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A PROPÓSITO DEL FESTIVAL DE CINE, UNA ESTRELLA EN CARNE Y HUESO, ISABEL SANTOS. “VOY POR EL MUNDO ROBANDO VIDAS, ¡PARA BIEN!”

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Por Dairon J. Bermúdez

Tomado de OnCuba

Fotos cortesía de Lester Hamlet.

Nereida de Clandestinos, Yolanda de Se Permuta, o más cerca en el tiempo la Sisy, de Vestido de Novia, Elena de La Pared de las palabras, Tania de Regreso a Ítaca, la maestra Doña Alfonsa de Cuba libre y Mayra de su más reciente aparición en Ya no es antes. Muchos incluyen el de Isabel Santos entre los grandes nombres de la actuación en Cuba. Así la aclaman dentro y fuera de la Isla donde ha dedicado su vida a la televisión y al cine.

“Creo que el cine es la garantía de la inmortalidad de un actor. Yo pensaba cuando comencé y se filmaba en 35: ‘Yo no me moriré nunca mientras estas latas de película estén bien cuidadas’”, dice Isabel.

“Soy una mujer que archiva cosas y un día las utiliza. También estudio muchísimo a partir de las historias que me ponen en la mano porque todavía no lo sé todo como actriz. En cada interpretación manifiesto muchas cosas de gente que conozco, o estoy entregando parte de mi propia existencia. Yo voy por el mundo robando vidas… ¡Para bien!,” bromea.

Así lo demostró con el estreno de cinco películas durante 2014 y 2015, periodo de arribo al clímaxde su carrera, según el criterio del público y la crítica especializada.

***

Para La Pared de las palabrasFernando Pérez llegó a mi casa y me dijo:

– Te tengo un personaje.

Justo en ese momento le pedí que me lo contara.

– Pero si tú vas a leer el guion –me contestó.

Entonces le insistí, porque me interesa mucho una primera conversación con el director. Cuando me narra la película me da por dónde están los latidos del personaje y comienzo a descubrir qué es el para él –que puede ser diferente a mi lectura.

Fernando es un hombre con el que me apasiona trabajar. Ya no es aquel joven que llegó a mi casa cuando intentaba hacer Clandestinos. Ahora posee una gran seguridad y a quien de mirarlo sé lo que quiere en un set de rodaje. Eso me apoyó mucho en La Pared de las palabras, nuestra tercera película juntos.

Interpreté a Elena, una madre que era la expresión del sacrificio. Una mujer que estaba dejando la vida pasar, al tiempo que le entrega la suya a su hijo Luis. Alguien que tenía un cansancio físico y mental que nada la iluminaba, únicamente ese hijo que sabe que va a morir.

***

Con la misma fuerza dramática apareció en la ópera prima de Marilyn Solaya junto a quien construyó una Sisi tan real que la actriz se atreve a asegurar: “(…) en ese personaje está Isabel Santos”.

***

Vestido de novia llega después de terminar Casa vieja, de Lester Hamlet. Cuando hacía diez años que no me daban un personaje ni en la televisión ni en el cine. En aquel entonces Marilyn escuchó en una conferencia de prensa en el Hotel Nacional que yo no tenía trabajo. Llegó a su casa y escribió el personaje para mí.

En el grupo que nos apoyaba estaba la Sisi de verdad. Un día en el salón de maquillaje del ICAIC me permitió la grabación de varias conversaciones y le aseguré que lo que estaba siendo grabado nunca nadie lo escucharía: solo yo. Ahí le robé el alma, la vida… Me puse su piel, su manera de hablar: todo. Por eso fue un reto para mí.

Confieso que le tenía terror a Sisi. Sabía que me tirarían rosas o piedras. Ese tipo de personaje resulta muy atractivo y en retribución me regaló muchas satisfacciones. Una de ellas ocurrió el día de la premier cuando transcurrió la escena con el actor Pancho García, quien hizo de su padre. Entonces sentí el aplauso del público y no paraba de llorar. No pude seguir viendo la película. Era un aplauso a esa escena, un hecho que casi nunca pasa en el cine.

***

En referencia a Regreso a ítaca, Isabel expresa que significó el reencuentro con otro gran actor con quien “solo había hecho la puesta televisiva de Aire Frío, durante el Período Especial”.

“Esa experiencia juntos nos unió mucho porque fue un momento muy duro para hacer televisión. Desde entonces Fernando Echevarría y yo añorábamos coincidir en el cine. Cuando recibimos el guion de Regreso a Ítaca nuestros personajes eran como el agua y el aceite, pero ambos decidimos hacerlo al revés. Entonces representamos a dos grandes amigos”, cuenta.

¿Cómo definiría la pertinencia de esa película?

Ella nos dice mucho lo que nos pasa como generación. Esos amigos son gente de este país, algunos que han decidido vivir fuera, otros han querido permanecer aquí, como yo.

Presenta solo un fragmento de sus vidas y sus frustraciones, pero cuando uno analiza cada historia comprende que todos ellos tienen un pasado mucho más trágico. Es ahí donde considero que reside su riqueza…

¿Cómo se ve Isabel Santos dentro del panorama cinematográfico actual?

He ido envejeciendo. A mi edad no eres la abuela, pero tampoco eres la madre del niño de 6 años. Eres como la tía que llegó, la maestra… Los directores son jóvenes. A veces no tienen proyectos para uno.

A los 55 años que tengo llegarán personajes para esta edad, así como nuevas historias, y yo me iré enamorando de ellas, sin importarme el nombre que tenga el director.

Isabel Santos y Luis Alberto García, juntos por tercera vez en una película cubana. Foto cortesía de Lester Hamlet.

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Precisamente en la piel de una educadora apareció en el filme Cuba Libre, de Jorge Luis Sánchez, quien antes la había dirigido en El Beny.

“La recreación de una época histórica del siglo XIX fue extraordinaria. Me dio la oportunidad de trabajar con niños: tarea difícil y estimulante. Detrás de las cámaras ayudaba para que los pequeños reaccionaran e improvisaran en el momento del rodaje, pero en cuanto me ponía el vestuario y me maquillaban me distanciaba de ellos y entraba en la interpretación de Doña Alfonsa”, dice Isabel.

“La concebí como una mujer ridícula, de pensamientos muy rígidos. Fue un intervención corta, pero pienso que esas requieren un esfuerzo mayor ya que no puedes desarrollarla como cuando tienes el protagónico”.

En Ya no es antes, actúa bajo la dirección de Lester Hamlet en una versión al cine de la obra teatral Weekend en Bahía, del dramaturgo Alberto Pedro. El largometraje se estrena el sábado 10 en la Edición 38 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. 

 

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Al lado de Luis Alberto García promete la historia de amor de una mujer que regresa a Cuba después de tres décadas.
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“Ya no es antes”. Foto cortesía de Lester Hamlet.

  “A mí me inquieta todo lo que me rodea. ¿Qué ha pasado en el país? ¿Qué gente vive aquí? Historias muy sencillas pero a la vez muy viscerales. El cine es el medio donde más me gusta estar, donde mejor me siento. Alejarme de una cámara o del set es lo que más me puede hacer sufrir”.

A Meryl Streep se le acabo la paciencia,

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“Ya no tengo paciencia para algunas cosas, no porque me haya vuelto
arrogante, sino simplemente porque llegué a un punto de mi vida en que
no me apetece perder más tiempo con aquello que me desagrada o hiere

“Ya no tengo paciencia para algunas cosas, no porque me haya vuelto
arrogante, sino simplemente porque llegué a un punto de mi vida en que
no me apetece perder más tiempo con aquello que me desagrada o hiere.
No tengo paciencia para el cinismo, críticas en exceso y exigencias de
cualquier naturaleza. Perdí la voluntad de agradar a quien no agrado,
de amar a quien no me ama y de sonreír para quien no quiere sonreírme.
Ya no dedico un minuto a quien miente o quiere manipular. Decidí no
convivir más con la pretensión, hipocresía, deshonestidad y elogios
baratos. No consigo tolerar la erudición selectiva y la altivez
académica. No me ajusto más con la barriada o el “chusmerío”. No
soporto conflictos y comparaciones. Creo en un mundo de opuestos y por
eso evito personas de carácter rígido e inflexible. En la amistad me
desagrada la falta de lealtad y la traición. No me llevo nada bien con
quien no sabe elogiar o incentivar. Las exageraciones me aburren y
tengo dificultad en aceptar a quien no gusta de los animales. Y encima
de todo ya no tengo paciencia ninguna para quien no merece mi
paciencia”.

Meryl Streep

ALINA RODRÍGUEZ ESCURRIDIZA

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Por Mario Vizcaíno Serrat

Tomado de Palabra Nueva

Fue difícil desde el principio. Apareció como a la cuarta llamada. Hugo Reyes, su hijo, era quien estaba cada vez que marcaba su número. Cuando por fin su voz inconfundible se dejó escuchar fue para hilvanar una protesta interminable.

Se quejaba de la abrumadora carga de entrevistas de las últimas semanas, a propósito de su éxito, primero, en Conducta, por su exquisito papel de la maestra Carmela, luego en Contigo pan y cebolla, donde interpreta a la sacrificada madre cubana, y después en Vestido de novia, en la que hace de una enfermera.

“Y nadie paga nada. Todo el mundo quiere entrevistas, pero yo soy una sola y nadie me paga por eso”.

La entrevista parecía imposible tras dos, tres intentos. En el espacio distante entre los dos teléfonos flotaba una especie de corriente negativa que amenazaba con malograr la conversación. La actriz Alina Rodríguez hubiera querido, tal vez, que nadie más le solicitara una entrevista en los próximos seis meses. Pero no cerró las puertas, no quería ser del todo descortés y hasta quizás, en lo recóndito de su vanidad, sentía una pizca de placer responderle a  otro periodista, de cuya entrevista, por cierto, ya Juan Carlos Cremata le había avisado.

Así que, luego de algunos desplantes de tintes jocosos, escondidos tras un carácter recio, Alina Rodríguez accedió por fin, la mañana de un lunes, a conversar con Palabra Nueva, en su confortable y amplia casa de colores pastel, casi llegando al Malecón habanero.

¿Alguna vez le ocurrió lo que ahora, que tiene papeles en tres de las más recientes películas cubanas?

“No, pero ha sido coincidencia. Cuando hice Vestido de novia ya había hecho Conducta y antes de hacer Conducta ya había hecho Contigo pan y cebolla, que demoró casi tres años en salir”.

Su papel de la maestra Carmela en Conducta, ¿le gustó desde el principio, le pareció bien escrito?

“No solo el de Carmela. El guión de la película me parece muy bueno. Nunca había trabajado con Daranas, pero sí tenía referencias suyas y además había visto Los dioses rotos, su película anterior. Así que con esos elementos me decidí enseguida porque directores como él no abundan. Y aun cuando Conducta no hubiera tenido el éxito que ha tenido, diría lo mismo de Daranas. Es un director muy preocupado, detallista, muy estudioso de lo que quiere hacer y del modo que quiere que le salgan las cosas. Para un actor eso es una carta de triunfo, ya tienes de tu parte un gran porcentaje, si logras establecer una buena comunicación con él. Daranas es muy asequible, respetuoso, dulce. Y eso lo valoramos mucho los actores”.

¿Qué es lo que quiere demostrar Conducta?

“Yo creo que lo que quiere Conducta es que la gente reflexione ante determinadas situaciones que están ocurriendo hoy. Es como un alerta, un SOS para quienes trabajan en educación, es para todos. El tema de la educación es el central, pero se tocan otros asuntos de la vida cubana actual. Hay cosas que la gente sabe y no toma conciencia, hay cosas que están ocurriendo y las personas las dejan pasar por alto, por eso Conducta ha sido un fenómeno que le ha movido el pensamiento a mucha gente que tiene responsabilidades en la educación en Cuba”.

¿Significa que Conducta puede cambiar actitudes?

“El arte no da respuestas, pero sí alerta. De ahí a cambiar… no sé, lo dirá la vida, pero no lo creo mucho”.

¿Disfrutó hacer Contigo, pan y cebolla con Cremata?

“La disfruté, porque ya llevaba muchos años haciendo Contigo pan y cebolla, que comencé con Héctor Quintero en 1994, en el teatro, y fue un clavo ardiente lo que me dejaron, porque lo había hecho anteriormente y con un éxito total Bertha Martínez, una excelente actriz y directora de teatro, de modo que era un personaje que llevaba muchos años marcado por ella. Ella iba a dejar de hacerlo y me tocó a mí, y la verdad es que tuve que esforzarme mucho para poder acercarme en la medida de mis posibilidades a Bertha Martínez. Y la hice durante muchos años con Quintero. También la hice con él en televisión, y aunque la dirigió Rafael González, Quintero estuvo muy vinculado con el guión y estuvo todos los días de grabación. Y ahora que Cremata haga la película me parece buenísimo porque queda. El cine perdura. Y más allá de que la película guste, no guste, le vean defectos, virtudes, es una obra que permite cumplir el deseo del Ministerio de Cultura, el Consejo de las Artes Escénicas y el propio Cremata de dejar para la posteridad esas obras importantes del teatro cubano. Y Quintero lo merece por ser uno de los mejores dramaturgos cubanos”.

La película no ha tenido una aceptación masiva, como Conducta o Vestido de novia.

“Es una obra de teatro llevada al cine. Conducta y Vestido de novia tocan temas más candentes, además de que se ha puesto mucho en teatro y televisión. Pero así y todo ha tenido aceptación, la gente disfruta”.

Yo la disfruté mucho. Solo la deseé un poco más corta.

“¡Entonces no sería la obra de Cremata! –suelta una carcajada–. Todos tenemos opiniones, pero es la película de Juan Carlos Cremata y hay que respetarlo. Es su versión para el cine”.

¿Y a qué atribuye usted que, a pesar de ser una obra vieja, los cubanos que ven la película se ven tan reflejados en ella?

“Lo que se refleja ahí es la batalla cotidiana de una familia cubana, una batalla que aunque Héctor Quintero la haya escrito en 1962, y se haya estrenado dos o tres años después, es lo mismo: la familia cubana sigue luchando por lo mismo, para que los hijos estudien, y la madre es la sacrificada, echando pa’lante como una leona para que sus hijos logren lo que ellos quizás no lograron. La esperanza por una vida mejor, la que tenemos ahora todos nosotros, por eso luchamos. Por eso la gente se ve reflejada ahí, sobre todo porque son seres humanos. Quintero ha sido el dramaturgo cubano que mejor ha reflejado el sentir de la gente de pueblo, y eso está en la obra, una obra bella, la más linda de Quintero, la más lograda, y la escribió cuando tenía veinte años”.

Eso me trae a la mente la tesis según la cual las mejores obras de arte se fabrican durante la juventud, al menos las más apasionadas, conmovedoras, debido a que es la edad del ímpetu.

“En definitiva… [Alina se queda pensando y luego termina la idea] es una tesis [y vuelve a reír, ahora suavemente. Fuma. Estamos sentados, frente a frente, en la mesa redonda de lo que parece el comedor de su amplia y clara casa de El Vedado]. No sé qué te diga. Hay creadores que han hecho grandes obras con más edad. La experiencia es muy importante, las vivencias. A los veinte años se tiene mucha fuerza y espíritu. Yo creo que se trata de personas que son tocadas y por eso hacen esas cosas, porque hay muchos que tienen veinte años y no han hecho nada, y van a tener sesenta y tampoco van a hacer algo”.

Háblame de Cremata como director.

“Yo he trabajado tres veces con Cremata. Es un director muy apasionado, laborioso. Todo lo coordina, lo tiene pensado, todo el equipo lo tiene ahí, amarradito a su disposición, son valores que él tiene. Tiene su manera de ser, de ver la vida, y con eso es consecuente. Tiene muchos valores como director. Yo hice primero con él Chamaco, después El premio flaco y ahora Contigo pan y cebolla. Las tres han sido obras teatrales. Cremata es un buen director”.

¿Prefiere determinados personajes, o interpreta cualquiera?

“¡Me gusta cualquier papel siempre que sea bueno. Y no siempre es el caso”.

¿Tiene que aceptar papeles que no le gustan?

“No tanto como que no me gustan, más bien que no los considero buenos. Siempre con la esperanza de poder mejorarlos. Y no me refiero a que sean pequeños o grandes. A veces hay personajes que no están bien escritos y uno como actor dice: déjame ver cómo puedo mejorar esto. Uno hace esto con deseos porque es lo que le gusta a uno, pero también hay que comer. Cuando esas cosas han ocurrido no han sido del todo buenas. No es lo mismo interpretar un papel que te mantiene entusiasmada. Pero nuestra carrera está llena de altos y bajos”.

¿Qué es un personaje bien escrito?

“Debe tener un conflicto claro, con todas las consecuencias que se derivan. Que su relación con los demás personajes sea consecuente con su manera de pensar, que los diálogos estén bien hechos y pueda decirlos un ser humano porque a veces te topas con diálogos que no puede decirlos ni un marciano, porque son rebuscados y enrevesados, diálogos llenos de literatura, y nosotros, los seres humanos, no hablamos así. Un personaje tiene que enseñar algo a la gente. El guión es la base. Cuando hay un buen guión, el trabajo del actor gana mucho. Claro que debes esforzarte porque puedes coger un buen guión y desba-ratarlo si trabajas mal”.

Pero en el cine se dice que si la historia no está bien escrita la película no sirve.

“Lo primero es que la historia esté bien contada. Si está mal contada, imagínate tú”.

Pasemos a la televisión. Enrique Molina asegura que el principal problema de las telenovelas cubanas es la debilidad de los diálogos, la construcción de diálogos pobres, débiles, faltos de condimento. Cree que el problema es de los escritores. ¿Comparte usted el criterio de Molina?

“No totalmente. Se han hecho aquí muy buenas telenovelas. Otras no. Pero algunas han sido muy bien escritas”.

¿Por ejemplo?

“Tierra Brava, una excelente novela. Aquí estamos; es feo que la mencione porque mi hijo la escribió junto con Alfredo Reyes, ese dúo que está escribiendo. Fue una telenovela buena y con buenos diálogos. No echo toda la culpa a los escritores, porque muchos actores estamos acostumbrados a transformar los textos a nuestra comodidad. Y yo no soy la que estoy hablando. Es un personaje que no soy yo. Yo, como actriz, tengo que tomar ese texto que me pusieron en las manos y hacerlo mío. Hacerlo natural, orgánico. Hay como una violencia entre la manera de expresarme yo y la del personaje, pero el actor tiene que vencer eso porque es su trabajo”.

¿Lo que quiere decir es que muchos actores quieren interpretar el texto como ellos lo hubieran escrito?

“Así es. Y están acostumbrados a cambiar los guiones muy rápidamente. Yo aprendí con Vicente Revuelta, y sobre todo con Quintero, que era dramaturgo: hay actores que no se dan cuenta de que una palabra que cambies en una frase hace que la frase pierda sentido. Y también lo aprendí con Xiomara Blanco, que no permite que se le cambie un texto. Porque cada cosa que han escrito está estudiada y por algo está ahí. Es cierto que a veces nos caen en las manos guiones que no son los mejores. Molina no está mintiendo. Es su experiencia. Pero tampoco nosotros hacemos todo el esfuerzo para entender qué me están diciendo. Yo trato de no cambiar un texto. Trato de encontrarle sentido. A veces no son naturales, y uno entonces trata de darles una vuelta para hacerlos más orgánicos. Lo que pasa es que el cine, la televisión, requieren de trabajo en equipo, todos tienen que estar muy claros de lo que están haciendo: el guionista, el director, el actor, el camarógrafo, todo el mundo tiene que estar unido en un equipo cerrado. Es un trabajo muy colectivo en el que, cuando algo falla, se resiente todo”.

Vayamos a Vestido de novia. Es una película de extremos en las reacciones de críticos y espectadores. De un lado, los enamorados de la cinta no le ven apenas un defecto. De otro, los detractores le encuentran desde defectos al guión hasta manipulaciones emocionales burdas para alcanzar el objetivo del filme, incluido un final dibujado a la medida de la felicidad. ¿Cuál es su opinión?

“No sería ético que criticara una película en la que trabajé. Eso se lo dejo a los críticos. Y los espectadores, que saquen sus conclusiones. Yo trabajé muy a gusto en Vestido de novia porque Marilyn Solaya me llamó, era un sueño de ella de hacía muchos años. Pasó mucho trabajo para poder hacer esa película. Fueron diez años de batalla. Eso, en primer lugar. En segundo, y ten cuidado no lo coloque en primero, mujer. Ella estudió mucho para hacer esa película, e hizo un trabajo muy serio. Yo no voy a criticar el trabajo que hice porque lo hice con mucho gusto. Estoy del lado de acá. Del lado de allá están ustedes: los periodistas, los críticos, el público. No soy la más indicada para responderte esa pregunta. Para mí es excelente la película”.

¿Vestido de novia es una película sobre travestis?

“Es una película sobre la intolerancia, más allá del travestismo. La película te dice que no tienes por qué separar a nadie, que no tienes por qué ir en contra de la gente que no piensa como tú. Todo hay que respetarlo. El pensamiento, el modo de vivir de cada uno. La película es sobre el respeto que debemos tener por los seres humanos que nos rodean”.

¿Tuvo obstáculos la directora por ser mujer? Es que usted puso de relieve su condición de mujer…

“No, lo que quise decir es que no abundan las mujeres cineastas en Cuba. Y me siento muy feliz de que una mujer haya logrado hacer su película”.

¿Hay personajes famosos, digamos de la literatura y el teatro, que no haya podido interpretar?

“Nunca me ha interesado en particular un personaje”.

¿Ni Juana de Arco, ni la Julieta de Romeo y Julieta?

“Jamás he tenido esas preferencias. Los personajes que más me han interesado en determinados momentos son los más trágicos, los más dramáticos. Pero en general trato de buscarles lo mejor y lo peor que tengan”.

¿Es cierto que los personajes malos se defienden mejor?

“A veces los más sencillos son más difíciles de defender”.

¿Crees que los cineastas cubanos debían centrarse más en la realidad del país, ayudar más a la sociedad?

“Cada cineasta tiene la entera libertad para escoger el tema que desee. No creo que nadie deba hacer nada porque eso me suena a mandato. Un creador hace lo que siente, lo que piensa, no hace nada por mandato. Cada cual tiene sus preocupaciones, las cosas que quiere decir. Creo más en la libertad del cineasta para tratar el tema que quiera”.

No me refiero a mandato de nadie, ni a que alguien tenga que mandar a un cineasta. Me refiero a la responsabilidad de los cineastas, en este caso, y de los artistas e intelectuales en general, en la contribución a cambiar y mejorar su país.

“¿Crees que todos los problemas en Vestido de novia están superados en este país? A veces nos cansamos de que nos pongan uno, dos, tres teleplay seguidos sobre la violencia contra la mujer, pero ese tema está ahí, la violencia contra la mujer persiste”.

Esta pregunta es común en las entrevistas a actores, pero en su caso vale la pena hacerla por su experiencia en televisión, cine y teatro. ¿La televisión es más fácil que el cine y el teatro?

“Nada es fácil: ni la televisión, ni el cine, ni el teatro ni el radio”.

¿Ha hecho radio usted?

“No”.

¿Le gustaría hacerlo?

“Hasta cierto punto me gustaría. Nunca he tenido la posibilidad. Pero todos los medios son difíciles. Todo lo que hace uno con su mente, con su corazón, es difícil. Son carreras, como la tuya, que requieren un esfuerzo intelectual, y en el caso de los actores, también físico. Toda tu vida tiene que estar volcada en eso. En la televisión, que tanto he hecho, cada vez que me enfrento a un personaje nuevo es como si empezara por primera vez. Mientras más haces más tienes que exigirte porque la gente cada día espera más de uno”.

¿Existen los malos actores?

“Yo creo que existen los malos actores, que han escogido mal su carrera. Igual que existen los malos ingenieros, los malos arquitectos, los malos médicos. Claro, no todos los actores tienen que ser…”

¿Estrellas?

“Estrellas. Los actores pueden resolver determinados personajes, pero los hay malos. Un mal actor pudo ser un buen guionista, un buen camarógrafo, o un buen químico, y, sin embargo, tiene su camino equivocado. Hay un actor, por ejemplo, que ha tenido una oportunidad excepcional en sus manos, con un personaje excelente, con un equipo que le rodea excelente, y ha hecho mal el trabajo. Bueno: a lo mejor no supo ver la oportunidad, no se preocupó mucho, no estudió lo que tenía que estudiar. Pero si después tienes otra oportunidad y no lo haces bien tampoco, entonces vete a freír espárragos. No es lo mismo quien no ha tenido oportunidades y no ha podido demostrar lo que es capaz de hacer”.

¿Pasa mucho tiempo sin tener trabajo?

“Generalmente tengo, pero a veces no lo he tenido”.

¿Qué hace, intelectualmente, en ese tiempo de ocio?

“Leo mucho. Imparto clases, algo que me encanta. También he dado cursos por mi cuenta. A veces me pongo a estudiar algo que es para el futuro. El trabajo para los actores escasea. No todos los días hay una película, una novela, un cuento”.

¿Cómo es la relación con su hijo?

“Muy buena”.

¿Hablan de la profesión?

“Sí, bastante. A veces tenemos criterios encontrados porque somos de generaciones diferentes, pero en sentido general nos llevamos bien, con las discusiones normales. Estudió en el ISA también, y por eso tenemos muchos puntos de coincidencia en lo profesional”.

¿Lo admiras?

“Sí, muchísimo. Es mi obra maestra, con todos los defectos que pueda tener porque no es un genio ni es lo mejor del mundo ni mucho menos”.

¿Es trabajador?

“Muy trabajador. Coescribió la telenovela Aquí estamos, ha escrito dos teleplay, el último lo dirigió, está ya para presentar una telenovela para dirigirla. Estudió dirección y actuación. Siempre está inmerso en algo profesional”.

Las preguntas y las respuestas acaban, me empino el último sorbo de un café que Alina Rodríguez coló antes de iniciar nuestra conversación y salimos de la casa juntos, porque ella hará una gestión.

“Por favor, discúlpame por todos los embarques del principio, ¿eh?”.

Y nos despedimos en sentido contrario, ella con el cigarro en su mano derecha, el pelo desordenado, el pantalón negro ajustado y una camiseta, caminando velozmente en dirección al Malecón…

DIARIO DE UNA CIRUGÍA, POR ANGELINA JOLIE PITT

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Aquí puedes leer el texto íntegro escrito por Angelina Jolie Pitt en The New York Times, en el que explica su decisión de someterse a una cirugía para remover sus ovarios y trompas de Falopio.

La actriz, cineasta y activista dijo que un análisis de sangre reciente había mostrado una posible señal temprana de cáncer. La noticia fue un golpe para la ganadora de un Oscar, quien ya anteriormente, en 2013, se sometió a una doble mastectomía.

Jolie, de 39 años, reveló hace dos años que tiene una mutación en un gen que conlleva un alto riesgo de desarrollar cáncer de pecho y ovarios.

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Su madre murió de cáncer de ovarios

 

 

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Su tia (en la foto a la derecha) y su abuela materna también sufrieron de la enfermedad, un claro indicio de riesgo genético heredado que llevó a la actriz a extirparse sus pechos sanos para evitar correr el mismo destino.

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Según entendidos, sólo un pequeño porcentaje de las mujeres heredan el mismo gen defectuoso de Jolie, conocido como BRCA1. Estas mutaciones son más comunes entre mujeres del este de Europa con raíces judías, aunque otros grupos, como las noruegas, holandesas e islandesas, también tienen tasas ligeramente más altas de estas mutaciones.

“Angelina Jolie ha tomado una decisión muy valiente”, dijo Katherine Taylor, directora ejecutiva interina del grupo Ovarian Cancer Action. “Esto pone a la persona inmediatamente en menopausia quirúrgica así que no es una decisión que se tome a la ligera”.

Los primeros elogios a la actriz de remontan a 2013, cuando eu audaz decisión, anunció públicamente su doble mastectomía.  Fue elogiada justamente por los esfuerzos de persuadir a las mujeres a que se hagan revisiones preventivas de cáncer de mama y ganen conciencia sobre la necesidad de la detección temprana, por quienes trabajan en organizaciones para el cáncer. Esperan que otras mujeres en riesgo se animen a hablar con sus médicos.

Ahora, el hecho de que Jolie comparta abiertamente esta otra parte de su historia desempeñará un papel vital en la concientizaciación de la enfermedad y las mejores formulas que cada mujer debe buscar para enfrentarla.

Tomado de El Financiero, de México

5511cea9b0072 Por Angelina Jolie Pitt

Hace dos años escribí sobre mi elección de someterme a una doble mastectomía preventiva. Un simple análisis de sangre reveló que llevaba una mutación en el gen BRCA1. Me dieron una estimación de 87 por ciento de riesgo de cáncer de mama y un riesgo de 50 por ciento de cáncer de ovario. Yo perdí a mi madre, mi abuela y mi tía a causa del cáncer.

Quería que otras mujeres en riesgo supieran sobre estas opciones. Prometí seguir compartiendo cualquier información que pudiera ser útil, incluida mi próxima cirugía preventiva, la remoción de mis ovarios y trompas de Falopio. 

Era algo que había planeado desde hace tiempo. Se trata de una cirugía menos compleja que la mastectomía, pero sus efectos son más severos, pues coloca a la mujer en una menopausia forzada. Así que estaba preparándome física y emocionalmente, discutiendo opciones con los médicos, investigando medicina alternativa y mapeando mis hormonas para una terapia de reemplazo con estrógeno o progesterona. Pero yo sentía que todavía tenía meses para fijar una fecha.

Pero hace dos semanas recibí una llamada de mi médico con los resultados de pruebas de sangre. “Tu CA-125 es normal”, dijo. Suspiré de alivio. Esa prueba mide la cantidad de la proteína CA-125 en la sangre, y se utiliza para monitorear el cáncer de ovario. Me la realizo cada año debido a mi historia familiar.

Pero me tenía más noticias y prosiguió. “Hay una serie de marcadores de inflamación que son elevados, y en su conjunto podrían ser un signo de cáncer incipiente”. Hice una pausa. “La CA-125 tiene un 50 a 75 por ciento de probabilidades de no detectar el cáncer de ovario en etapas tempranas”, dijo. Él quería que yo viera inmediatamente a la cirujana para comprobar mis ovarios.

Pasé por lo que imagino que han sentido miles de mujeres. Me dije a mí misma que debía mantener la calma, ser fuerte y que no había ninguna razón para pensar que no viviría para ver crecer a mis hijos y conocer a mis nietos.

Llamé a mi esposo que estaba en Francia, en cuestión de horas ya había tomado un vuelo. Lo hermoso de estos momentos en la vida es que hay tanta claridad. Sabes para qué vives y qué es lo importante. Es polarizante y sosegante.

Ese mismo día fui a ver la cirujana que había tratado a mi madre. La última vez que la vi fue el día que falleció mi madre, y cuando me vio se le arrasaron los ojos: “Te pareces a ella”. Me quebré en ese momento. Pero nos sonreímos y acordamos que estábamos allí para hacer frente a cualquier problema, así que pusimos “manos a la obra.”

Nada en el examen o ultrasonido resultó preocupante. Me sentí aliviada de que si se trataba de cáncer, seguramente estaría en fase temprana. Si estaba en otra parte de mi cuerpo, lo sabría en cinco días. Pasé esos cinco días en una neblina, asistí al partido de futbol de mis hijos y trabajé para mantener calmada y concentrada.

Llegó el día de los resultados. La tomografía PET/TC salió limpia, y el análisis tumoral dio negativo. Yo estaba llena de felicidad, aunque el trazador radioactivo significaba que no podía abrazar a mis hijos. Aún existía una posibilidad de cáncer en etapa temprana, pero era menor en comparación con un tumor en toda regla. Para mi alivio, todavía tenía la opción de extirpar mis ovarios y trompas de Falopio y elegí hacerlo.

No lo hice únicamente porque llevo la mutación del gen BRCA1, y quiero que otras mujeres lo sepan. Una prueba positiva de BRCA no significa entrar al quirófano. He hablado con muchos médicos, cirujanos y naturópatas. Hay otras opciones. Algunas mujeres toman píldoras anticonceptivas o recurren a las medicinas alternativas combinadas con controles frecuentes. Hay más de una manera de lidiar con cualquier problema de salud. Lo más importante es informarse de las opciones y elegir lo mejor para cada una.

En mi caso, los médicos orientales y occidentales que conocí concordaron que la cirugía para extirpar mis trompas y ovarios era la mejor opción, porque aparte del gen BRCA, tres mujeres de mi familia han muerto de cáncer. Mis médicos me recomendaron someterme a la cirugía preventiva alrededor de una década antes de la primera aparición del cáncer en mis familiares mujeres. El cáncer de ovario de mi madre fue diagnosticado cuando ella tenía 49 años. Yo tengo 39.

La semana pasada me hice la cirugía: una salpingo-ooforectomía bilateral por laparoscopia. Había un pequeño tumor benigno en uno de los ovarios, pero ningún signo de cáncer en los tejidos.

Llevo un pequeño parche que contiene estrógeno bioidéntico. Y me colocaron en el útero un DIU de progesterona. Me ayudará a mantener un equilibrio hormonal, pero lo más importante es que me ayudará a prevenir el cáncer uterino. Decidí no extirparme el útero porque el cáncer en esa zona no tiene antecedentes en mi familia. 

No es posible eliminar todos los riesgos y el hecho es que sigo siendo propensa al cáncer. Buscaré maneras naturales para fortalecer mi sistema inmunológico. Me siento femenina, y segura de las decisiones que estoy tomando por mí y mi familia. Sé que mis hijos nunca tendrán que decir: “Mamá murió de cáncer de ovario”.

Independientemente de los reemplazos hormonales que estoy tomando, ahora estoy en la menopausia. No podré tener más hijos y supongo que experimentaré algunos cambios físicos. Pero me siento tranquila con lo que vendrá, no porque yo sea fuerte, sino porque esto es parte de la vida. No hay nada que temer.

Lo siento profundamente por las mujeres que pasan por esto a edad muy temprana, antes de haber tenido hijos. Su situación es mucho más difícil que la mía. Supe que hay opciones para que las mujeres que han de extirparse las trompas de Falopio conserven sus ovarios, y así tener la posibilidad de tener hijos y no entrar en la menopausia. Espero que estén al tanto de esas opciones.

No es fácil tomar estas decisiones. Pero es posible tomar el control y hacer frente a cualquier problema de salud. Puedes buscar asesoramiento, conocer las opciones y tomar decisiones que sean las mejores para ti. El conocimiento es poder.

Fátima o El parque de La Fraternidad

Carlos-Enrique-Fátima-y-Miguel-BarnetEste es el cuento de Miguel Barnet (La Habana 28.1.1940), poeta, narrador, ensayista, y etnólogo cubano, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y de la Fundación Fernando Ortiz, que ha sido llevado al cine recientemente bajo la dirección de Jorge Perugorria, y con la estelar actuación de Carlos Enrique Almirante, en el papel de Manolo-Fátima.

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Por Miguel Barnet

A los siete años, en la cocina de mi casa, en Madruga, se me apareció la Virgen de Fátima. Por eso a veces la gente ve un halo rosado alrededor de mi cabeza. Fue una aparición que marcó mi vida. La vi en la puerta de la cocina pero no estaba de pie, ni en una roca como dicen que está ella, estaba sentada en un taburete y era mulata. No sé si ustedes han visto a la Virgen de Monserrat, una que es negra y está en un butacón dorado, bueno, pues la Fátima que yo vi era parecida, pero no tan negra y estaba sentadita de lo más oronda en su taburete.

Yo he sido una persona con suerte y a lo mejor es por eso. Bueno, también porque nunca le he pisado la cabeza a nadie, ni me he metido en lo que no me importa. He hecho lo que me ha dado la gana, y a lo hecho pecho. Me mantengo porque tengo un espíritu joven y una energía positiva que viene de Saturno según dice mi signo zodiacal. Si me vieran ahora desnudita de la cintura para arriba, pero yo tengo mi recato y no me dejo ver por cualquiera. Para verme hay que soltar el guano bendito y para tocarme más. En el fondo soy una puritana porque no me gusta que me vean desnuda en los camerinos cuando hay función. Ellas no, ellas se sacan los trapitos y los tiran en el piso como si nada. A mí me dicen la monja, la Monjita Fátima. Es que aunque pecadora creo en los biombos y me cubro. También en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo y hasta voy a la iglesia los domingos, ahí, al Carmen porque yo soy de iglesias grandes y lujosas y de curitas graciosos y jóvenes como ese del Carmen, Virgen Santa, que con sotana y todo me lo comería con mantequilla. El me mira y yo lo cacho de arriba abajo pero no, no se da cuenta porque cuando quiero soy una mujer muy seria, de mucho copete.

Claro, se ve en mi ropa, en mis tacones a lo militar que me empinan; si ustedes vieran en la misa cómo sobresalgo entre todo el mundo y son los taconazos esos que no me quito ni para dormir. Dicen en el Parque de la Fraternidad que yo fui quien los implantó. Hay que ver a las de mi cuadrilla con ellos, no pueden, se van de lado, no tienen estilo, parecen zambas. Nadie camina con ellos como yo porque ni me caigo ni pierdo el equilibrio. Y estoy aquí arriba, montada en zancos, como la Reina Madre de Inglaterra que era un tapón y parecía una señorona y es porque la calzaban con corcho y le enguataban los pies para que no le dolieran los juanetes. La Reina Madre no soy pero Fátima en el Parque de la Fraternidad sí, y me respetan porque una cosa es el negocio, la sobrevivencia y otra es laexhibición y el relajo.

Yo soy una reina y cuando me paro en la esquina el que se me acerca es para salir conmigo y comer en mi plato porque ya se decidió, no viene a hacerme entrevistas ni a indagar en mi vida, viene a pasar un buen rato o a sentarse conmigo en el banco hasta que lo caliento con la mirada o con la conversación para que la cosa se les hinche y se le ponga bien durita, porque está el tímido, el que viene por primera vez, tan tiernecito, tan sanaco y yo los pongo a gozar porque yo sí les busco las cosquillas. Pero están también las bichas, las comelonas, las mandadas, las que se creen que porque van al grano se llevan la mejor tajada.

No, no saben de este negocio, hay que hablar, pasarles la mano, decirles que no se sientan culpables, que sus mujeres son sus mujeres, que su casa es su casa, y que una lo que les va a dar es un regalito, un bombón pasajero. Y se ríen porque hay que desinflarlos; llegan con millones de problemas, camuflajeados, con traumas, traumas que yo nunca tuve y algunos a lo que vienen es a desahogarse y cuando me quito el vestido se lanza ahí mismo vestido se lanzan ahí mismo desesperados porque vienen con un atraso… Dios Santo, líbrame de esa condena, gracias por haberme hecho así, dispuesta siempre a salir a la calle y comerme la tierra. Soy muy suelta, no, no tengo traumas. Ellos sí, ellos se ponen a darle vueltas a la cosa y a hacer preguntas indiscretas y dime chica tú te sientes mujer y cómo es eso si tienes un rabo como yo y a lo mejor de cañón largo y todo. Ahí es donde yo los agarro y los voy destapando como a un paquete de regalo, les quito las cintas, los alfileres, todo, y salen desnuditos, maricones tapiñados pero que pagan más que los hombres porque van a eso. Y yo no me alegro de tener lo que tengo, quiero ser de otra forma, pero soy como soy, como Dios me trajo al mundo.

Podría contar tantas cosas que he visto, que me han pasado a mí misma, no ahora sino cuando era joven… Prefiero callar porque si los médicos y los curas tienen su ética yo tengo la mía también. Para inventar mejor me callo. Sería una crueldad ponerle a la gente el caramelo en la boca y luego no dejárselo chupar. Me he visto en situaciones negras, eso sí, porque soy mandada a hacer, me lanzo en terrenos difíciles y con gente dura. Les sé, les sé mucho, pero callo porque en el fondo ellos me buscan a mí para eso.

No te equivoques, yo soy hombre a todo pero tú me calientas la cabeza. Nada que lo que hago es hablar como una cotorra en celo y eso les gusta. Y la imaginación… el arte mío para volverlos locos: espejos en el techo, en las paredes, en el piso; el salto del canguro, el palo del escaparate, un escaparate bajito y yo arriba haciendo mi striptease; les voy tirando las prendas una a una y después les pido que se vayan desnudando y no los toco, ni me les acerco. Se ponen a mil, me quieren enlazar y tirarme de ahí arriba y cuando ya me ven como Dios me trajo al mundo quieren morirse y ahí es donde me lanzo y me los como a mordidas sin besarlos, les hago cosquillas, los vuelvo locos. Todo eso cuesta, claro está, pero me divierte porque la fantasía es la madre de la cama. Salen contentos y me regalan lo que se me antoje. Testigos son las empleadas de los hoteles y de las tiendas nuevas que han abierto aquí. Fátima, llegaste a arrasar, mira, lo último es Humo en la Noche de Lanvin, pero con qué se sienta la cucaracha, si no me lo regalan…

Tengo una colección de perfumes para abrir una boutique. Por eso le pongo candado a la puerta de mi mansión porque al pobre le gusta lo bueno igual que al rico, yo diría que más porque el rico está saturado, empalagado y no le coge el verdadero gusto a las cosas. Esa es mi teoría sin haber leído un libro ni haber abierto nunca un mataburros. A mí me sale la verborrea esta que tengo desde que soy una niña. En mi casa me mandaban a callar porque yo daba sermones en el portal, me creía dueña de la situación cada vez que había bronca o que mi padre llegaba borracho a quererle dar a mi madre. Ahí sí me volvía una fiera, se me salía un hombre que yo me había tragado en una encarnación anterior, pero un hombre de pelo en pecho, porque hasta lo sonaba, le daba con la escoba, con la lámpara de la mesita de noche, con lo que tuviera a mi alcance.

El muy cabrón le hizo horrores a mi pobre madre. Cuando eso me viene a la mente me quiero comer a los hombres, los abochorno, los pongo de vuelta y media si se atreven a lanzarse conmigo en cualquier vuelta. Guardo ese odio y no le perdono los golpes que me dio y las veces que tuve que dormir en el portal o en el patio, junto al corral de los pollos con olor a porquería y oyendo los gritos que le pegaba a mi madre. Si yo debía ser invertida pero es que los hombres me gustan demasiado. Pero los sé llevar cortico.

No les dejo pasar una.

En Madruga me respetan porque me conocen bien y saben que al que me hace daño el daño se le vira en su contra. Mi Angel de la Guardia es muy fuerte. Tengo en mi favor a la Comisión del Hielo. Con eso no me hace falta hacer ninguna brujería, ningún bilongo, eso camina solo y paraliza a cualquiera. Me basta con saber el nombre y apellido de la persona. Cojo un papel, preferiblemente plateado porque es tratado de Obatalá, y dentro le meto otro con el nombre del que me ha querido joder, y lo pongo en el congelador de la nevera siete días seguidos. Al séptimo día lo saco tieso, ese no levanta cabeza más nunca. La Comisión del Hielo es más fuerte que una prenda judía. Por eso me respetan. Y, desde luego, porque me he sabido ganar la vida sola.

Vendí caramelos en el cine Marta, bombones, galleticas, refrescos… me compraban pero luego me ponían a trabajar porque iban ruinos. Pss, pss, pss y era para eso, nunca usé linterna, los conocía del barrio, sabía bien quiénes eran, todavía tengo la lista de los teléfonos en la cabeza porque algunos me daban el teléfono cuando se querían pasar de rosca. Jamás llamé a un solo número. Caían mansitos porque las muchachas eran prohibidas, tenían vigilancia en el pueblo, espías, y ni soñar con salir de noche. Es cuando yo hacía la zafra. Me los llevaba para las afueras, para el campo, yo a´lante, claro está, y ellos caminando detrás por la acera opuesta, hasta que entrábamos en el monte. Le conozco al monte todos sus recovecos, donde hay un bajío, donde la hierba es fina y no hay ni guao ni guisasos, donde nadie te puede ver. Esas aventuras mías… Me pasé al pueblo entero y todo en silencio porque al que hablaba, Ave María, le caía el Armagedón.

Luego me metía en el río, me daba un baño sabroso, y ya despejada me ponía a hacer balance. Los tenía a todos en mi archivo secreto personal, bajo mi control absoluto. Al día siguiente ellos en el parque con sus novias y yo zafia, jefa de campamento, pasando para mis adentros.

Este la tiene grande, este chiquita, este es el del lunar, este es el de la perla, este es caballero cubierto… No me puedo quejar, he gozado de lo lindo.

A veces quisiera ser Madonna para salir de mi casa en un limousine y por la puerta de atrás. Y desayunar con pasteles y hot-cakes, como los de las películas y tener mucho dinero, mucho, mucho, mucho, para no estar obligada a verle la cara a nadie y pasearme con un mulato claro con piernas de goma, de esas de ciclista, como el marido de ella, un cubanazo riquísimo que dicen que la arrolló en la calle y la recogió para echarle un polvo, un polvito y hacerse millonario. Por desgracia no soy Madonna y aunque me gusta mi barrio, tener que salir a buscar el pan todos los días a plena luz con maquillaje y tufo de la madrugada me revienta, pero tengo que hacerlo porque sin desayunar no veo, voy ciega, camino en el aire medio turulata. En lo único que soy medio americana es en eso. Me gusta desayunar con huevos fritos y jamonada, con pan y café con leche, porque yo desayuno cuando la gente por lo general está ya almorzada y hecha leña de una mañana trajinada.

Me levanto a las doce del día o la una vestida de la noche anterior y como no tengo teléfono, ni timbre en la puerta nadie me molesta, y saben, saben bien que trabajo hasta que sale el sol y que llego muerta y no me dicen ni pío porque me temen. Al más pinto lo pongo de vuelta y media.

Este cuarto era de un bongosero de la orquesta Sensación y cuando él se murió yo lo pedí, hice mis gestiones porque yo vivía en la calle, en el parque, en la terminal de trenes; dormir en la terminal, sentarte en un banco como una estatua bostezando y cayéndote de lado, eso nada más que lo sabe quien lo ha sufrido en su carne. No voy a decir cómo porque no quiero echar pa’lante a nadie, pero me dieron este cuarto y aunque el baño está afuera es mi cuarto, mi reino, y aquí no viene nadie. Aquí gobierno yo y presiden la Virgen de Fátima y la Caridad porque el caracol dice que soy hija de Ochún Panchágara. Por si acaso la tengo en una maceta enterrada. A mí me enseñaron en Madruga que a los santos se les guarda en cazuelas y en soperas. Ochún crece en la mazorca de maíz tierna y sale en unas hojitas verdes paraditas que son una belleza. Mi tratado es de Palo Monte, sin embargo, pero yo a quien venero es a Fátima y a la Caridad del Cobre. Esas son mis guías, las que están en mi cabeza y en mi corazón.

Mis clientes jamás han venido a mi cuarto. Para eso está El Reguero, como le pusimos a una accesoria que hay en Campanario, donde gobernamos nosotras, las abejas de la noche. El Reguero es un truco, ahí guardamos el atrezzo nuestro: plumas de azufre, de rojo aseptil, de azul de metileno, vestidos rehechos, bueno, inventos del período especial. Ahí Versailles se queda chiquito. Si Campanario hablara no quedaba títere con cabeza ni nadie que pudiera decir yo levanto la mano. Todos agachaditos ante nosotras que somos las lechuzas del parque, las linternas, como nos dice la policía, porque siempre estamos alumbrando como los cocuyos. Claro, no siempre vamos ahí. Si es un Pepe con plata nos lleva a un hotel o a la Marina Hemingway pero es un peligro porque si nos descubren se puede formar un rollo. En este país todo se sabe pero se disimula bien. Y nadie va a destapar el gallo. Que cante cuando le parezca, mientras tanto seguimos viviendo de eso que es lo que nos da para comer y vestir.

Me visto bien. No me gustan los trapos de segunda mano, ni las baratijas, un día entro a una tienda de ropa reciclada y si encuentro algo que me acomode lo compro, pero eso es de Pascuas a San Juan porque entrar allí y vomitarse es lo mismo, la peste a ropa de uso sin lavar es lo último. Tengo tres trapos pero buenos y tres pares de zapatos pero buenos, de los que no hacen ruido ni chillan como grillos, de los que dicen por abajo puro cuero y son de seda, seda en el pie. A mí me han enseñado mucho las revistas. Ahora mismo estoy de luto porque la princesa Diana era mi ídolo, y ya ven se mató en París en un Mercedes Benz negro con un millonario egipcio. Hicieron bien en La Habana Vieja en levantarle un parque porque ella fue una santa dadivosa. Yo estuve en la inauguración: el cuerpo diplomático, las señoronas, los señores, la gente grande, alabado sea Dios, aquello fue un success. De lejos, porque yo no tenía invitación, pero vi elshow y oí el discurso del historiador y del embajador de Inglaterra. Todo muychic. Cuando la high se fue en sus carros negros yo entré al parquecito, frente a la bahía, y le dije, Diana, te fuiste sin pedirle permiso a tus admiradores, te adoré porque eras bella y buena y te sabías vestir como nadie y le diste por el culo al príncipe Charles y a toda su parentela. Figúrate, que has puesto a la reina a tomar cerveza en un bar con la caterva de los bajos fondos. Nada más que tú hija, por eso te pongo esa flor, y le tiré ahí mismo un príncipe negro. Lloré a Lady Di y a madre Teresa de Calcuta, para que después digan que las que nos dedicamos a esto somos una bandoleras y unas desalmadas. La gente es muy mala y no reconoce el mérito ajeno. Te encasquetan un sanbenito y ya.

Leo mucho, sobre todo las revistas que me traen de España porque uno de mis clientes es piloto de Iberia y tiene más horas de vuelo que yo de calle. El me adora, pero tiene un defecto y es que le gusta intercambiar su ropa conmigo. A mí eso me molesta, me saca de quicio, porque es un hombrón de seis pies, macho macho, de Valencia pero le gusta ponerse mis vestidos y mis tacones y se pinta la boca y se mira al espejo y dice qué mona estoy, ahora ven que te voy a coger y vas a saber lo que es bueno. Y yo de piloto, con la gorra y todo me tengo que dejar follar como dice él tan gracioso con esas zetas que le quedan tan ricas y ese olor a colonia. Mi gallego es valenciano y el paco de revistas que me trae llenaría la Biblioteca Nacional hasta el tope. Sí, yo las presto, y también si son nuevas las intercambio. Tengo mi revisteca o como se diga, a mí me gusta compartir lo mío. No es igual que tú le estés hablando a una estúpida de estas de la Reina de Inglaterra, de la Preysler o de Isabel Pantoja y que no sepan de la misa la media, a que te puedan al menos contestar y opinar si es que tienen cerebro. Eso de que la más bruta es obispo es mentira, mentira. Las hay alcornoques. Lista yo, espabilada yo. Estoy en lo que estoy porque me gusta la farándula y porque me da para vivir, pero estudié, aproveché mis años juveniles y me preparé para la vida. Soy mecanógrafa bilingüe y trabajé varios años en una empresa de computación hasta que conocí a Andrés. Esa fue mi desgracia. Andrés Hidalgo, Vaselina, como le dicen porque se pone la porquería esa en el pelo para que le brille. Es el Travolta cubano, yo lo reconozco, pero me desgració porque me enamoré de él hasta la pared de enfrente.

Antes de conocer a Andrés yo era Manolo o Manolito para mis íntimos; unos pocos por cierto.

Nunca me gustó mi nombre porque era nombre de torero, de policía, de carnicero, qué se yo, de hombre, y me lo quise cambiar por René que es más suave pero Andrés me dijo que lo que tenía que cambiarme no era el nombre si no los huevitos. Al principio yo me reía pero luego la cosa empezó a coger fuerza y ya él no me decía Manolo sino mi Reina, Mamita… Y en la cama yo era su bombón. Es verdad que soy más lampiño que un perro chino pero era hombre y él me convirtió en mujer. Yo sí no fui al hospital Ameijeiras, ni llené planillas para la operación, nada de eso. Le tengo terror a las cuchillas. El me transformó poco a poco con sus mimos y sus exigencias. Me pedía que me vistiera de azul, y de amarillo pollito con ropas que fui consiguiendo de amigas mías de la empresa que sabían que yo estaba loca por él. Ellas me ayudaron, fueron mis cómplices aunque yo sé que a ellas también les gustaba Andrés pero no me lo confesaban. ¡Cómo no les iba a gustar aquel hombre alto, musculoso, de ojos de tigre y con unas manos que parecían de mármol! La piel de Andrés es única, de vinil y de un tono rojizo precioso. Manolito, qué color es ese hijo, me preguntaban mis amigas y yo les decía que se quedaran ellas con Robert De Niro y con Sylvester Stallone que yo tenía mi Andrés. Le regalé una cadena de oro con una santa que nunca supimos quién era porque la traía un italiano en el cuello y yo se la quité. Ahí fue donde empecé a conocer gente ajena a Andrés, extranjeros, para darle por la vena del gusto. Todavía yo era Manolo, Manolito en La Habana. No me había realizado en lo que soy hoy: Fátima, la reina de la noche.

Andrés y yo nos estuvimos viendo como seis años. Fueron los seis años más felices de mi vida porque en toda La Habana no había uno más castigador que él y yo lo retuve frente a toda la manada de jineteras asquerosas y locas travestis que le hacían la corte. Yo como hombre, con mis huevitos, nada de disfraces, nada de mentiritas. Cuando me decidí a cambiar él se desilusionó un poco porque lo que hacíamos de noche, mis locuras no las quería compartir con nadie pero la panza es la panza y yo tenía el estómago pegado al espinazo. Me lo gastaba todo porque a Andrés le gustaba lo bueno, bebía su poco y empezaba con el rollo de la marihuana. No me quedó más remedio. Lo que ganaba se lo daba completico a él.

Oye que Vaselina te va a dejar como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando. Seguía mi camino, no le hacía caso a nadie, pensaba y lo pienso todavía que era la envidia verde que me tenían todas esas cairoas del Parque de la Fraternidad. Digo de la Fraternidad porque yo empecé a frecuentarlas a ellas allí, en los bancos del parque, a partir de las once o doce de la noche. Caí en esto espontáneamente. Y Andrés se benefició porque era el único modo que yo tenía para amarrarlo; ni babalao, ni cartomántica, ni espiritista, ni Juan de los Palotes. Era el guano bendito, el owó, como dicen los santeros, lo que le gustaba a él. Le metí owó hasta por los oídos. Le salían los billetes por cada huequito que tenía en el cuerpo. Era mi santo, mi rey, mi todo. Iba con extranjeros y me repugnaban y los mismos cubanos me eran indiferentes, antiflogitínicos. Mi vida era él. Andrés Hidalgo, y mi perdición. Cuando me dijo, Mami tienes que dejar este mostrador y salir a la calle con tu carita y tu culito para que yo pueda seguirte adorando, no lo pensé dos veces.

Una tarde llegué a la oficina y le dije al jefe, Vega, me voy, pido la baja. Pero Manolito, si tú eres el más cumplidor, el único que se queda aquí hasta las ocho de la noche y no se queja, tú sabes el hueco que me vas a hacer. No te creo, dime qué te pasa. Es verdad que yo eché el buche en esta oficina. Vega era un hombre mayor, calvo como una bola de billar y feo que era un insulto público. Los niños le decían Vega, chipojo, porque tenía la cabeza alargada y la barba medio verdosa. Era la reencarnación del indio Putumayo. Pues me voy a dar la baja porque tengo una situación moral. Te aumento el sueldo con cincuenta pesos. No, Veguita, no es eso. Yo necesito más, mucho más porque tengo que mantener a mi familia. Ese es Vaselina, Manolito, confiésamelo, yo puedo ser tu padre.

En esta ciudad machista, de machos por donde quiera, que un hombre de su respeto me dijera esto, me sacó las lágrimas, pero le conté hasta donde la vergüenza me lo permitió y él entendió o hizo que entendía y me dio la baja. Vega, donde quiera que estés te guardo mi cariño, que la Caridad del Cobre y la Virgen de Fátima te protejan. Tú sí me comprendiste. Tú fuiste el padre que no tuve.

Al día siguiente, ya con mi cuarto asegurado y la ropa que había comprado a mis amigas de los shows de Bejucal y de Cojímar, más lo que tenía de mis bacanales con Andrés, salí a la calle, por la noche, claro está, como Fátima. Me decidí porque siempre he sido una persona temeraria. No conozco el miedo. El barrio me reconoció y cuando empecé a salir vestido de mujer empezaron los murmullos y los insultos pero yo me hice de la vista gorda. Los viejos no me decían nada, eran los jóvenes, los jóvenes los que me gritaban loca, descarrilada, mamalona, ven que tengo para ti; en fin, que tuve que cruzar el Niágara en bicicleta, salté obstáculos de candela y heme aquí, dueña y señora de mi vida, pero en el fondo sola, sin Andrés, sin amigos porque esta vida da para comer y vestir pero se las trae. Aquí nadie quiere a nadie. Esta es la pelea del perro y el gato.

A veces me digo, le echaría ácido muriático a este barrio para que no quedara nada. Y otras veces, en mi cola del pan, me reconcilio con la gente, que en el fondo sabe que mi oficio es el más viejo de la humanidad y que con preservativos chinos no se le hace daño a nadie, al contrario.

Mira que me han dicho, muchacha, con ese cuerpazo vete a Miami, ahí puedes trabajar de modelo. Qué Miami ni qué niño muerto. Cuando vi las balsas en Cojímar, en las mismas rocas, y las mujeres con niños de brazos que se iban a lanzar a los tiburones cogí pánico, terror pánico y le dije a Andrés, Andrés de mi alma por ti lo he hecho todo, me he vuelto una bandolera, me he prostituido pero yo ahí no me monto. El me miró a los ojos. Fue la primera vez que me miró a los ojos fijamente y me dijo: allá tú, corazoncito, porque lo que es a mí aquí no se me ha perdido nada. Caía una lluvia torrencial y yo iba vestido normal, quiero decir de calle, como hombre, pero llevaba de todas maneras mis pelucas que eran, que son, qué diablos, muy requetebuenas porque me las manda Yanairma de Roma, una amiga mía y de Andrés, que se casó con un viejo hotelero y que vive de señorona en una villa.

Entre la lluvia que no me dejaba verle la cara a Andrés y el nerviosismo y la noche que estaba cayendo me turbé y salí corriendo de ahí con tan buena suerte que agarré una guagua hasta La Habana del Este a donde me bajé y me guarecí en un paradero con techo. Me aflojé todo por dentro pero no pude llorar. El no iba a quedarse en Cuba. Debía mucho dinero y ya la policía lo tenía chequeado: cartas de advertencia, peligrosidad, droga, el diablo y la vela. El caso es que yo me quedé sola como Magdalena mártir y dije para mis adentros, ahora a vivir la vida y a conocer la verdad de la calle.

No voy a decir que no me dieron una mano, me la dieron pero a cambio de pasarles clientes y de otras cosas que no le confieso ni a mi madre si se arrodillara frente a mí. Hay cosas que me humillan, que por muy desvergonzada que una sea abochornan, pero hay que echar pa´alante y el que está en eso no lo puede pensar dos veces.

Yo soy una tumba egipcia, por eso vienen a mí, ay Fátima, mi hermana, contigo sí que me desahogo porque tu boca es un cerrojo. Y así es. A mí no me verán en la Rampa, ni en el Coppelia, ni en la puerta de los hoteles. Yo aquí, en mi guarida, o en la Fraternidad, que es mi cuartel general, porque en este oficio hay que tener cojones, si no cualquier noche, debajo del árbol que uno menos se lo imagina te destripan y aquí paz y en el cielo gloria. Porque no pasa nada, como eres una jinetera y de contra travesti les da igual que te repartan en trocitos como a la descuartizada de Marianao o cuando menos que te amarren a la ceiba del parque que tiene tierra de todos los países de América. Un parque limpio por el día cuando no estamos las lechuzas que lo cagamos todo. Si esos bancos hablaran…

Es verdad que las piedras son mudas. Así debían de ser las personas. Pero no, la lengua es el peor enemigo del hombre. El chisme es un castigo de Dios a la desvergüenza humana y a la falta de respeto. Cuántas amistades he perdido por un enredo. Mucho más cuando entra la envidia; no se callan, qué va, no se callan, eso es más fuerte que nada, se desbocan y vienen los dime que te diré y hasta he visto navajas sacadas de las medias, tijeras sacadas del ajustador de estas alimañas que tengo que ver todas las noches para poderme rociar un perfume y tirarme un trapo bueno arriba.

El otro día la Fornés, sí, una que se cree que es la Fornés llegó muy creída y le dio un homenaje a la que ganó un festival de teatro, que se ha puesto un nombre nuevo porque algunas no respetan ni el calendario y se cambian de nombre como de marido. Pues llegó con una rabieta y la otra que es flaca y fea como un sijú le sacó una navaja, sí señor, una navaja y se formó un salpafuera en el parque que fue el acabose. Hubo sangre, policía y todo. Fátima, ve echando, dale, zampa. Cogí la guagua y me guardé en mi mansión. Puse música de Cheo Feliciano, me tomé mi traguito de ron bueno, añejo comprado por mí, para mí sola y me puse a pensar por primera vez cómo sería mi vida si yo saliera de este nido de víboras. Aunque ya estoy acostumbrada a esto, ya la rueda me cogió y estoy señalada como quiera que sea. Tendría que encontrar a alguien que me mantuviera, me sacara de este cuartucho y me diera lo que necesito para estar en forma. A estas alturas no me voy a dejar caer, primero muerta.

Como show-woman me las arreglo. Estoy considerada entre las de primera línea porque no doblo, canto con mi voz y no imito a nadie. Tengo un repertorio muy variado; boleros, rancheras, baladas italianas, “Maravilloso corazón maravilloso”, no sé si la han oído, ese es mi número de cierre de cortina. No soy Rosita Fornés ni Donna Summer ni Isabel Pantoja, soy Fátima en La Habana.

Si vuelvo atrás sería un desgraciado porque yo odio mi cuerpo, yo odio mi cara de hombre, la poca barba que tengo y hasta mi propia voz. Lo que menos me gusta es mi voz, si pudiera pedirla prestada o comprarla me compraba la de Daisy Valmas, la locutora del canal de por la tarde. Qué voz tan linda tiene esta muchacha, se la envidio. Así que atrás ni para coger impulso. Lo único que me gusta de mí es mi piel. Yo tengo piel de melocotón.

De mujer sí me gusto, es otra cosa, me veo diferente, hablo con más naturalidad, me siento en mi piel como el pez en el agua. Eso no todo el mundo lo comprende. Hay que meterse dentro de uno que es como se sabe de verdad, ese es mi problema, el mío. Y quién soy yo para pedirle a nadie que pase una escuela.

Hay quien vive una doble vida, como yo antes. Quien se viste solo para trabajar o para divertirse. Yo no, ya lo mío es una naturaleza, lo he asimilado así. No me siento bien de hombre, no me concibo. Me gusta que me hagan las cosas, que me chiqueen, perfumarme, maquillarme ¿qué es esto madre mía? ¿Por qué habré nacido así? El mundo está al revés, nadie tiene la felicidad completa. Gracias a Dios tengo mi fe, mi voluntad y mucha energía positiva. Me concentro profundamente y nadie me puede convencer de que soy un hombre. Soy un caso, está bien, pero no me arrepiento. Me gusto así, como mujer, aunque a veces se me sale el Manolo que llevo dentro.

Cuando estoy ante la bóveda espiritual mucho rato pido por mis antepasados difuntos, elevación y paz, energía y misericordia. Lleno el cuarto de flores blancas que despejan mucho y hasta he caído en trance varias veces pero no me acuerdo de nada. Me dicen que vengo como una monja, con mucha serenidad, yo que soy un volcán. No me conozco. Otras veces se me monta el espíritu de un congo llamado Ramón y me sale una voz ronca. Lo mío no es teatro, lo mío es un tratado muy viejo. Teatro el de una descarada que ha venido aquí a decir que a ella se le monta el espíritu de Rita Montaner y que baja cantando “El Manisero”. Esa aquí no tiene entrada.

En bóveda me transformo como cuando estoy en la pista. Solo que pierdo la memoria pero hasta de espíritu me gusta venir al plano tierra como mujer, es mi letra. Por eso digo que el mundo está mal hecho y que Dios me perdone.

El peor mal rato que he pasado en mi vida fue cuando en casa de Olena Valle, la muertera, caí en trance por primera vez. Me bajó un indio apache que está conmigo también y viene a caballo. Cuando él va a bajar me entra una corriente extraña en la cabeza y se me ponen las manos y las muñecas moradas; el cuello se me inflama y las venas también. Viene con mucha candela y puedo destruir, llevarme lo que se me ponga por delante. Olena es una tumba egipcia como yo y no suelta nada. Lo de ella es ver y callar y sobre todo tratar de quitarme ese muerto antes de que acabe con la quinta y con los mangos.

Pero esa vez no pudo, parece que porque él se inauguraba en esa casa y quería lucirse. Yo iba con una peluca negra nuevecita, francesa ella, más suave y sedosa que las que me mandaban de Italia. Y la peluca se quedó en la casa, quién sabe dónde porque yo salí de ahí tarde en la noche toda desmelenada; era un despojo humano.

¡Qué vergüenza, madre santa! aquellas mujeres cogidas de la mano en oración y yo con ellas que ni sospechaban mi verdadero sexo y de pronto el indio maldito, jodedor, venirme a encuerar allí montado a mi caballo y dando alaridos.

Más nunca volví a casa de Olena Valle. Esas son las cosas que me ponen mal, que no me debían pasar. El espiritismo lo saca todo, es más fuerte que un siquiatra. El muerto no se deja pasar una y no cree ni en su madre, no respeta. Cuando hay rueda espiritual voy de hombre o no llevo peluca, me dejo el pelo que Dios me dio que total no es corto y es mi pelo aunque nadie está conforme con lo que tiene. Por eso digo que el mundo está mal hecho. Mi único deseo es volver a nacer como lo que soy como espíritu, no como lo que soy como cuerpo. Mal hecho es poco. El mundo está al revés.

Lo veo venir todo. Ver y sentir son cosas diferentes. Hay quien siente corrientes eléctricas, quien se eriza de pies a cabeza, quien se paraliza, o a quien incluso la halan los pies en la cama. Lo mío no es eso. Yo veo. Veo sobre todo muchas monjas reunidas en un convento rezando o envueltas en gasas bajando de las nubes o a la intemperie hasta que caen y se vuelven humo en el espacio. Dicen que es por complejo de culpa que yo veo tantas monjas. Es posible porque al final es verdad que estoy en algo prohibido pero tengo que comer. He tratado de venir al plano tierra como monja: me pongo a rezar, me concentro, tomo valeriana, hoja de tilo, llantén, cañasanta, pero nada; siempre vienen a caballo el congo Ramón o el indio de las películas americanas. En ese sentido soy una desgraciada. Pero al que no quiere caldo tres tazas, o ¿no es así?

Que se haga la voluntad de ellos que son mi cuadro espiritual y hasta ahora no me han hecho daño, al contrario, me han dado fuerza y seguridad. Están conmigo a todas horas.

Veo a mi abuela asturiana planchando ropa blanca de casa de ricos. Es lindísimo porque la veo planchar con una serenidad y luego tender la ropa en unas tendederas largas que se pierden en el horizonte. Me encanta ver a mi abuela Pilar. Veo también muchos ángeles, como una danza de ángeles; y cuando cuento esto se me ríen en la cara aunque ellas dicen que son artistas, para mí que son unas orilleras de apéame uno que lo único que saben es comprar pelucas usadas, pestañas baratas y medias caladas.

Pero cuando yo digo que veo algo en el ambiente se espantan porque me tienen un respeto… Y es que donde yo pongo el ojo pongo la bala.

Olena Valle es una de mis mejores amigas. Esa sí que no tiene pelos en la lengua. La tengo como a una segunda madre. Le digo, Olena, tú eres mi cura confesor. Ella se ríe pero sabe que no le miento. Cuando estoy triste, pocas veces porque yo no me dejo caer, acudo a ella.

Pañito de lágrimas, vengo porque estoy con el moco caído. Muchacha, deja eso, vamos a hacer oración y tú verás cómo sales de ese hueco.

¡San Judas Tadeo, hacedor de lo imposible, Fátima de mi alma!, y me alivio, es como si cogiera aliento.

Olena me conoce bien porque cuando aquí la caña estaba a tres trozos hizo la calle y hasta cayó en el barrio de Colón con las hermanas Aspirina, que según ellas eran las que le aliviaban la cabeza a los muchachos de buena familia. Me ha hecho unos cuentos divinos, ni en el circo se ven tantos fenómenos. El mejor de ellos es el de un chofer de taxi cienfueguero que iba siempre a verse con una guajirita del bayú amiga de ella. El chofer iba con frecuencia hasta un día en que la matrona le llamó la atención porque se demoraba horas en el jaleo de la guajirita. Con clientes así el negocio no daba resultado. La matrona da un golpe en la puerta y se lo encuentra vestido de mujer. ¡Qué fue aquello, la comidilla del barrio! La guajirita, claro está, encantada porque el hombre pagaba la hora extra y el showcito por debajo de la mesa. El mismo caso de mi piloto gallego. Vivir para ver.

Olena me dio siempre buenos consejos sobre Andrés. Ella no lo tragaba porque sabía de la pata que cojeaba. Pero poco fue el caso que le hice, la verdad. Esa ha sido mi cruz.

Me entretengo en los shows. Yo misma me monto mis números y me maquillo. Maquillarme no me cuesta trabajo. El labio de arriba es el más problemático porque si el lápiz se desliza un poco el labio queda disparejo. Una pintura corrida es lo más feo que hay. Da abandono y suciedad. La boca tiene que ser perfecta. Odio las boquitas de corazón pero más las de pescado. Naomi Campbell tiene boca de pescado por eso la encuentro fea. Yo me hago un dibujo parejo, acorde a mi labio natural aunque lo acentúo un poco porque el labio fino no gusta, dicen que es de gente mala y chismosa; labio de buzón. El labio carnoso tiene su inconveniente, no sé, hay a quien no le hace gracia tanto pellejo. Tengo la suerte de tener labios muy bonitos y rosados natural. Un labio desteñido; ese labio que se confunde con el color de la cara, que no se ve, es feísimo, da la impresión de que uno tuviera una media puesta en el rostro. El labio y las cejas son fundamentales. Las cejas porque pronuncian la mirada y dan el quid de la conversación, y el labio porque habla solo. Una boca bien pintada y con una buena administración puede conquistar el mundo. Nunca he imitado a nadie pero si alguien habla con los labios, los mueve a su antojo es la Fornés, ésa es la campeona de las boquitas, a ella sí me rindo porque es un magisterio. ¡Quién hubiera sido ella!

Si tengo que ensayar algo lo hago en casa de Olena, total, para qué le voy a dar ideas a nadie; son imitadoras, no tienen originalidad. Lo de ellas es doblar y parecerse a fulanas o menganas. Lo mío no, yo me he fabricado mi propia personalidad como artista. Olena misma, por ejemplo, me enseñó el belly danceque es el baile del ombligo. En eso no hay quien me gane. Es medio hawaiano pero con el sabor tropical, no como lo hacía la Josephine Baker que según sé era muy sofisticada, la época, claro, ahora se puede hacer más, se lanza una hasta que la gente se canse o te chifle para que hagas cualquier otra cosa. A mí me han chiflado, me han dicho botija verde, me han tirado semillas, tomates, de todo, pero yo como si conmigo no fuera. Si me regalan algo lo cojo, qué carajo, si vienen a divertirse que suelten, que el trabajo cuesta dinero. Todavía la moda de la propina aquí no ha llegado, estamos detrás del palo… Ya entenderán… Aunque algunos te ponen ya un chavito entre los senos. En este giro hay de todo como en botica. Está la engreída, la anciana que no se deja caer, la francesita, ligera ella y de cuerpo muy delgado, la criolla, que no abunda porque ellas quieren ser extranjeras todas; la española a lo Sara Montiel o Isabel Pantoja, cualquier cosa menos lo que son. Ahí es donde yo me distingo. Yo soy yo.

Ninguna te confiesa lo que hace con su cuerpo. Te dicen tengo un amante, un novio, un enamorado, o mi marido tal o más cual cosa y muchas trabajan la calle como yo porque del espectáculo no se puede vivir.

La soviética, bueno digo la soviética porque así lo conocen, esa sí que es un libro abierto. Ella a veces sale conmigo y me presenta sus clientes, todos hombres bastante mayores, tembas y viejos viejos de verdad. Ella dice que son los que mejor pagan y los menos exigentes. Katiuska, cómo tú te puedes tomar ese purgante. Y es que la rusa tiene el estómago de acero.

Son hombres desahuciados que no pueden ir con mujeres y que la chola se les enfermó. Van con ella porque es gorda y bajita y de todas nosotras es la que más da el tipo de mujer. Si ella no se maquillara tanto y no se pusiera peluca, con su cara de torta y su pelo rubio natural daba una mujer medio tiempo igual. Pero ella se unta de todo para cubrirse los cañones y cuando suda aquello es un espanto; se le cae la base y se le ve la barba que a la pobre le crece con una fuerza…

Olena y Katiuska son íntimas, excepto en el espiritismo. Katiuska es atea, según ella pero va a las sesiones y se entrena. Ella dice que quisiera creer pero que no ha visto ni oído nada. Ni en el arte ni en el espiritismo se destaca la muy bruta, no se deja llevar, se tranca pero es legal y yo prefiero a una amiga así que a una bandolera o una farsante que son las que abundan. Si le hablo de Andrés me insulta. Ella lo detesta porque dice que yo me dejo explotar. Me lo dice en mi propia cara. No anda con rodeos, pero a mí, la verdad, me entra por un oído y me sale por el otro.

¿Por qué será que a nadie le he hecho caso?

¡Qué fuertes son los sentimientos! Andrés me llamó a casa de la China Ilán, el peluquero de la calle San Lázaro que dicen que es el decano de los travestis de Cuba porque por los años cuarenta ya era famoso en París y Hamburgo. Fue el catorce de febrero de este año, una fecha muy señalada. En mi covacha no tengo teléfono, tengo cucarachas, goteras y también perfumes franceses, y mi ropa de pista, pero no tengo teléfono, así que fui a carenar a casa de la China para esperar su llamada. Me corto las venas que algunos de sus amigos se lo aconsejó. El se fue con unos cuantos de ellos. Todos aquí eran tiburones pero allá ninguno ha levantado cabeza. Me entero de lo que pasa en Miami porque tengo la desgracia de que me lo vienen a soplar.

Manolo, Manolito, tú me oyes; esta vez yo no podía contestar, solo quería oír su voz que se me derretía por dentro y al tercer Manolo le dije, soy yo mi vida qué tú quieres. Te llamo para felicitarte por el día de hoy y para decirte que estoy jodido, que te extraño y que necesito que me mandes algo con la madre de el Gato, que va a ver a su hija, la que trabaja en la casa comisionista de Zanja y Galiano, tú me oyes, Manolo, no te quedes mudo que me estoy comiendo un cable. Colgué porque tenía las lágrimas en los labios y no podía hablar, ni tragar, ni nada. Unas lágrimas ácidas y tibias que no pude llorar cuando se fue con los balseros. Le mandé unos dólares y en el fondo maldije la hora en que lo conocí porque a mí el que logra correrme el maibelline me la paga caro. Pero yo no me quiero porque daría cualquier cosa por volverlo a ver.

A mí me dicen la extraterrestre por mi labia y porque me gusta mi país. Nuestro vino es agrio pero es nuestro vino. Aquí la cosa no es suave, cuando dicen a cogerla con una… me piden el carné de identidad, me llevan a cada rato a la estación, me buscan la boca, pero cuando están solos se ponen a hablar conmigo de lo más campantes y hasta me han dado la razón muchas veces. Yo podría ser abogada o senadora porque convenzo. Cuando ellos van a hacer recogidas soy la primera en enterarme y si me cogen les digo, mira hijo, qué daño le hago yo a la sociedad, si es que le presto un servicio. Daño hacen los delincuentes, los rateros que persiguen a los turistas para arrancarles un bolso o una cámara de video; esos son el cáncer de la sociedad, no quieren trabajar y se pasan horas y horas sentados en las esquinas, inventando, con las camisas abiertas, hablando basura, arreglando el mundo con mucha filosofía barata y con la lengua sucia. Esos si le venden su alma al diablo, roban gasolina, carne de res, lo que puedan. Yo me tengo que buscar la vida y no tengo tiempo para aburrirme ni para estar en una esquina mariposeando. A mí no se me enfría el cuerpo ni se me mosquea.

Cuando engancho a un viejo de esos que llegan desahuciados de sus países, viejos babosos, pero paganos, les doy cariño, les digo qué inteligente tú eres, chico, qué piel más suave y blanquita, a ti no te salen arrugas, tú debes haber sido un castigador de joven, y se ponen loquitos porque nadie les habla así, ni sus mujeres, ni sus hijos que ya no quieren saber de ellos. Uno me confesó que hacía veinte años que no tocaba a su mujer y que sus hijos vivían en no se dónde y que casi nunca los veía. ¿Qué vida es esa? Entonces que no me digan que hago daño a la sociedad, lo que hago es humanismo, yo debía ser trabajadora de bienestar social porque hay que ver lo que es zumbarse a un viejo de esos y todavía reírles la gracia. No la paso tan mal, me pongo al día en muchas cosas y hasta practico los idiomas. Tengo cuatro que son puntos fijos; un italiano, Giovanni, un sueco, Lasse, y dos Pepes, bueno, dos españoles. Vienen todos los años a verme. A oírme y a contemplarme. Se les cae la baba conmigo, entonces, ¿tengo o no la razón?

Ese no es el público de los shows, qué va, allí no caen porque tienen terror de que los vean. Son babosos y cobardes porque el show es de calidad y nosotras no andamos en nada sucio. Pero ellos vienen de turistas y no quieren buscarse problemas, quieren pasar de incógnitos.

Les gusta la película, bromean, joden como carajo pero pagan tragos y se divierten. A veces el tiro les sale por la culata como le pasó a un empresario español que fue al estreno de una revista en homenaje a Rocío Durcal y se enganchó con un guajirito que estaba aprendiendo a desenvolverse, monísimo él, creo que de Pinar del Río, y el español se cogió fuerte al punto que lo sacó de allí y lo quiso reformar pero el guajirito tiraba pa’l monte de todas maneras y la fiesta se acabó mal. La mujer del español se enteró de los acontecimientos y fue a darle un homenaje al guajirito en vez de arreglar el asunto con el marido. El guajirito ya despuntaba como travesti, se había depilado, se inyectó hormonas, se empezó a poner silicona, en fin, ya era uno más de la cuadrilla y tenía marido. La pobre mujer salió desplumada de allí porque se atrevió a ir al antro, que es como le dicen al teatrico ese de Bejucal y entre el guajirito y el marido la pusieron de vuelta y media. Digo la pobre porque ella no fue en son de guerra. Lo que ella quería era verificar si era cierto que su marido estaba coqueteando con la Salmón que es como le dicen al guajirito porque es medio pelirrojo y pecoso a más no poder. A veces el antro se pone al rojo vivo pero nosotras mismas somos las apaga-fuego. Por lo demás, es un lugar bastante tranquilo. Yo estoy por creer que además de artistas nosotras somos bomberas.

Cuando llegó el Papa me vestí con lo mejor que tenía y me paré en la esquina de Paseo y 23 con dos de mis amigas íntimas. Hubo quien me preguntó si yo era de las camareras de no se qué congregación porque como señora doy una señora muy respetable y llevaba un vestido beige brocado y un crucifijo grandísimo, que era de mi abuela. El Papa me encantó. ¡Qué numerito! Ese Papamóvil todo forrado en terciopelo rojo con visillos dorados y aquel cardenal sentado atrás tan regio. A mí que me quiten lo bailao porque del tiro, en la apretujadera aquella ligué a un alemán y todavía me está regando alpiste. Me lo llevé en la golilla porque hay que salir a la calle, echarse fresco con un abanico, como en la obra Aire Frío, y salir a buscar. Nadie te va a venir a coronar a tu casa. Si me quedo encerrada me deprimo y me pongo a pensar en las musarañas, aunque cada día pienso menos. Me he vuelto un poco materialista.

No tengo bandera. Igual voy con un Pepe que con uno del patio. Con el que mejor me trate, por supuesto y no me enamoro, no puedo darme este lujo. Ahorro eso sí, para poderle mandar algo a ese desgraciado que no acaba de levantar cabeza porque no sabe freír un huevo. Voy tirando hasta ver si puedo entrar en algún teatro, o en turismo cultural, de animador para poner a descansar un poco a mi pobre culito. Me he acostumbrado a un tren de vida alto. Y no sé si ya sea demasiado tarde para dar marcha atrás.

Hijo, en qué tu andas, porque yo le llevo de todo a mi madre cuando voy a verla a Madruga, y le contesto, artista, mami, yo soy artista. No te metas en nada malo hijito, dime de dónde tú sacas este dinero, tú no estarás en cosas raras, ¿verdad?, dime que no. Mami, yo soy artista y me defiendo. Trabajo en casas particulares y me pagan bien, no me jorobes más y coge eso que ya tengo bastante con mi vida para oír tus descargas. Mi madre es todo para mí, una madre es lo más grande que hay y a veces no tengo cara…

La droga es mi miedo. El que entra ahí no sale más. Dios me libre. Aunque estoy premiada porque en aquel parque hay quien ha cogido su hierbita y hasta su coca. Pero a mí no me nace. La marihuana me da por reírme y la coca nunca la he probado. Soy de perfumes caros, zapatos de tacón militar; ese es mi vicio porque ni joyas. Me gustaría tener una esmeralda colombiana con muchos jardines porque esa es la piedra de mi signo zodiacal. La he pedido muchas veces pero nadie me ha complacido.

Ay, Cuba, qué será lo que me espera cuando llegue a vieja. No quiero ni pensar. Caridad del Cobre apiádate de mí. Soy hija de la noche por eso me gusta La Habana. Que no te modernicen nunca porque me pongo a llorar. Eso lo escribió Bola de Nieve en un cartel que hay en la Bodeguita del Medio, a donde voy mucho y donde me conocen como Madonna. Nadie sabe allí que mi nombre de guerra es Fátima y mucho menos que me llamo Manuel García, como el Rey de los campos de Cuba. Nadie sospecha tampoco que ya tengo cuarenta y seis años cumplidos y que soy la veterana del primer escuadrón de travestis habaneras. Tengo la piel suave y aparento unos veintiocho o treinta años. Nunca me han echado uno de más. De eso vivo orgullosa porque con lo que yo he traqueteado es para que estuviera hecha un guiñapo. Me he sabido cuidar. Mi sueño es debutar en un teatro importante de este país y no perder más tiempo en tarimas de mala muerte.

Después de todo el halo rosado que la gente me ve por la mañana cuando salgo a la calle, no está ahí por gusto. Mi oportunidad llegará. Tengo paciencia y sé esperar. ¿Quién me iba a decir a mí que iba a ver al Papa de cerca? Y lo vi con estos ojos que se va a comer la Tierra. Ya nadie me lo puede contar, lo vi, porque todo está escrito en el libro de la vida, hasta el día en que uno se va a morir. El metro de La Habana lo inauguro yo. Si no, ver para creer. Lo que hay que ser es optimista aunque te pasen carretas y carretones. Y yo lo soy. Cuando caigo en baja me voy al muro del malecón a la caída de la tarde y me pongo a contemplar la puesta de sol. Hay días en que el sol se hunde en el mar y se pone rojo como fuego, otros días en que se pone blanco y deja unas vetas color violeta que son una belleza. Me extasío con eso y digo ¡qué ancho es el horizonte!, para qué me voy poner triste. Si alguien me llama y me conviene voy si no los dejo pasar para que no crean que estoy pidiendo el agua por señas. El malecón es mi siquiatra y no me cuesta nada. Me siento ahí sola y me pongo a pensar en las musarañas, que si tuviera un piano de cola, que si me encontrara con alguien que me llevara a una premiere de gala en Hollywood para estrenarme un vestido de lamé verde, bueno tantas cosas que para qué. Soñar tampoco cuesta nada. Me pongo hecha una idiota pero despierto enseguida, tampoco crean que me hago demasiadas ilusiones. Optimista sí, porque las conozco con el moco caído que terminan muy mal, o se cortan las venas o se prenden candela. Yo tengo mis alicientes y a mano. Me gusta coleccionar muñecos de peluche, ositos, perritos, conejitos, gatos persa; muñecas de biscuit tengo dos, una cubana y otra española; la española es la más linda pero tiene la nariz estropeada, pero yo la quiero así, es mi amuleto; ¡ah! y tengo mi colección de pomos de perfume franceses de marca, todos vacíos pero son tan bellos que yo con leer las etiquetas tengo: Coty, Lanvin, Lancome, Nina Ricci, ¡me basta! Así me doy yo misma cuerda para seguir en la lucha. Porque esto sí que es luchar. Aquí no se puede perder ni un minuto porque la barriga no perdona. Miren si yo soy optimista o loca quien sabe, que ayer me levanté con una mano alante y la otra atrás y cogí la calle con una alegría que yo misma me decía, mira que tú estás loca mujer, de qué te alegras si no tienes ni un kilo prieto y es que hay días así y ayer yo estaba contenta sin saber por qué. Otros días estoy en el piso y con dinero en la cartera y teléfonos a donde llamar y todo. Pero es que la cabeza no hay quien la arregle. La cabeza es como el mundo que un día está boca abajo y otro día boca arriba. ¿Quién entiende eso? Nadie.

Cuando amanezco con el Manolo subido soy una bestia. No se me puede tocar. Eso me pasa a veces, aunque cada vez menos; ya me he hecho la idea de que soy quien soy y me quiero así. He aprendido a controlar mis arranques. Yo creo que ya me estoy acostumbrando a coger las cosas como vienen pero sin dejar de soñar. Estoy ahora mismo en una racha mala que no se lo confieso a nadie. El otro día una que lee la mano me dijo que veía peligro, que había una sombra que me perseguía y que yo tenía letra de Ochosi, vamos que iba a caer presa si no me recogía un poco, a lo mejor vio algo que yo no presiento, quien sabe. Por si acaso yo me baño con flores blancas y hago mis oraciones. Ya vendrán tiempos mejores, ¿verdad?

En mi pueblo dicen que siempre que llueve escampa. Si de niña se me apareció la Virgen de Fátima, por algo será. La noche sí no me falla, ella está ahí y es mi reino.

¡Ay Habana, paraíso encantado! Fátima no se rinde, Fátima es inmortal.

Tomado de La Jiribilla

Este cuento obtuvo el Premio Internacional de Cuento Juan Rulfo, 2006.

Jack Nicholson ya no recuerda quién es

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A los 77 años Jack Nicholson padece Alzheimer. El ganador de tres premios Oscar vive su vida confinado en una mansión. Atrás queda un pasado lleno de drogas, sexo y Rock and Roll. Arriba, y aquí debajo, algunos instantes que un poco presentan aspectos diversos de su vida, personal y en la pantalla grande. 

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Por: Iván Gallo· 

Tomado de El Ciudadano, de Chile

En el 2013 Michelle Obama le dio el paso para que le entregara el premio a Argo. En la fiesta coqueteó con Jennifer Lawrence y le alcanzó a decir alguna vulgaridad al oído a Scarlett Johanson. El viejo sátiro se veía bien.

Los rumores empezaron a aparecer a finales de ese año. Decían que había renunciado a última hora a participar en una comedia porque era incapaz de aprenderse sus diálogos. Él, que se preció siempre de su memoria eidetica, un don que ni siquiera veinte porros diarios pudieron mermar, ahora padecía los síntomas del Alzheimer.

La mala noticia se confirmó en noviembre: la razón de sus ausencias a los bacanales que asistía desde la década del ochenta y de su confinamiento en sus míticas mansiones de Mulholland Drive, se debía a que Jack ya ni siquiera podía recordar su nombre.

En diciembre se le vio en una exposición de fotos de los Rolling Stones y aunque saludó con afecto a su amigo Mick Jagger, ya no pudo recordar las noches de cocaína y felaciones que disfrutaron juntos en Studio 54. Por momentos se le veía desorientado y aunque aún conservaba sus gafas oscuras y su sonrisa diabólica, se le notaban sobre los hombros el peso de sus 76 años.

El camino hacia el éxito estuvo sembrado de escollos. Cuando tenía 20 años intentó ser guionista y aunque tenía talento para escribir, sus proyectos naufragaron irremediablemente. A los 25 protagonizó dos western que ya nadie recuerda y a los 28 logró cierto reconocimiento de la mano de su mentor, Roger Corman, en La tiendita del horror. Sería el papel del alcohólico abogado George Hanson en Easy ryder, el que le otorgaría la primera de sus doce nominaciones al Óscar.

Su ascensión a la cima fue meteórica. Insuflado por el ambiente independentista que reinaba en el Hollywood de los setenta, se lanzó de lleno, junto a sus amigos Robert Town, Bob Rafelson y Roman Polanski, en defensa del cine de autor. La medicina que este cuarteto de rumberos a la hora de abordar sus proyectos, consistía en litros de Jack Daniels y una nube espesa de marihuana y cocaína. Por más dura que fuera la rumba, por más tarde que terminara de esnifar las carreteras de perico, Jack estaba de primero al otro día en el set, dispuesto a darlo todo en los papeles consagratorios que tuvo en Mi vida es mi vida, El último deber Chinatown. El Óscar, ese enemigo deseado, vendría en 1975 por su inolvidable interpretación en Atrapado sin salida.

Ícono de la contracultura, Nicholson emprendió en los años setenta una cruzada a favor de la droga. Como muchos de su generación estaba convencido que el LSD y la marihuana, eran las llaves que abrían las puertas de otros niveles de conciencia. Hizo del consumo desaforado de sus baretos un método para entrar en trance a la hora de encarnar sus personajes. Se prometió ayudar a forjar un Hollywood libre de los odiosos mercachifles que sólo buscaban el éxito de taquilla. Scorsese, Coppola y él estaban a punto de hacerlo hasta que George Lucas estrenó La guerra de las galaxias y el anhelo de un Hollywood tomado por los independientes terminaría para siempre.

En los ochenta Jack, como tantos otros de su generación, se asimiló al sistema. Aunque seguía prendiendo porros en su mansión y su vecino, Marlon Brando, llamaba cada rato a la policía por las orgiásticas rumbas que hacía, Nicholson no volvió a alabar la droga en público. Su fama crecía a la par de su barriga y su calvicie. Se convirtió en todo un referente cultural a finales de los ochenta al haber encarnado al guasón. Las jovencitas soñaban pasar una noche con ese depravado experimentado y encantador. Sin embargo él no estaba disponible para todas, menos para aquellas ancianas mayores de 25 años.

Así siguió en su rumba perpetua, cobrando millones de dólares por sus actuaciones, llevando a su guarida de lobo a la joven estrella del momento. Creíamos que era indestructible hasta que el Alzheimer lo consumió y nos privó de ver en la pantalla al loco más delirante y amado de todos los tiempos.

Sin homenajes, ni fanfarrias, contrario a su vida fastuosa, Jack Nicholson se ha ido del cine. Ya nunca volveremos a ver su sonrisa demoniaca sobre una pantalla.

El mexicano Alejandro González Iñárritu ha sido el segundo latino en lograr el codiciado premio Oscar de mejor director

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Consiguió así uno de los premios más deseados, hazaña que en 2014 logró su compatriora Alfonso Cuaron, al ser el primer director latino en lograr el codiciado premio. Con su película Birdman, se llevó también los premios Oscar 2015 de guión original, mejor película y mejor fotografía

Alejandro González Iñárritu es el segundo cineasta mexicano en ganar el premio al mejor director por parte de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas de Hollywood y de la Directors Guild of America (DGA). Es también el primer cineasta nacido en México (15/agosto/1963) en conseguir premios como Mejor director en el festival de Cannes (2006), o Prix de la mise en scene, siendo el segundo Carlos Reygadas en 2012.

En los años noventa, creó Z Films con Raúl Olvera en México con la finalidad de empezar a escribir, producir y dirigir películas, cortos, audiovisuales, anuncios y programas de televisión. Con Z Films, González Iñárritu empezó a escribir, producir y dirigir cortometrajes y anuncios. Durante su exploración en televisión, estudió dirección de teatro por tres años con el prestigiado dramaturgo y director de teatro polaco Ludwik Margules y con Judith Weston en Los Ángeles.

En 1995, escribió y dirigió su primer piloto de televisión, Detrás del dinero, protagonizado por Miguel Bosé. Z Films se convirtió en una de las compañías de producción más grandes y fuertes de México.

En 2000, Amores perros se estrenó en el Festival de Cannes y ganó el gran premio de la semana de la crítica. También fue la película que presentó al público a Gael García Bernal quien había trabajado anteriormente con González Iñárritu en un comercial. Amores perros fue ese año la película más premiada en los festivales de cine del mundo y fue nominada al Oscar como Mejor Película Extranjera.

Su segunda película 21 gramos, escrita de nuevo por Guillermo Arriaga y protagonizada por Sean Penn, Benicio del Toro y Naomi Watts, fue presentada en el Festival de Venecia, y ganó la Copa Volpi para Sean Penn como mejor actor.

En 2005, lanzó su tercera película, Babel , y recibió 7 nominaciones para los Oscares, convirtiéndose así en el primer cineasta Mexicano nominado para un Oscar como Mejor director y nominado por el DGA (Directors Guild of America). En 2008 y 2009 González Iñárritu escribió, dirigió y produjo Biutiful, protagonizada por Javier Bardem, y recibió nuevamente dos nominaciones al Oscar como Mejor Película Extranjera y una nominación al Oscar para Mejor Actuación Masculina.

Entre sus premios suman dos Globos de oro, un BAFTA y un premio al mejor director del festival de Cannes.

Birdman nominada y ganadora de tres premios Óscar en 2015, premio al Mejor director, Mejor guión original y Mejor película, está escrita por el mismo González Iñárritu, Nicolás Giacobone, Armando Bo Jr y Alexander Dinelaris.

Es una sátira del mundo del espectáculo en la que Michael Keaton interpreta a un actor que alcanzó el estrellato hace algunos años interpretando a un superhéroe y que intenta volver al mundo del espectáculo con una obra de teatro.

“El arte verdadero, la expresión individual verdadera como el trabajo increíble de los directores nominados no puede compararse, no puede ser etiquetado y no puede ser vencido” manifestó el cineasta de 51 años al recoger uno de los premios. En otra de sus intervenciones desde el escenario de los Oscar expresó “Ruego por tener y encontrar el gobierno que nos merecemos” y solicitó un trato digno para sus compatriotas inmigrantes en Estados Unidos.

El mexicano está rodando junto a Tom Hardy y Leonardo DiCaprio su nuevo filme, The Revenant.

Sus películas como Director:

1995.- Detrás del dinero (Cortometraje) Dir.- Alejandro González Iñárritu. Int.- Miguel Bosé, Claudette Maillé

1996.- El Timbre (Cortometraje) Dir.- Alejandro González Iñárritu. Int.- Damián Alcázar, Juan Carlos Colombo, Claudette Maillé

2000.- Amores Perros Dir.- Alejandro González Iñárritu Int.- Emilio Echevarría, Gael García Bernal, Goya Toledo, Alvaro Guerrero, Vanessa Bauche, Jorge Salinas

2001.- Powder Keg (Short) Dir.- Alejandro González Iñárritu Int.- Clive Owen, Stellan Skarsgård, Lois Smith

2002.- September 11 (segmento “México”) Dir.- Alejandro González Iñárritu Int.- ¿? (Película coral con episodios dirigidos por 11 directores)

2003.- 21 grams (21 GRAMOS) Dir.-  Alejandro González Iñárritu. Int.- Sean Penn, Benicio del Toro, Naomi Watts, Dany Huston, Charlotte Gainsbourg

2006.- Babel (BABEL) Dir.- Alejandro González Iñárritu. Int.- Brad Pitt, Cate Blanchett, Mohamed Akhzam, Peter Wight, Gael García Bernal (Nominado al Oscar de Mejor Director)

2007.- To Each His Own Cinema (segmento “Anna”) Dir.- Alejandro González Iñárritu Int.- Brigitte Bardot (Cinta colectiva con cortos realizados por 33 directores)

2010.- Biutiful (BIUTIFUL) Dir.- Alejandro González Iñárritu Int. Javier Bardem, Maricel Álvarez, Hanaa Bouchaib

2010.- Write the Future (TV Corto) Dir.- Alejandro González Iñárritu Int.- Honorah Bourton, Kobe Bryant, Fabio Cannavaro

2011.- Behind Biutiful: Director’s Flip Notes (Documental cortometraje) Dir.- Alejandro González Iñárritu

2012.- Naran Ja (Corto) Dir.- Alejandro González Iñárritu

2014.- Birdman Dir.- Alejandro González Iñárritu Int.- Michael Keaton, Zach Galifianakis, Edward Norton, Emma Stone, Naomi Watts (Nominado al Oscar de Mejor Director)

2015.- The Revenant. Dir.- Alejandro González Iñárritu Int.- Tom Hardy, Leonardo DiCaprio, Domhnall Gleeson

Birdman es una película que tiene alas que me han liberado”, ha dicho el director mexicano.

Aquí tienen 10 de sus frases antes de ganar el Oscar sobre el cine, la vida y México. que revelan su personalidad

Pese a que es la primera vez que gana el Óscar, ya este mexicano (quien no se cansa de profesar el amor a Latinoamérica) había dejado en alto su nombre con creaciones anteriores como Amores Perros (2000), 21 Gramos (2003) y Babel (2006)… Todas con distintos reconocimientos internacionales.

Con una larga lista de trabajos y una vocación por romper moldes, Iñárritu habla de sí mismo como si se tratara de un rebelde cinematográfico que aún continúa esforzándose en su propia “guerra a muerte por lograr una buena película”.

1. “En mi carrera me he vuelto un experto en pasar, en un segundo y sin haber hecho nada, de ser un exitoso nominado a un perdedor”.

2. “Cualquiera puede hacer una película, pero lograr una buena es abrir una guerra a muerte, principalmente contigo mismo. Por eso me da miedo cada vez que voy a empezar una, porque no la suelto”.

3. “Salgo de mí mismo, soy una flor extraña”– Referencia a que ninguno de sus familiares había trabajado en el cine.

4. “En un mundo donde la ironía reina, donde hay que separarse, protegerse y reírse de cualquier cosa que sea honesta o tenga una carga emocional, yo apuesto por la catarsis. Me gusta invertir emocionalmente en las cosas. Y la catarsis, cuando toca la vena emocional, tiene la posibilidad de abrir las puertas incluso de quienes se protegen”.

5. “Me excita poder fallar”.

6. “La inteligencia puede definirse como la posibilidad de poseer dos ideas opuestas simultáneamente y tener la capacidad de operar. Yo soy dos piernas con una contradicción constante cuyo resultado es mi obra”.

7. “Para mí el ritmo es Dios. El arte es la palpitación de ese ritmo y, si no lo tienes, es imposible crear algo”.

8. “Soy un hombre que observa más las pérdidas que las ganancias, estoy obsesionado con la pérdida, porque me duele perder lo que he tenido”.

9. “Decían que los 40 eran duros, aunque yo ni me di cuenta cuando los pasé. Pero con los 50 entré en una melancolía profunda. Aún sigo navegando en esa nube en donde se empiezan a apagar las luces de la fiesta”

10. “Birdman es una película que tiene alas que me han liberado. He cambiado la forma de abordar los temas, pero estos siguen siendo los mismos: quién coño somos, qué significado tiene y de qué trata esta vida. Es una película para todos los que sentimos eso (…) Los seres humanos somos criaturas patéticas y adorables. Todos tenemos algo de Birdman”

Sobre México
“La diferencia (en México) radica en que la corrupción es tal que ha llegado a los niveles más básicos de la vida. Antes se secuestraba a los ricos, ahora el tipo que vende vegetales o refrescos en la calle, el que arregla llantas, la gente más humilde, es extorsionada por bandas de narcos que han tomado los Ayuntamientos y que se reparten el dinero con el alcalde. Ya no es que los Gobiernos sean una parte de la corrupción, sino que el Estado es la corrupción. Esa impunidad no puede sostenerse; no sé en qué forma va a cambiar, pero tiene que cambiar (…) ¿Quién es el culpable de la corrupción? ¿Somos nosotros, son ellos, o ellos somos nosotros? Eso me provoca mucho conflicto”- Alejandro González Iñárritu

*Las frases fueron extraídas de una entrevista exclusiva al diario El País.

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12 cosas que seguro no sabes sobre “Birdman”

1. La película tuvo que filmarse con secuencias sumamente largas para simular una sola toma continua.

2. Hubo tomas en las que los actores tuvieron que interpretar (sin error alguno) hasta 15 páginas de diálogo ininterrumpido.

3. Debido a la profundidad del reto, los protagonistas, Edward Norton y Michael Keaton hicieron una especie de juego de “conteo de errores” por actor. El que menos se equivocó en las grabaciones fue Zack Galifianakis, mientras que Emma Stone fue que la que más erorres cometió.

5. La película duró aproximadamente un mes de filmación.

6. UN ERROR: Aunque en la película se dice que el teatro St James de Hollywood tiene cerca de 800 asientos, realmente tiene 1700.

7. Cuando Inárritu comentó la idea de la película al director Mike Nichols, él le dijo que “recapacitara” porque “tenía el presentimiento de que sería un desastre”.

8. Con el éxito de Birdam, Iñárritu se convierte en el segundo mexicano en la historia en ganar Óscar por Mejor Película y Mejor Director.

9. Hubo escenas en exteriores en las que no solo se usaron extras sino peatones auténticos.

10. Dentro de la película hay detalles que homenajean a la cultura mexicana:

-Las luces de la licorería tienen forma de chiles y piñatas.

-Tanto en Times Square como en el final se oyeron los sonidos de carros de camotes y tamales oaxaqueños.

11. Honor a quien honor merece: En la obra también hay un homenaje al fotógrafo, director de cine, guionista y productor estadounidense Stanley Kubrick. La alfombra que se ve en varios pasillos del teatro es la misma que se usó en el hotel de “El Resplandor”.

*En una escena donde aparece la cama de bronceado, Michael Keaton está leyendo “Laberintos”, del argentino Jorge Luis Borges, otra de las influencias de Iñárritu.

*Hay referencias a la obra “Macbeth” de Shakespeare: Un actor en la calle grita frases de la obra y en otra escena se muestran árboles danzantes.

12.Antes de empezar a grabar, Iñarritú envió este mensaje a todo su elenco:

Amigos, esta es la película que estamos haciendo. Si nos caemos, fracasamos”.

*Con información de Curiosidades de Cine y TV

 

 

Noche tricolor en Los Ángeles: cuatro Oscares para dos mexicanos por Birdman. “Ruego que podamos encontrar el gobierno que nos merecemos”, dijo su director, González Iñárritu. ?Por que no gano Relatos Salvajes?

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Dos mexicanos, eso es sospechoso… bromeó el director Alejandro González Iñárritu al recibir la estatuilla por mejor película

Alejandro G. Iñárritu, junto a su equipo en el escenario de los Oscar

El director y su equipo

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El Chivo, Emmanuel Lubezki, logra su segundo Óscar consecutiva por mejor fotografía

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Julianne Moore fue premiada por su papel en Siempre

Periódico La Jornada
Lunes 23 de febrero de 2015, 
Los Ángeles.

Ruego para que podamos encontrar y tener el gobierno que nos merecemos, y la generación que está viviendo en este país (Estados Unidos) pueda ser tratada con el mismo respeto y dignidad que la gente que llegó antes y ayudó a construir este país de inmigrantes… Quizás el año que entra el gobierno le pondrá reglas de inmigración a la academia… dos mexicanos, eso es sospechoso…, dijo Alejandro González Iñárritu luego de recibir el Óscar por mejor película a Birdman, que se llevó cuatro estatuillas en la 87 ceremonia de entrega de los premios de la academia estadunidense de cine, celebrada en el Teatro Dolby de Los Ángeles.

González Iñárritu, quien agradeció en español a todos los compatriotas mexicanos, obtuvo tres Óscares: mejor película, director y guión original, el cual fue compartido con Nicolás Giacobone, Alexander Dinelari y Armando Bó. Tenía en su carrera tres nominaciones previas en el rubro de mejor director, categoría que el año pasado ganó Alfonso Cuarón por Gravedad.

¿Quién le dio la tarjeta de residencia a este hijo de p…?, bromeó el actor Sean Penn luego de dar a conocer que el Óscar a la mejor película era para Birdman. Se refería a Alejandro González Iñárritu, quien hizo historia anoche.

El también mexicano Emmanuel Lubezki ganó el Óscar como mejor director de fotografía por Birdman. El segundo de manera consecutiva, pues el año pasado ganó por Gravedad. Lubezki ganó por su original narración, que parece ser una sola toma. Era la séptima postulación para el llamado Chivo, de 50 años.

Agradezco a la Academia por este honor y quiero compartirlo con un director extraordinario: Alejandro González Iñárritu. Por tu curiosidad, tu pasión y tu amistad, declaró Lubezki.

Una lluvia de mensajes inundó las redes sociales para felicitar a los mexicanos, incluido el presidente de México, Enrique Peña Nieto, en su cuenta de Twitter.

El gran hotel Budapest, dirigido por Wes Anderson, fue otra de las triunfadoras: logró el premio a mejor maquillaje y peinado, diseño de producción, música original y diseño de vestuario.

Julianne Moore se hizo esta noche con la estatuilla a la mejor actriz por su trabajo en Still Alice. Y el británico Eddie Redmayne triunfó como mejor actor por dar vida al científico Stephen Hawking en La teoría del todo; competía con Steve Carell, porFoxcatcher; Bradley Cooper, por El francotirador; Benedict Cumberbatch, por The Imitation Game, y Michael Keaton, por Birdman.

La película polaca en blanco y negro Ida ganó el premio de la academia a la mejor cinta en lengua extranjera, superando a la argentinaRelatos salvajesTimbuktú, de Mauritania; Leviatán, de Rusia, yTangerines, de Estonia.

J.K. Simmons se llevó el honor al mejor actor de reparto por su interpretación de un estricto profesor de música en Whiplash, cinta que ganó tres Óscares, al llevarse también el galardón a la mejor edición y mejor mezcla de sonido, de Tom Cross.

Patricia Arquette cumplió hoy con su condición de favorita y dio a la película Boyhood el premio de mejor actriz de reparto.

Arquette superó, entre otras, a la multipremiada Meryl Streep, gracias a su papel de madre del joven protagonista del filme rodado a lo largo de 12 años.

El francotirador, con el trabajo de Alan Robert Murray y Bub Asman, derrotó en mejor edición de sonido aBirdman, labor de Martín Hernández y Aaron Glascock.

La triunfadora en la categoría de efectos visuales fue Interestelar, de Christopher Nolan.

The Imitation Game consiguió también el Óscar por mejor guión adaptado.

Crisis Hotline, con Veterans Press 1, fue el mejor documental en cortometraje, imponiéndose a la producción mexicana del Centro de Capacitación Cinematográfica La Parka, de Gabriel Serra Argüello.Feast, de Daisy Jacobs y Christopher Hees, obtuvo hoy el Óscar a mejor cortometraje animado.

La cinta Big hero 6 triunfó hoy como mejor cinta animada.

Milena Canoner, quien hizo el diseño de vestuario de El gran hotel Budapest, se llevó el premio por este trabajo. Es la cuarta estatuilla en la historia para la italiana, creadora del vestuario de Naranja mecánica.

The phone call se llevó hoy la distinción al mejor cortometraje en vivo, y Citizenfour, de Laura Poitras, Mathilde Bonnefoy y Dirk Wilutzky, se llevó hoy el premio a mejor documental; la cinta versa sobre Edward Snowden, el hombre que filtró documentos clasificados de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos.

Glory, de la película Selma (que aborda la lucha de Martin Luther King), ganó el Óscar a canción original. La música y letra son de John Stephens y Lonnie Lynn.

En la ceremonia se recordó a los recientemente fallecidos, entre ellos apareció la figura de Gabriel García Márquez.

La ceremonia fue conducida por Neil Patrick Harris 

Por qué Relatos Salvajes no ganó el Oscar

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La actriz Érica Rivas sobresaliente en el último relato de la película.

Por Cesar Di Primio. Tomado de La Gaceta de Tucumán, de Argentina

La respuesta es bastante compleja, aunque no complicada. La película de Damián Szifrón, producida por los hermanos Agustín y Pedro Almodóvar, y por la productora Kramer & Sigman Films, con Axel Kuschevatzky como coordinador de los hilos del proceso de producción y distribución, llegó con cierto auspicio a la alfombra roja.

Kuschevatzky es el hombre detrás del “detrás de cámara” de varias películas argentinas, algunas en proceso y otras ya realizadas y exitosas, como la galardonada El secreto de sus ojos, dirigida por Juan José Campanella.  Pero no fue suficiente. 

Estas son algunas razones por las cuales la película no obtuvo la codiciada estatuilla. 

Relatos salvajes consta de seis historias donde la violencia triunfa por sobre la educación y la civilidad. Donde una situación límite detona en sus protagonistas la aparición de una naturaleza violenta, desencajada, primitiva, salvaje. De esos seis relatos, podemos decir que algunos son muy similares a consagrados filmes de la historia del cine. 

Advertencia: si usted aún no vio la película, no siga leyendo esta nota.

Las Ratas, el segundo relato, es quizá un homenaje al clásico Sporchi, brutti e cattivi (Feos, sucios y malos) (1976) de Etore Scola, donde el odio que siente la cocinera por el comensal la conduce a atentar contra su vida condimentando la comida con veneno para ratas. Claro que finalmente, en Relatos Salvajes, la resolución del problema es diferente. Igualmente, toca ese universal problema de la comida o la bebida como arma, tan presente en la hisoria. Recordemos que el brindis se origina en la antigua Roma, donde para asesinar a alguien era usual que se envenenaran las copas, por lo que los anfitriones como símbolo de confianza chocaban fuertemente las copas con sus invitados, lo que producía que el líquido de una copa pasara a la otra. De este modo quedaba claro que no había habido ningún tipo de envenenamiento pues los dos que hacían el brindis bebían lo mismo.  https://www.youtube.com/watch?v=FcAajzDK3wk

El tercer relato, El más fuerte, es casi un “homenaje calcado” a la película de Steven Spielberg, El Duelo (1971) donde Leonardo Sbaraglia es un conductor que se involucra en un duelo a muerte con un salvaje que, a falta de un camión Peterbilt 281, conduce un destartalado Peugeot 504. Es llamativo que incluso la caída de los vehículos por el despeñadero sea tan parecida a la pelicula de Spielberg. https://www.youtube.com/watch?v=7EXbeXTX4m8

Bombita, el cuarto relato, es directamente un homenaje calcado (ya sin comillas) del clásico Un día de furia (1993) de Joel Schumacher, con Michael Douglas en el protagónico. Es tan similar que en ambas películas los diálogos son cargados de racionalismo mientras la acción es simplemente irracional, emocional, instintuva de un buen hombre frente al siempre burocrático y perverso Sistema. https://www.youtube.com/watch?v=WWomkt8obJk

La propuesta, el relato quizás más polémico y profundo de la película, recuerda a aquel film llamado El video de Benny (1992) de Michael Haneke, donde un padre encubre un asesinato perpetrado por su hijo adolescente. Aunque el desarrollo de la historia no es igual, el problema que trata es el de la confrontación de la Justicia frente a la voluntad, a los afectos. ¿Cuánto puede un padre hacer por su hijo querido, incluso puede llegar a encubrir un homicidio? https://www.youtube.com/watch?v=cMUkrSJNcfs

Finalmente, la primera y la última de las historias de Relatos Salvajes quedan fuera de estas consideraciones, no por no tener marcadas coincidencias con otras películas de la historia del cine, sino porque resultan irrelevantes a los efectos de esta nota.

El primero y el último relato de la película, conforman algo así como la cáscara hollywoodense necesaria para calificar y satisfacer las necesidades del mercado, muy importantes en el cine industrial, y acaso también para ganarse la entrada a la velada de los Premios Oscar. Pasternak y Hasta que la muerte nos separa, son las dos historias más divertidas, más cargadas de humor y de efectos especiales, que envuelven a las historias antes mencionadas.

Es por ello que Relatos Salvajes no ganó el Oscar a la mejor película extranjera, justamente porque el poder de su combinación entre divertimento y drama, entre pochoclo y humanidad, la hace dócil para el relajado neófito y apasionante para el concienzudo cinéfilo. Dos propiedades que una gran película -la Academia lo sabe- debe tener; pero poseer esas dos propiedades no es suficiente. El Sistema es más poderoso en la realidad de la industria de Hollywood, que detecta los “homenajes” a gran distancia.

Cinco curiosidades sobre los premios Oscar

 

oscarEl origen de los premios de cine de la Academia de Hollywood se remonta al año 1929, momento en el que se decide premiar “la excelencia en logros cinematográficos” a la entonces incipiente industria de los estudios de cine.

La primera gran gala se celebró en un almuerzo privado en el hotel Hollywood Roosevelt el día 16 de mayo de 1929 y se entregaron 15 premios por trabajos estrenados entre 1927 y 1928.

En la primera gala, los premiados ya sabían que habían sido galardonados puesto que se anunciaba con antelación. Al año siguiente se optó por desvelar los nombres de los premiados justo en el momento que empezaba la gala (y se entregaba a la prensa el listado completo); sin embargo, cuando L.A. Times incumplió el embargo y publicó antes de tiempo en 1940, en la ceremonia de 1941 se implantó el sistema de sobres cerrados que hoy en día se utiliza.

Lea también: Estos son los nominados al Oscar 2015

1. ¿Quién recibió el primer Oscar?

Fue el suizo Emil Jannings. Este actor, que se trasladó a Hollywood en 1926, se convirtió en una estrella del cine mudo y fue premiado en la primera edición de los Oscar (1929) por su actuación en 2 películas: “The Last Command” y “The Way of All Flesh” porque, hasta la cuarta gala, se premiaba por el trabajo realizado en los dos últimos años.

El caso de Jannings es especialmente singular puesto que tuvo que regresar a Europa antes de la gala y le entregaron su premio antes de partir por lo que se convirtió en el primer premiado por la Academia.

2. Categorías

El galardón a mejor película extranjera apareció recién en el año 1957. Hasta ese momento, la Academia entregaba un premio a la mejor producción extranjera en una gala separada de los Óscar.

El Óscar honorífico se incluyó desde los inicios para otorgar premios merecidos pero que, por las votaciones, no habían resultado ganadores. En la primera ceremonia se otorgaron 2 galardones honoríficos, a Charles Chaplin por su interpretación, guión, producción y dirección de “El Circo” y a Warner Bros. por revolucionar el mundo del cine y producir la primera película sonora de la historia: “The Jazz Singer”.

3. ¿Por qué se llama Oscar?

 

El nombre del premio más famoso del séptimo arte tiene tres teorías.

La primera se basa en una biografía de la actriz Bette Davis donde se dice que el premio recibió este nombre como homenaje al primer esposo de la actriz, Oscar Nelson. La segunda dice que Eleanor Lilleberg, secretaria ejecutiva de Louis B. Mayer, cuando vio la estatuilla exclamó “se parece al rey Oscar II!” y que, de este comentario, se quedó el apelativo de Oscar.

Sin embargo, la tesis más aceptada se remonta a 1931 y a la propia Academia; Margaret Herrick, secretaria ejecutiva de este organismo, llamó “tío Oscar” a la estatuilla alegando que se parecía a su primo Oscar Pierce, comentario popularizado luego en un artículo de prensa.

4. ¿Y de dónde salió el modelo?

El diseño del premio lo realizó el director artístico de Metro-Goldwyn-Mayer, Cedric Gibbons, que realizó un diseño en papel. El escultor George Stanley diseñó la estatuilla en arcilla (tomando como modelo al actor mexicano Emilio “el Indio” Fernández) y Sachin Smith la creó. Los premios se fabrican en R.S. Owens & Company en Chicago.

El premio es una persona desnuda que sostiene una espada en sus manos y está apoyada sobre un disco que tiene grabado el símbolo de la Academia, que parece un rollo de película y sus “5 pétalos” representan las 5 profesiones originales del mundo del cine: actores, directores, guionistas, productores y técnicos.

5. Oscar para Walt Disney

El diseño del premio Oscar ha permanecido invariable desde sus orígenes salvo en 2 ocasiones. En 1939, la Academia concedió el Oscar honorífico a Walt Disney por “Blancanieves y los Siete Enanitos”; un premio que consistió en un Oscar “normal” y siete estatuas en miniatura como guiño a su película. En 1938, el ventrílocuo Edgar Bergen recibió un premio honorífico por haber creado el muñeco “Charlie McCarthy” y, como homenaje, su Óscar se hizo en madera y con una boca articulada. (E)

Tomado de Milenio

Estos son los latinos nominados al Óscar 2015

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La cinta del mexicano Alejandro González Iñárritu, Birdman es la apuesta de la edición 87 de los premios Óscar que se realizará la noche de este domingo.

 Tomado de TeleSur

 Este domingo se realizará la 87° edición de los Premios Óscar 2015 en la ciudad de Los Ángeles, Estados Unidos, donde el cine latinoamericano tendrá una importante participación con la película Birdman del mexicano Alejandro González Iñárritu, por ser una de las favoritas, con 9 nominaciones.

 Dicha cinta estará compitiendo con “El Gran Hotel Budapest” de Wes Anderson, comedia que también tiene 9 nominaciones. Le siguen en la lista de candidatos competidores “The Imitation Game”, con 8 categorías y “Boyhood” y “El Francotirador” con 6.

Birdman es la apuesta

 La cinta del mexicano Alejandro González Iñárritu, quien ha sido postulado al premio como Mejor Director, por su película Birdmam, apuesta por llevarse el Óscar este año.

La referida cinta ha recibido nueve nominaciones, entre las que destacan a Emmanuel Lubezki – Mejor Fotografía-, Martín Hernández -Mejor Edición de Sonido- y los argentinos Nicolás Giacobone y Armando Bo –Mejor Guión-.

Es una película de humor negro que cuenta la historia de un actor que lucha por montar una obra de teatro en Broadway.

La Parka

 El documental ‘La Parka’ del nicaragüense Gabriel Serra, está también nominado a mejor corto documental, convirtiéndose en el primer nicaragüense en recibir tal reconocimiento.

Este documental trata sobre Efraín, un hombre al que apodan “La Parka” y que desde hace 25 años trabaja en un rastro ubicado en Los Reyes La Paz, en Acaquilpan, Estado de México.

Se trató de un proyecto universitario elaborado por Serra para un taller de documental en el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC). Tras realizar una investigación sobre el tema, Serra grabó su cortometraje en ocho días.

Relatos Salvajes

 Del argentino Damián Szifrón, fue nominada en la categoría mejor película extranjera. Fue el fim que inauguró el XXXVI Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano que se llevó a cabo en La Habana, Cuba. 

La película contiene seis episodios envueltos en la violencia, la intriga y el humor negro. Szifrón explora la pérdida del equilibrio, la catársis y el alivio que permite restituir la armonía.  

“Relatos salvajes” hasta el momento ha recibido 10 galardones, entre ellos los otorgados por el Festival de Cannes y el de San Sebastián. En Argentina ganó el Premio Sur a la Mejor Película de 2014. Damián Szifrón también recibió el galardón a Mejor Director, Guión Original y Montaje.

Más latinos

 No solo directores latinoamericanos han sido nominados en esta ocasión, pues de forma indirecta otros profesionales del cine de la Patria Grande fueron sumados con su participación:

-‘The salt of the sea’, nominada en la categoría de documental, fue codirigida por el brasileño Juliano Ribeiro Salgado.

-El mexicano Roland Ruiz, tuvo un papel pequeño en ‘Boyhood’, la que compite con ‘Birdman’ en varias categorías.

Crece el cine latino

La presencia de cineastas, directores, actores y compositores latinoamericanos ha aumentado durante la última década en las nominaciones al premio de la Academia, Óscar, reconocido galardón que honra a los mejores trabajos de la industria cinematográfica.

 

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Elenco de Birdman

En esta edición 2015 una decena de nombres latinos figuran entre los nominados.

  La presencia de cineastas, directores, actores y compositores latinoamericanos ha aumentado durante la última década en las nominaciones al premio de la Academia, Óscar, reconocido galardón que honra a los mejores trabajos de la industria cinematográfica.

El año pasado, el mexicano Alfonso Cuarón fue uno de los más nombrados en América Latina por ser uno de los nominados al premio en la categoría, Mejor director por su trabajo en la película Gravity, luego de haber triunfado en los Globos de Oro y otros festivales.

El 2015 ahora viene con nuevas nominaciones de latinoamericanos. Se trata del méxicano Alejandro González Iñárritu, quien ha sido postulado al premio como Mejor Director, por su película Birdmam.

La referida cinta ha recibido nueve nominaciones, entre las que destacan a Emmanuel Lubezki – Mejor Fotografía-, Martín Hernández -Mejor Edición de Sonido- y los argentinos Nicolás Giacobone y Armando Bo –Mejor Guión-.

Por otro lado, se encuentra el documental ‘La Parka’ del nicaragüense Gabriel Serra, nominado a mejor corto documental, convirtiéndose en el primer nicaragüense en recibir tal reconocimiento.

Le siguen ‘Relatos Salvajes’ del argentino Damián Szifrón, la cual fue nominada en la categoría mejor película extranjera.

No solo directores latinoamericanos han sido nominados en esta ocasión, pues de forma indirecta otros profesionales del cine de la Patria Grande fueron sumados con su participación:

-‘The salt of the sea’, nominada en la categoría de documental, fue codirigida por el brasileño Juliano Ribeiro Salgado.

-El mexicano Roland Ruiz, tuvo un papel pequeño en ‘Boyhood’, la que compite con ‘Birdman’ en varias categorías.

Racha forjada

En los 50 el puertoriqueño José Ferrer se convirtió en el primer latino en ganar un Óscar a mejor actor, por su papel en Cyrano de Bergerac.

Más adelante fueron sumándose los latinoamericanos a la lista :

-2000 Benicio del Toro (Puerto Rico), mejor actor secundario, por ‘Traffic’.

-2001 Brigitte Broch (México), mejor dirección de arte, por ‘Moulin Rouge!’.

-2002 Beatrice de Alba (México), mejor maquillaje, por ‘Frida’.

-2005  Jorge Drexler (Uruguay), mejor canción original, por ‘Diarios de motocicleta’.

-2006 Gustavo Santaolalla (Argentina), mejor música original, por ‘Secreto en la montaña’.

-2007 Guillermo Navarro (México), mejor fotografía, por ‘El laberinto del fauno’. Eugenio Caballero (México), mejor dirección de arte, por ‘El laberinto del fauno’. Gustavo Santaolalla, mejor música original, por ‘Babel’.

-2010 ​ ‘El secreto de sus ojos’ (Argentina), mejor película extranjera.

-2013 Claudio Miranda (Chile), mejor fotografía, por ‘Una aventura extraordinaria’.

-2014 Alfonso Cuarón, mejor director y mejor edición, por ‘Gravity. Emmanuel Lubezki, fotografía, por ‘Gravity’. Lupita Nyong’o (keniana-mexicana), mejor actriz secundaria, por ’12 años de esclavitud’.