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DIARIO DE UNA CIRUGÍA, POR ANGELINA JOLIE PITT

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Aquí puedes leer el texto íntegro escrito por Angelina Jolie Pitt en The New York Times, en el que explica su decisión de someterse a una cirugía para remover sus ovarios y trompas de Falopio.

La actriz, cineasta y activista dijo que un análisis de sangre reciente había mostrado una posible señal temprana de cáncer. La noticia fue un golpe para la ganadora de un Oscar, quien ya anteriormente, en 2013, se sometió a una doble mastectomía.

Jolie, de 39 años, reveló hace dos años que tiene una mutación en un gen que conlleva un alto riesgo de desarrollar cáncer de pecho y ovarios.

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Su madre murió de cáncer de ovarios

 

 

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Su tia (en la foto a la derecha) y su abuela materna también sufrieron de la enfermedad, un claro indicio de riesgo genético heredado que llevó a la actriz a extirparse sus pechos sanos para evitar correr el mismo destino.

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Según entendidos, sólo un pequeño porcentaje de las mujeres heredan el mismo gen defectuoso de Jolie, conocido como BRCA1. Estas mutaciones son más comunes entre mujeres del este de Europa con raíces judías, aunque otros grupos, como las noruegas, holandesas e islandesas, también tienen tasas ligeramente más altas de estas mutaciones.

“Angelina Jolie ha tomado una decisión muy valiente”, dijo Katherine Taylor, directora ejecutiva interina del grupo Ovarian Cancer Action. “Esto pone a la persona inmediatamente en menopausia quirúrgica así que no es una decisión que se tome a la ligera”.

Los primeros elogios a la actriz de remontan a 2013, cuando eu audaz decisión, anunció públicamente su doble mastectomía.  Fue elogiada justamente por los esfuerzos de persuadir a las mujeres a que se hagan revisiones preventivas de cáncer de mama y ganen conciencia sobre la necesidad de la detección temprana, por quienes trabajan en organizaciones para el cáncer. Esperan que otras mujeres en riesgo se animen a hablar con sus médicos.

Ahora, el hecho de que Jolie comparta abiertamente esta otra parte de su historia desempeñará un papel vital en la concientizaciación de la enfermedad y las mejores formulas que cada mujer debe buscar para enfrentarla.

Tomado de El Financiero, de México

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Hace dos años escribí sobre mi elección de someterme a una doble mastectomía preventiva. Un simple análisis de sangre reveló que llevaba una mutación en el gen BRCA1. Me dieron una estimación de 87 por ciento de riesgo de cáncer de mama y un riesgo de 50 por ciento de cáncer de ovario. Yo perdí a mi madre, mi abuela y mi tía a causa del cáncer.

Quería que otras mujeres en riesgo supieran sobre estas opciones. Prometí seguir compartiendo cualquier información que pudiera ser útil, incluida mi próxima cirugía preventiva, la remoción de mis ovarios y trompas de Falopio. 

Era algo que había planeado desde hace tiempo. Se trata de una cirugía menos compleja que la mastectomía, pero sus efectos son más severos, pues coloca a la mujer en una menopausia forzada. Así que estaba preparándome física y emocionalmente, discutiendo opciones con los médicos, investigando medicina alternativa y mapeando mis hormonas para una terapia de reemplazo con estrógeno o progesterona. Pero yo sentía que todavía tenía meses para fijar una fecha.

Pero hace dos semanas recibí una llamada de mi médico con los resultados de pruebas de sangre. “Tu CA-125 es normal”, dijo. Suspiré de alivio. Esa prueba mide la cantidad de la proteína CA-125 en la sangre, y se utiliza para monitorear el cáncer de ovario. Me la realizo cada año debido a mi historia familiar.

Pero me tenía más noticias y prosiguió. “Hay una serie de marcadores de inflamación que son elevados, y en su conjunto podrían ser un signo de cáncer incipiente”. Hice una pausa. “La CA-125 tiene un 50 a 75 por ciento de probabilidades de no detectar el cáncer de ovario en etapas tempranas”, dijo. Él quería que yo viera inmediatamente a la cirujana para comprobar mis ovarios.

Pasé por lo que imagino que han sentido miles de mujeres. Me dije a mí misma que debía mantener la calma, ser fuerte y que no había ninguna razón para pensar que no viviría para ver crecer a mis hijos y conocer a mis nietos.

Llamé a mi esposo que estaba en Francia, en cuestión de horas ya había tomado un vuelo. Lo hermoso de estos momentos en la vida es que hay tanta claridad. Sabes para qué vives y qué es lo importante. Es polarizante y sosegante.

Ese mismo día fui a ver la cirujana que había tratado a mi madre. La última vez que la vi fue el día que falleció mi madre, y cuando me vio se le arrasaron los ojos: “Te pareces a ella”. Me quebré en ese momento. Pero nos sonreímos y acordamos que estábamos allí para hacer frente a cualquier problema, así que pusimos “manos a la obra.”

Nada en el examen o ultrasonido resultó preocupante. Me sentí aliviada de que si se trataba de cáncer, seguramente estaría en fase temprana. Si estaba en otra parte de mi cuerpo, lo sabría en cinco días. Pasé esos cinco días en una neblina, asistí al partido de futbol de mis hijos y trabajé para mantener calmada y concentrada.

Llegó el día de los resultados. La tomografía PET/TC salió limpia, y el análisis tumoral dio negativo. Yo estaba llena de felicidad, aunque el trazador radioactivo significaba que no podía abrazar a mis hijos. Aún existía una posibilidad de cáncer en etapa temprana, pero era menor en comparación con un tumor en toda regla. Para mi alivio, todavía tenía la opción de extirpar mis ovarios y trompas de Falopio y elegí hacerlo.

No lo hice únicamente porque llevo la mutación del gen BRCA1, y quiero que otras mujeres lo sepan. Una prueba positiva de BRCA no significa entrar al quirófano. He hablado con muchos médicos, cirujanos y naturópatas. Hay otras opciones. Algunas mujeres toman píldoras anticonceptivas o recurren a las medicinas alternativas combinadas con controles frecuentes. Hay más de una manera de lidiar con cualquier problema de salud. Lo más importante es informarse de las opciones y elegir lo mejor para cada una.

En mi caso, los médicos orientales y occidentales que conocí concordaron que la cirugía para extirpar mis trompas y ovarios era la mejor opción, porque aparte del gen BRCA, tres mujeres de mi familia han muerto de cáncer. Mis médicos me recomendaron someterme a la cirugía preventiva alrededor de una década antes de la primera aparición del cáncer en mis familiares mujeres. El cáncer de ovario de mi madre fue diagnosticado cuando ella tenía 49 años. Yo tengo 39.

La semana pasada me hice la cirugía: una salpingo-ooforectomía bilateral por laparoscopia. Había un pequeño tumor benigno en uno de los ovarios, pero ningún signo de cáncer en los tejidos.

Llevo un pequeño parche que contiene estrógeno bioidéntico. Y me colocaron en el útero un DIU de progesterona. Me ayudará a mantener un equilibrio hormonal, pero lo más importante es que me ayudará a prevenir el cáncer uterino. Decidí no extirparme el útero porque el cáncer en esa zona no tiene antecedentes en mi familia. 

No es posible eliminar todos los riesgos y el hecho es que sigo siendo propensa al cáncer. Buscaré maneras naturales para fortalecer mi sistema inmunológico. Me siento femenina, y segura de las decisiones que estoy tomando por mí y mi familia. Sé que mis hijos nunca tendrán que decir: “Mamá murió de cáncer de ovario”.

Independientemente de los reemplazos hormonales que estoy tomando, ahora estoy en la menopausia. No podré tener más hijos y supongo que experimentaré algunos cambios físicos. Pero me siento tranquila con lo que vendrá, no porque yo sea fuerte, sino porque esto es parte de la vida. No hay nada que temer.

Lo siento profundamente por las mujeres que pasan por esto a edad muy temprana, antes de haber tenido hijos. Su situación es mucho más difícil que la mía. Supe que hay opciones para que las mujeres que han de extirparse las trompas de Falopio conserven sus ovarios, y así tener la posibilidad de tener hijos y no entrar en la menopausia. Espero que estén al tanto de esas opciones.

No es fácil tomar estas decisiones. Pero es posible tomar el control y hacer frente a cualquier problema de salud. Puedes buscar asesoramiento, conocer las opciones y tomar decisiones que sean las mejores para ti. El conocimiento es poder.

¿Asesinaron a Chávez como al papa Juan XXIII creador del Concilio Vaticano II?

Otro interesante análisis respecto a la casi certeza de que a Chávez lo mataron. Aporta elementos dignos de aquilatar, sobre todo por aquellos que dudan o se niegan a aceptar esa posibilidad

Por Pedro Echeverría V.

1. El Papa Juan XXIII murió de cáncer en el estómago en junio de 1963, 50 años antes que Hugo Chávez. Advierto que de ciencias médicas sé lo que la mayoría de la población por intuición sabe y no puede probar; pero a partir de muchas lecturas y reflexiones se puede pensar que muchas enfermedades son heredadas, contagiadas y transferibles a propósito. Hace 50 años, en una madrugada de junio de 1963 –con miembros del PCM- salimos a pintar las bardas en Mérida con la consigna: “Asesinan al Papa”. Una señora madrugadora nos reclamó preguntando: ¿Piden que asesinen al Papa? Respondimos de inmediato: No señora, es el imperialismo de EEUU el que está asesinando al Papa porque el Concilio Vaticano II está condenando al imperialismo yanqui y la corrupción imperante al interior de la Iglesia. No le habló a la policía y nosotros seguimos pintando.

2. Juan XXIII apenas estuvo cuatro años en el papado, de 1959 a 1863, pero en esos años tuvo la idea, convocó a religiosos, reunió miles de ponencias y cubrió la primera parte del Concilio Vaticano II que continuó el papa sustituto, Paulo VI, hasta diciembre de 1965. Además promulgó dos documentos: Mater et Magistra (1961) y Paz en Terris (1963). La realidad es que Juan XXIII captó eso que llaman: “el espíritu de la época”. Cuando él asume el cargo, Fidel Castro ha tomado el poder en Cuba exhortando al mundo a hacer la revolución; millones de jóvenes estamos en las calles apoyando a Fidel, al Che, a Cienfuegos, a Raúl, incluso a Dorticós. ¿Qué puede decirse de las cinco o seis guerrillas que surgen en varios países de América buscando derrocar a sus respectivos gobiernos? Imagínense: hasta el presidente López Mateos declaró en 1962 que “era de izquierda… pero dentro de la constitución”.

3. Obvio, en los sesenta, tanto la iglesia católica (Pío XII, Juan XXIII, Paolo VI), así como los gobiernos de los EEUU (sean Eisenhower, Kennedy y Johnson) eran rotundamente anticomunistas, pero los multitudinarios movimientos sociales, la revolución y las independencias amenazadoras en América Latina, Asia y África, presionaban muy fuerte a las instituciones. No sólo Kennedy se vio obligado a lanzar su programa de “Alianza para el progreso” repartiendo leche y otros artículos gratuitos, sino que la misma iglesia reconocía que tenía que cambiar, “modernizarse” para que sus feligreses la sigan. Por eso muchos críticos del catolicismo han sostenido hasta hoy que los “cambios en la Iglesia” sólo son de fachada para no morir y que no debemos dejarnos engañar. ¿Puede permanecer una institución –aunque fuera la dogmática iglesia- vivir sin realizar cambios?

4. Por ello cuando en estas semanas se ha escrito que el presidente venezolano Hugo Chávez fue asesinado por los yanquis, no se puede descartar esa posibilidad porque Chávez era realmente un “coco” para el gobierno y los empresarios yanquis; los denunciaba en todos los foros y había logrado reunir a más de 10 gobiernos “antimperialistas” muy cerca de él. Pero si realmente Juan XXIII fue asesinado hace 50 años entonces el asunto es mucho más grave. Con razón Fidel Castro –quien ha sufrido decenas de atentados de todo tipo por parte del imperio yanqui- le recomendaba a Chávez: “Cúidate hermano, tú tienes un enorme valor para Venezuela y el mundo, cuida lo que comes, revisa bien tus alimentos”. ¿No se recuerda acaso que las agencias noticiosas de EEUU han propagado en el mundo el derrocamiento y la muerte de Castro en por lo menos una decena de veces, sobre todo en la invasión de Playa Girón en 1961?

5. No puede olvidarse que la “Teología de la Liberación”, esa corriente que nace en el seno de la Iglesia católica en el continente americano, que ha lanzado como consigna “la opción por los pobres”, fue impulsada por el Concilio Vaticano II y, tres años después, por la Conferencia de Medellín que se desarrolla en cinco días de agosto de 1968, precisamente cuando están en ebullición el gran mayo estudiantil de 1968 en Francia, la primavera de Praga, Checoslovaquia, los grandes movilizaciones estudiantiles en Alemania, EEUU y México. La década de los años sesenta fue fundamental para la Iglesia al seguir pasos liberadores con personajes como el peruano Gustavo Gutiérrez, Leonardo Boff (brasileño), Oscar A. Romero (Salvadoreño) Jon Sobrino (español), Camilo Torres (colombiano), o en México como Méndez Arceo, Samuel Ruiz, Raúl Vera, Alejandro Solalinde o Arturo Lona. Preguntaban entonces: ¿Cómo conseguir que la fe no sea alienante sino liberadora?

6. ¿Quiere esto decir que el Pentágono, la CIA, el FBI, la DEA, el Departamento de Estado yanquis, acuden a todos los medios para eliminar a sus enemigos? “Elemental, mi querido Watson”, dirían los que saben. “En la guerra y en el amor se vale todo”, aunque la ONU haya metido algunas prohibiciones que nadie le hace caso. ¿Se puede olvidar que las bombas atómicas de Hiroshima y Nagazaki arrojadas por los yanquis en 1945 todavía causan muchas muertes por contaminación? ¿Puede olvidarse los bombas químicas Napalm que los yanquis arrojaron en Vietnam para destruir a miles de seres humanos que resistían su invasión? Si los gobiernos yanquis han mantenido (secuestrados) o no a grandes inventores de armas atómicas, químicas y nucleares, ¿no es acaso demasiado sencillo para los gobiernos gringos inventar cualquier inyección, cualquier líquido, polvo o crema, para destruir a un enemigo de manera “pacífica” sin dejar huella?

7. No sé si los dirigentes del antimperialismo como Lula, Vilma, Cristina, Evo y demás “casualmente” se han enfermado; ellos tienen que investigar. No se si el destacado papa Juan XXIII y el dirigente Hugo Chávez fueron asesinados; para mí no solo es posible sino además muy fácil en los tiempos actuales. A mí me da diarrea sólo pensar en ello. Pero en última instancia, ¿no es acaso el sistema capitalista –sobre todo la “libertad comercial”, lo transnacional y la globalización de los últimos 30 años- lo que de manera obligatoria nos ha cambiado los productos que consumimos? Juan XXIII, junto con Juan Pablo I, han sido de los papas que menor tiempo vivieron gobernando como tal. Muchas cosas saldrán a la vista en los próximos meses y años y parece que nada pasará porque aún la fuerza el imperio es muy grande. Quizá ni Wikileak pueda llegar a esas profundidades. (30/III/13)

Tomado del blog del autor: http://pedroecheverriav.wordpress.com

Los asesinatos científicos son parte del prontuario de la CIA

“El empleo por parte de Estados Unidos de agentes cancerígenos como parte de la guerra bacteriológica tuvo sus comienzos mucho antes del inicio de la Guerra Fría y las primeras víctimas de tales armas fueron latinoamericanos”, asegura el autor de este artículo, y añade en otro momento: “Existe tal cantidad de documentación sobre el empleo por parte de la CIA de armamento cancerígeno contra sus enemigos que la existencia de tales armamentos no es el problema. El problema verdadero para Venezuela y otros países atacados es determinar cómo los agentes cancerígenos son inoculados y las identidades de los asesinos y de los futuros asesinos.”

Por Wayne Madsen, de Strategic Culture Foundation

El periodista Rory Carroll del diario The Guardian, autoproclamándose especialista en el tema Venezuela, de manera oblicua ha lanzado graves acusaciones en torno a que el fallecido presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías fue asesinado empleando un armamento biológico producido en Estados Unidos dentro del mismo rango de los “teóricos conspirativos que indagan acerca de extra terrestres en la localidad de Roswell o que la NASA fabricó las fotografías del aterrizaje en la Luna.” Cierto número de venezolanos y funcionarios internacionales creen que un enemigo de manera encubierta introdujo una forma agresiva de cáncer en el organismo del presidente de 58 años de edad.

Carroll también señaló que el mismo Chávez creía que el cáncer que acabó con la vida algunos líderes de América Latina, incluyendo al presidente argentino, Néstor Kirchner a quien se le diagnosticó cáncer al colon, al presidente brasileño, Luiz Inázio Lula da Silva, quien fue tratado por un cáncer a la garganta, fueron víctimas de un complot de la CIA dirigido contra líderes de izquierda. Curiosamente, Carroll sugiere que el ex presidente de izquierda de Uruguay, Tabaré Vázquez, también se recuperó de un cáncer. De hecho, Vázquez nunca tuvo cáncer, además que él es un reconocido oncólogo educado en Francia. Si el ex presidente del Paraguay, Fernando Lugo, quien el año 2012 fue derrocado por un golpe de derecha apoyado por la CIA, se le diagnosticó un linfoma, cáncer al sistema inmunológico. Carroll sencillamente proclama que como los tres ex líderes se recuperaron no habría tal historia de armamento biológico cancerígeno que involucre a Estados Unidos.

De manera muy conveniente Carroll omite el cáncer que ha afectado a otros líderes latinoamericanos, incluyendo a la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, afectada por un cáncer en la tiroides y la presidenta brasileña, Dilma Rousseff afectada por un linfoma. Luego de iniciarse los diálogos de paz con las FARC de Colombia, al presidente conservador Juan Manuel Santos le fue diagnosticado un cáncer a la próstata.

El presidente encargado de Venezuela, Nicolás Maduro señaló que Chávez sufrió una “agresión científica” de parte de los enemigos históricos de Venezuela. El Departamento de Estado norteamericano aseguró que la noción era absurda. El dirigente del partido comunista ruso, Gennady Zyuganov indicó que estaba lejos de ser una coincidencia que seis líderes de izquierda contrajeran cáncer aproximadamente en la misma época. El mismo Fidel Castro, que fue blanco de varios intentos de asesinato biológico por parte de la CIA, le reconvino a Chávez “cuídate Hugo. Esta gente (los norteamericanos) ha desarrollado la tecnología. Tienes que tener mucho cuidado.” Fidel Castro casi falleció víctima de una misteriosa afección estomacal e intestinal que contrajo luego de asistir con Chávez y Néstor Kirchner a dos eventos, La Cumbre de los Pueblos y la reunión del MERCOSUR en el mes de julio del 2006 en Córdoba, Argentina. Un cable fechado el 26 de julio del 2006 proveniente de la embajada norteamericana en Buenos Aires, señalaba el disgusto de Washington en torno a la presencia de Castro y Chávez con Kirchner en Córdoba. “Lo que resulta notable de esta cumbre es el grado en que Argentina y Brasil, los dos protagonistas principales del MERCOSUR desde su fundación, desempeñaron papeles secundarios en esta cumbre, mientras que Chávez y Castro fueron los dominantes.” De los tres participantes en la Cumbre de los Pueblos, Kirchner y Chávez están muertos. Kirchner murió de un repentino ataque cardíaco y Chávez de un agresivo cáncer que se le manifestó en la zona pélvica. Chávez comentó que la probabilidad de que tantos líderes latinoamericanos desarrollen cáncer al mismo tiempo es “difícil de explicar.”

El general José Ornella, jefe de la Guardia Presidencial, dijo que pasarían cincuenta años antes que los detalles de “la zarpa del enemigo” incursa en la muere de Chávez emergiera en un documento desclasificado.

El general Ornella y otros podrían no tener que esperar otros cincuenta años por la divulgación de documentación sobre el armamento oncoviral de Estados Unidos. Los registros ya han sido desclasificados y se encuentran disponibles, aunque muchos de ellos han sido destruidos por la CIA bajo la dirección de Richard Helms a comienzos de los años 70.

Aunque la Convención sobre Armamento Biológico y Toxicológico de 1972 ratificada por Estados Unidos, la Unión Soviética y Gran Bretaña, prohibía el uso y la posesión de armamento biológico, el ejército, la División de Operaciones Especiales de la CIA en Fort Detrick, Maryland y el Departamento de Servicios Especiales de esta, continuaron almacenando y desarrollando reservas de agentes biológicos cancerígenos para ser utilizados como armamento especial. Los agentes biológicos y su armamento fueron desarrollados especialmente como parte del ultra secreto Proyecto MKNAOMI, una operación conjunta llevada a cabo por la CIA y el Instituto Médico Militar de Investigaciones de Enfermedades Infecciosas, USAAMRIID, (sigla en inglés) ubicado en Fort Detrick.

Pero el empleo por parte de Estados Unidos de agentes cancerígenos como parte de la guerra bacteriológica tuvo sus comienzos mucho antes del inicio de la Guerra Fría y las primeras víctimas de tales armas fueron latinoamericanos. En el año 1931 el Dr. Cornelius P. Rhoads, un científico norteamericano blanco y racista y anti latinoamericanista trabajando para el Instituto Rockefeller de Investigaciones Médicas en San Juan, Puerto Rico, sometió a 13 puertorriqueños a experimentos inyectándoles agentes biológicos cancerígenos. El presidente del Partido Nacionalista de Puerto Rico, Albizu Campos, también conocido como El Maestro, obtuvo una carta de Rhoads dirigida a un amigo en la que Rhoads escribía lo siguiente sobre los puertorriqueños: “Yo podría tener aquí un tremendo trabajo y estoy tentado de tomarlo. Sería el ideal excepto por los puertorriqueños. Fuera de toda duda, son lo más sucio y flojo, es la raza de hombres más degenerada y ladrona que jamás ha habitado esta esfera. A mi me enferma tener que habitar la misma isla con ellos. Son más ruines que los italianos. Lo que esta isla necesita no es un servicio público de salud sino un tsunami o algo que extermine totalmente a la población. Solo entonces podría ser habitable. Yo he hecho lo posible para adelantar el proceso de exterminio matando a ocho de ellos y transmitiendo cáncer a varios más, aunque esto último hasta ahora no ha dado resultados…

La cuestión a considerar, el bienestar de los pacientes, no tiene cabida aquí, de hecho todos los médicos se divierten abusando y torturando a estos desgraciados sujetos.”

Albizu Campos envió su denuncia a la Liga de las Naciones pero sin ningún resultado. En el año 1950 Albizu fue detenido durante la represión contra las actividades del Partido Nacionalista de Puerto Rico en la isla y fue sometido a envenenamiento y quemaduras por radiación. No hay duda que Rhoads, quien dirigía el programa de armamentos bioquímicos en Fort Detrick, el Campo de Pruebas de Dugway y el Centro de Pruebas en el Desierto de Utah y la Zona del Canal de Panamá, se vengó de Albizu Campos sometiéndolo a esos experimentos.

Rhoads luego fue ascendido a la dirección de la Comisión de Energía Atómica, la cual sometió a ciudadanos norteamericanos a peligrosas pruebas radioactivas.

Estando en prisión Albizu Campos sufrió un derrame cerebral el año 1956. El año 1964 fue indultado pero murió a poco salir de la prisión en 1965. The Guardian, el Departamento de Estado y el Pentágono pueden machacar todo lo que quieran acerca de lo “absurdo” de la acusación y sobre “teorías conspirativas” pero es un hecho que el líder nacionalista puertorriqueño fue asesinado por el gobierno de Estados Unidos empleando brutales experimentos médicos mientras él estaba en prisión. Si eso es lo que Estados Unidos está dispuesto a hacer con sus propios ciudadanos ¿a qué extremos sometería Estados Unidos a sus rivales extranjeros?

El MKNAOMI planificó el asesinato de Fidel Castro y del Primer Ministro del Congo, Patrice Lumumba, mediante armas biológicas “exóticas”. La elaboración de estas armas estuvo a cargo del jefe de los Servicios Técnicos de la CIA, Dr. Sidney Gottlieb. Otros programas de armamentos bacteriológicos afiliados a la CIA y al ejército de Estados Unidos llevaban los códigos de DORK y OFTEN/CHICKWIT.

El Instituto Nacional del Cáncer, al tiempo que busca curas para el cáncer, produce derivados para un proyecto forjado por una agencia de inteligencia, denominado Proyecto Oncoviral para el desarrollo de agentes biológicos cancerígenos para aplicaciones militares. El trabajo se realizó en Fort Detrick y luego después de la Convención sobre Guerra Bacteriológica de 1972 que fue firmada por el presidente Richard Nixon, el trabajo secreto para “la producción en gran escala de virus cancerígenos y sospechosos de ser cancerígenos” siguió adelante con un resultado neto en 1977 de la exitosa producción y almacenamiento de 60 mil litros de productos cancerígenos e inmunosupresores.

El año 1970 el Sub Director de Planificación de la CIA, Thomas Karamessines, recomendó que si se ratificaba la Convención sobre Guerra Bacteriológica, las reservas de agentes de guerra bacteriológica debían ser transferidas desde Fort Detrick hacia el Centro de Investigaciones de Huntington de la compañía Becton-Dickinson en Baltimore.

El programa secreto forjado por el Departamento de Estado y la CIA en Fort Detrick incluía reservas de toxinas que causan envenenamiento letal de alimentos. Otros proyectos de investigación incluían la transmisión de virus cancerígenos por vía de aerosoles y la producción de “especies saltarinas” como vectores de virus cancerígenos que pueden saltar desde especies animales hacia humanos.

Una de las primeras víctimas del programa de bio-asesinatos de la CIA pudo haber sido el primer presidente de Angola, Agostinho Neto. Neto fue blanco de la CIA violando la prohibición del congreso. Él rápidamente desarrolló cáncer y murió en un hospital de Moscú en 1979 a la edad de 57 años. Otra probable víctima de la CIA es el ex presidente chileno, Eduardo Frei, quien devino en un franco adversario del dictador instalado por la CIA, Augusto Pinochet. Frei murió en un hospital de Santiago de Chile el 22 de enero de 1982 luego de contraer una sospechosa infección luego de una operación de rutina.

La CIA es pionera en el empleo de agentes cancerígenos que pueden infectar a sus víctimas a través de inyecciones, inhalaciones, contacto epidérmico a través de ropa contaminada, especialmente ropa interior lo cual resulta pertinente con respecto a la formación de una agresiva formación cancerígena en la región pelviana de Chávez; y contacto con su sistema digestivo a través del consumo de alimentos, bebidas e incluso crema dental contaminados.

Existe tal cantidad de documentación sobre el empleo por parte de la CIA de armamento cancerígeno contra sus enemigos que la existencia de tales armamentos no es el problema. El problema verdadero para Venezuela y otros países atacados es determinar cómo los agentes cancerígenos son inoculados y las identidades de los asesinos y de los futuros asesinos.

Tomado de Rebelión

¿Cáncer inoculado?

Por Eleazar Díaz Rangel, destacado periodista, escritor y profesor titulado de la Universidad de Venezuela

“Muerto Chávez, enterado el alto gobierno de que muestras de la biopsia enviadas a laboratorios especializados de Brasil, China, Rusia, y con nombre supuesto, EEUU, coincidieron en que se trataba de células únicas, de un cáncer extremadamente agresivo, y aparentemente desconocido, es cuando el presidente encargado Nicolás Maduro, anunció que se designará una comisión de científicos de varios países del mundo para conocer del caso”

Julián Assange es hoy otro personaje invisibilizado. No se crean que sólo lo hacen con los pobres, como durante tantos años ocurrió aquí y sucede en países latinoamericanos.También desaparecen de los medios a personajes que en algún momento estuvieron en el epicentro de la atención mediática de todo el mundo y, de pronto, “dejan de ser noticia”.

En nuestro caso, Assange fue el hombre que entregó a cinco de los diarios más famosos del mundo centenares de miles de mensajes que enviaron las embajadas de EEUU al Departamento de Estado desde decenas de países, incluido Venezuela, pero hubo dos circunstancias que lo bajaron del pedestal: una, que cuando Assange observó que en esos diarios dejaban de publicar cables que afectaban determinados intereses, políticos y de empresas transnacionales, cortó sus relaciones con ellos y, la otra, que Estados Unidos comenzó a perseguirlo y debió asilarse en la Embajada de Ecuador en Londres, donde aún se encuentra.

Hace muy poco concedió una entrevista a Elizabeth Carvallo para Globo News y denunció que “la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU, que es la principal agencia de espionaje electrónico de EEUU, admitió ante el Congreso que intercepta 1,6 mil millones de unidades de comunicación al día”, y fue más allá, dijo también que Internet es “la máquina de espionaje más importante que jamás se haya inventado” y que Google y Facebook “se ven parte del sistema”.

Un país con esa capacidad de nutrirse de información de todos los mortales sobre la Tierra y de interceptar casi todas las llamadas telefónicas que hacemos y los mensajes que enviamos o recibimos, es capaz de cosas mayores.

“…En el caso particular del cáncer, se conoce que, desde 1975, se ha empleado el Fuerte Detrick como instalación donde radica una sección especial dentro del Departamento Virus del Centro para la Investigación de Guerra Biológica, conocida como “Instalaciones Fredrick para la Investigación del Cáncer”, bajo supervisión del Departamento de Defensa, de la CIA y del Instituto Nacional del Cáncer.

“Las investigaciones ultrasecretas están encaminadas a desarrollar un programa especial del virus del cáncer, sumamente agresivo y letal, para el que existe inmunidad y fue identificado como Virus Humano de la célula T de Leucemia (Htlv). La insistencia de estos laboratorios de lograr los mecanismos para elaborar artificialmente células malignas o cancerígenas, sumamente invasivas y capaces de propagarse en el organismo desarrollando una metástasis incontenible, se ha mantenido a lo largo de más de cuatro décadas. De acuerdo con estos proyectos, las enfermedades cancerígenas serían capaces de inhibir cualquier defensa ante su ataque al organismo humano, diseminándose a través de la sangre o de la linfa luego de ser inoculadas en el mismo mediante diversas vías. La alteración del material genético de las células humanas que provoca el cáncer por vía artificial en estos laboratorios, son la premisa básica de esta arma desarrollada con la venia del Gobierno norteamericano. Para ello se elaboran células madres o stem cells, mediante mutaciones monitoreadas y preconcebidas, convirtiéndolas en un fenotipo maligno más heterogéneo de rápido desarrollo”, según escribió Percy Alvarado Godoy, luchador e investigador antiterrorista.

Ahora lean el comienzo de un informe escrito por Robert Burns en 2007, de la agencia AP: “En uno de los secretos más duraderos de la Guerra Fría, el Ejército de Estados Unidos exploró la posibilidad de utilizar venenos radioactivos para asesinar a ‘personas importantes’, como líderes militares o civiles, según documentos desclasificados obtenidos por The Associated Press”.

Seguramente el presidente Hugo Chávez no conocía esos informes cuando, a fines de 2011, expresó su extrañeza de que personalidades como Cristina Fernández, Dilma Rousseff, Fernando Lugo, Lula da Silva y él, hubiesen tenido cáncer, y señaló que no podía ser casual que algunos poderes foráneos pudiesen tener responsabilidad.

Muerto Chávez, enterado el alto gobierno de que muestras de la biopsia enviadas a laboratorios especializados de Brasil, China, Rusia, y con nombre supuesto, EEUU, coincidieron en que se trataba de células únicas, de un cáncer extremadamente agresivo, y aparentemente desconocido, es cuando el presidente encargado Nicolás Maduro, anunció que se designará una comisión de científicos de varios países del mundo para conocer del caso. Más recientemente, el ministro Rafael Ramírez declaró estar convencido de que Chávez fue víctima de un complot y fue asesinado. Dijo a BBC Mundo que “Estamos seguros de que el imperialismo y lo más oscuro de las agencias de inteligencia… tienen el manejo de tecnologías que nosotros desconocemos”, y le pidió al periodista que no le pidiera “que te demuestre en este momento la profunda convicción que tengo, lo estudiaremos y evaluaremos. No se ha podido demostrar cómo asesinaron a Yaser Arafat, pero a Yaser Arafat lo asesinaron”.

Ante esos hechos y opiniones, hay razones para la duda y parece lógica la designación de esa comisión de científicos, y esperar sus resultados para despejar las dudas.

Tomado de Venezolana de Televisión

Reconocido oncólogo confirma que el cáncer si puede ser inoculado

ELIO CENTENO –El viernes un rotativo español, paradójicamente el ultraderechista ABC, publicó en su portal digital una nota que da nuevos elementos a la duda de que el cáncer que padeció el Jefe de Estado Venezolano si pudo haber sido inoculando.

Cabe recordar que el presidente encargado, Nicolás Maduro, indicó que se investigará el tipo de tumor que se alojó en el cuerpo del presidente Chávez, abriendo la posibilidad de que “el cáncer fue inoculado por fuerzas oscuras”, por supuesto basándose en la opinión de los médicos que le atendieron y de una denuncia realizada por la periodista estadounidense Eva Golinger, a través de la televisora Rusia Today.

El medio español consultó al doctor Carlos Cardona, médico especialista en oncología molecular, especialista con16 años de investigación sobre el cáncer en la universidad de Cambridge y Birmingham, en Inglaterra y el Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson de Seattle, en Estado Unidos.

Publicando lo siguiente: “Al contrario de lo que piensa mucha gente, técnicamente es posible. Es probable que lo tuviera por sí solo, pero llama mucho la atención que, justo cuando Estados Unidos está perdiendo la batalla por el control de Sudamérica, hayan aparecido en poco tiempo cinco casos de presidentes, ninguno afín, con cáncer. Uno se pregunta, ¿aquí que pasa?”, explicó el doctor Cardona.

“La respuesta hay que buscarla en un oncólogo molecular, quien es el que está en el laboratorio experimentando con ratones y el que lleva inoculando cánceres desde hace 200 años. Yo lo he hecho miles de veces y sé que es posible”, explicó Cardona al medio español.

“Hay una gran variedad de maneras de eliminar a alguien, y una puede ser el cáncer. Tan solo hace falta una inyección puesta en cualquier parte del cuerpo mientras llegue a la sangre», relata el médico en la nota periodística.

Enumerando además, las posibles vías de inoculación, “inyectar líneas celulares de un tumor que conoces previamente, incluso de pacientes que murieron hace 50 años, a través de un oncovirus”.

El médico incluso da un ejemplo que seguramente el lector de esta nota le causaría angustia y terror cada vez que vaya al odontólogo. “

“Si Chávez, por ejemplo, hubiera ido al dentista, éste podría haberle puesto una anestesia y después inocularle un oncovirus o un carcinógeno, el paciente no se va a enterar y al cabo de varios meses puede desarrollar el cáncer”.

“Hay carcinógenos químicos que son específicos de un órgano y otros generalizados que provocan cáncer de manera discriminada”.

“Los hay, por ejemplo, que pueden provocan el cáncer en la zona pélvica, que es donde se le ha aparecido a Chávez”.

“La mayoría de estas cosas dejan huella y, si eres investigador, pueden encontrarla pidiendo una muestra del tumor. Puedes ver si ha sido un oncovirus, si hay alguna línea celular, también puedes hacer estudios genéticos para ver si el cáncer se ha desarrollado de manera natural o atípica… Es complicado, pero se puede averiguar.

Si se toma la palabra del el reconocido especialista, no es absurda la duda que pudiera tener el presidente encargado Nicolás Maduro, y en general todo el pueblo venezolano y las denuncias que hiciera la investigadora Golinger.

El tiempo y las investigaciones que ejerza el Gobierno de Venezuela traerá la verdad al pueblo de Venezuela.

Tomado de Contraingerencia

El cáncer inducido ¿una posibilidad real? Algunas opiniones sobre el tema

Peculiar cáncer ataca presidentes
Por Rashid Sherif

Lo supimos a través de las revelaciones de Wikileaks: Hace dos años,
Hilary Clinton envió al embajador en Buenos Aires un mensaje secreto
para pedirle que investigue la salud de la Presidenta Cristina
Fernández. Necesitaba saber sus hábitos personales, sus gustos, cómo
ella manejaba el estrés en relación con su trabajo, y muy
particularmente hizo ésta pregunta: ¿Acaso tomaba alguna medicina y
cual sería?

¿Por qué será que la Jefa del Departamento de Estado estaba indagando
en secreto semejante información acerca de la salud de una jefa de
Estado?

Extrañas coincidencias: Al poco tiempo, la Presidenta Cristina
Fernández, que hasta ahora había disfrutado de una excelente salud, de
pronto se le detectó un tumor de la glándula tiroidea. Por suerte, nos
enteramos luego que se trató de un tumor benigno. Otro hecho ocurrió
de repente: Su esposo, antiguo Presidente Néstor Kirchner entonces
candidato de nuevo a la presidencia, había tomado un café en un hotel
en la Patagonia donde acostumbraba ir. A las pocas horas, de noche,
fue presa de un repentino malestar y murió de infarto fulminante del
miocardio. Otras noticias no menos sorprendentes: El Presidente de
Paraguay, Fernando Lugo tuvo un cáncer linfático. También la
Presidenta Dilma Rousseff padeció de cáncer mientras estaba en campaña
electoral. Ella era antiguo líder de un movimiento de liberación
nacional en los años terribles de la dictadura militar apoyada por
Estados Unidos, fue detenida y torturada. A su vez, el Presidente
Lula da Silva de pronto sufrió de cáncer, su pueblo lo reclamaba para
presentarse a futuras elecciones. El Presidente de Venezuela Hugo
Chávez quien tenía perspectivas muy favorables para presentarse por un
nuevo periodo presidencial, sufrió una y otra vez en recaídas de un
tumor canceroso particularmente maligno. En fin, llaman la atención
poderosamente esta verdadera serie de graves accidentes de salud
física fatales en algunos casos. Eran y son jefes de Estado con
antecedentes de buena salud con similares virtudes de ser portadores
de la esperanza de sus pueblos y hasta de continentes del Gran Sur,
aportando el aliento del cambio social, a la vez enfrentándose con
mayor o menor grado a los intentos del imperio de los EEUU por
derrocarlos, desprestigiarlos, alentar conspiradores locales contra
ellos. Nunca dejó esos planes criminales, de allí nace la sospecha en
su contra cada vez que surge un intento de golpe de Estado, una
maniobra artera de sus aliados locales derechistas. En suma, se hace casi

Evidente encontrar su mano peluda al descubrir esa cascada peculiar de

Canceres persiguiendo jefes de Estado de orientación patriótica y
antiimperialista. De hecho, es de conocimiento público que hace varios
años ya, la CIA y el Pentágono al igual que su apéndice Israel- han
desarrollado y utilizado en varias ocasiones un tipo de armamento
biológico letal con una variedad de objetivos.

Pocos años atrás, Fidel estando de regreso de un viaje oficial en
Argentina sufrió de pronto de una misteriosa hemorragia interna que lo
puso al borde de la muerte. Resucitó por milagro y gracias al talento
legendario de los médicos cubanos. Anteriormente, Yasser Arafat
acosado durante dos años por constantes disparos de armas pesadas
contra su residencia en Ramallah, cuando se negaba a ser deportado
según lo requería Sharon, fue víctima de envenenamiento fulminante de
sus glóbulos rojos y ni siquiera se pudo diagnosticar el producto
letal en el hospital de París por los expertos médicos franceses.
Murió de repente. Solo recientemente, se está investigando de nuevo la
causa de su muerte.

En los últimos 50 años, Fidel fue blanco de alrededor de 700 y más
intentos de asesinato (ha entrado ya en los anales de Guinness!),
incluyendo medios biológicos sofisticados preparados en laboratorios
de la CIA y el Pentágono, intentos de asesinato revelados tanto por
Wikileaks como por otras fuentes oficiales y periodisticas.*

En la historia no lejana, cuando no se trata de golpe de Estado
militar fomentado por la CIA sea en Chile contra el presidente
Salvador Allende, o más recientemente en Honduras contra el presidente
Manuel Zelaya, sin olvidarnos los intentos frustrados contra Evo y
Correa, el imperio está entonces urdiendo atentados disfrazados de
accidentes de avión como fue el caso del Presidente de Panamá Omar
Torrijos quien nacionalizó el canal (!); o el Presidente progresista
Samora Machel, de Mozambique. En otros escenarios, fue el vil y
cobarde asesinato del Che y recientemente el horroroso linchamiento de
Muammar Gaddafi. Estos grandes líderes eran dignos patriotas de países
del Sur que se oponían todos a la dominación imperialista de los
Estados Unidos.

La tragedia que nos golpeó con la muerte altamente sospechosa de
Arafat, hoy nos sofoca con la pérdida irreparable del Presidente
Chávez, nos obliga a preguntarnos: ¿Como ese odio del enemigo llega
tan cerca hasta atentar de forma insidiosa contra la vida del líder
del pueblo? Mientras la responsabilidad política y moral del crimen
recae directamente sobre las fuerzas de ese imperio, su
responsabilidad penal más temprano que tarde se hará evidente a plena
luz, ante el pueblo y la Historia. Sea por un vil atentado, sea por
una enfermedad cancerosa insidiosa, sutilmente inducida, la
desaparición brutal del líder transforma su existencia en destino como
mártir, héroe nacional, continental y hasta internacional. Chávez
amaba la vida; a la vez entregó su vida entera a su pueblo: por su
lucha y sus ideas imperecederas vive y vivirá para siempre. Su talla
agigantada alumbrará Venezuela y el camino de los pueblos en busca de
su liberación; vivirá en la Historia que lo devuelve entre los vivos para seguir
guiando sus pasos, despertar su vigilancia hasta la victoria final.
http://shaahidun.wordpress.com/

El cáncer: ¿un arma imperialista contra las izquierdas?
Por Miguel Fernández Martínez

La reciente muerte del presidente venezolano, comandante Hugo
Chávez, volvió a poner sobre el tapete la duda acerca del origen y
causas de enfermedades letales que, sorpresivamente, atacaron a
prominentes líderes de la izquierda latinoamericana.

Las máximas autoridades del gobierno bolivariano de Venezuela
anunciaron recientemente que iniciarán una profunda investigación
científica para tratar de encontrar la verdad sobre el agresivo cáncer
que le quitó la vida al indiscutible líder latinoamericano, en
momentos en que se disponía a cumplir un nuevo mandato popular de
gobierno, después de ganar abrumadoramente en las elecciones de
octubre pasado.

La Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA), junto a
otras agencias europeas e israelíes dedicadas al trabajo secreto y la
subversión, tienen un largo historial de ataques bacteriológicos
contra líderes mundiales, que se fueron convirtiendo en incómodas
figuras frente al proyecto hegemónico del imperialismo.

Los casos más relevantes fueron el del ex presidente paraguayo
Fernando Lugo, que padeció de un linfoma no-Hodgkins, y casi
simultáneamente la actual mandataria brasileña Dilma Rousseff, en
pleno apogeo de su campaña política, se tuvo que enfrentar a un cáncer
en el sistema linfático.

Otros afectados que llamaron la atención fueron el ex presidente de
Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, a quien se le diagnosticó un tumor
en la laringe, y Cristina Fernández, presidenta de Argentina, que fue
operada de un cáncer de tiroides.

Sin estar en la lista de los líderes más radicales de
Latinoamérica, pero con posiciones menos comprometidas con Washington
y que ofrecieron respaldo al proyecto bolivariano de integración
continental, fueron afectados por el cáncer de próstata el presidente
de Colombia, Juan Manuel Santos, y el ex presidente de Haití, René
Preval.

También llama la atención la repentina muerte del argentino Néstor
Kirchner, mientras aspiraba a un nuevo período presidencial, que fue
víctima de un fulminante infarto del miocardio mientras tomaba un café
en un hotel en la Patagonia, y la grave enfermedad que atacó al líder
histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, en 2006, después de
su regreso de un viaje a la Argentina.

Aunque no se puede afirmar hasta dónde pudo llegar la siniestra
mano de los órganos de inteligencia imperiales, aún están frescas las
dramáticas revelaciones de la ejecución de pruebas científicas hechas
por Estados Unidos con seres humanos en Guatemala a mediados del siglo
pasado, que incluyeron la inoculación de graves enfermedades en
personas utilizadas como conejillos de Indias.

Tampoco se olvidan los altos índices de padecimientos cancerígenos
registrados entre la población de la isla puertorriqueña de Vieques,
como consecuencia de las pruebas bacteriológicas realizadas por la
Marina estadounidense, y la confirmación del asesinato por
envenenamiento con plutonio del líder palestino Yasser Arafat.

La impotencia de las ultraderechas, en su afán por alcanzar el
poder y control de los pueblos, jamás ha puesto límite para sacudirse
de encima a los representantes populares con propuestas de gobierno a
favor de los menos beneficiados.

El chileno Salvador Allende, el panameño Omar Torrijos, el
granadino Maurice Bishop, por solo citar tres ejemplos y en diversas
circunstancias, murieron trágicamente en ejercicio de sus cargos,
después de ver el dedo imperial inclinarse hacia abajo.

Por su parte, el líder cubano Fidel Castro acumula un record
impresionante de intentos frustrados de asesinato que supera las 600
acciones fraguadas y financiadas en las siniestras oficinas de
Langley.

Recientes revelaciones de Wikileads confirmaron a través de
documentos secretos dados a conocer, que el Departamento de Estado
norteamericano estuvo al corriente y con gran interés, de las posibles
enfermedades que afectaban y los medicamentos que consumían varios
líderes de las izquierdas latinoamericanas.

Durante una graduación militar, en una de sus últimas apariciones
públicas, el extinto mandatario venezolano Hugo Chávez sugirió que
Estados Unidos puede estar detrás de la propagación de las
enfermedades oncológicas entre los líderes de países latinoamericanos.

“No sería extraño que hubieran desarrollado una tecnología para
inducir el cáncer y nadie lo sepa hasta ahora”, se preguntó Chávez en
aquella oportunidad.

El actual presidente en funciones venezolano, Nicolás Maduro,
volvió a poner en dudas el origen de la enfermedad que aniquiló al
comandante Chávez y pidió que se iniciara una profunda investigación
científica para determinar las causas y origen del cáncer que padeció
su predecesor, quizás el más incómodo rival que tenía Washington en
una América Latina que está aprendiendo a conducirse sola e
independiente de los designios del Norte.

Al margen de cualquier conjetura, sigue llamando la atención esta
rara avalancha que el cáncer desata contra las izquierdas políticas.

Aunque Estados Unidos lo niega rotundamente, no se puede olvidar
que también negaron por más de 70 años haber sido los culpables de la
voladura del acorazado Maine, en la bahía de La Habana para declararle
la guerra a España y ocupar ilegalmente a Cuba, y que por medio siglo
ocultaron ser los responsables de miles de muertes en Guatemala a
causa de sus experimentos científicos con seres humanos, entre otras
desventuradas mentiras.

El tiempo y la verdad, dirán la última palabra.

Tomado de Blogueros de la Revolución

Sí, pero no

JUAN GELMAN

El presidente Obama anunció con bombos y platillos la retirada de las tropas que invadieron y ocuparon Irak. Sí, pero no: los 50.000 efectivos allí apostados siguen combatiendo. También declaró, con idéntico acompañamiento, que el derrame de petróleo en el Golfo de México ya no era un problema y hasta nadó con su hija Sara en esas aguas presuntamente impolutas. Sí, pero no: aún se desconoce el impacto que produjo y produce en la salud pública y la fauna marina de la zona, del país y tal vez del mundo. Se han empezado a acumular indicios de que nada bueno muestran.

Un documento del Departamento de Salud y Hospitales de Luisiana registró un fuerte incremento de afecciones “que se estima están relacionadas con la exposición a contaminantes del derrame de petróleo” (www.propublica.org, 21-6-09). Y un informe del Deepwater Horizon Unified Command, el organismo establecido para enfrentar el desastre, reveló que en menos de dos meses 300 personas comenzaron a padecer náuseas, deshidratación, dificultades para respirar y otras dolencias por idéntico motivo (www.propublica.org, 17-6-10). Hace más de tres meses que no se dan a conocer nuevos datos oficiales sobre la situación.

Hay otras fuentes, sin embargo. La revista de la Asociación Médica Estadounidense (JAMA, por sus siglas en inglés) publicó un artículo no precisamente optimista sobre los efectos del derrame de casi cinco millones de barriles del hidrocarburo en el Golfo (//jama.ama.assn.org, 8-9-10). Sus autoras, la doctoras Gina Solomon y Sarah Janssen, son especialistas en medicina ocupacional y ambiental y pasaron meses recogiendo información sobre el terreno. Identificaron cuatro peligros asociados con el derrame.

El primero: los vapores emanados de los productos químicos y dispersantes utilizados para diluir el petróleo vertido. El segundo: daños en la piel por el contacto directo con el agua contaminada. Y luego: el riesgo de contraer a largo plazo cáncer y/u otras enfermedades en razón del consumo de frutos de mar y pescado contaminados, al que suma la aparición de problemas de salud mental como depresión, impulsos autodestructivos y ansiedad. Precisiones nada alentadoras.

El organismo estadounidense de protección ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) advirtió a la BP que estaba utilizando “dispersantes en volúmenes sin antecedente”, que había comenzado a inyectarlos “por debajo del agua, un procedimiento nunca empleado antes” y que debía recurrir a “dispersantes menos tóxicos” (//app.restorethe gulf.gov, 23-5-10). Podría ser una innovación, sólo que el estudio de JAMA alerta contra la aplicación de benceno –origina leucemia–, tolueno –en dosis elevadas puede interrumpir el desarrollo de un feto–, naftaleno –padre de cánceres– y en particular ácido sulfhídrico, porque provoca “una mortalidad prematura”. Todos, dispersantes.

Muchos de los 47.000 trabajadores que se metieron en las aguas contaminadas para descomponer el petróleo –pescadores, voluntarios, algunos contratados– padecen diversos problemas de salud: estuvieron inmersos largas horas en semejante caldo. Algunos han sido hospitalizados con heridas inexplicables para ese tipo de labor. La alternativa para no pocos de ellos es la desocupación, de manera que se abstienen de declararse enfermos. La BP, además de practicar el racismo en materia de salarios y distribución de las tareas, ha obligado a algunos equipos de operarios a firmar acuerdos que les prohíben discutir las condiciones en que laboran y no les proporcionó equipo de seguridad alguno durante más de dos meses (www.thegrio.com, 9-7-10). Como dijo George Barisich, presidente de una empresa pesquera, “una ley no escrita dice que no se muerde la mano que te da de comer” (//articles.latimes.com, 26-5-10).

Claro que no todas las compañías del ramo se comportan de la misma manera. La Wallace Seafood de Alabama suspendió la distribución de lisas procedentes del Golfo por no ser idóneas para el consumo humano. Es un pez que busca su alimento en aguas profundas y vaya a saber qué ingiere en capas de petróleo no disueltas que la acción de los dispersantes hizo desaparecer de la superficie y envió a zonas más hondas. Este hecho fue subrayado en un informe que la Radio Nacional Pública emitió la semana pasada (//topics.npr.org, 13-9-10) y el riesgo de ingerir lisas es directo para quienes las comen. Hay otro indirecto: los granjeros de la zona las emplean para alimentar a los cerdos.

El gesto de Obama, destinado a atraer a los turistas que desertaron de las playas de Florida, no basta para compensar los daños ocasionados a la flora y la fauna marinas, la muerte de 15 millones de peces según estimaciones recientes, la contaminación de miles de pelícanos y otras aves, tortugas, mamíferos del mar, esos que nadan todos los días. Y lo más duro que vendrá aún no se puede medir.

TOMADO DE P/12