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CUBA Y CANADÁ 15 INTERESANTES DATOS QUE DEBES SABER

Two butterflies with flags on wings as symbol of relations Canada and Cuba

Two butterflies with flags on wings as symbol of relations Canada and Cuba

A propósito de la visita a nuestro país del Primer Ministro canadiense Justin Trudeau

1- Las relaciones entre Cuba y Canadá se remontan al siglo XVIII, cuando barcos procedentes de las provincias canadienses con costas en el Atlántico comerciaban y hacían trueques de bacalao y cerveza por ron y azúcar.

2- Cuba fue el primer país escogido por Canadá en el área del Caribe para  abrir una Misión Diplomática.

3- Las relaciones diplomáticas oficiales se establecieron en 1945, cuando Emile Vaillancourt, un notable escritor e historiador, fue nombrado representante de Canadá en Cuba.

4- Canadá y México fueron los únicos dos países del hemisferio que no rompieron las relaciones con Cuba después del triunfo de la Revolución en 1959.

5- Nuestro país está representado en Canadá por una embajada en Otawa. Tiene consulados en Montreal  y en Toronto.

6- Cuba es el principal mercado de Canadá en el Caribe, mientras Canadá es el tercer mayor socio comercial de nuestro país y una de las principales fuentes de inversión extranjera.

7- La Isla es el tercer destino en el extranjero más popular para los canadienses (después de los Estados Unidos y de México).

8- Casi el 40 por ciento del turismo que recibe Cuba proviene de tierras canadienses.

9- Actualmente están radicadas en La Habana unas 40 sucursales canadienses.

10- La cooperación académica representa uno de los aspectos más dinámicos de las relaciones entre ambos países, con redes de académicos e investigadores trabajando conjuntamente en una amplia gama de disciplinas.

11- Uno de los eventos de inspiración canadiense de más éxito que se realiza en Cuba es la carrera anual en honor a Terry Fox, quien recorrió su país para promover la importancia de la investigación sobre el cáncer. La carrera en nuestro país es la mayor del mundo fuera de Canadá.

12- Esta es la segunda vez que un Primer Ministro canadiense de apellido Trudeau visita nuestro país, pues en enero de 1976 lo hizo Pierre Elliott, padre del actual mandatario.

13- Pierre Elliot Trudeau ejerció el cargo en los períodos 1968-1979 y 1980-1984. Fue un experimentado estadista que promovió políticas económicas de contenido social y fomentó la igualdad nacional entre angloparlantes y francoparlantes. A su funeral, ocurrido el 28 de septiembre de 2000, asistieron numerosos líderes mundiales. El entonces presidente cubano Fidel Castro y el ex presidente de Estados Unidos James Carter se encontraban entre ellos.

14– Justin Trudeau, actual Primer Ministro, nació en 1971 y asumió el cargo en 2015, al frente del Partido Liberal de Canadá.

15- Tres curiosos datos sobre este país nos dicen que allí se inventó el guante de béisbol en 1883; es el segundo más grande del mundo y ocupa ese mismo escaño entre la naciones con el aire más puro del planeta.

Fuentes: Revista Bohemia, Radio Canadá Internacional y Planeta Curioso.com

Tomado de Juventud Rebelde

El agua, ¿de quién es?

Juan Gelman

Aunque el sentido común responde que es de todos, los hechos suelen contradecirlo: el calentamiento global y los cambios climáticos que conlleva han convertido el agua en algo tanto o más codiciado que el petróleo y grandes empresas se están convirtiendo en dueñas de ese recurso natural, extrañamente, con la ayuda de las Naciones Unidas, la organización creada para velar por los derechos de los habitantes del planeta entero. En este caso, y no sólo, parece inclinada a preservar más a los unos que a los otros. Con razón decía Bernard Shaw que el sentido común es el menos común de los sentidos.

Una de las primeras medidas que adoptó Ban Ki-moon, flamante secretario general de la ONU, fue el lanzamiento del CEO Water Mandate, “una iniciativa público-privada especial destinada a asistir a las empresas en el de-sarrollo, aplicación y difusión de políticas y prácticas sostenibles en la esfera del agua” (www.unglobalcompact.org). Un propósito loable, su trastienda no tanto. Megapolios como Marck&Co. o Siemens se acogen al Mandato para privatizar un bien común. Como sucede con otros proyectos importantes de la ONU, FMI, el Banco Mundial y bancos de desarrollo regionales en general se encargan de manejarlos.

El Banco Mundial acaba de asumir el control del Fondo Verde de la Conferencia sobre el Cambio Climático, financiado con 100 mil millones de dólares. Es notoria la poca o ninguna transparencia del BM en lo que hace a proyectos similares, pero estas iniciativas se reiteran “no sólo porque los Estados miembros más poderosos de las Naciones Unidas las empujan”, señaló Maud Barlow, presidenta del Consejo Nacional de Canadienses (CNC): también porque la ONU carece de fondos suficientes y sus organismos y programas “recurren al patrocinio privado para funcionar”. Barlow es autora, entre otros libros, de Oro azul y El Pacto Azul: la crisis mundial del agua y la lucha por el derecho al agua.

La ecologista canadiense ha subrayado, en el prólogo de un estudio del CNC sobre la influencia del sector privado en las Naciones Unidas, que el planeta está en vísperas de una crisis de proporciones aterradoras en materia de abastecimiento de agua (//blueplanetproject.net). Observa que el FMI “fuerza a las naciones endeudadas a vender bienes públicos, incluyendo los acuíferos, como condición para otorgar una ayuda financiera. Todo el sistema (de la ONU) está regido por estas corporaciones”. Que sólo buscan ganancias, naturalmente.

El informe del CNC detalla ese dominio en varias organizaciones del sistema, incluso anteriores a 2007. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) concertó en el 2005 una asociación con la empresa Volvic, abastecedora de agua mineral, y llevó a cabo una campaña pública de proporciones en Alemania con el lema “1 litro por 10 litros”. La empresa se comprometió a contribuir monetariamente a un programa de Unicef en estos términos: por cada litro de agua Volvic que se vendiera en el país europeo, la empresa aportaría lo necesario para que los habitantes del distrito Amhara en Etiopía tuvieran acceso a 10 litros de agua potable. La iniciativa se repitió en otros mercados occidentales, lo que permitió que el programa se extendiera a zonas de Níger y Malí.

Volvic donó medio millón de dólares de sus ventas en EE.UU. y Canadá en el bienio 2008-2009 para financiar proyectos de Unicef (www.drink1give10.com). Bien, pero cabe señalar que las ventas de la sección Agua del grupo francés Danone, al que Volvic pertenece, ascendieron aproximadamente a 3700 millones de dólares sólo en el 2008 (www.danone.com, 24/6/10). El CNC manifiesta en el estudio que la vinculación explícita de Unicef con Volvic en grandes mercados consumidores como Francia, Japón, Canadá y EE.UU. es un valor agregado y estima que las ventas de los productos embotellados de Danone “bien pudieron haber excedido el valor (correspondiente) de la contribución de 500 mil dólares a Unicef”.

La Unidad de Inspección Conjunta de la ONU señaló en un informe del año pasado que esta clase de asociaciones carecen de “un sistema eficaz de supervisión para medir la implementación real de los principios (establecidos) por los participantes”, lo cual ha despertado las críticas de varios Estados miembros de Naciones Unidas y el riesgo de lastimar la reputación de la organización internacional (www.unjiu.org, septiembre de 2010). Sin embargo, aumenta su participación en estos emprendimientos “especiales”.

Un rasgo característico de estas tran-sacciones, reconocido por el Banco Mundial, es que las empresas se niegan a invertir en la infraestructura necesaria para mejorar el acceso a este recurso: sólo quieren recortar las operaciones para aumentar sus beneficios. Así, el precio del líquido aumenta y su calidad empeora. En Francia, considerado el impulsor más importante de la privatización del agua, hay marcha atrás: en junio, la alcaidía de París readquirió los servicios de agua manejados por las compañías Veolia y Suez. Pero no siempre la rapacidad encuentra freno.

Tomado de P/12

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Por cierto amigos, vean algunos importantes e interesantes datos sobre el agua:

El agua es tan importante en el mundo que merece y necesita protección. Es fuente de vida, sin ella no pueden vivir ni las plantas, ni los animales ni el ser humano.

Un 70% de nuestro cuerpo está constituido por agua; encontramos agua en la sangre, en la saliva, en el interior de nuestras células, entre cada uno de nuestros órganos, en nuestros tejidos e incluso, en los huesos.

El agua se encarga de acarrear nutrientes por todo nuestro cuerpo, ayuda a la digestión, incrementa el nivel de energía y ayuda a controlar el peso metabolizando las grasas.

Dada su real importancia, el agua debe estar libre de substancias químicas y tóxicos, de lo contrario nuestro cuerpo filtraría estas toxinas que pueden causar efectos secundarios indeseables.

Es indispensable en la vida diaria:

· Uso doméstico: en la casa para lavar, cocinar, regar, lavar ropa, etc.

· Uso industrial: en la industria para curtir, fabricar alimentos, limpieza, generar electricidad, etc.

· Uso agrícola: en la agricultura para irrigar los campos.

· Uso ganadero: en la ganadería para dar de beber a los animales domésticos.

La hora de la unidad

Caricatura de Adán Iglesias

MAGGIE MARÍN

Nacimientos hay que aunque representen grandes desafíos, son también una fiesta y una bocanada de aire puro y de esperanzas. Así ocurre con la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), unión multinacional cuya fundación tendrá lugar en Caracas el martes 5 de julio, justo cuando Venezuela celebra el bicentenario de su independencia, y a poco del 120 aniversario de Nuestra América, esa pieza formidable y de prodigiosa vigencia que escribiera José Martí, donde sostuvo que con los oprimidos habría que hacer causa común, para afianzar el sistema opuesto a los intereses y hábitos de mando de los opresores.

Ciertamente será un privilegio ser testigos de la concreción de una entidad absolutamente trascendente para América Latina y el Caribe, tanto, que Fidel lo califica como el hecho institucional más trascendente del último siglo en el hemisferio occidental.

Porque, que duda cabe, la máxima cita que tendrá lugar dentro de solo unos días es ya parte culminante de una historia con raíces en los sueños que no pudieron consumarlos los libertadores pero se viene escribiendo casi a diario en nuestra región desde comienzos del presente siglo, y que está marcada en buena medida por un diseño, una política y unos líderes empeñados en sentar con vigor bases autónomas, unitarias e integradoras.

Amerita en este instante recordar que la iniciativa, en cuyos textos fundacionales hay proyectos claros en salud, educación, combate a la pobreza, cambio climático, desarrollo sostenible, protección de la biodiversidad, comercio justo, estabilidad financiera, procedimientos y defensa de la democracia, surgió en febrero de 2010 en Cancún, México, durante la Primera Cumbre de la Unidad de América Latina y el Caribe, cuando bajo los auspicios del Grupo de río, 32 gobernantes decidieron que por razones económicas, políticas y sociales era preciso crear un espacio que agrupe a todos los países del hemisferio, aunque una de sus más significativas peculiaridades es la de no dar cabida a Estados Unidos y Canadá.

A quien dará cabida la Celac será a los 600 millones de personas que vivimos en los más de 23 millones de km2 de esta zona cuya desigualdad y violencia son fruto de 200 años de colonización, neocolonización, desprecio, dispersión e indiferencia. Porque será, como dijo nuestro presidente Raúl Castro, el primer ente en que “estamos los que tenemos que estar sin enfrentarnos con nadie”.

Será, además, el mecanismo más progresista que se pueda pensar hoy en América Latina y el Caribe, y formidable expresión de independencia y consenso. Será, por supuesto, un bloque de integración comercial y económica, de unión, de concertación. Será una forma de revivir el multilateralismo ya que, y hay que decirlo a viva voz, es muestra de que la hegemonía gringa aún puede sufrir grandes derrotas. Será, es la Celac, muchísimas cosas.

Esta, claro está, una historia que se viene construyendo para, desde el respeto a las pluralidades y contrastes que tenemos, dar forma a un ente que nos permita ocupar un lugar propio en el escenario mundial, por cierto el que nos merecemos, para allí afincados hacernos escuchar, respetar y justipreciar.

Por fortuna, surge tras sustanciosas experiencias previas, como la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de América Latina y el Caribe (Alba) y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), foros de cooperación, integración y unidad marcados más por la solidaridad que por los intereses económicos y comerciales, y fraguados en principios de soberanía y autodeterminación que ahora son también el tronco inequívoco de la Celac.

Un organismo que en la medida en que vaya defendiendo justa y efectivamente los derechos del subcontinente, podría llevar al colapso definitivo a la OEA. Y vale recapitular las actitudes entreguistas, remisas y timoratas de esa vieja dama indigna, máxime en momentos dramáticos y rompedores como el golpe de estado en Venezuela, el de Honduras, y el intento de asonada en Ecuador. Recordar que nunca la OEA cuestionó otras numerosas humillaciones, agresiones e intervenciones sufridas por latinoamericanos, porque siempre favorece los laudos y políticas de Washington.

No alcanza el espacio para perfilar el auténtico hecho histórico que se avecina y a una entidad que en medio de este desigual, belicoso y complejo mundo en que vivimos, será vehículo para lanzar estrategias, hallar soluciones comunes a los problemas, y prosperar, con la fortaleza de nuestra unidad, hacia la definitiva independencia.

Más allá de Tamaulipas

Las noticias que continúan llegando de México nos siguen poniendo la carne de gallina. ¿Habrá alguna esperanza, en algún futuro, de que ese querido pueblo recupere la paz? En la foto, patrullaje al muro entre USA y México

MAGGIE MARÍN

Estoy segura, la mayor desventura de Tamaulipas es su vecindad con Estados Unidos, ese paraíso que tantos mexicanos y tantos centroamericanos quieren alcanzar para sacar adelante a sus familias trabajando. Lamentablemente, México se debate entre la colosal fortaleza que han adquirido los carteles del narcotráfico y esas otras mafias que controlan el tráfico de armas, la trata de personas, el lavado de dinero, la prostitución mas toda suerte de negocios de mala calaña, y los avatares de una sociedad que por haber abierto sus fronteras al comercio más libérrimo del mundo le facturaron mayor dependencia externa, menos soberanía –alimentaria y de la otra— y cuantiosa “asistencia” en sus niveles de violencia e impunidad. No lo olviden, habitamos el reino de las paradojas, como nos advierte cada tanto Eduardo Galeano.

Porque los aztecas desregularizaron todo a favor de Gringolandia y de Canadá desde 1994 con el TLCAN, un tratado que los hizo multidependientes de sus “socios” y que como aseguran muchos, fue precisamente halando de esa cuerda que se aceleró el desangre de un país que desde entonces lo único que vio crecer fue la economía informal y la miseria, caldo de cultivo de una delincuencia armada hasta los dientes y signada por el salvajismo que impone la lucha por el botín y por el control de los mercados .

Vea esta cifra: desde fines de 2006 México acumula 28 mil muertos por causa de esas formas del crimen organizado. Solo en agosto pasado estallaron tres coches bomba, fueron secuestrados tres periodistas, asesinados dos alcaldes, y acribillados 72 inmigrantes. ¡Y sume a lo anterior una rebelión de policías de Ciudad Juárez, hoy por hoy la más peligrosa del mundo! En medio de este panorama, el inmigrante es un peón en manos de bandas ávidas de trasegarlos de un lado al otro y de usarlos para sus fines en el tráfago de narcóticos y otros negocios escabrosos.

Luego entonces la masacre de 72 inmigrantes en el ya famoso rancho de San Fernando, en Tamaulipas, cuando se negaron a trabajar para Los Zetas (el cartel más sanguinario de México), la ejecución de dos funcionarios que investigaban los hechos, y el homicidio del alcalde de otro municipio del mismo estado, son algo más que asesinatos de sicarios del antedicho crimen organizado. Fue sin duda el peor hallazgo realizado hasta hoy, en medio de la guerra entre las mafias de la droga por el control de las rutas hacia Estados Unidos. Pero es también, y por sobre todo, parte de una historia más larga y más compleja.

Se asegura, en investigaciones del FBI y en informes de la Comisión de Derechos Humanos del propio país, que México es un infierno para los inmigrantes desde hace años. Solo de septiembre de 2008 a febrero de 2009 (en apenas seis meses, pues), 10 mil centroamericanos indocumentados que se dirigían a la Unión fueron secuestrados.

Son frecuentes las noticias, denuncias y testimonios sobre raptos, despojos, violaciones, torturas, y hacinamientos que llegan a causar no pocas muertes. ¿Quién no sabe nada del tren de carga al que se suben los “sin papeles” al comienzo de su ruta hacia el norte y donde ocurren historias brutales? ¿Y de los trasladados a través del desierto?

Pero Gringolandia no quiere “protagonismo” en asunto tan oscuro y sucio. Por eso Obama llegó al punto de rectificar a su “cancerbera” secretaria de Estado, que llegó a comparar al país azteca con la Colombia de Pablo Escobar.

Pero lo cierto es que su guerra contra el narcotráfico, que tanto le gusta que le hagan otros, le ha costado a México eso y mucho más. Por ejemplo, hoy se sabe que casi todas las armas de fuego en poder de narcos y mafiosos se compran en armerías estadounidenses situadas en la frontera, y el propio presidente Felipe Calderón asegura que más del 80 por ciento de las armas cortas y rifles de asalto confiscadas en los últimos años provenían de EE UU.

De modo que el horror que nos sacudió ante los cadáveres atrozmente masacrados en Tamaulipas es sobre todo por la cantidad de muertos de un solo golpe.

”Hay días en los que me pregunto cuántos muertos mexicanos hacen falta para que un consumidor en Nueva York disfrute (en paz) de su dosis de cocaína”, escribió en su blog la periodista Judith Torrea. Otros no ocultaron su tristeza porque sin remedio, las fastuosas fiestas por el bicentenario de la independencia mexicana tuvieron lugar en medio de un creciente militarismo.

Lo peor es que justo por hallarse los aztecas sumidos en tamaña violencia e impunidad, inducidas y prohijadas por el Norte, es que su ambicioso y voraz vecino sigue poniendo a punto planes empeñados en asegurar cada vez con más medios y fuerza a la patria de Juárez y del cura Hidalgo en rehén por excelencia de sus intereses.

En fin que hay mucho, mucho por considerar, más allá de Tamaulipas.