“Después de las elecciones debemos esperar lo peor”

Entrevista a James Petras

Por Renán Vega Cantor y Mario Hernández

Mario Hernandez (MH): Tenemos en línea a James Petras desde EE. UU. Una gran alegría poder contar con tu participación en nuestro programa. Estoy acompañado por Renán Vega Cantor como todos los martes en “Metrópolis”. Hoy hubo elecciones presidenciales en tu país ¿qué novedades tenés?

James Petras (JP): Todavía no comenzaron el conteo. Lo que es importante es que hay una mayor participación de los sectores populares, al mismo tiempo que mucha frustración. La gente siente que tiene que votar al mal menor, apretando la nariz votaron por Obama y los desencantados hacieron lo mismo por Romney. Los ricos cosechan con cualquiera de los dos candidatos.

Para mí lo importante es que después de las elecciones debemos esperar lo peor porque ambos candidatos quieren profundizar los recortes sociales. Romney quiere privatizar el seguro social. Obama tiene el compromiso de cortar los programas sociales de salud para los jubilados y eliminar gastos en protección del ambiente. Sin grandes expectativas a pesar que los medios de comunicación han batido el parche todos los días dando la impresión que había mucho entusiasmo y emoción, como si discutieran sobre un partido de fútbol o una carrera de caballos, pero en realidad la campaña fue la más costosa de toda la historia, gastaron U$S 3.000 millones en anuncios y promociones, con un ejército de empleados y funcionarios pagos, sin voluntarios que apoyen una ideología, solo por un salario de U$S 20 la hora, tocando puertas, registrando y presionando a la gente para ir a votar.

MH: El ascenso de Obama a la presidencia hace 4 años había generado una gran expectativa en América Latina. Habló de cerrar Guantánamo, por ejemplo, y de otra serie de medidas que luego dejó de lado. Los procesos electorales en EE. UU. siempre me dejan la sensación que se eligen gobiernos transitorios pero en realidad las decisiones fundamentales son tomadas por otro tipo de gobierno que tiene un carácter más permanente.

JP: Obviamente el Pentágono, el Departamento de Estado, la CIA, las Fuerzas Especiales, tienen su aparato permanente. Cambian las jefaturas porque cada político nombra su hombre o mujer de confianza en la cúpula, para dirigir, pero el aparato es permanente, con gente que siempre tiene por orientación mantener el Imperio y perseguir a los enemigos del momento. En ese sentido tenés razón, pero no hay ningún gobierno secreto, conspirativo. Los políticos de la Casa Blanca, los jefes del Ejecutivo, algunos personajes claves en el Congreso, son los que toman las decisiones consultando con los generales y Wall Street. Estoy simplificando pero eso es público.

Obama consulta con sus hombres de confianza para lanzar la guerra en Libia, financiar terroristas en Siria, defender a Israel, que es un caso especial porque en EE. UU. tenemos una fuerza formidable de sionistas que influyen con millones de dólares en las campañas electorales y en la nominación de candidatos. En todo caso hay un enorme bache entre el discurso electoral y las medidas postelectorales. La gente ve muy cínicos a los políticos.

Las encuestas sobre el Congreso muestran que el 80% del público no confía en él y el 50% tampoco en Obama nien Romney. Los financistas de las campañas que están aportando millones de dólares van a exigir que cumplan con sus compromisos, con sus contratos federales, con la exención de impuestos, la liberalización de regulaciones, los préstamos para empresas financieras en crisis. En este sentido los presidentes son muy cumplidores con la clase alta y engañan al pueblo después de cada elección. Eso no solo pasa en EE. UU.

El Imperio es capaz de montar guerras en cualquier parte, pero incapaz de defender a sus propios ciudadanos

MH: Sé que tuviste un día agitado y no quiero seguir importunando. Estabas cocinando.

JP: Efectivamente, estaba preparando una merluza.

MH: Quiero cerrar esta nota con un hecho que me ha sorprendido mucho y es que New York ha sido muy afectada por el huracán Sandy con más de 100 muertos.

JP: Y más de 50.000 se han quedado sin casa y todavía hay 2.000.000 sin luz. El estado imperial, el Empire State, es capaz de montar guerras en todas partes e incapaz de defender a sus propios ciudadanos. No construyeron barreras contra las olas, abandonaron a muchos viejos en sus casas por 5 o 6 días. Mientras la seguridad del Imperio es primordial, la defensa civil en el país se descuida. Construyen muros frente a México pero no hicieron barreras contra las olas del Atlántico. Es muy irónico, una paradoja que expresa quién manda en EE. UU. Obviamente no son los millones que están deambulando en la oscuridad.

MH: Te dejo disfrutar tu merluza que supongo acompañarás con un buen vino blanco junto a tu esposa Robin a quien aprovecho para mandarle un beso grande.

JP: Muchas gracias. Casualmente tenemos un vino mendocino. Un fuerte abrazo para vos, mi gran amigo Mario.

MH: Una comunicación que nos debíamos hace mucho tiempo. Lamentablemente me contaba que ya no va a poder visitarnos, como solía hacerlo hasta 2004, debido a sus dolencias en la espalda, lo que no impide la producción intelectual y política que realiza permanentemente este militante revolucionario de la izquierda norteamericana y mundial. Hace pocos días atrás, me ha sorprendido satisfactoriamente su último trabajo sobre Venezuela donde creo que marca algunas líneas, que se pueden leer en el sitio web Rebelion.org, de acción muy concretas sobre la que debería ser la orientación del gobierno de Hugo Chávez después del triunfo electoral en octubre. En general, quienes apoyan al proceso bolivariano pero apuntando críticas, pocas veces desarrollan una propuesta programática por la positiva. James Petras lo hace en el trabajo mencionado con una contundencia y claridad muy especiales. ¿Tuviste oportunidad de leerlo, Renán?

Renán Vega Cantor (RVC): Sí, lo hice. La importancia de un análisis como el que hace Petras es que manteniendo una mirada crítica sobre el proceso venezolano, sin embargo, ha dado un apoyo y un respaldo en un momento determinante como lo fue el de las últimas elecciones y ha propuesto lineamientos para confirmar el proceso por una vía anticapitalista que supere muchos de los obstáculos que enfrenta.

En los debates presidenciales en EE. UU. no se mencionaron A. Latina ni el cambio climático

Cuando habla sobre EE. UU. difícilmente pueda formular soluciones dada la inexistencia en ese país de fuerzas anticapitalistas de magnitud que encarnen un proyecto diferente. Eso se pudo comprobar en estas elecciones donde prácticamente a la población le quedó escoger entre dos males, como si le preguntaran a una persona qué enfermedad prefiere: sida o cáncer. Es lo que sucede con los candidatos en EE. UU. que representan, como señala Noam Chomsky, dos fuerzas de un mismo partido: el partido del capital.

Es bueno recalcar que en los debates presidenciales hubo dos temas que prácticamente no se mencionaron: América Latina y el cambio climático, a pesar que New York está todavía sufriendo los efectos de una tormenta tropical que había dejado de ser huracán, que fue destructiva en su paso por el Caribe, afectando de manera directa y brutal a Haití y Cuba, sin embargo, siendo huracán, la cantidad de muertos en estos dos países fue inferior a la de EE. UU. cuando estaban advertidos y tuvieron tiempo para tomar medidas de prevención, pero no sucedió así.

Nos encontramos con una cifra escandalosa de muertos para EE. UU. Hay lugares de New Jersey sin luz y muchas personas abandonadas, lo que pone al cambio climático como un fenómeno que incluso sufre EE. UU. También siguen soportando una sequía prolongada y sin embargo los candidatos dicen que eso no tiene nada que ver con el modelo energético que se ha escogido y que van a seguir sacando petróleo recurriendo a procedimientos bastante discutibles como la llamada fractura hidráulica, un método terrorífico que contamina las aguas y tiene consecuencias nefastas.

Las campañas presidenciales no tratan sobre problemas vitales que afectan por una parte a la población latinoamericana y por otra a los propios ciudadanos estadounidenses.

MH: Escuchamos un breve informe en español de Democracy Now el informativo de la periodista independiente Amy Goodman, sobre las condiciones en que se desarrollaron las elecciones en New York y New Jersey afectadas por el huracán Sandy: sin energía eléctrica en muchos lugares, se permitió el voto provisorio por declaración jurada en cualquier centro de votación, los evacuados pudieron votar por correo electrónico y fax, alquilaron remolques para distribuir boletas de votación, extendieron los horarios, etc. Un verdadero escándalo. Si esto hubiera sucedido en Venezuela no quiero imaginar lo que hubieran dicho de la calidad de la democracia en ese país.

RVC: Si eso sucediera en cualquier otro país de América Latina o en conflicto con EE. UU. harían un escándalo que permanecería en sus medios de comunicación por lo menos 6 meses, burlándose de las limitaciones electorales. Lo que estamos viendo en EE. UU. es risible, verdaderamente tragicómico.

MH: Se nos está yendo el programa. ¿Querés agregar algo más?

RVC: Las elecciones estadounidenses son muy promocionadas mediáticamente, pero si uno mira con detenimiento no hay diferencias programáticas entre los dos candidatos. A nivel de la política doméstica están de acuerdo en reducir los impuestos a los ricos como medida de recuperación de la economía, lo que es un contrasentido. Tal vez lo único diferente fue el apoyo al programa de salud de Obama en el cual tuvo bastante oposición y finalmente cedió.

En el ámbito internacional las únicas diferencias parecen ser cuándo van a empezar las guerras y cuál será el grado de intervención de EE. UU. Por ejemplo, la posible agresión de Israel a Irán que transformaría el mapa geopolítico del mundo, es tal vez una cuestión de tiempo. El Primer ministro de Israel apoyó a Romney en forma directa, pero con cualquiera de los dos candidatos va a tener el mismo respaldo y ambos han dicho que en caso que Israel ataque a Irán y éste responda, apoyarían a Israel hasta las últimas consecuencias.

Frente a América Latina no hay cambios sustanciales. Van a seguir apretando para transformar la política en Cuba y Venezuela, se sabotearán los proyectos progresistas del continente y en ese sentido no habrá nada diferente en los próximos cuatro años.

Tomado de Rebelión

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