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Se habla poco

El general John Allen, comandante de las tropas de la OTAN en Afganistán, afirmó que EEUUU utilizará “un poder de fuego significativo” en el período 2012-2013

Por Juan Gelman

Las alarmas de la crisis económica europea, los vaivenes del euro, la salida de Grecia o no de la Eurozona, el enfrentamiento Hollande/Merkel sobre cómo superar la situación juntando agua y aceite, o sea, austeridad y de- sarrollo, las reuniones cumbre de los mandatarios de la Unión sacudidas por las protestas populares, han silenciado casi un hecho no pequeño: la confesión tácita de EE.UU. y la OTAN de su derrota en Afganistán.

Se produjo el lunes pasado, en la cumbre de Chicago, cuando los líderes otanescos adoptaron la posición de Obama y firmaron un “pacto de transición” que presentan como conducente a “la retirada irreversible” de sus tropas del país asiático en el segundo semestre del 2013, dejando las tareas de seguridad en manos locales. “Ahora estamos unidos para dar fin responsablemente a la guerra en Afganistán”, subrayó el presidente estadounidense (www.mcclatchyde.com, 22-5-2). Tal como sucede en Europa, la mayoría de la opinión pública de EE.UU. se opone a la continuación del conflicto, considera que se acabó con la muerte de Bin Laden. Y Obama está en brega por su reelección en pleno año electoral: así cumpliría entonces con su promesa de retirar las tropas en el 2014 a más tardar.

El nuevo pacto prácticamente es igual al que adoptó la cumbre de jefes de Estado de la OTAN que tuvo lugar en Lisboa los días 18 y 19 de noviembre del 2010, sólo que hay un detallito diferente: más de dos semanas antes de la cumbre de Chicago, en un rápido y no anunciado viaje a Kabul, Obama firmó un acuerdo con el presidente afgano Karzai “para cubrir la década siguiente a la retirada final de las tropas de combate de EE.UU. en el 2014” (www.ajc.com, 2-5-12). Los términos de este trato no son públicos y el ocupante de la Casa Blanca aclaró que las tropas que no sean retiradas sólo se ocuparán de “entrenar a las fuerzas afganas y de combatir al terrorismo, pero no construirán bases permanentes en este país, ni patrullarán sus ciudades y montañas”. Es una curiosa victoria: EE.UU. continuará la guerra diez años más. Por ahora.

Las declaraciones de Obama recuerdan a W. Bush cuando dijo “misión cumplida” en mayo del 2003 al ser derrocado Saddam Husein: los efectivos de EE.UU. y la OTAN se quedaron ocho años más y no todos se fueron. Esta experiencia tal vez aconsejó a la Casa Blanca que era preferible extender por una década las previsiones de combate, dado que los hechos indican que la violencia en Afganistán ha aumentado en el 2011 por quinto año consecutivo: el número de civiles afganos muertos se incrementó más del 15 por ciento en el primer semestre de ese año, se intensificaron los ataques suicidas y no ha cesado el empeño de los talibán en combatir a los ocupantes.

Una Evaluación Nacional de Inteligencia (NIE, por sus siglas en inglés) elaborada en enero de este año por el Consejo Nacional de Inteligencia de EE.UU. que agrupa a los 16 organismos del ramo estima que la lucha en Afganistán se halla en punto muerto: “La corrupción imperante, la inoperancia del gobierno (afgano) y los operativos que los talibán lanzan desde Pakistán minaron lo ganado con el aumento de tropas estadounidenses (en el 2009)” (www.militaryphotos.net, 12-1-12).

El propio Obama reconoció en Chicago que el talibán sigue siendo “un enemigo vigoroso” y que lo conseguido por la OTAN en el campo de batalla es frágil (Reuters, 21-5-12). De manera que Afganistán seguirá ocupado de un modo o de otro hasta el 2024 por la continuación de una guerra que Washington y sus aliados comenzaron hace más de diez años sin éxito a la vista. Esto no le impidió insistir en el triunfalismo durante su visita a Kabul: “Ya vemos la luz de un nuevo día… nuestro objetivo es destruir a Al Qaida y estamos exactamente en el camino que nos llevará a lograrlo”. Quién sabe. Horas después de que Obama dejara Kabul se produjo una serie de explosiones y tiroteos en la capital afgana con un saldo de seis muertos. Los talibán se atribuyeron el ataque a un complejo habitacional armado que alberga a centenares de contratados extranjeros.

Hay más de un problema en las entrañas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. La decisión de retirar del país asiático a todas las tropas de Francia a fin de año que, en cumplimiento de una promesa electoral, anunció el presidente socialista François Hollande –3400 soldados, 14 helicópteros y 900 vehículos– no se atiene a lo que se acordó en Chicago y es un reto a Obama y a la OTAN. Por otra parte, EE.UU. financia el 85 por ciento de la guerra y presiona a los aliados europeos, en plena crisis económica, para que aumenten sus aportes.

El problema central es que la guerra continúa pese a los anuncios optimistas del Pentágono. El general John Allen, comandante de todas las tropas instaladas en Afganistán, afirmó que EE.UU. utilizará “un poder de fuego significativo” en el período 2012-2013 (Reuters, 23-5-12). “Vamos a necesitar capacidad de combate –afirmó– y creo que nadie cuestiona esto. Le debo al presidente un análisis realista del tema.” El general se halla sobre el terreno y sabrá por qué lo dice.

Tomado de Página/12

 

MARINES MEONES

En Cuba ayer, durante la república mediatizada, orinaron sobre la estatua del Apóstol, hoy esos mismos marines –porque pasan los años y siguen siendo la misma porquería—evacuan sus orines sin comedimiento ni vergüenza alguna sobre cadáveres de afganos. Son los mismos que torturan a iraquíes y etc., etc., etc. Puede ver el video en http://www.youtube.com/watch?v=xFsEvdPwFn4

http://www.que.es/ultimas-noticias/internacionales/videos/aparece-video-marines-orinando-sobre-182257.html

http://es.noticias.yahoo.com/los-marines-examinan-un-v%C3%ADdeo-uniformados-orinando-sobre-090009120.html

Así lo comentó –muy bien– Página12:

Marines que orinan sobre cadáveres afganos

UN VIDEO POSTEADO EN YOUTUBE MUESTRA A SOLDADOS DE EE.UU. PROFANANDO CUERPOS SANGRIENTOS

El video muestra a cuatro hombres con uniformes militares, parándose sobre lo que parecen ser unos cadáveres ensangrentados, riéndose y tratando de orinar. La Casa Blanca intentó adelantarse a la ola de condenas con un llamado a

Deplorable, lamentable, inaceptable. Los adjetivos no les bastaron a los altos funcionarios estadounidenses ayer, para calificar el denigrante video que circuló en la red mostrando a marines orinando sobre cadáveres de talibán en Afganistán. La secretaria de Estado, Hillary Clinton; el secretario de Defensa, Leon Panetta; el comandante de los marines, James Amos, y el jefe de las fuerzas de la OTAN en Afganistán, John Allen, ordenaron una investigación que podría derivar en castigos ejemplares para los marines que cometieron esa aberración.

“Condeno este comportamiento en los términos más enfáticos posibles”, dijo Panetta en un comunicado. “Es una conducta completamente inapropiada para integrantes de las fuerzas norteamericanas, y no refleja los estándares y valores que juraron defender. Los responsables recibirán el máximo castigo”, decía el comunicado. Por su parte, Amos aseguró que el cuerpo de marines no descansará hasta que se esclarezcan los hechos. “Nuestro compromiso es honrar la Convención de Ginebra, las leyes de guerra y nuestros propios valores”, dijo el funcionario. El diario The New York Times acusó en 2006 al gobierno de Estados Unidos de violar los tratados internacionales por el tratamiento de prisioneros en cárceles extranjeras. El gobierno de Barack Obama admitió haber utilizado el método de tortura conocido como submarino durante los interrogatorios en la prisión de Guantánamo (Cuba).

“Comparto totalmente lo dicho por el secretario Panetta”, dijo Clinton en una conferencia de prensa conjunta con el canciller de Argelia.

Más allá de las declaraciones de los altos funcionarios, no es la primera vez que se dan a conocer vejámenes a prisioneros de guerra por parte de efectivos estadounidenses. En 2003 fueron reveladas fotos de la prisión de Abu Ghraib en Irak, donde entre otras atrocidades se veían prisioneros con el cuerpo cubierto de heces. Luego de la investigación, los soldados que cometieron esas humillaciones recibieron penas de entre diez y tres años de prisión. Las declaraciones de los altos funcionarios fueron un intento de adelantarse a la ola de condena que recibió Estados Unidos, especialmente desde Afganistán. El presidente Hamid Karzai calificó de completamente inhumano lo visto en el video. El ministro de Defensa afgano dijo que las imágenes eran shockeantes. El secretario de Prensa del Pentágono, George Little, dijo que Panetta llamó a Karzai ayer para asegurarle que los funcionarios estadounidenses condenaban ese comportamiento y que le aseguraban que serán investigados. Un vocero del los talibán dijo que si bien las imágenes eran shockeantes, éstas no afectarían las negociaciones de paz que se espera se reanuden con el gobierno de Afganistán en las próximas semanas. “Este video no dañará las charlas y el intercambio de prisioneros, ya que se encuentran en la etapa preliminar”, dijo.

La autenticidad y origen del video de 42 segundos aún no fueron verificados. En éste se muestra a cuatro hombres con uniformes militares, parándose sobre lo que parecen ser unos cadáveres ensangrentados, riéndose e intentando orinar. En un momento, se escucha a uno de los hombres hablar. “Que tengas un buen día, amiguito”, dice. El sitio de noticias TMZ informó que el video que fue posteado en YouTube tenía una leyenda que decía: “Equipo de francotiradores 4 con el batallón 3º y marines 2º fuera del campamento lejeune, meando sobre talibán muertos”. El video fue removido, no sin antes ser copiado mundialmente por agencias internacionales, blogs y redes sociales.

Un vocero de la Fuerza Internacional de Seguridad en Afganistán, el teniente Gregory Keeley, dijo que los individuos del video aparentemente ya no prestan servicio en Afganistán. El cuerpo de marines identificó dos de los cuatro soldados del video. Los cuatro individuos eran miembros del Tercer batallón, segundo marines que regresaron a su base en Carolina del Norte en el invierno luego de un tour por Afganistán. De acuerdo con los funcionarios, algunos de esos individuos identificados ya no forman parte de ese batallón. El Servicio de Investigación de Crímenes Naval se encuentra trabajando en el caso. El último en unirse al coro de altos funcionarios en repudiar el incidente fue el senador por Arizona John McCain, quien por televisión dijo ayer que le entristecía enterarse de ese suceso, ya que le hacía mucho daño a la imagen de la institución. “Yo diría que el cuerpo de marines de Estados Unidos es una de las instituciones más prestigiosas en la historia de esta nación. Y aquí tenemos a un puñado de jóvenes claramente indisciplinados, de los cientos de miles de marines que tenemos”, dijo McCain sacudiendo la cabeza. El veterano de Vietnam pidió que se realice una exhaustiva investigación y que se condene a los involucrados.

¡Cifras espeluznantes¡

Que no conmueven al capitalismo y sus medios de descomunicación, escribe Javier Monagas Maita

Un millón trescientos mil civiles asesinados en Irak tras la invasión Sion yanqui, 57 mil 200 desaparecidos en los últimos 25 años en Colombia, Afganistán 53.000 civiles muertos, la cifra de muertos civiles en Pakistán, por los aviones no tripulados yanquis, pueden sobrepasar de quince mil según informes pakistaníes, en Libia hasta ahora van más de 850 muertos y 4580 heridos por los ataques salvadores y humanitarios de la OTAN, en Colombia se consideran hay mas de 4 millones 500mil desplazados y despojados de sus tierras, son más de cien mil aborígenes asesinados en la región sur del continente http://supay-666.blogia.com/2010/011806-avatar-no-es-ficcion-pueblos-indigenas-estan-siendo-desplazados-por-guerras-y-em.php sobre todo en Chile, Perú, Brasil. Panamá Colombia en Haití 8.7 millones, viven en condiciones de necesidades desesperadas y dependencia de la ayuda humanitaria según UNICEF http://pr.indymedia.org/news/2008/10/33861.php http://www.laopinion.com.ar/columnas/5831-haiti-la-maxima-expresion-de-la-pobreza.html

Estados Unidos cuenta con 47,4 millones de pobres, siete millones más de lo anunciado en septiembre por la Oficina del Censo, que ha revisado algunas de las variables de sus estadísticas como el incremento de los costes médicos.
http://www.hoy.com.ec/noticias-ecuador/indice-de-pobreza-de-eeuu-supera-al-anunciado-en-septiembre-373969.html

África. Más de trescientos millones de personas viven con menos de un dólar al día, treinta millones de niños menores de cinco años sufren desnutrición y el 43% de la población no tiene agua potable. Estas cifras sin duda son muy alarmantes, ver a hombres, mujeres y niños desnutridos y enfermos. Cabe señalar, que el 70 % de las personas pobres son mujeres, lo cual es una muestra de que la pobreza también es un fenómeno injusto. http://www.pobrezamundial.com/pobreza-en-africa

En Palestina, van más de 2500 asesinados y 26,681, hasta el Septiembre 30, 2003 http://www.sodepaz.net/modules.php?name=News&file=print&sid=1589

En Panamá se asesinaron a más de 12 mil ciudadanos civiles y se destruyeron sus viviendas y hospitales por tropas yanquis http://cinoticias.com/2008/12/21/panama-listado-parcial-de-muertos-de-la-invasion-yanqui-del-20-de-diciembre-de-1989

http://www.viejoblues.com/Bitacora/node/1770

En los países en desarrollo viven 1300 millones de personas por debajo de la línea de pobreza, más de 100 millones de personas viven en estas condiciones en los países industrializados, y 120 millones en Europa Oriental y Asia Central http://www.rolandocordera.org.mx/esta_inter/pobreza.htm

Como Uds. pueden ver, lo que pasa en mundo no es para fiestas ni para celebrar. Esta aberración tiene varias causales, dentro de las cuales se encuentra la avaricia y criminalidad del sionismo capitalista mundial, encabezada por el imperialismo yanqui, y sus lacayos lambebotas europeos, por la complicidad de las oligarquías criollas de los países afectados, por la apatía e ignorancia de las propias víctimas, que son sometidas a unas inducciones groseras para que busquen su desgracia en religiones y creencias de mala suerte, cuando en realidad es algo intencional y premeditado.

Cualquier cosa que pase en el mundo, es como consecuencia y efecto de la política diseñada en la cúpula capitalista, imperialista, sionista, mundial y sus lacayos. Ellos son un poder globalizado, es necesario coordinar y organizar una rebelión globalizada popular de liberación. Hay que hacer entender a los pueblos del mundo cuales son los vasos comunicantes de ese poder represor y criminal, identificar sus brazos ejecutores y sus medios de dominación, dentro de los cuales están las religiones, el capital, las transnacionales de la guerra y el orden legal burgués, entre otras.

Tomado de Adital

Operación Jerónimo

Frei Betto

¿Por qué a la operación en que habrían matado a Bin Laden le pusieron el nombre de Operación Jerónimo? Prescott Bush integraba, en 1918, la asociación estudiantil Skull & Bones (cráneo y hueso). Retado por sus colegas, invadió un cementerio apache y robó el cuero cabelludo del legendario cacique Jerónimo.

Dueño de tierras en Texas, Prescott se convirtió en un exitoso empresario del ramo del petróleo y fue amigo íntimo de John Foster Dulles, quien dirigía la CIA cuando ocurrió el asesinato de John Kennedy, en 1963. Dulles convenció a su amigo a que hiciera un gesto magnánimo y devolviera a los apaches el cuero cabelludo de Jerónimo. Bush atendió el pedido, pero no pasó mucho tiempo hasta que los indígenas descubrieran que la reliquia restituida era falsa.

La amistad con Dulles le garantizó al hijo mayor de Prescott, George H. Bush, el puesto de agente de la CIA. George se destacó tanto que, en 1961, coordinó la invasión de Bahía Cochinos, en Cuba, para tratar de derribar el régimen implantado por la guerrilla de Sierra Maestra. Y a pesar de la derrota, fue nombrado director de la CIA en 1976.

Triste con el mal desempeño de su primogénito como agente 007, Prescott Bush se consolaba con su éxito en los negocios de petróleo. Y aplaudió el olfato empresarial del hijo cuando George, a mediados de los años 60, se hizo amigo de un empresario árabe que viajaba con frecuencia a Texas: Muhammad Bin Laden. En 1968, al sobrevolar los pozos de petróleo de Bush, Bin Laden murió en un accidente aéreo en Texas. Pero para entonces ya se habían consolidado los lazos de familia.

George Bush no lloró la muerte del amigo. Andaba más preocupado con las dificultades escolares de su hijo George W. Bush, que sólo obtenía una nota media de C. Para entonces se complicó la guerra de Vietnam y, para evitar que su hijo fuera llamado a filas, George trató de enrolarlo en la fuerza aérea de la Guardia Nacional.

Papá George animó a su hijo a fundar, a mediados de los 70, su propia empresa petrolera, la Arbusto (bush, en inglés) Energy. Gracias a los contactos internacionales que el padre mantenía desde sus tiempos en la CIA, George hijo buscó las inversiones de Khaled Bin Mafouz y Salem Bin Laden, el mayor de los 52 hijos procreados por el fallecido Muhammad. Mafouz era banquero de la familia real saudita y estaba casado con una de las hermanas de Salem. Esos vínculos familiares le permitieron a Mafouz convertirse en presidente de la Blesed Relief, la ONG árabe en la que trabajaba uno de los hermanos de Salem, Osama Bin Laden.

En diciembre de 1979, George H. Bush viajó a París, a un encuentro entre republicanos y partidarios moderados de Jomeini, en el cual trataron de la liberación de los 64 rehenes estadounidenses secuestrados en noviembre en la embajada de los Estados Unidos en Teherán. Se trataba de evitar que el presidente Jimmy Carter se valiera del episodio y perjudicara las pretensiones presidenciales de Ronald Reagan. Papá George hizo el viaje hasta la capital francesa a bordo del jet de Salem Bin Laden, que le facilitaba el contacto con el mundo islámico. (En 1988 falleció Salem, como su padre, en un desastre de aviación).

Aquel mismo año los soviéticos invadieron Afganistán. Papá George, que coordinaba las operaciones de la CIA, recurrió a Osama, uno de los hermanos de Salem, que aceptó infiltrarse en Afganistán para, orientado por la CIA, fortalecer la resistencia afgana contra los invasores comunistas.

Los datos anteriores son del analista italiano Francesco Piccioni. Más detalles en el libro ‘A fortunate son: George W. Bush and the making of an American president’, de Steve Hatfield.

En 1979, a pedido de George Bush padre, por entonces director de la CIA, Osama, ya de 23 años, se trasladó a Afganistán para administrar los recursos financieros destinados a las operaciones secretas de la agencia contra la invasión soviética de aquel país. Preocupado con la ofensiva de Moscú, el gobierno de los Estados Unidos había entregado la mayor cantidad de dinero que la CIA recibió, en toda su historia, para actuar en un solo país: US$ 200 mil millones.

Cuando el presidente George W. Bush, después del 11 de setiembre, citó, como crimen anexo al terrorismo, el “aprovechamiento ilícito de informaciones privilegiadas”, sabía de qué hablaba. Todo indica que, gracias a esas informaciones, Osama Bin Laden montó su red terrorista por el mundo, movilizando recursos a través de paraísos fiscales.

Tal vez Freud pudiera explicar un detalle de las armas escogidas por los terroristas del 11 de setiembre: aviones. El padre y el hermano mayor de Osama Bin Laden murieron en accidentes aéreos, ambos en los Estados Unidos.

Si el cuero cabelludo de Jerónimo era falso, ¿quién garantiza que Bin Laden fue asesinado en una mansión paquistaní? ¿No hubiera sido más útil para el combate contra el terrorismo agarrarlo vivo y obligarlo a revelar todo sobre Al Qaeda? No o de que, en algún portaviones de los Estados Unidos, Bin Laden esté siendo torturado para que diga lo que sabe. Después basta con adoptar la “solución argentina”, o sea tirar su cuerpo al mar. Y para que no lo encuentren varado en alguna playa, quedan todavía los afilados dientes de los peces de las profundidades.

FUENTE: Adital.com.br

Reflexiones sobre el anuncio oficial de la muerte de Osama Ben Laden

Por Thierry Meyssan*

El anuncio oficial de la muerte de Osama Ben Laden está dando lugar a todo tipo de polémicas. Estas se concentran en los detalles de la narración, para desviar la atención del público de las decisiones estratégicas de Washington. En opinión de Thierry Meyssan, este anuncio se había hecho indispensable desde que los hombres de Ben Laden fueron incorporados a las operaciones de la OTAN en Libia y a las de la CIA en Siria. Sólo la desaparición de su ex jefe virtual permite devolver a esos individuos la etiqueta de «combatientes de la libertad» que se les atribuyó en la época soviética.

Para anunciar la muerte oficial de Osama Ben Laden, Time Magazine recurre al formato de su portada sobre la muerte de Adolf Hitler: un rostro tachado en rojo, como en la edición del 7 de mayo de 1945. El mismo formato había sido utilizado en la edición del 21 de abril de 2003 para anunciar la muerte de Sadam Husein y el 19 de junio de 2006, para la muerte de Abu Musa al-Zarkaui. En su narración de esta fábula, Barack Obama incluso anunció la muerte del enemigo público el 1º de mayo, al igual que su predecesor cuando anunció la de Hitler, también un 1º de mayo.

El presidente estadounidense Barack Obama anunció solemnemente la muerte de Osama Ben Laden el 1º de mayo de 2011.

Antes de analizar el simbolismo de este anuncio no está de más pasar revista a la realidad.

Preámbulo

En 2001, Osama Ben Laden estaba gravemente enfermo de los riñones, al extremo de encontrarse sometido a diálisis. Tenía que recibir tratamiento en un hospital al menos cada 2 días. En el verano de 2001 fue internado en el hospital americano de Dubai, la capital de los Emiratos Árabes Unidos [1]. A principios de septiembre de 2001 fue trasladado al hospital militar de Rawalpindi, en Pakistán [2]. Unos pocos días después de los atentados del 11 de septiembre concedió una entrevista a un periodista de Al-Jazzera en un lugar que se mantuvo en secreto. En diciembre de 2001, su familia anunció que había fallecido y sus amigos asistieron a su funeral [3].
El Departamento de Defensa estadounidense consideró que aquella noticia era un engaño destinado a permitirle escapar a la justicia estadounidense. Sin embargo, entre 2001 y 2011, ningún testigo digno de crédito llegó a reunirse con Osama Ben Laden [4].

Durante todo ese tiempo, casetes de video y de audio atribuidos a Osama Ben Laden fueron divulgados ya sea por el Departamento de Defensa estadounidense o por diferentes medios de prensa, esencialmente Al-Jazeera, o por las empresas privadas que se dedican a la labor de inteligencia, como IntelCenter y SITE Intelligence Group. La mayoría de aquellas grabaciones fueron autentificadas por la CIA, a través de una metodología que nunca se ha precisado [5]. En cambio, la totalidad de esas grabaciones ha sido invalidada por la comunidad de los expertos en inteligencia artificial, incluyendo el Dalle Molle Institute que es la referencia mundial en materia de reconocimiento de voz con fines judiciales [6].

En otras palabras, Osama Ben Laden murió efectivamente en diciembre de 2001. Por lo tanto, lo que hoy nos dicen no es más que una fábula.

El anuncio de la muerte de Osama Ben Laden

El que anuncio hizo Barack Obama no daba detalles sobre la operación. «Hoy, bajo mi dirección, Estados Unidos lanzó una operación selectiva contra este complejo de Abbottabad, en Pakistán. Un pequeño equipo de americanos llevó a cabo esta operación con un coraje y una habilidad extraordinarios. Ningún americano resultó herido. Se esmeraron en evitar que víctimas civiles. Después de un intercambio de disparos, mataron a Osama Ben Laden y se llevaron su cuerpo.» [7] El mensaje presidencial constaba de 3 puntos:

Primero: «En noches como esta podemos decir a las familias que han perdido seres queridos por causa del terrorismo de Al-Qaeda: Se ha hecho justicia.» O sea, caso cerrado. Nunca habrá un juicio que permita establecer la verdad sobre los atentados atribuidos a Osama Ben Laden, incluidos los del 11 de septiembre de 2001.

Segundo: «Recordemos que podemos hacer estas cosas no sólo por razones de riqueza o poderío, sino por lo que somos: una sola nación que tiene la bendición de Dios, indivisible y consagrada a la libertad y la justicia para todos.» O sea, Estados Unidos ha podido realizar esta ejecución extrajudicial no por ser el país más poderoso, sino porque es la nación escogida por Dios para aplicar Su justicia.

Tercero: «Su fin [el de Osama Ben Laden] deberá ser saludado por todos los que creen en la paz y en la dignidad humana.» O sea, todos los gobiernos del planeta –y sobre todo los de los Estados musulmanes– están en la obligación de aplaudir esta ejecución extrajudicial que marca el triunfo del Imperio del Bien sobre la encarnación del Mal.

Las reacciones

En Fox News, Geraldo Riveira exclamó: «¡Ha muerto Ben Laden! ¡Confirmado! ¡Confirmado! Ha muerto Ben Laden. (…) ¡Que bello día! ¡Que gran día para todos! ¡Es la noche más bella de mi carrera! (…) ¡El cochino está muerto! El salvaje que tanto daño nos ha hecho a todos. Y es un verdadero honor, es para mí una bendición estar ante esta mesa en este momento.» El populacho se lanzó entonces a la calle para festejar la noticia al grito de « ¡U-S-A!, ¡U-S-A!»

Por su parte, casi todos los jefes de Estado y de gobierno rindieron pleitesía al amo, como se les había exigido. Nadie ha dicho nada de esta operación que ha sido presentada como una ejecución extra-judicial realizada por un país extranjero violando la soberanía de otro pís
Al intervenir ante la televisión, David Cameron exclama: «Quisiera felicitar a las fuerzas estadounidenses que han realizado esta acción. Quisiera agradecer al presidente Obama por haberla ordenado.» [8]

Benjamin Netanyahu [primer ministro de Israel] declara, también en televisión: «Es un día histórico para los Estados Unidos de América y para todos los países implicados en la batalla contra el terrorismo. Quiero felicitar al presidente Obama y al pueblo americano. Quiero felicitar a los soldados de América y a su personal de inteligencia por un resultado verdaderamente notable. Se necesitaron 10 años de persecución de Ben Laden. Se necesitaron 10 años para hacer justicia a sus víctimas. Pero la batalla contra el terrorismo es larga, implacable y decidida. Se trata de un día de victoria, una victoria por la justicia, por la libertad y por nuestra civilización común.» [9]

Nicolas Sarkozy (presidente de Francia) publica un comunicado: «El anuncio por el presidente Obama de la muerte de Osama Ben Laden como resultado de una extraordinaria operación de comando americana en Pakistán es un hecho importante de la lucha mundial contra el terrorismo. Francia saluda la tenacidad de Estados Unidos que lo buscaba desde hace 10 años. Principal responsable de los atentados del 11 de septiembre de 2001, Osama Ben Laden era el promotor de una ideología de odio y el jefe de una organización terrorista que ha dejado miles de víctimas en el mundo entero, sobre todo en los países musulmanes. Se ha hecho justicia a sus víctimas. En esta mañana, Francia las recuerda a ellas y a sus familias.»

Berlín publica un comunicado: «Con la acción comando contra Osama Ben Laden y su ejecución, el ejército de Estados Unidos asesta a Al-Qaeda un golpe decisivo que ha sido coronado por el éxito. La canciller alemana Angela Merkel ha expresado al presidente Obama su alivio ante el anuncio de la noticia. Durante la pasada noche, las fuerzas de la paz han obtenido una victoria.» [10]

Etc.

¿Por qué se deja de dar vida a Osama Ben Laden?

La principal interrogante política es la siguiente: ¿Por qué decidió Estados Unidos dejar de dar vida al personaje mítico que había creado, tratándose en definitiva de un hombre que estaba muerto desde hace una década?

Simplemente porque los hombres de Ben Laden están movilizados desde hace meses en una serie de operaciones en las que ya no deben aparecer como enemigos de Estados Unidos sino, por el contrario, como aliados. Y ese aparente cambio de bando sólo podía justificarse con la eliminación del jefe virtual de dichos elementos.

No cabe duda de que en los próximos meses las cadenas internacionales de televisión van a explicarnos que los yihadistas que antes junto a la CIA contra los soviéticos y los rusos en Afganistán, en Bosnia y en Chechenia, se habían desviado hacia el terrorismo internacional, que la muerte de Ben Laden les abrió los ojos y que ya pueden retomar serenamente la lucha junto a «América», en Libia, en Siria, en Yemen y en Bahrein.

Y ya no habrá que explicarle tanto las cosas a gente tan simple como el general Carter Ham. Hay que recordar la consternación del pobre general Ham, comandante en jefe del US AfriCom, quien en los primeros días de la operación «Amanecer de la Odisea» se negó a entregar armas a los sublevados libios porque muchos de ellos eran miembros de Al-Qaeda que regresaban de Irak.
Hubo entonces que transferir inmediatamente el mando de la operación a la OTAN, ya acostumbrada a las operaciones secretas que incluyen a los hombres de Ben Laden.

En la contrarrevolución en marcha en el Medio Oriente, Estados Unidos e Israel están aplicando la misma estrategia a la que ya recurrieron anteriormente todos los imperios coloniales: utilizar el integrismo religioso para contrarrestar el nacionalismo. La única novedad del actual dispositivo es que quieren utilizar simultáneamente a los combatientes wahhabitas de Ben Laden como brazo armado y a los takfiris reclutados entre los miembros de la Hermanos Musulmanes como vitrina política. Esta fusión va a resultar complicada, sobre todo para incluir a la rama palestina de los Hermanos Musulmanes, el Hamas, que por el momento no parecen dispuestos a seguir ese rumbo. Estados Unidos e Israel han puesto a la cabeza del nuevo movimiento al «consultante religioso» de Al-Jazeera, el jeque Yusef al-Qardaui, quien diariamente exhorta a través de la radio y la televisión al derrocamiento de Muammar el-Kadhafi y de Bachar el-Assad.

El jeque Yusef al-Qardaui en la manifestación de la victoria, el 18 de febrero de 2011, en la plaza Tahrir del Cairo. Partidario de una alianza entre militares y religiosos, es favorable a un pacto entre los Hermanos Musulmanes y el ejército y predica una aplicación oscurantista de la charia [ley islámica] y de sus castigos.

En esa perspectiva organizaron el regreso de Al-Qardaui a su país natal. Durante la manifestación de la victoria, el 18 de febrero de 2011, impidieron la presencia de los héroes de la plaza Tahrir en la tribuna y le permitieron a él hablar por ellos ante una multitud de cerca de 2 millones de personas.
Tuvo así el predicador el más amplio margen para falsear la revolución egipcia como medio de alejarla del nacionalismo nasserista y del antisionismo khomeinista. Bajo su influencia, los egipcios renunciaron a elegir una asamblea constituyente y, por el contrario, aceptaron el texto fundamental para proclamar el Islam como religión del Estado.

Reorganización en Washington

En Rambo III (1988), el ícono del imperialismo estadounidense va a salvar al coronel Trautman, prisionero de los torturadores soviéticos en Afganistán. Allí conoce a los muyahidines de Ben Laden y fraterniza con ellos en el anticomunismo.

Los compañeros de armas de Ben Laden fueron en el pasado «combatientes de la libertad». Era la época en que la Heritage Foundation organizaba colectas de fondos para respaldar la yihad del millonario anticomunista, la época en que –en Hollywood– Rambo ayudaba a Al-Qaeda a derrotar el Ejército Rojo.

Ahora se han convertido nuevamente en «combatientes de la libertad» que indican a la OTAN los objetivos que debe bombardear en territorio libio, o disparan indiscriminadamente sobre la multitud y las fuerzas del orden en Siria.
En aras de coordinar el trabajo de estos individuos con el de las fuerzas estadounidenses, importantes cambios ya han tenido lugar en Riad. El clan de los Saidairis impuso el regreso del príncipe Bandar y el envío de las «Águilas de Nayef» para masacrar a los manifestantes en Bahrein y arrasar allí las mezquitas chiítas. Pero los cambios más importantes en el organigrama están teniendo lugar en Washington.

El general David Petraeus, que estaba al mando del CentCom y utilizaba las redes de Ben Laden para asesinar a los opositores iraquíes, pasa a ser director de la CIA. Ello indica que la administración Obama quiere reducir su implicación militar y reforzar las acciones secretas.

Leon Panetta, el director saliente de la CIA, se convierte por su parte en secretario de Defensa, puesto reservado a los ex miembros de la Comisión Baker-Hamilton, de la que el propio Panetta formó parte junto a su amigo Robert Gates. Panetta se encargará de limitar al máximo las intervenciones militares en tierra, exceptuando las de fuerzas especiales.

El anuncio oficial de la muerte de Osama Ben Laden, con casi 10 años de atraso, pone fin a un ciclo y da comienzo a uno nuevo. Este personaje había servido de punta de lanza a la acción secreta contra la influencia soviética, y posteriormente a la rusa, antes de convertirse en el propagandista del choque de civilizaciones, con el 11 de septiembre, y de ser utilizado para eliminar la resistencia en Irak. Ya desgastado, no era reciclable, pero sus hombres si lo son. Se dedicarán en lo adelante a desvirtuar la «Primavera árabe» y a la lucha contra el Eje de la Resistencia (Irán, Siria, Hezbollah, Hamas)

Mi reacción ante la muerte de Osama Bin Laden

Noam Chomsky

Cada vez es más evidente que la operación fue un asesinato planificado, violando de manera múltiple normas elementales del derecho internacional. No que hicieran ningún intento de aprehender a la víctima desarmada, lo que presumiblemente podrían haber logrado 80 comandos que virtualmente no enfrentaban ninguna oposición, excepto, afirman, la de su esposa, que se lanzó hacia ellos. En sociedades que profesan un cierto respecto por la ley, a los sospechosos se les aprehende y se les conduce a un juicio justo. Subrayo “sospechosos”. En abril de 2002, el jefe del FBI, Robert Mueller, informó a la prensa de que después de la investigación más intensiva de la historia, el FBI solo podía decir que “creía” que la conspiración se tramó en Afganistán, aunque se implementó en los Emiratos Árabes Unidos y Alemania. Lo que solo creían en abril de 2002, obviamente no lo sabían 8 meses antes, cuando Washington desdeñó ofertas tentadoras de los talibanes (no sabemos cómo de serias porque se descartaron instantáneamente) de extraditar a Bin Laden si les presentaban alguna evidencia, la que, como pronto supimos, Washington no poseía. Por lo tanto Obama simplemente mintió cuando dijo en su declaración de la Casa Blanca, que “rápidamente supimos que los ataques del 11-S fueron realizados por al-Qaida”.

Desde entonces no han suministrado nada serio. Han hablado mucho de la “confesión” de Bin Laden, pero suena más bien como si yo confesara que gané el Maratón de Boston. Alardeó de algo que consideraba un gran logro.

También hay mucha discusión sobre la cólera de Washington porque Pakistán no entregó a Bin Laden, aunque seguramente elementos de las fuerzas militares y de seguridad estaban informados de su presencia en Abbottabad. Se habla menos de la cólera paquistaní porque EE.UU. invadió su territorio para realizar un asesinato político. El fervor antiestadounidense ya es muy fuerte en Pakistán, y estos eventos probablemente lo exacerbarán. La decisión de arrojar el cuerpo al mar ya provoca, previsiblemente, cólera y escepticismo en gran parte del mundo musulmán.

Podríamos preguntarnos cómo reaccionaríamos si unos comandos iraquíes aterrizaran en el complejo de George W. Bush, lo asesinaran, y lanzaran su cuerpo al Atlántico. Sin lugar a dudas sus crímenes excedieron en mucho los de Bin Laden, y no es un “sospechoso” sino indiscutiblemente el que “tomó las decisiones”, quien dio las órdenes de cometer el “supremo crimen internacional, que difiere solo de otros crímenes de guerra en que contiene en sí el mal acumulado del conjunto” (citando al Tribunal de Núremberg) por el cual se ahorcó a los criminales nazis: los cientos de miles de muertos, millones de refugiados, destrucción de gran parte del país, el encarnizado conflicto sectario que ahora se ha propagado al resto de la región.

Hay más que decir sobre [el terrorista que hizo volar el avión cubano, Orlando] Bosch, quien acaba de morir pacíficamente en Florida, incluida la referencia a la “doctrina Bush” de que las sociedades que albergan a los terroristas son tan culpables como los propios terroristas y hay que tratarlas de la manera correspondiente. Parece que nadie se dio cuenta de que Bush estaba llamado a la invasión y destrucción de EE.UU. y al asesinato de su criminal presidente.

Lo mismo pasa con el nombre: Operación Gerónimo. La mentalidad imperial está tan arraigada, en toda la sociedad occidental, que parece que nadie percibe que están glorificando a Bin Laden al identificarlo con la valerosa resistencia frente a los invasores genocidas. Es como bautizar nuestras armas asesinas según las víctimas de nuestros crímenes: Apache, Tomahawk… Es como si la Luftwaffe llamara sus aviones caza: “Judío” y “Gitano”.

Hay mucho más que decir, pero incluso los hechos más obvios y elementales deberían darnos mucho que pensar.

Fuente: Rebelión

El asesinato de Bin Laden: uso y abuso

Petras advierte en este artículo que el asesinato de Bin Laden no tiene ninguna importancia estratégica o táctica en los principales teatros de guerra y de revueltas políticas en el mundo árabe. Dice que el significado principal de la muerte está en el contexto de las derrotas estratégicas militar y política sufridas por EE.UU., en particular la más reciente en Afganistán. En la foto, el “abuelito” Osama observa en la TV un reportaje sobre su persona, mientras, mando en mano como cualquier otro televidente se acariciaba insistentemente la barba blanca. Vea el video íntegro en cubadebate.cu

James Petras

El asesinato de Bin Laden ha sido celebrado como una gran victoria estratégica por la Casa Blanca, las capitales europeas y los grandes medios de comunicación de todo el mundo. El asesinato ha sido un formidable acto de propaganda para mejorar la posición de los militares de EE.UU. ante la opinión pública nacional y para servir de advertencia a sus adversarios extranjeros.

Contrariamente a esta inmensa campaña publicitaria y a pesar del valor simbólico que pueda tener a ojos de sus verdugos, no hay indicios de que la muerte vaya a modificar de ninguna manera el deterioro de la posición política y militar de EE.UU. en Asia Meridional, Próximo Oriente, Norte de África u otros lugares.

Bin Laden y Al Qaeda

Del mismo modo, en términos de debilitamiento, y ya no digamos de derrota, de Al Qaeda, el asesinato va a tener un efecto mínimo. Al Qaeda es una organización muy descentralizada, un conjunto disperso de grupos distribuidos en las zonas de conflicto, cada uno con sus propios líderes, programas, tácticas y estrategias. Al Qaeda no es una organización internacional centralizada que dependa de un comando central dirigido por una sola persona. Bin Laden era un símbolo ideológico más que un líder operativo al mando de las operaciones. Su muerte sólo dará paso a un nuevo líder y tendrá cero impacto en el resto de la red de grupos escasamente vinculados que se llama a sí misma Al Qaeda. Por lo tanto, cualquiera de las acciones y actividades realizadas en el pasado continuará en el futuro.

Bin Laden y la resistencia afgana

El asesinato de Bin Laden tendrá una repercusión absolutamente mínima en Afganistán, por la obvia razón de que las principales fuerzas que integran la resistencia armada son los talibán y varios otros grupos nacionalistas independientes. Los talibán son totalmente independientes de Al Qaeda en sus orígenes, estructura, liderazgo, tácticas, estrategia y composición social. Por otra parte, los talibán forman una organización de masas con raíces y simpatizantes en todo el país. Tiene decenas de miles de combatientes afganos bien entrenados; ha infiltrado profundamente el gobierno y el ejército afgano y ha anunciado recientemente (1.5.2011) una importante ofensiva de primavera. Los talibán forman una fuerza abrumadoramente nacional, en su composición, liderazgo e ideología, mientras que Al Qaeda es internacional (árabe) en sus componentes y liderazgo. Pueden haber tolerado o en ocasiones incluso haber colaborado tácticamente con Al Qaeda, pero en ningún momento ha habido evidencia de que recibieran órdenes de Bin Laden. La gran mayoría de las bajas que han sufrido EE.UU. y la OTAN en Afganistán fueron infligidas por los talibán. Las principales bases operativas y de apoyo situadas en Pakistán están vinculadas a los talibán. En resumen, la muerte de Osama Bin Laden tendrá un nulo impacto en la correlación de fuerzas en Afganistán; tendrá un nulo impacto en la capacidad de los talibán para desarrollar una guerra prolongada contra la ocupación de EE.UU. y causar decenas de víctimas cada semana.

Bin Laden y las grandes revueltas árabes

Desde Túnez a los estados del Golfo, las revueltas populares de masas han derrocado regímenes colaboradores de EE.UU. o están a punto de hacerlo. Al Qaeda había desempeñado un papel menor, excepto tal vez entre los “rebeldes” libios. En Egipto y Túnez, movimientos de masas que abarcan una amplia gama de estudiantes seculares, sindicatos, grupos cívicos y movimientos islámicos moderados han dominado los levantamientos. Al Qaeda es un factor marginal y Bin Laden, una figura muy marginal, cuando no abiertamente rechazada.

El asesinato de Bin Laden no tendrá ningún impacto en el creciente sentimiento antiimperialista que anima a estos movimientos de masas. Algunos comentaristas sugieren incluso que la muerte va a debilitar los esfuerzos propagandísticos de la Casa Blanca para justificar operaciones militares estadounidenses bajo el pretexto de ser operaciones antiterroristas.

Bin Laden e Iraq-Irán

La gran oposición a EE.UU. en Iraq está formada la mayoría chiíta, la minoría sunita y los ex baathistas. Las acciones terroristas de Al Qaeda han desempeñado un papel secundario y no secundan la exigencia de la gran mayoría de iraquíes cuando exigen la retirada de EE.UU. Los principales movimientos religiosos masivos contra la ocupación tienen sus propios líderes, milicias y bases comunitarias, y ninguno acepta el liderazgo de Al Qaeda ni siquiera su colaboración. La retirada de EE.UU. es una respuesta a la presión de masas desde abajo, no es el resultado de las muertes de civiles debidas al ocasional terrorista suicida de Al Qaeda. Es evidente que la retirada de EE.UU. de Iraq no se verá afectada por la muerte de Bin Laden, como tampoco la transición será influenciada por sus seguidores locales.

Bin Laden e Irán

El régimen islámico iraní ha sido un enemigo mortal de Al Qaeda que encarcelando a los sospechosos de pertenencia y ha colaborado con EE.UU. en los comienzos de la guerra de Afganistán (2001-2003) en la persecución de sus seguidores. Tanto la oposición política secular como la religiosa eran hostiles a Al Qaeda.

Como resultado de ello, Bin Laden tenía muy poca influencia estructurada, aunque pueda haber tenido un atractivo para las masas como símbolo de la resistencia armada a EE.UU., con arreglo al principio de que el enemigo de nuestro enemigo es nuestro amigo.

El asesinato de Bin Laden no tendrá ninguna repercusión sobre Irán, que tiene su propio icono –Jomeini– y su propia marca de nacionalismo islámico, y está mucho más comprometido en el apoyo a Siria, Hezbolá y Hamás. EE.UU. no va a obtener la menor ventaja en sus esfuerzos por socavar o destruir a sus adversarios de Irán.

El significado del asesinato de Bin Laden

Es evidente que el asesinato de Bin Laden no tiene absolutamente ninguna importancia estratégica o táctica en los principales teatros de guerra y de revuelta política en el mundo árabe. El significado principal de la muerte se encuentra en el contexto de las derrotas estratégicas militar y política sufridas por EE.UU., en particular la más reciente en Afganistán.

El 27 de abril de 2011, nueve oficiales militares estadounidenses de alta graduación fueron asesinados por un piloto de combate afgano de confianza en el aeropuerto de Kabul, instalación dotada de grandes medidas de seguridad. Cuatro comandantes, dos capitanes y dos tenientes coroneles fueron asesinados en la mayor matanza aislada de altos funcionarios militares estadounidenses cometida en las guerras de los siglos XX y XXI.

Hay varios hechos que otorgan a esta acción una importancia estratégica. En primer lugar, se llevó a cabo en una instalación de alta seguridad, lo que sugiere que no hay lugar en Afganistán a salvo de ataques armados letales de los talibán o la resistencia armada. En segundo lugar, todos los militares estadounidenses, no importa cuán alto sea su rango, son vulnerables a ataques mortales. En tercer lugar, ningún militar afgano, oficial o soldado, formado por Estados Unidos puede ser considerado leal; incluso los colaboradores más estrechos pueden volver sus armas contra sus mentores, y eventualmente lo harán.

Si EE.UU. no puede proteger a sus oficiales de alto rango en sus instalaciones de más alto nivel de seguridad, ¿cómo puede pretender tener asegurada ninguna parte del territorio fuera de sus bases, es decir, las ciudades y los pueblos y ciudades. Dos semanas antes, con la colaboración de funcionarios de la cárcel, casi 500 combatientes y líderes talibán encarcelados escaparon por un túnel de 300 metros a una docena de camiones que los esperaban. Sólo dos años antes, 900 prisioneros también escaparon. Como consecuencia, EE.UU. insistió en el nombramiento de colaboradores sujetos a una exigente verificación en los puestos de jefes y directores de seguridad y de cárceles, sin ningún resultado.

La abrumadora evidencia muestra que el esfuerzo de guerra de EE.UU. está fracasando en la creación de un régimen títere eficaz en Afganistán. Los talibán están erosionando, de una manera lenta pero segura, la influencia estadounidense. Ante estas grandes pérdidas estratégicas, como el sorprendente asesinato de altos oficiales militares, Obama tuvo que montar un espectáculo político, un éxito militar, la muerte de un desarmado Bin Laden, para levantar los espíritus de la opinión pública, los estamentos militares y sus seguidores de la OTAN.

Cada levantamiento popular contra los títeres de EE.UU. en el Norte de África y el Próximo Oriente es una derrota política, el resistente régimen de Irán es una derrota, como lo son los esfuerzos de Israel de conseguir un cambio de régimen. Incluso la resistencia de Gadafi es una derrota para los creyentes en las victorias instantáneas. Así que Obama y sus acólitos de los medios de comunicación tienen que amplificar al máximo el asesinato de un aislado líder político de una asociación libre de terroristas marginales, convirtiendo el hecho en un acontecimiento de alcance mundial, auténtico punto de inflexión del conflicto. Cuando en realidad, las pérdidas y las derrotas se acumulan día a día, antes, durante y después del asesinato.

Los talibán ni siquiera parpadearon: su ofensiva de primavera sigue adelante y los funcionarios militares estadounidenses se resisten a cualquier encuentro con colaboradores afganos, por leales que parezcan. Por otra parte, Egipto rechaza la política israelo-estadounidense relativa a la unidad de los palestinos y las revueltas en el Golfo continúan. El único estancamiento, que no victoria, que Washington puede celebrar –incluyendo el asesinato de los nietos de Gadafi– es en Libia: en colaboración con Al Qaeda, en Bengasi la guerra continúa.

Fuente: Rebelión.org

Nóbel a Nóbel: carta abierta a Barack Obama de Adolfo Pérez Esquivel

Carta abierta a Barack Obama de Adolfo Pérez Esquivel

Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica

Estimado Barack

Al dirigirte esta carta lo hago fraternalmente y a la vez para expresarte la preocupación e indignación de ver como la destrucción y muerte sembrada en varios países, en nombre de la “libertad y la democracia”, dos palabras prostituidas y vaciadas de contenido, termina justificando el asesinato y es festejada como si se tratase de un acontecimiento deportivo.

Indignación por la actitud de sectores de la población de los EEUU, de jefes de Estado europeos y de otros países que salieron a apoyar el asesinato de Ben Laden, ordenado por tu gobierno y tu complacencia en nombre de una supuesta justicia

No buscaron detenerlo y juzgarlo por los crímenes supuestamente cometidos, lo que genera mayor duda, el objetivo fue asesinarlo.

Los muertos no hablan y el miedo al ajusticiado que, podría decir cosas no convenientes para los EEUU; fue el asesinato y asegurar que “muerto el perro se terminó la rabia”, sin tener en cuenta que no hacen otra cosa que incrementarla.

Cuando te otorgaron el Premio Nóbel de la Paz, del cual somos depositarios, te envié una carta que decía:” Barack me sorprendió mucho que te hayan otorgado el Nóbel de la Paz, pero ahora que lo tienes debes ponerlo al servicio de la Paz entre los pueblos, tienes toda la posibilidad de hacerlo, de terminar las guerras y comenzar a revertir la grave situación que vive tu país y el mundo.

Sin embargo has incrementado el odio y traicionado los principios asumidos en la campaña electoral ante tu pueblo, como poner fin a las guerras en Afganistán e Irak y cerrar las cárceles en Guantánamo y Abu Graib en Irak , nada de eso haz logrado hacer, por el contrario, decides comenzar otra guerra contra Libia, apoyada por la NATO y la vergonzosa resolución de las Naciones Unidas de apoyarla; cuando ese alto organismo, empequeñecido y sin pensamiento propio, ha perdido el rumbo y esta sometido a las veleidades e intereses de las potencias dominantes.

La base fundacional de la o­nU es la defensa y promoción de la Paz y dignidad de entre los pueblos. Su preámbulo dice “Nosotros los pueblos del mundo…”hoy ausentes de ese alto organismo.

Quiero recordar a un místico y maestro que tiene en mi vida una gran influencia, el monje trapense de la Abadía de Getsemaní en Kentucky, Tomás Merton que dice” La mayor necesidad de nuestro tiempo es limpiar la enorme masa de basura mental y emocional que atasca nuestras mentes y convierte toda vida política y social en una enfermedad de masas. Sin esa limpieza doméstica no podemos comenzar a ver. Si no vemos no podemos pensar”-

Eras muy joven Barack durante la guerra de Vietnam, tal vez no recuerdes la lucha del pueblo norteamericano por oponerse a la guerra

Los muertos, heridos y mutilados en Vietnam hasta el día de hoy sufren sus consecuencias.

Tomás Merton decía, frente a un matasellos del correo que acababa de llegar “The U.S. Army, key to peace”, “El ejercito U.S., clave de la paz”. Ningún ejército es clave de la paz. Ninguna nación tiene la clave de nada que no sea la guerra. El poder no tiene nada que ver con la paz. Cuando más aumentan los hombre el poder militar, más violan la paz y la destruyen”

He compartido y acompañado a los veteranos de guerra de Vietnam, en particular a Brian Wilson y sus compañeros quienes fueron víctimas de esa guerra y de todas las guerras.

La vida tiene ese no se que, de lo imprevisto y sorprendente de fragancia y belleza que Dios nos dio para toda la humanidad y que debemos proteger para dejar a las generaciones futuras una vida más justa y fraterna, restablecer el equilibrio con la Madre Tierra

Si no reaccionamos para cambiar la situación actual de la soberbia suicida a que están arrastrando a los pueblos a recovecos profundos donde muere la esperanza, será difícil salir y ver la luz; la humanidad merece un destino mejor.

Sabes que la esperanza es como el loto que crece en el fango y florece en todo su esplendor mostrando su belleza.

Leopoldo Marechal, ese gran escritor argentino decía que: “del laberinto se sale por arriba”.

Y creo Barack que después de seguir tu ruta equivocando caminos, te encuentras en un laberinto sin poder encontrar la salida y te entierras más y más en la violencia, en la incertidumbre, devorado por el poder dominación, arrastrado por las grandes corporaciones, el complejo industrial militar y crees tener el poder que todo lo puede y que el mundo está a los píes de los EEUU porque impone la fuerza de las armas e invades países con total impunidad. Es una realidad dolorosa, pero también existe la resistencia de los pueblos que no claudican frente a los poderosos.

Son tan largas las atrocidades cometidas por tu país en el mundo que daría tema para largo, es un desafío para los historiadores que tendrán que investigar y saber de los comportamientos, política, grandeza y pequeñeces que ha llevado a EEUU al monocultivo de las mentes que no le permite ver otras realidades.

A Ben Laden, supuesto autor ideológico del ataque a las torres gemelas, lo identifican como el Satán encarnado que aterrorizaba al mundo y la propaganda de tu gobierno lo señalaba como el “eje del mal”, y eso les ha servido para declarar las guerras deseadas que el complejo industrial militar necesita para colocar su productos de muerte.

Sabes que investigadores del trágico 11 de septiembre, señalan que el atentado tiene mucho de “autogolpe”, como el avión contra el Pentágono y el vaciamiento anterior de las oficinas de las torres; atentado que dio motivo para desatar la guerra contra Irak y Afganistán y ahora contra Libia; argumentando en la mentira y la soberbia del poder que todo lo hacen para salvar al pueblo, en nombre de “la libertad y defensa de la democracia”, como el cinismo de decir que la muerte de mujeres y niños son “daños colaterales”. Eso lo viví en Irak, en Bagdad con los bombardeos en la ciudad y el hospital pediátrico y en el refugio de niños que fueron víctimas de esos “daños colaterales”

La palabra vaciada de valores y contenido, donde al asesinato, lo llamas muerte y que por fin EEUU ha “muerto” a Bin Laden. No trato de justificarlo bajo ningún concepto, estoy en contra de todo terrorismo tanto de esos grupos armados, como del terrorismo de Estado que tu país ejerce en diversas partes del mundo apoyando a dictadores, imponiendo bases militares e intervención armada, ejerciendo la violencia para mantenerse por el terror en el eje del poder mundial. ¿Hay un solo “eje del mal”?. ¿cómo lo llamarías?

Será por ese motivo que el pueblo de los EEUU vive con tanto miedo a las represalias de quienes llaman el “eje del mal”? El simplismo e hipocresía de justificar lo injustificable.

La Paz, es una dinámica de vida en las relaciones entre las personas y los pueblos; es un desafío a la conciencia de la humanidad, su camino es trabajoso, cotidiano y esperanzador, donde los pueblos son constructores de su propia vida y de su propia historia. La Paz no se regala, se construye y eso es lo que te falta muchacho, coraje para asumir la responsabilidad histórica con tu pueblo y la humanidad.

No puedes vivir en el laberinto del miedo y la dominación de quienes gobiernan los EEUU, desconociendo los Tratados Internacionales, los Pactos y Protocolos, de gobiernos que firman pero no ratifica nada y no cumplen ninguno de los acuerdos, pero hablan en nombre de la libertad y el derecho.

¿Cómo puedes hablar de la Paz si no quieres cumplir con nada, salvo los intereses de tu país?

¿Cómo puedes hablar de la libertad cuando tienes en las cárceles a prisioneros inocentes en Guantánamo, en los EEUU, en las cárceles de Irak, como la de Abu Graib y en Afganistán?

¿Cómo puedes hablar de los derechos humanos y la dignidad de los pueblos cuando los violas permanentemente y bloqueas a quienes no comparten tu ideología y deben soportar tus abusos?

¿Cómo puedes enviar fuerzas militares a Haití después del devastador terremoto y no ayuda humanitaria a ese sufrido pueblo?

¿Cómo puedes hablar de libertad cuando masacras a los pueblos del Oriente Medio y propagas guerras y torturas, en conflictos interminables que desangra a los palestinos e israelitas?

Barack mira para arriba de tu laberinto, puedes encontrar la estrella que te guíe, aunque sepas que nunca podrás alcanzarla, como bien lo dice Eduardo Galeano

Busca ser coherente entre lo que dices y haces, es la única forma de no perder el rumbo. Es un desafío de la vida.

El Nóbel de la Paz es un instrumento al servicio de los pueblos, nunca para la vanidad personal

Te deseo mucha fuerza y esperanza y esperamos que tengas el coraje de corregir el camino y encontrar la sabiduría de la Paz.

Adolfo Pérez Esquivel
Nobel de la Paz 1980

Buenos Aires, 5 de mayo del 2011

Un día como hoy, hace 34 años volví a la vida, tuve un vuelo de la muerte durante la dictadura militar argentina apoyada por los EEUU, gracias a Dios sobreviví y tuve que salir del laberinto por arriba de la desesperación y descubrir en las estrellas el camino para poder decir como el profeta:”la hora más oscura es cuando comienza el amanecer”

Tomado de Kaosenlared

De un discreto encanto en otro

Aquí les entrego un artículo francamente extraordinario. Lea y medite. Vale la pena.

Luis Toledo Sande

Que me perdone Juan Formell por modificarle uno de sus aciertos para con él decir: “El imperio es un cancha”. Después de todo, la realidad a la que intento aludir con semejante modificación puede también mencionarse citando textualmente al destacado músico: “El carnicero es un cancha”. En su peor acepción figurada, la de matón, carnicero puede sustituir a imperio. Dígalo, si no, Obama sin Laden: el Obama a quien beneficia el asesinato de su casi tocayo.

A decir verdad, ni siquiera es seguro que el líder de Al Qaeda esté muerto. No han desaparecido del todo los motivos para sospechar que tal vez se halle, no digamos en un oscuro rincón del mundo, sino en una mansión lujosa y bien iluminada, y cabe imaginar que de cuando en cuando recibía la visita de George W. Bush y luego la de su sucesor, Premio Nobel de la Paz, para celebrar, juntitos, los frutos de la mutua colaboración. ¿Dónde se formó el saudí, sino en las filas de la CIA? ¿Cómo podía aprender más de fundamentalismo que sirviendo al gobierno estadounidense, tan fundamentalista en la aplicación de la política imperial?

Osama puede estar realmente muerto, quién sabe si hace años ya. Pero ahora a su casi tocayo le viene bien la noticia mal confirmada, o no probada, de su asesinato, “mérito” que quizás le sirva para pagar el alquiler por otros cuatro años en la Casa Blanca. Y al propio Obama le conviene además esa muerte por algo que beneficia también, con efecto retroactivo, a su antecesor.

Según ya argumentó alguno de los mayores cómplices de las torturas, método legalizado por Bush, las practicadas en la cárcel que los Estados Unidos mantienen en Guantánamo, territorio cubano que la gran potencia ocupa por la fuerza, permitieron ubicar el paradero de Osama y orquestar la operación para asesinarlo: supuestamente, algún torturado dio la pista para llegar a su escondite. ¿Tan ineficaces son los cuerpos de inteligencia de los Estados Unidos y sus recursos tecnológicos para rastrear los pasos de alguien que cada vez que a Bush le convenía aparecía haciendo declaraciones que avalaban la Ley Patriótica, fascista, de ese presidente, y cuya muerte ahora beneficia a Obama?

Las torturas no se practicaban, y practican, solamente en Guantánamo, sino también en otras cárceles conocidas, y probablemente en algunas ignotas —¡quién sabe en cuántas!—; pero la de Guantánamo tiene para Obama un significado especial: fue la que él, en su primera campaña presidencial, prometió que cerraría, y aún sigue en pie. Y como ahora, en su segunda campaña, ha dicho que el mundo será una morada más segura gracias a la muerte de Osama, las torturas en general y particularmente las aplicadas a prisioneros en la cárcel de Guantánamo estarían justificadas.

En cuanto al asesinato del saudí, que hizo sus armas trabajando para la CIA, todo eso sirve —lo han hecho notar comentaristas— para repetir el refrán: “Muerto el perro, se acabó la rabia”. Solo que tal simplificación empieza por seguir satanizando a un animal que puede ser y frecuentemente es un magnífico amigo de los seres humanos, y, en lo fundamental, continúa por olvidar, aceptando aquella parte de la simplificación, que Osama bin Laden no es —o no era, si ciertamente ya no vive— el perro, sino un perrito. El perro es el imperio, y su presidente hoy es Obama, como hace poco lo era Bush. Vendrán otros.

Al calificar de cancha al imperio se extrema un recurso del habla popular cubana, en la que ese término, con sabor a orígenes machistas, significa tipo duro, solvente y ligón. Así se relaciona con algunas de las acepciones que el Diccionario de la Real Academia Española le atribuye como cubanismo: “estar bien preparado o entrenado para algo determinado”; y, clasificado como americanismo, esta: “habilidad que se adquiere con la experiencia”.

En el presente artículo cancha se le aplica al imperio en un sentido que rebasa el “reconocerle [a alguien] la capacidad de actuar conforme a su voluntad en un determinado asunto”. Salvo en privar de dignidad a quienes no están dispuestos o dispuestas a tener el discreto encanto de perderla, o carecer de ella, el imperio actúa según le venga en gana. ¡Y está bien, hombre, que para eso es el imperio, no una Orden bienhechora, aunque lleva el mesianismo (falaz) en su “genoma” antihumanitario!

Astuto es, y golpea siempre; y exhibe su pegada más eficiente cuando mayor efecto puede acarrear para sus intereses. Sabe también que cuenta con muchos discretos encantos, antes y después del zarpazo contra Libia, donde se asesina a civiles con bombardeos bendecidos por una inaceptable resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, promovida por unos y tolerada por otros al mejor estilo de Poncio Pilato. Y sabe orquestar trampas terribles contra quienes lo desafían.

Sabe asimismo que a veces en sus maniobras hasta puede contar con el discreto encanto de ciertas izquierdas que no han logrado cambiar nada en el mundo, pero no están dispuestas a perder ocasión de probar que toda la sabiduría y toda la honradez están en sus manos, en sus lúcidas cabezas. Y no es cuestión de medir a esas izquierdas, ni a ninguna, con la vara del pragmatismo. Esa es la que, según un chiste, aplicó San Pedro al darle mejor ubicación en el Paraíso a un taxista que a un sacerdote, en consideración de sus respectivos logros para la fe: el sacerdote conseguía que en su mayoría los fieles se durmieran cuando él oficiaba; mientras que la población en general, ateos incluidos, rezaba al saber que el taxista estaba en su labor. ¡Tantos eran los estropicios y accidentes, con muertes y lesiones incluidas, que acumulaba en su hoja de servicios!

No es cuestión de sucumbir a tales mediciones, pero algún valor debe reconocérsele a quien es capaz de hacer, no solamente de decir, por muy importante que sea decir bien y a tiempo. Nadie venga a recordarnos lo que sabemos: una cosa es el sentido de la oportunidad y otra harto diferente es el oportunismo. Diga cada quien lo que estime que le corresponde o debe decir. Pero no se niegue a nadie el derecho a considerar que, a veces, se necesita tener más valor para guardar silencio que para hablar. Sobre todo si uno sabe —y parafraseo a un trovador, Pablo Milanés, que recientemente apareció en un espacio de la televisión cubana ratificándose como antimperialista convencido— que el enemigo, el imperio, está siempre al acecho, asesina a nuestros hermanos, “y prepara otra celada”.

No es cuestión de promover acriticismo y silencio, eficaces aliados que son del capitalismo, y lo fueron de los beneficiarios de la deformación del llamado socialismo real: contribuyeron al deterioro y al desmoronamiento final de ese modelo. Pero crítica no significa incontinencia verbal, sino análisis, y no por cierto para actuar y hablar erráticamente, sino para tratar de hacerlo lo mejor posible, contando con la falibilidad propia, no solamente con la de quien suponemos merecedor de nuestras andanadas.

Recientemente el venezolano Raúl Bracho, director general de la Fundación Hombre Nuevo, publicó un artículo en el que no se limitó a defender al presidente bolivariano Hugo Chávez Frías de impugnaciones, hechas a veces con la mejor intención, incluso desde un sincero desgarramiento. El origen visible de ellas radicó en la responsabilidad contraída por el gobernante de Venezuela al extraditar a Colombia, por solicitud del actual mandatario de este país, a un ciudadano colombiano y, según fuentes, nacionalizado sueco, a quien no se ha podido acusar de haber renunciado a sus buenos afanes periodísticos, ni librarlo de la sospecha de haber sido pieza en una trampa cuyos detalles, al parecer, aún están por revelarse. Pero una cosa está clara: si una campaña pudiera ser necesaria en este caso, sería para salvar al periodista. Ya eso se ha dicho, pero es algo en lo que habrá que insistir sin cansancio. Sobre todo si, como aseguran quienes lo conocen, él lo merece.

Pero parte de las izquierdas se sintieron obligadas a probar, como para ser creíbles, que no critican solamente los excesos del imperio, sino también, y casi con similar pasión, cuando no más, a un dirigente que intenta, en condiciones sumamente difíciles, cambiar un país y colocarlo sobre bases nuevas. Algún profesorcito de izquierdología llegó a decir que una sórdida alianza entre Venezuela y Colombia está reinstalando el poder de los Estados Unidos en el continente. Fue necesario que alguien, con tino, le recordara que ese poderío no ha desaparecido como para necesitar restablecerse, y que lo más interesante es lo que políticos y movimientos populares hacen en nuestra América para que la Revolución Cubana esté cada vez menos sola y la influencia del imperio se quiebre cada vez más.

Ni siquiera con esos líderes y movimientos hay que ser acríticos. Pero ¿no es posible, antes de lanzarse a exhibir las armas académicas de las izquierdas, esperar un poquito, indagar más, buscar mayor información para saber de veras qué es lo que ocurre? Sí, esperar un poco antes de armar alborotos de los cuales solamente el imperio puede sacar dividendos; antes de rasgarse las vestiduras y probar que se es puro, puro, puro, purísimo como una Virgen María devenida dirigente de una nueva Internacional Comunista, lo que va dicho sin ánimo alguno de irrespeto para los creyentes honrados. También puede haber quien esté a la caza —o se parezca a quienes así actúan— de la oportunidad para zafarse de “compromisos” con luchadores y procesos que se enlodan manos y brazos en la construcción, no solamente dan lecciones de cómo se edifica. Esto no va dirigido, huelga aclararlo, sino a quienes lo merezcan.

Para seguir con la música, a algunos vendría bien recordarles una guaracha cuya autoría ignoro: “¡Controlen el movimiento de la cintura, por favor!” O de la lengua, que también tiene buenas funciones que realizar, y entre quienes se lanzaron al ruedo en el caso de marras los hay que las han cumplido incontables veces, y muy bien. Pero ello no da razón para sentirse por encima de todo, y de todos, y creer que uno, lo que uno piensa, es la medida de todas cosas. ¡Si así fuera!

Ni siquiera está bien tomar, para lanzarlo al rostro de amigos a quienes se quiere criticar por sus “errores”, el ejemplo de una Revolución que no se ha hecho para servir de baremo, sino para cultivar la justicia y, en consecuencia, la lucha contra el imperio que capitaliza todo tipo de alboroto impertinente, cuando no los fabrica o propicia él mismo, porque para eso… para eso es un cancha. Una Revolución legítima puede tener la necesidad, digamos, de adoptar acuerdos por los cuales deportar secuestradores de aviones, aun sabiendo que pueden ser personas revolucionarias de verdad. O sentirse en el deber de fusilar delincuentes cuyos actos ponen en grave peligro la seguridad del país, del pueblo.

Y claro que una Revolución verdadera no actúa ignorando que esas decisiones pueden tener su precio. El primero, pensando en los fusilamientos, viene de lo antipática que para toda persona decente y sensata resulta la pena de muerte. Pero a veces de lo que se trata es de impedir muchas muertes más. Entre quienes desaprueban la pena capital, y han condenado a Cuba —cuya tendencia a eliminarla es visible—, también hay aliados del gobierno de los Estados Unidos, que ya se sabe cuánto y cómo la aplica; y abundan funcionarios imperiales, en América y en Europa, que prefieren los linchamientos extrajudiciales. ¡Sí, señoras y señores, como en el caso de Osama bin Laden, y en otros muchos!

Se sabe lo que son las campañas que pueden orquestarse al servicio del imperio, y cuán convenientes son para quienes quieren bajarse de la incómoda locomotora de las revoluciones. También se sabe cuán capaces son ciertas izquierdas de exigirle explicaciones a un país en revolución, hasta porque este haya dado escenario para un concierto internacional por la paz que sería más fértil realizar que impedirlo. Hasta por un cambio de ministros hay quienes se sienten con derecho a reclamar que un país en revolución, y bajo asedio imperialista, les rinda cuenta.

No hay que negar que es justo comprenderlo: muchas veces quienes demandan explicaciones son personas que ayudan a ese país, y en el suyo nadie les presta oído cuando piden que les expliquen algo. Tienen que sufrir día a día el poder del capitalismo, y a veces hasta el de una monarquía, formal en realidad, porque en el capitalismo el verdadero monarca es el capital. Y ese no da explicaciones. Fabrica mentiras.

Pedir explicaciones, y, sobre todo, recibirlas, tiene también su discreto encanto. Pero nada lo es más que la pose magistral de quien no necesita pedirlas, sino dar dictámenes. Recientemente ha circulado en la prensa una singular lección de Ignacio Ramonet, quien a menudo —como parte de logros que sería indecente cicatearle— diserta, incluso a periodistas que intentan transformar un país y, en él, su prensa. Ahora, entre prestidigitaciones verbales, apoya de hecho la inaceptable resolución que la OTAN gestó, por la cual Libia está bajo las bombas.

Así el indiscutible maestro de periodistas descalifica a quienes no hayan tenido el discreto encanto de dar su apoyo a la resolución y, por ende, a los llamados rebeldes libios, cuya composición está lejos de resultar medianamente clara. ¿Es que no son, entre otras cosas, fruto de la penetración de la CIA? Se dirá que eso es un detalle; pero ¡qué detallito! Ramonet se da el lujazo de meter en un mismo saco todas las revueltas árabes, incluida la de Libia.

De ese modo, entre los blancos de sus descalificaciones están los gobiernos progresistas latinoamericanos, y debemos reconocer que en eso tiene de su lado, ¡nadie lo dude!, la falibilidad de dichos gobiernos y las circunstancias harto complejas, trampas a veces, en que ellos deben actuar, y actúan. Acaso haya quienes se permitan la incorrección de considerar que esos políticos, sobre todo si no secundan planes del imperio ni se lavan las manos ante ellos, han logrado más en el afán de cambiar la realidad que todas las páginas de Le Monde Diplomatique juntas, en francés y en las traducciones a otras lenguas. Y nadie negará la importancia de esa gran publicación.

Por mi parte, me contengo para no llegar al extremo intemperante de suscribir la valoración hecha por una colega mientras comentábamos el texto de Ramonet: “¡Ahora sí que, si no se la han dado todavía, al director de Le Monde Diplomatique no hay quien le quite el orgullo de recibir de manos del abominable Sarkozy la credencial de la Legión de Honor francesa!” Quizás pensando en casos similares fue que, según se cuenta, Picasso dijo que lo malo no es recibir tal “distinción”, sino merecerla. No hay que llegar a tanto con respecto al sabio periodista. Me limito, para terminar, al acuse de recibo con que agradecí a otra colega el envío de su artículo: ¡Ramonet, Ramonet! ¡Oh, Ramonet!

Cosas hemos visto, cosas vemos, cosas veremos, cides de todos los países. Pero, por favor, no hay que afiliarse a lo que mi abuelo gallego, quien vino joven y sin mayor conciencia política a Cuba, donde sufrió injusticias que lo prepararon para hacerse miliciano de la Revolución cuando ella triunfó, llamaba —y sabía a quiénes aplicaba el término— la izqmierda. Perdónenme lectoras y lectores la honradez de la cita, contraria a mi preferencia por otro tipo de lenguaje. Pero la verdad, mientras no se pruebe lo contrario, es que una cosa es la izquierda, por muchas deficiencias que tenga, y otra muy diferente es la izqmierda, por muy sabia que parezca y muchos golpes de pecho que se dé.

Superman y el Capitán América

Sandra Russo

Esta semana, los lectores de este diario nos enteramos a través de Ariel Dorfman de un curioso dato de contexto en relación con el asesinato de Bin Laden y el emisor excluyente del mensaje sobre esa muerte, el presidente Barak Obama. Obama es, a la manera norteamericana, el Billy Cristal del espectáculo de la muerte de Osama. Y en esa línea, la muerte de Osama estuvo doblemente destinada a terminar con su vida y a ser exhibida como un espectáculo de poderío y don de mando. La Fox ahora elogia a Obama.

El dato que aportó Dorfman, un escritor históricamente atento a los correlatos de la política y la cultura de masas, es que unos días antes, en la revista Action Comics, donde sale ahora, Superman había renunciado a su ciudadanía norteamericana. Ahora bien: ¿cómo leer eso tan drástico?

Algo así, tan grave, no pasaba desde los ’70. Fue entonces que el Capitán América hizo lo propio cuando el Watergate era inminente. El Watergate fue una humillación “a lo norteamericano”, no porque fuera la primera ni la última vez que “lo norteamericano” se desviaba hacia lo políticamente delictivo, sino porque sí fue la primera vez que la prensa hacía visible lo invisible. La renuncia del Capitán América puso en suspenso valores que tenían que ser reconstruidos.

Los norteamericanos, que son raros y tienen pasión por las armas, se comunican a sí mismos rasgos importantes de su idiosincrasia a través de sus superhéroes, que no necesitan armas porque tienen poderes. Son, así, irresistibles: funcionan como el alter ego de millones de personas que se sienten los verdaderos ciudadanos de primera clase del mundo, y que por alguna razón creen que sus vidas son más valiosas que las de otros seres que viven más allá de sus fronteras, en los reinos bárbaros.

El Capitán América no tenía poderes tan especiales como Superman, pero su fuerza era tan arrolladora que ganaba todas las batallas. Fue contemporáneo de Superman, pero tuvo un origen más rastrero y explosivo: fue en principio un superhéroe creado como propaganda para las tropas de la Segunda Guerra, y encarnaba los valores que los norteamericanos reclamaban para sí: los democráticos, el american way de la democracia, que debe ser como la de ellos, bipartidista y tan garantista del establishment que el primer presidente negro de su historia, demócrata, Nobel de la Paz si fuera poco, termina caracterizando un asesinato como “un acto de justicia”, y proclamando un mundo más seguro, que paradójicamente ahora espera un próximo atentado y su nueva guerra. De cómic.

El Capitán América había nacido en la Gran Depresión, en Ohio, y llegó a sus veinte cuando Estados Unidos estaba por declararle la guerra a Alemania. Su enemigo era Hitler, el mismo enemigo del neoliberalismo en sus orígenes. En esa polaridad de hace más de medio siglo –la democracia liberal norteamericana versus los regímenes totalitarios europeos– se forjó la personalidad del Capitán América, y es desde esa polaridad de la que todavía los norteamericanos y las derechas portadoras de ese relato quieren hablarnos a los latinoamericanos, dándonos sus definiciones sobre la libertad de expresión –equiparándola con la libertad de mercado– o explicándonos qué debemos hacer con nuestras economías, justo cuando la de ellos tambalea y por aquí logramos reponernos del desastre al que nos indujeron, no sin succionarnos.

Superman venía de Kripton, pero se había convertido en un hipernorteamericano, nada menos que periodista, un oficio vinculado con la búsqueda de la verdad. El Capitán América era un perfecto mortal y encima un alfeñique, quiso ser soldado y no lo aceptaron. Pero lo vieron tan interesado en combatir al enemigo que le propusieron integrarlo al protocolo de un experimento: le suministraron unas drogas para convertirlo en un Super Soldado, y eso fue. Su cuerpo quedó desproporcionado, pero con todos los atributos de su fuerza extraordinaria a la vista. Era un flor de patovica al servicio de la libertad. Tenía alitas con forma de cuerno en su cabeza, y un escudo con una enorme letra “A”, de América. Desde entonces, los norteamericanos se llamaron a sí mismos americanos, en un notable exceso semántico.

Con el fin de la guerra llegó la decadencia del Capitán América, aunque unos años después intentaron reflotarlo para que cazara comunistas. No pudieron reconvertirlo con éxito, porque para esa lucha ya no se necesitaban soldados, sino agentes de la CIA. No obstante, siguió su vida en cómics, y en los ’70 el Capitán América renunció a su nacionalidad, y anunció que de ahí en más lucharía tanto por la libertad como por la igualdad. Murió poco después.

A principios de mayo, por su parte, Superman anunció que renunciaba a su ciudadanía, harto de que sus apariciones sean tomadas como “acciones de la política norteamericana”. Recientemente, a Superman se le había ocurrido volar hasta Teherán para integrarse a una manifestación pro democrática, y recibió una lluvia de críticas por eso: lo acusaron de intervencionista y de injerencia en un país extranjero, tal como ahora el gobierno paquistaní acusa al norteamericano. La hostilidad de los iraníes contra Superman fue de temer: pasó 24 horas de pie e inmóvil, mientras los manifestantes de un lado (los oficialistas) le tiraban bombas molotov, lo escupían y lo insultaban, y los simpatizantes lo ovacionaban.

Superman reaccionó advirtiendo que el mundo ya no es lo que era, que está globalizado, y afirmó que “la verdad y la justicia y los valores norteamericanos ya no son suficientes, porque el mundo es demasiado pequeño y está muy conectado”. Renunció a la ciudadanía, esta vez no por humillación, como la del viejo Capitán América, sino por ansias de hacer justicia en todo el mundo sin que le reclamen nada. Lo norteamericano, que ya era “americano”, ahora va por lo global. Continuará, seguro.

Tomado de Página/12