Cuba y su economía en 2015: primeros resultados (I)

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Por José Luis Rodríguez

Asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM)

Tomado de Cuba Contemporánea

 

 

Un punto de partida indispensable para el análisis de la economía cubana durante el primer semestre del 2015 es que los resultados del pasado año no fueron favorables y ello ha repercutido en el desempeño actual, aunque un grupo de factores parece compensar esos efectos negativos.

En efecto -según datos de la ONEI-, en 2014 la economía cubana creció solo 1,3% de un plan de 2,2%. Presentaron decrecimientos las inversiones (-8,9%); la industria (-3,6%) y las construcciones (-2,3%), y el déficit fiscal se elevó a 6,8% en relación al PIB. Por otro lado, crecieron el sector agropecuario (2%), la industria azucarera (4,2%) y el comercio (3,2%), en tanto el turismo crecía 5,3% en visitantes pero solo 2,1% en ingresos.

Las razones de este comportamiento se centraron en una disminución de los ingresos en divisas previstos, obteniéndose un saldo en la balanza comercial favorable pero 47% inferior al año precedente; factores climáticos negativos caracterizados por una fuerte sequía y una deficiente gestión económica en diversas ramas del sector estatal, donde 123 empresas planificaron ganancias pero tuvieron pérdidas por 829 millones de pesos, el 67% de ellas en el MINAGRI y en el grupo empresarial AZCUBA.

También cabe señalar que en agosto de 2014 se aprobó un presupuesto de unos 500 millones de dólares para realizar importaciones con vistas a asegurar insumos para el primer semestre del presente año, que todo parece indicar no lograron materializarse completamente. De ahí que en lo que ha transcurrido del 2015 se ha manifestado desabastecimiento en las ventas minoristas de alimentos, confituras y bebidas, además de productos para la higiene, ropa y calzado, entre los surtidos más significativos. Para cubrir este déficit se acordó recientemente la asignación de 40 millones de dólares adicionales para la adquisición de esas mercancías, a lo que habría que añadir la necesaria revisión de los mecanismos de gestión de compra en el exterior que operan centralizadamente.

En general, durante el pasado año se puso en evidencia que el país no podía reducir más su nivel de importaciones, tomando en cuenta que un incremento del 1% en el PIB demandaba un aumento de entre 2 y 3% en las compras externas. Sobre este tema, en la Asamblea Nacional de diciembre de 2014 se anunció un ajuste en la política de financiamiento externo. De este modo, se planificó un pago de deuda por 5 661 millones de dólares -equivalente al 30% del valor de las exportaciones- para retomar una cifra similar y posibilitar los volúmenes de importaciones suficientes con vistas a mejorar el ritmo de crecimiento de la economía.

Consecuentemente, en el plan de 2015 se incluyó un incremento del 13,3% en las importaciones de bienes y de 5% en las exportaciones, lo que apoyaría el incremento del 28,7% de las inversiones, 11,2% en la industria manufacturera y 4,1% en la agricultura, entre otros indicadores de importancia para asegurar un crecimiento del 4%.

Tomando en cuenta la importancia del sector externo para la economía nacional, vale la pena comenzar evaluando el desempeño de la economía mundial respecto a las exportaciones e importaciones durante el primer semestre de 2015, en el que la economía creció 4%, según reportes oficiales.

En relación con las exportaciones de níquel, durante los seis primeros meses del año los precios bajaron 18,1%, llegando al cierre de junio a solo 11 720 dólares la tonelada, aunque se espera una recuperación durante el segundo semestre, que no será significativa tomando en cuenta que existen a nivel mundial existencias acumuladas equivalentes a tres meses de consumo.

Por su parte, la producción azucarera creció 18%, aunque se cumplió el plan en 96%, con lo cual se arriba a una cifra en torno a 1,9 millones de toneladas. El rendimiento industrial fue 2% superior hasta 10,27% (toneladas de azúcar por cada 100 toneladas de caña molidas) y se alcanzaron 44,9 toneladas por hectárea, pero el aprovechamiento de las capacidades industriales quedó solo en 65%, de un plan de 72%. 

Al cierre de junio los precios estaban a 12,44 centavos por libra, lo que representa una caída de 24,3% en relación con diciembre de 2014. Durante el segundo semestre del año se espera una recuperación en los precios, que deben enfrentar un elevado nivel de existencias en el mercado mundial.

En cuanto a la exportación de servicios, a partir del inicio del proceso de normalización de las relaciones entre Cuba y EE.UU., así como cierta mejoría económica en Europa, se aprecia un incremento del número de visitantes, que llegó al 16% al cierre de junio, en lo que influye el crecimiento de 36% en los arribos de estadounidenses hasta inicios de mayo. 

Al finalizar el semestre el sector turístico había facturado 1 700 millones de dólares, cifra que augura un incremento en 2015 respecto a los 2 700 millones alcanzados el año pasado. 

 (Continuará)

TRAS LA HUELLA

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Tomado del periódico Escambray, de Sancti Spiritus

 

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La policía entrega a sus duenos los artículos robados

 

 

 

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Diana Carmona, su esposo Herman, y el hijo de ambos. Abajo, Marta Lidia Salas

 

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Luego de 15 hechos delictivos que desde inicios de año han mantenido en vilo la cabecera espirituana, el pasado 29 y 30 de junio fueron detenidos los principales autores. 

“Tranquila o te mato al niño”, le gritaron otra vez en medio de uno de los tantos raptos de desesperación. Eso fue mucho después. Antes, cuando se tropezó de golpe con la luz de la linterna encandilándole los ojos, Diana Carmona Peláez supo que el insistente ruido de cristales rotos no era un sueño. “Estate tranquila”, le advirtió aquella voz desconocida que la hizo volver a entrar al cuarto, prender la lámpara de noche y despertar a Herman Frauenschuh, su esposo, para confirmarle lo que ya presentía: “Ladrones”, le dijo.

Pero antes de poner un pie en la Casa del Espagueti, como se nombra el paladar particular que el matrimonio tiene allá en la antigua carretera de El Jíbaro y donde viven con su hijo de seis años, aquellos hombres ya habían degollado los perros y hasta roto los sensores para poder ir entrando de uno en uno con el mayor sigilo. Eran, aproximadamente, las tres y treinta de la madrugada del pasado domingo 17 de mayo.

Apenas unos muchachos, a juzgar por el dejo en la voz, por la complexión y hasta por el brillo temerario de los ojos; lo demás eran camisas de mangas largas, unas manos enguantadas, los pulóveres de colores que le encapuchaban el rostro y el brillo de los cuchillos desafiando hasta el aire.

“Entre dos aguantaron a mi esposo y le pusieron un cuchillo en el cuello —narra Diana ahora que el robo es ya una historia para contar—. El niño dormía en ese momento, pero parece que el  instinto me dio por irle para arriba a uno de ellos a darle patadas, golpes y entonces mandó a que otro cogiera al niño y le pusiera el cuchillo en el cuello. Fue cuando le arrebaté al niño y le quité la máscara”.

— ¿Y ahora qué hago?— preguntó el hombre con el rostro descubierto.

—Sal pa’ afuera— le gritó otro.

—Si tú me acusas con la policía ahora, yo sé dónde tú vives, yo vengo y te mato al niño— fue la última amenaza que le hizo a Diana antes de salir.

“Yo me pongo al niño entre los brazos —recuerda Diana— y por la parte de atrás, como había escondido el teléfono debajo de la cama, intento llamar a la policía y cuando él me vio me empujó, me tapó la boca, me quitó el teléfono y me lo partió en dos con mucho genio, mucha agresividad y me volvió a decir: ‘Si no te estás tranquila te voy a matar al niño’”.

El reloj quizás marcaba que había pasado una sola hora desde que invadieron la casa; pero adentro había transcurrido todo un siglo. Ya su esposo le había dicho que el dinero que buscaban estaba en el banco, le había dado aquella caja con el efectivo que tenían en casa y hasta se había resistido lapidariamente a la orden de voltearse para que los ataran: “Amarrarnos no, mátennos”, dijo en un casi perfecto español Herman, nativo alemán pero residente en Cuba hace más de cinco años.

No saben si fue por esa determinación o porque ya tenían consigo las joyas, las computadoras, los celulares, los zapatos, la ropa del pequeño… que al fin se les escuchó decir: “Nos vamos, pero ni nos caigan atrás ni llamen a la policía”.

“Cuando mi esposo se levanta —cuenta Diana— había uno en la puerta velando y cuando la cierran, Herman mira por una ventana y vio que iban saliendo. Entonces para no ir por el mismo camino que ellos, cogimos por otro que va a la casa de mi mamá, la desperté y le dije: dale, corre, llama a la policía que los ladrones se van”.

CASO ROTONDA

— ¡Cógelo, Negro, cógelo!— azuzó por la ventana a los perros Marta Lidia Salas Meneses al amanecer del lunes 29 de junio pasado ante el barullo incontenible de los animales. Y se volvió a dormir a pierna suelta, como siempre, en su casa de La Rotonda espirituana, aledaña al paladar El ranchón criollo, que administran ella y su esposo Héctor Armando Ruiz López.

No sintió nada más hasta el instante aquel en que la despertaron la luz del cuarto y los cuchillos apuntando a su cabeza y a la de Héctor y la amenaza acuchillando también: “Si se mueven los matamos”. Y los gritos de Marta rasgando la noche y los golpes de los agresores sobre ella; y las patadas de Héctor y el piquetazo, luego, cortándole el calcañal.

Fueron los primeros sobresaltos. Después les sobrevino el mosquitero encima, hecho pedazos; la sobrecama tirada sobre los ojos para que no vieran el revoltijo de las gavetas. Antes, lo único que pudieron ver fue que eran cuatro hombres arropados de pies a cabeza, únicamente con la hendija de los ojos al descubierto.

“Nos dijeron: ‘No les vamos a meter nada en la boca, los vamos a amarrar nada más’ —rememora Marta— y lo hicieron con una cinta de antena de televisor, a mí me amarraron las manos juntas y a él lo amarraron a la parte de atrás de la cama”.

Para ese entonces ya habían picado el teléfono de la casa, habían tomado el dinero del pago a los trabajadores del paladar, habían roto la alcancía de la nieta de Marta y Héctor, habían cogido las prendas todas y los celulares, cortado el chucho de arranque de la máquina, guardado el televisor pantalla plana…

“Cuando pensamos que se habían ido gritamos: ¿Ya se fueron? —dice Héctor—. Marta se desamarró y me desamarró a mí. Salimos para la carretera y con el celular de un compañero, que estaba ahí enfrente esperando un carro, llamamos a la policía”.

Dicen que solo pasaron unos minutos antes de que la patrulla acudiera al lugar de los hechos. Entonces, cuando los perros aún no olfateaban hasta el hueco abierto en la cerca trasera ni levantaban las primeras huellas, Marta atinó a decir: “Mire, compañero, tienen un acento oriental, llevan un televisor Panda y una jaba grande con una Barbie”.

LA CAPTURA

Sería la última de las tantas denuncias que desde inicios de año mantenían en vilo no solo al puesto de mando de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR). Siempre el mismo modus operandi: los pulóveres, y hasta tiras, camuflándoles los rostros; camisas de mangas largas; las armas blancas para intimidar; las mordazas y los amarres y las amenazas; el saqueo…

Y solo una información: cuatro ciudadanos con varios equipajes y bultos y con un inconfundible acento oriental. Bastó entonces la alerta para desencadenar el operativo que conllevaría al registro, en el punto de control de El Majá, en Taguasco, de la yutong que viajaba desde La Habana con destino a Holguín. A las cuatro y treinta de la madrugada, del lunes 29 de junio, eran detenidos César Julio Martínez Figueredo, Yoannys Escriba Márquez y Luis Miguel Chacón Salcedo, porque Yordan Torres González —que horas antes también había participado en el robo del paladar de La Rotonda— logró darse a la fuga.

Mas, según el mayor Yoel Castañeda Puerto, primer instructor de la Unidad Provincial de Investigaciones, antes de que Yordan llegara a Las Tunas —provincia de residencia de los cuatro jóvenes—, ya las fuerzas del Ministerio del Interior estaban aguardándolo. El 30 de junio, en la vivienda de un vínculo suyo en El rincón, Majibacoa, en la oriental provincia tunera, finalmente era detenido.

“Son ciudadanos entre 20 y 30 años de edad, algunos de ellos con varios antecedentes penales —señala Castañeda Puerto—. Como parte de las acciones investigativas realizadas, se ha demostrado su participación en 15 hechos: seis robos con violencia, siete robos con fuerza y dos hurtos y sacrificios ilegales de ganado mayor, todos cometidos y denunciados en la ciudad de Sancti Spíritus en lo que va de año. Actualmente se mantienen en la Unidad Provincial de Investigaciones Criminales y Operaciones con la medida cautelar de prisión provisional”.

Dinero en efectivo, equipos electrodomésticos, computadoras, celulares, prendas de vestir, joyas… eran, por lo general, la conquista que luego comercializaban. Pero en Sancti Spíritus no estaban solos.

“Nosotros ya tenemos dos ciudadanos residentes en el municipio cabecera que les daban hospedaje en su casa y eran los que les señalaban los puntos para cometer los hechos delictivos —revelaba el teniente coronel Rolando Rodríguez Carmenate, jefe del Sistema de Investigación Criminal y Operaciones—. Esos ciudadanos ya son confesos, se encuentran en prisión provisional y sujetos a un proceso penal. Hoy se hallan equipos de trabajo en Las Tunas y en Santiago de Cuba, donde se están recuperando otros bienes, pues de estos hechos que se están esclareciendo ya en todos los casos tenemos bienes recuperados que serán devueltos a sus legítimos propietarios”.

El miércoles pasado, cuando se escucharon estas revelaciones y las patrullas volvieron a apostarse delante de aquella vivienda de La Rotonda y luego en la Casa del Espagueti, no había ya perros olfateando por todos lados ni técnica pericial alguna, solo una mesa llena de anillos, colchas, laptops…, hasta dinero.

Y los vecinos, esta vez de testigos de tantas hazañas, de aprensiones, de agradecimientos y de testimonios vueltos a contar con idénticas peripecias a las vividas aquellas noches en que despertaron con la zozobra y las puertas abiertas.

ELECCIONES EN ESTADOS UNIDOS 2016 (I)

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Por Edmundo García

Periodista cubano independiente residente en EE.UU. Conductor del programa “La Noche se Mueve”.

Tomado de La tarde se mueve

Es mi propósito empezar una serie de artículos sobre el proceso electoral en Estados Unidos que permita a los lectores, a los oyentes de La Tarde se Mueve y también a mí, llegar a noviembre del 2016, en que se elegirá al próximo presidente norteamericano, con un conocimiento adecuado del proceso político que fue teniendo lugar durante todo este tiempo. Estos artículos tendrán la frecuencia que el interés temático vaya pautando y se turnarán con otros de actualidad, como hemos venido haciendo hasta ahora.

En el día de hoy quiero presentar de forma resumida algunas ideas e informaciones que compartimos con el copresentador de La Tarde se Mueve Eddie Levy en el programa correspondiente al pasado jueves 9 de julio. Eddie es un gran conocedor de la política norteamericana, específicamente de sus claves electorales, que ha seguido de cerca durante varias décadas.

En especial me referiré a tres temas: el supuesto o real “retiro” de Marco Rubio de su asiento en el Senado tras oficializar su campaña por la presidencia; el enfrentamiento en las primarias Demócratas de Florida por la posible vacante de Rubio entre Alan Grayson y Patrick Murphy; y el avance como rival de Hillary del senador por Vermont Bernie Sanders.

Algunas agencias de prensa han dado como un hecho indiscutible que al entrar en la carrera por La Casa Blanca Marco Rubio dejará de competir por el Senado. Esto es algo que no debe darse por supuesto, pues todo el mundo sabe a Rubio no se le ha perdido nada en la Casa Blanca y eso lo tienen en cuenta él y sus mentores. Una reciente encuesta manejada por CNN lo sitúa en un penúltimo lugar entre los aspirantes Republicanos con un 6%; cerca de Perry que está en el sótano con un 4%, y lejos de Jeb Bush que va en la delantera con el 19 %.

Si Marco Rubio no muestra que tiene posibilidades presidenciables reales, si se le siguen descubriendo cositas y mentiritas, podría salirse de la carrera mucho antes de la Convención Republicana para tratar de conservar su asiento senatorial. Todo es posible. Cualquiera que sea la alternativa debe tenerse en cuenta que Rubio es ambicioso, oportunista y un demagogo que para algunos grupos puede ser convincente; pero que el propio The New York Times ha considerado como carente de popularidad tanto en Cuba como en Estados Unidos.

Por otra parte, si Jeb Bush resulta el candidato Republicano, y sus posibilidades son enormes, sería muy difícil que Rubio pudiera acompañarle como vicepresidente en la boleta ya que son del mismo estado de la Florida; algo que no se acostumbra en la política norteamericana.

Lo que sí ha de quedar claro es que Rubio no está obligado a dejar su escaño en el Senado; por muy deteriorada que esté su imagen. Se le considera un mentiroso que inventó una historia en su libro para no reconocer que sus padres llegaron a EEUU como indocumentados; como emigrantes económicos o en todo caso huyendo de la dictadura del golpista Fulgencio Batista. Un dato que le era incómodo teniendo en cuenta que tiene no pocos batistianos entre sus simpatizantes. También existen muchas dudas sobre su trabajo en la legislatura estatal de Tallahassee y su conexión con David Rivera, a quien persiguen los escándalos.

Entre los que pudieran ganar el escaño legislativo que ahora ocupa Rubio se encuentra el legislador  Demócrata Alan Grayson, que representa al distrito 9 de la Florida en el congreso. Grayson lanzó oficialmente su campaña el pasado 9 de julio. Nació en New York (13 de marzo de 1958), estudió en Harvard y enseñó en George Washington University. También ha trabajado en el campo de las leyes, la economía y la empresa, donde fundó y presidió la Corporación IDT de telecomunicaciones. Es conocido en los medios políticos por haber sido un crítico de la política de Bush y de los fraudes en contratos relacionados con la guerra en Iraq.

Es probable que Grayson tenga que enfrentar en primarias Demócratas en la Florida a Patrick Murphy; quien nació en Miami (30 de marzo de 1983) y se graduó de leyes en la universidad de la ciudad; es Representante del distrito 18 de la Florida en el congreso y lanzó oficialmente su campaña por el puesto en el Senado que dejaría Rubio en marzo. Murphy ha gozado del apoyo de Bill Clinton en su carrera política, y se considera un candidato muy serio para imponerse en las primarias Demócratas y llegar al Senado.

El abandono de la aspiración a la presidencia de los Estados Unidos y el intento de consolarse regresando a la legislatura, le daría a Rubio una imagen de perdedor que según nuestro colega Eddie Levy es algo que no gusta a los electores norteamericanos.

Hay que agregar que en las venideras elecciones generales un candidato presidencial Demócrata fuerte como Hillary Clinton podría arrastrar tras sí a los votantes, beneficiando a miembros del partido que compiten en otros niveles.

También es necesario decir, como les prometí al inicio de este artículo, que a Hillary Clinton le ha salido un competidor que está haciendo una campaña bastante exitosa; se trata del senador por Vermont  Bernie Sanders quien tiene en su record haberse opuesto a la guerra en Irak, la crítica a la subordinación de la política a los grandes intereses económicos y el cuestionamiento a los llamados tratados de libre comercio que no beneficien a los intereses de los productores norteamericanos. Sanders es considerado un político ideológicamente cercano a la socialdemocracia europea, con una proyección más progresista que la de Hillary Clinton.

Como quiera que sea, desde hoy a noviembre de 2016 hay un gran camino, que espero Orecorramos juntos a través de esta serie de artículos que iniciamos.

CURIOSOS REGALOS PARA FANCISCO

papa paraguay

El papa Francisco terminará hoy domingo su gira por Sudamérica que lo llevo a Ecuador, Bolivia y Paraguay.

El 19 y el 27 de septiembre venidero visitara a Cuba y EE.UU.

Veamos los obsequios más curiosos que ha recibido el Sumo Pontífice durante su papado. Algunos dirigentes políticos, deportistas y religiosos le han ofrecido objetos fuera de lo común, como para que queden siempre en la memoria del papa.

Estos son algunos (recopilados por el diario ‘El Tiempo): ‘

papa evo

El presidente boliviano Evo Morales le regaló una cruz formada por una hoz y un martillo.

papa cristina

La presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner le entregó un mate artesanal y un poncho.

papa messi

El astro argentino Lionel Messi le obsequió una planta de olivo.

equipo baloncesto

El equipo de baloncesto de EE.UU. Harlem Globetrotters le entregó un balón y una camiseta.

 papa dron

Un colegio jesuita de Roma le regaló un dron decorado con el emblema papal y colores del Vaticano.

 

 

 

 

 

 

papa la merkes

La canciller alemana Angela Merkel le regaló una colección de 107 discos de Johann Sebastian Bach.

 papa libro israeli

El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu le entregó un libro sobre la inquisición española.

 

 

 

 

papa auto

El cura italiano Renzo Zocca le regaló su auto: un Renault 4 de más 30 años de antigüedad.

MARIANA: 200 AÑOS

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Por Ciro Bianchi Ross •

Regresa Antonio Maceo a Costa Rica procedente de Cuba, donde entró con el pasaporte de Ramón Cabrales, su cuñado, y se movió siempre de manera clandestina, y enseguida le informan que Mariana ha muerto en Jamaica. Aún bajo el efecto de la terrible noticia le llega un ejemplar del periódico Patria, que en Nueva York dirige José Martí, y halla en sus páginas el artículo donde su amigo rinde homenaje a la «viejecita querida». Lee el texto de un tirón y vuelve luego sobre lo leído para detenerse en aquellos párrafos que evocan los días de la guerra:

«Y amaba, como los mejores de su vida, los tiempos de hambre y sed, en los que cada hombre que llegaba a su puerta de yaguas podía traerle la noticia de la muerte de uno de sus hijos».

Llega además una carta de Martí. Habla también sobre la madre muerta y dice: «Vi a la anciana dos veces y me acarició y me miró como a un hijo, y la recordaré con amor toda mi vida».

Cuando Maceo tiene ánimo, escribe a Martí:

«¡Ah, qué tres cosas! Mi padre, el Pacto del Zanjón y mi madre que usted, por suerte mía, viene a calmar un tanto con su consoladora carta. Ojalá pueda usted con sus trabajos levantar mi cabeza y quitar de mi rostro la vergüenza de la expatriación de los cubanos y de la sumisión al gobierno colonial».

Si nace libre la hormiga

Tuvo Mariana Grajales un primer matrimonio con Fructuoso Regüeyferos. Se casaron en 1831. Ella tenía 16 años de edad, y él 30. Permanecieron juntos hasta la muerte del marido, nueve años después. De esa unión quedaron cuatro hijos.

Cuando se une a Marcos Maceo no era una adolescente inexperta. Tiene un carácter vigoroso, ha sufrido ya los dolores de la viudez y sabe lo que significa asumir sola el cuidado de cuatro muchachos, lo que la obligó a volver a la casa de sus padres.

De esa nueva unión nacen otros diez hijos. Los primeros cinco de ellos, incluido Antonio de la Caridad, el después llamado Titán de Bronce, fueron bautizados con el apellido Grajales y como hijos naturales de Mariana. La situación de la pareja cambia cuando muere la esposa de Marcos, de la que se encontraba separado, y pueden Marcos y Mariana contraer matrimonio.

Mariana sería para Marcos una formidable ayuda en el fomento de la finca de su propiedad. Inclinará a los hijos a cooperar con el trabajo agrícola, inculcándoles un profundo sentido de respeto y de obediencia al padre. Cada uno de ellos, según la edad, tenía señalada su ocupación en el predio, mientras que Mariana, poco a poco, consolidaba una posición rectora en el hogar, aunque no dejaba de consultar con Marcos todos los problemas a fin de pronunciarse sobre ellos de mutuo acuerdo. Los que los conocieron recordarían a la pareja «consultándose las dificultades, felices en expansión hogareña, juntos sobre el dolor y la felicidad».

Sus biógrafos la describen como una madre tierna y bondadosa, pero también inflexible en todo lo relativo a la disciplina. Era una casa en la que se comía y se dormía a horas fijas y de la que nadie podía estar fuera pasadas las diez de la noche. Una casa ordenada y limpia en la que Mariana vigilaba la pulcritud en la vestimenta de los que la vivían.

Hija de mulatos libres, Mariana debe haber recibido alguna instrucción hasta donde era posible en la Cuba colonial para seres de su condición, con independencia de su posición económica: las llamadas primeras letras. Es evidente que tuvo de sus padres una rigurosa formación ética que supo transmitir a sus hijos. Una formación que se complementaría con la lectura en voz alta que en el atardecer, después de las comidas, hacía una de las hijas, para todos los de la casa, de aquellos libros que Marcos mandaba a comprar en Santiago de Cuba y en los que se hablaba de Bolívar y Louverture, y entre los que no faltaban las novelas de Dumas.

Las canciones con que ella arrullaba a sus hijos estaban impregnadas de cubanía, que equivalía en ese tiempo a un verdadero antiespañolismo. Cincuenta años después, Antonio Maceo recordaría una de las décimas con las que Mariana mecía su sueño. Tal vez el Titán, dice el escritor Raúl Aparicio en su Hombradía de Antonio Maceo, por el tiempo transcurrido, tergiversara un poco la letra.

Si nace libre la hormiga,

La bibijagua y el grillo,

Sin cuestiones de bolsillo

Ni español que los persiga,

Ninguna ley los obliga

A ir a la escribanía

A comprar la libertad,

Y yo con mi dignidad

¿No seré libre algún día?

Liberar a la patria o morir por ella

El 10 de octubre de 1868, Carlos Manuel de Céspedes se alza en armas contra España. Dos días más tarde, Marcos Maceo manda a su hijo Miguel a una tienda cercana donde se ha concentrado una tropa insurrecta. Su jefe es un viejo amigo de los Maceo Grajales y al encontrarse con Marcos y Mariana recibe de la familia una valiosa donación en armas, caballos y dinero con destino a la contienda recién iniciada. Preguntó entonces el jefe de la tropa cuál de los hijos de Marcos y Mariana estaría dispuesto a marchar a la guerra.

Sin pensarlo dos veces dieron el paso al frente Antonio, José y Justo. Mariana pide entonces a sus hijos que se arrodillen ante una imagen de Cristo y les hace jurar que liberarán a la Patria o morirán por ella.

Al fin se irían todos a la manigua. Mariana, que pasaba ya de los 50 años, se va a la guerra y lleva con ella a sus hijos más pequeños. Presta servicio en improvisados hospitales y prodiga en ellos cuidados y cariños a los mambises heridos. «Aquella santa mujer suplía el puesto de una madre ausente», escribía el patriota Fernando Figueredo, y añadía que conminaba a María Cabrales, la esposa de Maceo, a que ocupara en aquellos hospitales «el lugar que la distancia impedía fuera ocupado por una hermana».

Son numerosos los pasajes de su vida que ilustran el patriotismo de esta mujer, de quien celebramos el bicentenario de su natalicio. Es el 7 de agosto de 1877 y su hijo Antonio resulta gravemente herido en el combate del Potrero de Mejía. En el hospital de sangre, un grupo de mujeres se lamentan y lloran por el estado del herido. Dice Mariana: «Fuera, fuera faldas de aquí. ¡No aguanto lágrimas!».

Y antes, a raíz de recibir Antonio su primera herida de guerra en el combate de Armonía, el 20 de mayo de 1869, dice a Marcos, el más pequeño de la prole: «Y tú, empínate para que también puedas pelear por tu patria».

Solo cuatro de sus hijos vieron el fin de la dominación colonial española.

El exilio

Sobreviene el Pacto del Zanjón (1878), que pone fin a la Guerra de los Diez Años, y Mariana debe salir de Cuba. Sabe Antonio cuán valiosa podía ser su madre como trofeo de guerra para los españoles y prepara cuidadosamente su salida. Junto con María Cabrales salió de la Isla, con destino a Jamaica, en mayo, a bordo de un barco francés. Nunca más volvería a Cuba.

Martí, que la visitó en Kingston, se refirió a sus «manos de niña para acariciar a quien le hable de la patria», y la evocó vestida siempre de negro, pero era «como si la bandera la vistiese». La describía «con un pañuelo de anciana a la cabeza, con los ojos de madre amorosa para el cubano desconocido, con fuego inextinguible en la mirada y en el rostro, cuando se hablaba de las glorias de ayer y las esperanzas de hoy».

Está Mariana ya muy mayor y quiere Antonio que se vaya a vivir con él a Costa Rica. La anciana se niega. Su hijo Marcos la acompaña y se ha adaptado a Jamaica, pese a haber sufrido allí los sobresaltos de la pobreza y la vigilancia constante del espionaje español. Está enferma. Sufre de lo que en la época se conocía como Mal de Bright, término ya en desuso que designaba a una enfermedad renal y que equivaldría a una nefritis degenerativa, caracterizada por dolores, fiebre y vómitos. Ese padecimiento se complicó con una congestión pulmonar. Murió el 27 de noviembre de 1893, a los 78 años de edad.

Pidió, en los momentos postreros, que cuando Cuba fuese libre sus restos se llevaran a la Isla.

El regreso

Treinta años después de la muerte de Mariana Grajales, el 15 de marzo de 1923, José Palomino, vicepresidente del Ayuntamiento de Santiago de Cuba, propuso a la Cámara Municipal el traslado de los restos de la madre de los Maceo. La moción fue aprobada y el 18 de abril salía rumbo a Jamaica el cañonero Baire, de la Marina de Guerra cubana. En busca de los preciados restos iba a bordo una comisión que integraban veteranos de la independencia y personalidades santiagueras. Viajaban además el ya aludido Palomino y Dominga Maceo Grajales, hija de Mariana.

En la mañana del 22 de abril se exhumaban los restos en el cementerio católico de Saint Andrew’s, de Kingston. Ese mismo día, a las 4 de la tarde, partía el Baire con destino a Santiago llevando las preciadas reliquias. Una fuerte ventolera que duró unas ocho horas azotó la embarcación al atravesar el Paso de los Vientos.

Ya en tierra cubana, las cenizas en una urna fueron expuestas en el Ayuntamiento, donde recibieron el homenaje de la población, antes de que fueran depositadas en una bóveda provisional. Fue, se dice, la mayor demostración de dolor que se le haya tributado a patriota alguno en esa ciudad. Actualmente los restos descansan en el patio D del cementerio de Santa Ifigenia, junto a los de Dominga Maceo y María Cabrales.

«Es la mujer que más ha conmovido mi corazón», escribió Martí cuando supo de su muerte. De Antonio había dicho: «De la madre más que del padre viene el hijo… Maceo fue feliz porque vino de león y de leona».

EL HÉROE Y EL PENSADOR

Graciela-Pogolotti 1Por Graziella Pogolotti  

Julio es un mes pródigo en efemérides históricas. La Toma de la Bastilla desencadenó una explosión de ideas que animaron las ansias libertarias en los países europeos sometidos al dominio de los imperios de la época. Del otro lado del Atlántico, las demandas de libertad, igualdad y fraternidad tomaron cuerpo en las luchas por la independencia de la América Latina. Hubo algo más: el decreto de abolición de la esclavitud, anulado más tarde, sembró semilla en el proceso de transformación.

El asalto al cuartel Moncada el 26 de Julio de 1953 señaló el inicio de la Revolución Cubana, repercutió en nuestro continente y nutrió el amplio movimiento anticolonial emergente en los años 60 del pasado siglo. Su resonancia ideológica propició un cambio de mentalidad. La resignación fatalista cedía ante la posibilidad de hacer, de unir voluntades en torno a un programa emancipador. Cinco años antes del triunfo de enero de 1959, el intento reformista guatemalteco de Jacobo Arbenz fue aplastado por la intervención directa del imperio, que sumió al pequeño país en décadas de horror.

Siempre se han atribuido funciones distintas, a la práctica de las armas y las letras. La diferencia estriba en el ejercicio mercenario de la guerra, no exento a menudo de valentía personal, y los estrategas que conjugan la acción militar como vía propiciatoria de transformaciones económicas, sociales y políticas de gran alcance. Libertador de medio continente, Simón Bolívar convocaba a sus seguidores con el prestigio adquirido con su arrojo y la autoridad del hombre que formuló un ideario con perspectiva latinoamericana. Las excepcionales cualidades militares de Antonio Maceo dejan en la sombra al pensador volcado hacia un proyecto de república. Algo semejante puede decirse de Ignacio Agramonte, héroe de Jimaguayú y defensor acérrimo de sus ideas constitucionalistas.

Guerrillero Heroico es el epíteto asociado a la personalidad del Comandante Ernesto Che Guevara. Así fue. Sacrificó su vida en la lucha por una idea. El análisis y la reflexión lo acompañaron en todo momento. Encontró en su diario al íntimo interlocutor necesario para dar cauce a sus ideas. En notas brevísimas, el lector atento encontrará las huellas del espíritu analítico en constante alerta, premisa de su bien conocida actitud crítica ante los acontecimientos. La experiencia se convertía en aprendizaje creador. El conocimiento de la América concreta y la amarga frustración guatemalteca lo llevaron a la revolución. El trasunto humano de la práctica le hizo comprender que la formulación de un proyecto requería una base teórica. Mantuvo la disciplina del estudio aún en las circunstancias más difíciles. Ante los libros, sostuvo también un debate crítico. Disciplinado, no renunció a la inconformidad, acicate para el avance en la superación de los problemas, fuente de creatividad. Su pensamiento evolucionó, aunque no renunció a su convicción esencial, centrada en el reclamo de transformar al hombre protagonista de los cambios sociales.

En los años ‘80, el compañero Fidel reclamó la urgencia de reivindicar el papel del Che como pensador. Sin embargo, la historia andaba demasiado rápido. La supervivencia reclamaba todos los esfuerzos. Mientras tanto, el péndulo de la contrarrevolución, sostenido por el capital financiero, complementó los preceptos de la economía neoliberal con el mensaje ideológico muy elaborado y a la vez convertido en receta elemental utilizable por los poderosos medios de comunicación.

El panorama internacional y la todavía dispersa izquierda latinoamericana exigen una reactivación del pensamiento, junto a un rescate analítico de los referentes fundamentales. Se impone asumir, a la luz de la contemporaneidad, el hilo conductor del pensamiento de Fidel. Los compromisos del estadista y el cúmulo de tareas y responsabilidades a lo largo de tantos y duros años de gobierno, no concedieron el reposo indispensable para sistematizar ideas en textos orgánicos. Pero la reflexión creativa y el estudio permanente persistieron en medio del más ingente trabajo.

El pensamiento de Fidel se forjó a partir de la necesidad de afrontar los problemas de la nación teniendo en cuenta una ancha y compleja visión de las contradicciones históricas fundamentales en el plano internacional. Ese modo de observar la realidad le venía dado por su intenso diálogo con el pensamiento martiano, por el análisis cuidadoso de los procesos emancipatorios y el conocimiento de la situación económica y social de la isla a mediados del siglo XX. De ahí la capacidad de subordinar movimientos tácticos atemperados a las coyunturas con respecto a ciertos principios inclaudicables.

Martí organizó la guerra necesaria con plena conciencia de un propósito que sobrepasaba, en su dimensión, al triunfo sobre la metrópoli española. Consciente también de las fuerzas en conflicto, del actuar y de las formas de dominio del imperio, así como de los vínculos entre dependencia y neocolonia a escala del mundo periférico, Fidel sabía que el derrocamiento de la dictadura resultaría un primer paso en un combate que abarcaba varios continentes. Desde el promontorio de la Isla, en función de sus legítimos intereses, asumió la voz del mundo subdesarrollado. La realización del proyecto implicaba romper ataduras económicas y sentar las bases de un pensamiento científico. Sus ideas mantienen plena vigencia en el panorama de la izquierda latinoamericana. Imbrican economía, sociedad, cultura y educación.

Tomado de Juventud Rebelde Dominical

Las transformaciones económicas en Cuba: la visión externa (I, II Y III)

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Por José Luis Rodríguez. Asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM)

 

Algo que sin dudas ha llamado la atención desde 1959 es la proliferación de múltiples interpretaciones externas sobre lo que se hace en Cuba, especialmente en el orden de la política económica. Desafortunadamente, la cantidad no hace la calidad y muchos de los trabajos que se han publicado adolecen de un mínimo de rigor analítico, especialmente aquellos que parten de una visión antisocialista excluyente de otro modelo que no sea afín a la economía de mercado en sus diferentes versiones.

En el presente artículo no se pretende realizar un balance exhaustivo de todos estos enfoques, ni siquiera de aquellos que se han producido a lo largo de los últimos cinco años y que se relacionan con la actualización del modelo económico en curso. No obstante, resulta útil destacar algunas tendencias presentes en el ámbito académico y que permiten identificar los principales enfoques acerca de las transformaciones económicas que se desarrollan en Cuba.

Lo primero que valdría la pena subrayar es que no se observa una ruptura con paradigmas anteriores que han preponderado a la hora de examinar la realidad económica en Cuba a lo largo de los años. Ello se aprecia en los análisis llevados a cabo por la Asociación para el Estudio de la Economía Cubana (ASCE) de Estados Unidos, que se reúne sistemáticamente todos los años desde 1990 y que publica la memoria de sus debates en los que continúa siendo mayoritaria una visión cercana al neoliberalismo más ortodoxo y al mainstream de la cubanología tradicional al evaluar nuestra realidad.

En este sentido se destacan -como ejemplo- los numerosos artículos de Luis R. Luis, uno de los editores del blog de ASCE, que se empeña en pintar con los tonos más oscuros posibles la realidad económica en Cuba calificándola como economía arruinada y carente de liquidez internacional, lo cual se aprecia en sus recientes textos “Cuba’s Feeble International Liquidity” (La débil liquidez internacional de Cuba, publicado en el blog de ASCE el 9 de abril) y “Cuba-US Reconciliation and Limited Reforms” (Reconciliación Cuba-EEUU y reformas limitadas, publicado el 22 de mayo pasado). 

En ambos trabajos se constata la ausencia de un análisis objetivo, que no excluya otros enfoques desarrollados por la academia en los propios EE.UU., y que no ignore informaciones oficiales del gobierno cubano tales como el discurso del ministro de Economía y Planificación, Marino Murillo, pronunciado en la Asamblea Nacional en diciembre de 2014, en el que se brindan numerosas informaciones sobre la política de financiamiento externo del país, entre otros temas de importancia para el análisis.

Afortunadamente, se pueden encontrar otros enfoques no necesariamente afines a las ideas socialistas, pero que elaboran sus tesis con una mayor seriedad y rigor, aun en el terreno en el que necesariamente se mantienen discrepancias de fondo con los economistas que apoyan el proceso en curso en la Isla.

Si se examinan los años transcurridos desde que se aprobaron los Lineamientos de la Política Económica y Social del país, en abril de 2011, se proyecta una valoración crítica de las medidas propuestas en diversos trabajos del profesor Carmelo Mesa-Lago tal y como aparecen en su libro Cuba en la era de Raúl Castro. Reformas económico-sociales y sus efectos (Editorial Colibrí, Madrid, 2012), que reseñé en la revista Temas Nº 73 de 2013. Su valoración resumió diversos argumentos basados en una ideología keynesiana que sustentaba el análisis de errores que en su opinión llevaban a la inviabilidad del socialismo en Cuba.

Con posterioridad al 17 de diciembre de 2014, Mesa-Lago se ha pronunciado sobre los cambios en Cuba, incluyendo la perspectiva que se abre en las relaciones con Estados Unidos. En un reciente trabajo titulado “Normalización de las relaciones entre EE.UU. y Cuba: causas, prioridades, progresos, obstáculos, efectos y peligros” (Real Instituto El Cano, Documento de Trabajo Nº 6/2015, 8 de mayo de 2015, disponible en www.blog.rielcano.org ), el profesor Mesa-Lago realiza un interesante análisis de la nueva situación y ofrece una visión notablemente objetiva de muchos temas que atañen a la evaluación de los cambios en Cuba, lo cual resulta destacable en relación con trabajos anteriores. No obstante, el documento tiene un enfoque negativo sobre las relaciones de Cuba con Venezuela tomando como válidas informaciones y datos que resultan especulativos, especialmente cuando valora el supuesto impacto sobre la economía cubana de una contracción económica en Venezuela este año y ubica la situación de ese país como un motivo para buscar el acercamiento de Cuba con Estados Unidos, lo cual no se corresponde con la verdad.

Igualmente el documento cierra con lo que el autor denomina como el enigma de la posición cubana frente al proceso de negociación con Estados Unidos, el cual plantea un alto grado de especulación y desconocimiento de las razones que asisten a Cuba para fundamentar sus posiciones. A pesar de estos aspectos controversiales, el documento revela un análisis profundo y abarcador de las relaciones posibles entre Cuba y Estados Unidos, que resulta el fruto de un trabajo sistemático y serio sobre estos temas durante muchos años. 

Las transformaciones económicas en Cuba: la visión externa (II)

Por José Luis Rodríguez

Un aspecto que es tomado como premisa en el análisis de las transformaciones más recientes de la economía cubana por la mayoría de los autores, es el fracaso del modelo socialista de desarrollo y lo inevitable de la transición a una economía de mercado.

Al respecto se destacan investigadores como Richard E. Feinberg, ex funcionario del gobierno norteamericano, actual profesor de la Universidad de California en San Diego y Senior Fellow de Brookings Institution, uno de los principales tanques pensantes de Estados Unidos. 

Este analista ha venido publicando sistemáticamente trabajos sobre la economía cubana, entre los que se destacan sus ensayos “Extendiendo la mano: la nueva economía de Cuba y la respuesta internacional” (Iniciativa para América Latina, Brookings Institution, Washington, noviembre de 2011, www.brookings.edu) y “¿Aterrizaje suave en Cuba? Empresarios emergentes y clases medias” (Iniciativa para América Latina, Brookings Institution, Washington, noviembre 8 de 2013, www.brookings.edu).

En el primero de estos trabajos, Feinberg defiende la tesis de que constituye una anomalía la no pertenencia de Cuba a organismos financieros internacionales como el FMI y el Banco Mundial, por lo que propone un programa de aproximaciones sucesivas para superar esa situación, tomando como ejemplo los casos de Nicaragua y Vietnam. Sin embargo, esta propuesta no parte de aceptar los cambios que Cuba se planteó en los Lineamientos de la Política Económica y Social, sobre los que el autor expresa que “las pautas están plagadas de contradicciones internas y siguen rindiendo culto a la planificación centralizada, pero las fracciones pro reforma fueron lo suficientemente fuertes para incluir un lenguaje que transformaría la cultura política y la ética social cubana si se lo interpretara y actuara en consecuencia”.

Claramente sale a relucir que la transición al capitalismo es a fin de cuentas lo determinante y para ello se cifran esperanzas en lo que Feinberg denomina como “las fracciones pro reforma”.

Adicionalmente, faltaría por demostrar que es posible ingresar al FMI y sostener un programa de desarrollo como al que Cuba aspira, especialmente si se tiene en cuenta el papel que ha jugado este organismo en la aplicación de las recetas neoliberales a toda costa, tal y como se refleja en estos momentos en su posición frente al actual gobierno de Grecia.

Acerca de este supuesto papel positivo del FMI, bastaría con examinar su desempeño en la transición al capitalismo en Europa Oriental y la antigua URSS, cuestión abordada muy seriamente por la investigadora del Banco Interamericano de Desarrollo Emily Morris en el artículo “Unexpected Cuba” publicado en New Left Review Nº 88, Julio-Agosto 2014 (www.newleftreview.org) .  

En este trabajo no solamente se contrastan críticamente los elementos esenciales de la política económica cubana con la aplicada en los países europeos ex socialistas, sino que se incluye una valoración crítica de los enfoques de la cubanología al respecto, lo cual es un valor añadido muy interesante para el análisis.

Un analista que trabaja los temas de la economía cubana desde la década de 1970 es el profesor de la Universidad de Carleton Archibald Ritter. Autor de uno de los pocos libros sobre la estrategia de desarrollo de Cuba (The Economic Development of Revolutionary Cuba: Strategy and Performance, Praeger, New York, 1974), ha incursionado con una visión crítica en distintos aspectos del desempeño económico del país, dedicándole especial atención en los últimos años al desarrollo del sector privado. En este sentido, Ritter publicó junto a Ted Henken el libro Entreprenurial Cuba: The Changing Policy Landscape, que vio la luz en 2014, que aborda desde diferentes ángulos la temática del llamado sector no estatal.

Al igual que otros textos, en este libro se examinan las insuficiencias para el desarrollo sin límites de la propiedad privada y cooperativa, por lo que se deja establecido que solo en una economía de mercado pueden evaluarse sus verdaderas potencialidades, con lo que evidentemente se niega la posibilidad de su desarrollo en los límites que supone una economía socialista.

Finalmente, vale la pena destacar otro trabajo previo al escenario actual de posibles relaciones con Estados Unidos. Este es el caso del ensayo de Gary Clyde Hufbauer, Barbara Kotschwar y Cathleen Cimino “Economic Normalization with Cuba. A Roadmap for US Policymakers” (Policy Analysis Nº 103, Peterson Institute for International Economy, 2014 www.piie.com). 

Siguiendo la línea de otros autores, en este análisis se propone para Cuba un curso de transición a una economía de mercado siguiendo el modelo de Europa Oriental a través de diferentes pasos, que incluyen la apertura del mercado de Estados Unidos y el ingreso a los organismos del sistema financiero internacional, es decir, al FMI, Banco Mundial y Banco Interamericano de Desarrollo. 

Las transformaciones económicas en Cuba: la visión externa (III)

Por José Luis Rodríguez

Entre las múltiples interpretaciones externas sobre la política económica cubana en años recientes, puede encontrarse también a autores que no toman como premisa una transición inevitable a la economía de mercado, sin que se pretenda en este breve artículo hacer un listado exhaustivo de los mismos.

Profundo conocedor de la economía cubana, a la que ha estudiado durante muchos años, el economista sueco Claes Brundenius, actualmente profesor honorario del Research Policy Institute de la Universidad de Lund, elaboró uno de los libros más importantes sobre el desarrollo socioeconómico en la Isla: Cuba revolucionaria: el desafío del crecimiento económico con equidad (Revolutionary Cuba: The Challenge of Economic Growth with Equity, Westview Press, Boulder, 1984), al que siguieron numerosos artículos y libros de especial valor -varios de ellos elaborados en esos años con el destacado profesor Andrew Zimbalist del Smith College. Entre los trabajos más significativos se destaca “Revolutionary Cuba at 50: Growth with Equity Revisited” (Cuba revolucionaria a los 50: crecimiento con equidad revisados), publicado en Latin American Perspectives, Volume 36, Nº 2, March 2009.

En uno de sus libros más recientes, coeditado con Ricardo Torres: No más comida gratis. Reflexiones sobre el proceso cubano de reformas y desafíos para la transformación (No More Free Lunch. Reflections on the Cuban Economic Reform Process and Challenges for Transformation, Springer, London, 2014), Brundenius ofrece una evaluación sobre los cambios en Cuba y las reformas económicas en Vietnam.

Sin dejar de plantear ideas que pueden resultar polémicas, Brundenius arriba -como en trabajos anteriores- a conclusiones más objetivas y balanceadas al afirmar en este libro: “Es un poco irónico que mientras nosotros hablamos sobe la crisis del modelo socialista en Cuba, el capitalismo en todo el mundo atraviesa su crisis más profunda desde la Gran Depresión (…) Pero claramente, el capitalismo no es ‘el fin de la historia’ y es ahora más que nunca importante buscar modelos alternativos que puedan combinar la eficiencia de la competitividad de los modelos de mercado con sostenibilidad ambiental, equidad, solidaridad y democracia. Modelos cooperativos pueden ser una importante parte de esas soluciones, como se discute en este volumen”.

Además de Emily Morris, ya mencionada anteriormente, diversos autores se han destacado por aportes puntuales al análisis socioeconómico de la realidad cubana desde posiciones igualmente objetivas.

Entre ellos vale la pena destacar la labor de Albert Campbell, profesor de mérito de la Universidad de Utah, que durante años ha emprendido estudios de indudable relevancia sobre Cuba en el campo de la economía política y la filosofía, y que fue el editor del más reciente libro publicado en Estados Unidos escrito totalmente por autores cubanos residentes en nuestro país: Economistas cubanos sobre la economía cubana (Cuban Economist on the Cuban Economy, The University Press of Florida, Gainesville, 2013).

En este grupo pueden incluirse, con diversos matices, los británicos George Lambie -uno de los editores del International Journal of Cuban Studies, del International Institute for the Study of Cuba- y Mervyn Bein, y el canadiense John Kirk, durante muchos años estudioso de la colaboración internacional brindada por Cuba en el campo de la salud y editor de la colección Contemporary Cuba de la University Press of Florida.

Además, los académicos norteamericanos Nelson Valdés, profesor emérito de Sociología en la Universidad de Nuevo México y profundo conocedor de la realidad cubana, creador de uno de los proyectos de investigación más completos sobre Cuba contemporánea (Cuba-L Direct); Frank Thompson, profesor de la Universidad de Michigan; Paolo Spadoni, profesor asistente de Georgia Regents University y autor del libro La economía de Cuba socialista hoy. Navegando los retos y el cambio (Cuba’s Socialist Economy Today. Navigating Challenges and Change, Lynne Rienner, Boulder, 2014), en el que se realiza un análisis macroeconómico -no exento de criterios debatibles pero interesantes- acerca de las transformaciones en desarrollo en Cuba, y Jorge R. Piñón, un destacado especialista en temas energéticos y director del Latin America and Caribbean Energy Program en la Universidad de Texas en Austin.

Lógicamente, con posterioridad al 17 de diciembre de 2014 el tema de Cuba y su economía ha pasado a ocupar un destacado lugar en todos los análisis, tanto por los especialistas como por aquellos que comienzan a enfrentarse al estudio de nuestro país.

Un examen sobre estas nuevas visiones y las diferentes teorías que se enarbolan para sustentarlos merecerá una evaluación más detenida en la misma medida en que se vayan despejando obstáculos que -como la permanencia del bloqueo norteamericano contra Cuba- no permiten una proyección clara de los posibles derroteros de las relaciones económicas entre ambos países a corto plazo.

Por el momento, resulta de mucha importancia para los economistas cubanos mantener un seguimiento de todos los trabajos que se publican en el exterior, especialmente de aquellos académicos que han demostrado una mayor rigurosidad en sus análisis hasta el presente, tomando en cuenta su posible contribución al debate científico y a la profundización en el  desarrollo de los estudios sobre la economía cubana.

CUBA: CINCO DESAFÍOS DE LA COMUNICACIÓN EN UN NUEVO CONTEXTO

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Por Raúl Garcés

Septiembre de 2014. Teniendo como telón de fondo las imágenes de Pablo MilanésSilvio Rodríguez y el grupo de experimentación sonora del ICAIC, el dúo Buena Fe entona la emblemática canción de la nueva trova Cuba Va, acompañado del coro entusiasmado de cientos de personas. Probablemente el hecho habría carecido de mayor trascendencia, si no fuera porque ocurría en el mismísimo Miami Dade County Audiotorium.

Abril de 2015. Uno de los símbolos más representativos de la intolerancia política en Miami, Ileana Ross Lehtinen, pone cara de derrota frente a la revista Foreign Policy, como si cinco décadas de industria anticastrista se vinieran abajo de un tirón sobre sus espaldas desde una altura comparable a la del Empire State. “No podemos darle marcha atrás. Es una situación sin salida”.-confiesa, refiriéndose a la eliminación de Cuba de la lista de países terroristas.

Más o menos por esa fecha,  la cantante Rihanna alborota las calles de La Habana, como lo habían hecho antes Beyoncé o Paris Hilton. Más allá de su fama, todas ellas forman parte del oleaje que trae a nuestras costas más visitantes norteamericanos, y que, hasta el nueve de mayo de 2015, había experimentado respecto al año anterior 36 por ciento de crecimiento. Las encuestas dicen claramente que el 65 por ciento  de los norteamericanos, el 56 por ciento de los latinos y la mayoría de los cubanoamericanos apoyan el giro actual de las políticas de Obama. Para colmo, el New York Times ha situado a Cuba en el lugar dos entre los 50 países más atractivos para visitar, y, en ese contexto, el efecto 17D se esparce también por Europa, cuyos habitantes viajan apuradamente a redescubrir la Isla ya no en carabelas, sino en confortables aviones.

Estas son las nuevas circunstancias. Cierto que no se ha levantado el bloqueo, que Marco Rubio y su equipo de pugilato añaden enmiendas contra la Isla a determinadas leyes, que Obama no utiliza todas sus prerrogativas como Presidente para avanzar. Y cierto también que, transcurridos seis meses, estamos más cerca de la posibilidad de convivir civilizadamente y abrir caminos.

¿Qué implicaciones tienen los escenarios descritos para el trabajo de la prensa y los periodistas? ¿Cómo se reacomodarán en lo adelante los significados de la “plaza sitiada”? ¿Cederemos a la tentación de actuar como si todas las murallas se hubieran derribado?

Quisiera dividir esta reflexión en cinco desafíos que, a mi juicio, deberemos afrontar con profesionalidad e inteligencia, si queremos ajustarnos a la sensibilidad y el tacto político demandados por la nueva época.

  1. El desafío de la representación

Una investigación reciente de la Facultad de Comunicación confirma que el tratamiento de las fuentes y el acceso a la información sigue siendo un problema medular entre nosotros. De 636 noticias analizadas, el 43.4 por ciento incluía una sola fuente, mientras que el 22.4 por ciento,  dos fuentes representativas del mismo enfoque editorial. La presencia de diferentes puntos de vista se advirtió en apenas el seis por ciento de las notas. Y, tan preocupante como el dato anterior, es que solo el 17.4 por ciento de ellas utilizó documentos, en contraste con el 77.4 por ciento que se conformó con fuentes humanas.

Aspirar a una cobertura del acontecer internacional que desconozca estos antecedentes y prácticas sería como pedirle peras al olmo. Desde el pasado 17 de diciembre hasta la fecha, Cuba y los Estados Unidos han dialogado sobre un amplio espectro de temas, según las notas oficiales emitidas por ambos gobiernos: la lucha contra el terrorismo, la discusión sobre límites marítimos en el Golfo de México, el tratamiento de epidemias; las acciones para enfrentar la emigración ilegal, el contrabando de personas y el fraude de documentos; la conservación de especies marinas, las estrategias para contener derrames de hidrocarburos en el Estrecho de la Florida, la mitigación del cambio climático… ¿Cuáles de ellos han sido abordados por nuestros medios? ¿Qué otros géneros, además de las notas oficiales, hemos utilizado con mayor frecuencia? ¿Cuántos expertos cubanos y norteamericanos han sido entrevistados? Se habrán dado cuenta de que estas preguntas son más retóricas que reales, porque la respuesta es bien conocida por nosotros.  No caeré, sin embargo, en la tentación de culpar a las fuentes, ni mucho menos en la de culparnos a nosotros mismos. La madurez de este gremio sabe, tras nueve congresos de la UPEC, que esa ruta  ayuda poco a entender el problema y dilucidar sus causas.

(…)

 “Es preciso que se sepa la verdad de los Estados Unidos –diría José Martí-. Ni se debe exagerar sus faltas de propósito, por el prurito de negarles toda virtud, ni se han de pregonar sus faltas como virtudes”.

Lo que he llamado “el desafío de representación” tiene que ver entonces con superar estereotipos y cuños que nos han representado históricamente en el discurso público. Participar en política, fortalecer el espíritu de la nación en torno a su presente y futuro, formar ciudadanos, implica que pensemos y discutamos entre todos los dilemas de la actual coyuntura, que recuperemos sin ingenuidades el imaginario simbólico de nuestra Historia, que aprendamos la Historia antigua y contemporánea de los propios Estados Unidos, su cultura política y que distingamos entre su espíritu de libertad y de conquista.  

2.-   El desafío de la comunicación:

Tratarse como iguales no significa, como tantas veces se ha repetido, que los Estados Unidos hayan renunciado a sus objetivos históricos respecto a Cuba. “Aprender el arte de convivir en medio de nuestras diferencias” significa cimentar y abonar un terreno donde el Imperio –entrenado vastamente en una cultura de dominación- y la Isla- obligada a desplegar por más de cincuenta años una cultura de resistencia- puedan dialogar de forma civilizada y productiva.

Ahora bien, que hayan cambiado los medios y las tácticas de conseguir los mismos fines no es marginal, ni el alcance de esos métodos debería subestimarse.

(…)

Es, probablemente, la prueba más grande que haya enfrentado la institucionalidad revolucionaria en las últimas décadas. La pequeña isla, sometida y acosada históricamente por las políticas de bloqueo, privada muchas veces de diálogo con instituciones financieras internacionales, sumergida en el “vivir al día” para resolver cotidianamente problemas de sobrevivencia, tiene que reaccionar ahora a señales que provienen de todas partes, responder con agilidad propuestas, ejecutar proyectos, enfrentar la sobreexcitación global sin desconcertarse.

Es difícil, lo sé, pero la alternativa no es –ni lo está siendo- esconder la cabeza dentro de una concha de caracol. Ha llegado la hora de que el capital humano, intelectual y cultural formado por la Revolución demuestre sus potencialidades, afronte decisiones complejas, desate sus iniciativas para ponerlas en diálogo con las nuevas circunstancias. La avalancha no puede enfrentarse centralizadamente. No en todos los casos. Y menos en la prensa, que tiene y tendrá cada vez más radios, corresponsalías, periódicos comunitarios y redes sociales por todas partes.

(…)

Hay que construir el tejido social de nuestro proceso de cambios comunicativamente y la institucionalidad revolucionaria debiera asegurarse de que dispone  de las estructuras, los recursos humanos y la voluntad para garantizarlo. Luego de tantos años invisibles para las trasnacionales mediáticas, deberíamos aprovechar  el boom del interés por Cuba, lo mismo en titulares de periódicos que en visitas de primeros ministros, congresistas y personalidades de todo tipo, para dar a conocer lo que somos y, sobre todo, lo que podríamos llegar a ser.

Estados Unidos ha dicho, como también cabía esperar, que apoyará al sector privado emergente dentro de la Isla. Y el gobierno cubano, por su parte, ha reconocido las potencialidades de ese sector como  fuente de crecimiento económico. Que se visibilice, que utilice recursos de comunicación para insertarse en el mercado, incluso que necesite la publicidad para posicionarse en un ambiente de creciente competencia, no debiera extrañarnos.

(…)

El Estado tiene el desafío de ser eficiente, y el sistema comunicativo de la Revolución tiene el deber de acompañarlo en ese propósito. Pero si no hay voceros en los ministerios y otras entidades, si las estrategias de comunicación no se convierten en instrumentos de aplicación práctica cotidiana,  si los funcionarios no se entienden a sí mismos como servidores públicos y carecen de entrenamiento para enfrentarse a cámaras, grabadoras y micrófonos, el camino de mostrar la sostenibilidad y prosperidad de nuestro socialismo se hará más empedrado y difícil.

  1. Un problema de interacción.

No es novedad decir que se ha transformado estructuralmente el espacio público cubano. El modelo mediocéntrico, que caracterizó  a nivel global la producción y distribución de formas simbólicas, es ya historia. No digo que los medios no tengan importancia. Lo que quiero decir es que se insertan ahora dentro de un ecosistema más desestructurado y complejo, donde las jerarquías se diluyen. Si en 1980 visibilizar los efectos de un huracán dependía de las cámaras de la televisión o las fotografías de un periódico, hoy los celulares, las redes sociales, el paquete semanal pueden cumplir potencialmente los mismos propósitos.

(…)

Cualquiera de nosotros podría, al analizar estos temas, llamar la atención sobre las dimensiones de la encrucijada cultural en la que estamos. (…)

Por más que nos pese, este es el mundo en que vivimos y el Paquete Semanal, aún en medio de las singularidades del contexto cubano, se parece mucho a lo que Direct TV ofrece a millones de espectadores en todas partes, que no paran de hacer zapping frente a cientos de ofertas audiovisuales simultáneas. La televisión a la carta es una tendencia irreversible e imparable del escenario comunicativo contemporáneo. Y la reacción frente a ella no puede ser la censura, ni los ojos ciegos, ni los oídos sordos.

Lo que en realidad debiera preocuparnos es que nuestros centros de enseñanza no dispongan aún de programas de recepción crítica frente a la televisión, que la crisis de valores desestructure  los mecanismos sociales disponibles para discernir lo ético de lo que no lo es, que los medios  reproduzcan impunemente la misma banalidad y norteamericanización que le cuestionamos al Paquete, que la crítica a todo lo anterior no siempre cristalice en un potente movimiento cívico, de defensa de la cultura de la nación.

(…) Entendamos de una vez que se puede tener la prensa y no tener la comunicación.

  1. Un desafío de gestión.

Si me preguntaran una de las prioridades que la subversión ideológica adoptará en las nuevas condiciones, afirmaría que es cavar un abismo entre la capacidad de creación e innovación del pueblo cubano, y la supuesta intransigencia de sus instituciones.

Como sugerí antes, no nos asombremos de que el adversario apueste a contrastar las formas de gestión no estatal con las públicas,  que intente enfrentarlas, o presentarlas en el imaginario social como dos polos opuestos: de un lado, presuntamente, la modernidad, el emprendimiento, la habilidad para desatar hasta el infinito las fuerzas productivas. De otro, una imagen de inercia, lentitud y burocracia por parte de los aparatos del Estado.

(…)

Dentro de este contexto, resulta decisivo que se respire un ambiente de innovación en la prensa cubana, que aprendamos con urgencia sobre economía de medios y formas novedosas de gestión  para hacerlos sostenibles, que retengamos a los mejores recursos humanos y a cientos de jóvenes talentosos, portadores del espíritu de renovación; que habilitemos las condiciones objetivas y subjetivas para sacudir a los mediocres y premiar a los más consagrados.

Es un hecho que, en algunos casos, las audiencias caen como de un despeñadero o se desplazan desde los medios tradicionales hacia otras plataformas de comunicación más atractivas y dinámicas. Lo anterior debería preocuparnos y obligarnos a evaluar soluciones puntuales, sin esperar a una transformación general del sistema comunicativo. Hay que concentrar los mayores recursos donde más frutos rindan. Como mismo chequeamos con sistematicidad los lineamientos de la política económica –y generamos en torno a ellos propuestas experimentales-, deberíamos intentar llegar a la II Conferencia del Partido con experimentos sòlidos y consistentes, que se constituyan para nuestros medios en locomotoras del cambio.

En las aulas de nuestras universidades, y en la experiencia acumulada por los medios revolucionarios está la arcilla para modelar la nueva prensa. Hay cientos de jóvenes periodistas, con sólida formación académica y modernas habilidades profesionales, dispuestos a fundar. No es incomprensiones y trabas burocráticas lo que ellos buscan, sino libertad de creación, ambientes innovadores, oídos abiertos a formulaciones osadas, iniciativas que los hagan crecer y no desmovilizarse profesionalmente. En todo caso, es lo mismo que buscábamos nosotros en otra época y en otras circunstancias, cuando teníamos 20 años.

  1. El desafío de la construcción de nuevos consensos

Desde el pasado diciembre, y más recientemente a propósito del anuncio de la apertura de embajadas en ambos países, los presidentes Raúl Castro y Barack Obama han dado muestras ejemplares de que es posible entenderse y dialogar. En su misiva al mandatario cubano, Obama invocó términos como “relaciones respetuosas y cooperativas” y ratificó principios de la Carta de Naciones Unidas como “igualdad soberana”, “respeto por la integridad territorial e independencia política de los Estados” y “no injerencia en los asuntos internos”. Hemos tenido que esperar 113 años y recorrer una larga ruta de independencia para desterrar el espíritu plattista de las declaraciones de un gobernante norteamericano. Si la política necesita del discurso para expresarse y hacerse entender,  el próximo 20 de julio estaremos abriendo no solo embajadas, sino también una nueva dimensión comunicativa.

Le toca a la prensa en el nuevo contexto encontrar los tonos apropiados para cada momento, ecualizar el lenguaje, profundizar en los argumentos de acuerdo con la complejidad de las circunstancias. Recuperar la iniciativa del debate y  la policromía del discurso público. No es una prioridad solo para la nueva era en las relaciones Cuba-Estados Unidos, sino también para el fortalecimiento permanente del consenso nacional.

(…) Estos tiempos no son los años 60, ni Cuba es el país de analfabetos que registró el último censo previo al triunfo de la Revolución. Si algo produjeron las últimas cinco décadas fueron hombres y mujeres pensantes, jóvenes informados, ciudadanos capaces. Todos ellos forman parte del presente y el futuro de la República, y ninguna de sus críticas debiera ser motivo de exclusión. En todo caso, fue la  Revolución la que les aseguró el derecho de pensar con cabeza propia y expresar sus convicciones.

(…) Ahora que los Estados Unidos no estarán solo a 90 millas, sino, probablemente, en opulentos aviones de American Airlines posados en nuestros aeropuertos, o en lujosos ferrys con sus narices asomadas al Puerto de La Habana, ninguna escaramuza de coyuntura debiera ser más fuerte que la unidad nacional. Y aunque parezca paradójico, la unidad nacional será más sólida mientras más flexibles y abiertos a la diferencia resulten los límites de la cultura política compartida. (…)

(…) Este pueblo terco y  perseverante que somos los cubanos está entrenado en dar la pelea. Casi doscientos años de lucha por el camino de la independencia nos han hecho llegar hasta aquí y vivir la expectativa de los días que corren. Por nosotros, por nuestros hijos, por Cuba, nos toca ahora, con prudencia y al mismo tiempo con osadía, asumir los riesgos.

*Fragmentos de la ponencia presentada por Raúl Garcés durante el pleno, la cual propició el debate entre los asistentes de todas las provincias del país.

(Tomado de Cubaperiodistas)

FRANCISCO: NECESITAMOS Y QUEREMOS UN CAMBIO

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Discurso del Papa Francisco en el encuentro con los movimientos populares reunidos en la ciudad boliviana de Santa Cruz

Hermanos, hermanas

Hace algunos meses nos reunimos en Roma y tengo presente ese primer encuentro nuestro. Durante este tiempo los he llevado en mi corazón y en mis oraciones. Me alegra verlos de nuevo aquí, debatiendo los mejores caminos para superar las graves situaciones de injusticia que sufren los excluidos en todo el mundo. Gracias Señor Presidente Evo Morales por acompañar tan decididamente este Encuentro.

Aquella vez en Roma sentí algo muy lindo: fraternidad, garra, entrega, sed de justicia. Hoy, en Santa Cruz de la Sierra, vuelvo a sentir lo mismo. Gracias por eso. También he sabido por medio del Pontificio Consejo Justicia y Paz que preside el Cardenal Turkson, que son muchos en la Iglesia los que se sienten más cercanos a los movimientos populares. ¡Me alegra tanto! Ver la Iglesia con las puertas abiertas a todos Ustedes, que se involucre, acompañe y logre sistematizar en cada diócesis, en cada Comisión de Justicia y Paz, una colaboración real, permanente y comprometida con los movimientos populares. Los invito a todos, Obispos, sacerdotes y laicos, junto a las organizaciones sociales de las periferias urbanas y rurales, a profundizar ese encuentro.

Dios permite que hoy nos veamos otra vez. La Biblia nos recuerda que Dios escucha el clamor de su pueblo y quisiera yo también volver a unir mi voz a la de Ustedes: “Las famosas tres T”: tierra, techo y trabajo para todos nuestros hermanos y hermanas. Lo dije y lo repito: son derechos sagrados. Vale la pena, vale la pena luchar por ellos. Que el clamor de los excluidos se escuche en América Latina y en toda la tierra.

Primero de todo.

  1. Empecemos reconociendo que necesitamos un cambio. Quiero aclarar, para que no haya malos entendidos, que hablo de los problemas comunes de todos los latinoamericanos y, en general también de toda la humanidad. Problemas que tienen una matriz global y que hoy ningún Estado puede resolver por sí mismo. Hecha esta aclaración, propongo que nos hagamos estas preguntas:

– ¿Reconocemos que las cosas no andan bien en un mundo donde hay tantos campesinos sin tierra, tantas familias sin techo, tantos trabajadores sin derechos, tantas personas heridas en su dignidad?

– ¿Reconocemos que las cosas no andan bien cuando estallan tantas guerras sin sentido y la violencia fratricida se adueña hasta de nuestros barrios? ¿Reconocemos que las cosas no andan bien cuando el suelo, el agua, el aire y todos los seres de la creación están bajo permanente amenaza?

Entonces, digámoslo sin miedo: necesitamos y queremos un cambio.

Ustedes –en sus cartas y en nuestros encuentros– me han relatado las múltiples exclusiones e injusticias que sufren en cada actividad laboral, en cada barrio, en cada territorio. Son tantas y tan diversas como tantas y diversas sus formas de enfrentarlas. Hay, sin embargo, un hilo invisible que une cada una de esas exclusiones, ¿podemos reconocerlo? Porque no se trata de cuestiones aisladas. Me pregunto si somos capaces de reconocer que estas realidades destructoras responden a un sistema que se ha hecho global. ¿Reconocemos que este sistema ha impuesto la lógica de las ganancias a cualquier costo sin pensar en la exclusión social o la destrucción de la naturaleza?

Si esto así, insisto, digámoslo sin miedo: queremos un cambio, un cambio real, un cambio de estructuras. Este sistema ya no se aguanta, no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los Pueblos… Y tampoco lo aguanta la Tierra, la hermana Madre Tierra como decía San Francisco.

Queremos un cambio en nuestras vidas, en nuestros barrios, en el pago chico, en nuestra realidad más cercana; también un cambio que toque al mundo entero porque hoy la interdependencia planetaria requiere respuestas globales a los problemas locales. La globalización de la esperanza, que nace de los Pueblos y crece entre los pobres, debe sustituir esta globalización de la exclusión y la indiferencia.

Quisiera hoy reflexionar con Ustedes sobre el cambio que queremos y necesitamos. Saben que escribí recientemente sobre los problemas del cambio climático. Pero, esta vez, quiero hablar de un cambio en el otro sentido. Un cambio positivo, un cambio que nos haga bien, un cambio –podríamos decir– redentor. Porque lo necesitamos.

Sé que Ustedes buscan un cambio y no sólo ustedes: en los distintos encuentros, en los distintos viajes he comprobado que existe una espera, una fuerte búsqueda, un anhelo de cambio en todos los Pueblos del mundo. Incluso dentro de esa minoría cada vez más reducida que cree beneficiarse con este sistema reina la insatisfacción y especialmente la tristeza. Muchos esperan un cambio que los libere de esa tristeza individualista que esclaviza.

El tiempo, hermanos, hermanas, el tiempo parece que se estuviera agotando; no alcanzó el pelearnos entre nosotros, sino que hasta nos ensañamos con nuestra casa. Hoy la comunidad científica acepta lo que hace, ya desde hace mucho tiempo denuncian los humildes: se están produciendo daños tal vez irreversibles en el ecosistema.

Se está castigando a la tierra, a los pueblos y las personas de un modo casi salvaje. Y detrás de tanto dolor, tanta muerte y destrucción, se huele el tufo de eso que Basilio de Cesarea llamaba «el estiércol del diablo». La ambición desenfrenada de dinero que gobierna. Ese es el estiércol del diablo. El servicio para el bien común queda relegado. Cuando el capital se convierte en ídolo y dirige las opciones de los seres humanos, cuando la avidez por el dinero tutela todo el sistema socioeconómico, arruina la sociedad, condena al hombre, lo convierte en esclavo, destruye la fraternidad interhumana, enfrenta pueblo contra pueblo y, como vemos, incluso pone en riesgo esta nuestra casa común.

No quiero extenderme describiendo los efectos malignos de esta sutil dictadura: ustedes los conocen. Tampoco basta con señalar las causas estructurales del drama social y ambiental contemporáneo. Sufrimos cierto exceso de diagnóstico que a veces nos lleva a un pesimismo charlatán o a regodearnos en lo negativo. Al ver la crónica negra de cada día, creemos que no hay nada que se puede hacer salvo cuidarse a uno mismo y al pequeño círculo de la familia y los afectos.

¿Qué puedo hacer yo, cartonero, catadora, pepenador, recicladora frente a tantos problemas si apenas gano para comer? ¿Qué puedo hacer yo artesano, vendedor ambulante, transportista, trabajador excluido si ni siquiera tengo derechos laborales? ¿Qué puedo hacer yo, campesina, indígena, pescador que apenas puedo resistir el avasallamiento de las grandes corporaciones? ¿Qué puedo hacer yo desde mi villa, mi chabola, mi población, mi rancherío cuando soy diariamente discriminado y marginado? ¿Qué puede hacer ese estudiante, ese joven, ese militante, ese misionero que patea las barriadas y los parajes con el corazón lleno de sueños pero casi sin ninguna solución para sus problemas?

Pueden hacer mucho. Pueden hacer mucho. Ustedes, los más humildes, los explotados, los pobres y excluidos, pueden y hacen mucho. Me atrevo a decirles que el futuro de la humanidad está, en gran medida, en sus manos, en su capacidad de organizarse y promover alternativas creativas, en la búsqueda cotidiana de «las tres T» ¿De acuerdo?  (trabajo, techo, tierra) y también, en su participación protagónica en los grandes procesos de cambio, Cambios nacionales, cambios regionales y cambios mundiales. ¡No se achiquen!

  1. Ustedes son sembradores de cambio. Aquí en Bolivia he escuchado una frase que me gusta mucho: «proceso de cambio». El cambio concebido no como algo que un día llegará porque se impuso tal o cual opción política o porque se instauró tal o cual estructura social. Dolorosamente sabemos que un cambio de estructuras que no viene acompañado de una sincera conversión de las actitudes y del corazón termina a la larga o a la corta por burocratizarse, corromperse y sucumbir.

Por eso me gusta tanto la imagen del proceso, los procesos, donde la pasión por sembrar, por regar serenamente lo que otros verán florecer, remplaza la ansiedad por ocupar todos los espacios de poder disponibles y ver resultados inmediatos. La opción es por generar proceso y no por ocupar espacios. Cada uno de nosotros no es más que parte de un todo complejo y diverso interactuando en el tiempo: pueblos que luchan por una significación, por un destino, por vivir con dignidad, por «vivir bien». Dignamente, en ese sentido.

Ustedes, desde los movimientos populares, asumen las labores de siempre motivados por el amor fraterno que se revela contra la injusticia social. Cuando miramos el rostro de los que sufren, el rostro del campesino amenazado, del trabajador excluido, del indígena oprimido, de la familia sin techo, del migrante perseguido, del joven desocupado, del niño explotado, de la madre que perdió a su hijo en un tiroteo porque el barrio fue copado por el narcotráfico, del padre que perdió a su hija porque fue sometida a la esclavitud; cuando recordamos esos «rostros y esos nombres» se nos estremecen las entrañas frente a tanto dolor y nos conmovemos… Todos nos conmovemos, porque «hemos visto y oído», no la fría estadística sino las heridas de la humanidad doliente, nuestras heridas, nuestra carne. Eso es muy distinto a la teorización abstracta o la indignación elegante. Eso nos conmueve, nos mueve y buscamos al otro para movernos juntos. Esa emoción hecha acción comunitaria no se comprende únicamente con la razón: tiene un plus de sentido que sólo los pueblos entienden y que da su mística particular a los verdaderos movimientos populares.

Ustedes viven cada día, empapados, en el nudo de la tormenta humana. Me han hablado de sus causas, me han hecho parte de sus luchas ya desde Buenos Aires y yo se los agradezco. Ustedes, queridos hermanos, trabajan muchas veces en lo pequeño, en lo cercano, en la realidad injusta que se les impuso y a la que no se resignan, oponiendo una resistencia activa al sistema idolátrico que excluye, degrada y mata.

Los he visto trabajar incansablemente por la tierra y la agricultura campesina, por sus territorios y comunidades, por la dignificación de la economía popular, por la integración urbana de sus villas, por la autoconstrucción de viviendas y el desarrollo de infraestructura barrial, y en tantas actividades comunitarias que tienden a la reafirmación de algo tan elemental e innegablemente necesario como el derecho a «las tres T»: tierra, techo y trabajo.

Ese arraigo al barrio, a la tierra, al oficio, al gremio, ese reconocerse en el rostro del otro, esa proximidad del día a día, con sus miserias porque las hay, las tenemos y sus heroísmos cotidianos, es lo que permite ejercer el mandato del amor, no a partir de ideas o conceptos sino a partir del encuentro genuino entre personas, necesitamos instaurar esta cultura del encuentro porque ni los conceptos ni las ideas se aman; se aman las personas.  

La entrega, la verdadera entrega surge del amor a hombres y mujeres, niños y ancianos, pueblos y comunidades… rostros y nombres que llenan el corazón. De esas semillas de esperanza sembradas pacientemente en las periferias olvidadas del planeta, de esos brotes de ternura que lucha por subsistir en la oscuridad de la exclusión, crecerán árboles grandes, surgirán bosques tupidos de esperanza para oxigenar este mundo.

Veo con alegría que ustedes trabajan en lo cercano, cuidando los brotes; pero, a la vez, con una perspectiva más amplia, protegiendo la arboleda. Trabajan en una perspectiva que no sólo aborda la realidad sectorial que cada uno de ustedes representa y a la que felizmente está arraigado, sino que también buscan resolver de raíz los problemas generales de pobreza, desigualdad y exclusión.

Los felicito por eso. Es imprescindible que, junto a la reivindicación de sus legítimos derechos, los Pueblos y sus organizaciones sociales construyan una alternativa humana a la globalización excluyente. Ustedes son sembradores del cambio. Que Dios les dé coraje, alegría, perseverancia y pasión para seguir sembrando. Tengan la certeza que tarde o temprano vamos de ver los frutos.

A los dirigentes les pido: sean creativos y nunca pierdan el arraigo a lo cercano, porque el padre de la mentira sabe usurpar palabras nobles, promover modas intelectuales y adoptar poses ideológicas, pero si ustedes construyen sobre bases sólidas, sobre las necesidades reales y la experiencia viva de sus hermanos, de los campesinos e indígenas, de los trabajadores excluidos y las familias marginadas, seguramente no se van a equivocar.

La Iglesia no puede ni debe ser ajena a este proceso en el anuncio del Evangelio. Muchos sacerdotes y agentes pastorales cumplen una enorme tarea acompañando y promoviendo a los excluidos en todo el mundo, junto a cooperativas, impulsando emprendimientos, construyendo viviendas, trabajando abnegadamente en los campos de la salud, el deporte y la educación. Estoy convencido que la colaboración respetuosa con los movimientos populares puede potenciar estos esfuerzos y fortalecer los procesos de cambio.

Y tengamos siempre presente en el corazón a la Virgen María, una humilde muchacha de un pequeño pueblo perdido en la periferia de un gran imperio, una madre sin techo que supo transformar una cueva de animales en la casa de Jesús con unos pañales y una montaña de ternura. María es signo de esperanza para los pueblos que sufren dolores de parto hasta que brote la justicia. Yo rezo a la virgen tan venerada por el pueblo boliviano para que permita que este Encuentro nuestro sea fermento de cambio. El cura habla largo parece ¿no? Nooo (responden todos).

  1. Por último quisiera que pensemos juntos algunas tareas importantes para este momento histórico, porque queremos un cambio positivo para el bien de todos nuestros hermanos y hermanas, eso lo sabemos. Queremos un cambio que se enriquezca con el trabajo mancomunado de los gobiernos, los movimientos populares y otras fuerzas sociales, eso también lo sabemos. Pero no es tan fácil definir el contenido del cambio, podría decirse, el programa social que refleje este proyecto de fraternidad y justicia que esperamos, no es fácil de definir.

En ese sentido, no esperen de este Papa una receta. Ni el Papa ni la Iglesia tienen el monopolio de la interpretación de la realidad social ni la propuesta de soluciones a los problemas contemporáneos. Me atrevería a decir que no existe una receta. La historia la construyen las generaciones que se suceden en el marco de pueblos que marchan buscando su propio camino y respetando los valores que Dios puso en el corazón.

Quisiera, sin embargo, proponer tres grandes tareas que requieren el decisivo aporte del conjunto de los movimientos populares:

3.1. La primera tarea es poner la economía al servicio de los Pueblos: Los seres humanos y la naturaleza no deben estar al servicio del dinero. Digamos NO a una economía de exclusión e inequidad donde el dinero reina en lugar de servir. Esa economía mata. Esa economía excluye. Esa economía destruye la Madre Tierra.

La economía no debería ser un mecanismo de acumulación sino la adecuada administración de la casa común. Eso implica cuidar celosamente la casa y distribuir adecuadamente los bienes entre todos. Su objeto no es únicamente asegurar la comida o un “decoroso sustento”. Ni siquiera, aunque ya sería un gran paso, garantizar el acceso a «las tres T» por las que ustedes luchan. Una economía verdaderamente comunitaria, podría decir, una economía de inspiración cristiana, debe garantizar a los pueblos dignidad «prosperidad sin exceptuar bien alguno» (1)   Esta última frase la dijo el Papa Juan XXIII hace 50 años. Jesús dice en el evangelio que aquel que le dé espontáneamente un vaso de agua cuando tiene sed será acogido en el reino de los cielos.  Esto implica «las tres T» pero también acceso a la educación, la salud, la innovación, las manifestaciones artísticas y culturales, la comunicación, el deporte y la recreación.

Una economía justa debe crear las condiciones para que cada persona pueda gozar de una infancia sin carencias, desarrollar sus talentos durante la juventud, trabajar con plenos derechos durante los años de actividad y acceder a una digna jubilación en la ancianidad. Es una economía donde el ser humano en armonía con la naturaleza, estructura todo el sistema de producción y distribución para que las capacidades y las necesidades de cada uno encuentren un cauce adecuado en el ser social. Ustedes, y también otros pueblos, resumen este anhelo de una manera simple y bella: «vivir bien». Que no es lo mismo que ver pasar la vida.

Esta economía no es sólo deseable y necesaria sino también posible. No es una utopía ni una fantasía. Es una perspectiva extremadamente realista. Podemos lograrlo. Los recursos disponibles en el mundo, fruto del trabajo intergeneracional de los pueblos y los dones de la creación, son más que suficientes para el desarrollo integral de «todos los hombres y de todo el hombre». (2)

El problema, en cambio, es otro. Existe un sistema con otros objetivos. Un sistema que además de acelerar irresponsablemente los ritmos de la producción, además de implementar métodos en la industria y la agricultura que dañan la Madre Tierra en aras de la «productividad», sigue negándoles a miles de millones de hermanos los más elementales derechos económicos, sociales y culturales. Ese sistema atenta contra el proyecto de Jesús. Contra la Buena Noticia que trajo Jesús.

La distribución justa de los frutos de la tierra y el trabajo humano no es mera filantropía. Es un deber moral. Para los cristianos, la carga es aún más fuerte: es un mandamiento. Se trata de devolverles a los pobres y a los pueblos lo que les pertenece.

El destino universal de los bienes no es un adorno discursivo de la doctrina social de la Iglesia. Es una realidad anterior a la propiedad privada. La propiedad, muy en especial cuando afecta los recursos naturales, debe estar siempre en función de las necesidades de los pueblos. Y estas necesidades no se limitan al consumo. No basta con dejar caer algunas gotas cuando lo pobres agitan esa copa que nunca derrama por sí sola. Los planes asistenciales que atienden ciertas urgencias sólo deberían pensarse como respuestas pasajeras,coyunturales. Nunca podrán sustituir la verdadera inclusión: ésa que da el trabajo digno, libre, creativo, participativo y solidario.

Y en este camino, los movimientos populares tienen un rol esencial, no sólo exigiendo y reclamando, sino fundamentalmente creando. Ustedes son poetas sociales: creadores de trabajo, constructores de viviendas, productores de alimentos, sobre todo para los descartados por el mercado mundial.

He conocido de cerca distintas experiencias donde los trabajadores unidos en cooperativas y otras formas de organización comunitaria lograron crear trabajo donde sólo había sobras de la economía idolátrica y vi que algunos están aquí. Las empresas recuperadas, las ferias francas y las cooperativas de cartoneros son ejemplos de esa economía popular que surge de la exclusión y, de a poquito, con esfuerzo y paciencia, adopta formas solidarias que la dignifican. ¡Y qué distinto es eso a que los descartados por el mercado formal sean explotados como esclavos!

Los gobiernos que asumen como propia la tarea de poner la economía al servicio de los pueblos deben promover el fortalecimiento, mejoramiento, coordinación y expansión de estas formas de economía popular y producción comunitaria.

Esto implica mejorar los procesos de trabajo, proveer infraestructura adecuada y garantizar plenos derechos a los trabajadores de este sector alternativo. Cuando Estado y organizaciones sociales asumen juntos la misión de «las tres T» se activan los principios de solidaridad y subsidiariedad que permiten edificar el bien común en una democracia plena y participativa.

3.2. La segunda tarea, eran 3, es unir nuestros Pueblos en el camino de la paz y la justicia.

Los pueblos del mundo quieren ser artífices de su propio destino. Quieren transitar en paz su marcha hacia la justicia. No quieren tutelajes ni injerencias donde el más fuerte subordina al más débil. Quieren que su cultura, su idioma, sus procesos sociales y tradiciones religiosas sean respetados.

Ningún poder fáctico o constituido tiene derecho a privar a los países pobres del pleno ejercicio de su soberanía y, cuando lo hacen, vemos nuevas formas de colonialismo que afectan seriamente las posibilidades de paz y de justicia porque «la paz se funda no sólo en el respeto de los derechos del hombre, sino también en los derechos de los pueblos particularmente el derecho a la independencia» (3)

Los pueblos de Latinoamérica parieron dolorosamente su independencia política y, desde entonces llevan casi dos siglos de una historia dramática y llena de contradicciones intentando conquistar una independencia plena.

En estos últimos años, después de tantos desencuentros, muchos países latinoamericanos han visto crecer la fraternidad entre sus pueblos. Los gobiernos de la Región aunaron esfuerzos para hacer respetar su soberanía, la de cada país y la del conjunto regional, que tan bellamente, como nuestros Padres de antaño, llaman la «Patria Grande». Les pido a ustedes, hermanos y hermanas de los movimientos populares, que cuiden y acrecienten esa unidad. Mantener la unidad frente a todo intento de división es necesario para que la región crezca en paz y justicia.

A pesar de estos avances, todavía subsisten factores que atentan contra este desarrollo humano equitativo y coartan la soberanía de los países de la «Patria Grande» y otras latitudes del planeta. El nuevo colonialismo adopta diversa fachadas. A veces, es el poder anónimo del ídolo dinero: corporaciones, prestamistas, algunos tratados denominados «de libres comercio» y la imposición de medidas de «austeridad» que siempre ajustan el cinturón de los trabajadores y de los pobres.

Los obispos latinoamericanos lo denunciamos  con total claridad en el documento de Aparecida cuando afirman que «las instituciones financieras y las empresas transnacionales se fortalecen al punto de subordinar las economías locales, sobre todo, debilitando a los Estados, que aparecen cada vez más impotentes para llevar adelante proyectos de desarrollo al servicio de sus poblaciones». Hasta aquí la cita. (4) En otras ocasiones, bajo el noble ropaje de la lucha contra la corrupción, el narcotráfico o el terrorismo –graves males de nuestros tiempos que requieren una acción internacional coordinada– vemos que se impone a los Estados medidas que poco tienen que ver con la resolución de esas problemáticas y muchas veces empeora las cosas.

Del mismo modo, la concentración monopólica de los medios de comunicación social que pretende imponer pautas alienantes de consumo y cierta uniformidad cultural es otra de las formas que adopta el nuevo colonialismo. Es el colonialismo ideológico. Como dicen los Obispos de África, muchas veces se pretende convertir a los países pobres en «piezas de un mecanismo y de un engranaje gigantesco». (5)

Hay que reconocer que ninguno de los graves problemas de la humanidad se puede resolver sin interacción entre los Estados y los pueblos a nivel internacional. Todo acto de envergadura realizado en una parte del planeta repercute en todo en términos económicos, ecológicos, sociales y culturales. Hasta el crimen y la violencia se han globalizado. Por ello ningún gobierno puede actuar al margen de una responsabilidad común.

Si realmente queremos un cambio positivo, tenemos que asumir humildemente nuestra interdependencia, es decir, nuestra sana interdependencia. Pero interacción no es sinónimo de imposición, no es subordinación de unos en función de los intereses de otros. El colonialismo, nuevo y viejo, que reduce a los países pobres a meros proveedores de materia prima y trabajo barato, engendra violencia, miseria, migraciones forzadas y todos los males que vienen de la mano… precisamente porque al poner la periferia en función del centro les niega el derecho a un desarrollo integral. Y eso hermanos es inequidad y la inequidad genera violencia que no habrá recursos policiales, militares o de inteligencia capaces de detener.

Digamos NO entonces a las viejas y nuevas formas de colonialismo. Digamos SÍ al encuentro entre pueblos y culturas. Felices los que trabajan por la paz.

Y aquí quiero detenerme en un tema importante. Porque alguno podrá decir, con derecho, que «cuando el Papa habla del colonialismo se olvida de ciertas acciones de la Iglesia». Les digo, con pesar: se han cometido muchos y graves pecados contra los pueblos originarios de América en nombre de Dios. Lo han reconocido mis antecesores, lo ha dicho el CELAM El Consejo Episcopal Latinoamericano y también quiero decirlo. Al igual que San Juan Pablo II pido que la Iglesia y cito lo que dijo Él «se postre ante Dios e implore perdón por los pecados pasados y presentes de sus hijos» (6). Y quiero decirles, quiero ser muy claro, como lo fue San Juan Pablo II: pido humildemente perdón, no sólo por las ofensas de la propia Iglesia sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América.

Y junto a este pedido de perdón y para ser justos también quiero que recordemos a millares de sacerdotes, obispos que se opusieron fuertemente a la lógica de la espada con la fuerza de la cruz. Hubo pecado y abundante, pero no pedimos perdón y por eso pido perdón, pero allí también donde hubo abundante pecado, sobreabundó la gracia a través de esos hombres de esos pueblos originarios. También les pido a todos, creyentes y no creyentes, que se acuerden de tantos Obispos, sacerdotes y laicos que predicaron y predican la buena noticia de Jesús con coraje y mansedumbre, respeto y en paz; No me quiero olvidar de las monjitas que anónimamente van a los barrios pobres llevando un mensaje de paz y dignidad, que en su paso por esta vida dejaron conmovedoras obras de promoción humana y de amor, muchas veces junto a los pueblos indígenas o acompañando a los propios movimientos populares incluso hasta el martirio.

La Iglesia, sus hijos e hijas, son una parte de la identidad de los pueblos en Latinoamérica. Identidad que tanto aquí como en otros países algunos poderes se empeñan en borrar, tal vez porque nuestra fe es revolucionaria, porque nuestra fe desafía la tiranía del ídolo dinero. Hoy vemos con espanto cómo en Medio Oriente y otros lugares del mundo se persigue, se tortura, se asesina a muchos hermanos nuestros por su fe en Jesús. Eso también debemos denunciarlo: dentro de esta tercera guerra mundial en cuotas que estamos viviendo, hay una especie de -fuerzo la palabra- genocidio en marcha que debe cesar.

A los hermanos y hermanas del movimiento indígena latinoamericano, déjenme transmitirle mi más hondo cariño y felicitarlos por buscar la conjunción de sus pueblos y culturas, eso que yo llamo poliedro, una forma de convivencia donde las partes conservan su identidad construyendo juntas la pluralidad que no atenta, sino que fortalece la unidad. Su búsqueda de esa interculturalidad que combina la reafirmación de los derechos de los pueblos originarios con el respeto a la integridad territorial de los Estados nos enriquece y nos fortalece a todos.

  1. 3. Y la tercera tarea, tal vez la más importante que debemos asumir hoy, es defender la Madre Tierra.

La casa común de todos nosotros está siendo saqueada, devastada, vejada impunemente. La cobardía en su defensa es un pecado grave. Vemos con decepción creciente como se suceden una tras otra cumbres internacionales sin ningún resultado importante. Existe un claro, definitivo e impostergable imperativo ético de actuar que no se está cumpliendo. No se puede permitir que ciertos intereses –que son globales pero no universales– se impongan, sometan a los Estados y organismos internacionales, y continúen destruyendo la creación.

Los Pueblos y sus movimientos están llamados a clamar, a movilizarse, a exigir –pacífica pero tenazmente– la adopción urgente de medidas apropiadas. Yo les pido, en nombre de Dios, que defiendan a la Madre Tierra. Sobre éste tema me he expresado debidamente en la Carta Encíclica Laudato si’ que creo que les será dada al finalizar. Tengo dos páginas y media en esta cita, pero (como resumen basta (verificar y falta)

  1. Para finalizar, quisiera decirles nuevamente: el futuro de la humanidad no está únicamente en manos de los grandes dirigentes, las grandes potencias y las élites. Está fundamentalmente en manos de los Pueblos; en su capacidad de organizar y también en sus manos que riegan con humildad y convicción este proceso de cambio. Los acompaño. Y cada uno Digamos juntos desde el corazón: ninguna familia sin vivienda, ningún campesino sin tierra, ningún trabajador sin derechos, ningún pueblo sin soberanía, ninguna persona sin dignidad, ningún niño sin infancia, ningún joven sin posibilidades, ningún anciano sin una venerable vejez.

Sigan con su lucha y, por favor, cuiden mucho a la Madre Tierra. Rezo por ustedes, rezo con ustedes y quiero pedirle a nuestro Padre Dios que los acompañe y los bendiga, que los colme de su amor y los defienda en el camino dándoles abundantemente esa fuerza que nos mantiene en pie: esa fuerza es la esperanza, y una cosa importante la esperanza que no defrauda, gracias.

Y, por favor, les pido que recen por mí. Y si alguno de ustedes no puede rezar, con todo respeto, les pido que me piense bien y me mande buena onda.

Notas:

(1) Juan XXIII, Carta enc. Mater et Magistra (15 mayo 1961), 3: AAS 53 (1961), 402.

(2) Pablo VI, Carta enc. Popolorum progressio, n. 14.

(3) Pontificio Consejo «Justicia y Paz», Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 157.

(4) V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (2007), Documento Conclusivo, Aparecida, 66

(5) Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal Ecclesia in Africa (14 septiembre 1995), 52: AAS 88 (1996), 32-33; Id., Cart enc. Sollicitudo rei socialis (30 diciembre 1987), 22: AAS 80 (1988), 539.

(6) Juan Pablo II, Bula Incarnationis mysterium, 11.

 

IMPRESIONANTE DISCURSO DE FRANCISCO EN SANTA CRUZ DE LA SIERRA

papa EL crucifijo comunista

EL CRUCIFIJO COMUNISTA, RÉPLICA DE UN TALLADO QUE HIZO EL SACERDOTE JESUITA LUIS ESPINAL ANTES DE SER ASESINADO EN MARZO DE 1980 EN LA PAZ.

 Por Atilio A. Boron

Politólogo y Sociólogo argentino de nacimiento y latinoamericano por convicción 

Tomado del blog del autor

Tenía razón Rafael Correa cuando dijo que estamos viviendo un “cambio de época y no tan sólo una época de cambios.” Porque, ¿quién podría haber imaginado que un Papa pronunciara un discurso como el que Francisco dijo hace apenas unas horas en el Encuentro de Movimientos Sociales que tuvo lugar en Santa Cruz de la Sierra? Toda la teología de la liberación y gran parte del argumento crítico del marxismo latinoamericano sobrevolaba en ese recinto mientras Francisco hacía uso de la palabra. Denuncias contra los monopolios, contra los medios hegemónicos, contra las grandes potencias, contra la depredación capitalista, contra “esos tratados que se llaman de libre comercio”, el perdón de la Iglesia por los crímenes cometidos contra los pueblos originarios, etcétera, etcétera, etcétera. 

Nunca pensé que escucharía algo así de boca del Obispo de Roma. Reconozco que cuando Frei Beto me anticipó que algo así ocurriría no le creí, pensé que lo traicionaba su fe. Tampoco le creía a Leonardo Boff. Me equivoqué, y lo admito con inmensa alegría. Porque esa intervención del Papa en Santa Cruz es una gran noticia, dado que fortalece la postura de quienes combatimos no sólo al neoliberalismo sino también el capitalismo. Nos refuerza en la gran batalla de ideas en que estamos empeñados. Francisco dijo que el sistema está desahuciado: “ha llegado el momento de un cambio” ante un “sistema que ya no se aguanta. Queremos un cambio, un cambio real, un cambio de estructuras. Este sistema ya no se aguanta, no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los pueblos. Y tampoco lo aguanta la Tierra, la hermana madre tierra como decía San Francisco”. Tiene razón: no lo aguanta el 95 por ciento de la población mundial y es hora de cambiarlo.Con su prédica se ha ganado la mortal enemistad de los capitalistas de todo el mundo. Por algo termina cada una de sus intervenciones públicas pidiéndole a su audiencia que recen por él. Seguro que sabe por qué lo está diciendo.