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ÉTICA, PROFESIONALIDAD Y VIDA COTIDIANA

 

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Por Graziella Pogolotti

…Hay palabras grandotas que asustan. Tienen un contenido filosófico, con lo que adquieren prestigio, se cargan de resonancias solemnes y parecen remitirse a un universo distante y abstracto. Sin embargo, nada más lejano de nuestro pequeño planeta que las constelaciones. Durante siglos, la Estrella Polar y la Cruz del Sur trazaron el camino a los navegantes que, con instrumentos rudimentarios, buscaron las últimas fronteras de la Tierra.

…Ética es una de esas palabras que gravita sobre nosotros con fuerte peso específico. Todo ejercicio profesional está presidido por un código de ética, documento que según la tradición establecida, leemos y juramos en reiteradas ocasiones a lo largo de nuestras vidas. Pasado el momento del ritual, el texto se incorpora a una carpeta junto a documentos de primerísima importancia que amarillean en el olvido.

Por eso, de cuando en cuando, hay que bajar de su pedestal las palabras grandotas, ponerles un par de sandalias y echarlas a andar junto a nosotros. Entonces, vivitas y coleando, las reconocemos y sentimos el tironcillo de orejas cuando nos desviamos de principios esenciales. Todos hemos tenido la experiencia de observar al cirujano saliendo extenuado del salón de operaciones después de horas de duro batallar por salvar la vida de una persona desconocida. Lejos del quirófano, si se produce un accidente callejero, puede aparecer alguien que, sin identificarse previamente, se precipita en auxilio de las víctimas. Inseparables, su ética y su práctica profesional le exigen comprometerse con la tarea y postergar, en función de la demanda emergente, cualquier interés personal.

…El compromiso profesional de un médico responde al principio de preservación de la existencia de los seres humanos. Otras prácticas garantizan la higiene de una sociedad y la calidad del oxígeno que se respira en ella. El maestro no se limita a transmitir conocimiento. Tiene a su cargo la salud del espíritu. Sus principios éticos derivan, ante todo, de una conducta, vale decir, de una ejemplaridad arraigada a la defensa de la equidad en el modo de valorar y corregir el comportamiento de los estudiantes. Su toga, representación simbólica de su autoridad en el espacio sagrado del aula, se fundamenta en la búsqueda y preservación de la verdad. En su caso, la ética obliga a sembrar valores ciudadanos indispensables para el obrero, el científico y el dirigente del futuro.

…El crecimiento demográfico y la progresiva concentración urbana han acentuado la naturaleza gregaria de la especie humana. En Los pasos perdidos, Carpentier relata la historia de un músico que abandona la gran ciudad para viajar hasta el fondo de la selva. Allí, en el sencillo habitar de una humanidad que comienza a ingresar en la historia, encuentra una forma de felicidad y recupera su facultad de crear. Hombre de la modernidad, padece la falta de papel. Vuelve a la ciudad en procura de medios que le resultan imprescindibles. El avión lo espera. Al despegar rumbo a la ciudad proveedora de los bienes necesarios, está cerrando, sin saberlo todavía, las posibilidades de regreso al paraíso momentáneamente recobrado.

…La vida moderna nos hace depender de una red infinita de personas invisibles sin nombres ni rostros identificables. Al despertar cada mañana, debemos recibir agua y luz, tenemos acceso a información procedente de lugares distantes. El pan del desayuno está hecho de trigo cultivado en algún país lejano. Atravesó mares para llegar al puerto desde donde será enviado a un molino para hacer harina y esta transportada hacia la panadería y horneada entonces por alguien que permanece en la trastienda. Al igual que las necesidades, los oficios y las profesiones se multiplican. Cada contribución tecnológica genera nuevas demandas técnicas. Una cadena de tareas ocultas existe tras el funcionamiento de los celulares y las computadoras cada vez más interrelacionados a nuestra cotidianidad. Este universo de complejísimas relaciones de interdependencia requiere ordenamiento jurídico y desarrollo de conciencia ciudadana. De no haber reglas de juego reconocidas y aceptadas por todos, el caos, verdadera guerra entre individualidades desorbitadas, interferirían con el buen vivir de cada cual. Para establecer los principios del vivir colectivo, las sociedades constituyen un cuerpo jurídico al servicio de los intereses hegemónicos. Así pudo adquirir legitimidad la conversión del ser humano en mercancía mediante la compraventa de esclavos. En su proceso de construcción, nuestra sociedad ha estructurado leyes que conciliaron la defensa de principios esenciales y la respuesta concreta a situaciones emergentes. La aplicación de la ley expresa, en el transcurso de la vida cotidiana, los conceptos que preservan la nación así como los derechos y deberes del ciudadano.

…Los encargados de impartir justicia y de garantizar el orden son servidores públicos. Tan delicada función impone una alta exigencia ética. La imagen de la justicia suele caracterizarse por una banda que cubre los ojos y una mano que sostiene la balanza. Abogados, jueces y mantenedores del orden están comprometidos con una ética tan rigurosa como la que preside la actitud profesional médica. La salud del cuerpo y la protección de la vida humana son inseparables de la salud de la sociedad. …Con una venda en los ojos, la justicia debe colocarse por encima de compromisos mezquinos, de falsas nociones de amistad y resquicios abiertos al soborno, a la corrupción, males que gangrenan los pilares de un proyecto social fundado en la equidad, en la protección de los sectores más vulnerables, en el reconocimiento al mérito y en la igualdad de oportunidades con vistas al desarrollo personal y colectivo.

…El clarín mañanero tiene que despertar los códigos de ética que amarillean en carpetas bien guardadas, sacudir el polvo que recubre la letra muerta y traducir los principios abstractos en la práctica cotidiana de un quehacer de todos, orientados a barrer de las calles lo feo y lo sucio, plantas parasitarias que amenazan con contaminarnos.

 

MICHAEL MOORE ESTRENA HOY PELÍCULA SOBRE DONALD TRUMP

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Michael Moore se fotografió en diciembre de 2015 ante la Torre Trump.

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Todo lo que está pasando estos días en la carrera presidencial estadounidense sobrepasa el nivel de “ni en las mejores películas” para saltar al surrealismo puro, versión estadounidense. Y en este terreno el documentalista Michael Moore se mueve como pez en el agua.

Por sorpresa, el ganador del Oscar con Bowling for Columbine ha anunciado que esta noche preestrenará en Nueva York una película sobre el candidato republicano Donald Trump titulada Michael Moore in TrumpLand.

La película, de 73 minutos, se basa en su monólogo que fue prohibido en Ohio por “demasiado controvertido”, y lo ha anunciado como “la película que los republicanos de Ohio quisieron derribar”, asegurando que llevará a los espectadores “directamente a territorio hostil con esta hilarante producción”.

El lanzamiento ha sido meticulosamente medido y coincidirá, hoy, con el tercer y último debate presidencial entre Hillary Clinton y Donald Trump.

Extractado de El País

 

James Petras: “No creo que hayamos pasado de la época de intervencionismo estadunidense en América Latina”

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Por Efraín Chury Iribarne

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Entrevista radial con James Petras

Efraín Chury Iribarne: Estamos ya en contacto con James Petras en Estados Unidos. Buenso días Petras, ¿cómo estás?,

James Petras: Buen día. Estamos muy bien, presto para participar en el programa.

EChI: Hay muchos temas, pero nos gustaría tener una opinión tuya sobre el aniversario de la derrota del fascismo.

JP: Tenemos un hecho trascendente. La celebración del aniversario de la victoria particularmente en Rusia es un gran acontecimiento, porque los rusos fueron principalmente la fuerza que derrotó a los nazis. Dos tercios de las mejores tropas, aviones y tanques alemanes estaban dirigidos contra Rusia. La famosa invasión de Normandía de los países occidentales, sólo tenían que enfrentar un tercio de las fuerzas alemanas.

Además, uno se tiene que preguntar por qué (Barak) Obama y los líderes occidentales no quisieron ir a Moscú, junto con los chinos y los rusos a celebrar este gran triunfo de las fuerzas de la URSS en la segunda guerra mundial.

Hay varias razones.

Primero que ellos actualmente están aliados a los neonazis en Ucrania. ¿Y cómo pueden denunciar a los nazis cuando están financiándolos y armándolos en Ucrania?

En Ucrania celebran los neonazis que lucharon contra Rusia con Hitler, tienen miembros en el gobierno, incluso en el gabinete, y en sectores de las Fuerzas Armadas, que saludan con señales de los nazis. No es ninguna invención, es una razón, no podrían ir a Rusia.

En segundo lugar, Rusia hoy juega un papel importante y progresista en el avance de la civilización.

En tercer lugar, hay que reconocer que Rusia actualmente es un poder capaz de negociar por la paz y defenderse militarmente.

En cuarto lugar, pensaban que este aniversario, esta celebración, obliga a los alemanes y los otros países occidentales que capitularon frente a los nazis como los holandeses o los franceses, reconocer el liderazgo de Rusia.

Pero falta modestia, falta reconocimiento. Obama actúa como un bobo, pretende que a Rusia no vale la pena asistir. Pero cuando Rusia atrae al principal país de la economía mundial, China, para colaborar; eso es un hecho trascendente.

Las fuerzas armadas de Rusia y China marcharon juntas y ese es un eje de poder muy importante. Y Washington y los países europeos deben reconocer que sus ausencias es una pérdida para ellos. Perdieron la oportunidad de buscar la paz en el mundo contemporáneo. Es una pérdida reconocer el progreso tecnológico y el poder económico que tienen .Los recursos primarios de Rusia y la industria de China, esta combinación de economía y política es formidable.

EChI: Petras, en Chile la presidenta Bachelet cambió su gabinete.

JP: Bueno, hay recambio en el gobierno de Chile por el desprestigio que causó la venta de influencias, pero es algo que continúa lo que existía en lo gobiernos anteriores, tanto conservadores como de la Concertación. Los negocios en Chile siempre tuvieron acceso especial a los políticos. La llamada del ‘milagro de Chile’ está en función con la facilidad con que los hombres de negocios podrían conseguir exoneraciones de impuestos, subvenciones y acceso a cualquier oficial de gobierno. Esa es la herencia de Bachelet, que ahora busca crear una imagen más honesta, más comprometida con los cambios sociales.

Bajo la fachada de democracia en Chile, las desigualdades en la concentración de ingresos son las peores de América Latina. Las pensiones están manejadas por empresas de seguros, que han robado miles de miles, y las pensiones de Chile están entre las peores que hay América Latina.

La crisis chilena es muy evidente. Actualmente el gobierno busca alguna forma de recuperar algo de su popularidad a partir de medidas superficiales, pero en el fondo el problema de concentración de ingresos y de mal manejo de pensiones y otros asuntos, han provocado mucho descontento. Particularmente en los servicios públicos, educación y salud.

Ahora la crisis ha afectado al gobierno de los socialistas y de los democristianos que han llegado a una situación sin salida.

EChI: Actualmente hay una suerte de silencio sobre Venezuela después de la arremetida estadounidense de hace unas semanas. ¿A qué se debe?

JP: Bueno, estoy trabajando sobre este tema ahora. Debemos entender que Washington tiene una política de dos carriles. Toda la atención está enfocada en la apertura hacia Cuba, en el hecho de que van a aumentar los vuelos y un ferry, un barco, para transportar turistas. Que se suma a la reunión de (el presidente cubano) Raúl (Castro) con el Papa. Todo está en el énfasis de que Estados Unidos está en una fase de apertura.

Pero quiero discutir una cosa contradictoria y que representa realmente el verdadero camino de Washington.

Esta semana los marines anunciaron que van a mandar 200 efectivos de sus tropas, preparados para la lucha contra la insurgencia a Centroamérica. Van a Guatemala, Honduras, El Salvador, Belice, y van a entrenar tropas allá. También van a crear una plataforma militar para intervenir en América Latina. Esa es la otra cara de la moneda, mientras hablan de diplomacia con Cuba, al mismo tiempo preparan otra vez los sectores militares, con los marines, para intervenir en América Latina. Y el centro para esta operación es Honduras. Debemos recordar que Honduras es el lugar donde Washington consiguió lanzar y respaldar un golpe militar reemplazando a un gobierno progresista elegido.

Debemos indicar además que también están involucrados en América Latina aprovechando la baja de los precios de las materias primas .Y muy activos en los medios para desprestigiar a los gobiernos de centro izquierda.

Yo no tengo ninguna carta a favor del gobierno de Lula y Dilma, pero obviamente la prensa norteamericana e inglesa, están lanzando una campaña buscando un golpe para desplazarlos, desprestigiarlos y abrir el camino para un derrocamiento “constitucional”.

Lo mismo en Argentina, están activos.

Nosotros entendemos todas las limitaciones y los fallos de los gobiernos actuales, pero debemos reconocer que ahora Washington está aprovechando las debilidades económicas y tienen aliados en la región. Ahora, Uruguay, que parece un gobierno de centro izquierda, realmente es de centro derecha, con el ajuste fiscal, los recortes y otras medidas que Tabaré Vázquez está adoptando.Está en la línea de Washington en este momento. Es la línea que Washington quiere imponer a través de golpes,pero en Uruguay lo consigue a partir de elecciones, de las cuales surgió un gobierno supuestamente de centro izquierda.

Espero que en el próximo período, vamos a ver un aumento en los conflictos laborales incluso en los gobiernos progresistas que se han adaptado a esta presión de Washington.

Es que Washington está en el camino de tratar de imponer los gobiernos de los ’90. Busca un estilo de gobiernos que representan el neoliberalismo descarado. Y la política hacia Cuba, que parece algo nuevo, me parece que es parte de la estrategia, pero a partir de medidas diplomáticas.Quieren abrir la economía de Cuba;quieren extender la presencia de capitales;quieren influir sobre la cultura política.Y utilizan a Cuba como un caballo de Troya para entrar en América Latina y buscar imponer gobiernos de derecha. Y eso incluye principalmente a Venezuela.

La idea de Washington es dividir Cuba de Venezuela y plantear la posibilidad de derrocar al gobierno en las próximas elecciones.

Las tropas militares, los marines que están entrenando en Centroamérica ahora van a extenderse hacia el sur. No tengo ninguna duda de que si en las próximas elecciones venezolanas, el resultado es muy estrecho, van a denunciar fraude y van a provocar un levantamiento y la intervención militar norteamericana. Por eso han estacionado tropas, aviones de guerra y otras medidas actualmente en Centroamérica— 200 efectivos hoy, 2000 mañana, y no sé cuantos más en el próximo período en emergencia.

EChI: Aquí se está hablando mucho y el gobierno uruguayo parece que se apresta a ingresar en el TISA. ¿Qué es el TISA?

JP: Bueno, es facilitar el libre comercio, bajar las barreras, fomentar una división internacional económica que facilite las multinacionales y la internacionalización. Va a tener un efecto muy negativo sobre los avances sociales en Uruguay porque van a imponer normas internacionales más atrasadas. Y también puede perjudicar sectores económicos que no pueden competir con mano de obra más barata en otras partes.

Pero es un mecanismo que desplaza el centro de decisiones, más allá del control del electorado, es una burocracia centralizada pero no responsable del electorado y trata de escapar de los controles y de la herencia de bienestar social que han alcanzado en Uruguay. Es un mecanismo para que el Presidente diga ‘estoy acatando órdenes de otra institución’, como una forma de pasar la responsabilidad para afuera, cuando en realidad la decisión de ingresar es precisamente esa, para fomentar una política contra los intereses de la mayoría de los trabajadores, particularmente en el sector pública y los que tienen garantías de pensiones y planes médicos.

EChI: ¿Hay algún otro tema que quieras comentar?

JP: Bueno, el tema que ya tocamos sobre los marines en Centroamérica debe ser una de las banderas de guerra que debemos anotar.

Pero hay otra cosa que debemos reconocer, que es realmente el caos que existe particularmente en varios países, como Yemen donde Estados Unidos está metido en guerra; en Irak, donde EEUU está involucrado hace doce anos; Siria entrando 4 anos; Ucrania 2 anos; y cómo uno puede pensar que el mismo presidente ahora, Obama, que habla de la reconciliación en América Latina cuando en realidad está involucrado en guerras de todos los países nombrados. Más allá de las declaraciones debemos anotar que el peligro es ahora que la militarización en el Medio Oriente está ahora pasando en Centroamérica y a partir de Centroamérica relanzar un proceso de golpes de Estado en América Latina.

No creo que hayamos pasado definitivamente de la época de intervencionismo norteamericano. En el próximo período, cuando la crisis económica comience a impactar, cuando los procesos políticos se estén agudizando, cuando la lucha de clases empiece a tener más trascendencia, creo que Washington está preparando el camino. Y creo que nosotros debemos anotar estos acontecimientos y prepararnos por cualquier eventualidad, sean elecciones, sean huelgas o cualquier otra forma de defender nuestros derechos sociales y democráticos.

EChI: Bien Petras, sólo nos queda agradecerte e invitarte para el próximo lunes.

JP: Muchas gracias. Un abrazo.

 

Contar los cadáveres, antes y ahora

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Civiles-muertos-en-afganistánRecuento de cuerpos, drones y “daños colaterales”

Por Tom Engelhardt, cofundador de American Empire Project y autor tanto de The United States of Fear como de una historia de la Guerra Fría, The End of Victory Culture. Dirige TomDispatch.com, del Nation Institute. Su nuevo libro es Shadow Government: Surveillance, Secret Wars, and a Global Security State in a Single-Superpower World(Haymarket Books.

Fuente: TomDispatch

¿Quién cuenta?

En el mundo de la guerra con drones del siglo XXI hay una pregunta con dos aspectos que sobresale entre todas las demás: ¿Quién cuenta?”

En Washington, las respuestas son las mismas: nosotros no contamos y ellos no cuentan.

La administración Obama rechaza categóricamente hacer el recuento de cadáveres. Ningún cuerpo. De hecho, desde hace mucho tiempo, los funcionarios estadounidenses relacionados con las campañas de asesinatos con drones y “ataques a sospechosos”* en las zonas remotas y poco pobladas de Pakistan, Afganistán y Yemen declaran que no hay cadáveres para hacer un recuento, que los drones son cuidadosamente conducidos y son tan “precisos” que nunca provocan una muerte accidental: ningún niño, ningún pariente, ninguna fiesta de boda. Nada**.

Cuando se trataba de “daños colaterales”, no había necesidad de recuento porque no había nada que contar o, en el peor de los casos, esas bajas civiles “se podían contar con los dedos”. Que eran tonterías, que era frecuente que cuando esos drones lanzaban sus cohetes Hellfire no estaban seguros de exactamente hacia adónde iban, que si los civiles estaban muriendo en cifras relativamente contabilizables –y que ciertamente alguien los estaba contando– eso importaba poco, al menos en este país [Estados Unidos] hasta muy recientemente. Después de todo, la guerra con drones, era algo innovador y, tal como la presentaron dos administraciones, bastante milagrosa. En 2009, el director de la CIA, Leon Panetta la llamó “el deporte único” cuando fue dirigida contra al-Qaeda. ¡Y vaya si lo era! No hacían falta matemáticas ni mediciones. Como lo demostró la guerra de Vietnam, contar cadáveres era de perdedores; apenas los acostumbrados informes en los medios que hablan de tantos “militantes” muertos en un ataque, o que algún “teniente” o “mando” de al-Qaeda había sido eliminado.

Ese tiempo terminó el pasado 23 de abril, cuando el presidente Obama en la sala de prensa de la Casa Blanca pidió disculpas por la muerte del estadounidense Warren Weinstein y el italiano Giovanni Lo Porto, dos cooperantes occidentales en manos de al-Qaeda en calidad de rehenes. Ambos habían sido, confesó el presidente, eliminados durante un ataque contra un campamento terrorista en Pakistán; a pesar de eso, Obama se las arregló para no mencionar la palabra “drone” y describió vagamente lo sucedido como una “operación estadounidense de contraterrorismo”. Para decirlo de otro modo, resultó que la administración era capaz de contar, al menos hasta dos.

Esto nos acerca al otro significado de la pregunta “¿Quién cuenta?”. Si usted es un inocente estadounidense o civil occidental y resulta muerto en un ataque con drones, usted cuenta. Si usted es un inocente pakistaní, afgano o yemení, usted no cuenta. Usted no cuenta antes de que el drone lo mate y tampoco cuenta como cadáver. Por usted, nadie pedirá disculpas, nadie pagará una indemnización a sus familiares por su injusta muerte, nadie reconocerá siquiera que usted existía. Esta es la moderna realidad de la guerra estadounidense con drones, y la cuestión de quién cuenta y de quién –si acaso hay alguien– hace un recuento forma parte del la cuestionable herencia de la interminable guerra contra el terror de Washington.

Una breve historia del recuento de cadáveres

Hubo en tiempo en el que, por supuesto, los enemigos muertos eran una señal de honor en la guerra, pero el “recuento de cadáveres” estadounidense, que se convirtió en algo de triste fama en la época de Vietnam, había sido siempre materia de frustración, no de orgullo. Comenzó en los primeros cincuenta, en los tiempos de la guerra de Corea, la “picadora de carne”, después de que la lucha se estancara en un espantoso punto muerto y era imposible vislumbrar cualquier señal de victoria. Esto reapareció relativamente pronto en los tiempos de la guerra de Vietnam a medida que los funcionarios de Estados Unidos empezaron a buscar “cuantificaciones” que de alguna manera expresaran una victoria en un país donde apoderarse de territorio en el estilo tradicional significaba bien poco. A medida que pasaba el tiempo, que crecía la brutalidad de la guerra y que la prometida “luz en el final del túnel” era cada día más débil, las cuantificaciones solo crecían y, con ellas, también la presión para que se hiciera recuentos de cadáveres que pudiesen ser anunciados cotidianamente por los portavoces de Estados Unidos a periodistas cada vez más escépticos en Saigon. Bastante pronto, esos periodistas empezaron a llamar a esos guarismos las “extravagancias de las 5 de la tarde”.

En el campo de batalla, la presión que recibían los militares para que en esas “extravagancias” entregaran impresionantes recuentos de cadáveres dio pie para que los soldados hablaran de la “Mere Gook Rule” (“si está muerto y es vietnamita, es un vietcong”). Muy pronto, cualquier cosa se hacía pasar por un cadáver. Según el testimonio de William Calley, famoso por la masacre de My Lai, “En ese tiempo, todo iba a parar al recuento de cadáveres: vietcongs, búfalos, cerdos, vacas. Algunas veces lo hicimos, lo poníamos en el recuento de cuerpos, señor… Con tal de que fuera subido; eso era lo único que querían”.

Sin embargo, cuando se vio que la victoria era algo ilusorio, esos recuentos de cuerpos empezaron a ser vistos en el frente interno como una atroz carnicería y unas cuantificaciones del todo infernales. Como señal de éxito, cada vez más alejadas de la realidad –aunque paradójicamente producían realidad–, se convirtieron en una trampa mortífera. A medida que crecía la pila de cadáveres y que, en la terminología de la época, se ensanchaba una “brecha de credibilidad” entre los guarismos y la realidad, el recuento de cuerpos se convirtió en un símbolo no solo de una guerra frustrante sino también de la derrota misma. Sucedió, sobre todo después de la matanza de My Lai llegara a conocerse en EEUU, que los recuentos fueran tan falsos y brutales. De todos modos, ¿de quién eran esos cadáveres?

No debe sorprender que en la época posterior a Vietnam Washington tratara todo lo asociado con el desastre que había sido Vietnam como si fuera algo radiactivo. Entonces, cuando en la estela de los ataques del 11-S, en un estado de excitante anticipación, los más altos funcionarios de la administración Bush empezaron a planificar sus guerras del siglo XXI, no tenían la menor intención de revivir cualquier cosa que oliera a Vietnam. No habría bolsas con cadáveres llegando a Estados Unidos iluminados por la atención mediática ni recuentos de cadáveres en las zonas de batalla. La intención era jugar un juego opuesto al jugado en Vietnam. En 2003, el general Tommy Franks, que comandó la invasión de Afganistán y más tarde la de Iraq, definió perfectamente el clima reinante cuando dijo: “Nosotros no hacemos recuento de cuerpos”.

Ya no había más “extravagancias de las 5 de la tarde”, al menos no en las guerras en las que la victoria estaba asegurada por la presencia de “la mayor fuerza de liberación en la historia mundial” y “la fuerza de combate más perfecta que el mundo ha conocido” (como el presidente dio por llamar a las fuerzas armadas de Estados Unidos). Esta es la política militar oficial vigente hasta hoy. Hace muy poco, por ejemplo, el contralmirante John Kirby, portavoz del Pentágono, a la pregunta de un periodista sobre cuántos combatientes y civiles del Estado Islámico había matado la fuerza aérea estadounidense en la última guerra de Washington, respondió así: “En primer lugar, nosotros no podemos contar cada nariz que rompemos (sic). En segundo lugar, ese no es el objetivo. Ese no es el objetivo… Y no vamos a meternos en eso de contar cadáveres. Y es por eso que no tengo cifras a mano; yo no he pedido a mi equipo que me dé esos números antes de venir aquí. Sencillamente no se trata de algo relevante”.

Desde 2003 hasta hoy, la política oficial referida al recuento de cadáveres no ha reflejado la realidad. De hecho, las fuerzas armadas de Estados Unidos han continuado contando cuerpos. Por una razón: continúan haciéndolo e informan sobre las cantidades de estadounidenses muertos en guerra –que son los cadáveres que de verdad cuentan–, a pesar de que nadie pediría las cifras de recuentos de cuerpos. Por otra parte, desde el principio al fin, los militares también han estado contando –secretamente– los muertos del otro lado, tal vez para convencerse en privado, al estilo de Vietnam, de que ciertamente estaban ganando en guerras en las que aparece demasiado rápidamente –y ya no desaparece de la escena– la brecha de credibilidad. Tal como ha escrito David Axe, los militares “presumen de los número totales en documentos que nunca se harán públicos”. Y añadió, “La desconexión con los recuentos de muertos en tiempo de guerra revela una distancia cada vez más mayor entre la cara que el poder militar muestra al público y su cultura interior”.

Contar o no contar; esa es la cuestión

Pero aquí estaba lo más curioso de esta cuestión: fuera cual fuera la razón por la que los militares contaran los muertos, el hecho de que públicamente dejaran de hacerlo no hizo que se detuvieran los recuentos. Lo que ocurre es que hay otros en el mundo no menos capaces de contar cuerpos. Al final, en esta época simplemente hubo un cambio en el elenco de protagonistas que entregaron cuantificaciones y, al mismo tiempo, del propósito de esos recuentos. Se podría decir que los recién llegados tenían respuestas diferentes a los dos aspectos de la pregunta de ¿Quién cuenta?

En los últimos 100 años, los “daños colaterales” –la muerte de civiles en lugar de combatientes– se ha convertido cada vez más en el aspecto central de la guerra, y la importancia de quién moría y en qué cuantía no ha hecho más que crecer. Cuando los militares estadounidenses empezaron a negarse a contar muertos como parte de la celebración pública de sus éxitos, la sociedad civil tomó cartas en el asunto con una nueva actitud: avergonzarse y culpar a los militares –a quienes había que pararles los pies– desvelando la atroz carnicería de la guerra misma y el daño que produce en la sociedad, no solo a los que han combatido.

Mientras los recuentos anteriores habían supuesto que todos los cadáveres eran de enemigos, los nuevos trataron de hacer el “daño colateral” el asunto central de la guerra. No importaba qué podían decir los investigadores que hicieron esos recuentos; en su mayor parte, por su naturaleza, eran críticas a la guerra al estilo estadounidense, y ya no incluían en ellas solo los muertos –civiles y militares– encontrados en el campo de batalla sino también todos los cuerpos que de alguna manera podían estar vinculados con un conflicto o sus consecuencias, sus efectos laterales e incluso sus repercusiones.

Esto podría ser pensado como una nueva numerología de la derrota, o del desastre, o de la matanza, o de la vergüenza. En la estela de la invasión de Iraq varios colectivos decididamente civiles asumieron la tarea de realizar estos recuentos o estimaciones. En 2004 y 2006, la revista médica inglesa The Lancet, publicó estudios basados en encuestas sobre el “exceso de muertes iraquíes” desde la invasión estadounidense de 2003; en el primer caso el resultado estimado fue de unas 98.000 muertes y, en el segundo, de 655.000 (un guarismo muy criticado). Desde entonces, este tipo de estudios realizados por médicos e investigadores de otras disciplinas no se han detenido. Recuentos más recientes de las víctimas civiles en Iraq van desde unas 500.000 en 2013 a un millón, o el 5 por ciento de la población del país, este año.

Sin embargo, el cálculo más famoso de víctimas civiles en Iraq es un recuento permanentemente actualizado –sobre la base de informaciones publicadas en los medios, registros de hospitales y morgues y otras fuentes por el estilo– realizado por Iraq Body Count, el sitio web independiente que se anuncia como “el registro público de muertes violentas a partir de la invasión de Iraq en 2003”. En este momento, la estimación actualizada de las muertes de civiles desde la invasión es de 156.000 (o 211.000, si se incluyen las muertes de combatientes). Aun así, el mismo sitio que las difunde, y otros, consideran que estas cifras deben tomarse claramente con cautela, ya que están referidas a todo lo que nos está permitido saber sobre cuestiones que son desconocidas por necesidad.

En Afganistán, ha habido menos recuentos, pero la Misión de Naciones Unidas con sede en ese país ha llevado uno de víctimas civiles en la guerra en curso y estima que la cifra acumulada desde 2001 en 21.000 (a pesar de que, una vez más, la cifra es la más baja de las estimaciones). Sin embargo, cuando se trata particularmente de los ataques estadounidenses con drones en Pakistán y Yemen, respecto de los cuales la administración Obama ha rechazado categóricamente la noción de importantes víctimas civiles, el trabajo de los investigadores civiles se han encontrado con enormes dificultades para moverse en zonas remotas de Pakistán y otros sitios. En un mundo en el que los operadores de drones se refieren a las víctimas de sus ataques como “insectos aplastados en el parabrisas del coche” y los altos funcionarios de la administración prefieren borrar dos veces del mapa a esos “bichos” negando que tales muertos hayan existido alguna vez, el intento de devolverles su nombre, su edad y su sexo para recordar al mundo que muchos de los muertos de nuestras guerras eran seres humanos, debería ser considerado una tarea heroica.

La Oficina de Periodismo de Investigación basada en Londres, sobre todo, ha hecho un cuidadoso y tenaz trabajo estadístico de los muertos producidos por lo ataques de drones en Pakistán y Yemen que incluye tanto recuentos como estimaciones de todas las muertes por drones, de civiles y de niños. Esta Oficina tiene un proyecto llamado Naming the deads (Dar nombre a los muertos) que apunta a la recuperación del nombre y otras señas de identidad personal –algunas veces hasta con fotos– a quienes hasta ese momento eran simplemente unos muertos NN (de momento, son 721 las víctimas identificadas). La publicación The Long War Journal (una excepción militarizada de la regla cuando se trata de los recuentos en estos tiempos) también lleva un registro de lo que ha podido averiguar sobre las muertes por drones en Pakistán y Yemen, como también lo hace la New America Foundation en Pakistan. En 2012, la Clínica de Derechos Humanos de la facultad de derecho de Columbia estudió las tres fuentes de los recuentos comentados más arriba y publicó un informe propio.

Entre los informes más sugestivos este el del grupo de derechos humanos Reprieve, que recientemente ha estado considerando la posibilidad de reclamar por la “precisión” y exactitud quirúrgica de los drones mediante su propio análisis de la información disponible. La conclusión de dicho análisis es que en el intento de hacer blanco en 41 enemigos importantes en Pakistán y Yemen a lo largo de los últimos años, los drones de Washington se las habían arreglado para matar a 1.147 personas sin haber conseguido matar siquiera a uno de los blancos buscados (esto escribió Spencer Ackerman en The Guardian: “El 12 de enero de 2006, los drones llegaron al pueblo pakistaní de Damadola y se cernieron sobre él en busca de Ayman Zawahiri. Diez meses más tarde, volvieron –esta vez en Bajur– buscando al hombre que se convertiría en el jefe de al-Qaeda. Ocho años más tarde, Zawahiri continúa vivo. Según los informes escritos después de ambos ataques, 66 niños y 29 adultos, están muertos”).

En otras palabras, cuando se trata de los recuentos de cuerpos, la sociedad civil quiere recuperarlos, si bien es cierto que el impacto de las cifras sigue siendo muy limitado en este país. En cierto modo, el único recuento de cadáveres de todo tipo que ha impresionado aquí en los últimos años ha sido el del francotirador Chris Kyle, con 160 “muertes” confirmadas, algo que tuvo mucho que ver con la publicidad de la película El francotirador, todo un éxito de taquilla.

Asesinos excepcionales

En sus disculpas públicas por unas muertes que le ponían en una situación claramente embarazosa, el presidente Obama se las arregló para echar mano de un tropo que en los años recientes ha llegado a ser cada vez más y más un lugar común políticamente correcto. Incluso en el contexto de una situación en la que dos rehenes inocentes habían muerto, él se felicitó –a sí mismo y a todos los estadounidenses– por la naturaleza excepcional de Estados Unidos. “Se trata de una verdad cruel y amarga”, dijo, “[el hecho de] que en la niebla de la guerra en general y en nuestra lucha contra los terroristas pueden ocurrir errores –a veces errores letales–. Pero una de las cosas que coloca a Estados Unidos en un lugar aparte de muchos otros países, una de las cosas que nos hacen excepcionales es nuestra disposición a enfrentar nuestras imperfecciones con honestidad y a aprender de nuestras equivocaciones.”

Para decirlo de otro modo, sean cuales sean nuestros traspiés, en un mundo de asesinos mediocres, los estadounidenses, somos unos asesinos excepcionales. Esta noción, o actitud, es la que ha infundido el programa global de asesinatos de Obama y la “lista de muertes” de la Casa Blanca contenida en ese programa. La soberbia de su agenda de asesinatos se hizo evidente en la decisión de mayo de 2012 de filtrar al NewYork Times noticias acerca de la lista. Esta versión de la excepcionalidad de Estados Unidos casa perfectamente con la propia excepcionalidad de los drones, una excepcionalidad cada día menor en la medida que esta arma sea utilizada por un número creciente de países (en parte gracias a la luz verde que EEUU ha otorgado a la venta de drones a sus aliados).

En la más rara de las ocasiones, Obama admitió en esa sala de prensa de la Casa Blanca que los ataques con drones pueden llegar a matar a personas excepcionales (como nosotros) que necesitan ser tenidas en cuenta por el gobierno, cuya muerte merece unas disculpas, cuya vida debe ser destacada especialmente en los medios y cuya valía es tanta que sus familiares deben ser indemnizados debidamente. Sin embargo, quienes son asesinados por error en la mayor parte de los sitios donde atacan los drones son, por definición, personas corrientes. No merecen ser noticia, ni una disculpa ni indemnización alguna. No cuentan para nada.

Hay algo que hace que el drone sea un arma única en un mundo en el que los muertos no cuentan en un planeta en el que el asesinato parece una actividad muy barata: su piloto, su “tripulación”, quienes disparan los misiles, están a cientos, incluso a miles de kilómetros del peligro. A pesar de que hablamos sin excesivo rigor de “guerra” de drones, el funcionamiento de esas máquinas tiene muy poca relación con la guerra tal como fue definida una vez. Conceptualmente, el drone representa una forma de destrucción de una sola dirección. Es así porque en esa versión de la “guerra” solo hay un lado que puede ser dañado. Su “firma” es el asesinato, no la guerra; no importa todo el cuidado que pueda ponerse en su utilización. Es un arma verdugo, un arma que ejecuta.

En parte debido a eso mismo, el drone también es un arma con retroceso. Aunque pueda sorprender a los estadounidenses, a quienes serán masacrados –las presas de caza– no les hace ninguna gracia el constante zumbido de los drones en su propio cielo. Se sabe que están mostrando síntomas del síndrome de estrés postraumático (PTSD, por sus siglas en inglés); están resentidos; captan la injusticia subyacente en esa máquina y en el estilo de “guerra” y no les convence la supuesta excepcionalidad de los estadounidenses que la utilizan. Como consecuencia de ello, los drones que vuelan por todo el Gran Oriente Medio vienen siendo el “banderín de enganche” para quienes quieren vengarse y otro tanto para los grupos extremistas de cualquier parte del mundo.

Los drones deberían ser armas para avergonzarse; no obstante, a pesar de la reciente ronda de críticas suscitadas por la muerte de los rehenes, su utilización tiene todavía un vasto apoyo en Washington y el público en general. La justificación de su empleo, sea cual sea la expuesta por los documentos “legales” presentados por Washington para darle cobertura, es bastante sencilla: ejercicio del poder. Mandamos los drones atravesando fronteras soberanas tal como deseamos en búsqueda de quienes queremos asesinar porque podemos hacerlo, porque nosotros somos nosotros.

Entonces, elogiamos a esos pocos en el mundo que piensan que vale la pena tomarse la molestia de contar a quienes para nosotros no cuentan para nada. Ellos sí importan.

* En la jerga de este mundillo de la guerra con drones los llaman “signature strikes”, una expresión imposible de traducir en su literalidad. (N. del T.)

** En castellano en el original. (N. del T.)

Fuente:http://www.tomdispatch.com/post/175990/tomgram%3A_engelhardt%2C_counting_bodies%2C_then_and_now/#more

La ONU cumple 70 años con impresionantes éxitos y fracasos

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Análisis de Somar Wijayadasa

Este es un artículo de opinión de Somar Wijayadasa, expresentante de Onusida y delegado de la Unesco ante las sesiones de la Asamblea General, además de abogado especializado en derecho internacional y formado en Moscú.

Tomado de IPS

El Consejo de Seguridad adoptó por unanimidad la resolución 2219 (2015), que extiende el embargo de armas a Costa de Marfil por un año, hasta el 30 de abril de 2016. Crédito: UN Photo/Eskinder Debebe.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) fue creada para salvar a las generaciones futuras del flagelo de la guerra, proteger los derechos humanos, mantener la paz y la seguridad internacional y defender el derecho internacional. Sus 70 años de historia están marcados por muchos éxitos, pero también por decepciones.

El foro mundial tiene una impresionante marca de resolver conflictos internacionales. Las fuerzas de mantenimiento de la paz asumieron, desde 1945, 60 misiones y negociaron 172 acuerdos de paz que pusieron fin a conflictos regionales. En la actualidad, hay efectivos de la ONU en 20 lugares conflictivos tratando de salvar vidas y evitar guerras.

La ONU también peleó por la liberación de países que estuvieron bajo un régimen colonial por más de 450 años. Ochenta países y más de 750 millones de personas quedaron libres del colonialismo desde entonces.

El Consejo de Seguridad debe reformarse y fortalecerse para que el foro mundial pueda hacer frente y resolver desafíos complejos.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos, de 1948, dio a la ONU la potestad de actuar como custodia para la protección de los derechos humanos, la discriminación contra las mujeres, los derechos de niños y niñas, y actuar en materia de tortura, personas desaparecidas, detenciones arbitrarias que ocurrían en muchos países.

Además, la ONU y sus agencias especializadas están dedicadas a mejorar todos los aspectos de la vida humana, incluso la educación, la salud, la reducción de la pobreza, los derechos de las mujeres, niñas y niños y el cambio climático.

Por ello, la ONU, sus agencias, sus programas y su personal recibieron 12 veces el Premio Nobel de la Paz. Eso incluye un premio en 1988 a las Fuerzas de Mantenimiento de la Paz y, en 2001, al foro mundial y al entonces secretario general Kofi Annan.

La ONU definió, codificó y amplió el ámbito del derecho internacional, rigiendo las responsabilidades legales de los estados en su relacionamiento mutuo, en su tratamiento a las personas dentro de los límites del Estado.

El foro mundial también negoció más de 560 tratados multilaterales sobre derechos humanos, refugiados, desarme, comercio, océanos, espacio exterior, entre otros, que cubren todos los aspectos de los asuntos internacionales.

Además, logró avanzar con los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio, a los que seguirán desde fines de este año los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible para mejorar el progreso social, económico y ambiental para 2030.

Pero no pudo evitar que Estados Unidos abandonara el Protocolo de Kyoto, ignorara el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, repudiara la Convención sobre Armas Biológicas y repeliera el Tratado de Misiles Antibalísticos.

Pero también ha tenido fracasos

En 1970, cuando 190 naciones suscribieron el Tratado sobre la No Proliferación Nuclear (TPN), las cinco superpotencias tenías armas atómicas. Luego, a pesar de ese acuerdo y del Tratado de Prohibición Parcial de los Ensayos Nucleares, varios países (Corea del Norte, Israel, Pakistán e India) desarrollaron armas nucleares. Eso mostró la incapacidad de la ONU para lograr que los países infractores cumplieran las normas.

Por su parte, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) resolvió grandes disputas internacionales, pero las potencias con poder de veto limitaron su eficacia en momentos cruciales.

La Corte Penal de Justicia, creada en 2002, procesó a varios criminales de guerra, pero recibió críticas por juzgar solo a gobernantes africanos, mientras que las potencias occidentales también los han cometido.

Dag Hammarskjold, secretario general de 1953 a 1961 dijo que la “ONU no se creó para llevar a la humanidad al cielo, sino para salvarla del infierno”. El foro mundial resolvió muchos conflictos violentos, evitó guerras y preservó millones de vidas, pero también sufrió reveses.

En Camboya, la misión de paz (de 1991 a 1995) puso fin a la violencia e instauró un gobierno democrático, pero mucho después de que el régimen del Jemer Rojo (1975-1979) ejecutará a más de 2,5 millones de personas.

En Ruanda, más de 800.000 personas fueron masacradas en 100 días en 1994. Al año siguiente, las fuerzas serbo-bosnias invadieron la “zona segura” de Srebrenica y asesinaron a unos 8.000 hombres y niños musulmanes. En Darfur, se estima que murieron 300.000 civiles sudaneses. En Nigeria, Boko Haram mató a más de 13.000 personas.

Un informe de la organización Body Count revela que “además del millón de personas asesinadas en Iraq, otras 220.000 murieron en Afganistán y 80.000 en Pakistán a raíz de la política exterior de Estados Unidos”.

El año pasado, Israel bombardeó viviendas residenciales, escuelas, hospitales y refugios de la ONU en el territorio palestino de Gaza, dejando 2.200 personas muertas.

Al condenar el ataque, la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay declaró: el estado judío “desafío de forma deliberada el derecho internacional en su ofensiva militar contra Gaza y las potencias mundiales deben hacerla rendir cuenta por posibles crímenes de guerra”.

El Consejo de Seguridad de la ONU fracasó debido a que Estados Unidos vetó toda acción contra Israel.

La Primavera Árabe en Medio Oriente dejó miles de personas muertas y cambios de gobierno en Túnez, Egipto, Libia y Yemen.

Libia quedó devastada con 40.000 personas muertas, y la guerra civil de Siria ya dejó 220.000 muertos. Además, estas guerras obligaron a 50 millones de personas a abandonar sus hogares. En la actualidad, el Estado Islámico, se infiltró en esos países perpetrando macabros asesinatos, violando los derechos humanos y cometiendo crímenes de guerra como no se había visto antes.

Esas catástrofes se habrían evitado si los estados miembro de la ONU hubieran tenido la capacidad de actuar con firmeza en tiempo y forma. Pero el foro mundial no es un gobierno mundial ni tiene un ejército permanente de mantenimiento de la paz listo para desplegar. Y son ellos los que toman las decisiones.

Los reveses se reflejan claramente en las fallas del Consejo de Seguridad y su poder de veto, que permite que los intereses de algunos miembros pasen antes que las necesidades de poner fin a un conflicto.

Pillay dijo al Consejo de Seguridad: “las consideraciones geopolíticas de corto-plazo y el interés nacional limitado se interpusieron en reiteradas oportunidades sobre el intolerante sufrimiento humano y las graves violaciones de, y amenazas de largo plazo a, la seguridad y la paz internacionales”.

En los últimos 70 años, la geopolítica cambió de forma drástica el pedido de reforma de la ONU para cumplir con las necesidades globales y los desafíos del siglo XXI.

Los estados miembro acusan al Consejo de Seguridad de ser arrogante, reservado y poco democrático, pero las potencias con poder de veto se resisten al cambio. Mientras, las violaciones a la Carta de la ONU cometidas por países poderosos siguen erosionando la eficacia del foro mundial.

Pero, según el mandato de su Carta, la ONU evitó otra guerra mundial; logró avances impresionantes y sin precedentes en todos los aspectos del desarrollo humano, beneficiando a millones de personas en todo el mundo.

Nuestro enrevesado mundo necesita a la ONU. El Consejo de Seguridad debe reformarse y fortalecerse para que el foro mundial pueda hacer frente y resolver desafíos complejos.

Como dijo el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, la ONU es imperfecta, pero imprescindible.

VISITA HISTÓRICA DEL PRESIDENTE FRANCÉS A CUBA

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François Hollande realiza una visita a Cuba para reforzar las relaciones entre ambos países

Por Salim Lamrani

*Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, SalimLamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula Cuba, the Media, and the Challenge of Impartiality, New York, Monthly Review Press, 2014, con un prólogo de Eduardo Galeano.

 

El 11 de mayo 2015, precisamente un mes después del encuentro histórico entreBarack Obama y Raúl Castro en laCumbre de las Américas en Panamá,François Hollande realiza una visita oficial a Cuba, convirtiéndose en el primer presidente francés que viajará a la isla. Aprovechando un contexto internacional favorable con el acercamiento operado por Washington y La Habana desde el 17 de diciembre de 2014, así como el proceso de normalización entre la Unión Europea y Cuba desde febrero de 2014, París refuerza sus lazos con la mayor de las Antillas.

Una visita minuciosamente preparada

Varios viajes oficiales precedieron a esta visita histórica. En un primer tiempo, el 12 de abril de 2014, Laurent Fabius, ministro francés de Relaciones Exteriores, realizó una estancia en Cuba donde lo recibió el presidente Raúl Castro.[1] Se trataba entonces de la primera visita del jefe de la diplomacia francesa desde el viaje de Claude Cheysson en agosto de 1983.[2]Con esta iniciativa oficial, París ratificó el fracaso de la política de sanciones de Bruselas, que aplica la Posición Común a la Isla desde 1996.

En marzo de 2015, una delegación francesa liderada por Mathias Felk, secretario de Estado para el Comercio Exterior, y Bruno Bézard, Presidente del Club de París y Director General del Tesoro Francés, realizó una visita de tres días a Cuba para preparar la estancia del presidente Hollande y abordar el tema de la deuda de Cuba con el Club de París de unos 15.000 millones de dólares.[3]

Las motivaciones de Francia

Las motivaciones del viaje oficial del presidente Hollande son múltiples. Primero son de orden político. En efecto, la diplomacia francesa es consciente de que Cuba es la puerta de entrada de América Latina, donde Estados Unidos ha perdido una gran parte de su influencia en beneficio de China y Rusia, que tienen relaciones muy estrechas con la Isla.

Jamás en la historia del continente la influencia de La Habana ha sido tan grande. Cuba no sólo tiene relaciones diplomáticas, comerciales y culturales fructíferas con todas las naciones latinoamericanas, sino que además ocupa un lugar preponderante en los organismos de integración regional como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), que agrupa los 33 países de América Latina y del Caribe, y la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) que reúne 13 naciones de la región. La II Cumbre de la CELAC de La Habana en enero de 2014 federó a los jefes de Estado y de Gobierno de todo el continente, en una demostración impresionante de unidad, y declaró a América Latina “Zona de Paz”.[4]

Prueba de la importancia de Cuba, Estados Unidos también tuvo que abrir un proceso de diálogo con La Habana  a causa de su aislamiento en América Latina, donde hasta sus más fieles aliados, como México y Colombia, expresaron firmemente su oposición al estado de sitio económico impuesto a la población cubana. Por otra parte, varias naciones del continente amenazaron con boicotear la Cumbre de las Américas de abril de 2015 en Panamá, en caso de ausencia de Cuba. Así Juan Manuel Santos, Presidente de Colombia y principal socio de Washington en América Latina, declaró en abril de 2012 durante la VI Cumbre de las Américas en Cartagena que “otra Cumbre sin Cuba sería inaceptable”.[5]

Así, el apoyo latinoamericano a Cuba supera las oposiciones ideológicas tradicionales. El Gobierno francés sabe que unas relaciones cordiales con Cuba facilitarán los lazos con el resto del continente. Por ello, no menos de ocho ministros acompañarán al presidente Hollande, lo que ilustra la importancia que concede Francia a este viaje oficial.

Las motivaciones son también de orden económico. En efecto, además de los encuentros oficiales clásicos y de la inauguración de la nueva sede de la Alianza Francesa en La Habana, la agenda de François Hollande incluye también la participación en un foro económico entre inversionistas franceses y el Estado cubano con el fin de reforzar la presencia de Francia en Cuba.

Así, decenas de empresarios franceses forman parte del viaje presidencial. Aunque unas 60 empresas francesas se encuentran en Cuba, entre las cuales las más importantes son Pernod-Ricard, Accor, Bouygues, Alcatel-Lucent, Total, Alstom y Air France[6], Francia sólo es el noveno socio económico de la Isla después de Venezuela, China, España, Canadá, Países Bajos, Brasil, México e Italia. Francia desea desarrollar su presencia en los sectores de las energías renovables, transporte, biotecnología, agroalimentario e integrar la Zona Especial de Desarrollo del puerto de Mariel.[7]

La reciente visita de Bruno Rodríguez, ministro cubano de Relaciones Exteriores, a París el 20 y 21 de abril de 2015, ilustra el interés de Francia en las relaciones con Cuba. En efecto, el ministro cubano no sólo fue recibido por su homólogo francés Laurent Fabius, sino que también fue acogido por el presidente Hollande, que bajó la escalinata del palacio del Eliseo para saludarlo, gesto protocolario tradicionalmente reservado a los grandes jefes de Estado. También se entrevistó con Manuel Valls, Primer Ministro, que desenrolló la alfombra roja en el Hôtel de Matignon al representante de la República de Cuba.[8]

Las relaciones entre Francia y Cuba han mejorado mucho, particularmente gracias a Jean Mendelson, embajador de Francia en La Habana de noviembre de 2010 a enero de 2015, que obró a favor del acercamiento entre ambas naciones y fue apreciado por los cubanos. Del mismo modo Orlando Requeijo, embajador de Cuba en Francia de 2009 a 2013, así como Héctor Igarza, su sucesor actualmente en cargo en París, contribuyeron ampliamente al reforzamiento de los lazos entre ambas naciones. El embajador Igarza considera la visita del presidente Hollande al mismo tiempo “histórica y simbólica del estado de las excelentes relaciones bilaterales”.[9]

Lazos históricos entre Francia y Cuba

Con esta primera visita de un jefe de Estado francés a Cuba, François Hollande repara una anomalía histórica. En efecto, “más de 200 años de amistad y 113 años de relaciones diplomáticas y consulares [desde 1902]” unen a ambas naciones, recuerda el embajador Igarza. Los primeros colonos franceses se instalaron en Cuba en 1804 tras huir la Revolución Haitiana. Cienfuegos, una de las principales ciudades cubanas, fue fundada por el francés Jean-Louis Laurent de Clouet. Esta “Perla del Sur” de 150.000 habitantes conserva todavía la influencia francesa, particularmente en su arquitectura.

Del mismo modo los independentistas cubanos también recibieron la influencia de los ideales de la Revolución Francesa y el himno nacional de la isla, La Bayamesa, saca su inspiración de La Marseillaise. Victor Hugo apoyó la causa de la emancipación cubana contra el yugo español y mantuvo una correspondencia con José Martí, Héroe Nacional cubano.

De la misma forma, cosa poco conocida, el lema de la Revolución Cubana “Patria o Muerte”, derivado de la máxima “Libertad o Muerte”, lanzado por primera vez por Fidel Castro el 5 de marzo de 1960 tras el atentado terrorista que organizó la CIA contra el barco francés La Coubre que transportaba armas y municiones a Cuba y que causó un centenar de muertos y más de 200 heridos, saca su fuente del lema robespierrista “Libertad, Igualdad, Fraternidad, o Muerte”.[10]

Con esta visita histórica, el presidente François Hollande indica la vía a seguir a las demás naciones occidentales y manda un mensaje a la Unión Europea y a Estados Unidos. Francia recuerda que la mejor manera de promover intereses mutuos es basar las relaciones con Cuba en la igualdad soberana, el diálogo respetuoso y la no injerencia en los asuntos internos.

Publicado en Al Mayadeen

[1]Le Monde, «Laurent Fabius en visite à Cuba, ‘amie’ de la France», 13 de abril de 2014.

[2] Claude Cheysson, «Déclaration de M. Claude Cheysson, Ministre des relations extérieures sur les relations avec Cuba et le droit des peuples», 5 de agosto de 1983.

[3]   http://discours.vie-publique.fr/notices/833198100.html (sitio consultado el 6 de mayo de 2015)

[4]Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba, “Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz”, 29 de enero de 2014.http://celac.cubaminrex.cu/articulos/proclama-de-america-latina-y-el-caribe-como-zona-de-paz (sitio consultado el 6 de mayo de 2015).

[5] María Carolina Piña, «Santos: Otra Cumbre sin Cuba sería inaceptable», RFI, 14 de abril de 2015.

[6]France Diplomatie, «La France et Cuba». http://www.diplomatie.gouv.fr/fr/dossiers-pays/cuba/la-france-et-cuba/ (sitio consultado el 6 de mayo de 2015).

[7]Prensa Latina, « Visita de Hollande a Cuba es resultado de relación histórica », 30 de abril de 2015.

[8]Gouvernement français, «Entretien de Manuel Valls avec Bruno Eduardo Rodríguez Parilla, ministre des Relations extérieures de la République de Cuba», 21 de abril de 2015.http://www.gouvernement.fr/partage/4059-entretien-de-manuel-valls-avec-bruno-eduardo-rodriguez-parrilla-ministre-des-relations-exterieures (sitio consultado el 6 de mayo de 2015).

[9]Correspondencia con el embajador  Héctor Igarza el 6 de mayo de 2015.[10] Fidel Castro Ruz, «Discurso», 5 de marzo de 1960, República de Cuba.http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1960/esp/f050360e.html (sitio consultado el 6 de mayo de 2015).

 

 

Nepal trata de organizar asistencia por terremoto, miles huyen de la capital

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Por Rupam Jain Nair y Gopal Sharma y Ross Adkin

Reuters

KATMANDÚ

Funcionarios nepalíes luchaban el lunes por obtener ayuda para las personas que quedaron sin hogar ni alimentos por un devastador terremoto ocurrido hace dos días, mientras miles trataban de huir de la capital Katmandú hacia las llanuras que la rodean aterrados por las réplicas.

Hacia la tarde, la cifra de muertos del terremoto de magnitud 7,9 del sábado había trepado a más de 3.700 y los reportes que llegaban a cuentagotas desde áreas remotas sugerían que podría aumentar significativamente.

Un funcionario de alto nivel del Ministerio del Interior dijo que la cifra de muertos podría llegar a 5.000, en el peor desastre de este tipo en Nepal desde 1934, cuando 8.500 personas perdieron la vida.

El Aeropuerto Internacional de Tribhuvan de Katmandú operaba con restricciones porque muchos empleados no acudieron a trabajar, había gente intentando salir del país y una serie de réplicas forzaron su cierre varias veces desde el sismo.

El ministro del Interior, Bam Dev Gautam, estaba supervisando la entrega de ayuda y asistiendo a los pasajeros que querían abandonar el país.

Funcionarios dijeron que necesitaban más suministros de comida, medicamentos, servicios especializados de rescate y bolsas para cadáveres.

“Las morgues están quedando completamente llenas”, dijo Shankar Koirala, un funcionario de la oficina del primer ministro que está lidiando con la disposición de los cuerpos.

Las familias encendieron piras funerarias para los muertos en pueblos de todo el país.

VUELO DESDE KATMANDÚ

Muchos residentes de Katmandú, una ciudad de un millón de habitantes, han dormido a la intemperie desde el terremoto, ya sea porque sus casas fueron destruidas o porque temen que las réplicas derrumben lo que queda en pie.

El lunes, miles intentaban dejar la ciudad. Las rutas que salen de Katmandú estaban colapsadas de personas, algunas con bebés a cuestas, tratando de subir a autobuses o lograr un aventón en autos y camiones hacia las llanuras. En el aeropuerto se habían formado largas filas.

“Estamos escapando”, dijo Krishna Muktari, que administra una pequeña tienda de abarrotes en la ciudad de Katmandú.

Mientras tanto, la extensión del desastre de Nepal recién comenzaba a conocerse al llegar reportes de devastación desde otras partes del país.

En los Himalayas, cientos de montañistas permanecían atrapados en el campamento base, donde una enorme avalancha desatada por el terremoto dejó 17 muertos en el peor desastre que asola al Monte Everest.

Equipos de rescate, ayudados por un clima despejado, usaban helicópteros para buscar a decenas de personas varadas a gran altura, de a dos por vez.

En Sindhupalchowk, a unas tres horas en automóvil al noreste desde Katmandú, la cifra de muertos había trepado a 875 y se esperaba que aumentara. En Dhading, cerca del epicentro del terremoto al oeste de la capital, 241 personas murieron.

“No hay nadie ayudando a la gente en los pueblos. La gente está muriendo donde está”, dijo A.B. Gurung, un soldado nepalí que esperaba en el distrito de Dhading por un helicóptero indio que había llegado a Darkha, su pueblo.

AYUDA A CUENTAGOTAS

Los enfermos y heridos yacían a la intemperie en la capital, sin posibilidad de encontrar camas en hospitales de la ciudad devastada. En las afueras del Colegio Médico de Katmandú, cirujanos establecieron un centro en una tienda de campaña.

En Katmandú y otras zonas, las familias exhaustas tendieron colchones en las calles y levantaron tiendas de campaña para protegerse de la lluvia. La gente hacía filas para conseguir agua entregada por camiones, mientras que las pocas tiendas que permanecían abiertas ya no tenían nada que vender.

Agencias humanitarias dijeron que se estaba entregando raciones de comida, agua y frazadas a la población afectada en la capital y otras ciudades.

Algunos suministros comenzaron a llegar a cuentagotas a la capital, dijo un testigo de Reuters. Algunos baños químicos se habían instalado y varias agencias locales proveían alimentos.

Se veían pocos vehículos de Naciones Unidas con equipamiento médico y equipos de primeros auxilios.

El Fondo para la Infancia de la ONU dijo que casi un millón de niños en Nepal se vieron afectados por el terremoto, y advirtió de enfermedades infecciosas y transmitidas por el agua.

En la antigua ciudad de Bhaktapur, al este de Katmandú, muchos residentes vivían en tiendas de campaña en el complejo de un colegio después de que edificios de siglos de antigüedad colapsaron o quedaron agrietados.

“Nos hemos convertido en refugiados”, dijo Sarga Dhaoubadel, estudiante de administración cuyos antepasados habían construido su casa en Bhaktapur hacia 400 años. Estaban subsistiendo a base de fideos instantáneos y fruta, contó.

El gobierno confirmó el lunes un total de 3.726 personas muertas en el terremoto. Más de 6.500 resultaron heridas.

Otras 66 perdieron la vida en la frontera con India y al menos otras 20 fallecieron en el Tíbet, informó la agencia de noticias estatal china.

En la tarde del lunes, las réplicas volvieron a sacudir el noreste de la India, haciendo que los residentes abandonaran sus casas en medio del temor por su seguridad.

Varios países se apresuraron a ofrecer ayuda y personal.

India envió vía aérea insumos médicos y equipos de ayuda, mientras que China mandó a un equipo de emergencia de 60 efectivos. El Ejército paquistaní anunció el envío de cuatro aviones C-130 con un hospital de 30 camas, equipos de búsqueda y rescate, e insumos.

El desastre ha subrayado el mal estado de las instalaciones médicas de Nepal, que tiene sólo 2,1 doctores y 50 camas de hospital por cada 10.000 personas, según un reporte de 2011 de la Organización Mundial de la Salud.

LO QUE EDUARDO GALEANO DEJÓ

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Montevideo (PL).- La ausencia de Eduardo Galeano renovó interés, entre lectores nuevos y viejos admiradores, en su obra, su pensamiento y por sus mensajes latinoamericanistas a lo largo de 40 años.

La muerte del autor del emblemático texto Las venas abiertas de América Latina, fallecido (13 abril) a los 74 años de edad, convocó a personalidades de la política y la cultura de todo el mundo, además de miles de uruguayos.

Libreros de Montevideo registraron un “boom” de ventas de sus obras y se adelantaron extractos de libros de próxima edición, como “Mujeres”, en que Galeano rinde homenaje a las “mujeres que festejan la vida porque no se resignan”.

El presidente Tabaré Vázquez recordó las virtudes de Galeano y sintetizó sus sentimientos con la frase: “era un gladiador para ponerle voz a los más humildes que no tenían voz”.

El exmandatario José Mujica, por su parte, dijo que Galeano era un “inconformista neto y buceador entre la historia y la poesía, que ayudó a todos los latinoamericanos a contemplar nuestras propias raíces”.

En nombre el gobierno uruguayo, el vicepresidente Raúl Sendic, despidió los restos de Galeano en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo.

Incluyó en su discurso algunos momentos compartidos entre Galeano y su padre, Raúl Sendic Antonaccio, fundador del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, en que charlaban de “la utopía que ellos siempre soñaron”.

Entre los visitantes del exterior, acudió a las honras fúnebres el vicepresidente de Venezuela, Jorge Arreaza, acompañado de su esposa Rosa Virginia, hija del presidente Hugo Chávez, y el ministro de Cultura, Reinaldo Iturriza.

Tras entregar una carta de condolencias del presidente Nicolás Maduro, recordó el hecho de que Chávez le obsequiara un ejemplar de Las venas abiertas de América Latina al presidente estadounidense Barack Obama el año 2009.

A su turno, la ministra argentina de Cultura, Teresa Parodi, al frente de una delegación oficial y en nombre de la presidenta Cristina Fernández, precisó que Eduardo Galeano “va a ser un espejo en el que nos vamos a seguir mirando”.

Otros recordaron el desayuno que Galeano compartió en su residencia montevideana con el presidente boliviano Evo Morales en febrero pasado en que el mandatario del entregó el “Libro del Mar”, con toda la argumentación de la causa marítima boliviana.

Galeano aportó una sola palabra para transmitir su pensamiento sobre el tema y pidió rebautizar el texto como el “Libro del Mar Robado”.

Carlos Chacho Álvarez, secretario general de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi), opinó que Galeano fue “uno de los que con más fuerza, estilo, coraje y fina ironía nos empujó a pensarnos como latinoamericanos”.

El exvicepresidente argentino afirmó asimismo que la prédica de Galeano, como su obra, su coherencia y su actitud militante “se hicieron carne en muchos gobernantes y pueblos”.

En un plano más íntimo, el destacado cantautor Daniel Viglietti lamentó no sólo la pérdida de “un gran escritor y un gran pensador, un hombre de prosa y de poesía, un literato y un creador, sino también a un amigo”.

Igualmente, el periodista Ángel Ruocco, amigo personal del autor, relató a Prensa Latina sus anécdotas con un “Galeano común y corriente”, sobre su amor al fútbol, a los animales, a la comida italiana.

Pero también recordó su temprana militancia, sus exilios y su odio a “la dictadura, la injusticia, la desigualdad y la discriminación”.

La crítica mayor a Galeano surgió de uno de sus nietos, indignado por la muerte por el cáncer pulmonar de su abuelo.

En carta al presidente Vázquez, médico oncólogo y luchador contra el tabaquismo, le planteó: “el tabaco nos ha robado toda nuestra gran literatura y pensamiento. Imagine cuántos libros él (Galeano) podría estar escribiendo en los próximos años”.

(*) El autor es corresponsal de Prensa Latina en Uruguay 

UN AÑO SIN GABO

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Gabriel García Márquez sigue vivo en sus letras

Tomado de TeleSurTV

http://www.telesurtv.net/telesuragenda/Un-ano-sin-Gabo-20150415-0048.html

El oriundo de Aracataca recibió ayer miles de homenajes en todo el mundo. Exposiciones, documentales, lecturas colectivas y conferencias en las que abundan las mariposas amarillas rinden tributo a uno de los grandes de la literatura latinoamericana.

Este viernes 17 de abril se cumplió el primer año de la partida física del escritor colombiano Gabriel García Márquez. Merecedor del premio Nobel de Literatura 1982, “Gabo” como era apodado por cariño, para muchos seguirá siendo un inmortal gracias a sus letras.

Entre la nostalgia y recuerdos

Las partidas físicas se conmemoran pero las vidas se celebran. Tras sus 84 años de vida, García Márquez dejó un legado de más de 20 obras que no solo siguen vigentes sino que son utilizadas como referencia cuando se habla de la buena literatura latinoamericana. Como escritor, novelista, cuentista, guionista y periodista, este insigne colombiano dejó una huella que para muchos es imborrable en el mundo.

Su herencia es tan grande que traspasa la letras, y el reconocimiento es tal que tras su partida el Congreso de Colombia creó una ley con la cual un billete tendrá su imagen. También se creará un centro internacional para el legado del escritor en Cartagena de Indias.

El Dato: El legado literario de García Márquez es inmenso e incomparable. Si se cuentan los discursos y guiones de cine, fueron más de tres decenas de escritos los que hicieron que se convirtiera en el máximo exponente del movimiento literario llamado Realismo mágico.

Sus propios colegas como Alberto Salcedo Ramos, cronista y columnista oriundo también de la costa Caribe colombiana, aseguran que “Gabo es un clásico, es decir, uno de esos raros autores que no necesitan llevar su obra a remolque, porque esa obra se defiende sola”