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Ecuador y la contraofensiva oligárquico-imperialista

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Por Ángel Guerra Cabrera

Tomado de La Jornada, de México

Está en marcha en Ecuador desde el 8 de julio otro intento del imperialismo y la oligarquía por derrocar al presidente Rafael Correa. Aprovechando la desfavorable coyuntura creada por los bajos precios del petróleo, la próxima visita del papa Francisco y el sistemático ataque de los medios corporativos locales e internacionales contra Quito, inician una guerra de desgaste con vista a las elecciones de 2017 ante el hecho palmario de la alta popularidad de Correa. Para ello han organizado protestas de calle entintadas por la violencia y llamados al derrocamiento del gobierno legítimo.

El pretexto ahora es la iniciativa de Ley de Redistribución de la Riqueza enviada por el presidente a la Asamblea Nacional, que establece un impuesto progresivo a partir de 2.5 por ciento a las herencias entre 35 mil 400 y 70 mil 800 dólares y afectaría a 2 por ciento de la población.

Ante la escalada desestabilizadora, Correa decidió retirar temporalmente la iniciativa de ley y llamó a abrir un debate nacional en todos los sectores sobre el nuevo ordenamiento legal y a crear un clima pacífico para el recibimiento del Papa. Argumentó que si en el debate se demostrara, como afirma la derecha, que los pobres van a ser afectados por la medida, él la retiraría definitivamente. Mientras tanto, el partido de gobierno Alianza País ha continuado la explicación de la ley a la población y Correa emplazó a la oposición a recoger las firmas necesarias para convocar un referendo revocatorio del mandato presidencial, donde, aseguró, sería derrotada otra vez. Conviene recordar que el referendo revocatorio es hijo de la nueva Constitución alentada por Correa.

El plan desestabilizador, amplificado por la maquinaria mediática hegemónica dentro y fuera de Ecuador, sigue el guión del ciclo de intentos golpistas contra los gobiernos posneoliberales de la región. Estos, por su secuencia, cuantiosos recursos financieros empleados, relativa coordinación del imperialismo y las derechas en su ejecución y descomunal apoyo mediático de los diarios de la Sociedad Interamericana de Prensa y sus homólogos madrileños, al igual que las televisoras CNN en español y NT24, forman parte de una contraofensiva oligárquica-imperialista para destruir los logros de esos gobiernos.

Su inicio lo marca precisamente la sangrienta violación yanqui-uribista de la soberanía territorial ecuatoriana (marzo de 2008), el restablecimiento por Washington de la IV Flota anunciado un mes más tarde, el frustrado golpe separatista contra Evo Morales en septiembre de ese mismo año, el golpe blando que derrocó a Mel Zelaya (2009) y un año después el plan golpista oligárquico e intento de magnicidio contra el propio Correa. Seguidos del golpe parlamentario contra el presidente Fernando Lugo en Paraguay (2012) y el secuestro del avión de Evo en territorio europeo otaniano al año siguiente.

Los hechos de los últimos días en las calles de Ecuador recuerdan las tácticas que han seguido el imperialismo y la apátrida oposición venezolana para derrocar al presidente Nicolás Maduro desde febrero de 2014. Estas tácticas se nutren del arsenal de las llamadas revoluciones de colores, adaptadas a la realidad de gobiernos mucho más sólidos y con mucho mayor apoyo popular que los de la periferia de la antigua URSS y están financiadas por la National Endowment for Democracy y otras fundaciones pantallas de la CIA o sus similares europeas.

Ecuador, según datos de la CEPAL, ha disminuido sucesivamente desde 2008 la pobreza, la desigualdad y el desempleo y elevado el Índice de Desarrollo Humano, así como implementado un importante sistema de protección integral para las personas con capacidades especiales y en 2012 había incrementado 26 por ciento la tasa de alumnos incorporados a la educación superior. Sus logros en educación y salud han sido reconocidos por la UNESCO y UNICEF. Durante esos años ha construido una excelente red de carreteras que por primera vez unifican al país y edificado 10 grandes presas que contribuyen a la generación de energía limpia.

Todo ello, su celosa defensa de la soberanía nacional y su exitoso desempeño como presidente pro témpore de CELAC ha elevado extraordinariamente el prestigio de Correa. Allí está la explicación de la furiosa reacción oligárquica.

  1. Hoy inicia en México casi clandestinamente un foro de estímulo a la contrarrevolución mercenaria en Cuba organizado por la Fundación Konrad Adenauer y la Organización Demócrata Cristiana de América. 

CUBA-EU: Y AHORA QUÉ

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Por Ángel Guerra Cabrera

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Tomado de La Jornada, de México

La pregunta es muy legítima pues después de dos años de diálogos (secretos hasta el 17 de diciembre y públicos a partir de ese momento), han ocurrido evoluciones muy favorables si las comparamos con la situación de hostilidad mutua que tiñó las relaciones entre los dos países desde enero de 1959 y hasta la fecha antes mencionada.

Solamente durante las dos semanas anteriores ocurrieron dos acontecimientos muy importantes: la sección de intereses y futura embajada de Cuba en Washington pudo abrir una cuenta bancaria al recibir la entidad operadora una licencia del Departamento del Tesoro; más trascendente aún: Cuba fue excluida de la lista de países patrocinadores del terrorismo, que aparte de no haber justificación válida para que un país se arrogue el derecho de elaborarla unilateralmente, en todo caso, no existió nunca razón moral ni legal para incluir a La Habana.

Ahora bien, la práctica totalidad de las disposiciones de castigo económico a los integrantes de la lista de patrocinadores del terrorismo, están también contenidas en la urdimbre de leyes que forman el bloqueo económico, comercial, financiero y mediático contra la isla, a lo que hay que añadir las leyes que proporcionan apoyo económico a la esmirriada y desprestigiada, pero codiciosa, contrarrevolución interna y externa.

De modo que la exclusión de Cuba de esa lista, aunque indudablemente constituye una prueba de buena voluntad de Washington, debe valorarse principalmente en su dimensión moral. Más allá de esto no debería descartarse tampoco cierto impacto sicológico positivo que puede tener en algunas entidades como las agencias de viajes y líneas aéreas y marítimas que aunque deseosas de establecer vínculos con la isla se han abstenido de hacerlo por simple temor a las draconianas multas impuestas por Estados Unidos a bancos y entidades que mantienen vínculos económicos con la isla.

Este aspecto sicológico es tan importante que el solo hecho de haberse anunciado el proceso de restablecimiento de relaciones y los discretos pasos que lo han acompañado ha aumentado de manera notable el flujo de visitantes a Cuba en lo que va de año en 36, 26, 25, 22 y 16 por ciento, procedentes de Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania y España, respectivamente.

Muy significativo, la nueva medida propiciaría al presidente Obama, si tiene la voluntad política para hacerlo, el uso de su autoridad ejecutiva, para notificar al Congreso que está en elinterés nacional dejar en suspenso el bloqueo en cuanto a la prohibición a tratar con Cuba a los organismos internacionales de crédito que ese país aún controla: BM, FMI y BID. En realidad, si es cierto que sólo el Congreso puede derogar el bloqueo, no es menos cierto que el Ejecutivo dispone de la prerrogativa de convertirlo en un simple cascarón usando su pluma.

Se han producido también en los últimos cuatro meses acontecimientos de excepcional importancia simbólica y no tan simbólica. Entre ellos, la al parecer auspiciosa visita de una delegación oficial estadunidense que informó sobre las nuevas medidas para aliviar el bloqueo en ese campo y fue informada por sus contrapartes de las prohibiciones aún en vigor que impiden la normalización de las relaciones en la materia.

De la misma manera el restablecimiento de la línea de ferrys entre Florida y La Habana suspendido hace décadas, la licencia a un hospital neoyorkino para realizar un protocolo clínico a la eficaz vacuna terapéutica cubana contra el cáncer de pulmón, la visita a La Habana y ovacionados conciertos de la Orquesta Sinfónica de Minnesotta, la participación de botes estadunidenses en el torneo de pesca Ernest Hemingway, donde no participaban hace mucho tiempo, y el tope futbolístico amistoso entre el Cosmos de Nueva York y la selección nacional de Cuba.

Como puede observarse, se avanza a paso lento pero seguro en un proceso que el presidente Raúl Castro calificó de largo y complejo, pues no se ha resuelto ni existe idea de cuándo se resolverá lo esencial: el levantamiento del bloqueo. Aún sin entrar en añejos reclamos de Cuba como la devolución de la base de Guantánamo, ahora mismo es muy importante con vistas a la reapertura de embajadas, el acuerdo a que deben llegar las partes sobre la aplicación de la Convención de Viena a sus respectivas sedes y diplomáticos en cada país. Como es conocido Estados Unidos no se caracteriza por ser muy respetuoso de las normas ni Cuba por permitir que se violen.

Una deuda con Vietnam

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Por Ángel Guerra Cabrera

Tomado de La Jornada, de Mexico

El 40 aniversario de la victoria de Vietnam sobre Estados Unidos fue celebrado como propio hace dos semanas por todas las fuerzas revolucionarias, patrióticas y progresistas del mundo entero. Me hice el propósito de escribir entonces sobre un hecho tan profundamente aleccionador para las luchas que libramos hoy, pero razones imponderables me lo impidieron y decidí hacerlo en esta entrega.

El 30 de abril de 1975 las tropas al mando del épico general Vo Guyen Giap culminaban una fulminante ofensiva iniciada a principios de marzo que puso en sus manos todo el sur de Vietnam. Ingresaron a Saigón(nombrada Ciudad Ho Chi Min 24 horas después), arrollaron lo que quedaba del desmoralizado ejército de la dictadura militar, pusieron en fuga a los remanentes de militares estadunidenses y se apoderaron de todas las posiciones estratégicas de la ciudad, incluyendo la embajada del país agresor. La fotos de un helicópteros cargando desde la azotea de esa instalación a gringos y jerarcas del régimen títere arracimados hasta en el tren de aterrizaje pasó a ser uno de los símbolos icónicos de la ignominiosa derrota yanqui.

Para entonces Ho Chi Min, el general Giap y el pueblo vietnamita tenían en su haber la humillante derrota del colonialismo francés en la batalla de Diem Bien Phu(1954) y una sucesión interminable de enormes sacrificios, duro aprendizaje y luego brillantes hazañas militares, que iniciados en 1959 condujeron a la apabullante derrota de las tropas estadunidenses y de sus títeres.

De la lucha del pueblo vietnamita contra la intervención japonesa, francesa y estadunidense se desprenden valiosas enseñanzas no solo para los pueblos que se ven forzados a tomar las armas para defender su patria, sino para todas las luchas protagonizadas por vía política contra la dominación imperialista-oligárquica, las políticas neoliberales, el saqueo de los recursos naturales, la degradación medioambiental, el entreguismo, la represión y la corrupción de las elites dominantes.

Vietnam demostró que el ser humano, animado de ideales, es capaz de los mayores sacrificios y de alcanzar lo que parece imposible. Probó que los pueblos pueden vencer fuerzas muy superiores en número y tecnología cuando actúan en defensa de una causa justa, están bien organizados, educados políticamente, unidos en un solo haz y sujetos a una disciplina consciente.

La creatividad política de la dirección vietnamita encabezada por Ho Chi Min se manifestó en la capacidad de movilizar a todo un pueblo en defensa de la patria, mediante audaces y flexibles alianzas, y ofreciendo a todos y todas, incluyendo niños y ancianos, una responsabilidad en ese cometido. Igualmente, en la sabiduría de ir de menos a más, al transformar los pelotones en compañías, estas en batallones y luego en regimientos, divisiones y cuerpos de ejército, basándose fundamentalmente en el apoyo de la población, que aportaba nuevos reclutas, y la captura de las armas al enemigo, hasta que comenzaron a llegar las de procedencia soviética y china.

Estados Unidos se vio forzado a desplegar más de medio millón de soldados en Vietnam y todavía sus jefes pedían el envío de 200 mil más para asegurar la “victoria”. Usó también los bombardeos masivos sobre el sur y zonas densamente pobladas del norte del país, así como contra regiones de Laos y Cambodia.

Arrojó sobre un territorio de extensión semejante a la de estado de Nuevo México, más bombas que todas las empleadas por las fuerzas estadunidenses en la Segunda Guerra Mundial. Además, regó desde el aire 76 millones de litros de defoliantes, principalmente del agente naranja, fabricado por las corporaciones Monsanto y Dow Chemical que contiene una dioxina con “quizás la molécula más tóxica jamás sintetizada por el hombre”, probada causante de varios tipos de cáncer y malformaciones congénitas. Al menos dos millones de vietnamitas han sido afectados por el agente naranja sin contar con las víctimas de este por la contaminación de la cadena biológica y los cursos de agua. Los defoliantes arrasaron millones de hectáreas, tanto de selva tropical y manglares como de cultivos y alcanzaron a 30.000 núcleos habitados.

La CIA condujo en Vietnam la operación Phoenix, que costó la vida a entre 26 000 y 41 000 supuestos colaboradores de la guerrilla del Frente de Liberación Nacional. Se calculan entre dos y seis millones los vietnamitas muertos en la contienda.

Ninguna de estas acciones genocidas pudo evitar la victoria del Vietnam heroico.

¿HA PATROCINADO CUBA EL TERRORISMO? (I)

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Por Ángel Guerra Cabrera, periodista cubano residente en México y columnista del diario La Jornada.

La pregunta es pertinente porque recientemente el presidente Barack Obama, dentro del proceso hacia el restablecimiento de relaciones diplomáticas bilaterales, envió al Congreso la propuesta de suprimir a Cuba de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo.

El Legislativo tiene 45 días para dar respuesta y teóricamente puede rechazar la iniciativa presidencial, pero ello requeriría una Resolución Conjunta con las tres cuartas partes de los votos de sus miembros, lo que no ocurrirá. Aunque la decisión de Obama confirma su voluntad política de ser consecuente con el anuncio que hiciera a la vez que su homólogo Raúl Castro el pasado 17 de diciembre, los pulpos mediáticos lo han informado como si Cuba debiera postrarse ante el imperio por haberle perdonado quien sabe qué terribles fechorías.

La verdad es que Cuba ha sido mantenida en esa lista con argumentos falaces y probablemente sea el país sometido por más tiempo al terrorismo de Estado pero eso lo explicaré más adelante. Su inclusión data de 1982, durante la administración del ultrarreaccionario Ronald Reagan. A la sazón la isla ofrecía un importante apoyo al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) de El Salvador, entonces una organización político-militar que libraba una guerra revolucionaria contra un gobierno dictatorial oligárquico sumiso a Estados Unidos cuyo ejército era entrenado y armado por este.

Hace seis años el FMLN, convertido en partido político, gobierna en el país centroamericano, que en las últimas elecciones llevó a la presidencia a uno de los comandantes guerrilleros de entonces, Salvador Sanchez Cerén, maestro de escuela querido por sus compatriotas.

Cuba cumplió su deber internacionalista de apoyar a los movimientos de liberación nacional casi desde la victoria revolucionaria de 1959. En 1961 envió armas a los guerrilleros del FLN que luchaban contra el colonialismo francés en Argelia, y poco después de la proclamación de la independencia viajó allí una brigada médica cubana que aún permanece en el país norafricano.

También tendió su mano a movimientos de liberación de nuestra América que empuñaban las armas cuando los gobiernos latinoamericanos, excepto México, habían roto relaciones con ella presionados por Washington, que la sometía al asedio y a agresiones de todo tipo. Después del triunfo de la Revolución Cubana, Estados Unidos llenó a nuestra región de dictaduras militares que torturaron, asesinaron y desaparecieron a cientos de miles de personas con la excusa de combatir al comunismo, de modo que aquella forma de lucha era un derecho de los pueblos reconocido en las leyes internacionales.

Igualmente, la isla respaldó a los movimientos de liberación de las colonias portuguesas de África y cuando Angola proclamó la independencia, a solicitud del venerable Agostinho Neto, presidente del MPLA, tropas cubanas rechazaron la invasión de ese país por los ejércitos de la Sudáfrica racista, del dictador Mobutu y mercenarios europeos, un plan de la CIA auspiciado por el criminal de guerra y entonces secretario de Estado, Henry Kissinger (1975).

En 1988 fuerzas cubano-angolanas-namibias le partían el espinazo al apartheid al infligir una derrota aplastante a una gran concentración de tropas surafricanas en el sur de Angola. Mandela fue el primero en reconocer rotundamente este hecho, como cita Salim Lamrani en un amplio artículo sobre el internacionalismo de Fidel.

Cuba también hizo cuanto estuvo a su alcance por brindar la mayor solidaridad a Vietnam durante la larga agresión estadunidense. Me conmovió vivir de cerca la angustia de Fidel cuando arreciaron los ataques aéreos contra Hanoi y Haiphong y cómo se rompía la cabeza imaginando nuevas formas de ayuda a ese pueblo hermano.

Hoy 65 000 cooperantes cubanos laboran en 89 países, sobre todo en las esferas de la salud y la educación. Se han graduado en la isla 68 000 profesionales y técnicos de 157 países; de ellos, 30 000 de la salud. Aunque ignorada por los medios de comunicación dominantes, la brigada cubana ha sostenido gran parte de la atención médica al pueblo haitiano desde 1998 y su trabajo en la erradicación del cólera ha sido calificado de “heroico” por la ONU. Cientos de haitianos se han formado como médicos en Cuba. La riesgosa labor de personal de la salud isleño fue decisiva para enfrentar la epidemia de ébola en África occidental. ¿Terrorista?

Tomado de La Jornada

 

YEMEN, OTRA GUERRA DE OBAMA

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Por Ángel Guerra Cabrera

En el discurso inaugural de su segundo mandato, el presidente Barack Obama afirmó: “una década de guerra se está terminando ahora”. Sin embargo, el Nobel de la Paz ha realizado operaciones militares contra Libia, de nuevo en Irak (donde supuestamente había culminado la guerra) y en Siria, además de ampliar la invasión en Afganistán. Paquistán, Somalia y Yemen han sido escenario de incesantes ataques con drones ordenados personalmente por el inquilino de la Casa Blanca, que han ocasionado miles de muertos y heridos, la mayoría civiles, incluyendo muchos niños, según la Oficina de Periodismo de Investigación con sede en Londres.

Hace unos días, sin pedir permiso al Congreso ni apenas informar a la opinión pública, Obama decidió apoyar “con logística e inteligencia” la agresión al empobrecido Yemen de diez países árabes y musulmanes encabezados por su adinerado vecino Arabia Saudita. Entre ellos, Egipto y Paquistán, que cuentan con poderosas fuerzas armadas. La coalición actúa bajo bandera de la Liga Árabe, que en cambio se ha desentendido de la liberación de Palestina.

Los drones de Estados Unidos proveen de videos para que los sauditas seleccionen los blancos de su aviación. Al parecer, es guiándose por esos videos que se han producido las masacres de civiles desde que la coalición inició los ataques aéreos. El jefe saudita de la operación ha dicho que una invasión terrestre seguirá a los bombardeos.

La agresión a Yemen se ha querido presentar como una acción para proteger de la supuesta intervención de Irán al pueblo yemenita, un pretexto como las armas de destrucción masiva en Irak. Es ilegal atacar a cualquier país salvo que lo decida el Consejo de Seguridad de la ONU, de modo que jurídicamente no cabe esa justificación.

El hecho de que los yemenitas zaidíes pertenezcan a una rama chiíta del islam, por cierto heterodoxa y la más cercana al sunismo, no significa, ni mucho menos, que sean marionetas de Teherán, aunque este condene la agresión de su enemigo saudita y mantenga buenas relaciones con ellos. Los zaidíes, ahora llamados también hutíes, deben este nombre al apellido de Hussein Badr al-Din al-Houthi, líder religioso muerto en combate cuando encabezó la rebelión armada de su pueblo contra el gobierno de Saná en 2004. También al hecho de que los tres hermanos de aquel forman parte del liderazgo actual de la insurgencia. Los zaidíes, que constituyen la tercera parte de la población de Yemen pedían autonomía política para la gobernación de Sadah, donde residen mayoritariamente, así como respeto a sus creencias religiosas y cultura ancestrales. Este pueblo gobernó Yemen del Norte durante casi mil años hasta 1962.

En febrero de 2010, durante la llamada primavera árabe, el Gobierno y los rebeldes hutíes acordaron un cese el fuego. En 2011, los hutíes se unieron a las protestas contra el posteriormente depuesto presidente Saleh y expandieron su control territorial en Sadah y la provincia vecina de Amran. Posteriormente, participaron en la Conferencia para el Diálogo Nacional, celebrada desde marzo de 2013 hasta enero de 2014. El presidente Hadi, sucesor de Saleh, anunció un plan para febrero de 2014, de convertir a Yemen en una federación de seis regiones, que los hutíes rechazaron categóricamente, por lo que retomaron la lucha armada contra el gobierno apoyado por Arabia Saudita.

Guerrilleros fogueados, los montañeses hutíes llevaron a cabo una campaña relámpago apoyados por unidades de las fuerzas armadas leales al ex presidente Saleh que los llevó a tomar Saná, la capital; Taíz, tercera ciudad del país y luego la segunda y estratégica Adén que domina el Golfo de igual nombre, de donde pusieron en fuga a Hadi, que intentaba hacerse fuerte allí.

Más que una disputa religiosa de la fanática versión del islam predominante en Riad contra los zaidíes, la enorme coalición creada por el ultrarreaccionario reino saudita contra la insurgencia hutí expresa su enorme temor por un movimiento popular armado que ha sido capaz de imponerse militarmente en un extenso territorio que la Casa de Saud siempre han intentado dominar.

También teme la presencia en el sur de Yemen de Al Quaeda y el Estado Islámico, ahora enemigo, pero de cuyo surgimiento son Washington y Riad los máximos responsables.

Quién controle Yemen, controla el estrecho de Bab el-Mandeb que comunica el Canal de Suez y el mar Rojo con el Golfo de Adén, por donde pasan más de 3 millones de barriles de petróleo al día.

Venezuela: Obama topa con pared

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Por Ángel Guerra Cabrera

Tomado de La Jornada, de México

El unánime rechazo a la orden ejecutiva del presidente Obama contra Venezuela de la Unión de Naciones Suramericanas(Unasur) y de la  Alternativa Bolivariana para los pueblos de Nuestra América(Alba) evidencia el grave error de cálculo de la Casa Blanca al adoptar esta “agresiva, arbitraria e infundada” decisión.

Así la calificó el presidente cubano Raúl Castro en su discurso ante la cumbre extraordinaria del Alba celebrada en Caracas el 17 de marzo, tres días después de la reunión de cancilleres de Unasur.

Ambas agrupaciones pidieron a Obama en términos inequívocos la derogación de su orden ejecutiva, una manifestación de rechazo explícito sin precedente de gran parte de América Latina y el Caribe (ALC) a una agresión de Washington contra la región. A este respecto, el trascendental discurso del mandatario cubano contextualizó diáfanamente el momento que viven ALC:

“Hoy Venezuela no está sola, ni nuestra región es la misma de hace 20 años. No toleraremos que se vulnere la soberanía o se quebrante impunemente la paz en la región. Como hemos afirmado, las amenazas contra la paz y la estabilidad en Venezuela representan también amenazas contra la estabilidad y la paz regionales”.

Si alguien pensaba que Cuba, por haber iniciado el camino hacia el restablecimiento de relaciones con Estados Unidos iba a callar ante un atropello como el que se está llevando a cabo contra la hermana Venezuela o a arriar una sola de sus banderas se equivocó. He aquí la posición de la isla revolucionaria, de nuevo en boca de Raúl:

“Estados Unidos debería entender de una vez que es imposible seducir o comprar a Cuba ni intimidar a Venezuela. Nuestra unidad es indestructible.

Tampoco cederemos ni un ápice en la defensa de la soberanía e independencia, ni toleraremos ningún tipo de injerencia, ni condicionamiento en nuestros asuntos internos. No cejaremos en la defensa de las causas justas en Nuestra América y en el mundo, ni dejaremos nunca solos a nuestros hermanos de lucha. Hemos venido aquí a cerrar filas con Venezuela y con el ALBA y a ratificar que los principios no son negociables”.

Esta es la Cuba digna de siempre, con la que Obama tendrá que lidiar dentro de unos días en  la persona de Raúl Castro cuando ambos se encuentren frente a frente en la Cumbre de las Américas de Panamá. Fue una decisión inteligente del mandatario estadunidense iniciar el proceso hacia el restablecimiento de relaciones con Cuba y flexibilizar ligeramente el bloqueo ante la proximidad de la cumbre pues la participación de La Habana y el levantamiento de la medida de fuerza había sido un clamor general en la anterior cita de Cartagena. Allí el rechazo a la política de Estados Unidos fue tal que no hubo siquiera declaración final.

Esa decisión le habría permitido a Obama no llegar a la reunión de presidentes con las manos vacías después de dos mandatos en que América Latina y el Caribe no vieron por ninguna parte el “nuevo comienzo” en su política hacia la región, que prometió acabado de llegar a la presidencia, en la cumbre de Trinidad y Tobago. Pero pensar que podía llevarse a cabo el acercamiento a Cuba afirmando constantemente que lo que cambia son sus procedimientos pero no su objetivo –desestabilizador se entiende-, agredir a la vez a Venezuela y desestabilizar a Argentina Brasil sin que la isla levantara su voz solidaria y condenara al imperialismo por su nombre era no conocer de qué madera está hecha la dirección revolucionaria cubana.

El error cometido por la Casa Blanca colocará al presidente de Estados Unidos en una posición muy complicada en la cumbre. No solo todo hace pensar que no habrá logrado para entonces restablecer relaciones con Cuba ni abrir una embajada en La Habana como es su cara aspiración. Tendrá además que escuchar una lluvia de censuras por su actitud intervencionista y antidemocrática en Venezuela, donde Washington es el jefe de la contrarrevolución y llega al colmo de asignar partidas presupuestarias a la oposición golpista.

Si Estados Unidos tuviera por una vez la humildad de admitir su arrogancia y los errores a que lo conduce puede perfectamente solucionar el diferendo con Venezuela mediante el diálogo. Pese a la gravedad de la agresión en marcha el presidente Nicolás Maduro le ha tendido la mano para solucionar las diferencias mediante el diálogo.

PARAR EL ZARPAZO YANQUI CONTRA VENEZUELA

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Por Ángel Guerra Cabrera

 Estados Unidos ha demostrado a lo largo de casi dos siglos la naturaleza expansionista, agresiva, intervencionista, guerrerista y xenófoba de su política exterior.

El arrogante y belicoso decreto presidencial firmado por Obama el 9 de marzo contra la soberanía e integridad territorial de Venezuela es, además de demencial, el anuncio de que se alista una agresión de gran magnitud contra la patria de Bolívar yChávez. Únicamente alguien que ha perdido la capacidad o el poder de regular su conducta puede afirmar que Venezuela representa una “amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y política exterior” de Estados Unidos, a tal grado que lo obliga a decretar estado de “emergencia nacional”. No en balde el presidente Rafael Correaironizó si se trataba de un chiste de mal gusto.

Lo mismo con Bush que con Obama, Estados Unidos lleva 15 años de guerra no declarada contra Venezuela mediante acciones que violan flagrantemente el derecho internacional. Pero Obama y el Congreso de Estados Unidos se volaron la cerca en noviembre pasado e iniciaron un camino muy peligroso al atribuirse la ilegal facultad de sancionar a funcionarios venezolanos, cuyo único delito ha sido proteger al pueblo y al Estado de los criminales planes golpistas y desestabilizadores de la contrarrevolución, comandada precisamente por Estados Unidos.

Es falso que los funcionarios citados por sus nombres en el decreto presidencial sean responsables de la muerte de 43 “estudiantes” y la violación de derechos humanos. Esa acusación es infundada, creada por la CIA y difundida por los vomitivos medios de prensa locales e internacionales,  destacadamente esa enemiga jurada de la independencia de Nuestra América llamada CNN en español.

Sí hubo 43 muertos pero en su mayoría chavistas, miembros de los cuerpos de seguridad y transeúntes; no estudiantes. En estos días la Asociación de Familiares de las Víctimas de las Guarimbas lo ha denunciado en una gira por Europa. Tampoco es cierto que en Venezuela se persiga a la disidencia ni existan presos políticos. Leopoldo López está preso por su responsabilidad en esa masacre, que pudo haber llevado a un espantoso baño de sangre de no ser por la firmeza y la prudencia con que actuaron las autoridades y la militancia chavistas. Antonio Ledezma también lo está debido a la enorme responsabilidad en el plan golpista denunciado por el presidente Maduro en febrero que le imputan militares en él implicados.

En el seno de la elite estadunidense hay un fuerte sector que se resiste a aceptar la crisis de hegemonía que les plantea el creciente poderío de China y Rusia, ambas camino a una sólida alianza que acelera el tránsito hacia la multipolaridad. Mucho menos el cambio de época en la relación de nuestra región con Estados Unidos. Inspirada por la Revolución Cubana y su heroica resistencia y logros, fue convertida en una tendencia imparable durante la etapa inaugurada por Hugo Chávez, junto a Fidel, como arquitectos de un entramado de dignidad, unidad e integración regional. Rápidamente empujaron junto a ellos Kirchner, Lula, Evo, Correa, Daniel.

El decreto de Obama le ha dado una bofetada en pleno rostro a nuestros pueblos justo en el momento en que el proceso hacia el restablecimiento de relaciones con Cuba puesto en marcha de común acuerdo con La Habana había hecho vaticinar a algunos que el premio Nobel, por fin, iba a cumplir la promesa hecho al inicio de su mandato de un “nuevo comienzo” en la relación de Washington con América Latina y el Caribe. Lo que ha ocurrido revela al mismo Estados Unidos de siempre, enemigo pertinaz de la independencia, la libertad, la democracia y los derechos humanos al sur del río Bravo.

Obama ha minado severamente la esperanza en una eventual relación medianamente constructiva entre el vecino del norte y los pueblos latino-caribeños, aunque fuera movida por cálculos convenencieros ajenos a la ética política.

¿Con qué cara se puede presentar después de esto en abril a la Cumbre de las Américas de Panamá?

El presidente Maduro ha reaccionado con aplomo e inteligencia y una prudencia que le falta a Obama. Ha planteado que Venezuela buscará siempre una solución pacífica de los conflictos y tratará de evitar por todos los medios que corra la sangre. Ha recibido un contundente apoyo de Cuba, Ecuador, Bolivia y Nicaragua así como de los pueblos del mundo y no le faltarán el de Unasur y la Celac. Hace falta una ola de solidaridad para detener el zarpazo yanqui.

Venezuela y la batalla por la hegemonía mundial

 

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Por Ángel Guerra Cabrera

Tomado de La Jornada, de México

La crisis de hegemonía que atraviesa Estados Unidos ha creado en la escena internacional una situación inestable, peligrosa y de desenlace impredecible pues Washington no se resigna a aceptar la pérdida de la primacía casi absoluta que disfrutaba en el planeta. Parecería no quererse dar cuenta de que el mundo transita hacia la multipolaridad, en la que está obligado a tomar en consideración los intereses y concepciones de otros actores –entre ellos China y Rusia- a menos que desee correr el riego de empujar a la humanidad al holocausto de una guerra nuclear.

Actúa muchas veces guiado más por la irracionalidad que por el pragmatismo, como en Ucrania. O, como observamos en América Latina y el Caribe, donde aún en el caso de Cuba, con la que afirma que va a cambiar de política, no se cansa de repetir con descaro inaudito que “su objetivo es el mismo”. O sea, reinstaurar el capitalismo y la putrefacta democracia liberal en la isla contra la opinión del pueblo cubano.

Washington cierra los ojos ante su creciente debilidad económica – que la burbuja del petróleo y el gas de esquisto no pueden ocultar-, el descrédito político que ha cosechado con sus sangrientas guerras de agresión, las torturas a prisioneros, el asesinatos de civiles inocentes por drones o por sus grupos de operaciones especiales en cada vez más países, el espionaje generalizado de comunicaciones, incluso a sus propios aliados, el constante homicidio de negros por sus policías y la alarmante desigualdad y pobreza que corroe a la sociedad estadunidense.

En esta situación, acabar con la Revolución Bolivariana por la fuerza, ya que por vía electoral no ha podido, es su mayor prioridad en la política hacia nuestra región, que decidió acelerar después de la desaparición del presidente Hugo Chávez. Pero su objetivo no es solo ese, sino arrasar con todos los gobiernos que no se le someten, no aceptan las políticas neoliberales y procuran la unidad e integración de América Latina y el Caribe (ALC). Los estrategas del imperio razonan que si Washington no es capaz de meter en cintura al que siempre consideró su traspatio, mucho menos podrá imponerse al resto del mundo.

Por eso ambiciona destruir la arquitectura bolivariana en nuestra región, construida desde 1999 bajo el liderazgo y la inspiración de Hugo Chávez, pero para conseguirlo debe arrasar con el puntal venezolano. No es solo que Venezuela tenga las mayores reservas de hidrocarburos del mundo.

Tanto o más importante es la existencia en la patria de Bolívar de un destacamento revolucionario de singular combatividad, consciente políticamente y cargada de simbolismo, como es el chavismo. Este, aún con bajos precios del petróleo y sometido a la guerra económica y el desabastecimiento, atesora reservas morales y políticas fundamentales para mantener unidas y combativas a las mejores fuerzas y los gobiernos más independientes de ALC.

Es por eso que el imperio ha probado todo contra Caracas. Desde una metódica guerra sicológica ligada con guerra económica por sectores burgueses nacionales e internacionales que especulan con las divisas del pueblo venezolano o acaparan y contrabandean apoyados por todas las corporaciones mediáticas del planeta, hasta la organización de las violentas y asesinas “guarimbas”, a cargo de delincuentes, paramilitares colombianos y desclasados, que solo en febrero del año pasado costaron 43 muertos. También, en violación del derecho internacional, ha reforzado las sanciones contra Venezuela

La reciente reunión con los gobiernos del Caricom del vicepresidente estadunidense, Richard Biden, se proponía destruir Petrocaribe, ejemplar instrumento de solidaridad con esos países ideado por Chávez, aunque se ha filtrado que el funcionario también conspiró groseramente contra el presidente Maduro.

La presencia provocadora e injerencista en Caracas de tres ex presidentes latinoamericanos, cuestionados en sus países por su irrespeto a los derechos humanos, da una medida de quienes apoyan a la oposición golpista venezolana, pues días antes el presidente Maduro había recibido el apoyo de sus colegas de la Celac frente a los planes desestabilizadores.

En la disputa por la hegemonía mundial se abre un importante capítulo en ALC desde ahora hasta la Cumbre de las Américas. La diplomacia yanqui se está empleando a fondo para tender una emboscada allí contra Cuba y Venezuela e intentar dividir a los gobiernos latinoamericanos y caribeños. El tiro les saldrá por la culata.

Cuba no le debe ningún favor a Estados Unidos

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Por Ángel Guerra Cabrera

. El proceso conducente al restablecimiento de relaciones entre Estados Unidos y Cuba, no es ocioso reiterarlo, es, ante todo, fruto de la heroica y victoriosa resistencia del pueblo cubano a más de medio siglo de permanente hostilidad de la potencia del norte.

Continuas acciones terroristas, amagos de intervención directa, la derrotada invasión por Bahía de Cochinos, el mantenimiento del bloqueo económico, financiero, comercial y mediático, recrudecido después del desplome de la Unión Soviética, y una nueva vuelta de tuerca durante los últimos seis años contra las operaciones financieras de terceros países con la isla, no fueron suficientes para doblegar a este pequeño país de poco más de 11 millones de habitantes.

Lo reconoció el mismo presidente de Estados Unidos, Barak Obama, en su discurso del 17 de diciembre, así como el Departamento de Estado en la hoja explicativa correspondiente de esa misma fecha en los que se acepta que nada de esto funcionó y que por lo tanto debe pasarse a otra estrategia pues la experiencia demuestra que es mejor estimular reformas. Sin embargo, contra la hermana Venezuela continúa a todo tren el rumbo subversivo, abiertamente de cambio de régimen.

Después de numerosas lecturas, reconfirmo mi primera impresión en cuanto al alcance del citado discurso y documento. Lo que ha decidido Washington respecto de Cuba es cambiar una estrategia fracasada, basada principalmente en el uso de la fuerza, por una serie de medidas de flexibilización del castigo, que incluirían probablemente algunos beneficios económicos para Cuba. El vecino del norte le da mucha importancia a la autorización a las corporaciones de telecomunicaciones estadunidenses para que desarrollen una infraestructura de Internet en Cuba con servicios a precios módicos.

Es obvio que ese proyecto persigue lograr con el poder inteligente lo que no pudo por la violencia: la destrucción del socialismo en la isla mediante la optimización allí del complejo comunicacional. Este complejo está integrado por la convergencia de los medios convencionales y de las nuevas tecnologías de la información. Entre ellas el campo de lo simbólico, sobre el cual ese país ejerce el control tecnológico, de producción de contenidos y operacional, por no decir una dictadura, a escala mundial. Es bien conocido que el liderazgo de Washington en Internet responde a esa descomunal asimetría, que coloca además la gobernanza de la red en sus manos.

El objetivo principal sería dirigirse a la población joven de la isla, que aunque debido al bloqueo no tiene en su mayoría conexión directa a Internet posee una generalizada y sólida cultura digital. Fidel Castro muy temprano comprendió la importancia de las nuevas tecnologías y en Cuba la disponibilidad de computadoras se extiende desde las escuelas primarias hasta los centros universitarios y los Joven Club de computación, por lo que no debe sorprender que la Unión Internacional de Telecomunicaciones de la ONU la catalogue entre los primeros 14 países donde los ciudadanos poseen más habilidades para el uso de las nuevas tecnologías. Una encuesta del año pasado informaba que 82 por ciento de los jóvenes cubanos admitía conectarse a la red a través de mecanismos secundarios como memorias USB y discos duros externos.

La otra parte de la ecuación en el proyecto estadunidense es financiar y fortalecer al emergente sector privado de la isla, dotándolo, además, de versiones actualizadas de las mencionadas tecnologías para intentar convertirlo en base de apoyo social y político de la contrarrevolución en Cuba.

Habría que ser muy incauto para suponer que la dirección revolucionaria cubana no ha visto y previsto estos peligros y aceptado el reto que comportan, segura de las enormes reservas patrióticas, morales y culturales que poseen el pueblo y la juventud cubanos. Había que ver el júbilo y el orgullo nacional en la mayoría de las caras en las calles de La Habana a partir de la reunión en suelo patrio de los cinco héroes antiterroristas.

En todo caso, el tema de las relaciones con Estados Unidos está en los corrillos, la gente se hace preguntas. No faltan quienes banalizan sus complejidades y es evidente la necesidad de un debate nacional clarificador.

Por lo pronto, se espera el comienzo del diálogo entre las delegaciones de ambos países a finales de enero en La Habana donde Cuba será con seguridad flexible y prudente pero celosa en extremo de su independencia y soberanía.

Siria: cuenta regresiva

Por Ángel Guerra Cabrera

Estaba cantado desde que Obama habló de su famosa línea roja. Había que ser muy ingenuo para no darse cuenta entonces que el supuesto uso de armas químicas “por el régimen de Assad” sería el pretexto para atacar a Siria, equivalente a las inexistentes armas de destrucción masiva de Irak. ¡Qué falta de imaginación! Siempre las mismas burdas mentiras. Recuerden el ya lejano incidente del golfo de Tonkin, patraña utilizada por Washington para iniciar la guerra contra el Vietnam heroico.

Obama y sus compinches toparon en más de una ocasión con el veto ruso y chino en el Consejo de Seguridad(CS) de la ONU pues ambas potencias quedaron escarmentadas después de la utilización de su voto para triturar a Libia. Ello y que Siria es un hueso muy duro de roer es lo que ha retardado la intervención directa yanqui. Pero la presión de Israel y de los halcones le ha doblado, otra vez, el brazo al predicador de la Casa Blanca, arrastrándolo a otra agresión de corte nazi, al margen del CS y, por consiguiente, del derecho internacional como ya hizo contra Trípoli e hicieron sus antecesores contra Serbia e Irak.

No hay una sola prueba de que Damasco haya usado armas químicas en el barrio capitalino de Al Ghuta. La “noticia” vino de los escuadrones yanquis de la muerte en Siria, financiados por las democráticas Arabia Saudita, Quatar y demás petromonarquías del Golfo Pérsico. Operan bajo el nombre de Ejército Sirio Libre y están formados por franquicias de Al Quaeda, como los asesinos de Al Nusra y mercenarios jordanos, iraquíes, libios y chechenos, entre otros. Es más, la urgencia del ataque parece responder al temor de que los recién llegados inspectores de la ONU emitan un dictamen contrario al discurso machacado sin parar por la jauría mediática.

¿Quién que no esté en el limbo puede creer que el presidente Bashar al Assad, un político sagaz y curtido cometa la estupidez de usar armas químicas a solo unos kilómetros del hotel donde se alojan los inspectores de la ONU precisamente cuando ha logrado voltear el curso de la guerra civil a su favor?

El servilismo ante Estados Unidos del multimillonario Cameron y el incoloro Hollande contrasta con la independencia de varios líderes de Nuestra América, donde los tenemos de la talla de Evo Morales. Cuando pretendieron doblegarlo en su vuelo de regreso a Bolivia se pudo apreciar cristalinamente su altura de estadista y confirmar la insignificante estofa moral e intelectual de casi todos los gobernantes europeos.

El secretario John Kerry sermonea sobre la “obscenidad moral” de Assad al usar armas químicas “contra su propio pueblo”. ¿Habrá olvidado Kerry que fue su gobierno el que facilitó la inteligencia y las fotos de satélites a Saddam Hussein para guiar sus proyectiles con armas químicas contra las tropas iraníes? ¿Habrá olvidado el uso masivo de uranio empobrecido en Faluya(2004) por su ejército y en Basora por sus cómplices británicos? En Faluya hoy nacen niños sin cabeza, con un solo ojo, sin brazos, con las vísceras fuera del vientre, con leucemia. Los niños de Faluya sufren más deformaciones al nacer que sus iguales de Hiroshima y Nagasaky, donde, por cierto, Estados Unidos achicharró en segundos a cientos de miles de civiles japoneses sin ninguna justificación militar. ¿Se inmutó siquiera Obama ante el uso de fósforo blanco por Israel contra los densamente poblados barrios palestinos de Gaza durante la Operación Plomo Fundido?

El señor que ordena personalmente cada objetivo de los drones que casi siempre matan inocentes no puede venirnos con historias de moral y tampoco de democracia cuando el propio ex presidente Carter ha dicho que “Estados Unidos no tiene una democracia funcional”.

Lo que persigue el imperialismo es balcanizar al mundo árabe para evitar movimientos democráticos, proteger a Israel y quedarse con los hidrocarburos y el agua de la región. Como en Irak exacerbar el baño de sangre confesional o como en Libia entregarlo a los asesinos de las milicias fundamentalistas. El pecado de Siria es no someterse a Washington, apoyar a la heroica resistencia de Hezbolá y junto a esta e Irán oponerse a los planes de dominación imperialista en la región. También, sembrar el veneno terrorista en el mundo islámico para desbordarlo a las zonas musulmanas de Rusia y China, sostenes del mundo multipolar detestado por los neoconservadores.

Obama inicia una irresponsable e innecesaria provocación contra Moscú, Teherán y Pekín de consecuencias inimaginables.

Tomado de Aporrrea