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PARA EL BIEN DE TODOS

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Amigos este es mi comentario de ayer domingo en TRIBUNA DE LA HABANA, ilustrado con excelentes fotos de Abel Rojas Barallobre

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POR MAGGIE MARIN

Regla y Casablanca están tendidas de cara a la Bahía y frente a la Habana Vieja, imprimiéndole a la rada su espíritu marinero y encanto. De Regla en lo personal, cuya historia empezó alrededor de 1573 y enlazada a la Virgen de Regla, Yemayá, la diosa del mar, podría resumir que es una villa pintoresca. Pero identifico el adjetivo pintoresco con el turismo, y mi visión esencial de esas poblaciones es la popular lanchita de Regla.
…El uso de botes de vela y remos que facilitaban el paso hacia esas villas era ya usual en el siglo XIX. Más tarde fue aumentando el número de pasajeros y comenzaron a usarse pequeñas lanchas y flotillas.
…Esos viajes de placer en mi infancia los tengo mezclados al miedo infantil ante lo desconocido y peligroso, como ese cruce entre el achacoso muelle y la lanchita sin quitar ojo a las inquietantes aguas turbias entrevistas entre los pies; a la travesura de sacar las manos para sentir la caricia del discurrir del agua mientras la embarcación cruzaba el “charco”…
…Aunque en honor a la verdad, de turismo también se trata. Se acerca la época alta de esa “industria” tan importante para la economía cubana, y ¿quién puede negar el orgullo que experimentamos cuando los visitantes ponderan las bellezas y otras cualidades de nuestra querida Habana?
…Justamente hace unos días y tras dos años de labores constructivas, quedó listo un embarcadero con inéditas facilidades para embarazadas, ancianos y personas con discapacidades, además de una edificación con atractivas cristaleras y una planta alta que amén de mirador tiene teléfonos, cajeros automáticos, baños, cafetería. A comienzos de marzo había sido abierto el acogedor Paseo Marítimo Flotante, inserto en la bahía, otro autentico regalo para los habaneros y desde el cual se puede observar esta urbe con perspectivas totalmente novedosas y atractivas; sitio donde se puede romancear y pasar agradablemente el tiempo.

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…A poco, fotoreporteros a la caza de lo humano y lo divino mostraron latas de refrescos y otros desechos, candados del amor cuyo peso ya no resiste ni el pionero de tal costumbre, el célebre puente de las Artes sobre el Sena en Paris. También acciones claramente vandálicas sufrió ese hermoso lugar para que los habaneros disfrutemos, no para que algunos vengan a arruinar y destruir.
…Que en nuestra ciudad brillen luces y no manchas es responsabilidad de nosotros, quienes debemos derrochar urbanidades y normas sociales ante cubanos y foráneos, en y con estos sitios tan útiles como placenteros, y por supuesto, de los encargados de vigilar y cuidar estos lugares de todos que nadie debe dañar.

LA MÁS GRANDE DE LOS ÚLTIMOS AÑOS

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Palabras del titular del Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca Díaz, al inaugurar la 34ta edicion de la Feria Internacional de La Habana

Compañero Ricardo Cabrisas Ruiz, Vicepresidente del Consejo de Ministros;

Compañeros de la Presidencia;

Distinguidas autoridades y jefes de delegaciones que nos honran con su presencia en la inauguración de esta trigésimo cuarta edición de la Feria Internacional de La Habana;

Dirigentes de cámaras, asociaciones y otras organizaciones empresariales que se encuentran entre nosotros;

Expositores cubanos y extranjeros;

Estimados invitados de diversas partes del mundo que nos acompañan en este día;

Amigas y amigos de Cuba que un año más se reúnen junto a nosotros en este foro.

Haciéndoles llegar un cálido saludo en nombre del Comité Organizador de este evento, les damos la bienvenida y agradecemos su presencia en este acto inaugural. 

Resulta de gran satisfacción para nosotros celebrar la apertura de una nueva edición de la Feria Internacional de La Habana.

Este evento, que se realiza desde el año 1983, nos reúne anualmente para fomentar los vínculos económicos y comerciales de Cuba con el mundo y es, sin lugar a dudas, un espacio esperado por el empresariado cubano y foráneo y una cita, casi obligatoria, para los negocios con nuestro país.

Hechos y datos concretos nos confirman la relevancia de FIHAV y su consolidación como bolsa comercial de carácter general más importante de Cuba y el Caribe, y una de las más representativas en América Latina. 

Se han acreditado más de 3 mil 500 expositores en un área de 28 mil 934 metros cuadrados, lo que convierte esta edición de la Feria Internacional de La Habana en la más grande de los últimos años.

Nos complace que en esta ocasión se han registrado empresarios de 73 países, 9 más que en la trigésimo tercera edición de FIHAV. Se ratifican Venezuela, China y Rusia como importantes socios comerciales con destacada presencia y nuevamente España como el país más representado, Han incrementado sustancialmente su participación Francia, Italia y Japón. Nos satisface recibir por primera vez a Etiopía, Gabón y Tanzania.

Como habrán apreciado desde la llegada al recinto ferial y podrán constatar cuando recorran las áreas de exposición, en esta oportunidad se han sobrepasado considerablemente los límites físicos de espacio con que cuentan los pabellones de EXPOCUBA y se han aplicado ingeniosas soluciones para aprovechar todas las ubicaciones posibles.

Este crecimiento significativo de la cantidad de empresas y países representados, no solo es una expresión de la confianza del empresariado en la utilidad de este evento y de los méritos que ha ido adquiriendo como feria comercial.

Pensamos que además, y fundamentalmente, es una demostración del creciente interés que a nivel internacional está generando el mercado cubano y el reconocimiento de las oportunidades existentes a partir de las perspectivas de nuestra economía. Es también una demostración más del amplio rechazo de la comunidad internacional al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los EE.UU. contra Cuba.

Como se ha explicado por nuestro Gobierno, Cuba atraviesa limitaciones financieras coyunturales, influidas fundamentalmente por factores externos, como el comportamiento de los precios en el mercado internacional y dificultades que han enfrentado algunos de nuestros principales socios comerciales.

Estas cuestiones han afectado el ritmo de crecimiento del Producto Interno Bruto, que se comportó al cierre del primer semestre del año por debajo de lo previsto y compromete nuestras proyecciones para el cierre del año.

Además, se ha producido un desbalance transitorio de liquidez en divisas y algunos atrasos en los pagos a los proveedores externos.

Reiteramos el agradecimiento por la confianza y comprensión de las empresas que se han afectado por esta situación, a la vez que reafirmamos la firme voluntad del Gobierno cubano de cumplir con sus obligaciones.

Como expresó el presidente Raúl Castro Ruz en la clausura de las sesiones del Parlamento en julio último “No renunciaremos al propósito de continuar restableciendo la credibilidad internacional de la economía cubana”.

El acuerdo de reordenamiento de la deuda con países acreedores de Cuba que integran el Club de París, tras un proceso de negociación que concluyó exitosamente en diciembre del año pasado, abre una nueva etapa en las relaciones económicas, comerciales y financieras con estos países y facilita el acceso a financiamientos a mediano y largo plazos.

A pesar del escenario que enfrentamos actualmente, se ha logrado mantener el cumplimiento de los compromisos asumidos en los procesos de reordenamiento de las deudas y estamos adoptando decisiones para dar respuesta a esta situación coyuntural.

Hace menos de un mes, un potente huracán golpeó el extremo oriental de nuestro país. Aunque han sido cuantiosas las afectaciones económicas dejadas tras su paso, que seguramente incidirán en el crecimiento del producto al cierre del año; no tuvimos que lamentar la pérdida de vidas humanas, gracias a la efectividad de los mecanismos de enfrentamiento a este tipo de catástrofes y a la organización del pueblo junto a las autoridades.

La máxima dirección de nuestro Gobierno condujo las operaciones de preparación y ha estado al frente de las acciones de recuperación. Varios ministros aún están en las zonas afectadas.

Deseo aprovechar esta ocasión para agradecer las muestras de solidaridad recibidas desde diversas latitudes y los envíos y ofrecimientos de ayuda humanitaria realizados por gobiernos, organismos internacionales, organizaciones no gubernamentales y entidades empresariales que tienen vínculos con Cuba.

Ni el bloqueo, ni dificultades financieras, ni huracanes lastran nuestro optimismo. Continuamos avanzando en el proceso de actualización de nuestro modelo económico.

En abril se efectuó el Séptimo Congreso del Partido Comunista de Cuba en el cual se adoptaron acuerdos de trascendencia estratégica para el presente y el futuro de la nación.

El Congreso analizó los proyectos presentados de Conceptualización del Modelo Económico y Social y las bases del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030, que están siendo sometidos a un debate amplio y democrático con representantes de todos los sectores de la sociedad.

En estos documentos se reafirma el rumbo trazado en los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución aprobado en el Sexto Congreso del Partido Comunista, con el propósito de lograr un socialismo próspero y sostenible.

Durante el año 2016, Cuba ha ocupado titulares de medios de prensa en diversas latitudes, que se han referido elogiosamente a Cuba como plaza para invertir y hacer negocios y han reconocido las oportunidades existentes.

Más allá del reflejo en los medios o de campañas promocionales, la realidad es que este ha sido un período muy intenso en materia de acercamiento de empresas extranjeras.

Las numerosas visitas recibidas de presidentes, primeros ministros y otras autoridades nacionales y regionales, casi siempre acompañadas de misiones empresariales, han manifestado el interés en fortalecer las relaciones económicas bilaterales.

Centenares de empresarios todos los continentes han visitado Cuba con intereses comerciales y de inversión desde que nos reunimos el año pasado.

Esto se corresponde con la política trazada por nuestro Gobierno de consolidar los vínculos con los socios tradicionales y diversificar las relaciones económicas y comerciales externas. A este proceso de diversificación, prestamos especial atención en el contexto actual. En ninguna circunstancia queremos depender de un solo mercado.

Aspiramos a que las empresas cubanas amplíen su conocimiento de los mercados externos, dominen sus características y ventajas competitivas, con el objetivo de aumentar la eficiencia de nuestro comercio exterior y lograr acceder a nuevos destinos para exportar con eficiencia y calidad.

Este propósito requiere de un fuerte trabajo de nuestra parte, pero también de contar con socios serios, capaces y comprometidos con Cuba. Reconocemos que FIHAV debe seguir jugando un importante papel para potenciar los vínculos en este sentido.

Entre las empresas que han incrementado su acercamiento a Cuba están las estadounidenses, a las que las leyes de su país les prohíben, con algunas excepciones, la participación en el mercado cubano, debido al absurdo e ilegal bloqueo económico, comercial y financiero.

El bloqueo permanece vigente, provoca daños importantes al pueblo cubano y es el principal obstáculo en el proceso hacia la normalización de las relaciones entre Cuba y EE.UU. Por su marcado carácter extraterritorial, también afecta a otros países, cuyas compañías han sido objeto de multas y sanciones.

Hace solo unos días en la sede de las Naciones Unidas se produjo una votación histórica a favor de la resolución presentada por Cuba sobre la necesidad de poner fin al bloqueo, que es una victoria de la resistencia del pueblo cubano y una demostración de la oposición absoluta a esta política de los EE.UU., que tuvo que rectificar su voto, después de 24 años de condena.

El presidente Barack Obama ha expresado su posición a favor de que sea levantado el bloqueo y ha aprobado decisiones ejecutivas en la dirección correcta, pero posee amplias prerrogativas que no ha empleado para modificar sustancialmente su aplicación.

Hasta ahora, sigue siendo inviable sostener relaciones de negocios normales, y algunas de las medidas no han podido implementarse, como la eliminación de la prohibición para utilizar el dólar en las transacciones internacionales, que fue anunciada en marzo pasado y después de 7 meses no hemos podido hacer operaciones con esta moneda, porque la Oficina para el Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Gobierno de EE.UU. continúa persiguiendo a los bancos.

Cuba tiene la voluntad de avanzar hacia la normalización de las relaciones con EE.UU., pero lamentamos que sigan apostando a tratar de cambiar el modelo económico y social que libremente ha elegido el pueblo cubano, adoptando medidas que tienen declarados propósitos políticos e injerencistas.

Amigas y amigos:

Esta Edición de la Feria, no solo se distingue por los récords de participación extranjera y área expositiva.

Quiero destacar también el trabajo que ha realizado el empresariado cubano para mostrar sus productos y avances con un diseño innovador y atractivo; y aprovechar al máximo esta oportunidad de ampliar sus contactos comerciales, concretar negocios, identificar nuevos socios e intercambiar conocimientos técnicos.

Estarán representadas nuestras principales empresas exportadoras, con sus bienes y servicios más importantes. En el pabellón nacional, que cubre 5 mil metros cuadrados, tendremos 125 entidades expositoras, que representan a 350 empresas. Para ayudar a facilitar que fluya la información se ha organizado una presentación de la nueva edición de la Oferta Exportable Cubana de Bienes y Servicios.

Les confieso que para esta edición el Comité Organizador de FIHAV ha tenido que trabajar con mayor dedicación, no solo para “acomodar” todas las necesidades de espacio; sino también porque ha sido muy superior el número de actividades paralelas organizadas.

Como podrán ver en el programa que ya se encuentra a su disposición, esta será una semana muy intensa y seguramente fructífera.

Además de los días nacionales, como les llamamos a las actividades centrales que realizan los países participantes; también se realizarán foros empresariales por sectores, rondas de negocios bilaterales, presentaciones de productos y servicios, lanzamiento de eventos, seminarios técnicos, y presentaciones de publicaciones y medios de comunicación especializados.

Seguramente uno de los “platos fuertes” de la Feria será el Primer Foro de Inversiones, que sesionará durante dos días. En el marco de este Foro, se realizarán encuentros entre empresas; paneles de empresarios y expertos en el tema; y la presentación de la nueva Cartera de Oportunidades de Inversión Extranjera, en este caso la Edición 2016-2017.

No voy a adelantar datos, pero anticipo que la Cartera que lanzaremos mañana, además de crecer en número de proyectos y en monto de capital a invertir, también incorpora sectores no contemplados en las ediciones anteriores.

La Zona Especial de Desarrollo Mariel, que sabemos siempre despierta especial interés dentro y fuera de Cuba, tendrá una amplia presencia en la Feria y realizará una presentación específica el próximo viernes.

Concedemos gran relevancia a las acciones de promoción de las oportunidades de Inversión Extranjera y tenemos altas expectativas de los resultados de las actividades organizadas.

Esto se corresponde con la política definida por nuestro Gobierno de reconocer la Inversión Extranjera como una fuente importante y necesaria para el desarrollo del país.

Aunque la concreción de nuevos negocios aún no marcha al ritmo que pretendemos, en los próximos días podrán constatar los avances que se han producido en este sentido y conocerán cómo están trabajando las empresas y organismos cubanos para impulsar este propósito.

Antes de concluir, dedico unas breves palabras a las más de 23 delegaciones oficiales, que han venido a FIHAV encabezando las representaciones empresariales de sus países.

Para nosotros es un honor recibirlos y les expresamos nuestra satisfacción por su presencia. Hemos trabajado modestamente en función de ofrecerles la atención y hospitalidad que se merecen y estamos a su disposición para intercambiar sobre las relaciones bilaterales entre nuestros países.

De este modo saludamos a las autoridades de Venezuela, Rusia, Bolivia, México, Alemania, Argentina, Bélgica, Etiopía, Gabón, Guinea Ecuatorial, Guyana, Haití, Japón, Malasia, Panamá, Portugal, Qatar, República Checa, República Dominicana, San Kitts y Nevis, Siria, Suiza y Trinidad y Tobago, que nos acompañan en esta mañana.

Finalmente, deseo reconocer el ímpetu y entusiasmo que han puesto expositores y organizadores en la preparación de este evento, y a todos los que han contribuido con su excelente trabajo. También saludo a los medios de prensa cubanos y extranjeros acreditados, que desde hacer varios días han estado siguiendo los preparativos de FIHAV y que seguirán informando de lo que acontece.

Les aseguro que esta edición de la Feria será un formidable espacio para entrar en contacto con el empresariado cubano. Les deseo éxitos y les auguro unas excelentes jornadas.

Nos veremos durante estos días en las actividades.

Declaro oficialmente inaugurada la trigésimo cuarta edición de la Feria Internacional de La Habana.

Muchas gracias

POLÍTICA Y ELECCIONES EN LOS ESTADOS UNIDOS VISTAS POR JOSÉ MARTÍ

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images (1)Por Luis Toledo Sande

En su esencia, y hasta en detalles, los textos de José Martí sobre los Estados Unidos parecen de hoy. Escrutó esa nación con la inteligencia y la honradez que lo caracterizaron, y no incurrió en el deslumbramiento que han empañado no pocas miradas. En el que sus Obras completas se da como primero de sus cuadernos de apuntes —ubicado en 1871, cuando contaba dieciocho años—, la impugnó por consideraciones emocionales y de idiosincrasia, y asimismo en lo económico y social: “Las leyes americanas han dado al Norte alto grado de prosperidad, y lo han elevado también al más alto grado de corrupción. Lo han metalificado para hacerlo próspero. ¡Maldita sea la prosperidad a tanta costa!”. Más que alabar el bienestar material, a lo largo de su vida valoraría la bondad y la cultura.

En “México y los Estados Unidos”, artículo publicado en el periódico mexicano Revista Universal el 27 de abril de 1876 y rescatado para el segundo tomo de la primera edición crítica —en realización por el Centro de Estudios Martianos— de sus Obras completas, escribirá: “La cuestión de México como la cuestión de Cuba, dependen en gran parte en los Estados Unidos de la imponente y tenaz voluntad de un número no pequeño ni despreciable de afortunados agiotistas, que son los dueños naturales de un país en que todo se sacrifica al logro de una riqueza material”. Semejante generalización habla por sí sola.

El 26 de octubre de 1881 apareció en La Opinión Nacional, de Caracas, una crónica en que repudió los partidos hegemónicos de los Estados Unidos, con ejemplos de su entorno neoyorquino, pero representativos del país: “En uno y otro partido se habían creado corporaciones tenaces y absorbentes, encaminadas, antes que al triunfo de los ideales políticos, al logro y goce de los empleos públicos. Nueva York es un Estado dudoso, en el que a las veces triunfan los republicanos, y a las veces los demócratas”.

Abundó entonces en los mecanismos de esas corporaciones: cada una “obedece a un jefe; y del nombre de ‘boss’ que se da a estos caudillos, hasta hoy omnipotentes e irresponsables, viene el nombre de ‘bossismo’, que pudiera traducirse por el nuestro de cacicazgo, aunque las organizaciones que lo producen, y las esferas de su actividad, le dan carácter y acepción propios. El boss no consulta, ordena; el boss se irrita, riñe, concede, niega, expulsa; el boss ofrece empleos, adquiere concesiones a cambio de ellos, dispone de los votos y los dirige: tiene en su mano el éxito de la campaña para la elección del Presidente”.

Su clara visión sobre los Estados Unidos no tardó en acarrearle contradicciones con el diario caraqueño, que lo llevaron a interrumpir su trabajo para esa publicación, y pronto las tuvo también con La Nación, de Buenos Aires. Su director, Bartolomé Mitre Vedia, en carta del 26 de septiembre de 1882 le informó que su primer despacho para ese rotativo había sido censurado “en lo relativo a ciertos puntos y detalles de la organización política y social y la marcha de ese país”. El empresario temía que, de publicarse el texto como lo escribió el autor, pudiera pensarse que el periódico “abría una campaña de denunciation contra los Estados Unidos como cuerpo político, como entidad social”. Nada menos.

El cariz de lo podado se infiere por lo que el corresponsal, quien tanto prestigio dio al rotativo bonaerense, logrará que circule en sus páginas. En crónica publicada el 18 de marzo de 1883 se refiere a “los republicanos de ‘media raza’, como les apodan; los buenos burgueses, que no desdeñan bastante a la prensa vocinglera, a las capas humildes, a la masa deslumbrable, arrastrable y pagadora”, y los contrapone a la facción dominante en dicho partido: “Los otros, los imperialistas, los ‘mejores’,—y sus apodos son esos,—los augures del gorro frigio, que, como los que llevaron en otro tiempo corona de laurel y túnica blanca, se ríen a la callada de la fe que en público profesan; los que creen que el sufragio popular, y el pueblo que sufraga, no son corcel de raza buena, que echa abajo de un bote del dorso al jinete imprudente que le oprime, sino gran mula mansa y bellaca que no está bien sino cuando muy cargada y gorda y que deja que el arriero cabalgue a más sobre la carga”.

Tampoco los políticos llamados “de ‘media raza’” se guiaban por la ética: “tenían el oído puesto al pueblo, que es viento arrollador, del que importa saber dónde va y viene. Y los ‘mejores’ eran, y aún son, los caballeros de la espalda vuelta: por donde les tomó el pueblo colérico, que alzó esta vez el látigo, y les dejó la espalda verde y negra”. Unos y otros coincidían en intereses y conducta, como el partido demócrata, envuelto con el republicano en una pugna que dio al traste con quienes podían estimarse democráticos.

En la misma crónica expresa: “¿A qué decir que el partido democrático sacudió a todo brazo cien fustas de fuego sobre los bandos rivales, y los alzaba desnudos en diaria y empinadísima picota, y les hincaba el diente en la más honda entraña? Pero ¿qué es hoy el partido democrático? En la política práctica, es acaso el partido triunfador; en la política de principios, que no son a veces, y muy comúnmente, más que armaduras que se toman o se dejan, según sean de efecto bueno, o de uso inútil en la batalla popular, el partido democrático es, en todo momento, todo lo contrario de lo que sea el partido republicano. Por donde los republicanos yerran, por ahí se están entrando los demócratas; del catálogo de vicios de los republicanos, que son,—excepto la tendencia ultraunificadora de estos,—los mismos que dieron en tierra, veinte años ha, con el partido democrático, hacen los demócratas ahora acta de acusación formidable”.

El 26 de octubre de 1884 circuló en La Nación una crónica martiana que va al fondo de los hechos, en términos que hoy sería acertado recordarle al imperio. Este, en su táctica hacia a Cuba, tras más de medio siglo de un bloqueo férreo, y fracasado en sus fines mayores, para influir en ella cifra esperanzas en los propietarios privados, a quienes ensalza como únicos emprendedores. En la crónica se lee: “El monopolio está sentado, como un gigante implacable, a la puerta de todos los pobres. Todo aquello en que se puede emprender está en manos de corporaciones invencibles, formadas por la asociación de capitales desocupados a cuyo influjo y resistencia no puede esperar sobreponerse el humilde industrial que empeña la batalla con su energía inútil y unos cuantos millares de pesos”.

Al describir una representación gráfica del monopolio blandida en una manifestación por trabajadores, apunta a la dinámica política y social determinada por la concentración de las riquezas en pocas manos: “Este país industrial tiene un tirano industrial. Este problema, apuntado aquí de pasada, es uno de aquellos graves y sombríos que acaso en paz no puedan decidirse, y ha de ser decidido aquí donde se plantea, antes tal vez de que termine el siglo”.

La solución requería un propósito aún hoy no logrado: el equilibrio del mundo frente a la expansión imperialista de los Estados Unidos, país que en lo externo saquea y oprime, y en lo interno edulcora la opresión con el botín del saqueo, y arma reyertas presentadas como expresión de la democracia: “Es recia, y nauseabunda, una campaña presidencial en los Estados Unidos […] Los políticos de oficio, puestos a echar los sucesos por donde más les aprovechen, no buscan para candidato a la Presidencia aquel hombre ilustre cuya virtud sea de premiar, o de cuyos talentos pueda haber bien el país, sino el que por su maña o fortuna o condiciones especiales pueda, aunque esté maculado, asegurar más votos al partido, y más influjo en la administración a los que contribuyen a nombrarlo y sacarle victorioso”.

Lo denuncia en crónica publicada el 9 de mayo de 1885 en La Nación, y en la cual añade: “Una vez nombrados en las Convenciones los candidatos, el cieno sube hasta los arzones de las sillas. Las barbas blancas de los diarios olvidan el pudor de la vejez. Se vuelcan cubas de lodo sobre las cabezas. Se miente y exagera a sabiendas. Se dan tajos en el vientre y por la espalda. Se creen legítimas todas las infamias. Todo golpe es bueno, con tal que aturda al enemigo. El que inventa una villanía eficaz, se pavonea orgulloso. Se juzgan dispensados, aun los hombres eminentes, de los deberes más triviales del honor”.

Eventualmente podían surgir esperanzas de saneamiento, pero la realidad era funesta en ambos partidos, y Martí lo expresó en el diario bonaerense el 26 de enero de 1887: “El partido republicano, desacreditado con justicia por su abuso del Gobierno, su intolerancia arrogante, su sistema de contribuciones excesivas, su mal reparto del sobrante del tesoro y de las tierras públicas, su falsificación sistemática del voto, su complicidad con las empresas poderosas, su desdén de los intereses de la mayoría, hubiera quedado sin duda por mucho tiempo fuera de capacidad para restablecerse en el poder, si el partido demócrata que le sucede no hubiera demostrado su confusión en los asuntos de resolución urgente, su imprevisión e indiferencia en las cuestiones esenciales que inquietan a la nación, y su afán predominante de apoderarse, a semejanza de los republicanos, de los empleos públicos”.

La crónica martiana difundida en aquel periódico el 17 de mayo de 1888 pudiera leerse como una respuesta más —en su momento le dio la que no da este artículo espacio bastante para glosar cumplidamente— al Mitre que lo censuró en 1882: “Se ve ahora de cerca lo que La Nación ha visto, desde hace años, que la república popular se va trocando en una república de clases”.

Entonces añadió juicios de este carácter: “no bastan las instituciones pomposas, los sistemas refinados, las estadísticas deslumbrantes, las leyes benévolas, las escuelas vastas, la parafernalia exterior, para contrastar el empuje de una nación que pasa con desdén por junto a ellas, arrebatada por un concepto premioso y egoísta de la vida. Se ve que ese defecto público que en México empieza a llamarse ‘dinerismo’, el afán desmedido por las riquezas materiales, el desprecio de quien no las posee, el culto indigno a los que la logran, sea a costa de la honra, sea con el crimen, ¡brutaliza y corrompe a las repúblicas!”.

El 22 de noviembre de 1889 apareció en el rotativo argentino el despacho en que se lee: “Los votos, como que estos Estados nacen en hombros de corporaciones poderosas, estaban de compra y venta, según los intereses de las corporaciones rivales, y el influjo de las que tienen por la garganta a los votantes, con lo que les han adelantado sobre sus empresas y tierras”. En semejante cuadro, lo que gana su simpatía, y él considera “real en el voto”, es un propósito que, por contraste, habla de malas raíces: “el empeño de la mujer en que se levante el Estado sobre el hogar, y no sobre la taberna”.

Ese es el país ante el cual hay quienes se deslumbran, y no faltará quien crea que hasta se le debe tener como un mérito el haber incluido en su nombre el de todo el continente, como si esa táctica no encarnase, en el idioma, la geofagia planetaria que sigue caracterizando a sus fuerzas dominantes. Tal es el país que Martí conoció en sus entrañas y denunció sin descanso. Otros lo verían y aún hoy lo verán con la pupila encandilada por un esplendor fomentado a base de saquear a otros pueblos, y de proponerse —utilicemos palabras ya citadas— manejar al suyo propio como a una mula mansa y bellaca.

Martí se veía obligado a permanecer en los Estados Unidos mientras preparaba la contienda para la liberación de su patria, lo que no podía hacer en ella debido a la vigilancia española. Pero sabía que la guerra debía ser ordenada, rápida y eficaz, de modo que los imperialistas no hallaran en ella pretexto alguno para intervenir y —así le escribió el 14 de diciembre de 1889 a su colaborador Gonzalo de Quesada Aróstegui— “con el crédito de mediador y de garantizador, quedarse” con Cuba, como ocurrió, ya muerto él, en 1898.

De su angustia por permanecer en los Estados Unidos —aunque fuese para desplegar cuanto desde allí hizo como revolucionario—, le habló a su amigo mexicano Manuel Mercado en carta del 22 de abril de 1886: “Todo me ata a New York, por lo menos durante algunos años de mi vida: todo me ata a esta copa de veneno:—Vd. no lo sabe bien, porque no ha batallado aquí como yo he batallado; pero la verdad es que todos los días, al llegar la tarde, me siento como comido en lo interior de un tósigo que me echa a andar, me pone el alma en vuelcos, y me invita a salir de mí. Todo yo estallo”. Hoy estallaría ante el burdo espectáculo electorero en curso, y, sobre todo, ante la permanente voracidad internacional que ya en su tiempo él condenó y quiso frenar con la independencia de Cuba y de Puerto Rico, necesaria además para asegurar la segunda independencia de nuestra América.

Ya en Cuba, en plena guerra de liberación, en la víspera de su caída en combate le confesará  al mismo amigo mexicano que todo cuanto había hecho, y haría, era para impedir que se consumaran los planes de los Estados Unidos de apoderarse de las Antillas y de toda nuestra América, en el afán que los guiaba de dominar el mundo.

Luis Toledo Sande

Publicado en Cubarte. El Portal de la Cultura Cubana:

 

NO NECESITAMOS SUEÑOS AJENOS

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Discurso del ministro del canciller Bruno Rodríguez Parrilla, en la presentación del Proyecto de Resolución «Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba», ante la Asamblea General de ONU. Nueva York, 26 de octubre de 2016

 Vista general de la 32 reunion plenaria de la Asamblea General que aprobo resolucion contra el bloqueo a Cuba.Señor Presidente;

Excelentísimos Señores Representantes Permanentes;

Señoras y Señores Delegados:

Han transcurrido casi dos años desde que el presidente Barack Obama anunciara su disposición a emplear sus facultades ejecutivas y a trabajar con el Congreso con el objetivo de levantar el bloqueo a Cuba.

En este período se produjo el regreso de los tres luchadores antiterroristas cubanos, la eliminación de la injustificable inclusión de Cuba en la llamada lista de Estados patrocinadores del terrorismo internacional, el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la reapertura de embajadas en las respectivas capitales; la visita a La Habana del Presidente de los Estados Unidos, del Secretario de Estado y otros miembros del Gabinete, junto a decenas de senadores, representantes y personalidades de amplios sectores.

Sin dudas, se han registrado avances en el diálogo y la cooperación en temas de interés común y se firmaron una docena de acuerdos que reportan beneficios recíprocos. Ahora acaba de anunciarse el voto de los Estados Unidos en abstención sobre este Proyecto de Resolución.

Sin embargo, el bloqueo económico, comercial y financiero persiste, provoca daños al pueblo cubano y obstaculiza el desarrollo económico del país.

Por su marcado carácter extraterritorial, el bloqueo también afecta directamente a todos los Estados miembros de las Naciones Unidas.

El mandatario estadounidense y otros altos funcionarios lo han calificado de obsoleto, inútil para hacer avanzar los intereses estadounidenses, fallido, sin sentido, inviable, de ser una carga para los ciudadanos, que daña al pueblo cubano y provoca aislamiento a Estados Unidos y el llamado a que sea levantado.

Ha tomado 24 años la rectificación del voto en solitario de los Estados Unidos de América en esta sala.  Han sido 24 años, como ha dicho la embajadora Samantha Power, de aislamiento y fracaso.  Cincuenta y ocho años de resistencia heroica de nuestro pueblo están en el fondo de lo que está ocurriendo. Pienso en este momento en mi pueblo, en Fidel y en Raúl, en los jóvenes cubanos herederos de esta larga lucha gloriosa.

Algunos me preguntaban por qué presentar otra vez esta Resolución a la Asamblea General. No puede subestimarse en modo alguno el poderoso mensaje político y ético que esta Asamblea envía a los pueblos del mundo. La verdad siempre termina por abrirse paso.  La justicia termina por imponerse. El voto en abstención anunciado constituye seguramente un paso positivo en el futuro de mejoramiento de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba.  Agradezco las palabras y los esfuerzos de la embajadora Samantha Power.

Sin embargo, la mayoría de las regulaciones ejecutivas y las leyes que establecen el bloqueo permanecen vigentes y son aplicadas con rigor hasta este minuto por las agencias del gobierno estadounidense.

Reconocemos que las medidas ejecutivas adoptadas por el gobierno de los Estados Unidos constituyen pasos positivos, pero de muy limitado efecto y alcance.

Las referidas al sector de las telecomunicaciones tienen, lamentablemente, declarados propósitos políticos e injerencistas, pero demuestran cuán amplias son las facultades del Presidente, quien podría mañana, si quisiera, autorizar operaciones comerciales, créditos privados e inversiones en todos los sectores de la economía.

Las medidas relativas a operaciones comerciales con pequeños negocios privados, también de manera infortunada con expresas motivaciones políticas, no funcionarán en escala apreciable mientras no se tengan en cuenta la organización económica y las estructuras del comercio exterior cubano. No obstante, también demuestran que en el ámbito del comercio podría avanzarse, aun en el caso de que las leyes del bloqueo permanecieran sin modificación.

Algunos voceros estadounidenses han expresado que el ordenamiento cubano dificulta la aplicación de dichas medidas. Ellos saben que no es cierto. Es el conjunto del bloqueo el que determina la realidad actual.

Es notorio y conocido que el Presidente de los Estados Unidos posee amplias prerrogativas ejecutivas que no ha empleado, como aún podría, para modificar sustancialmente la aplicación práctica del bloqueo y su impacto humanitario y económico.

¿Significa este cambio de voto que las utilizará con determinación?

Hace solo 12 días, los departamentos de Tesoro y Comercio anunciaron nuevas medidas, que aunque positivas, tienen muy limitado alcance. En su mayoría están dirigidas a ampliar transacciones autorizadas anteriormente y más que beneficiar a Cuba y al pueblo cubano, favorecen a los Estados Unidos.

Una noticia simpática: a partir de ahora, los ciudadanos estadounidenses que tengan autorización de su gobierno para visitar a Cuba, o que viajen a otros países, podrán comprar y llevar como parte de su equipaje personal, productos cubanos sin límite de valor, incluyendo ron y tabaco, todos los que quepan en su equipaje personal. Sin embargo, continúan prohibidas las exportaciones de esos productos a los Estados Unidos. ¿Por qué?

 

Salvo emisión de licencias específicas, las nuevas medidas tampoco permiten inversiones estadounidenses en nuestro país, ni empresas mixtas, ni créditos, siquiera para la producción farmacéutica y biotecnológica cubana, cuya comercialización y distribución en los Estados Unidos ha sido felizmente autorizada, siempre y cuando reciban la aprobación de la Agencia de Medicinas y Alimentos.

No se amplían tampoco las exportaciones de los Estados Unidos a Cuba, más allá de las limitadas ventas autorizadas anteriormente, que excluyen a los sectores clave de la economía cubana, ni se anunciaron tampoco otros cambios en el área financiera, por lo que se mantiene la prohibición a la apertura de cuentas corresponsales de entidades bancarias cubanas en instituciones similares estadounidenses.

Por su parte, el Congreso estadounidense no ha aprobado ninguna de las 20 enmiendas o iniciativas legislativas que, con apoyo bipartidista, han propuesto eliminar algunas restricciones del bloqueo o incluso la totalidad de esta política.  Por el contrario, se han presentado más de 50 iniciativas legislativas que amenazan con reforzar aspectos fundamentales de la aplicación del bloqueo, impedir al Presidente la aprobación de nuevas medidas ejecutivas o la implementación de las ya adoptadas.

Tampoco se han conocido esfuerzos específicos del gobierno en este sentido.

Es necesario, por tanto, juzgar por los hechos. Lo importante y concreto es el desmontaje del bloqueo, más que los discursos, las declaraciones de prensa o incluso el voto de una delegación en esta sala. Repito, es necesario juzgar por los hechos.

Señor Presidente:

Son incalculables los daños humanos producidos por el bloqueo. No hay familia cubana ni sector en el país que no sufra sus efectos: en la salud, la educación, la alimentación, en los servicios, los precios de los productos, en los salarios y las pensiones.

La imposición de condiciones discriminatorias y onerosas, unida a los efectos disuasivos del bloqueo, restringe las compras de alimentos y la adquisición en el mercado estadounidense de medicamentos, reactivos, piezas de repuesto para equipos e instrumental médicos y otros.

La empresa estadounidense Medtronic no pudo establecer contratos con empresas cubanas para la venta de estimuladores cerebrales profundos, que servirían para el tratamiento de los pacientes cubanos con enfermedad de Parkinson y otros trastornos neurológicos, alegando muy recientemente las restricciones del bloqueo.

Tampoco le fue posible a la multinacional SIGMAALDRICH proveer los medios de protección y productos químicos y biotecnológicos solicitados por la empresa cubana FARMACUBA, para la elaboración de medicamentos en el país.

En mayo de este año, la Comisión Regulatoria Nuclear de los Estados Unidos notificó a la sucursal en ese país de la compañía alemana Eckert and Ziegler, que se denegaría la solicitud de licencia para proveer a la compañía holandesa Philips, la fuente de calibración para un equipo médico adquirido por el Instituto de Oncología de Cuba en 2013, afectando un servicio vital para pacientes con cáncer.

El pasado 26 de septiembre, el proveedor italiano de equipos médicos EMILDUE notificó a la empresa cubana MEDICUBA que la compañía estadounidense Boston Scientific Corporation (BSC), se negaba a venderle un generador de radiofrecuencia marca COSMAN, para el diagnóstico de cáncer.

El bloqueo afecta, además, los intereses de los propios ciudadanos estadounidenses, quienes pudieran beneficiarse de varios servicios en Cuba, entre ellos, los de salud.

Agradezco y comparto las emotivas palabras de la embajadora Samantha Power sobre el caso emblemático, simbólico, del doctor Félix Báez Sarría.  Es un ejemplo de todo lo que podría hacerse cuando prevalece la cooperación internacional.

Sin embargo, no podría callar que en los momentos trágicos de la epidemia de ébola en África Occidental el despliegue de ayuda médica cubana fue obstaculizado por la negativa del británico Standard Chartered Bank a realizar transferencias entre la Organización Mundial de la Salud y las brigadas de médicos cubanos que integraba el doctor Báez Sarría y que arriesgaban sus vidas en el contacto directo con los pacientes, lo que requirió, aun en esas condiciones extremas, licencias específicas del Departamento del Tesoro.  La sucursal en Uganda de este banco acaba de cerrar las cuentas personales de los trabajadores de la salud cubanos en ese país y la filial del también británico Barclays Bank les impide hacer transferencias a Cuba.

Ocurre lo mismo con el personal cubano de cooperación en el sector educacional en otros países.

Son ejemplos que demuestran la complejidad de la realidad entre los Estados Unidos y Cuba, pero es, sin lugar a dudas, alentador el enfoque realizado esta mañana.  Con el cambio de voto de Estados Unidos podría preguntarse: ¿Cesarán estas prácticas?

En agosto de 2016, no se pudieron efectuar las transferencias asociadas a los servicios materno-infantil y oftalmológico prestados en Argelia, ante la negativa de los bancos corresponsales, el alemán Commerzbank y el belga KBC Bank.

Mediante el vergonzoso “Programa de Parole para el Personal Médico Cubano” que labora en otros países, Estados Unidos intenta impedir la cooperación médica y privarlos a ellos y a nosotros de indispensables recursos humanos altamente calificados.

El mes pasado, bancos radicados en Paquistán se negaron a abrir una carta de crédito solicitada por una compañía de ese país para la compra de 100 mil vacunas contra la Hepatitis B, por ser Cuba un país bajo sanciones de los Estados Unidos.

Permanece vigente la prohibición legal a los ciudadanos estadounidenses de viajar libremente a Cuba, lo que es una violación de sus derechos y libertades civiles, aunque se han facilitado los viajes, bajo licencias generales, solo en las 12 categorías autorizadas por la ley de ese país.

Un ciudadano estadounidense está bajo amenaza de ser multado por cien mil dólares, por haber viajado a Cuba con varios acompañantes.

El bloqueo sigue siendo una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos de todas las cubanas y cubanos y califica como acto de genocidio a tenor de la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio de 1948. Es un obstáculo para la cooperación internacional en áreas humanitarias.

Entre abril de 2015 y marzo de 2016, los daños económicos directos provocados a Cuba por el bloqueo ascendieron a 4 mil 680 millones de dólares a precios corrientes, calculados con todo rigor y de manera prudente y conservadora.

Los daños acumulados durante casi seis décadas alcanzan la cifra de 753 mil 688 millones de dólares, tomando en cuenta la depreciación del oro.  A precios corrientes, equivalen a algo más de 125 mil millones de dólares.

El bloqueo es el principal obstáculo para el desarrollo económico y social de nuestro pueblo.

Constituye una violación flagrante al Derecho Internacional, la Carta de las Naciones Unidas y la Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz.  Su aplicación extraterritorial añade una magnitud adicional a su naturaleza violatoria de la ley internacional.

 

¿Cómo objetar estas afirmaciones? Basta con leer los textos legales.

Fue una buena noticia el anuncio realizado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos de permitir a mi país utilizar el dólar estadounidense en sus transacciones internacionales, pero, hasta este momento, Cuba no ha podido realizar pagos ni depósitos en efectivo en esta moneda, debido a las multas y a los efectos intimidatorios del bloqueo y se ha incrementado, en terceros países, el cese de operaciones, el cierre de cuentas bancarias cubanas en el extranjero, la negativa de otorgar créditos y el rechazo de transferencias desde o hacia Cuba.

Al tratar de acceder desde mi país al sitio web de la división Norton de la compañía Symantec que provee servicios de prevención y eliminación de software maliciosos, es decir, virus informáticos dañinos, etcétera, se lee: “en cumplimiento de las leyes aplicables de los Estados Unidos estamos impedidos de procesar su solicitud.”

Muchos otros responden que “el cliente no tiene permiso para obtener la dirección de un sitio en Internet desde este servidor” o, simplemente: “acceso denegado”.

 

Otras causas, además del bloqueo, determinan nuestras dificultades económicas, como el injusto orden económico internacional, la crisis global, las deformaciones históricas y debilidades estructurales provocadas por el subdesarrollo, la alta dependencia de las importaciones energéticas y alimentarias; los efectos del cambio climático y los desastres naturales, y también, no lo disimulamos en lo absoluto, nuestros propios errores. Pueblo y gobierno luchamos arduamente para superar esta realidad.

Señor Presidente:

El 16 de abril de 2016 el Presidente Raúl Castro Ruz, expresó “tenemos la voluntad de desarrollar un diálogo respetuoso y construir un nuevo tipo de relación con Estados Unidos, como la que nunca ha existido entre ambos países, porque estamos convencidos de que ello solo puede reportar beneficios mutuos”.

Y el pasado 17 de septiembre, hace pocos días añadió  “ratificamos la voluntad de sostener relaciones de convivencia civilizada con Estados Unidos, pero Cuba no va a renunciar a uno solo de sus principios, ni a realizar concesiones inherentes a su soberanía e independencia”. (Fin de la cita).

Históricamente, el gobierno de los Estados Unidos se propuso primero la anexión de Cuba y, en su defecto, ejercer su dominación sobre ella. Al triunfar la Revolución Cubana, se formuló el propósito y cito: “de provocar el desengaño y el desaliento mediante la insatisfacción económica y la penuria…, negándole a Cuba dinero y suministros, con el fin de reducir los salarios nominales y reales, con el objetivo de provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

La Directiva Presidencial de Política, publicada el pasado 14 de octubre, a la vez que afirma que el Gobierno de los Estados Unidos reconoce “la soberanía y autodeterminación de Cuba”, y que “corresponde al pueblo cubano tomar sus propias decisiones sobre su futuro”, no oculta en su lenguaje engañoso el propósito de alterar el orden constitucional y promover cambios en el sistema económico, político, social y cultural de Cuba, ni esconde la intención de continuar desarrollando programas injerencistas que responden a los intereses de los Estados Unidos, ni el intento de involucrar en ellos a sectores de la sociedad cubana.

Dice en la Directiva, que no buscarán un “cambio de régimen en Cuba” pero confiesa y cito: “que los Estados Unidos apoyaremos a la emergente sociedad civil en Cuba y alentaremos a los socios y a los actores no gubernamentales a sumarse a nosotros en abogar a favor de las reformas”. Dice: “mientras los Estados Unidos mantenemos nuestro compromiso de apoyo a los activistas democráticos, también participaremos con líderes comunitarios, blogueros, activistas y otros líderes en temas sociales que puedan contribuir al diálogo interno en Cuba sobre la participación cívica”.

Sigue diciendo la Directiva: “Los Estados Unidos mantendremos nuestros programas de democracia y radiodifusión, mientras que protegeremos nuestros intereses y valores, tales como la Base Naval de Guantánamo… el gobierno de los Estados Unidos” —dice— “no tienen intención de modificar el tratado de arrendamiento vigente y otras disposiciones relacionadas.”

Al presentar la Directiva, se declaró y cito: “no podemos quedarnos sentados a esperar que Cuba cambie sin involucrarnos.”

La Directiva reclama que Cuba y cito: “se mantiene en deuda con el Gobierno de los Estados Unidos respecto a deudas bilaterales contraídas antes de la Revolución Cubana.”

¿Acaso pretenden que la Revolución Cubana pague las deudas de la dictadura sangrienta de Fulgencio Batista? Debieran entender que ya somos libres, precisamente porque en 1959 nos liberamos del imperialismo estadounidense y de la dictadura impuesta por este.

A la “Iniciativa para una Nueva Cuba” de George W. Bush, del 19 de mayo de 2002, que pretendió condicionar una flexibilización de las prohibiciones en vigor, aún vigentes, sobre los viajes y el comercio, a la realización de cambios políticos y económicos internos, los cubanos respondieron el 26 de junio de ese año con ocho millones de firmas en respaldo a la Enmienda Constitucional que hace parte de la Constitución de la República de Cuba, que proclama el carácter irrevocable del socialismo en nuestro país.

Sería provechoso reconocer que cambiar a Cuba es solo asunto soberano de los cubanos y que Cuba es un país verdaderamente independiente. Lo es porque ganó su independencia por sí mismo y ha sabido y sabrá defenderla al precio de los mayores sacrificios y riesgos.  Debieran saber que nuestro pueblo conquistó el poder, se “empoderó” a sí mismo hace tiempo y cotidianamente ejerce el poder soberano, el poder popular, solo eso explica que estemos aquí esta mañana.

Estamos orgullosos de nuestra historia y de nuestra cultura que son el tesoro más preciado.  No olvidaremos jamás el pasado porque es la forma de no regresar nunca a él.  Ya decidimos nuestro camino al futuro y sabemos que es largo y difícil, pero no nos desviaremos de él por ingenuidad, por cantos de sirenas, ni por error.  No hay fuerza en el mundo que pueda obligarnos a ello.

Hemos convertido en realidades muchos sueños, propios y también comunes a otros pueblos. Estamos llenos de sueños por construir, pero son los nuestros. No necesitamos sueños ajenos a nuestra cultura ni a nuestra historia.

Por y para los jóvenes se ha hecho y se hace cotidianamente la Revolución Cubana. Los jóvenes cubanos, que se parecen tanto a su época, son tan patriotas y antimperialistas como sus padres y abuelos.

Tenemos y defenderemos nuestros propios valores y símbolos que iremos enriqueciendo, pero serán siempre cubanos. No los cambiaremos por otros extraños.

Lucharemos por construir una Nación soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible. No volveremos al capitalismo.

Como dijo el líder de la Revolución Fidel Castro Ruz, el pasado 19 de abril: “perfeccionaremos lo que debamos perfeccionar, con lealtad meridiana y la fuerza unida, como Martí, Maceo y Gómez, en marcha indetenible.”

Señor Presidente:

Distinguidos Representantes Permanentes:

Estimados Delegados:

El levantamiento del bloqueo es el factor clave para avanzar hacia la normalización de las relaciones con los Estados Unidos y es lo que dará sentido, profundidad y solidez a lo alcanzado.

El bloqueo es injusto, inhumano, inmoral e ilegal y debe cesar unilateral e incondicionalmente.

El cambio de voto que la embajadora Samantha Power acaba de anunciar es una señal promisoria. Tenemos la esperanza de que se refleje en la realidad.

Agradecemos profundamente a todos los gobiernos y pueblos, parlamentos, fuerzas políticas y movimientos sociales, representantes de la sociedad civil, organizaciones internacionales y regionales que han contribuido con su voz o su voto, año tras año, a fundamentar la justeza y la urgencia de la abolición del bloqueo.

Extendemos nuestra sincera gratitud al pueblo estadounidense, por su apoyo creciente a este loable propósito.

Muchas gracias

Tomado de Juventud Rebelde

Fotos ONU: El canciller cubano en uso de la palabra, y Vista general de la 32 reunión plenaria de la Asamblea General que aprobó la resolución contra

Nos están atacando a todos

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Por Adolfo Pérez Esquivel  Premio Nobel de la Paz 1980

A pesar de los reiterados llamados del presidente Barack Obama al Congreso para poner fin al bloqueo, y de las medidas promulgadas hasta el momento por la Casa Blanca, que son positivas pero insuficientes, la persecución financiera a las transacciones cubanas en el exterior y el alcance extraterritorial del bloqueo aún están vigentes. Cuba continúa sin poder exportar e importar libremente productos y servicios hacia o desde Estados Unidos, no puede tener relaciones bancarias directas con ese país, ni recibir inversiones estadounidenses en otros sectores de la economía, con excepción de las telecomunicaciones. Persiste el temor dentro del sector bancario estadounidense y de terceros países, a desarrollar relaciones con Cuba, aun cuando Estados Unidos ha autorizado el uso del dólar estadounidense en las transacciones financieras internacionales de la Isla, medida que aún no se ha materializado.

Mientras tanto, el daño económico ocasionado por Estados Unidos al pueblo cubano mediante la aplicación del bloqueo económico, comercial y financiero, asciende a 753 688 millones de dólares. En definitiva, a pesar de lo avanzado, hoy el bloqueo continúa atacando el derecho del pueblo cubano a la salud y la alimentación, a la educación, al deporte y la cultura… a su desarrollo humano.

Desde hace décadas este bloqueo ha dejado de ser un problema entre dos países, para convertirse en un problema de todos los pueblos del mundo con Estados Unidos porque ataca nuestro derecho a la autodeterminación. Por eso el 27 de octubre de 2015, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó, por vigésimocuarta vez consecutiva, la resolución titulada Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos de América contra Cuba, por 191 votos a favor, solo dos en contra (Estados Unidos e Israel) y ninguna abstención.

Por su parte, la 4ta. Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), celebrada en Quito, Ecuador, entre el 26 y el 27 de enero de 2016, también ratificó el llamamiento al Gobierno de los Estados Unidos a que ponga fin al bloqueo. En enero de 2016, el secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), Ernesto Samper, exigió la devolución a Cuba del territorio ilegalmente ocupado en Guantánamo y el fin del bloqueo económico, comercial y financiero. Y en septiembre de 2015, previo a la visita de su Santidad el Papa Francisco a Cuba, el secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, también pidió el levantamiento del «embargo» económico a Cuba que, en su opinión, perjudica sobre todo a los pobres.

El bloqueo no solo es una flagrante violación del Derecho Internacional, sino que ni siquiera se puede decir que es una política legítima de Estados Unidos como país, porque la posición de los estadounidenses es cada día mayor en contra del bloqueo. No solo de miembros y funcionarios demócratas y republicanos, sino también de medios de comunicación como The New York Times y Bloomberg, y la sociedad civil, que   confirma en todas las encuestas un respaldo cercano al 70 por ciento a favor de eliminar esta política.

En diciembre de 2015, en un comunicado de prensa sobre el aniversario de los cambios en la política hacia Cuba, el presidente Barack Obama instó una vez más al Congreso a levantar el bloqueo como forma de ayudar al pueblo cubano. Pero el bloqueo sigue y, además de exigirle al Congreso de  Estados Unidos proceder a eliminar el bloqueo a Cuba, Obama debe aún adoptar todas las medidas que estén dentro de sus facultades ejecutivas para modificar sustancialmente lo que hoy sucede. Mientras sigan atacando al pueblo cubano, nos están atacando a todos.

Y EL BLOQUEO…¿QUÉ?

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Amigos, comparto con ustedes este comentario de hoy, ubicado en la portada de TRIBUNA DE LA HABANA, para mi regocijo.

Por MAGGIE MARIN

Nadie debe pensar que los cubanos somos tan obstinados que queremos seguir litigando con Estados Unidos a casi dos años del inicio del proceso de normalización de relaciones entre ambos países.

Es cierto que esta semana y por 25 ocasión consecutiva nuestro Gobierno llevará a discusión en la ONU el Informe anual sobre los daños y perjuicios que ha provocado y la necesidad de ponerle fin al bloqueo económico, comercial y financiero que nos impuso el coloso norteño desde el 3 de febrero de 1962, pero no se trata de obstinación.

El daño económico ocasionado al pueblo cubano en más de 54 años, considerando la depreciación del dólar frente al valor del oro en el mercado internacional, asciende a 753 mil 688 millones de dólares; a pesar de la reducción del precio del oro en comparación con el período anterior.

El presidente Barack Obama ha pedido al Congreso ponerle fin y ha promulgado hasta el momento cinco paquetes de medidas, pero no se han producido cambios sustanciales. Como bien reconocen expertos en el tema esas disposiciones, positivas, son insuficientes y su alcance es limitado. De modo que solamente de abril de 2015 a marzo de 2016, este cerco ha provocado a nuestra Patria perjuicios por más de 4 680 millones de dólares, a precios corrientes.

Así, cuando aparentemente va llegando a su fin, lo cierto es que este sistema de sanciones económicas injusto, severo y prolongado como ningún otro en la historia de la humanidad, está intacto.

¿Por qué? Por ejemplo: Cuba todavía no puede exportar e importar libremente productos y servicios hacia o desde Estados Unidos, no puede tener relaciones bancarias directas ni recibir inversiones de ese país, a excepción del sector de las telecomunicaciones. Por demás, la persecución financiera a las transacciones cubanas en el exterior, y el alcance extraterritorial del bloqueo no solo persisten, sino que se han intensificado.

En el informe ante la ONU, cuya versión de 2015 solo fue rechazada por Estados Unidos e Israel, hay una recopilación de ejemplos demostrativos de que el bloqueo se sigue aplicando hasta hoy con todo rigor y total impunidad, y que su extraterritorialidad afecta incluso a Estados Unidos, violando flagrantemente el Derecho Internacional.

De modo que no es retórica ni tozudez, Cuba tiene vigorosas razones para seguir exigiendo la eliminación total del asedio estadounidense. Lo necesita para llevar adelante su desarrollo y, a no dudarlo, porque es un paso esencial que el vecino poderoso debe dar, unilateral e incondicionalmente, si de verdad quiere avanzar hacia la normalización de las relaciones bilaterales.

CONSISTENCIA, DESAFÍOS Y PELIGROS DE LA CULTURA CUBANA FRENTE A LAS TÁCTICAS IMPERIALES

14650104_1246153888770416_7269905857493400608_nPor Luis Toledo Sande

Foto d Abel Rojas 

Más que a una celebración anual, la feliz expresión fiesta de la cubanía
merece dar nombre a una actitud cotidiana que aúne júbilo y seriedad en el sentido de trascendencia que debe regir los actos mayores del pueblo cubano. Ese logro no cabe confiarlo a la espontaneidad. La cultura de Cuba tiene la fuerza heredada de su fragua: los preparativos y la lucha armada por la liberación, de la cual, ya arrancada a un imperio, otro la despojó. No en vano su Día de bautismo honra a la primera guerra de independencia en que se alzó la nación que se gestaba, y al estreno en sus inicios, y ya con letra, de su Himno. Por ese camino se llegó a la victoria de 1959, que los gobernantes de los Estados Unidos se han negado a aceptar.
Todo eso es conocido, y merece conocerse cada vez más. Pero la cultura cubana es relativamente joven, y ello, junto con los bríos que la han mantenido viva y en desarrollo, suscita asimismo la falta del sedimento propio de culturas milenarias, y que pueden suplir la conciencia de lo que se es y se quiere ser, y el entusiasmo, pero no el embullo irresponsable, capaz de conducir a deformaciones y trampas funestas. Es necesario estar atentos a los peligros y a los desafíos que la cultura cubana tenga ante sí, y que la ciudadanía deba vencer para cuidar lo que el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, ha llamado el escudo de la nación.
Ahora que se habla de la posible normalización de relaciones entre los
Estados Unidos y Cuba, hay muchas cosas en que pensar, o continuar
pensando. Una de ellas, no por fuerza la más importante, radica en
cuánto al imperio le convendría que, tras el hipotético y esperado fin
del bloqueo contra Cuba —llamada por el césar a olvidar la historia,
como si el pasado no viviera en el presente y en la marcha de este hacia el futuro—, se le concediera el derecho de seguir utilizando libremente, sin desembolso alguno, el cine de los Estados Unidos. A él, además, como a todo lo del país que representa, suele regalársele el gentilicio americano, con lo que se acepta —y que sea de modo inconsciente no mengua el peso del hecho— la geofagia que desde su fragua aquella nación abrazó hasta en el idioma.
Propiciar que pululen películas del país imperial en Cuba —donde acaso también haya productos audiovisuales de factura nacional marcados por el influjo estadounidense— la llenaría de caballos de Troya portadores de mensajes. Ya prosperan confusiones hasta en planos tan sensibles y representativos como los símbolos. Para ahorrarme argumentaciones que están en textos publicados me permito una autorreferencia bibliográfica:
antes y después del 17 de diciembre de 2014 vengo insistiendo sobre el
tema en artículos como “¿Banderas nada más?”, “Más que banderas”,
“Porque si está la bandera…” y, hace apenas días, “¿Se trata de
símbolos?”. Se localizan con relativa facilidad en la red y, el primero
de ellos, en la edición digital y en la impresa de la revista Bohemia.
De distintos modos atañen a un tema que he tratado en más artículos,
como “Cuba y los Estados Unidos: otra etapa”, aparecido en Cubadebate escasos días después de aquel 17 de diciembre, y reproducido en varios sitios más. A partir de aquella fecha parece haberse disparado algo que venía de antes. El uso, bueno o malo, acertado o desorientado, de los símbolos remite a realidades que los desbordan, y en nuestro caso, se mezcla con muestras de trato irrespetuoso a la bandera y al Himno de la patria la invasión del país por banderas estadounidenses. Ante ello sería irresponsable permanecer indiferentes. Pero ya el hecho se observa, cada vez más, hasta en vehículos de propiedad social que se usan no solo en dependencias subalternas, sino en organismos centrales
del Estado.Para no decir otra cosa, sería candoroso menospreciar semejante señal, y asumir que lo que se despliega en automóviles o se lleva estampado en prendas de vestir, en el calzado y en otros artículos, es no más que la bandera de un pueblo. Por esa condición merece respeto, sí; pero dicho pendón es también, sobre todo oficialmente, el de la potencia que ha generado y genera guerras de rapiña en todo el mundo, y ha intentado estrangular a Cuba por hambre para que se rebele contra el afán socialista y retorne al capitalismo.
Ese es el fin perseguido por el bloqueo económico, financiero y
comercial que perdura y ha tenido consecuencias calamitosas para la
economía y el pensamiento del país bloqueado. Los estragos en la primera se han contabilizado en cifras colosales, y en el segundo han funcionado de dos modos contradictorios pero que se refuerzan mutuamente: de un lado, la idea de que las carencias sufridas por Cuba se deben a causas
internas; del otro, la inercia generada en la justificación de
deficiencias propias que no siempre ni por completo se deben al bloqueo.
Pero el bloqueo no ha sido la única acción del imperio contra Cuba: le
ha hecho sufrir asimismo una invasión armada, bandas de alzados
criminales, ataques terroristas como el de Barbados y otros hechos
sangrientos. Tal es el imperio cuyo césar anunció en 2104 que esa
política no ha dado los resultados que sucesivas administraciones en su potencia esperaban, por lo cual él y su equipo —encarnación de una línea que viene dando tumbos por lo menos desde John F. Kennedy pero no ha podido imponerse sobre la más burda y retrógrada— entienden necesario buscar otra táctica, para conseguir los mismos fines. Así lo ha dicho el propio césar, desfachatadamente, como corresponde a un emperador. Si hay quienes optan por dejarse engañar no es responsabilidad de ese
mandatario.Reconocer que Cuba necesita el levantamiento del bloqueo, y el cese definitivo de otros crímenes que ella ha venido padeciendo, no obliga a ignorar los rejuegos del imperio. Para vendernos las tácticas de la zanahoria y disimular las del garrote visitó el césar La Habana este
año. Me hallaba entonces en España, y algunas personas amigas,
solidarias con Cuba pero a menudo con la vista empañada por la distancia y por vivir otras realidades, me preguntaban si tal visita nos haría daño. Les respondía en dos partes. La primera: “Confío en la mayoría de mi pueblo y en nuestra historia revolucionaria”. La segunda: “Espero que la visita no nos dañe más que el bloqueo”.
En ambos casos fui sincero. Pero, estando donde estaba, confieso que no pude sustraerme a recordar una frase que el escritor español Manuel Vázquez Montalbán acuñó para comparar el odioso régimen franquista con las ilusiones propaladas por una transición democrática que algunos han llamado transacción: “Contra Franco estábamos mejor”. Cuba merece que su pueblo logre librarse del bloqueo sin aceptar derivaciones por las cuales se pudiera decir luego: “Contra el bloqueo estábamos mejor que sin él”.
También sinceramente creo que el césar obtuvo logros con su visita.
Bastaría saber que, gracias a nuestra televisión —no a la que ofende con su nombre a José Martí—, entró en los hogares y escenificó su papel de tipo simpático. Algún comentarista, en opinión difundida en un medio digital nuestro, llegó a sostener que merecía ese premio por haber venido a Cuba a traernos paz. Y de una cita que el césar hizo del
artículo “Tres héroes”, de La Edad de Oro, una cubana dijo a una agencia de prensa de otro país que el gobernante imperial había venido a descubrirnos un Martí que ignorábamos.
Así dijo, a pesar de ser un texto martiano tan conocido, en particular
la cita: “Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado, y
a pensar y a hablar sin hipocresía”, una máxima que, por si alguna vez
alguien la hubiera olvidado, deberíamos poner en el pórtico de nuestra
Constitución socialista junto a otras palabras de Martí que allí ocupan
merecido espacio. Ante actos de alabarderismo como aquellos mencionados, indignarse sería poco para un patriota consciente, aunque vinieran de la ignorancia, y no cabe la resignación de considerarlos casos aislados, porque no es seguro que lo sean tanto como quisiéramos.
Otras expresiones verbales y fácticas hablan también de la existencia de hijos e hijas de Cuba prestos a dejarse confundir por la prédica
cesárea. Que sean una minoría no es motivo para desconocer ese hecho o restarle importancia. Con razón esas actitudes se han percibido relacionadas con la posibilidad de ver en el césar un salvador, en el camino abonado por la cultura imperial desde los muñequitos hasta el cine, pasando por cuantos terrenos haya podido ella pisar, muchas veces con destripamiento de indios y negros.
Honestidad le faltará al césar, no astucia. Hace poco tiempo visitó
Japón, y, aunque en plena ceremonia protocolar un ministro local le
recordó abusos cometidos por militares de los Estados Unidos en Okinawa, evadió el elemental deber de pedir perdón al pueblo japonés por hechos
tales y, sobre todo, por la barbarie de Hiroshima y Nagasaki. Pero, de
haber pedido perdón, ¿habría sido sincero? De paso por Vietnam, ¿no
coqueteó aviesamente con ese país, al que la potencia del Norte y sus
aliados quisieran utilizar contra China? El tema daría para mucho más,
pero apúntese que a la patria de Ho Chi Minh, tan castigada como fue por
la salvaje agresión del imperio, al que derrotó, el césar intentó
camelarla citando supuestos o reales elogios hechos a su arroz por
Thomas Jefferson.
Si avala lo dicho sobre un cereal por ese político —uno de los
fundadores de la nación construida a base de usurpaciones que empezaronpor los territorios de los pobladores originarios, y se explayaron—, ¿no cabe suponer que abraza también su idea, plasmada en 1820, pero incubada desde antes, según la cual Cuba debía pertenecerles a los Estados Unidos? El entonces presidente de ese país, y autor de su Declaración de independencia, no se quedó en la idea: le instruyó a su secretario de Guerra tomar a Cuba cuanto antes. Tal pensamiento dio origen, en 1823, a la formulación de la llamada teoría de la fruta madura y, en 1898, a la intervención que le arrebató a Cuba el triunfo que ella había probado merecer contra el colonialismo español.Hoy la invasora presencia de la bandera de los Estados Unidos en Cuba rinde tributo factual a ese pensamiento. A quienes dicen que la exhiben porque les resulta difícil adquirir una enseña cubana, ¿les vamos a creer, aunque tal dificultad sea cierta? Si ostentan la de los Estados Unidos, ¿aman tanto la de su patria? Fuera del uso atenido a protocolos oficiales, otros motivos para tal exhibición puede haber, y ninguno debe resultarnos indiferente. Si es fruto de la indolencia, o del desconocimiento de lo que esa bandera significa para Cuba, algo anda mal en nuestra educación y en nuestra propaganda política, y en parte de nuestro pueblo. Si la causa es simpatía por el imperio, estamos en presencia de una actitud que lleva por directo —o viene de él— al deslumbramiento filoanexionista, si no al anexionismo con todas sus letras, que es harto peligroso.

Cabe insistir en que la anexión está condenada al fracaso, porque, aunque eso ocurra desde perspectivas opuestas, contra ella actúan el pensamiento patriótico y revolucionario y el propio imperio: el primero, por su naturaleza independentista y antimperialista; el segundo, porque no está interesado en anexarse pueblos que considera inferiores, sino en someterlos como colonias, y saquearlos. Pero el anexionismo les abre el camino a las actitudes e ideas lacayunas y antinacionales, y eso basta para que sea necesario combatirlo.

El imperio no cesa en el afán de minar ideológica y culturalmente a Cuba para doblegarla. Mantiene el bloqueo en sus columnas principales; con la decisión del propio césar revalidó hace pocas semanas la Ley de Comercio con el Enemigo, que data de 1917 y da base al bloqueo; sigue aplicando la llamada Ley de Ajuste Cubano y los engendros asociados a ella; ni admite poner en discusión —al menos de modo que llegue a ser noticia— la devolución del territorio de Guantánamo ocupado contra la voluntad de Cuba. Añádase que hace apenas unos días el imperio confirió rango de embajador al máximo representante de su embajada en La Habana, investido hasta entonces como encargado de negocios, asimetría irrespetuosa con respecto a Cuba y su representación en Washington.

Fuentes del imperio mismo revelan planes para quebrantar nuestra sociedad civil y ponerla a su servicio. En estos días se conoció públicamente el informe de 2015 de la denominada Fundación Nacional para la Democracia, con una larga lista de frentes en los cuales proclama lo que invierte el gobierno de los Estados Unidos en busca de que Cuba tenga la sociedad civil que a él le interesa. Con sus particularidades, esa Fundación, al igual que instituciones del tipo de la Agencia para el Desarrollo Internacional y World Learning, son tan brazos del imperio como la CIA y la OTAN, y parte de la maniobra imperial, so pretexto de intercambio académico, estriba en organizar cursos para formar líderes jóvenes contra el proyecto socialista cubano.

La reacción de nuestro estudiantado, con sus organizaciones al frente,
ha sido clara. Pero ¿debemos suponer que representa por igual a la
totalidad de los estudiantes y de la población? ¿Sería sensato
considerar que los planes del imperio no han tenido ningún éxito en
nuestra sociedad? Si los ha tenido, urge revertirlos. Habría que hurgar
en determinados órganos o sistemas de información llamados
independientes pero financiados por fuerzas hostiles a la Revolución
Cubana. Esos órganos o sistemas aprovechan, entre otras cosas, reales o supuestas deficiencias de nuestra prensa, que no debe compararse con la inmoral del capitalismo, y sí perfeccionarse, como reclaman el pueblo y la dirección revolucionaria.
La lucha, ni fácil ni corta, solo terminaría con la desaparición del
imperio, la cual no está a la vista, o con el sometimiento de Cuba, y
eso nos toca a nosotros impedirlo. La proliferación de la bandera
estadounidense tendrá distintas implicaciones, y dos de ellas no son
equivalentes pero tienen concomitancias entre sí, o todo un conjunto
intersección: de un lado, la idealización de los Estados Unidos; del
otro, la marginalidad presente en nuestro cuerpo social. Esta concierne
incluso a la formación del gusto, que no siempre ni básicamente es
cuestión de responsabilidad individual. Corresponde a la sociedad en
pleno y a sus instituciones de información y educacionales, y al
mercado, que a veces parece que, en cuanto a ropa, abona lo que
pudiéramos llamar estética jineteril.
Probablemente entre marginales proliferen más que en cualquier otro
ámbito la bandera estadounidense y referencias a ella en prendas de
vestir o modos de llevarlas que están lejos de evidenciar buen gusto.
Pero entre nosotros la marginalidad requiere una valoración particular y a fondo. Si la entendemos como el sector que se autoexcluye del centro de un proyecto social determinado, hallaremos marginales de cuello blanco, muy bien vestidos, y otros que habría que ubicar muy cerca o de lleno en el lumpen, que en nuestra sociedad a veces parece ocupar espacios centrales y arrinconar a las personas decentes.
Eso quizás no pueda saberse bien, o se tendrá solamente como un dato más o menos abstracto, si no se frecuentan nuestras calles ni se usa el
transporte colectivo, que viene a ser como una universidad sociológica
itinerante. Por lo menos en la capital del país los ómnibus llamados
urbanos merecen ese nombre por las zonas donde circulan, no porque los caracterice la urbanidad. Acaso el mal entendido igualitarismo —ojo: no esgrimirlo contra la aspiración de alcanzar una justa equidad— haya
propiciado que se le dé a la chusma espacios que no le pertenecen ni se le debe permitir que domine.
José Martí, quien echó su suerte con los pobres de la tierra —lejos de
proclamarlo como simple consigna, optó por ser pobre cuando pudo haber sido rico—, en 1880 dijo: “Ignoran los déspotas que el pueblo, la masa adolorida, es el verdadero jefe de las revoluciones”. Y fue también el revolucionario que en 1887, ante el drama terrible que en los Estados Unidos generaba la represión antiobrera, escribió que aquella república, devenida cesárea, se confabulaba y ponía sus recursos en función de “aterrar […] no a la chusma adolorida que jamás podrá triunfar en un país de razón, sino a las tremendas capas nacientes”.
Cabría meditar sobre cuánto es probable que en ocasiones hayamos dejado de ser un país de razón. Aquí la chusma, ni siquiera ya adolorida —o no más adolorida que el pueblo que trabaja, padece penurias y se esfuerza por salvar la patria—, emerge y contagia. A niveles colectivos ello se aprecia en el apogeo de la grosería, en una creciente pérdida de la fineza, cualidad que ha sido una de las características de la cultura
cubana hasta en sus expresiones más populares. Se manifiesta incluso en el doble sentido cultivado por compositores como Ñico Saquito o El
Guayabero, y que ya parece pensado para niños y niñas ante la andanada de groserías que prosperan en hombros del peor reguetón, y valga lo de peor, porque ningún género está fatalmente llamado a ser grosero. Si la vulgaridad pulula, búsquese la explicación en la sociedad, no en una expresión musical determinada.
Sería terrible que lo cubano terminara confundido con la vulgaridad.
Pero eso, más que un peligro, es a veces un hecho, y la cultura cubana
necesita salvarse de todo aquello que la ponga en peligro, aunque sea
porque niegue la fineza de su alma popular. En esta parte retomo y
amplío puntos de una entrevista que a finales de septiembre o inicios de octubre circuló en Cubarte. En ella, para la que respondí un
cuestionario de la periodista Astrid Barnet, rocé elementos
concernientes a la cubanidad y la cubanía, y a circunstancias que pueden abonarlas o empobrecerlas.
Si conceptos que pudieran descansar en sus soportes naturales —textos especializados y otros por el estilo— saltan de esos sitios y se agitan reclamando atención, probablemente sea porque las circunstancias demandan reflexionar sobre su significado, sus implicaciones y sus exigencias. Eso ha venido ocurriendo en torno a expresiones empleadas en1949 por Fernando Ortiz en su conferencia “Los factores humanos de la cubanidad”, en la cual definió ese concepto y otro afín, la cubanía. Es más o menos sabido que aquel concierne a la condición genérica —objetiva, digamos— del ser cubano, mientras el segundo remite a esa condición asumida en el plano afectivo, emocional, con capacidad para ejercerla. Es cuestión de idiosincrasia, sicología y querencia.
Para Cuba y su cultura la cubanidad y la cubanía son vitales, y no deben
tomarse con chovinismos patrioteros, pero sí con patriotismo, con
orgullo natural y fértil en una nación formada en lucha o resistencia
contra imperios. La ausencia de patriotismo refuerza peligros diversos,
máxime cuando no se vislumbra el triunfo a escala planetaria del
internacionalismo liberador, y en su inmensa mayoría los pueblos viven
amenazados por unas pocas potencias que obedecen a una de ellas, cuartel general de un imperio todavía hegemónico, o dominante al menos. Su declive, ya en marcha, se vislumbra largo: ha usurpado recursos que le permiten perdurar y seguir influyendo sobre el resto del mundo.No solamente goza de poderío económico, militar y político. Su industria del entretenimiento y de la moda le aporta frutos que, comoquiera que merezcan ser considerados —razones sobran a veces para calificarlos de anticulturales— han tenido éxito en el plano cultural. Con ello ha conseguido que su cultura muchos la tengan por paradigmática, como si fuera, sin más, la cultura del mundo.
A la cultura cubana le urge librarse de esas expresiones colonizantes, y
de las andanadas de la vulgaridad. Así como el robo es objetivamente más contrarrevolucionario que una consigna contrarrevolucionaria escrita en una pared, la grosería es profundamente anticultural, contraria a la mejor cubanía, y no se debe seguir permitiendo que los cultores de lo grosero actúen a sus anchas para que no se revuelvan políticamente, porque su vulgaridad, como el robo, es contraria a la Revolución y a la convivencia bien educada que ella necesita, debe y merece fomentar.La cubanidad es un hecho objetivo, ni siquiera limitada a revolucionarios. Puede hallarse en personas que no compartan no digamos ya la aspiración socialista, sino un pensamiento opuesto al neoliberalismo, al culto de la propiedad privada. Pero la cubanía, en la que también caben matices políticos diferentes —aunque aspiremos a que en ella prime el patriotismo revolucionario— solamente puede vivir de la alegría y el orgullo de ser cubano, o cubana, y esa actitud, que no se ha de confundir con banalidad y chapucería, no se da gratis ni de modo automático en todas las personas que son objetivamente cubanas.
Las penurias materiales generan una miseria que infecta la esfera
espiritual, y puede menguar la plenitud que la cubanía requiere para ser verdaderamente firme y constituir una fuerza capaz de enfrentar
desafíos, confusiones, maniobras imperiales y otros retos. Si
extranjero, palabra que nació con intención más bien insultante
—excluyente al menos, como forastero y fuereño, sin olvidar bárbaro— se convierte en un rótulo parecido al nombre de un oficio rentable, algo puede lacerar la cubanidad y, sobre todo, la cubanía.
Especialmente contra la segunda pueden operar las carencias, las
privaciones que no todas las personas asumen con igual actitud, con la
misma entereza, sin dejarse aplastar por ellas y manteniendo una máxima que era orgullo de las mejores expresiones de cubanos y cubanas: ser pobre, pero honrado. Esa dicotomía valdría la pena replantearla de un modo más orgánico: ser pobre y honrado, sin olvidar que el desiderátum digno no está ni en la riqueza opulenta ni en la miseria, y que la prosperidad material vale poco y se sostiene mal si no se acompaña de la prosperidad de las virtudes, de la utilidad de la virtud, la que Martí quería para su Ismaelillo, que en él, todo un Ismael fundador, sería de hecho el pueblo y la república a cuya fundación se consagraba, no solo su hijo carnal.
En un terreno donde la individualidad desempeña un papel tan relevante pueden causar estragos los males fomentados por el bloqueo y otras acciones del enemigo; pero también se puede sufrir el efecto provocado por decisiones internas que, aunque fueran ineludibles o se estimara que lo son, dejan secuelas deplorables. Pensemos en lo que significa, en el país del Nicolás Guillén de “Tengo”, prohibir a sus naturales entrar en hoteles. Esa prohibición se derogó hace años ya, felizmente; pero no tienen por qué haber desaparecido sus huellas, y los peligros acechan por distintos caminos, como contratar, para construir en Cuba, a obreros de otras naciones que así reciben, aunque explotados por empresas extranjeras, beneficios económicos que los trabajadores y trabajadoras del país necesitan.
Esa contratación podrá ser incluso legal —lo que llamaría a revisar
leyes y reglamentos—, y tal vez se requiera en algunas especialidades de la construcción, aunque Cuba ha sido capaz de exportar fuerza de trabajo para construir en otros países. Pero no dejará de tener efectos nocivos, máxime cuando en la realidad, o en la imaginación —a veces tan influyente como los hechos, o más—, la opción se explica por la falta de trabajadores cubanos capaces de construir con altos niveles de calidad, y aún peor si se dice que en general no son confiables, porque roban.Semejante generalización, como otras, será injusta; pero ello no
borraría la evidencia de que el país está urgido de sanearse en el plano
ético, sin el cual ninguna esfera de la sociedad estará bien plantada. Y
esa no es una meta que empiece y termine en abstracciones: incluye
fomentar, junto con la honradez personal y colectiva, y la pericia en
oficios y profesiones, el hábito y la disciplina laborales,
imprescindibles para crear los bienes materiales necesarios y nutrir la
moral cotidiana. Si el trabajo no es la fuente principal de la
existencia y del bienestar, el funcionamiento de la sociedad será,
cuando menos, fallido.
Lo indeseable que se ha dicho en los párrafos precedentes, y a lo cual
seguramente habría que añadir otros elementos, es peligroso para un país que se ha forjado, y se ha hecho su lugar en el mundo, a base de luchar contra el colonialismo y contra el imperialismo. Estos, aun vencidos, pueden dejar huellas y esporas de su herencia, incluidos los complejos de inferioridad que en tales circunstancias prosperan de modo sostenido en algunas mentes. Quién sabe si no en pocas.
Con respecto a eso, hay una realidad sobre la cual una afirmación
categórica no podría hacerse sin la debida investigación. Pero no parece aventurado relacionar la proliferación de banderas de los Estados Unidos en Cuba con la cantidad de personas, no solo jóvenes, que aquí —como enotras latitudes— cifran sus esperanzas en emigrar al mismo país imperial que ha agredido y bloqueado a Cuba, pero que, poderoso como es, mucho ha invertido en dar una imagen amable de sí mismo, la imagen con que se enmascara una potencia que en realidad siembra muerte y saqueo en todas partes. La cifra de personas que ven en los Estados Unidos la solución de sus problemas, ¿no encarna un logro visible del llamado “sueño americano”, traducción mecánica de American dream, que debería pasarse al español como “sueño estadounidense”?
Antes cargábamos la mano al estimar que la emigración a los Estados
Unidos era de carácter político, y quienes se iban para allí eran
apátridas que no pasarían de lavaplatos. Soslayábamos que ningún trabajo es de suyo indigno, y que el imperio invertiría para beneficiar
interesadamente, y enfrentarlos a la Revolución, a los cubanos y cubanas que llegaran a él. Ahora tal vez incurramos en otra valoración
simplista: dar por sentado que la emigración responde solo a causas
económicas. En último caso, si es política, debe alarmarnos, porque
habla de contradictores, para no decir enemigos, del proyecto
revolucionario; y, si es económica, también, porque habla de penurias
materiales y de un funcionamiento que el país no ha alcanzado, y
necesita que sea cotidiano para ser no solo próspero y sustentable, sino también vivible con alegría.Impedir ese logro ha sido uno de los propósitos del bloqueo imperialista, pero la nación cubana tiene el deber de revertir los efectos de tal propósito, exista o no exista el bloqueo. Es, al menos, un desiderátum ineludible. Y el sentido común, no solo el marxismo que a veces parece que olvidamos, a cada paso muestra que la política y la economía son inseparables. Cuando se les intenta desvincular, se corren peligros como sucumbir a un politicismo dogmático, desmedulado de realidad, o a un pragmatismo que está lejos de representar propiamente las aspiraciones revolucionarias y emancipadoras, el afán de independencia, soberanía y justicia social.
Hacer que el país sea vivible supone crear condiciones para que
permanecer en Cuba resulte atractivo, amable, y no parezca un sacrificio al que solo están dispuestos quienes sean revolucionarios verdaderos. La vanguardia revolucionaria se esforzará por mantener en pie a la nación, con soberanía y con equidad. Pero no todos los pobladores del país estarán en la vanguardia, y esta, por serlo, lo más probable es que sea minoritaria, o no alcance la cifra que, más a base de deseos que de datos, le atribuimos.
Si la cubanía se quiebra por indiferencia ante los valores que la
nutren, o estos se ignoran, hay motivos para preocuparse, porque no solo estará en peligro un sentimiento: lo estarán la cultura de la nación, y la nación misma. Sin esa cultura Cuba no sería la que deseamos que
exista y perdure, y que debemos defender, cultivar como realidad
emancipadora en desarrollo, no como fantasmagoría de nociones propaladas por el imperio y sus voceros.
Lo hasta aquí dicho no hace más que insistir en la voz de alarma que
numerosas personas han venido dando, durante años ya, desde posiciones y ángulos diversos. Pero urge acometer la acción necesaria para hacer frente a la realidad descrita, para no confiar a un rumbo espontáneo lo que debe ser objeto de la conciencia y de la dirección de la sociedad.
Por ello esta intervención termina glosando dos de los mensajes que le
llegaron al autor a propósito del texto “¿Se trata de símbolos?”,
escrito para el espacio Dialogar, dialogar y ya mencionado. No revelo
los nombres de sus remitentes, porque no les he pedido autorización para hacerlo.
De la ciudad histórica y heroica, Monumento Nacional, donde estamos
reunidos, me llegó, y ahora lo resumo, este criterio de una compañera:
el discurso de la preocupación por el mal uso de los símbolos y por el
destino del país debería interiorizarse en el diálogo con las personas
que tienen responsabilidades en las diferentes esferas del Partido y del
Gobierno en todos los territorios del país, para pasar resueltamente de
la preocupación y la alarma a la acción contra lo mal hecho.
Y de un colega de la propia Habana, y con reconocida autoridad
intelectual, son unas líneas que despojo de algunos adjetivos y juicios
y dejo en puro hueso: “Ayer iba a Dialogar, dialogar, pero a última hora
la salud me impidió hacerlo. Sentí mucho no acompañarlos. Es muy
impresionante que contemos con tanta riqueza de conciencia y de
revolucionarios de verdad, y no se emprenda una batalla ideológica para salvarnos”.
Ciertamente a veces se percibe una pasividad que, para decirlo con una
expresión frecuente en tiempos de mis padres, da grima. Como si el
recuerdo de excesos interdictivos en que alguna vez incurrimos nos
hiciera tener un paralizante complejo de culpa. Sin practicar
contraproducentes cacerías de brujas, urge la batalla necesaria para
enfrentar y vencer las tácticas imperiales enfiladas contra la nación
cubana y la cultura patriótica, revolucionaria, justiciera y fina que,
junto con la acción —de armas y de pensamiento— le permitió a este país
conquistar la dignidad de sus hijos y sus hijas, y lo elevó al sitio con
que ganó la admiración del mundo. Descender de esa altura sería una
deserción imperdonable, un acto de lesa patria, cuando menos, y no
podemos permitirnos un despropósito semejante.

*Base para la conferencia del autor sobre el tema, el 18 del presente mes, en la Fiesta de la Cubanía, celebrada en Bayamo.

Publicado en el sitio Cubarte y en el blog del autor]

Razones para presencia de constructores indios en inmobiliaria cubana

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Como oportunidad para revolucionar el sector constructivo en el país, incluida su fuerza de trabajo, los responsables de la Empresa Inmobiliaria Almest de Cuba valoran la asociación con otras entidades extranjeras, afirma en la edición de hoy el diario Juventud Rebelde.

Almest, una de las entidades mayores y más experimentadas de su tipo en la Isla, debe su nombre a la fusión de dos emblemáticos hombres de la historia de Cuba, provenientes del humilde gremio de los constructores: Juan Almeida Bosque y Armando Mestre. En los últimos 22 años, como inversionista, ha participado en la ejecución de más de 25 mil habitaciones.

Según el director adjunto de Almest, el arquitecto José Martínez Hernández, han participado como inversionistas en la ejecución de la planta hotelera en los diferentes polos turísticos del país: Varadero, Cayo Santa María, Cayo Coco, Cayo Guillermo y el Norte de Holguín, en los últimos 22 años, desde la misma fundación de su empresa.

A partir del boom constructivo iniciado en la segunda mitad de la década de los años 90, se seleccionó a la Empresa Francesa Bouygues —una constructora de primer orden internacional— para participar en dicho programa, con el objetivo de acelerar las inversiones turísticas.

La decisión de trabajar con Bouygues, asociada a instituciones constructoras cubanas, refrenda los principios de sostenibilidad que deben acompañar a cada inversión, entre estos acortar los plazos de ejecución, utilizando el método de diseño y construcción simultáneamente.

La asociación favorece, además, la transmisión del know how para la aplicación de métodos novedosos en la organización y sincronización de todas las secuencias constructivas, entre otras bondades, como el aseguramiento de los proyectos y el suministro de materiales e insumos, dijo.

También sostuvo que la alianza garantiza la utilización de nuevas tecnologías constructivas, así como la actualización de los diferentes productos hoteleros.

Minimizar el tiempo de ejecución de estas inversiones, bajo el principio de mantener un nivel de presupuesto y calidad óptimos, es piedra angular para dicha estrategia.

El incremento de la fluctuación de la fuerza de trabajo en el sector constructivo, y la baja calificación de los obreros es, según los directivos de Almest, el obstáculo que lastra la plena eficiencia en la ejecución de las obras. Quienes realizan las labores de acabado y terminación de las edificaciones son los más fluctuantes. Ello provoca bajos rendimientos, déficit de trabajadores directos y de los mandos medios que dirigen la organización y las secuencias constructivas.

Con el propósito de detener la fluctuación, e incluso, de recuperar los recursos humanos que han emigrado a otros sectores, existe un permanente mejoramiento de la atención a los trabajadores.

Se les asegura contenido de trabajo constantemente, cuentan con transportación desde los albergues donde se alojan hasta el sitio donde laboran; la alimentación que se les ofrece es buena, así como las condiciones donde pernoctan, pues muchos no residen en el territorio donde se acometen las construcciones.

También se está realizando un estudio para la aplicación de un nuevo sistema de pago. No se tratará de una reforma salarial, sino de pago por rendimientos. No obstante, consideró que con subir el salario no basta para mejorar la eficiencia. Junto con la implementación de esa modalidad de remuneración debe elevarse la exigencia, el rigor de la disciplina tanto laboral como tecnológica.

Aunque todavía no están en vigor las medidas para las nuevas formas de pago —precisó— se estima que habrá un aumento en las tarifas salariales, en relación con las vigentes. Estas beneficiarán el sector constructivo asociado al turismo de manera general.

Quizá por no conocerse a fondo los problemas que existen con la fuerza de trabajo en el sector de la construcción, llame la atención la presencia de trabajadores de la India en el hotel que se levanta en la capitalina Manzana de Gómez.

La respuesta de los directivos de Almest es que la contratación de los llamados monitores-operarios de la India en las obras —a cargo de la constructora francesa Bouygues—, es totalmente coherente con lo estipulado en la legislación que regula este tipo de contrato en la Isla.

Su presencia se debe fundamentalmente a la necesidad de recuperar los atrasos en la ruta crítica del cronograma constructivo. Se trata de operarios de la construcción de alta calificación y destreza, con experiencias en otras latitudes.

Ellos se dedican fundamentalmente a especialidades como el enchape. Otros son masilleros, instaladores mecánicos y de distintos oficios y especialidades de alta demanda en este tipo de obra.

No obstante, se encuentra en proceso de capacitación una masa de jóvenes cubanos. Puntualmente se les enseña especialidades muy propias de la construcción de hoteles.

El rendimiento de los trabajadores de la India en las obras es tres o cuatro veces superior al registrado como media en el país. El resultado de su trabajo es de muy alta calidad. Su presencia está impregnando un alto aprovechamiento de la jornada laboral, lo que redunda en una mayor productividad.

Hotel Manzana. Foto de Yoaima Radriguez Marin 

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El Hotel Manzana, ubicado en la antigua edificación de la Manzana de Gómez, se concluirá para inicios del próximo año, según explicaron directivos de Almest. Será un hotel de lujo y lo explotarán el Grupo de Turismo Gaviota y la Cadena Hotelera Internacional Kempinski.

Paralelamente a la edificación del referido hotel se ejecuta en la capital el Hotel Packard y se inician los hoteles de Prado y Malecón, Regis y Gran Hotel, entre otros, en la etapa de preparación ahora.

Todos los que se construyen, y los que están explotándose en los polos turísticos, contienen productos e insumos procedentes de la industria cubana. Con eso se sustituyen importaciones y se es coherente con el principio de la sustentabilidad. Igualmente tienen incorporado a su funcionamiento los principios de respeto al Medio Ambiente. Por esa razón, el agua se reutiliza para la jardinería, se emplean gases en los sistemas de refrigeración que no afecten la capa de ozono, y se usan bombillos y grifos ahorradores, así como calentadores solares.

Los estudios de vulnerabilidades y riesgos, asociados sobre todo al cambio climático, realizados por especialistas fundamentalmente del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, han sido de mucha utilidad para Almest. En aras de preservar las instalaciones y la seguridad del personal, usan materiales resistentes a ciclones categoría cinco, cuyos vientos pueden alcanzar más de 250 kilómetros por hora.

Tomado de Juventud Rebelde

SONANDO DE VERDAD

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POR MAGGIE MARIN

Publicado en TRIBUNA DE LA HABANA el pasado domingo 9 de octubre

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De aquello que uno menos imagina pueden extraerse lecciones. Sonando en Cuba ha demostrado irrefutablemente que cuando existe una necesidad mayor y buen empuje, somos capaces de hacer grandes cosas a pesar de nuestras muchas limitaciones económicas.

…El ambiente musical cubano estaba contaminado con lo más soez que se hace actualmente en estas latitudes respecto a la llamada música popular, y popular bailable. Era lamentable ver a nuestros nietos, medianos pero también pequeños, bailando y cantando ¿canciones? ¿Bailes? Súper chabacanos, vulgares, en fin lo peor de lo peor. Y como la mala hierba, esa ¿música? lo fue copando todo.

…Parecía que aquello no tendría fin, y el fenómeno era doblemente lamentable cuando Cuba posee un autentico y excelente patrimonio musical que se remonta hasta tiempos inmemoriales; cuando esta Isla ha sido cuna de una serie de ritmos que dieron la vuelta al mundo y se posesionaron de él, en interpretaciones de cantantes y autores de la talla de Sindo Garay, Trió Matamoros, Rita Montaner, Bola de Nieve, Benny Moré, Enrique Jorrin, Pérez Prado, Juan Formel….

…Son tantísimos. En todas las épocas de nuestra historia musical y cultural. Mencionarlos a todos es imposible, pero la excelencia y gusto exquisito de la música que nos legaron estaban, están ahí.

…Paulo Fernández Gallo ha hecho realidad un proyecto que tal vez ni él mismo pensó que podía llegar a tanto y ser de tan grande valor. Se rodeó de un equipo de estrellas como él, toco puertas que ante la solidez de sus ideas convenció de su utilidad y urgencia, y ha hecho un milagro que la cultura cubana no tendría como premiarle.

…Cada domingo, cuando disfruto Sonando en Cuba, a veces hasta las lágrimas con esos estupendos cantantes jóvenes surgidos de humildes terruños de nuestro archipiélago, me digo que sin duda alguna, los cubanos podemos hacer prodigios en muchas otras cosas que ahora mismo nos parecen utopías.

…Claro está, es preciso que amén de la valía del propósito el mismo esté bien claro, estructurado, firme, y que el deseo de llevarlo a vías de éxito sea tan fuerte que logre mover algunas montañas. Pero queda demostrado que hoy por hoy podríamos derribar unas cuantas, para regalarnos a nosotros mismos, a toda Cuba, realidades tan tangibles y auténticas como esta, importantes no solo para la cultura, también para la economía y la sociedad cubana, como Sonando en Cuba. Estoy segura.

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MADRE GRANDE DE TODOS

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Por Maggie Marin

Publicado originalmente en Tribuna de La Habana

Los cubanos somos “zumbaos” y “mandaos”. Qué duda cabe. El mejor de los momentos puede convertirse en una pesadilla si alguien le ofende a otro la madre, porque entonces es habitual que la cuestión transite rápido del grito de protesta al porrazo. “A mí nadie me la mienta…” Ahí vendría la interjección impublicable.

…Ninguna mamá es perfecta, y me incluyo, pero de ahí a que se les falte al respeto, se les mancille o avasalle, va un trecho innoble, vulgar y despreciable.

…Nuestra patria es como una madre, y por ello nadie con decoro tiene el derecho de tomarla como objeto cambiario o mercantil, en fin de usarla para ningún proyecto o propósito que no sea el de enaltecerla y honrarla.

…Nuestra linda y armoniosa bandera, la más bella que existe como escribió Bonifacio Byrne, el Himno de Bayamo, el escudo, el Tocororo, la Palma Real, la Mariposa de tan exquisito perfume, son hermosísimos símbolos patrios para alabar y respetar.

…¿Ropa y/o delantales de cocina con la bandera? Imaginemos a esa prenda sucia de grasa, empleada como trapo para frotar las manos o un cucharón o un fogón…

…Eusebio Leal, el Historiador de la Ciudad de La Habana, enfatizaba recién: “No estoy de acuerdo con que la bandera cubana sea un delantal”, y con toda razón censuraba que algunos imiten la propensión existente en otras latitudes de mercadear con símbolos patrios: “Como voy a pensar que es la misma bandera que reverencian los niños en las escuelas, que cubre el féretro de un intelectual o un soldado, que el deportista levanta cuando alcanza para su patria y su familia un gran logro. No podemos imitar lo que está mal hecho (…) Por esa vulgarización comienza un deterioro de los valores”.

Estos sucesos, protagonizados por algunos feos de espíritu, envilece y pervierte a nuestros símbolos nacionales y por tanto a Cuba, la madre grande de todos los cubanos, una matrona compleja y difícil, es verdad, a esta doña complicada y a ratos espinosa, pero encantadora, perfectible y entrañable, y por sobre todo, merecedora de respeto y deferencia, cuando no de amor y orgullo.