CONFIRMANDO LA MARAVILLA


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Por Maggie Marín

Publicado en Tribuna de La Habana

Cuando recién se supo que La Habana había sido elegida una de las siete ciudades Maravilla del Mundo, hubo comentarios suspicaces, haciendo mención de los problemas que tiene nuestra capital, y ciertamente, además de su cara bonita, esta urbe tiene otra que sin duda no quisiéramos ni ver, ni saber, lo cual no es beneficioso, ni útil, porque si bien cuando los ojos no ven el corazón no siente, mostrarse ajeno a situaciones que de alguna manera podemos combatir, denunciar o resolver, ayuda a que continúen los problemas. No a su solución.

Así, aunque parezca una sinrazón, nuestra Habana es una Ciudad Maravilla, después de Beirut, Doha y Durban, y a los tópicos evaluados por el jurado del certamen, organizado por la fundación suiza New7Wonders –los valores arquitectónicos, su cultura, idiosincrasia e historia, entre otros intangibles pero de gran valor—esta periodista sumaría el de su seguridad. Me explico: Visitantes de todo el orbe y de las más disimiles profesiones y rangos siguen llegando a La Habana, (y no solo por asuntos de negocios que claramente tienen una importancia capital tras el inicio de conversaciones con Estados Unidos y la posibilidad cierta de que el bloqueo siga aflojando amarras y termine) sino por la seguridad que les ofrece, y repiten las visitas porque ella sigue esperando a la gente como ninguna otra.

El más reciente informe sobre la prevención de la violencia, publicado, en Ginebra por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (UNODC) describe una violencia generalizada decididamente espantosa. Solo en 2012 fueron asesinadas en el mundo casi medio millón de personas, de modo que a nivel planetario, la tercera causa de muerte en varones de entre 15 y 45 años es el homicidio.

Según otros datos espeluznantes del documento, más de la cuarta parte de esos homicidios ocurrieron en países de las Américas, y tres cuartas partes fueron con armas de fuego. No solo en las series policiales, detectivescas y judiciales hay cadáveres cocinados a balazos y muertos de la peor manera. Los datos fueron recopilados en 133 países del orbe, donde habitan 6 100 millones de personas, el 88 por ciento de la población mundial. En Las Américas, hay 28 homicidios cada 100 000 habitantes.
Expone asimismo el escrito citado, que aunque las tasas de homicidios han disminuido en el mundo entre los años 2000 y 2012, en no pocos países de la citada región son alucinantes los crímenes, en especial con armas de fuego, destacándose entre otros: Honduras, Guatemala, El Salvador, Colombia, Panamá y Trinidad Tobago. En Centroamérica, algunos países tienen tasas de asesinatos que semejan epidemias, e indicadores de criminalidad y de homicidios superiores a las de naciones en guerra. Pienso con dolor en México, cocida por los carteles de la droga.

Expertos advierten que si bien América Latina ha experimentado en los últimos años significativas reducciones de la pobreza y la desigualdad, logrando notables crecimientos económicos, y siendo hoy más fuerte en cuestiones de igualdad y democracia que hace una década, sigue teniendo fallos en el combate a la inseguridad, la violencia y la criminalidad.

Vale conocer que tanto en el orbe como en nuestra región, un altísimo por ciento de las naciones ha promulgado leyes para la prevención de la violencia, aunque solo algo más de la mitad notifica que esas leyes se aplican en su totalidad. Por otra parte, es preciso saber que la violencia se refleja en áreas de la salud y es una de las causas de enfermedades que llevan a la muerte, como el cáncer, problemas del corazón o el Sida, porque las víctimas tienen un mayor riesgo de adoptar comportamientos dañinos, como fumar, consumir alcohol, drogas o tener sexo inseguro, como advierte la directora general de la OMS, la doctora Margaret Chan.

En medio de este autentico aquelarre las mujeres y los niños pagan un tributo especialmente alto en el caso de los actos de violencia no mortales. Uno de cada cuatro niños han sufrido maltratos físicos; una de cada cuatro niñas, abusos sexuales; y una de cada tres mujeres, violencia física o sexual por parte de su pareja en algún momento de su vida, sostiene el informe.

Por fortuna, entre los cinco países más seguros de América está el nuestro, junto a Canadá, Antigua y Barbuda, Chile, Argentina y Costa Rica. No se asombre. Corresponsales extranjeros que viven junto a nosotros y lidian con nuestras maravillas y nuestras dificultades, admiten que los niveles de violencia aquí son ínfimos, que se vive sin miedo, que los niños juegan solos en los parques, que la gente se sube a un taxi sin pensar en un secuestro, y se puede conciliar el sueño aunque hijos o nietos adolescentes estén de noche, de paseo o compartiendo con amigos.

Y todavía algunos se preguntan por qué La Habana está ente las siete nuevas ciudades maravillas del mundo-

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