Siete datos para explicar las elecciones de EE UU

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A Trump le votaron republicanos corrientes, algunos con dudas y muchos buscando un cambio

Por Kiko Llaneras

El País

A continuación recopilo algunos datos clave sobre qué paso y quién voto por cada candidato.

  1. A Trump le votaron los republicanos corrientes. El 90% de las personas que se identifican con el partido republicano votó por su candidato. Trump también ganó entre los independientes por 6 puntos, más o menos igual que Romney en 2012. Se ha hablado mucho de los nuevos votantes de Trump. Pero el grueso de su electorado tiene el perfil clásico de los republicanos: más mayores, más blancos, más religiosos y menos urbanos que los demócratas.
  2. Ese éxito apunta una causa: la polarización. Un 27% de votantes de Trump dice que su candidato no es de fiar. Un porcentaje parecido cree que tampoco tiene el temperamento para ser presidente. ¿Por qué le han votado esas personas? Una explicación es que aun con esos defectos lo prefieren a Hillary Clinton o a los demócratas en general. El 72% de los votantes de Trump explica su voto con una razón: «puede traer el cambio necesario». Son síntomas de la polarización partidista que lleva años aumentando en Estados Unidos. Un dato: el 23% de liberales y el 30% de conservadores reconoce que se sentiría mal si un familiar se casase con alguien de ideología contraria.
  3. Trump si mejoró a su antecesor republicano en un grupo: los blancos no universitarios. En 2004 y 2008 los republicanos ganaron ese grupo por 20 puntos. Trump lo ha ganado casi por 40. En este tema del New York Timesse ve particularmente bien. Los blancos no universitarios son un grupo numeroso —un 34% de todos los norteamericanos—, y especialmente en estados decisivos: Iowa representan un 49% del censo (Cook Political Report), en Wisconsin un 45%, en Ohio un 42% y en Michigan un 37%.
  4. Trump ganó votantes pobres pero no fue el más votado entre ellos. Al revés: el candidato republicano ganó entre las rentas más altas de todas (superiores a los 200.000 dólares) y Clinton entre las más bajas. Pero sí es cierto que Trump ha reducido la distancia por renta entre demócratas y republicanos. No sólo respecto a Obama, también respecto a John Kerry en 2004. La relación entre renta, raza, estudios y medio urbano y rural es complejísima. Si Trump no gana entre las rentas más bajas es probablemente porque las minorías raciales votan demócrata —sobre todo los negros—. Pero Trump sí logró avances entre votantes blancos con pocos estudios y rentas más bajas.
  5. Seguramente hubo votantes de Obama que se pasaron a Trump en estado clave. Los demócratas “perdieron esta elección porque millones de votantes blancos de clase trabajadora votaron por Obama y después cambiaron a Trump”, decía Nate Cohnesta semana. De los 700 condados que Obama ganó en 2008 y 2012, en el 30% de ellos esta vez ha ganado Trump. Muchos de esos condados pertenecen a los estados del Medio Oeste industrial que acabaron siendo clave para que Trump ganase el colegio electoral. Son condados más blancos que la media, pero donde Obama fue muy competitivo. Como explicación. Cohn apunta una similitud entre Obama y Trump: “los dos se presentaron como agentes del cambio, contra el ‘establishment’ y los intereses corporativos”.
  6. Es mucho lo que (todavía) no sabemos sobre esta elección. Los datos de participación son todavía incompletos —en California siguen contando votos diez días después—. No es verdad que haya caído mucho y probablemente Clinton no ha perdido por no movilizar a las minorías, los jóvenes o las mujeres. Tampoco sabemos con claridad el peso que ha tenido el voto de los “rezagados” o los “perdedores de la globalización”, y si ese marco es realmente clave para entender estas elecciones. Esa es una de las preguntas de nuestro tiempo, la relación entre expectativas, nostalgia, globalización y crisis. Pero no es nada sencilla.
  7. Cuidado con los relatos exagerados. Decía Nate Silverque estos días se están sacando conclusiones muy rotundas de la victoria de Trump: «Hay un auge del mensaje reaccionario en EE UU», «vuelven los demonios del racismo y la misoginia», «crece la división entre las élite de ambas costas y el resto del país». Pero el resultado ha sido muy ajustado. Clinton de hecho logró más votos que Trump. Si el 1% de los votantes hubiese votado distinto, Clinton habría ganado y el relato sería muy distinto. Hablaríamos de la primera mujer presidenta o del castigo de los votantes a un candidato como Trump.

Entiendo este argumento de Silver, pero vuelvo a la cuestión primera: A Trump le votaron los republicanos corrientes. Esa es para mi la noticia de estas elecciones. No tanto que Trump lograse unos pocos votantes decisivos —blancos no universitarios en los estados del alto Medio Oeste–. Sino que representase la mejor opción para el grueso de republicanos siendo el candidato que es: abandonado por su partido, reaccionario más que conservador, irrespetuoso como mínimo con normas básicas de la política y la decencia.

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