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CRISTINA FERNÁNDEZ CONCEDE A RT SU HISTÓRICA PRIMERA ENTREVISTA SOBRE ASUNTOS GLOBALES EN AÑOS

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Tomado de actualidad rt

http://actualidad.rt.com/actualidad/172861-cristina-kirchner-rt-entrevista-exclusiva-completa

La presidenta de Argentina Cristina Fernández de Kirchner, quien estuvo en Moscú de visita oficial, ha concedido una entrevista exclusiva a RT. Es la primera entrevista a un medio internacional sobre asuntos globales. RT les ofrece la entrevista completa

Pero hoy dimos un salto cualitativo, por lo menos en el campo energético también, al firmar dos acuerdos referidos a lo que puede ser y seguramente lo va a ser, la construcción de la sexta central nuclear argentina. 

Por eso, hoy, con el presidente Putin, hemos firmado esta declaración donde sostenemos al diálogo, a la política, a la diplomacia, a la multilateralidad, y a la ONU como el único camino para suspender y fundamentalmente resolver los conflictos.

Eva Perón fue una persona atacada en mi país porque llevó la bandera de los humildes. 

Realmente todo esto no pudo ser llevado a cabo, pero yo creo que más temprano que tarde la reforma de la justicia va a ser abordada, porque es una de las demandas de la sociedad. 

Así que creo que lo más importante en la vida son las cosas que hacés, no los cargos que ocupás.

RT: Presidenta, ante todo, muchísimas gracias por estos minutos con RT. Sabemos que tiene una agenda muy ajustada. A 130 años del establecimiento de las relaciones con Rusia ¿qué sensaciones se lleva de esta visita en particular luego de ver, de estar con el presidente Putin?

C.F.: Bueno, creo que una sensación, más que sensación, la certeza, porque las sensaciones son sensaciones, lo importante son las certezas. La certeza de que la relación ruso-argentina, argentino-rusa sigue profundizándose y hace honor a estos 130 años, a este aniversario. Y que tiene que ver y trasciende ya los lazos de hermandad, o de compartir culturas o identidades, y pasa directamente a planos más profundos. Hoy hemos firmado 11 convenios, entre ellos la construcción de la represa Chihuido. Rusia tiene una larga tradición en Argentina en materia de construcción, de provisión de turbinas hidroeléctricas, más de 4.300 megavatios del total del parque energético argentino son de origen ruso, inclusive las turbinas de la represa binacional entre Uruguay y Argentina, Salto Grande, son rusas. Bueno, hoy estamos dando un nuevo hito en materia hidroeléctrica cuando firmamos el contrato de Chihuido.

Pero hoy dimos un salto cualitativo, por lo menos en el campo energético también, al firmar dos acuerdos referidos a lo que puede ser y seguramente lo va a ser, la construcción de la sexta central nuclear argentina. Como usted sabe, Argentina es el país latinoamericano con mayor ‘expertise’ en materia de energía nuclear. Nosotros construimos, diseñamos, fabricamos y vendemos reactores nucleares, llave en mano. De hecho hay reactores nucleares nuestros en Egipto, en Argelia y en Australia, donde hemos disputado inclusive con Francia, que es una potencia en materia de energía nuclear y hemos ganado esa licitación ya hace unos años. Además, hemos firmado importantes convenios con la Comisión Nacional de Energía Atómica de argentina y nuestra par rusa, para profundizar y cooperar en materia de investigación y también en la provisión de Rusia a Argentina de uranio metálico. Convenios culturales, convenios que también tienen que ver con la asociación entre Gazprom e YPF, nuestra recuperada línea energética de bandera, una empresa que había sido privatizada, que nosotros hemos recuperado con Gazprom, nada más ni nada menos que la mayor productora de gas del mundo, que también va a abarcar la cooperación en lo que es el segundo yacimiento de gas no convencional en el mundo, que lo tenemos en Argentina y el cuarto no convencional de petróleo, también en Argentina.

En fin, y también en materia de agricultura, de ganadería, económicos… son 11 acuerdos  que hemos firmado, a cuál de ellos más importante, y la declaración del acuerdo estratégico integral que hemos firmado el presidente Putin y yo, y que abarca todo esto en términos políticos también. Que tiene que ver no solamente con la relación bilateral, sino también en cómo enfrentar hoy los problemas que tiene el mundo y la visión que tenemos acerca de la multilateraridad del rol de Naciones Unidas, de la no injerencia de países en los asuntos internos de otros países, del tradicional y valorado apoyo de Rusia a lacuestión de Malvinas. Hemos también nosotros apoyado la resolución 2202 del 17 de febrero del 2015 referente a los acuerdos de Minsk en la cuestión de Ucrania. Así que, bueno, creo que ha sido muy fructífera. Y también, por supuesto, el tradicional apoyo en la lucha contra los fondos buitre.

RT: Presidenta, no es un acercamiento exclusivo de la Argentina, a nivel regional se han profundizado en muchos países las relaciones con Rusia.

C.F.: Absolutamente.

RT: Y esto despierta algunas resistencias. Si uno lee las noticias digamos, se ve. Usted hacía mención en Panamá, cuestionaba que Venezuela pudiera ser tomada como una amenaza por los Estados Unidos, también cuestionaba este pretendido aumento de defensa de Inglaterra utilizando la relación entre Rusia y Argentina para plantear que Argentina podría también ser una amenaza con Malvinas. ¿Es una casualidad esto o puede ser que justamente el acercamiento a Rusia de países de la región…?

C.F.: No. En política no hay casualidades. En política hay estrategias, geopolítica, intereses, todo ello se entremezcla y entonces produce determinadas acciones por parte de determinados países. En este caso el Reino Unido, que bueno, de las 17 colonias que quedan en el mundo, luego de un proceso de descolonización, que fue lo que caracterizó el siglo XIX, por lo menos en Latinoamérica, y el siglo XX en el resto del mundo, de estas 17 colonias, 10 siguen perteneciendo al Reino Unido, que sigue con esa práctica colonial. Creo que fue, más que nada, un ejercicio de estrategia global de comunicación y electoral por estar próximo Cameron a tener elecciones. Entonces quiso asustar a los chicos como cuando eras chiquito: “Nene toma la sopa porque si no vienen los comunistas”. Esto ya es un mundo totalmente superado, me parece que hoy se tiene más miedo a aquellos que quieren meter miedo con otros que a lo que tradicionalmente era. Yo creo que hay mucha gente que quedó atrapada en la visión, pese a que todo declaman como que terminó la guerra fría, que terminaron los enfrentamientos, que hay un mundo más global. Creo que quedaron atrapados en una lógica binaria, una lógica donde siempre hay que tener un enemigo o un adversario para poder existir o para poder dominar. Me parece que esta lógica binaria de amigo-enemigo se tiene que terminar en el mundo, porque además conduce a situaciones francamente insostenibles.

Por eso, hoy, con el presidente Putin, hemos firmado esta declaración donde sostenemos al diálogo, a la política, a la diplomacia, a la multilateralidad, y a la ONU como el único camino para suspender y fundamentalmente resolver los conflictos, ¿no? Creo que se intenta asustar y lo decía el otro día en laCumbre de las Américas, nadie puede, con sentido común, creer que ningún país de la región latinoamericana pueda constituir una amenaza para la primera potencia del mundo en términos militares, científicos y demás. Además creo que debemos admitir un mundo de nuevos actores, multipolar, que ha surgido. Lo que pasa es que hubo una percepción de cuando se cayó la cortina de hierro, cuando se cayó el muro de Berlín,  de que se acaba la historia. Y bueno, la historia nunca acaba, la historia siempre sigue, cambia, y ¡menos mal que cambia! Y cambiá con nuevos protagonistas, nuevas historias y nuevas realidades, y yo creo que Rusia es un actor a nivel global, a nivel mundial, bueno, insoslayable, y no veo por qué no podemos tener relaciones con él. De hecho, el segundo inversor en mi país, es Estados Unidos de Norteamérica. De las quinientas empresas más importantes de EE. UU., cien, están radicadas en la Argentina. Realmente plantear a Rusia como un peligro, me parece absurdo. En todo caso, alguien podría ponerse más nervioso de tener tantos norteamericanos en su país, sobre todo con las cosas que pasan en el mundo, ¿no? Así que…

RT: ¿Y las resistencias internas, presidenta, porque…?

C.F.: Siempre hay resistencias internas, pero muchas veces también obedecen a posicionamientos electorales. En otros casos también obedecen a que hay gente que ha quedado atrapada en el viejo mundo, como digo yo, ¿no? En el mundo donde se miraba a un solo lado. Y la verdad es que hoy no puedes mirar a un solo lado. No puedes dejar de mirar al Norte, obviamente, ni desconocer qué es Estados Unidos y el peso específico que este país tiene en la gobernanza global, por así decirlo. Tampoco puedes obviar que existe la República Popular China, que existe la Federación de Rusia, que surgió el

Sudeste asiático, que existe India, y que necesitás vincularte comercial y políticamente con todos. Que ya nadie puede reclamar el monopolio de la amistad y de las relaciones, ¿qué es esto de monopolizar? Eso puede ser en el campo de lo afectivo-personal, pero en el campo de lo político y de los países, creo que tenemos que tener  relaciones con todos aquellos países del mundo.

RT: Habla de los protagonistas de la historia y inauguró una muestra muy importante y muy linda además de Eva Perón aquí en Moscú, uno de los personajes de la historia de Argentina más importantes…

C.F.: Una de las protagonistas

RT: Presidenta, bueno, Eva es una de las mujeres que ha tenido poder en la Argentina, su gobierno ha sido como muy cuestionado con mucha vehemencia en estos años, ¿cree que tiene que ver eso del rol de la mujer en el poder de ser la primera presidenta electa de la República Argentina, ¿cuánto hay de eso y cuánto hay de los intereses que se han tocado en la Argentina?

C.F.: Es un mix, es un mix perfecto. A ver, si fuera mujer y hubiera hecho todo lo que ellos quieren, lo que los sectores de poder quieren, seguramente me hubieran alabado, hubieran dicho, “qué chica tan inteligente, qué mujer tan inteligente y capaz”. Como además de ser mujer, no hago lo que ellos quieren, entonces, obviamente es un doble pecado. Sí, el componente misógino en el tema de la política todavía está, evidentemente. Pero tiene que ver más con los intereses o con el proyecto político, social, económico y cultural que uno representa. Margaret Thatcher también era mujer, sin embargo era aceptada muy amablemente por las grandes potencias del mundo, con lo cual, la condición de mujer no basta únicamente para ser por allí atacada desde los centros del poder.

Eva Perón fue una persona atacada en mi país porque llevó la bandera de los humildes. Basta con ir a visitar el museo, basta con escuchar sus discursos, pero fundamentalmente, basta con conocer la historia de lo que hizo esta mujer que murió a los treinta y tres años en plena juventud para comprender. Y sí, cuando uno genera… yo digo siempre que para poder… tal vez pueda parecer un contrasentido, no creo que alguien que tenga una posición de responsabilidad política en momentos controversiales de la historia, porque, a ver, si uno, de repente, llega a gobernar Disneyland, seguramente que lo quieren todos, porque está Micky, el pato Donald… No hay conflictos en Disneyworld. Si vos llegás y te nombran presidenta de Disneyworld, seguramente que todos te van a querer, porque ¿qué vas a hacer? Pasear por los bosques, por los jardines, les vas a regalar chupetines… Ahora, si te tocó gobernar un país como la República Argentina, como le tocó a Néstor Kirchner en el 2003, con un 25% de su ocupación, con una deuda del 160% de su PBI, con demandas sociales, con 54% de pobreza y demás… Obviamente. Si además, cuando comenzás a superar eso, comenzás con un proceso de redistribución de la riqueza para impulsar el crecimiento del país, seguramente vas a despertar algunas opiniones contrarias. Pero bueno, dicen que muchas veces se odia solamente lo querido. Es difícil, también, despertar odio. Es mucho más fácil despertar indiferencia por mediocre.

RT: A nivel personal ¿cómo se lo toma? Porque ha habido críticas muy fuertes más allá de la figura institucional de presidente, críticas sobre la intención de seguir adelante con un proyecto. 

C:F.: Con agua me lo tomo en principio. Con agua, sí. Con agua porque no tomo alcohol, me encanta el agua, soy una gran bebedora de agua; un poco de sidra nada más en las fiestas. Porque me encanta la sidra, pero para las fiestas. Me lo tomo como se lo tiene que tomar una militante política. Yo no empecé en política siendo presidenta, ni siendo diputada, ni siendo senadora. Obviamente es mucho mejor que digan: “Qué buena que sos, qué linda…” Pero esto es imposible en política, sobre todo, vuelvo a repetir. A

ver, cuando nosotros decidimos, por ejemplo, recuperar la administración de los fondos de los trabajadores, que estaban en manos de las AFJP, que cobraban comisiones multimillonarias, el Estado se hacía cargo de las jubilaciones, la gente no tenía posibilidades de ser incluido en el sistema previsional… Obviamente, si vos le sacás el negocio a unos pocos que se llevaron comisiones por 75 000 millones de pesos, esos no te van a querer. Y si te pueden pasar con un auto por encima, seguramente te pasan. Pero bueno, son los riesgos que uno asume cuando adopta determinadas posturas políticas, que hay que adoptarlas, y lo mismo le pasa con el país cuando uno le dice que no a los grandes centros de poder financiero, como por ejemplo cuando Argentina decide reestructurar su deuda externa y dice: podemos pagar esto y no podemos pagar más, porque creemos que Argentina se tiene que hacer cargo de una parte de la deuda, pero de la otra parte de la deuda se tienen que hacer cargo los que especularon y fueron a Argentina a colocar fondos a una tasa anual de un 15% en dólares, cuando el resto del mundo pagaba a penas el 2%, es lógico. Si vas a un banco donde te pagan el 20% y en todos los demás bancos pagan el 2%, probablemente ese banco no te pueda devolver lo que vos pusiste. Entonces dijimos: “bueno, sí, el capitalismo es riesgo, nosotros asumimos una parte del riesgo y ustedes asumes la otra parte”. Pero de cualquier manera pagamos más que la Enron; cuando la Enron quebró pagó diez centavos por cada dólar de sus accionistas.

RT: Presidenta, está transcurriendo ya el último año de su segundo mandato. Empieza ya el proceso electoral en Argentina, ¿cómo lo está viviendo?

C.F.: Bueno, lo estoy viviendo primero con el orgullo de haber sido la autora, precisamente, luego de fracasos que tuve siendo legisladora cuando quise legislar para que en mi país se diera un sistema de democratización de los partidos políticos donde hubiera internas abiertas, primarias, vinculantes y obligatorias, de modo tal que los aparatos partidarios no fueran los que decidieron los candidatos, sino que la sociedad decidiera quiénes eran los candidatos y luego en las definitivas, ya con los candidatos resueltos. Un sistema que democratizó la vida política argentina así que lo vivo con mucho orgullo y lo vivo con mucha alegría también, porque estamos viviendo en democracia, porque estamos eligiendo, estamos participando y creo que eso es muy bueno.

RT: Le preguntaría si tiene algún favorito entre los candidatos, pero supongo que no me lo va a contestar.

C.F.:Favoritos tenían los reyes, y favoritas. No, no, no, no, no. Eso es de la monarquía. Eso no es de la democracia. Favoritos y favoritas eran las monarquías.

RT: Hablaba de esta reforma del sistema electoral en la Argentina. ¿Una de las cuentas pendientes, quizá, por lo menos por ahora, es la de la reforma de la justicia, que finalmente no se dio?

C.F.: Yo creo que sí. Yo creo que es una deuda pendiente de la Argentina, la reforma de la justicia. Sí, sí, es algo que demanda la sociedad: la democratización de la justicia. La gente lo siente, lo percibe. Además, está visto en las encuestas, en la percepción que la gente tiene acerca de que la justicia no llega a los poderosos, la justicia es lenta… o sea: muchos defectos. Nosotros queríamos contribuir a que por lo menos en el organismo que califica la conducta de los jueces, que juzga la conducta de los jueces, tuviera participación el pueblo. No el poder político, sino el pueblo eligiendo a los representantes. Entre otras reformas que proponíamos.

Realmente todo esto no pudo ser llevado a cabo, pero yo creo que más temprano que tarde la reforma de la justicia va a ser abordada, porque es una de las demandas de la sociedad. Y las cosas se van dando paulatinamente. Vos fijate que la primera vez que intenté la reforma de los partidos políticos con la democratización, yo era senadora, presenté el proyecto, y bueno, no tuve apoyo y ese proyecto fracasó. Cayó. Y la verdad es que sentí en ese momento una gran frustración. Y luego pude lograr que ese proyecto de democratización de los partidos políticos pudiera ser aprobado y se llevara a cabo. Es más, creo que cuando pusimos en marcha las PASO, que fue para la segunda presidencia, nadie creía en las PASO, mis propios compañeros gobernadores no creían en las PASO, desconfiaban… El tema era: “no va a ir a votar nadie”. “No va a ir a votar nadie”: este era el argumento. Uno puede recorrer las crónicas periodísticas escritas, por radio, por televisión, y todo el mundo apostaba que las PASO iban a ser un fracaso. Fueron un éxito total de concurrencia tanto en las primarias como luego porque hubo un nivel altísimo de participación. Y fue la verdadera democratización de los partidos políticos y, bueno, la calificaron de ‘inviable’, de ‘imposible’, y se pudo lograr. ¿Cuánto costó? Muchos años. Y bueno, ¿por qué no confiar en que nos cueste unos años más la democratización de la justicia? Pero va a llegar, no tenga duda.

RT: Presidenta, sabemos que tenemos que ir terminando. Entre las cosas que le han pasado durante la presidencia ha sido abuela, y está por ser abuela por según da vez.

C.F.: Así es. Sí, sí.

RT: Nos hemos enterado. La noticia la tomó bien, ¿no?

C.F.: Estupenda. Estupenda, sí. La primera que la tomó bien fue la madre.

RT: ¿Sí?

C.F.: Sí, sí, sí, la madre. El padre también, y la abuela ni qué hablar. Ni qué hablar, ni qué hablar…

RT: Bueno, ¿cómo se imagina después del 10 de diciembre de este año, cuando entregue el mandato? ¿En qué lugar? ¿Se imagina más cerca de la familia, más cerca de los nietos?

C.F.: ¿Qué me querés, llevarme a casa a cuidar de los nietos, vos?

RT: No. Es una pregunta de cómo se visualiza usted personalmente, más allá de como la ven.

C.F.: Mira, es una pregunta muy curiosa que te hacen siempre. Yo en realidad voy a cumplir 8 años de presidenta en el próximo 10 de diciembre, y tengo 62. Si yo le resto a los 62 esos 8 años significa que la mayor parte de mi vida no fui presidenta, e hice cosas…

RT: Pero convengamos que no es un cargo más.

C.F.: No. No es un cargo más. Es, digamos, el cargo institucionalmente al que más puede aspirar uno. Pero puedes ser presidente y no pasar a la historia, o pasar a la historia como cualquier cosa. Así que te digo que en definitiva me parece que lo más importante no es haber sido presidenta, sino haber hecho determinadas cosas cuando fuiste presidenta. Porque presidentes hubo muchos en la República Argentina. Tal vez, bueno, sí, la curiosidad, o la nota de color de haber sido la primera mujer presidenta, y además reelecta… eso quiere decir que somos buenas.

Pero me parece que más que ser presidenta lo importante es qué hacés cuando sos presidente. Yo conozco a un montón de gente que fue presidente en la historia que ya no están vivos o unos que todavía están vivos y fueron presidentes. Y la verdad es que para ser presidente como lo fueron ellos, yo hubiera preferido, si tuviera que haber sido como ellos, no haber sido presidenta. Así que creo que lo más importante en la vida son las cosas que hacés, no los cargos que ocupás.

RT: Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, muchísimas gracias.

C.F.: Gracias a vos.

 

 

 

 

El diálogo y el poder

cfk

Por Edgardo Mocca

La estrategia política de la derecha argentina tiene tres líneas principales: la desestabilización económica, la erosión de los apoyos gubernamentales en el territorio federal del justicialismo y el desorden en la calle. Las tres líneas se suceden entre sí, convergen y se alimentan mutuamente. Con diferente intensidad y dramatismo, todas convergen en un punto imaginario, el de la creación de un clima de absoluta ingobernabilidad. El núcleo del discurso propiciatorio de la desestabilización no entraña ninguna novedad histórica: la inseguridad (antes se estilaba decir “desorden”), la corrupción y la bancarrota económica fueron el decorado retórico de todas las usurpaciones cívico-militares dirigidas a cuidar los intereses de los grupos más poderosos del país. Hasta aquí, la novedad más importante es la voluntad política del Gobierno, ya bastante extendida en el tiempo, de mantener no solamente un rumbo político sino un discurso que no hace concesiones en las cuestiones cardinales que conciernen a ese rumbo.

Con aire de inocencia, ciertos analistas pretendidamente independientes “aconsejan” al Gobierno que modifique sus políticas y sugieren que ese cambio traería la tan ansiada paz social. Ninguna de las experiencias históricas relativamente recientes autoriza esa expectativa: las concesiones de los gobiernos de origen popular a la derecha siempre han sido el prólogo de su debilitamiento progresivo, su aislamiento y su caída. A esta altura parece claro que no será ése el curso de los acontecimientos actuales y ésa parece ser la fuente de la visible exasperación del bloque desestabilizador. Los grupos mediáticos dominantes han abandonado cualquier racionalidad que los aleje de su obsesión política, la recuperación en los tiempos más cortos y en las formas que sean necesarias del poder político para el establishment económico del país. Ni las formas ni los tiempos son indiferentes: de lo que se trata no es de vencer eventualmente a un partido de gobierno, sino desplazarlo de tal modo que pase mucho tiempo hasta que a alguna otra fuerza política se le ocurra repetir el desafío a los poderes establecidos.

La índole de los malestares –las chispas con las que se pretende iniciar el incendio– es muy variada. Como en el caso de la actual crisis en la distribución de la energía eléctrica en la ciudad y el conurbano bonaerense, sus raíces tocan algunos nervios sensibles de la estructura económica que diseñó el neoliberalismo en el país. No es por una catástrofe natural que tenemos empresas privadas al frente de esa distribución; claro que el control que ha ejercido el Estado se muestra claramente insuficiente, lo que no alcanza para opacar que son las privatizaciones de los años noventa, y las formas contractuales bajo las que se desarrolló, tributarias de la atmósfera político-cultural antiestatista de la época, las que están en la base del problema actual. También la cuestión de las fuerzas policiales nacionales y provinciales es un viejo problema, cuyas huellas más directas llevan a la época de la dictadura; la democracia, incluidos los últimos gobiernos, no ha encarado –más que en formas episódicas y siempre inconclusas– un proyecto serio de reestructuración policial. Sin embargo, la necesaria crítica de esas insuficiencias no puede ignorar la fuerza histórica y estructural que adquirieron los cambios en este país, a partir de la dictadura instalada en 1976. Es una fuerza que se expresa en la configuración del poder económico, en su concentración, centralización y extranjerización, en la estructura de la tenencia y el uso de la tierra, en el peso del mundo financiero en la actividad económica. Pero se expresa también en el debilitamiento de las estructuras sindicales, en el desprestigio de la política y, sobre todo, en el peso históricamente desconocido entre nosotros que adquirió la cultura hiperindividualista en todos los aspectos de la vida social. Claramente se trata de transformaciones que no son patrimonio exclusivo de los argentinos; han atravesado el mundo desde mediados de la década del setenta del siglo pasado y el proyecto político que las sustentó sigue ejerciendo la hegemonía global, aun en condiciones de una grave crisis sistémica.

Es muy interesante cómo las fuerzas sociales y culturales que impulsaron durante décadas esa reconfiguración raigal de la sociedad argentina utilizan las dramáticas consecuencias que acarreó como argumentos en contra de un gobierno al que consideran, con mucha razón, su enemigo. Los problemas del sistema de transporte ferroviario, destruido con premeditación y alevosía en los años noventa, se presentan, por ejemplo, como actas de acusación contra el gobierno actual. Claro que la perduración de los problemas opera como una señal de los límites actuales y de las demandas que esos problemas proyectan hacia el futuro. Pero no es ése, naturalmente, el espíritu y el sentido político de las actuales campañas de hostigamiento antigubernamental al que asistimos de modo permanente y con intensidad creciente desde hace por lo menos siete años. Luce muy elegante el discurso crítico realizado desde veredas que se autodefinen como “progresistas” y no faltan en ese terreno aportes lúcidos sobre los problemas no resueltos. Pero la política no es una suma aritmética o algebraica de enunciados críticos y plataformas de “solución” a los problemas. No parece muy eficaz un pensamiento con pretensiones críticas que se abstiene de considerar cómo se manifiesta la lucha por el poder, esa que no se propone escribir buenos documentos críticos sino gobernar al país realmente existente. ¿Puede pensarse seriamente que la disyuntiva política en la Argentina es hoy la que enfrenta al actual proyecto político en curso con un bloque político-cultural más avanzado y enérgico en la voluntad transformadora? Aceptemos hipotéticamente que esto pudiera ser pensado así; se abren entonces varios interrogantes: cuáles son las fuerzas sociales que lo impulsarían, cuál sería en esas circunstancias la posición de los poderes fácticos que hoy bombardean al Gobierno, aun con insuficiencias fáciles de reconocer, cómo se modificaría la correlación de fuerzas sin enfrentar a esos poderes y practicando una política de “diálogo y reconciliación”.

El diálogo que suelen proponer los sectores de oposición es un diálogo que deja afuera la cuestión del poder. Y termina siendo, valga el juego de palabras, un diálogo sin poder: el poder está fuera del diálogo. Se presupone la existencia de una práctica llamada “políticas públicas” que conforma un territorio de dilucidación técnica: hay problemas y hay soluciones, todo lo demás es ideologismo estéril. Desde otra perspectiva: hay derechos de las personas y hay un aparato, el Estado, que es una empresa proveedora de derechos. Es la manera de pensar la política propia del neoliberalismo, incluida alguna vertiente que viene de tradiciones avanzadas. La sola mención de la palabra hegemonía produce escándalo en el neoliberalismo de derecha y de “izquierda”. Es una antigüedad ideológica, cuya sola evocación convoca a los demonios de la intolerancia, el autoritarismo y la violencia. Solamente diálogo, entonces. No se sabe cómo se definen los eventuales desacuerdos,como no sea por los mecanismos hoy vigentes de la soberanía popular. Menos aún se sabe qué pasa si los resultados de ese diálogo no les satisfacen a los sectores del complejo agro-financiero-mediático que hoy articula el ataque contra este gobierno. Tal vez se crea que, impactados por el alto nivel de convivencia política alcanzado, esos sectores se avengan, ¡por fin!, a aceptar pacíficamente el dictado de la política aunque afecte sus intereses.

Hay, sin embargo, un diálogo posible, aunque su futuro no esté asegurado. Es el diálogo que parte de la premisa de que hay una importante franja de la sociedad que no forma parte orgánica ni de las fuerzas que apoyan al Gobierno ni de las que lo sabotean, pero que quiere seguir viviendo en democracia y no quiere ser utilizado como herramienta de planes desestabilizadores. Es un sector que no quiere la violencia institucional –como la que se desarrolló hace unos días en el partido de San Isidro contra un grupo de militantes que pasaba cine para los chicos en una plaza– y que rechaza la especulación y el desabastecimiento como armas políticas. Si ese sector realmente existiera –así parecen insinuarlo las grandes oscilaciones de las preferencias entre elección y elección y así es la forma de pensar en la que está sustentada la democracia– sería necesaria una discusión entre los que sostienen el actual proyecto político sobre cómo generar una comunicación dialógica que los incluya. Es justamente a debilitar la relación del Gobierno con este sector donde se dirige el fuego principal de las agencias desestabilizadoras. La concepción de una política de trincheras que separan entre sí a minorías intensas es lo contrario de lo que necesita una política transformadora. Es una mirada maniquea y estancada del mundo.

Los recientes cambios de gabinete y la modificación de ciertos estilos de gobierno parecen indicar el reconocimiento de la necesidad de ese diálogo. No estaría mal la exploración de iniciativas políticas que apunten a darle forma. Eso contribuiría a aislar a los halcones de la derecha mediático-política.

Tomado de Página/12

De aquí a la eternidad

Argentina está hoy en medio de elecciones legislativas

HOY SOLO SE DECIDE LA COMPOSICION DE LAS DOS CAMARAS DEL CONGRESO

La interpretación de los comicios de hoy como antesala de la elección presidencial de 2015 es una expresión de deseos de quienes la formulan, que no toma en cuenta la experiencia de treinta años de democracia. En ningún caso dos años antes era previsible quién resultaría electo. Los grandes vencedores en la provincia de Buenos Aires, de Cafiero, Duhalde y Fernández Meijide a Rückauf y De Narváez, no tuvieron la proyección posterior esperada.

Por Horacio Verbitsky

1981-Viola y Galtieri disputaban el poder castrense. Cuando los militares debieron convocar a elecciones, los pronósticos favorecían a Cafiero, Bittel o Luder. Alfonsín no entraba en los cálculos de nadie.

En las elecciones que se realizarán hoy en todo el país sólo se renovarán la mitad de las bancas en la Cámara de Diputados y un tercio de las senatoriales. El gobierno nacional pone en juego en ellas la posibilidad de sancionar desde el Congreso las leyes que le interesan e impedir que le impongan otras contra su voluntad, como ocurrió después de las legislativas de 2009. Para ello debe conservar el quórum en ambas cámaras, al que llega sumando propios y aliados. Este dato central es ofuscado en la mayoría de los análisis, que sólo ven estos comicios de medio término como anticipo de las elecciones presidenciales que tendrán lugar en octubre de 2015. Más aún, consideran que sus resultados definirán las alternativas para entonces. Con escasas excepciones (Jorge Fontevecchia, Manuel Mora y Araujo, por ejemplo) dan por sentado que el kirchnerismo concluirá su ciclo en forma inexorable con el segundo mandato de la presidente CFK, que no puede aspirar a renovarlo aunque sus índices de aprobación popular se mantienen en los mismos niveles con que fue reelecta en 2011. La lista de opciones que enumeran va del centro a la derecha: Sergio Massa, José de la Sota, Daniel Scioli, Julio Cobos, Hermes Binner y Maurizio Macrì. En realidad, dos años son una eternidad política en la Argentina y estas especulaciones sólo intentan fijar la agenda para condicionar las percepciones sociales y recortar el espacio de Cristina, cuyo mandato no termina ahora sino el 10 de diciembre de 2015, dentro de dos años y dos meses. Sus antecedentes hacen presumible que, una vez repuesta su salud, lo ejercerá en plenitud hasta el último día. Esa es la importancia de lo que hoy se dirime en las urnas. No menos, pero tampoco más.

Números puestos

Sin duda, las elecciones de medio término reflejan estados de ánimo colectivos, que no se disipan porque sí en apenas dos años y la votación de hoy también debe ser analizada desde ese punto de vista. Pero la lógica de las elecciones presidenciales tiene normas propias. Un ejercicio revelador es ubicarse dos años antes de cada elección presidencial, para ver si era previsible quién las ganaría o incluso quiénes serían candidatos.

Raúl Alfonsín, 1983. En octubre de 1981 gobernaba el general Roberto Viola y ni siquiera se contemplaba la designación del presidente por otro medio que la deliberación dentro de la Junta Militar. En noviembre, Viola fue depuesto por su colega Leopoldo Galtieri, quien declaró que las urnas estaban bien guardadas. Su mandato se interrumpió en forma abrupta luego de la guerra de las Malvinas. Lo sucedió el también general Benito Bignone, quien firmó la convocatoria electoral. Desde que se abrió la campaña, la única incógnita que importaba era quién sería el candidato del Partido Justicialista, que desde 1946 se había impuesto en todas las elecciones en las que se le permitió participar. Quienes concitaban las mayores expectativas eran Antonio Cafiero, quien contaba con la simpatía del jefe sindical metalúrgico Lorenzo Miguel; el escribano Deolindo Felipe Bittel, que había conducido el partido bajo la dictadura, y el ex presidente interino Italo Argentino Luder, quien fue el designado. Ni los más entusiastas partidarios de Raúl Alfonsín imaginaron hasta muy pocos días antes del 10 de octubre de 1983 que el candidato de la UCR pudiera alzarse con la presidencia. Su elección constituyó por ello un auténtico terremoto político.

1987-Cafiero asestó su primera derrota al alfonsinismo
en la estratégica provincia de Buenos Aires.
Su ascenso a la presidencia parecía inexorable.

1993-Sin posibilidad
constitucional de reelección, Menem ingresaba
en los dos últimos años de su mandato de seis y
Eduardo Duhalde parecía firme candidato
a la presidencia.

Carlos Menem, 1989. En octubre de 1987, la UCR fue derrotada por el rejuvenecido justicialismo en las elecciones legislativas y, lo que es peor, también en la gubernativa bonaerense, donde Cafiero batió al candidato alfonsinista Juan Manuel Casella. Las encuestas previas le daban una ventaja de tres puntos, pero en el escrutinio se impuso por siete. Por primera vez la candidatura presidencial del peronismo se dirimiría en elecciones internas, que fueron convocadas para nueve meses después de la gran victoria de Cafiero, cuya Liga Peronista Bonaerense le garantizaba los votos del mayor distrito electoral del país. Fortalecido por su victoria sobre el candidato oficial Herminio Iglesias en las legislativas de 1985, por su decidido apoyo a las instituciones durante el alzamiento carapintada de 1987, y con control de los bloques legislativos de su partido en ambas cámaras, el gobernador de Buenos Aires era la figura excluyente de la política argentina. Sin embargo, en junio de 1988 fue derrotado por el gobernador riojano Carlos Menem, quien lo había acompañado en la renovación, pero que no contaba con un aparato que pudiera oponer a la maquinaria bonaerense. Tan fuerte era la imagen de Cafiero y tan poco temor inspiraba Menem, que el ministro de Interior Enrique Nosiglia suministró recursos para la campaña interna del riojano, con la esperanza luego realizada, de que sacara de pista al temido candidato bonaerense.

Carlos Menem, 1995. El mandato de seis años de Menem concluía en 1995 y la Constitución no admitía la reelección antes de que pasara un período. Pero en 1993, Alfonsín consintió la reforma constitucional que habilitaría un segundo mandato presidencial, a cambio de la elección de un tercer senador por la minoría en cada provincia, innovación concebida para insuflar vida a su alicaída estructura partidaria. Esto postergó las aspiraciones del ex vicepresidente y gobernador bonaerense desde 1991, Eduardo Duhalde, a quien Menem le había prometido que sería su candidato a la sucesión.

1997-La profesora Graciela Fernández Meijide batió al aparato duhaldista en su bastión bonaerense y se convirtió en la mimada precandidata presidencial para 1999.

2001-Cuando el gobierno de la Alianza mostró sus primeras fisuras, que condujeron a la renuncia del vicepresidente Alvarez, la figura emergente era Carlos Rückauf, quien en 1999 había sido electo gobernador de Buenos Aires sobre Graciela Fernández Meijide. Luego de la crisis de fin de siglo, Duhalde instaló la candidatura de Reutemann.

2005-Luego de la victoria de CFK sobre Hilda González en la provincia de Buenos Aires, nada se oponía a la reelección de Kirchner. Pero el presidente desistió de presentarse y promovió la candidatura de su esposa.

Fernando De la Rúa, 1999. La animosidad que esto generó entre Menem y Duhalde contribuyó a la derrota del justicialismo en las elecciones legislativas de 1997 frente a una Alianza de ocasión entre el radicalismo y el flamante Frente para un País Solidario, Frepaso, un desprendimiento liberal del peronismo liderado por el Licenciado en Historia Carlos Alvarez. También entonces el mayor impacto fue el resultado bonaerense. Alvarez persuadió a la senadora Graciela Fernández Meijide de renunciar a su banca por la Capital y competir por una diputación en la provincia. Esta profesora de francés, madre de un estudiante detenido-desaparecido durante la dictadura y dirigente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, era una personalidad tan irresistible que venció por cinco puntos a la esposa del gobernador, Hilda González de Duhalde, quien había sumado una entusiasta organización de manzaneras al dispositivo territorial de su marido. Duhalde se proclamó como el padre de la derrota. El último día de ese año el columnista Martín Dinatale informó que en la compulsa realizada dentro de la redacción de La Nación, Fernández Meijide había sido designada como la personalidad política del año y anunciaba su candidatura presidencial para 1999, una vez más impulsada por el licenciado Alvarez y con generalizado sostén mediático. Si se hubiera dirimido como estaba previsto en elecciones internas, tal vez el vaticinio se habría cumplido. Pero temeroso de la maquinaria radical, Alvarez convenció a Fernández Meijide de que no disputara contra Fernando De la Rúa, y aceptó acompañarlo él como candidato a vice. De la Rúa relegó a Fernández Meijide y se impuso con holgura a Duhalde, cosas inimaginables dos años antes.

Néstor Kirchner, 2003. De la Rúa y Alvarez contaron con la benevolencia de Menem. El presidente no hizo nada para apuntalar la candidatura de Duhalde, quien perdió ante la Alianza en 1999. Pero su candidato Carlos Rückauf recuperó la provincia de Buenos Aires, a cuya gobernación llegó con una victoria sobre Fernández Meijide. Cuando la Alianza mostró sus primeras fisuras, Rückauf emergió como el favorito para disputar la presidencia en 2003. Pero sobrevino la gran crisis de fin de siglo y Duhalde pudo entrar por la ventana al despacho que las urnas le habían negado. Lo ocupó como encargado interino del Poder Ejecutivo durante unos meses entre 2002 y 2003. La Asamblea Legislativa había concedido a Duhalde permanecer allí hasta la finalización del mandato iniciado en 1999, pero su incapacidad para conducir una situación turbulenta lo obligó a renunciar también él antes de tiempo, como los dos presidentes radicales. Las elecciones de octubre de 2003 se adelantaron para abril y la entrega del mando de diciembre a mayo. Duhalde escogió entonces como su candidato al gobernador de Santa Fe, Carlos Reutemann, quien gozaba de excelente imagen. Pero rehusó presentarse, por razones que ni hoy se conocen con certeza. Néstor Kirchner era un desconocido fuera de Santa Cruz. Incluso en la semana previa a la primera vuelta sólo cuatro de las diez encuestas publicadas vaticinaron que el desempate sería entre Menem y Kirchner mientras otras tantas colocaron en el ballotage contra Menem al radical Ricardo López Murphy, a quien una dio como vencedor. Aún al año siguiente, durante un panel sobre publicidad política y elecciones, Julio Aurelio y Eduardo Fidanza insistieron en que en la Semana Santa previa a los comicios, López Murphy se encaminaba hacia la presidencia, fenómeno que no sucedió según Aurelio por una campaña de estigmatización y de acuerdo con Fidanza por errores del candidato.

CFK, 2007. En octubre de 2005, Kirchner tenía índices abrumadores de aprobación popular y decidió liberarse de la tutela de Duhalde. Postuló la candidatura de su esposa, que pudo batir a la de Duhalde en las elecciones bonaerense para el Senado. A partir de entonces nadie dudó de la reelección de Kirchner en 2007. Se pensaba que CFK podría suceder a Felipe Solá en la gobernación de Buenos Aires. Pero Kirchner declinó su reelección, para impulsar la candidatura de Cristina, quien en 2007 duplicó los votos de la segunda fórmula.

2009-El conflicto con las patronales agropecuarias
de 2008 y las elecciones legislativas de 2009,
con la victoria en la provincia de Buenos Aires
de Francisco de Narváez fueron evaluados como
el fin del kirchnerismo: la presidencia en 2011
estaría entre Julio Cobos y Maurizio Macrì.

CFK, 2011. En octubre de 2009, luego de la elección legislativa bonaerense en la que el filántropo colombiano Francisco De Narváez batió a la lista encabezada por Néstor Kirchner, Daniel Scioli y Sergio Tomás Massa, la prensa opositora dio por terminado el ciclo kirchnerista e incluso se anunció la probable renuncia de la presidente para que asumiera en su reemplazo el vicepresidente Julio Cobos. En cualquier caso, Cobos era el candidato imbatible que en octubre de 2011 disputaría la presidencia con Scioli, Carlos Reutemann y/o Maurizio Macrì. Ninguno de los cuatro fue siquiera candidato y Cristina fue reelecta, con el 54 por ciento de los votos y casi 40 puntos sobre la segunda fórmula. De Narváez sí compitió por la gobernación, pero cayó por 43 puntos de diferencia ante Scioli. Cafiero, Bittel, Fernández Meijide, Duhalde, López Murphy, Reutemann, De Narváez resplandecieron durante sus respectivos quince minutos de gloria y se extinguieron como fuegos fatuos sin dejar huella. Cobos y Macrì aún sueñan con resurgir de sus cenizas. Ninguno cumplió el destino al que lo habían predestinado. Si algo sugiere la experiencia de treinta años de democracia, ninguno de los números puestos del concierto mediático actual recibiría la banda y el bastón presidenciales en diciembre de 2015. Esta no es una ley, ni es obligatorio que siempre suceda así. Pero menos asidero tiene pretender que lo contrario es la verdad, que las estrellas fugaces de hoy serán los soles del futuro sistema político nacional.

2013-La esperada victoria de Sergio Massa en la provincia de Buenos Aires lo coloca en la pole position para la carrera de 2015, en la que Scioli, Macrì, De la Sota y Binner también concitan la atención.

Tomado de Página/12

Cerca de Miami

Por Luis Bruschtein

La infame humillación a la que Estados Unidos y las potencias europeas quisieron someter al presidente de Bolivia, Evo Morales, y el protagonismo del gobierno argentino en la respuesta regional reafirmó el cuadro internacional de la época y la forma en que el kirchnerismo decidió hacer jugar a la Argentina. La política exterior surge como un factor cada vez más decisivo para la vida de un país y sin embargo no aparece reflejada en los discursos electorales. El sector externo en las nuevas sociedades tiene una importancia que todavía no alcanzan a reflejar estos debates. Para algunos, sólo se trata de saber cuánto de cerca está Miami. En ese sentido, el gobierno menemista tuvo claridad cuando alineó sin condiciones su política exterior con Estados Unidos en lo que se definió impúdicamente como un escenario de “relaciones carnales”.

Los cancilleres delarruistas de la Alianza mantuvieron esa estrategia, aunque en forma menos extrovertida. En cambio, el kirchnerismo priorizó la integración regional como instrumento de su política exterior. Una cosa es someterse con resignación y obsecuencia a las decisiones de las potencias, otra cosa es negociar en forma individual y otra diferente es hacerlo como región. Esta última es una estrategia que ha desarrollado el kirchnerismo en forma coincidente con la de los gobiernos petistas del Brasil, en un diseño que va ampliando esa alianza en círculos expansivos del Mercosur a la Unasur y de allí a la Celac, que abarca a todos los países de Centro, Sudamérica y el Caribe, menos Estados Unidos y Canadá.

Por la otra banda, Washington lanzó primero el ALCA, que fue rápidamente desbaratado por la alianza de gobiernos progresistas que se había conformado en lo que ahora es el Mercosur. Luego trató de establecer Tratados de Libre Comercio bilaterales con cada país, buscando seducir incluso a algunos del Mercosur. El tándem entre los gobiernos kirchnerista y petista de Argentina y Brasil operó con mucha contundencia cuando hubo presiones en Uruguay para firmar un tratado de libre comercio, cuando se quiso derrocar a Evo Morales con un golpe separatista y cuando se intentó obstaculizar la incorporación de Venezuela.

En el escenario latinoamericano se observan dos estrategias en los planos político y económico. Por un lado, el reordenamiento de la influencia de los Estados Unidos y, por el otro, el intento de avanzar en un proceso de integración regional independiente en el que Argentina tiene un protagonismo importante.

Mientras se construían la Unasur y luego la Celac, a los que habría que sumar el ALBA diseñado por Venezuela y Cuba como una propuesta más ideológica, Washington cerraba tratados con Centroamérica, con Perú y Colombia, sumando así a los que ya había concertado con Chile y México. Chile, Perú, Colombia y México forman la llamada Alianza del Pacífico. De esta manera, los países que tienen libre comercio con Washington tratan de aparecer como la contracara del núcleo duro que forma el Mercosur y que impide la incorporación a su acuerdo a países que tengan libre comercio con Estados Unidos.

El ALBA tiene una propuesta ideológica más cerrada, muy vulnerable a los cambios de gobiernos en los países que la integran. El Mercosur se mostró como una herramienta más eficaz porque las alianzas entre Uruguay, Argentina y Brasil y ahora Venezuela van determinando sus economías impulsadas por una mezcla de necesidad y complementación. Hace quince años el intercambio entre Argentina y Brasil era prácticamente inexistente y ahora el 30 por ciento de las exportaciones argentinas van al país vecino. Brasil es el principal socio de la Argentina, ambos asociados geográficamente a Uruguay y Paraguay, más Venezuela con su enorme potencia energética y la presencia como asociados de Bolivia y Ecuador.

Aun así se trata de una alianza en proceso de consolidación y todavía es bastante dependiente del signo de los gobiernos que la integran. Fue diferente para el Mercosur el gobierno de Tabaré en Uruguay al de Pepe Mujica. Y de la misma manera sucedió con los gobiernos de Lugo y Franco en Paraguay. Si se ve a los más cercanos competidores del kirchnerismo en Argentina y del PT en Brasil, cualquier cambio en estos dos países implicaría un retraso importante en el proceso político y económico de integración regional.

En esa descripción de los movimientos políticos en América latina, el gobierno argentino aparece con un protagonismo importante en el desarrollo de una estrategia latinoamericanista a contrapelo de los lineamientos que propugnaba Estados Unidos.

Cuando Estados Unidos exigió a sus aliados de la OTAN que hostiguen al avión presidencial boliviano estaba sentando un precedente, haciendo una demostración de fuerza. Se trató de una advertencia que no sólo iba dirigida a Bolivia, sino a todos los protagonistas de ese proceso que obstaculiza sus intereses en la región. El Pentágono consideró una afrenta directa el asilo que le otorgó Ecuador a Julian Assange. A su vez, la NSA demostró que no aceptará que hagan lo mismo con Edward Snowden y dejaron claro que las convenciones internacionales sobre inmunidad diplomática y demás paparruchadas del derecho internacional y los derechos humanos no corren para ellos.

Por eso fue importante la reacción inmediata de los países de la región en Cochabamba. Y en ese contexto, la presidenta argentina ya tiene un papel destacado y reconocido por los otros protagonistas, como los presidentes Rafael Correa, Nicolás Maduro y Evo Morales, que la recibieron con fuertes muestras de compañerismo, reconociéndose unos a otros como los constructores de un camino nuevo y lleno de obstáculos.

Estos escenarios que son tan importantes no solamente para la inserción de Argentina en el mundo, sino también para su desarrollo económico y cultural, no están planteados en los discursos electorales.

Desde algún sector de la izquierda opositora que ahora se encuentra más cómoda autodefiniéndose como centroizquierda, se acusó al gobierno kirchnerista de aplicar el programa impuesto por Estados Unidos, pero esa acusación ha ido a contramano del papel regional que estaba desarrollando el Gobierno. Hay una contradicción entre esa acusación y toda la política exterior, porque de esa manera Estados Unidos estaría impulsando una fuerza que pone obstáculos a sus propios intereses. En todo caso, ese sería el papel que se le podría adjudicar a un presidente como el colombiano Juan Manuel Santos o al que cumplió el entonces presidente de México, Vicente Fox, cuando Lula, Chávez y Néstor Kirchner desbarataron el ALCA en la reunión de Mar del Plata.

Hay una paradoja en esa posición de una izquierda que acusaba de proimperialista al gobierno kirchnerista. Con ese argumento estaba tratando de desgastar a un gobierno que se insertaba en el escenario regional como un obstáculo objetivo para los intereses norteamericanos que buscaban el ALCA y que siguen buscando los tratados bilaterales de libre comercio como los que tienen los países de la Alianza del Pacífico. El análisis de esa izquierda se salteó esa realidad fundamental. Por carácter transitivo, el verdadero proimperialismo está en la fuerza política de izquierda o de derecha que ataca a otra fuerza que cumple un papel importante en la estrategia regional de contención de los intereses norteamericanos.

Esa paradoja en el plano del discurso se resuelve en la política. La palabra imperialismo o proimperialismo ya no figura en los planteos electorales. El rol de construcción de una alianza de fuerzas progresistas latinoamericanas quedó como proyecto exclusivo del oficialismo. Y este sector de la izquierda que antes prefería definirse como antiimperialista, tanto los que en algún momento estuvieron en el oficialismo como los que no, ahora buscan votos que están más cerca de Miami que de Chávez, con aliados que no dudarían un instante en alinear a la Argentina en la Alianza del Pacífico junto a los intereses norteamericanos.

EXIGE EXPLICACIONES POR HABER DEMORADO EL AVION DE EVO MORALES AL NEGARLE EL PASO POR SU ESPACIO AEREO

Bolivia convoca a los embajadores europeos

Evo Morales junto a Maduro, Correa y García Linera en el acto de desagravio por el incidente en Europa.

La ministra boliviana de Comunicación, Amanda Dávila, declaró ayer que Morales estaba indignado por el trato recibido del embajador español en Viena, quien intentó subir a la aeronave para verificar si se encontraba a un espía.

El gobierno de Bolivia convocará a los embajadores de España, Francia e Italia y al cónsul de Portugal a dar explicaciones con el presidente Evo Morales. La ministra boliviana de Comunicación, Amanda Dávila, declaró ayer que Morales estaba indignado por el trato recibido del embajador español en Viena, Alberto Carnero, quien intentó subir a la aeronave para verificar si se encontraba el ex analista de la CIA Edward Snowden. Sin embargo, el ciberespía continuaba ayer varado en un hotel de la zona de tránsito del aeropuerto de Moscú, luego de solicitar asilo en seis nuevos países, según comunicó Wikileaks ayer. el sitrio tabién confirmó que Venezuela y Nicaragua ofrecieron asilo humanitario a Snowden después de que 27 países rechazaran o ignoraron pedidos similares.

Por su parte, España llamó a calmar los ánimos con Bolivia, aunque aseguró que no pedirá disculpas. “El gobierno lamenta muy sinceramente que se haya producido un incidente de este tipo sobre el que reitera que no tiene ninguna responsabilidad y desea manifestar su sorpresa por algunas declaraciones que emiten juicios de valor sobre su actuación, que siempre estuvo dirigida a la rápida y satisfactoria resolución del caso”, aseguró el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel García-Margallo.

“Hay que intentar de alguna manera calmar los ánimos, bajar los espíritus y volver a reanudar las relaciones”, dijo el canciller español. Además, aseguró que España no cerró el espacio aéreo al avión presidencial boliviano, por lo que no tenía que pedir ninguna disculpa, como reclamaron varios presidentes sudamericanos que se reunieron el jueves de urgencia en Cochabamba. Por su parte, el portavoz del ministerio de Exteriores francés, Philippe Lalliot, declaró que el más caro deseo de Francia era que se salga rápidamente de este asunto lamentable y que se dieran explicaciones respecto de los bolivianos. “Francia tiene una atención sumamente particular por los países de América latina. Tenemos intereses comunes que contamos alimentar y desarrollar, agregó, buscando un tono más conciliador que España. El Parlamento portugués pidió explicaciones al gobierno sobre el impedimento a Morales para sobrevolar el espacio aéreo, ya que los legisladores de ese país expresaron su malestar por haber generado un descontento diplomático entre Lisboa y La Paz.

No obstante, Bolivia logró movilizar a más de un centenar de países en la ONU, incluidos los del Grupo de los 77 y el Movimiento de los No Alineados, para que condenen el trato dispensado por las naciones europeas a Morales, según la sede del organismo en Nueva York. La confirmación de la convocatoria a los diplomáticos en La Paz incluye ahora al embajador español en Bolivia, Angel Vázquez, que a principios de esta semana no fue mencionado por el gobierno cuando anunció que pediría explicaciones a los países europeos que cerraron el tránsito aéreo al avión presidencia.

También serán llamados a dar explicaciones los representantes diplomáticos de Francia, Michel Pinard, y de Italia, Luigi de Chiara, y el cónsul de Portugal.

Esos países vetaron el sobrevuelo o aterrizaje del avión de Morales en su territorio ante la sospecha de que a bordo estuviera Snowden, reclamado por Estados Unidos por revelación de información clasificada. Pero Snowden permanece en la zona de tránsito del aeropuerto de Moscú desde hace dos semanas, a la espera de lograr asilo político en alguno de los países a los que se lo ha solicitado. Wikileaks reveló esta semana que Bolivia es uno de los países a los que el estadounidense ha pedido asilo, aunque La Paz aseguró que no han recibido solicitud alguna.

Tanto Morales como Snowden han recibido apoyo de distintos organismos e instituciones. La Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) pidió a los países implicados que acepten la solicitud de asilo del ex analista de la CIA y condenó el enfoque agresivo de Estados Unidos respecto de quienes filtran información. Esa dureza, según indicó en un comunicado, supone una severa amenaza hacia los derechos de Snowden, acusado de espionaje por Washington por filtrar a dos diarios la vigilancia realizada por la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) de Estados Unidos a registros telefónicos y datos de internet de millones de ciudadanos para espiar contactos de sospechosos de terrorismo.

La FIDH criticó además el doble rasero de los países europeos respecto del uso de su espacio aéreo, autorizado reiteradamente para vuelos de la CIA, pero recientemente cerrado para Morales, por sospechas de que el ex analista iba en la aeronave. En sintonía con la FIDH, el presidente del Parlamento Europeo (PE), Martin Schultz, afirmó que el trato que se le dio a Morales fue ridículo e inaceptable. Schultz consideró que habría que comprobar quién dio las ordenes para cometer un acto de esa clase y advirtió que los europeos no podían dejar de respetar las reglas del derecho internacional.

El presidente del PE también se refirió a Snowden y a la influencia que puede tener en las relaciones entre la Unión Europea (UE) y Estados Unidos. Según Schultz, los servicios secretos son necesarios para tener un orden público fuerte y sólido, que se constituya en una buena protección para los ciudadanos. “Ahora bien, lo que no sabía era que la oficina del Parlamento Europeo en Washington era un lugar donde se planificaban atentados terroristas”, afirmó en referencia a la actitud estadounidense.

“Pero tendremos que ser honestos. Nos piden que capturemos a un hombre que ha violado las reglas, pero resulta que con sus actos, Snowden nos ha develado que Estados Unidos tampoco ha cumplido las reglas con nosotros”, concluyó el presidente de la eurocámara.

De hecho, Snowden solicitó asilo político a seis países más, luego de que al menos 21 gobiernos lo rechazaran, informó ayer Wikileaks a través de su cuenta de Twitter. “Snowden solicitó asilo a otros seis países. No serán nombrados por el momento debido a los intentos de interferencia por parte de Estados Unidos”, publicó la organización dirigida por Julian Assange.

Tomado de Página/12

MUJERES DE ARMAS TOMAR

CRISTINA FERNANDEZ DE KIRCHNER Y DILMA ROUSSEFF DESTACARON LA IMPORTANCIA DE FORTALECER EL DIALOGO BILATERAL

La Presidenta de Argentina recibió a su par de Brasil en la Casa Rosada. Ambas coincidieron en la necesidad de profundizar el vínculo entre Argentina y Brasil ante “las dificultades del mundo desarrollado”. Hablaron de la minera Vale, la industria automotriz y el Mercosur.

Por Nicolás Lantos

Las presidentas de Brasil y la Argentina coincidieron ayer en la importancia de sostener el diálogo y la integración para fortalecer tanto la economía de ambos países como la estabilidad política en toda la región. Fue en el marco de la primera de una serie de reuniones bilaterales trimestrales que habían acordado Cristina Fernández de Kirchner y Dilma Rousseff a fines del año pasado en Brasilia y que, luego de algunas demoras, se llevó a cabo ayer en Buenos Aires. La brasileña arribó a la Casa Rosada poco después del mediodía y durante la tarde se sucedieron reuniones, primero entre las dos mandatarias a solas, luego con diversos equipos de gobierno: los temas principales fueron el intercambio comercial, la complementación de la industria y la tensa relación entre la minera brasileña Vale y el gobierno nacional. La situación del Mercosur y la Unasur, luego de las elecciones en Paraguay y en Venezuela, también formó parte de la agenda.

“Cada vez más integración es nuestra respuesta a la crisis. De ahí la importancia que le damos a la relación bilateral”, resumió Rousseff durante el mensaje conjunto que ambas jefas de Estado dieron a la prensa luego de la jornada de reuniones y antes de compartir una cena de protocolo en el Museo del Bicentenario, ubicado detrás de la Casa de Gobierno. Por su parte, Fernández de Kirchner acotó: “Pasamos revista a toda la relación bilateral en materia de desarrollo y financiamiento y a las dificultades que hoy atraviesa el mundo desarrollado”.

Según la Presidenta, el panorama global actual “exige por parte de ambos países esfuerzos para enfrentar estas dificultades que tenemos los países emergentes, que en las últimas décadas hemos sostenido el crecimiento económico global”. En ese sentido, la brasileña destacó “la importancia que Brasil y la Argentina tienen en esta región del mundo, donde tienen un rol muy importante” que excede a los dos países en la “búsqueda del desarrollo, compartiendo intereses comunes como la democracia, justicia social y la inclusión”.

Rousseff arribó al sector militar del Aeroparque Metropolitano minutos después de la una del mediodía. Allí fue recibida por el embajador de Argentina en Brasil, Luis María Kreckler, y su par brasileño en Buenos Aires, Everto Vieira Vargas, quienes la acompañaron hasta la Casa Rosada. La comitiva brasileña estaba conformada por el canciller Antonio Patriota; el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, Fernando Pimentel; la ministra de Comunicación Social, Elena Chagas; la secretaria de Comercio Exterior, Tatiana Prazeres; el viceministro de Finanzas, Nelson Margosa; el asesor presidencial para temas internacionales, Marco Aurelio García, y la presidenta de Petrobras, Graca Foster, entre otros funcionarios.

Los visitantes fueron recibidos por CFK en el Salón de los Pintores y luego ambas mandatarias subieron al despacho presidencial, donde almorzaron a solas durante algo más de una hora. Luego pasaron al Salón Eva Perón, en el cual continuaron con el diálogo, ahora con la participación de funcionarios de diversas áreas que ingresaban y se retiraban de la sala de acuerdo con los temas que se iban sucediendo.

Uno de los temas centrales del encuentro fue la situación de la minera Vale, de capitales brasileños, que luego de comenzar una mina de potasio en Mendoza con inversiones previstas por seis mil millones de dólares, ahora quiere retirarse del negocio. Según pudo averiguar Página/12, Rousseff se comprometió a mediar con los titulares de la firma. “El diálogo es el mejor camino para encontrar soluciones y es por eso que tenemos la seguridad de que la empresa encontrará el camino para construir el mejor acuerdo con las autoridades argentinas”, manifestó.

Otro punto fuerte estuvo relacionado con la industria automotriz que ambos países comparten y con la necesidad de agregarles más valor a las partes producidas en la región y equilibrar la balanza comercial entre Argentina y Brasil, cuyo resultado está íntimamente ligado a este rubro. En ese sentido, se avanzó en la confección del Pacto Automotor Común destinado a reducir el desequilibrio en el próximo lustro. Para avanzar en los puntos inconclusos, cuadros técnicos de los dos países se reunirán la semana próxima en Montevideo.

Por último, Rousseff y CFK se refirieron a la integración regional, luego de que se sortearan con éxito las elecciones presidenciales en Paraguay y Venezuela. “Las relaciones de Brasil y Argentina son fuertes e inamovibles, basadas en la certeza de que juntos, con voluntad política, haremos todo más y mejor”, celebró Rousseff por la noche, en el brindis que dio durante la cena. “Esta alianza ha sido un factor de progreso y estabilidad no sólo para los dos países, sino también para Sudamérica y América latina”, concluyó.

Al respecto, Fernández de Kirchner propuso “una nueva reformulación de la alianza estratégica” atenta a los nuevos tiempos que corren, “de una manera más densa o profunda”, que incluya coordinar esfuerzos en “investigación, en ciencia, en tecnología, en conocimiento, para realmente conducir al conjunto de la región a un nuevo modelo de integración”.

Una cena como cierre

Como cierre de la visita de Dilma Rousseff al país, hubo una cena en honor a la presidenta del Brasil y su comitiva en el Museo del Bicentenario. Durante la misma, Rousseff valoró la “intensa” y “profunda” relación construida en los últimos años por Argentina y Brasil, y luego señaló: “Cristina y yo estamos empeñadas en progresar en la integración de los países y en superar las diferencias. Somos socios comerciales de primer orden y es mucho mejor cuando estamos juntos”. Cristina Fernández, por su parte, recordó las figuras de Néstor Kirchner y de Lula da Silva en la tarea de integración regional. Se refirió a ambos ex presidentes como “dos gigantes porque comprendieron que durante mucho tiempo, tal vez durante centurias, hubo intereses, que no vale la pena nombrar, porque todos sabemos cuáles son, que les interesaba mantenernos enfrentados, divididos (…) El gran mérito de esos hombres fue demostrar que se podía hacer otra política en estos países y que era necesario integrar definitivamente el Mercosur porque la suerte de uno y de otro país estaban vinculadas y atadas

Tomado de Página/12

El desafío de recuperarlas

El reclamo por las islas se escuchará en toda Argentina, desde Puerto Madryn, Chubut, a donde viajará la presidenta Cristina Fernández de Kirchner para encabezar, en la ciudad que recibió a los soldados argentinos después de la rendición, el acto central por el 31º aniversario de la guerra de Malvinas. A su llegada, la mandataria se dirigirá al monumento a los caídos. donde anoche grupos de ex combatientes iniciaron una vigilia de la que participaba el vicepresidente, Amado Boudou. Madryn fue la ciudad que recibió a la mayoría de los soldados argentinos que volvían de la guerra. El 19 de junio del ‘82, la nave inglesa “Canberra” desembarcó allí a cuatro mil combatientes argentinos, dos días más tarde el “Northland” llevó otros dos mil y el 26 de junio, a bordo del “Almirante Irízar”, desembarcaron finalmente otros 577. El presidente del centro de veteranos de guerra de Puerto Madryn, Julio Calvo, aseguró que este aniversario será “especial porque por segunda vez” un presidente irá a la ciudad para el acto en recuerdo de los caídos en la guerra y en reivindicación del derecho de los argentinos sobre las islas. “La Presidenta ha realizado muchos reclamos internacionales sobre la soberanía y ha recibido muchos agravios de Gran Bretaña, pero ha mantenido el reclamo de la soberanía por sobre todas las cosas y para nosotros es muy importante.”

Por Julián Domínguez,  Presidente de la Cámara de Diputados de Argentina

Desde la llegada a la Casa Rosada de Néstor Kirchner, el desafío de recuperar la soberanía de las islas Malvinas se transformó en una política de Estado, ratificada tanto por Néstor como por nuestra presidenta Cristina Fernández de Kirchner en todo foro internacional del que participaron.

El Congreso Nacional también ha fortalecido la idea de cimentar una política exterior de Estado en la que se asientan los pilares de los derechos y reivindicaciones soberanas argentinas sobre las islas del Atlántico Sur. El mejor ejemplo de ello es la declaración de Ushuaia de marzo de 2012, aprobada por unanimidad por todas las fuerzas políticas con representación parlamentaria.

La respuesta británica a esta firme decisión del grueso de las fuerzas políticas y sociales de nuestro país ha sido la organización de un referéndum entre los isleños, plebiscito que carece de cualquier valor legal internacional. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner ha expuesto en reiteradas ocasiones que la única vía que acepta Argentina para la resolución del conflicto es el diálogo bilateral, y la ONU ha dejado en claro a través de sus resoluciones que las partes que deben intervenir son dos y no tres. Porque quienes hoy habitan el suelo de las islas son británicos, no población nativa, y eso es así desde la invasión británica en 1833.

Actualmente, el gobernador británico en las islas es elegido por la reina a propuesta de su secretario de Estado de Asuntos Exteriores y de la Commonwealth Británica. Según el texto constitucional, el gobernador representa a la reina de Inglaterra, y de ella deriva su legitimidad. Nunca ha habido avances en este sentido, a pesar de los pedidos locales de mayor autonomía.

Los argentinos no tenemos problema con que los isleños elijan sus propias autoridades, siempre que con sus decisiones no afecten los valores consagrados en nuestra Constitución Nacional. No queremos imponerle nada a la población de las islas Malvinas. Queremos que sigan trabajando y creciendo allí, con su cultura y sus costumbres. Eso sí: queremos que, por estar ocupando un territorio que es nuestro, acepten nuestro estado de derecho. Esto es demostrable en los más de 200.000 británicos y descendientes de británicos que habitan el suelo continental argentino y que gozan de los derechos y obligaciones que emanan de la Constitución Nacional y desarrollan su vida en plena libertad.

Este indeclinable pedido de Argentina para que se reconozca su soberanía sobre las islas tiene sustento en el pasado inmediato. El 11 de junio de 1974, representantes de la Embajada del Reino Unido en Buenos Aires, por orden expresa de las autoridades británicas, le propusieron al canciller del gobierno de Juan Domingo Perón, Alberto Vignes, comenzar a discutir las salvaguardias y garantías que se les otorgarían a los isleños en la eventualidad de un condominio sobre las islas Malvinas. La muerte del general, a las tres semanas, dejó truncas estas negociaciones. Este hecho olvidado de nuestra historia señala dos cuestiones: que a través del diálogo se puede llegar a una solución satisfactoria; y que Gran Bretaña, en el fondo, siempre supo que las Malvinas eran y son argentinas.

Con el derecho de nuestro lado, el próximo desafío es lograr que Gran Bretaña se siente a la mesa de negociaciones. Y para eso tenemos que usar todos los recursos, tanto diplomáticos como políticos. Siempre sobre la indeclinable base de buscar una salida pacífica al conflicto, debemos ser creativos a la hora de plantear posibles soluciones pacíficas.

Quiero hacer propia una frase contenida en el mensaje final de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, realizada en Aparecida, Brasil, en 2007, texto que fue mencionado por el papa Francisco a nuestra Presidenta durante la audiencia que mantuvieron hace unos días: “Esperamos hacer de este continente un modelo de reconciliación, de justicia y de paz”. En esa audiencia, nuestra Presidenta contó que la cuestión Malvinas estuvo presente, una señal que nos llena de orgullo y esperanza a todos los argentinos. Y en especial a los de mi generación, que llevará por siempre la marca de la guerra de Malvinas.

Tomado de Página/12

Un beso, un mate y las islas Malvinas

LA PRESIDENTA CRISTINA KIRCHNER Y EL PAPA FRANCISCO ALMORZARON EN EL VATICANO

CFK contó que le pidió su intermediación para avanzar en las negociaciones con el Reino Unido. Señaló que Francisco habló de la “Patria Grande” y de la trata de personas. Hubo intercambio de regalos y una invitación para una visita formal al país.

Por Eduardo Febbro, desde Ciudad del Vaticano

La inteligencia política ganó la escena del Vaticano con el primer encuentro entre Jorge Bergoglio, convertido en el papa Francisco, y la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Ambos compartieron el último almuerzo antes de que Bergoglio asuma hoy oficialmente su pontificado. La reunión entre ambos dirigentes selló la concordia pública entre un papa recién electo al que se atribuyó en su momento dotes de opositor y una jefa de Estado que aceptó la oportunidad de un encuentro ofrecido en un momento particular de la historia vaticana. Hay que señalar que el único almuerzo privado que existe en el mandato del predecesor de Francisco, Benedicto XVI, fue con el presidente italiano Giorgio Napolitano. La iniciativa papal escapa a todas las normas y deja con apetito a quienes esperaban una confrontación aguda entre el Sumo Pontífice y las autoridades del Estado argentino. Cada uno en su puesto y en el personaje que encarna, Francisco y Cristina hicieron circular un mensaje conciliador. El le agradeció la visita y ella dijo que le había gustado ese gesto, porque encarnaba uno de “los rasgos distintivos” de Francisco, “la sencillez”. El Papa y la mandataria argentina intercambiaron regalos en un clima de distención, sin el protocolo que caracteriza estos encuentros. Las imágenes que se conocieron hablan por sí solas. El le dio un beso, ella lo tomó del brazo y le dijo: “¿Puedo tocar? Nunca un papa me había besado”.

En lo sustancial, según la versión que ofreció la Presidenta de este inédito almuerzo, el encuentro fue “fructífero e importante”. Cristina Fernández dijo que solicitó la “intermediación” del Papa para “lograr el diálogo en la cuestión Malvinas”. Y que el pedido había sido hecho con “una doble convicción”. La Presidenta recordó el momento “dramático” y “terrible” de 1978, cuando Chile y la Argentina “estaban gobernadas por dos dictaduras” y estuvieron a un paso de la guerra por la soberanía del canal de Beagle. En aquel entonces, la mediación del papa Juan Pablo II permitió un acuerdo que luego fue “plebiscitado en democracia”. Cristina Fernández puntualizó en este contexto que el único riesgo que existe hoy “es la militarización que el Reino Unido está ejerciendo sobre el Atlántico sur”. Por consiguiente, “como la Argentina es un país pacífico, lo único que queremos es que se cumplan las múltiples resoluciones de Naciones Unidas para sentarnos a dialogar: esto es lo que le pedimos al Santo Padre. Su intermediación para lograr un diálogo entre las partes”. Cabe recordar que hace ya un tiempo Bergoglio dijo “las Malvinas nuestras”. Ahora, desde luego, como jefe espiritual y político, su posición, al menos la pública, será más matizada. En todo caso, esta misma semana, el primer ministro británico, David Cameron, se adelantó a lo que pudiera pasar y dijo: “No estoy de acuerdo con él. Con respeto, obviamente, pero la fumata blanca sobre las Malvinas fue muy evidente. Hubo un referéndum extraordinariamente claro (en referencia a la consulta que se realizó en las islas los pasados 10 y 11 de marzo) y esa elección debe respetarla todo el mundo”.

El segundo tema tratado fue una sorpresa. La jefe de Estado contó que el Papa le habló de “la Patria Grande” y “del rol que están cumpliendo los distintos gobernantes de América latina, porque trabajaban unidos por la Patria Grande”. El Papa recurrió a esa expresión porque “era la que utilizaban San Martín y Bolívar”. La Presidenta confesó que el empleo de esa expresión la “impresionó mucho”. Por último, ambos responsables evocaron el tema de “la trata de personas en general y también, específicamente, la esclavitud”. Cristina Fernández adelantó que hay “un gran compromiso” por parte de Francisco “en la lucha contra la esclavitud, el trabajo esclavo, la trata de personas”.

No hubo entonces ni confrontaciones ni desencuentros en el Vaticano. Francisco y la Presidenta asumieron el papel que les compete y con un par de imágenes bien destiladas escenificaron un reencuentro. Ella le entregó como presente un equipo completo de mate confeccionado por una cooperativa del Plan Argentina Trabaja y un poncho de vicuña de la provincia de Catamarca, “para que se abrigue del frío europeo”. El Papa le dio el libro de la Conferencia Episcopal Latinoamericana, un mosaico de la fundación de la basílica de San Pedro y una rosa blanca en representación de Santa Teresita, que la Presidenta valoró especialmente ya que se trata de la patrona de El Calafate. CFK también invitó al Papa, en calidad de jefe de Estado, a venir a la Argentina, ya que la agenda de Bergoglio incluye en julio un viaje a Brasil, donde encabezará un encuentro de la juventud.

Existirán, desde luego, como en todo encuentro “privado”, zonas de asperezas y negociación, pero lo que trascendió hacia afuera en imágenes y palabras marca el matiz de la relación futura. La moderación fue mutua. Francisco ya esbozó hace unos días la línea que podría seguir su papado. En un encuentro con los periodistas, dijo: “La Iglesia no tiene una naturaleza política sino espiritual, camina hacia el encuentro con Jesucristo y sólo en esta perspectiva se puede saber lo que hace la Iglesia Católica”.

Francisco tiene por delante una misión en rompecabezas, empezando por la acuciante y compleja tarea de remodelar la curia romana, empantanada en una gama ascendente de escándalos de toda índole. En este contexto, la Presidenta dio también su impresión personal sobre el Papa: “Lo puedo definir en tres palabras: lo vi sereno, lo vi seguro, lo vi en paz. Lo vi tranquilo y podría decirles que lo vi también ocupado y preocupado por lo que va a ser la inmensa tarea, no solamente la de conducir el Estado del Vaticano sino también el compromiso de cambiar las cosas que él sabe que deben cambiar”. En términos políticos, el viaje de Cristina Fernández a Roma ha sido muy provechoso para ella y para el Papa. Se sacaron de encima una sombra: una inversión con mucho rédito político para el Estado del Vaticano y el gobierno argentino. Si se lo mide en términos de estrategia, el primer paso político que dio Francisco en el escenario de su pontificado consistió en mostrar públicamente que quien aparecía hasta ahora como su adversaria almorzó en privado con él a pedido suyo. Un par de gestos pactados en el buen momento pusieron las relaciones en otro carril. No hay que ser sordos a las homilías del Papa: todas tienen, también, una lectura política. En la homilía del primer Angelus celebrado el domingo, el Papa ahondó en el tema de la misericordia y dijo que de Cristo “no escuchamos palabras de desprecio ni de condena, sino únicamente palabras de amor, de misericordia”. La casa Santa Marta, del Vaticano, donde se encontraron la Presidenta y el Papa, los tuvo como protagonistas de una misericordia muy oportuna y benéfica para ambos.

Tomado de Página/12

Cambios en espera

El mate y la bombilla, símbolos inequívocos de argentinidad. A propósito, no dejes de leer la segunda nota de esta entrega: Coincidencias….

LA MAYORIA DE LOS ARGENTINOS APRUEBA AL NUEVO PAPA, PERO LE PIDE QUE MODIFIQUE LA DOCTRINA DE LA IGLESIA, SOBRE TODO EN LOS TEMAS SEXUALES

Por Raúl Kollmann

Un toque de argentinidad y el ingrediente de que los primeros gestos del papa Francisco cayeron muy bien. La conclusión: ocho de cada diez habitantes de Capital Federal y Gran Buenos Aires manifestaron su orgullo o alegría por la elección del cardenal Jorge Bergoglio como papa Francisco. Además, también una mayoría amplísima cree que el nuevo pontífice encabezará una etapa de cambios significativos y positivos en la Iglesia Católica y lo que se le pide, en primer lugar, es que pelee por un mundo más justo y que la Iglesia se acerque más a la gente. No todas son rosas: entre los reclamos de cambios doctrinarios, lo que aparece como prioritario es que la Iglesia acepte el uso de preservativo y hay una mayoría que considera que debe cambiar su actitud respecto de los homosexuales, que se permita que las mujeres ejerzan el sacerdocio y que sea suspendido el celibato de los clérigos.

Las conclusiones surgen de la encuesta exclusiva, realizada para Página/12 en los últimos días. El estudio fue hecho por la consultora Ibarómetro, que encabeza Doris Capurro, aunque este sondeo estuvo a cargo del sociólogo Ignacio Ramírez. En total fueron entrevistados, a través del teléfono, mil ciudadanos de Capital Federal y el primer y segundo cordón del Gran Buenos Aires. Se respetaron las proporciones por edad, sexo y nivel económico social. Los sociólogos consideran que en el interior del país la devoción religiosa es mayor, por lo cual la población encuestada es la que tiene una mayor proporción de personas indiferentes (19 por ciento) a lo religioso, como surgió del estudio que encabezaron en 2008 el Conicet y el profesor Fortunato Mallimaci.

“El impacto positivo provocado por la elección de Jorge Bergoglio como nuevo papa no debe leerse como el signo de una fiebre religiosa –señala Ramírez–, sino que deriva de la convergencia de dos elementos: en primer lugar, la pertenencia y orgullo relativo a la argentinidad puesta en valor y, en segundo lugar, la gestualidad reformista exhibida por Francisco en las primeras horas de su papado. Con relación al primer aspecto, el hecho constituye un fenómeno de identidad nacional, es decir transversal a las diversas identificaciones religiosas, orientaciones políticas o extracciones sociales.” En otras palabras, hubo un ingrediente de orgullo nacionalista y, al mismo tiempo, los primeros gestos sintonizan con los cambios que la mayoría plantea deben hacerse en la Iglesia y a nivel internacional. Son pocos los que conocen el debate sobre su relación con la dictadura y, en especial, sobre la suerte corrida por los dos jesuitas, Francisco Jalics y Orlando Yorio.

Además del orgullo y la alegría, la designación de Francisco puso en marcha también un sentimiento de optimismo, incluso respecto del país. Siete de cada diez personas dicen que la llegada de Bergoglio al pontificado va a tener un impacto positivo en el país, y muy pocos, apenas el cuatro por ciento, creen que habrá un impacto negativo.

El responsable de Ibarómetro considera que ese optimismo ya está hoy presente en los países de esta región: “La reacción favorable despertada en torno de Francisco obedece, entre otras causas, a que entronca con los procesos de cambio que se vienen dando en la región. En el Informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), difundido por estos días, se habla de ‘El ascenso del Sur’, para describir el mejoramiento de los índices de desarrollo humano que vienen experimentando las sociedades latinoamericanas. El ascenso del Sur tiene, también, un componente político y simbólico, en una región cuyas mayorías vienen convalidando experiencias de gobierno que consideran reparadoras de históricas injusticias. Ese es el marco histórico, el clima político y cultural, de una región que reacciona con optimismo ante la elección de un papa latinoamericano, como episodio potencial para seguir apalancando transformaciones y ganando protagonismo”.

Buena parte de las opiniones van en el sentido de los procesos de los últimos años en nuestros países. Se le plantea a la Iglesia Católica que esté más cerca de la gente (86 por ciento), que sea menos conservadora (72 por ciento) y que se ponga más del lado de los países del Tercer Mundo (60 por ciento). Es decir posturas nítidamente progresistas formuladas por los encuestados como reclamos al nuevo papado.

Ramírez sostiene además que “las primeras señales emitidas sintonizan bien con las generalizadas expectativas de reformas que existen entre los argentinos en torno de la Iglesia Católica. Al respecto, un reciente estudio de Ibarómetro revelaba el extendido deseo de que la Iglesia Católica revise sus posturas frente a la ordenación de mujeres, a la homosexualidad, al celibato y al uso de preservativos. En este sentido, existe en la Argentina una atmósfera cultural desde la cual muchas actitudes y posiciones de la Iglesia resultan conservadoras”.

Es en este terreno en donde el nuevo pontífice parece muy lejano a cumplir con los reclamos de renovación doctrinaria: Francisco es considerado un conservador respecto de las posturas tradicionales de la Iglesia:

– Respecto del matrimonio igualitario dio una batalla significativa y calificó la iniciativa como “un plan del demonio”.

– También planteó un serio enfrentamiento con las iniciativas de educación sexual. Cuestionaba, por ejemplo, la intromisión del Estado en algo que, según sostuvo, debía estar en manos de los padres. Justamente la postura de la mayoría de los partidos políticos es que el Estado debe intervenir para evitar los embarazos no deseados y una vida más sana y plena.

– No hubo nunca declaraciones de Bergoglio respecto de temas urticantes como el celibato de los clérigos y el veto a que la mujer tenga posiciones de relevancia en la Iglesia. De hecho, no pueden ejercer el sacerdocio.

Sea como fuere, lo que prima inicialmente es el impacto producido después de que el cardenal Jean Louis Touran hiciera un enorme esfuerzo para anunciar que el nuevo pontífice era Jorge Mario Bergoglio. Hay algo de nacionalismo, del hecho de que un compatriota haya sido designado a cargo de una institución que siguen 1200 millones de personas. Y a eso se agrega, a los ojos de la mayoría, que el nuevo papa metió varios goles en los primeros minutos del partido.

Coincidencias

Por Washington Uranga

La encuesta que da motivo a esta nota más que hablar de Francisco habla de los argentinos, de una jactancia que es propia de la cultura nacional respecto de todo aquello que se identifique con lo patrio, con lo nacional. Bergoglio también contribuye a ello y lo seguirá haciendo, porque no reniega ni renegará de su condición de porteño. Ayer, en su primer Angelus, incorporó una anécdota de su trabajo en Buenos Aires y continuó con el modo desacartonado y jovial que usó desde su arribo al pontificado. Un estilo que profundiza y acentúa rasgos que ya había mostrado en Buenos Aires y que ahora se potencian por la sola comparación con su hierático y solemne antecesor, el alemán Josef Ratzinger, y por la trascendencia que adquiere cada una de sus manifestaciones.

Eso le gusta a la gente. Le gusta también a quien, considerándose católico, más allá de cuál sea el grado de su participación activa en la institucionalidad de la Iglesia, quiere que “su” Papa se presente como una persona cercana, accesible, lo más parecido posible al común de la gente. Y en ese contexto no sólo la figura de Bergoglio papa se potencia localmente por su condición de argentino, sino también porque han caído bien sus primeros gestos, la sencillez de sus manifestaciones. No sería de extrañar que, de realizarse algún sondeo, las personas recuerden más las actitudes y la gestualidad de Francisco que el contenido de sus mensajes o el valor doctrinal y político de los señalamientos que hace.

Pero pasado este primer impacto, la mirada vuelve sobre los mismos temas, plantea para la Iglesia las mismas exigencias y demandas que aparecieron en otros estudios, algunos más coyunturales y otros de contenido académico más significativo. Si algo le demanda el hombre y la mujer de a pie a la Iglesia es que esté más cerca de su vida, de sus problemas cotidianos, de los desafíos que tiene que responder en el día a día. Y de esta manera también le va armando a la Iglesia, y en este caso a Francisco, una suerte de programa de acción que es para Roma y el Vaticano, pero que lo es también para la Iglesia en Argentina.

Muy interesante resulta observar que la máxima prioridad planteada se refiere a “pelear por un mundo más justo”. ¿Es ésta una prioridad religiosa o política y social? Lo primero para señalar es que la distinción entre uno y otro nivel es cuestión de académicos. Los encuestados hablan desde sus necesidades y desde su realidad. Y se lo piden y demandan a cuantos ven con algún poder para concretarlo. No importa si se trata de un dirigente político, la Presidenta o el mismo Papa. La respuesta habla además de cuál es la agenda para los argentinos consultados, habla de una sociedad que se ha politizado y que pone la justicia social entre sus primeros niveles de preocupación. Por eso le exigen, también al Papa, que luche por un mundo más justo ahora que él, Bergoglio, ocupa un cargo y tiene una responsabilidad que lo habilita para hacerlo.

Las otras prioridades (“castigar los abusos sexuales de algunos sacerdotes” y “combatir la corrupción en la Iglesia”) son pedidos de coherencia. Se le está solicitando a Francisco que avance en el sentido de la coherencia entre lo que se predica y lo que se practica. También porque estas contradicciones son las que más desprestigio le han traído a la Iglesia en lo local y en lo internacional. Los curas pedófilos en el mundo y los pedófilos locales que siguen sin sanción eclesiástica. La prédica de la justicia para otros y la poca consecuencia en la propia casa.

No habría que descartar que, al menos en estos dos aspectos, Francisco termine dando la razón a quienes así se lo solicitan en Argentina. Muchos coinciden en que a partir de Bergoglio el Vaticano tendrá una agenda internacional más activa buscando intervenir en el escenario mundial en favor de una mayor justicia en las relaciones internacionales. Sería llevar la agenda de la Iglesia latinoamericana a la Iglesia universal.

Algo similar respecto de la corrupción económica, política, cultural de la estructura de la Iglesia Católica y la sanción a los pedófilos y abusadores. Ambos temas parecen estar, por los primeros indicios, en la agenda del papa Francisco. En ese caso le estaría dando la razón a quienes respondieron a la encuesta en Buenos Aires. Y seguramente a muchos más que, aunque no fueron entrevistados, piensan de manera similar en gran parte del mundo.

TOMADO DE PÁGINA/12

¿Qué se dijeron Cristina Kirchner y el papa Francisco?

Jorge Bergoglio recibió a la Presidenta en la residencia de Santa Marta;y dialogaron en forma distendida. “Nunca un Papa me había besado…”

Luego de varios años de desencuentros por la tensa relación que había entre ambos, el ex arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, y la jefa del Estado mantuvieron una reunión distendida y compartieron un almuerzo en la santa sede. Ambos intercambiaron regalos y dialogaron unos minutos ante la atenta mirada de la delegación oficial del Gobierno, los asistentes del Papa y algunos medios de prensa.

La mandataria le regaló un equipo de mate, del Plan Argentina Trabaja, un poncho, una rosa blanca “en representación de Santa Teresita”. Por su parte, el sumo pontífice le entregó una mayólica de la Plaza San Pedro y algunos libros, entre ellos, un documento del Consejo Episcopal Latinoamericano.

Pero, ¿qué se dijeron Cristina y Francisco durante su distendido encuentro antes de compartir un almuerzo?

Cristina: Esto es un equipo de mate de los de Argentina Trabaja, la cooperativa de trabajadores argentinos. Vamos a romper los papeles porque es de buen augurio.

-El Papa: ¡Qué bonita! ¡Qué bueno gusto!

-Cristina: Esto es un termo, el agua y la yerbera. Mire qué linda esta yerbera de calabacita. Y la azucarera.

-El Papa: ¡Qué bonita! Después nos tomamos unos mates.

-Cristina (Risas): Por ahí hay alguno que le gusta y quiere convidarlo. Este es el mate que lo lleva a la boca, tiene una forma especial. Ahí está el matecito y la bombilla.

-El Papa: Muchas gracias.

-Cristina: No, por favor. ¿Puedo tocar? Nunca un papa me había besado.

-Papa: Esta fotocopia…

-Cristina: Sí, es de cuando vinimos con Michelle Bachelet (ex presidente de Chile) por los 30 años del canal de Beagle del cardenal Samoré [histórica mediación papal en 1978]. Es muy lindo.

-El Papa: Y esto es una mayólica que es de toda la Plaza de San Pedro. Es una mayólica especial que se hace.

-Cristina: ¡Qué lindo! Muchas gracias, esto es para colgar. Lo voy a colgar.

– El Papa (saca documentos): Sí.

– Cristina: Ah bien, libros.

-El Papa (le entrega el documento de la Celac): Esto para que pesque un poco lo que pensamos en este momento los padres latinoamericanos.

– Cristina: Para los discursos….

Tomado de Clarín

Cristina Fernández: “Le pedimos a Francisco que interceda en el diálogo entre Argentina y Gran Bretaña”

Bergoglio le regaló a la Presidente una rosa blanca en representación de Santa Teresita, la preferida del Papa. Ella le llevó un juego para tomar mate.

Luego de reunirse con el papa Jorge Bergoglio, en la primera audiencia concedida a un jefe de Estado, la presidente Cristina Kirchner aseguró que el único pedido que le realizó al sumo pontífice fue la intervención en el conflicto por la soberanía de las Islas Malvinas para que el gobierno británico se siente a dialogar como lo ordenan las resoluciones de la ONU. Además, Cristina destacó que Francisco reconoció “el gran trabajo que están haciendo todos los gobernantes de latinoamérica para mantener unida la Patria Grande” y resaltó la coincidencia de ambos en la lucha contra la trata de personas y el trabajo esclavo. La mandataria describió que vio al Papa “sereno, seguro y en paz” e informó que lo invitó a que visite el país.

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En conferencia de prensa ante 150 periodistas de todo el mundo, la Presidenta calificó la reunión, que duró algo más de 20 minutos, como “fructífera e importante” y contó que le agradeció la invitación en reconocimiento “no a la Presidenta sino al conjunto del pueblo argentino”. La mandataria relató que, luego del intercambio de obsequios, habló con Bergoglio sobre “un tema sentido y le solicité su adhesión para lograr el diálogo en la cuestión Malvinas”.

“Lo hice con una doble convicción –explicó Cristina– porque nos tocó vivir un momento más terrible en el país, cuando Chile y Argentina estaban gobernadas por las dictaduras de Videla y Pinochet y estuvimos al borde de la guerra por el canal de Beagle.”

En ese sentido recordó que en aquel momento la intermediación de Juan Pablo II permitió llega a un entendimiento que luego fue plesbicitado en democracia, pero destacó que en por estos días “estamos en una situación más favorable, porque gobiernan en Argentina y el Reino Unido gobiernos democráticos y no hay peligro de guerra, más allá de militarización del Atlántico Sur”.

“Lo único que queremos es que se cumplan las resoluciones de la ONU, esto es lo que pedimos al Santo Padre, la intermediación para que se resuelva la diferencia de Malvinas. Es imprescindible que en el mundo comencemos a cumplir todas las resoluciones de Naciones Unidas y nuestro planteo es en esa instancia”, resumió la mandataria.

Luego, la Presidenta resaltó las palabras de Bergoglio sobre “el importante rol que están cumpliendo los distintos gobernantes latinoamericanos” y contó que el Papa utilizó el término “Patria Grande” para referirse a la unidad entre los jefes de Estado y que lo hizo porque era el término que utilizaban San Martín y Bolívar. “Para una Argentina y Latinoamericana escuchar en boca del Papa ese término, impacta mucho y hace que redoblemos los esfuerzos en esta dirección”, aseguró Cristina.

La jefa de Estado de Argentina  también señaló que dialogaron sobre la lucha contra el trabajo esclavo y la trata de personas, y lo calificó como “un tema que a él siempre le interesó y es eje en nuestra política de Estado”. Por eso, la mandataria informó que le resumió a Francisco las tareas que el gobierno nacional está realizando para atacar esos delitos. “Es parte de la condición humana y debemos combatirlo fuertemente. Como gobernantes tenemos la responsabilidad y él desde su prédica ha sido constante”, afirmó.

Por último, Cristina aseguró que encontró al sumo pontífice “sereno, seguro y en paz. Tranquilo, ocupado y preocupado por la inmensa tarea de administrar el estado vaticano y cambiar las cosas que él sabe que tiene que cambiar”. Además, adelantó que lo invitó a visitar la República Argentina y estimó que una posibilidad es que lo haga en julio, cuando visitará Brasil para participar del encuentro de la juventud católica.

Antes de comenzar el encuentro, Cristina le obsequió al sumo pontífice un equipo de mate, mientras que la presidenta argentina recibió una mayólica con la imagen de la Iglesia de San Pedro. “Nunca en mi vida un papa me había besado”, bromeó la mandataria.

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Realidades y ficciones

Por Eduardo Aliverti

Se produjo un hecho conmocionante. Para muchos, estremecedor. Noticiosamente hablando, ni un marciano dejaría de comprender que deba ser así. El hecho está surcado por monumentales cuestiones de fe (auténtica o anclada en la necesidad supersticiosa de trascendencia, no importa), provenientes del fondo de los tiempos. Sin embargo, si pasamos a la frialdad política, ¿lo que conmueve es una realidad o una ficción?

La Iglesia Católica viene perdiendo adeptos sin parar, en todo el mundo. Las cifras persisten en dar cuenta de que su universo abarca a un sexto de la población planetaria, tomado a la bartola de lo que dicen las conquistas geográficas de sus reinos atávicos y los textos constitucionales de cada país abarcado. Las estadísticas dominantes se apoyan en eso, y jamás en la diferencia entre católico y creyente. Los creyentes, a su turno, tampoco son divididos entre convicciones meramente personales y participación activa en la vida de la monarquía eclesiástica romana. La crisis de vocación sacerdotal es apabullante. El dinero de sus fastuosidades, salvo por las estructuras educativas propias que subsidian los Estados adscriptos, y por sus entidades bancarias, está herido en el ala: sólo en Estados Unidos, 600 millones de dólares debieron destinarse a indemnizar a las familias de los menores violados por los curas a cargo. Parece una bicoca para semejante poder divino, pero deja de serlo cuando se toma nota de que, en el agregado conjunto, se suma la forma en que son avasallados por los pastores electrónicos de la salvación inmediata. Esa ultraderecha evangélica sí ha sabido qué hacer en sus edificios y sus medios de comunicación. Armó un show permanente, abrumador que, en lugar de castigos del más allá, imaginariza soluciones llave en mano para cuanto drama tenga cada quien. Con eso sustrajeron del influjo católico a incontables muchedumbres de las clases populares, mientras de las medias gracias si consiguen hipocresía. A pesar de todo esto, dale que va y hay 1200 millones de católicos. Nadie les pide explicaciones con respecto a de dónde provienen sus números.

Y entonces aparece un Papa sacado de la manga y su rostro de bienhechor, al revés del rictus pérfido de Ratzinger, basta y sobra para construir que todo cambiará, casi, de la noche a la mañana. Como sucedió con el polaco. Humilde, austero. Le dijo a la noviecita de sus doce años de edad que si ella le decía que no él se hacía cura. Viajador de transporte público. Atendedor personal de los llamados a la Curia metropolitana después de las cuatro de la tarde, cuando ya su fiel secretaria se había ido. Bingo. Los ricos tienen de Papa al pobre perfecto. ¿Y? ¿Dónde aplican las efectividades conducentes de ese patrimonio de clase, cultural, presuntamente dominador del imaginario colectivo? El polaco, está bien, fue un ariete del huracán Reagan-Thatcher para culminar la obra del desastre soviético que, desde dentro de esa órbita, comenzaba a avizorarse cuando inició su papado. Pero eso fue hace treinta y pico de años. La ciencia política no soporta que a coyunturas análogas se apliquen diagnósticos idénticos, ni similares, con excepción de que la realidad lo indique. Wojtyla fue a empujar lo que, de acuerdo con lo corroborado, se precipitaba a su declive irreversible. No se trata de minimizar su papel, sino de ponerlo en justa medida. Bergoglio ¿qué va a hacer, para los amantes de las teorías conspirativas que señalan a un Francisco latinoamericanamente comparable a lo que fue Juan Pablo II para Europa? ¿Va a conseguir que se acaben el chavismo, Correa, Evo, Cristina, el “lulaje” brasileño? Veamos aplicaciones bien prácticas, ahora que como el Papa es argentino parece que la Argentina será dada vuelta como una media en sus términos sociales o, mejor, políticos. Fue con el Bergoglio arzobispo, y pretendido articulador de la oposición (la propia derecha periodística recordó en estos días sus reuniones con Macri y Carrió, entre otros, para soldar una alianza), que salieron las leyes de matrimonio igualitario y de identidad de género. Y que se acentuó la liberalización de las costumbres sociales. ¿Dónde estuvo el temible y sacrosanto poder de la Conferencia Episcopal para evitarlo? En ningún lado. Y seguirá ahí, en ningún lado. Por más que el Papa sea argentino. No es una frase. Es una constatación. Según tal aserto demostrado, ¿qué vendría a pasar? ¿Que como Bergoglio fue confesor de Macri o adyacentes se termina el kirchnerismo? Reiteramos: esto es frialdad política. No es para manipulados emocionales. Si el nuevo Papa hubiera sido otro, cualquiera, de cualquier lado, ¿estaríamos hablando de su influencia? No. La noticia, aquí, habría desaparecido, o poco menos, a las 24 horas. En cambio, como es argentino se arma un combo triunfalista al que pronto se sumará la reina de Holanda más, siempre, Messi. Qué tendrá que ver ese agrandamiento pasajero con los laburantes y la política real de todos los días es algo que el suscripto no logra explicarse con el excepto de que de ilusión también se vive. O de que sobre todo se vive gracias a ella, quizá. Las construcciones de imaginario son un ardid de la política, muy efectivo, que no agota su capacidad de sorprender. Por ejemplo, eso de que se puede ser reaccionario en la doctrina pero progre en lo social. O sea: estoy en contra de los divorciados, de los homosexuales, del aborto aun en caso de mujeres violadas y discapacitadas mentales, participo de una institución que protege pedófilos, pero mi opción es por los pobres y vivo de modo franciscano.

Previo a que el mundo pareciera haber pasado a dividirse, tan dramática como alegremente, entre antes y después de Bergoglio Papa, había a través de Junín la enésima muestra de que La Bonaerense es una tragedia constante. Había la inflación, el dólar blue, la polémica por la tarjeta única en los supermercados. Había que se lanzó el dúo Solanas-Carrió, si Cristina seguiría confrontando, si la oposición no existiendo. Resulta imposible (en lo personal) advertir qué de todo eso, y de todo cuanto atraviesa y rodea a las realidades y desafíos de la política argentina, podría cambiar tan siquiera en milímetros debido a que el nuevo Papa nació en un barrio porteño. El periodista lo charló con alguna gente, del costado ideológico propio y del opuesto. En ese orden, se encontró con quienes simplemente manifestaron su irritación por el nombramiento de un conservador que, encima, carga con la sospecha de haber sido colaboracionista de la dictadura. Y en cuanto a quienes piensan diferente o muy distinto a uno, incluso con algún basamento de formación política, apenas se halla la frivolidad de una contentura simplota: el Papa es argentino, expresado al nivel de ganarle a Brasil la final de un mundial de fútbol. Se lee y escucha a las gentes del análisis profesional (casi todos), también de un palo y de otro, y ocurre lo mismo: enojo; nos dieron el Oscar; furia; qué cara de bueno que tiene; como buen jesuita es un personaje maquiavélico; para acá es un vigilante, para allá un revolucionario. Pero en ninguna parte, en ningún párrafo, en ninguna inflexión vocal, en ninguna firma, se descubre cuál es la respuesta a la pregunta de en qué nos puede cambiar la vida este hombre. El Papa argentino. Uno ha llegado a indicarse: no haría a la lógica que tan abrumadora mayoría, hacia derecha e izquierda, apunte a la influencia inconmensurable o importantísima de que Bergoglio sea Papa –por argentino, por latinoamericano, por no europeo, por jesuita, porque viajaba en el subte A, porque es un gran actor, por lo que sea– y yo, uno, relativice esas apreciaciones. El equivocado debe ser uno. Por no darse cuenta de que si una corporación lleva más de dos mil años de vigencia, más vale que por algo es (su inteligencia o la facilidad de montarse en el misterio de después la muerte, vaya a saber). Por no ser una persona de fe religiosa, tal vez. Pero no hay caso. No convence. No hay forma de que el Hollywood romano, y sus comunicadores locales e internacionales, (me) persuadan de que el momento es histórico. ¿La Historia pasa por que salió un Papa que paga el hotel en donde se alojó antes de la rosca cardenalicia? ¿La Historia pasa por que se fue a Ezeiza en remise, y voló en clase turista? ¿Pasa por rechazar traslados en limousina? ¿Esa elementalidad de quien se adjudica ser cordero de Dios es la revolución que el mundo católico estaba esperando? Debe ser así. Que necesitaban un “por lo menos”. Pero permítase disentir en torno de la profundidad de esa revolución, porque como piso suena a techo. ¿Francisco llamará a un Concilio Vaticano que les reconozca a las monjas capacidad de sacerdotisas? ¿Se animará a admitir que debe aceptar identidades sexuales apartadas de lo que llaman “naturaleza”? Así promoviera todo eso en lo doctrinario (los antecedentes no lo ayudan ni un poquito), le faltaría un abismo antes de ser un pastor adverso a los poderosos. Y entonces no se entiende de qué estamos hablando, cuando hablamos de un Papa con atributos revolucionarios.

Sí se sabe, como tantas otras veces, que carecer de las respuestas no significa equivocarse en las preguntas. Todo lo antedicho podría ser una tontería mayor. Pero nunca tan grande como afirmar que basta un Papa argentino, con cara de santo y actitudes sobreactuadas o genuinas, para deducir que la política se alteró por completo.

Tomado de Página/12