria” del Comando Sur. En verdad, esta situación había originado un enfrentamiento entre Bareiro Spaini y la Embajada de los EE.UU, lo que había motivado la renuncia del ministro. Esto ha sido público y ocurrió en el año 2010.

Siempre se habló de la Base Militar de Mariscal Estigarribia, en verdad un aeropuerto instalado en la época de Stroesnner, pero Lugo no renovó, en el 2009, la “asistencia” humanitaria al Paraguay, que había vencido. Para nosotros, esto es básico, para entender lo que ocurrió, ya que Paraguay y Bolivia, desde siempre por su ubicación geopolítica son el corazón de América del Sur.

Las políticas de Lugo, explicadas muy someramente en la introducción, hacían peligrar la reconquista del poder en las próximas elecciones presidenciales .La partidocracia veía amenazado su posibilidad de “retomar” el poder del Estado, ante la solidificación del Frente Guasù, independientemente que Lugo ya no era candidato. Esto rompía toda la lógica política de la historia del Paraguay, ya que un triunfo del Frente Guasù nuevamente, reflejaría un cambio de raíz estructural en el sistema político, y no un accidente episódico del año 2008, de un triunfo coyuntural de Lugo. Lo antedicho se fundamenta, en el sentido que ya en el año 2.009, en un cable publicado por Juliàn Assange, se destaca el plan de la oposición para llevar al presidente paraguayo a juicio político. Un cable de WikiLeaks del año 2009 dice:”Corren rumores de que el líder de UNACE , el general Lino Oviedo , junto al ex Presidente Nicanor Duarte Frutos, buscarían destituir a Fernando Lugo con un juicio dentro del Parlamento”, decía el texto del 28 de Marzo de 2009, enviado con carácter secreto, desde la Embajada de USA en Asunción al Departamento de estado con sede en Washington ( http://tn.com.ar/internacional/000100520/wikileaks-lo-hizo-otra-vez-la-destitucion-de-fernando- lugo-se-planeaba-desde  )

El cable señala que el plan incluía que Federico Franco asuma el cargo de Presidente de la República. Según la publicación sectores de la oposición de Paraguay, estarían esperando cualquier traspié del ex Obispo para realizar un juicio político. Según el cable, Franco asumiría la Presidencia en caso de triunfar el plan de Oviedo y Duarte Frutos, ayudados por la Corte Suprema de Justicia.

Más claro, échale agua. Pero esto se ve de alguna manera confirmado, con las flamantes declaraciones del Presidente de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados del Paraguay, el oviedista José López Chávez, quién reconoció haber negociado con generales de Estados Unidos llegados a Asunción tras la destitución de Fernando Lugo, la instalación de una base militar de este país cerca de la frontera con Bolivia, país al que acusó de una “carrera armamentista”. Esto ha salido a luz en periódicos del Paraguay, como el diario ABC.

López Chávez, uno de los más firmes impulsores de la destitución de Lugo, sostuvo que las conversaciones con los militares no definieron el tema, pero se halla disposición de la consideración del Pentágono. El titular de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados de Paraguay comentó que el eventual acuerdo con Washington incluiría, además, ayuda humanitaria de un contingente estadounidense a la población local. Estimó López Chávez, que en 15 días o un mes, se tendría novedades.

Por eso afirmamos desde un principio que el Golpe Congresista del Paraguay constituye un punto de inflexión en la Segunda Independencia.

Prof.Dr. Miguel Ángel Barrios (Argentina). Profesor del Instituto de Altos Estudios Estratégicos del Ministerio de Defensa del Paraguay designado por el Consejo de Defensa Nacional presidido por Fernando Lugo.

Tomado de Alainet

Baltasar Garzón: “Me preocupa profundamente Paraguay”

El ex juez español que investigó los crímenes de las dictaduras en Argentina, Chile y otros países de Latinoamérica, habla del derrocamiento del presidente paraguayo Fernando Lugo

Alejandra Dandan

Baltasar Garzón considera el reciente golpe en Paraguay como “un esperpento que cuestiona la solidez democrática” de la región. “El hecho de que un mecanismo esté previsto en la Constitución no quiere decir que su uso sea adecuado o jurídicamente correcto o incluso que no pueda llegar a ser un fraude”, señala el ex magistrado español que acaba de ser nombrado como asesor de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados de la Nación, en Argentina.

En diálogo con Página/12 desde la provincia de Tucumán, donde llegó para reunirse con los organismos de derechos humanos del noroeste argentino, Garzón habla de la estabilidad democrática, que volvió a ser cuestionada a partir del golpe paraguayo, pero también repasa las fortalezas políticas que los gobiernos locales vienen construyendo en contraposición al Viejo Continente, que no quiere abrir “espacios o fisuras” porque considera “un peligro las formas de democracia más directa, porque son procesos que no pueden controlar”.

–¿Se puede pensar que la Justicia cambia los procesos políticos?

–La Justicia, sin ningún lugar a dudas, tiene una trascendencia e importancia política muy clara. Lo importante o determinante es que los jueces no corramos el riesgo de querer incidir en el curso político de un país con las decisiones. Es muy diferente eso a que una decisión judicial pueda tener consecuencias políticas. Un enjuiciamiento a un líder, a un presidente o a cualquier responsable puede determinar su eliminación política, pero otra cosa es que se busque esa influencia desde lo jurídico. Esto ultimo es la politización de la Justicia, que es nefasta, y lo otro es la dimensión correcta que tiene que enfrentar algún hecho, porque todos son iguales ante la ley. Sin lugar a dudas todos los casos de la represión argentina necesariamente tienen una incidencia en la política. ¡Cómo no la van a tener! La tuvieron los crímenes contra la humanidad que se cometieron contra los ciudadanos. Necesariamente la valoración jurídica tiene una trascendencia política y es bueno porque esa dimensión es social y la sociedad debe advertir que nunca más se puede admitir una vía distinta a los estrictos términos democráticos. La gran enseñanza es que cuando hay gentes que están en contra de este tipo de procesos, sea por interés propio o corporativo, no dimensionan lo que significa para el futuro de una sociedad, en el sentido de que se fortalece. En el caso de Argentina, mucho más.

–¿Se puede pensar desde ahí el caso de Paraguay? ¿Un juicio pensado como herramienta política?

–He dicho en estos días que me preocupa profundamente Paraguay. El hecho de que un mecanismo esté previsto en la Constitución no quiere decir que su uso sea adecuado o jurídicamente correcto. O incluso que no pueda llegar a ser un fraude. Si ha sido un fraude también se debería responder políticamente y judicialmente por parte de quienes se han aprovechado de ese mecanismo para acabar con el mandato de alguien que legítimamente lo estaba desempeñando por elección popular. Lo que tendrían que haber hecho está lejos de aquello que se hizo de forma sorpresiva, con nocturnidad y alevosía, y podría haber esperado a que los ciudadanos emitan su opinión. No es bueno para el fortalecimiento democrático en la región. Ya después de la malísima experiencia de Honduras y las consecuencias que trajo el golpe de Estado de 2008 nos parecía que ya tenéis estabilizada la región y que los mayores incidentes políticos se estaban resolviendo por las vías democráticas y con participación ciudadana, y aparece este esperpento que cuestiona la solidez democrática.

–Latinoamérica está más o menos convulsionada. Chile con los estudiantes y con la universidad pública. México, Colombia. ¿Cómo lo ve?

–Lo que Latinoamérica le está demostrando al mundo es que no se estaban haciendo tan mal las cosas cuando ahora comienzan a ser foco de atención mundial. Las grandes democracias, las viejas democracias, están sufriendo las consecuencias de ser malas gestiones. Los ciudadanos empiezan a pasar facturas porque quieren comprender qué está sucediendo. Es esa dualidad de política y ciudadanía, que en un país como Argentina algunos pueden cuestionar por alguna cosa, pero no porque no haya un dinamismo político: una proximidad entre el ejercicio de la política y la ciudadanía. Hay una interacción permanente y eso es diferente. En España se está viviendo un proceso que las estructuras políticas tradicionales se niegan a aceptar, a abrir una fisura, y de momento comienzan a decir: “Es un peligro para la democracia lo que está pasando”. En realidad no es un peligro para nada. Es un peligro para ellos, que no quieren que se participe; para ellos sí es un peligro, porque las formas de democracia más directa no se controlan, porque el político fundamentalmente quiere tener tranquilidad, un espacio controlado para desarrollar reformas importantes, pero para que no lo puedan cuestionar. Y en países como Chile no es casualidad que el presidente Sebastián Piñera tenga un índice de popularidad bajo cero como consecuencia en gran medida de su política respecto de, entre otras, la educación. Hay que cambiar las mentes y las formas de hacer política y eso es una enseñanza que estamos recibiendo de países como Argentina, México, España ahora con los movimientos de los indignados. Es algo novedoso que cuesta entender, pero es necesario que se mantenga, no como dicen algunos que hay que institucionalizarlo, por qué: es la sociedad que está en efervescencia. Suficiente movimiento político es la sociedad en sí misma.

Extractado de Página/12

La derecha aprendió de sus derrotas y aplica nuevas estrategias golpistas y antidemocráticas

La derecha latinoamericana, las clases y grupos sociales que la componen y sus aliados internacionales, tienen un amplio bagaje de ejercicio del poder y saben aprovecharlo con ductilidad, adaptándolo al tono que le marquen los tiempos. Han sufrido derrotas pero aún son fuertes

RAFAEL CUEVAS MOLINA, Presidente AUNA-Costa Rica
Los golpes de Estado en Honduras y Paraguay dejan muchas lecciones para comprender cómo se mueve la derecha latinoamericana en nuestros días pero, seguramente, una de las enseñanzas más claras que nos dejan es que la derecha aprende pronto; es decir, no se queda pasmada cuando sufre algún revés, sino que encuentra la forma de volver a hacer lo mismo de siempre pero, ahora, acorde con el nuevo espíritu de los tiempos.

Habiendo sido para ella exitoso el golpe de Estado en Honduras, no dudó un instante en aplicarlo en Paraguay. Sabe que inicialmente se le viene encima un vendaval, pero que con el tiempo se atempera hasta diluirse, pues existe una institucionalidad continental que, mal que bien, le sigue siendo proclive aunque haya voces discordantes que expresan su rechazo y condena.

Ha aprendido, también, a utilizar otras herramientas que antes eran prácticamente patrimonio de la izquierda. Es el caso de las organizaciones no gubernamentales, algunas de las cuales se han transformado en verdaderos puestos de avanzada de la reacción latinoamericana. Financiadas desde Estados Unidos y Europa, tienen una agenda a la carta para cada país, saben identificar fisuras, contradicciones y debilidades, y se insertan hábilmente con reivindicaciones y reclamos  que levantan simpatías y muchas veces dividen y enfrentan entre sí al movimiento popular.

Tiene otra ventaja importante la derecha latinoamericana: un programa claro. En efecto, conocen con precisión la hoja de ruta que debe seguir y lo que desea conseguir. Se trata de implementar el modelo neoliberal que no solo no ha muerto como algunos proclamaron hace un par de años, sino profundiza sus “reformas” en algunos lugares. Ha visto, incluso, las ventajas que acarrea unirse en torno a premisas ideológicas comunes, como ha sucedido con el ALBA, y ha impulsado alianzas propias como la Alianza del Pacífico. La izquierda, mientras tanto, busca y, como dice Tzvetan Todorov: “(…) se atrevieron a decir que el rey está desnudo pero no saben cómo vestirlo”.

Como muestra la derecha venezolana, ha aprendido incluso que el programa del progresismo latinoamericano, atrae hacia sí la simpatía de a los sectores populares siempre marginados y vilipendiados y, entonces, lo copia; o dice no solo que lo mantendrá sino que lo profundizará. Miente, claro está, pero ha aprendido que lo que ella piensa e impulsa provoca el rechazo de las mayorías y por eso se camufla, lo que quiere decir que sigue siendo ella misma pero disfrazada.

Siendo, como es, camaleónica, parece volverse contra ella misma; es decir, finge alejarse de los hechos que ella misma ha protagonizado en el pasado y se presenta como otra cosa, como algo distinto, como una etapa nueva en la que ella se supera a sí misma. Lo hace mediante estrategias electorales dirigidas por gurúes del marketing político que saltan de un país a otro convirtiéndose, en cada lugar al que llegan, en la mano derecha o el poder detrás del trono.

Y cuando no puede con todo ese arsenal de la simulación y el malabarismo golpea fuerte y contundentemente, sin miramientos, y se planta en sus trece. Saben que tienen detrás suyo todo el aparato norteamericano que dorará un poco la píldora con una que otra declaración equivalente a fuego de artificio, pero que al final de cuentas estará con ellos.

La derecha latinoamericana, las clases y grupos sociales que la componen y sus aliados internacionales, tienen un amplio bagaje de ejercicio del poder y saben aprovecharlo con ductilidad, adaptándolo al tono que le marquen los tiempos.

Han sufrido derrotas pero aún son fuertes. Están agazapados y saltan en cuanto tienen posibilidad de hacerlo. Del otro lado de la acera queda forjar la unidad profundizando los cambios que desarticulen a esas clases y grupos sociales; las medias tintas detienen los procesos, lo que equivale a retroceder y, finalmente, como muestra el caso paraguayo, fracasar.

Tomado de questiondigital.com

Paraguay, Monsanto e imperio

JUAN GUAHÁN

Hasta ahora la idea de “Golpe de Estado” estaba asociada a las asonadas militares. Los tiempos han cambiado. Cuando se observa lo acontecido en Paraguay, con la destitución de Fernando Lugo, tenemos que mirar las cosas con otros ojos.

Los Presidentes de los países integrantes del MERCOSUR, han suspendido la participación de Paraguay en los distintos niveles de ese organismo hasta que se normalice la situación en ese país. Ello podría ocurrir en abril 2013, con la elección del nuevo Presidente. La medida, con todo lo fuerte que parece ser, es una decisión moderada, dado que no se aplicaron sanciones económicas. Se trata de no agravar más la situación y no terminar favoreciendo a quienes se quiere sancionar. De esta manera la situación paraguaya empieza a “normalizarse”. Hay un reconocimiento que se trató de “una ruptura del orden institucional” (según la definición de los Presidentes del MERCOUR).

Lo cierto es que todavía no hay una fórmula elaborada para responder a este nuevo tipo de situaciones. No hay ruidos de sables, tanques atravesando las calles, ni altisonantes proclamas militares. Todo ocurre de un modo “pacífico”, aparentando normalidad. Los legisladores sacan cuentas sobre los “beneficios” que acompañará su voto. En eso muy posiblemente tengan razón. Seguramente esa decisión los beneficia o beneficiará. Eso sí, las causas o motivos invocados para hacerlo están lejos de la realidad y muy posiblemente reporten muy pocos “beneficios” al conjunto del pueblo paraguayo.

Con el paso de los días hay un par de cuestiones que van “aclarando los tantos”. Por un lado se puede observar como este tipo de medidas le cae viene muy bien a los intereses imperiales. Así no tienen que pagar los costos de los “golpes sangrientos” de épocas pasadas. Ahora con ayudar a alivianar las “cargas de la vida” de algunos legisladores se pueden lograr los mismos objetivos. También es obvio que las medidas preparatorias suponen ir desgastando a los gobiernos que no les son totalmente adictos.

Es sabido el interés de los Estados Unidos por rodear a Brasil. Ha sembrado de bases militares su contorno geográfico y ha vuelto aponer en marcha la IV Flota en dependencia del Comando Sur. En este caso podrá acercar su presencia militar, más allá de la Base Mariscal Estigarribia que ya ocupa, a las mismas narices de las fronteras brasileñas aprovechando la amistad que lo liga al nuevo gobierno elegido por el “golpe parlamentario”. Ya asistimos a la extorsión del nuevo gobierno paraguayo a sus vecinos con la energía que les vende de Itaipú.

Por otra parte están trascendiendo los detalles de los intereses de Monsanto, el gigantesco emporio vinculado a la producción sojera, en el golpe producido. Esta empresa emparentada con los grandes dueños de las tierras paraguayas (muchas de ellas malhabidas) tiene intereses  concretos en el reciente golpe.  Lo cierto es que el Servicio Nacional de Calidad y Salud Vegetal y de Semillas (SENAVE) no quería inscribir las nuevas semillas transgénicas, como lo demandaban Monsanto y los grandes latifundistas. Ese tema se transformó en una cuestión de Estado y se instaló en las primeras páginas de los diarios. Los latifundistas (según Censo 2008, un 2,5% de dueños de la tierra controlan el 85% de las cultivables) estaban preparando un “tractorazo” para la semana pasada. Se suspendió, no hizo falta. Por otro camino habían resuelto el problema.

Tomado de questiondigital.com