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Viggo Mortensen critica “terrible” campaña electoral de Estados Unidos

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Mortensen está en Roma presentando su última película donde interpreta a Ben, un padre que educa a sus seis hijos al margen de la sociedad y en continuo contacto con la naturaleza.

El director destacó, por su parte, que “es deprimente ver a sexistas, racistas y sin ningún tipo de capacidad” en la posición de candidato presidencial.

El actor Viggo Mortensen arremetió ayer en Roma contra la campaña electoral de los comicios presidenciales de Estados Unidos, que calificó de “terrible” y “pésima” y aseguró que es la peor que él recuerda.

“La campaña es terrible. Esta vez la elección es pésima, es la peor versión de una campaña presidencial que yo recuerdo”, afirmó en una rueda de prensa en el marco de la Fiesta del Cine de Roma, en el que compite con la película “Captain Fantastic”, de Matt Ross.

El director Matt Ross destacó, por su parte, que “es deprimente ver a sexistas, racistas y sin ningún tipo de capacidad” en la posición de candidato presidencial, en alusión a la apuesta del Partido Republicano, Donald Trump.

“No debería encontrarse en esa posición y el hecho de que alguien pueda votarle me desconcierta”, subrayó Ross.

Ya el pasado jueves el proceso electoral estadounidense fue comentado en Roma por otro actor estadounidense, Tom Hanks, quien preguntado por la prensa en la capital italiana dijo que los comicios son un “festival de mierda”.
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“No sé si se puede decir ante tantos periodistas pero las elecciones en Estados Unidos de 2016 son un festival de mierda”, aseguró el actor californiano.

En cuanto a Mortensen, está en Roma presentando la última película de Ross (cuyo primer largometraje fue “28 Hotel Rooms” en 2012) e interpreta a Ben, un padre que educa a sus seis hijos al margen de la sociedad y en continuo contacto con la naturaleza, en un bosque de la costa pacífica de Estados Unidos.

Ben deberá abandonar este aislamiento y regresar a la ciudad, donde afrontará problemas y situaciones que sus hijos desconocen por completo, lo que le obligará a plantearse la idea de libertad que hasta ahora había defendido con su estilo de vida alternativo.

El actor aseguró que “Captain Fantastic” (premio 2016 a la mejor dirección en la sección paralela del Festival de Cannes “Un certain regard”) es “uno de los guiones más bellos” que ha leído “en los últimos años” y afirmó que se interesó en el personaje sobre todo “por el viaje emocional que cumple” durante la trama.

“No pienso en el presupuesto de la película, en general no pienso nunca en su género, en el sistema de estrellas (del cine), en dinero. Quiero pertenecer a historias que me gustaría ver en el cine”, apuntó el actor.

Explicó que él gozó de “cierta ventaja” a la hora de interpretar este rol, ya que tuvo una educación tradicional de pequeño, en la que le enseñaron “a ir de caza y de pesca, de dónde proviene la carne y cómo se llamaban los árboles”.

Fuente: Agencia EFE

A Meryl Streep se le acabo la paciencia,

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“Ya no tengo paciencia para algunas cosas, no porque me haya vuelto
arrogante, sino simplemente porque llegué a un punto de mi vida en que
no me apetece perder más tiempo con aquello que me desagrada o hiere

“Ya no tengo paciencia para algunas cosas, no porque me haya vuelto
arrogante, sino simplemente porque llegué a un punto de mi vida en que
no me apetece perder más tiempo con aquello que me desagrada o hiere.
No tengo paciencia para el cinismo, críticas en exceso y exigencias de
cualquier naturaleza. Perdí la voluntad de agradar a quien no agrado,
de amar a quien no me ama y de sonreír para quien no quiere sonreírme.
Ya no dedico un minuto a quien miente o quiere manipular. Decidí no
convivir más con la pretensión, hipocresía, deshonestidad y elogios
baratos. No consigo tolerar la erudición selectiva y la altivez
académica. No me ajusto más con la barriada o el “chusmerío”. No
soporto conflictos y comparaciones. Creo en un mundo de opuestos y por
eso evito personas de carácter rígido e inflexible. En la amistad me
desagrada la falta de lealtad y la traición. No me llevo nada bien con
quien no sabe elogiar o incentivar. Las exageraciones me aburren y
tengo dificultad en aceptar a quien no gusta de los animales. Y encima
de todo ya no tengo paciencia ninguna para quien no merece mi
paciencia”.

Meryl Streep

UNA LECTURA DE DOMINGO: POLTERGEIST Y OTRAS PELÍCULAS CON EL ENCANTO DE LAS FALSAS MALDICIONES

Una historia de los títulos rodeados de superstición, casualidades, mala suerte… y publicidad 

Por John Tones

Tomado de El País, de España

El estreno de una nueva versión de Poltergeist esta semana en cines nos hace recordar otro de los motivos por los que fue popular aquella mítica película de casas encantadas producida por Steven Spielberg en los ochenta. La muerte de Heather O’Rourke, la angelical niña protagonista, inmediatamente después del rodaje de la tercera entrega, desató todo tipo de especulaciones acerca de la posibilidad de que la saga estuviera maldita. Un rumor muy jugoso a nivel publicitario, pero que quizás conlleve más morbo que otra cosa. Porque ¿qué hay de cierto en las grandes producciones gafadas de Hollywood?

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Poltergeist

Cuatro de los actores de la trilogía murieron en seis años

La película: No sabemos por qué (bueno, sí lo sabemos: lo explica muy bien Stephen King en su imprescindible libro Danza macabra), pero a finales de los setenta y principios de los ochenta se pusieron de moda las películas de casas encantadas. Amityville y Poltergeist fueron las más populares: en esta, unos espíritus cabreados atacan a una apacible familia a través de electrodomésticos como la televisión.

Los ectoplasmas: Aunque mucha gente cree que todos los actores que participaron en Poltergeist están muertos, la cosa no va exactamente así: en realidad, solo cuatro de los actores de la trilogía murieron en los seis años que sucedieron al estreno de la película original. La más famosa de ellas es la niña Heather O’Rourke, que llegó a participar en dos secuelas y murió justo después del estreno de Poltergeist III, desatando los primeros rumores sobre la maldición, porque por qué no. Murió de una gripe agravada con complicaciones en la mesa de operaciones que la llevaron a un paro cardiaco. Poco después falleció uno de los actores secundarios más recordados de la trilogía, el veterano Julian Beck, de cáncer y con sesenta años. Más tarde, el nativo americano Will Sampson, también por complicaciones tras un transplante de riñón. Casualmente, Sampson había realizado un exorcismo para librar de todo tipo de malos augurios al rodaje de la segunda parte, donde él aparecia. Y finalmente, suponiendo que esto redondeara algo, Dominique Dunne, que interpretaba a la hermana mayor de Heather O’Rourke en la primera película: fue estrangulada por su novio. Saliendo de los muy poco estrictos límites de la maldición, en 2009 fue asesinado Lou Perryman, uno de los actores más veteranos de la primera entrega. Para reforzar la teoría conspiratoria espiritista se dijo que la primera película estaba maldita porque se habían usado restos humanos reales en el rodaje.

Durante un tiempo se habló en Hollywood de… ¡la maldición de Spielberg! Solo un año después del rodaje de Poltergeist, en 1983, la tragedia azotó otra película producida por él: en En los límites de la realidad, el actor Vic Morrow murió -junto a un par de niños actores- decapitado por las aspas de un helicóptero. Un par de detalles inquietantes: Morrow tenía un seguro de vida de cinco millones de dólares desde hacía un año porque había tenido la premonición de que moriría en un accidente de helicóptero; y uno de los artistas conceptuales se confundió al diseñar la escena en preproducción e hizo un boceto de rodaje erróneo en el que se veía el accidente que costó la vida a Morrow con todo detalle.

Los hechos: No hay que tener los niveles de excepticismo por las nubes para concluir que la casualidad ha tenido mucho que ver en todos estos trágicos sucesos. Hemos contado medio centenar de actores entre las tres películas de la serie: que cuatro de ellos mueran en un periodo de tiempo tan amplio como seis años es, sencillamente, ley de vida. De acuerdo: la pobre Dominique Dunne murió de forma violentísima y es extraño que una niña de la edad de Heather O’Rourke muriera en una mesa de operaciones, pero así es la vida. Que un hombre de sesenta años tenga cáncer o que uno de 54 padezca complicaciones tras una operación no tiene nada de extraño, por muchos exorcismos que hayan hecho.

Por otra parte, el empleo de cadáveres reales para ahorrar dinero es un rumor que ni tiene sentido en una producción de Steven Spielberg como esta (¿seguro que es más sencillo y barato rodar con muertos reales… a los que hay que tener aislados y en cámaras frigoríficas?) ni es la primera vez que se adjudica a una película: el propio Tobe Hooper, director de Poltergeist, ya tuvo que oir ese tipo de cosas a raíz de su debut en La Matanza de Texas; y el caso más popular del que se ha rumoreado eso mismo, Re-Animator, de acuerdo, se desarrolla en un depósito de cadáveres, pero sus efectos especiales son tan rudimentarios que la mayoría de las veces se percibe perfectamente que los muertos son muñecos.

En cuanto a la maldición de Spielberg… en 1982 dirigió E.T. El Extraterrestre, la película más taquillera de todos los tiempos durante un montón de años. Si eso es una maldición, ahí nos las den todas.

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Superman

Buena parte de los actores que han dado vida a Superman han acabado mal

La película: Desde su creación como personaje de comic en 1938, el superhéroe por antonomasia ha protagonizado numerosas adaptaciones de sus aventuras. La primera que caló hondo en la cultura popular fue la serie Adventures of Superman en 1951 -aunque antes había habido un serial en cine y una famosísima serie de animación-. Sin embargo, la que impactó el subconsciente colectivo y marcó más de una infancia fue la versión de 1978.

Los ectoplasmas: Una de las maldiciones más populares de la historia del cine es la que ha aquejado a los distintos actores que se han acercado a las películas de Superman. Como en el caso de Poltergeist, ni han sido muchos ni ha sido en poco tiempo, pero la abundancia de destinos estrafalarios, decisiones trágicas y accidentes inexplicables ha abonado el terreno para los rumores y los cuchicheos.

El primer afectado fue George Reeves, el fondón Superman de los años cincuenta. Intervino en la película Superman and the Mole Men y en la serieAdventures of Superman. En 1959, Reeves fue encontrado muerto en su casa, aparentemente de un suicidio mediante un disparo en la cabeza. Nunca llegaron a saberse del todo los motivos, aunque siempre se sospechó que el actor estaba fuertemente deprimido por no conseguir huir del encasillamiento del papel que le había dado la fama. Determinadas pruebas (no había huellas de Reeves en la pistola) y las siempre jugosas teorías de la conspiración apuntan a un asesinato que nunca fue resuelto.

En 1995, el Superman que todos recordamos, Christopher Reeve (curiosa coincidencia en el apellido, ¿eh?), se cayó de un caballo y quedó paralizado de cuello para abajo, solucionando así los titulares de cientos de miles de periodistas sin chispa al poner en bandeja una buena cantidad de metáforas lacrimógenas. Su compañero de reparto en Superman III, Richard Pryor, murió de esclerosis múltiple. Margot Kidder, popular por interpretar a Lois Lane, padeció los estragos de la bipolaridad y conmocionó a Estados Unidos en 1996, cuando se la descubrió deambulando desorientada con un aspecto lamentable. Y, en fin, Marlon Brando pareció comerse a Marlon Brando y participó en el triste remake de La isla del dr. Moreau, que ya es maldición de por sí.

Los hechos: De acuerdo, buena parte de los actores que han dado vida a Superman han acabado malamente, con la salvedad de alguno ignoto de los primeros tiempos, el último -Henry Cavill- y el televisivo Dean Cain de Lois y Clark, pero el espacio de tiempo es tan amplio y la muerte de uno de ellos tan poco macabra (caerse de un caballo, bueno… ¡es por esto por lo que la gente no monta a caballo!) que las cuentas de la maldición no salen.

Además: ¿por qué? ¿Se usaron cadáveres reales en el rodaje de Superman? Se comenta que puede ser un caso extremo de mal karma: Jerry Siegel y Joe Shuster, legítimos creadores de Superman, fueron estafados por DC Comics, que se enriqueció durante décadas por culpa de los férreos contratos que se estilaban en la industria hace un siglo. Pero entonces, ¿por qué la maldición solo afectó a los actores de las películas mientras los gerifaltes de DC seguían llenándose los bolsillos?

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La semilla del diablo

Un rodaje peliagudo, el asesinato de Sharon Tate por Charles Manson y una extraña conexión con los Beatles

La película: Esta mítica película de horror satánico dirigida por Roman Polanski y protagonizada por Mia Farrow cuenta la historia de una embarazada que comienza a sospechar que entre sus vecinos están ocultando la verdad sobre el origen del niño. Aún hoy, su descenso en los abismos de la paranoia y la simbología esotérica sigue siendo aterradora.

Los ectoplasmas: Aunque no es la primera película con rumorología de maldiciones a cuestas (personalidades tocadas por Lo Oscuro ha habido desde los primeros días del cine: os recomendamos el divertidísimo volumen de cotilleos esotéricos hollywoodienses de Jesús Palacios Satán en Hollywood para descubrir los más notables), La semilla del diablo sí inaugura una racha de películas satánicas malditas que impactaron enormemente en el público de los años setenta. Desde ella, no hubo film de demonios o exorcismos que se librara de su inevitable tanda de rumores sobre fenómenos extraños, actores poseídos o generaciones de niños condenadas por el Maligno. En cualquier caso, y debido a los trágicos sucesos que rodearon a la película de forma lateral y no directa, este sigue siendo uno de los casos más jugosos e inexplicables.

La película tuvo un rodaje peliagudo: Farrow no era una actriz especialmente equilibrada, y las circunstancias no ayudaban. Frank Sinatra pidiéndole el divorcio de malas maneras, Polanski maltratándola psicológicamente para que eso se reflejara en pantalla y obligándola a comer hígado crudo cuando ella era vegetariana radical y declarada… la primera muerte que impactó al equipo fue la del responsable de la bada sonora, Kryzystof Komeda. No sería la única.

Un año y medio después del estreno de la película, la mujer de Polanski, Sharon Tate, fue atrozmente asesinada por un grupo de hippies tronados. Eran miembros de la Familia Manson, el grupo de seguidores del peligroso iluminado Charles Manson, y posiblemente iban tan arriba de todo que ni se dieron cuenta de que el anterior propietario de la casa, el productor musical Terry Melcher -y, se dice, auténtico objetivo de Manson-, ya no vivía allí. Los acólitos de Manson apuñalaron hasta la muerte a Tate, entonces embarazada, y a cuatro invitados que había en la casa. Polanski estaba por entonces en Londres y se libró de la masacre, aunque no se puede decir que su vida haya sido especialmente tranquila después, acusaciones de abuso de menores incluidas.

Si nos apetece dar un salto mortal con tirabuzón, Charles Manson lo pone fácil: Manson estaba obsesionado con el disco blanco de los Beatles, uno de los asesinos pintó las palabras “Helter Skelter” (título de uno de los temas más turbios y radicales del disco) en una de las paredes de la casa con la sangre de Sharon Tate, el tema Dear Prudence de los Beatles -también presente en el disco blanco- hace referencia casual a la hermana de Mia Farrow, Prudence… y la traca definitiva: John Lennon fue asesinado en la puerta del edificio Dakota, el apartamento donde viven los protagonistas de La semilla del diablo.

Los hechos: Todo parece ser casualidad pero, de nuevo, cómo resistirse a algo de folclórica conspiración. Aunque esta vez sí que puede haber motivos para cabrear a las Fuerzas Ocultas (¡frivolizar con Satán! ¡contratar a directores europeos!), lo cierto es que en el fondo, todo parece obedecer a una mala racha de Polanski. De acuerdo, el círculo de casualidades se estrecha con la inclusión de Manson, Tate y los Beatles en la ecuación, pero es que los ricachones del mundo del espectáculo se conocen todos entre sí, como en este caso era natural que si alguien era agredido el crimen acabara salpicando a varios. En cuanto a la muerte de John Lennon, bueno… a) ¿Cómo no le iban a gustar los Beatles a Charles Manson? ¡Por entonces los Beatles le gustaban a todo el mundo!; y b) La culpa de todo la tiene Yoko Ono.

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La profecía

En La profecía hay que reconocer que la concatenación de hechos siniestros es notable e inquietante

La película: Otra de las grandes del cine demoníaco de los setenta, que narra el advenimiento en formato niño inquietante del mismísimo Anticristo.

Los ectoplasmas: Otro de los casos más populares de cine satánico y maldito. Lo cierto es que en esta ocasión, la concatenación de casualidades durante un rodaje tumultuoso es ciertamente notable, y todo acaba con una muerte climática e inexplicable.

Allá va la avalancha: el hijo del protagonista Gregory Peck se suicidó unos días antes de comenzar el rodaje; durante el primer día varios miembros del equipo sufrieron un accidente automovilístico gravísimo, del que salieron ilesos; Gregory Peck, el productor Mace Neufeld y el guionista David Seltzer estuvieron a bordo de tres respectivos vuelos que, en distintos momentos, fueron alcanzados por rayos y a punto de estrellarse; un avión de alquiler que el equipo iba a usar para unos planos fue en el último momento cedido a otros clientes, que acabaron matándose en él en un accidente; varios animales relacionados con el rodaje (un león, varios perros) atacaron a sus cuidadores; y el hotel donde se alojaba el director fue bombardeado por el IRA.

Sin embargo, el accidente más escalofriante tuvo lugar después del estreno deLa profecía: el director de efectos especiales, John Richardson, trabajaba en la película Un puente lejano cuando tuvo un accidente automovilístico en el que murió decapitado. ¿Recordáis cómo moría David Warner en La profecía? En efecto, decapitado por unos cristales: ese fue el último trabajo como diseñador de efectos de Richardson. Se dice que junto al lugar del accidente -que tuvo lugar un viernes, 13- se leía en un cartel cercano “Ommen: 66’6 km”. Se dice.

Los hechos: Los hechos son un escándalo. La profecía quizás sea la película que más hechos inexplicablemente nefastos (y alguno con un matiz muy siniestro) ha acumulado antes, durante y después de su rodaje. No tiene una fama tan notoria como otras porque, en cualquier caso, está claro que se trata de accidentes. Una inquietante propensión a los accidentes de avión. Pero accidentes al fin y al cabo, ¿no? ¿no?

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El exorcista

Un rodaje duro y una protagonista que fue un juguete roto

La película: El gran éxito del cine satánico de los setenta. Desató toda una oleada de imitaciones y subproductos basados en su tremebunda historia de inocencia corrompida, profanación de objetos sagrados, vómitos de consistencia variada y sacerdotes rodando por escaleras.

Los ectoplasmas: Si una película sobre Satán lleva pareja su consiguiente ralea de rumores, maldiciones y amenazas para distintos miembros del equipo, cómo se iba a librar El Exorcista, aún hoy el ejemplo más importante del subgénero. Su historia, sin embargo, es mucho más comedida que la de esa feria de la mala suerte que fue La profecía o esa pirámide de circunstancias macabras que fue La semilla del diablo.

La historia más o menos oficial de la maldicion de El Exorcista adjudica nueve muertes a la película, más unos cuantos accidentes inexplicables, como pequeños incendios y fallos técnicos. El más famoso es el de Ellen Burstyn, la actriz que hace de madre de la chiquilla poseída y una mujer extremadamente supersticiosa, que en la famosa secuencia en la que vuela por los aires abofeteada por la endemoniada se lesionó la espalda. Para tranquilizar al equipo, y porque él era también un poco así, el director William Friedkin encargó un exorcismo real para el set de rodaje.

Dentro de la maldición de El exorcista muchos incluyen el infausto destino de Linda Blair, la niña poseída, que pasó por una etapa de tejemanejes juveniles con las drogas (andando los mismos pasos que unos años después recorrería Drew Barrymore, y donde nadie habló de maldición -bueno, sí, la maldición familiar de los Barrymore, aunque eso lo dejamos para otra ocasión-). Después de protagonizar unas cuantas películas horrendas se convirtió en un pequeño mito para devotos del cine basura. Ah, sí, y se dice que una católica radical abortó viendo la película.

Los hechos: Cabría pensar que en el rodaje de El Exorcista hubo algún accidente más de la media, pero las condiciones en las que se rodó fueron extremadamente duras para equipo y actores, que tuvieron que soportar maquillajes, efectos especiales y varios grados bajo cero (para generar ese vaho que sale de sus bocas durante el exorcismos), más la durísima presión psicológica que Friedkin ejercía sobre ellos para arrancar lo mejor de sus interpretaciones. ¿Lo de Linda Blair? Una más que sumar a la larga lista de juguetes rotos que abundan en Hollywood desde los principios del cine mudo. Hay quien lo llama maldición, nosotros lo llamamos show-business.

Lo que sí convendría añadir es que donde muchos ven la lógica de la maldición por andar jugando con temas diabólicos, también hay una teoría para explicar maldiciones por el lado contrario, es decir, cuando se rueda una película pía como La pasión de Cristo, la historia de Mel Gibson de los últimos días de la vida de Jesús. Se habló de maldiciones también aquí porque Jim Cazievel, el protagonista, fue alcanzado por un rayo durante el rodaje, y Jan Michelini, ayudante de dirección, sufrió el mismo destino (aunque salió ileso) en nada menos que dos ocasiones. ¿Qué posibilidades hay de que suceda eso, maldita sea?

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El cuervo

Toda una generación con los pelos de punta gracias a la estirpe Lee

La película: Los más jóvenes de la sala posiblemente la han olvidado, pero si rondas los treinta y bastantes, lo más posible es que la fiebre por El Cuervo te pillara de lleno: antes de Matrix puso de moda las gabardinas hasta los tobillos con una historia de venganzas de ultratumba con maquillaje gótico y protagonizada por Brandon Lee, hijo del mítico Bruce Lee.

Los ectoplasmas: Durante un tiempo se dijo que Brandon Lee había muerto a causa de un disparo de una bala real, pero ese tipo de elementos carecen de sentido por completo en un rodaje. Lo que mató a Brandon Lee fue un fragmento de una bala de fogueo que se había quedado atrapada en una de las pistolas especiales que se usaron en el rodaje. Es decir: una tragedia, pero perfectamente explicable bajo leyes naturales.

Lo que está claro es que El cuervo estaba gafada: el primer día de rodaje, un miembro del equipo tuvo que ser hospitalizado por electrocución y quemaduras en el 90% de su cuerpo; un conductor se atravesó una mano con un destornillador por accidente; un constructor de escenarios arrambló con un almacén, destruyéndolo, a bordo de un vehículo; y hubo que detener el rodaje porque una tormenta arrasó con todos los escenarios.

Todos estos problemas se sobredimensionaron a causa de la extraña muerte del padre del protagonista, Bruce Lee, fallecido por causas aún hoy no muy claras. Lo paradójico es que en su última e incompleta película, Juego con la muerte, Lee interpretaba a un actor que fallece cuando unos gangsters sustituyen una bala de fogueo por una real en una de sus películas. La rumorología estaba más que servida.

Los hechos: Se ha hablado, y no poco, de la misteriosa maldición de Bruce Lee, que afecta a toda su estirpe, pero como las explicaciones suelen tomar derroteros bastante disparatados y folclóricos (¡ninjas! ¡dioses chinos!), al final suele todo achacarse a una mala suerte generacional. No es descartable, en cualquier caso, la acción de las triadas: en Hong Kong la mafia controla con mano férrea la industria del entretenimiento y hasta hace no mucho era habitual que los actores tuvieran tratos con el crimen organizado. Una historia de pactos no resueltos o contratos incumplidos es una explicación más legítima, por extravagante que sea, para la muerte de Bruce Lee y su hijo, por encima de criaturas mitológicas clamando venganza desde el más allá.

Peter Dinklage: El más grande actor de pequeñas dimensiones

Tomado de La Nacion.com

Por Gloria Corrales

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El intérprete de Tyrion Lannister y Bolívar Trask luchó contra los estereotipos y exigió dignidad en sus papeles. Hoy es reconocido por su talento

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Ganó un Emmy como Mejor Actor de reparto en 2011. Es el actor más galardonado de “Game of Thrones”. 

Lo interesante. Tyrion Lannister es uno de los personajes más complejos de la serie Game of Thrones . Es uno de los más brillantes, pero recibe las burlas de sus coterráneos a causa de su malformación genética

Aceptarse o no. Es este el dilema y, al mismo tiempo, la clave de los papeles que han hecho grande al actor Peter Dinklage, peculiar por sus 1,35 metros de estatura.

Un currículo que incluye al personaje Tyrion Lannister en la exitosa serie televisiva Game of Thrones y a Bolívar Trask, la mayor amenaza de los mutantes en X-Men: Días del futuro pasado , indiscutiblemente lo pone en el centro del mapa.

El largometraje del director Bryan Singer otorgó al actor su primer rol protagónico en una película de corte comercial, y no cualquiera, sino una que ha recaudado $515 millones alrededor del mundo, de acuerdo con el sitio Box Office .

Aunque en el cómic Trask no tiene ninguna particularidad en su apariencia física, Singer –un homosexual declarado que inserta en sus películas reflexiones sobre la marginación a quienes son distintos– modificó al personaje: pasó de ser un científico despiadado en las historietas, a un hombre preocupado por el bien de la sociedad, con problemas de enanismo, que ayuda los personas con discapacidad y que, además, puede dar el brazo a torcer en cuanto a sus ideales

“El aporte es por la disyuntiva de que tenga un problema físico y que persiga a otros que tienen problemas genéticos. ¡Si los dos tienen problemas genéticos!”, explica el crítico costarricense de cine y televisión Érik Fallas.

“Si hubiera sido una persona de estatura normal (el elegido para el papel), se pierde ese doble discurso que tiene la película en cuanto al personaje de Trask”, añade.

El propio actor admitió a The Telegraph que se sintió envuelto en una especie de identificación con la trama de X-Men .

“No voy a sacar el violín, pero con lo de mi enanismo, soy un poco mutante. No puedo mover el metal ni nada por el estilo, pero pienso en ello siendo despectivo conmigo mismo”.

Pero lo de Dinklage no es solo un asunto de estatura, sino un talento para la actuación más que demostrado. “Es uno de los mejores actores de hoy. Y todo porque rehusó interpretar a un elfo”, destaca ese diario inglés.

Debutó en 1995 con Living in Oblivion , aclamado por la escena de un sueño del actor Steve Buscemi; ocho años más tarde obtuvo un papel en Elf , otro en The Station Agent , con las críticas a su favor, y uno más en la infame Tiptoes .

Actuó también en Las crónicas de Narnia: El Príncipe Caspian (2008), cuyo director, Andrew Adamson, supo desde el inicio que lo quería para el rol del heroico enano Trumpkin.

Game of Thrones , su mejor papel hasta ahora, le valió un Emmy en el 2011 y un Globo de Oro en el 2012.

Contra pronósticos. Dinklage es una de esas personas que pudo haber optado por una carrera de perfil bajo y ser mirado en los centros comerciales tan solo como una persona cualquiera con un problema de crecimiento. Pero no; desde su juventud, cuando su padre compró el primer televisor para la familia, supo que quería estar frente a las cámaras.

En las calles, antes del estreno de la última entrega de X-Men , hay quienes se acercan para decirle: “¿usted es el de Game of Thrones ?” o “ yo lo vi en Elf ”. Bueno, no siempre sucede así. Su esposa, la directora de teatro Erica Schmidt, contó a la revistaRolling Stone que muchas veces lo confunden con Wee Man, del programaJackass.

Hijo de padres de estatura normal, Dinklage nació con acondroplasia, la forma más común de enanismo. Es el único en su familia afectado por esta malformación genética, lo que hizo aún más duro el proceso de “crecer” para convertirse en adulto.

“Cuando era más joven, definitivamente, permití que me afectara. Durante mi adolescencia, me sentía amargado y enojado, y yo mismo interpuse murallas. Pero conforme vas creciendo, te das cuenta de que simplemente necesitás tener sentido del humor. Entendés que este no es un problema tuyo, es de los demás”, confesó una década atrás, durante el festival de cine de Toronto, donde se exhibía The Station Agent .

Hizo a un lado sus complejos e ingresó a estudiar actuación en la Academia Real de Artes Dramáticas de Londres, y luego en la Escuela Galesa de Música y Drama.

Alquiló un apartamento compartido en bajo el punte Williamsbur, en Nueva York, en el que se sentían temblores constantes cada vez que el tren pasaba por encima, y cuyo horno era inutilizable porque estaba lleno de ratas, reseña The New York Times .

Tras graduarse, tendría que afrontar la cuesta más empinada: los castings que, por supuesto, excluían a personas de su estatura. Elfo tras elfo eran los únicos papeles que le ofrecían, pero, no importaba cuánto necesitara el dinero, siempre declinó.

“Siempre podés decir que no. No podés ser el objeto del ridículo”, afirmó al diario neoyorquino. Incluso, su papel en la película Elf no es el que cualquiera pensaría; era más bien un escritor de literatura para niños con pésimo carácter.

A la cadena HBO, productora de Game of Thrones , le dejó claro que no estaba dispuesto a usar barba o zapatos puntiagudos, tal como lucen los enanos en el género de la fantasía.

Hoy Dinklage tiene 44 años, un matrimonio feliz, una casa en las montañas con un cuarto enorme para su pequeña hija, el renombre garantizado por la serie televisiva, tres películas en lista para el 2015 ( Taxi, Pixels y O’ Lucky Day ), pero aún tiene algo que derrotar, y que no son mutantes ni caballeros de la Edad Media.

Tal como lo reconoció a The Telegraph : “Cada quien es diferente. Cada persona de mi estatura tiene una vida y una historia distinta. Hay diversas maneras de lidiar con esto, pero solo porque parezca estar bien, no puedo predicar cómo sobrellevarlo. De hecho, yo todavía no creo estar bien con esto; hay muchos días en que no lo estoy”.

La historia de Peter Dinklage

Revista cosas

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La acondroplasia es la forma más común de enanismo, pero Peter Dinklage es todo menos común. Famoso por interpretar a Tyrion Lannister, tal vez el único héroe de la aclamada serie de HBO “Game of Thrones”, Peter no siempre fue un actor popular.

Como ocurre con la mayoría de enanos, Peter creció en una familia de estatura normal, donde él era el único diferente, pero nunca recibió un trato especial.  Su madre, profesora de música, y su padre, un vendedor de seguros, no adaptaron ninguna parte de la casa donde creció para que él se sintiera más cómodo. Tampoco adaptaron su estilo de vida, ni hablaron de la condición de Peter con frecuencia. “Si hicieran una película sobre nuestras vidas, seguro que en cada escena habría una conversación sobre el tema. Pero en la realidad nunca sucedió. Eso no sucede en la vida real”, cuenta el enérgico actor en una entrevista. 

 Cuando le preguntan si le tuvieron que dar explicaciones sobre su enanismo, el actor responde de manera contundente, dejando en claro que el tema no lo acompleja: “¿Qué había que explicar? No había nada que explicar. Es como tener que explicar tus manos. Creces con ello, es parte de ti, no es algo que aparece de repente una noche, como, por ejemplo, una enfermedad. Una enfermedad, una herida y cosas así hay que explicarlas, pero…  ¿hay que explicar algo que forma parte de tu fisonomía?”.

Cuando era niño decidió ser actor a pesar de haber crecido en una casa sin televisión. Al menos, eso fue lo que sus padres le hicieron creer. Hasta que un día él y su hermano escucharon voces extrañas saliendo del cuarto de sus papás. Abrieron la puerta y descubrieron un pequeño televisor en blanco y negro que sus padres confesaron haber escondido en el clóset durante años. “Desde ese día el cuarto de mis papás se convirtió en mi lugar favorito”, contó emocionado a “The New York Times”.

Peter y su hermano Jonathan, que ahora es violinista profesional, fueron a un colegio católico, pero Peter no recuerda esas épocas con mucho cariño. Desde temprana edad se inscribió en cursos de teatro porque no encajaba en otro lado. “Mi colegio estaba formado por jugadores de lacrosse. Yo era un niño retraído, que fumaba cigarros y vestía de negro”,  confiesa algo deprimido al recodar su adolescencia.  

Para los fanáticos que le piden un autógrafo en la calle es difícil creer que “Tyrion” alguna vez vivió bajo un puente. Cuando Dinklage salió de la universidad, donde estudió actuación, se fue a vivir con un amigo debajo del puente Williamsburg, en Nueva York. El departamento parecía más un depósito. No tenían calefacción, sentían temblores cada vez que pasaba un tren y la cocina estaba llena de ratas. Peter la pasaba mal, pero no podía costear otra vivienda. Pese a las propuestas y a que recién comenzaba su carrera como actor, se había propuesto no aceptar ningún papel de elfo ni de duende en toda su vida. Él quería ser el protagonista, el que siempre se queda con la chica bonita.

Así, con esa actitud, rechazó varios papeles. Le dio la espalda a Hollywood, se dedicó al teatro y a hacer películas independientes.

Poco a poco su talento fue destacando. Tanto así que, al día de hoy, ya ha participado en más de 30 películas, e incluso apareció en “Elf”, pero no en el papel de un enano, sino de un escritor. Sin embargo, llegó un punto en que no pudo permitirse seguir rechazando papeles para gente pequeña y tuvo que ceder. En “The Chronicles of Narnia: Prince Caspián” interpretó a un mago enano. Encarnó al típico enano con zapatos puntiaguados, barba, sombrero ytodo lo que su yo de 20 años hubiera aborrecido.

Peter Dinklage solía ser un esnob, al menos así se describe él mismo, pero al tomar ese papel no sintió que hubiera traicionado sus principios: “‘Vete a disfrutar otra vez de tu cena de macarrones con queso. Mira bajo el horno: ¡Oh, sí, eso es una rata! Yo vuelo en primera clase, tío. Nos vemos’. Eso es lo que le diría a aquel esnob”,  confiesa el enano mejor pagado del mundo.

Aceptar su rol en “Game of Thrones”, en cambio, no le costó tanto. Tyrion Lannister es un personaje que es mucho más que un enano. La riqueza y la humanidad del papel lo convencieron desde el primer instante.

Gracias a su papel en “GOT”, hoy Peter Dinklage es el enano más famoso de la televisión, aunque prefiere ser reconocido por su talento antes que por su estatura. Tiene 44 años, está casado con una directora de teatro (Erica Schmidt) y tiene una hija (Zelig) que nació en 2012. Junto a ellas vive en una mansión en las afueras de Nueva York, desde donde disfruta de la vida que le tocó y del futuro que le espera. Este año fue uno de los protagonistas de la exitosa “X-Men: Days of Future Past” y en 2015 estrenará tres películas: “Taxi”, “Pixels” y “O’ Lucky Day”.  

Queda claro que su condición dejó de ser un obstáculo y que el público ya lo registra como un intérprete de personajes entrañables. El enanismo es algo con lo que siempre tendrá que vivir, pero Peter Dinklage ha logrado que su historia trascienda mucho más allá. Hasta una altura ajena a su metro treinta y siete.  

Lecturas de domingo: ¿QUIEN ES PETER DINKLAGE, SUPER FAMOSO COMO EL TYRION LANNISTER DE JUEGO DE TRONOS?

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Peter Dinklage: el pequeño gigante de Juego de Tronos

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Apostó por papeles que no lo encasillaran como un enano mágico de barbas largas y su jugada le ha dado resultado.

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Tomado de Semana.com

Un actor de 1,35 metros de estatura, nacido en Nueva Jersey hace 45 años, ha dejado marca indeleble en los fanáticos de la serie Juego de tronos con su interpretación del díscolo Tyrion Lannister. Pero cuando comenzaba su carrera, Peter Dinklage no consideraba respetable hacer trayectoria en la televisión. No le parecía profunda y en sus palabras, prefería “hacer parte de obras de Samuel Beckett en sótanos” que perpetuar el juego según el cual los enanos deben ser enanos en la vida y en la pantalla.

Por eso resulta casi irónico que precisamente en el medio que despreciaba haya conseguido un reconocimiento mundial como una figura magnética y sexy. Para llegar a esas alturas, Dinklage superó su rabia adolescente y las burlas de sus compañeros de colegio hasta encontrar un camino en la actuación. Siempre tuvo claro cuando se graduó de arte dramático y perfeccionó su oficio en el teatro y en el cine, que no explotaría ni ignoraría sus características físicas. De ese modo, interpretó a un enano que se queja de ser encasillado como tal en su primera película Living in Oblivion, de 1995, y se ha visto en ese rol en otras como en Las crónicas de Narnia. Pero se propuso desempeñar papeles que no estuvieran pensados para enanos. Y varias veces lo logró, como en su película más famosa Death at a Funeral.

Pero la televisión, que desde la década pasada atraviesa una época dorada por sus contenidos cada vez más arriesgados, con personajes imperfectos y exigentes, se hizo cada vez más atractiva para el escéptico Dinklage. Tanto, que participó con pequeños papeles en dos series de CBS HBO antes de que la fama duradera tocara a su puerta. Sucedió en 2011, cuando George R. R. Martin, escritor de la saga Juego de Tronos, exigió que lo contrataran. Dinklage aceptó, y el rol le valió desde el comienzo el reconocimiento de los televidentes y de la industria. Por su interpretación ganó el premio Emmy en el primer año de la serie y un Globo de Oro. Y su constante capacidad de mantenerse con vida en una trama en la que la muerte de personajes de alto perfil es algo natural, lo ha catapultado a la fama internacional.

Para la quinta temporada de la serie (que comenzó a transmitirse el 12 de abril reciente), muchas de las expectativas de los televidentes se posan sobre qué traerá el destino para su personaje, Tyrion Lannister. Y es que hoy por hoy Dinklage es una superestrella, por encima de las decenas de actores que han pasado por la serie. Sus apariciones en las convenciones Comic-Con, donde se congregan miles de seguidores de historias fantásticas del cine y la televisión con sus estrellas favoritas, han producido el frenesí de sus seguidores. Dinklage es el magnetismo hecho persona y se robó el show. El actor se propuso hacer de Tyrion una versión mucho más ególatra y petulante de sí mismo. Como mínimo, se puede afirmar que es igual de inteligente. Pero factores como su rostro expresivo, su voz profunda, su lúcida y macabra inteligencia lo ha convertido en un símbolo sexual sin precedentes.

En un episodio de la cuarta temporada, Lannister es acusado de envenenar al rey Joffrey, una ofensa que le puede costar la vida. En una réplica espectacular, basa su propia defensa en cómo ‘no le juzgan por asesino’, sino ‘por enano’. Tyrion no logra salvarse de la culpa que le endilgan sus enemigos, pero se establece como el más épico de los personajes, y a la vez entabla un lazo en común con el actor que lo interpreta: ser enano dejó de ser un problema y ahora, por su persistencia, es una realidad con la que puede jugar en su beneficio.
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En las fotos, con su esposa Erica Schmidt, su hija y su perro

Una formación normal

Para bien o para mal, en las familias pocas veces se ventilan las realidades más evidentes. Y Dinklage lo agradece. El actor cuenta que de niño sus padres nunca abordaron su estatura y no actuaron como si él fuera menos que nadie. Si Peter podía treparse en sillas, cojines y escalones para llegar hasta el tarro de galletas, debía hacerlo: nadie se lo iba a alcanzar. Pero no por eso no hicieron lo necesario para darle la vida más ‘normal’ posible. Dinklage nació con acrondroplasia, una condición que afecta el crecimiento de los huesos, caracterizada por que la persona tiene una cabeza y un torso de proporciones normales, pero sus extremidades son cortas. Dinklage se sometió a varias cirugías para prevenir que su situación empeorara y afectara su manera de caminar al crecer, pero le tomó mucho tiempo y dolor sentirse cómodo.

Su niñez y adolescencia fueron complicadas. Dinklage sufrió burlas crueles de los deportistas, y ese matoneo le produjo una amargura profunda. Pero con el tiempo aceptó quién y cómo era: “Mientras más envejeces, más entiendes que es necesario tener un buen sentido del humor. Así se entiende que el problema es de los otros, no de uno”, afirmó a la cadena MSNBC. Pero lejos de tolerar toda burla, es radical frente a lo que tolera o no. No hay burlas malintencionadas que deje pasar sin replicar. Su sentido del humor viene con límites bien marcados.

Y ese maltrato germinó en su llamado a las artes y a la actuación. En el quinto grado de colegio protagonizó la obra El conejo de peluche y la gran ovación del público le reveló algo: se enamoró de las tablas y de los aplausos del respetable. Por eso siguió el camino, se graduó de Bennington College y confirmó su vocación. En 2012 regresó a su alma máter para hablarles a estudiantes a punto de graduarse, algo que le pareció exagerado. “Me lo pidieron porque soy una figura de televisión, pero hay muchas otras personas de más mérito que deberían hablar”. Sin embargo, aprovechó la oportunidad para impulsar a los alumnos a buscar sus propias oportunidades creativas. Lo sabe bien, pues entre su grado en 1991 y sus inicios en la actuación en 1998 tuvo que relegar sus deseos actorales para subsistir. Trabajó hasta limpiando pisos hasta que se dio “el permiso de fallar”, y persiguió su carrera soñada en el teatro.

Con el tiempo y el reconocimiento Dinklage ha debido adaptarse a la fama, una faceta que lo hace sentir incómodo, pero con la que convive. No ha dado el paso a Los Angeles y parece que nunca lo dará. Compró una casa en los suburbios elegantes de Nueva York donde vive con su mujer, la directora de teatro Erica Schmidt, su hija y su perro. Erica, que lo conoce como nadie, lo describe como “un galán hermoso y sensual. Para mí es divertido ver cómo el mundo maneja esto de tener fantasías con un hombre como él”.

Para el mundo es muy divertido compartir sus roles, sus talento y su enorme capacidad actoral. Por ahora, solo queda disfrutarlo.

 

El exagente de la CIA confiesa moribundo haber asesinado a Marilyn Monroe

asesino111_560x280Norman Hodges afirma que entró en su habitación mientras dormía, y le inyectó una dosis masiva de hidrato de cloral

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Periodista Digital 

Norman Hogdes, de 78 años, está agonizando en una cama del Hospital general Sentara en Norfolk (Virginia). Es un agente de la CIA retirado, y acaba de confesar algo sorprendente: asesinó a Marilyn Monroe tras hacer lo propio durante 41 años de servicio -entre 1959 y 1972- con otras 36 personas, entre políticos, activistas sindicales y un largo etcétera: “personas peligrosas para los intereses de EEUU”. 

SUS RECUERDOS

Según da cuenta ‘worldnewsdailyreport‘, -que es quien publica esta insólita y para muchos dudosa noticia- jura que recuerda vívidamente cada uno de los asesinatos que cometió para agencia norteamericana, en una especie de comando secreto del que formaban parte otras 4 personas que utilizaban para su ‘trabajo’ desde explosivos hasta veneno.

Los 37 asesinatos que ejecutó fueron ordenados al parecer por su comandante, el Mayor James ‘Jimmy’ Hayworth:

 Mi comandante, Jimmy Hayworth (fallecido en 2011), me dijo que tenía que morir, y que tenía que parecer un suicidio o una sobredosis. Yo nunca había matado a una mujer antes, pero obedecí órdenes … ¡lo hice por América! ¡Ella podría haber transmitido información estratégica para los comunistas, y eso no se podía permitir! ¡Ella tenía que morir! ¡Yo sólo hice lo que tenía que hacer! “, sostiene tajante.

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CON UNA INYECCIÓN

Marilyn Monroe murió entre la medianoche y la 1 de la mañana del 5 de agosto de 1962. Hodges afirma que entró en su habitación mientras dormía y le inyectó una dosis masiva de hidrato de cloral, mezclado con Nembutal .

Dada la absoluta dependencia de la medicación en que se hallaba la “sex-symbol” en aquel periodo, fue fácil presentar su muerte como un abuso de la medicación, o, como se llegó a especular, con un suicidio

Extractado para este blog

ALINA RODRÍGUEZ ESCURRIDIZA

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Por Mario Vizcaíno Serrat

Tomado de Palabra Nueva

Fue difícil desde el principio. Apareció como a la cuarta llamada. Hugo Reyes, su hijo, era quien estaba cada vez que marcaba su número. Cuando por fin su voz inconfundible se dejó escuchar fue para hilvanar una protesta interminable.

Se quejaba de la abrumadora carga de entrevistas de las últimas semanas, a propósito de su éxito, primero, en Conducta, por su exquisito papel de la maestra Carmela, luego en Contigo pan y cebolla, donde interpreta a la sacrificada madre cubana, y después en Vestido de novia, en la que hace de una enfermera.

“Y nadie paga nada. Todo el mundo quiere entrevistas, pero yo soy una sola y nadie me paga por eso”.

La entrevista parecía imposible tras dos, tres intentos. En el espacio distante entre los dos teléfonos flotaba una especie de corriente negativa que amenazaba con malograr la conversación. La actriz Alina Rodríguez hubiera querido, tal vez, que nadie más le solicitara una entrevista en los próximos seis meses. Pero no cerró las puertas, no quería ser del todo descortés y hasta quizás, en lo recóndito de su vanidad, sentía una pizca de placer responderle a  otro periodista, de cuya entrevista, por cierto, ya Juan Carlos Cremata le había avisado.

Así que, luego de algunos desplantes de tintes jocosos, escondidos tras un carácter recio, Alina Rodríguez accedió por fin, la mañana de un lunes, a conversar con Palabra Nueva, en su confortable y amplia casa de colores pastel, casi llegando al Malecón habanero.

¿Alguna vez le ocurrió lo que ahora, que tiene papeles en tres de las más recientes películas cubanas?

“No, pero ha sido coincidencia. Cuando hice Vestido de novia ya había hecho Conducta y antes de hacer Conducta ya había hecho Contigo pan y cebolla, que demoró casi tres años en salir”.

Su papel de la maestra Carmela en Conducta, ¿le gustó desde el principio, le pareció bien escrito?

“No solo el de Carmela. El guión de la película me parece muy bueno. Nunca había trabajado con Daranas, pero sí tenía referencias suyas y además había visto Los dioses rotos, su película anterior. Así que con esos elementos me decidí enseguida porque directores como él no abundan. Y aun cuando Conducta no hubiera tenido el éxito que ha tenido, diría lo mismo de Daranas. Es un director muy preocupado, detallista, muy estudioso de lo que quiere hacer y del modo que quiere que le salgan las cosas. Para un actor eso es una carta de triunfo, ya tienes de tu parte un gran porcentaje, si logras establecer una buena comunicación con él. Daranas es muy asequible, respetuoso, dulce. Y eso lo valoramos mucho los actores”.

¿Qué es lo que quiere demostrar Conducta?

“Yo creo que lo que quiere Conducta es que la gente reflexione ante determinadas situaciones que están ocurriendo hoy. Es como un alerta, un SOS para quienes trabajan en educación, es para todos. El tema de la educación es el central, pero se tocan otros asuntos de la vida cubana actual. Hay cosas que la gente sabe y no toma conciencia, hay cosas que están ocurriendo y las personas las dejan pasar por alto, por eso Conducta ha sido un fenómeno que le ha movido el pensamiento a mucha gente que tiene responsabilidades en la educación en Cuba”.

¿Significa que Conducta puede cambiar actitudes?

“El arte no da respuestas, pero sí alerta. De ahí a cambiar… no sé, lo dirá la vida, pero no lo creo mucho”.

¿Disfrutó hacer Contigo, pan y cebolla con Cremata?

“La disfruté, porque ya llevaba muchos años haciendo Contigo pan y cebolla, que comencé con Héctor Quintero en 1994, en el teatro, y fue un clavo ardiente lo que me dejaron, porque lo había hecho anteriormente y con un éxito total Bertha Martínez, una excelente actriz y directora de teatro, de modo que era un personaje que llevaba muchos años marcado por ella. Ella iba a dejar de hacerlo y me tocó a mí, y la verdad es que tuve que esforzarme mucho para poder acercarme en la medida de mis posibilidades a Bertha Martínez. Y la hice durante muchos años con Quintero. También la hice con él en televisión, y aunque la dirigió Rafael González, Quintero estuvo muy vinculado con el guión y estuvo todos los días de grabación. Y ahora que Cremata haga la película me parece buenísimo porque queda. El cine perdura. Y más allá de que la película guste, no guste, le vean defectos, virtudes, es una obra que permite cumplir el deseo del Ministerio de Cultura, el Consejo de las Artes Escénicas y el propio Cremata de dejar para la posteridad esas obras importantes del teatro cubano. Y Quintero lo merece por ser uno de los mejores dramaturgos cubanos”.

La película no ha tenido una aceptación masiva, como Conducta o Vestido de novia.

“Es una obra de teatro llevada al cine. Conducta y Vestido de novia tocan temas más candentes, además de que se ha puesto mucho en teatro y televisión. Pero así y todo ha tenido aceptación, la gente disfruta”.

Yo la disfruté mucho. Solo la deseé un poco más corta.

“¡Entonces no sería la obra de Cremata! –suelta una carcajada–. Todos tenemos opiniones, pero es la película de Juan Carlos Cremata y hay que respetarlo. Es su versión para el cine”.

¿Y a qué atribuye usted que, a pesar de ser una obra vieja, los cubanos que ven la película se ven tan reflejados en ella?

“Lo que se refleja ahí es la batalla cotidiana de una familia cubana, una batalla que aunque Héctor Quintero la haya escrito en 1962, y se haya estrenado dos o tres años después, es lo mismo: la familia cubana sigue luchando por lo mismo, para que los hijos estudien, y la madre es la sacrificada, echando pa’lante como una leona para que sus hijos logren lo que ellos quizás no lograron. La esperanza por una vida mejor, la que tenemos ahora todos nosotros, por eso luchamos. Por eso la gente se ve reflejada ahí, sobre todo porque son seres humanos. Quintero ha sido el dramaturgo cubano que mejor ha reflejado el sentir de la gente de pueblo, y eso está en la obra, una obra bella, la más linda de Quintero, la más lograda, y la escribió cuando tenía veinte años”.

Eso me trae a la mente la tesis según la cual las mejores obras de arte se fabrican durante la juventud, al menos las más apasionadas, conmovedoras, debido a que es la edad del ímpetu.

“En definitiva… [Alina se queda pensando y luego termina la idea] es una tesis [y vuelve a reír, ahora suavemente. Fuma. Estamos sentados, frente a frente, en la mesa redonda de lo que parece el comedor de su amplia y clara casa de El Vedado]. No sé qué te diga. Hay creadores que han hecho grandes obras con más edad. La experiencia es muy importante, las vivencias. A los veinte años se tiene mucha fuerza y espíritu. Yo creo que se trata de personas que son tocadas y por eso hacen esas cosas, porque hay muchos que tienen veinte años y no han hecho nada, y van a tener sesenta y tampoco van a hacer algo”.

Háblame de Cremata como director.

“Yo he trabajado tres veces con Cremata. Es un director muy apasionado, laborioso. Todo lo coordina, lo tiene pensado, todo el equipo lo tiene ahí, amarradito a su disposición, son valores que él tiene. Tiene su manera de ser, de ver la vida, y con eso es consecuente. Tiene muchos valores como director. Yo hice primero con él Chamaco, después El premio flaco y ahora Contigo pan y cebolla. Las tres han sido obras teatrales. Cremata es un buen director”.

¿Prefiere determinados personajes, o interpreta cualquiera?

“¡Me gusta cualquier papel siempre que sea bueno. Y no siempre es el caso”.

¿Tiene que aceptar papeles que no le gustan?

“No tanto como que no me gustan, más bien que no los considero buenos. Siempre con la esperanza de poder mejorarlos. Y no me refiero a que sean pequeños o grandes. A veces hay personajes que no están bien escritos y uno como actor dice: déjame ver cómo puedo mejorar esto. Uno hace esto con deseos porque es lo que le gusta a uno, pero también hay que comer. Cuando esas cosas han ocurrido no han sido del todo buenas. No es lo mismo interpretar un papel que te mantiene entusiasmada. Pero nuestra carrera está llena de altos y bajos”.

¿Qué es un personaje bien escrito?

“Debe tener un conflicto claro, con todas las consecuencias que se derivan. Que su relación con los demás personajes sea consecuente con su manera de pensar, que los diálogos estén bien hechos y pueda decirlos un ser humano porque a veces te topas con diálogos que no puede decirlos ni un marciano, porque son rebuscados y enrevesados, diálogos llenos de literatura, y nosotros, los seres humanos, no hablamos así. Un personaje tiene que enseñar algo a la gente. El guión es la base. Cuando hay un buen guión, el trabajo del actor gana mucho. Claro que debes esforzarte porque puedes coger un buen guión y desba-ratarlo si trabajas mal”.

Pero en el cine se dice que si la historia no está bien escrita la película no sirve.

“Lo primero es que la historia esté bien contada. Si está mal contada, imagínate tú”.

Pasemos a la televisión. Enrique Molina asegura que el principal problema de las telenovelas cubanas es la debilidad de los diálogos, la construcción de diálogos pobres, débiles, faltos de condimento. Cree que el problema es de los escritores. ¿Comparte usted el criterio de Molina?

“No totalmente. Se han hecho aquí muy buenas telenovelas. Otras no. Pero algunas han sido muy bien escritas”.

¿Por ejemplo?

“Tierra Brava, una excelente novela. Aquí estamos; es feo que la mencione porque mi hijo la escribió junto con Alfredo Reyes, ese dúo que está escribiendo. Fue una telenovela buena y con buenos diálogos. No echo toda la culpa a los escritores, porque muchos actores estamos acostumbrados a transformar los textos a nuestra comodidad. Y yo no soy la que estoy hablando. Es un personaje que no soy yo. Yo, como actriz, tengo que tomar ese texto que me pusieron en las manos y hacerlo mío. Hacerlo natural, orgánico. Hay como una violencia entre la manera de expresarme yo y la del personaje, pero el actor tiene que vencer eso porque es su trabajo”.

¿Lo que quiere decir es que muchos actores quieren interpretar el texto como ellos lo hubieran escrito?

“Así es. Y están acostumbrados a cambiar los guiones muy rápidamente. Yo aprendí con Vicente Revuelta, y sobre todo con Quintero, que era dramaturgo: hay actores que no se dan cuenta de que una palabra que cambies en una frase hace que la frase pierda sentido. Y también lo aprendí con Xiomara Blanco, que no permite que se le cambie un texto. Porque cada cosa que han escrito está estudiada y por algo está ahí. Es cierto que a veces nos caen en las manos guiones que no son los mejores. Molina no está mintiendo. Es su experiencia. Pero tampoco nosotros hacemos todo el esfuerzo para entender qué me están diciendo. Yo trato de no cambiar un texto. Trato de encontrarle sentido. A veces no son naturales, y uno entonces trata de darles una vuelta para hacerlos más orgánicos. Lo que pasa es que el cine, la televisión, requieren de trabajo en equipo, todos tienen que estar muy claros de lo que están haciendo: el guionista, el director, el actor, el camarógrafo, todo el mundo tiene que estar unido en un equipo cerrado. Es un trabajo muy colectivo en el que, cuando algo falla, se resiente todo”.

Vayamos a Vestido de novia. Es una película de extremos en las reacciones de críticos y espectadores. De un lado, los enamorados de la cinta no le ven apenas un defecto. De otro, los detractores le encuentran desde defectos al guión hasta manipulaciones emocionales burdas para alcanzar el objetivo del filme, incluido un final dibujado a la medida de la felicidad. ¿Cuál es su opinión?

“No sería ético que criticara una película en la que trabajé. Eso se lo dejo a los críticos. Y los espectadores, que saquen sus conclusiones. Yo trabajé muy a gusto en Vestido de novia porque Marilyn Solaya me llamó, era un sueño de ella de hacía muchos años. Pasó mucho trabajo para poder hacer esa película. Fueron diez años de batalla. Eso, en primer lugar. En segundo, y ten cuidado no lo coloque en primero, mujer. Ella estudió mucho para hacer esa película, e hizo un trabajo muy serio. Yo no voy a criticar el trabajo que hice porque lo hice con mucho gusto. Estoy del lado de acá. Del lado de allá están ustedes: los periodistas, los críticos, el público. No soy la más indicada para responderte esa pregunta. Para mí es excelente la película”.

¿Vestido de novia es una película sobre travestis?

“Es una película sobre la intolerancia, más allá del travestismo. La película te dice que no tienes por qué separar a nadie, que no tienes por qué ir en contra de la gente que no piensa como tú. Todo hay que respetarlo. El pensamiento, el modo de vivir de cada uno. La película es sobre el respeto que debemos tener por los seres humanos que nos rodean”.

¿Tuvo obstáculos la directora por ser mujer? Es que usted puso de relieve su condición de mujer…

“No, lo que quise decir es que no abundan las mujeres cineastas en Cuba. Y me siento muy feliz de que una mujer haya logrado hacer su película”.

¿Hay personajes famosos, digamos de la literatura y el teatro, que no haya podido interpretar?

“Nunca me ha interesado en particular un personaje”.

¿Ni Juana de Arco, ni la Julieta de Romeo y Julieta?

“Jamás he tenido esas preferencias. Los personajes que más me han interesado en determinados momentos son los más trágicos, los más dramáticos. Pero en general trato de buscarles lo mejor y lo peor que tengan”.

¿Es cierto que los personajes malos se defienden mejor?

“A veces los más sencillos son más difíciles de defender”.

¿Crees que los cineastas cubanos debían centrarse más en la realidad del país, ayudar más a la sociedad?

“Cada cineasta tiene la entera libertad para escoger el tema que desee. No creo que nadie deba hacer nada porque eso me suena a mandato. Un creador hace lo que siente, lo que piensa, no hace nada por mandato. Cada cual tiene sus preocupaciones, las cosas que quiere decir. Creo más en la libertad del cineasta para tratar el tema que quiera”.

No me refiero a mandato de nadie, ni a que alguien tenga que mandar a un cineasta. Me refiero a la responsabilidad de los cineastas, en este caso, y de los artistas e intelectuales en general, en la contribución a cambiar y mejorar su país.

“¿Crees que todos los problemas en Vestido de novia están superados en este país? A veces nos cansamos de que nos pongan uno, dos, tres teleplay seguidos sobre la violencia contra la mujer, pero ese tema está ahí, la violencia contra la mujer persiste”.

Esta pregunta es común en las entrevistas a actores, pero en su caso vale la pena hacerla por su experiencia en televisión, cine y teatro. ¿La televisión es más fácil que el cine y el teatro?

“Nada es fácil: ni la televisión, ni el cine, ni el teatro ni el radio”.

¿Ha hecho radio usted?

“No”.

¿Le gustaría hacerlo?

“Hasta cierto punto me gustaría. Nunca he tenido la posibilidad. Pero todos los medios son difíciles. Todo lo que hace uno con su mente, con su corazón, es difícil. Son carreras, como la tuya, que requieren un esfuerzo intelectual, y en el caso de los actores, también físico. Toda tu vida tiene que estar volcada en eso. En la televisión, que tanto he hecho, cada vez que me enfrento a un personaje nuevo es como si empezara por primera vez. Mientras más haces más tienes que exigirte porque la gente cada día espera más de uno”.

¿Existen los malos actores?

“Yo creo que existen los malos actores, que han escogido mal su carrera. Igual que existen los malos ingenieros, los malos arquitectos, los malos médicos. Claro, no todos los actores tienen que ser…”

¿Estrellas?

“Estrellas. Los actores pueden resolver determinados personajes, pero los hay malos. Un mal actor pudo ser un buen guionista, un buen camarógrafo, o un buen químico, y, sin embargo, tiene su camino equivocado. Hay un actor, por ejemplo, que ha tenido una oportunidad excepcional en sus manos, con un personaje excelente, con un equipo que le rodea excelente, y ha hecho mal el trabajo. Bueno: a lo mejor no supo ver la oportunidad, no se preocupó mucho, no estudió lo que tenía que estudiar. Pero si después tienes otra oportunidad y no lo haces bien tampoco, entonces vete a freír espárragos. No es lo mismo quien no ha tenido oportunidades y no ha podido demostrar lo que es capaz de hacer”.

¿Pasa mucho tiempo sin tener trabajo?

“Generalmente tengo, pero a veces no lo he tenido”.

¿Qué hace, intelectualmente, en ese tiempo de ocio?

“Leo mucho. Imparto clases, algo que me encanta. También he dado cursos por mi cuenta. A veces me pongo a estudiar algo que es para el futuro. El trabajo para los actores escasea. No todos los días hay una película, una novela, un cuento”.

¿Cómo es la relación con su hijo?

“Muy buena”.

¿Hablan de la profesión?

“Sí, bastante. A veces tenemos criterios encontrados porque somos de generaciones diferentes, pero en sentido general nos llevamos bien, con las discusiones normales. Estudió en el ISA también, y por eso tenemos muchos puntos de coincidencia en lo profesional”.

¿Lo admiras?

“Sí, muchísimo. Es mi obra maestra, con todos los defectos que pueda tener porque no es un genio ni es lo mejor del mundo ni mucho menos”.

¿Es trabajador?

“Muy trabajador. Coescribió la telenovela Aquí estamos, ha escrito dos teleplay, el último lo dirigió, está ya para presentar una telenovela para dirigirla. Estudió dirección y actuación. Siempre está inmerso en algo profesional”.

Las preguntas y las respuestas acaban, me empino el último sorbo de un café que Alina Rodríguez coló antes de iniciar nuestra conversación y salimos de la casa juntos, porque ella hará una gestión.

“Por favor, discúlpame por todos los embarques del principio, ¿eh?”.

Y nos despedimos en sentido contrario, ella con el cigarro en su mano derecha, el pelo desordenado, el pantalón negro ajustado y una camiseta, caminando velozmente en dirección al Malecón…

DIARIO DE UNA CIRUGÍA, POR ANGELINA JOLIE PITT

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Aquí puedes leer el texto íntegro escrito por Angelina Jolie Pitt en The New York Times, en el que explica su decisión de someterse a una cirugía para remover sus ovarios y trompas de Falopio.

La actriz, cineasta y activista dijo que un análisis de sangre reciente había mostrado una posible señal temprana de cáncer. La noticia fue un golpe para la ganadora de un Oscar, quien ya anteriormente, en 2013, se sometió a una doble mastectomía.

Jolie, de 39 años, reveló hace dos años que tiene una mutación en un gen que conlleva un alto riesgo de desarrollar cáncer de pecho y ovarios.

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Su madre murió de cáncer de ovarios

 

 

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Su tia (en la foto a la derecha) y su abuela materna también sufrieron de la enfermedad, un claro indicio de riesgo genético heredado que llevó a la actriz a extirparse sus pechos sanos para evitar correr el mismo destino.

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Según entendidos, sólo un pequeño porcentaje de las mujeres heredan el mismo gen defectuoso de Jolie, conocido como BRCA1. Estas mutaciones son más comunes entre mujeres del este de Europa con raíces judías, aunque otros grupos, como las noruegas, holandesas e islandesas, también tienen tasas ligeramente más altas de estas mutaciones.

“Angelina Jolie ha tomado una decisión muy valiente”, dijo Katherine Taylor, directora ejecutiva interina del grupo Ovarian Cancer Action. “Esto pone a la persona inmediatamente en menopausia quirúrgica así que no es una decisión que se tome a la ligera”.

Los primeros elogios a la actriz de remontan a 2013, cuando eu audaz decisión, anunció públicamente su doble mastectomía.  Fue elogiada justamente por los esfuerzos de persuadir a las mujeres a que se hagan revisiones preventivas de cáncer de mama y ganen conciencia sobre la necesidad de la detección temprana, por quienes trabajan en organizaciones para el cáncer. Esperan que otras mujeres en riesgo se animen a hablar con sus médicos.

Ahora, el hecho de que Jolie comparta abiertamente esta otra parte de su historia desempeñará un papel vital en la concientizaciación de la enfermedad y las mejores formulas que cada mujer debe buscar para enfrentarla.

Tomado de El Financiero, de México

5511cea9b0072 Por Angelina Jolie Pitt

Hace dos años escribí sobre mi elección de someterme a una doble mastectomía preventiva. Un simple análisis de sangre reveló que llevaba una mutación en el gen BRCA1. Me dieron una estimación de 87 por ciento de riesgo de cáncer de mama y un riesgo de 50 por ciento de cáncer de ovario. Yo perdí a mi madre, mi abuela y mi tía a causa del cáncer.

Quería que otras mujeres en riesgo supieran sobre estas opciones. Prometí seguir compartiendo cualquier información que pudiera ser útil, incluida mi próxima cirugía preventiva, la remoción de mis ovarios y trompas de Falopio. 

Era algo que había planeado desde hace tiempo. Se trata de una cirugía menos compleja que la mastectomía, pero sus efectos son más severos, pues coloca a la mujer en una menopausia forzada. Así que estaba preparándome física y emocionalmente, discutiendo opciones con los médicos, investigando medicina alternativa y mapeando mis hormonas para una terapia de reemplazo con estrógeno o progesterona. Pero yo sentía que todavía tenía meses para fijar una fecha.

Pero hace dos semanas recibí una llamada de mi médico con los resultados de pruebas de sangre. “Tu CA-125 es normal”, dijo. Suspiré de alivio. Esa prueba mide la cantidad de la proteína CA-125 en la sangre, y se utiliza para monitorear el cáncer de ovario. Me la realizo cada año debido a mi historia familiar.

Pero me tenía más noticias y prosiguió. “Hay una serie de marcadores de inflamación que son elevados, y en su conjunto podrían ser un signo de cáncer incipiente”. Hice una pausa. “La CA-125 tiene un 50 a 75 por ciento de probabilidades de no detectar el cáncer de ovario en etapas tempranas”, dijo. Él quería que yo viera inmediatamente a la cirujana para comprobar mis ovarios.

Pasé por lo que imagino que han sentido miles de mujeres. Me dije a mí misma que debía mantener la calma, ser fuerte y que no había ninguna razón para pensar que no viviría para ver crecer a mis hijos y conocer a mis nietos.

Llamé a mi esposo que estaba en Francia, en cuestión de horas ya había tomado un vuelo. Lo hermoso de estos momentos en la vida es que hay tanta claridad. Sabes para qué vives y qué es lo importante. Es polarizante y sosegante.

Ese mismo día fui a ver la cirujana que había tratado a mi madre. La última vez que la vi fue el día que falleció mi madre, y cuando me vio se le arrasaron los ojos: “Te pareces a ella”. Me quebré en ese momento. Pero nos sonreímos y acordamos que estábamos allí para hacer frente a cualquier problema, así que pusimos “manos a la obra.”

Nada en el examen o ultrasonido resultó preocupante. Me sentí aliviada de que si se trataba de cáncer, seguramente estaría en fase temprana. Si estaba en otra parte de mi cuerpo, lo sabría en cinco días. Pasé esos cinco días en una neblina, asistí al partido de futbol de mis hijos y trabajé para mantener calmada y concentrada.

Llegó el día de los resultados. La tomografía PET/TC salió limpia, y el análisis tumoral dio negativo. Yo estaba llena de felicidad, aunque el trazador radioactivo significaba que no podía abrazar a mis hijos. Aún existía una posibilidad de cáncer en etapa temprana, pero era menor en comparación con un tumor en toda regla. Para mi alivio, todavía tenía la opción de extirpar mis ovarios y trompas de Falopio y elegí hacerlo.

No lo hice únicamente porque llevo la mutación del gen BRCA1, y quiero que otras mujeres lo sepan. Una prueba positiva de BRCA no significa entrar al quirófano. He hablado con muchos médicos, cirujanos y naturópatas. Hay otras opciones. Algunas mujeres toman píldoras anticonceptivas o recurren a las medicinas alternativas combinadas con controles frecuentes. Hay más de una manera de lidiar con cualquier problema de salud. Lo más importante es informarse de las opciones y elegir lo mejor para cada una.

En mi caso, los médicos orientales y occidentales que conocí concordaron que la cirugía para extirpar mis trompas y ovarios era la mejor opción, porque aparte del gen BRCA, tres mujeres de mi familia han muerto de cáncer. Mis médicos me recomendaron someterme a la cirugía preventiva alrededor de una década antes de la primera aparición del cáncer en mis familiares mujeres. El cáncer de ovario de mi madre fue diagnosticado cuando ella tenía 49 años. Yo tengo 39.

La semana pasada me hice la cirugía: una salpingo-ooforectomía bilateral por laparoscopia. Había un pequeño tumor benigno en uno de los ovarios, pero ningún signo de cáncer en los tejidos.

Llevo un pequeño parche que contiene estrógeno bioidéntico. Y me colocaron en el útero un DIU de progesterona. Me ayudará a mantener un equilibrio hormonal, pero lo más importante es que me ayudará a prevenir el cáncer uterino. Decidí no extirparme el útero porque el cáncer en esa zona no tiene antecedentes en mi familia. 

No es posible eliminar todos los riesgos y el hecho es que sigo siendo propensa al cáncer. Buscaré maneras naturales para fortalecer mi sistema inmunológico. Me siento femenina, y segura de las decisiones que estoy tomando por mí y mi familia. Sé que mis hijos nunca tendrán que decir: “Mamá murió de cáncer de ovario”.

Independientemente de los reemplazos hormonales que estoy tomando, ahora estoy en la menopausia. No podré tener más hijos y supongo que experimentaré algunos cambios físicos. Pero me siento tranquila con lo que vendrá, no porque yo sea fuerte, sino porque esto es parte de la vida. No hay nada que temer.

Lo siento profundamente por las mujeres que pasan por esto a edad muy temprana, antes de haber tenido hijos. Su situación es mucho más difícil que la mía. Supe que hay opciones para que las mujeres que han de extirparse las trompas de Falopio conserven sus ovarios, y así tener la posibilidad de tener hijos y no entrar en la menopausia. Espero que estén al tanto de esas opciones.

No es fácil tomar estas decisiones. Pero es posible tomar el control y hacer frente a cualquier problema de salud. Puedes buscar asesoramiento, conocer las opciones y tomar decisiones que sean las mejores para ti. El conocimiento es poder.

RAÚL CASTRO: “ES IMPOSIBLE SEDUCIR O COMPRAR A CUBA NI INTIMIDAR A VENEZUELA”*

VENEZUELA-CARACAS-CUMBRE EXTRAORDINARIA DE LA ALTERNATIVA BOLIVARIANA PARA LOS PUEBLOS DE NUESTRA AMÉRICA

“Resulta insostenible la idea de que un país solidario como Venezuela, que jamás ha invadido ni agredido a ningún otro y que contribuye de manera sustancial y altruista a la seguridad energética y a la estabilidad económica de un considerable número de naciones del continente, pueda representar una amenaza para la seguridad de la potencia más poderosa de la historia”.

“Respaldamos la posición digna,

valiente y constructiva del Presidente Nicolás Maduro”

Discurso del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la IX Cumbre Extraordinaria del Alba.TCP, convocada en solidaridad con el hermano pueblo de Venezuela, efectuada en Caracas, República Bolivariana de Venezuela, el 17 de marzo de 2015. (Versiones Taquigráficas-Consejo de Estado)

Estimados Jefes de Estado y de Gobierno de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América;

Estimados Jefes de delegaciones e invitados;

Compañeras y compañeros:

El Alba nos convoca hoy para ratificar nuestro más firme respaldo al pueblo y gobierno bolivarianos ante las últimas acciones injerencistas y amenazas del gobierno norteamericano contra Venezuela.

Los hechos demuestran que la historia no se puede ignorar. Las relaciones de Estados Unidos con América Latina y el Caribe han estado marcadas por la “Doctrina Monroe” y el objetivo de ejercer dominación y hegemonía sobre nuestras naciones.

Bolívar había anticipado que los Estados Unidos “parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias a nombre de la Libertad” y Martí había caído en combate sin concluir la carta en que explicaba el “deber de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”.

Después vinieron las intervenciones militares, los golpes de Estado, las maniobras para derrocar gobiernos nacionalistas o progresistas, el respaldo a sangrientas dictaduras militares, las operaciones encubiertas, el amparo al terrorismo y la subversión, así como la apropiación y el saqueo de nuestros recursos para perpetuar la dependencia y el subdesarrollo.

La osadía victoriosa de llevar adelante una Revolución Socialista a solo 90 millas de Estados Unidos, ha supuesto inmensos sacrificios, sufrimientos, pérdidas humanas y privaciones materiales para el pueblo cubano, sometido desde el mismo triunfo revolucionario, hace 56 años, a todo tipo de hostilidad, incluyendo el apoyo y la organización de bandas armadas en las montañas desde finales del propio año 1959 —o sea, desde el mismo año del triunfo de la Revolución—, la invasión de Playa Girón en 1961 y la oficialización del bloqueo en 1962, todo ello con la intención declarada de derrotar la Revolución y cambiar el orden político, económico y social que decidimos libremente y luego confirmamos en referendo constitucional.

El resultado ha sido el rotundo fracaso, el daño a nuestro pueblo y el completo aislamiento de Estados Unidos en sus propósitos, como ha reconocido recientemente el Presidente Barack Obama al anunciar una nueva política y proponerse abrir otro capítulo. Sin embargo, los voceros de su gobierno se empeñan en aclarar que los objetivos persisten y solo cambian los métodos.

El triunfo de la Revolución Bolivariana fue un extraordinario hito en la historia de Venezuela y de toda la región, que comenzó a despertar de la larga noche neoliberal. Una época de cambios se inició en el continente y otras naciones decidieron emprender el camino de la plena independencia e integración y retomar las banderas de nuestros próceres.

Nacieron el Alba, Unasur, la Celac, que se unieron, en su diversidad, a anteriores agrupaciones e iniciativas de genuina vocación latinoamericanista y caribeña, fundadas en principios de solidaridad, cooperación, justicia social y defensa de su soberanía. 

PETROCARIBE fue una extraordinaria, generosa y humanista contribución del Presidente Hugo Chávez Frías. Ahora se pretende destruir a PETROCARIBE para amenazar a sus Estados miembros, someterlos a las trasnacionales petroleras y separarlos de Venezuela. No se percatan de que nuestros pueblos han decidido, de manera irrevocable, continuar su indetenible avance y batallar por un mundo multipolar y justo, donde tengan voz, esperanza y dignidad los que fueron históricamente excluidos.

El imperialismo estadounidense ha ensayado, sin éxito, prácticamente todas las fórmulas de desestabilización y subversión contra la revolución bolivariana y chavista, para recuperar el control de la mayor reserva petrolera del planeta y asestar un golpe al proceso integrador y emancipador que tiene lugar en Nuestra América.

La arbitraria, agresiva e infundada Orden Ejecutiva emitida por el Presidente de Estados Unidos contra el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, calificándolo como una amenaza a su seguridad nacional, demuestra que Estados Unidos puede sacrificar la paz y el rumbo de las relaciones hemisféricas y con nuestra región por razones de dominación y de política doméstica.

Resulta insostenible la idea de que un país solidario como Venezuela, que jamás ha invadido ni agredido a ningún otro y que contribuye de manera sustancial y altruista a la seguridad energética y a la estabilidad económica de un considerable número de naciones del continente, pueda representar una amenaza para la seguridad de la potencia más poderosa de la historia.

Respaldamos la posición digna, valiente y constructiva del Presidente Nicolás Maduro(Aplausos), quien no obstante la gravedad de la amenaza ha tendido la mano al Presidente de Estados Unidos para iniciar un diálogo basado en el derecho internacional y el respeto mutuo, que conduzca a la derogación incondicional de la Orden Ejecutiva del Presidente Obama y a la normalización de sus relaciones (Aplausos). El ALBA y la CELAC deberían acompañar esa propuesta.

Hoy Venezuela no está sola, ni nuestra región es la misma de hace 20 años. No toleraremos que se vulnere la soberanía o se quebrante impunemente la paz en la región.

Como hemos afirmado, las amenazas contra la paz y la estabilidad en Venezuela representan también amenazas contra la estabilidad y la paz regionales.

La paz que hoy reclama Venezuela y necesitamos todos, una “paz con justicia, con igualdad, la paz de pie, no la paz de rodillas, es la paz con dignidad y desarrollo”, como dijo Maduro, es a la que nos comprometimos en la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, adoptada en la II Cumbre de la CELAC en La Habana.

La posición de nuestro país en estas circunstancias permanece invariable. Reitero la firme solidaridad de la Revolución Cubana con la Revolución Bolivariana, con el Presidente constitucional Nicolás Maduro y con la unión cívico-militar que este encabeza (Aplausos). Reitero la absoluta lealtad a la memoria del Comandante Hugo Chávez Frías, el mejor amigo de la Revolución Cubana (Aplausos).

Como se ha declarado, ratificamos “una vez más, que los colaboradores cubanos presentes en la hermana Nación, continuarán cumpliendo con su deber bajo cualquier circunstancia, en beneficio del hermano, solidario y noble pueblo venezolano”.

Estados Unidos debería entender de una vez que es imposible seducir o comprar a Cuba ni intimidar a Venezuela. Nuestra unidad es indestructible (Aplausos).

Tampoco cederemos ni un ápice en la defensa de la soberanía e independencia, ni toleraremos ningún tipo de injerencia, ni condicionamiento en nuestros asuntos internos.

No cejaremos en la defensa de las causas justas en Nuestra América y en el mundo, ni dejaremos nunca solos a nuestros hermanos de lucha. Hemos venido aquí a cerrar filas con Venezuela y con el ALBA y a ratificar que los principios no son negociables (Aplausos).

Para defender estas convicciones, asistiremos a la VII Cumbre de las Américas. Expondremos nuestras posiciones, con firmeza, claridad y respeto. Rechazaremos con determinación toda tentativa de aislar y amenazar a Venezuela y reclamaremos el cese definitivo del bloqueo a Cuba.

La sociedad civil cubana será la voz de los sin voz y desenmascarará a los mercenarios que presentarán allí como sociedad civil de Cuba y a sus patrones.

Debemos convocar a todos los pueblos y gobiernos de Nuestra América a movilizarnos y estar alertas en defensa de Venezuela. La solidaridad es el cimiento de la unidad y la integración regional.

Tomado de Cubadebate

Fátima o El parque de La Fraternidad

Carlos-Enrique-Fátima-y-Miguel-BarnetEste es el cuento de Miguel Barnet (La Habana 28.1.1940), poeta, narrador, ensayista, y etnólogo cubano, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y de la Fundación Fernando Ortiz, que ha sido llevado al cine recientemente bajo la dirección de Jorge Perugorria, y con la estelar actuación de Carlos Enrique Almirante, en el papel de Manolo-Fátima.

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Por Miguel Barnet

A los siete años, en la cocina de mi casa, en Madruga, se me apareció la Virgen de Fátima. Por eso a veces la gente ve un halo rosado alrededor de mi cabeza. Fue una aparición que marcó mi vida. La vi en la puerta de la cocina pero no estaba de pie, ni en una roca como dicen que está ella, estaba sentada en un taburete y era mulata. No sé si ustedes han visto a la Virgen de Monserrat, una que es negra y está en un butacón dorado, bueno, pues la Fátima que yo vi era parecida, pero no tan negra y estaba sentadita de lo más oronda en su taburete.

Yo he sido una persona con suerte y a lo mejor es por eso. Bueno, también porque nunca le he pisado la cabeza a nadie, ni me he metido en lo que no me importa. He hecho lo que me ha dado la gana, y a lo hecho pecho. Me mantengo porque tengo un espíritu joven y una energía positiva que viene de Saturno según dice mi signo zodiacal. Si me vieran ahora desnudita de la cintura para arriba, pero yo tengo mi recato y no me dejo ver por cualquiera. Para verme hay que soltar el guano bendito y para tocarme más. En el fondo soy una puritana porque no me gusta que me vean desnuda en los camerinos cuando hay función. Ellas no, ellas se sacan los trapitos y los tiran en el piso como si nada. A mí me dicen la monja, la Monjita Fátima. Es que aunque pecadora creo en los biombos y me cubro. También en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo y hasta voy a la iglesia los domingos, ahí, al Carmen porque yo soy de iglesias grandes y lujosas y de curitas graciosos y jóvenes como ese del Carmen, Virgen Santa, que con sotana y todo me lo comería con mantequilla. El me mira y yo lo cacho de arriba abajo pero no, no se da cuenta porque cuando quiero soy una mujer muy seria, de mucho copete.

Claro, se ve en mi ropa, en mis tacones a lo militar que me empinan; si ustedes vieran en la misa cómo sobresalgo entre todo el mundo y son los taconazos esos que no me quito ni para dormir. Dicen en el Parque de la Fraternidad que yo fui quien los implantó. Hay que ver a las de mi cuadrilla con ellos, no pueden, se van de lado, no tienen estilo, parecen zambas. Nadie camina con ellos como yo porque ni me caigo ni pierdo el equilibrio. Y estoy aquí arriba, montada en zancos, como la Reina Madre de Inglaterra que era un tapón y parecía una señorona y es porque la calzaban con corcho y le enguataban los pies para que no le dolieran los juanetes. La Reina Madre no soy pero Fátima en el Parque de la Fraternidad sí, y me respetan porque una cosa es el negocio, la sobrevivencia y otra es laexhibición y el relajo.

Yo soy una reina y cuando me paro en la esquina el que se me acerca es para salir conmigo y comer en mi plato porque ya se decidió, no viene a hacerme entrevistas ni a indagar en mi vida, viene a pasar un buen rato o a sentarse conmigo en el banco hasta que lo caliento con la mirada o con la conversación para que la cosa se les hinche y se le ponga bien durita, porque está el tímido, el que viene por primera vez, tan tiernecito, tan sanaco y yo los pongo a gozar porque yo sí les busco las cosquillas. Pero están también las bichas, las comelonas, las mandadas, las que se creen que porque van al grano se llevan la mejor tajada.

No, no saben de este negocio, hay que hablar, pasarles la mano, decirles que no se sientan culpables, que sus mujeres son sus mujeres, que su casa es su casa, y que una lo que les va a dar es un regalito, un bombón pasajero. Y se ríen porque hay que desinflarlos; llegan con millones de problemas, camuflajeados, con traumas, traumas que yo nunca tuve y algunos a lo que vienen es a desahogarse y cuando me quito el vestido se lanza ahí mismo vestido se lanzan ahí mismo desesperados porque vienen con un atraso… Dios Santo, líbrame de esa condena, gracias por haberme hecho así, dispuesta siempre a salir a la calle y comerme la tierra. Soy muy suelta, no, no tengo traumas. Ellos sí, ellos se ponen a darle vueltas a la cosa y a hacer preguntas indiscretas y dime chica tú te sientes mujer y cómo es eso si tienes un rabo como yo y a lo mejor de cañón largo y todo. Ahí es donde yo los agarro y los voy destapando como a un paquete de regalo, les quito las cintas, los alfileres, todo, y salen desnuditos, maricones tapiñados pero que pagan más que los hombres porque van a eso. Y yo no me alegro de tener lo que tengo, quiero ser de otra forma, pero soy como soy, como Dios me trajo al mundo.

Podría contar tantas cosas que he visto, que me han pasado a mí misma, no ahora sino cuando era joven… Prefiero callar porque si los médicos y los curas tienen su ética yo tengo la mía también. Para inventar mejor me callo. Sería una crueldad ponerle a la gente el caramelo en la boca y luego no dejárselo chupar. Me he visto en situaciones negras, eso sí, porque soy mandada a hacer, me lanzo en terrenos difíciles y con gente dura. Les sé, les sé mucho, pero callo porque en el fondo ellos me buscan a mí para eso.

No te equivoques, yo soy hombre a todo pero tú me calientas la cabeza. Nada que lo que hago es hablar como una cotorra en celo y eso les gusta. Y la imaginación… el arte mío para volverlos locos: espejos en el techo, en las paredes, en el piso; el salto del canguro, el palo del escaparate, un escaparate bajito y yo arriba haciendo mi striptease; les voy tirando las prendas una a una y después les pido que se vayan desnudando y no los toco, ni me les acerco. Se ponen a mil, me quieren enlazar y tirarme de ahí arriba y cuando ya me ven como Dios me trajo al mundo quieren morirse y ahí es donde me lanzo y me los como a mordidas sin besarlos, les hago cosquillas, los vuelvo locos. Todo eso cuesta, claro está, pero me divierte porque la fantasía es la madre de la cama. Salen contentos y me regalan lo que se me antoje. Testigos son las empleadas de los hoteles y de las tiendas nuevas que han abierto aquí. Fátima, llegaste a arrasar, mira, lo último es Humo en la Noche de Lanvin, pero con qué se sienta la cucaracha, si no me lo regalan…

Tengo una colección de perfumes para abrir una boutique. Por eso le pongo candado a la puerta de mi mansión porque al pobre le gusta lo bueno igual que al rico, yo diría que más porque el rico está saturado, empalagado y no le coge el verdadero gusto a las cosas. Esa es mi teoría sin haber leído un libro ni haber abierto nunca un mataburros. A mí me sale la verborrea esta que tengo desde que soy una niña. En mi casa me mandaban a callar porque yo daba sermones en el portal, me creía dueña de la situación cada vez que había bronca o que mi padre llegaba borracho a quererle dar a mi madre. Ahí sí me volvía una fiera, se me salía un hombre que yo me había tragado en una encarnación anterior, pero un hombre de pelo en pecho, porque hasta lo sonaba, le daba con la escoba, con la lámpara de la mesita de noche, con lo que tuviera a mi alcance.

El muy cabrón le hizo horrores a mi pobre madre. Cuando eso me viene a la mente me quiero comer a los hombres, los abochorno, los pongo de vuelta y media si se atreven a lanzarse conmigo en cualquier vuelta. Guardo ese odio y no le perdono los golpes que me dio y las veces que tuve que dormir en el portal o en el patio, junto al corral de los pollos con olor a porquería y oyendo los gritos que le pegaba a mi madre. Si yo debía ser invertida pero es que los hombres me gustan demasiado. Pero los sé llevar cortico.

No les dejo pasar una.

En Madruga me respetan porque me conocen bien y saben que al que me hace daño el daño se le vira en su contra. Mi Angel de la Guardia es muy fuerte. Tengo en mi favor a la Comisión del Hielo. Con eso no me hace falta hacer ninguna brujería, ningún bilongo, eso camina solo y paraliza a cualquiera. Me basta con saber el nombre y apellido de la persona. Cojo un papel, preferiblemente plateado porque es tratado de Obatalá, y dentro le meto otro con el nombre del que me ha querido joder, y lo pongo en el congelador de la nevera siete días seguidos. Al séptimo día lo saco tieso, ese no levanta cabeza más nunca. La Comisión del Hielo es más fuerte que una prenda judía. Por eso me respetan. Y, desde luego, porque me he sabido ganar la vida sola.

Vendí caramelos en el cine Marta, bombones, galleticas, refrescos… me compraban pero luego me ponían a trabajar porque iban ruinos. Pss, pss, pss y era para eso, nunca usé linterna, los conocía del barrio, sabía bien quiénes eran, todavía tengo la lista de los teléfonos en la cabeza porque algunos me daban el teléfono cuando se querían pasar de rosca. Jamás llamé a un solo número. Caían mansitos porque las muchachas eran prohibidas, tenían vigilancia en el pueblo, espías, y ni soñar con salir de noche. Es cuando yo hacía la zafra. Me los llevaba para las afueras, para el campo, yo a´lante, claro está, y ellos caminando detrás por la acera opuesta, hasta que entrábamos en el monte. Le conozco al monte todos sus recovecos, donde hay un bajío, donde la hierba es fina y no hay ni guao ni guisasos, donde nadie te puede ver. Esas aventuras mías… Me pasé al pueblo entero y todo en silencio porque al que hablaba, Ave María, le caía el Armagedón.

Luego me metía en el río, me daba un baño sabroso, y ya despejada me ponía a hacer balance. Los tenía a todos en mi archivo secreto personal, bajo mi control absoluto. Al día siguiente ellos en el parque con sus novias y yo zafia, jefa de campamento, pasando para mis adentros.

Este la tiene grande, este chiquita, este es el del lunar, este es el de la perla, este es caballero cubierto… No me puedo quejar, he gozado de lo lindo.

A veces quisiera ser Madonna para salir de mi casa en un limousine y por la puerta de atrás. Y desayunar con pasteles y hot-cakes, como los de las películas y tener mucho dinero, mucho, mucho, mucho, para no estar obligada a verle la cara a nadie y pasearme con un mulato claro con piernas de goma, de esas de ciclista, como el marido de ella, un cubanazo riquísimo que dicen que la arrolló en la calle y la recogió para echarle un polvo, un polvito y hacerse millonario. Por desgracia no soy Madonna y aunque me gusta mi barrio, tener que salir a buscar el pan todos los días a plena luz con maquillaje y tufo de la madrugada me revienta, pero tengo que hacerlo porque sin desayunar no veo, voy ciega, camino en el aire medio turulata. En lo único que soy medio americana es en eso. Me gusta desayunar con huevos fritos y jamonada, con pan y café con leche, porque yo desayuno cuando la gente por lo general está ya almorzada y hecha leña de una mañana trajinada.

Me levanto a las doce del día o la una vestida de la noche anterior y como no tengo teléfono, ni timbre en la puerta nadie me molesta, y saben, saben bien que trabajo hasta que sale el sol y que llego muerta y no me dicen ni pío porque me temen. Al más pinto lo pongo de vuelta y media.

Este cuarto era de un bongosero de la orquesta Sensación y cuando él se murió yo lo pedí, hice mis gestiones porque yo vivía en la calle, en el parque, en la terminal de trenes; dormir en la terminal, sentarte en un banco como una estatua bostezando y cayéndote de lado, eso nada más que lo sabe quien lo ha sufrido en su carne. No voy a decir cómo porque no quiero echar pa’lante a nadie, pero me dieron este cuarto y aunque el baño está afuera es mi cuarto, mi reino, y aquí no viene nadie. Aquí gobierno yo y presiden la Virgen de Fátima y la Caridad porque el caracol dice que soy hija de Ochún Panchágara. Por si acaso la tengo en una maceta enterrada. A mí me enseñaron en Madruga que a los santos se les guarda en cazuelas y en soperas. Ochún crece en la mazorca de maíz tierna y sale en unas hojitas verdes paraditas que son una belleza. Mi tratado es de Palo Monte, sin embargo, pero yo a quien venero es a Fátima y a la Caridad del Cobre. Esas son mis guías, las que están en mi cabeza y en mi corazón.

Mis clientes jamás han venido a mi cuarto. Para eso está El Reguero, como le pusimos a una accesoria que hay en Campanario, donde gobernamos nosotras, las abejas de la noche. El Reguero es un truco, ahí guardamos el atrezzo nuestro: plumas de azufre, de rojo aseptil, de azul de metileno, vestidos rehechos, bueno, inventos del período especial. Ahí Versailles se queda chiquito. Si Campanario hablara no quedaba títere con cabeza ni nadie que pudiera decir yo levanto la mano. Todos agachaditos ante nosotras que somos las lechuzas del parque, las linternas, como nos dice la policía, porque siempre estamos alumbrando como los cocuyos. Claro, no siempre vamos ahí. Si es un Pepe con plata nos lleva a un hotel o a la Marina Hemingway pero es un peligro porque si nos descubren se puede formar un rollo. En este país todo se sabe pero se disimula bien. Y nadie va a destapar el gallo. Que cante cuando le parezca, mientras tanto seguimos viviendo de eso que es lo que nos da para comer y vestir.

Me visto bien. No me gustan los trapos de segunda mano, ni las baratijas, un día entro a una tienda de ropa reciclada y si encuentro algo que me acomode lo compro, pero eso es de Pascuas a San Juan porque entrar allí y vomitarse es lo mismo, la peste a ropa de uso sin lavar es lo último. Tengo tres trapos pero buenos y tres pares de zapatos pero buenos, de los que no hacen ruido ni chillan como grillos, de los que dicen por abajo puro cuero y son de seda, seda en el pie. A mí me han enseñado mucho las revistas. Ahora mismo estoy de luto porque la princesa Diana era mi ídolo, y ya ven se mató en París en un Mercedes Benz negro con un millonario egipcio. Hicieron bien en La Habana Vieja en levantarle un parque porque ella fue una santa dadivosa. Yo estuve en la inauguración: el cuerpo diplomático, las señoronas, los señores, la gente grande, alabado sea Dios, aquello fue un success. De lejos, porque yo no tenía invitación, pero vi elshow y oí el discurso del historiador y del embajador de Inglaterra. Todo muychic. Cuando la high se fue en sus carros negros yo entré al parquecito, frente a la bahía, y le dije, Diana, te fuiste sin pedirle permiso a tus admiradores, te adoré porque eras bella y buena y te sabías vestir como nadie y le diste por el culo al príncipe Charles y a toda su parentela. Figúrate, que has puesto a la reina a tomar cerveza en un bar con la caterva de los bajos fondos. Nada más que tú hija, por eso te pongo esa flor, y le tiré ahí mismo un príncipe negro. Lloré a Lady Di y a madre Teresa de Calcuta, para que después digan que las que nos dedicamos a esto somos una bandoleras y unas desalmadas. La gente es muy mala y no reconoce el mérito ajeno. Te encasquetan un sanbenito y ya.

Leo mucho, sobre todo las revistas que me traen de España porque uno de mis clientes es piloto de Iberia y tiene más horas de vuelo que yo de calle. El me adora, pero tiene un defecto y es que le gusta intercambiar su ropa conmigo. A mí eso me molesta, me saca de quicio, porque es un hombrón de seis pies, macho macho, de Valencia pero le gusta ponerse mis vestidos y mis tacones y se pinta la boca y se mira al espejo y dice qué mona estoy, ahora ven que te voy a coger y vas a saber lo que es bueno. Y yo de piloto, con la gorra y todo me tengo que dejar follar como dice él tan gracioso con esas zetas que le quedan tan ricas y ese olor a colonia. Mi gallego es valenciano y el paco de revistas que me trae llenaría la Biblioteca Nacional hasta el tope. Sí, yo las presto, y también si son nuevas las intercambio. Tengo mi revisteca o como se diga, a mí me gusta compartir lo mío. No es igual que tú le estés hablando a una estúpida de estas de la Reina de Inglaterra, de la Preysler o de Isabel Pantoja y que no sepan de la misa la media, a que te puedan al menos contestar y opinar si es que tienen cerebro. Eso de que la más bruta es obispo es mentira, mentira. Las hay alcornoques. Lista yo, espabilada yo. Estoy en lo que estoy porque me gusta la farándula y porque me da para vivir, pero estudié, aproveché mis años juveniles y me preparé para la vida. Soy mecanógrafa bilingüe y trabajé varios años en una empresa de computación hasta que conocí a Andrés. Esa fue mi desgracia. Andrés Hidalgo, Vaselina, como le dicen porque se pone la porquería esa en el pelo para que le brille. Es el Travolta cubano, yo lo reconozco, pero me desgració porque me enamoré de él hasta la pared de enfrente.

Antes de conocer a Andrés yo era Manolo o Manolito para mis íntimos; unos pocos por cierto.

Nunca me gustó mi nombre porque era nombre de torero, de policía, de carnicero, qué se yo, de hombre, y me lo quise cambiar por René que es más suave pero Andrés me dijo que lo que tenía que cambiarme no era el nombre si no los huevitos. Al principio yo me reía pero luego la cosa empezó a coger fuerza y ya él no me decía Manolo sino mi Reina, Mamita… Y en la cama yo era su bombón. Es verdad que soy más lampiño que un perro chino pero era hombre y él me convirtió en mujer. Yo sí no fui al hospital Ameijeiras, ni llené planillas para la operación, nada de eso. Le tengo terror a las cuchillas. El me transformó poco a poco con sus mimos y sus exigencias. Me pedía que me vistiera de azul, y de amarillo pollito con ropas que fui consiguiendo de amigas mías de la empresa que sabían que yo estaba loca por él. Ellas me ayudaron, fueron mis cómplices aunque yo sé que a ellas también les gustaba Andrés pero no me lo confesaban. ¡Cómo no les iba a gustar aquel hombre alto, musculoso, de ojos de tigre y con unas manos que parecían de mármol! La piel de Andrés es única, de vinil y de un tono rojizo precioso. Manolito, qué color es ese hijo, me preguntaban mis amigas y yo les decía que se quedaran ellas con Robert De Niro y con Sylvester Stallone que yo tenía mi Andrés. Le regalé una cadena de oro con una santa que nunca supimos quién era porque la traía un italiano en el cuello y yo se la quité. Ahí fue donde empecé a conocer gente ajena a Andrés, extranjeros, para darle por la vena del gusto. Todavía yo era Manolo, Manolito en La Habana. No me había realizado en lo que soy hoy: Fátima, la reina de la noche.

Andrés y yo nos estuvimos viendo como seis años. Fueron los seis años más felices de mi vida porque en toda La Habana no había uno más castigador que él y yo lo retuve frente a toda la manada de jineteras asquerosas y locas travestis que le hacían la corte. Yo como hombre, con mis huevitos, nada de disfraces, nada de mentiritas. Cuando me decidí a cambiar él se desilusionó un poco porque lo que hacíamos de noche, mis locuras no las quería compartir con nadie pero la panza es la panza y yo tenía el estómago pegado al espinazo. Me lo gastaba todo porque a Andrés le gustaba lo bueno, bebía su poco y empezaba con el rollo de la marihuana. No me quedó más remedio. Lo que ganaba se lo daba completico a él.

Oye que Vaselina te va a dejar como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando. Seguía mi camino, no le hacía caso a nadie, pensaba y lo pienso todavía que era la envidia verde que me tenían todas esas cairoas del Parque de la Fraternidad. Digo de la Fraternidad porque yo empecé a frecuentarlas a ellas allí, en los bancos del parque, a partir de las once o doce de la noche. Caí en esto espontáneamente. Y Andrés se benefició porque era el único modo que yo tenía para amarrarlo; ni babalao, ni cartomántica, ni espiritista, ni Juan de los Palotes. Era el guano bendito, el owó, como dicen los santeros, lo que le gustaba a él. Le metí owó hasta por los oídos. Le salían los billetes por cada huequito que tenía en el cuerpo. Era mi santo, mi rey, mi todo. Iba con extranjeros y me repugnaban y los mismos cubanos me eran indiferentes, antiflogitínicos. Mi vida era él. Andrés Hidalgo, y mi perdición. Cuando me dijo, Mami tienes que dejar este mostrador y salir a la calle con tu carita y tu culito para que yo pueda seguirte adorando, no lo pensé dos veces.

Una tarde llegué a la oficina y le dije al jefe, Vega, me voy, pido la baja. Pero Manolito, si tú eres el más cumplidor, el único que se queda aquí hasta las ocho de la noche y no se queja, tú sabes el hueco que me vas a hacer. No te creo, dime qué te pasa. Es verdad que yo eché el buche en esta oficina. Vega era un hombre mayor, calvo como una bola de billar y feo que era un insulto público. Los niños le decían Vega, chipojo, porque tenía la cabeza alargada y la barba medio verdosa. Era la reencarnación del indio Putumayo. Pues me voy a dar la baja porque tengo una situación moral. Te aumento el sueldo con cincuenta pesos. No, Veguita, no es eso. Yo necesito más, mucho más porque tengo que mantener a mi familia. Ese es Vaselina, Manolito, confiésamelo, yo puedo ser tu padre.

En esta ciudad machista, de machos por donde quiera, que un hombre de su respeto me dijera esto, me sacó las lágrimas, pero le conté hasta donde la vergüenza me lo permitió y él entendió o hizo que entendía y me dio la baja. Vega, donde quiera que estés te guardo mi cariño, que la Caridad del Cobre y la Virgen de Fátima te protejan. Tú sí me comprendiste. Tú fuiste el padre que no tuve.

Al día siguiente, ya con mi cuarto asegurado y la ropa que había comprado a mis amigas de los shows de Bejucal y de Cojímar, más lo que tenía de mis bacanales con Andrés, salí a la calle, por la noche, claro está, como Fátima. Me decidí porque siempre he sido una persona temeraria. No conozco el miedo. El barrio me reconoció y cuando empecé a salir vestido de mujer empezaron los murmullos y los insultos pero yo me hice de la vista gorda. Los viejos no me decían nada, eran los jóvenes, los jóvenes los que me gritaban loca, descarrilada, mamalona, ven que tengo para ti; en fin, que tuve que cruzar el Niágara en bicicleta, salté obstáculos de candela y heme aquí, dueña y señora de mi vida, pero en el fondo sola, sin Andrés, sin amigos porque esta vida da para comer y vestir pero se las trae. Aquí nadie quiere a nadie. Esta es la pelea del perro y el gato.

A veces me digo, le echaría ácido muriático a este barrio para que no quedara nada. Y otras veces, en mi cola del pan, me reconcilio con la gente, que en el fondo sabe que mi oficio es el más viejo de la humanidad y que con preservativos chinos no se le hace daño a nadie, al contrario.

Mira que me han dicho, muchacha, con ese cuerpazo vete a Miami, ahí puedes trabajar de modelo. Qué Miami ni qué niño muerto. Cuando vi las balsas en Cojímar, en las mismas rocas, y las mujeres con niños de brazos que se iban a lanzar a los tiburones cogí pánico, terror pánico y le dije a Andrés, Andrés de mi alma por ti lo he hecho todo, me he vuelto una bandolera, me he prostituido pero yo ahí no me monto. El me miró a los ojos. Fue la primera vez que me miró a los ojos fijamente y me dijo: allá tú, corazoncito, porque lo que es a mí aquí no se me ha perdido nada. Caía una lluvia torrencial y yo iba vestido normal, quiero decir de calle, como hombre, pero llevaba de todas maneras mis pelucas que eran, que son, qué diablos, muy requetebuenas porque me las manda Yanairma de Roma, una amiga mía y de Andrés, que se casó con un viejo hotelero y que vive de señorona en una villa.

Entre la lluvia que no me dejaba verle la cara a Andrés y el nerviosismo y la noche que estaba cayendo me turbé y salí corriendo de ahí con tan buena suerte que agarré una guagua hasta La Habana del Este a donde me bajé y me guarecí en un paradero con techo. Me aflojé todo por dentro pero no pude llorar. El no iba a quedarse en Cuba. Debía mucho dinero y ya la policía lo tenía chequeado: cartas de advertencia, peligrosidad, droga, el diablo y la vela. El caso es que yo me quedé sola como Magdalena mártir y dije para mis adentros, ahora a vivir la vida y a conocer la verdad de la calle.

No voy a decir que no me dieron una mano, me la dieron pero a cambio de pasarles clientes y de otras cosas que no le confieso ni a mi madre si se arrodillara frente a mí. Hay cosas que me humillan, que por muy desvergonzada que una sea abochornan, pero hay que echar pa´alante y el que está en eso no lo puede pensar dos veces.

Yo soy una tumba egipcia, por eso vienen a mí, ay Fátima, mi hermana, contigo sí que me desahogo porque tu boca es un cerrojo. Y así es. A mí no me verán en la Rampa, ni en el Coppelia, ni en la puerta de los hoteles. Yo aquí, en mi guarida, o en la Fraternidad, que es mi cuartel general, porque en este oficio hay que tener cojones, si no cualquier noche, debajo del árbol que uno menos se lo imagina te destripan y aquí paz y en el cielo gloria. Porque no pasa nada, como eres una jinetera y de contra travesti les da igual que te repartan en trocitos como a la descuartizada de Marianao o cuando menos que te amarren a la ceiba del parque que tiene tierra de todos los países de América. Un parque limpio por el día cuando no estamos las lechuzas que lo cagamos todo. Si esos bancos hablaran…

Es verdad que las piedras son mudas. Así debían de ser las personas. Pero no, la lengua es el peor enemigo del hombre. El chisme es un castigo de Dios a la desvergüenza humana y a la falta de respeto. Cuántas amistades he perdido por un enredo. Mucho más cuando entra la envidia; no se callan, qué va, no se callan, eso es más fuerte que nada, se desbocan y vienen los dime que te diré y hasta he visto navajas sacadas de las medias, tijeras sacadas del ajustador de estas alimañas que tengo que ver todas las noches para poderme rociar un perfume y tirarme un trapo bueno arriba.

El otro día la Fornés, sí, una que se cree que es la Fornés llegó muy creída y le dio un homenaje a la que ganó un festival de teatro, que se ha puesto un nombre nuevo porque algunas no respetan ni el calendario y se cambian de nombre como de marido. Pues llegó con una rabieta y la otra que es flaca y fea como un sijú le sacó una navaja, sí señor, una navaja y se formó un salpafuera en el parque que fue el acabose. Hubo sangre, policía y todo. Fátima, ve echando, dale, zampa. Cogí la guagua y me guardé en mi mansión. Puse música de Cheo Feliciano, me tomé mi traguito de ron bueno, añejo comprado por mí, para mí sola y me puse a pensar por primera vez cómo sería mi vida si yo saliera de este nido de víboras. Aunque ya estoy acostumbrada a esto, ya la rueda me cogió y estoy señalada como quiera que sea. Tendría que encontrar a alguien que me mantuviera, me sacara de este cuartucho y me diera lo que necesito para estar en forma. A estas alturas no me voy a dejar caer, primero muerta.

Como show-woman me las arreglo. Estoy considerada entre las de primera línea porque no doblo, canto con mi voz y no imito a nadie. Tengo un repertorio muy variado; boleros, rancheras, baladas italianas, “Maravilloso corazón maravilloso”, no sé si la han oído, ese es mi número de cierre de cortina. No soy Rosita Fornés ni Donna Summer ni Isabel Pantoja, soy Fátima en La Habana.

Si vuelvo atrás sería un desgraciado porque yo odio mi cuerpo, yo odio mi cara de hombre, la poca barba que tengo y hasta mi propia voz. Lo que menos me gusta es mi voz, si pudiera pedirla prestada o comprarla me compraba la de Daisy Valmas, la locutora del canal de por la tarde. Qué voz tan linda tiene esta muchacha, se la envidio. Así que atrás ni para coger impulso. Lo único que me gusta de mí es mi piel. Yo tengo piel de melocotón.

De mujer sí me gusto, es otra cosa, me veo diferente, hablo con más naturalidad, me siento en mi piel como el pez en el agua. Eso no todo el mundo lo comprende. Hay que meterse dentro de uno que es como se sabe de verdad, ese es mi problema, el mío. Y quién soy yo para pedirle a nadie que pase una escuela.

Hay quien vive una doble vida, como yo antes. Quien se viste solo para trabajar o para divertirse. Yo no, ya lo mío es una naturaleza, lo he asimilado así. No me siento bien de hombre, no me concibo. Me gusta que me hagan las cosas, que me chiqueen, perfumarme, maquillarme ¿qué es esto madre mía? ¿Por qué habré nacido así? El mundo está al revés, nadie tiene la felicidad completa. Gracias a Dios tengo mi fe, mi voluntad y mucha energía positiva. Me concentro profundamente y nadie me puede convencer de que soy un hombre. Soy un caso, está bien, pero no me arrepiento. Me gusto así, como mujer, aunque a veces se me sale el Manolo que llevo dentro.

Cuando estoy ante la bóveda espiritual mucho rato pido por mis antepasados difuntos, elevación y paz, energía y misericordia. Lleno el cuarto de flores blancas que despejan mucho y hasta he caído en trance varias veces pero no me acuerdo de nada. Me dicen que vengo como una monja, con mucha serenidad, yo que soy un volcán. No me conozco. Otras veces se me monta el espíritu de un congo llamado Ramón y me sale una voz ronca. Lo mío no es teatro, lo mío es un tratado muy viejo. Teatro el de una descarada que ha venido aquí a decir que a ella se le monta el espíritu de Rita Montaner y que baja cantando “El Manisero”. Esa aquí no tiene entrada.

En bóveda me transformo como cuando estoy en la pista. Solo que pierdo la memoria pero hasta de espíritu me gusta venir al plano tierra como mujer, es mi letra. Por eso digo que el mundo está mal hecho y que Dios me perdone.

El peor mal rato que he pasado en mi vida fue cuando en casa de Olena Valle, la muertera, caí en trance por primera vez. Me bajó un indio apache que está conmigo también y viene a caballo. Cuando él va a bajar me entra una corriente extraña en la cabeza y se me ponen las manos y las muñecas moradas; el cuello se me inflama y las venas también. Viene con mucha candela y puedo destruir, llevarme lo que se me ponga por delante. Olena es una tumba egipcia como yo y no suelta nada. Lo de ella es ver y callar y sobre todo tratar de quitarme ese muerto antes de que acabe con la quinta y con los mangos.

Pero esa vez no pudo, parece que porque él se inauguraba en esa casa y quería lucirse. Yo iba con una peluca negra nuevecita, francesa ella, más suave y sedosa que las que me mandaban de Italia. Y la peluca se quedó en la casa, quién sabe dónde porque yo salí de ahí tarde en la noche toda desmelenada; era un despojo humano.

¡Qué vergüenza, madre santa! aquellas mujeres cogidas de la mano en oración y yo con ellas que ni sospechaban mi verdadero sexo y de pronto el indio maldito, jodedor, venirme a encuerar allí montado a mi caballo y dando alaridos.

Más nunca volví a casa de Olena Valle. Esas son las cosas que me ponen mal, que no me debían pasar. El espiritismo lo saca todo, es más fuerte que un siquiatra. El muerto no se deja pasar una y no cree ni en su madre, no respeta. Cuando hay rueda espiritual voy de hombre o no llevo peluca, me dejo el pelo que Dios me dio que total no es corto y es mi pelo aunque nadie está conforme con lo que tiene. Por eso digo que el mundo está mal hecho. Mi único deseo es volver a nacer como lo que soy como espíritu, no como lo que soy como cuerpo. Mal hecho es poco. El mundo está al revés.

Lo veo venir todo. Ver y sentir son cosas diferentes. Hay quien siente corrientes eléctricas, quien se eriza de pies a cabeza, quien se paraliza, o a quien incluso la halan los pies en la cama. Lo mío no es eso. Yo veo. Veo sobre todo muchas monjas reunidas en un convento rezando o envueltas en gasas bajando de las nubes o a la intemperie hasta que caen y se vuelven humo en el espacio. Dicen que es por complejo de culpa que yo veo tantas monjas. Es posible porque al final es verdad que estoy en algo prohibido pero tengo que comer. He tratado de venir al plano tierra como monja: me pongo a rezar, me concentro, tomo valeriana, hoja de tilo, llantén, cañasanta, pero nada; siempre vienen a caballo el congo Ramón o el indio de las películas americanas. En ese sentido soy una desgraciada. Pero al que no quiere caldo tres tazas, o ¿no es así?

Que se haga la voluntad de ellos que son mi cuadro espiritual y hasta ahora no me han hecho daño, al contrario, me han dado fuerza y seguridad. Están conmigo a todas horas.

Veo a mi abuela asturiana planchando ropa blanca de casa de ricos. Es lindísimo porque la veo planchar con una serenidad y luego tender la ropa en unas tendederas largas que se pierden en el horizonte. Me encanta ver a mi abuela Pilar. Veo también muchos ángeles, como una danza de ángeles; y cuando cuento esto se me ríen en la cara aunque ellas dicen que son artistas, para mí que son unas orilleras de apéame uno que lo único que saben es comprar pelucas usadas, pestañas baratas y medias caladas.

Pero cuando yo digo que veo algo en el ambiente se espantan porque me tienen un respeto… Y es que donde yo pongo el ojo pongo la bala.

Olena Valle es una de mis mejores amigas. Esa sí que no tiene pelos en la lengua. La tengo como a una segunda madre. Le digo, Olena, tú eres mi cura confesor. Ella se ríe pero sabe que no le miento. Cuando estoy triste, pocas veces porque yo no me dejo caer, acudo a ella.

Pañito de lágrimas, vengo porque estoy con el moco caído. Muchacha, deja eso, vamos a hacer oración y tú verás cómo sales de ese hueco.

¡San Judas Tadeo, hacedor de lo imposible, Fátima de mi alma!, y me alivio, es como si cogiera aliento.

Olena me conoce bien porque cuando aquí la caña estaba a tres trozos hizo la calle y hasta cayó en el barrio de Colón con las hermanas Aspirina, que según ellas eran las que le aliviaban la cabeza a los muchachos de buena familia. Me ha hecho unos cuentos divinos, ni en el circo se ven tantos fenómenos. El mejor de ellos es el de un chofer de taxi cienfueguero que iba siempre a verse con una guajirita del bayú amiga de ella. El chofer iba con frecuencia hasta un día en que la matrona le llamó la atención porque se demoraba horas en el jaleo de la guajirita. Con clientes así el negocio no daba resultado. La matrona da un golpe en la puerta y se lo encuentra vestido de mujer. ¡Qué fue aquello, la comidilla del barrio! La guajirita, claro está, encantada porque el hombre pagaba la hora extra y el showcito por debajo de la mesa. El mismo caso de mi piloto gallego. Vivir para ver.

Olena me dio siempre buenos consejos sobre Andrés. Ella no lo tragaba porque sabía de la pata que cojeaba. Pero poco fue el caso que le hice, la verdad. Esa ha sido mi cruz.

Me entretengo en los shows. Yo misma me monto mis números y me maquillo. Maquillarme no me cuesta trabajo. El labio de arriba es el más problemático porque si el lápiz se desliza un poco el labio queda disparejo. Una pintura corrida es lo más feo que hay. Da abandono y suciedad. La boca tiene que ser perfecta. Odio las boquitas de corazón pero más las de pescado. Naomi Campbell tiene boca de pescado por eso la encuentro fea. Yo me hago un dibujo parejo, acorde a mi labio natural aunque lo acentúo un poco porque el labio fino no gusta, dicen que es de gente mala y chismosa; labio de buzón. El labio carnoso tiene su inconveniente, no sé, hay a quien no le hace gracia tanto pellejo. Tengo la suerte de tener labios muy bonitos y rosados natural. Un labio desteñido; ese labio que se confunde con el color de la cara, que no se ve, es feísimo, da la impresión de que uno tuviera una media puesta en el rostro. El labio y las cejas son fundamentales. Las cejas porque pronuncian la mirada y dan el quid de la conversación, y el labio porque habla solo. Una boca bien pintada y con una buena administración puede conquistar el mundo. Nunca he imitado a nadie pero si alguien habla con los labios, los mueve a su antojo es la Fornés, ésa es la campeona de las boquitas, a ella sí me rindo porque es un magisterio. ¡Quién hubiera sido ella!

Si tengo que ensayar algo lo hago en casa de Olena, total, para qué le voy a dar ideas a nadie; son imitadoras, no tienen originalidad. Lo de ellas es doblar y parecerse a fulanas o menganas. Lo mío no, yo me he fabricado mi propia personalidad como artista. Olena misma, por ejemplo, me enseñó el belly danceque es el baile del ombligo. En eso no hay quien me gane. Es medio hawaiano pero con el sabor tropical, no como lo hacía la Josephine Baker que según sé era muy sofisticada, la época, claro, ahora se puede hacer más, se lanza una hasta que la gente se canse o te chifle para que hagas cualquier otra cosa. A mí me han chiflado, me han dicho botija verde, me han tirado semillas, tomates, de todo, pero yo como si conmigo no fuera. Si me regalan algo lo cojo, qué carajo, si vienen a divertirse que suelten, que el trabajo cuesta dinero. Todavía la moda de la propina aquí no ha llegado, estamos detrás del palo… Ya entenderán… Aunque algunos te ponen ya un chavito entre los senos. En este giro hay de todo como en botica. Está la engreída, la anciana que no se deja caer, la francesita, ligera ella y de cuerpo muy delgado, la criolla, que no abunda porque ellas quieren ser extranjeras todas; la española a lo Sara Montiel o Isabel Pantoja, cualquier cosa menos lo que son. Ahí es donde yo me distingo. Yo soy yo.

Ninguna te confiesa lo que hace con su cuerpo. Te dicen tengo un amante, un novio, un enamorado, o mi marido tal o más cual cosa y muchas trabajan la calle como yo porque del espectáculo no se puede vivir.

La soviética, bueno digo la soviética porque así lo conocen, esa sí que es un libro abierto. Ella a veces sale conmigo y me presenta sus clientes, todos hombres bastante mayores, tembas y viejos viejos de verdad. Ella dice que son los que mejor pagan y los menos exigentes. Katiuska, cómo tú te puedes tomar ese purgante. Y es que la rusa tiene el estómago de acero.

Son hombres desahuciados que no pueden ir con mujeres y que la chola se les enfermó. Van con ella porque es gorda y bajita y de todas nosotras es la que más da el tipo de mujer. Si ella no se maquillara tanto y no se pusiera peluca, con su cara de torta y su pelo rubio natural daba una mujer medio tiempo igual. Pero ella se unta de todo para cubrirse los cañones y cuando suda aquello es un espanto; se le cae la base y se le ve la barba que a la pobre le crece con una fuerza…

Olena y Katiuska son íntimas, excepto en el espiritismo. Katiuska es atea, según ella pero va a las sesiones y se entrena. Ella dice que quisiera creer pero que no ha visto ni oído nada. Ni en el arte ni en el espiritismo se destaca la muy bruta, no se deja llevar, se tranca pero es legal y yo prefiero a una amiga así que a una bandolera o una farsante que son las que abundan. Si le hablo de Andrés me insulta. Ella lo detesta porque dice que yo me dejo explotar. Me lo dice en mi propia cara. No anda con rodeos, pero a mí, la verdad, me entra por un oído y me sale por el otro.

¿Por qué será que a nadie le he hecho caso?

¡Qué fuertes son los sentimientos! Andrés me llamó a casa de la China Ilán, el peluquero de la calle San Lázaro que dicen que es el decano de los travestis de Cuba porque por los años cuarenta ya era famoso en París y Hamburgo. Fue el catorce de febrero de este año, una fecha muy señalada. En mi covacha no tengo teléfono, tengo cucarachas, goteras y también perfumes franceses, y mi ropa de pista, pero no tengo teléfono, así que fui a carenar a casa de la China para esperar su llamada. Me corto las venas que algunos de sus amigos se lo aconsejó. El se fue con unos cuantos de ellos. Todos aquí eran tiburones pero allá ninguno ha levantado cabeza. Me entero de lo que pasa en Miami porque tengo la desgracia de que me lo vienen a soplar.

Manolo, Manolito, tú me oyes; esta vez yo no podía contestar, solo quería oír su voz que se me derretía por dentro y al tercer Manolo le dije, soy yo mi vida qué tú quieres. Te llamo para felicitarte por el día de hoy y para decirte que estoy jodido, que te extraño y que necesito que me mandes algo con la madre de el Gato, que va a ver a su hija, la que trabaja en la casa comisionista de Zanja y Galiano, tú me oyes, Manolo, no te quedes mudo que me estoy comiendo un cable. Colgué porque tenía las lágrimas en los labios y no podía hablar, ni tragar, ni nada. Unas lágrimas ácidas y tibias que no pude llorar cuando se fue con los balseros. Le mandé unos dólares y en el fondo maldije la hora en que lo conocí porque a mí el que logra correrme el maibelline me la paga caro. Pero yo no me quiero porque daría cualquier cosa por volverlo a ver.

A mí me dicen la extraterrestre por mi labia y porque me gusta mi país. Nuestro vino es agrio pero es nuestro vino. Aquí la cosa no es suave, cuando dicen a cogerla con una… me piden el carné de identidad, me llevan a cada rato a la estación, me buscan la boca, pero cuando están solos se ponen a hablar conmigo de lo más campantes y hasta me han dado la razón muchas veces. Yo podría ser abogada o senadora porque convenzo. Cuando ellos van a hacer recogidas soy la primera en enterarme y si me cogen les digo, mira hijo, qué daño le hago yo a la sociedad, si es que le presto un servicio. Daño hacen los delincuentes, los rateros que persiguen a los turistas para arrancarles un bolso o una cámara de video; esos son el cáncer de la sociedad, no quieren trabajar y se pasan horas y horas sentados en las esquinas, inventando, con las camisas abiertas, hablando basura, arreglando el mundo con mucha filosofía barata y con la lengua sucia. Esos si le venden su alma al diablo, roban gasolina, carne de res, lo que puedan. Yo me tengo que buscar la vida y no tengo tiempo para aburrirme ni para estar en una esquina mariposeando. A mí no se me enfría el cuerpo ni se me mosquea.

Cuando engancho a un viejo de esos que llegan desahuciados de sus países, viejos babosos, pero paganos, les doy cariño, les digo qué inteligente tú eres, chico, qué piel más suave y blanquita, a ti no te salen arrugas, tú debes haber sido un castigador de joven, y se ponen loquitos porque nadie les habla así, ni sus mujeres, ni sus hijos que ya no quieren saber de ellos. Uno me confesó que hacía veinte años que no tocaba a su mujer y que sus hijos vivían en no se dónde y que casi nunca los veía. ¿Qué vida es esa? Entonces que no me digan que hago daño a la sociedad, lo que hago es humanismo, yo debía ser trabajadora de bienestar social porque hay que ver lo que es zumbarse a un viejo de esos y todavía reírles la gracia. No la paso tan mal, me pongo al día en muchas cosas y hasta practico los idiomas. Tengo cuatro que son puntos fijos; un italiano, Giovanni, un sueco, Lasse, y dos Pepes, bueno, dos españoles. Vienen todos los años a verme. A oírme y a contemplarme. Se les cae la baba conmigo, entonces, ¿tengo o no la razón?

Ese no es el público de los shows, qué va, allí no caen porque tienen terror de que los vean. Son babosos y cobardes porque el show es de calidad y nosotras no andamos en nada sucio. Pero ellos vienen de turistas y no quieren buscarse problemas, quieren pasar de incógnitos.

Les gusta la película, bromean, joden como carajo pero pagan tragos y se divierten. A veces el tiro les sale por la culata como le pasó a un empresario español que fue al estreno de una revista en homenaje a Rocío Durcal y se enganchó con un guajirito que estaba aprendiendo a desenvolverse, monísimo él, creo que de Pinar del Río, y el español se cogió fuerte al punto que lo sacó de allí y lo quiso reformar pero el guajirito tiraba pa’l monte de todas maneras y la fiesta se acabó mal. La mujer del español se enteró de los acontecimientos y fue a darle un homenaje al guajirito en vez de arreglar el asunto con el marido. El guajirito ya despuntaba como travesti, se había depilado, se inyectó hormonas, se empezó a poner silicona, en fin, ya era uno más de la cuadrilla y tenía marido. La pobre mujer salió desplumada de allí porque se atrevió a ir al antro, que es como le dicen al teatrico ese de Bejucal y entre el guajirito y el marido la pusieron de vuelta y media. Digo la pobre porque ella no fue en son de guerra. Lo que ella quería era verificar si era cierto que su marido estaba coqueteando con la Salmón que es como le dicen al guajirito porque es medio pelirrojo y pecoso a más no poder. A veces el antro se pone al rojo vivo pero nosotras mismas somos las apaga-fuego. Por lo demás, es un lugar bastante tranquilo. Yo estoy por creer que además de artistas nosotras somos bomberas.

Cuando llegó el Papa me vestí con lo mejor que tenía y me paré en la esquina de Paseo y 23 con dos de mis amigas íntimas. Hubo quien me preguntó si yo era de las camareras de no se qué congregación porque como señora doy una señora muy respetable y llevaba un vestido beige brocado y un crucifijo grandísimo, que era de mi abuela. El Papa me encantó. ¡Qué numerito! Ese Papamóvil todo forrado en terciopelo rojo con visillos dorados y aquel cardenal sentado atrás tan regio. A mí que me quiten lo bailao porque del tiro, en la apretujadera aquella ligué a un alemán y todavía me está regando alpiste. Me lo llevé en la golilla porque hay que salir a la calle, echarse fresco con un abanico, como en la obra Aire Frío, y salir a buscar. Nadie te va a venir a coronar a tu casa. Si me quedo encerrada me deprimo y me pongo a pensar en las musarañas, aunque cada día pienso menos. Me he vuelto un poco materialista.

No tengo bandera. Igual voy con un Pepe que con uno del patio. Con el que mejor me trate, por supuesto y no me enamoro, no puedo darme este lujo. Ahorro eso sí, para poderle mandar algo a ese desgraciado que no acaba de levantar cabeza porque no sabe freír un huevo. Voy tirando hasta ver si puedo entrar en algún teatro, o en turismo cultural, de animador para poner a descansar un poco a mi pobre culito. Me he acostumbrado a un tren de vida alto. Y no sé si ya sea demasiado tarde para dar marcha atrás.

Hijo, en qué tu andas, porque yo le llevo de todo a mi madre cuando voy a verla a Madruga, y le contesto, artista, mami, yo soy artista. No te metas en nada malo hijito, dime de dónde tú sacas este dinero, tú no estarás en cosas raras, ¿verdad?, dime que no. Mami, yo soy artista y me defiendo. Trabajo en casas particulares y me pagan bien, no me jorobes más y coge eso que ya tengo bastante con mi vida para oír tus descargas. Mi madre es todo para mí, una madre es lo más grande que hay y a veces no tengo cara…

La droga es mi miedo. El que entra ahí no sale más. Dios me libre. Aunque estoy premiada porque en aquel parque hay quien ha cogido su hierbita y hasta su coca. Pero a mí no me nace. La marihuana me da por reírme y la coca nunca la he probado. Soy de perfumes caros, zapatos de tacón militar; ese es mi vicio porque ni joyas. Me gustaría tener una esmeralda colombiana con muchos jardines porque esa es la piedra de mi signo zodiacal. La he pedido muchas veces pero nadie me ha complacido.

Ay, Cuba, qué será lo que me espera cuando llegue a vieja. No quiero ni pensar. Caridad del Cobre apiádate de mí. Soy hija de la noche por eso me gusta La Habana. Que no te modernicen nunca porque me pongo a llorar. Eso lo escribió Bola de Nieve en un cartel que hay en la Bodeguita del Medio, a donde voy mucho y donde me conocen como Madonna. Nadie sabe allí que mi nombre de guerra es Fátima y mucho menos que me llamo Manuel García, como el Rey de los campos de Cuba. Nadie sospecha tampoco que ya tengo cuarenta y seis años cumplidos y que soy la veterana del primer escuadrón de travestis habaneras. Tengo la piel suave y aparento unos veintiocho o treinta años. Nunca me han echado uno de más. De eso vivo orgullosa porque con lo que yo he traqueteado es para que estuviera hecha un guiñapo. Me he sabido cuidar. Mi sueño es debutar en un teatro importante de este país y no perder más tiempo en tarimas de mala muerte.

Después de todo el halo rosado que la gente me ve por la mañana cuando salgo a la calle, no está ahí por gusto. Mi oportunidad llegará. Tengo paciencia y sé esperar. ¿Quién me iba a decir a mí que iba a ver al Papa de cerca? Y lo vi con estos ojos que se va a comer la Tierra. Ya nadie me lo puede contar, lo vi, porque todo está escrito en el libro de la vida, hasta el día en que uno se va a morir. El metro de La Habana lo inauguro yo. Si no, ver para creer. Lo que hay que ser es optimista aunque te pasen carretas y carretones. Y yo lo soy. Cuando caigo en baja me voy al muro del malecón a la caída de la tarde y me pongo a contemplar la puesta de sol. Hay días en que el sol se hunde en el mar y se pone rojo como fuego, otros días en que se pone blanco y deja unas vetas color violeta que son una belleza. Me extasío con eso y digo ¡qué ancho es el horizonte!, para qué me voy poner triste. Si alguien me llama y me conviene voy si no los dejo pasar para que no crean que estoy pidiendo el agua por señas. El malecón es mi siquiatra y no me cuesta nada. Me siento ahí sola y me pongo a pensar en las musarañas, que si tuviera un piano de cola, que si me encontrara con alguien que me llevara a una premiere de gala en Hollywood para estrenarme un vestido de lamé verde, bueno tantas cosas que para qué. Soñar tampoco cuesta nada. Me pongo hecha una idiota pero despierto enseguida, tampoco crean que me hago demasiadas ilusiones. Optimista sí, porque las conozco con el moco caído que terminan muy mal, o se cortan las venas o se prenden candela. Yo tengo mis alicientes y a mano. Me gusta coleccionar muñecos de peluche, ositos, perritos, conejitos, gatos persa; muñecas de biscuit tengo dos, una cubana y otra española; la española es la más linda pero tiene la nariz estropeada, pero yo la quiero así, es mi amuleto; ¡ah! y tengo mi colección de pomos de perfume franceses de marca, todos vacíos pero son tan bellos que yo con leer las etiquetas tengo: Coty, Lanvin, Lancome, Nina Ricci, ¡me basta! Así me doy yo misma cuerda para seguir en la lucha. Porque esto sí que es luchar. Aquí no se puede perder ni un minuto porque la barriga no perdona. Miren si yo soy optimista o loca quien sabe, que ayer me levanté con una mano alante y la otra atrás y cogí la calle con una alegría que yo misma me decía, mira que tú estás loca mujer, de qué te alegras si no tienes ni un kilo prieto y es que hay días así y ayer yo estaba contenta sin saber por qué. Otros días estoy en el piso y con dinero en la cartera y teléfonos a donde llamar y todo. Pero es que la cabeza no hay quien la arregle. La cabeza es como el mundo que un día está boca abajo y otro día boca arriba. ¿Quién entiende eso? Nadie.

Cuando amanezco con el Manolo subido soy una bestia. No se me puede tocar. Eso me pasa a veces, aunque cada vez menos; ya me he hecho la idea de que soy quien soy y me quiero así. He aprendido a controlar mis arranques. Yo creo que ya me estoy acostumbrando a coger las cosas como vienen pero sin dejar de soñar. Estoy ahora mismo en una racha mala que no se lo confieso a nadie. El otro día una que lee la mano me dijo que veía peligro, que había una sombra que me perseguía y que yo tenía letra de Ochosi, vamos que iba a caer presa si no me recogía un poco, a lo mejor vio algo que yo no presiento, quien sabe. Por si acaso yo me baño con flores blancas y hago mis oraciones. Ya vendrán tiempos mejores, ¿verdad?

En mi pueblo dicen que siempre que llueve escampa. Si de niña se me apareció la Virgen de Fátima, por algo será. La noche sí no me falla, ella está ahí y es mi reino.

¡Ay Habana, paraíso encantado! Fátima no se rinde, Fátima es inmortal.

Tomado de La Jiribilla

Este cuento obtuvo el Premio Internacional de Cuento Juan Rulfo, 2006.