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“A MÍ NO ME ATEMORIZAN”: ENTREVISTA EXCLUSIVA A DILMA ROUSSEFF, PRESIDENTA DE BRASIL

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La mandataria le dijo en su entrevista a Pagina 12, de Argentina, que el “complot” para allanar el camino hacia una “privatización blanca de Petrobras no va a forzarme a que abandone el modelo de participación estatal para adoptar el de concesión” que rigió en los ’90

Por Darío Pignotti

Desde Brasilia

Ni un paso atrás. Dilma Rousseff aseguró que, a pesar de las presiones de las derechas económica, mediática y partidaria (ésta llegó a desvariar con un impeachment), mantendrá en vigor la actual legislación petrolera, promulgada en 2010 y conocida como “de participación”, con Petrobras como principal empresa en la explotación de los megacampos tan codiciados por las compañías norteamericanas.

Dilma descartó, en esta entrevista exclusiva a Página/12, retroceder al modelo de concesiones instituido en los ’90, durante el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, actual jefe de la oposición. Desde el 27 de octubre de 2014, un día después de haber sido electa para un segundo mandato, Rousseff soporta presiones para derogar el régimen de participación y anular la norma que obliga a Petrobras a comprar plataformas, buques y equipamientos fabricados en Brasil.

Es posible que los participantes en el complot para derretir a Dilma y allanar el camino hacia una privatización blanca de Petrobras tengan influencia sobre el juez de provincia a cargo del proceso por corrupción conocido como “petrolão” por el que fueron presos varios ex ejecutivos de la petrolera, de empresas constructores y políticos.

–Presidenta, ¿se puede decir que es cero el riesgo de que Brasil vuelva al modelo de concesión?

(Mira fijo al cronista, hace una pausa y dice) –Yo creo que el riesgo no es cero. Yo le digo que mientras yo esté en la presidencia (el riesgo) es de menos mil de que se vuelva a la concesión. El modelo de participación se basa en las mejores prácticas internacionales, en todos los países donde se sabía que había mucho petróleo y de buena calidad, como en Noruega, rige ese modelo. Y en Brasil sabíamos que había mucho petróleo en el pre-sal (aguas profundas). Aquel que suponga que este modelo de participación es ideológico (argumento citado por la oposición) está equivocado. El modelo de participación es la mejor forma de defender los intereses económicos de la población de este país, es ella la dueña de sus riquezas naturales, en especial del petróleo, que con esta ley es del Estado. En cambio en el modelo de concesión (de los ’90), el dueño del petróleo es quien lo descubre, y si lo descubre una compañía privada, ella es la titular.

Tempestad que no fue

Anochece en Brasilia. La presidenta nos invita a recorrer el Palacio Alvorada, de columnas blancas y largas como cuello de garzas, desde donde se ve la piscina de agua tan quieta que parece un vidrio celeste. “Casi nunca me puedo dar un baño porque tengo demasiadas obligaciones”, comenta al pasar Rousseff el viernes, cerrando una semana relativamente calma si se toma como barómetro los remezones de los últimos meses en que el grupo de medios privado Globo puso toda su capacidad de persuasión a favor del impeachment, teniendo como aliado al senador socialdemócrata Aécio Neves, candidato derrotado en las presidenciales del año pasado.

La conjura creció hasta abril pasado con dos movilizaciones de cientos de miles de personas, pero, a partir de allí, los inconformes comenzaron a dividirse. Y Neves sufrió varias derrotas en su partido, la peor de todas ocurrida la semana pasada cuando un asesor letrado recomendó archivar, por ahora, el pedido de juicio político. “A mí no me atemorizan, yo puedo responder por mis actos, tengo claro cuáles son mis actos”, sostiene Dilma, mientras pasamos por la hermosa biblioteca dominada por un tapiz con mujeres y guitarras del pintor modernista Emiliano Di Cavalcanti.

Deshielo con Obama

En septiembre de 2013, al saber que la NSA había robado informaciones de su gobierno y de Petrobras, Dilma se plantó ante Barack Obama: le exigió explicaciones sobre las operaciones de la agencia y rechazó un convite para realizar una visita de Estado a Washington. El hielo entre Brasilia y Washington sólo se rompería en abril de este año, durante la Cumbre de las Américas de Panamá, cuando los mandatarios dejaron atrás sus divergencias y acordaron volver a encontrarse dentro de un mes en la Casa Blanca.

–¿Usted quedó conforme con las explicaciones de Obama sobre las maniobras de la NSA?

–La NSA investigó de forma ilegal sobre Petrobras y sobre el gobierno brasileño… con el pretexto de que lo hacía debido a la amenaza terrorista después de los ataques del 11 de septiembre 2001. Luego se supo que también ocurrió algo parecido con el gobierno de Alemania, gobierno junto al cual hicimos una presentación en la ONU. Frente a esas circunstancias el presidente Obama adoptó varias resoluciones, entre ellas la que determinó que no corresponde espiar países amigos. Ellos (Estados Unidos) nos dijeron que a partir de entonces nunca más ocurrió aquello (rastrillaje ilegal contra Brasil).

–Entonces ese asunto está concluido.

–Para nosotros está concluido… creo que el gobierno de Obama tomó las medidas pertinentes dentro de sus atribuciones. Es esa nuestra convicción.

–¿Es constructivo el acercamiento entre Washington y La Habana iniciado en Panamá hace un mes?

–Para mí fue una de las grandes iniciativas tomadas en los últimos años, primero porque cierra la Guerra Fría en nuestro continente. Queremos que esto se profundice y se termine el embargo contra Cuba, algo que no depende del Poder Ejecutivo norteamericano, sino del Congreso norteamericano. Brasil financió el mayor puerto de aguas profundas de Cuba, el de Mariel (inaugurado por Dilma y Raúl Castro en 2014). La oposición brasileña era completamente cáustica a ese financiamiento del Bndes (Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social) .

–Por tanto la política del Bndes fue correcta pese a las críticas de la derecha.

–Esa política no fue del Bndes, fue del gobierno brasileño; el Bndes es un banco controlado 100 por ciento por el gobierno. Nosotros consideramos que el proceso de relaciones democráticas en Cuba pasa por apostar por la apertura, pasa por apostar por la inversión. Y pasa por apostar por la apertura de la relación comercial entre EE.UU. y Cuba. El embargo no lleva a nada, después de más de medio siglo no llevó a nada.

Creo que Estados Unidos dio un paso extremadamente feliz, estratégico, para América latina. Y digo más, creo que el presidente Obama dio ese paso con mucho coraje y creo que esto no vuelve atrás, la rueda de la historia no retrocede, creo que ahora van a haber inversiones en Cuba.

Cuba es un país especial para nosotros, latinoamericanos, y sé que para los mexicanos más aún. Ahora bien todo esto que pasó entre Estados Unidos y Cuba no fue sólo por mérito de ellos, en este sentido me gustaría hablar un poco del papa Francisco, ¿puedo hacerlo?

–Por supuesto.

–Quiero decir que el papa Francisco tuvo un papel fundamental, porque además de ser el jefe de la Iglesia Católica Apostólica Romana, él fue alguien con el discernimiento necesario para percibir que si había algo importante para los pueblos de este hemisferio, para el de Cuba en especial, era esa reanudación de las relaciones.

China y México

La semana pasada el gobierno chino anunció un respaldo de entre 7000 y 10.000 millones de dólares para que la petrolera estatal cuente con recursos con los que financiar sus proyectos de infraestructura, especialmente los destinados a las cuencas del pre-sal, de donde ya se extraen 800 mil barriles diarios, algo que sorprendió hasta a los optimistas, pues no es sencillo succionar crudo alojado a más de 5000 metros de profundidad.

“Nosotros le asignamos un papel estratégico a Petrobras, ella tiene algo que nadie tiene, que es conocer como pocos la cuenca sedimentada continental brasileña. Eso es algo que nadie podrá quitarle a Petrobras, puede venir quien quiera a competir con ella”, puntualiza Dilma.

“Petrobras es una gran empresa… recientemente pasó por un proceso de investigación judicial, pero hay que tener en cuenta que Petrobras cuenta con 90.000 empleados… y sólo cuatro funcionarios están en estos momentos bajo acusación de una probable caso corrupción. Pero este proceso no impidió que Petrobras haya ganado en Houston un premio que es una especie de Oscar a las empresas de gas y petróleo”, refuerza la mandataria que mañana inicia su primera visita de Estado a México.

Desde la Cumbre de las Américas de 2005, en Mar del Plata, creció el distanciamiento entre México y parte de Sudamérica debido al apoyo dado por Vicente Fox al ALCA, proyecto rechazado de plano por la troika que formaban Hugo Chávez, Néstor Kirchner y Lula.

–¿Su viaje es el reencuentro entre Brasil y México?

–Creo que mi viaje abre un nuevo capítulo en nuestras relaciones. Cuando recibí al presidente Enrique Peña Nieto, él vino poco después de ser electo, coincidimos en que para Brasil era fundamental aproximarse a México y para México era fundamental aproximarse a Brasil. Y que era fundamental para toda nuestra región que esto ocurriera. Estoy convencida de que los dos países se beneficiarán en lo económico y comercial, y creo que el acuerdo automotor en vigor ha sido un paso importante. Ese acuerdo muestra cuál es el camino a seguir, y que es posible firmar otros acuerdos. Tengo la convicción de que esta conveniencia es mutua y creo que el presidente Peña Nieto opina lo mismo.

Hay personas que consideran que las economías de Brasil y México compiten entre sí, yo creo que ésa es una visión equivocada, nuestras economías son complementarias. Nuestros países representan los dos mayores mercados de América latina, y es importante que México puede hacer más inversiones en Brasil, y viceversa. Nosotros somos el segundo destino de inversiones directas mexicanas, sólo nos supera Estados Unidos, esto quiere decir que ya hay una rueda que está girando y esto favorece la integración.

Me alegró saber de que la empresa brasileña Braskem formará una sociedad con la mexicana Idesa para crear un polo petroquímico. Considero que nuestros países están en condiciones de hacer acuerdos a partir de la complementariedad de la cadena productiva, producir una parte acá y otra allá. Esto puede ocurir en la industria naval, en la cadena de gas y petróleo, donde México tiene Pemex y Brasil tiene a Petrobras, que son empresas que tienen modelos regulatorios similares.

–¿Podemos hablar entonces de un vínculo sólido?, ¿surge el eje mariachi-bossa nova?

–No, mejor vamos a llamarlo eje tequila y caipirinha (riendo).

–¿Es posible un acuerdo Pemex-Petrobras?

–Yo siempre considero que es posible, y ya hubo un acuerdo en 2005 que está en vigor, que es el Convenio General de Colaboración Científica, Técnica y de Entrenamiento. Petrobras es una empresa con acciones cotizadas en las bolsas de valores (Nueva York y San Pablo) y Pemex está adoptando un marco regulatorio similar. Podemos actuar en el plano de las inversiones, en la cadena de proveedores, donde nosotros podemos participar porque en Brasil tenemos astilleros.

–¿Pemex podría explotar petróleo en Brasil?

–Claro que puede. Puede Pemex al igual que cualquier otra empresa extranjera.

–¿Brasil está interesado en ello?

–Lógico, no tenga dudas de que es así. Creo que esto también será conveniente para Petrobras porque Petrobras cuenta con tecnología de exploración en aguas ultraprofundas.

El hermano al otro lado del mundo

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Palabras de Chico Buarque.  El más popular y respetado de los cantantes brasileños desgrana, en una entrevista en su piso de Río, las circunstancias familiares que encaminaron la búsqueda del hermano negado por su padre, y de cómo se basó en los hechos para su nueva novela.

Tomado de Revista Ñ del diario Clarín

POR PATRICIA KOLESNICOV DESDE RÍO DE JANEIRO

¿Te molesta eso?, le pregunto.

–Es que no entiendo. En los años 70 yo sabía que tenía un hermano, podría haberme acercado a mi padre y preguntado. Podría haberle dicho “Sergio, contame todo”.

–¿Y te molesta no haberlo hecho?

–Un poquito.

Cuando tenía 22 años, Chico Buarque supo que, además de los seis que crecían con él, tenía otro hermano. En 1929 su padre, Sergio, se había instalado en Berlín como corresponsal deDiários Associados . Y ahí había tenido un romance y un hijo, a quien nunca vio: el bebé nació cuando Sergio navegaba de regreso, aguas al sur. Con el tiempo, mientras se iba convirtiendo en un prócer de la nueva música de Brasil, Chico supo también que el bebé se llamó Sergio, que el padre había tratado de recuperarlo, que el tramiterío, en fin… El silencio familiar envolvió el tema y aunque a veces, de manera lateral, “ese chico” sobrevolaba la vida de los Buarque, el asunto había quedado en esa semipenumbra de las cosas que no son del todo falsas ni del todo ciertas, aunque tal vez el tema haya sido una de las espinas que pincharon cuando el padre murió y ya no hubo nadie a quien preguntarle. Un hijo antes de tus hijos: nada.

En 2012 Chico Buarque empezó una novela basada en ese misterio. No el cuento completo sino la idea de una búsqueda imposible. El libro se llamaría –se llamó– El hermano alemány empezaba con el hallazgo de una carta firmada por una tal Anne Ernst. Fechada en diciembre de 1931 y escrita en alemán, cuenta que el chico se llama Sergio y cumple un año y por ahora lleva el apellido de su madre.

Cuando Chico Buarque les contó a sus hermanos que estaba escribiendo otra novela y con qué asunto se metía, el mayor, Sergio, el que se había quedado en la casa paterna, le dijo al pasar … “Ahh, sí, yo encontré unos documentos en alemán que mamá había guardado …” Chico los hizo traducir y a toda velocidad la editorial –Companhia das letras– puso a un par de personas a seguir las pistas que esos documentos aportaban. Lo buscaron. Lo encontraron. Encontraron al hermano alemán de Chico Buarque en Alemania Oriental. Era cantante, como Chico, y periodista, como el padre. Tenía una hija y varias ex mujeres. Y había muerto.

Finalmente la novela, que acaba de salir aquí, terminó cruzando realidad y ficción. El narrador es un adolescente que se llama Ciccio –¿Chico?– y tiene un solo hermano, mayor, que se llama Mimmo y que es ganador y mujeriego. En medio de la dictadura brasileña, Ciccio busca como loco a su hermano alemán. Mucho de lo que cuenta lo inventó Chico, pero el libro reproduce documentos reales y está dedicado “A Sergios”. Así, en plural.

Ahora Chico Buarque suspira y sonríe con sonrisa de nene de 70 años y mira el mar desde su casa en Leblon, en Río de Janeiro. Un noveno piso con un enorme sillón blanco, un escritorio con una Mac contra la pared –como colado en una habitación donde el amo es el piano– y muchas ventanas que dan al morro y al mar. Ciento ochenta grados de mar. No es una mansión, es en un edificio. Al hombre de seguridad de la puerta no se le mueve una pestaña cuando una dice que va al noveno, pero con la palabra clave “Chico Buarque” consulta, franquea el paso hacia el ascensor y no hace falta ni tocar que él mismo abre la puerta, saluda con un beso, hace café (fuerte), lo sirve, propone que yo elija el lugar de la entrevista. Es el hombre que sintetizó carnaval y miseria en canciones como Vai passar –“Y un día al final/ tenían derecho a una alegría fugaz/ una alentadora epidemia/ que se llamaba carnaval”–, o el que hizo una fiesta que duele con el erotismo femenino en O meu amor–“Cuando me roza la nuca/Y casi me hace daño con la barba mal cortada/Y posa los muslos entre mis muslos/Cuando se acuesta”. Este señor de ojos indescriptibles, que suspira y sonríe y mira el mar y sirve café es Chico Buarque y está acá para hablar de lo que lo alegra y de lo que lo hiere. A su interlocutora, hay que decirlo, le tiemblan las piernas. Elegimos la mesa.

–¿Cómo fue el impacto de la noticia, saber que tenía otro hermano?

–Tengo la foto de ese día… Esperá –dice Chico, y se va y vuelve con una foto en la que sonríen él, que es un nene, Tom Jobim, Vinicius de Moraes y un hombre más grande, el poeta Manuel Bandeira–. Estábamos ahí, cervecita, charlando y Manuel se puso a hablar de mi padre. “¿Cómo está Sergio? Hace tanto que no lo veo… Eramos muy amigos, después se fue a Alemania, tuvo aquel hijo… Así lo supe. Y yo: “¿Qué hijo en Alemania?”. Y Vinicius me dice: “¿Cómo no lo sabés?”

–¿Vinicius sabía?

–Vinicius sabía.

–Es decir, él hablaba con sus amigos.

–Sí. Yo estoy casi seguro de que Bandeira escribió la carta en francés que mi padre mandó a Alemania… Esperá.

Las cartas son, tan luego, los documentos que el hermano de Chico encontró en la casa. Una tiene una foto, la de Anne Ernst con un bebé gordo. En otra, Sergio Buarque de Holanda se da por enterado de que el bebé fue entregado a un hospicio y ofrece llevarlo a Brasil o mantenerlo. En 1933 sube el nazismo en Alemania y poco después Sergio Buarque recibe una carta en la que le avisan que el niño puede ser dado en adopción, que hay una familia interesada, pero antes él debe enviar certificados de nacimiento que prueben que es ario. La carta está dirigida a “Sergio de Hollander” y termina “Heil Hitler!”. “Hollander” es un apellido judío.

Chico va al escritorio; vuelve con un sobre amarillento y va sacando la correspondencia entre su padre y el gobierno alemán. La pone en mis manos.

–Fue entonces cuando empecé a imaginar a mi hermano en una cámara de gas. Si mi padre no había podido probar que no era judío…

–¿Cuándo quisiste saber?

–Mientras escribía el libro, que empecé en septiembre de 2012. Y en marzo de 2013 recibí los documentos.

–O sea, durante casi 50 años no pensaste en eso.

–No. Me parecía una cosa imposible, distante –dice, y muestra la foto de la mujer con el nene gordo–. Se ve que es verano, si nació en noviembre, debe ser junio o mayo del 32. Al año siguiente lo dan en adopción, nunca vamos a saber por qué. Para nosotros todo terminaba en que mi madre había enviado los papeles para demostrar que no era judío. Lo que mandó, en realidad, fueron los papeles de que mi padre y su madre habían sido bautizados. Pero mi abuelo paterno era de Pernambuco, del interior, no se sabía dónde estaban los documentos. Y después, en el bombardeo de Berlín se perdió todo. Yo hablé de ello. La primera vez que fui a la feria de Frankfurt, en 1998, dí entrevistas para periódicos alemanes y dije: “Tengo un hermano alemán”. Pensaban que era una broma.

–¿Hablaste con los medios para que él se enterara?

–Si mi hermano estaba vivo y quería saber quién era su padre y entrar en contacto, no era difícil. Era como tirar una botella al mar. Pero yo no sabía nada, ni que estaba en Alemania Oriental, por ejemplo … Ahí tal vez las noticias no llegaran. Pero lo que pasó es que él estaba muerto ya.

Sergio Günther murió en 1982, de un cáncer de pulmón, la misma enfermedad que mató a su padre poco después. Había sido adoptado por la familia de la que hablaba el ministerio alemán en la carta. Era un veinteañero cuando supo su historia y cambió el nombre que le habían dado los Günther (Horst) por el de Sergio.

–Trabajaba en diarios, en la televisión, aunque vivía en Alemania Oriental, tenía acceso a la información. Si hubiera querido, habría entrado en contacto –dice ahora el hombre de ojos azules y no se entristece, sonríe: “No se sabe”, dirá muchas veces.

Cuando sí supo, cuando llegaron los datos, Chico voló a Berlín. Supo que su hermano se había separado de Monika, su mujer, cuando su hija Kerstin tenía 10 años y que casi no la había vuelto a ver. Supo que grabó algunos discos, que fue presentador en televisión, que se fue con una mujer que se llamaba Kordula, quien nunca aceptó comunicarse con él porque, a la muerte de Sergio, encontró muchas mentiras, muchas mujeres más. [Acá se escucha una grabación del hermano alemán Sergio Günther , Columbia-Quartett Geisterfox DDR Amiga] Supo que tenía la voz del padre, que fumaba cigarrillos negros como el padre, que igual que el padre les cortaba el filtro antes de fumarlos y que eso iba a matarlos a los dos. Supo que tenía otro sobrino, tal vez de nombre Robert, cuyo rastro no apareció.

A Monika y Kerstin les preguntó, en una cena, si conocían esa canción que decía: “Zwei Apfelsinen im Haar / Und an der Hüfte Bananen”…, cuenta, y la canta (sí, es Chico Buarque y está cantando acá, cronista y entrevistado solos en su casa) con la música de A banda, esa de Pra ver a banda pasar, cantando coisas de amor. La conocían, sí. La letra en alemán no tiene nada que ver con la que él escribió, es un pastiche de elementos “latinoamericanos”, muy Carmen Miranda, con frutas en la cabeza y bananas. [Acá el video de la versión alemana France Gall – A Banda (Zwei Apfelsinen im Haar) 1968] Pero además, le cuentan, había otra versión. Una en que los alemanes orientales parodiaban la escasez de frutas durante el comunismo y cómo aparecían cada cuatro años, cuando había Congreso. Con la misma música, decía: “Zwei Apfelsinen im Jahr und zum Parteitag Bananen/ das ganze Volk schreit Hurra — der Kommunismus ist da!” Es decir: “Dos naranjas por año y bananas para el congreso del partido. El pueblo entero grita ‘Viva, el comunismo llegó’”. [Acá un video de la versión paródica por Nina Queer – An der Hüfte Bananen]

–Les pregunté: “¿Sergio Günther la sabía?” “¡Claro!”. Entonces de alguna manera me conoció. Sólo faltaba que la hubiera grabado. Pero eso sería demasiado.

–¿Y te gusta que la haya conocido?

–Sí, me gusta, es un contacto. El conoció esa canción y nunca supo que fue escrita por su hermano.

No se le agota la sorpresa a Chico Buarque. La alegría de la familia encontrada, cuando dice “mi sobrina” y dice que a la sobrina él le devolvió una identidad y la cara se le hace risa. Ya viajó varias veces, la sobrina ya fue a Brasil. Y sigue siendo un descubrimiento.

–Es increíble. Un historiador brasileño residente en Berlín descubrió que el matrimonio Günther tuvo un hijo adoptado, llamado Sergio que era… (se ríe fuerte) ¡cantante! Es demasiado. Pero todo eso no me ayudó a escribir el libro.

–¿Por qué decidiste ficcionalizar un tema tan íntimo?

–Porque lo que me encantó fue la duda total sobre eso. La imposibilidad de llegar, la búsqueda obsesiva sin grandes perspectivas de éxito. Era eso, la búsqueda más que la llegada a la historia y una búsqueda sobre algo que estaba en mi cabeza, que siempre me incomodó un poco.

–¿La Alemania nazi?

–Sí. Estuve en Berlín, todavía con el Muro, en el Museo del Holocausto; he leído sobre el tema. Es conmovedor para todos. Y cuando empecé a escribir el libro yo sabía que mi hermano, fuera quien fuese, iba a pasar por eso. Nació en el 31. Pasó la guerra de muchacho. Al final de la guerra tenía catorce años. Independientemente de la historia real, está lo que puede haber pasado ese niño en su infancia. ¿Fue hijo de nazis? ¿El mismo fue nazi? ¿Fue un recluta de las Juventudes de Hitler al final de la guerra? Todo eso era posible.
El hermano alemán despliega muchas hipótesis. A veces lo ves como un soldado, a veces como una víctima.

–Hice muchas hipótesis. La de la adopción aparece en el libro por interferencias de lo real en la ficción. Aparece con la intromisión de los documentos, porque yo no había imaginado eso.

–Vos lo imaginabas con su madre.

–Hasta el final de la guerra lo imaginé con su madre. Si no hubiera muerto lo imaginaba con su madre. Siempre lo imaginé Sergio Ernst. Fui a Berlín con mi mujer de entonces y lo buscamos en la guía. Es muy común el nombre. Y veía posibles hermanos. “Eh, Marieta, aquí está mi hermano. ¿Puede ser?” “Puede ser”. Había ese juego. Sin la menor expectativa real de encontrarlo. Con eso ya tenía el material para el libro. Los documentos me dieron elementos nuevos.

–Tu padre sabía. ¿Pudiste hablar con él de eso alguna vez?

–Mientras escribía, me preguntaba por qué no le pregunté a él. O a mi madre. No sé. No pregunté, mis hermanos tampoco. Y no era algo prohibido.

–¿Pero había alguna incomodidad?

–Sí, la había. Pero habría sido tan fácil… “¿Anne qué hacía? ¿Era una artista?” No pregunté nada, nada, nada.

–¿La incomodidad era porque él se fue cuando la criatura estaba por nacer ?

–Se supone que volvió por razones profesionales pero podía haber esperado un mes… Y había algo en una carta, que estaba aquí en la casa de Rui Barbosa, que es un museo. Un amigo de mi padre le decía a otro: “Ah, el que estuvo hoy conmigo fue Sergio, acaba de llegar de Alemania. ¿Sabés que tuvo un asunto con una señorita y tuvo que huir?” Yo les pregunté después a mis amigos alemanes qué podía ser. No es un crimen embarazar a una mujer aunque sea soltera. Me dijeron: “No es un crimen a no ser que sea una menor”. Pero no parece …

–El padre de la ficción es distante, está en lo suyo. ¿Tu padre era así?

—Era parecido. El personaje está muy inspirado en él. Una de mis hermanas era su predilecta: Ana.

–Justo, como Anne. Ay, ay ay.

–Ay, ay, ay… Ana María sabe un poquito más que nosotros porque tenía mayor intimidad con él, pero no mucho más. Según ella, mi padre nos dijo que la muchacha alemana se llamaba Anne Marguerite para que mi madre no supiera que era Ana María como ella.

–El padre de la ficción lee, toma y canta y la casa es una biblioteca.

—La casa de la novela es muy parecida a mi casa paterna. En su escritorio la ventana no se abría porque estaba cubierta de libros. Era un intelectual, un bohemio, le gustaba mucho leer y escribir, cantaba. Le gustaba mucho mucho la música. Eso está en la sangre. No es casualidad que Sergio Günther haya sido cantante. Yo pensaba: “tengo un hermano que no sabe nada de nosotros y puede ser tornero mecánico, puede ser cualquier cosa”, pero no, era cantante. Increíble.

–¿Tenés grabaciones de él?

–¡¡¡Sí!!! Una voz muy grave, parecida a la de mi padre –dice, y la imita, el chico de 70 pone la voz del padre–. Y canta bien.

–Hay una especie de final feliz, en el libro y en la vida, cuando lo encuentran. Pero está muerto. ¿No es también un dolor, una decepción?

–No hubo tiempo para la decepción porque no pensaba siquiera encontrarlo. Sí, tu hermano vivió y se murió a los 50 años. Siempre estuvo muerto para mí. Pero si hubiera pensado en eso 30 años antes, podría haber buscado. Podría haberlo encontrado. Yo era un artista, fui a cantar a Europa. Cantaba, podía haber pasado por Berlín oriental, yo podría haber cantado en un programa de televisión y ser presentado por mi hermano, ¡y nada hubiera sabido!

–Pero él sabía que se llamaba Sergio.

–Yo sabía que tenía un hermano, podría haberme acercado a mi padre y preguntado. Podría haberle dicho “Sergio, contame todo de eso”.

–¿Y te molesta no haberlo hecho?

–Un poquito.

Lo que propone la derecha

emir-sader-professor-original Por Emir Sader. Profesor de la Universidade de São Paulo (USP) y de la Universidade do Estado do Río de Janeiro (Uerj), es coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Uerj y autor, entre otros de “A vingança da História”. Es el actual director de CLACSO.

Sigue la derecha, con sus medios de comunicación, sus partidos, sus gobiernos, sus políticas económicas. Pero, ¿qué es lo que la derecha tiene para proponer al mundo hoy? ¿Qué balance hace de su desempeño? ¿Qué perspectiva ofrece hoy la derecha?

Sobre guerra y paz, ahí está la política de Estados Unidos que, desde que pasó a ser la única superpotencia, no hace otra cosa sino multiplicar las guerras por el mundo. Que no logra terminar con las dos guerras que ha iniciado hace ya más de una década, en Afganistán y en Irak, que están netamente en peor situación que antes de que fueran invadidos y destruidos como países.

Como conducción de la economía, la crisis en el centro mismo del capitalismo ya dura más de siete años, sin perspectivas de su superación. Su modelo de centralidad del mercado, de libre comercio, de Estado mínimo, hace que Europa destruya lo que de más generoso había producido: el Estado de Bienestar Social. Políticas económicas que han salvado a los bancos, han llevado a la quiebra de países y a la expropiación masiva de los derechos de los más vulnerables.

¿Qué se propone la derecha en América latina? El continente que tiene los únicos países del mundo que han disminuido la desigualdad, aun en medio de su brutal alza en el mundo, tiene una derecha que trata de inviabilizar la continuidad justamente de los gobiernos que logran esa proeza. Pero, ¿qué propuesta tiene la derecha en Argentina, en Venezuela, en Ecuador, en Brasil, entre otros países?

A falta de alternativas, propone el retorno a sus mismas políticas neoliberales, esas que han llevado a esos países a las peores crisis de su historia. Que han llevado a América latina a la quiebra de sus economías, a la alienación de sus bienes públicos, a la expropiación de los derechos de los trabajadores. Además de ya haber gobernado –en Argentina, en Brasil, en Uruguay, en Bolivia, en Venezuela, en Ecuador—, y de haber fracasado, sigue gobernando, con sus políticas, en otros países.

México fue el que quedó de los casos ejemplares que los organismos internacionales presentaban como exitosos. Fue el primer país en firmar un Tratado de Libre Comercio (Nafta) con Estados Unidos y con Canadá. El balance a 20 años de su entrada en vigencia no podía ser peor. La situación en México no permite otro análisis que no sea que el tratado ha sido bueno –como siempre– para la parte más fuerte, para EE.UU., y pésimo para México.

Pero otros países siguen el modelo neoliberal, como es el caso de Perú, que presenta, a lo largo de los últimos años, altos niveles de crecimiento de su PBI, pero sin que se alteren los pésimos índices sociales del país, haciendo que se sucedan presidentes que rápidamente pierden el apoyo popular y son derrotados al final de sus gobiernos.

¿Qué puede proponer la derecha para Argentina, por ejemplo? ¿Qué actitud puede tener frente a los gobiernos que han recuperado el país de la peor crisis de su historia? Van a cuestionar el modelo de crecimiento económico con distribución de renta? ¿Van a salirse de los procesos de integración regional? ¿Van a disminuir el tamaño del Estado, para volver a promover la centralidad del mercado? ¿Retomarán las políticas de paridad con el dólar? ¿Abolirán las políticas sociales, que han hecho que Argentina se recuperase de los terribles retrocesos impuestos a su pueblo por la dictadura militar y por el gobierno neoliberal?

¿No fue la derecha, con el gobierno de Cardoso, la que llevó Brasil a su más profunda y prolongada recesión, con un inmenso endeudamiento con el FMI, de los cuales Brasil sólo salió con el gobierno de Lula?

¿No fue la derecha la que prácticamente privatizó Pdvsa, la empresa estatal venezolana de petróleo, que intentó derrumbar el gobierno legítimamente elegido de Hugo Chávez con un golpe en 2002?

¿No fue la derecha la que intentó privatizar el agua en Bolivia, intento frustrado por la formidable movilización del pueblo boliviano, liderado por Evo Morales? ¿No fue esa misma derecha que intentó dividir al país, para buscar bloquear los extraordinarios avances del primer gobierno indígena de Bolivia?

¿No fue la derecha la que entregó las riquezas ecuatorianas en manos de Chevron, promoviendo una brutal contaminación de la Amazonia ecuatoriana? ¿No fue la derecha de ese país la que tuvo como candidato a la presidencia al más grande banquero de ese país?

¿No fue la derecha la responsable por los peores gobiernos que ha vivido el continente, las dictaduras militares y los gobiernos neoliberales? ¿No es la derecha la que quiere imponer un freno a los avances que los gobiernos progresistas han logrado y forzar un retroceso de gigantescas dimensiones en esos países?

Porque no puede decir qué haría, en caso de ganar, la derecha se limita a las críticas, a la difusión de un escenario pesimista sobre la economía y sobre el país, al denuncismo vacío. Porque sólo si al país le va mal, le puede ir bien a la derecha.

“Hacen una oposición salvaje”

HABLA CARLOS ZARATTINI, DIPUTADO DEL PARTIDO DE LOS TRABAJADORES DE BRASIL

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 Simpatizantes del gobierno y defensores de Petrobras marcharon anteayer en Belo Horizonte. 

Zarattini reconoce la preocupación del gobierno frente a la “propaganda cargada de odio” que precede a los actos convocados para hoy, dos días después de las concurridas movilizaciones a favor de la mandataria y en defensa de Petrobras.

 Por Darío Pignotti

Desde Brasilia, para Pagina/12

“La marcha contra Dilma es el resultado de la unión de la derecha y la ultraderecha para intentar quebrar el orden institucional en Brasil.” Lo dice el diputado Carlos Zarattini, uno de los referentes del PT en el Congreso, quien reconoce la preocupación del gobierno frente a la “propaganda cargada de odio” que precede a los actos convocados para hoy, dos días después de las concurridas movilizaciones por la continuidad de la mandataria y en defensa de Petrobras.

Zarattini habló con Páginað12 sobre la coyuntura “complicada que enfrenta una presidenta tolerante con las protestas y abierta al diálogo, al contrario de lo que hacen la gente del PSDB (Partido de la Social Democracia Brasileña) y los grandes medios de comunicación exigiendo el juicio político a como sea”.

–¿El domingo puede dar inicio a una onda de protestas como las que afectaron la popularidad presidencial en 2013?

–Creo que esto que está pasando no llegará a ser como lo de 2013, con movilizaciones masivas que desgastaron a Dilma, que posteriormente supo responder a las demandas, se repuso y al final ganó las elecciones de 2014. Me parece que este domingo habrá algunos actos con más o menos público. Será un test para ver el efecto del inmenso despligue de publicidad negativa en las redes sociales y en la gran prensa.

Impeachment

Número dos del bloque oficialista, Zarattini es uno de los diputados bien informados sobre la controvertida relación entre el Palacio del Planalto y un Parlamento “donde tenemos una fuerte influencia de fuerzas conservadoras”, decididas a impedir la gobernabilidad y hasta forzar un juicio político con el pretexto del escándalo de corrupción en Petrobras.

–¿La amenaza de impeachment es un balón de ensayo?

–Por un lado sí, porque no veo que haya condiciones para que el Congreso lo vote en estos momentos. Y al mismo tiempo debemos reconocer que si no paramos esta ofensiva destituyente en algún momento el impeachment podrá volverse una realidad, una realidad que va a golpear al gobierno, y al mismo tiempo podría complicarle la vida al PSDB.

–¿De que modo afectaría al PSDB?

–El PSDB se siente cómodo jugando al golpismo, pero no está en condiciones de gobernar Brasil, porque sufre divisiones internas (guerra entre sus dos principales dirigentes, Aécio Neves y José Serra). Me parece que la gente más pensante del PSDB entiende que si fuerzan el caos podrían darse un tiro en el pie, porque si hubiera un juicio antes de los dos primeros años de gobierno (se cumplirán el 1º de enero de 2017) sería posible convocar a elecciones anticipadas en 2016 cuando nosotros podríamos llevar a Lula, que sigue siendo un candidato capaz de vencer a cualquier dirigente del PSDB.

–¿Cómo explicar el aislamiento político del gobierno?

–Hay que saber ver el contexto. Recordemos que las elecciones dejaron un país prácticamente dividido luego de que Dilma venció con una pequeña diferencia de votos sobre (candidato del PSDB) Aécio Neves. Muchos olvidan que Dilma es la presidenta legítima, así es la democracia, en democracia no hay tercer turno. La ultraderecha y el PSDB creyeron hasta último momento que iban a ganar las elecciones, y ante la frustración de la derrota resolvieron hacer una oposición salvaje, queriendo salirse de las reglas democráticas.

–Dirigentes del PSDB hablan de “desangrar” al gobierno y se distancian del impeachment.

–Es un juego doble para confundir. Esto es característico en (ex presidente) Fernando Henrique Cardoso, que a veces adopta posiciones desestabilizadoras y a veces habla como un moderado. Para mí Cardoso dice cosas provocativas y luego se desdice para tener algunos segundos de televisión, porque teme perder presencia. En 2005, durante el Mensalao (escándalo durante gestión Lula), Cardoso se posicionó como un duro insinuando el juicio político contra Lula y después se distanció diciendo preferir que Lula siga gobernando hasta desangrarse. Lula no se desangró y fue reelecto en 2006. Ahora, el PSDB hace lo mismo: Aécio está detrás de la organización de la marcha contra Dilma, pero declara que no participará.

Interferencias externas

Al finalizar el diálogo telefónico con Página/12, Zarattini, miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores que viajará próximamente a Venezuela, comparó el cuadro brasileño con la actualidad en el país caribeño y Argentina.

“A pesar de que no conozco tan profundamente como quisiera lo que está pasando en Venezuela y Argentina, considero que son procesos con algunas aristas similares al que se vive en Brasil. Indudablemente, en Venezuela la situación es más incierta que en mi país, porque hace años que ellos viven en permanente polarización. Y el gobierno del presidente Maduro, al contrario de lo que pasa en Brasil, tiene un sistema de medios que está en condiciones de responder a los ataques de la prensa opositora. En Argentina, la presidenta Cristina está mostrando capacidad e iniciativa política contra quienes le hacen el juego a la desestabilización.”

–¿Hay injerencia externa en la desestabilización regional?

–Siempre hay injerencia externa en estos casos, esto siempre es así en nuestros países. Estamos hablando de un proceso donde hay grandes intereses en juego, estamos hablando, por ejemplo de Petrobras que ya fue espiada por la agencia norteamericana NSA, y esto desató un escándalo (Dilma suspendió visita de Estado a Washington en 2013). Ese caso de la NSA tiene que ser investigado a fondo.

–¿Lo sorprendió la caricatura de Dilma a punto de ser degollada en la portada de O Globo?

–No, para nada. Globo siempre ha sido el principal agente desestabilizador de los gobiernos del PT. Estamos viendo, eso sí, cómo se acentuó la actitud hostil del grupo Globo viendo los artículos en su diario y sus canales de TV, orquestando manipulaciones como las del domingo pasado, cuando emitieron un informe con los cacerolazos anti Dilma, transmitiendo la idea de que fueron masivos y no lo fueron, porque se cincunscribieron a los barrios ricos de varias capitales. Globo hizo lo mismo el año pasado exagerando la protestas antes de la Copa del Mundo, sembrando alarma en los periodistas extranjeros, pero éstos se desengañaron cuando vieron que acá no reinaba el caos.

–¿Los pronunciamientos golpistas del Club Militar traducen la posición de las fuerzas armadas?

–El Club Militar está integrado por varios generales y coroneles retirados antidemocráticos, es gente que sigue reivindicando la dictadura (1964-1985). Dilma ya fue llamada terrorista por esa gente. Ese club no es reflejo de la realidad existente hoy dentro de unas fuerzas armadas donde no vemos señales golpistas. Debemos separar claramente a los retirados de los activos.

–¿Es posible afirmar que no quedan golpistas en actividad?

–Tal vez haya gente en actividad que ve la desestabilización con simpatía, pero esos sectores no son mayoritarios.

Río de Janeiro, la ‘Cidade Maravilhosa’, cumplió 450 años

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Tomado de TeleSur

Los brasileños celebraron el aniversario de Río de Janeiro con un pastel de 450 metros de largo que ocupó el centro de la ciudad. Como parte de la festividad, la presidenta Dilma Rousseff inauguró el primer túnel subterráneo de mil 480 metros.

La ‘Maravilhosa’ Río de Janeiro, la colorida ciudad del sureste de Brasil, cumplió el domingo 450 años de su fundación y para celebrar sus habitantes le cantaron el tradicional ‘Paravens’ con un enorme pastel. De 450 metros de largo, el pastel fue exhibido en el centro de la ciudad, bajo el sol radiante y en medio de un millar de personas.

 El alcalde de Río de Janeiro, Luiz Fernando Pezão, fue el encargado de cortar el pastel, que fue confeccionado con 2,5 toneladas de harina, 2,1 toneladas de azúcar, 1,5 toneladas de margarina, tres mil huevos y mil litros de leche. Pezão comentó que Río de Janeiro “está pasando por muchas transformaciones”, en referencia a la obras que están en marcha para acoger los Juegos Olímpicos de 2016.

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Una de ellas fue inaugurada el domingo por la presidenta brasileña Dilma Rousseff junto al alcalde Pezão. Se trata del primer túnel subterráneo de la ciudad, de mil 480 metros, parte de las obras de remodelación de la zona portuaria de cara a las Olimpiadas. “Estamos haciendo varias obras que van a generar mucho progreso para la ciudad, aunque sabemos que aún tenemos mucho que mejorar”, aseguró Pezão.

El sábado se realizó un show ante 40 mil espectadores con grandes de la música brasileña como Caetano Veloso, Paulinho da Viola, Gilberto Gil y Baby do Brasil para homenajear la ciudad.

Las celebraciones por el aniversario de la llamada ‘Cidade Maravilhosa’ también incluyeron una maratón cultural de exposiciones, talleres y obras de teatro. 

ARGENTINA Y BRASIL: DERECHAS GEMELAS

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Por Emir Sader, sociólogo y cientista político brasileño. Es coordinador del Laboratório de Políticas Públicas de la Universidade Estadual do Rio de Janeiro (Uerj).

 

Tomado de Alainet

 La derecha latinoamericana nunca estuvo tan débil. Pierde sucesivamente elecciones en países como Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Venezuela, El Salvador. Nunca estuvo tanto tiempo desalojada del gobierno en esos países como ha estado en este siglo.

Las trasformaciones sociales llevadas a cabo por los gobiernos de esos países, los avances en los procesos de integración independientes respecto a los Estados Unidos de América (EUA), la recuperación del rol activo del Estado, han llevado al aislamiento de la derecha en la región. El fracaso de los gobiernos neoliberales y su incapacidad de formular otra alternativa, hacen con que paguen el precio de los daños causados por ese modelo y voten en contra de los que lo representan.

Los EUA siempre han jugado con la división y la competencia entre gobiernos de la región para mantener su poder. Fue así, por ejemplo, a lo largo de todo el proceso de renegociación de las deudas de los países, que nunca han logrado hacerla colectivamente.

Golpe durísimo en ese jugo fue la sólida alianza establecida entre los gobiernos de Argentina y Brasil, con la elección de Lula y de Néstor Kirchner para presidir dos de los tres más grandes países de la región. Esa alianza, que nunca fue tan sólida entre Argentina y Brasil, es el eje a partir de la cual los procesos de integración regional se consolidan y se expanden, factor del más grande aislamiento de EUA en América Latina.

Las derechas argentina y brasileña tienen enormes similitudes, porque ambas se han reorganizado alrededor de los dos más importantes gobiernos populares que han tenido esos países en el siglo XX: los de Perón y de Getulio Vargas. Por ello son derechas elitistas, oligárquicas, racistas, antinacionales.

Es la derecha la que intentó tumbar a Vargas en 1954 y lo llevó al suicidio. Es la que tumbó a Perón en 1955 y llevó Argentina a iniciar el ciclo de las acciones militares gorilas en la región. Es la derecha la que dio finalmente el golpe en Brasil en 1964 e instauró la más larga dictadura militar en la región. Es la misma derecha que intentó hacer lo mismo en 1966 en Argentina, pero vio frustrado su golpe. Tuvo que volver a la carga en 1976, para cerrar el círculo de terror de las dictaduras en el Cono Sur.

Es la misma derecha que no se resigna a que sean gobiernos populares – que no por acaso se identifican con los gobiernos de Perón y de Vargas – los que rescaten a Argentina y Brasil de los desastres producidos por la derecha durante las dictaduras militares y los gobiernos neoliberales. De nuevo sienten que la promoción de los derechos de las grandes mayorías populares dan la base de sostén a esos gobiernos y profundizan su odio a esos gobiernos y a sus bases populares.

Los pretextos son similares: la situación económica seria caótica, como si la que han dejado como herencia a estos gobiernos no fuera catastrófica. La corrupción, como si no fueran sus gobiernos militares y neoliberales los que han protagonizado los casos de corrupción más grandes de la historia de esos países, especialmente en los procesos de privatización de los bienes públicos.

Amenazan con nuevos golpes, con impeachment –procesos en los que solo ellos creen -, porque no tienen confianza en obtener mayoría para triunfar en las elecciones, a pesar de contar con el monopolio de los medios de comunicación como su gran triunfo. Lo hacen como forma de intentar desgastar a los gobiernos de Cristina y de Dilma. No tienen formas democráticas, transparentes, de oponerse a los gobiernos de esas dos grande mujeres latinoamericanas, mujeres de trayectoria, de coraje, de compromiso con la defensa de los intereses populares, de sus países y de América Latina.

Ni tienen razones, ni apoyo para cualquier intento de derrumbar a esos gobiernos. De lo que tratan es de poner obstáculos a que los programas sociales de esos gobiernos sigan adelante, superando las terribles herencias que han recibido de la derecha y consolidando cada vez más el apoyo popular a sus gobiernos.

Los medios de comunicación internacionales suelen reflejar lo que la prensa de derecha de esos países publica diariamente, contribuyendo a difundir una versión falsa de lo que realmente pasa. Son estos poderosos grupos monopolistas de los medios internacionales – que tienen en el Wall Street Journal, Financial Times, The Economist, El País algunos de sus órganos más conocidos- los que se hacen eco de la guerra que las derechas latinoamericanas hacen diariamente, buscando crear imágenes internacionales negativas de esos gobiernos. Felizmente ya hay órganos alternativos, que permiten que la verdadera cara no solo de Argentina y de Brasil, sino también de Uruguay, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Cuba, puedan llegar a sectores cada vez más amplios de la opinión pública mundial.

Dilma o Marina

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Emir Sader

El proceso electoral brasileño se acerca a su final, confirmando que la gran polarización en el continente se da entre proyectos neoliberales y posneoliberales. Cambió la forma de la disputa presidencial en Brasil a lo largo de la campaña, con la sustitución de Aécio Neves como principal candidato de la oposición, pero Marina Silva asume los mismos planteamientos neoliberales que su antecesor. A su vez, Dilma Rousseff representa la continuidad y la profundización de la construccion de alternativas al neoliberalismo.

La polarización entre una candidata que representa el proyecto inciado por Lula en 2003 y uno que expresa el gobierno de Cardoso, caminaba para la cuarta derrota seguida de la oposición, sepultando definitivamente el PSDB como fuerza politica nacional. El muy sospechoso accidente de aviación del 13 de agosto renovó los términos de la disputa electoral, pero confirmó que la oposición a los gobiernos progresistas latino-americanos viene de proyectos neoliberales.

Marina no tardó en anunciar sus propuestas de independencia para el Banco Central, de reacercamiento con EU y elogio de la Alianza para el Pacífico, en detrimento del Mercosur y de los Brics, de búsqueda de inversiones extranjeras para la exploracion del petróleo del Pre-sal y un gran plan de ajuste de las cuentas públicas, entre otros. El contraste con los gobiernos del PT no podría ser mas grande: prioridad de las políticas sociales, de los proyectos de integración regional, del intercambio Sur-Sur y papel activo del Estado.

Como se da también en los otros países del continente con gobiernos posneoliberales, la alternativa viene de la derecha. La extrema izquierda no ha logrado cuajar una propuesta y candidaturas con un mínimo de apoyo popular, quedando como fuerzas sin ningun peso en el campo politico nacional.

Así, dos mujeres, con buenas trayectorias, que se han encontrado como ministras del gobierno de Lula, las que disputan con oportunidades reales la presidencia de Brasil. Una, Marina, del área del caucho, junto con Chico Mendes, originalmente identificada con temas ambientales, ahora reciclada para el neoliberalismo puro y duro. La otra, Dilma, militante de la lucha clandestina contra la dictadura, presa y salvajemente torturada, representante escogida por Lula para dar continuidad a su gobierno.

Después del efecto tsunami del lanzamiento de la candidatura de Marina, su nombre empezó a acumular rechazos, conforme las contradicciones y debilidades de su candidatura han empezado a aparecer. A pocos días de la primera vuelta de las elecciones, las encuestas convergen para una victoria amplia de Dilma en la primera vuelta y para una victoria más estrecha en la segunda, pero con una clara tendencia de caída de Marina, que ya había alcanzado a tener más de 10 puntos de ventaja en la segunda vuelta y de subida de Dilma, que vuelve a ser favorita para ganar.

Las dos –Dilma y Marina– tienen significados radicalmente opuestos. Dilma, la continuidad y profundizacion de las trasformaciones realizadas por el gobierno Lula y por su propio gobierno. La consolidación y extensión de los acuerdos de integración regional que Brasil impulsa, del Mercosur a los Brics, pasando por Unasur, Celac, Banco del Sur y Consejo Suramericano de Defensa.

Marina representa la ruptura con el modelo de desarrollo económico con distribución de renta, favoreciendo un duro ajuste fiscal, favorable a los bancos privados. En el plano externo, significaría la ruptura de todos los grandes acuerdos actuales de Brasil, privilegiando relaciones bilaterales con EU y con la Alianza para el Pacífico.

Son caminos radicalmente distintos representados por las mujeres que disputan la presidencia de Brasil: Dilma y Marina.

(Tomado de La Jornada)

 

La mayor revelación del Mundial de Brasil

perros-mundial-1La visión política de un país en plena crisis social se desvaneció en poco tiempo. (…) se confirma lo que dijo Lula: tienen un encuentro extraordinario con lo mejor que tiene Brasil, su pueblo.

Por Emir Sader

Tomado de Público

Pese a los favoritos de siempre, ningún equipo ha logrado destacar de manera contundente más que los otros. Hasta el punto que, ya en su primera fase, el Mundial de Brasil ha traído muchas sorpresas. La primera de ellas es la precoz eliminación del combinado español, un equipo que ya había dado señales de que su mejor momento había pasado. La salida de Inglaterra, menos sorprendente que la anterior, también resulta inesperada. Más positiva es la participación de Costa Rica, que ha logrado el paso a octavos en el grupo más difícil.

Brasil y Argentina todavía no han jugado un gran fútbol, Alemania y Holanda comenzaron bien, pero no han mantenido el nivel, mientras que Francia ha ido de menos a más. Pero más allá de las críticas que se hayan podido hacer a los equipos nacionales, parece que desde el principio había una certeza: el Mundial de Brasil sería un caos.

Las fuentes parecían seguras: los medios de comunicación brasileños lanzaban al unísono mensajes alarmantes sobre todo lo que ocurría. Los corresponsales venían con sus informaciones ya elaboradas y parecían confirmarlas en el lugar de los hechos. Todo hacía prever lo peor.

Los estadios no estarán listos hasta 2038, titulaba literalmente la revista semanal brasileña Veja, —una de las publicaciones con mayor difusión en el país—, incapaz de imaginar cómo sería posible jugar partidos mientras 18 estadios estaban en proceso de construcción y con los problemas de todo orden que se anunciaban tenían.

En los aeropuertos reinaría el “caos aéreo”, proclamaban los medios opositores —prácticamente todos lo son—, los vuelos no serían capaces de cubrir la demanda, habría retrasos, los visitantes no llegarían a tiempo a los partidos, etc.

El transporte sería un obstáculo fundamental para que las cosas funcionaran bien. Embotellamientos, buses que no llegarían puntuales, equipos que se retrasarían para los entrenamientos y hasta para los partidos, hinchadas sin posibilidad de desplazarse, un caos terrestre.

Las manifestaciones, con gran participación popular y enfrentamientos diarios con la policía, pondrían en riesgo la disputa de los partidos y serían la tónica habitual durante la celebración del Mundial de Brasil. Los cineastas y fotógrafos venían con la consigna de poner tanto o más énfasis en esos choques que en los propios partidos.

Sin embargo, las sorpresa está siendo mayúscula para los visitantes que han ido llegando: los aeropuertos funcionan muy bien, prácticamente no hay retrasos de vuelos, todo lo contrario de lo que se anunciaba. Los 18 campos de fútbol, todos listos, muy bonitos, admirados por todos los que los han visitado, permiten que Brasil tenga el mejor conjunto de estadios en el mundo. El transporte terrestre funciona igualmente muy bien, cubriendo las necesidades que han podido surgir. En cuanto a las manifestaciones, han sido cada vez mas pequeñas, más inexpresivas, hasta el punto que ni los medios internacionales se ocupan de ellas.

La visión política de un país en plena crisis social se desvaneció en poco tiempo. La declaración del Ministerio de Relaciones Internacionales de Alemania de que Brasil sería “un país de alto riesgo” suena ridícula. Los jugadores alemanes y la hinchada de ese país son de los que más se divierten, sin problema alguno.

La operación política de generar una imagen caótica de Brasil tuvo el efecto boomerang. Como la gente llegaba con la peor de las expectativas, todos elogian todavía mucho más lo que se encuentran. Y se confirma lo que dijo Lula: tienen un encuentro extraordinario con lo mejor que tiene Brasil, su pueblo.

Cualquiera que sea el resultado del Mundial, Brasil ya ganó, fuera del campo, el Mundial del 2014. Le dio la vuelta a una odiosa campaña –consciente por parte de los que discrepan de las políticas del Gobierno brasileño, ingenua por parte de los que simplemente han reproducido lo que los grandes medios decían— en su contra y sale con su imagen fortalecida del Mundial del 2014.

El Fútbol: Circo Romano Actual

Pan_Circo_FUTBOL¿Quién nunca ha visto un partido de fútbol?, ¿Quién no se siente orgulloso cuando su equipo gana? Quiérase o no el fútbol nos une a todos no importa el género o la posición social que tengamos

Por Astrid Sevilla Fernández

El fútbol nos ayuda a distraernos un poco y pasar un rato agradable. Aunque lo anteriormente citado es verídico, lamentablemente la gran mayoría de la población permanece ignorante sobre como algunas personas con mucha influencia utilizan el fútbol como una herramienta de poder y manipulación social. Ahora es el tiempo de extender nuestra vista para descubrir que se esconde de tras de esta “cortina de humo” que algunos llamamos fútbol, te invito a leer este escrito para descubrir juntos cual es la  auténtica realidad.

Según datos oficiales de la FIFA, podemos remontar este popular deporte a la antigua China, donde se practicaba el juego tsu chu, otros precursores de este deporte fueron: en Japón el kemari, en la Antigua Roma el Harpastum, en la Antigua Grecia el episkuros, los aztecas practicaron el TLACHTLI y hasta los mayas jugaron con un balón. Según el periodista y filólogo Santiago Flores Álvarez-Ossorio y el sociólogo Eric Dunning, el fútbol se desarrolló de forma semejante al de la sociedad. (Flores ,2011; Pp.1) .

Además podemos analizar como los antiguos griegos utilizaban a las Olimpiadas como entrenamiento para la guerra, para la Edad Media surgieron las primeras normas de fútbol en Gran Bretaña. Luego el fútbol se unifico y se crearon las Leyes de Cambridge en 1863  (FIFA, 2012). Este deporte continuo desarrollándose hasta llegar al fútbol actual. Hoy en dia  el fútbol es una herramienta usada por muchos que están en el poder para manipular a la población; esto lo podemos comprobar analizando el efecto del fútbol en las áreas social, político y económico de la sociedad.

Por el enorme impacto en la sociedad podemos afirmar de que el fútbol es una “cortina de humo” utilizado por muchos poderosos para mantener a la población ciega de la realidad nacional e internacional. Un juego de fútbol puede alcanzar a concentrar a 60 mil aficionados en un estadio y al mismo tiempo tener millones de seguidores por medio de la televisión. La Academia Nacional de Periodismo declaro que el diario más leído de España es el Marca, hecho que demuestra que las noticias que más le interesan a la población española son las del fútbol. En este sentido Flores alega que:

«El consumo masivo de información deportiva provoca una clara desinformación en otros aspectos (Flores, 2011; Pp.3)»

Si la población se instruyera en temas y valores de otras áreas además de la del fútbol, la población pudiera tener una opinión informada y crítica sobre la realidad tanto social, política y económica que se encuentra su nación y el mundo. Es así como la población pudiera tener una base para reclamar sus derechos y defender sus intereses.

Aquí es donde surge la teoría de la “Agenda Setting”, que establece que los medios son los que deciden cuales son los temas de relevancia y cuales no. Los pocos que si están informados y tratan de crear conciencia son silenciados por la masa desinformada. Para que un individuo deje de ser parte de la masa, este debe inquietarse por conocer la verdad y no dejar que ningún político o nadie lo engañen. Enrique Pichon-Riviére manifestó que:

«Desde la familiaridad acrítica, el no interrogarse, por ejemplo el fútbol, la prensa, el consumo, el sexo, la apariencia se identifica con lo real; mientras lo esencial suele quedar oculto (Morales, 2003; Pp. 7) »

Un análisis al ámbito político también sustenta la tesis de que el fútbol es un medio de manipulación social. La edición del diario El Tiempo del 12 de noviembre del 2011, afirma que Silvio Berlusconi pasó de ser presidente del AC Milán, uno de los equipos más populares de fútbol europeo, a ser primer ministro de Italia para cuatro diferentes gobiernos (Diario Tiempo, 2011 Pp.45). Berlusconi, quien es uno de los hombres más ricos de Italia, utilizo el fútbol para alcanzar sus ambiciones políticas, esto demuestra que tan ligado esta el fútbol con la política en Italia.

Aquí en Honduras por ejemplo el entrenador que llevo a Honduras a su primer mundial, José de la Paz Herrera, conocido popularmente como Chelato Ucles, gano posición de Diputado Propietario al Congreso Nacional sin hacer una campaña política. Destaca también el hecho que otro entrenador el colombiano Reinaldo Rueda logro llevar a Honduras al Mundial (Sudáfrica 2010), tuvo el privilegio de ser él un invitado especial a la toma de posesión al presidente de Honduras Porfirio Lobo y se le otorgo la naturalización hondureña. Actualmente la euforia por el fútbol está siendo aprovechada por animadores de programas deportivos que de manera particular exaltan la práctica del fútbol, tal es el caso de Salvador Nasralla candidato a la Presidencia de la República.

La historia también demuestra que en el pasado se ha utilizado al fútbol para manipular y controlar a las personas. Las siguientes dictaduras/gobiernos utilizaron al fútbol como propaganda política para afirmar su superioridad de raza al resto del mundo: Mussolini de Italia a través del Mundial de 1934, Franco de España a través de la Eurocopa de 1964, Milosevic a través de la Champions League en 1991.  Flores cita otras intervenciones políticas, como lo fueron “el Caso Bosman en la Unión Europea, la Ley de Pele en Brasil o las leyes sobre las retransmisiones deportivas en España” (Flores, 2011; Pp.7).

Este mismo autor destaca que el concepto “cortina de humo” se ve muy bien cuando el dictador de Argentina, Videla, uso el fútbol en el Mundial de Argentina de 1978 para que la celebración de los argentinos desviara la atención del público y así no se dieran cuenta de las torturas, desparecidos y asesinatos que el dictador cometió en dicho país. Fue así como los titulares eran “Argentina Campeón del Mundo” y no “Lucha de las Madres de la Plaza de Mayo”. En 1969, se dio la “Guerra de Fútbol” entre Honduras y El Salvador, nombre que se dio puesto que en ese tiempo los países se disputaban la clasificación al Mundial de 1970.

Observando las grandes sumas de dinero que mueve el fútbol también podemos afirmar que es un instrumento de manipulación social. Los postulados de la Escuela de Frankfurt señalan que “cualquier bien o servicio cultural es producido, reproducido, conservado y difundido como parte de un proceso económico.”(Portal Net, 2010; Pp.14). Los 18 equipos de fútbol más poderos de Europa, el G-14 se unieron para presionar a la UEFA y la FIFA para que así cambiaran el modelo de la Champions League, estos cambios incrementaban el número de participantes y partidos para que así los equipos tuvieran mayores ganancias. Lo que les preocupa a los equipos es llenar a los estadios para que así esto les genere una ganancia económica, para ellos entre más aficionados tiene su equipo más dinero entra al club.

De acuerdo con la pagina oficial de  la Municipalidad de San Pedro Sula, la FENAFUTH construyo un gran monumento en el Estadio Olímpico Metropolitano de dicha ciudad en conmemoración a los jugadores de la Selección hondureña que participaron en el Mundial.(MSPS, 2012). Este monumento costo una considerable cantidad económica que pudo ser invertida en obras públicas que beneficiaran a las clases desposeídas de aquel lugar.

El fútbol actual es un moderno circo romano, puesto que es uno de los medios más eficaces que los Gobiernos utiliza para controlar a las masas. Es aquí el lugar donde, según un artículo del  Portal Net:

«Las masas canalizan sus frustraciones no contra sus verdugos sino en contra de los hinchas del equipo rival. Los triunfos de la selección nacional o de un club son utilizados por los gobiernos burgueses con la pretensión de incrementar la explotación y la producción (Portal Net, 2010)»

¿Qué significa esto? Pues que en la actualidad varios gobiernos burgueses se aprovechan cuando va ver un campeonato de fútbol importante para aplicar sus políticas anti-populares que son las que aumentan la explotación del pueblo. Este pueblo, en vez de reclamar sus derechos están cegados por el fútbol, pues si su equipo gana, ellos están feliz, aunque le hayan subido a la gasolina y a la canasta básica, tengan que pagar más impuestos, etc.

Por esta razón no podemos olvidar que el fútbol es una herramienta de poder para hacer dinero, y a la misma vez controlar y manipular a las personas. Esto ya lo pudimos apreciar analizando los diferentes aspectos de la sociedad: el político, el económico y el social. Por lo tanto la próxima vez que tu equipo meta gol ten cuidado con tu celebración, pues el mayor gol te lo puede anotar el Estado a vos.

En la actualidad se habla mucho sobre el concepto de globalización. Según Santiago Flores el fútbol se ha dispersado tanto por el mundo que ahora existe el concepto de “globalización”; ahora se puede encontrar un balón de fútbol en casi cualquier lugar del mundo. Es por esta razón, que este juego tiene una gran repercusión social y si se quiere podría servir para promover un mundo mejor, un mundo basado en valores como el compañerismo y la solidaridad. Para alcanzar este objetivo, lo invito estimado lector a no solo ser un observador de un juego de fútbol, sino también a tratar de actualizarse sobre los acontecimientos que están ocurriendo que marcan el presente y el futuro, para que así pueda formular una opinión crítica propia sobre la realidad de su nación y el mundo./Sociólogos. foto: Nortizleon/

Tomado de Claves, de Chile

Brasil: ¿Por qué la Copa no tiene respaldo popular?

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Por Fernando de la Cuadra, doctor en Ciencias Sociales. Miembro de la Red Universitaria de Investigadores sobre América Latina.

Faltan poco más de 3 meses para el inicio de la Copa del Mundo y pese a toda la excesiva campaña que invade permanentemente los hogares brasileños, muchos aspectos relacionados a este deporte en el “país del futbol”, permiten plantear una interrogante válida ¿Cuál es el respaldo popular a la Copa del Mundo? o ¿Que tan entusiasmados se encuentran los brasileños con esta Copa? Hasta ahora diríamos que poco o muy poco.

Un estudio realizado recientemente por un centro de estudios de opinión (Datafolha) constató que la Copa del Mundo solamente tiene el respaldo del 52 por ciento de los brasileños, una formidable caída considerando el apoyo expresado por el 79 por ciento en noviembre del 2008. Además, el 51 por ciento de los entrevistados declaró que hoy no respaldaría la elección para que Brasil sea la sede del evento. Entre las razones declaradas en esta disminución del apoyo a la Copa, las personas señalaron los excesivos costos destinados a la organización y la infraestructura asociada con la realización del torneo (estadios especialmente) y el papel desempeñado por la FIFA exigiendo un padrón de calidad altísimo, lo que no sucede con la mayor parte de los servicios prestados por el Estado (centros de salud y policlínicos, escuelas, sistemas de movilidad urbana, habitación popular, etc.). En ese sentido, un 76 por ciento de los consultados respondió que los gastos requeridos para efectuar este evento son totalmente superfluos e innecesarios y que dichos recursos podrían ser aplicados en otros sectores como salud o educación. Finalmente, un 38 por ciento de los entrevistados dijo ser contrario a la realización de la Copa en Brasil, porcentaje bastante mayor que el 10 por ciento que se manifestó contra la Copa en noviembre de 2008.

Este aumento significativo en el rechazo de la población es un motivo de enorme preocupación para el gobierno, evaluando que un fracaso de la selección en el torneo, asociado a todo el descontento acumulado desde las manifestaciones de junio del año pasado, puede significar la derrota de la reelección del gobierno de la presidenta Dilma Rousseff en las próximas elecciones convocadas para el 5 de octubre, es decir, menos de tres meses después de terminada la Copa. El Palacio do Planalto estaría pensando en lanzar en estos días una extensa y agresiva campaña de propaganda con la finalidad de revertir parte de las opiniones negativas que existe entre la ciudadanía con respecto a las altas inversiones realizadas para esta competición.

Efectivamente, los brasileños cuestionan el enorme esfuerzo económico que se ha destinado para la reforma de los estadios, cuatro de los cuales todavía no se encuentran completamente concluidos para recibir los partidos de la Copa. Inicialmente considerada –especialmente en el discurso oficial- una gran oportunidad para mejorar la infraestructura del país, el Mundial se fue transformando en un retrato de la inoperancia del pacto federativo -la relación virtuosa entre las instancias Federal, Estadual y Municipal- en la administración y ejecución de las políticas públicas, con innumerables casos de improbidad, sobrefacturamiento de obras, emprendimientos atrasados y abandono de proyectos. Muchas carreteras se encuentran paralizadas por orden del Tribunal de Cuentas de la Unión (Contraloría) ya que se han constatado casos de pago “propinas” en las licitaciones. Aeropuertos se encuentran sin la capacidad disponible para atender a los hinchas que se desplazaran por el país. Por ejemplo, en el aeropuerto de Fortaleza cuyas obras de ampliación no podrán ser entregadas antes de la Copa, se dispuso la habilitación de un sector transitorio anexo al terminal principal, área que será cubierta por una gran carpa de lona. La verdad es que el circo que se está armando trasciende las suspicacias generadas por esta improvisada carpa.

Los fantasmas que amenazaron la realización de la Copa de las Confederaciones continúan flotando en el aire, como un manto gris que cubre las actividades del día a día de los ciudadanos. Una tensión larvada se ha ido apoderando de la gente y los casos de corrupción continúan apareciendo cotidianamente en los noticiarios. Casi no existen políticos, ni partidos, ni empresarios libres de esta lacra. Los contribuyentes observan impotentes cómo sus elevados impuestos se escurren entre las aristas del poder, las empresas contratistas, los ilustres parlamentarios y los funcionarios inescrupulosos que hacen uso indebido y fraudulento de su función pública.

Resulta sumamente extenuante este control permanente y esta demanda por mayor accountability por parte de las autoridades administrativas y el poder público, y las organizaciones de la ciudadanía y de consumidores se ven sobrepasadas por el enorme caudal de casos que deben fiscalizar y denunciar. Un neoinstitucionalista diría que en Brasil los costos de transacción son exageradamente altos. Para empeorar la situación, los empresarios del sector turístico y los comerciantes en general han decidido aumentar los precios de manera exorbitante, pues en su lógica cortoplacista de lucrar “aquí y ahora”, han visto la Copa como la gran oportunidad de engrosar sus cuentas a costa no sólo de los visitantes desinformados, sino también de los nativos de esta tierra. Muchos sitios y comunidades con el nombre $urreal (Brasil $urreal, Rio $urreal, Salvador $urreal, Belo Horizonte $urreal, etc.) se han dedicado a denunciar los precios abusivos que cobran restaurantes, hoteles, supermercados y tiendas en general, para lo cual comparten a través de las redes sociales las innumerables experiencias de cobranzas tan excedidas, que realmente parecen surrealistas.

Por su parte, el gobierno preocupado con esta escalada inflacionaria ha tratado de tener un papel más activo, a través de los órganos de defensa del consumidor (PROCON) y otras agencias reguladores, reuniéndose permanente con las asociaciones de hoteleros, restaurantes, empresas de turismo y comercio en general, para intentar moderar esta alza artificial de los precios con su correspondiente aumento de la inflación y del costo de vida de la población.

Según las informaciones proporcionadas por el Banco Central, parece cada vez más evidente que la economía brasileña todavía no alcanza un nivel de inversión y actividad que le permita iniciar una consistente retomada de su crecimiento y continua siendo, en el acumulado de los últimos tres años, el peor desempeño entre las economías de los llamados países emergentes. De hecho, el PIB divulgado para el último trimestre de 2013 alcanzó el 0,7 por ciento, llegando a un PIB acumulado para todo el año 2013 de solo un 2,3 por ciento. En una perspectiva de largo plazo, los especialistas auguran que Brasil no se encuentra con la capacidad y potencia que lo caracterizaron hace menos de una década, durante el primer gobierno del partido de los Trabajadores (PT). Más bien el país viene revelando claras señales de desindustrialización y falta de inversión contundente en diversas áreas productivas (minería, industria, agricultura), a pesar del alto volumen de recursos destinados a los proyectos de infraestructura vinculados a la Copa.

A esta situación de cierta desaceleración de la economía, se suma el hecho de que el actual modelo de inclusión social en Brasil se ha realizado principalmente a través del acceso a bienes de consumo propiciado por una política asistencialista de transferencia directa de renta o vía endeudamiento por la mayor disponibilidad de créditos blandos con bajas tasas de interés. El aumento del salario mínimo real se ha visto comprometido por el aumento de la canasta de productos de primera necesidad y el mito de la “nueva clase media” se ha ido disolviendo en el seno de un endeudamiento en ascensión de las familias. Ello se debe precisamente porque no ha sido este un modelo que se caracteriza por una inserción efectiva de los trabajadores en la estructura productiva. El proceso de reprimarización de la economía brasileña ha provocado que importantes contingentes de trabajadores se hayan incorporado al sector informal o de microempresas apoyadas por programas específicos de amparo a los emprendedores.

Y también han surgido en muchos conglomerados urbanos un tipo de trabajador que según el sociólogo inglés Guy Standing representaría la emergencia de una “nueva clase social” definida por él como el precariado. Es decir, aquello que encarnan actualmente los jóvenes con enseñanza superior con una inserción precaria en el mundo laboral o los hijos de operarios tradicionales que no consiguen un empleo estable y bien remunerado y deben resignarse a ocupar puestos de menor estatus socioeconómico.(1) De acuerdo a este sociólogo, las personas se miran al espejo en la mañana y experimentan un sentimiento de privación profunda que va creciendo y de la cual emerge una rabia asociada a su condición. La espontaneidad de las protestas atestigua esta energía que se encuentra en las calles: “En breve el establishment político va a tener que despertar y mirar para el precariado. De lo contrario, será purgado para fuera de la escena”.(2)

Si bien es cierto que el neodesarrollismo de los gobiernos Lula y Dilma ha creado muchos puestos de trabajo, ellos no han representado una mejoría substantiva en las condiciones laborales de los operarios ni en los horizontes identitários de trabajadores que se sienten realizados en su tarea. Dichas condiciones se rigen más por factores como la flexibilización y los contratos a corto plazo. La realización de las promesas de inclusión aún no es percibida como tal y los sueños profesionales de muchos se han visto postergados para un futuro incierto.

Junto a estas restricciones de carácter más estructural, se suman una constelación de problemas y miserias que asolan cotidianamente a los brasileños, como el enorme tiempo perdido diariamente en los traslados de las personas hacia sus lugares de trabajo o estudio, la ausencia de servicios de buena calidad, la escasez de espacios públicos, plazas y áreas de recreación para los jóvenes y las familias, la violencia extrema que toma cuenta de las principales ciudades, la desconfianza existente entre los habitantes, el estado calamitoso de las vías urbanas y de muchas carreteras, el abandono de muchas comunidades a su suerte, especialmente en la región Norte y Noreste. Todo ello ha ido generando un panorama desolador y pesimista que no tiene ninguna relación con la imagen glamurosa, descontraída y alegre que se pretende imponer a través de los reiterados mensajes publicitarios vehiculados por los diversos medios.

Por estos y otros motivos, la que ha sido llamada por la presidenta Dilma Rousseff como la “Copa de las Copas” no ha generado la pasión y la religiosa seducción que ejercieron las anteriores Copas en que este país ha participado. Antes era posible apreciar que ya a inicios del año correspondiente al Mundial, las calles y paredes de un sinfín de ciudades y pueblos ya se encontraban pintadas con los colores de la bandera y los retratos de ídolos de la “verde-amarela”. Este año las calzadas y los muros se encuentran intactos hasta el momento, la euforia que se apoderaba de los hinchas parece haberse metamorfoseado en un silencio expectante de que la situación puede mejorar, pero no se sabe a ciencia cierta por dónde y cómo va a mejorar.

La única certeza que existe hasta ahora, es que para la época de la Copa las manifestaciones van a recrudecer y ya se han producido movilizaciones importantes contrarias a la Copa en algunas capitales. Y es previsible que muchas personar y grupos se van a congregar durante ese periodo. Seguramente existirán manifestaciones contra la Copa en las cercanías de los estadios y en puntos emblemáticos de las ciudades sedes y de otras importantes zonas urbanas. También se espera que la respuesta del gobierno pueda adquirir un perfil violento. Para mantener el orden y la seguridad, las autoridades han convocado a las tres ramas de las Fuerzas Armadas lo cual ha generado serias críticas y legítimas dudas. El tema es que si la Policía Militar demostró estar poco preparada para contener a los manifestantes, el ejército y las otras ramas no están mejor preparados para enfrentar a una población civil movilizándose. Las previsiones son que las escenas de represión y truculencia pueden agudizarse y aumentar en vez de disminuir.

Sabemos sobradamente que los brasileños viven el futbol con notable fervor y pasión, pero una cierta inquietud en el aire y una tensión social in crescendo nos alertan sobre los efectos inesperados que puede tener esta Copa. Puede ser una catarsis generalizada de alegría y confraternización si Brasil se consagra hexacampeón del Mundo, pero también puede ser el estallido una “olla a presión” social que se sume a la derrota de la selección canarinho. En este escenario, por cierto indeseable, un conjunto de otras frustraciones acumuladas en estos últimos años probablemente saldrán a la calle en un gran estallido de descontento, cuyas consecuencias son todavía impredecibles para Brasil y para el resto de la región.

 (1) En la concepción de Standing, el precariado no representa solamente un aspecto de empleo inseguro, de mal remunerado y de duración limitada. La condición de precariado implica una falta de horizonte e identidad ocupacional, una ausencia de sentido y proyección como sujetos activos en la realidad laboral y social. Sobre esta cuestión se puede consultar Guy Standing, El precariado: una nueva clase social, Barcelona, Editorial Pasado & Presente, 2013. Para el caso brasileño es una referencia relevante el libro de Ruy Braga, A política do precariado: do populismo à hegemonía lulista, São Paulo, Boitempo Editorial, 2012.

(2)- Entrevista realizada por Leonardo Cazes para el Cuaderno Prosa del diario O Globo, 19/10/2013.

Tomado de Adital