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Ecuador y la contraofensiva oligárquico-imperialista

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Por Ángel Guerra Cabrera

Tomado de La Jornada, de México

Está en marcha en Ecuador desde el 8 de julio otro intento del imperialismo y la oligarquía por derrocar al presidente Rafael Correa. Aprovechando la desfavorable coyuntura creada por los bajos precios del petróleo, la próxima visita del papa Francisco y el sistemático ataque de los medios corporativos locales e internacionales contra Quito, inician una guerra de desgaste con vista a las elecciones de 2017 ante el hecho palmario de la alta popularidad de Correa. Para ello han organizado protestas de calle entintadas por la violencia y llamados al derrocamiento del gobierno legítimo.

El pretexto ahora es la iniciativa de Ley de Redistribución de la Riqueza enviada por el presidente a la Asamblea Nacional, que establece un impuesto progresivo a partir de 2.5 por ciento a las herencias entre 35 mil 400 y 70 mil 800 dólares y afectaría a 2 por ciento de la población.

Ante la escalada desestabilizadora, Correa decidió retirar temporalmente la iniciativa de ley y llamó a abrir un debate nacional en todos los sectores sobre el nuevo ordenamiento legal y a crear un clima pacífico para el recibimiento del Papa. Argumentó que si en el debate se demostrara, como afirma la derecha, que los pobres van a ser afectados por la medida, él la retiraría definitivamente. Mientras tanto, el partido de gobierno Alianza País ha continuado la explicación de la ley a la población y Correa emplazó a la oposición a recoger las firmas necesarias para convocar un referendo revocatorio del mandato presidencial, donde, aseguró, sería derrotada otra vez. Conviene recordar que el referendo revocatorio es hijo de la nueva Constitución alentada por Correa.

El plan desestabilizador, amplificado por la maquinaria mediática hegemónica dentro y fuera de Ecuador, sigue el guión del ciclo de intentos golpistas contra los gobiernos posneoliberales de la región. Estos, por su secuencia, cuantiosos recursos financieros empleados, relativa coordinación del imperialismo y las derechas en su ejecución y descomunal apoyo mediático de los diarios de la Sociedad Interamericana de Prensa y sus homólogos madrileños, al igual que las televisoras CNN en español y NT24, forman parte de una contraofensiva oligárquica-imperialista para destruir los logros de esos gobiernos.

Su inicio lo marca precisamente la sangrienta violación yanqui-uribista de la soberanía territorial ecuatoriana (marzo de 2008), el restablecimiento por Washington de la IV Flota anunciado un mes más tarde, el frustrado golpe separatista contra Evo Morales en septiembre de ese mismo año, el golpe blando que derrocó a Mel Zelaya (2009) y un año después el plan golpista oligárquico e intento de magnicidio contra el propio Correa. Seguidos del golpe parlamentario contra el presidente Fernando Lugo en Paraguay (2012) y el secuestro del avión de Evo en territorio europeo otaniano al año siguiente.

Los hechos de los últimos días en las calles de Ecuador recuerdan las tácticas que han seguido el imperialismo y la apátrida oposición venezolana para derrocar al presidente Nicolás Maduro desde febrero de 2014. Estas tácticas se nutren del arsenal de las llamadas revoluciones de colores, adaptadas a la realidad de gobiernos mucho más sólidos y con mucho mayor apoyo popular que los de la periferia de la antigua URSS y están financiadas por la National Endowment for Democracy y otras fundaciones pantallas de la CIA o sus similares europeas.

Ecuador, según datos de la CEPAL, ha disminuido sucesivamente desde 2008 la pobreza, la desigualdad y el desempleo y elevado el Índice de Desarrollo Humano, así como implementado un importante sistema de protección integral para las personas con capacidades especiales y en 2012 había incrementado 26 por ciento la tasa de alumnos incorporados a la educación superior. Sus logros en educación y salud han sido reconocidos por la UNESCO y UNICEF. Durante esos años ha construido una excelente red de carreteras que por primera vez unifican al país y edificado 10 grandes presas que contribuyen a la generación de energía limpia.

Todo ello, su celosa defensa de la soberanía nacional y su exitoso desempeño como presidente pro témpore de CELAC ha elevado extraordinariamente el prestigio de Correa. Allí está la explicación de la furiosa reacción oligárquica.

  1. Hoy inicia en México casi clandestinamente un foro de estímulo a la contrarrevolución mercenaria en Cuba organizado por la Fundación Konrad Adenauer y la Organización Demócrata Cristiana de América. 

WASHINGTON Y LA GEOPOLÍTICA DE LAS DROGAS

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Fuente: Punto Final

 Por Pedro Fernández

Que dos ex presidentes norteamericanos hayan confesado sus debilidades por las drogas no es un dato alarmante, menos en una sociedad adicta a los delirios consumistas de baratijas capitalistas como la norteamericana; aún así, no es un detalle menor.

Al respecto, es legítimo, como también demostrable, afirmar que, efectivamente, concurre como flagelo planetario una criminal geopolítica de las drogas. La historia refleja un comportamiento demencial, en el pasado, de los centros de poder fáctico europeos, especialmente del Reino Unido, al tratar de destruir el aparato estatal chino imponiendo tratados comerciales inicuos a partir de la reducción de fortalezas internas y valores sociales mediante las guerras del opio, entre 1839 y 1860.

Hoy, los métodos han cambiado, pero los propósitos geopolíticos y económicos permanecen intactos. También el centro generador se trasladó de Londres a Washington. Al respecto conocemos la gigantesca operación Irán-Contras propiciada por Washington. Sumemos el empeño de las potencias occidentales en dominar Afganistán con la curiosa explosión de cultivos de amapola en miles de hectáreas, a partir de la guerra invasora. ¿Sólo coincidencias?

EEUU es el primer consumidor de drogas en el mundo, a la par de ser el principal productor de marihuana y drogas duras sintéticas. Pero a la vez es el primer exportador de armas y municiones para los grupos irregulares que en varios países sudamericanos custodian sembradíos y rutas de tráfico de estupefacientes.

No conforme con tan audaces indicadores, EEUU es el primer exportador mundial de sustancias e insumos precursores. Agreguemos a ello informes de organismos de la ONU que se encargan del asunto y que indican que la banca estadounidense está seriamente implicada en el FINANCIAMIENTO de este “comercio”. Tampoco nunca se ha tenido conocimiento de banqueros norteamericanos enjuiciados ni de funcionarios aduaneros detenidos que, curiosamente, no detectan la salida de pertrechos, armas y sustancias químicas hacía los países productores.

La tecnología satelital norteamericana es capaz de asesinar niños en Irak, Afganistán y Siria desde comandos en territorio norteamericano, pero no es capaz de detectar barcos y aeronaves que desde sus puertos y aeropuertos despegan cargados de insumos para la muerte y pertrechos para las nuevas guerras del opio. Tampoco ha advertido que a pocos kilómetros de sus bases militares en Afganistán, las áreas cultivadas con amapola superan ya las sesenta mil hectáreas.

Las acusaciones al voleo, con mucha estridencia mediática pero sin reales sustentos demostrativos contra Venezuela, no escapan a esta realidad geopolítica. Varios capítulos en las relaciones bilaterales son reveladores. La expulsión de la DEA de territorio venezolano tiene sustento irrebatible. Simulaba entregas controladas sin asidero legal; hacía seguimientos a priori violando acuerdos e intervenía en asuntos de política interna que dieron pie a una decisión obligante para el presidente Chávez en su momento.

Washington ha sostenido en relación a Venezuela políticas antidrogas plagadas de despropósitos. Una cadena de hechos lo demuestra. Prohibió a España y Brasil la venta de aviones adecuados para la vigilancia y control de territorios marítimos y regiones montañosas colindantes con Colombia; asimismo ha pretendido operar en forma unilateral radares en Venezuela impidiendo que el gobierno accediera a la información obtenida.

La estrategia norteamericana tiene epicentro en activar muros de contención en aquellos países “díscolos” a sus intereses a los que “hay que torcerles el brazo para que hagan lo que queremos…”. Tales muros tienen por objeto represar drogas con dos objetivos: deteriorar la moral de la población y asegurarse -Washington- que las drogas que ingresen a su territorio sea en cantidades política y militarmente manejables y dirigidas a sectores sociales específicos.

Los presidentes Hugo Chávez y Evo Morales muy temprano tomaron las decisiones correctas para desmembrar el macabro y gangsteril plan de convertir a Venezuela y Bolivia en territorios abiertos para los carteles traficantes, paraísos del lavado de dinero y campos de batalla entre las mafias, incluyendo a la DEA.

Este historial revela una conducta que lleva a concluir que Washington se interesó desde la administración Clinton en crear rutas “seguras” utilizando el territorio venezolano. El gobierno bolivariano ha implementado políticas y estrategias que comienzan a generar resultados muy positivos. La vigilancia estricta; destrucción de pistas de aterrizajes y el derribamiento de aeronaves cargadas de drogas, demuestran que Venezuela se cruzó en el camino de la geopolítica de Washington.

El reciente embate contra funcionarios venezolanos, entre ellos el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, se inscribe en el marco de nuevas y desesperadas acciones contra gobiernos que se opongan a los planes globales hegemónicos de Washington. Las guerras de cuarta generación hacen uso intensivo del corporativismo mediático. De eso se trata esta nueva campaña antivenezolana.

Ya es más que evidente la intervención del señor de todos los carteles -que no es otro que el colombiano Alvaro Uribe-, en la política interna venezolana. Y decir Uribe es decir, sin lugar a dudas drogas, paramilitarismo, lavado de dinero y criminalidad. Pero a la vez, decir Uribe es decir Washington.

Nada debe extrañar sobre estas típicas conductas de gran potencia hegemónica. EEUU se ubica en un denigrante ranking: además de las drogas, es el país donde más se violan los derechos humanos, especialmente de los afrodescendientes y latinos.

Vale preguntarse ante el evidente fracaso de las políticas y estrategias con las que se ha enfrentado el flagelo de las drogas: ¿qué pretende Washington, combatir la producción, el tráfico, el FINANCIAMIENTO, o dominar las rutas de este siniestro “comercio”?

CUMBRE DE LAS AMÉRICAS, UN DESAFÍO PARA OBAMA

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“Barack Obama tratará de endulzar a
los dirigentes caribeños con promesas de préstamos generosos y así
ganarse su apoyo en la VII Cumbre, además quiere cambiar las recientes
críticas a su política hostil hacia Venezuela y a la guerra mediática
dirigida por EEUU contra Evo Morales, Cristina Fernández, Rafael
Correa, Dilma Rousseff, Daniel Ortega y en especial contra Nicolás
Maduro”.

vicky pelaez2 - Copy Por Vicky Peláez

Revista Sputnik

“Más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”.

— Salvador Allende

Washington y sus líderes llegan a la VII Cumbre de las Américas que se
celebrará en Panamá el próximo 10 de abril con mucho entusiasmo,
asistirá Barack Obama y otros 34 jefes de Estado y de Gobierno. Los
norteamericanos creen que el inicio de la apertura entre EEUU y Cuba
reforzará su posición de liderazgo en Latinoamérica y les aportará
nuevos aliados, siguen sin darse cuenta que el “cambio de la época en
América Latina y su proceso no lo para nadie…porque hemos trazado
nuestro destino unitario”, como lo afirmó Rafael Correa.

Parece que Washington está convencido ciegamente por la creencia casi
mítica de su “excepcionalidad”, que en su propia interpretación le
otorga el derecho de ser el único e indiscutible líder del planeta. No
se da cuenta que hasta en su propio ex “patio trasero”, ya no tiene la
autoridad de la que gozaba en el Siglo XX y que en Latinoamérica, la
mayoría de los países ya no aceptan sus imposiciones y están
cuestionando sus “intereses nacionales” en el continente. Ni siquiera
los asesores, tanto neoliberales como neoconservadores del presidente
estadounidense se han dado la molestia de analizar la evolución de las
cumbres y los cambios en su discurso político desde la celebración de
la I Cumbre de las Américas en 1994.

Estas reuniones en realidad habían estado destinadas a cumplir el
viejo sueño norteamericano de expandir su mercado, el comercio y
obtener un fácil acceso a los recursos naturales de Latinoamérica,
formulado durante la I Conferencia Interamericana que fue auspiciada
por Washington en 1890 y que duró cinco meses. Aquella vez, de los 10
representantes norteamericanos solamente uno era diplomático, William
H. Trescott y el resto eran prominentes hombres de negocio como el
magnate industrial, Andriew Carnegie o el futuro dueño de la IBM,
Charles R. Flint, mientras 63 representantes de América Latina y del
Caribe eran todos diplomáticos.

Por supuesto que los sabuesos delegados de EEUU impusieron su voluntad
debido a que todas las negociaciones se realizaron en nombre de EEUU y
así crearon la Oficina Comercial que se convirtió rápidamente en la
Oficina de Repúblicas Americanas con sede en Washington rebautizada en
1910 con el nombre de la Unión Panamericana. En vísperas de la Segunda
Guerra Mundial, Washington al darse cuenta del interés de Alemania
hacia los recursos naturales de Latinoamérica, decidió reforzar su
presencia y el dominio en el continente. A partir de 1940 y hasta
ahora, la política de EEUU hacia Latinoamérica ha sido influenciada
por el “padrino de la estrategia de contención”, el geoestratega
norteamericano, Nicholas Spykman (1893-1943).

En su libro “America’s Strategy in World Politics: The United States
and the Balance of Power” en la parte “United States in Western
Hemisphere”, Spykman habla de la importancia de “Latinoamérica
Mediterránea” (el litoral del Golfo de México y el Mar Caribe, México,
América Central, Colombia y Venezuela y el cinturón de islas que se
suceden desde Trinidad a la punta de la Florida y Cuba incluyendo)
para la seguridad nacional norteamericana y su economía. Según ese
geoestratega, la supremacía de EEUU en “América Mediterránea” debe ser
absoluta, especialmente en México, Colombia y Venezuela. El resto de
Sudamérica tienen que ser dependientes de Washington y en caso de
necesidad, su dependencia debía ser reforzada por la fuerza militar.

Si tomamos en cuenta que los actuales poderosos asesores “invisibles”
de la mega corporación, lo que en realidad es Estados Unidos y cuyo
gerente temporal es Barack Obama, son seguidores de Nicholas Spykman,
como Henry Kissinger y Zbigniew Brzezinski entre muchos otros, así
podremos tener una visión más clara y fría de la actual política de la
Casa Blanca hacia América Latina. Los tiempos cambian pero no la
política norteamericana. La idea del dominio absoluto de
“Latinoamérica Mediterránea” sigue vigente. Actualmente, México es un
satélite incondicional de Washington, Colombia es su brazo armado en
la región y la mayoría de los países del Caribe son aliados
norteamericanos o podrían ser presionados económicamente de serlo.
Faltan Cuba, Nicaragua y Venezuela para completar la hegemonía en esta
parte “mediterránea”.


El actual juego geoestratégico en esta región lo comenzó el
vicepresidente Joe Biden cuando en enero de este año se encontró con
los presidentes caribeños. Les advirtió que pronto se acabará el
petróleo barato que Venezuela suministra a los países de la región
(185,000 barriles al día) debido a la inminente caída del régimen de
Maduro. Entonces sería mejor terminar con Petrocaribe en que
participan 17 países de la zona y reorientarse energéticamente hacia
los EEUU a través de la inversión privada norteamericana.

Por eso no es de extrañar que un día antes de la inauguración de la
VII Cumbre de las Américas, Barack Obama estará en Jamaica para
reunirse con los líderes del Caricom (Comunidad del Caribe compuesta
por 15 naciones de la región y dependencias británicas). El propósito
es convencer a sus gobernantes que sería más rentable para sus países
salir del Petrocaribe y reorientarse al gas norteamericano creando un
sistema energético integral junto con los EEUU y posteriormente formar
una zona unificada del comercio y de la seguridad. Resaltará también
en este encuentro los planes para ayudar a Cuba y crear un “genuino
sector privado” presentando esta iniciativa como un “gesto bondadoso
de buena voluntad” de la Casa Blanca. En este punto, deberían
preguntar los cubanos a los rusos el verdadero significado del
“genuino sector privado” que los norteamericanos formaron en aquel
país.

No hay que ser mago para saber que Barack Obama tratará de endulzar a
los dirigentes caribeños con promesas de préstamos generosos y así
ganarse su apoyo en la VII Cumbre, además quiere cambiar las recientes
críticas a su política hostil hacia Venezuela y a la guerra mediática
dirigida por EEUU contra Evo Morales, Cristina Fernández, Rafael
Correa, Dilma Rousseff, Daniel Ortega y en especial contra Nicolás
Maduro.
Es cierto que el tema principal de la reunión será “El Desafío de
Cooperación en Américas” pero también será un foro donde Barack Obama
será advertido sobre el nuevo papel que ha comenzado a ocupar la
propia América Latina en la geopolítica, tanto regional como mundial y
ya no dispuesta a tolerar la injerencia de Washington en su vida
política, económica, social y cultural.

Basta observar la unanimidad con que los miembros de la Unasur (Unión
de Estados Suramericanos), de la Celac (Comunidad de Estados
Latinoamericanos y Caribeños) de la ALBA (Alianza Bolivariana para los
Pueblos de Nuestra América) rechazaron el Decreto Ejecutivo firmado
por Barack Obama el 9 de marzo de este año declarando a Venezuela un
“inminente peligro para la seguridad nacional de Norteamérica”, para
darse cuenta del “cambio de la época” en el continente. Será difícil
para Washington presentar en estas condiciones a Venezuela como su
primer adversario ideológico y su principal enemigo en el continente.

Según el Secretario General de la Unasur, Ernesto Samper, actualmente
cuando han sido impuestas reglas generales en la economía mientras se
mantienen las unilaterales para la política, ya es hora de terminar
con la injerencia porque “ningún país tiene derecho a juzgar la
conducta del otro, imponer sanciones o castigar por su propia cuenta”.
Los países de la Unasur están planificando inclusive replantear las
relaciones con EEUU en esta cumbre. Para Samper “un buen punto de
nueva agenda de relaciones sería que no haya bases militares
norteamericanas en Suramérica”.

Teniendo en cuenta que actualmente el sistema norteamericano y su
presidente gerente están bajo el dominio del sector militar y de la
seguridad, existen pocas posibilidades para la reducción de las bases
militares norteamericanas, que son 85 en Latinoamérica y el Caribe sin
contar las bases clandestinas. Para Noam Chomsky la política militar
norteamericana está orientada hacia el control de los recursos
energéticos bajo la premisa que, el que los controla estará a cargo de
la economía regional o mundial. Las reservas potenciales venezolanas
de petróleo solamente en la Faja de Orinoco son alrededor de 600 mil
millones de barriles, como lo afirmó hace poco el presidente de la
Comisión Permanente de la Energía y Petróleo de la Asamblea Nacional
de Venezuela, Fernando Soto Rojas. Esta riqueza no podría ser
desapercibida o no anhelada por Washington y de allí vienen las
acusaciones contra este país y la edificación de bases militares
alrededor.
También se discutirán en esta cumbre temas de inclusión social, de la
reducción de las asimetrías y de la pobreza ofreciendo Barack Obama
las recetas de neoliberalismo y las promesas de cooperación en estas
áreas. Pero todo quedará en frases porque ni el mismo Estados Unidos
puede salvar su economía con las recetas neoliberales, pues a pesar de
todos los pronósticos optimistas, de acuerdo a la publicación
“International Forecaster”, no hay recuperación económica en
Norteamérica ocho años después de desinflarse la burbuja inmobiliaria
y la bancarrota de Lehman Brothers. El optimismo es a base de la
manipulación de mercados y los datos de crecimiento del Producto
Interior Bruto.

El neoliberalismo económico que tanto propaga Washington ha sido
durante los últimos 30 años, un simple instrumento esencial de la
hegemonía de EEUU en la etapa de la globalización. Todo esto tendrían
que tomar en cuenta los líderes de Latinoamérica y del Caribe durante
la VII Cumbre de las Américas. El neoliberalismo es el principal
obstáculo para la integración y la prosperidad en el continente porque
es el sostén principal de la hegemonía norteamericana. Solamente
desprendiéndose de este modelo podrá salir adelante América Latina.

Como decía Bertolt Brecht (1898-1956), “cuando la hipocresía comienza
a ser de muy mala calidad, es hora de comenzar a decir la verdad”.
Fuente: http://mundo.sputniknews.com/firmas/20150402/1036005617.html#ixzz3WC1AAhGK

EL CONFLICTO ESTADOS UNIDOS-VENEZUELA Y LA VII CUMBRE DE LAS AMÉRICAS

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Por Carlos Fazio 

Tomado de TeleSUR:
http://www.telesurtv.net/opinion/El-conflicto-Estados-Unidos-Venezuela-y-la-VII-Cumbre-de-las-Americas-20150330-0008.html.

“Estados Unidos ha conformado América del Norte como un espacio geopolítico bajo el dominio económico-financiero de las corporaciones con casa matriz en su territorio y el control militar del Comando Norte del Pentágono (…) Sólo escapan a ese designio Venezuela, Cuba y Nicaragua”.

Publicado en Ecos de la Cumbre de Panamá

América Latina y el Caribe, principalmente las naciones de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), y en particular, Venezuela, son el teatro de operaciones de un sordo juego geopolítico entre Estados Unidos y sus socios de la OTAN, contra China y Rusia, dos potencias emergentes que han venido desarrollando vínculos económicos y de cooperación técnico-militar con naciones situadas en lo que tradicionalmente Washington ha considerado su “espacio vital”.

Pocas veces, como hoy −tras la reciente orden presidencial de Barack Obama que ubicó a Venezuela como una “extraordinaria amenaza a la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”−, cobran dimensión los conceptos esgrimidos por Nicholas J. Spykman en 1942, cuando al definir el “Mediterráneo Americano” (que abarcaba el litoral del golfo de México y el mar Caribe, México, América Central, Colombia, Venezuela y el cinturón de islas que se suceden desde Trinidad a la punta de la Florida, Cuba incluida), dijo que esa región debía quedar bajo la “exclusiva e indisputada tutoría” de Washington.

En su obra Estados Unidos frente al mundo, escrita tres años antes de que finalizara la Segunda Guerra Mundial, al exponer la doctrina geopolítica del imperialismo tal y como lo concebía la clase dirigente estadounidense, Spykman dijo con elocuente crudeza: “Eso implica para México, Colombia y Venezuela una situación de absoluta dependencia con respecto a Estados Unidos, de libertad meramente nominal…

En 1973, el boicot de suministros de hidrocarburos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) a Estados Unidos, exhibió las vulnerabilidades del hegemón del capitalismo mundial

En 1973, el boicot de suministros de hidrocarburos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) a Estados Unidos, exhibió las vulnerabilidades del hegemón del capitalismo mundial. Desde entonces, los estrategas del complejo industrial-militar diseñaron y pusieron en práctica una serie de proyectos geopolíticos −o de conquista del espacio en su zona de influencia−, a expensas de naciones débiles o que ofrecen poca resistencia, que incluyeron la colonización, la anexión o la conquista.

Cuatro decenios después, Estados Unidos ha conformado América del Norte como un espacio geopolítico bajo el dominio económico-financiero de las corporaciones con casa matriz en su territorio y el control militar del Comando Norte del Pentágono. Y aunque en 2005 en Mar del Plata fracasó el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), la libertad de México y Colombia es hoy meramente nominal, como anunció Spykman en 1942, y sus territorios han sido militarizados por el imperio. Sólo escapan a ese designio Venezuela, Cuba y Nicaragua.

Además de su importancia geopolítica para la defensa del territorio continental de Estados Unidos de cara a un eventual conflicto bélico con otra potencia, Venezuela es el país con la mayor cantidad de reservas probadas de hidrocarburos. Asimismo, bajo el liderazgo indiscutido de Hugo Chávez, Venezuela fue el impulsor del ALBA y potenció la UNASUR (Unión de Naciones Sudamericanas) y la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), obstaculizando los planes para una integración vertical del subcontinente, implementados por la Casa Blanca y el gobierno-sombra de las grandes corporaciones estadounidenses.

Washington y el golpismo continuado

Las consideraciones anteriores explican los sucesivos intentos encubiertos de Washington por llevar a cabo un “cambio de régimen” en Venezuela: desde el golpe de Estado cívico-militar-oligárquico de abril de 2002 (el primer golpe mediático del siglo XXI), y la Operación Septiembre Negro de  finales de ese año y comienzos de 2003 –el llamado “golpe petrolero” que siguió los lineamientos del Dossier Confidencial No. 5, estrategia subversiva de los capitanes de industria, grandes latifundistas, ganaderos y la llamada nomenclatura gerencial de petróleos de Venezuela (Pdvsa), bajo la cobertura política e ideológica de las principales corporaciones multimedia de Venezuela y las Américas−, pasando por diversas operaciones clandestinas y diferentes modalidades de la guerra de espectro completo (“golpe suave”, guerra de baja intensidad, guerra asimétrica, de información o cuarta generación, guerra económica y terrorismo mediático), hasta el fracasado golpe del 11 y 12 de febrero de 2015.

Al respecto, cabe recordar que con eje en una estrategia de varios carriles, la escalada política-propagandística había iniciado en diciembre pasado, cuando al tiempo que anunciaba negociaciones para una próxima reanudación de relaciones diplomáticas con Cuba, el presidente Obama puso en vigor la “Ley para la defensa de los derechos humanos y la sociedad civil en Venezuela”, una medida injerencista violatoria del derecho internacional aprobada por el Congreso. La nueva ley extraterritorial, pieza central en la etapa para un cambio de régimen en Venezuela, es una réplica perfeccionada de lo que el propio Obama había dicho, siendo senador, que durante más de 50 años no había funcionado contra Cuba.

A partir de enero de este año, se incrementaron los planes tendientes a generar un nuevo clima de zozobra económica y violencia caótica desestabilizadora que confluyera con el primer aniversario de “las guarimbas” de febrero de 2014. ¿Objetivo? Derrocar a Nicolás Maduro, presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, a quien se le había venido fabricando una imagen de gobernante autoritario y violador de los derechos humanos.

Lubricada la oposición venezolana con millonarios fondos extraídos de los contribuyentes de Estados Unidos a través de agencias oficiales de Washington como la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID) y fundaciones afines como la National Endowment for Democracy (NED) y Freedom House; posicionada la guerra económica con base en el desabastecimiento de productos de primera necesidad −en particular alimentos básicos, medicamentos y artículos higiénicos− para provocar ira y malestar en la población, la extensa red de medios corporativos privados del hemisferio occidental hicieron su labor como parte de la guerra psicológica y el terrorismo mediático. En lo interno, su misión principal era generar un clima de miedo y horror paralizante a través de herramientas habituales como el acaparamiento, el desabasto, el mercado negro, la inflación, la usura, campañas de rumores y la violencia callejera, y en lo externo, fomentar una correlación de fuerzas internacionales que avalara tácitamente el accionar golpista y, llegado el caso, una eventual intervención militar del Pentágono.

En rigor, se trataba de una segunda fase de la fracasada operación subversiva puesta en práctica a comienzos de 2014 para tirar a Maduro. “La salida” −como denominó entonces la ultraderecha venezolana al plan sedicioso para sacar al presidente legítimo de Venezuela del Palacio de Miraflores−, culminó con un saldo de 43 personas muertas y llevó a la cárcel a uno de los líderes de la asonada, Leopoldo López, dirigente del Partido Voluntad Popular.

Desde entonces, una de sus cómplices en la aventura conspirativa, la ex congresista desaforada María Corina Machado −firmante del Decreto Carmona durante el golpe de Estado de abril de 2002 −, había tomado las riendas de la nueva intentona con apoyo del embajador de Estados Unidos en Colombia, Kevin Witaker. “Contamos con una chequera más fuerte que la del régimen para romper los anillos de seguridad”, dijo Machado, quien desde hace años cultiva los favores de congresistas cubano-estadounidenses de Miami, como Marco Rubio, Iliana Ros Lethinen y Mario Díaz Balart, y los del alcalde de la ciudad Doral del sur de la Florida, Luigi Boria.

El factor Brownfield

En el caso venezolano, la génesis de la intervención estadounidense actual remite al Comité de los 40 (denominación tomada de la Decisión-Memorándum No. 40 del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos), reunido por el secretario de Estado Henry Kissinger en junio de 1970 para diseñar una estrategia de “bajo perfil” destinada a hacer abortar la “vía pacífica al socialismo” de Salvador Allende en Chile. El plan del Pentágono y la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de la época de Richard Nixon, incluía: 1) creación del caos económico; 2) acciones paramilitares; 3) ofensiva de propaganda; 4) financiamiento a sectores derechistas, y 5) infiltración y divisionismo dentro de la izquierda chilena.

Con base en esa estrategia −aplicada después con variantes contra Nicaragua sandinista, Granada y Panamá−, en agosto de 2004 Washington había enviado a Caracas al embajador William Brownfield. Adscrito a la Oficina de Iniciativas para la Transición en Venezuela (OIT), la principal misión de Brownfield era elaborar un plan de largo plazo para derrocar a Hugo Chávez. En un cable diplomático del 9 de noviembre de 2006, difundido en el portal de Wikileaks, el diplomático recordaba a sus jefes en el Departamento de Estado las directrices establecidas dos años antes en el denominado “Plan de cinco puntos contra el Gobierno Bolivariano”: 1) Fortalecer las instituciones democráticas; 2) Infiltrarse en la base política de Chávez; 3) Dividir al chavismo; 4) Proteger negocios vitales de Estados Unidos, y 5) Aislar a Chávez internacionalmente. La OIT para Venezuela fue cerrada en 2010, pero sus funciones fueron transferidas a la oficina para América Latina de la USAID, vieja pantalla de las acciones injerencistas y para la guerra psicológica de la CIA y el Pentágono.

Con base en esos antecedentes, la ambientación o “calentamiento” mediático de la nueva ofensiva desestabilizadora contra Venezuela contó, a mediados de enero pasado, con la presencia en Caracas de los ex presidentes de Colombia, Chile y México −Andrés Pastrana, Sebastián Piñera y Felipe Calderón, respectivamente−, invitados a un foro por María Corina Machado y el partido Voluntad Popular. Otro de los objetivos era visitar en la prisión a Leopoldo López, erigido por Washington como nuevo “combatiente de la libertad”, según la expresión acuñada por Ronald Reagan para los contras nicaragüenses y el saudí Osama bin Laden en los años 80.

La trama desestabilizadora se complementó, a finales de enero, con la deserción de Leamsy Salazar, capitán de corbeta de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. En calidad de “testigo protegido”, el desertor Salazar declaró ante un tribunal de Nueva York que el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Diosdado Cabello, era el jefe de un presunto cartel de Los Soles. La “primicia” la obtuvo el diario neofranquista español ABC, que se basó en “fuentes cercanas a la investigación”, y fue convenientemente amplificada en México por los periódicos Excélsior y La Razón que, curiosamente, no citaron como fuente a ninguna agencia noticiosa internacional, por lo que puede presumirse que en los tres casos se trató de desinformación sembrada con propósitos subversivos-propagandísticos

Dentro del plan conspirativo en curso, no es un dato baladí que William Brownfield −el “diplomático” que en 2004 elaboró el Plan de los cinco puntos para derrocar a Chávez y quién se desempeñó luego como embajador en Colombia de 2007 a 2010−, validara la “consistencia” del reportaje de ABC, que involucra a Cuba y las FARC en la insólita trama. Tampoco lo es que Brownfield sea en la actualidad secretario de Estado adjunto de Estados Unidos para Narcóticos y Seguridad Internacional.

Los fondos para la subversión

Otro elemento clave del plan elaborado por Brownfield en 2004, es el financiamiento de ONGs, fundaciones, asociaciones y partidos opositores venezolanos, enmarcado dentro del rubro “defender y fortalecer prácticas democráticas, las instituciones y los valores que promueven los derechos humanos y la participación de la sociedad civil”. El presupuesto actual de Estados Unidos (octubre 2014 a octubre de 2015) incluye cinco millones de dólares, y la asignación prevista para el próximo año fiscal aumenta la cifra en 500 mil dólares más. Asimismo, Washington ha incorporado una nueva modalidad consistente en registrar a las ONGs venezolanas como corporaciones en Estados Unidos, lo que facilita el suministro de fondos y además pueden ser subcontratadas por compañías estadounidenses.

Entre las organizaciones receptoras de fondos de los contribuyentes de Estados Unidos figuran Nueva Conciencia Nacional; Fundación Futuro Presente; Humano y Libre, de Gustavo Tovar Arroyo, quien organizó en 2010  la denominada Fiesta Mexicana para adiestrar en métodos de desestabilización a dirigentes estudiantiles de la extrema derecha venezolana; Espacio Civil; Operación Libertad; Mujer y Ciudadanía; Ventana por la libertad; Súmate y Consorcio Desarrollo y Justicia, ambas ligadas a la golpista María Corina Machado.

La USAID, que en 2011 destinó más de nueve millones de dólares de los 20 millones aprobados ese año para la desestabilización de los países del ALBA, en 2013 canalizó cinco millones 786 mil dólares para programas subversivos en Venezuela, principalmente para la capacitación de nuevos líderes juveniles que sean capaces de resaltar en el enfrentamiento con el gobierno. El presupuesto destinado a 2014 no ha sido publicado, probablemente en un intento por sortear las dificultades que les ocasionaron las revelaciones y cuestionamientos de que fue objeto luego de las revelaciones de la agencia AP sobre el trabajo de la USAID contra Cuba.

Además, los programas de Estados Unidos para la subversión en Venezuela incluye a la National Endowment for Democracy (NED), que en 2014 destinó más de dos millones 300 mil dólares a organizaciones antibolivarinas, y a Freedom House, ampliamente denunciada por sus vínculos con la CIA, que mantiene su política  de asesoramiento y financiamiento de la oposición venezolana, profundizando las estrategias de guerra psicológica y campañas mediáticas como parte de las técnicas de las “revoluciones de colores” y el “golpe suave” de Gene Sharp, Robert Helvey y Peter Ackerman.

En su reporte global anual sobre libertad de expresión, Freedom House ubica a Venezuela como uno de los países donde no existe libertad de prensa ni de expresión y donde se violan los derechos humanos; la agenda de Obama, pues. En contrate, cabe consignar que en ese país existe una hegemonía de los medios de comunicación privados. Según Luis Britto García, en 1998 la empresa privada era propietaria del 80% de las estaciones de televisión y del 97% de las radiodifusoras de FM, y no había medios comunitarios. Esos medios privados se caracterizaban por una alta concentración de la propiedad, tanto horizontal como vertical. En la actualidad operan en Venezuela 2,896 medios; 2,332 son de la empresa privada. El 65.18% sigue siendo privado y el 30.76% son comunitarios; apenas un 3.22% son de servicio público. El principal cambio consiste en la multiplicación de medios comunitarios, los cuales en su mayoría tiene poco alcance y tienden a durar un tiempo limitado.

En radiodifusión funcionan mil 598 emisoras privadas, 654 comunitarias y apenas 80 de servicio público. En televisión de señal abierta 55 canales son privados, 25 son comunitarios y ocho de servicio público.  Casi todos los medios privados son opositores, con lo cual, pretender que el Estado esté ejerciendo una “hegemonía comunicacional” con los escasos medios de que dispone, como señala Freedom House, es un infundio que sólo puede ser interpretado como parte de una operación de guerra psicológica y propaganda negra para exacerbar el pánico, desestabilizar el país, generar ingobernabilidad y detonar violencias destinadas a derrocar por la vía del terror al gobierno bolivariano.

La debilidad de Obama y el riesgo intervencionista

En ese contexto, los días 11 y 12 de febrero el gobierno venezolano anunció haber desarticulado un “atentado golpista” que contaba con la participación de oficiales activos y retirados de la aviación militar y otros elementos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, y cuyo objetivo era bombardear desde un avión Tucano el Palacio de Miraflores y matar al presidente Nicolás Maduro. Otros blancos de la llamada Operación Jericó eran el Ministerio de Defensa y los estudios del canal de televisión teleSUR, para sembrar caos y confusión.

Es previsible que ante el nuevo fracaso golpista, y dado el interés geopolítico en la estrategia subversiva de Washington hacia Venezuela, el presidente Obama y sus aliados de la ultraderecha regional intentarán enrarecer el clima de la próxima Cumbre de las Américas, prevista para la segunda semana de abril en Panamá. Con la “declaración de guerra” de Obama, queda claro que a Estados Unidos no le interesa la democracia ni los derechos humanos en Venezuela; lo que le importa es el petróleo y la posición geográfica del país sudamericano. El interés de la Casa Blanca es reafirmar su política de dominación regional, desafiada por China y Rusia; restaurar el tradicional control en su zona de influencia, hoy resistida como nunca antes por los países agrupados en la UNASUR, la CELAC y el ALBA.

En la coyuntura, las palabras de Obama al acusar a Venezuela como una “amenaza” a la seguridad nacional de Estados Unidos, además de ridículas, son una clara expresión de la evolución clásica de las políticas de agresión imperial, que van de la ruptura del orden constitucional, los golpes suaves y las revoluciones de colores a una eventual intervención militar directa del Pentágono. Como denunció el ex vicepresidente venezolano José Vicente Rangel, Washington dispone de mil 600 paramilitares listos en la frontera de Colombia, frente a los estados Zulia y Táchira, 800 en cada zona limítrofe. Ése es el verdadero peligro en la hora

En ese contexto, la guerra mediática y económica y la imposición de sanciones de Estados Unidos al gobierno venezolano sólo debilitan la imagen de Obama de cara a la VII Cumbre de las Américas organizada por la OEA (Organización de Estados Americanos). Nicolás Maduro llegará a la cita con el apoyo y el respaldo internacional, y queda claro que al defender a Venezuela, los presidentes de los países del área están defendiendo la soberanía y la unidad de Nuestra América martiana y bolivariana.

*Publicado en: Ecos de la Cumbre de Panamá

LA MISMA POLITICA: Obama, Venezuela y Cuba

Esteban_Morales_DomingezPor Esteban Morales

UNEAC

MONCADA

En realidad no es nada incoherente que Estados Unidos haya declarado su intención de restablecer relaciones con Cuba y al mismo tiempo se vea enrolado en una escalada agresiva contra Venezuela. Al punto de declarar a esta última como una inminente amenaza para la seguridad nacional norteamericana.

Ambas acciones forman parte de la misma política, porque aun Obama no ha tomado ninguna decisión estratégica respecto a la política hacia Cuba, sino solo táctica.

Solo se trata de tácticas diferentes para desplegar la agresividad de la política norteamericana. Con Cuba está dispuesto a hacerlo con zanahoria, en el caso de Venezuela, con el garrote.

Trata Obama de llenar varias necesidades con esa actitud hacia Venezuela, que parece una contradicción con la posición adoptada con Cuba

-Obama se ve obligado a contrarrestar a la derecha interna que se opone a la nueva agenda de política hacia Cuba.

-Obama trata de poner a prueba al hemisferio para que acepte ambas variantes de política. Y así afectar la unidad lograda, tanto en el caso de Cuba, como en el de Venezuela.

-Obama quiere aprovechar la popularidad que le ha granjeado su actitud hacia Cuba, para descargarla sobre Venezuela.

-Obama trata de escapar a la solicitud del hemisferio, que le pidió, no solo suavizar su actitud hacia Cuba, sino terminar de entenderse con la Isla, aceptándola como una realidad definitiva, tal y como el hemisferio la ha aceptado.

-Obama no acepta aun que Cuba llego para quedarse. Como la China que produjo la” Guerra del pim pom” con la política de Nixon.

-Obama quiere aun dar imagen de fuerza, que parece ser su variante preferida para reconstruir sus relaciones hemisféricas.

-Obama quiere mantener su estrategia en el caso de Cuba, para que esta también le sirva para sus propósitos estratégicos con América Latina y el Caribe.

-Obama sobredimensiona su fuerza para superar el descalabro que significaría para el imperio la pérdida de su otrora “traspatio seguro”. Traspatio que de hecho ya ha perdido.

En esa lucha que libra ahora, Obama se percata de que las perdidas serian estratégicas, porque otras potencias, que le hacen la contrapartida, como China y Rusia, se mueven con velocidad para entablar relaciones en el hemisferio, que Estados Unidos cree aun que le pertenece.

Sin embargo, ni Europa le ha seguido la corriente con Venezuela. Y con Cuba, juega su propia estrategia. Que aunque se parece mucho a la intención estratégica de Estados Unidos con Cuba, trata de sacar su propio provecho, acercándose a la Isla con intenciones similares, pero buscando resultados que no serían para Estados Unidos.

¿Qué ha sacado Estados Unidos de la actitud agresiva hacia Venezuela? Perder una guerra antes de comenzar a librarla. Porque ni aun sus aliados, que el hemisferio tampoco le falta, están dispuestos a enrolarse dentro de una batalla, contra Venezuela, que de hecho ya está pérdida.

La solidaridad, se puede decir, mundial hacia Venezuela, está funcionando y se vio sumamente ridículo el Embajador de Estados Unidos ante la reciente reunión de la OEA, tratando de decir que todo había sido un mal entendido. Y prácticamente echando hacia atrás la resolución contra Venezuela.

Pocas veces en la historia a una potencia como Estados Unidos se le ve haciendo el ridículo que ha hecho Obama con Venezuela.

De todos modos, hay un gran provecho para todos como resultado de la agresividad asumida por Estados Unidos con Venezuela; pues, por un lado, prueba la fortaleza de los cambios que están ocurriendo en el antes “traspatio seguro”, mientras que al mismo tiempo, muestra la incapacidad que exhibe la actual política exterior norteamericana para cumplir sus objetivos. Algo con lo que muchos se pueden sentir aliviados.

Pero aún le queda a Obama el desafío, yo diría histórico, para su diplomacia, de si realmente será capaz de negociar con Cuba en igualdad de condiciones y con respeto para la soberanía de la Isla.

Por lo que podemos augurar que a Obama le espera una verdadera paliza en la Cumbre de abril en Panamá.

“EEUU va a seguir la guerra cultural e ideológica contra Cuba”

elier ramirez

 

Elier Ramírez, historiador, ensayista e investigador cubano calificó el decreto de la administración de Barack Obama contra Venezuela como “lo peor que pudieron haber hecho en función de sus aspiraciones” con la Cumbre de Las Américas en Panamá. “Si antes las cumbres se les cubanizaban, esta se les venezolanizará”.

 

Tomado de Dialogar, dialogar

El anuncio del restablecimiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos no tomó por sorpresa al historiador cubano Elier Ramírez. “Ya se veían muchas señales de lo imperioso de que Estados Unidos se replanteara su política hacia Cuba”, apuntó el investigador, autor del libro De la confrontación a los intentos de “normalización”. La política de Estados Unidos hacia Cuba, que presentó en el estand de Cuba de la Feria Internacional del Libro de Venezuela (Filven 2015).

“Barack Obama, en su segundo mandato, tenía que dar un paso más en la relación con Cuba para ir a la Cumbre de las Américas de este año (Panamá) en un ambiente más relajado, y así poder introducir otros temas en la agenda de los intereses de Estados Unidos”, indicó Ramírez, al tiempo que recordó que en la Cumbre de Las Américas de Cartagena de Indias (Colombia) la región en consenso planteó que no habría otra cumbre sin la isla. “Fue un desastre total en Cartagena de Indias porque Estados Unidos se quedó solo, aislado, con relación a su postura anacrónica hacia Cuba. Y bueno, yo pienso que la variable América Latina fue uno de los elementos que más tuvo que ver con el anuncio del 17 de diciembre que hicieron en conjunto los presidentes Raúl Castro y Barack Obama. Yo siempre digo que la primera variable fue la resistencia de Cuba y la sabiduría de su liderazgo histórico, porque sin eso ni siquiera hubiéramos podido tener un apoyo de América Latina.”

—De una América Latina distinta con la llegada de Hugo Chávez al poder…

—A partir de la llegada de Hugo Chávez al poder, en 1998, la historia de América Latina tuvo un cambio total de 180 grados, es decir, se puede hablar de una historia de América Latina en un antes de Chávez y en un después de Chávez, y para Cuba también, es decir, cambió en cierta medida la historia. Los sueños de la Revolución Cubana, de Fidel Castro en su liderazgo de los años sesenta, era ver lo que está sucediendo hoy en América Latina, esa unidad, esa integración que no fue posible al fracasar la guerrilla en el centro y sur del continente y el Caribe en aquellos años; y logrando Estados Unidos, de alguna manera, éxito en su política de aislamiento hacia Cuba. Presionó una y otra vez a los países de América Latina para que rompieran relaciones diplomáticas, y eso fue así, exceptuando México, l único país que no rompió relaciones con Cuba. Ya en los años setenta muchos de estos países, empezando por los del Caribe, comienzan a restablecer las relaciones con Cuba, pero bueno, realmente era algo inimaginable lo que sucedió a partir del 98. Cuando vi por primera vez hablar al presidente Hugo Chávez me ericé y me emocioné mucho porque parecía algo imposible. Estábamos acostumbrados a ver en la región presidentes que eran simples segundones de Estados Unidos. Y al escuchar las ideas de Hugo Chávez, su radicalidad, su pensamiento unitario, el como rescató todas esas ideas de Simón Bolívar. A partir de ahí ya fue otra historia. Vino Evo Morales (Bolivia), luego Rafael Correa (Ecuador), Daniel Ortega (Nicaragua), Néstor Kirchner y la misma Cristina (Argentina), Lula (Brasil).

—Y los organismos que ha creado Latinoamérica unida como Alba, Unasur, Celac, Petrocaribe, Telesur, han sido una fuerza para exigir a Estados Unidos respeto a la soberanía de cada país y del bloque latinoamericano y caribeño.

—Sin eso, sin esa unidad, no hay libertad posible para nuestros pueblos, eso está más que demostrado. Simón Bolívar lo vio con mucha claridad, pero estaba quizás dos siglos por delante de su momento histórico. En aquel momento Estados Unidos no era lo que conocemos hoy, estaba prácticamente naciendo. A finales del siglo XIX es una potencia naciente y comienza a disputar ese poderío de América Latina. Bolívar veía con mucha claridad los peligros que se vislumbraban desde el norte, y es por eso que dice en 1829“los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar a América de miseria en nombre de la libertad”, y en muchas ocasiones también criticó la política de Washington, que declaró una neutralidad favorable a España y se opuso a la independencia de los pueblos hispanoamericanos. No existía la CIA en ese momento, pero Estados Unidos tenía un aparato de inteligencia montado, con los mismos representantes diplomáticos, en los países recién liberados por Bolívar. Todos estos diplomáticos estuvieron detrás de la conspiración para desarticular la Gran Colombia, que fue la única materialización de Bolívar en cuanto a integración. Sus ambiciones eran mucho más grandes, eran en ese momento gigantescas, pero lo que logró él fue eso. Están los documentos que muestran cómo estos representantes estuvieron conspirando contra Bolívar, porque le tenían mucho miedo a sus planes, porque se dieron cuenta de que podía interponerse a sus ambiciones de expansión. Y otra cosa, le tenían temor a Bolívar porque veían en él, quizás, el principal peligro para su hegemonía sobre la región. Los planes de Bolívar de integración los rescata el presidente Hugo Chávez en el presente y eso es lo que ha permitido que toda América Latina ahora sí pueda pararse frente a Estados Unidos, porque no hay otra manera, divididos no podemos resistir la hegemonía, el intervencionismo norteamericano. Solo unidos podemos ser realmente libres, solo unidos podemos materializar nuestros sueños. El hecho de que Estados Unidos se haya sentado con Cuba en igualdad de condiciones responde a la resistencia de su pueblo, al heroísmo del cubano, pero sobre todas las cosas, porque sabe que detrás de Cuba hay toda una región. Cuando Estados Unidos está haciendo política hacia Cuba, hace política a toda la región también.

—Restablecemos las relaciones con Cuba por un lado, pero por el otro amenazamos a Venezuela. ¿Por qué hacer las paces con un país y terminar de destrozarlas con otro? ¿no es incoherente?

—Ahí no hay ningún tipo de incoherencia. Yo veo la estrategia norteamericana a partir de las declaraciones de Barack Obama y de John Kerry, de los principales líderes de esa nación, y de algunos documentos que se han publicado. Hay un diseño malévolo detrás de esas posturas. La idea es quitarse la distracción cubana que se les ha convertido en un punto crítico a la hora de hacer política en la región. La idea es concentrarse, por encima de todo, en convertir a Venezuela en la punta del iceberg de su política agresiva, porque saben que Venezuela tiene un valor geopolítico y geoeconómico muy alto, es decir, es como el corazón, están atacando directamente el corazón de la integración latinoamericana. Fidel en el 59 decía, tomando también esos ideales de Bolívar, que Venezuela estaba destinada a ser el alma, -estoy parafraseando- el centro de la integración de América Latina y el Caribe, y a partir de Chávez eso empezó a materializarse. La idea es destruir la Revolución Bolivariana porque quitándose de arriba a Venezuela irían poco a poco cayéndose los procesos revolucionarios de América Latina, y Cuba volvería a quedarse sola, y no tendría más alternativa que caer dócilmente ante los pies de Estados Unidos. Es un plan macabro, pero bueno, estamos acostumbrados a ver esos planes macabros. Unos pensarán que soy tremendista, que es un análisis tremendista, de confrontación, pero es que la historia misma te demuestra que ellos actúan de esa manera.

—Estados Unidos ha perdido en estos últimos años su influencia en América Latina, mientras que China y Rusia han incrementado su presencia en la región. ¿Esta es una estrategia de Washington para volver a doblegar a Latinoamérica?

—Exacto. Ellos están en una etapa que podemos llamar de sobredimensionamiento imperial, es decir, que tienen más desafíos de los que ellos como imperio pueden enfrentar. Se les ha ido de las manos el mundo. Ellos son la potencia líder del sistema capitalista y de alguna manera lograron tener, después del derrumbe socialista, el control hegemónico de buena parte del mundo, pero el mundo prácticamente está en rebeldía total contra esa hegemonía norteamericana. Todo ese tema que tiene que ver con la geopolítica ellos lo están valorando mucho, y necesitan replegarse a lo que ellos consideran su patio seguro, reconquistar Latinoamérica. Reconstruir esa hegemonía.

—¿Y podrán?

—Yo creo que es imposible, pero todo depende por supuesto de lo que vamos a hacer nosotros, es decir, cada uno de los pueblos de Latinoamérica para responder a esta intención de recolonizar de nuevo a América Latina que se les ha ido de las manos, sobre todo en la etapa de George W. Bush, donde se enfocaron en el Medio Oriente. Ahora no tenemos solo la unidad de la región, sino que Rusia y China están apoyando mucho los procesos de América Latina. El gobierno de Estados Unidos tiene que ser cada día más creativo, más sutil, y es por eso que con Cuba están aplicando esta estrategia, que es más inteligente, más edulcorada para tratar de destruir a la Revolución Cubana por otra vía, ya que no pudieron en más de 50 años por la clásica, la de la agresión. Lo ha dicho el propio Obama, esto no cambia sus objetivos con Cuba, solo se trata de un cambio de instrumento. Lo dijo Raúl también en la Cumbre del Alba (Caracas). Ellos han sido muy claros en eso, incluso ha habido una declaración de Obama en una conferencia de prensa, que dio dos días después del 17 de diciembre, que quizás ha sido la menos citada, donde dijo que “esta nueva política puede ir corroyendo a esa sociedad tan cerrada que es Cuba” -como ellos nos tratan de estigmatizar, de una sociedad tan cerrada-. “No sabemos cómo va a cambiar la cultura, pero va a cambiar”, -mira cómo habla del cambio cultural hasta en Cuba- y que “en dependencia de las circunstancias usaremos el garrote o la zanahoria”, -es decir, que ellos también están dispuestos, de acuerdo a la circunstancia, a usar el garrote o la zanahoria-. Hoy están con Venezuela usando el garrote, mañana con Venezuela pueden también aplicar la zanahoria. Hoy están utilizando la zanahoria con Cuba, mañana pueden usar nuevamente el garrote, aunque saben que esa es la vía menos efectiva para tumbar la Revolución, no les ha dado resultado. Contra Cuba se han aplicado todos los planes agresivos diseñados por el imperialismo, y ninguno les ha dado resultados en sus propósitos finales, el cambio de régimen no lo han logrado, incluso lo están implantando con Venezuela, el garrote, la guerra económica que Cuba padeció por muchos años y todavía sigue padeciendo, porque el bloqueo se ha flexibilizado, pero todavía su contenido fundamental está ahí, está presente, y esa es otra lucha que hay que seguir dando.

—¿Entonces no habrá realmente una reconciliación con Estados Unidos porque lo que busca con Cuba y Latinoamérica y el Caribe es que vuelvan a ser su patio trasero?

—Estamos transitando en una etapa, en un modus vivendi entre adversarios ideológicos, porque va a seguir la guerra cultural e ideológica contra Cuba. Prefiero hablar de una convivencia pacífica entre comillas como ha dicho Raúl también. Una convivencia pacífica entre contrarios, porque no se puede hablar de una normalización de las relaciones mientras la esencia del conflicto Cuba Estados Unidos siga siendo hegemonía versus soberanía. Esa esencia se mantiene, esa esencia está ahí, ellos lo han dicho en sus declaraciones, ellos pretenden también llevar la transición capitalista en Cuba, y mientras eso no cambie, es muy difícil hablar del término normalización en su acepción clásica.

—Pero se está usando el término normalización. ¿Cuba está ganando algo en este momento?

—En el libro De la confrontación a los intentos de “normalización”. La política de los Estados Unidos hacia Cuba, donde el doctor Esteban Morales fue mi tutor, hablamos de esas experiencias anteriores de intentos de restablecimiento de las relaciones entre ambos países con los presidentes Gerald Ford (1974-77) y Jimmy Carter (1977-81), y ponemos normalización entre comillas porque Estados Unidos ha entendido la normalización de las relaciones desde la dominación, es decir, para que haya una normalización Cuba tiene que ceder todo lo que tiene, su soberanía. Hubo un momento en que insistían mucho en la soberanía de Cuba en la política exterior, ahora insisten en la soberanía de Cuba en la política interior. Para que haya una normalización ellos quieren que Cuba vaya al bipartidismo, la llamada democracia representativa burguesa que no tiene nada de representativa ni democrática, es un modelo que quieren implementar en el mundo cuando es un modelo antidemocrático. Cuba y Estados Unidos nunca han tenido relaciones normales, nunca las tuvieron en el siglo XIX, en el XX, y menos después del 59. En este libro nosotros mostramos cómo Cuba siempre ha tenido la imposición y hasta ha planteado estar dispuesta a avanzar hacia una convivencia pacífica, o al menos a un modus vivendi, pero sin ceder un milímetro en nuestra soberanía y sin ceder un milímetro en cuanto a nuestros principios, y Estados Unidos no puede pretender que para que haya normalización en las relaciones Cuba ceda aspectos de su soberanía. Y como decía Fidel en el 94, quizás nosotros estemos más preparados para una política de agresión que para una de paz que tenga los propósitos que tiene la administración Obama, pero por una cuestión de principios, no nos opondríamos a una política de paz.

—¿Qué cree que pasará en la próxima Cumbre de Las Américas en Panamá?

—Evidentemente ahí habrá un encuentro entre los presidentes Raúl Castro y Barack Obama, no sé cómo será ese encuentro, pero bueno, es lo que se está planteando. El Gobierno de Obama está muy apurado, muy interesado en llegar a esa Cumbre con algo, sobre todo con las embajadas abiertas en ambos países. Es el objetivo que ellos tienen. Obama lo ha declarado en sus intervenciones y Kerry también, para tener algo en la mano, para ser noticia. Previo a la primera Cumbre de Las Américas en la que participó Obama, en la de Trinidad y Tobago, las medidas que anunció hacia la isla se convirtieron en una gran maniobra de opinión pública, y en esta cumbre van a crear toda una gran maniobra de opinión pública para limpiar esa imagen nefasta, negativa de Obama, del Gobierno norteamericano y su política hacia América Latina.

Pero al mismo tiempo han metido la pata tremendamente porque la declaración que han hecho contra Venezuela es lo peor que pudieron haber hecho en función de sus aspiraciones con esa Cumbre de las Américas, y si bien antes las cumbres se les cubanizaban, quizás en esta cumbre se les venezolanizará, es decir, quizás habrán algunos lacayos, porque siempre salen algunos lacayos en la región, pero la gran mayoría de los gobiernos de América Latina y el Caribe van a acribillar las imposiciones injerencistas y las declaraciones esas absurdas del presidente Obama de que Venezuela es una amenaza a la seguridad nacional. A mí me pareció eso increíble porque además estamos acostumbrados a ver ese discurso hacia Cuba, que desde el inicio del 59 ha sido una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos. ¿Qué amenaza va a ser Cuba para la seguridad nacional de Estados Unidos?, ¿qué amenaza va a ser Venezuela para la seguridad nacional de Estados Unidos? Ellos utilizan mucho ese término, pero cuando hablan de seguridad nacional están hablando de hegemonía, de la seguridad imperial de la clase dominante de Estados Unidos, a esa sí somos un desafío, pero ellos la presentan como la seguridad nacional que es otra cosa, ellos dan gato por liebre en este tema porque, al contrario, Venezuela y Cuba son una garantía para la auténtica seguridad nacional de Estados Unidos, porque nunca hemos hecho un plan de agresión contra ese país, nunca hemos implantado un bloqueo contra ellos, al contrario, lo que hemos ofrecido es su ayuda humanitaria en distintos momentos. Cuba y Venezuela son una garantía a esa auténtica seguridad nacional de Estados Unidos por su estabilidad política, no hay estallidos sociales que puedan producir una crisis migratoria que sea un peligro para la seguridad nacional de ese país, las que ha habido, en el caso de Cuba, es porque han sido provocadas por Estados Unidos.

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*Biografíamínima

Doctor en Ciencias Históricas. Coautor del libro El autonomismo en las horas cruciales de la nación cubana (2008), que recibió el Premio de la Crítica Histórica Fernando Rodríguez Portela; y autor De la confrontación a los intentos de “normalización”. La política de los Estados Unidos hacia Cuba (2011).

EMMA GRAND/CIUDAD CCS
FOTO YESIREÉ BLANCO

(Tomado del diario venezolano Ciudad Caracas)

Aclaración del editor del blog: Como el texto no pudo ser revisado por el entrevistado, se pueden encontrar algunos detalles que no son totalmente exactos, pero la esencia de las ideas se corresponden. Al autor sí le tomó por sorpresa el anuncio del 17 de diciembre, no conozco a nigún analista que haya previsto la osadía y el alcance de la noticia. Lo que si era claro era que Obama no podía aparecerse en la Cumbre de las Américas con las manos vacías en cuanto a la política hacia Cuba. Por otra parte el libro De la confrontación a los intentos de normalización fue escrito en coautoría con el Dr.Esteban Morales)

¿Sanciones por violaciones a los derechos humanos en Venezuela? ¡Es el petróleo, estúpido!

atilioPor Atilio Borón

Politólogo, economista y periodista argentino. Fue director de la Clacso.

Tomado del Blog del autor

 

 

Washington aplica sanciones contra Venezuela como represalia por supuestas violaciones a los derechos humanos cometidas a partir de la ofensiva sediciosa de Febrero del 2014 y que costó 43 vidas. Según el inspirador de la ley promulgada por Obama, el senador Bob Menéndez -un tipejo al servicio de la mafia anticastrista de Miami inmerso en una densa trama de procesos judiciales por tráfico de influencias, prostitución de menores, trata de personas, etcétera- la nueva legislación era un triunfo para el pueblo venezolano. El único problema es que parece que este no lo entiende así porque según la consultora Hinterlaces “el 64% de los venezolanos rechaza que el Gobierno de Estados Unidos imponga sanciones a funcionarios venezolanos” y en igual sentido se han expedido organismos defensores de los derechos humanos así como diverso tipo de organizaciones regionales de América Latina y el Caribe.  

Guarimba 2014 Pacífica  protesta de la oposición en Venezuela, Marzo 2014 

“Pacífica” protesta de la oposición en Venezuela, Marzo 2014 (vulgo: “guarimba”)

 

 

Aparte de ello llama la atención la INCONSISTENCIA del criterio de Obama: primero, porque la sanción ignora que la mayor parte de las víctimas de la violencia desatada (con la aprobación y el apoyo abierto de la Casa Blanca) son chavistas o funcionarios de las fuerzas de seguridad o de la justicia de la República Bolivariana y que el gobierno de Nicolás Maduro ha procesado y logrado condenar a los miembros de la policía o la guardia nacional responsables de esos actos (cosa que Estados Unidos no hizo con los policías que en los últimos tiempos asesinaron a sangre fría a afroamericanos o latinos, ninguno de los cuales está preso).

fosa-comun-la-macarena, cerca 2000 cadáveres NNFosa común con cerca de 2000 cadáveres sin identificar, La Macarena, Departamento del Meta, Colombia

 

 

Segundo, que no utiliza la misma vara para sancionar a los funcionarios civiles y militares de Colombia responsables de la muerte no de 43 sino de casi 6000 civiles entre el 2000 y el 2010; o a los gobernantes y fuerzas de seguridad de Honduras que desde el golpe del 2009 sumieron a ese país en un interminable baño de sangre; para no hablar de los causantes de la “desaparición” de 26.000 personas en México en años recientes y el crimen perpetrado contra los 43 estudiantes en Ayotzinapa. Si el fundamento de la sanción es la violación de los derechos humanos (y supongamos que tal cosa ocurrió en Venezuela), ¿por qué se penaliza a este país mientras que se recompensa con ayuda militar y apoyo político a Colombia, Honduras y México? Obama y sus publicistas no pueden engañar a nadie. Esto nada tiene que ver con los derechos humanos, la libertad y la democracia como pregonan en Washington, cosas que al imperio le tienen absolutamente sin cuidado. ¡Es el petróleo, estúpido!

foto de los estudiantes de AyotzinapaManifestación reclamando la aparición con vida de los 43 estudiantes “desaparecidos” en Ayotzinapa

ARGENTINA: LA CIA Y EL MOSSAD EN UN INTENTO DE “GOLPE BLANDO”

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Por Stella Calloni

Tomado de Red Voltaire.

Publicado originalmente en Contralínea, de México

 

 

Estadounidenses e israelíes manipularon desde un inicio la investigación de un cruento atentado en Argentina en 1998. Por casi 2 décadas buscaron acusar a Irán, pero ni una sola prueba pudieron ofrecer. El último fiscal del caso reportaba secretamente a la inteligencia estadounidense los avances en la investigación y le consultaba el rumbo que tomarían las pesquisas. Con la muerte de este funcionario argentino, ahora Estados Unidos busca hacer una jugada de tres bandas: además de implicar al siempre incómodo Irán, ahora ha orquestado un “golpe blando” contra la presidenta Cristina Fernández. De prosperar esa maniobra, seguiría Venezuela, para debilitar el bloque de países suramericanos que han puesto dique a las ambiciones de Estados Unidos en la región.

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El pasado 18 de enero de 2015, el fiscal Alberto Nisman, al frente de la Unidad Especial que investigaba la causa sobre el cruento atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) el 18 de junio de 1994, fue encontrado muerto con un disparo en la cabeza, en el baño de su departamento y con todas las puertas de su casa cerradas por dentro. Cuatro días antes había presentado una denuncia, sin prueba alguna, mal redactada y con serias contradicciones, en la que acusaba a la presidenta de la nación, Cristina Fernández de Kirchner, al canciller Héctor Timerman, y a otras personas, de intentar encubrir a funcionarios iraníes acusados –sin pruebas– de ser culpables del atentado. En días se había puesto en marcha un golpe encubierto de origen externo.

El fiscal había sido colocado al frente de la investigación en 2004, después de 10 largos años, cuando se cerró el más escandaloso e irregular juicio de la historia sin lograr encontrar a los culpables del atentado que dejó 85 muertos y centenares de heridos. Este hecho aparece como un eslabón más de un golpe en desarrollo, en el que participan un sector del aparato judicial argentino, la oposición, los medios masivos de comunicación junto a la CIA (Agencia Central de Inteligencia, siglas en inglés) y el Mossad, de Estados Unidos e Israel, respectivamente.

Para entender esto hay que entender de qué se trata el caso AMIA y conocer las graves irregularidades cometidas con la entrega en la década de 1990 de laa investigación a los servicios de inteligencia estadounidenses e israelíes, que operaron conjuntamente con el grupo de la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) de Argentina.

Investigación bajo control externo

El cruento atentado conmovió al país; el juez que quedó a cargo de la investigación en julio de ese año fue Juan José Galeano, quien comenzó su actuación bajo una presión muy evidente.

En sólo 24 horas, la inteligencia israelí –que envió sus hombres a colaborar desde las primeras horas del hecho– y la CIA acusaron a la República Islámica de Irán y al Hezbolá de Líbano, sin pruebas.

Sin haber iniciado la investigación, ofrecieron un testigo importante al juez argentino Galeano, quien viajó a Venezuela para entrevistarlo.

El hombre se llamaba Manouchehr Moatamer y se presentó como un ex funcionario iraní, que había huido de su país y que acusaba al gobierno de Irán de ser responsable del atentado, sin ninguna prueba. Sus declaraciones erráticas se derrumbaron en poco tiempo. Es decir, la CIA y el Mossad habían vendido a la justicia argentina un testigo falso.

Moatamer se había ido de Irán con su familia en 1993. Falta saber cómo llegó a Venezuela en 1994, y cómo terminó al final en Los Angeles, Estados Unidos, como «testigo protegido de la CIA».

La causa de Galeano siguió navegando en un mar de irregularidades. Pero aún en 1997, el juez fue nuevamente a ver a Moatamer, en Estados Unidos, quien nada agregó a su testimonio anterior. En 2008, Moatamer finalmente confesó que había mentido para obtener la visa estadounidense.

En 1998, nuevamente la CIA y el Mossad ofrecieron otro supuesto testigo, en este caso radicado en Alemania, Abolghasem Mesbahi, llamado el “testigo C”. Mesbahi había sido desplazado en 1989 de algunas tareas menores para la inteligencia iraní, sospechoso de ser agente doble. Se dedicó a la actividad privada y realizó una serie de estafas, tras lo cual se fue a Alemania donde se radicó desde 1996.

En ese tiempo, Mesbahi acusó a Irán de cada uno de los “atentados terroristas” que no se esclarecían en el mundo –lo que siempre sucede con los atentados de falsa bandera– como el de Lockerbie, Escocia, y otros.

El “testigo C”, que ganó fama por el misterio que rodeaba su nombre, vio una nueva oportunidad acusando a Irán, con la anuencia de los servicios alemanes, estadounidenses e israelíes de la voladura de la AMIA.

Sin pruebas, contó su versión en Alemania ante un juez nacional y el juez argentino Juan José Galeano, que viajó a ese país en 1998.

«Mesbahi declaró 5 veces bajo juramento en la causa, y en los puntos esenciales dio 5 versiones distintas y contradictorias de éstos, que no podrían servir nunca como prueba. Sólo dichos y palabras, y por supuesto, conjeturas y deducciones de inteligencia», resume el abogado Juan Gabriel Labaké en su libroAMIA-Embajada, ¿verdad o fraude?

El abogado Labaké, por cierto no oficialista, viajó a Teherán, Europa y Estados Unidos, reuniendo datos y entrevistándose con fuentes importantes, y finalmente llegó a la conclusión de que no existían pruebas contra Irán en el juicio de AMIA, ni bajo la dirección de Galeano, ni bajo la del fiscal Nisman, quien sólo recopiló y reescribió los expedientes de su predecesor, y les dio cierto orden pero siempre acusando a Irán, como ordenaron Washington y Tel Aviv.

El periodista Gerth Porter, de The Nation, escribió en una nota el 16 de mayo de 2010 que el embajador de Estados Unidos en Argentina en el momento del atentado a la AMIA, James Cheek, le dijo en una entrevista:

«Que yo sepa no hay ninguna evidencia real de la participación iraní. Nunca probaron nada.»

Lo extraño es que cuando Nisman acusa a Irán en 2006 ya se sabía que ambos testigos no eran creíbles y la justicia británica incluso había rechazado, por falta de pruebas, un pedido de extradición contra el ex embajador iraní en Argentina, Hadi Soleimanpour. El diplomático iraní estaba haciendo un curso en Londres cuando lo detuvieron en 2003 hasta que llegara el exhorto de extradición. Pero hubo que liberarlo en 2004 y pagarle una indemnización de 189 000 libras esterlinas.

También la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol) devolvió un primer pedido de alerta roja por falta de pruebas, y el segundo pedido en 2013, y que esta hasta estos días, por especial pedido del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y el canciller Héctor Timerman, tampoco tiene aún el fundamento de las pruebas que el juez Rodolfo Canicoba Corral le pidió a Nisman que investigara. Ahora se sabe que Nisman no había cumplido con reunir pruebas, sino solamente simples deducciones de inteligencia que no sirven a la justicia ni a la verdad.

El primer juicio de la AMIA debió ser cerrado por escándalos e irregularidades graves, una de las cuales consistió en que el juez Galeano, con apoyo del entonces presidente de la Delegación de Asociaciones Israelitas-Argentinas (DAIA), Rubén Berajas, pagó 400 mil dólares a un reducidor de autos robados, Carlos Telledín, para que acusara a diplomáticos iraníes y a policías de la provincia de Buenos Aires.

Estos últimos estuvieron 5 años detenidos y debieron ser liberados por absoluta falta de pruebas, sin vinculaciones con la causa. Así escandalosamente terminó ese juicio.

La enmarañada red de falsedades y mentiras, presiones e intereses que eran los expedientes de la causa del cruento atentado contra la mutual judía AMIA obligó a terminar con el juicio en 2004, y el entonces presidente Néstor Kirchner (2003-2007) exhortó a la justicia a avanzar, profundizando en la causa hacia la verdad.

Se creó entonces la Unidad Especial de la Causa AMIA, que quedaría por decisión de la Procuraduría en manos del fiscal Alberto Nisman, lo que sorprendió, ya que el propio Nisman también había sido parte del fracaso del juicio iniciado en julio de 1994 y cerrado 10 años después, sin haber logrado nada.

El caso Nisman

Nisman había comenzado en 1997 su camino hacia la actual Fiscalía, en Morón, provincia de Buenos Aires. En su historia hay un caso que marcó su camino y fue la investigación sobre el destino de Iván Ruiz y José Díaz, dos de los participantes en el fracasado ataque al cuartel de la Tablada en enero de 1989, dirigido por el ex jefe guerrillero Enrique Gorriarán Melo, durante el gobierno democrático de Raúl Alfonsín. Ambos detenidos, después del cruento enfrentamiento que dejó varios muertos y heridos, fueron vistos por última vez brutalmente torturados y llevados por militares y policías en un automóvilFord Falcon.

Hasta ahora están desaparecidos, pero Nisman y un juez que lo puso a cargo de la investigación apoyaron la versión oficial del Ejército de que «habían muerto en combate» a pesar de las evidencias de su desaparición forzada.

En julio de 1997, el entonces procurador general Nicolás Becerra lo convocó para sumarse a los fiscales que investigaban el atentado contra la mutual judía AMIA, José Barbaccia y Eamon Mullen, por pedido expreso de ambos.

De acuerdo con Infojus Noticias de Argentina «el equipo de Nisman, Barbaccia y Mullen trabajó hasta el juicio oral, pero no terminó bien». Durante ese juicio por la llamada «conexión local», muchos testigos dijeron que ellos y el juez Juan José Galeano habían cometido una serie de irregularidades que se comprobaron.

Al final del debate, el Tribunal Oral absolvió al delincuente Carlos Telleldín, a quien el propio juez entregó 400 000 dólares para que acusara a funcionarios iraníes y a policías, con el visto bueno de Rubén Berajas, entonces presidente de la poderosa Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas.

En los fundamentos del fallo se acusó a Galeano –quien terminó destituido y procesado–, a su equipo y a los fiscales Mullen y Barbaccia, también procesados.

«En el juicio oral quedó demostrado que no se investigó absolutamente nada» en la Causa AMIA , afirmó a Infojus Noticias el abogado Juan Carlos García Dietze, defensor de Ariel Nizcaner, quien fue absuelto de haber participado en la adulteración de la camioneta Traffic, que supuestamente fuera usada en el atentado.

«Siempre hubo un tema parádojico: Barbaccia y Mullen quedaron imputados, y Nisman siguió a cargo. Es extraño», reflexionó García Dietze.

En 2004 Nisman, ya a cargo de Unidad Especial para concentrar todas las investigaciones vinculadas al atentado, se acerca a un hombre clave de la entonces Secretaría de Inteligencia del Estado, la antigua SIDE, Antonio Stiusso, alias “Jaime”. Éste había sido desplazado de la Causa AMIA por ser parte de las irregularidades del juicio, pero con Nisman recuperó un lugar de importancia. Ambos trabajaban con la CIA y el Mossad.

La Unidad Especial recibía importantes sumas de dinero para investigar. Pero Nisman sólo se dedicó a clasificar los expedientes de Galeano y continuó responsabilizando a los iraníes, sin haber producido, en los últimos 10 años, ninguna prueba para confirmar la acusación. Su primer pedido de alerta roja contra 12 iraníes, diplomáticos y funcionarios acusados, fue devuelto por falta de pruebas. Como sucedió con el pedido de extradición enviado a Londres contra el ex embajador iraní en Argentina, Hadi Soleimanpour, cuando la justicia británica devolvió la solicitud por falta de pruebas, indemnizando al diplomático en 2004. Una vergüenza para la justicia argentina.

Nisman y la Embajada de Estados Unidos

Durante 10 largos años, los expedientes que investigaba Nisman siguieron incorporando «informes basados en deducciones y armados» sin prueba real, imposibles de comprobar, que proveían la CIA y el Mossad, al igual que hicieron al proporcionar los falsos testigos.

En 2010, cuando se publicaron en Argentina una serie de cables secretos referidos al caso AMIA, del Departamento de Estado de Estados Unidos revelados por WikiLeaks, quedó en evidencia que el fiscal Nisman anticipaba las medidas que iba a tomar en esta causa a diplomáticos de esa Embajada.

Estos descubrimientos no dieron lugar a tomar una medida clave, la de separar al fiscal de esta causa ya que no se puede ser “juez y parte”, como sucedía en su relación de subordinación a Estados Unidos e Israel.

La pista iraní no lograba reunir pruebas concretas, pero sin duda favorecía los intereses geopolíticos de ambos países, que continúan intentando invadir Irán, enlazando esta situación con el anunciado plan imperial de un Oriente Medio ampliado, que significó invasiones y ocupaciones coloniales de varios países en esa región en el siglo XX. Jamás la inteligencia estadounidense o israelí debieron haber participado, monitoreado y armado la Causa AMIA.

En un despacho del 22 de mayo de 2008, desde la sede diplomática estadounidense en Buenos Aires, se especificaba: «Los oficiales de nuestra Oficina Legal le han recomendado al fiscal Alberto Nisman que se concentre en los que perpetraron el atentado y no en quienes desviaron la investigación.»

Eso fue precisamente cuando el entonces juez federal Ariel Lijo ordenó la detención e indagatoria del ex presidente Carlos Menem, de su hermano Munir –ya fallecido–, del entonces titular de la SIDE Hugo Anzorreguy, y otros, como el magistrado Juan José Galeano y del ex comisario Jorge Palacios, por encubrir el atentado.

Nisman no había informado de esa medida a la Embajada estadounidense como lo hacía normalmente. Otros cables de WikiLeaks demostraron que el fiscal de la Causa AMIA se había disculpado con los oficiales estadounidenses por no haber anticipado los pedidos de detención. Hay varios cables referidos al tema, publicados por el periodista Guillermo O’Donell.

Ya en 2013, Memoria Activa y familiares y amigos de las víctimas del atentado de julio de 1994 se pronunciaban por un alejamiento de Nisman de la Causa AMIA. En noviembre de 2013, en una carta abierta al fiscal, los familiares respaldaron el Memorándum de Entendimiento entre Argentina e Irán y cuestionaron «la falta de compromiso de Nisman y la inacción en la causa», por considerarlo «funcional a los intereses de los que siempre nos quieren alejar de la verdad».

El Memorándum de Entendimiento con Irán es un verdadero documento de política exterior que podía sentar precedentes en la resolución de conflictos sin salida, como era el caso AMIA. Se trataba de que los jueces de la Causa AMIA pudieran ir a Teherán a indagar, ante la presencia de una Comisión de personalidades reconocidas y neutrales, a los altos funcionarios iraníes acusados –sin pruebas– del atentado. Por primera vez se podría saber la verdad, fuera la que fuera.

Al cumplirse 20 años del atentado, el 19 de julio de 2014, los familiares de las víctimas no sólo reclamaron una vez más el esclarecimiento del hecho, sino que solicitaron formalmente que se apartara a Nisman del caso por «haber mostrado su total incapacidad para investigar en esta Causa», como denunció entonces Diana Malamud de Memoria Activa.

Irán siempre ofreció su cooperación, pero la CIA y el Mossad rechazaban toda posibilidad. Ningún país soberano en el mundo iba a entregar a un grupo de funcionarios acusados sin que se presentaran las pruebas necesarias a la justicia de terceros países. Incluso surgió de Irán una propuesta de crear una Comisión mixta, argentina-iraní, para investigar el tema AMIA.

En Irán no existe extradición y por eso el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner trató de hallar un camino, que fue rechazado incomprensiblemente por el gobierno de Israel.

La DAIA y la AMIA, que habían apoyado en principio el Memorándum debieron plegarse al mandato israelí. La oposición argentina rápidamente se alió a este rechazo y surgieron jueces que declaraban la inconstitucionalidad de la ley, lo que era una aberración jurídica.

Irán quedó a la expectativa frente a esta situación. Lo que nadie sabía es que, con base en falsas denuncias, convertirían este tema en una maniobra golpista contra el gobierno de Fernández de Kirchner, el que más trabajó a favor de la verdad, como se puede constatar en los esfuerzos ante la Organización de las Naciones Unidas y en el propio Memorándum.

El 12 de enero de 2015, en plena Feria Judicial, e interrumpiendo un viaje que lo había llevado a recorrer Europa para festejar el cumpleaños 15 de una de sus hijas, el fiscal Alberto Nisman, al frente de la investigación sobre el atentado contra la mutual judía AMIA decidió regresar imprevistamente a Argentina, según él mismo comunicó a las amistades más allegadas en un mensaje de WhatsApp.

Sólo 1 día después de llegar a Buenos Aires, Nisman anunció que iba a presentar una denuncia contra la presidenta de la nación, el canciller, el diputado Andrés Larroque, dirigente del movimiento juvenil La Cámpora y contra 2 dirigentes sociales, Luis D’Elía y Fernando Esteche, por intento de presunto encubrimiento de los iraníes acusados mediante un pacto secreto con Irán por «intercambios comerciales», un pacto que nunca existió,.

Trama de guerra sucia

El 18 de enero, Nisman fue encontrado muerto, como se conoce, en su departamento. Y la rigurosa investigación fiscal continúa para no dejar ningún espacio de duda en su conclusión final.

La Feria Judicial permitía a Nisman elegir el juez, y buscó a Ariel Lijo, quien lleva causas creadas contra funcionarios gubernamentales por denuncias basadas en informaciones periodísticas y sin pruebas. El 14 de enero Nisman presentó la denuncia, generando un gran escándalo, sin aportar pruebas de sus incriminaciones, pero tampoco nada sobre el atentado que mató a 85 personas en 1994.

De inmediato la dirigencia opositora salió a respaldarlo, porque esta noticia les permitía montar un ataque brutal contra el gobierno en año electoral.

Prometía Nisman dar a conocer escuchas telefónicas (ilegales hasta ahora) para justificar su acusación, y el 19 de enero iba a hablar de su denuncia ante la Comisión de Legislación Penal de la Cámara de Diputados, citado por la oposición, aunque iba a asistir también el oficialismo, que pedía hacer público este evento, y no cerrado.

Las escuchas trasmitidas ilegalmente por un canal de televisión opositor de conversaciones entre dirigentes sociales y una persona de la comunidad islámica jamás podrían ser pruebas de nada. Pero el 19 de enero, la muerte de Nisman conmocionaba al país, atrayendo la atención también fuera de Argentina.

En las declaraciones que hizo ante la fiscalía, la ex esposa de Nisman, la jueza Sandra Arroyo Salgado, quien estaba en Barcelona, España, con otra de las hijas del matrimonio, señaló que Nisman la llamó el 12 de enero desde el Aeropuerto de Barajas, en Madrid, para decirle que debía regresar urgentemente a Buenos Aires porque su madre se iba a operar de un brazo y que luego iba a volver a Europa para continuar su viaje.

Arroyo Salgado dice haber discutido porque se negó a que Nisman regresara con su hija a Buenos Aires y convinieron en que la dejaba en el aeropuerto para que su madre llegara a recogerla desde Barcelona.

Se agrega a esto que la propia madre de Nisman, Sara Garfunkel, declaró en la causa que ella ya se había operado del brazo antes. Nisman había mentido a su familia en un regreso muy apresurado.

Por eso la pregunta es:
 ¿Quién llamó a Nisman tan urgentemente para presentar una denuncia sólo 2 días después de su regreso, nada menos que contra la presidenta?

La fiscal que ahora investiga la muerte de Nisman, Viviana Fein, a todas luces bajo intensa presión, dijo que el occiso había comprado el pasaje de regreso del día 12 de enero desde el 31 de diciembre. Esto abre entonces otra interrogante:
 ¿Por qué envió un mensaje de WhatsApp a sus amigos más cercanos, según transmitió la propia prensa opositora antes que la fiscal revelara la compra anticipada del boleto, de que tenía que regresar de forma intempestiva? ¿O era una trama ya urdida de antemano?

La incriminación fue la noticia bomba de comienzos de un año electoral y la diputada derechista Patricia Bullrich, de Unión Por Todos-Propuesta Republicana, organizó rápidamente que Nisman explicara la denuncia a una Comisión del Congreso.

Bullrich, quien habló varias veces con el fiscal antes de su muerte, está vinculada a varias fundaciones estadounidenses en Argentina, y de la misma manera la diputada Laura Alonso, destacadas ambas por apoyar a los sectores más fundamentalistas de Estados Unidos contra Cuba, Venezuela, Argentina o cualquiera de los países claves en la integración latinoamericana.

El domingo 18 de enero por la tarde, el fiscal Nisman fue encontrado sin vida, por su madre, llamada por dos custodios ante la falta de respuesta de éste. El departamento estaba cerrado por dentro, incluyendo la puerta de servicio, que tiene dos cerrojos; el de arriba, que podía abrir la madre, pero el de abajo tenía una llave trabada por dentro y debieron llamar al cerrajero para que la abriera.

El cuerpo de Nisman obstaculizaba abrir la puerta del baño. Tenía un disparo en la cabeza, una pistola y un casquillo de bala calibre 22 estaban en el piso a su lado. Una imagen desoladora. Tenía 51 años. Y los primeros resultados de la autopsia realizada por reconocidos forenses con presencia de expertos peritos determinaron que «no habían intervenido terceros».

Toda la información, incluyendo lo que se conoció después, mencionaba un disparo sólo a poco más de 1 centímetro de la sien derecha, lo que llevaba a pensar en un suicidio. La muerte se clasificó como «dudosa» hasta que se terminen las pericias, algunas repetidas para que no queden dudas.

La presidenta Fernández de Kirchner, en su primera carta enTwitter, nunca dijo que fuera un suicidio. Incluso lo puso en duda al escribir la palabra entre signos de interrogación. Y en su segunda carta sostuvo con mayor precisión que no creía en un suicidio. En todo caso en un suicidio inducido, y no precisamente por el gobierno, ya que en realidad es el gobierno el único afectado en este juego de servicios de inteligencia extranjeros y locales y de la oposición interna, mayoritariamente dependiente de Washington y sus fundaciones.

Desde Bolivia, el presidente Evo Morales definió certeramente esta situación: le pusieron una emboscada a la presidenta argentina, dijo al denunciar los sucesos.

Es de un simplismo aterrador pensar que a un gobierno a cuya presidenta se acusa sin prueba alguna, con una denuncia tan deficiente que ni siquiera parece redactada por el fiscal, podría convenirle la trágica muerte de éste.

La oposición política local, que ya armó varios escenarios golpistas en el país, se tomó el hecho como una bandera para acusar al gobierno. Los medios de comunicación y especialmente el Grupo Clarín, que se niega a cumplir con la Ley de Medios Audiovisuales que debe terminar con los nefastos monopolios mediáticos, comenzaron a especular confundiendo a la población, cautiva de ese enorme poder desinformador.

Es tal la intoxicación informativa, que nadie sabe distinguir entre el informe de la Fiscalía investigadora y los “juicios paralelos” que se escenifican en televisión.

Fue el gobierno el que insistió para que la reunión en el Congreso fuera pública, es decir, para que todo el mundo pudiera ver lo que se iba a debatir allí, lo que curiosamente la oposición rechazaba. Los legisladores del oficialismo desde el primer momento que Bullrich convocó la audiencia especial, afirmaron que concurrirían para interrogar profundamente al Fiscal con la determinación de llegar al fondo del asunto. La muerte del fiscal se lo impidió.

La muerte de Nisman está siendo utilizada de una manera perversa por los medios de comunicación opositores y por toda la red de desinformación mundial al servicio del poder hegemónico, intentando responsabilizar al gobierno en una de las campañas más duras que se recuerde.

El golpismo encubierto está siendo desarrollado por un sector del Poder Judicial, una estructura decadente que nunca se democratizó, y por los medios de comunicación masiva, la oposición y la acción de los servicios de inteligencia locales que fueron desplazados por el Ejecutivo y venían desde la pasada dictadura y antes de ésta. Pero, indudablemente, también por Estados Unidos e Israel.

El Estado israelí publicó en Estados Unidos un breve comunicado en la mañana del 19 de enero de 2015 sobre «la trágica circunstancia» de la muerte de Nisman, término que se utiliza para describir un suicidio; y el mismo día el secretario general de la DAIA, Jorge Knoblovits, dijo a los medios argentinos –como está registrado– que «creían que era un suicidio» y que esa entidad estaba preocupada por el destino de la Causa. ¿Por qué luego cambiaron de rumbo?

Siguiendo el lineamiento del Estado israelí, exhortaban a continuar con la Causa –como si alguien hubiera hablado de abandonarla– y además a llevar a la justicia a los culpables del hecho y continuar con lo que estaba actuando Nisman. Es decir –y esto no puede perderse de vista– mantener la acusación contra Irán, lo que significa continuar en el cerrado círculo que comenzó en julio de 1994 con pistas y testigos falsos. ¿Qué hay en las sombras de esta Causa?

En la escena del crimen

El colaborador cercano del fiscal fallecido, Diego Lagomarsino, “experto en informática”, contratado por Nisman con un salario inusualmente altísimo, fue a ver al fiscal el sábado 17 de enero. Él mismo se presentó espontáneamente a la justicia para decir que le había llevado un arma vieja, la pistola calibre 22 con la que luego se “suicidó” el fiscal.

Primero dijo que Nisman le pidió la pistola para defenderse. Pero en realidad Lagomarsino estuvo 2 veces al edificio donde vivía el fiscal, supuestamente seguro y altamente vigilado, como se ofrecía a los compradores de departamentos en ese lugar. De la última visita en la noche no hay registros de salida. La investigadora Fein dijo que, según lo registrado, Lagomarsino salió el domingo en la mañana, es decir, al día siguiente de la muerte de Nisman.

La denuncia publicada íntegra el día 20 de enero es absolutamente una pieza sin valor jurídico, por su redacción, sus contradicciones y la falta de pruebas. Las escuchas telefónicas ilegales, que un canal de televisión opositor dio a conocer también violando toda norma, no agregan nada, al contrario, resultan hasta pueriles. Reconocidos juristas señalan que aunque todo lo que se dice fuese cierto no constituye delito porque nada de eso se realizó.

El curioso –y desconocido en el medio– periodista colaborador en el sitio de internet del Buenos Aires Herald, Damián Pachter, quien en la noche del 18 de enero dio, porTwitter y sin avisar a su medio, la primicia de que se había encontrado muerto al fiscal Nisman, decidió irse del país argumentando «miedo». Primero sacó un boleto de ida y vuelta a Uruguay, pero de pronto apareció en Tel Aviv.

Pero lo extraño es que sale hacia Uruguay y sigue hasta Israel, donde dice que pidió refugio. Luego se sabe que Pachter es argentino-israelí y que viajó con su pasaporte de Israel.
 ¿Por qué pidió asilo, si era ciudadano israelí y estuvo 3 años en el ejército de ese país?

Lagomarsino también estaba gestionando la actualización de su pasaporte, para lo cual concurrió a las oficinas pertinentes el mismo día 12, cuando Nisman hizo pública su imputación. Inmediatamente tras la muerte del fiscal, las autoridades le retuvieron el documento y se le prohibió salir del país.

La sospecha sobre Pachter aumentó cuando dio a medios europeos varias entrevistas hablando de la persecución de periodistas en Argentina, donde los medios opositores publican notas insultantes contra la presidenta y otros funcionarios sin ningún problema.

Otro dato importante a registrar. El fiscal Nisman utilizaba un automóvil de alta gama, un Audi, de un yerno de uno de los denunciados como encubridor local en el caso AMIA, Hugo Anzorreguy, el ex jefe de la SIDE en el momento de la voladura de la AMIA. Y además ligado al ex agente de la CIA Frank Holder, de oscura historia en Centroamérica, que como tantos ex agentes de otros países manejan agencias de seguridad locales.

En Estados Unidos, los sectores más recalcitrantes como el republicano Marcos Rubio, Bob Menéndez y otros, acusan a la presidenta y al gobierno de Argentina sin prueba alguna, lo cual es una amenaza y una presión sobre la justicia local, la misma que ejercen los medios masivos de comunicación argentinos, que de diversas formas advierten a fiscales y jueces que esta causa, como la de la AMIA, tienen que tener los “culpables” que ellos determinen. Los llamados de esos legisladores, además, evidencian su conexión con la derecha argentina.

Quieren una destitución aparentemente “institucional” del gobierno, un golpe blando, pero con muertes. No quieren la verdad.

Además de golpear a Argentina en el mismo momento en que se acrecienta el golpismo en Venezuela contra el presidente Nicolás Maduro, intentan debilitar a los organismos de unidad e integración que se consolidan en América Latina.

Si algo faltaba al terminar esta serie, se conoció que el ex presidente, de Uruguay, José Mujica desmintió la versión de que un diplomático de la Embajada de Irán en Montevideo fuese expulsado 2 semanas antes por estar vinculado a la colocación de un aparente artefacto explosivo en las inmediaciones de la Embajada israelí en esa ciudad. Esa versión la publicó el diario israelí Haaretz y la retomaron varios medios en el mundo.

Queda entonces la pregunta que puede tener una rápida respuesta: ¿qué están preparando los expertos en atentados de falsa bandera en nuestros países?

Rechazo mundial de la agresión de Estados Unidos a Venezuela 1/2

Salim-Lamrani2Por Salim Lamrani, Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV. Es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula Cuba, the Media, and the Challenge of Impartiality, New York, Monthly Review Press, 2014, con un prólogo de Eduardo Galeano

Publicado por Al Mayadeen

Tomado de TeleSur

http://www.telesurtv.net/analisis/Rechazo-mundial-de-la-agresion-de-Estados-Unidos-a-Venezuela-12-20150321-0017.html.

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La comunidad internacional ha rechazado de modo unánime la declaración de la Casa Blanca de decretar un estado de emergencia nacional cuyo objetivo es romper el orden constitucional en Venezuela.

El 9 de marzo de 2015 Barack Obama firmó una orden ejecutiva y decretó “estado de emergencia” en Estados Unidos por “la amenaza inusitada y extraordinaria” que representaría Venezuela para la seguridad nacional del país. Esta decisión, hostil hacia otra nación soberana, es sumamente grave y se acompañó de nuevas sanciones contra varios funcionarios del gobierno de la república latinoamericana.[1]

Para justificar semejante medida, la Casa Blanca evoca “la intimidación de los opositores políticos” en Venezuela, exige “el respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales” y pide “la liberación de todos los presos políticos, incluso de decenas de estudiantes, del líder de la oposición Leopoldo López, así como de los alcaldes Daniel Ceballos y Antonio Ledezma”… pero no evoca ninguna amenaza concreta a Estados Unidos.[2]

En efecto, Washington no alude a ninguna amenaza precisa contra su seguridad ni a eventuales armas estratégicos de un país –que no tiene ninguna– que se encuentra a miles de kilómetros de sus costas y que jamás en su historia estuvo en guerra contra Estados Unidos ni agredió a otra nación. El Gobierno estadounidense tampoco menciona potenciales amenazas. Al contrario, el presidente venezolano Nicolás Maduro, democráticamente elegido en 2013 en un escrutinio reconocido por su transparencia por todos los organismos internacionales, desde la Organización de Estados Americanos hasta la Unión Europea, siempre ha declarado su voluntad de establecer relaciones pacíficas y de igual a igual con el vecino del norte.

Para justificar su decisión Obama sólo hizo referencia a hechos que conciernen a la situación interna de Venezuela y que son de la competencia única y exclusiva del pueblo bolivariano, dando prueba de un acto de injerencia –es decir contrario al derecho internacional– en los asuntos internos de una nación soberana[3]. Esta nueva medida marca un recrudecimiento de la hostilidad de Estados Unidos hacia la democracia venezolana. En efecto, desde la llegada de Hugo Chávez al poder en 1999 y el advenimiento de la Revolución Bolivariana, Washington no ha dejado de desestabilizar a Venezuela.

El 11 de abril de 2002 la administración Bush orquestó un golpe de Estado contra el presidente Chávez y rompió el orden constitucional. La intervención masiva del pueblo logró poner término a la dictadura militar más corta de la historia de América Latina (48 horas). En diciembre de 2002 Washington apoyó el sabotaje petrolero que costó más de 10.000 millones de dólares a la economía venezolana. Desde entonces Estados Unidos no ha dejado de apoyar a la oposición antidemocrática y golpista que no ha vacilado en usar la violencia, como lo demostró la ola mortífera que golpeó el país en febrero de 2014, para conseguir por la fuerza lo que ha sido incapaz de obtener por las urnas.

En efecto, desde 1998, la derecha venezolana perdió 19 de los 20 procesos electorales –reconocidos como transparentes por todas las instancias internacionales– que se llevaron a cabo bajo la Revolución Bolivariana. Caracas denunció inmediatamente un intento de golpe de Estado en su contra. El anuncio de Washington ocurrió unas semanas después de que Venezuela revelara la existencia de una conspiración que planificó la oposición para derrocar el orden constitucional, lo que llevó a la cárcel al alcalde de Caracas Antonio Ledezma y a varios miembros de las fuerzas armadas entre otros.[4] Nicolás Maduro declaró que Barack Obama había “decidido pasar personalmente a cumplir la tarea de derrocar a [su] Gobierno, intervenir Venezuela, a controlarla desde el poder estadounidense”.[5]

Se trata de “la más grande amenaza que se ha cernido contra la nación”, agregó, recordando que “nadie puede creer que Venezuela sea una amenaza contra EE.UU.”.[6] El objetivo es evidente, según Maduro: con las primeras reservas en hidrocarburos del mundo, Venezuela es una prioridad estratégica para Estados Unidos, que quiere controlar esos recursos.  La medida que tomó Estados Unidos contra Venezuela suscitó el rechazo unánime de la comunidad internacional, incluso de sus más fieles aliados. La Unión Europea declaró que estaba fuera cuestión alinearse a la política de Washington y que “no est[aba] considerando” imponer “medidas restrictivas” contra Caracas. “La UE no tiene nada que decidir” sobre Venezuela, enfatizó José Manuel García Margallo, canciller español.[7] . 

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NOTAS

l [1] Antonio María Delgado, «Obama aplica sanciones y declara emergencia nacional por amenaza de Venezuela», El Nuevo Herald, 10 de marzo de 2015. [2] The White House, “Statement by the Press Secretary on Venezuela”, 9 de marzo de 2015. https://www.whitehouse.gov/the-press-office/2015/03/09/statement-press-secretary-venezuela (sitio consultado el 13 de marzo de 2015). [3] Ultimas Noticias, «Maduro: Le tiendo la mano al gobierno de EEUU”, 13 de marzo de 2015. [4] Ignacio Ramonet, “La tentative du coup d’Etat contre le Venezuela”, Medelu, 10 de marzo de 2015. [5] Fabiola Sánchez, “Maduro: EEUU asumió la tarea de derrocar a mi gobierno”, The Associated Press, 10 de marzo de 2015 [6] Agencia Venezolana de Noticias, “Presidente llama a la unidad para vencer la amenaza más grave en la historia de Venezuela”, 11 de marzo de 2015. [7] Agence France Presse, «La Unión Europea ‘no está considerando’ sanciones contra Venezuela», 10 de marzo de 2015.

Tras Cristina, Evo y Maduro le llegó el turno a Dilma

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Por Vicky Peláez

El pasado domingo, cerca de 1,7 millón de personas participaron en marchas convocadas por la oposición en 26 capitales provinciales de Brasil y en la capital federal Brasilia demandando la destitución de la presidenta Dilma Rousseff. La multitud la responsabilizaba de  la corrupción en Petrobras —la empresa petrolera estatal y privada, pero tras de todo esto hay una mano negra experta en revoluciones que ahora está operando sutilmente en Brasil.

Recientemente la Suprema Corte de Brasil autorizó la apertura de investigaciones a 51 políticos, entre ellos dos gobernadores y 34 legisladores, incluso el presidente del Senado, Renan Calheiros y el de la Cámara Baja, Eduardo Cunha. Aparentemente todos ellos estaban involucrados en la red de corrupción en Petrobras que desvió de la empresa entre 2004 y 2012 unos 3700 millones de dólares a través de lavado de dinero y sobrefacturación en obras y contratos. El supuesto autor de esta red, ex director de servicios de Petrobras, Renato Duque ya fue arrestado y está colaborando con los investigadores.

Por supuesto, las protestas en términos generales muestran la solidez de la democracia en Brasil recuperada hace 30 años después de 21 años de  dictadura militar (1964-1985), como lo reconoció la presidenta Rousseff. Sin embargo, las marchas del domingo pasado no fueron muestras de una reacción espontánea del pueblo que expresaban la indignación popular, sino fueron bien preparadas y organizadas por la derecha nacional derrotada en las elecciones presidenciales en 2002, 2006 y 2010 y en 2014. Sus consignas durante estos 12 años del gobierno del Partido de Trabajadores (PT) siguen siendo las mismas: ¡Fuera Lula! ¡Fuera Dilma! ¡Fuera PT! 

El teólogo y filósofo brasileño Leonardo Boff en su análisis de las recientes protestas afirmó que “en Brasil hay una rabia generalizada contra el Partido de los Trabajadores, que es más bien inducida por los medios de comunicación, pero no es odio contra el PT, es odio contra 40 millones de pobres que fueron incluidos y que ocupan los espacios que eran reservados a las clases pudientes”. Como lo expresó el escritor y periodista argentino, José Steinsleger, invocando la película del famoso cineasta brasileño Glauber Rocha “El León de 7 Cabezas” (1970), las siete cabezas de la oposición en Brasil representan a los banqueros, latifundistas, empresarios, tecnócratas, los medios de comunicación, los narcos y sectas religiosas empeñados en revertir “el proceso de cambio y justicia social más profundo y prolongado que ha vivido Brasil desde los tiempos de Getulio Vargas y Joao Goulart (1951-1964)”.

La derecha brasileña nunca ha podido asimilar estos 12 años del gobierno del PT, la pérdida de control de país, de la sociedad y de la nación. Tampoco ha reconocido los avances de la última década de los gobiernos de Luiz Inácio Lula da Silva y de Dilma Rousseff. La pobreza relativa bajó de 36.4 por ciento en 2002 a 18.6 en 2014 y la pobreza extrema del 15 al 5.29 por ciento. Millones de personas fueron beneficiadas con viviendas populares, subsidios, acceso a la salud y la educación, inclusive universitaria, el sueldo mínimo fue aumentado y la desigualdad disminuida.

La derecha brasileña nunca ha reconocido estos logros a pesar de que los gobiernos de Lula y Dilma jamás se atrevieron a terminar con neoliberalismo, sino lograron modificarlo ligeramente  y crear condiciones para el crecimiento económico con la distribución de la renta más equitativa. Por eso siguieron aumentando sus presiones sobre el gobierno del Partido de Trabajadores en su intento de desacreditarlo. La clase media es partícipe en este juego,  está influenciada por los medios de comunicación en manos de la oligarquía y guiadas por las transnacionales de información.

Los medios de comunicación brasileños, en manos de 14 grupos familiares que poseen el 90 por ciento del mercado de la comunicación, asumieron el papel del principal partido de oposición. Lo reconoció en 2010 la directora del diario conservador nacional Folha de Sao Paulo, Judith Brito quien señaló que “puesto que la oposición se encuentra profundamente debilitada, son los medios de comunicación los que, de hecho deben desempeñar este papel. A veces con mucha imaginación”. 

Lo que dice Brito significa en  periodismo distorsionar la realidad acomodándola a los intereses de la elite y convertir la mentira en verdad y cada error o dificultad del gobierno en crimen o ineptitud para cundir el descontento popular y producir el cambio de gobierno. A estos supuestos defensores de la democracia no les importa hacer derrocar, utilizando todos los medios disponibles, un gobierno democráticamente elegido por la mayoría de la población.

Las marchas del 15 de marzo confirmaron estos planes de la oposición que ni siquiera era capaz de elaborar y presentar un plan coherente para enderezar la economía nacional que está experimentando dificultades, ni tampoco señalaron las medidas que tomarían para terminar con la corrupción. El principal candidato opositor por el Partido Social Democracia Brasileña (PSDB), Aecio Neves, quien sufrió  la derrota en las elecciones presidenciales en 2014, arengó a los manifestantes para deponer a la presidenta Rousseff, ajustar  los programas sociales y no permitir que Brasil se convierta en una nueva Venezuela, según dijo. En total cerca de 20 organizaciones, movimientos y partidos salieron a exigir la destitución del actual gobierno entre ellos Vem Para Rua (Ven a la Calle) conocido desde 2013 como uno de los organizadores de las protestas contra la Copa del Mundo, Revoltados Online que comenzaron su militancia hace 11 años luchando contra la pedofilia y terminaron apoyando la idea de un gobierno militar, Movimiento Brasil Livre que aglomera a los universitarios.

Tampoco faltaron los Legalistas con sus consignas de retorno de los militares al poder para “calmar la economía y terminar con la corrupción” desplegando la consigna: “SOS Fuerzas Armadas”. Parece que estos sectores se olvidaron del golpe de Estado de 1964 donde cundió la represión y persecución de los que opinaban en contra y que recién terminó en 1985.

Todos estos partidarios de golpe de Estado deberían  revisar los cables del departamento de Estado norteamericano de 1967-1977 que el vicepresidente Joe Biden entregó a Dilma Rousseff durante su visita para la Copa Mundial de Fútbol. En estos cables se menciona que los brasileños desarrollaron un nuevo “sistema de tortura basada en la coacción psicofísica para intimidar y aterrorizar a los sospechosos”. Lo que no mencionaron los cables norteamericanos fue que el inventor de este sistema era el tristemente famoso torturador y ex agente de la FBI norteamericana Dan Mitrione, el padre de la “Silla de Dragón” que desde 1960 a 1967 estuvo en Brasil perfeccionando su arte diabólico y luego operó en Uruguay donde fue ajusticiado por los tupamaros. En estos mismos cables el embajador estadounidense en Brasil, William Rountree recomendaba cínicamente al departamento de Estado “tomar en cuenta la sensibilidad y el orgullo nacional de los brasileños y evitar intentos de presionar al gobierno respecto a la tortura para no dañar nuestras relaciones”. Olvidar todo esto sería un crimen.

Sin embargo, la oposición sin poder contener su rabia de clase no toma en cuenta las consecuencias de un golpe de Estado. A la vez, sus colegas de las elites globalizadas internacionales y en especial los “iluminados” globalizadores norteamericanos ven la posibilidad de terminar con Brasil como un país soberano, alejarlo del UNASUR y CELAC y debilitar el grupo BRICS que representa en términos medianos un peligro para la hegemonía de los EE.UU. y el Sistema Económico Mundial creado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y la Reserva Federal norteamericana.

Tampoco hay que olvidar la revelaciones de Snowden respecto al Brasil: “What’s Behind Hidden CIA Base in Brazil”. En este documento el ex técnico de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) habla del interés geopolítico de Norteamérica hacia Brasil y en especial  sus reservas de petróleo recién descubiertas en el mar que contienen alrededor de 100 mil millones de barriles de petróleo. El problema consistió en el hecho de que, tanto el gobierno de Lula da Silva como el de Dilma Rousseff prefirieron firmar contratos con la corporación china SINOPEC en vez de Chevron. En mayo de 2013 el vicepresidente norteamericano Joe Biden durante su visita a Brasil trató de persuadir en vano a la presidenta Rousseff de dejar entrar a las corporaciones energéticas estadounidenses en el mercado brasileño. Curiosamente dos meses después de su visita fallada, comenzó la ola de protestas contra el gobierno del Partido de Trabajadores cuya intensidad está en un constante incremento. La oposición ya anunció la próxima marcha para el día 12 de abril declarando Aecio Neves: “¡No nos dispersemos!”

Según el ministro de Justicia brasileño, José Eduardo Cardoso, “el pedido de destitución contra Dilma huele a golpe”. La prensa internacional está divulgando permanente noticias sobre los fracasos económicos del gobierno de Rousseff, la corrupción, la soledad de la presidenta y el descontento del pueblo ocultando los logros de su gobierno durante una década. Lentamente se están creando condiciones para una “revolución de colores” y hacer retornar al Brasil a los brazos de EEUU Hasta ahora no se sabe de la participación de Washington en la organización de las marchas. Sin embargo, por algo alrededor de 400 agentes de diferentes servicios de inteligencia de EEUU llegaron recientemente a las embajadas norteamericanas en Brasil, Bolivia, Venezuela, Ecuador, Argentina y Cuba, según la denuncia del periodista venezolano José Vicente Rangel.

Algo se está cocinando en estos países. En el caso de Dilma Rousseff su destino se decidiría en setiembre próximo durante su visita a Washington. Mientras tanto la posible reacción del pueblo brasileño a la decisión de la oposición de destituir a la presidenta es difícil de determinar actualmente. El pueblo, en expresión del poeta inglés, Alexander Pope, “es una fiera de múltiples cabezas” y ellos también están organizando sus marchas y acciones de apoyo.

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