Archivo de la etiqueta: Abuelas de Plaza de Mayo

ARGENTINA: DÍA DE LA MEMORIA POR LA VERDAD Y LA JUSTICIA

TOMADO DE TELESUR

M_V_y_J 

Cada 24 de marzo Argentina Conmemora el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia para recordar a las víctimas de la última dictadura militar del país (1976-1983) recordada como una de las etapas más sangrientas de la historia de ese país.

EL PROCESO DE REORGANIZACIÓN NACIONAL
(LA DICTADURA MILITAR)

LA DICTADURA EN ARGENTINA

El 24 de marzo de 1976 se produjo en Argentina el último golpe de Estado militar que derrocó el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón. Este hecho marcó el inicio de una etapa sangrienta en la que las violaciones de Derechos Humanos, los secuestros, las matanzas y las desapariciones se hicieron el día a día en la nación suramericana. 

Fueron siete años muy duros para el país. En la dictadura se perdieron muchas vidas. En la actualidad hay quienes aún se estremecen escuchando historias como el robo de niños, las violaciones continuas y los vuelos de la muerte. Por eso es que ahora, cuando la democracia se ha instaurado en la nación, la expresión “Nunca Más” es usada por el pueblo argentino para hacer referencia a ese período oscuro y doloroso de su historia. 

“Recordar esta fecha nos responsabiliza en la defensa de nuestros derechos y del sistema político democrático. Un gobierno elegido por la mayoría y respetado por todos es lo más valioso que un país puede tener”, indica la Presidencia argentina indica en su portal Web. 

 El 2 de agosto de 2002, el Congreso de la Nación Argentina dictó la ley 25.633, creando el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia con el fin de conmemorar a las víctimas de la dictadura. 

 En 2005, durante la gestión del presidente Néstor Kirchner, el Ejecutivo argentino propuso que la fecha se convirtiera en un día no laborable, inamovible. El proyecto se convirtió en Ley gracias al apoyo de organizaciones de derechos humanos como Abuelas de Plaza de Mayo y Madres de Plaza de Mayo, quienes no han bajado sus brazos en la búsqueda de la justicia. 

 “Hablemos claro: no es rencor ni odio lo que nos guía y me guía, es justicia y lucha contra la impunidad. A los que hicieron este hecho tenebroso y macabro de tantos campos de concentración, como fue la ESMA, tienen un solo nombre: son asesinos repudiados por el pueblo argentino”- Néstor Kirchner.

videla

¿QUIÉN FUE JORGE RAFAEL VIDELA?

JORGE RAFAEL VIDELA, ES SEÑALADO COMO EL PRINCIPAL RESPONSABLE DE LAS MAYORES VIOLACIONES A LOS DERECHOS HUMANOS QUE PUDO SUFRIR EL PUEBLO DE ARGENTINA ENTRE 1976 Y 1981.

1.- ¿Quién fue? Jorge Rafael Videla fue un militar argentino que formó un Gobierno “de facto” en Argentina entre los años 1976 y 1981, tras derrocar a la presidenta María Estela Martínez de Perón, y ejerció una cruel dictadura. Durante su período de Gobierno impulsó una de las peores violaciones a los derechos humanos y tras su caída fue juzgado y condenado a prisión por los numerosos crímenes cometidos en su gestión.  

2.- ¿Cómo llegó a la política? Videla era teniente general y llegó a ocupar el cargo de Comandante en Jefe del Ejército durante el Gobierno de María Estela Martínez de Perón, conocida como Isabelita, en 1974. El 24 de marzo de 1976 encabezó un golpe de Estado que derrocó a Isabelita por una junta militar que él integrada junto a otros representantes del Ejército y la Armada, quienes fueron entrenados en la famosa Escuela de las Américas, ubicada en Panamá y financiada y dirigida por los Estados Unidos. Asumió la presidencia de la nación el 29 de marzo de 1976 y cinco años después fue reemplazado por el general Roberto Eduardo Viola en 1981, tras el nombramiento de una segunda junta militar.

3.- Responsable de violaciones de los DD.HH. Durante el Gobierno de Videla se registraron frecuentes y gravísimas violaciones a los derechos humanos. Uno de los elementos claves en el desarrollo de su proceso dictatorial fue un plan que comprendía la represión sistemática de la oposición política e ideológica. Supresión del derecho a la defensa, encarcelamientos ilegales, torturas y asesinatos de opositores fueron parte de estas prácticas, sobre todo en sectores de mayor presencia de estudiantes. El golpe militar encabezado por Videla trajo consigo también la desaparición de miles de personas. Esta metodología también se dio con los hijos de los prisioneros, algunos de corta edad, otros nacidos en los centros clandestinos durante el cautiverio de sus padres. Por todo esto, Videla fue condenado por la justicia durante el gobierno de Raúl Alfonsín tras la creación de la Comisión Nacional por la Desaparición de Personas que se encargaría de investigar y documentar lo sucedido.

4.- Su Gobierno y las consecuencias económicas Las medidas económicas en Argentina, durante la dictadura de Videla, estuvieron basadas en la apertura de los mercados y el desmantelamiento de la legislación laboral vigente. Su gestión produjo la eliminación de las barreras arancelarias, la caída de la producción industrial y el saldo negativo del comercio exterior de Argentina, llegando a cuadruplicar la deuda externa. 

5.- Las cuentas con la justicia Tras restablecerse la democracia en Argentina, en el año 1983, Videla fue juzgado y declarado culpable por el asesinato y la desaparición de miles de ciudadanos durante su gestión presidencial. Dos años después las autoridades lo sentenciaron a reclusión perpetua, inhabilitación absoluta perpetua y destitución del grado militar en 1985. Fue hallado responsable de: numerosos homicidios calificados, 504 privaciones ilegales de la libertad calificada, aplicaciones de tormentos, robos agravados, falsedades ideológicas de documento público, usurpaciones, reducciones a servidumbre, extorsión, secuestros extorsivos, supresión de documento, sustracciones de menores, y tormentos seguidos de muerte. La Corte Suprema de Justicia de Argentina confirmó los delitos en 1986. 

Sin embargo, Videla cumplió sólo cinco años de prisión efectiva, ya que en 1990, el entonces presidente Carlos Saúl Menem lo indultó junto a otros miembros de juntas militares, argumentando la necesidad de “superar los conflictos pasados”. Pero, En 1998 regresó a prisión pasando 38 días en la cárcel, hasta que se le concedió el derecho al arresto domiciliario en atención a su edad. Falleció el 17 de mayo de 2013.

 4f2977bdc1870_800x520

LAS MADRES DE LA PLAZA DE MAYO

 desaparecidos

La Plaza de Mayo, en Buenos Aires, es testigo de la perseverancia y de la sed de justicia de las Madres de las miles de víctimas desaparecidas durante la última dictadura militar de Argentina (1976-1983) . Las Madres de la Plaza de Mayo son un referente mundial de la lucha continuada por la justicia y el respeto a los Derechos Humanos.

El 30 de abril de 1977, la valentía de 14 mujeres que hicieron pública la desaparición de sus hijos a manos del gobierno de facto de JORGE Videla, marcó el inicio de una lucha que trascendió el pedido de justicia para convertirse en un movimiento que reivindica los principios e ideales de las víctimas de la dictadura.

Juntas han logrado el reconocimiento del Gobierno argentino y la admiración del mundo, las Madres de la Plaza de Mayo han recibido innumerables premios y reconocimientos de importantes organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Se enfrentaron a un Gobierno dictatorial y criminal que intentó amedrentarlas y desaparecerlas mientras negaba su existencia y la de sus hijos víctimas.

LA MARCHA QUE NO CESA24

Cada jueves, las mujeres que marchan alrededor de la Pirámide (monumento central de la Plaza), reviven con sus pañuelos blancos en la cabeza, la lucha colectiva por la memoria de los más de 30 mil desaparecidos.

Desde hace ya casi 38 años las madres marchan incansablemente, marcharon cuando el entonces Presidente Carlos Menem firmó la ley de Amnistía que absolvió a los líderes del régimen militar de sus crímenes.
También marcharon cuando por diferencias ideológicas el grupo se separó en dos facciones. Y marcharon para celebrar cuando Néstor Kirchner anuló la ley de Amnistía y abrió la puerta a que más responsables de las desapariciones fueran enjuiciados.

Su marcha también ha cristalizado en otras victorias, la Fundación Madres de la Plaza de Mayo ha creado instituciones que contribuyen a la preservación y transmisión de su legado a las nuevas generaciones como el Café literario y librería “Osvaldo Bayen”, la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, la radio “La voz de las Madres” y desde marzo de 2014 las Madres editan la revista Ni un Paso Atrás.Buscando a los nietos sin olvidar a los hijos

BUSCANDO A LOS NIETOS SIN OLVIDAR A LOS HIJOS

guido1

Guido Montoya Carlotto y su abuela Estela de Carlotto, presidente de las Abuelas de Mayo. El encuentro es reciente.

El movimiento de las Madres de la Plaza de Mayo está estrechamente relacionado con las Abuelas de Plaza de Mayo, organización cuyo objetivo es recuperar la identidad de los cientos de niños que fueron secuestrados por las autoridades militares durante la dictadura.

El movimiento de las Madres de la Plaza de Mayo está estrechamente relacionado con las Abuelas de Plaza de Mayo, organización cuyo objetivo es recuperar la identidad de los cientos de niños que fueron secuestrados por las autoridades militares durante la dictadura.

Esta organización ha logrado recuperar 116 nietos que fueron secuestrados y desaparecidos por la dictadura. Su mayor aporte a esta lucha y al mundo ha sido el Índice de Abuelismo para probar la relación de parentesco genético entre los niños apropiados y sus abuelos biológicos.

También la asociación HIJOS, formada por los hijos de los detenidos desaparecidos que desean continuar la lucha de sus padres y sus abuelas, sigue desde su trinchera la lucha que las madres de la Plaza empezaron hace más de tres décadas.

También la asociación HIJOS, formada por los hijos de los detenidos desaparecidos que desean continuar la lucha de sus padres y sus abuelas, sigue desde su trinchera la lucha que las madres de la Plaza empezaron hace más de tres décadas.

Las Madres de la Plaza de Mayo son ejemplo de que lo único que se necesita para lograr cosas difíciles es la convicción. Aunque no han alcanzado la justicia que buscan, cada día demuestran que la mejor manera de honrar a sus hijos es seguir luchando.

original (1)

http://immersive.sh/telesur/uCRSiz2Vb

 

 

Prioridades

Con el jugador de fútbol Javier Zanetti


En plena  Plaza San Pedro, dos minutos con la presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto

Por Horacio Verbitsky

El papa Francisco recibió al jugador de fútbol Javier Zanetti, quien le regaló una camiseta azul negra del club Inter de Milán, del que es capitán. Zanetti jugó durante muchos años en el combinado argentino y creó una fundación que ayuda a niños pobres. Según el Vaticano, dialogaron sobre la fe, las experiencias de vida en Italia y la Argentina. La audiencia privada duró una hora y Zanetti asistió con sus familiares. Zanetti dijo a la agencia noticiosa Ansa que quería reunirse con el Papa desde su elección. “Hoy finalmente pude hacerlo, eso es un privilegio”. Muy cierto: Francisco sólo tuvo dos minutos para saludar en la Plaza de San Pedro a las Abuelas de Plaza de Mayo Estela de Carlotto y Buscarita Roa. Sin perder un segundo le pidieron la apertura de archivos y el aporte de información para la búsqueda de centenares de niños detenidos-desaparecidos. Se presume que pudieron pasar por instituciones de la Iglesia Católica Apostólica Romana antes de ser entregados en falsas adopciones a familias de militares o policías, como Luis Antonio Falco, el apropiador de Juan Cabandié, que también se dio por saludado por el Papa. Las abuelas y el nieto recuperado debieron aguardar de pie mientras se realizaba la audiencia general en la plaza. Es el mismo método que el Episcopado utilizó con todos los familiares de víctimas de la dictadura militar: ni aún bajo un diluvio les permitieron pasar más allá del quincho de la residencia eclesiástica de San Miguel, donde tampoco les ofrecieron la silla que ahora en Roma no se le niega ni a un guardia suizo. Cuestión de prioridades.

Tomado de Página/12

Abuelas: La carta al Papa

Santidad:

Las Abuelas de Plaza de Mayo queremos manifestar nuestra satisfacción frente a la elección de un Papa argentino, que ayudará, con su sabiduría, a trabajar por los sectores más olvidados y desposeídos.

Agradecemos además que tuvo la amabilidad de habernos recibido y deseamos que, en su nuevo rol como máxima autoridad de la Iglesia Católica, pueda arbitrar los medios necesarios para colaborar en la búsqueda de los casi 400 nietos y nietas que aún hoy no han recuperado su verdadera identidad. Así como también nos ayude a saber qué ocurrió con nuestros hijos e hijas desaparecidos, durante la última dictadura cívico-militar.

Sabemos que nuestros nietos, por su edad, podrían vivir en cualquier ciudad, por lo que su colaboración, será de gran importancia para potenciar la visibilidad de nuestra desesperada búsqueda a los ojos del mundo.

Las Abuelas buscamos de manera pacífica, a través del diálogo y la justicia, reconstruir lo que el terrorismo de Estado quiso borrar. En este largo camino, que comenzamos solas, con peligro, dolor, miedo y desconocimiento, uno de los grandes obstáculos ha sido el silencio.

Hoy, gracias Dios, contamos con el acompañamiento de un amplio sector de la sociedad, aunque hay grupos que aún mantienen los pactos de silencio instaurados por el terrorismo de Estado.

La dictadura no sólo aniquiló a nuestros hijos y se robó a nuestros nietos, sino que además disolvió todas las pruebas que nos permitirían saber qué hicieron con ellos. Es por eso que para nosotras, cualquier dato, por mínimo que parezca, es un bien fundamental para poder localizar a los hijos de nuestros hijos. En este sentido, solicitamos a Usted, que pida a los miembros de la Iglesia Católica y a sus feligreses que brinden la información que tengan sobre el paradero de nuestros nietos y nietas desaparecidos.

Las Abuelas hemos restituido la identidad a jóvenes que fueron entregados en adopción por el Movimiento Familiar Cristiano; la justicia argentina ha citado a declarar a Hermanas que durante la última dictadura trabajaban en lugares donde funcionaban Centros Clandestinos de Detención, como lo fue Campo de Mayo. Ellos seguramente puedan brindar información precisa.

Han pasado ya 35 años desde que comenzamos a buscar a nuestros familiares, queremos abrazar a nuestros nietos y contarles su historia. Por eso rogamos a su Santidad explique a los miembros de la Iglesia y a sus feligreses que es un deber cristiano brindar información sobre el destino de los niños desparecidos en Argentina. Que Usted les advierta que constituye un pecado ocultar crímenes catalogados por la comunidad jurídica internacional como de lesa humanidad, como lo son secuestros, asesinatos y robos de bebés perpetrados por el terrorismo de Estado.

El año pasado la justicia argentina comprobó la existencia de un Plan Sistemático de Apropiación de Menores durante el régimen militar, y se juzgó a los responsables de este delito. No obstante, el juicio no sirvió para obtener información que nos ayude a localizar a nuestros nietos.

Es en este sentido que rogamos también a Usted, tenga a bien abrir los archivos del Vaticano, así como los que existen en los arzobispados de Argentina, para conocer si allí hay algún dato que nos dé la felicidad de encontrar alguno de nuestros nietos.

Saludamos a Usted, con toda consideración

Abuelas de Plaza de Mayo

—————————————————————————————–

Carlotto pidió a Francisco que colabore en la búsqueda de nietos

Estela de Carlotto se manifestó “satisfecha y emocionada” por el encuentro con el Sumo Pontífice y consideró que “ahora se abre otra etapa”.

El encuentro entre la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, y el Papa Francisco, tuvo lugar en la audiencia pública que el obispo de Roma realiza cada miércoles en la Plaza San Pedro. Allí, ambos se saludaron y mantuvieron un breve diálogo en el que, además, de la carta, la dirigente le entregó un pañuelo blanco y material acerca de la búsqueda de los nietos desaparecidos desde 1976. Carlotto aseveró que el Papa le dijo “cuenten conmigo, estoy a su disposición”.

“Es la palabra de él. Ahora nace otra instancia. Vamos a quedar en compás de espera para ver qué respuesta hay en la iglesia argentina”, remarcó la dirigente, quien estuvo acompañada por su colega Buscarita Roa y el legislador porteño e hijo de desaparecidos, Juan Cabandié.

La comitiva argentina estaba ubicada en el denominado “sagrato”, que es un espacio privilegiado en la plaza, a donde se acerca el Papa para saludar a los invitados especiales tras la audiencia. Junto a las Abuelas se encontraba la religiosa Genevieve Jeanningros, sobrina de Léonie Henriette Duquet, la monja francesa secuestrada en la iglesia Santa Cruz de Buenos Aires en diciembre de 1977.

En tanto, el Vaticano informó que el papa Francisco sólo tiene programado un viaje al extranjero este año, a Brasil en julio por las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ), por lo que se descarta que visite la Argentina. La posibilidad de que Bergoglio llegara al país en diciembre había sido adelantada por varios medios. El portavoz Federico Lombardi remarcó: “Los invito a no esperar otros viajes este año. No creo que vaya a la Argentina este año”.

Tomados de Página/12

Una Abuela en el Vaticano

Estela de Carlotto, titular de las Abuelas de Plaza de Mayo, junto a otra integrante del organismo, Buscarita Roa, y al legislador Juan Cabandié, participará de una audiencia pública y luego recibirá el saludo del Papa. La Carlotto, ratificó que durante la entrevista que mantendrá hoy con Jorge Bergoglio le entregará “nuestro pedido” de información acerca del paradero de los hijos de las madres secuestradas y desaparecidas durante la última dictadura cívico-militar. “La Iglesia sabe y él ahora tiene el poder de pedir que nos digan dónde están”, advirtió. Carlotto había pedido un gesto de Bergoglio en apoyo de la búsqueda de nietos apropiados.

La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, será recibida este miércoles en el Vaticano por Jorge Bergoglio. Carlotto irá acompañada por otra de las abuelas, Buscarita Roa, y por el legislador porteño y nieto recuperado Juan Cabandié. El mes pasado, como parte de las repercusiones de la elección de Bergoglio como Papa, la titular de Abuelas lo había cuestionado en su rol como máxima autoridad de la Iglesia en la Argentina. “Bergoglio nunca habló ni se nos acercó a las Abuelas para ayudarnos”, había recordado en ese sentido, para agregar que esperaba que como Papa hiciera un “gesto” en favor de la búsqueda de los nietos apropiados durante la dictadura.

Fuentes del Vaticano confirmaron que el encuentro se concretará tras la tradicional catequesis de los miércoles en Plaza San Pedro. La invitación no es la primera señal de Bergoglio hacia los organismos de derechos humanos, ya que días atrás le mandó una carta a Hebe de Bonafini.

“Nos va a ayudar, el encuentro no va a ser en vano; no para transmitir o recibir una frase de consuelo, sino que va a actuar de acuerdo a las posibilidades que le otorga ser el jefe de la iglesia católica”, se esperanzó la dirigente de derechos humanos,

Carlotto ya se encuentra en Roma, donde mañana a las 10.30 (hora local) participará de la audiencia pública, tras la cual será saludada por el papa Francisco. Cabandié confirmó por su parte que la acompañará. “Tenía un viaje previsto a Italia y como Estela recibió la invitación del Vaticano, acordamos ir juntos”, señaló el legislador.

La titular de Abuelas fue una de las voces que, tras la asunción de Bergoglio, mantuvieron distancia de los elogios a su figura. En principio, recordó que la jerarquía de la Iglesia Católica argentina no dio “ni un paso para colaborar con la verdad, la memoria y la justicia”, y en ese marco remarcó que Bergoglio pertenecía “a una Iglesia que oscureció el país”.

El 24 de marzo, cuando después de la marcha por el nuevo aniversario del golpe del ’76 volvió a ser consultada sobre el tema, Carlotto, sin abandonar su fondo crítico, expresó su deseo de que, como Papa, Bergoglio hiciera “un gesto” hacia la búsqueda de los nietos apropiados.

“Siempre tuvimos ganas de hablar con él. Esperábamos que nos convocara como máximo exponente de nuestra Iglesia en Argentina. Pero nunca nos llamó, y lo digo con dolor, y para que se revierta, no para condenar. Nunca habló de nuestros desaparecidos ni de los nietos que estamos buscando”, señaló.

En ese sentido, la titular de Abuelas expresó su deseo de ser recibida por Bergoglio. “Podemos viajar, conversar y darnos la mano que nunca nos dimos”, ofreció. En respuesta, el ahora Papa –que viene demostrando su interés en mantener presencia en la escena argentina– le extendió la invitación para esta semana.

Días atrás, Francisco también envió una carta a la presidente de la Asociación de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, respondiendo a una nota que la dirigente de derechos humanos le había enviado al Vaticano. En la carta, un colaborador del Papa le aseguraba a Bonafini que Bergoglio “comparte su dolor” y el de quienes “han padecido y padecen la pérdida trágica de sus seres queridos” durante la última dictadura.

Por otra parte, ayer trascendió que Bergoglio desbloqueó la beatificación de Oscar Romero, el sacerdote salvadoreño asesinado en 1980 por paramilitares derechistas por su defensa de los derechos humanos. El proceso de su beatificación estuvo frenado durante los papados de Juan Pablo II y Benedicto XVI, que desaprobaban las posturas de la Teología de la Liberación como un desvío peligroso, según ellos, del cristianismo hacia la lucha de clases preconizada por el marxismo.

Tomado de Página/12

Estela y el Papa

Hoy miércoles 24, cuando sean las 10.30 de la mañana en la capital italiana y por tanto en el Vaticano, el papa Francisco recibirá en audiencia a Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, quien partió hacia Roma el pasado domingo. El papa ha recibido a la presidenta Cristina Fernández, al premio Nóbel Adolfo Pérez Esquivel, al gobernador de Buenos Aires y a otros ilustres compatriotas, pero en su agenda argentina recibir a Estela tiene un valor extraordinario: ella busca a 400 nietos (incluyendo el suyo propio) y reclama ante todos los organismos estatales la apertura de archivos secretos relacionados con los crímenes de la última dictadura cívico militar. No hay dudas de que los del Estado Vaticano podrían contener datos muy sensibles para saber la verdad, profundizar la justicia y, sin dudas, para restituir identidades. Se abre, tras la persistente y valiente lucha de Madres y Abuelas, una instancia más de esperanza. “El encuentro no será en vano, ha dicho la propia Carlotto. (Miradas al Sur)

El papa Francisco, las esperanzas y los gestos

Por Mempo Giardinelli

Mientras en el mundo todo era sorpresa, alegría y beneplácito, en contrapunto circulaban las conocidas denuncias sobre quien hasta hace dos semanas era el porteño cardenal Jorge Bergoglio y ahora es el papa Francisco.

En ese contexto algunos preferimos la prudencia del silencio momentáneo, entre otras razones para eludir no las cataratas de textos emotivos y sinceros, sino el exceso de lugares comunes y opiniones oportunistas con que también fue recibido en la Argentina el nuevo jefe supremo de la Iglesia Católica universal.

En este país, después de superado el inicial, pequeño fervor nacionalista, y acalladas las voces de ciertos actores políticos cuyos acomodamientos siempre producen vértigo, es tanto un derecho como un deber recordar ante todo que el marco imprescindible para evaluar al nuevo papa, por su origen argentino, es recordar que el 24 de marzo de 1976 se instaló aquí la más brutal y sanguinaria dictadura cívico-militar-religiosa-empresaria.

Y decirlo así no es faltar a la verdad, sino distinguir a dirigentes civiles democráticos como Raúl Alfonsín u Oscar Alende, religiosos abnegados y solidarios como Enrique Angelelli o Carlos Mugica, y empresarios como José Ber Gelbard, Carlos Heller y algunos más.

En ese marco, es un hecho que la lucha por los derechos humanos define el presente de este país, cuya historia reciente no ha sido ni es otra cosa que una lucha permanente por la Verdad, la Memoria y la Justicia. Cada uno en su actividad o profesión, y muchos y muchas en los organismos, así se construyó y construye nuestra democracia.

Esa lucha consecuente es también la tarjeta que habilita moralmente a intelectuales como Horacio Verbitsky, Horacio González y tantos más, cuyas trayectorias han sido coherentes y basadas en la investigación, el rigor académico y un coraje cívico ejemplares. Esas cualidades que caracterizan también a Estela de Carlotto, Hugo Cañón, Laura Conte y decenas de emblemáticos luchadores/as por los derechos humanos, los autorizan a esperar del flamante papa pronunciamientos hasta ahora aguardados en vano.

Y es que él como pastor y la Iglesia que condujo nunca se pronunciaron públicamente para señalar a los responsables de la tragedia argentina. Tampoco condenaron las desapariciones forzadas de personas ni las apropiaciones de niños y otras atrocidades, y nunca convocaron ni recibieron a los organismos de derechos humanos. No es otra cosa que esa ajenidad militante del otrora cardenal Bergoglio lo que se ha cuestionado en estos días. De ahí que resulte grotesco que algunos periodistas y grandes medios de este país cuestionen ahora a un investigador periodístico como Verbitsky, que ha hecho de su vida un puro ejercicio de memoria.

En este punto también es imperativo saber leer la actitud del gobierno nacional, que seguramente evaluó, y con razón, que era infantil embarcarse en un enfrentamiento absurdo. La Presidenta hizo entonces lo que era políticamente más aconsejable: entender a toda velocidad que Bergoglio dejaba de ser un duro opositor, para ser desde ahora Francisco, un jefe de Estado con presencia e influencia universal.

Es sabido que la jerarquía eclesiástica argentina y latinoamericana es conservadora, y en eso no hay fisuras. De hecho, cuando se las permiten, no es por tolerantes sino por pragmáticos. Son inflexibles en la condena a quienes cuestionan dogmas y en la satanización de los homosexuales; en la subvaloración de la mujer, la tolerancia a las desigualdades y la inclinación a ciertas inquisiciones. Por eso seguirán en contra del matrimonio igualitario, la anticoncepción de emergencia y el aborto seguro y no punible, mientras seguramente curas deplorables como Von Wernich y Grassi continuarán siendo protegidos. De igual modo es previsible que el nuevo alineamiento papal contra la pobreza consistirá en acciones piadosas frente a las consecuencias, pero no en luchar contra las causas y sus responsables. Y nada indica que el Vaticano se abrirá a otros grandes temas pendientes, como el celibato.

Pero aunque todo sea así, al menos en el caso argentino es esperable que el papa Francisco repudie de una vez, y públicamente, a la última dictadura argentina y a sus cómplices civiles, empresarios y religiosos. ¿Por qué no pensar, incluso, que los reparos a la cuestionable conducta de las jerarquías católicas argentinas de por lo menos los últimos 40 años, en esencia no han buscado otra cosa que inspirarlo para que produzca un suave pero decisivo viraje?

De hecho tuvo una oportunidad de oro cuando los genocidas celebraron la fumata colgándose escarapelas del Vaticano y a los gritos. Con sólo un gesto hubiera podido despegarse de semejantes aplaudidores, pero no lo hizo.

Y tampoco la Iglesia argentina se pronunció esta semana frente a los ataques a la Comisión Provincial de la Memoria en La Plata y en Bahía Blanca, la agresión a la estatua de Rodolfo Walsh en Neuquén o la brutal golpiza a un joven en San Isidro al grito de “ser homosexual es pecado”.

Seguramente Francisco no podrá hacerlo todo para reposicionar a su Iglesia, pero no hay que perder las esperanzas de que produzca algunos gestos concretos. Ojalá. Porque de lo contrario seguirán resonando los viejos clarines, es decir la estridencia de los mismos, viejos, cómplices silencios.

Tomado de Página/12

Carta abierta al Papa de una Abuela de Plaza de Mayo

En la foto, Victoria Montenegro, una nieta recuperada, con la foto de su papá desaparecido

Por Sonia Herminia Torres. Abuelas de Plaza de Mayo-Filial Córdoba.

Mi muy respetado Francisco:

Mi nombre es Sonia Herminia Torres y soy una de las tantas Abuelas de Plaza de Mayo de la Argentina. Vivo en Córdoba y a esta carta la escribo en esta fecha porque este 26 de marzo, hace 37 años, cambió mi vida en forma intempestiva, abrupta, definitiva. Esa fecha partió mi vida en dos.

Un 26 de marzo, hace exactamente 37 años, los militares de la dictadura más atroz que sufrió nuestro país se llevaron para siempre a mi hija Silvina Mónica Parodi, embarazada de seis meses y medio, y a su esposo Daniel Francisco Orozco. Ella tenía sólo 20 años y él 23. Toda la familia esperaba con amor y alegría la llegada del bebé. Desde esa tarde del 26 de marzo de 1976, los estoy buscando.

Sé con certeza que Silvina tuvo su hijo en cautiverio entre los últimos días de junio y los primeros de julio de aquel año terrible. Supe también que fue varón y que lo separaron de su madre y de toda su familia con posterioridad a su nacimiento.

Como tantos otros hijos de madres cautivas, los militares dispusieron de él como un objeto, dándolo a otra familia y condenándolo a caminar a tientas por la vida, sin saber su origen biológico y sin saber que esta abuela y su familia lo aman y lo han buscado incansablemente. Que lo siguen buscando.

Créame, Excmo. Francisco, que la desa-parición forzada de esos seres tan amados se convirtió en un dolor indescriptible que me acompaña desde entonces.

Ya tengo 83 años, y cada día me levanto con la esperanza de encontrar a mi nieto. De que él llame a mi puerta y me diga: “Hola abuela, ¡aquí estoy!”.

No quisiera partir sin poder ver su cara. Sin poder recrear en sus gestos los de sus padres, mis hijos, que, desde esas fotos en blanco y negro que las Abuelas llevamos siempre en nuestras marchas, nos miran. Porque, suspendidas en el tiempo, sus miradas son un ruego, al igual que nuestro andar sin descanso.

Su llegada al Vaticano, Francisco, ha renovado las esperanzas sobre todo lo que puede el inmenso poder de Dios y de su Iglesia. Es por eso que me dirijo a Usted, como máximo representante de la Iglesia, para pedirle que actúe sobre aquellos que tienen un conocimiento directo de dónde están nuestros nietos y nos digan a quiénes se los entregaron y dónde enterraron a sus padres.

Estoy convencida de que Usted, en este momento histórico, irrepetible, puede interpelar sus conciencias para que reparen de alguna manera el daño que han infligido.

Después de años de tristeza y desazón que han dejado marcas profundas en mi alma y en mi espíritu, deposito mi esperanza en Usted, Santo Padre.

Ya no me queda mucho tiempo. Quisiera rogarle que antes de mi viaje final me ayude a reencontrarme con mi nieto para que juntos podamos ponerles una flor a sus padres, contarle su historia, la mía propia, y juntarnos en el abrazo eterno que sólo permite el amor. Enseñarle que el amor crea mundos o los vuelve a refundar hasta de sus ruinas.

Confío en su corazón y en su inteligencia y en el nuevo lugar que Dios ha elegido para su vida. Sé que para Dios no hay cosas imposibles y que de su mano se podría lograr lo que tanto ansiamos las Abuelas de Plaza de Mayo. Es esa certeza la que me ha impulsado a escribirle desde el humilde lugar de madre y abuela.

Con todo mi respeto y con una gran esperanza, le envío mis mejores deseos en su tan trascendente misión.

Tomado de Página/12

“Bergoglio nunca habló de nuestros desaparecidos ni de los nietos que estamos buscando”

“Le deseamos lo mejor, que el Espíritu Santo lo ilumine y sea el papa que espera el mundo.”

Después de la multitudinaria marcha de ayer en la Plaza de Mayo de Argentina, a 37 años del golpe militar, la titular de Abuelas, Estela Carlotto, expresó su deseo de que el papa Francisco las reciba próximamente y “haga un gesto” en favor de la búsqueda de los nietos apropiados durante la dictadura. “Siempre tuvimos ganas de hablar con él. Esperábamos que nos convocara como máximo exponente de nuestra iglesia en la Argentina, pero nunca nos llamó”, advirtió.

———————————————————————————————-

Estela aseguró estar dolorida por no haber recibido una invitación al diálogo por parte de Bergoglio durante sus años de presidente de la Conferencia Episcopal Argentina y pidió que “se revierta”. La titular de Abuelas deseó que “cuando el papa venga a la Argentina o antes, podemos viajar, conversar y darnos la mano que nunca nos dimos”.

“Tenemos confianza en él. Le deseamos lo mejor, que el Espíritu Santo lo ilumine y sea el papa que espera el mundo, y esperamos también que haga un gesto por este tema y esperamos ser recibidas por él”, agregó Carlotto, en diálogo con Radio del Plata.

Además, la referente en Derechos Humanos indicó que desde las Abuelas “no cambiamos nuestro discurso según la ocasión” y destacó que Jorge Bergoglio “es argentino, lo cual nos da una inmensa satisfacción, nos pone contentas, ya que es bueno para Argentina y para Latinoamérica que sea papa un hombre que vivió, sufrió y fue feliz en esta tierra, porque va a saber lo que necesitamos desde la Iglesia”.

Respecto del acto de ayer, Carlotto destacó la presencia de “tantos jóvenes y familias”, del ex juez español Baltasar Garzón “que marchó a la par de todos” y, en especial, remarcó la presencia de magistrados y representantes de la justicia “junto a quienes estamos tratando de modificar la constitución del poder judicial”.

En ese marco, dijo que “hay gente dentro del poder judicial que todavía responde a ese pasado terrorífico, demora causas y pone trabas para que las cosas no se resuelvan en tiempo y forma”.

Tomado de Página/12

 

Las Abuelas no cambiamos el discurso

Por Estela Barnes de Carlotto, presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo

Hace 35 años que salimos a la luz de una lucha. Buscábamos dos generaciones víctimas de una dictadura cívico-militar (1976-1983). Primero solas, con dolor, peligro, miedo y desconocimiento, pensábamos qué puertas golpear para que nos dijeran dónde estaban nuestro hijos y nuestros nietitos. Como la mayoría del pueblo argentino, católico por tradición, pensamos en la ayuda cristiana de nuestra Iglesia acompañando la búsqueda. Se trataba de sus fieles, a los que debía considerar hermanos.

Hoy, tantos años después, tenemos claro quién fue quién en la etapa del terrorismo de Estado y aun después. Descubrimos complicidad por acción u omisión. Sólo unos pocos magníficos prelados jugaron su vida dándonos protección y consuelo. Otros fueron asesinados.

Si hoy repasamos la historia, nunca cambiamos el discurso santificando con el olvido. Por el contrario, recordar, hacer un acto de contrición, pedir perdón, ayudar a la unidad con la Verdad, la Memoria y la Justicia es la respuesta más cristina y necesaria. No saldrá de nuestro corazón otro sentimiento por el bien del otro que soy yo. Que la Iglesia sea pobre y para el pobre, ¡pero que no existan pobres en el mundo!

Que el Santo Padre Francisco sea iluminado por el Espíritu Santo y nos ayude a encontrar a nuestros desaparecidos, porque la dulce mirada de María llorando a su Hijo nos acompañó siempre.

Somos Madres-Abuelas, no sentimos ni odio ni rencor, trabajamos en paz y sin calumnias. Quienes repasen nuestra historia de más de tres décadas comprobarán que no especulamos con el dolor, sólo arrastramos nuestra pesada cruz de la incertidumbre y de la ausencia de nuestros hijos y nietos, así como de sus 30.000 compañeros detenidos desaparecidos.

No cambiamos el discurso según la ocasión.

Tomado de Página/12

“Hay una nube negra sobre él”

Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, habló sobre el Papa.  “La Iglesia Católica argentina no ha dado ni un paso para colaborar con la verdad, la memoria y la justicia”, dijo ante periodistas. Habló de las dificultades de las Abuelas para acercarse a la jerarquía eclesiástica y del caso De la Cuadra. Sobre el nuevo Papa apuntó: “Le deseamos que sea un buen Papa, que cumpla con el apostolado y que no se olvide que es argentino y latinoamericano, que no se olvide de dónde viene, él viene de una familia humilde y no puede haber ignorado lo que pasó en nuestro país”.

———————————————————————————————

”Le damos un voto de confianza pero no olvidamos esa nube negra que todavía está sobre Bergoglio.” Lo dijo Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, al referirse a la relación del ahora Papa con la dictadura cívico-militar. Según Carlotto, Jorge Bergoglio, ahora Francisco, pertenece a “una Iglesia que oscureció al país” porque “su jerarquía fue partícipe, cómplice y ocultadora, directa o indirectamente”. La titular de Abuelas habló con representantes de medios extranjeros en la sede del organismo de derechos humanos acompañada por Estela de la Cuadra, cuya familia hizo gestiones infructuosas ante el ahora Papa para conocer el destino de la niña que su hermana Elena parió en cautiverio.

“Es una historia muy triste, que entinta a toda la Iglesia Católica argentina, que no ha dado ni un paso para colaborar con la verdad, la memoria y la justicia. Bergoglio pertenece, y hoy representa, a esa institución”, dijo Carlotto. Al tiempo que agregó que “ahora es Papa y hay una especie de satisfacción porque la Argentina figura como país civilizado, conocido y reconocido”. Carlotto enfatizó que “esa satisfacción nacional confunde un poco, una razona que Bergoglio nunca habló ni se nos acercó a las Abuelas para ayudarnos, ha ayudado en otros temas, muy lacerantes, pero no en el nuestro”.

Respecto de la actitud de la Iglesia en los primeros años de la búsqueda de su hija Laura, recordó que cuando su marido acudió a monseñor Antonio Plaza, “uno de sus secretarios le pidió una fortuna”. También mencionó que en las visitas del Papa a la Argentina “las Abuelas fuimos a las avenidas por donde iba a circular el papamóvil, esperando su bendición y que nos viera, el pañuelo blanco era el símbolo, y el Papa miraba para otro lado. Y les daba la comunión y la confesión a los genocidas. Recién el papa Juan Pablo II nos recibió en 1998 a las Abuelas. No fue fácil pero hubo un grupo de la Iglesia que posibilitó ese encuentro, monseñor Estanislao Karlic, José María Arancedo, Jorge Casaretto, Justo Laguna, ellos nos llevaron para dejarle al Papa la carpeta, darle la mano y pedirle por los niños. La respuesta fue que sabía de este drama y que ‘todos oramos por ellos’”.

Carlotto dijo que “con esa oración volvimos para ver qué oración hacía la Iglesia, si la Iglesia de acá hablaba de una vez de estos chicos, y no escuchamos nada. Entonces llegamos al día de hoy, que tenemos el papa argentino, que es miembro de esa Iglesia que nunca habló, nunca nos convocó. A esa satisfacción de que sea un argentino, por el optimismo y el respeto que tenemos las Abuelas, le deseamos que sea un buen Papa, que cumpla con el apostolado y que no se olvide que es argentino y latinoamericano, que no se olvide de dónde viene, él viene de una familia humilde y no puede haber ignorado lo que pasó en nuestro país”.

En relación con las denuncias puntuales que implican al ahora papa Francisco, Carlotto dijo que “hay sombras sobre Bergoglio, que están en dos libros, uno del fundador del CELS Emilio Mignone sobre la Iglesia y la dictadura, y otro del periodista Horacio Verbitsky. Se lo acusa de haber entregado a dos sacerdotes, también dicen que los salvó, dado que sobrevivieron, pero Bergoglio los habría entregado”. Agregó que en el caso de la desaparecida Elena de la Cuadra, se lo acusa de haber dicho a sus familiares que “no busquen más a aquella niña (el bebé que tuvo en cautiverio) porque está en buenas manos, que dejen a esos niños porque se pagó mucho por ellos”, recordó Carlotto. Destacó que “en el testimonio que tuvo que dar hace muy poco tiempo niega esa conversación. Y dice que hasta el año ’90 no sabía lo que pasaba en el país, lo cual nos resulta un poco increíble siendo que en 1985 hubo un juicio fenomenal en Argentina donde se juzgó y condenó a las juntas de la dictadura cívico-militar. Esto fue más que público, entonces cómo puede decir que ignoraba lo que pasaba”.

Pero Carlotto manifestó que espera que “ahora que es Papa haga honor al lugar que ocupa y haga cosas que debe y tiene que hacer. Quienes lo eligieron evidentemente hacen abstracción de que acá, si bien no lo vamos a comparar con otros obispos, como (el secretario del vicariato castrense Emilio) Graselli, que convivían con la dictadura, a él se lo acusa de decir que ignoró, que no sabía, y de que habría entregado a algunos sacerdotes. Pero no está condenado”. Y destacó que “la sociedad argentina registra méritos de humildad, de solidaridad con las víctimas de Cromañón y de la trata de personas, que compra el diario, que toma el subte, que es un ciudadano sin protocolo y simple, además del predicamento que tiene entre los católicos argentinos”.

Tomado de Página/12

ENTREVISTA AL ULTIMO NIETO EN RECUPERAR SU IDENTIDAD EN ARGENTINA

“Antes me sentía atrapado”

Fue secuestrado cuando tenía un mes junto a sus padres, que están desaparecidos. Lo entregó un militar que fue su padrino. Llegó a las Abuelas de Plaza de Mayo después de años de dudas. Su historia. Su búsqueda.

Por Victoria Ginzberg

Anochece cuando Pablo Gaona Miranda llega a la sede de Abuelas de Plaza de Mayo. Viene de los Tribunales de San Martín, donde Catalina de Sanctis Ovando dio su testimonio en el juicio en el que están acusados sus apropiadores. “Fue fuerte –dice–, sobre todo porque me imagino que voy a tener que pasar por una situación similar.” Pablo es el último joven secuestrado durante el terrorismo de Estado que recuperó su identidad. El “nieto 106” para quienes gustan de las cuantificaciones. Hace apenas un mes que sabe que Ricardo Gaona Paiva y María Rosa Miranda fueron sus padres y que él nació el 13 de abril de 1978 a las tres de la tarde en el Hospital Rivadavia. Hace un mes que sabe que es Pablo Gaona Miranda. Antes era Leandro, un chico que arrastraba dudas sobre su identidad, que las cargó al hombro durante años: “Me sentía atrapado, maniatado. No sabía cómo hacer para soltarme. Ahora tengo una sensación de paz, aunque al principio no entendés nada. Cuando voy a dormir ahora duermo más tranquilo, por lo menos sé quién soy y eso es fundamental”.

Pablo supo desde chiquito que era “adoptado”. Pero “a fines de 2003 o principios de 2004” empezó a sospechar que podía ser hijo de desaparecidos. El hecho de que su padrino, un primo de su “padre”, fuera militar, alimentaba ese sentimiento. Una noche estaba solo en su casa mirando la televisión y se quedó enganchado con una entrevista que Gerardo Rozín le hacía a un joven que había sido apropiado durante la última dictadura. No se acuerda quién era, pero se le grabaron sus frases: dijo que antes de recuperar su identidad sentía que alguien lo estaba buscando, que su madre lo estaba buscando. Pablo se puso a llorar. Y ese día algo cambió. Pero pasó mucho tiempo antes de que se decidiera a llamar a Abuelas de Plaza de Mayo. “Yo tenía mi vida… y lo empecé a negar, a postergar. Me costaba y me costó un montón de años.”

–¿Cuáles eran los miedos?

–Es que una cuestión así, de darse de manera positiva, te cambia toda la vida, uno no sabe qué viene después.

–¿Y ahora qué pensás?

–Haber descubierto la verdad, estar reconstruyéndome y saber quién soy está buenísimo,

–¿Te arrepentís de no haberlo hecho antes?

–Creo que no me tengo que arrepentir de no haberlo hecho antes, creo que el momento en que se dio es el correcto, fue cuando me sentí preparado para dar el paso y hacerlo.

Pablo no les dice “apropiadores” a las personas que lo criaron, dice, por ejemplo, “mi vieja”, pero siempre titubea antes de hacerlo. Todavía vive con ellos. Les cree cuando aseguran que no sabían sobre su origen. La relación, cuenta, es buena, pero también señala que no sabe qué puede pasar si descubre que ellos mienten.

–¿Hablaste con ellos antes de hacerte el análisis?

–Hablé en diciembre de 2008, estaba pasando por una crisis de personalidad, no sabía qué quería hacer, estaba bastante deprimido y en una charla con mi vieja (duda antes de decirlo) le planteo mis dudas y le digo que tenía sospechas de que era hijo de desaparecidos y que quería acercarme a Abuelas para analizarme. Nunca habíamos tocado el tema. Ella se pone a llorar y me dice que también pensaba que yo podía ser hijo de desaparecidos. Ella me dice, y todavía lo sostiene, que no sabía que yo era hijo de desaparecidos. Desde ese momento, fue un cambio terrible para mí. Pensé que si me decía eso era que se caía de maduro.

–Pero no fuiste enseguida a Abuelas…

–Empecé a averiguar cómo era la vida de los nietos que se iban restituyendo, me interioricé sobre cómo era el trabajo de Abuelas. Buscaba en diversos lugares, en Internet, en la página de Abuelas, buscaba si era parecido a las fotografías de las parejas desaparecidas, a las que habían tenido a sus hijos en cautiverio y a los chicos que pudieron haber sido robados junto con sus padres, como fue mi caso.

–¿Te encontrabas parecido a alguien?

–No. Iba de atrás para adelante, desde mediados del año ’77 hasta finales de 1978, iba repasando todos los casos. En la página de Abuelas hay links a otras páginas, por ejemplo, de hermanas que buscan a sus hermanos. En una de esas búsquedas encontré a Flavia Battistiol, la tuve casi dos años de amiga en Facebook, pensaba que podía ser mi hermana. (Flavia y Lorena Battistiol tienen un blog, “Tus hermanas te buscan”, dedicado a la búsqueda de su hermano desaparecido en el que ponen fotos y relatos de su familia). Es que te empezás a preguntar un montón de cosas. También me preguntaba sobre el apoyo que había de parte del Estado. Una de mis dudas era: te analizan, te dicen quién es tu familia… ¿y después qué? ¿Quién sale a tu rescate en ese momento? Pensaba que si llegaba a confirmar lo que sospechaba, quería saber si alguien iba a estar conmigo, si me iban a apoyar. El día de mi restitución se lo comenté a Claudia Carlotto (directora de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad, Conadi) y al secretario de Derechos Humanos, Martín Fresneda. Obvio que está el trabajo de Abuelas de 35 años, pero yo siento que lo que hicieron Néstor y Cristina apoyando estas causas es fundamental para que se dieran estos casos y mi caso. Me esperanzaba que en la gran mayoría de los casos decían que descubrir la verdad los había liberado. Me doy cuenta de que realmente es así, que faltan un montón de cosas para descubrir y para ir reconociéndome, pero que la verdad es todo, para empezar a ser uno es fundamental saber quién sos.

–¿Cómo llegaste al análisis de ADN?

–Desde el momento en que le dije que quería ir a Abuelas a analizarme se cortó la charla, no se habló más del tema y cuando tomé la decisión de pedir la entrevista para ir, no lo sabía nadie, ni mis amigos, ni mi familia, nadie. Lo procesé solo. Había tenido un contacto por mail en donde me invitaron a que me comunicara y a que pidiera una entrevista. Yo dejé pasar un tiempo, un mes o algo así. El 29 de junio agarré el teléfono y me comuniqué. Ellos ya sabían de la existencia del mail. Vine ese mismo día y tuve una entrevista con Laura Rodríguez. Le conté todo y ella me dijo que la única manera de sacarme la duda era analizándome. Ese mismo día ella mandó los papeles a Conadi. La entrevista fue un viernes y el martes me presenté en el Hospital Durand para analizarme.

–¿Esperar fue difícil?

–No. Para mí, el primer gran paso fue venir a hacer la entrevista y contar lo que yo sentía y sospechaba. Eso fue lo más complicado. La extracción de sangre en sí y el tiempo de espera, que en mi caso fue de menos de un mes, no fue tan traumático. El 1º de agosto estaba trabajando y recibí un llamado de Claudia Carlotto. Me llama por mi nombre de hasta ese momento, me dice: “¿Leandro? Quería saber en qué momento nos podíamos ver”. A mí me faltaba presentar unas fotocopias de mi partida de nacimiento y le dije que podía pasar al otro día. Ella me dice: “¿No puede ser hoy?”. Ahí ya me di cuenta de que era importante lo que me tenía que decir y le dije que sí. Ese día me presenté en Conadi y me dieron la noticia.

–¿Y cómo conociste a tu familia?

–Ese mismo día me confirman. Claudia me dice que mis dudas eran ciertas y que yo era hijo de desaparecidos. Primero me da el examen de ADN donde estaban los nombres de todos los familiares que habían dejado sus muestras de sangre, que son un montón, tanto del lado paterno como del lado materno. Me mostró fotos de mis papás. Me enteré de que mi nombre es Pablo Javier Gaona Miranda, que nací el 13 de abril de 1978 en el Hospital Rivadavia a las tres y media de la tarde. Ese día vi mi partida de nacimiento original y me empezó a cambiar la vida.

–Adoptaste enseguida tu nombre, ¿fue fácil?

–No sé cómo explicarlo. Yo me tomé mi tiempo, lo procesé un montón. Lo había pensado tanto… Desde que me dicen que podía ser hijo de desaparecidos hasta que me voy a analizar no podía dejar de pensar en eso. Y yo ya sabía que si pasaba esto iban a venir otro nombre y mi identidad nueva. Lo tenía pensado. Los amigos y en el trabajo ya me llaman Pablo.

–¿Y te das vuelta enseguida?

–Sí. Los primeros días me costaba un poco más.

–¿Qué dicen en tu casa?

–Ellos dicen que mientras yo esté bien y me sienta bien… Pero se va a judicializar. Esto es un proceso que se tiene que hacer.

–¿Los considerás responsables?

–Por las versiones que tengo hasta ahora creo que va a haber un delito por haberme anotado como hijo propio. Después no sé qué más. Ellos dicen que no sabían.

–Pero llegás a ellos a través de un militar…

–Sí. Lo que me comentan es que por medio de este familiar militar me van a buscar a un lugar en San Fernando, parece que es un instituto de monjas o algo por el estilo, donde había chicos.

–¿Era un lugar vinculado con la Iglesia?

–Lo estamos tratando de averiguar. No sé con qué me puedo llegar a encontrar.

–Pero el intermediario debía saber sobre tu origen.

–Yo creo que sí.

–¿Qué relación tenés con él? Fue tu padrino.

–De chico nos solíamos ver de vez en cuando. De grande no. Es un primo de mi papá. Yo por ahora les creo.

–¿En tu casa se hablaba de la dictadura, de los desaparecidos?

–No se hablaba de nada de eso. Fui a una escuela católica, ni sabía lo que había sido el 24 de marzo. Me fui enterando, sobre todo de 2003 en adelante, empecé a leer de los chicos apropiados, los casos de Juan Cabandié, de Horacio Pietragalla, Victoria Montenegro, los iba leyendo, muchos en Página/12, vi un documental de Abuelas, a todas esas cosas les prestaba especial atención.

Pablo es hijo de Ricardo Gaona Paiva y María Rosa Miranda. Ricardo nació en Asunción del Paraguay el 20 de septiembre de 1956. Militó en la Juventud Universitaria Peronista (JUP), estuvo detenido en la comisaría de Villa Martelli y en la cárcel de Olmos, y a poco de recuperar la libertad se integró al Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). María Rosa era tucumana y militante del ERP. Pablo nació el 13 de abril de 1978 en el Hospital Rivadavia. Los tres vivían en Barrio Norte, en un edificio en el que Ricardo trabajaba como portero. El 14 de mayo fueron a Villa Martelli, a la casa de los Gaona Paiva, para celebrar el aniversario de la independencia de Paraguay. Fue la última vez que se tuvieron noticias de Ricardo y María Rosa. Morocho, de ojos grandes y marrones, Pablo se ve parecido a su papá. Le gusta reconocerse en él, pero no sólo por las semejanzas físicas.

–¿Cómo fue el encuentro con tu familia?

–Los conocí el día de mi restitución. Dos tíos me miraron de arriba a abajo dos segundos y uno de ellos, Rigoberto, se puso a llorar. Me dijo que era igual a mi papá. Claudia me dijo que acá me estaban esperando todos, si quería venir. Le dije que quería venir a darle un beso a Estela y agradecerles a todos. Vinimos con mis tíos, Estela, Fresneda, Claudia. Después vinieron una tía y una prima por el lado de mi mamá. Después nos juntamos en Abuelas con otros tíos, con mi abuela. Mi abuela me había visto dos veces, el día que nací y el del secuestro.

–¿Te reconocés en cosas que te contaron de tus papás?

–(Sonríe.) Me veo parecido a mi papá, de mi mamá no tengo muchas fotos. Me dicen que le gustaba ayudar, que era el único de todos los hermanos que estaba interesado en la política y militaba desde muy joven. A mis tíos les encantan los deportes, el fútbol. Mi tío Julio jugó en Primera División. Yo soy periodista deportivo y la política me interesó de grande. Saber que mi papá tenía vida de militancia, que quería un cambio, cambios sociales, me produjo orgullo… Me fui enamorando de esas cosas. Me falta saber bien sus pasos. Mi tío dice que camino igual que mi papá.

–Fuiste a ver la audiencia del juicio por Campo de Mayo en la que declaraba Catalina de Sanctis. ¿Qué te pareció?

–Ver un juicio oral con apropiadores y ver cómo declaraba ante los jueces fue fuerte. Ella tiene la historia mucho más procesada. Es impactante, porque me imagino que voy a tener que pasar por eso. A todos los nietos les fui diciendo que una de las cosas que me ayudaron a animarme es verlos en los medios, leer sus testimonios. Es fundamental para los que no se animan a dar el paso, los que se encuentran atrapados, con culpa, que es una de las causas que frenan a los nietos, que sepan que hay un montón de gente que me ayuda, que me acompaña, que no me siento solo.

–¿Antes te sentías solo?

–Me sentía atrapado, maniatado. No sabía cómo hacer para soltarme. Ahora tengo una sensación de paz, aunque al principio no entendés nada. Cuando voy a dormir ahora duermo más tranquilo, por lo menos sé quién soy y eso es fundamental, saber que te acompañan saca muchos miedos.

El 7 de agosto las Abuelas de Plaza de Mayo anunciaron que Pablo había recuperado su identidad en una conferencia de prensa. El no se animó a participar y presentarse, pero se coló entre la gente: “Fue rarísimo, porque estaban hablando de mí. Y fue un lindo momento. No quise estar por la exposición, pero me acompañó un montón de gente desde el primer día. Habían pasado sólo cinco días desde mi restitución. Durante ese tiempo vine todos los días a Abuelas”.

Tomado de Página/12