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EL NOBEL DEBERÁ SER LA PAZ

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Por Adolfo Pérez Esquivel

Pérez Esquivel es activista político argentino.

Premio Nobel de la Paz 1980

Los 52 años de conflicto en Colombia dejaron un saldo de al menos 260.000 muertos, 45.000 desaparecidos y 6,8 millones de desplazados. Los gobiernos invirtieron aproximadamente 179.000 millones de dólares y perdieron la soberanía colombiana al dejar a Estados Unidos instalar numerosas bases militares, permitiendo entrar a sus tropas al país y vendiendo muchas tierras a empresas transnacionales.

El 26 de septiembre del 2016, luego de 6 años de negociaciones, se firmó el acuerdo de Paz entre el Gobierno de Colombia y las FARC-EP, iniciando el fin del último y más antiguo conflicto armado del hemisferio occidental. Lamentablemente, esa esperanza por alcanzar la paz quedó congelada el domingo 2 en el plebiscito, al que asistí como observador internacional.

El No alcanzó el 50,22 por ciento y el Sí, el 49,78 por ciento, lo que puso en evidencia la polarización de la población, así como también el alto grado de apatía y descreimiento del 63 por ciento del electorado que no fue a votar, evitando tomar partido en esta decisión tan importante para el futuro del país.

El gerente de la campaña del No, Juan Carlos Vélez, reconoció que habían tergiversado la información sobre los acuerdos para ganar votantes y pidió perdón por haber confundido a los colombianos. No actuaron solos, algunos medios de comunicación colaboraron en esta tarea. Pero ya ganado el No; es bueno saber que todos los sectores respetaron lo trabajado en los acuerdos de La Habana y están dispuestos a mejorarlo y profundizarlo para encontrar soluciones consensuadas que permitan una paz legítima y persistente. Colombia no puede dar un paso atrás y las partes deben asumir su responsabilidad para buscar la verdad, la justicia y la reparación de las víctimas.

Nunca los acuerdos son los ideales, son los posibles y en el caminar de la realidad pueden mejorar, en bien de todo el pueblo. Los desafíos que vienen requieren de políticas sociales fuertes con apoyo del pueblo y la solidaridad internacional, que ayuden a reparar el daño a las víctimas directas e indirectas.

En este sentido, es importante que luego de las FARC-EP sigan los diálogos entre el Gobierno y el ELN para desarmar las “conciencias armadas”, así como también es urgente el desarme de los grupos parapoliciales y paramilitares. Las violaciones de derechos humanos contra la población, cometida por todas las partes durante el conflicto, deben ser penadas y reparadas.

La paz es una dinámica en las relaciones entre las personas y los pueblos, y para lograrla se necesitan mucho coraje, conciencia crítica y valores, que permitan silenciar las armas y transformarlas en arados –como lo anunciara el profeta Isaías– para desarrollar al país bajo un paradigma menos violento y neoliberal, y construir un horizonte de vida e igualdad.

Felicito al presidente Santos por lo hecho hasta ahora y por recibir el Premio Nobel de la Paz, así como a la contraparte, sin la cual no hubiese habido premiación. Ahora, Santos debe tener presente que el Nobel es una herramienta al servicio de los pueblos y que todos esperamos que esta designación ayude a encontrar el premio de la paz que los colombianos merecen.

Hay mucha gente allí que está trabajando por la paz, como Piedad Córdoba y el padre Javier Giraldo, entre tantos otros, que se han jugado la vida y vienen trabajando hace décadas por una Colombia con justicia, con igualdad y respeto a los derechos humanos. Nadie va a regalar esa Colombia, hay que construirla con esfuerzo y esperanza. Y todos debemos hacer un aporte, porque la paz en Colombia es también la paz de nuestra América.

Fuente: El Tiempo, Colombia

DEVUELTO UN CÓNDOR A LOS CIELOS.

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Hace casi doce meses el ave, típica de las altas cumbres andinas, fue encontrada impactada por numerosos perdigones de escopeta que la dejaron al borde de la muerte. Curado y rehabilitado por una fundación ecologista, fue devuelto a los cielos y cumbres que solía habitar en la cordillera de Los Andes por la Fundación que preside Luis Jacome -también encargado del Programa argentino de Conservación del Cóndor Andino..
.  Son consideradas sagradas por los pueblos originarios. Bautizado Luracatao, nombre del pueblo donde fue hallado y atravesó un largo proceso de recuperación fue devuelto a su hábitat natural en el departamento Molinos, provincia de Salta, norte de Argentina, a unos 1.600 kilómetros de Buenos Aires, donde se realizó la emotiva ceremonia. Minutos después, otro cóndor se sumó al vuelo circular, ritual habitual de estas aves en el cielo.

En el lugar, escuelas de la zona realizaron números artísticos con danzas típicas andinas. Luego, referentes de pueblos originarios realizaron la tradicional ceremonia de la Pachamama, que culminó con la liberación del cóndor, que levantó su vuelo ante la mirada de un centenar de personas que se dieron cita en el lugar, según descripciones del diario La Gazeta de Salta.
¿Acaso era su pareja?, difícil,  ya que el cóndor es un animal monógamo.
“Es el cóndor 161 que liberamos de los 191 que fueron rescatados”, explicó Jacome “Algunos ejemplares no logran insertarse nuevamente en su ambiente natural porque fueron muy mal heridos y no se logran recuperar definitivamente”, agregó.
El cóndor andino es un ave carroñera que habita la cordillera de los Andes, cordilleras próximas a ella y las costas adyacentes de los océanos Pacífico y Atlántico.
Es un ave grande y negra, con plumas blancas alrededor del cuello y en partes de las alas que anida entre los 1.000 y 5.000 metros sobre el nivel del mar, generalmente en formaciones rocosas inaccesibles. Posee una tasa de reproducción muy baja, con un huevo cada dos años, aproximadamente, lo que la pone en amenaza. Es una de las aves más longevas, pudiendo alcanzar la edad de 75 años en cautiverio.
Es un símbolo nacional de Bolivia, Perú, Chile, Colombia, Ecuador y tiene un importante rol en el folclore y la mitología de las regiones andinas de Sudamérica.

Fuente: ANSA LATINA

 

CRISTINA FERNÁNDEZ CONCEDE A RT SU HISTÓRICA PRIMERA ENTREVISTA SOBRE ASUNTOS GLOBALES EN AÑOS

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Tomado de actualidad rt

http://actualidad.rt.com/actualidad/172861-cristina-kirchner-rt-entrevista-exclusiva-completa

La presidenta de Argentina Cristina Fernández de Kirchner, quien estuvo en Moscú de visita oficial, ha concedido una entrevista exclusiva a RT. Es la primera entrevista a un medio internacional sobre asuntos globales. RT les ofrece la entrevista completa

Pero hoy dimos un salto cualitativo, por lo menos en el campo energético también, al firmar dos acuerdos referidos a lo que puede ser y seguramente lo va a ser, la construcción de la sexta central nuclear argentina. 

Por eso, hoy, con el presidente Putin, hemos firmado esta declaración donde sostenemos al diálogo, a la política, a la diplomacia, a la multilateralidad, y a la ONU como el único camino para suspender y fundamentalmente resolver los conflictos.

Eva Perón fue una persona atacada en mi país porque llevó la bandera de los humildes. 

Realmente todo esto no pudo ser llevado a cabo, pero yo creo que más temprano que tarde la reforma de la justicia va a ser abordada, porque es una de las demandas de la sociedad. 

Así que creo que lo más importante en la vida son las cosas que hacés, no los cargos que ocupás.

RT: Presidenta, ante todo, muchísimas gracias por estos minutos con RT. Sabemos que tiene una agenda muy ajustada. A 130 años del establecimiento de las relaciones con Rusia ¿qué sensaciones se lleva de esta visita en particular luego de ver, de estar con el presidente Putin?

C.F.: Bueno, creo que una sensación, más que sensación, la certeza, porque las sensaciones son sensaciones, lo importante son las certezas. La certeza de que la relación ruso-argentina, argentino-rusa sigue profundizándose y hace honor a estos 130 años, a este aniversario. Y que tiene que ver y trasciende ya los lazos de hermandad, o de compartir culturas o identidades, y pasa directamente a planos más profundos. Hoy hemos firmado 11 convenios, entre ellos la construcción de la represa Chihuido. Rusia tiene una larga tradición en Argentina en materia de construcción, de provisión de turbinas hidroeléctricas, más de 4.300 megavatios del total del parque energético argentino son de origen ruso, inclusive las turbinas de la represa binacional entre Uruguay y Argentina, Salto Grande, son rusas. Bueno, hoy estamos dando un nuevo hito en materia hidroeléctrica cuando firmamos el contrato de Chihuido.

Pero hoy dimos un salto cualitativo, por lo menos en el campo energético también, al firmar dos acuerdos referidos a lo que puede ser y seguramente lo va a ser, la construcción de la sexta central nuclear argentina. Como usted sabe, Argentina es el país latinoamericano con mayor ‘expertise’ en materia de energía nuclear. Nosotros construimos, diseñamos, fabricamos y vendemos reactores nucleares, llave en mano. De hecho hay reactores nucleares nuestros en Egipto, en Argelia y en Australia, donde hemos disputado inclusive con Francia, que es una potencia en materia de energía nuclear y hemos ganado esa licitación ya hace unos años. Además, hemos firmado importantes convenios con la Comisión Nacional de Energía Atómica de argentina y nuestra par rusa, para profundizar y cooperar en materia de investigación y también en la provisión de Rusia a Argentina de uranio metálico. Convenios culturales, convenios que también tienen que ver con la asociación entre Gazprom e YPF, nuestra recuperada línea energética de bandera, una empresa que había sido privatizada, que nosotros hemos recuperado con Gazprom, nada más ni nada menos que la mayor productora de gas del mundo, que también va a abarcar la cooperación en lo que es el segundo yacimiento de gas no convencional en el mundo, que lo tenemos en Argentina y el cuarto no convencional de petróleo, también en Argentina.

En fin, y también en materia de agricultura, de ganadería, económicos… son 11 acuerdos  que hemos firmado, a cuál de ellos más importante, y la declaración del acuerdo estratégico integral que hemos firmado el presidente Putin y yo, y que abarca todo esto en términos políticos también. Que tiene que ver no solamente con la relación bilateral, sino también en cómo enfrentar hoy los problemas que tiene el mundo y la visión que tenemos acerca de la multilateraridad del rol de Naciones Unidas, de la no injerencia de países en los asuntos internos de otros países, del tradicional y valorado apoyo de Rusia a lacuestión de Malvinas. Hemos también nosotros apoyado la resolución 2202 del 17 de febrero del 2015 referente a los acuerdos de Minsk en la cuestión de Ucrania. Así que, bueno, creo que ha sido muy fructífera. Y también, por supuesto, el tradicional apoyo en la lucha contra los fondos buitre.

RT: Presidenta, no es un acercamiento exclusivo de la Argentina, a nivel regional se han profundizado en muchos países las relaciones con Rusia.

C.F.: Absolutamente.

RT: Y esto despierta algunas resistencias. Si uno lee las noticias digamos, se ve. Usted hacía mención en Panamá, cuestionaba que Venezuela pudiera ser tomada como una amenaza por los Estados Unidos, también cuestionaba este pretendido aumento de defensa de Inglaterra utilizando la relación entre Rusia y Argentina para plantear que Argentina podría también ser una amenaza con Malvinas. ¿Es una casualidad esto o puede ser que justamente el acercamiento a Rusia de países de la región…?

C.F.: No. En política no hay casualidades. En política hay estrategias, geopolítica, intereses, todo ello se entremezcla y entonces produce determinadas acciones por parte de determinados países. En este caso el Reino Unido, que bueno, de las 17 colonias que quedan en el mundo, luego de un proceso de descolonización, que fue lo que caracterizó el siglo XIX, por lo menos en Latinoamérica, y el siglo XX en el resto del mundo, de estas 17 colonias, 10 siguen perteneciendo al Reino Unido, que sigue con esa práctica colonial. Creo que fue, más que nada, un ejercicio de estrategia global de comunicación y electoral por estar próximo Cameron a tener elecciones. Entonces quiso asustar a los chicos como cuando eras chiquito: “Nene toma la sopa porque si no vienen los comunistas”. Esto ya es un mundo totalmente superado, me parece que hoy se tiene más miedo a aquellos que quieren meter miedo con otros que a lo que tradicionalmente era. Yo creo que hay mucha gente que quedó atrapada en la visión, pese a que todo declaman como que terminó la guerra fría, que terminaron los enfrentamientos, que hay un mundo más global. Creo que quedaron atrapados en una lógica binaria, una lógica donde siempre hay que tener un enemigo o un adversario para poder existir o para poder dominar. Me parece que esta lógica binaria de amigo-enemigo se tiene que terminar en el mundo, porque además conduce a situaciones francamente insostenibles.

Por eso, hoy, con el presidente Putin, hemos firmado esta declaración donde sostenemos al diálogo, a la política, a la diplomacia, a la multilateralidad, y a la ONU como el único camino para suspender y fundamentalmente resolver los conflictos, ¿no? Creo que se intenta asustar y lo decía el otro día en laCumbre de las Américas, nadie puede, con sentido común, creer que ningún país de la región latinoamericana pueda constituir una amenaza para la primera potencia del mundo en términos militares, científicos y demás. Además creo que debemos admitir un mundo de nuevos actores, multipolar, que ha surgido. Lo que pasa es que hubo una percepción de cuando se cayó la cortina de hierro, cuando se cayó el muro de Berlín,  de que se acaba la historia. Y bueno, la historia nunca acaba, la historia siempre sigue, cambia, y ¡menos mal que cambia! Y cambiá con nuevos protagonistas, nuevas historias y nuevas realidades, y yo creo que Rusia es un actor a nivel global, a nivel mundial, bueno, insoslayable, y no veo por qué no podemos tener relaciones con él. De hecho, el segundo inversor en mi país, es Estados Unidos de Norteamérica. De las quinientas empresas más importantes de EE. UU., cien, están radicadas en la Argentina. Realmente plantear a Rusia como un peligro, me parece absurdo. En todo caso, alguien podría ponerse más nervioso de tener tantos norteamericanos en su país, sobre todo con las cosas que pasan en el mundo, ¿no? Así que…

RT: ¿Y las resistencias internas, presidenta, porque…?

C.F.: Siempre hay resistencias internas, pero muchas veces también obedecen a posicionamientos electorales. En otros casos también obedecen a que hay gente que ha quedado atrapada en el viejo mundo, como digo yo, ¿no? En el mundo donde se miraba a un solo lado. Y la verdad es que hoy no puedes mirar a un solo lado. No puedes dejar de mirar al Norte, obviamente, ni desconocer qué es Estados Unidos y el peso específico que este país tiene en la gobernanza global, por así decirlo. Tampoco puedes obviar que existe la República Popular China, que existe la Federación de Rusia, que surgió el

Sudeste asiático, que existe India, y que necesitás vincularte comercial y políticamente con todos. Que ya nadie puede reclamar el monopolio de la amistad y de las relaciones, ¿qué es esto de monopolizar? Eso puede ser en el campo de lo afectivo-personal, pero en el campo de lo político y de los países, creo que tenemos que tener  relaciones con todos aquellos países del mundo.

RT: Habla de los protagonistas de la historia y inauguró una muestra muy importante y muy linda además de Eva Perón aquí en Moscú, uno de los personajes de la historia de Argentina más importantes…

C.F.: Una de las protagonistas

RT: Presidenta, bueno, Eva es una de las mujeres que ha tenido poder en la Argentina, su gobierno ha sido como muy cuestionado con mucha vehemencia en estos años, ¿cree que tiene que ver eso del rol de la mujer en el poder de ser la primera presidenta electa de la República Argentina, ¿cuánto hay de eso y cuánto hay de los intereses que se han tocado en la Argentina?

C.F.: Es un mix, es un mix perfecto. A ver, si fuera mujer y hubiera hecho todo lo que ellos quieren, lo que los sectores de poder quieren, seguramente me hubieran alabado, hubieran dicho, “qué chica tan inteligente, qué mujer tan inteligente y capaz”. Como además de ser mujer, no hago lo que ellos quieren, entonces, obviamente es un doble pecado. Sí, el componente misógino en el tema de la política todavía está, evidentemente. Pero tiene que ver más con los intereses o con el proyecto político, social, económico y cultural que uno representa. Margaret Thatcher también era mujer, sin embargo era aceptada muy amablemente por las grandes potencias del mundo, con lo cual, la condición de mujer no basta únicamente para ser por allí atacada desde los centros del poder.

Eva Perón fue una persona atacada en mi país porque llevó la bandera de los humildes. Basta con ir a visitar el museo, basta con escuchar sus discursos, pero fundamentalmente, basta con conocer la historia de lo que hizo esta mujer que murió a los treinta y tres años en plena juventud para comprender. Y sí, cuando uno genera… yo digo siempre que para poder… tal vez pueda parecer un contrasentido, no creo que alguien que tenga una posición de responsabilidad política en momentos controversiales de la historia, porque, a ver, si uno, de repente, llega a gobernar Disneyland, seguramente que lo quieren todos, porque está Micky, el pato Donald… No hay conflictos en Disneyworld. Si vos llegás y te nombran presidenta de Disneyworld, seguramente que todos te van a querer, porque ¿qué vas a hacer? Pasear por los bosques, por los jardines, les vas a regalar chupetines… Ahora, si te tocó gobernar un país como la República Argentina, como le tocó a Néstor Kirchner en el 2003, con un 25% de su ocupación, con una deuda del 160% de su PBI, con demandas sociales, con 54% de pobreza y demás… Obviamente. Si además, cuando comenzás a superar eso, comenzás con un proceso de redistribución de la riqueza para impulsar el crecimiento del país, seguramente vas a despertar algunas opiniones contrarias. Pero bueno, dicen que muchas veces se odia solamente lo querido. Es difícil, también, despertar odio. Es mucho más fácil despertar indiferencia por mediocre.

RT: A nivel personal ¿cómo se lo toma? Porque ha habido críticas muy fuertes más allá de la figura institucional de presidente, críticas sobre la intención de seguir adelante con un proyecto. 

C:F.: Con agua me lo tomo en principio. Con agua, sí. Con agua porque no tomo alcohol, me encanta el agua, soy una gran bebedora de agua; un poco de sidra nada más en las fiestas. Porque me encanta la sidra, pero para las fiestas. Me lo tomo como se lo tiene que tomar una militante política. Yo no empecé en política siendo presidenta, ni siendo diputada, ni siendo senadora. Obviamente es mucho mejor que digan: “Qué buena que sos, qué linda…” Pero esto es imposible en política, sobre todo, vuelvo a repetir. A

ver, cuando nosotros decidimos, por ejemplo, recuperar la administración de los fondos de los trabajadores, que estaban en manos de las AFJP, que cobraban comisiones multimillonarias, el Estado se hacía cargo de las jubilaciones, la gente no tenía posibilidades de ser incluido en el sistema previsional… Obviamente, si vos le sacás el negocio a unos pocos que se llevaron comisiones por 75 000 millones de pesos, esos no te van a querer. Y si te pueden pasar con un auto por encima, seguramente te pasan. Pero bueno, son los riesgos que uno asume cuando adopta determinadas posturas políticas, que hay que adoptarlas, y lo mismo le pasa con el país cuando uno le dice que no a los grandes centros de poder financiero, como por ejemplo cuando Argentina decide reestructurar su deuda externa y dice: podemos pagar esto y no podemos pagar más, porque creemos que Argentina se tiene que hacer cargo de una parte de la deuda, pero de la otra parte de la deuda se tienen que hacer cargo los que especularon y fueron a Argentina a colocar fondos a una tasa anual de un 15% en dólares, cuando el resto del mundo pagaba a penas el 2%, es lógico. Si vas a un banco donde te pagan el 20% y en todos los demás bancos pagan el 2%, probablemente ese banco no te pueda devolver lo que vos pusiste. Entonces dijimos: “bueno, sí, el capitalismo es riesgo, nosotros asumimos una parte del riesgo y ustedes asumes la otra parte”. Pero de cualquier manera pagamos más que la Enron; cuando la Enron quebró pagó diez centavos por cada dólar de sus accionistas.

RT: Presidenta, está transcurriendo ya el último año de su segundo mandato. Empieza ya el proceso electoral en Argentina, ¿cómo lo está viviendo?

C.F.: Bueno, lo estoy viviendo primero con el orgullo de haber sido la autora, precisamente, luego de fracasos que tuve siendo legisladora cuando quise legislar para que en mi país se diera un sistema de democratización de los partidos políticos donde hubiera internas abiertas, primarias, vinculantes y obligatorias, de modo tal que los aparatos partidarios no fueran los que decidieron los candidatos, sino que la sociedad decidiera quiénes eran los candidatos y luego en las definitivas, ya con los candidatos resueltos. Un sistema que democratizó la vida política argentina así que lo vivo con mucho orgullo y lo vivo con mucha alegría también, porque estamos viviendo en democracia, porque estamos eligiendo, estamos participando y creo que eso es muy bueno.

RT: Le preguntaría si tiene algún favorito entre los candidatos, pero supongo que no me lo va a contestar.

C.F.:Favoritos tenían los reyes, y favoritas. No, no, no, no, no. Eso es de la monarquía. Eso no es de la democracia. Favoritos y favoritas eran las monarquías.

RT: Hablaba de esta reforma del sistema electoral en la Argentina. ¿Una de las cuentas pendientes, quizá, por lo menos por ahora, es la de la reforma de la justicia, que finalmente no se dio?

C.F.: Yo creo que sí. Yo creo que es una deuda pendiente de la Argentina, la reforma de la justicia. Sí, sí, es algo que demanda la sociedad: la democratización de la justicia. La gente lo siente, lo percibe. Además, está visto en las encuestas, en la percepción que la gente tiene acerca de que la justicia no llega a los poderosos, la justicia es lenta… o sea: muchos defectos. Nosotros queríamos contribuir a que por lo menos en el organismo que califica la conducta de los jueces, que juzga la conducta de los jueces, tuviera participación el pueblo. No el poder político, sino el pueblo eligiendo a los representantes. Entre otras reformas que proponíamos.

Realmente todo esto no pudo ser llevado a cabo, pero yo creo que más temprano que tarde la reforma de la justicia va a ser abordada, porque es una de las demandas de la sociedad. Y las cosas se van dando paulatinamente. Vos fijate que la primera vez que intenté la reforma de los partidos políticos con la democratización, yo era senadora, presenté el proyecto, y bueno, no tuve apoyo y ese proyecto fracasó. Cayó. Y la verdad es que sentí en ese momento una gran frustración. Y luego pude lograr que ese proyecto de democratización de los partidos políticos pudiera ser aprobado y se llevara a cabo. Es más, creo que cuando pusimos en marcha las PASO, que fue para la segunda presidencia, nadie creía en las PASO, mis propios compañeros gobernadores no creían en las PASO, desconfiaban… El tema era: “no va a ir a votar nadie”. “No va a ir a votar nadie”: este era el argumento. Uno puede recorrer las crónicas periodísticas escritas, por radio, por televisión, y todo el mundo apostaba que las PASO iban a ser un fracaso. Fueron un éxito total de concurrencia tanto en las primarias como luego porque hubo un nivel altísimo de participación. Y fue la verdadera democratización de los partidos políticos y, bueno, la calificaron de ‘inviable’, de ‘imposible’, y se pudo lograr. ¿Cuánto costó? Muchos años. Y bueno, ¿por qué no confiar en que nos cueste unos años más la democratización de la justicia? Pero va a llegar, no tenga duda.

RT: Presidenta, sabemos que tenemos que ir terminando. Entre las cosas que le han pasado durante la presidencia ha sido abuela, y está por ser abuela por según da vez.

C.F.: Así es. Sí, sí.

RT: Nos hemos enterado. La noticia la tomó bien, ¿no?

C.F.: Estupenda. Estupenda, sí. La primera que la tomó bien fue la madre.

RT: ¿Sí?

C.F.: Sí, sí, sí, la madre. El padre también, y la abuela ni qué hablar. Ni qué hablar, ni qué hablar…

RT: Bueno, ¿cómo se imagina después del 10 de diciembre de este año, cuando entregue el mandato? ¿En qué lugar? ¿Se imagina más cerca de la familia, más cerca de los nietos?

C.F.: ¿Qué me querés, llevarme a casa a cuidar de los nietos, vos?

RT: No. Es una pregunta de cómo se visualiza usted personalmente, más allá de como la ven.

C.F.: Mira, es una pregunta muy curiosa que te hacen siempre. Yo en realidad voy a cumplir 8 años de presidenta en el próximo 10 de diciembre, y tengo 62. Si yo le resto a los 62 esos 8 años significa que la mayor parte de mi vida no fui presidenta, e hice cosas…

RT: Pero convengamos que no es un cargo más.

C.F.: No. No es un cargo más. Es, digamos, el cargo institucionalmente al que más puede aspirar uno. Pero puedes ser presidente y no pasar a la historia, o pasar a la historia como cualquier cosa. Así que te digo que en definitiva me parece que lo más importante no es haber sido presidenta, sino haber hecho determinadas cosas cuando fuiste presidenta. Porque presidentes hubo muchos en la República Argentina. Tal vez, bueno, sí, la curiosidad, o la nota de color de haber sido la primera mujer presidenta, y además reelecta… eso quiere decir que somos buenas.

Pero me parece que más que ser presidenta lo importante es qué hacés cuando sos presidente. Yo conozco a un montón de gente que fue presidente en la historia que ya no están vivos o unos que todavía están vivos y fueron presidentes. Y la verdad es que para ser presidente como lo fueron ellos, yo hubiera preferido, si tuviera que haber sido como ellos, no haber sido presidenta. Así que creo que lo más importante en la vida son las cosas que hacés, no los cargos que ocupás.

RT: Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, muchísimas gracias.

C.F.: Gracias a vos.

 

 

 

 

ARGENTINA: DÍA DE LA MEMORIA POR LA VERDAD Y LA JUSTICIA

TOMADO DE TELESUR

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Cada 24 de marzo Argentina Conmemora el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia para recordar a las víctimas de la última dictadura militar del país (1976-1983) recordada como una de las etapas más sangrientas de la historia de ese país.

EL PROCESO DE REORGANIZACIÓN NACIONAL
(LA DICTADURA MILITAR)

LA DICTADURA EN ARGENTINA

El 24 de marzo de 1976 se produjo en Argentina el último golpe de Estado militar que derrocó el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón. Este hecho marcó el inicio de una etapa sangrienta en la que las violaciones de Derechos Humanos, los secuestros, las matanzas y las desapariciones se hicieron el día a día en la nación suramericana. 

Fueron siete años muy duros para el país. En la dictadura se perdieron muchas vidas. En la actualidad hay quienes aún se estremecen escuchando historias como el robo de niños, las violaciones continuas y los vuelos de la muerte. Por eso es que ahora, cuando la democracia se ha instaurado en la nación, la expresión “Nunca Más” es usada por el pueblo argentino para hacer referencia a ese período oscuro y doloroso de su historia. 

“Recordar esta fecha nos responsabiliza en la defensa de nuestros derechos y del sistema político democrático. Un gobierno elegido por la mayoría y respetado por todos es lo más valioso que un país puede tener”, indica la Presidencia argentina indica en su portal Web. 

 El 2 de agosto de 2002, el Congreso de la Nación Argentina dictó la ley 25.633, creando el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia con el fin de conmemorar a las víctimas de la dictadura. 

 En 2005, durante la gestión del presidente Néstor Kirchner, el Ejecutivo argentino propuso que la fecha se convirtiera en un día no laborable, inamovible. El proyecto se convirtió en Ley gracias al apoyo de organizaciones de derechos humanos como Abuelas de Plaza de Mayo y Madres de Plaza de Mayo, quienes no han bajado sus brazos en la búsqueda de la justicia. 

 “Hablemos claro: no es rencor ni odio lo que nos guía y me guía, es justicia y lucha contra la impunidad. A los que hicieron este hecho tenebroso y macabro de tantos campos de concentración, como fue la ESMA, tienen un solo nombre: son asesinos repudiados por el pueblo argentino”- Néstor Kirchner.

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¿QUIÉN FUE JORGE RAFAEL VIDELA?

JORGE RAFAEL VIDELA, ES SEÑALADO COMO EL PRINCIPAL RESPONSABLE DE LAS MAYORES VIOLACIONES A LOS DERECHOS HUMANOS QUE PUDO SUFRIR EL PUEBLO DE ARGENTINA ENTRE 1976 Y 1981.

1.- ¿Quién fue? Jorge Rafael Videla fue un militar argentino que formó un Gobierno “de facto” en Argentina entre los años 1976 y 1981, tras derrocar a la presidenta María Estela Martínez de Perón, y ejerció una cruel dictadura. Durante su período de Gobierno impulsó una de las peores violaciones a los derechos humanos y tras su caída fue juzgado y condenado a prisión por los numerosos crímenes cometidos en su gestión.  

2.- ¿Cómo llegó a la política? Videla era teniente general y llegó a ocupar el cargo de Comandante en Jefe del Ejército durante el Gobierno de María Estela Martínez de Perón, conocida como Isabelita, en 1974. El 24 de marzo de 1976 encabezó un golpe de Estado que derrocó a Isabelita por una junta militar que él integrada junto a otros representantes del Ejército y la Armada, quienes fueron entrenados en la famosa Escuela de las Américas, ubicada en Panamá y financiada y dirigida por los Estados Unidos. Asumió la presidencia de la nación el 29 de marzo de 1976 y cinco años después fue reemplazado por el general Roberto Eduardo Viola en 1981, tras el nombramiento de una segunda junta militar.

3.- Responsable de violaciones de los DD.HH. Durante el Gobierno de Videla se registraron frecuentes y gravísimas violaciones a los derechos humanos. Uno de los elementos claves en el desarrollo de su proceso dictatorial fue un plan que comprendía la represión sistemática de la oposición política e ideológica. Supresión del derecho a la defensa, encarcelamientos ilegales, torturas y asesinatos de opositores fueron parte de estas prácticas, sobre todo en sectores de mayor presencia de estudiantes. El golpe militar encabezado por Videla trajo consigo también la desaparición de miles de personas. Esta metodología también se dio con los hijos de los prisioneros, algunos de corta edad, otros nacidos en los centros clandestinos durante el cautiverio de sus padres. Por todo esto, Videla fue condenado por la justicia durante el gobierno de Raúl Alfonsín tras la creación de la Comisión Nacional por la Desaparición de Personas que se encargaría de investigar y documentar lo sucedido.

4.- Su Gobierno y las consecuencias económicas Las medidas económicas en Argentina, durante la dictadura de Videla, estuvieron basadas en la apertura de los mercados y el desmantelamiento de la legislación laboral vigente. Su gestión produjo la eliminación de las barreras arancelarias, la caída de la producción industrial y el saldo negativo del comercio exterior de Argentina, llegando a cuadruplicar la deuda externa. 

5.- Las cuentas con la justicia Tras restablecerse la democracia en Argentina, en el año 1983, Videla fue juzgado y declarado culpable por el asesinato y la desaparición de miles de ciudadanos durante su gestión presidencial. Dos años después las autoridades lo sentenciaron a reclusión perpetua, inhabilitación absoluta perpetua y destitución del grado militar en 1985. Fue hallado responsable de: numerosos homicidios calificados, 504 privaciones ilegales de la libertad calificada, aplicaciones de tormentos, robos agravados, falsedades ideológicas de documento público, usurpaciones, reducciones a servidumbre, extorsión, secuestros extorsivos, supresión de documento, sustracciones de menores, y tormentos seguidos de muerte. La Corte Suprema de Justicia de Argentina confirmó los delitos en 1986. 

Sin embargo, Videla cumplió sólo cinco años de prisión efectiva, ya que en 1990, el entonces presidente Carlos Saúl Menem lo indultó junto a otros miembros de juntas militares, argumentando la necesidad de “superar los conflictos pasados”. Pero, En 1998 regresó a prisión pasando 38 días en la cárcel, hasta que se le concedió el derecho al arresto domiciliario en atención a su edad. Falleció el 17 de mayo de 2013.

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LAS MADRES DE LA PLAZA DE MAYO

 desaparecidos

La Plaza de Mayo, en Buenos Aires, es testigo de la perseverancia y de la sed de justicia de las Madres de las miles de víctimas desaparecidas durante la última dictadura militar de Argentina (1976-1983) . Las Madres de la Plaza de Mayo son un referente mundial de la lucha continuada por la justicia y el respeto a los Derechos Humanos.

El 30 de abril de 1977, la valentía de 14 mujeres que hicieron pública la desaparición de sus hijos a manos del gobierno de facto de JORGE Videla, marcó el inicio de una lucha que trascendió el pedido de justicia para convertirse en un movimiento que reivindica los principios e ideales de las víctimas de la dictadura.

Juntas han logrado el reconocimiento del Gobierno argentino y la admiración del mundo, las Madres de la Plaza de Mayo han recibido innumerables premios y reconocimientos de importantes organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Se enfrentaron a un Gobierno dictatorial y criminal que intentó amedrentarlas y desaparecerlas mientras negaba su existencia y la de sus hijos víctimas.

LA MARCHA QUE NO CESA24

Cada jueves, las mujeres que marchan alrededor de la Pirámide (monumento central de la Plaza), reviven con sus pañuelos blancos en la cabeza, la lucha colectiva por la memoria de los más de 30 mil desaparecidos.

Desde hace ya casi 38 años las madres marchan incansablemente, marcharon cuando el entonces Presidente Carlos Menem firmó la ley de Amnistía que absolvió a los líderes del régimen militar de sus crímenes.
También marcharon cuando por diferencias ideológicas el grupo se separó en dos facciones. Y marcharon para celebrar cuando Néstor Kirchner anuló la ley de Amnistía y abrió la puerta a que más responsables de las desapariciones fueran enjuiciados.

Su marcha también ha cristalizado en otras victorias, la Fundación Madres de la Plaza de Mayo ha creado instituciones que contribuyen a la preservación y transmisión de su legado a las nuevas generaciones como el Café literario y librería “Osvaldo Bayen”, la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, la radio “La voz de las Madres” y desde marzo de 2014 las Madres editan la revista Ni un Paso Atrás.Buscando a los nietos sin olvidar a los hijos

BUSCANDO A LOS NIETOS SIN OLVIDAR A LOS HIJOS

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Guido Montoya Carlotto y su abuela Estela de Carlotto, presidente de las Abuelas de Mayo. El encuentro es reciente.

El movimiento de las Madres de la Plaza de Mayo está estrechamente relacionado con las Abuelas de Plaza de Mayo, organización cuyo objetivo es recuperar la identidad de los cientos de niños que fueron secuestrados por las autoridades militares durante la dictadura.

El movimiento de las Madres de la Plaza de Mayo está estrechamente relacionado con las Abuelas de Plaza de Mayo, organización cuyo objetivo es recuperar la identidad de los cientos de niños que fueron secuestrados por las autoridades militares durante la dictadura.

Esta organización ha logrado recuperar 116 nietos que fueron secuestrados y desaparecidos por la dictadura. Su mayor aporte a esta lucha y al mundo ha sido el Índice de Abuelismo para probar la relación de parentesco genético entre los niños apropiados y sus abuelos biológicos.

También la asociación HIJOS, formada por los hijos de los detenidos desaparecidos que desean continuar la lucha de sus padres y sus abuelas, sigue desde su trinchera la lucha que las madres de la Plaza empezaron hace más de tres décadas.

También la asociación HIJOS, formada por los hijos de los detenidos desaparecidos que desean continuar la lucha de sus padres y sus abuelas, sigue desde su trinchera la lucha que las madres de la Plaza empezaron hace más de tres décadas.

Las Madres de la Plaza de Mayo son ejemplo de que lo único que se necesita para lograr cosas difíciles es la convicción. Aunque no han alcanzado la justicia que buscan, cada día demuestran que la mejor manera de honrar a sus hijos es seguir luchando.

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http://immersive.sh/telesur/uCRSiz2Vb

 

 

ARGENTINA Y BRASIL: DERECHAS GEMELAS

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Por Emir Sader, sociólogo y cientista político brasileño. Es coordinador del Laboratório de Políticas Públicas de la Universidade Estadual do Rio de Janeiro (Uerj).

 

Tomado de Alainet

 La derecha latinoamericana nunca estuvo tan débil. Pierde sucesivamente elecciones en países como Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Venezuela, El Salvador. Nunca estuvo tanto tiempo desalojada del gobierno en esos países como ha estado en este siglo.

Las trasformaciones sociales llevadas a cabo por los gobiernos de esos países, los avances en los procesos de integración independientes respecto a los Estados Unidos de América (EUA), la recuperación del rol activo del Estado, han llevado al aislamiento de la derecha en la región. El fracaso de los gobiernos neoliberales y su incapacidad de formular otra alternativa, hacen con que paguen el precio de los daños causados por ese modelo y voten en contra de los que lo representan.

Los EUA siempre han jugado con la división y la competencia entre gobiernos de la región para mantener su poder. Fue así, por ejemplo, a lo largo de todo el proceso de renegociación de las deudas de los países, que nunca han logrado hacerla colectivamente.

Golpe durísimo en ese jugo fue la sólida alianza establecida entre los gobiernos de Argentina y Brasil, con la elección de Lula y de Néstor Kirchner para presidir dos de los tres más grandes países de la región. Esa alianza, que nunca fue tan sólida entre Argentina y Brasil, es el eje a partir de la cual los procesos de integración regional se consolidan y se expanden, factor del más grande aislamiento de EUA en América Latina.

Las derechas argentina y brasileña tienen enormes similitudes, porque ambas se han reorganizado alrededor de los dos más importantes gobiernos populares que han tenido esos países en el siglo XX: los de Perón y de Getulio Vargas. Por ello son derechas elitistas, oligárquicas, racistas, antinacionales.

Es la derecha la que intentó tumbar a Vargas en 1954 y lo llevó al suicidio. Es la que tumbó a Perón en 1955 y llevó Argentina a iniciar el ciclo de las acciones militares gorilas en la región. Es la derecha la que dio finalmente el golpe en Brasil en 1964 e instauró la más larga dictadura militar en la región. Es la misma derecha que intentó hacer lo mismo en 1966 en Argentina, pero vio frustrado su golpe. Tuvo que volver a la carga en 1976, para cerrar el círculo de terror de las dictaduras en el Cono Sur.

Es la misma derecha que no se resigna a que sean gobiernos populares – que no por acaso se identifican con los gobiernos de Perón y de Vargas – los que rescaten a Argentina y Brasil de los desastres producidos por la derecha durante las dictaduras militares y los gobiernos neoliberales. De nuevo sienten que la promoción de los derechos de las grandes mayorías populares dan la base de sostén a esos gobiernos y profundizan su odio a esos gobiernos y a sus bases populares.

Los pretextos son similares: la situación económica seria caótica, como si la que han dejado como herencia a estos gobiernos no fuera catastrófica. La corrupción, como si no fueran sus gobiernos militares y neoliberales los que han protagonizado los casos de corrupción más grandes de la historia de esos países, especialmente en los procesos de privatización de los bienes públicos.

Amenazan con nuevos golpes, con impeachment –procesos en los que solo ellos creen -, porque no tienen confianza en obtener mayoría para triunfar en las elecciones, a pesar de contar con el monopolio de los medios de comunicación como su gran triunfo. Lo hacen como forma de intentar desgastar a los gobiernos de Cristina y de Dilma. No tienen formas democráticas, transparentes, de oponerse a los gobiernos de esas dos grande mujeres latinoamericanas, mujeres de trayectoria, de coraje, de compromiso con la defensa de los intereses populares, de sus países y de América Latina.

Ni tienen razones, ni apoyo para cualquier intento de derrumbar a esos gobiernos. De lo que tratan es de poner obstáculos a que los programas sociales de esos gobiernos sigan adelante, superando las terribles herencias que han recibido de la derecha y consolidando cada vez más el apoyo popular a sus gobiernos.

Los medios de comunicación internacionales suelen reflejar lo que la prensa de derecha de esos países publica diariamente, contribuyendo a difundir una versión falsa de lo que realmente pasa. Son estos poderosos grupos monopolistas de los medios internacionales – que tienen en el Wall Street Journal, Financial Times, The Economist, El País algunos de sus órganos más conocidos- los que se hacen eco de la guerra que las derechas latinoamericanas hacen diariamente, buscando crear imágenes internacionales negativas de esos gobiernos. Felizmente ya hay órganos alternativos, que permiten que la verdadera cara no solo de Argentina y de Brasil, sino también de Uruguay, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Cuba, puedan llegar a sectores cada vez más amplios de la opinión pública mundial.

Argentina bajo ataque: La verdad de los hechos y la política

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Por Edgardo Mocca

Tomado de Pagina/12

Alberto Nisman se ha convertido en el héroe-mártir del bloque político y social que enfrenta intensamente la política del actual Gobierno. La condición mítica del hecho lo pone al abrigo de cualquier consideración fáctica capaz de ponerlo en duda: no importa que después de diez años del fiscal a cargo de la causa AMIA, la investigación no avanzara en lo más mínimo. Tampoco importa la inconsistencia –devenida temeridad e irresponsabilidad dada sus repercusiones institucionales– de la denuncia por encubrimiento a la máxima autoridad de la República y a otros funcionarios y dirigentes políticos. La elemental ausencia de un delito en el envío al Congreso y su aprobación por éste de un memorándum de acuerdo con Irán y la probada inexistencia de sus supuestas consecuencias (no se levantaron los alertas rojas de Interpol, no aumentó la exportación de granos argentinos a ese país) no conmueven al mito. Nisman no es un héroe por la enjundia de su trabajo como fiscal ni por la pulcritud institucional de los hechos que protagonizó en los últimos días de su vida, lo es porque la saga de su denuncia contra Cristina Kirchner corporizó el deseo y la furia de un sector importante de nuestra sociedad. Porque “se bancó” el enfrentamiento con el Gobierno. Cuando hablamos de la importancia de ese sector social no hablamos solamente de su dimensión cuantitativa, sino que incluimos el extraordinario poder de fuego simbólico que controla; baste con decir que su circunstancial avanzada la compusieron los más importantes consorcios comunicativos y una buena cantidad de agentes del Poder Judicial argentino. Pocas veces se vio a un grupo de partidos políticos aliados entre sí ocupar un rol tan subordinado en una iniciativa política como ocurrió el miércoles último con el arco opositor.

Estamos hablando, claro, de un mito pasajero e instrumental que difícilmente se proyectará hacia el futuro. Su función política, la de galvanizar al cuadrante antikirchnerista de la política argentina, y generar miedo e incertidumbre colectivas en un año electoral ya está cumplida. Se intentará que durante unos meses siga sirviendo como emblema de una causa política. Sin embargo, la indignación moral contra el “uso” de una muerte no tiene más sentido que el de un arma en la batalla por la interpretación de los acontecimientos. Por supuesto que es políticamente importante poner de relieve la inusitada red de mentiras y manipulaciones que ponen en escena en estos días los circuitos dominantes del mercado de la comunicación: no se trata de criticar la opinión política que tengan sino de impugnar el uso salvaje de su poder para embarrar la cancha de la investigación de la muerte del fiscal con toda clase de mentiras. Pero aún así, puede que la cuestión de las mentiras mediáticas no sea el principal problema político de estos días. Detrás de las verdades y las mentiras factuales está la verdad política, aquella que no solamente enuncia o describe hechos, sino la que revela y a la vez define de modo hegemónico la naturaleza de la lucha que se libra. La cuestión sería en este caso la disputa por la interpretación de qué se juega en torno de los hechos: quiénes son los actores de la puja, cuál es el proyecto de país que invocan.

Las acciones sociales como la reciente movilización impulsada por un grupo de fiscales y los grandes medios y acompañada en un plano secundario por algunos dirigentes políticos opositores no tienen, vistas desde sus participantes, un sentido único. Muchas y muy diversas son, seguramente, las razones que impulsaron a sus asistentes. La ausencia de partidos políticos capaces de integrar las razones sectoriales en una visión orgánica y nacional hace más complejo su desciframiento. Sin embargo, a nadie puede escapársele que el signo principal del acontecimiento es el rechazo al Gobierno: fue, en ese sentido, una nueva versión de la saga cacerolera envuelta en el clima creado por la muerte de Nisman y el sensacional despliegue mediático que produjo su propia interpretación del hecho. La muerte dudosa pudo lo que las profecías económicas apocalípticas no lograron a fin del año pasado. Claro que este lugar funcional no supone ignorar la gravedad institucional de los hechos ocurridos y de muchas de las reacciones que suscitó. Por el contrario, la denuncia, la muerte del fiscal y el clima social sobreviniente componen una única trama: no hubiera habido marcha sin muerte, ni muerte sin denuncia. Junto con la indagación judicial –y ojalá apoyada en ella– la política tiene que desnudar una trama en estos acontecimientos; para eso no solamente hay que poner orden en la evaluación de los hechos inmediatos, sino colocarlos en la perspectiva de contextos muy complejos y delicados, dentro de los cuales hay acciones de estrategia geopolítica de grandes actores globales. La única manera de evitar la reducción del episodio a un espectáculo policial más de los que surgen periódicamente en los medios de comunicación es colocarlo dentro de la perspectiva del crimen masivo de la AMIA. Es inconcebible que lo ocurrido no tenga relación alguna con el atentado, con el sistemático encubrimiento desde la “Justicia” y los servicios de información; con la presión de Estados Unidos e Israel y sus aparatos de inteligencia para imponer la versión de la culpabilidad iraní, funcional a sus estrategias en el teatro de operaciones de Medio Oriente; con la dura disputa que se entabló alrededor del intento del gobierno argentino de encontrar formas de indagar a los acusados iraníes.

La denuncia de Nisman no sólo es inconsistente en materia probatoria. Es muy interesante en materia política. Está organizada alrededor de la nunca probada culpabilidad de funcionarios del gobierno iraní y del prejuicio sobre el memorándum entre los dos países que se usó hasta el hartazgo en los días de su tratamiento parlamentario, según el cual el Gobierno lo impulsaba para mejorar su relación comercial con Irán y para replantear sus posiciones geopolíticas en el conflicto de Medio Oriente. Quien dude de esa densa sincronía entre discurso opositor mediático-político y texto de la denuncia no tiene más que consultar los diarios de sesiones de ambas cámaras de aquellos días y los titulares periodísticos que los acompañaban. La acusación a la Presidenta tiene forma judicial pero su esencia es política: se la acusa de cambiar la política internacional favorable a nuestros aliados “occidentales” por otra a la que se califica como de promiscuidad con estados autoritarios y terroristas. Es cierto que el gobierno de Estados Unidos ha replanteado en los últimos meses su política con relación a Irán. Pero es igualmente cierto que el giro tiene poderosas resistencias internas y del gobierno de Israel. Y esas resistencias son particularmente fuertes en los sectores más vinculados al complejo militar-industrial-financiero y a sus servicios de inteligencia. La denuncia de Nisman tuvo un raro mérito: unió en un solo frente la impaciencia de la derecha local frente a un cuadro electoral que no termina de augurarle éxito y los intereses de jugadores políticos globales sobre cuya capacidad de generar escenas políticas locales de caos no hay mucho derecho a dudar. Las depuraciones en el servicio de Inteligencia forman parte de la trama; algunos de los personajes apartados tuvieron siempre una fluida relación con la víctima y con algunos de sus allegados. La alianza de hecho entre potencias globales y actores políticos nacionales tiene premisas ideológico-políticas muy concretas: hay una mirada común del mundo y del país y también muy buenos negocios que los unen. Todo esto es sistemáticamente negado desde los grandes medios de comunicación que les asignan a estos argumentos el status de “elucubraciones ideológicas”. Pero en este caso –a diferencia de muchos otros de intervención imperial en la política de nuestra región– no hemos tenido que esperar muchos años para que la desclasificación de documentos del gobierno de Estados Unidos revele su plena pertinencia. Los llamados Wikileaks mostraron de modo abundante la promiscua relación entre el sistema político opositor, sectores del Poder Judicial y la embajada norteamericana; Nisman es uno de los que aparece en esos relatos como incondicionalmente obediente a ese servicio exterior.

La marcha “por la justicia y la verdad” se hizo con la participación de algunos de los responsables de que no haya justicia, ni para el atentado a la AMIA, ni para los terroristas de Estado locales, ni para los que colaboraron y se expandieron bajo su régimen. Y se hizo contra el gobierno que más hizo por esclarecer el crimen de 1994 y la barbarie cívico-militar de la dictadura, al que no le corresponde constitucionalmente prestar el servicio de justicia. A partir de ahora los argentinos podremos juzgar quién es quién frente a la demanda social de esclarecimiento de la muerte del fiscal. Sabremos quiénes están exclusivamente interesados en mantener el tema en el centro de la agenda cubriéndolo con un miserable manto de mentiras y espectacularización para debilitar al Gobierno y quiénes quieren conocer toda la verdad: la verdad de los hechos y la verdad de las condiciones locales e internacionales que rodearon esos hechos.

Y después dicen “solo en Argentina”

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Por Atilio Borón

Tomado del blog del autor

Se ha convertido un lugar común decir, a propósito de la muerte del fiscal Alberto Nisman, que “cosas como éstas solo ocurren en la Argentina”. Una nota aparecida en la página de opinión de The New York Times del martes 10 de febrero abona la supuesta verdad contenida en esa afirmación que, como era de esperar, fue reproducida y agigantada hasta extremos indecibles por la prensa hegemónica y los intereses del bloque oligárquico imperialista empeñado en acelerar, también en la Argentina, un “cambio de régimen” sin tener que atenerse a los plazos y nimiedades establecidas por la Constitución y la legislación electoral. Y decimos supuesta porque si hay algo que enseña la historia comparada contemporánea es que casos como el de Nisman: muertes sospechosas, imposibles de certificar si fueron suicidios o asesinatos, no son infrecuentes en las principales democracias del mundo. Casos que, casi invariablemente, se archivaron rápidamente señalando causas y culpables de menos que improbable verosimilitud.

En lugar de sermonear a los argentinos por el caso Nisman, The New York Times podría hacerle un servicio a su país si investigase seriamente el asesinato de John F. Kennedy o el de otros connotados personajes de la política norteamericana que murieron bajo asombrosas circunstancias, para decirlo con benevolencia. La forma en que se investigó y se cerró el caso de JFK con el Informe Warren que dictaminó que Lee H. Oswald actuó en solitario para matar a JFK y herir al gobernador Connally, y que Jacob Rubenstein (a) Jack Ruby, un conocido hampón y narcotraficante de Dallas, hizo lo mismo al matar a Oswald dos días después en la propia comisaría. Pocas cosas contribuyeron tanto al descrédito del sistema judicial de Estados Unidos como ese informe refrendado por la Corte Suprema de ese país. El NYT, que con tanto entusiasmo adhirió a la absurda teoría de que había armas de destrucción masiva en Irak, haría bien en tratar de develar las razones y consecuencias de una mentira que costó millones de vidas, heridos y gentes desplazadas; o de ilustrar a sus lectores qué ocurrió con Osama bin Laden, cuya supuesta muerte en mayo del 2011 quedó sellada en las profundidades del océano Indico mientras un espectro de sospechas corroe hasta el tuétano la credibilidad de la Justicia y el gobierno de Estados Unidos, lo mismo que los macabros misterios –cada vez menos herméticos y más cuestionados– que rodean los sospechosos atentados del 11S.

La lista sería tan extensa que necesitaríamos una página simplemente para enumerar las principales muertes de altos funcionarios o personas muy allegadas al poder político en Estados Unidos. Tomemos el caso de dos ex directores de la CIA. William Colby lo fue entre 1973 y 1976, falleció en 1996 mientras hacía una solitaria excursión en canoa en un río cercano a su domicilio en Maryland. Colby duró poco en su cargo; no era muy bien visto por sus colegas en la Agencia porque sentía que algunos de sus “agentes operativos” (vulgo: killers) gozaban de demasiadas prerrogativas y desconfiaba de los verdaderos propósitos de algunas de sus operaciones secretas. Otro ex director de la CIA, William J. Casey, dirigió la agencia entre 1981 y el año de su muerte, 1987, sirviendo en tal calidad durante casi todo el período presidencial de Ronald Reagan. Casey, un fundamentalista católico, carecía de los escrúpulos que llevaron a su predecesor a sufrir un fatal accidente náutico. Pero tuvo mala suerte también él, porque falleció pocas horas antes de testificar en el Congreso sobre la criminal operación IránContra y también sobre la intervención de la CIA en el reclutamiento y organización de los mujaidines afganos bajo el liderazgo de Osama bin Laden. La versión oficial, apta sólo para ingenuos incurables, es que Casey padecía de un extraño tumor cerebral que de la noche a la mañana se agravó hasta privarlo del habla y, un par de días después, despacharlo al otro mundo. Otro caso interesante es el del senador republicano John Tower, que a mediados de los setenta presidió junto con el demócrata Frank Church un comité que examinó el papel de la CIA en el golpe de Estado de Chile de 1973. En el curso de la investigación se descubrió que la CIA estaba desarrollando una pistola altamente sofisticada que podía eliminar enemigos políticos inoculándoles bacterias o gérmenes letales mediante el disparo de un rayo ultracongelado que penetraba en el organismo de la víctima sin que ésta fuera consciente de ello. Tower murió en un accidente de un pequeño avión de línea regional. Otro desafortunado fue Vincent Foster, un amigo y consejero del presidente Clinton, que supuestamente se suicidó en 1993. La investigación estuvo plagada de irregularidades, incomprensibles en el caso de un sujeto tan cercano a la familia presidencial, nacido y criado en el mismo pueblo en Arkansas. Un informe señala que llamó al celular de Hillary Clinton unas pocas horas antes de su muerte. El caso se catalogó como suicidio y asunto concluido.

Como vemos, el NYT tiene una lista de temas bastante extensa para preocuparse, además del caso Nisman. Si cruzamos el Atlántico las cosas no mejoran. Uno de los incidentes más resonantes de los últimos tiempos es el del notable científico británico y autoridad reconocida en el tema de la guerra bacteriológica: David Christopher Kelly. Había sido inspector de la ONU en Iraq en aquella búsqueda absurda de las supuestas armas de destrucción masiva y que todos sabían que no estaban allí. Kelly fue llamado a testimoniar ante el Comité de Asuntos Exteriores del Parlamento Británico y se produjo un áspero debate en donde refutó inapelablemente la postura de los secuaces parlamentarios del primer ministro Tony Blair, íntimo aliado de las mentiras y crímenes de George W. Bush. Dos días después, y en medio de la conmoción que habían producido sus declaraciones, Kelly apareció muerto. La información oficial dijo que se había suicidado, y a diferencia de lo ocurrido hasta ahora con Nisman, la comisión parlamentaria dirigida por Lord Hutton resolvió, luego de una pericia más que superficial, archivar todos los elementos probatorios del caso (incluyendo la autopsia y las fotografías del cadáver) y resguardarlos como material clasificado por un plazo de 70 años. Este sí es un caso de “encubrimiento” que debería despertar las iras de tantos políticos argentinos que con total irresponsabilidad apelan a esa figura jurídica, aunque demuestran su incoherencia, o mala fe, cuando se cuidan de aplicarla a quienes conspiraron para encubrir “la pista siria” y la “conexión local”, también involucrados en el criminal atentado de la AMIA y, no olvidemos, de la Embajada de Israel, de la cual sorprende lo poco que se habla.

Podríamos seguir con este listado: mencionemos sólo otros dos en suelo europeo. El del papa Juan Pablo I, que entra en esa misma categoría de crímenes irresueltos, aunque un pesado manto de silencio impidió que se investigara tan exhaustivamente como ocurriera con JFK. Otro: Olof Palme, asesinado en las escalinatas de una calle céntrica de una ciudad segura y tranquila como Estocolmo, sin haberse jamás hallado al magnicida cuando en Suecia hasta el ratero más insignificante es aprehendido por las fuerzas policiales en menos que canta un gallo.

De lo anterior se desprende que el discurso que proclama una suerte de aberrante “excepcionalismo” argentino carece de fundamento. Por supuesto, esto no equivale a minimizar la gravedad de la muerte del ex fiscal o a cerrar los ojos ante la impericia con que actualmente se está investigando el caso Nisman; o no investigando la muerte de los 10 bomberos en el harto sospechoso incendio de Iron Mountain en Barracas, entre tantas otras causas que merecerían la minuciosa investigación de nuestros fiscales. Pero, por favor, terminemos con eso de que estas cosas sólo pueden ocurrir en la Argentina. 

La vida en espera

Las colas, los desplazamientos y los minutos “muertos” provocan ansiedad y quitan hasta 11 % del tiempo de los adultos en las grandes ciudades de América Latina

Ya ven entonces, amigos, el penoso asunto de las esperas y de las colas, son, lamentablemente, más generalizados de lo que creíamos. Miren lo que pasa en Argentina, ese gran país nuestroamericano.

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Largas filas para tomar el colectivo como las que se producen en la estación de Once en Argentina, sólo un ejemplo de los tiempos muertos que roban años de vida 

 La población que tiene entre 18 y 65 años consume de 6 a 11 % de su tiempo de vigilia en pausas y esperas

La era digital trajo consigo avances que permiten percibir de otra manera el paso del tiempo, pero que también pueden agudizar la ansiedad

Por Carolina Amoroso

La Nacion, de Argentina

 La fila para tomar el colectivo o cargar combustible, la del supermercado, los trámites en el banco, el tráfico, un turno médico, el check-in en el aeropuerto… Todos estos y muchísimos otros fragmentos de nuestra cotidianidad son tiempos de espera.

Aunque son sufridas en pequeñas dosis, estas demoras que se repiten a lo largo del día, de las semanas y los meses suman entre dos y cuatro años de la vida laboral de los habitantes de las grandes ciudades de América latina. Así lo revela un estudio encabezado por Roberto Igarza, doctor en Comunicación Social, investigador en nuevas formas de consumos culturales y autor del libro Burbujas de ocio.

Según el estudio, que indaga en el uso que los sufridos habitantes de las megalópolis contemporáneas les dan a esos “tiempos muertos”, la población que tiene entre 18 y 65 años consume de 6 a 11 % de su tiempo de vigilia en pausas y esperas.

Cuánto varían estos tiempos de demora entre una persona y otra depende de la situación socioeconómica individual, la edad, el tamaño de la ciudad y la distancia que hay entre su casa y el lugar de trabajo.

Ahora bien, ¿en qué se va el tiempo de espera? Según observa Igarza, hay cinco grandes grupos de situaciones, aunque principalmente lo insumen los servicios públicos. “El servicio público, gestionado por un privado o por el Estado, en este momento, es el principal determinante de estos tiempos «basura»”, asegura Igarza.

Específicamente, los desplazamientos (es decir, el nomadismo) llegan a representar tres de cada cuatro minutos de espera, aunque en muchos casos, el tiempo que insume en transporte en sí no conforma un “tiempo basura”, ya que la persona puede no percibirlo así si puede, por ejemplo, acceder a un dispositivo móvil que le permita comunicarse, o entretenerse o trabajar.

“Lo que ya no existe son las fronteras que separan los espacios-tiempo que dividen el ocio de lo productivo y la comunicación interpersonal -agrega-. Esos tres espacios que antes tenían una caracterización propia que los diferenciaba, hoy ya no la tienen. Entonces, los tiempos de desplazamientos permiten que cualquiera de esos espacios-tiempo se inserten dentro del desplazamiento.”

Otro gran concentrador de esperas es el sistema de salud, altamente complejizado, que suele aparecer recurrentemente en relatos de pacientes como una de las instancias más angustiantes o molestas dentro de las demoras recurrentes.

En las gestiones ante el Estado aparece otro foco de esperas, ya sea cuando se realiza una denuncia, un trámite en un registro civil o cualquier otra gestión. También, con la aparición de las nuevas tecnologías surgen nuevas esperas que dan cuenta de la creciente mediatización de nuestras sociedades. Acciones como esperar respuestas en múltiples conversaciones de chat o abrir y chequear cuentas en las redes sociales también acumulan tiempos de espera. Además, están los tiempos de espera obligados, como el que toma cargar el celular (algo que, para los tiempos que corren, puede generar una enorme ansiedad).

Como una subcategoría dentro del universo de la vida on hold, aparecen los momentos “anecoicos”, que comprenden a las gestiones bancarias: la persona no tiene acceso a su teléfono y, por ende, pierde la opción de entretenerse o de comunicarse a través del dispositivo. “Estos tiempos se llaman anecoicos porque lo que vos hacés o producís no genera eco. Lo anecoico plantea esa ausencia de un emisor que está en contacto con los demás. En el caso del banco, te devuelve a un estadio anterior de la sociedad, a un estadio de vecindad y, por lo tanto, de diálogo analógico, porque no podés hacer nada más -observa Igarza-. Hay conversaciones que se dan porque a estas alturas estamos tan acostumbrados a comunicar todo el tiempo que nos volvemos más vecinales que antes. Ahora somos capaces de dialogar porque no soportamos una hora en silencio en el banco. Eso se debe a la pérdida de capacidad de contemplación. No somos capaces de contemplar sin compartir, no somos capaces de observar sin emitir.”

LA PSICOLOGÍA DE LA ESPERA

En los años cincuenta, en Nueva York, una suerte de experimento en la psicología de las esperas abrió los ojos de muchos ingenieros y especialistas en investigación operativa.

Ante las crecientes quejas de los usuarios por el tiempo que demoraban en llegar los ascensores, se colocaron espejos a los costados. ¿Qué sucedió? Las personas podían esperar hasta dos minutos sin quejarse por la demora, ya que “ganaban” tiempo arreglándose la corbata, peinándose o retocándose el maquillaje. El tiempo que demoraban los ascensores (es decir, la estadística de la espera) permaneció igual, pero las quejas cayeron prácticamente a cero.

Esta anécdota es una de las primeras que cuenta el doctor Richard Larson, profesor e investigador del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por su sigla en inglés), considerado uno de los máximos referentes mundiales en investigación operativa. Lo hace para explicar algunos de los axiomas más interesantes de su experticia: la teoría del queueing, que se ocupa de la física, la matemática y las interacciones humanas en las filas.

“Lo importante es sacar de la mente de las personas el hecho de que están en una fila. Si se puede entretenerlas, informarlas, distraerlas o hacer algo más durante ese tiempo, ya no sentirán que están perdiendo el tiempo, sino que lo están aprovechando -comenta Larson a LA NACION-. Los especialistas mundiales en esto son Disneyland y Disney World, los parques de diversiones. Las personas pueden esperar en una fila hasta una hora y no se enojan porque hacer la fila es entretenido: ya comienzan a ser parte de la atracción.”

Otro de los “trucos” utilizados es el de la demora sobreestimada: se anuncia que el tiempo de espera será, por ejemplo, de 90 minutos cuando, en realidad, la demora es de unos 60 minutos. De esta manera, los visitantes tienen la sensación de haber llegado “antes de tiempo”.

Esta estrategia sintetiza, según expresa Larson, una de las claves a la hora de operar sobre las percepciones de la espera: “Uno maneja expectativas de las personas a cierto nivel y debe ofrecer el servicio por encima de ese nivel”.

Otro aspecto interesante del estudio de las esperas es lo que sucede en diferentes países con los “colados” o line cutters. “Se puede decir mucho sobre la cultura de un país a partir de cuánto acepta o no los colados en las filas. Algunas investigaciones [realizadas en Estados Unidos] arrojaron que clientes de un restaurante de comidas rápidas preferían tener el doble del tiempo de demora si se les garantizaba que nadie podría colarse en las filas, que la mitad de la demora teniendo líneas paralelas y un sistema en el que no se garantizaba el principio de que el primero en ser atendido es el primero que llega”, observa Larson y señala que el ejemplo más riguroso de esto se observa en Inglaterra, mientras que en partes de Italia y en varios países de Asia colarse es mucho más habitual.

La era digital trajo consigo avances que permiten percibir de otra manera el paso del tiempo, pero que también pueden agudizar la ansiedad, al acostumbrar a los usuarios a la dinámica de la inmediatez.

“Estamos tan malcriados con la conectividad a Internet en nuestros smartphones y en nuestras computadoras que si queremos ir de shopping, no tenemos siquiera que salir de nuestras casas -dice Larson-. Podemos hacerlo desde la computadora y en 30 segundos. Quizá por eso, cuando nosotros experimentamos una demora a la vieja usanza, nuestra percepción es que es mucho más larga de lo que realmente es, porque hoy se pueden eliminar muchas otras demoras que existían antes.”

SER UN NÚMERO

Esperar puede traer consigo un caudal de angustia que, según observa el médico psicoanalista Andrés Rascovsky, ex presidente de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), tiene su origen en cierta sensación de insignificancia que experimentamos en las esperas cotidianas.

“Es un tema de alta resolución individual, pero tiene que ver con el maltrato que la cultura nos impone y con la vivencia de insignificancia que nos genera la pérdida de nuestro tiempo tan valioso -señala-.

Cuando esto se une a heridas personales o a falta de logros, esta sensación de ser solamente un número en una serie y no ser tenido en cuenta adquiere una dimensión diferente. Quizás esta sea gran parte del problema de la vida moderna o posmoderna: la sensación de pérdida de subjetividad. Creo que es uno de los grandes problemas psicológicos del desarrollo de la cultura futura: el anonimato. Uno es un número en una serie”, señala Rascovsky.

Por otro lado, asegura que uno de los recursos para “salir” de esos momentos de angustia es con una elaboración subjetiva (por ejemplo, a través de la escritura) y utilizando esos momentos para la reflexión individual.

ESPERAR SIN DESESPERAR

Sin duda, no sólo las organizaciones privadas y públicas pueden diseñar sistemas para que los usuarios de un servicio perciban de manera distinta sus tiempos de espera. También, cada uno, puede realizar pequeños ejercicios para entretener la mente y controlar la ansiedad.

Estanislao Bachrach, doctor en biología molecular, propone “llevar el cerebro” al gimnasio. “Podés estar en la cola del supermercado y mandar un correo electrónico o un mensaje de texto con el celular, pero también podés ejercitar, por ejemplo, la atención. Eso es llevar al cerebro al gimnasio. ¿De qué manera? Poniéndose a contar todas las cosas rojas que hay en el supermercado, concentrando toda la atención en la temperatura del manubrio del changuito, llevando toda la atención a los dedos, tratando de cerrar los ojos y escuchar todas las voces que hay en el supermercado. Son ejercicios, pero lo que estás haciendo para la ciencia es algo así como levantar bíceps. Estás mejorando y estimulando tu concentración. Aunque parezca algo tonto, si hacés eso en tus tiempos de espera, a las dos o tres semanas notás cambios en tu vida”, asegura.

Lo importante, según aclara Bachrach, es que “quienes se animen a transformar esos tiempos de espera en algo útil y sano para el cerebro, empiecen con un solo tiempo de espera (por ejemplo: la fila del supermercado) y que no se exijan hacerlo en cada momento de espera del día o la semana porque se vuelve abrumador y frustrante. No hay tiempo muerto. Eso lo inventamos nosotros. Es una decisión. Lo que pasa es que hay que salir de la bronca que sentimos si la cajera del supermercado es lenta o el dentista se atrasó o el colectivo no llega, para poder hacer con ese tiempo otra cosa”..

 

Caso Nisman, ¿una aberración argentina?

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Por Atilio Borón

Tomado de Rebelión

 Se ha convertido un lugar común decir, a propósito de la muerte del fiscal Alberto Nisman, que “cosas como estas sólo ocurren en la Argentina”. Una nota aparecida en la página de opinión del New York Times del Martes 10 de Febrero abona la supuesta verdad contenida en esa afirmación que, como era de esperar, fue reproducida y agigantada hasta extremos indecibles por la prensa hegemónica y los intereses del bloque oligárquico-imperialista empeñado en acelerar, también en la Argentina, un “cambio de régimen” sin tener que atenerse a los plazos y nimiedades establecidas por la Constitución y la legislación electoral. Y decimos supuesta porque si hay algo que enseña la historia comparada contemporánea es que casos como el de Nisman (muertes sospechosas, imposibles de certificar si fueron suicidios o asesinatos) no son infrecuentes en las principales democracias del mundo. Casos que, casi invariablemente, se archivaron rápidamente señalando causas y culpables de menos que improbable verosimilitud.

En lugar de sermonear a los argentinos por el caso Nisman, el New York Times podría hacerle un servicio a su país si investigase seriamente el asesinato de John F. Kennedy o el de otros connotados personajes de la política norteamericana que murieron bajo asombrosas circunstancias, para decirlo con benevolencia. La forma en que se investigó y se cerró el caso de JFK con el Informe Warrenque dictaminó que Lee H. Oswald actuó en solitario para matar a JFK y herir al Gobernador Connally, y que Jacob Rubenstein (a) Jack Ruby, un conocido hampón y narcotraficante de Dallas, hizo lo mismo al matar a Oswald dos días después en la propia comisaría. Pocas cosas contribuyeron tanto al descrédito del sistema judicial de EEUU como ese informe refrendado por la Corte Suprema de ese país. El NYT, que con tanto entusiasmo adhirió a la absurda teoría de que había armas de destrucción masiva en Irak, haría bien en tratar de develar las razones y consecuencias de una mentira que costó millones de vidas, heridos y gentes desplazadas; o de ilustrar a sus lectores qué ocurrió con Osama Bin Laden, cuya supuesta muerte en Mayo del 2011 quedó sellada en las profundidades del Océano Índico mientras un espectro de sospechas corroe hasta el tuétano la credibilidad de la justicia y el gobierno de Estados Unidos, lo mismo que los macabros misterios -cada vez menos herméticos y más cuestionados- que rodean los sospechosos atentados del 11-S. 

La lista sería tan extensa que necesitaríamos una página simplemente para enumerar las principales muertes de altos funcionarios o personas muy allegadas al poder político en Estados Unidos. Tomemos el caso de dos ex-directores de la CIA. William Colby lo fue entre 1973 y 1976, falleció en 1996 mientras hacía una solitaria excursión en canoa en un río cercano a su domicilio en Maryland. Colby duró poco en su cargo; no era muy bien visto por sus colegas en la Agencia porque sentía que algunos de sus “agentes operativos” (vulgo: killers) gozaban de demasiadas prerrogativas y desconfiaba de los verdaderos propósitos de algunas de sus operaciones secretas. Otro ex Director de la CIA, William J. Casey, dirigió la agencia entre 1981 y el año de su muerte, 1987, sirviendo en tal calidad durante casi todo el período presidencial de Ronald Reagan. Casey, un fundamentalista católico, carecía de los escrúpulos que le llevaron a su predecesor a sufrir un fatal accidente náutico. Pero tuvo mala suerte también él, porque falleció pocas horas antes de testificar en el Congreso sobre la criminal operación Irán-Contra y también sobre la intervención de la CIA en el reclutamiento y organización de los mujaidines afganos bajo el liderazgo de Osama bin Laden. La versión oficial, apta sólo para ingenuos incurables, es que Casey padecía de un extraño tumor cerebral que de la noche a la mañana se agravó hasta privarlo del habla y, un par de días después, despacharlo al otro mundo. 

Otro caso interesante es el del senador republicano John Tower, que a mediados de los setenta presidió junto con el demócrata Frank Church un comité que examinó el papel de la CIA en el golpe de estado de Chile de 1973. En el curso de la investigación se descubrió que la CIA estaba desarrollando una pistola altamente sofisticada que podía eliminar enemigos políticos inoculándoles bacterias o gérmenes letales mediante el disparo de un rayo ultracongelado que penetraba en el organismo de la víctima sin que esta fuera consciente de ello. Tower murió en un accidente de un pequeño avión de línea regional. Otro desafortunado fue Vincent Foster, un amigo y consejero del Presidente Clinton que supuestamente se suicidó en 1993. La investigación estuvo plagada de irregularidades, incomprensibles en el caso de un sujeto tan cercano a la familia presidencial, nacido y criado en el mismo pueblo en Arkansas. Un informe señala que llamó al celular de Hillary Clinton unas pocas horas antes de su muerte. El caso se catalogó como suicidio y asunto concluido.

Como vemos, el NYT tiene una lista de temas bastante extensa para preocuparse, además del caso Nisman. Si cruzamos el Atlántico las cosas no mejoran. Uno de los incidentes más resonantes de los últimos tiempos es el del notable científico británico y autoridad reconocida en el tema de la guerra bacteriológica, David Christopher Kelly. Había sido inspector de la ONU en Irak en aquella búsqueda absurda de las supuestas armas de destrucción masiva y que todos sabían que no estaban allí. Kelly fue llamado a testimoniar ante el Comité de Asuntos Exteriores del Parlamento Británico y se produjo un áspero debate en donde refutó inapelablemente la postura de los secuaces parlamentarios del Primer Ministro Tony Blair, íntimo aliado de las mentiras y crímenes de George W. Bush. Dos días después, y en medio de la conmoción que habían producido sus declaraciones, Kelly apareció muerto. La información oficial dijo que se había suicidado, y a diferencia de lo ocurrido hasta ahora con Nisman, la comisión parlamentaria dirigida por Lord Hutton resolvió, luego de una pericia más que superficial, archivar todos los elementos probatorios del caso (incluyendo la autopsia y las fotografías del cadáver) y resguardarlos como material clasificado ¡por un plazo de 70 años! Este sí es un caso de “encubrimiento” que debería despertar las iras de tantos políticos argentinos que con total irresponsabilidad apelan a esa figura jurídica para acusar al gobierno nacional de ocultar la responsabilidad de Irán en la tragedia de la AMIA. Políticos y publicistas que demuestran su incoherencia (o mala fe) cuando se cuidan de aplicarla a quienes -como el propio Nisman al seguir las orientaciones de la CIA y el Mossad- encubrieron “la pista siria” y la “conexión local” involucrados en el criminal atentado de la AMIA y, no olvidemos, de la Embajada de Israel, de la cual sorprende lo muy poco que se habla.

Podríamos seguir con este listado de muertes sospechosas en suelo europeo: mencionemos sólo otros dos. La del Papa Juan Pablo I que entra en esa misma categoría de crímenes irresueltos, aunque un pesado manto de silencio impidió que se investigara tan exhaustivamente como ocurriera con JFK. Otro: Olof Palme, progresista primer ministro sueco asesinado en las escalinatas de una calle céntrica de una ciudad tan segura y tranquila como Estocolmo, sin haberse jamás hallado al magnicida cuando en ese país hasta el ratero más insignificante es aprehendido por las fuerzas policiales en menos que canta un gallo.

De lo anterior se desprende que el discurso que proclama una suerte de aberrante “excepcionalismo” argentino carece de fundamento. Por supuesto, esto no equivale a minimizar la gravedad de la muerte del ex fiscal o a cerrar los ojos ante la impericia con que actualmente se está investigando el caso Nisman -para ni hablar de la AMIA- o ante la parálisis de la pesquisa sobre la muerte de los 10 bomberos en el harto sospechoso incendio del depósito de archivos y documentos almacenados en Iron Mountain, en el barrio de Barracas, entre tantas otras causas que merecerían la minuciosa investigación de nuestros fiscales. Pero, por favor, terminemos con eso de que tragedias como las del fiscal Nisman sólo pueden ocurrir en la Argentina.  

 

A 38 años del Golpe de Estado en Argentina (1976-2014)

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Por Julio C. Gambina

 Ayer se cumplían 38 años del Golpe genocida del 24 de marzo de 1976 y vale la pena recuperar la memoria, incluso para hablar del presente, ya que algunos orígenes de problemas actuales, especialmente económicos, se remontan a aquellos acontecimientos.

Con el golpe se pretendía reordenar la situación política y normalizar el orden capitalista afectado por la organización y movilización, principalmente de los trabajadores, que reclamaban por sus derechos al tiempo que proclamaban una “patria liberada”, afectando la esencia del orden capitalista, la dominación económica de los capitales más concentrados de adentro y de afuera.

Las clases dominantes no podían permitir tanto poder popular y por eso el Golpe y las restricciones de huelga, de movilización e incluso de encuentro social. Los principales afectados fueron los trabajadores y sus organizaciones sindicales y políticas y su efecto por cuatro décadas aún se siente.

Entre otros efectos confluyen la des-sindicalización y la despolitización de buena parte de la sociedad, más volcada a satisfacer opciones de consumo que asumir una lógica gregaria de solidaridad, por ejemplo hoy entre docentes y padres, incluso entre trabajadores en general con los maestros.

Pero sin duda, el principal efecto sobre los trabajadores es la baja de salarios, incluso considerando periodos de recuperación de ingresos, nunca se logró, pese a 30 años de gobiernos constitucionales desde 1983, empatar el mayor nivel de distribución de la renta de los años 70´ o incluso de los 50´.

La situación estructural del empleo mantiene hoy, como nunca, a un tercio de los trabajadores en situación irregular, sin seguridad social, afirmando la tendencia a la precariedad laboral, con las nuevas formas asumidas de la contratación laboral, los salarios basuras, la tercerización, el desempleo y subempleo.

En ese marco debe incluirse el deterioro de las jubilaciones y pensiones, aún con la extensión de beneficiarios de estos años. El achatamiento de la pirámide de ingresos previsionales es resultado de una política deliberada asumida desde la dictadura en 1976 y confirmado con la política privatizadora de los aportes jubilatorios en los 90´ y la consolidación de una baja en esos años de los aportes patronales.

Cambios en las relaciones sociales de producción

El golpe de 1976 reestructuró las relaciones sociales de producción, modificando la relación entre patrones y trabajadores en beneficio de mayores ganancias, acumulación de capitales y afirmación de la dominación y poder de los capitales más concentrados que actúan en la Argentina.

Pero también modificaron la función del Estado, potenciando su papel al servicio del gran capital, con el endeudamiento (que hoy expresan las demandas del Club de París, por ejemplo) y la liberalización de la economía, crudamente expresado en las leyes de inversiones externas y de entidades financieras aún vigentes y que constituyen una asignatura pendiente de los gobiernos constitucionales. La reforma del Estado avanzó en los 90´ con las privatizaciones y desregulaciones que la dictadura no pudo materializar, entre otras cuestiones por la resistencia popular, especialmente de los trabajadores.

En materia de cambios estructurales también debe incluirse la reinserción global de la economía y la política de la Argentina en el rumbo liberalizador que empujaban las corporaciones transnacionales, e ideológicamente las principales potencias del capitalismo mundial y los organismos internacionales. Hasta podemos afirmar que la dictadura local y otras en la región anticipaban en el Cono Sur de América como ensayo, lo que luego se generalizaría como “políticas neoliberales” desde Gran Bretaña o EEUU, con Margaret Thatcher y Ronald Reagan.

La nueva situación gestada desde marzo de 1976 expresa cambios profundos en la economía, la sociedad y el Estado, que contribuyeron a una mayor concentración y extranjerización de la economía argentina en todas las ramas de la producción y los servicios. Un agravante deviene de la consolidación de esos cambios en los años 90´, con la tendencia al monocultivo derivado de la expansión de la soja transgénica y la dependencia del paquete tecnológico de transnacionales de la biotecnología y la alimentación; tanto como la atracción de inversiones externas mineras para la mega-minería a cielo abierto que resalta el carácter primario exportador del país; y en el mismo sentido puede destacarse el carácter de armaduría de la industria local, fuertemente dependiente de las importaciones de insumos industriales, incluidos los energéticos, que tanto afectan las cuentas externas de la Argentina.

¿Qué rumbo asumir al enfrentar esos cambios estructurales?

Un gran debate apunta a si la Argentina debe retrotraer la situación al modelo productivo y de desarrollo capitalista previo al golpe, es decir, al periodo de industrialización sustitutivo operado entre los años 20´ y los 70´ del Siglo XX, o intentar ir, incluso, más allá del orden capitalista.

En rigor, la mayoría del debate se restringe a discutir una agenda (de cambios) de acciones y políticas posibles en el marco del capitalismo, y nuestra proposición apunta a pensar en modificaciones esenciales a las relaciones sociales de producción, no para volver al pasado, además idealizado, sino para avanzar en una perspectiva anticapitalista, antiimperialista y por el socialismo.

Esto requiere de un sujeto social amplio que asuma en lucha un programa de transformaciones para des-mercantilizar la vida cotidiana, entre otras cuestiones, la educación, pues no solo se trata de salarios suficientes, tal y como demandan los maestros hoy, sino discutir el para qué, el qué y el cómo del derecho a la educación. No solo acompañamos a los maestros en sus reclamos, sino que proponemos discutir desandar el camino mercantil inducido para la educación, la salud u otros derechos transformados en mercancías o servicios.

¿Por qué no organizar por fuera del mercado algunos derechos de la sociedad? Entre ellos, la educación, la salud, el transporte, la energía, lo que supone confrontar con el poder real y discutir una reorganización económica de la sociedad con el objetivo máximo de satisfacer necesidades y no la subordinación a la lógica de la ganancia, la acumulación y la dominación.

Tomado de Rebelión