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SONANDO DE VERDAD

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POR MAGGIE MARIN

Publicado en TRIBUNA DE LA HABANA el pasado domingo 9 de octubre

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De aquello que uno menos imagina pueden extraerse lecciones. Sonando en Cuba ha demostrado irrefutablemente que cuando existe una necesidad mayor y buen empuje, somos capaces de hacer grandes cosas a pesar de nuestras muchas limitaciones económicas.

…El ambiente musical cubano estaba contaminado con lo más soez que se hace actualmente en estas latitudes respecto a la llamada música popular, y popular bailable. Era lamentable ver a nuestros nietos, medianos pero también pequeños, bailando y cantando ¿canciones? ¿Bailes? Súper chabacanos, vulgares, en fin lo peor de lo peor. Y como la mala hierba, esa ¿música? lo fue copando todo.

…Parecía que aquello no tendría fin, y el fenómeno era doblemente lamentable cuando Cuba posee un autentico y excelente patrimonio musical que se remonta hasta tiempos inmemoriales; cuando esta Isla ha sido cuna de una serie de ritmos que dieron la vuelta al mundo y se posesionaron de él, en interpretaciones de cantantes y autores de la talla de Sindo Garay, Trió Matamoros, Rita Montaner, Bola de Nieve, Benny Moré, Enrique Jorrin, Pérez Prado, Juan Formel….

…Son tantísimos. En todas las épocas de nuestra historia musical y cultural. Mencionarlos a todos es imposible, pero la excelencia y gusto exquisito de la música que nos legaron estaban, están ahí.

…Paulo Fernández Gallo ha hecho realidad un proyecto que tal vez ni él mismo pensó que podía llegar a tanto y ser de tan grande valor. Se rodeó de un equipo de estrellas como él, toco puertas que ante la solidez de sus ideas convenció de su utilidad y urgencia, y ha hecho un milagro que la cultura cubana no tendría como premiarle.

…Cada domingo, cuando disfruto Sonando en Cuba, a veces hasta las lágrimas con esos estupendos cantantes jóvenes surgidos de humildes terruños de nuestro archipiélago, me digo que sin duda alguna, los cubanos podemos hacer prodigios en muchas otras cosas que ahora mismo nos parecen utopías.

…Claro está, es preciso que amén de la valía del propósito el mismo esté bien claro, estructurado, firme, y que el deseo de llevarlo a vías de éxito sea tan fuerte que logre mover algunas montañas. Pero queda demostrado que hoy por hoy podríamos derribar unas cuantas, para regalarnos a nosotros mismos, a toda Cuba, realidades tan tangibles y auténticas como esta, importantes no solo para la cultura, también para la economía y la sociedad cubana, como Sonando en Cuba. Estoy segura.

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Noam Chomsky: “Nunca antes hubo un Trump”

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Para el intelectual más crítico des EE.UU.,

el panorama de su país es “chocante”

y el electorado está atravesado por

la ira de los pobres.

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Tomado de Revista Ñ del diario Clarin, de Argentina

POR MARTIN BIALECK

Candidato republicano. “Hay una correlación directa entre el apoyo a populistas autoritarios y los entusiasmados con Donald Trump”, define Chomsky. (en la foto a la derecha).

A sus 87 años, Noam Chomsky recibe al visitante con un fuerte y largo apretón de manos, una sonrisa y una mirada amable. Su despacho en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) de Cambridge cumple con el cliché de un erudito: montones de libros, viejos carteles, notas. Chomsky, uno de los intelectuales más relevantes en la actualidad, critica con dureza la actual campaña presidencial estadounidense.

–¿Cómo se explica el auge de Donald Trump? ¿Qué dice el éxito del candidato republicano sobre la situación en Estados Unidos?
–Este peculiar fenómeno tiene cierto contexto, una especie de tradición sobre la que no se habla demasiado. Tomemos las elecciones primarias de los últimos años. Algunos candidatos populares entre las bases republicanas eran tan peligrosos y estaban tan locos que el “estabishment” del partido intervino y los eliminó, como ocurrió con Michelle Bachmann, Rick Santorum o Herman Cain. Pero en esta ocasión los líderes republicanos no lo consiguieron.

–¿A qué se debe?
–Sencillamente no pudieron hacerlo. Trump es singular. Nunca hubo algo como él en naciones industrializadas occidentales.

–Estados Unidos tiene algunos problemas graves. Desigualdad, racismo, brechas sociales, cuestiones identitarias, ¿por qué hay tantos que piensan que Trump es la respuesta a esas cuestiones?
–Sabemos qué posturas y preocupaciones tienen quienes apoyan a Trump. No son los pobres. La mayoría son de la clase trabajadora blanca que en el período del neoliberalismo fueron marginados. Siendo exactos, comenzó con Ronald Reagan.

–¿Y los demócratas?
–Los demócratas abandonaron a ese grupo ya en los 70, aunque siguen argumentando lo contrario. Hace tiempo que no puede hablarse de una clase trabajadora en Estados Unidos. Hay que hablar de una “clase media”, que se refiere a la “clase trabajadora”. En cualquier caso, esa clase fue sencillamente abandonada. Sólo hay que ver los sueldos. Ya nadie quiere acordarse de que en los tiempos de nuestro gran crecimiento los sueldos estaban ligados al producto nacional bruto y a la productividad. Eso se acabó a mediados de los años 70. Todo un segmento de la población fue abandonado y quedó descolgado. Ahora, esas personas están amargadas y tienen rencor.

–¿Ve otros motivos?
–Un segundo elemento, que conocen bien en Europa, es el fortalecimiento del populismo y el ultranacionalismo. Hay una correlación directa entre el apoyo a populistas autoritarios y los entusiasmados con Trump. Muchos se sienten amenazados, por ejemplo por el feminismo, y otros por situaciones que amenazan el orden que consideran apropiado. De ello ha surgido una mezcla muy peligrosa.

–¿Hasta qué punto le parece peligrosa esa mezcla?
–Se trata de un profundo cambio en el sistema político. Estados Unidos es en realidad un Estado de partido único con dos facciones políticas, republicanos y demócratas. Pero en realidad eso ya no es así. Seguimos siendo un país de partido único, el Partido de los Negocios. Pero ya sólo hay una facción, que da igual cómo se llame. Ambos partidos han virado hacia la derecha. Hace un par de décadas Hillary Clinton habría estado a gusto entre los republicanos moderados.

–¿Cómo han evolucionado los republicanos?
–Lamentablemente han salido del espectro normal. En un sentido real ya no son un partido parlamentario.

–¿Es posible pensar en un nuevo partido, por ejemplo cuando se piensa en los millones de personas que apoyaron a Bernie Sanders?
–Por supuesto. Si tuviéramos un movimiento trabajador activo y luchador del estilo del que hubo en Estados Unidos en los años 30, probablemente uniría a los seguidores de Trump con los de Sanders. Son diferentes en muchas cosas pero comparten la misma ira por el ataque contra la clase trabajadora y los pobres. Eso podría ser el principio de algo nuevo.

–Pero los terceros partidos lo tienen difícil en Estados Unidos.
–Sí, como consecuencia de nuestra herencia británica. No hay representación política proporcional sino un sistema electoral mayoritario. Eso lo hace difícil.

–Usted ha dicho que Trump es el resultado de una sociedad que implosiona y colapsa. ¿Diría también que el sistema político se ha derrumbado?
–Mire, hay que decir que en realidad en Europa es peor. En Europa, la democracia ha sufrido un duro golpe al haberse trasladado el poder de decisión política a Bruselas. Una evolución chocante. Estados Unidos se desarrolló desde una democracia hacia una plutocracia con apéndices democráticos. Sí, aquí hay mucha libertad, es una sociedad muy abierta, hay muchas cosas positivas. Pero en nuestro sistema la mayor parte de la sociedad está sencillamente infrarrepresentada.

–¿De qué parte de la sociedad está hablando?
–De tres cuartas partes de la sociedad. Sus representantes no se interesan por ellos, sobre todo por los que están en los grupos de salario más bajos. Cuanto más hacia arriba nos movemos en la escala de salarios, más influencia vemos. Hasta que llegamos a lo más alto, hasta el uno por ciento que controla prácticamente todo.

–¿Es una consecuencia de ello que estemos ante candidatos con valores mínimos en las encuestas?
–Cuidado, eso es equívoco. ¡Lo mismo ocurre con todas las instituciones! Mire la valoración del Congreso, los bancos, las empresas, de todo salvo el Ejército, todos tienen prácticamente valoraciones de una sola cifra. La valoración de los candidatos no es algo atípico. Corresponde a un gran malestar social. Amenaza la democracia.

–¿En qué podemos confiar?
–Hay salidas. Mire el fenómeno Sanders. Esa gente salió como de la nada. Sin apoyo del mundo de los negocios ni del sistema político. Gente que teme por las bases económicas y sociales. Una reacción a su caída. Impulsada por una inesperada simpatía y por la esperanza de que alguien cree nuevos empleos en Estados Unidos. Comparen eso con la época posterior a la guerra, un movimiento así, que encontró un gobierno abierto y dispuesto a las reformas. De una amalgama así puede surgir algo nuevo. ¡Y no sólo puede, debe!

 Fuente; Dpa.

Cómo desaparecer de Internet sin dejar rastro

desaparezca de internetreocupa que sus datos personales estén disponibles en Internet? Un sitio web para “webmasters inteligentes” ha publicado una guía que enseña cómo desaparecer de la Red en nueve pasos.

Si alguna vez ha querido escapar de la tecnología moderna, borrar su nombre de los anales de Internet y vivir una vida más simple, pero no sabía cómo lograrlo, ahora tiene esta posibilidad, que detalladamente ha sido descrita por el portal whoishostingthis.com.

Gracias a su guía de nueve pasos, las personas que se preocupan por la disponibilidad de su información personal en línea pueden “tirar del enchufe” para eliminar todos sus datos almacenados en la Red, liquidando las cuentas de las redes sociales, direcciones de correo electrónico, resultados de los motores de búsqueda y listados de directorio telefónico, y desaparecer casi por completo de la Red sin dejar rastro.

Esto lo que tiene que hacer:

1. Elimine todas sus cuentas de las principales redes sociales: Facebook, Twitter, LinkedIn y Google+.

2. Busque por sí mismo en línea y elimine el resto de cuentas de las que se había olvidado, por ejemplo las antiguas MySpace y Bebo.

3. Falsifique toda información en las cuentas obstinadas que no se pueden cerrar o eliminar.

4. Dese de baja de las listas de distribución de correo electrónico.

5. Solicite a los motores de búsqueda eliminar los resultados que se refieren a usted.

6. Póngase en contacto con los ‘webmasters’ y pídales eliminar cualquier información sobre usted que no pueda borrar sin su ayuda.

7. Solicite a los centros de compensación de datos –empresas que compran y venden su información– eliminar de sus registros todo lo que se relacione con usted.

8. Pida la eliminación de su información personal de las guías telefónicas y directorios en línea.

9. Elimine todas sus cuentas de correo electrónico.

Tomado de actualidad.rt.com

La nueva doctrina de Obama: Un plan de seis puntos para la guerra global

¿Están los gringos “de vuelta” al patio trasero? No nos engañemos, siempre estuvieron vigilantes. Lean este magnífico artículo. Una recomendación de americadespierta

Por Nick Turse

En 2001, el secretario de Defensa Donald Rumsfeld inició su “revolución en asuntos militares” orientando al Pentágono hacia un modelo militar ligero de fuerzas ágiles de alta tecnología. El concepto terminó tristemente en ciudades iraquíes asediadas.

En todo el globo, desde América Central y del Sur a África, Medio Oriente y Asia, el gobierno de Obama está desarrollando su fórmula para un nuevo modo de guerra estadounidense. Al hacerlo, el Pentágono y sus socios cada vez más militarizados se basan en todo, desde los preceptos clásicos de guerra colonial a las últimas tecnologías.

Parecía una escena sacada de una película de Hollywood. En plena oscuridad, hombres con equipo completo de combate, con armas automáticas y gafas de visión nocturna, agarraron un grueso cable colgado de un helicóptero Chinook MH-47. Luego, rápidamente, uno a uno se deslizaron sobre un barco. Después, “Mike” un SEAL de la Armada que no dio su apellido, alardeó ante un sargento de asuntos públicos del ejército de que mientras realizaban su juego, los SEALs podrían bajar 15 hombres a un barco en 30 segundos o menos.

Una vez que estuvieron en la cubierta de popa los soldados se dividieron en escuadrones y revisaron el barco mientras se balanceaba en Puerto Jinhae, Corea del Sur. Bajo cubierta y en el puente, los comandos ubicaron a varios hombres y los amenazaron con sus armas, pero nadie disparó un tiro. Era, después de todo, un ejercicio de entrenamiento.

Todos esos allanadores de barcos eran SEALs, pero no todos eran estadounidenses. Algunos eran del Grupo de Guerra Especial 1 de Coronado, California; otros de la Brigada Naval Especial de Corea del Sur. El ejercicio formaba parte de Foal Eagle 102, un ejercicio multinacional de servicios conjuntos. También era el modelo -y una pequeña muestra- de un publicitado “pivote” militar estadounidense del Gran Medio Oriente a Asia, una acción que incluye el envío de un contingente inicial de 250 marines a Darwin, Australia, la ubicación de barcos de combate litoral en Singapur, el fortalecimiento de vínculos militares con Vietnam e India, la realización de juegos de guerra en las Filipinas (así como un ataque de drones en ese país) y la transferencia de la mayoría de los barcos de la Armada hacia el Pacífico antes de finales de la década.

Ese modesto ejercicio de entrenamiento también reflejó otro tipo de pivote. La cara de la guerra al estilo estadounidense vuelve a cambiar. Olvidad las invasiones a gran escala y ocupaciones de amplia base en el continente eurasiático; en vez de eso hay que pensar en fuerzas de operaciones especiales que actúan independientemente pero que también entrenan o combaten junto a militares aliados (si no son directamente ejércitos testaferros) en puntos álgidos de todo el mundo. Y junto a esos consejeros, entrenadores y comandos de fuerzas especiales hay que esperar que cada vez más fondos y esfuerzan fluyan hacia la militarización del espionaje y la inteligencia, el uso de aviones no tripulados, drones, el lanzamiento de ataques cibernéticos y operaciones conjuntas del Pentágono con organismos gubernamentales “civiles” cada vez más militarizados.

Gran parte de esto se ha mencionado en los medios, pero ha escapado a la atención de qué forma todo esto se combina en lo que podría denominarse la nueva cara global del imperio. Y sin embargo, esto no representa nada que no sea una nueva doctrina Obama, un programa de seis puntos para la guerra del Siglo XXI, al estilo estadounidense, que el gobierno desarrolla y afina cuidadosamente. Su alcance global ya es imponente, aunque poco reconocido. al igual que las operaciones militares “ligeras” de Donald Rumsfeld y las operaciones de contrainsurgencia de David Petraeus, tendrá evidentemente su apogeo, y como ellas indudablemente desaparecerá de maneras que sorprenderán a sus creadores.

LA OPERACIÓN MILITAR CONFUSA

Durante muchos años, los militares estadounidenses han elogiado y promovido el concepto de la “operación militar conjunta”. Un helicóptero del ejército que descarga SEALs de la Armada en un barco coreano resume gran parte de estos principios al nivel táctico. Pero el futuro, parece, nos reserva algo diferente. Hay que pensar en ello como “operación militar confusa”, una especie de versión organizativa de la guerra en la cual un Pentágono dominante fusiona sus fuerzas con otras agencias gubernamentales -especialmente la CIA, el Departamento de Estado y la DEA (Administración de Cumplimiento de Leyes sobre las Drogas)– en complejas misiones combinadas en todo el globo.

En 2001, el secretario de Defensa Donald Rumsfeld inició su “revolución en asuntos militares” orientando al Pentágono hacia un modelo militar ligero de fuerzas ágiles de alta tecnología. El concepto terminó tristemente en ciudades iraquíes asediadas. Una década después los últimos vestigios de sus numerosas fallas siguieron apareciendo en una guerra estancada en Afganistán contra una insurgencia minoritaria variopinta que no se puede derrotar. Desde entonces dos secretarios de Defensa y un nuevo presidente han dirigido otra transformación orientada a evitar ruinosas guerras terrestres en gran escala en las cuales EE.UU. ha mostrado consistentemente que no puede vencer.

Bajo el presidente Obama, EE.UU. ha expandido o lanzado numerosas campañas militares, la mayoría utilizando una mezcla de los seis elementos de la guerra estadounidense del Siglo XXI. Tomemos la guerra estadounidense en Pakistán, un ejemplo de lo que podría llamarse ahora fórmula Obama, si no doctrina. Comenzando como una campaña de asesinato por drones altamente circunscrita respaldada por incursiones limitadas de comandos a través de la frontera bajo el gobierno de Bush, las operaciones en Pakistán se han expandido a algo cercano a una guerra aérea robótica en gran escala, complementada por ataques de helicópteros a través de la frontera “equipos de asesinato” de fuerzas testaferras afganas financiadas por la CIA, así como misiones en el terreno de operaciones de fuerzas especiales de elite, incluida la incursión de los SEALs que mataron a Osama bin Laden.

La CIA ha realizado también misiones clandestinas de inteligencia y vigilancia en Pakistán, aunque su rol, en el futuro, puede que sea menos importante gracias al lento avance de las misiones del Pentágono. En abril, de hecho, el secretario de Defensa Leon Panetta anunció la creación de una nueva agencia de espionaje parecida a la CIA dentro del Pentágono llamada Servicio Clandestino de Defensa. Según Washington Post , su objetivo es expandir “los esfuerzos de espionaje militar más allá de las zonas de guerra”.

Durante la última década, la noción misma de zonas de guerra se ha confundido remarcablemente, reflejando la confusión de las misiones y actividades de la CIA y del Pentágono. Analizando la nueva agencia, y la “tendencia más amplia de convergencia” entre las misiones del Departamento de Defensa y de la CIA, el Post señaló que la “confusión también se evidencia en los rangos más altos de las organizaciones. Panetta sirvió previamente como director de la CIA, y ese puesto está ocupado actualmente por el general de cuatro estrellas retirado David H. Petraeus”.

Para no ser menos, el año pasado el Departamento de Estado, que solía ser la sede de la diplomacia, continuó su larga marcha hacia la militarización (y la marginación) cuando acordó combinar parte de sus recursos con el Pentágono para crear el Fondo Global de Contingencia de la Seguridad. Ese programa otorgará al Departamento de Defensa más influencia en la afluencia de la ayuda de Washington a las fuerzas testaferras en sitios como Yemen y el Cuerno de África.

Una cosa es segura: La guerra estadounidense (junto con sus espías y sus diplomáticos) se orienta cada vez más profundamente hacia “las sombras”. Hay que esperar aún más operaciones clandestinas cada vez en más lugares y por supuesto con más potencial todavía para repercusiones en el futuro.

LAS OPERACIONES EN EL “CONTINENTE NEGRO”

Un lugar que probablemente presenciará la llegada de espías del Pentágono en los próximos años es África. Bajo el presidente Obama, las operaciones en el continente se han acelerado mucho más allá de las intervenciones de los años de Bush. La guerra del año pasado en Libia; una campaña regional de drones con misiones desde aeropuertos y bases en Yibuti, Etiopía, y Seychelles, la nación-archipiélago del Océano Índico; una flotilla de 30 barcos en ese océano en apoyo de operaciones regionales; una campaña múltiple militar y de la CIA contra milicianos en Somalia que incluye operaciones de inteligencia, entrenamiento a agentes somalíes, prisiones secretas, ataques de helicópteros e incursiones de comandos estadounidenses; un masivo envío de dinero para operaciones de contraterrorismo en toda África Oriental; una posible guerra aérea de estilo antiguo, realizada secretamente en la región utilizando aviones tripulados; decenas de millones de dólares en armas para mercenarios aliados y tropas africanas; y una fuerza expedicionaria de operaciones especiales (reforzada por expertos del Departamento de Estado, enviada para ayudar a capturar o matar al líder del Ejército de Resistencia del Señor, Joseph Kony y sus altos comandantes, operando en Uganda, Sudán del Sur, la República Democrática del Congo, y la República Centroafricana (donde Fuerzas Especiales de EE.UU. tienen ahora una nueva base) solo describen muy superficialmente la rápida expansión de los planes y actividades de Washington en la región.

Aún menos conocidos son otros esfuerzos militares de EE.UU. con el fin de entrenar fuerzas africanas para operaciones que ahora se consideran necesarias para los intereses estadounidenses en el continente. Incluyen, por ejemplo, una misión de la Fuerza de Marines Recon de la Special Purpose Marine Air Ground Task Force 12 (SPMAGTF-12) para entrenar a soldados de la Fuerza Popular de Defensa de Uganda, que suministra la mayoría de los soldados de la Misión de la Unión Africana en Somalia.

A comienzos de año, los marines de SPMAGTF-12 también entrenaron a soldados de la Fuerza Nacional de Defensa de Burundi, el segundo contingente por su tamaño en Somalia; enviaron entrenadores a Yibuti (donde EE.UU. ya mantiene una importante base en el Cuerno de África en Camp Lemonier), y viajaron a Liberia donde se concentraron en la enseñanza de técnicas de control de disturbios a los militares de Liberia como parte de un esfuerzo dirigido por el Departamento de Estado para reconstruir esa fuerza.

EE.UU. también realiza entrenamiento de contraterrorismo y equipa a militares en Argelia, Burkina Faso, Chad, Mauritania, Níger y Túnez. Además, el Comando África de EE.UU. (Africom) planifica 14 grandes ejercicios de entrenamiento en 2012, incluyendo operaciones en Marruecos, Camerún, Gabón, Botsuana, Sudáfrica, Lesoto, Senegal y lo que podría convertirse en el Pakistán de África, Nigeria.

Incluso esto, sin embargo, no abarca toda la dimensión de las misiones de entrenamiento y asesoría de EE.UU. en África. Un ejemplo, no incluido en la lista de Africom, fue la reunión organizada por EE.UU. esta primavera de 11 naciones, incluyendo Costa de Marfil, Gambia, Liberia, Mauritania y Sierra Leona para participar en un ejercicio de entrenamiento marítimo bajo el nombre de código Saharan Express 2012.

DE VUELTA EN EL PATIO TRASERO

Desde su fundación, EE.UU. ha interferido frecuentemente cerca de casa, ha tratado al Caribe como su lago privado y ha intervenido a su gusto en toda Latinoamérica. Durante los años de Bush, con algunas notables excepciones, el interés de Washington por el “patio trasero” de EE.UU., perdió importancia en comparación con guerras más alejadas. Recientemente, sin embargo, el gobierno de Obama ha estado incrementando sus operaciones al sur de la frontera utilizando su nueva fórmula. Eso ha significado misiones de drones del Pentágono en México para ayudar en la batalla de ese país contra los cárteles de las drogas, mientras los agentes de la CIA y agentes civiles del Departamento de Defensa fueron enviados a bases militares mexicanas para participar en la guerra contra la droga de ese país.

En 2012, el Pentágono también reforzó sus operaciones contra las drogas en Honduras. Trabajando desde la Base Mocorón y otros campos remotos de ese país, los militares de EE.UU. apoyan las operaciones hondureñas con los métodos que perfeccionó en Iraq y Afganistán. Además, las fuerzas de EE.UU. han participado en operaciones conjuntas con tropas hondureñas como parte de una misión de entrenamiento llamada Beyond the Horizon 2012; Los Boinas Verdes también han estado ayudando a fuerzas de Operaciones Especiales hondureñas en operaciones contra el contrabando de drogas y un Equipo de Apoyo de Asesoría de la DEA, creado originalmente para afectar el comercio de amapolas de opio en Afganistán, ha sumado sus fuerzas a las del Equipo de Reacción Táctica de Honduras, la unidad de elite contra los narcóticos de ese país. Un aspecto de esas operaciones fue reportado en las noticias recientemente cuando agentes de la DEA, volando en un helicóptero estadounidense, estuvieron involucrados en un ataque aéreo contra civiles en el que murieron dos hombres y dos mujeres en la remota región de Costa de Mosquitos.

Menos visibles han sido las actividades de EE.UU. en Guyana, donde Fuerzas de Operaciones Especiales han estado entrenando a soldados locales en técnicas de ataque aéreo transportadas por helicóptero.”Es la primera vez que hemos tenido este tipo de ejercicio con la participación de Fuerzas de Operaciones Especiales de EE.UU. en una escala tan grande”, dijo a comienzos de año el coronel Bruce Lovell de la Fuerza de Defensa de Guyana a un funcionario de relaciones públicas estadounidense. “Nos da la posibilidad de validarnos y ver dónde estamos, cuáles son nuestros defectos”.

Los militares de EE.UU. también se han mostrado activos en otros sitios de Latinoamérica: finalizaron los ejercicios de entrenamiento en Guatemala, auspiciaron misiones de “construcción de la cooperación” en la República Dominicana, El Salvador, Perú y Panamá y llegaron a un acuerdo para realizar 19 “actividades” con el ejército colombiano durante el próximo año, incluyendo ejercicios militares conjuntos.

TODAVÍA EN MEDIO DE MEDIO ORIENTE

A pesar del final de las guerras de Iraq y Libia, de una próxima reducción de fuerzas en Afganistán y de copiosos anuncios públicos sobre su pivote de seguridad nacional hacia Asia, Washington no se está retirando de ninguna manera del Gran Medio Oriente. Aparte de la continuación de las operaciones en Afganistán, EE.UU. ha estado trabajando de modo consistente en el entrenamiento de tropas aliadas, la construcción de bases militares y en la organización de ventas y transferencias de armas a déspotas en la región de Bahréin a Yemen.

En los hechos, Yemen, como su vecina Somalia al otro lado del Golfo de Adén, se ha convertido en un laboratorio de las guerras de Obama. Allí, EE.UU. está realizando su nuevo tipo especial de guerra con tropas de “operaciones ocultas” como los SEALs y la Fuerza Delta del Ejército, realizando indudablemente misiones de asesinato/captura, mientras fuerzas “blancas” como los Boinas Verdes y los Rangers entrenan tropas indígenas y aviones robóticos persiguen y matan a miembros de al Qaida y sus afiliados, posiblemente con la ayuda de un contingente aún más secreto de aviones tripulados.

El Medio Oriente también se ha convertido en una región-ejemplo algo improbable para otra faceta emergente de la doctrina Obama: los esfuerzos de ciberguerra. En una alocución que mezcla las categorías, la secretaria de Estado Hillary Clinton apareció en una reciente Conferencia de la Industria de Operaciones Especiales en Florida, en la que destacó el entusiasmo de su departamento por sumarse al nuevo modo de guerra estadounidense. “Necesitamos Fuerzas de Operaciones Especiales que se sientan tan bien tomando té con dirigentes tribales como al atacar un complejo terrorista”, dijo a la multitud. “También necesitamos diplomáticos y expertos en desarrollo que estén dispuestos a la tarea de ser vuestros socios”.

A continuación Clinton aprovechó la oportunidad para destacar las actividades en línea de su organismo, orientadas a sitios web utilizados por la filial de al Qaida en Yemen. Cuando aparecieron mensajes de reclutamiento de al Qaida en estos últimos, dijo, “nuestro equipo llenó los mismos sitios con versiones alteradas… que mostraron el coste que los ataques de al Qaida han causado al pueblo yemení”. Además señaló que esa misión de guerra de la información fue realizada por expertos en el Centro de Comunicaciones Estratégicas de Contraterrorismo del Departamento de Estado con ayuda, lo que no sorprende, de los militares y de la Comunidad de Inteligencia de EE.UU.

Esos modestos esfuerzos en línea se suman a otros métodos más potentes de ciberguerra empleados por el Pentágono y la CIA, incluido el recientemente revelado programa “Juegos Olímpicos” de ataques sofisticados, desarrollados y utilizados por la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) y la Unidad 8200, el equivalente israelí de la NSA, contra ordenadores de las instalaciones de enriquecimiento de uranio en Irán. Como en el caso de otras facetas del nuevo modo de guerra, esas actividades se iniciaron durante el gobierno de Bush pero se han acelerado significativamente bajo el actual presidente, quien se convirtió en el primer comandante en jefe estadounidense que ordena continuos ataques cibernéticos organizados para incapacitar la infraestructura de otro país.

DE PEQUEÑOS INCENDIOS A FUEGOS INCONTROLADOS

En todo el globo, desde América Central y del Sur a África, Medio Oriente y Asia, el gobierno de Obama está desarrollando su fórmula para un nuevo modo de guerra estadounidense. Al hacerlo, el Pentágono y sus socios cada vez más militarizados se basan en todo, desde los preceptos clásicos de guerra colonial a las últimas tecnologías.

EE.UU. es una potencia imperial castigada por más de 10 años de guerras fracasadas, de huella pesada. Cojea debido a una economía debilitada y está inundada de cientos de miles de veteranos recientes –un impresionante 45% de los soldados que combatieron en Afganistán e Iraq– que sufren incapacidades relacionadas con el servicio y necesitarán cuidados cada vez más costosos. No sorprende que la actual combinación de operaciones especiales, drones, juegos de espías, soldados civiles, guerra cibernética, y combatientes testaferros suene como un tipo más seguro, más sano, de actividad bélica. A primera vista, podrá parecer una panacea de los males de seguridad nacional de EE.UU. En realidad, puede ser todo lo contrario.

La nueva doctrina de huella ligera de Obama parece lograr que la guerra parezca una opción cada vez más atractiva y aparentemente fácil, un punto subrayado recientemente por el ex jefe del Estado Mayor Conjunto, Peter Pace. “Me preocupa que la velocidad facilita demasiado el empleo de la fuerza”, dijo Pace cuando lo consultaron sobre los recientes esfuerzos para simplificar el despliegue de Fuerzas de Operaciones Especiales en el extranjero”. “Me preocupa que la velocidad facilita demasiado que se encuentre una respuesta fácil –vamos a golpearlos con operaciones especiales– en lugar de encontrar una respuesta posiblemente más laboriosa para una mejor solución a largo plazo”.

Como resultado, el nuevo modo de guerra estadounidense representa un gran potencial de embrollos imprevistos y reacciones en serie. El inicio o avivamiento de pequeños incencios en varios continentes podría conducir a incendios incontrolados que se propagarían imprevisiblemente y que pueden ser difíciles, si no imposibles, de extinguir.

Por su propia naturaleza, los pequeños enfrentamientos militares tienden a aumentar de tamaño y las guerras tienden a extenderse más allá de las fronteras. Por definición, la acción militar tiende a tener consecuencias imprevistas. Para los que dudan, basta con que miren a 2001, cuando en un solo día tres ataques de baja tecnología provocaron más de una década de guerra que se ha propagado por todo el globo. La reacción a ese día comenzó con una guerra en Afganistán que se extendió a Pakistán, se desvió hacia Iraq, estalló en Somalia y Yemen, etc. Hoy los veteranos de esas intervenciones tratan de repetir sus dudosos éxitos en sitios como México y Honduras, la República Centroafricana y el Congo.

La historia demuestra que EE.UU. no tiene mucho éxito cuando intenta ganar guerras, ya que no ha logrado una victoria en conflictos importantes desde 1945. Intervenciones más pequeñas han sido una mezcla de modestas victorias en sitios como Panamá y Granada y resultados ignominiosos en el Líbano (en los años ochenta) y Somalia (en los noventa), por mencionar solo algunos.

El problema es que cuesta decir en qué se convertirá una intervención hasta que es demasiado tarde. Aunque siguieron caminos diferentes, Vietnam, Afganistán, e Iraq comenzaron todas relativamente pequeñas, antes de convertirse en grandes y desastrosas. La perspectiva de la nueva doctrina de Obama parecer lejos de ser halagüeña a pesar de los informes positivos de la prensa de Washington.

Lo que actualmente parece una fórmula de una proyección fácil del poder que impulsará los intereses imperiales a bajo coste podría convertirse pronto en un desastre absoluto que probablemente no será evidente hasta que sea demasiado tarde.

Fuente: http://www.patriagrande.com.ve/temas/opinion/la-nueva-doctrina-de-obama-un-plan-de-seis-puntos-para-la-guerra-global/

Los que cortan la pizza

Por Juan Gelman

Bloomberg News, la multimillonaria agencia global de información financiera, ha revelado cuál es la entidad que gobierna realmente en EE.UU.: una suerte de administración secreta con sede en Washington/Wall Street que toma decisiones a espaldas de la opinión pública y de los legisladores estadounidenses y vuela muy por encimita de lo que se considera un sistema democrático. Tras largo insistir, la empresa consiguió la desclasificación de miles de documentos que la Junta de Gobernadores del Sistema Federal de Reserva (FED, por sus siglas en inglés) guardaba celosamente en sus archivos (www.bloomberg.com, 28-11-11). Tenía sus buenas razones para hacerlo.

“La FED y los grandes bancos lucharon más de dos años para mantener en secreto los detalles de la operación de rescate financiero más vasta de la historia de EE.UU.”, se precisa en la investigación de Bloomberg. “Una nueva visión de la crisis financiera de 2007-2009 –agrega– surge de las 29.000 páginas de documentos de la FED y de más de 21.000 transacciones bancarias, obtenidas en virtud de la ley de libertad de información.”

Un ejemplo: el programa de rescate bancario TARP, que el Congreso aprobara en el 2008, fijó en 700.000 millones de dólares la suma destinada a ese fin. La documentación desclasificada muestra que, en realidad, el monto fue diez veces superior: 7,77 billones de dólares. Ni un solo parlamentario conoció la información y menos el ciudadano de a pie. Esta financiación secreta, a tasas de interés inferiores a las que regían en el mercado, permitió que los bancos más poderosos obtuvieran beneficios adicionales por valor de 13.000 millones de dólares, cantidad suficiente para dar empleo a un par de centenares de miles de desocupados. Y aun más. “Cuando se conoce la cantidad de dólares que recibieron los bancos, es difícil afirmar que eran instituciones exitosas”, manifestó Sherrod Brown, senador demócrata por Ohio que en el 2010 presentó –en vano– un proyecto de ley para limitar su dimensión. En efecto: pese a las declaraciones tranquilizadoras de sus ejecutivos, los documentos conseguidos por Bloomberg dan cuenta del estado tambaleante del sistema bancario estadounidense.

El Departamento del Tesoro se basó en las recomendaciones de la FED para decidir qué bancos recibirían fondos en el marco del programa TARP y eligió seis: JP Morgan, Bank of America, Citigroup Inc., Wells Fargo & Co., Morgan Stanley y Goldman Sachs. La investigación determinó que recibieron 160.000 millones de dólares vía TARP y préstamos de la FED por 460.000 millones. El rescate se prolongó desde agosto del 2007, bajo W. Bush, hasta abril del 2010, bajo Obama. El ex y el actual ocupante de la Casa Blanca tampoco en esta esfera difieren.

Al mismo tiempo que se debatía en el Congreso la reinstauración de la Ley Glass-Steagall con el objeto de combatir la especulación, separando la banca de depósito y la banca de inversión o Bolsa de Valores, la verdadera administración de EE.UU. utilizaba fondos públicos para acelerar las fusiones bancarias en favor de los más grandes. Según los datos de la misma FED, el activo de los seis bancos más importantes del país pasó de 6,8 billones de dólares en el 2006 a 9,5 billones en el 2011, un incremento del 40 por ciento que años de crisis ni rozaron. Al revés.

No falta la parte que las mantas del encubrimiento no lograron cubrir. Los seis grandes cabildearon mucho más para garantizar su aprovechamiento de la crisis: invirtieron en conjunto 22,1 millones de dólares en la tarea en el 2006, en el 2010, 29,4 millones, un tercio con creces más (www.opensecrets.org, 31-10-11). Poca sorpresa causa que el intento del senador Brown haya fallecido sin estrépito.

La crisis de la Eurozona acrece el apetito de los seis grandes, en particular de Goldman Sachs. Mario Monti, uno de sus hombres, hoy primer ministro de Italia, es miembro del consejo asesor internacional de Coca-Cola y consultor de Goldman Sachs. Este gigante financiero envió en agosto un informe sobre la crisis europea a sus clientes más importantes del mundo entero. El Wall Street Journal informó sin mucho detalle acerca del contenido de sus 54 páginas, en las que G-S aconseja “a los inversores en productos financieros sacar provecho de la crisis” y explica mecanismos conducentes (//online.wsj.com, 1-9-11). No cabe duda de que tales indicaciones servirán para hacer varios agostos.

Hoy se inició en Bruselas la reunión cumbre para “salvar al euro”, a la que el dúo Merkel-Sarkozy lleva una propuesta de austeridad durísima y el proyecto de que los jefes de Estado de la zona se conviertan directamente en sus propios ministros de Economía en el seno de un consejo ad hoc. En vez de dirigir políticamente la economía se propone que la economía dirija la política. Como ocurre desde hace largo tiempo, sólo que en adelante sin disfraz.

CAMILA VALLEJO, ESTE 11 DE SEPTIEMBRE, EN CHILE: “Tenemos una de las sociedades más desiguales”

Por Christian Palma, desde Santiago de Chile

Sin quererlo, Camila Vallejo, la presidenta de la Federación de Estudiantes de Chile (FECH), atrapa las miradas y los flashes de las cámaras. Desde que apareció en la marcha convocada por organizaciones de derechos humanos, en conmemoración del golpe militar del 11 de septiembre de 1973, estuvo rodeada de prensa. Mucha prensa.

En medio del acto que se desarrolló en el cementerio general aceptó hablar con Página/12. Ahí, la joven sostuvo que en este último tiempo ha habido torturas de estudiantes, la muerte de un menor y apremios ilegítimos, detenciones ilegales que responden a políticas represivas del gobierno que son responsabilidad del ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter. “Reafirmamos este 11 de septiembre la petición desde el movimiento estudiantil para que Hinzpeter renuncie, dada su responsabilidad política en estos hechos”, sostuvo.

–¿Qué es para ti el 11 de septiembre?

–Sin duda es una fecha de luto para el pueblo chileno, no sólo marca el comienzo de una de las peores dictaduras en la que se violaron sistemáticamente los derechos humanos sino que también significa el término de un proyecto revolucionario en el que la sociedad por primera vez se convertía en sujeto primordial de transformación para la construcción de una sociedad justa y digna para todos. Producto de este proceso es que hoy nos encontramos en una de las sociedades más desiguales del mundo y con tales niveles de precarización de nuestra educación, salud, vivienda, trabajo y, en definitiva, de desarrollo.

–En Chile, la Argentina y muchos otros países, Allende es un héroe. ¿Qué significa en tu opinión?

–Allende fue un hombre de futuro, fue un presidente que supo poner las prioridades para que Chile fuese un país digno e igualitario para todos los chilenos. Fue un héroe capaz de morir por sus ideales y por la causa de la clase obrera. Hoy su legado se refleja en todos quienes luchamos por una nueva educación y, más general, por una nueva sociedad.

Antes de seguir marchando con la caravana, Vallejo dijo que están convocando a una marcha junto con la Confederación Nacional de Funcionarios de Salud Municipalizada, porque “la situación es muy parecida a la de la educación y hay que defender la salud del avance de las privatizaciones”.

Dijo también que hasta el momento no han tenido más contactos con el ministro de Educación, Felipe Bulnes, y que hoy le harán entrega de un documento con las garantías que solicitan los estudiantes para iniciar un diálogo sin condiciones, restricciones y temas tabúes.

Allende, más vivo que nunca entre los movilizados

EN CHILE, AGRUPACIONES DE DERECHOS HUMANOS, ESTUDIANTES Y DIRIGENTES POLITICOS RECORDARON EL 11 DE SEPTIEMBRE

Entre fotos de Salvador Allende, banderas de todos los colores, tambores y gritos, la caravana avanzó sin pausa hacia el memorial de Santiago en la conmemoración de los 38 años del golpe que en 1973 cambió la historia del país.

Christian Palma

Desde Santiago

A las 11 partió desde Plaza Los Héroes, cerquita de La Moneda, la marcha convocada por las agrupaciones de derechos humanos, estudiantes y dirigentes políticos. Eran unos cientos, que se fueron haciendo miles a medida que el mar humano caminaba hasta el memorial levantado en honor de los caídos en la dictadura en el Cementerio General de Santiago. Ahí estaban, en primera fila, los más viejos, que ya tienen muchas de estas marchas en el cuerpo. Lorena Pizarro, presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos; Guillermo Teillier, presidente del Partido Comunista, y el renombrado escritor Pedro Lemebel, portaban un gran cartel con la leyenda: “La movilización social es un derecho”. Pasito a pasito avanzaban bajo el inclemente sol que se dejó sentir ayer en Santiago. Entre fotos de Salvador Allende, banderas de todos los colores, tambores y gritos, la caravana avanzaba sin pausa. Más atrás caminaba el recambio. Camila Vallejo, la carismática líder estudiantil que, si bien no vivió directamente los horrores de la dictadura, también estuvo presente en la conmemoración de los 38 años del golpe militar que en 1973 cambió para siempre la historia de este país, junto a muchos otros de su generación que entienden y comparten los ideales del presidente que prefirió quitarse la vida a caer en manos de los militares que bombardearon La Moneda.

Viejos y jóvenes, unos 15 mil, se dieron otra vez la mano como ha sido recurrente desde que llegó la derecha al poder hace un año y medio y salieron a las calles. “Y va a caer y va caer, la educación de Pinochet.” “Compañero presidente Salvador Allende, presente”, se sentía con fuerza. Las consignas gritadas a todo pulmón buscaban recordar la memoria del “compañero presidente” y criticar el modelo económico que rige en Chile, en especial la educación. Más tarde, mientras los vendedores ambulantes no daban abasto para atender las necesidades de agua y cerveza de la gran cantidad de gente, la marcha llegó al frontis del cementerio. Un acto musical y algunos discursos oficiales dieron paso a una caminata hasta el Memorial de los Detenidos Desaparecidos.

–¿Qué te parecen estos nuevos líderes que han surgido con el movimiento estudiantil y que se hacen presente en este día tan significativo? –preguntó Página/12 a Lorena Pizarro.

–Me parece fantástico. Esto es la semilla de una generación que luchó contra la dictadura y que se agotó de los 20 años de la transición política chilena que fue una basura, pues con la Concertación se profundizó el modelo político-económico. Esta generación es víctima de eso y el movimiento no es sólo de los estudiantes sino que tiene que ver con una ciudadanía que dice basta, incluso en demostraciones culturales en las poblaciones. Si uno escucha a los raperos, todas sus letras tienen una conciencia social abrumadora. Estamos en una situación más potente que otras que se han visto en estos últimos años: hoy hay madurez, conciencia de lo que hacen y saben que no sólo es por ellos. Camila Vallejo tiene mucho que ver con el ejemplo de Allende, porque ellos no están peleando para ellos sino que apuntan a cambiar Chile para terminar con los abusos, directamente contra de la herencia de Pinochet.

Dijo además que con la llegada a la presidencia de Sebastián Piñera se ha registrado un retroceso en las investigaciones sobre violaciones a los derechos humanos: “Se han puesto una serie de trabas y en los últimos años no ha habido más avances”.

Por su parte, Guillermo Teillier sostuvo que “hoy en día los estudiantes, los profesores y los profesores en general son portadores de las ideas de Allende. Son los jóvenes quienes nos llenan de esperanza”. Agregó que “también apuntamos a una nueva fuerza social que pueda instalar un gobierno que asuma las demandas que se ven en las calles, mediante la participación popular. Es el momento para hacerlo, no lo harán los partidos políticos sino que el pueblo”.

Mientras tanto, el homenaje se detenía en las tumbas de algunos ilustres como Violeta Parra o Víctor Jara, donde con cantos y poesía se recordó su legado cultural. Otros, los amigos y familiares de los asesinados por la represión militar hacían pequeños homenajes más íntimos.

En uno de las calles del cementerio, Hugo Gutiérrez, uno de los tres diputados comunistas chilenos, sostuvo a este diario que “el pueblo ha recobrado la memoria. Estamos reconstruyendo un movimiento contundente que quiere arrebatarle al poder económico y político a quienes han usufructuado en la dictadura y la concertación. La izquierda hoy está tomando confianza en su propia fuerza, por muchos años depositamos nuestra confianza en la Concertación para el cambio que el país necesitaba, pero lamentablemente se dedicó a gobernar con las políticas públicas heredadas por Pinochet y no alteró en nada eso”.

La calma reinante cambió pasadas las 2 de la tarde, cuando jóvenes a rostro cubierto atacaron con piedras y otros objetos contundentes a carabineros y a la prensa, los que fueron dispersos por tanques hidrantes y bombas lacrimógenas para evitar destrozos. En las escaramuzas, un policía montado a caballo resultó lesionado tras recibir una pedrada en su rostro.

Al final de esta jornada hubo más de 20 detenidos. Cifra que de seguro aumentó anoche, pues se esperan protestas en diversos lugares de Santiago y otras regiones.

Tomados de p12

Los atentados en el cine, un fracaso de taquilla

A 10 años del mayor ataque de la historia de los Estados Unidos, la herida aún está abierta o, por lo menos, eso es lo que parece demostrar la escasa convocatoria de las películas de Hollywood basadas en el 11-S

De acuerdo con distintos especialistas, una década no fue suficiente para que los estadounidenses pudieran superar el trauma y el dolor del ataque terrorista que dejó más de 3 mil muertos.

“No creo que el público quiera revivir uno de los momentos más dolorosos de la historia reciente de nuestra nación. Al menos, no tan pronto”, señala la periodista del diario USA Today, Claudia Puig, a la agencia Reuters.

“Una de las cosas que Hollywood quiere es un final feliz, pero no se lo pueden dar“, agrega el autor del libro Cine y televisión tras el 11-S, Wheeler Winston Dixon, para quien resulta difícil encontrar una historia optimista en el contexto de los atentados.

La opinión del cineasta Oliver Stone, uno de los pocos que se animó a filmar una película sobre el 11 de septiembre, parece ser la misma. El ganador de tres premios Oscar se inspiró para realizar World Trade Center (2006) en un hecho real, la historia de dos policías, interpretados por Nicholas Cage y Michael Peña, que fueron los últimos en ser desenterrados con vida de los escombros de las Torres Gemelas. Pero esta producción no estuvo exenta de patriotismo y el suyo uno de los tan remanidos finales felices.

“En todo el mundo la gente quiere esperanza, por eso las películas de Hollywood tienen éxito a nivel internacional”, justificó Stone en ese entonces, cuando además sostuvo que era demasiado pronto para proyectar una película compleja sobre el miedo y el terror del ataque del 11-S.

La duda que se plantea en Hollywood es en qué momento los espectadores -y los afectados- podrán soportar ver una película cruda y fuerte sobre los atentados y, más aún, los productores se preguntan cuánta de esa realidad podrán tolerar.

Siempre será algo difícil e incómodo, algo que de alguna manera no queremos ver. Pero, cuantas más películas, mejor, así no se olvida lo ocurrido”, asegura la hija de una pasajera de uno de los aviones estrellados, Allison Vadhan, cuya historia se refleja en el thriller United 93.

Sin embargo, en los hechos, la situación es distinta, con escasa recepción del público. El primer film que se acercó a la temática del 11-S fue The Guys, con Sigourney Weaver y Anthony LaPaglia, que se estrenó en 2002 en el Festival de Cine de Toronto. La trama estaba centrada en una periodista y un bombero que perdían a sus compañeros en el ataque. Pese a las buenas críticas, fue un fracaso en las salas.

En 2006, el cineasta británico Paul Greengrass se propuso recrear una historia “creíble” y estrenó United 93, sobre el cuarto vuelo secuestrado, que se estrelló contra el suelo de Pensilvania. La película de Greengrass y la de Oliver Stone, puestas en cartelera el mismo año, apenas lograron recaudar 250 millones de dólares juntas.

Algunos directores optaron por centrarse en otra etapa, como la posterior guerra contra Irak, la invasión a Afganistán o la seguridad en los aviones. La premiada The Hurt Locker y Vuelo nocturno, sobre el secuestro de una mujer en pleno viaje, son dos ejemplos.

El documental Fahrenheit 9-11 de Michael Moore y los once cortometrajes con historias que confluyen en el atentado de las Torres Gemelas que recopila 11’09’01 se suman a la lista de producciones sobre el 11 de septiembre.

En la televisión, distintos programas tocaron la temática, aunque la mayoría enfocándose en el antes o el después del ataque. The Path to 9/11 con Harvey Keitel fue una miniserie estrenada en 2006 que se enfocó en la explosión ocurrida en el World Trade Center en 1993 y otros hechos que marcaron el camino hacia el brutal atentado terrorista de 2001. Estaba centrada en la historia de un agente experto en  contraterrorismo del FBI, John O’Neill, quien también es el protagonista principal del multipremiado libro La torre elevada.

Más recientemente, Steven Spielberg produjo otra miniserie de ocho capítulos sobre el post 9-11, por ejemplo, cómo cambió Nueva York y de qué forma sobrellevaron el trauma distintos sobrevivientes. Testimonio de Esperanza: Zona Cero se emite actualmente por Discovery Channel.

En diez años, los films y las series sobre el 11-S no lograron ganarse al público, todavía sensibilizado sobre el tema. Habrá que ver qué sucederá más adelante, considerando que el tiempo cura las heridas. Eso sucedió, por lo menos, en el caso de Titanic -pasaron más de 80 años para que la película sobre la tragedia del crucero hundido en 1912 saliera a flote- y en el de Pearl Harbor, cuyo film rompió los récords de taquillas casi 60 años después del ataque japonés a la base norteamericana.

Tomado de Infobae.com

El 11-S estadounidense en números

Este también, según infobae.com

¿Cuántos murieron? ¿Cuántos cuerpos fueron recuperados? ¿Cuánto dinero se donó? ¿A cuántos funerales asistió el alcalde de Nueva York en esos días? La tragedia también se midió en cifras

Un informe del New York Magazine puso números a todos los aspectos del impactante ataque contra las Torres Gemelas del World Trade Center: desde la empresa que más empleados perdió hasta el número de niños huérfanos que dejó el atentado.

“Los números iniciales son indelebles”, dice el artículo. A las 8:46 de la mañana del 11 de septiembre se estrelló el primer avión contra una de las torres. El segundo, a las 9:02.

A partir de allí, la historia en números siguió de este modo:

Tiempo que resistieron en pie las torres incendiadas: 56 minutos una y 102 la otra

Tiempo que les tomó caer: 12 segundos

Número total de muertos en los ataques (cifra oficial establecida a partir del 05/09/02): 2.819

Número de bomberos y paramédicos muertos: 343

Número de agentes de policía de Nueva York muertos: 23

Número de policías de la Autoridad Portuaria muertos: 37

Número de empresas del World Trade Center que perdieron personal: 60

Número de trabajadores que murieron en la Torre Uno: 1.402

Número de trabajadores que murieron en la Torre Dos: 614

Número de empleados de Cantor Fitzgerald fallecidos: 658 (es la empresa que más personal perdió, murieron todos los que se encontraban ese día en sus oficinas de los pisos 101 a 105 de la torre uno del WTC)

Número de países que perdieron ciudadanos en el ataque: 115

Proporción entre hombres y mujeres muertos en los atentados: 3 a 1

Edad de la mayoría de los muertos: entre 35 y 39 años

Cadáveres hallados “intactos”: 289

Partes de cuerpos encontradas: 19.858

Familias de víctimas que no recuperaron restos: 1.717

Unidades estimadas de sangre donada para el New York Blood Center: 36.000

Total de unidades de sangre donada efectivamente utilizada: 258

Personas que perdieron a su pareja en el ataque: 1.609

Niños que perdieron a sus padres: 3.051

Porcentaje de norteamericanos que conocía a alguien herido o muerto en los ataques: 20%

Jubilaciones en el Departamento de Bomberos de Nueva York, entre enero y julio de 2001: 274

Jubilaciones en el Departamento de Bomberos de Nueva York, entre enero y julio de 2002: 661

Bomberos en licencia por problemas respiratorios en enero de 2002: 300

Funerales a los que asistió el alcalde de Nueva York Rudy Giuliani en 2001: 200

Vehículos del Departamento de Bomberos destruidos: 98

Toneladas de escombros removidos del WTC: 1.506.124

Puestos de trabajo perdidos en Nueva York: 146.100

Días de cierre de la Bolsa de Nueva York: 6

Días transcurridos entre el ataque y el comienzo de los bombardeos de los Estados Unidos contra Afganistán: 26

Pérdidas económicas para Nueva York en el mes posterior a los ataques: 105 mil millones de dólares

Costo estimado de la limpieza: 600 millones de dólares

Dinero gastado por la FEMA (Agencia Federal para el manejo de Emergencias): 970 millones de dólares

Dinero donado: 1.400 millones de dólares

Monto pagado en seguros en todo el mundo en relación al 11-S: 40.200 millones de dólares.

Aumento de solicitudes de ingreso al Cuerpo de Paz entre 2001 y 2002: 40 por ciento

Aumento de solicitudes de ingreso a la CIA entre 2001 y 2002: 50 por ciento

Canciones que el Clear Channel Radio consideró “inapropiadas” para ser emitidas después del 11 de septiembre: 150

Departamentos cuyos ocupantes solicitaron limpieza y testeo: 4.110

Estadounidenses que cambiaron el avión por el tren o el automóvil para sus vacaciones en 2001: 1,4 millones

Neoyorquinos que sufrieron desórdenes por estrés postraumático (estimación): 422.000

Tomado de Infobae

Los atentados más mortíferos desde el 11-S de 2001

Según infobae.com, son los siguientes:

Después de los ataques contra el World Trade Center y el Pentágono, que dejó 3.000 muertos, se registraron en el mundo otros actos terroristas con un alto saldo de víctimas

Esta es la cronología de los ataques más letales posteriores al 11 de septiembre de 2001

India, 26-29 de noviembre de 2008: 173 murieron personas en una serie de ataques en la ciudad india de Bombay. El gobierno de Nueva Delhi los atribuyó a un grupo terrorista paquistaní.

Sri Lanka, 16 de octubre de 2008: Un atentado suicida supuestamente perpetrado por rebeldes tamiles en la ciudad de Habarana causó al menos 100 muertos.

India, 11 de julio de 2006: Terroristas musulmanes atacaron la red ferroviaria en Bombay matando a 182 personas y dejando heridas a otras 770.

Rusia, 13 de octubre de 2005: Un numeroso grupo de presuntos extremistas islámicos atacó la ciudad rusa de Nalchik, en el Cáucaso Norte, causando la muerte de 130 personas.

Reino Unido, 7 de julio de 2005: Cuatro islamistas se hicieron volar por los aires en el sistema de transporte de Londres. Saldo: 56 muertos y 700 heridos.

Rusia, 1º de septiembre de 2004: Un grupo de 30 hombres y mujeres armados ocuparon una escuela en la ciudad de Beslán, en Osetia del Norte, y tomaron 1.100 rehenes. Más de 330 de ellos, en su mayoría niños, perdieron la vida durante la operación de las fuerzas de seguridad para poner fin al secuestro. También murieron 30 terroristas.

Rusia, 24 de agosto de 2004: Dos aviones rusos se estrellaron con un intervalo de una hora en el sur de Rusia, tras el estallido de explosivos a bordo de las naves. Según cifras oficiales, murieron 90 personas en estos atentados.

España, 11 de marzo de 2004: La explosión de diez bombas colocadas en trenes suburbanos en Madrid causó la muerte de 191 personas. La investigación policial apuntó a islamistas marroquíes como autores de la masacre.

Irak, 2 de marzo de 2004: Varios atentados suicidas se cobraron la vida de más de 180 personas en las ciudades iraquíes de Kadhimiya y Karbala.

Filipinas, 27 de febrero de 2004: Un atentado con bomba perpetrado por terroristas islámicas contra un ferry en Manila causó más de 110 muertos.

Irak, 29 de agosto de 2003: Al menos 120 personas murieron por la explosión de un coche bomba frente a una mezquita en la ciudad iraquí de Nayaf.

Rusia, 26 de octubre de 2002: Terroristas chechenos asaltaron un teatro en Moscú, tomando como rehenes a 800 personas. La operación de rescate se saldó con la muerte de 129 rehenes y 41 terroristas.

Indonesia, 12 de octubre de 2002: Un doble atentado con bomba contra discotecas en la isla indonesia de Bali causó la muerte de 202 personas.

Estados Unidos, 11 de septiembre de 2001: Terroristas islámicos estrellaron dos aviones comerciales estadounidenses contra las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York y otro contra el Pentágono en Washington. Un cuarto avión secuestrado cayó en un campo en el estado de Pensilvania. En total mueren casi 3.000 personas.

Un septiembre diferente

Eduardo Contreras

Mal comenzó este mes tan especial. La adversidad, o un conjunto de errores, provocaron la tragedia de Juan Fernández. Por encima de la dureza del general a cargo de las explicaciones, crece transversalmente el consenso de que se trató de un protocolo inadecuado, un plan de vuelo equivocado, exceso de peso y escasez de combustible, impericia y además en una nave militar que, por su naturaleza, carece de caja negra y de seguros. Es decir, no pudo ser peor. Surge entonces la pregunta ¿porqué estos institutos armados que gastan millones y millones de dólares en aviones para una guerra que nunca se librará, en compras que se han prestado para coimas y negociados de los mandos y que restan recursos a la salud y a la educación de los chilenos, no invierten en naves de calidad y en vuelos seguros para cumplir tareas en tiempos de paz ? La tragedia del 2 de septiembre no era inevitable. Agreguémos que el mérito del rescate de los restos es por entero de los pescadores y buzos locales.

Párrafo aparte merece el caso de una de las víctimas, Galia Ortiz, que habría sido reintegrada a Cultura por un dictamen de Contraloría luego de ser despedida ilegalmente por el gobierno. Las palabras de buena crianza del ministro salen sobrando.

Este mes se ha cumplido otro aniversario del triunfo del pueblo con Allende el 4 de septiembre de 1970 que abrió paso al gobierno más democrático y avanzado de nuestra historia ; y está por cumplirse otro aniversario de la traición de los generales, del criminal golpe de la derecha y los militares dirigido y financiado por una potencia extranjera. El mes en que recordamos el asesinato de miles y miles de compatriotas, entre ellos a personalidades de la cultura como Victor Jara y, como todo parece indicar, también a Pablo Neruda respecto del que se habló por años de muerte por cáncer. La interrogante está abierta y serán los tribunales quienes decidan si era o no otra mentira. Es el mes en que evocaremos el lamentablemente fallido intento de tiranicidio. Un hecho que, con todo, contribuyó al fin de la dictadura. Es, en fin, el mes del aniversario de nuestras queridas Juventudes Comunistas de ejemplar desempeño en estos tiempos.

Pero en rigor lo que hace la diferencia y levanta a este septiembre como diferente es la clara percepción de que los estudiantes, con el amplio respaldo de los trabajadores y del conjunto del pueblo, han empezado a abrir alamedas. No sólo en materia de educación sino que, con mirada profunda y coincidente con los anhelos del movimiento popular, también respecto de los cambios políticos, sociales y económicos indispensables, que permitan hacer la transición real a la democracia y pongan fin a tantos años de componendas entre sectores que se las arreglaron para que todo siguiera prácticamente igual.

Los estudiantes se han ganado el corazón del pueblo y más allá de las fronteras a punta de esfuerzo, inteligencia y creatividad. Han logrado conquistas significativas y abierto las puertas a nuevos avances. Por eso es tan importante su unidad. Personalmente creo que esta “primavera colectiva” de la que habla Cristian Warnken no será efímera, que llegó para quedarse y que Chile no será más como hasta ahora.

Tomado de Rebelión